Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 279 - ver ahora
Transcripción completa

Me invitaron a "MasterChef" y pedí a Lorena que me acompañe.

-¿Te ha dicho que no?

Jorge acusa a Gloria para escurrir el bulto, vale.

-¿Has visto a Daniela? -Llamó. Está mala.

-He fracasado.

-Valeria debe saberlo. -Se lo diremos

cuando pase todo.

-Lo siento.

Es el nuevo gerente y un amigo. -He hecho hueco para comer juntos.

Bien. Pero se me ha quitado el hambre.

-No entiendo cómo te quiere, no lo mereces.

¡Tira! -¡Vete o sales con los pies delante!

-Lo mismo que siente por Daniela, Daniela lo siente por él.

-¿No me digas? -En este momento comen juntos.

-Daniela, soy Fernando.

Sé que no estás enferma, estás con David.

Te quiero en cinco minutos aquí.

-¿Es importante? Te ha cambiado la expresión.

-¿Sabes? A mí no me gustaría ser hombre

y estar en la situación de Nicolás.

-Igual habría que llamarlo.

-Nicolás tuvo un accidente por hablar con nosotros.

-Así que gastroenteritis.

Yo te veo fresca como una rosa.

Supongo que quieres regalarle a tu madre un viaje a Venezuela.

-A ella la dejas en paz.

-¿Yo? Pero si eres tú la que le creas problemas.

Por tu culpa, tu madre va a acabar en una cárcel del tercer mundo

y no la verás nunca más.

Es lo que tiene ser una niña mentirosa,

que decepcionas a la gente.

No me dejas otra que llamar a mis amigos de inmigración

y le hagan una visita.

-No, por favor, eso no.

-Es muy sencillo,

tú no colaboras y yo llamo a mis amigos

para que envíen a tu madre a la cárcel.

-No, no llames. Está bien, colaboraré.

-¿Colaborarás?

¿Cómo?

-No me resistiré...

a cambio de que nos dejes en paz a mí y a mi mamá para siempre.

-¿Lo ves?

En el fondo eres una buena chica.

Hoy voy a trabajar hasta tarde.

¿A qué hora terminas tu turno?

-A las 21:30.

-Bien, pues cuando acabes, te vienes al despacho,

que vamos a pasar un rato muy divertido tú y yo.

-¿En el despacho?

-¿Qué quieres, un sitio con más glamur?

¿La habitación de un hotel caro? Esa oportunidad ya la perdiste.

Ahora tenemos que conformarnos con lo que hay.

Tienes suerte de que soy un hombre paciente.

Creo en las segundas oportunidades.

No me la vuelvas a jugar

o ya sabes lo que le pasará a tu madre.

(Puerta cerrándose)

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

(GLORIA) Te iba a llamar ahora.

(RÍE) Eres el proveedor que nunca me falla.

Pues si me das cinco minutos, te mando el pedido.

Rosa.

Dicen en el restaurante que preguntas por mí.

¿Te puedo ayudar?

-Me gustaría saber a qué juegas.

-¿Perdona? ¿Hay algo en el mercado que necesite saber?

-No, no se trata del mercado.

Es de Lorena y su relación con Jorge.

Últimamente no están muy bien entre ellos, ¿sabes? Y...

-Sí, lo sé, lo sé.

De hecho, estoy intentando apoyarlos.

-Pues fíjate, yo creo que estás complicando más las cosas.

-¿Perdona? No sé por dónde vas.

-Verás, por lo que yo sé,

estás haciendo de correveidile entre uno y otro,

y no terminan de solucionar sus problemas.

Y lo último es el tema este de "MasterChef".

Le dijiste a Jorge que ibas a hablar con Lorena, ¿no?

Para decirle que quería que participase

en el vídeo que han pedido.

Pero fíjate, Lorena no sabe nada.

Y no solo eso,

es que piensa que Jorge quiere apartarla de todo esto.

Así que ya me puedes estar diciendo por qué no solamente no los ayudas,

sino que estás complicándoles las cosas.

-No, no, te estás equivocando.

Intenté hablar con Lorena, pero ella está muy dolida

y pensé que no era el mejor momento.

-Ya. -Es la verdad, Rosa.

Pensé que si en ese momento le hablaba del vídeo,

ella creería que a Jorge le importa más el programa que estar bien.

-Entonces, le has dicho a Jorge que no has hablado con Lorena.

-No entiendo a qué viene este tercer grado, de verdad.

Solo quiero que ellos estén bien.

-Pero es que ellos deben intentar estar bien.

Y para eso, deben estar tranquilos, sentarse, hablar de sus problemas,

solucionarlos,

y no permitir que otra persona decida por ellos.

-Yo no decido por nadie.

-No tengo interés en defender a Jorge,

pero ¿sabes? Me sorprende muchísimo

que mi hermana no sabe qué hacer, pero tú sí.

Lo tienes clarísimo.

¿Sabes qué creo, Gloria?

Que no estás permitiendo

que mi hermana tome sus propias decisiones libremente.

-Si a mí una amiga me pregunta,

le doy mi sincera opinión, pero siempre pensando en su bien.

Nada más.

-Pues yo creo que el mejor consejo que se puede dar a una amiga

en un tema de pareja,

es que haga lo que siente que debe hacer.

Aunque se equivoque.

-Me da que ya sé cuál es el problema.

Tiene más confianza conmigo, y me acaba de conocer,

que contigo, y eres su hermana.

-Por favor, Gloria, eso es una soberana tontería.

-Si no fuera verdad, no te ofendería tanto.

-Mira, yo ya te he dicho lo que te tenía que decir.

Y ahora te pido que dejes de meterte

en medio de la relación de Jorge y Lorena. ¿Estamos?

-Estamos.

-No, no me contesta. No me atiende.

-Está aquí. Nicolás.

-¿Qué pasó? Se cortó la llamada.

-¿Estás bien? -Bueno...

(NICOLÁS SE QUEJA)

Estoy peor que vosotros, pero mejor que la bicicleta.

-Qué susto. No sabíamos qué pasó ni a quién llamar.

Estábamos a punto de llamar a la Policía.

-Estoy bien, no pasa nada. (SE QUEJA)

-Pero te lastimaste mucho. ¿Estás bien, qué pasó?

-Que un coche ha estado a punto de atropellarme.

(SE QUEJA) Me he eché a un lado, lo esquivé,

pero me caí al suelo, y el coche se dio contra una farola.

-Todo esto porque te llamé.

No debí llamarte en tu trabajo.

O sea, en la mitad del trabajo. Te pido perdón, de verdad.

-No, Lucas, no. Si la culpa es mía

por cogerte el teléfono yendo en bicicleta, tranquilo.

Es que llegué a un cruce, me despisté y ya veis.

Un coche al taller y la bici siniestro total.

-¡Papá! ¿Estás bien? -Sí, un poco dolorido, pero bien.

-¿Te llevaron al hospital a hacer radiografías?

-No. El Samur dijo que no hay nada roto y que podía ir a casa.

-¿Cómo que a casa?

Puede no haber nada roto, pero sí otras cosas.

-No hace falta que vaya, de verdad.

Ha sido una caída aparatosa, ya está.

¿Vale? -Si el Samur dice que está bien,

creo que... -¿Te puedes callar?

-Además, lo peor no es eso,

me he quedado sin trabajo.

-¿Te echan por tener un accidente? ¿Esta empresa qué es?

-Qué va, a la empresa le da igual que me estampe con lo que sea,

lo que pasa es que...

(SAMUEL) ¿Ves? Te quedas pillado.

Ve al hospital a que te hagan un TAC.

-Samu, no hace falta, de verdad.

El problema es que con el papeleo que tuve que hacer

por el accidente, pues...

se han enterado de que la licencia era falsa.

¡Fernando! Fernando, espera. -Perdona, tengo prisa.

Por favor.

Pasas semanas viniendo con cualquier excusa

y ahora como que no existe.

Tengo una reunión y llego tarde. Sí, claro. Que nos conocemos.

Sigues molesto por no decir a Germán que estamos juntos,

y lo entiendo, pero quiero explicarte por qué.

No necesito explicación, da igual. No da igual,

porque quiero dártela.

Escúchame, por favor.

Germán perdió a su pareja,

y se le hacía muy difícil ver cómo sus padres,

después de un divorcio,

rehacíamos nuestras vidas

mientras él se estancaba en la muerte de su novio.

¿Qué pasa? ¿Qué piensas?

Creo que son excusas.

No se lo dices por no estar segura de la relación.

Eso no es verdad, lo sabes.

Lo estás diciendo porque estás enfadado.

¿Recuerdas que te dije que Elías le había ayudado a montar un hotel?

Sí, el que tiene en Oporto. Pues se ha vio obligado a cerrarlo.

Y lo peor es que él compró el hotel con el dinero que le quitó a Elías.

Estaba muy reciente la muerte de Javier

y quiso marcharse lejos para empezar de cero.

Te habrán explicado quién era Javier.

Sí, Jorge me lo contó.

Montar ese hotel era un proyecto que tenían juntos.

Y Javier murió cuando empezaban a ponerlo en pie.

Supongo que fue duro para él y para ti.

Incluso para Elías.

También, sí.

-Te juro que flipo en colores.

Y tú, ¿qué? Más secretos conmigo, ¿no?

Te estás coronando, campeón.

-Perdón, Samuel, de verdad. No te podía contar nada.

-Samu, por favor, no lo culpes.

Prácticamente lo obligué a que me ayudara.

-Claro, Lucas tiene la excusa perfecta siempre.

-No discutáis, por favor.

Estando como estoy, ¿os vais a poner a discutir?

Me voy a casa.

-Te ayudo. -No, yo puedo.

-Por favor, por favor.

(NICOLÁS SE QUEJA)

-Carla.

No te he dicho nada, pero gracias por avisar.

-Es tu padre. Lo haría por cualquiera.

Nicolás, ¿cómo tienes la rodilla?

-A este paso, me voy a tener que poner una bisagra, verás.

-Tranquilo, creo que hay hielo en casa.

¿Metiste la cubitera en el congelador?

-Sí, pero no sé si habrá dado tiempo para que se congele.

Pero lo que sí hay son bolsas de guisantes congelados.

-Pues eso. -¿Has hecho la compra?

-Sí, vos habías hecho listita, ¿no? Yo fui a la compra.

-Te ayudo (NICOLÁS) Gracias.

"Y ahora que ha vuelto",

que los negocios no han salido como esperaba

y que tiene muchos asuntos que arreglar con Elías,

no quiero darle preocupaciones en las que pensar.

Mi hijo lo está viendo todo muy negro,

y no quiero que vea nuestra relación así,

sino como la veo yo, con alegría.

-No sé qué poder tienes conmigo, siempre me relajas.

Disculpa, quizá no debí ponerme así.

No, no pasa nada.

Querías explicaciones y me parece normal.

Solo te estoy pidiendo un poco de tiempo,

pero se lo diré pronto, de verdad.

Tú díselo cuando sea mejor para él.

Yo me tengo que ir ya.

Luego te veo.

(Puerta automática abriéndose)

(Puerta automática cerrándose)

-Hola, Adela. Hola, guapa.

¿Qué necesitas?

Necesito hablar contigo. Sí, pues dime.

(LLAMA SU ATENCIÓN) ¿Estás bien?

Tus ramos son preciosos.

¿Haces encargos? Sí, claro.

Verás, en breve será el cumpleaños de mi mamá

y le encantan las orquídeas.

Qué bien. ¿Y cuándo las necesitas?

(DUDA) En dos semanas más o menos.

Quiero llenarle la casa de flores, como la tenía en Venezuela,

para que ahora ya sienta que su nuevo hogar está aquí.

Qué detalle tan bonito.

Bueno, y sabrás que, como empleada,

tienes rebaja en la floristería, ¿verdad?

Genial. ¿Tienes una tarjeta de visita?

Sí, claro. A ver...

Mira.

Cuando quieras encargar, me llamas a este número.

O si estás por aquí, te pasas. Vale.

Lo haré. Muchísimas gracias, Adela.

Gracias a ti. Buen día.

Igualmente. Chao.

-No te me hagas de rogar, que sabes que no me gusta.

Es por Daniela, ¿no? -Sí, es por ella.

Hemos tenido una cita y ha ido un poco rara.

-¿En qué sentido?

-En el sentido de rara.

-Empieza por el principio, a ver si me entero.

-Hicimos una merienda Carla, Lucas, Daniela y yo.

-¿En plan parejitas? Muy bien.

-Era para comprobar si había química, como dice Lucas,

y ver si podíamos ser pareja.

Entonces, estábamos Carla con Lucas y yo con Daniela.

Entonces Carla me dijo que a Daniela le gustaba yo.

Yo quería saber si era verdad

y Carla y Lucas nos organizaron una cita.

Y como Lucas tiene experiencia con las chicas,

me dio unos consejos.

Pero Carla y Lucas... -Vale ya, les gastarás el nombre.

-Los nombres no son perecederos. -Al turrón, venga.

-¿Para qué te lo cuento desde el principio?

-A ver, David, has tenido una cita con Daniela y no ha ido bien, ¿no?

Vale, ¿por qué?

-Eso me pregunto yo.

Todo iba bien y, de repente, se torció

y me quedé sin saber si le gusto.

-Algo habrá pasado. Las cosas no se tuercen así.

-Eso pensaba yo.

Miré mi manual de lenguaje no verbal.

-¿Y?

-Pues... sigo sin entenderlo.

-A ver, David, sé que a ti te encantan los libros,

pero no todo está en los manuales, también está la vida.

-No lo sé. Ella a ratos estaba pendiente del móvil

y según el manual, es mala señal.

-No tiene nada que ver.

Quizá miraba el móvil porque esperaba una llamada.

Quizá de su madre.

¿Se te ha ocurrido preguntar qué pasaba, si estaba preocupada?

-No, estaba pendiente de saber si le gusto

para lanzarme y darle un beso.

-¿Sabes qué te digo?

Que le den al manual.

No te quedes con las ganas de saber qué siente.

-¿Y qué hago? -Olvidarte del manual.

Debes echarle un par y declararte.

A ver qué siente ella.

Venga, hombre.

Madre mía...

(ROSA) Papá, ¿estás seguro de que eso es lo que quieres hacer?

-No me queda otro remedio.

-Bueno, a ver, que también puedes no mentir

y decir a Valeria que te operas. Y no pasa nada.

-No, no empecemos.

He tomado una decisión

y lo que quiero son apoyos y no monsergas.

No le diremos lo de la operación,

el postoperatorio lo paso en tu casa,

y ella creerá que estoy en Málaga con Noa, punto.

-Vale, vale, ya está. Venga, vamos. Vamos.

Lo que espero, de verdad,

es que tras la operación tengas mejor humor, ¿sabes?

Si no, me vas a dar unos días... -Lo siento, hija.

Si estoy muy agradecido de tu ayuda, lo que pasa es que estoy nervioso.

No soy capaz de mentirle otra vez a Valeria sin tu ayuda.

-Pues no sé si sentirme halagada o preocuparme.

Bueno, vamos a hablar con tu mujer y acabemos ya con este teatrillo.

(VALERIA) Bueno, mira, le pones un poquito de azafrán

y te van a quedar unas manitas de cordero de rechupete.

Verás. Ya me contarás.

-¿Qué? Carmen te ha vuelto a dejar sola en el puesto.

-Deja a la pobre,

que lo está pasando fatal con el tema de Nicolás.

-Lástima, de verdad.

Menos mal que estamos las madres para apoyar a nuestras hijas.

Hablando de este tema, Valeria,

esta mañana no hemos podido comprarle mi padre y yo nada a Noa,

y se me ha ocurrido que...

Bueno, le he propuesto irnos a Málaga

y comprarlo allí este fin de semana. -Sí, así vemos a Noa y a Jonathan.

-Me parece una idea fenomenal.

Últimamente, estás de lo más estresado.

Un cambio de aires te va a sentar muy requetebién.

-¿Te parece bien? ¿Ningún problema entonces?

-Claro que no. Si me encanta la playa.

Y Málaga tiene una preciosa.

Y así cojo un poco de color,

que mira cómo tengo los brazos, parecen dos lenguados.

Y tengo muchas ganas de ver a Jonathan y a Noa.

Que, por cierto, ¿cómo está? -Bien. Están... Están muy bien.

-Aunque también estoy pensando que, con todo el lío de Nicolás,

igual no es la mejor semana para dejar sola a Carmen.

-Claro, Valeria. Carmen ahora necesita todo tu apoyo.

Es una pena, pero entiendo que debas quedarte.

-Bueno, de todas formas, la voy a tantear por si acaso.

-¿Sabes qué pasa?

Valeria, es que yo había pensado hacer este viaje solo con mi padre.

-Me lo podías haber dicho al principio,

en vez de hacerme ilusiones.

-Es que te has embalado. Pensaba decírtelo,

pero has empezado a hablar del moreno, de la playa...

Bueno, además nos vendrá muy bien estar de Rodríguez unos días

y así descansamos el uno del otro.

-Descansar ¿por qué?

(DUDA) Pues no sé.

Bueno, de eso... Descansar de nada, de...

Bueno, la idea es de Rosa, la idea del viaje,

yo solo voy de paquete.

(ROSA) Nos vamos a quedar en casa de Noa

y no hay sitio para tanta gente.

-Bueno ¿y qué? Podríamos ir a un hotel.

-Mira, ya está bien.

Te diré la verdad, porque esto... No, se está yendo de madre, papá.

Verás, Valeria,

es que hace mucho tiempo

que no me voy de vacaciones con mi padre y mi hija,

y después de la ruptura de Alberto, necesito estar a solas con ellos.

Lo siento muchísimo.

Sé que lo vas a entender y, además, sabes que te adoro.

No te preocupes, cuando volvamos de Málaga

me voy contigo adonde quieras de vacaciones.

-No, si no hace falta. Ya lo he entendido.

Vosotros disfrutad

y dad muchos recuerdos y besos a Jonathan y Noa de mi parte, ¿vale?

-Valeria, yo... (VALERIA) Debo preparar un pedido.

Voy a por unos filetes a la cámara.

-Mira, Lupe, cuando empecé a trabajar de "rider" no tenía un duro

y, claro, no contraté un seguro privado,

y me temo que voy a tener que pagar un dineral

para la indemnización del accidente del coche.

-¿Sabes ya cuánto será? -No lo sé.

En principio, se abolló el capó.

El mecánico está echando un ojo y a saber qué encuentra.

-Vale, pues paciencia. Con suerte, no encuentra nada más.

-Eso espero.

Porque sea lo que sea, lo tendré que pagar de mi bolsillo

y sin trabajo, a ver qué hago.

Y encima la empresa de repartidor,

pues se ha dado cuenta de la trampa de la licencia

y no quiere ni verme.

-Lo siento mucho, Nicolás, de verdad.

-Lupe, no sé si está bien que nos veamos aquí.

-¿Lo dices por Carmen?

-No te imaginas cómo se puede poner si nos ve ahora.

-Bueno, sí me lo puedo imaginar.

Esta mañana traté de hablar con ella en el puesto.

-¿Y te dejó hablar?

-Poco. Hasta que me amenazó con una pata de cordero.

Bueno, me la tiró y todo.

-Para haberla liado...

¿Ves como no está bien que nos veamos?

-Mira, yo, total, si es que me tengo que ir ya a entregar un pedido.

Que... De todas maneras,

con esto del trabajo, ¿tienes algún plan B o algo?

-Volver a echar currículums.

Buscar trabajo, como hace dos semanas.

A ver si esta vez tengo más suerte, Lupe,

y no he de vender un riñón para que me contraten.

-Ahora que dices lo del riñón, se me ocurre algo.

-Lupe, que lo decía de broma. -No...

No, hombre, no es turbio. Yo lo hice hace años.

¿Te apuntas a ensayos clínicos?

-¿Eso que es?

Te dejas pinchar cosas raras como una rata, ¿no?

-Bueno, más o menos. Te tomas lo que te den

y luego vas una vez por semana al hospital

y te hacen preguntas, alguna prueba...

-No sé yo, no sé yo, Lupe. Esas cosas me dan mucho "yuyu".

Son medicamentos que no están comprobados

y no son seguros. No, no, no.

-Bueno, solo era una idea.

-Tengo que estar muy desesperado para hacer de cobaya humana.

Gracias de todas formas, pero...

-Bueno, como veas.

¡Elías!

Mira qué bien que te veo, pensaba llamarte.

¿Por algo importante? No, no. Bueno, según se mire,

pero vamos, que no es nada grave

¿Me lo cuentas o no?

Me siento muy mal por cómo hemos recibido a Germán.

¿Él te ha dicho algo? No, no directamente,

pero soy su madre y lo noto.

Yo creo que está avergonzado.

Él es consciente de que no lo hizo bien.

Ya, y a eso me refiero.

Nuestro hijo ha estado muchos meses fuera pasándolo mal

y debemos ayudarlo. Tu padre fue muy duro con él.

Ya, ya, ya.

Nadie mejor que yo conoce el temperamento de Jesús De la Cruz.

Pero Germán es mayor y debe apechugar con lo que hizo.

Lo sé.

Pero por eso mismo debemos ser comprensivos con sus errores.

Sabes que se fue y estaba muy perdido,

y ha vuelto más perdido aún.

Así que debemos ayudarlo a que reconozca su vida.

Si eso suena muy bien, pero viste que no me ha perdonado.

Mira lo que dijo,

aunque le hubiera ido bien el hotel,

no quería que yo fuera por allí.

Así que ya me dirás tú

cómo demostramos que somos comprensivos.

Bueno, yo he pensado, a ver qué te parece,

en organizar una cena familiar.

Algo tranquilo y sencillo, pero para que se sienta en casa.

¿Con mi padre?

Sí.

No sé, mucho esperas tú de mi padre.

¿Y de ti?

Elías, tienes que hacer las paces con tu hijo.

No podéis pasar la vida enfadados.

¿Quién le robó a quién?

¿Ves? De eso estoy hablando.

Déjalo atrás porque si no, no va a acabar nunca.

Debes perdonarlo y seguro que él hace lo mismo.

Hasta tu padre pasará página si ve que das el primer paso.

Lo dices como si yo no quisiera perdonarlo

y estoy desenado hacerlo.

¿Sí? Sí.

Pues no hagas planes esta noche.

Muy bien, pero no te olvides de esto,

las paces se hacen entre dos. Sí.

Yo quiero. A ver si es verdad y me perdona lo de Javier.

(Llaman a la puerta)

-¡Adelante!

No.

Bueno, bueno, bueno, ¿a quién tenemos aquí?

Te cuesta más venir a verme que al Madrid la séptima.

-Si sacas ese tema, me voy, ¿vale? -Ven aquí, anda.

(SAMUEL SUSPIRA) ¿Cómo estás?

-¿Sabías que había venido? -Algo había escuchado.

¿Dónde has puesto la "suite" con vistas?

-Nunca dije que fuera "suite". -Lo daba por hecho.

-Ya, pues no va a poder ser.

-¿Por? ¿Qué ha pasado?

-El Excelentísimo Ayuntamiento de Oporto

tuvo la idea de colocar vías de tren junto al hotel,

y se ha ido todo al carajo.

-Lo siento. Sé que era muy importante para ti.

-Parece que no pasamos por nuestro mejor momento.

Al menos estamos juntos para compartir penurias.

-¿Y por qué no es tu mejor momento?

-Lo mío con Carla, que no...

En fin.

El nuevo de la frutería se metió en medio,

se marcó un Excelentísimo Ayuntamiento

y lo mandó a la mierda.

-¿Qué dices hermano?

-Sí. Pero bueno, ya te contaré en otro momento.

Te has puesto morado con los portugueses, ¿no?

-Pues no. No he estado por la labor.

(Móvil)

-Espera.

Mamá, ¿sabes con quién estoy?

Sí. Vale, vale, vale. Que no me grites, hombre, que sí.

Madre mía. Ya sabes, en su línea, se la oye desde la carnicería.

Que vaya a ver la ha liado Fermín con las cámaras.

-¿Quién es Fermín? -El nuevo de mantenimiento.

El pobre no se entera de nada.

El otro día fuimos al almacén y lo dejó peor.

-Pero ¿cómo el nuevo de...? ¿Y tu padre?

-¿Que no...? Ya te contaré. Te has perdido algunas cosas.

Si quieres, bajo, espérame, y cuando suba, nos ponemos al día.

-Tengo todo el tiempo del mundo. -Pues nada, ponte cómodo.

Hasta ahora.

Espera, espera, espera.

(MÓVIL, JAVIER) "Escúchame."

Lo siento. Siento no haberte pedido perdón antes.

Siento haber sido tan orgulloso.

Ojalá no lo hubiera sido.

Ojalá...

"hubiéramos tenido más tiempo para estar juntos."

-Y lo tendremos.

(JAVIER) "No, ya no."

Escúchame, te quiero.

Eres el amor más bonito

"que he tenido en mi vida. Te quiero.

Te quiero."

Te quiero.

-¡Hola!

-Hola.

-¿Me das rollos de datáfono?

-Sí, sí. Creo que estaban por aquí. ¿Un par?

-Sí.

Perdón. Creí que el ayudante de Fernando va en silla de ruedas.

-Sí, pero es Samuel.

Yo soy Germán, el hijo de Elías y Adela.

-Ni idea, soy nuevo, llevo dos días en el mercado.

Perdón por la confusión.

-No, yo también llevo dos días, acabo de volver de Oporto.

No me has dicho cómo te llamas.

-Sí, soy Martín.

Hermano de Gloria y el nuevo cocinero del Ainara.

-Tus rollos.

Nada, cualquier otra cosa, no dudes en pedirlo.

-Perdona, ¿eres el encargado de...?

-No, no, no, qué va, pasé a saludar a Samu, pero...

Bueno, me conozco muy bien este despacho.

-Apuntado. Un placer.

-Lo mismo digo.

-Hola, Jorge. Hola.

-¿Me pones un café, por favor?

¿No prefieres un paracetamol? ¿Qué te ha pasado?

-Mira, si me cargas el cafelito, te lo cuento.

(SE QUEJA)

Pues nada, que me he pegado un trompazo con la bicicleta.

Trabajando, ¿no? (SE SORPRENDE)

Pero ¿es que ya lo sabes?

Bueno, algo he oído por el mercado, sí.

Te has enterado de la megabronca de Carmen, ¿no?

Pues ya está, ya lo sabes todo, ya no hay nada que contar.

Mira, Jorge, yo te prometo que no he tenido ninguna aventura.

Pero Carmen se ha montado una película

y, claro, pues es que....

Me vio dándole un abrazo a una compañera.

Ya.

Pues intenta hablar con Carmen cuanto antes y explícaselo,

si no, se hará la bola más grande y te pasará lo que a mí con Lorena,

que no podemos hablar sin acabar discutiendo.

Ya, pero ese es el tema,

intento explicárselo, pero ella se lo explica todo.

Pero Lupe es solo una amiga.

Ella también lo está pasando mal y entre los dos nos apoyamos.

Pero solo fue un abrazo de amigo, no hay nada entre nosotros.

Ya. ¿Desde cuándo un abrazo

es una infidelidad? No, ya, ya.

Tarde o temprano,

Carmen se dará cuenta de que es un malentendido

y podrás explicárselo, hablar con ella.

¿Sabes qué pasa?

El tema es que, como le mentí con el trabajo, ya no me cree.

Pero estaba muy mal, Jorge.

Me sentía un auténtico fracaso... por no encontrar trabajo.

No me recuerdes ese tema porque todo empezó por mi culpa.

Que no, hombre, no.

Tú no tienes nada que ver, soy el único responsable.

Pensemos que es solo una mala racha y que vamos a salir de ella, ¿vale?

Pues ojalá.

-Míralo, ahí está, en el bar hablando con Jorge.

Creo que le dije claro que no quería verlo.

Se lo dije claro, ¿no?

-Sí, claro como el agua.

-Cristalino. Pues ahí está, mirándome como un bobo, espiándome.

Su amiguita dice que es buena persona

y parece un lunático.

-Deja de obsesionarte o te vas a volver tarumba.

-Sigues mustia por el viaje, ¿no?

Y me obsesiono yo. Consejos vendo, para mí no tengo.

-Si ya lo sé, pero no lo puedo evitar.

-A ver, mamá, Rosa no lo ha hecho con maldad.

Querría pasar unos días con su padre y ya está.

-Si a mí eso me parece muy bien, hija,

lo que me molesta es cómo lo han dicho.

-A ti las formas te dan igual, querías ir a Málaga.

Si hubiera venido el papa de Roma a decírtelo,

estarías igual de mal.

Seguro que Jesús monta un viaje cuando vuelva

para iros a Málaga.

-Pues no lo tengo yo tan claro.

¿Sabes que me ha dicho que tenía que descansar de mí?

Descansar ¿de qué?

-¿Te ha dicho eso? -Sí.

Con la risilla esa tonta que pone a veces.

Mira, a mí todo esto del viaje me huele muy mal.

Creo que hay gato encerrado.

-¿Crees que Jesús no está bien contigo?

-Pues no lo sé, pero eso parece.

Que si "tengo que viajar solo",

que si "debemos descansar el uno del otro"...

Mira, se empieza así y se acaba...

-Como el idiota ese, espiándome. Madre mía...

-La que tiene Fermín montada con los cables de las cámaras.

-¿Lo ha arreglado?

-Lo dejé muy liado, pero funcionan. -Otro que tal baila, vaya atontado.

-¿Por qué no le dices a papá que lo arregle?

-No tengo nada que hablar él. Si quieres, se lo dices tú.

Y de paso, le dices que se largue de aquí,

que no quiero verlo.

-No, se lo dices tú. Y de paso le preguntas qué tal está.

Una cosa es que os enfadéis y otra que te dé igual.

-Desde aquí lo veo bien.

Si estuviera mal, no estaría paseando.

¡Tira! -¡Que no, mamá!

-¿Por qué? -He quedado con Germán.

Abuela, dile algo.

-Creo que es mejor que vayas tú. Si va tu madre, se va a liar parda.

-No trabaja aquí y no quiero verlo.

Dile que se vaya a tomar café a otro lado.

-Pero no me empujes, pesadita. -Tira.

-A ver, me manda mamá para decirte una cosa.

-¿No me digas? Hablaba con Jorge de si debería hablar con ella.

-Lo que te voy a decir te ayudará a decidirte.

Que dejes de espiarla y tomes café en otro lado.

-Dile a tu madre tres cosas.

Lo primero es que no me voy porque ella lo diga.

-Que no soy vuestra paloma mensajera.

Que me dejéis de meter en medio.

-Lo segundo es que no la estaba espiando.

Y lo tercero es que casi me mato con la bici

y ella como si nada.

-madre mía, tener padres para esto. Es que...

-Un momentillo, Samu, haz el favor.

Necesito que me hagas una fotocopia en el despacho.

-Claro que sí. Tranquilo, me encargo de las cosas importantes.

Las insignificantes pídeselas a Lucas, ¿no?

Toma anda, déjalo en el despacho y luego lo hago.

De verdad, que vaya tela, vaya tela.

-¿Se lo has dicho ya? Se va, ¿no?

-Ha dicho que no se va. -¿Perdona?

Es que no se lo explicas como yo a ti,

que lo dije muy claro.

Así que ve para allá, vuelve y dile...

-¡Ni voy ni vuelvo! Si quieres decir algo, dilo tú.

Si papá quiere decir algo, que lo diga.

Pero parad ya, parecéis críos con las notitas.

-Tu madre lo hace para no montar un espectáculo aquí.

Si lo tiene que montar, que lo monte.

Que me dejen en paz. Ya está bien, de verdad.

-Qué carácter, de verdad.

¿A quién habrá salido?

(DAVID) ¿Podemos hablar un momento?

-¿Ahora? (DAVID ASIENTE)

-No sé, estoy trabajando, pero puedo sacar un rato.

-Si quieres, puedo buscarte luego. ¿Tu turno acaba a las 21:30?

-Sí, sí, sí. Pero no te preocupes, dime.

-Voy a ser todo lo breve que pueda.

Frases cortas, sin subjuntivas ni coordinadas.

-No te preocupes por los tiempos, dilo como puedas.

-Primero quería disculparme por mi actitud durante la cita.

Estaba un poco tenso y creo que pudo chafar el momento.

-No, no, para nada. Si tú estuviste encantador.

Si la cita fue un poco "plof" fue por mi culpa.

Tengo algo en la cabeza que me quita el sueño.

-¿Estabas distraída por un problema?

Ya.

Debí interesarme en la cita, pero puedo intentar ayudarte ahora.

¿Por eso estabas atenta al teléfono? -Sí, pero... (CARRASPEA)

no te preocupes, que esta noche lo voy a solucionar.

-Me alegra que puedas solucionarlo. Dormir ocho horas es importante.

-Eso he escuchado, sí.

Y, bueno, ¿tenías algo más que decirme?

-Sí. El motivo por el que estaba tenso durante la cita

es porque me gustas mucho.

-¿Sí?

(DAVID ASIENTE)

Objetivamente, no tenemos nada en común.

De hacer un test de compatibilidad, no saldríamos emparejados.

Pero Samuel dice que lo que diga un test o un libro, no importa.

No quería hacer nada que estropeara la cita,

porque sé que lo que siento por ti es de verdad y es...

-¿Qué pasa? ¿Por qué paras?

-Me había comprometido a ser breve.

-Lo estás haciendo muy bien.

-A mí me pone muy nervioso decirte esto,

pero durante la cita tenía muchas ganas de besarte,

pero no lo hice porque no sabía si tú también tenías ganas.

Como ves, no se me da bien interpretar señales

y no quería meter la pata.

-No... No habrías metido la pata.

(Llaman a la puerta)

-Sí.

Hola. ¿Estás ocupada? Cuando no es fiesta.

¿Ni un minuto para un café? Me gustaría hablar contigo.

¿Sobre Jorge?

¿Qué pasa?

No, no te lo tomes a mal, me tomo un café contigo encantada,

pero creo que si es para hablar de Jorge,

deberíamos dejar un poco el tema aparte.

Te ha dicho algo Jorge, ¿no? No, no, no.

Es que no quiero parecer una entrometida.

No eres entrometida.

Somos amigas que hablan de cosas, se cuentan sus problemas...

Pero no todo el mundo piensa igual, Lorena.

Entonces, ¿ha sido Rosa?

Gloria, si no ha sido Jorge, ha debido ser mi hermana.

Vale, sí, ha sido ella. Pero no te enfades, por favor.

Si es solo que le sienta regulín

que tengas más confianza conmigo que con ella, que es tu hermana.

Así que prefiero mantenerme al margen

y que Rosa esté tranquila.

¿Quién se cree esta tía

para juzgar a quién cuento o dejo de contar mis cosas?

Y mucho menos para llamarte a ti entrometida.

Tampoco...

Hola. -Perdonad. ¿Interrumpo algo?

-No, no, no, nada.

Hablábamos de cosas del mercado, pero ya me voy, ¿vale?

Luego seguimos hablando. -Vale.

No lo tengas en cuenta, por favor.

-Solo venía a buscar mi móvil, pero ya que estás aquí,

te doy la documentación de los establecimientos del mercado al día.

-Qué rápido. Muchas gracias, Fernando.

-Cuanto antes empiezo, antes acabo.

Solo te pido que cuando la hayas revisado,

me la devuelvas.

-Por supuesto.

-Te dejo, tengo asuntos pendientes.

-Vale.

A ver qué tal te sienta la visita de unos amigos.

Aquí estás.

¿Hola? ¿Ministerio de Trabajo?

Soy la presidenta de la Asociación de Comerciantes del Central.

Quería poner una denuncia.

Por supuesto, espero.

-Hola, Samu.

-Si vienes por las fotocopias, luego te las doy.

-Gracias, pero no vengo a hablar de eso.

¿Te importa que me siente?

-No.

-¿Qué te pasa conmigo, Samu?

¿Es porque le pedí a Lucas que me ayudara con el tema de la licencia?

-Pues mira, sí.

No me ha sentado bien que quieras que te ayude Lucas en vez de yo.

-Yo no... -Que sí lo prefieres, sí.

Es normal, tiene más sentido que él falsifique una licencia

a que lo haga yo, que no voy en bici.

-No, Samu, yo no preferí que me ayudara Lucas.

Pero tú eres mi hijo,

y me daba vergüenza que supieras lo que estaba haciendo.

-No tienes que avergonzarte de nada.

Te buscas la vida, como todos. -Ya, Samu, ya.

Pero a mi edad me gustaría un trabajo estable, un buen puesto,

y no ir por ahí suplicando un sueldo.

Y al final, ¿dónde me encuentro? En la calle.

Sin opciones y muy mayor para lo que las empresas quieren.

¿Crees que había soñado en compartir piso a mi edad?

No te rías. -Míralo por el lado bueno,

te has librado de los gritos de mamá, ¿no?

-No creas, que lo echo de menos.

Hacían mucha compañía.

-Eso es verdad.

Y con tus compañeros de piso, ¿qué tal? Bien, ¿no?

-Sí, de momento no me puedo quejar.

-¿Y qué tal Lucas y Carla?

-Pues... bien, normal.

Vaya, pues... una relación de compañeros de piso clásica.

¿Sabes? Normal.

Yo también con ellos. Incluso David.

O sea que lo hacemos todo normal. (SAMUEL ASIENTE)

Venga, papá, que los he visto antes y se llevan mucho mejor que normal.

Que si "debes hacer la compra", "hay guisantes congelados",

si no sé qué...

-Mira, Samu, si quieres saber la verdad, yo no te voy a engañar,

pero... hay mucha complicidad entre ellos.

Y están a punto de caramelo.

Si es que ya te lo dije, hombre.

Fue un error el plan tuyo ese de alejarte de Carla.

-Ya lo sé, pero quería saber qué pensaba.

-¿Qué va a pensar?

Que es una idea típica de una persona inmadura

y poco sincera. Más o menos lo que te dije yo.

-¿Por qué sabes que Carla piensa eso?

-¿Qué? -Papá, por favor,

no te lo conté para que se lo dijeras.

-Samu, solo quería que os arreglarais vosotros,

vuestra historia.

Lo hice porque tú la quieres y se lo dije.

-Te salió el tiro por la culata.

-Samu, que lo hice con toda la buena intención, créeme.

-Ya lo sé, papá, ya lo sé. Lo sé.

Perdón. Joder, es que...

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

-Hola. Hola, hijo.

Hola.

Voy a dejar esto en mi antigua habitación.

¿Por qué no aprovechas que no ha llegado la familia,

para hablar con él?

¿Tú crees que quiere hablar? No sé, como...

Por la actitud, no sé yo si es el mejor momento.

Quizá tras la cena, con el vino.

Sí, hombre, cuando estéis borrachos.

Cuanto antes acabes con esta situación absurda,

antes nos relajaremos todos.

Vale, vale. Venga.

(CARRASPEA)

(DUDA) Germán, mira,

tu madre y yo hemos estado hablando y quería...

(Timbre)

Voy a abrir.

-"Obrigado". ¿Qué, lo he dicho bien?

(GERMÁN DUDA) Bueno, has dicho "gracias" en lugar de "hola",

pero el "gracias" lo has dicho muy bien.

Vienes sola, ¿no?

-Sí, porque, bueno, Lorena está muy cansada, ¿sabes?

Se queda en casa. Cosas del embarazo.

-Y el abuelo tampoco vendrá.

Imagino que después del encontronazo no tiene muchas ganas de verme.

-No es eso. Le duele la cabeza y se ha quedado en casa con Valeria.

-No te esfuerces, tía.

Me conozco esos dolores tan oportunos del abuelo.

(DUDA) Bueno...

¿Nos vas a contar qué planes tienes ahora que has vuelto?

Es verdad, porque no nos has dicho nada.

-Porque no hay nada que contar.

Después de Oporto,

mis ganas de pensar en el futuro y de plantearme cosas son cero.

Bueno, algo tendrás que hacer, ¿no?

-No quiero darle vueltas hasta que no esté más asentado aquí.

-Bueno, tienes tiempo, ¿no?

Eres joven para pensar lo que quieres hacer.

Es verdad, tu tía tiene razón.

A veces tomarse tiempo está bien y no exigirse tanto. Es que...

Bueno, y en la empresa siempre serás bienvenido.

Tienes ahí tu puesto.

Aún no he pensado nada, pero lo que sí tengo claro

es que no volveré a la empresa.

Todo empezó a ir mal desde que me metí ahí.

(DUDA)

Mira, hijo...

aprovechando que está aquí tu madre que está tu tía y...

quiero decirte delante de ellas,

y delante de todo el mundo si hace falta, que...

que yo sé que has pasado unos momentos muy difíciles, lo sé.

Y que sigues estando allí, y que...

Por encima de todo, soy tu padre y quiero lo mejor para ti.

Así que...

todo esto del dinero y todo eso, bueno,

que... que me da igual.

Yo lo he olvidado, de verdad. Yo te perdono.

Y esa no es tu antigua habitación.

Esa es la habitación a la que podrás volver siempre.

-Imagino que ahora querrás que te perdone yo, ¿no?

No.

No quiero nada a cambio.

De verdad.

Tu verás.

Ya, papá, pero para firmar la paz y volver a vivir juntos,

yo también tengo que querer.

Y no me apetece nada.

Pero ¿por qué?

Porque somos como el agua y el aceite.

Sabes bien que si vivimos juntos,

es cuestión de tiempo que todo se tuerza.

-Bueno, ¿y si dejamos esta conversación para otro momento

y nos tomamos esto tan rico que habéis preparado?

¿Sí?

-Hola, Adela.

Soy... soy Daniela.

Sé que va a ser difícil que me creas,

pero te tengo que contar algo sobre Fernando.

Lleva días amenazándome, acosándome y...

Y es que yo ya no puedo más.

Por favor, pásate hoy a las 21:30 por el despacho de gerencias

y verás que lo que te digo no es mentira.

Te suplico que no le cuentes nada a Fernando.

(GRITA SORPRENDIDA) -¿Crees que soy tan tonto

como para no imaginar que me la ibas a jugar?

Suerte que aún no ha leído el mensaje y se puede borrar.

Si no, ibas a tener muchos problemas.

Mira, ya no voy a esperar a esta noche.

No me fío de que vuelvas a hacer tonterías.

(DANIELA GRITA DE DOLOR)

(LLORA)

-Arriba. -¡Por favor, no! ¡Por favor, no!

-Iba a ser muy dulce contigo,

¡pero lo acabas de estropear todo!

-¡Socorro!

¡Por favor, no! ¡Por favor!

(Golpe seco)

(DANIELA LLORA)

¡Socorro!

¡Por favor! (LLORA)

(ROSA) Entonces, ¿qué pasó con el hotel, Germán?

Toma.

(GERMÁN) El ayuntamiento de Oporto,

el Excelentísimo Ayuntamiento de Oporto,

amplió su nudo ferroviario, y significa que...

(ROSA) Gracias.

(GERMÁN) Era el valor añadido del hotel y le quitaron el encanto.

Me sancionarán por tener empleados sin contrato.

¿Qué empleados, yo?

Me descargué una aplicación de prostitución de lujo

para intentar encontrar a Vanesa.

-No sé qué me pasa con esa mujer, pero no me gusta.

No sé qué te ha dado con Gloria. ¿Son celos?

-¿Dónde está la trampa?

-¿Qué trampa? -Nadie es así.

Ayer me mandaron un mensaje y lo borraron,

y quiero averiguar quién.

(Móvil)

(DANIELA) ¿Hola?

-No todos, aquí tratamos muy bien a los trabajadores.

-¿Aquí? -¿Quieres trabajar en la cervecería?

-No cogerás ni un duro de la cuenta conjunta.

¿Sabes qué? Pídeselo a tu amiguita.

-Cuando trabajaba limpiando, sentía que todos me espiaban.

-Creo que le pasa algo y debo descubrir qué es.

Esto parece más una guerra que una relación sentimental.

Quizá no merece la pena luchar.

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Mercado Central - Capítulo 279

02 dic 2020

Daniela accede a acostarse con Fernando si las deja en paz a ella y a su madre. Cuando intenta delatarle ante Adela, él la descubre.

Adela y Elías organizan una cena para dar la bienvenida a Germán, pero el encuentro no termina bien. Germán no perdona a su padre.

Germán conoce a Martín y se fija en él.

Nicolás sólo tiene magulladuras de su accidente, pero le han despedido y tendrá que pagar una indemnización. Samuel le echa en cara que le dijera a Carla las verdaderas razones de su ruptura con ella.

Jesús y Rosa mienten a Valeria diciendo que se van de viaje a Málaga para ver a Noa mientras le estén operando.

Gloria llama al Ministerio de Trabajo para denunciar una irregularidad en el Bar Central.

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