Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 296 - ver ahora
Transcripción completa

(Aspiradora en marcha)

-Pero ¿qué pasa?

-David, ¿puedes parar eso?

-¿Qué pasa? -Eso digo yo.

¿Qué pasa? ¿Qué haces?

-Paso la aspiradora, no es raro.

-No, no, sería de lo más normal si no fuesen las 07:30, David.

-Ya. Es que yo no podía dormir.

-Ni tú ni el resto de los vecinos con este ruido.

-Es que quería dejar la casa limpia antes de ir a trabajar.

-Bueno, vale, pues tranquilo. Está bien, no pasa nada.

-Es que llamó mi abuela porque viene a comer,

y ella es más maniática que yo con el orden y la limpieza.

-¿En serio? -Sí, a alguien tenía que salir.

-Tranquilo, porque el piso está bastante limpio.

-Tras la crisis, no quiero darle más preocupaciones.

Si no está perfecto, creerá que no es un entorno estable.

-Siento mucho que haya habido tantos cambios en el piso.

-Bueno, pero los cambios los venís llevando superbién, ¿o no, David?

-Ella no piensa lo mismo.

Y no le parece bien que no esté con Samu.

-¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué quieres decir?

-Le gustaba saber que Samu cuidaba de mí,

y no le gusta que ahora viva con un nuevo compañero de piso.

-Pero así es la vida. -Ya, pero la culpa es mía.

Sabiendo que le importa que viva en un entorno estable,

debí contarle los cambios que hay en casa.

-Es verdad, ha habido cambios,

pero este sigue siendo un entorno estable.

-Pues ella no piensa lo mismo, Carla.

Si no encuentra todo perfecto, verás lo que pasará.

-Tranquilo, David, irá todo bien.

-Sí, tranquilo.

Si quieres, hablamos nosotros con tu abuela.

Pero tú contrólate, ¿vale? -Sí, no te alteres.

Respirá hondo.

-Siento que me vierais así, no quería ponerme tan nervioso.

-No pidas perdón por eso.

¿A quién no se le ha ido la pinza alguna vez?

-¿Y quién se iba a imaginar

que se iba a estropear el ordenador en el peor momento?

-No me lo recuerdes. Intenté encenderlo,

pero he perdido los archivos de mi trabajo.

Suspenderé por primera vez.

-Qué va. Si quieres, hablamos con el colega de Lucas

y que le eche un vistazo al ordenador.

-No quiero pensar en eso ahora.

Solo quiero dejar la casa como los chorros del oro.

-David, vos decime qué tengo que hacer

y te ayudo antes de ir al mercado. -Y yo.

Entre los tres dejamos esto niquelado.

Venga.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

-Sofía, querida.

Que he sabido hace un momento por Rosa, mi hija,

que estabas aquí desayunando y he querido pasar para saludarte.

-Me alegro de volver a verte, Jesús. -Y yo también, por supuesto.

-Ya no quedan caballeros así.

Ni por atenciones ni por distinción.

Vas muy elegante.

-Un trapito de nada.

Bueno, ¿cómo ha ido la última función de "La recién llegada"?

-Maravillosa, como todas.

Añoraba al público de Madrid.

-Y el público de Madrid a ti, seguro.

Por cierto, dice Carmen que vas a hacer una serie.

-Sí, me han ofrecido un papel protagonista en una serie diaria.

-Estos productores saben lo que hacen.

Porque para tener un éxito seguro en una serie,

hay que contratar actrices formidables como tú.

-Opino de igual manera.

-Me voy a comprar una televisión nueva más grande

para verte mejor.

-Dicho así, pareces el lobo de Caperucita.

¿Qué tal tu intervención?

Dice tu hija que te operaban de... -Sí, de cataratas.

Pero como ves, estoy perfecto. -Me alegro.

Dicen que es una operación sencilla, pero algo molesta a nuestras edades.

-¿Qué edades? Si estamos en la flor de la vida.

¿Me permites que te invite a otro café? ¿Cómo te gusta?

-Mira, descafeinado de máquina,

con la leche muy caliente y un dedo de espuma.

-Sí. -Con un poco de canela,

un toque de cacao en polvo y dos sobres de sacarina.

-Espero acordarme de todo.

-Y ya si puede ser, en la plaza Vandome, en París,

sería perfecto.

"¿Estás segura de hacerlo?"

Elías, te lo he repetido ya 20 veces.

Si de verdad Fernando es culpable de la muerte de Ágata,

haré lo que sea para que vaya a la cárcel.

Bueno, sobre eso no tienes ninguna duda, ¿no?

La verdad es que no. Quisiera, pero no.

Oye.

Siento que te ilusionaras.

Digamos que ya me he acostumbrado a que los hombres me salgan rana.

Aunque esta vez me he superado a mí misma.

(Timbre)

Ahí está.

(Puerta abriéndose)

Hola, inspectora. Pase, por favor. -Gracias.

¿Le apetece tomar un café? No, gracias.

No puedo entretenerme. Siéntese al menos.

Bien.

Vengo para saber si aún quiere colaborar.

Pues sí, no consigo hacerla cambiar de opinión.

Quiero que Fernando pague por lo que hizo.

Pues celebro oír eso.

Solo con su ayuda conseguiremos atrapar a Fernando.

Y prometo que la expondremos lo menos posible.

Pues... dígame qué es lo que tengo que hacer.

En primer lugar, le diré que Fernando mintió.

No existe ningún local a su nombre

ni herencia por parte de su exesposa.

Será cretino...

-Tengo noticias.

Los productores han aceptado tus condiciones económicas.

¿No te alegras?

-Sí, sí. Te felicito.

Pero ¿qué pasa con lo demás?

-¿Qué es lo demás?

-¿Les has pedido un camerino individual con baño completo

para mi uso exclusivo?

-No, no, eso no. Claro, no. -Pues muy mal.

Los productores, con tal de ahorrarse tres duros,

son capaces de hacinarme en un cuartucho con más actrices.

-No, los llamaré para que no pase, por supuesto.

-Y les dices que quiero un chófer particular

para que me lleve a plató,

no grabar antes de las 11:00, descansos cada 2 horas

y una nevera con agua mineral y frutas variadas de temporada.

-¿No nos estaremos pasando?

-Tienes la suerte de entrar en este mundo por la puerta grande.

¿Tú sabes lo que hace grandes a las actrices y representantes?

-Cobrar mucho.

-También.

Pero lo verdaderamente importante

es que accedan a todas nuestras peticiones sin rechistar.

-Bueno, pues claro, los llamo, a ver qué pasa.

-Muy bien.

Y les dices también

que me gustaría discutir las características de mi personaje.

¿Qué le pasa a tu personaje? -Ya en el primer capítulo

pretenden que me amilane en un enfrentamiento que tengo

con mi peor enemiga. Mi personaje jamás haría algo así.

-Lo han escrito, sabrán qué quieren contar.

-Qué verde estás, Carmen, qué verde.

A los guionistas hay que marcarles el sendero

o si no, se vuelven locos y solo escriben sinsentidos.

-Mira, es que eso no lo sabía yo. -Ya lo sabes.

Así que ahora ponte las pilas y espabila.

-Pues nada, los llamo a ver si ceden.

-Consíguelo, que para eso eres mi representante

y te llevas un riñón por mi trabajo.

-Bueno.

-Con un poco de cacao y un poco de canela.

-Lo de tomarlo en París ya para la próxima, ¿verdad?

Sale algo más caro,

pero merece la pena. -Sí.

-No hay duda de que el dinero que le pidió

fue para comprar el silencio de Vanessa.

¿Y eso se puede demostrar?

A menos que encontremos a la chica y que admita que le pagó

para exculparlo en su declaración, lo dudo.

O sea, otro indicio que no sirve para nada.

Estamos en un callejón sin salida,

pero tarde o temprano cometerá un error.

No puede seguir tapando con éxito las pistas que surgen en su contra.

¿Y lo de Samu?

Si declara que vio como él y Vanessa estaban reunidos,

¿eso no vale? No.

Necesitamos pruebas físicas del encuentro.

Pero a ver, tuvo que contactar con ella de alguna manera.

(MILLÁN ASIENTE) Imagino que la llamaría

o le mandaría un mensaje

para citarse. ¡Claro!

Hay que pedir el registro de llamadas y mensajes.

Lo hemos hecho, Elías, pero nada.

Aunque...

Tal vez no use su número personal para esos asuntos.

¿Sabe si tiene otro teléfono que no tengamos localizado?

Si lo tiene, no lo he visto nunca.

No es descabellado pensar que tenga una tarjeta prepago, ¿no?

La única posibilidad es que me haga con ese móvil.

Porque lo llevará consigo o lo tendrá a buen recaudo.

No, Adela.

Una cosa es que tú le tiendas una trampa

y otra que te la juegues para conseguirlo.

Eso no lo puedo permitir.

Si consigo ese móvil,

no solo sabremos que habló con Vanessa,

sino también cuándo.

Y con la coincidencia de fechas y el dinero que le transferí,

supongo que servirá para algo.

Serían más nuevos indicios y pruebas circunstanciales,

pero bastante para que un juez lo valore.

Vale.

Ahora hay que ver cómo garantizamos la seguridad de Adela.

El riesgo cero no existe.

Pero tenemos una aplicación de teléfono

para tenerla geolocalizada en todo momento.

Con pulsar tres veces el botón de arranque

le enviamos una patrulla a ayudarla.

-Jorge, ¿has visto a Adela?

La floristería está cerrada y no contesta.

¿En el almacén? Allí no hay cobertura.

-No, ya he estado. ¿Dónde se ha metido esta mujer?

No la he visto hoy, no te puedo ayudar.

Estoy liado con un cáterin.

Luego te comento unas cosas para la fiesta de Navidad.

Hablaré con un mayorista

que haga descuento en los adornos. Muy bien.

-Jorge, siento llegar tarde.

Debía limpiar porque viene mi abuela a comer.

Pues muy bien hecho.

Una abuela es un detector de suciedad.

Pero te dije que no hacía falta.

Prefiero venir, allí se me caen las paredes.

Pues bienvenido seas. Manos a la obra.

Me llamó Boris.

Hay que hacer un cáterin de 100 personas y otro de 150,

así que no nos aburriremos.

Termina de cortar esto y ponte a ello rápido.

Oye, tú, perdona, ¿te encuentras mejor?

Bastante mejor, gracias. Vale.

Siento no haber estado contigo cuando la crisis.

Yo siento que mis amigos me viesen en una situación como esa.

No, ¿por qué?

Debes alegrarte, David. Hace mucho que no te daba.

Solo puede significar una cosa, que lo tienes casi controlado.

"Casi" no sirve para nada.

Oye, no te des caña, David.

Si te vieras con mis ojos, estarías orgulloso.

Olvídate de lo que ha pasado

y céntrate en tu presentación en la facultad.

Cuando termines, te vas pitando.

Creo que esta vez voy a pasar.

Pero si le has dedicado mucho tiempo, David.

He perdido el archivo y ya no tengo compañero.

Además, tras lo que pasó,

no sé si seré capaz de exponer en público.

Ya.

¿Por qué no dices a los profesores lo que pasó?

Es que no quiero buscar excusas, Jorge.

Si nos hubiéramos puesto antes, estaría hecho.

¿Y entonces?

Por una vez en mi vida, asumo que suspenderé.

-¿Mucho lío?

-Pues sí. Con la tontería de ayudar a David a limpiar,

mira, tengo un montón de curro retrasado.

Pero te doy las gracias por portarte tan bien.

-Bueno, tenía que sumar puntos

después de comportarme como un idiota contigo.

¿Me perdonás?

-Te "perdonó".

Pues menos mal, porque me moría de ganas...

-¿De qué? -De mostrarte una cosa.

-¿Qué cosa?

¿Qué es esto?

¿Qué es esto?

Bueno, te comento.

Hace unos mesecitos solicité una beca,

pero estaba sin esperanza

porque es de las becas más solicitadas de todas,

y me citaron a las 19:00 para una entrevista.

-¡Eso está muy bien! Me alegro un montón.

Debes prepararla bien porque es una oportunidad.

-Es una oportunidad increíble. Por eso me encantaría que vinieras.

-Es que tengo mucho curro, lo siento mucho.

De hecho, esos "cupcakes" son para un cumple.

-Hay muchísimo tiempo, te va a dar tiempo de sobra.

Carla, te encantará.

-No, de verdad. Y te juro que me encantaría,

pero debo entregar eso a tiempo. -Que te lo lleve Sonia.

-No puede, se debe quedar en el puesto.

Y además, no puedo dejarle tanta responsabilidad.

Carla, si yo te pido que vengas, es por un motivo muy importante.

O sea, te va a encantar.

-Es que son para un cliente especial.

-¿Para quién?

-Para el cumple de Samu.

Sus padres quieren darle una sorpresa

y no he sabido decirles que no.

Te parecerá raro, pero a veces viene muy bien

que las cosas no salgan como uno espera.

Así valoramos más cuando las cosas salen bien.

(Móvil)

-Hola, abuela. (ASUNCIÓN) "Hola, cariño.

¿Cómo te encuentras?" -Bien.

¿A qué hora vas a venir a comer?

-Me gusta comer temprano. Mira, estoy saliendo de tu facultad.

"Hago un par de recados y voy para allá."

-¿Qué haces en mi facultad?

-He pedido a tus profesores que te atrasen el examen

porque estabas malo.

"Me ha costado, pero lo que no consiga tu abuela..."

Te dejo, que ya viene el taxi.

"Ahora te cuento."

(Tono fin de llamada)

¿Qué tal con tu abuela?

-Ha contactado con mis profesores para que aplacen la exposición.

¿Y lo ha conseguido?

Parece que sí, pero es lo de menos. ¿Cómo lo hace sin consultarme?

Lo hace con la mejor intención. Me da igual su intención.

Pensarán que soy un desequilibrado y me tratarán diferente a los demás.

No tiene por qué. Claro que sí.

Todo el curso intentando que me traten como a los demás

y lo echa a perder.

Es normal que tu abuela se preocupe.

Demuéstrale que te vales por ti mismo

y así te dejará respirar.

¿Cómo? Pues si ya has limpiado la casa,

se me ocurre que tú y yo podríamos cocinar algo rico

y le demuestras que te alimentas muy bien.

¿No te importa?

No, para nada.

Pero antes acabamos esto, no quiero fallar a Boris.

Al final aquí no come nadie, venga.

Córtamelo fino.

-Lucas, claro que prefiero ir contigo.

(LUCAS) Si lo preferís, ¿por qué no lo hacés?

-Porque tengo un compromiso.

-¿No puedes llamar y decir que no podés?

(CARLA) Lucas, tío...

-Samu cumplirá años toda su vida.

A mí esta oportunidad me pasará solo una vez.

Me duele que priorices a Samu antes que a mí.

-No seas injusto. -¿Vos cómo te pondrías

si en vez de estar contigo en algo importante,

me voy de fiesta con una ex? -No voy de fiesta con un ex.

Será su fiesta y estaré allí, pero con sus padres.

-Eso da igual, Carla.

Te pido que compartas un momento superimportante para mí.

De verdad, quiero compartirlo contigo.

-Vale, tienes razón.

Le diré a Nicolás que me surgió algo.

-No quiero que vengas obligada.

Quiero que vengas si es lo que vos querés.

Es que voy porque es lo que quiero.

De verdad.

Te lo prometo.

¿Vale?

-Te he llamado unas cuantas veces. -Sí, siete para ser exactos.

-Me tenías muy preocupado.

Oye, entiendo cómo debes sentirte. -No, Martín.

No tienes ni puñetera idea.

Me considero una mujer tolerante.

¿Imaginas lo que pensé cuando Gloria me dijo lo que hiciste?

-Te dije que se vengaría

por descubrirla con lo de Jorge y Lorena.

-Sí, pero no dijiste que lo haría diciendo la verdad.

Lo que me contó es cierto, ¿no?

Si vienes a buscar a Germán, siento decirte que no está aquí.

Pero imagino que tendrás más información que yo

de por qué llega tarde a trabajar.

-No sigas por ahí, por favor.

Fueron un par de besos tontos sin importancia.

Ya está, ¿vale?

-O sea que mi marido se lía con otro hombre

y hago como si no pasa nada.

-Cariño, se me echó encima. No lo vi venir, ¿vale?

Nos tomamos cuatro copas de más y listo.

Fueron dos besos sin importancia.

-Pero ¿te gustó? -¡No!

-¡Martín! -¡No!

No lo sé.

Lo siento.

-¿Cómo que no lo sabes?

-Susana, no sé ni yo lo que me pasa por la cabeza.

Pero lo único que tengo claro

es que Cloe y tú sois lo que más quiero.

Y no quiero perderos.

-Para eso deberás aclararte, ¿no?

Sé que lo nuestro no pasaba por el mejor momento,

pero esto... es que no sé por dónde cogerlo, la verdad.

-Mira, yo he cometido un error imperdonable, lo sé.

Necesito que me des una oportunidad.

Por favor.

-¿Por qué no me lo contaste?

-Porque no le di importancia.

-De ser una tontería sin importancia,

me lo habrías dicho.

¿Te has acostado con él? -¡No!

Yo nunca te he sido infiel.

Por favor, no echemos por la borda lo que nos costó tanto construir.

-No soy yo la que lo ha hecho.

-¡Carla! Pero qué buena pinta tiene todo.

-Pues si quieres uno, ya sabes, te invito.

-Menudo negocio haces si invitas a todo el mundo.

-No voy a entrar en bancarrota por un "cupcake".

-Veo que los haces como churros. ¿Tienes algún encargo especial?

-Claro, estos me los ha pedido Nicolás

para el cumple sorpresa de Samu.

-Es verdad. No sé dónde tengo la cabeza.

Pensaba ir a una tienda de deportes y comprar una camiseta de básquet.

¿Crees que le gustará?

-Todo lo que sea de básquet le encanta.

-Entonces no se hable más. Vas a venir, ¿no?

-No. -¿Cómo que no?

¿No te han invitado?

-Sí, sí, sí, me ha invitado Nicolás, pero me ha surgido algo y no puedo.

Ya sabes que Samu te quiere mucho, le haría muy feliz verte aquí.

-Ya, pero es que tengo que acompañar a Lucas a una entrevista

de una beca que ha solicitado. Tengo que acompañarle.

-Bueno, sí que es importante, claro.

Pero también es importante saber si es lo que te apetece.

-Pero ¿por qué dices eso?

-Porque he pasado antes por aquí y te he escuchado hablar con Lucas.

Y me ha parecido que acompañarlo, precisamente,

no era la opción que más te apetecía.

Igual me meto donde no me llaman, pero ya te conozco.

-Lo justo es que esté con mi novio.

-No. Lo justo es que hagas lo que te parezca.

Que eres una chica libre.

Samuel y tú, a pesar de haberos separado, seguís siendo amigos.

Ha pasado un año malo y lo dejaron todos los amigos.

-Es un momento importante para Lucas.

Y aunque no sea mi plan soñado,

pues es normal que quiera que lo acompañe.

-Bueno, hija, si le dieran la beca, sí,

pero de momento solo es una entrevista.

¿Qué harás allí?

¿Ver cómo le hacen preguntas media hora?

Que yo no te quiero agobiar más, por favor.

Creo que tienes que hacer lo que te parezca.

Ya sabes que estás invitada.

-Es que es el cumple de Samu.

¿Entiendes lo difícil que debe ser para Lucas que priorice a Samu?

-Pues no.

Las parejas vienen y van. Sobre todo a tu edad.

Pero los amigos no.

Y vosotros seguís siéndolo después de lo que os ha pasado.

Bueno, a ver, si crees que lo que debes hacer

es acompañar a Lucas a esa entrevista,

hazlo sin ningún tipo de culpa.

Pero si crees que tienes que estar en el cumpleaños de Samuel,

aquí te esperaremos.

-No tengo ni idea de lo que debo hacer.

-Bueno, yo lo único que te pido es que te decidas sin presiones.

Eres una chica libre, joven e independiente.

-Lucas es mi novio.

Debería ponerlo por delante, digo yo, ¿no?

-¿Por delante de ti? Nunca jamás.

A ver, es que esto no es una decisión

ni de Lucas ni de Samuel.

Es tuya y solo tuya.

Que no se te olvide.

Y ya sabes que, aunque estéis separados,

para nosotros sigues siendo de la familia.

No se te olvide.

-Bueno, dicen que a la tercera va la vencida.

Espero que ahora tenga mejor color.

-Y yo también.

Se acerca la hora del aperitivo

y estoy a punto de pasarme al vermut.

Bueno, al rojo le falta un poco de pasión, pero vale.

-¿No lo va a probar?

-En cuanto te marches. No bebo delante de desconocidos.

-A ver, ¿dónde está el fuego?

-No sé de qué fuego hablas.

-Has dicho que era una emergencia.

He dejado a doña Lucía con dos kilos de costillas adobadas a medias.

-Sí, quería preguntarte una cosita.

-A ver, dispara.

-¿Cómo van las negociaciones con los productores?

-¿Esta era la emergencia?

-Claro. Comprende que quiero saber

cómo van las conversaciones de mi contrato.

-Y tú tendrás que comprender que tengo un negocio que atender.

No puedo estar 24 horas para ti.

-No me irás a comparar unas costillas adobadas

con un contrato de muchos ceros. -No tantos ceros.

Los de la farándula son agarrados. Mucho "lirili" y poco "larala".

-Es que están en crisis. Hace unos años no dirías lo mismo.

-Lo que digas, pero una casa en Malibú no compro con esto.

¿Esto no lo podías preguntar por teléfono?

-No, ciertas cosas hay que hablarlas en persona.

Y deja de protestar, por el amor de Dios.

¿Has negociado con los productores sí o no?

-Al decirte que era la mejor profesional del medio,

no te mentí.

-¿Han aceptado todas nuestras exigencias?

-¿Todo bien por aquí?

Parece que te veo un poquito acelerado, ¿no?

Me equivoqué especiando e intento equilibrar el plato.

Tengo cáterin y no llego. Si no te importa...

Era más fácil cuando se equivocaban otros

y podías volcar tu rabia contenida en ellos.

Igual no te acuerdas de aquella época de tu vida,

pero yo sí.

Me acuerdo cada día, Gloria. Cada día, aunque no lo creas.

No te creo.

A pesar de que hubo personas a las que destrozaste la vida.

Oye, lo siento.

¿Cómo dices?

Que lo siento con toda mi alma.

Cuando recuerdo cómo era yo en esa época,

me avergüenzo de mí mismo

y de cómo traté a la gente de mi equipo.

Sobre todo a Simón, al que apreciaba de verdad.

Mientes. No.

Pero entiendo que no me creas

y que sigas dolida por todo lo que pasó.

Es que no me lo puedo creer.

No tienes dignidad.

Ni para revolverte contra mí tras lo que os hice a Lorena y a ti.

No quiero más guerra, Gloria.

Siempre pierden los dos bandos. Ya está.

Siento que tengo una deuda moral contigo y con Simón.

Pero ten clara una cosa, yo no lo maté.

Murió por tu culpa. Fue un accidente.

Provocado por cómo salió de tu restaurante, maldita sea.

(CARMEN) "No te voy a engañar."

Las negociaciones han sido tela, tela.

Pero vas a tener tu chófer particular, para ti sola,

un camerino individual con baño completo,

y no rodarás antes de las 11:00.

-¿Y mis problemas con el guion?

-Te va a poner un asistente de guion para ti.

Para que le des la matraca lo que quieras.

-Estupendo.

Cuando arreglemos lo de la "suite", firmamos.

-No hablamos de una "suite".

-Que verde estás, niña. Eso se supone.

¿Dónde duermo, bajo un puente?

-¿En tu casa?

-No. Lo suyo es que una actriz de mi categoría

disponga de "suite" completa en un hotel de cinco estrellas.

O me ponen una "suite" como Dios manda o no firmo.

-¿No te estás pasando de caprichos, Sofía?

-¿Caprichos, Carmen?

-A ver, que les hemos sacado hasta los higadillos.

Tú tienes que ponerte a estudiar los guiones, te gusten o no.

-Mira, llevo toda la vida en esta profesión,

para que ahora venga una niñata novata

a decirme lo que puedo pedir.

-Esta niñata novata te ha sacado las castañas del fuego.

Porque tu otro representante te abandonó.

Ahora lo entiendo, claro.

-¿Tienes algo que decirme?

-Pues mira, sí.

Que si quieres una "suite", la vas a pedir tú, porque yo dimito.

-Mejor.

Porque si no, te hubiera despedido yo.

Claro, que la culpa es mía

por pensar que alguien que se dedica a vender mollejas,

iba a ser capaz de llevarme a mí los contratos.

-Y si todavía no te crees que murió por tu culpa, escúchalo.

(SIMÓN) "Perdona, amor, pasé por un túnel y se ha cortado.

¿Qué te parece? El cretino me echó de la cocina.

Allí, delante de todo el mundo.

Después de lo que he hecho por él, me da la patada."

(Claxon)

"¿Qué hace ese?"

(Golpe seco, cristales rotos)

(Notificación de móvil)

-Te lo he enviado para que lo escuches tantas veces como yo,

te coma el remordimiento y...

no concilies el sueño por la noche.

Yo ya no soy así.

A mí no me engañas, Jorge.

Has hecho creer a todos que has cambiado.

Pero eres un ególatra

y un maltratador incapaz de lidiar con la presión,

y lo pagas con quién tengas a tu lado.

¿Qué está pasando aquí?

Nada.

Solo le estaba diciendo unas cuantas verdades a tu querido cuñado.

Gloria.

Deja en paz a mi querido cuñado y a mi hermana.

Si sigues por ahí, lo tuyo y lo nuestro será personal.

Lo entiendes, ¿no?

Bueno.

Luego vuelvo y hago el inventario.

(CHISTA) ¿Qué pasa con esta tía?

Me culpa de la muerte de su marido y la pérdida de su hija.

Su pareja trabajaba conmigo en La Fanega,

era mi ayudante de cocina.

Y lo traté mal.

Muy mal.

Así que, por desgracia,

Gloria tiene motivos para querer vengarse.

Yo no sé si tiene motivos o no tiene motivos,

pero no te acerques a ella, es peligrosa.

Ya lo sé. Claro.

Bayas de saúco, ¿tú sabes lo que es eso?

Me lo ha pedido Rosa para un proveedor.

Ahora te doy.

(MARTÍN) "Germán." -Hola, Martín. ¿Qué pasa?

Salgo del banco y veo tres llamadas tuyas. ¿Qué pasa?

(MARTÍN) "Susana lo sabe."

-¿Qué?

-"Mi hermana se lo ha contado." -Hostia...

Te dije que se lo contaras antes de que lo hiciera Gloria.

Te tengo que dejar.

Susana, solo quiero que sepas...

-Ahórrate las disculpas, no tengo interés en oírlas.

-Lo entiendo.

-Martín me pide una segunda oportunidad.

Estoy pensando si dársela o no.

-¿Qué puedo hacer para ayudarte a tomar una decisión?

-Necesito la verdad, Germán.

Quiero que me cuentes qué ha pasado entre vosotros.

-Solo nos hemos dado dos besos, nada más.

-¿Seguro? -Completamente.

Al principio, pensé que había un poco de tonteo, pero...

Fui yo, que confundí las cosas.

-No me mientas, por favor.

-Fui yo el que lo besé, Susana. Él no.

-¿Y cómo sé que no irá a más?

-Martín os quiere muchísimo a ti y a Cloe.

Me lo dejó claro desde el principio. Y por mi parte, pues dalo por hecho.

-Vale.

Y bueno, con nosotros, ¿qué pasará?

-¿Qué? No entiendo.

-Que si quieres que deje la cervecería, lo entiendo.

Imagino que tenerme cerca tampoco es muy cómodo para ti.

Por mi parte no hay problema, me caes bien.

Pero lo importante es lo que quieras tú.

-Yo, la verdad, necesito salir de casa.

Aunque le dé una segunda oportunidad a Martín,

no quiero depender de nadie.

-Pues por mí no hace falta que dejes la cervecería.

Eres buena camarera, mi tía está contenta contigo, yo también...

Por mí eres bienvenida.

Vale. Lo que sí os pido, por favor, es que no me volváis a mentir.

-Ten por seguro que no lo haré.

(ROSA) ¿Estás enfadada conmigo?

Enfadada contigo, ¿por qué?

Por la encerrona que organicé ayer

con Elías y con la inspectora Millán.

No lo hice de mala fe, ¿sabes?

Pero después de lo que yo he pasado con Nacho,

no me iba a quedar de brazos cruzados.

Tranquila, no estoy enfadada contigo.

Al revés, lo que te estoy es agradecida.

Siento tanto que hayas vivido una experiencia tan traumática...

Sabes que tienes el apoyo de la familia, ¿no?

No lo dudaba ni por un momento.

¿Ha sido duro poner la denuncia?

No. Porque, de hecho, todavía no la he puesto.

Pero ¿por qué no? ¿Qué pasa, que no quieres que Fernando pague?

Claro que sí, pero por eso mismo no lo he hecho.

No lo entiendo.

(SUSURRA) Escúchame.

Estoy colaborando con la inspectora

para demostrar que Fernando mató a Ágata.

Y para eso necesito que confíe en mí.

No me lo puedo creer, Adela.

Una vez demostremos que él la mató,

ampliaremos la denuncia a violación.

Eso es muy peligroso.

Mira, yo no soy muy valiente, pero es un riesgo asumible.

De hecho, la inspectora ha puesto una aplicación en mi móvil

para tenerme geolocalizada.

Y si hay algún problema,

tengo que dar tres veces al botón y ellos intervienen al momento.

¿Y qué es lo que tienes que hacer?

Pues...

Ahora no te lo puedo contar, será en otro momento.

Ten mucho cuidado. Claro, mujer.

Tranquila. Hasta luego.

-¿Dónde has estado esta mañana? Te llamado y enviado mensajes.

He estado haciendo muchos recados

y aún no he sacado el móvil del bolso.

¿Seguro? A mí me da la impresión de que me evitas.

Algo de eso hay.

Necesitaba recapacitar muchísimo sobre lo que ha pasado.

Y creo que...

que te debo una disculpa.

¿Sí? Sí.

Que conste que no me gustó lo que pasó.

Pero como bien dices, fue un problema de comunicación.

Aún no nos conocemos bien.

De haber sabido que a ti no te apetecía,

hubiera parado de inmediato.

Ya lo sé.

Tenía la cabeza llena de pájaros por escuchar a quién no debía.

Elías.

Siento mucho lo que ha pasado, Fernando.

¿Crees que vas a ser capaz de perdonarme?

Me ha dolido mucho saber que creías

que yo era un cerdo de esos que salen en las noticias.

Y a mí más. Es que no puedo creerme que yo te haya dicho una cosa así.

Y estaba pensando en... en compensártelo.

¿Cómo?

Bueno, como no pudimos ir a la ópera en el cine,

¿qué te parece si vamos

al restaurante coreano del que me hablaste?

Invito yo, ¿vale?

No sé cómo podría rechazar una invitación así.

Pues entonces, si quieres,

te recojo en gerencia en un rato y nos vamos.

Y reservo mientras, ¿vale? Vale.

-¿Seguro que lo has cocinado tú? (DAVID) No soporto las mentiras.

-Perdón, no sabía que tuvieras tan buena mano en la cocina.

-Es una receta de Jorge Santos.

Él me ha ayudado un poco con la sal, que nunca acierto.

¿Quieres que te sirva más? -No, no, no.

Si repito otra vez, voy a salir rodando.

Pero no me gusta que te pases la mañana cocinando tras tu crisis.

Deberías haber descansado.

-Como dice Nicolás, descansaré cuando la "espiche".

¿Quieres que recoja los platos? -Bueno.

No debiste comprar tantos pasteles, abuela.

-¿Qué menos que traer postre?

-Hay bastantes como para compartir con mis compañeros de piso.

-No me gusta nada que vivas con desconocidos.

-Si es por Lucas, es desconocido para ti, no para mí.

-Estaba más tranquila cuando vivías con Carla y Samu,

que saben cómo eres.

-Lucas es su nuevo novio y conoce mi forma de ser.

-Ahí es donde quería llegar.

Creí que eran una pareja estable,

pero cambia de novio como de chaqueta.

-No estás siendo justa con Carla.

-¿Qué pasará cuando se canse del artista?

¿Quién será el próximo que entre en el piso?

Yo solo me preocupo por ti, cariño. -Pues deja de preocuparte.

Y quien metió a Lucas en casa no fue Carla, sino Samu.

No. Adela, escúchame, vamos a hacer una cosa.

Me voy a encargar de sacar a Fernando del despacho.

Me invento algo y lo saco de allí. Y tú aprovechas

y con tranquilidad, intentas hacerte con el teléfono.

Vale. Venga, suerte.

-Elías.

¿Cómo permites que Adela haga de señuelo

después de lo que ha pasado?

Yo he intentado evitarlo, pero no ha querido ni escucharme.

Si llego a saber que la ibas a meter en la boca del lobo,

no te lo hubiera permitido.

No me culpes, ya sabes cómo es Adela.

Se empeñó en atrapar ella a Fernando. ¿Qué hago?

¡Venga ya, por favor!

Solo tenías que ir con ella a comisaría

y convencerla para poner una denuncia por violación, ya está.

Punto, se acabó. Y era lo que yo quería.

Pero la inspectora dice que es mejor

que cojamos a Fernando como asesino que como violador.

Si lo culpan de asesinato,

pasará el resto de su vida en la cárcel.

A mí tampoco me hace gracia,

pero si Adela quiere hacerlo... ¿Qué?

Tú no tenías nada que ver, ¿no?

Adela también tiene cuentas pendientes con Fernando.

Está bien, vale.

¿Y es verdad que la Policía

sabe dónde está por la aplicación? Sí.

Están pendientes y si hace falta, intervienen.

Y yo no la dejaré sola.

Mira, aun así, no sé, no me convence.

Me parece que está muy expuesta. ¿Y si algo se tuerce?

No va a pasar nada, hermana. Confía en mí.

-Cuando Carla y Samu rompieron, inició la relación con Lucas.

No me parece nada extraño.

-¿Y por qué decidisteis meter otro compañero?

-Porque nos venía bien el dinero.

-No deberías preocuparte por el dinero, sino por tus estudios.

Y ya que estamos, te diré que me parece fatal que trabajes en un bar.

-Son pocas horas al día y no afecta a mi carrera.

A mí me parece mal que te metas en mi vida

y me trates como a un niño.

-Recuerda que ayer tuviste una crisis.

-Pero fue por un hecho aislado

sin relación con mis compañeros o el trabajo,

sino con mis estudios.

Y no sé cómo te has atrevido

a presentarte en mi facultad sin mi permiso.

-Te hice un favor con el aplazamiento.

-Me has hecho quedar mal.

No habíamos terminado el trabajo a tiempo,

así que se merece un suspenso y así debe quedarse.

Abuela, sé que me quieres y te preocupas por mí,

pero relacionarme con personas y trabajar es parte de mi terapia.

Me ayuda a empatizar y mantiene a raya la ansiedad.

-Y después de lo que ha pasado, ¿pretendes que mire para otro lado?

-No, que te preocupes por mí, como las abuelas,

pero que me trates como a un niño normal.

-Pero tienes unas necesidades que...

-Mis necesidades están cubiertas, abuela.

¿Me quieres ayudar de verdad?

-Por supuesto que sí, cariño.

-Pues no me trates como a un dependiente,

sino como alguien capaz de asumir sus responsabilidades.

-Está bien.

-Me parece increíble que Fernando matara a Ágata.

¿La Policía está igual de convencida?

Completamente.

Pero hacen falta pruebas sólidas para presentar al juez

y que no se tuerza.

Lo que ellos necesitan es que Adela consiga esas pruebas

que ellos no han podido conseguir.

Pues mira, sí.

Confiemos en que Fernando, tarde o temprano, cometa un error.

Lo único que deseo es que esta pesadilla se acabe ya.

Y yo, hermana, y yo.

Pero ahora, por si acaso, si te cruzas con Fernando,

no muestres abiertamente tu desprecio hacia él, ¿vale?

Cuanto menos sepa, mejor.

Que pase todo como desapercibido, ¿de acuerdo?

Y exactamente, ¿qué es lo que queréis hacer?

Demostrar que Fernando sobornó a Vanessa

para cambiar la declaración.

Hermana, tengo que dejarte. (ROSA ASIENTE)

¡Samu! -Qué sorpresa que te acuerdes.

Porque no me felicitas si no te digo que te invito a unas cañas.

Ya, ya.

Ya, ya, que sí. Me ha hecho ilusión que me llames para felicitarme.

De verdad.

¿Te estás poniendo moreno en la playa?

Bueno, te tengo que dejar, luego hablamos.

Un besito. Yo también te quiero, chao.

¿Es tu cumpleaños?

Hombre. Felicidades.

Muchas gracias, hombre.

Samu, ¿tú me ayudarías otra vez con lo de Fernando?

Cuenta con ello.

Pero te adelanto que se fía muy poco de mí últimamente.

Pero dime qué tengo que hacer.

A ver, acabo de servir el último primero

de crema de alcachofas con crujientes,

y el último segundo de costillas con setas.

Hay que improvisar primeros y segundos.

Tengo el cáterin a medio montar, no estoy para improvisar.

Vale, a ver... No sé, ¿qué te parece? ¿Hago...

unas ensaladas, huevos fritos de corral? No sé.

La gente no viene al bar de Jorge Santos a comer huevos fritos.

Discúlpame, no quería herir tu ego, solo intentar solucionar.

No, está bien. No, perdóname, perdóname.

Mira, no cojas más comandas.

Si la gente quiere comer,

di que tenemos un problema en cocina y que se vaya al Ainara.

¿Quieres que le mande clientes a esa desgraciada?

No sé, lo que quieras, Lorena.

Pues ya me dirás qué hago.

Para empezar, quítame esto de aquí, por favor.

(Frasco cayendo)

No...

Vale.

Acabas de tirar lo que quedaba

de la reducción de Burdeos y tuétano.

Vale, no pasa nada, hacemos otra y ya está.

Claro, ya está, así de fácil.

Se tardan cinco horas en hacer esa reducción.

Pues ponle kétchup.

Muy bien.

Si así ayudas, será mejor que te largues.

Pues sí, tienes razón, será mejor que me vaya.

¿A ti que te pasa? ¿Te estás divirtiendo?

¿Quieres que salga y hablamos?

-Parece que ni tú ni tu novio

sabéis estar tras esa barra sin enfadaros.

Ahora diréis que es culpa mía.

Se acabó. ¡Lorena!

Lorena, no merece la pena. Ya vale.

(Llaman a la puerta)

-Adelante.

¿Estás listo?

¿Nos vamos ya?

He pedido hora en el restaurante y me dieron a partir de las 15:30.

Si tienes trabajo, no hay prisa.

Acabo un par de cosas y enseguida estoy contigo.

¿Te pasa algo, Adela?

¿Qué? No.

Si quieres, puedes esperar en el bar tomando un vino.

Aprovecha tú que puedes.

No, estoy... estoy bien aquí.

Oye... Me muero de ganas

por probar ese restaurante.

Aparte de lo que me has dicho, he leído en Internet

que el menú degustación es una maravilla.

Ya.

Yo hoy no voy a poder entretenerme mucho luego.

¿Y eso por qué?

A las 18:00 tengo una reunión

de la Federación de Mercados de la Comunidad.

¿A las 18:00?

Bueno, yo también tengo un par de encargos,

así que tampoco me puedo liar toda la tarde.

Bueno, pues esto ya está.

Yo creo que ya nos podemos marchar.

(Móvil)

Perdona.

Sí, dime, Samuel.

-Hola. Perdona que te moleste, tenemos un problema.

-¿Qué pasa?

-Me dicen que se escucha correr agua en el almacén de Alfonso

y quizá ha petado una tubería.

-Avisa el de mantenimiento y que lo solucione.

-No, no, Fermín no puede.

Se ha ido a comer.

"Yo estoy con una descarga urgente en el muelle."

-Bueno, está bien, ya voy yo.

-Vale, vale. Gracias.

Ole.

¿Pasa algo?

-He de ir un momento al almacén.

Hay un escape de agua o no sé qué.

¿Me acompañas?

Si no te importa, te espero aquí

porque quiero llamar a un hotel que me ha encargado unos ramos.

Vale, vuelvo enseguida.

Estas llaves no son.

(Puerta abriéndose)

¿Qué estás haciendo?

Nada.

(Puerta cerrándose)

¿Cómo que nada?

Te he visto registrando mis cosas.

Tarda mucho, ¿no, inspectora?

¿Y si Fernando la ha retenido? -Si estuviera en peligro,

habría usado la aplicación y no lo ha hecho, ¿verdad?

-Estoy muy preocupada, pero veo que poco.

Esto es mucho peor. -Abuela, por favor.

-Deberías estudiar, no trabajar.

-Me preocupas, Martín. Así no vas a ser feliz.

-No es tu vida ni tu responsabilidad.

Si soy feliz o no, es mi problema.

-Quería hablar con Martín.

-Parece que has llorado, ¿estás bien?

-La verdad es que no.

Y tú tienes algo que ver.

-No entiendo por qué tanta queja, Carmen.

El negocio va como un tiro

y tú contenta representando a la Olmos.

¿Qué más quieres? Nunca estás contenta.

-Está como obsesionada, ¿sabes?

Quería llevarse a Lorena a Valencia, alejar a Jorge de su hija...

No sé cómo se puede ser tan cruel.

-Imagínate en la ciudad más linda del mundo.

-Tomaré la decisión lo antes posible.

-Rápido, porque nos iríamos en dos semanas.

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Mercado Central - Capítulo 296

30 dic 2020

David, avergonzado por la crisis que sufrió, frena los intentos de sobreprotección de su abuela.
Sofía vuelve a recibir las atenciones de Jesús y termina con la paciencia de Carmen, que dimite como representante.
Martín le pide una nueva oportunidad a Susana, que no toma una decisión hasta que Germán corrobora la versión que le ha dado Martín sobre su historia.
Gloria obliga a Jorge a enfrentarse con un pasado que le atormenta.
Valeria interviene al ver cómo Carla cede al chantaje emocional de Lucas.
A pesar de la oposición de Rosa y Elías, Adela se presta a ayudar a la policía, manteniéndose cerca de Fernando.

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