Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 304 - ver ahora
Transcripción completa

Carlota sufrió maltrato psicológico.

¿Se dice que el maltratador era él?

"Lamento decirles..."

que esos informes tienen poca fuerza.

¿Quieres salir? Sí.

Jura que no te meterás. Lo juro.

No estemos tan pendientes el uno del otro.

Amigos, sí. -Amigos.

-Ve fuera, están todos.

-No me apetece estar con todos. -Germán...

-Me gustaría que recordáramos...

Lo siento.

-¿Estás bien? -Sí.

-Vale, damos el dinero, de acuerdo, pero lo haremos a mi manera.

No soltaré esa pasta sin nada a cambio.

¡No soy tu padre ni tu amigo! ¡Soy tu jefe!

Tu jefe, David. Está claro.

Los informes de Carlota. Su vida a tu lado fue un infierno.

-¡Fuera! -¡Y no vuelvas!

-¡Jorge! ¡eh! -Por favor.

¿Está muerto? -Tiene pulso. Llama a una ambulancia.

¿Te ayudo?

No.

Estoy empezando a montar el puesto.

Tú también has pasado mala noche, igual que yo.

No he pegado ojo, llevo así unos días.

Lo de Jorge es un mazazo. Lorena está fatal.

Están pasando momentos difíciles, ahora que van a tener un hijo.

Quizá el bebé les ayuda.

Un hijo no es la solución para una pareja que no funciona.

Vaya 2020 de mierda que hemos pasado.

Tú lo has dicho.

¿Lo que hicimos con Fernando servirá para algo?

Lo echamos del Central.

Sí, pero ¿no crees que conseguirá otro trabajo?

Conocerá a otras mujeres, que se convertirán en sus víctimas.

Nos lo hemos quitado de encima, pero no lo hemos solucionado.

Vino a encargarme un ramo para sorprender a una amiga.

Me dijo eso.

No está, pero no lo hemos derrotado.

Si crees que me contento con echarlo del Central,

te equivocas.

No pararé hasta que este tío

pague lo que ha hecho a cada una de las mujeres.

Pagará la última lágrima de dolor que ha provocado.

¿Y qué harás? Eso me da miedo.

No hagas nada que te perjudique, no merece la pena.

¿Qué hace aquí?

Te lo dije: sabe lo que hace y cómo salirse con la suya.

Habrá venido a resolver el papeleo del despido.

Hasta que no se vaya, no me muevo.

No, estoy bien.

¿Segura? Sí.

Averigua qué se trae entre manos.

Para acabar con él, no puede adelantársenos.

Llevas razón.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

(ROSA) (SUSPIRA) ¿Cómo va?

Sigue sedado y de momento está estable.

Dicen los médicos que esperemos a ver cómo evoluciona.

Bueno, es que es muy pronto.

No querrán arriesgarse, no saben cuánto estuvo inconsciente.

Sí, eso es determinante.

Es muy fuerte, va a salir de esto.

Llevo toda la noche mirándole los ojitos.

Parece que está durmiendo, pero yo sé que está luchando.

¿Por qué no te vas y me quedo yo con él?

No, si estoy bien.

Tu embarazo es de riesgo, necesitas descansar.

Vete, descansa.

Si hay novedades, te llamo.

No, me quedo, me tengo que quedar, es que...

Debí hacer algo.

Esto no es responsabilidad tuya, no le empujaste a consumir cocaína.

No te responsabilices de cosas que no son tuyas.

Yo sabía que estaba consumiendo y no lo paré.

Si no asume que tiene un problema, no puedes hacer nada.

He pasado por lo mismo, somos exadictos los dos.

No he insistido, no he hecho nada.

Entonces sabes

que él necesitaba un profesional.

No, le he fallado, le he fallado.

Lorena, tú y yo sabemos quién es responsable de lo que le ha pasado.

No me apetece hablar de Gloria.

Tengo que estar fuerte y equilibrada para cuando se despierte.

No le digas a nadie nada de Gloria.

No, no te preocupes, pero vete a descansar.

Vete, descansa.

Tienes que cuidarte por dos, no puedes pensar solo en ti.

No solo pienso por mí ni por dos, pienso por tres.

Es el padre de mi hija. Tranquila, yo me quedo aquí.

Estaré bien.

El máximo riesgo que correré será bajar a pillar un sándwich.

Vale.

Vale.

Gracias. Cuídate.

(GLORIA) "Adela".

Adela.

Perdona. Dime.

Perdona tú, estabas concentrada.

Tu recibo de la Asociación de Comerciantes.

Vale, gracias.

¿Estás bien?

Sí, lo que le ha pasado a Jorge nos ha afectado muchísimo a todos.

Totalmente.

Parece mentira que le pase eso a alguien tan cercano.

Nadie estamos libres de caer en las drogas,

pero coquetear con ellas siempre acaba mal.

Es una desgracia.

Esperemos que pueda superarlo y se recupere pronto.

Ojalá.

Gracias por desenmascarar a Fernando, fuiste muy valiente.

Muchas gracias, pero solo hice lo que haría cualquier mujer:

denunciarle para ayudar a otras mujeres

y evitar que pasen por lo que yo pasé.

Disculpa por no haberte creído desde el principio.

Fernando me manipuló y le apoyé.

Me siento un poco tonta.

Me dolió el ataque de una mujer.

Pero...

El que debe sentirse mal es él, no tú.

Gracias.

En realidad, venía a decirte otra cosa.

Pues dime.

Fernando se queda 15 días más en el Mercado.

¿Perdona?

¿Sabes algo de Jorge?

-Nada.

-¿Estás bien?

-No dejo de verle en el suelo.

La imagen se me repite.

-Me imagino cómo está viéndole la cara.

-Ha sido muy "heavy", y este está...

-Si quieres hablar, estamos aquí.

-No quitaré esa imagen de la cabeza. -Que sí, hombre.

En dos días, está bien y se te borrará la imagen.

-No es solo la imagen, es lo que me dijo antes.

Que él no es mi padre.

Y que me aprovecho de ser asperger para dar lástima.

-Jorge no piensa eso.

-Estaba como estaba, estando bien, nunca te habría dicho eso.

-Eso me dijo Martín.

Las drogas alteran la personalidad, pero me dolió muchísimo.

-Pero no se lo tengas en cuenta, ese no es el Jorge que conocemos.

No es el que te quiere.

-¿Y si no sale de esta?

-Debes ser positivo.

Jorge es muy fuerte, lo ha demostrado mil veces.

-Hay probabilidades de que no lo consiga.

No tengo padre y mi madre vive en otra ciudad.

Jorge es lo más parecido a un padre.

Si no sale del hospital, será como perder a mi padre.

-David, tranquilo.

Nosotros estamos aquí. -Sí.

Estaremos aquí siempre.

-¿Y tu viaje a Florencia?

-No me voy a vivir allí para siempre.

Esté donde esté,

estaré pendiente de ti, eres como mi hermano.

-Los dos estaremos para lo que necesites.

-Gracias. Sé que decís la verdad, os conozco.

(Móvil)

-Ahora vuelvo.

¿Sí?

(GLORIA) Por eso le habrás visto aquí.

Quiere trabajar los 15 días que le quedan.

No podemos despedirlo hoy.

Ya pagamos la indemnización por despido improcedente.

Si nos denuncia, habría una multa y una inspección de trabajo.

Os querrá fastidiar a Elías y a ti.

No para de repetir que no tiene nada de qué avergonzarse.

Lo sabía, sabía que estaba tramando algo.

Es normal que agote los recursos legales.

Pero ¿y tú?

¿Te dejas chantajear

por un violador?

Ese hombre es un asesino. Ya.

Hasta que no lo dictamine un juez, no podemos hacer otra cosa.

Denunciaría al Mercado y nos metería en un lío.

No ha sido imputado.

Se cerró la investigación.

Lo mejor es

tenerlo en el Mercado y esperar que pasen esos 15 días.

Entiéndelo.

¿Y yo?

¿Tengo que estar aquí y, a unos metros, mi violador?

Lo sé, tienes razón, pero no puedo hacer nada.

¿Has pensado irte estos días fuera? ¿Yo?

No voy a esconderme, no he hecho nada malo.

Te pido que lo entiendas.

Si lo echamos, nos denunciará por calumnias.

Si son verdades como puños. Que ya lo sé.

Pero no podemos despedir a un trabajador

si ambas partes no están de acuerdo.

Quiere hacerme daño otra vez, quiere vengarse.

No es ningún idiota, no hará nada que vaya en su contra.

Y menos aquí, lo dejaste en evidencia.

Eso te es fácil decirlo, no te hará nada.

No lo tendría tan claro.

Apoyé su expulsión, me la tiene guardada.

No tiene nada en tu contra.

Descubrió un suceso de mi pasado sobre la muerte de mi marido.

Y utilizará esa información

para desacreditarme.

¿No se puede hacer nada?

No, tranquila.

Asumiré las consecuencias con tal de frenarlo.

Gracias. -Gracias.

-Hasta ahora. -Adiós.

-Hablabais de Jorge, ¿no? Esta mañana ya no estabas.

¿Cómo está?

-Pues Jorge está... igual.

No sabemos nada.

-Bueno, tú procura no angustiarte mucho.

-Ya. -Te noto un poco nerviosa.

-Todo el mundo me está preguntando por él.

Me tengo que parar, charlar con ellos...

Es bonito, están preocupados y aprecian mucho a Jorge.

Pero no he tenido tiempo para organizar esto.

Y Gloria ha convocado una reunión de la Asociación de Comerciantes.

Un lío y...

Bueno, verás, ya que estás aquí, te...

Te quería comentar

que... voy a llamar a la asociación de mujeres maltratadas.

-¿Para qué?

-No voy a dar esa charla.

Escúchame, no puedo, es que...

No tengo la cabeza...

-Ya lo tienes ensayado, preparado.

¿Y lo que trabajaste para vencer tu miedo en público?

-Una cosa es la teoría y otra cosa es la práctica.

No he podido terminar el brindis de Navidad.

Tengo que asumirlo.

Cada uno vale para lo que vale y yo no sirvo para esto.

-Son los nervios, no pasa a todos.

Es el mítico pánico escénico.

Con la práctica, lo superas.

-Tú no tienes pánico. -Porque tú lo digas, no es verdad.

Cuando me subo a un escenario, me entran hasta ganas de vomitar.

La culpa es mía.

Si llego a estar, no te pones así. -Muy segura estás tú de eso.

-Hoy tengo una jornada corta.

Te recojo, vamos al auditorio y ensayamos, estará vacío.

Y vas cogiendo confianza.

-Quiero estar con Lorena, lo está pasando muy mal.

-No lo niego, pero no puedes hacer mucho más aparte de estar ahí.

Jorge está acompañado por Lorena.

Pero ¿quién acompañará a todas esas mujeres?

Tienen muchas ganas de escucharte, no las abandones.

-Está bien, no lo haré.

-Te mando el coche de producción, vamos al auditorio y ensayamos.

Qué horror lo de Jorge.

-Sí. -Qué horror.

-Totalmente.

Habrá que poner buena cara para que los clientes no noten nada.

Nadie quiere escuchar desgracias.

-También pasan cosas buenas, los milagros navideños.

Es que yo tenía una noticia

que afecta al Mercado entero.

Pagaré la instalación eléctrica.

-¿Tú?

Es un dineral, lo sabes, ¿no? -Sí.

Pero lo puedo asumir.

-Pues, bueno, no sé, es estupendo.

-Sí, sobre todo, para los comerciantes.

-Estoy muy sorprendida, me has dejado...

¿De dónde lo has sacado?

Te quejas de las ventas. -Una herencia.

-Ah.

Ha muerto alguien de tu familia. Lo siento.

-Todo lo contrario.

Es una pena, se ha muerto alguien, claro.

Era mi tía Enriqueta, la hermana de mi abuela.

95 años tenía, ya ha vivido.

Y ha muerto de la mejor manera, en su casa, tranquila.

-Por lo menos no ha sufrido. -No vio un médico en su vida.

Vivía sola, soltera, sin hijos.

Cobrando la pensión, ha ahorrado, en el pueblo no hay dónde gastar.

Un montoncito.

Me tocó, soy el pariente más cercano.

Y he pensado: "¿Qué mejor sitio para invertirlo que el Mercado?".

-Gracias, es muy generoso de tu parte.

¿Estás segura? -Sí, sí.

Como comerciante veterana, es el mejor sitio para mi dinero.

-Muchísimas gracias.

Voy a avisar a los comerciantes.

-Pero yo había pensado que lo digamos de otra manera.

Podías convocar una reunión, yo voy, hago entrega del dinero.

Y hacemos un evento, para animarlos.

-Claro, es lo menos que puedo hacer

para agradecértelo. -Claro.

Somos una familia, nos ayudamos los unos a los otros.

¿Eh?

Convoca esa reunión para esta tarde.

Vaya, por fin.

No sabía cuánto estarías en el almacén.

¿Me espías?

Tranquila, nos veremos durante un tiempo.

En 15 días, habrás desaparecido. ¿Te lo ha dicho Gloria?

No te acerques a mí. Si no, ¿qué?

¿Te chivarás a Elías? ¿Vendrá a pegarme o algo peor?

No queremos saber nada de ti.

Ha conseguido lo que quería: te ha vuelto a enamorar.

Eres tan despreciable...

Os he visto juntos. Déjanos en paz.

Nadie te quiere aquí.

Serás un mal recuerdo. Con el tiempo, ni eso.

Irme significaría aceptar mi culpa.

No quiero que me vean como me pintáis.

Sois unas mentirosas, no he matado ni violado a nadie.

Mentís. Tú, Marta, mi exmujer.

Entró en una depresión y me arrastró a la bebida.

No hice nada y no me voy a ir.

¿Te escuchas? Estás enfermo.

No puedo evitar que estés aquí, pero sí en mi puesto.

No entraremos en tu juego para que te hagas la víctima.

Das mucho asco.

Elías te ha enseñado bien, sí, señor.

Pero me has contado cosas sobre él y no es un hombre de fiar.

Fuera de aquí. Largo.

No quiero volver a verte jamás.

No lo has conseguido.

Tengo 15 días para entrar cada mañana en el Mercado.

¿Sabes qué me motiva más?

Verte a ti.

Cómo cada músculo se te tensa cuando me tienes delante.

No me intimidarás, no me conoces.

Haré lo que pueda para acabar contigo.

Yo también puedo acabar contigo.

Piénsalo.

¿Sabemos algo de Jorge? -Qué va.

Hay que dejar que descanse.

Y que pasen unos días. -Ya.

Pobrecillo.

David está preocupado.

-Ya imagino.

Es tan frío como un ruso jugando al ajedrez, pero lo adora.

-Pues sí. -Hay que ver.

¿Tú imaginabas algo? -Qué va.

Podíamos habernos dado cuenta. -Ya. Bueno.

Ha sido un susto.

-Pues sí.

¿Y el dinero de la lotería?

-Tu padre ha domado al "mihura" que tu madre lleva dentro.

Arreglará la instalación eléctrica del Mercado.

-Menos mal. -Pues sí. Se lo ha dicho a Gloria.

O sea, que perfecto.

No sé cómo va a cobrar ese dinero.

Ir al banco a por ese pastizal...

-Llevas el boleto y ellos lo cobran.

-Ah. Estaría emparanoiado yendo por la calle

con toda esa pasta. -Y seguro que lo pierdes.

Y mamá te mata.

Y lo de siempre. -Hola, buenas tardes.

-¿Qué tal? -Hola.

-Sigo currando.

-Vale. -Luego hablamos.

-Hasta luego. -Chao.

¡Eh! ¿Dónde andabas? Te estuve buscando todo el día.

Sonia me dijo que estuviste desaparecida.

-¿Tengo que fichar en mi negocio?

-No, era solamente por saber qué te pasa.

-Perdón, he estado superborde, lo siento.

Tengo mil cosas en la cabeza, no me da la vida...

Hablamos después.

-Buah. -Lucas.

-Eh. -¿Has visto a Samu?

-Sí, creo que estaba en el muelle... No sé.

-Genial, ahora me paso.

Ya que nos hemos cruzado, podemos hablar.

-Bueno, sí, no tenemos mucho de qué hablar.

Lo dejamos hace dos años.

Cada uno tiene su pareja, sus planes.

Me quedé loco al verte.

-Pensé que volver a vernos te había sentado mal.

-¿Por qué?

-Por nada, porque hablando con Carla me dio esa sensación.

Me preguntó si sentía algo por ti.

-¿En serio? -Sí, pero le dejé claro

que no hay nada pendiente, es pasado.

-Claro, por eso está así Carla.

Le dejé claro que entre nosotros no había nada.

Pero se quedó con la duda.

Claro, y debe de estar celosa. -No me dio esa sensación.

Estaba preocupada por Samu.

Me pidió que no le contara lo nuestro.

Podía fastidiarle saber que su chica estuvo con quien le quitó a la novia.

Pero no ha pasado nada, no le ha importado.

Carla exagera un poco.

-Sí.

-Mejor, sin malos rollos.

-Total. Las cosas, mejor aclararlas.

-Samu me gusta mucho y no quiero movidas raras.

Si ya está todo aclarado, mejor.

Voy a por Samu. -Vale.

-Que vaya bien.

Nicolás.

¿Qué se sabe de Jorge?

-Seguimos igual, está sedado y esperando.

-Oh, vaya.

En fin, unos tanto y otros tan poco.

-Perdona, no te sigo.

-Jorge, debatiéndose entre la vida y la muerte,

y vosotros, cobrando una herencia.

-Ah, la herencia, claro. Sí.

-Ha sido muy generoso por parte de Carmen.

Mejor que tú nadie sabe lo que cuesta un cuadro de luces.

-Claro, sí.

Carmen tiene esas cosas, no te lo esperas y te sorprende.

Tiene buen fondo. -Sí.

Otro lo gastaría en otra cosa. Los emprendedores tenemos gastos.

-¡Hombre! Ya te digo.

Fue de repente, mejor gastarlo aquí, es una inversión de futuro.

-Bueno, el futuro, esa incertidumbre.

Menos mal que no pensamos que podemos irnos.

Qué pena, morirse de un infarto tan joven.

Me ha dicho Carmen que era vuestro... primo segundo.

-Eso es, primo segundo. -Se llamaba... Luis, de Asturias.

-Sí, el primo Luisito, de Gijón.

Aunque hacía muchos años que no se veían.

-Ya, pero qué pena, morirse a los 50,

de repente, con media vida por delante...

-Ya, pero la vida es así.

Cuando menos te lo esperas,

la parca viene a por ti.

La muerte no entiende de clases, ni de edades ni de nada.

-Mirémoslo por la parte buena: os ha dejado sus ahorros.

-Me tengo que ir, tengo un lío...

Tengo que dejar estos pedidos.

No quiero atascar el muelle.

Hasta ahora. -Hasta luego.

Hola, Rosa.

Vengo del hospital.

No hay modo de convencer a tu hermana de que se vaya a descansar.

-No te preocupes. Yo lo intenté y no hubo manera.

Se quiere quedar con Jorge. Si necesita algo, nos avisará.

-A ver si se recupera pronto. Vaya desgracia.

Pero Jorge y Lorena no son los únicos que me tienen en vilo.

¿Hablamos de lo que te pasó en el brindis?

-Lo único que me pasó es que me emocioné, me puse nerviosa,

me vinieron muchos recuerdos y no pude terminar, me vine abajo.

Pero te diré algo.

Viendo lo de Jorge y Lorena, es una tontería.

-Es verdad. -Claro.

-Y me alegra que...

-Oh. -¿Estás bien, hija?

-He ido dos veces al baño a vomitar.

Estoy con el cuerpo revuelto. -Habrás cogido un virus estomacal.

Los nervios de estos días. -A lo mejor tengo que volver a ir.

-Pues vete a casa.

No puedes estar aquí.

Ya me quedo yo.

Si no te encuentras bien, me llamas y vamos a Urgencias.

-Tengo la charla, no puedo fallar. -Bueno.

La salud es lo primero.

Y con eso no se puede jugar. En cuanto a la charla, se aplaza.

-Me estoy mareando. ¡Uh!

-¿Ves? ¿Lo ves?

Anda, ven.

Ven, ven. Ven aquí, siéntate.

Siéntate.

Voy a llamar a un taxi para que te lleve a casa.

Y tú llama a la asociación y di que anulen la charla.

-Sofía me iba a mandar un coche, pero no puedo, papá, no puedo.

-No te preocupes, ya la llamo yo. Quédate aquí y espérame.

-Vale.

Es increíble, el imbécil de Fernando

amedrentándote delante de todos.

Mantengamos la calma, en 15 días habrá desaparecido.

¿Qué tal la visita a la gestoría?

Bueno, la gestoría pertenece a otro grupo de empresas.

Solo es una marca de ellas.

Pero algo he sacado.

No esperaba menos de ti.

Primero: que lo despidieron por lo del ramo de flores, mentira.

Ya le habían abierto un expediente por comportamiento inapropiado.

Un par de días llegó al trabajo

tarde, todavía bebido,

e hizo comentarios inapropiados a una compañera.

¿La cosa no fue a más? No.

En la sucursal a la que le mandaron, que estaba aquí enfrente,

había rumores de su comportamiento con las mujeres.

¿Nadie se quejó? Me da mucha rabia. ¿Sabes qué me contó?

Que le trasladaron por no hacer la vista gorda en unos chanchullos.

Gracias. Ahora sí.

¿Sabes qué pienso?

Que yo creo que lo del traslado fue un castigo.

Lo quitaron del centro de decisiones.

¿Qué tiene que ver con eso?

En la empresa la gente se olía

que trapicheaba con otra para defraudar a Hacienda,

una de limpieza.

Cuando todo sale a la luz,

lo echan y ponen tierra encima, no hay denuncia.

La sucursal no dice nada.

¿Sabes cómo se llamaba?

No.

Puertogán. ¿Te suena?

¿No es de la que echaron a Nicolás? Eso es.

Creo que sigue trapicheando o les debe algún favor.

¿Ya están todos ahí? -Convocados y a la espera.

-Menos mal que me ha dado tiempo a vestirme como Dios manda.

Nicolás me ha metido un pedido y se me ha hecho tarde.

-No pasa nada, la espera merecerá la pena.

Alucinarán cuando les digas que pondrás tú el dinero.

-Es lo menos que podía hacer.

Este mercado es mi casa, la gente es mi familia.

-Te veo contenta.

Se nota que has superado la muerte de Luis, tu primo segundo de Gijón.

-¿Qué Luis? -Ah.

Me dijo Nicolás que la herencia venía

por un primo segundo, Luis, que vivía en Gijón.

-No. Este hombre, de verdad, no se entera de nada.

(DUDA) Luis murió ya, no hace mucho, hace poco.

La que me ha dejado la herencia es mi tía Enriqueta.

Le diré que no cuente lo que no es, no se entera de nada.

-Tampoco cuando le preguntó a Samuel cómo cobrar un décimo premiado.

Os habéis quedado con uno del Mercado.

-No, no, no. No saques conclusiones precipitadas.

-Que las saquen los comerciantes. -No, no, espera, no, no.

A ver, yo te lo cuento, que es muy fácil.

Nicolás no había comprado para nosotros.

No había el mismo, compró otro.

Tocó ese. Esa es la verdad.

-Me dijiste que se repartía el dinero entre los comerciantes.

Cuando te toca, te lo quedas.

-No, yo no te mentí.

Quizá me quedé con algo de información.

Pero, al final, el resultado es el mismo.

El dinero va para el Mercado, quedémonos con eso.

Espera, todo se puede negociar.

¿Cómo me pude enamorar de ese hombre?

Me mintió en todo y me lo creí.

No tienes culpa de nada. Me da mucha rabia.

Es un sinvergüenza, un corrupto, pero no podemos demostrar

que es un depredador sexual. No podemos.

Pero la inspectora Millán dice que se equivocará y le pillaremos.

¿Hablarás con los de Puertogán?

Me tendré que pasar por allí y enterarme.

¿Has dicho "Puertogán"?

La empresa que lleva la limpieza.

Sí.

¿Me puedes hacer un favor?

¿Yo? ¿A ti?

Daniela, trabajaba aquí, me gustaría saber si está bien.

Daniela y David tuvieron algo.

Según Fernando, se fue con un novio, pero es raro en ella.

No iniciaría una relación teniendo otra.

¿Y no has contactado con ella para hablar y aclarar las cosas?

Lo intenté, pero nada.

Si supiera que está bien,

solo me preocuparía por Jorge. Yo me entero de todo y te cuento.

¿Eh?

¿Fernando, metiendo baza entre estos dos?

¿Sabes qué estoy pensando? Ajá.

Daniela empezó a comportarse de forma distinta los últimos días.

Un día la pillé agobiada viendo unas imágenes de seguridad.

Pensé que la habían cogido con... Sí, sí.

Pero...

¿Y si ha sido víctima de Fernando? ¿Y si ha pasado algo entre los dos?

Tal vez sea el descuido que necesitamos para atraparle.

¿Te ayudo?

-No, no.

No me esperes para comer, ya arreglaremos lo de Florencia.

-¿Todavía tienes mucho lío? -Sí.

¿Quieres ir a Florencia?

-No sabes qué ganas tengo de irme.

-No te estoy preguntando eso.

Mirá.

Cuando estabas rallada

porque no te había dicho nada de Ana, pensé que estabas celosa,

que había quedado algo entre nosotros.

Después me encontré con ella y me dijo que hablaron.

Le preguntaste si seguía sintiendo algo por mí.

Y me puse contento. Dije: "La relación va en serio".

-¿Estás diciendo que tener celos es algo bueno para una relación?

Es lo contrario.

La persona no te quiere más.

Es más insegura. -Lo sé.

Pero pensé que, por primera vez, el inseguro no era yo,

sino que eras tú, ¿entendés?

¿No sentiste celos?

-¿Me reprochas que no tenga celos?

-Me estoy explicando mal. (DUDA)

-Pues sí.

-Me suele que te importe más lo que sienta Samuel sobre Ana y yo

que lo que tú sientas.

De verdad. -Se te va la pinza, no tengo tiempo.

-Para Samuel tienes tiempo.

-Me voy a ir a Florencia contigo, no con Samuel.

Has conocido a mi madre. ¿Qué más quieres?

¿La relación va en serio? -Si no sos sincera, no.

-¿Qué? -Sentís algo por Samuel, decilo.

-¡Estás obsesionado con Samuel! ¿Quieres salir con él?

¡Por favor! -No sé qué, pero algo te pasa.

Estás rara. -Sí, lo estoy.

Tiene que ver con mi madre.

Me han llamado.

Ha tenido un brote psicótico. ¿Contento?

-Perdón.

Perdón, de verdad.

No tenía ni idea. -¿Sabes qué pasa?

Ni tú ni Samuel tenéis que ser el centro.

En el mundo real pasan otras cosas, cosas de mierda.

Sí, la instalación eléctrica la paga la carnicera.

Ya te llamaré para lo del cableado, pero mejor lo hablas con Fernando.

-¿Podemos hablar?

-¿Es de trabajo? -Es por Jorge.

-Hilario, te llamo en un rato.

Gracias.

-Sabes cómo está.

-Se pasó con la coca, ¿no? Qué pena.

-¿Cómo puedes estar tan tranquila? Casi la palma.

-Consumió más de lo que toleraba, algunos no saben parar.

-¿Y tú? ¿Sabes parar?

Lo has mandado al hospital.

Podría estar muerto.

-Espera, que no estoy entendiendo. ¿Le metí yo la coca?

-No, se la pusiste delante.

-Y él ya es mayorcito para tomarla o no.

Es un yonqui y siempre lo será.

-Martín.

-¡Susana! ¿Está todo bien? ¿Ha pasado algo?

-No, está todo bien.

-Ah, vale. Me alegro mucho de verte.

Te iba a pedir ver a Cloe antes de llevártela al pueblo.

-De eso quería hablar contigo.

-Vale, sin problema. ¿Nos sentamos? -Sí.

(Timbre)

Papá. -¿Cómo estás?

¿Se te han pasado los mareos? -Estoy mejor.

-Si necesitas algo, me avisas.

Valeria se ha quedado en el puesto.

-Muchas gracias por todo, pero te puedes volver al puesto.

Me apaño muy bien yo aquí, estaba pensando echarme un ratito.

-Haces muy bien. ¿Te has tomado el agua con limón?

-Todavía no. -Yo te la preparo.

Tú vete a la cama, venga.

Pero ¿has comido? ¿Te ha sentado bien?

-Oye, mira, es que no...

No quiero decepcionar a nadie.

Sofía y tú me habéis presionado

para que dé esa charla y no me siento capaz.

No puedo. -Pero...

Has ensayado mucho con ella. En el brindis estuviste muy bien.

-¿Cómo les voy a decir a esas mujeres que tienen que seguir adelante,

que todo va a ser maravilloso, cómo lo hago?

(SUSANA) Y me sentí mal, herida, cuando...

comprendí que ya no estabas enamorado de mí y sí de otro hombre.

Las cosas entre nosotros no estaban bien, pero...

No estaba preparada para algo así, creo que nadie lo estaría.

-Si te sirve, yo tampoco.

-Por eso reaccioné mal.

Y no te culpo por pensar que...

que ir al pueblo en navidades

fuera algo para... para apartarte de Cloe.

Más que nada porque igual... igual hay algo de eso.

No quiero que sufra por nuestros errores.

Y tienes toda la razón, nos va a necesitar a los dos.

No me interpondré entre vosotros.

Podrás verla las veces que quieras.

-¿En serio?

-No nos vamos al pueblo.

Me han cogido para trabajar en un centro comercial en Navidad.

Si te parece bien,

nos podemos organizar para repartirnos el tiempo con ella.

-Sí, sí.

Te lo agradezco mucho.

-No he venido aquí pidiendo tu agradecimiento,

sino tu perdón.

Reconozco que...

que actué movida por el dolor y lo siento mucho.

No quiero justificarme, necesito que me entiendas.

No, por favor, no me cortes, que... -Vale.

-Si no, no seré capaz de decirte lo que te quiero decir.

Hace tres días me levanté en mitad de la noche

y me di cuenta de que no estabas a mi lado.

Y entonces comprendí que...

que habías roto tu promesa de estar siempre junto a mí.

Y te odié, te odié tanto.

Porque yo me había construido una vida junto a ti.

Y ahora me tocaba asumir que ese futuro no sería posible.

Es una vida que yo sé que no era perfecta.

Pero era una por la que estaba dispuesta a luchar.

Pensarás que estoy loca o que soy tonta, pero...

Mi vida contigo me encantaba.

Y ahora me siento huérfana de...

de las cosas que no vamos a vivir juntos.

Y me siento tan desamparada.

Pero me he dado cuenta de que...

de que he cometido un error,

de que ese odio no es más que una manera...

desesperada de no dejarte ir.

Por eso quiero que seas feliz.

Con Germán, con quien tú decidas.

Si eres feliz, harás feliz a nuestra hija.

-Siento haberte decepcionado.

Mucho.

-No digas eso. -Sí.

-No, tú eres muy buen hombre.

Y serás el mejor padre de Cloe.

No hacía falta que Germán me lo dijera.

-¿Has hablado con él?

-Me llamó, quería hablar conmigo, yo pensaba que era algo

de la cervecería, pero...

quería hablar sobre ti.

Quería que comprendiera que estabas sufriendo.

Necesitabas a Cloe como yo.

Y que no permitiéramos que Cloe saliera perdiendo.

-Esto no me lo esperaba.

-Le importas mucho.

Más de lo que crees.

Tu hija y yo respetaremos sea lo que sea lo que decidas.

Si quieres estar solo, acompañado, con un hombre o con otra mujer.

¿Vale?

No puedo.

En algún momento, la vida te pone algo delante

que te recuerda el infierno que viviste.

Verás.

-¿Qué es esto?

-¿Eso? Eso es un regalo de Nacho.

Me lo hizo la primera Navidad que pasamos juntos.

Sabía que me gustaba montar el árbol con mamá.

Se inventó una tradición: cada año me regalaba un ángel.

Pensaba que los había tirado todos.

Maldito ángel.

-Yo creo que estas fechas son muy complicadas

y todos estamos más sensibles.

Te afecta, pero lo tienes superado.

Eres una mujer fuerte. -No.

Si fuera fuerte, esto no me habría afectado tanto.

Yo no puedo ser un ejemplo para nadie.

-Igual no tienes que ser un ejemplo, con decir lo que pasó ya vale.

Tu experiencia puede ayudar... -¿Qué experiencia? Si fui idiota.

Estaba ciega.

No quise ver lo que tenía delante.

Me puse en contra de mi hija y de todos los que querían ayudarme.

(ROSA SUSPIRA)

Lo único que siento es vergüenza.

-No digas eso.

-Yo no quiero darle pena a nadie, ¿sabes?

-Nadie te juzga, nadie te echa la culpa.

Y no quiero que te la eches tú.

Tú eres la víctima.

Nacho no tiene poder sobre ti, puedes hacer lo que quieras.

-No quiero hablar, no voy a dar esa charla.

No lo voy a hacer, asunto zanjado.

Y me gustaría estar sola, así que ¿te puedes ir?

-Rosa... -Por favor, ¿te puedes ir?

-Está bien, hija.

(Timbre)

Ya va.

Ay, Martín.

-¿Podemos hablar? -Sí, claro, pasa.

Me has pillado cocinando, ¿te mola el ramen?

De sobre, que es el que preparaba.

-¿No quieres saber por qué he venido? -Huy, sí, qué directo... (DUDA)

Si es algo malo, prefiero no saberlo, ayer me quedé bien al verte.

-He hablado con Susana y va a pasar las navidades en Madrid.

Le ha salido trabajo aquí y...

no me dificultará ver a Cloe.

-Qué guay, me alegro mucho.

-No disimules. -¿Por?

-Hablaste con ella, por eso vengo, para darte las gracias.

-Fue una jugada arriesgada. Ella se fue sin estar convencida.

-Pero le hiciste pensar.

-Es una tía estupenda.

Está herida, pero no os pondrá ningún problema.

Eso habla bien de ella. -Sí. Y tienes razón.

No todo el mundo actuaría así.

Ni como lo has hecho tú.

-Lo siento por meterme donde no me llamaban.

-No, no.

Hablaste con Susana, no me dijiste nada...

No te gusta ponerte medallas.

-No creo que seas el tipo de persona que valore algo así.

No sé, yo hablé con ella porque lo necesitaba.

Te vi tan hecho polvo.

Ha salido bien, ¿no? -Sí, sí, muy bien.

-Entonces, ¿amigos?

-¿Sabes lo que pasa?

Cuanto más te conozco,

más me cuesta pensar en ser solo amigos.

Y necesito compañía

para compartir tu regalo del amigo invisible.

-No estás confundido.

-Muchísimo.

Incluso más que antes.

Pero no dejo de pensar en lo que ha pasado.

Y eso tiene que significar algo bueno.

-Supongo que sí.

-Esto no es un juego para mí.

-¿Qué te hace pensar que para mí sí?

-Nunca he estado con un tío.

-Con un tío... Qué sexi. -No, en serio.

Estoy nervioso, tengo miedo.

-Vale, pues vamos a hacer una cosa.

Tú, tranquilo.

Relájate y confía en mí, ¿vale?

Solo quiero charlar de lo que te hizo Fernando.

No quería perjudicar a Lorena ni a su bebé.

-Si mi hermana tiene un aborto, voy a ir a por ti.

-¿Y ahora qué? -Nos merecemos una oportunidad.

-Espero que Ana merezca la pena, no me fío de quien no come carne.

¿Qué te parece?

-(DUDA) Bien, pues muy maja.

Te queda poco de libertad, puede que hoy empiece tu fin.

¿Qué tramas?

-Esto no es una película, es la vida real.

Y las cosas no siempre salen bien.

-Viniste para vengarte de él, ¿no?

"Y está acabado".

-No puedo engañarte más. -¿Lo estás dejando?

-Ese chico tan mono trabajaba de chico de compañía.

-¿Cómo?

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Mercado Central - Capítulo 304

13 ene 2021

Fernando consigue quedarse quince días más en el mercado usando una triquiñuela legal. David pone a Adela y Elías en la pista para relacionar a Fernando con Daniela.

Martín y Germán acaban teniendo sexo.

Jorge está en coma tras su sobredosis. Lorena no se aparta de los pies de su cama.

Lucas sospecha de la actitud evasiva de Carla, pero descubre que la madre de ésta ha sufrido un brote.

Rosa finge estar enferma para no dar una charla en las Jornadas para Mujeres Maltratadas que ha organizado la asociación con la que colabora.

Carmen finge que ha recibido una herencia que quiere donar al mercado, pero Gloria descubre la verdad y la obliga a contárselo al resto de comerciantes.

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