Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 281 - ver ahora
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¿Para qué quieres encontrarla? ¿No estaba cerrado?

Soy responsable de lo que le pasara.

-No, Lupe, un momento, perdona.

No sé si he dicho algo

que te haya hecho pensar lo que no es.

¿Estás bien? -¿A ti qué te importa?

No soy tu prioridad. Te quiero,

pero esto parece más una guerra que una relación sentimental.

-¿Estás segura de esto?

-Segurísima.

-Creo que le pasa algo y debo descubrir qué es.

¿Me mandaste un mensaje ayer? -Sí, pero no era nada.

-La idea es suya.

-Imagino que no me pasará nada por dejar el orgullo de lado.

No sé si podré perdonarme. Yo ya te perdoné.

-Dice que Noa no está, se ha ido al País Vasco a un curso.

-¿Por qué me mienten?

-Ya no puedes mantener un secreto.

-No voy a contar nada, no lo voy a decir.

Necesito el trabajo.

-¿Qué dicen? -Puede ser grave.

-Pues muchísimas gracias, doctora. Sí, nos vemos ahora en el hospital.

Gracias, hasta luego.

¿Has terminado la maleta, papá?

Papá...

Papá, ¿no me oyes?

-Perdona, hija, perdona. ¿Qué te ha dicho la doctora?

-Nada, me ha dicho que no adelantemos acontecimientos,

que estemos tranquilos y calmados hasta que se repitan las pruebas,

y que lo más importante... -Sin paños calientes.

-Está bien.

Bueno, parece ser

que, por las pruebas que te hicieron para el preoperatorio,

han visto que has tenido algo así como un infarto silente.

-¿Un infarto? -Es...

Es algo muy leve, papá... Es que yo no te lo sé explicar,

pero ¿tú en algún momento te has mareado,

has tenido algún vahído?

-Pues ahora que lo dices...

Cuando...

Cuando me enteré de lo de la frutería por Gloria,

me dio un mareo que casi me desmayo, sí.

-Pues ya está, se lo contamos a la doctora y punto, ¿vale?

Hemos quedado a las 17:00,

que tienes que hacerte las pruebas, papá.

-¿Y si el resultado es el mismo?

Si el resultado es el mismo, te tienen que operar del corazón.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

-¿Y si no salgo de quirófano? -¿Cómo no vas a salir, papá?

Venga ya.

Yo también estoy preocupada, pero debemos estar calmados.

Por lo menos hasta que nos den el diagnóstico definitivo.

¿Sabes qué voy a hacer? Llamaré a Lorena.

-Avisa a Elías también.

-Vale. -Que quiero despedirme de ellos.

-Papá, ¿tú sabes que vas a dar mucha guerra aún?

-Bueno, que vengan los dos.

-¿A Valeria la llamas tú?

Papá, por favor, es tu mujer y debe saberlo.

Una cosa es que no le digamos lo de las cataratas,

pero esto son palabras mayores.

-Tienes razón, pero no quiero que lo sepa y hacerle daño.

-¿No te das cuenta de que ella querrá estar contigo, apoyándote?

-Se te olvida esto.

Lo tuyo tiene delito.

Te vas a Málaga, ¿y se te olvida el bañador?

-Sí, pero bueno, ya sabes que yo no soy mucho de playa.

Además, vamos a ver a Noa, no vamos a la playa.

-Ya. Pero digo yo que Noa se bañará, que no es un "grenlis".

-Sí, sí, claro, sí. -Y mira, toma.

Le he comprado esto, un objetivo para la cámara.

-Pues ya se lo doy de tu parte.

-Bueno, pues que me llame y me diga si le ha gustado.

No, mira, mejor te llamo a ti y me la pasas.

Lo vuestro es de juzgado de guardia.

¿Hasta cuándo aguantaréis la mentira?

De sobra sé que Noa no está en Málaga, está en el País Vasco.

¿Se puede saber por qué me mentís?

-Oye, mira, papá, ya está, ¿no?

Yo creo que hay que decirle la verdad a Valeria.

-Tienes razón.

Rosa y yo...

nos vamos a ir unos días a París.

Queríamos hacer un viaje solos

y te hemos contado esta mentirijilla piadosa.

-Esto es increíble.

O sea que no solo no quieres que te acompañe,

sino que encima me mientes y no me dices dónde vas realmente.

Mira, si queréis hacer los dos un viaje solos,

me parece muy bien,

pero me lo hubieras dicho desde el principio.

Prefiero saber que sobro.

-Valeria, espera un momento.

-Sé lo que vas a decir, pero no era el momento.

(Puerta cerrándose)

-Lo que te pasa es que te aterra la idea de no volver a verla.

-Con esto ya estaríais cubiertos.

Es un contrato estándar adaptado a los datos y al sueldo de David.

Creí que lo había resuelto mi antiguo gestor, pero se ve que no,

que se me pasó.

Bueno, ahora tengo que ver cómo pago la multa.

Mira, David, tengo tu contrato. Recién salido del horno.

-Es una buena metáfora viniendo de un cocinero.

-Es un contrato a tiempo parcial con sueldo fijo.

Léelo tranquilamente

y si tienes dudas, lo resuelvo antes de firmar.

-Pensaba que tardarías más en regularizar mi situación.

Bueno, cuanto antes, mejor, ¿no?

Quiero seguir contando con tu ayuda si tú quieres.

Sí, claro, me encanta ayudarte.

Pero creí que tenía unos días más para hacer cosas con Daniela.

Había venido a enseñarte un artículo.

"La oscura cara oculta del chef Santos".

-¿Qué tal, hermano? ¿Qué te pongo?

-¿Perdona? ¿Qué pasa, que ahora trabajas tú aquí o qué?

-Ya ves. El otro era un paquete y mi tía me da una oportunidad.

-Menudo paquete era tu primo José Antonio.

-Venga, ¿qué? Una birra sé que no, pero hay más cosas.

-Oye, te veo muy contento yo a ti, ¿no?

¿Qué pasa, estás enamorado y soy el último en enterarme?

-No, qué va, qué va.

No sé, vine un poco de bajón de Oporto,

pero en una mañana, mi vida ha dado un giro de 180 grados.

Tengo curro, firmé la paz con mi padre...

-¿Qué dices? Eso sí es una novedad.

-¿Y tú qué, sigues de bajón por Carla?

-No he podido ser más tonto, Germán.

-Pues intenta recuperarla.

Me dijiste que había un tío rondando, ¿no?

-Rondando no, vive con ella. Si lo metí yo.

Cuando digo que no doy para más, es que no doy.

-No pienses en eso y gasta la energía en recuperarla.

¿O no harás nada por culpa de un moscón?

-Me ha dicho que va a ir a saco a por ella.

Tendrías que verlo.

El chaval es un "runner", estudia una carrera

y sabe mucho de muchas cosas que yo no sé.

Y tiene muchas cosas en común con Carla, así que...

Me gusta hasta a mí.

-Preséntamelo y te lo quito del medio.

-Sería un favor, no digo que no.

-Ve tú también a saco, tío.

-No, ya es tarde.

-¿Para? ¿No dices que no han hecho nada?

-Sois Samu y Carla, tío, sois una entidad.

Tenéis más cosas en común que nadie.

Con todo lo que habéis pasado, tu accidente, la adicción...

Eso es más fuerte que cualquier moscón.

-Muchas gracias, "bro". Ya veré qué hago.

Te dejo, debo ir a por unos documentos.

-Vale. -Luego te dejo que me invites.

No te vas a librar.

-Venga, tira. -Te veo, anda.

-¿Falta algo por aquí? ¿No? Muy bien.

-Se lo acusa de explotar trabajadores

y de ser un tirano con ellos allí donde trabajó,

incluso antes de La Fanega.

También profundiza un poco

en su pasado de excesos con las drogas y...

lo último es que se lo acusa de tener trabajadores sin contrato.

También habla... A ver, espera, David.

¿Quién se lo ha dicho al periodista?

Lo de La Fanega lo conté, pero fue hace años.

La multa ha sido esta mañana.

Muchas cosas estaban en el libro,

pero por el nivel de detalle, parece alguien cercano.

Incluso conocido.

-El chico tiene razón. Es alguien cercano, sin duda.

-Lo siento, creo que todo esto ha sido por mi culpa.

Si no es inspector de trabajo, nada de esto habría pasado.

No, David, el responsable soy yo.

Además, es periodismo basura, no lo va a leer nadie.

No dice eso la cantidad de "repost" que tiene en redes sociales.

Por eso no te preocupes, céntrate en leer el contrato

y cualquier duda que tengas, te la resuelvo.

Lo leeré, pero antes debo ir a la biblioteca a estudiar.

(ASIENTE)

(FERNANDO RESOPLA)

Bueno, anímate. Ya sabes lo que dicen...

Estas noticias duran hasta que aparece un nuevo cotilleo.

No lo puedo creer, de verdad. No lo puedo creer.

Se me va a ir todo a pique. Todo.

El bar, los cursos "online", mi participación en "MasterChef"...

El artículo no cambia nada de eso. Lo cambia todo, Fernando.

No puedo ir a un programa con tanta audiencia

tras publicarse un artículo así.

Solo conseguiré volver a estar en el foco,

que se remueva mi pasado.

Voy a decir que no voy al programa y ya está.

Pero es que no entiendo tanta mala suerte.

No creo en la magia negra, si no, pensaría en un mal de ojo.

Yo tampoco creo en la magia negra porque no existe.

Perdona...

He de hacer un recado.

(GLORIA) "Estupendo."

Una mesa a las 21:00 para 4 personas y 1 carrito.

¿Es eso?

Perfecto, gracias. Nos vemos luego.

-Veo que el negocio empieza a despegar.

(ASIENTE) Eso parece. Hoy estamos completos.

-Qué bien. No todos aquí tienen esa suerte.

-No todos tienen las iniciativas de mi hermano Martín.

El menú Tapas de la India funciona a la perfección.

Ya sabes, renovarse o morir. -Sí.

Renovarse o no tener sorpresas como la de Jorge,

con la visita de un inspector.

-Sí, es verdad.

Menudo disgusto.

Espero que la multa no sea muy alta y que se solucione pronto,

no es buena publicidad para el resto.

-Gloria, no seas cínica.

Sé que lo has denunciado para que envíen al inspector.

-¿Yo? ¿Por qué iba a hacer eso? -No lo sé.

Pero resulta que ayer

te di la documentación de todos los puestos,

y hoy, Jorge recibe la visita de un inspector.

Pero aún hay más.

Aparte de esa visita,

ha salido publicado un artículo que echa pestes sobre Jorge.

Y a mí me ha dado por tirar del hilo.

-Pues que tengas suerte.

Y ahora, si me disculpas, estoy muy ocupada.

-Espera, que esto también te va a gustar.

Las denuncias al Ministerio de Trabajo no son anónimas.

Y esta la puso una tal... Gloria Suárez Vento.

Y me jugaría el puesto

a que el artículo lo firma la misma persona.

O sea, tú.

-No sé de qué te extraña.

La idea fue tuya. -¿Qué?

-¿He de recordarte que tú fuiste la fuente

que publicó los artículos contra Elías?

Pero tranquilo, te dije que no diría nada, no lo he hecho y no lo diré.

-Claro.

Y a cambio tú quieres que haga lo mismo con esto.

-Exacto.

Quiero que te olvides de lo que has descubierto,

y yo me ahorro una visita a Elías y a Adela

para decir que vas metiendo cizaña.

Qué bien te veo, sobrino.

-Me ves con buenos ojos.

Que sepas que, en cuanto esta criatura nazca,

yo voy a ser tu mejor clienta. Lo dudo.

Porque te voy a invitar.

Qué bonito eres, mi amor.

Me voy a ver al abuelo.

Tranquilo.

No te preocupes, que se le pasara el enfado, ¿vale?

Hasta luego.

-Así que somos competencia.

-Sí. Sí, pero no lo sabía, he empezado esta mañana.

No servimos comida y vosotros no tenéis cervezas,

más que competencia, nos complementamos.

No.

No.

No, esta es mi tienda de vinilos favorita. Mola.

-No la conocía, pero sí.

La encontré buscando un vinilo descatalogado que quería.

La banda sonora de "Los asesinos de mamá", de Poledouris.

-Sí, es que soy un poco friki.

-Ya somos dos. De la música no me acuerdo, pero...

Yo soy muy de Pasolini. He visto mil veces "Teorema".

-¿Creerás que no la he visto? -¿Qué dices?

Que... -Pero soy muy fan de "Mamma Roma".

Eso sí. -Ya, bueno, me da igual.

O sea, te he puesto una cruz.

-Bueno, me la apunto.

Debo ir a bolear croquetas para que estén listas esta noche.

Pásate, hay vinilos de liquidación.

Está bien. -Hace mucho que no voy.

Antes iba mucho...

con mi pareja. Guay, guay, me lo apunto.

-Pues mal, hija, ¿cómo quieres que esté?

He pasado por momentos mejores, la verdad.

Solo de pensar que tengo que pasar por el quirófano...

Bueno, papá, pero en realidad eso no es tan así,

porque primero tenemos que esperar a que te hagan las pruebas

y ver los resultados. Pero es un uno en la quiniela.

El problema no viene de ahora. No olvides que tuve un infarto.

En todo caso, la doctora ha dicho

que es una operación relativamente sencilla,

y que hay muchas posibilidades de que salga perfecta.

Así que todo va a ir bien, no te preocupes.

Esperemos, hija.

Esperemos.

Pero no me quiero arriesgar, quiero despedirme.

¿Qué? No, no te vas a despedir de mí.

Déjame. No, papá.

Me niego a que te despidas de mí.

Primero porque, en caso de que tengan que operar,

la operación saldrá bien;

y segundo, voy a estar contigo cada día

pegada a la cama del hospital, ¿vale?

Papá,

yo sé que, en su momento, no...

no lo hice bien, os fallé a mamá y a ti.

No va a volver a pasar.

Te juro que nunca va a volver a pasar.

Ojalá estuviera ella aquí también para verte.

Nuestra pequeña Lorena convertida en toda una mujer, toda una madre.

Si quiero salir de esto

es para conocer a esa criatura qué llevas ahí dentro.

Mi nieta.

Pero que conste que no te vas a librar fácilmente

de que la haga socia del Real Madrid nada más nacer.

Vas a ser una madre estupenda.

(Notificación de móvil)

-No había visto esto así en la vida.

-Ya, yo tampoco.

Pero con el pedido que han hecho en el hotel del padre de Lucas,

pues la verdad es que me están salvando el mes.

Y tengo el horno estropeado y... -Ya.

¿Cómo lo estás haciendo? -Con el horno de Jorge y el mío.

-Pues me alegro un montón. Te dije que llegaría.

Tus "cupcakes" son muy buenos.

¿Los clientes son nuevos o...? -¿Qué quieres, Samu?

Es que estoy el liadísima.

-¿Me das cinco minutos, por favor? Solo cinco.

-Dime.

-Que soy un imbécil.

Pero un imbécil... grande.

O sea, de manual.

Más imbécil que donde los hacen.

-No sé qué quieres decir. -Que lo siento.

Lo siento mucho, Carla. Que...

nunca he dudado de mis sentimientos.

Ya sé que vino mi padre a contarte la razón por la que...

-Por la que me dejaste. Dilo, por la que me dejaste.

-Sí, tienes razón.

De verdad, que no...

no he dudado nunca de lo que siento por ti.

Y lo siento.

¿Por qué no me dijiste nada, Carla?

¿Por qué te callaste? -¿De qué vas?

¿Me responsabilizas de no haber ido detrás de ti,

cuando fuiste tú quien me puso a prueba

con esa estrategia de mierda?

-No, no, no estoy responsabilizándote de nada, Carla.

Solo digo que lo siento y que no pude hacerlo peor.

No dejo de arrepentirme.

Ni un momento. Lo único que puedo hacer es pedirte perdón.

Y pedirte otra oportunidad, por favor.

Te quiero mucho.

Te lo juro, mucho.

Dame otra oportunidad, por favor.

Te lo pediría de rodillas, pero... -Me has hecho mucho daño.

Y ahora soy yo quien duda de esto.

No voy a darte otra oportunidad.

-Carla, por favor. -Es demasiado tarde.

(CARLA SUSPIRA)

Joder...

Madre mía, qué ímpetu y qué miedo. -Es lo que hay.

A unos les da por hacer "running", a mí por frotar cristales.

¿Qué pasa, no te quitas a Nicolás de la cabeza?

Descabezaba codornices y casi me llevo un dedo.

Estoy de los nervios.

Carmen, intenta calmarte.

Por tu bien y el del puesto, lo vas a borrar.

¿Cómo me voy a calmar?

Bueno, primero, lo siento por lo de antes.

¿Sabes lo que pasaba?

Vi a Nicolás besándose con Lupe en la puerta del mercado.

No me lo creo, no es propio de Nicolás.

¿Lo has visto o te lo han dicho? No, lo he visto yo con mis ojos.

Qué vergüenza, toda la vida viviendo con un cretino.

Bueno, es que es muy duro.

Pero mira, tú a salir, airearte y a estar entretenida.

Y a no dejarte llevar por la rabia ni el dolor.

Y lo digo por experiencia.

¿Sabes lo que te digo? ¿Qué?

Que tienes razón.

Esta tarde, al terminar, nos vamos de cañas.

¿Hoy?

He quedado con Fernando. Vamos a un local nuevo del barrio.

Claro, normal. Tenéis amor y tenéis que disfrutar.

Pero ¿qué tontería estoy diciendo? Vente, apúntate.

No, mejor no, mejor no. Lo pasaremos genial, de verdad.

Que no. Fernando, tú, yo sujetando velas...

Escúchame, llamo y amplío la reserva.

Que no, de verdad lo digo.

Seré antigua, pero de carabina no voy a ningún sitio.

Hoy dan "Maestro de la costura" en la tele

y me encantan las chorreras bien cosidas.

Tranquila, me entretengo.

Bueno, si estás convencida. Sí.

La semana que viene

nos vamos a tomar algo. Sí, claro.

Venga.

No se va.

-Hola. Hola.

¿Qué miras con tanto interés?

No me quiero meter donde no me llaman,

pero me alegra que busques otras mujeres.

Debes rehacer tu vida.

No es eso, hombre.

Es una página de citas, de chicas,

pero no quiero contratar los servicios de ninguna.

¿Entonces?

¿No será otra vez el tema de Eusebio Roca?

(SUSPIRA) Estoy intentando encontrar a Vanessa.

La chica que contrató Ágata ha desaparecido misteriosamente.

Supongo que estarás harto de mis sermones,

pero no sé qué ganas removiendo eso.

Solo te causa sufrimiento.

¿Adela te ha dicho que me lo digas?

Porque es exactamente lo mismo que dijo ella antes.

Si ya somos dos los que te lo hemos dicho,

algo de razón tendremos.

Solo quiero ayudarla. No sé si está viva o muerta,

pero seguro que soy la única persona que se preocupa por ella.

¿Y la Policía? Ya lo saben todo sobre Eusebio.

No dejarían de investigar la desaparición de una de sus chicas.

Además, si está viva, no tiene nada que temer.

Ese desgraciado está muerto. No tiene por qué pedir protección.

Que sí, Fernando, que sí. Si yo, en realidad...

lo hago porque necesito algo a lo que agarrarme,

que no me haga pensar en que lo he perdido todo.

La frutería, el dinero, mi mujer...

Lo he perdido todo.

¿No está Jorge? No, está en el almacén.

Un alcohólico no debería hacer esto.

Pero necesitas un poco de alegría.

¿Tú sabes que serías muy buen camarero?

Sabes escuchar y le das al cliente lo que necesita.

Y también sé dar buenos consejos.

Dices que has perdido tu empresa, pero no es verdad, solo un puesto.

Compra otro y monta tu frutería.

Muy bien, muy bonito. Y muy buen consejo, camarero.

Pero necesito que vuelva el Fernando contable,

que sabe que no tengo ni un duro.

Ya, pero sigues teniendo tu empresa de camiones y distribución de fruta.

Una empresa que da más problemas que beneficios.

Puede ser. Mira, si lo que me ha contado Adela de ti es verdad,

eres capaz de recuperarte y obtener beneficios,

comprar un puesto para la frutería y recuperar todo lo que has perdido,

tus ahorros y tu puesto en el mercado.

¿No necesitabas un sitio donde agarrarte?

Ahí lo tienes, ante tus ojos.

Solo de ti depende mirar hacia el futuro

o seguir removiendo esa mierda que te hace sufrir.

¿Sabes qué? Llevas razón.

Si dejo que Eusebio Roca siga manejando mi vida

aun después de muerto, en realidad, está ganando él.

Y no,

Elías de la Cruz siempre gana.

(Móvil)

Dime.

-Me van a ingresar para hacerme unas pruebas.

Y puede que me tengan que operar.

Me han detectado pequeños infartos de baja intensidad.

¿Cómo que te han detectado pequeños infartos de baja intensidad?

Detectado, ¿cómo? ¿Y desde cuándo?

Esto no se descubre dando un paseo por el monte.

¿Te han hecho pruebas? ¿Por qué no sé nada?

Mira, veía mal, pero no le di importancia.

Y resulta que eran cataratas.

Haciéndome el electrocardiograma... Un momento.

O sea que tienes cataratas y tampoco sé nada.

Mis hermanas lo saben, ¿no? Ellas no tienen la culpa.

No tienen la culpa, pero no dicen nada.

Hablaré con esas dos. Esas dos son tus hermanas.

No te han dicho nada porque no las he dejado.

Valeria tampoco sabe nada y quiero que la cosa siga así.

Papá, que te van a operar. Pues por eso.

Mira, quiero que le des esto a Valeria.

Es una carta de despedida.

Papá, es mejor que lo hables con ella personalmente.

Es el único favor que te voy a pedir.

Cuando me casé con Valeria, estaba en plena forma.

Y si no va a volver a verme,

quiero que tenga un buen recuerdo de mí,

no postrado en un hospital.

Tú ya sabes lo que es perder a tu mujer.

Sí.

Y sé lo duro que es no poder despedirte de ella.

No quiero ser una carga el tiempo que quede.

Oye, no digas tonterías, papá.

No eres ni has sido nunca una carga.

El que causa problemas en esta familia soy yo.

No digas tonterías. Tonterías no.

Lo de la frutería, ¿qué?

Eso te ha hecho mucho daño y ha sido un puñal en el...

Seguro que los problemas de corazón que tienes son...

Lo que he aprendido en la vida ha sido de ti.

Y lo sé, sé que no...

no he sido buen hijo, y pude hacer las cosas mejor.

Discutía contigo sabiendo que tenías razón.

Pero la cosa va a cambiar.

Me voy a esforzar y recuperaré la frutería para ti. Te lo juro.

Seré mejor hijo y mejor padre.

De tal palo, tal astilla.

¿Qué dices? Nada, que te escucho

y parece que me estoy oyendo hablar a mí.

El problema es que nos parecemos demasiado.

Tú te comportas de la forma que te enseñé yo desde que naciste.

No he sido el padre perfecto.

Venga ya, hombre.

Ya quisiera ser yo la mitad de buen padre que tú.

Quiero que sepas que estoy muy orgulloso de ti.

De cómo te comportaste con tu madre.

De cómo has llevado el negocio todos estos años.

De cómo aprendiste enseguida a vivir tú solo.

Y yo poniéndote trabas.

Te quiero, hijo.

Yo también te quiero, papá.

-Daniela, gracias por venir.

Siéntate, por favor.

-Estoy bien de pie, lejos de usted.

Y mejor estaré cuando lo pierda de vista para siempre.

-Muy bien.

Pero te recuerdo que, aunque estés despedida,

hasta que no acabe la jornada yo sigo siendo tu jefe.

Y tienes que mantener las formas.

-¿Mantener las formas?

¿Cómo puede ser tan cínico y asqueroso?

Usted me violó.

(FERNANDO CHISTA)

(SUSURRA) Calla.

Yo también tengo muchas ganas de perderse de vista,

pero hasta ese momento, me vas a hacer un favor.

Te vas a despedir de David.

No quiero arriesgarme a que le cuentes todo.

Le dirás que te vas del país, y no lo vas a ver nunca más.

-Pero... Pero ¿por qué? Si él no tiene nada que ver.

-La madre que me parió...

Ahora te has pillado del rarito.

-David no es un rarito, es una persona maravillosa.

(BURLÓN) La fregona y el bicho raro, que historia de amor más bonita.

-¿Y si me niego?

-Tú misma.

Buenas tardes, señorita.

Quiero hablar con Ramiro Calderón, de inmigración.

De parte de Fernando Luján.

Sí, quiero denunciar la situación irregular

de una inmigrante venezolana. -No, por favor.

Cuelgue. Cuelgue el teléfono, por favor.

Por favor, cuelgue el teléfono.

Está bien, dejaré a David.

-Dejarás a David, ¿y qué más?

-Le diré que vuelvo a Venezuela, ¿"okay"?

Se lo diré.

-¿Lo ves? No eres tan tonta.

Pero te advierto, si me engañas y vuelves a estar en contacto con él

o con cualquiera de los miembros del Mercado Central, lo sabré.

Y volveré a llamar a mi amigo de inmigración

y tu madre irá a la cárcel que se merece en Venezuela.

¿Está claro?

(Llaman a la puerta)

¿Molesto?

No, pasa. Daniela ya se iba.

Estaba llorando. Sí, sí, es que...

¿Qué? A ti te lo puedo decir.

La he encontrado intentando robar el dinero de la caja

y la he tenido que despedir.

Sé que es duro,

por su situación económica, pero es que...

¿Qué querías que hiciera?

Pobre chica.

Ha sido un acto reflejo y desesperado.

Por eso no la voy a denunciar, a ver si así encuentra trabajo.

Dice que igual vuelve a su país.

(FERNANDO RESOPLA) No sé...

Quizá no debí haber sido tan duro y darle otra oportunidad,

pero no me puedo fiar tras lo que ha hecho.

Lo hubiera hecho cualquiera.

Mejor dicho, la mayoría habría dado parte a la subcontrata.

Y a los comerciantes.

Es mejor no decir nada por el bien de la chica, ¿no crees?

Sí, es mejor que nadie sepa lo que ha pasado con Daniela.

No te preocupes, seré discreta.

¿Quieres un café? Venía por eso. No, estoy un poco liado. Gracias.

-Gracias por traerme, Elías.

¿Sabes qué pasa? No quiero dejar la recaudación toda la noche

porque me he enterado de que el otro día robaron.

No te preocupes, mujer.

Además, van a tardar muchas horas en hacer las pruebas a papá.

No podíamos entrar, no pintamos nada allí.

Así que, de momento, tranquilidad.

¿Tranquilidad? Sí.

Deja de mirar el reloj, señor tranquilidad.

Hombre, disculpe usted.

Siento mucho preocuparme por mi padre.

Oye, Rosa.

Dime. La próxima vez,

si hay una noticia importante, acuérdate de decírmelo.

Tienes toda la razón.

Lo siento mucho.

Lo siento. No pasa nada, hombre.

Bueno, ¿nos vamos? Sí.

Venga, voy a cerrar el puesto.

Creo que lo mejor es recoger primero a Lorena

y luego al hospital, que no me gusta dejar a papá solo.

-¿Qué, ya tienes listo todo para el viaje?

¿Os vais de viaje? Sí.

A París. ¿No te lo han dicho? Tu padre y tu hermana.

Pero se van solos, así que no te hagas ilusiones.

Porque nadie más está invitado.

Rosa.

Yo ya sé que papá no quiere, pero deberíamos contárselo.

¿Crees que no se lo he dicho? Ya sabes cómo es él con estas cosas.

Me ha dado una carta de despedida para ella.

¿Una carta? Se ha puesto en lo peor.

Ya sabes cómo es.

Y no sé, a mí me da cosa verla ahí vendiendo filetes rusos

sin saber que su marido está en el hospital.

Ya está bien de ocultar cosas importantes a la familia.

¡Valeria!

-¿Qué tripa se te ha roto ahora?

Que... que no se van de viaje a París.

¿Qué? ¿Lo de París también es mentira?

Entonces, ¿adónde os vais?

Al hospital.

(Notificación de móvil)

(GERMÁN) Oye, como alguien te vea tirar la basura a esta hora

te cae un paquete...

-Si ese alguien no me denuncia, no pasa nada.

-Puede ser.

¿A qué estarías dispuesto para no hacerlo?

-¿En serio?

Son restos orgánicos, no puedo tenerlos en la cocina.

-Mañana ponen "Teorema" en la filmoteca.

Con que me acompañes, me conformo.

-Ya.

-Bueno, si no puedes o no quieres, no pasa nada.

Me da palo ir solo. He visto el ciclo de Pasolini, pero...

-No, es que... Bueno, estoy cambiando la carta del Ainara

y tengo un follón de la leche.

-No pasa nada. Será por películas en la filmoteca.

-Total. -Sí.

-Nos vemos.

(Notificación de móvil)

Oye, Germán.

¿Cuándo has dicho que la ponían? -Mañana, ¿por?

-Estoy pensando que igual sí puede ser interesante

ver "Teorema" en pantalla grande.

-¿Quedamos mañana entonces? -Solo si no me denuncias.

-Ya veremos.

-No quiero ser pesado,

pero no entiendo por qué no contestas

a mis mensajes ni a mis llamadas.

Cuando quieras podemos vernos y hablamos de ello.

Y así me puedo disculpar

si he hecho algo mal y no me he dado cuenta.

¿Va todo bien?

Es Daniela, que no me habla.

Vaya. ¿Habéis discutido?

No. Si hubiésemos discutido, entendería por qué no me habla.

Pero ayer estaba todo bien, incluso nos besamos.

Y ahora ha desaparecido y no entiendo por qué.

Ya.

A veces no se trata de hacer algo bien o mal, David.

Hay gente que necesita más tiempo para asimilar las cosas.

¿Y cuánto es más tiempo?

Pues igual menos de lo que crees.

-Hola, David.

¿Podemos hablar?

-Sí, por supuesto. Llevo intentándolo toda la tarde.

Perdona que fuera tan pesado con los mensajes,

pero me volvía loco pensando qué he hecho mal.

¿Fue por el beso? ¿No te gustó?

¿Me precipité? Si es lo primero, aprenderé, si no, esperaré.

-El beso fue perfecto.

Tú no has hecho nada malo.

-Entonces no entiendo el problema.

¿Por qué lloras? Esas lágrimas no son de felicidad.

-Además, es que eres un chico genial y...

y atento como casi nadie.

-No me gusta esta conversación.

Normalmente esas frases acaban con un "pero"

y luego viene una mala noticia.

-Lo que pasa es que...

creo que he confundido lo que siento por ti

y no quiero hacerte daño dándote falsas ilusiones.

-Pero si todo lo que opinas de mí es bueno,

¿por qué no te gusto?

¿Por qué no gusto a las chicas? Todas me dejan tras conocerme.

-No es eso, sí que me gustas, pero estoy hecha un lío.

Y creo que necesito

poner distancia entre nosotros, el mercado...

Me voy a Venezuela, David.

-¿Te vas? (DANIELA ASIENTE)

Y solo quería decirte que muchísimas gracias

por todos los momentos que hemos pasado juntos.

Me han encantado. -Espera, pero...

-A ver, yo creo que se trata de que intentes estar tranquila.

Con tu padre haces lo posible por ayudarlo,

y con Jorge, no estáis en vuestro mejor momento,

pero ya se solucionará, ¿no?

Mantén la cabeza ocupada,

no estés dándole vueltas a los problemas, Lorena.

Ya. Oye, ¿te quedas un rato y hablamos?

No puedo, he quedado con mis hermanos enseguida

para ir al hospital,

pero, de verdad, gracias por tu ayuda.

Nada. Pero no se lo digas a Rosa, que se pone celosa y me riñe.

Esa es otra. Sé que lo hace porque se preocupa por mí,

pero me agobia un montón, me trata como si fuera una niña.

Ya. No puedo vivir con ella.

Se lo dije esta mañana.

¿Y dónde vas a vivir?

Pues no lo sé.

No lo sé, he pensado en alquilar un piso, Gloria, pero es que eso...

sería aceptar que lo mío con Jorge no tiene vuelta atrás.

Oye, ¿y por qué no te vienes a vivir conmigo?

De momento.

-¿Me puedes decir a quién he salido?

Ni papá ni tú sois tan imbéciles y yo me llevo la palma.

-Has salido a él.

No me hagas hablar de Nicolás, no quiero arrepentirme.

Así, mira, igual espabilas.

Y te das cuenta de que las mujeres que merecen la pena no abundan.

Y que hay que tratarlas como se merecen.

No dejarlas esperando, como los floreros.

-¿Qué haces todo el rato con el móvil?

-Nada.

Estoy haciéndome un perfil en una página de esas de ligoteo.

-¿Qué?

-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

Tampoco es para tanto.

Estoy sola, triste, aburrida.

Mis amigas no pueden quedar.

He de conocer gente. Y si se tercia, darme un homenaje.

-¿Qué dices, mamá? Por favor...

-¿Tu padre puede, pero yo no?

-Se te está yendo la olla. Lupe es solo una amiga.

-¿Amiga? Los he visto besándose.

-¿Cómo? -Como lo oyes.

Bueno, ya está, me voy a hacer el perfil.

A ver, dime a ver qué te parece.

Aquí está, mira.

-A ver. -Ahí.

Ahí.

-"Ibérica en Madrid".

-Es mi esencia, ¿no?

Yo creo que tú lees eso y te imaginas una mujer madura,

con personalidad y muy de pata negra. Como soy, ¿no?

-Claro que sí. Creo que mejor habla con papá.

-Si no quieres ayudar, no ayudes.

-Mírala. -Mujer fogosa,

vehemente y apasionada.

-Trae, anda, trae, que la vas a liar.

Venga, a ver. "Mujer...".

Madre mía, mamá, pero ¿qué es esto? ¿Qué son estas fotos? Es ridículo.

-Es lo que hay.

Mercancía que no se enseña, no se vende.

(SAMUEL CARRASPEA)

Esto no es buena idea.

-Bueno, mira, ¿sabes lo que te digo? Hala.

Ya está. Estoy en Internet, la red de redes.

Bienvenida al mundo de la soltería.

-Madre mía.

-Piénsatelo. Yo encantada. A mí me haces un favor.

Vale. Quería que te quedarás un rato

porque quiero hacerte otra propuesta.

Dime.

¿Qué te parecería trabajar aquí, juntas, en el Ainara?

Chica, no muestres tanto entusiasmo, por favor.

No, no, no...

A ver, no sé...

No. No, no, es que no lo veo.

Quiero decir, te lo agradezco, sé que lo haces por apoyarme.

Lo de irme a vivir contigo me parece bien,

pero trabajar... Sigo siendo dueña del Central

y ayudo a mi hermana en la cervecería.

Ya, pero Rosa ha contratado a vuestro sobrino, ¿no?

Solo puedes echar unas horas.

A menos que tengas pensado volver al Central.

Al Central no puedo volver.

No es bueno que Jorge y yo

nos veamos todos los días. Pues no.

Por eso. Mira, lo que te ofrezco es que estés conmigo.

Esto despega y necesito una mano derecha de confianza.

No se me ocurre nadie mejor que tú.

Es que no sé, Gloria.

Lorena, por el embarazo no te preocupes,

estás en el cuarto mes.

Te prometo que te voy a cuidar mucho.

No cogerás pesos, tendrás buen salario.

Incluso libertad de horario para compaginarlo con la cervecería.

Visto así no suenan tan mal, la verdad.

No, no, suena genial.

Así que, si no te importa, voy a ir preparando el contrato.

Si no, vienen disgustos con el Ministerio de Trabajo

y las multas.

Os voy a cuidar mucho.

Mientras estés conmigo,

me encargaré de que tú y tu bebé estéis bien.

Qué fuerte, tía.

He pasado de currar y vivir con mi novio

a currar y vivir contigo.

(Puerta abriéndose)

-¡Valeria!

-Hola.

-Antes de que empieces con el rapapolvo y los reproches,

quería decirte... -No. No he venido a eso.

Pero me lo guardo para otro momento.

Igual que lo de la cartita, que tiene tela.

Elías... (VALERIA ASIENTE)

Tu hijo ha hecho lo que debía hacer, así que no la pagues con él.

Para una vez que lo hace bien, no se lo reproches.

-¿Habéis venido todos? -No.

Iban a venir, pero quería estar un rato a solas contigo.

Luego vendrán.

Jesús... ¿de verdad querías pasar esto sin tenerme a tu lado?

-No, eso no.

Lo que más necesito ahora es estar contigo,

pero tenía que elegir.

O eso

o ahorrarte el disgusto provocado otra vez por mis achaques.

Yo quiero que seas feliz, con esa sonrisa tuya.

Y que no tengas preocupaciones.

-Prometimos que íbamos a estar toda la vida juntos

y eso es lo que pienso hacer.

Aunque vengan mal dadas.

-¿Estás segura?

-Nunca lo he dudado.

Ni cuando temimos que se te estuviera yendo la cabeza

ni con la biopsia ni...

Yo voy a estar contigo siempre.

-Perdona, ¿trabajas aquí?

Sí. Estoy buscando a Elías de la Cruz.

Creo que tiene una frutería.

Sí, pero en el mercado no estaba. Entonces, ¿no está por aquí?

No, me temo que no.

Si quieres, puedes probar en su casa.

Es ese portal, primero A. Muchas gracias.

Nada.

¡Vanessa!

¿Qué haces aquí? ¿Cómo estás? ¡Estás aquí!

Sí, sí. Y estoy bien.

Pensé que Eusebio te... Si estoy bien, es gracias a ti.

Sé que fuiste tú quien descubrió los negocios de Eusebio,

que por eso acabó en la cárcel y se suicidó.

Ya. Bueno, pensábamos que alguien te había enviado, él, para...

Y me estuvieron buscando.

Pero mi compañera de piso me avisó

de que había unos hombres que vigilaban el piso

cuando iba a salir a esa cita con ese chico.

Creo que llamaba de tu parte, ¿no?

Estuvimos esperándote. Lo siento.

Pero tenía que escapar.

Conseguí un pasaporte falso y volé a Londres.

Por eso la Policía no te encontraba.

Era eso o arriesgarme a que Eusebio pudiera encontrarme.

Me amenazó para que te mintiera.

Y no quiero ni pensar lo que habría hecho

si llega a descubrir que iba a verme contigo a sus espaldas.

Por suerte o por desgracia,

no te tienes que preocupar de ese tío.

Por eso he vuelto.

-Me dolió mucho averiguar que me habías engañado.

Pensé que te querías ir solo con tu hija

porque ya estabas harto de mí.

Que querías descansar de mí, alejarte.

Que necesitabas estar lejos. -No, eso nunca, ¿me oyes? Nunca.

Fui un estúpido al decirte eso.

Pero no quería que te preocuparas. -Pues no sabes qué disgusto tenía.

Mejor hubiera sido que me dijeras la verdad.

-Lo sé.

Perdóname.

Pero tenía mucho miedo.

Pero ahora, al verte entrar por esa puerta,

me he dado cuenta de todas las razones que tengo para curarme

y salir de este hospital.

Y sin ti, no podría hacerlo.

-¿Te han dado los resultados de las pruebas?

-No, todavía estoy esperando.

Pero la doctora me ha dicho

que... es muy posible que me tengan que operar.

-Bueno, te van a dejar como nuevo. Ya lo verás.

Y luego, tú y yo nos vamos a ir a París.

Como no pudimos hacer en la luna de miel.

Jesús...

(JESÚS GIME) -¿Qué te pasa?

¡Cariño! Pero, cariño, ¿qué te pasa? ¡Por Dios!

-El día que estuve en tu despacho,

Eusebio estaba escuchando al otro lado del teléfono

y hay algo que no pude contarte.

Se trata de Amanda.

Quiero decir, de Ágata.

Ella me llamó la noche en que...

Creo que fui la última persona que habló con ella antes de morir.

-Vanessa. Sí, cariño, te llamo desde el trabajo

porque me he quedado sin batería.

Sí. Oye, ¿tienes para apuntar?

Vale. Mira, la dirección es calle Espronceda, 44.

El cliente es amigo de Eusebio.

Pero tendrías que estar como en media hora.

No sé si te dará tiempo.

¿Sí? Fenomenal. Muchas gracias. (FERNANDO CARRASPEA)

-Fernando, por Dios, qué susto. ¿Qué haces aquí?

-He visto luz y he entrado a tomar una copa.

-Pues el mercado está cerrado.

Y a lo mejor ya te has tomado bastantes copas.

-El mercado no está cerrado o no habría podido entrar.

No seas aguafiestas, ¿quieres?

Tras la discusión con tu marido, querrás divertirte.

-Vanessa, ¿lo tienes claro? Vale. Intenta ser muy agradable con él

y mañana te llamo a ver qué tal.

Venga, cielo, adiós.

¿Seguro que cuando hablaste con Amanda

te llamaba desde un despacho del mercado?

¿Y que la persona que estaba con ella se llamaba Fernando?

Sí, sí. Lo recuerdo perfectamente.

Ágata lo llamó Fernando.

Y por la conversación, parecía que iba bastante borracho.

-¿Solo llevas eso? Sí.

Trae, dame.

En casa hay espacio, coge lo que quieras.

(CARMEN) He encontrado uno muy interesante, mira.

Se llama Ros.

-Iba bien hasta que nos besamos y cambió.

-David, algo tuvo que decirte antes de irse, ¿no?

¿He dicho algo que te moleste? -¿Cómo crees que me siento

cuando aparece tu hijo y te separas de mí?

(MILLÁN) "Hemos localizado a Vanessa."

Si se pone en contacto con usted, comuníquemelo.

-Gloria no le dijo lo de "MasterChef".

Por eso discutimos. ¿Cómo?

-¿Qué hace la novia de Jorge trabajando aquí?

-No es asunto tuyo qué amigas tengo y cuáles no.

-Jesús, por favor. -Valeria, escúchame.

Quiero revisar el testamento. -¿Qué quieres que haga?

¿No pensarás...? Sí.

Fernando es el auténtico asesino de Ágata.

Venga, por favor.

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Mercado Central - Capítulo 281

04 dic 2020

Jesús, más sensible que nunca, se despide de Lorena y Elías antes de ingresarse.

Valeria, enterada de todo por Elías, acude al hospital para estar con Jesús cuando el hombre sufre otro infarto.

Gloria para los pies a Fernando -que le acusa de maniobrar contra Jorge- y se gana del todo a Lorena proponiéndola trabajar juntas en su restaurante.

Carmen se siente muy sola tras su ruptura y decide hacerse un perfil de ligoteo.

Samuel intenta un acercamiento con Carla, pero ya es tarde para ella.

Fernando obliga a Daniela a romper con David y convence a Elías para que deje de buscar a Vanessa... cuando la chica aparece por sorpresa y revela a Elías que, la noche en la que mataron a Ágata, ella estaba con Fernando. Escuchó su voz a través del teléfono.

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