www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5719861
Los camioneros - Tabaco y naranja a mitad de precio - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

-¿Te pongo una muda? No.

No la necesito. -Te la pongo.

Mañana al amanecer tengo que estar de vuelta en Legazpi.

Total, para un día...

-¿No vas con Brito? Ay, voy a tocar madera.

Todo el mundo dice que es un gafe como una catedral.

¿Pero tú crees en esas cosas? -Yo no.

Pero te pongo la muda por si acaso.

¿Cuándo sentarás la cabeza y te casarás con Loli?

La estás haciendo perder el tiempo y lo pierdes tú también.

Demasiado tabaco.

Con el que tienes en la mesilla es bastante.

Este te lo guardo para cuando vuelvas.

Ay, con lo guapo que es mi hijo y que tenga que ser tan golfo.

Vamos, madre, vamos. Que tengo prisa.

-Ten cuidado con ese cenizo que te ha caído.

No está bien que creas en tonterías.

-Yo no creo. Ten cuidado por si acaso,

porque cuando el río suena... No me voy a la guerra.

-Como que iba a ir con ese si condujese un camión.

A Brito le han echado fama de gafe sin ningún motivo.

Como a mí me la han echado de golfo, fíjate.

-Claro que me fijo. Hala, adiós.

-Adiós, hijo. Adiós. Cuídate. Adiós

Toma, para que te compres un 600.

-Gracias. Y tú que lo veas.

¿Adónde vas? A Valencia.

-¿Con quién te toca? Con Brito.

-¿Con Brito el gafe?

Sí, con Brito. ¿Qué pasa? ¿Pasa algo?

-No, hombre, no. No pasa nada. De momento.

-Sí, Paco. Por la Gran Vía. ¿Qué la Gran Vía?

Hace un año que no piso por allí.

-Cómo sabes mentir. Vamos, Loli, que ya está bien.

-Eso digo yo. ¿Quién te lo ha dicho?

-Una persona que me quiere bien.

El que te haya contado ese chisme, es un...

-¿Es mentira? Y dale. Quiero hablar contigo.

-¿De qué? De nuestro porvenir.

-Qué risa me da.

En serio. No me vengas con números,

que ya eres mayorcita. -Que no me interesas.

No estoy para más líos. Escúchame.

Solo te quiero a ti. Lo demás no tiene importancia.

-No me vas a convencer.

¿Por qué eres así? ¿Es que te gusta hacerme daño?

No sabes lo que dices.

Contigo soy diferente. -A veces. Cuando te conviene.

Esto me pasa por encariñarme con una chiquilla.

-Guapa tu novia.

Algo flaquilla.

Así es cómo me gustan.

-Bueno, bueno, bueno, bueno.

Todo va bien. Si no hay novedad,

dentro de cinco horas en Valencia.

¿Y por qué va a haber novedad? -Hombre.

Nunca se sabe lo que puede ocurrir.

Por ejemplo. Sales de tu casa tan contento,

pensando en tus cosas.

Pisas una piel de plátano y te desnucas. ¡Ja!

¿Es que no le puede ocurrir a cualquiera?

Tú tienes moral de campeón, macho.

-Bueno.

Vaya, hombre. ¿Qué te pasa?

-Que no llevo tabaco. Se me ha olvidado en el bar.

Ahí tengo unos paquetes.

-¿En la bolsa? Sí.

Traes más ropa que una marquesa.

Aquí no hay nada. -Revuelve bien.

Nada, ni un cigarrillo. -Esto ha sido mi madre.

Tiene la manía que deje de fumar.

-Pues a parar en el primer bar que encontremos.

Tomamos una caña, compramos tabaco y sin parar hasta Valencia.

-Llevamos más de una hora sin fumar.

Buenos días. ¿Hay tabaco? -No, lo siento.

Vaya, hombre. ¿Qué tomas?

-Cerveza. Dos botellines.

-Ahí, a la vuelta, en la tercera manzana hay un estanco.

Al lado de la iglesia. -Oiga, ¿le puedo pagar

con tabaco mi whisky? -¿Qué?

-Que si le puedo pagar con tabaco.

Es que no tengo suelto.

-No sé, porque... Ya la invito, pero si me permite,

me gustaría... -Sí, sí. Tome.

Ya.

-¿Le gusta? Sí.

-Se lo vendo. ¿El qué?

-El collar. El encarnado es el que le gusta, ¿no?

-A mí me gusta más el verde.

¿Necesita dinero? -Mucho. He perdido el bolso.

¿Sí? ¿Dónde? ¿Cuándo? -No lo sé.

No lo sabe. ¿Pero por aquí cerca?

-Seguramente.

Ya. ¿Está de paso?

-Creo que sí. ¿Viaja sola?

-Olaf no ayuda demasiado. ¿Olaf?

¿Quién es Olaf? ¿Su marido? ¿Su novio?

-Es que no sé conducir.

-Es su chófer.

¿Es usted francesa? -Qué va.

¿No? -No.

Pero tampoco es española.

-Tampoco. Era una china.

Soy argentina. Qué bien.

-A Paco no le gustan los argentinos.

Pero, Brito, ¿qué dices?

Dígame. ¿Quiere otro whisky?

-¿Puedo pedir otro? Sí, pida, pida, pida.

¿Ha avisado usted a la policía?

-Aún no. Ah, no.

Nosotros la avisaremos y la acompañaremos

-Allí. -Mejor si me pudieran llevar

hasta el coche. Olaf se quedó con la documentación.

Desde luego. Aquí está nuestro camión.

¿Está cerca su coche? -Sí, muy cerca.

Suba.

-Por cierto, ¿cómo se llama usted? -Haydée.

-¿Cómo se escribe Haydée? -Con h.

Es por ahí. A la vuelta. Detrás del castillo.

Pues estoy segura que era aquí.

Bueno, cualquiera puede confundirse.

-¿También ha perdido el coche?

-Olaf. El muy estúpido...

Se cansó de vigilar y nos lo han llevado.

¿Dónde se habrá metido el muy imbécil?

No puede estar muy lejos.

-¿No se le habrá ocurrido abandonarme?

No puede ser.

-Haydée, ¿perdió el bolso antes que el coche?

-¿Y eso ahora qué importa?

Olaf estará esperándome preocupado en el campamento.

Soy una estúpida.

Estar tomando whisky en el bar

y Olaf pensando si encontré el bolso.

¿Quiere que vayamos a los guardias? Porque ellos podrán...

-Me ha dejado sola. Solo me quería por el dinero.

¿Se da cuenta? Por mi dinero.

¿Vamos al cuartelillo?

-Menos mal. Al menos me dejó la ropa y el tabaco.

Le dije que me dejara unos paquetes para pagar

en el pueblo, pero me lo dejó todo.

Es todo una fortuna. -Todo un estanco.

Viuda, pero... ¡Chis!

-Estoy hecha una facha con toda la ropa sudada.

-¿Qué va a hacer? Oiga, que...

-¿Qué quiere que haga? Pero nosotros...

-Me voy a cambiar.

Pues ese Olaf no se ha portado mal del todo.

-Es un imbécil.

Solo piensa en comer y nadar.

Siempre comiendo o nadando.

No es nada divertido.

-Yo con esto no tengo nada que ver.

Ya.

-Si me llevan a Granada, se pueden quedar con todo esto.

No podemos. Vamos a Valencia.

-¿Ah, sí? Sí.

Tenemos que llevar naranjas a Madrid.

-Lástima. La acompañaremos al cuartelillo.

-Bueno, muy bien. Toma, lleva esto.

-Yo tenía pensado que Jimmy, el negro, me podría ayudar

en Granada. Lo siento.

-Yo no quiero ir al cuartelillo.

Olaf estaba metido en líos.

Me van a preguntar cosas y yo no tengo nada que ver.

Diga la verdad. Al menos así,

podrá recuperar su dinero.

-¿No les interesa quedarse con parte del tabaco?

No. -Se lo dejo barato.

No, no.

¿De dónde ha sacado tantos cartones?

-Eran de Olaf. Es un vicioso del tabaco español.

Quería fumárselo todo en Marruecos.

Claro, claro.

-Por 500 pesetas le doy diez cartones.

No, de verdad que no.

-A mí sí me interesa.

-Vea, vea. Revise. Están completos.

-No. Si me fío.

Ven.

-¡Ay, ay! -¿Qué pasa?

-Ay, mi tobillo. ¡Ay! Me he hecho daño.

¡Ay! ¿Vamos?

-¡Ah! -Hombre, Paco.

¿Qué ha pasado? -Vaya, vaya. Vaya usted.

Es un bolso marrón, así. Lo perdí en el pueblo

hará unas tres horas. Estábamos de compras Olaf y yo.

Pero... -Anda, vete. Ya me encargo yo.

Bueno, bueno.

-¿No quiere más tabaco o algo?

-Algo... No sé.

Adiós. -Adiós. Buenos días.

¿Y la chica? -Ahora viene.

Ha ido a la farmacia.

Ya.

A la farmacia. Nos ha engañado como a chinos.

-Qué nos va a engañar. Mira.

Si se ha largado, mejor. Ya es hora de marcharnos.

Sí, vámonos.

Si hay algo de verdad en todo esto,

la denuncia está hecha.

-¿Sabes que te digo? Este tabaco me está sabiendo a gloria.

Mi mujer.

¿Cuánto?

-50 duros.

Cómo huele a naranjos.

Perfume francés.

Jimmy, el negro...

Ese no ha salido de Guinea en su vida, te lo digo yo.

-¿Qué pasa? Nada, nada.

Faltan dos, ¿verdad?

-Sí, es un minuto. Está bien.

-Eh, camioneros.

¿Está ya? -Sí.

¿Quién es el que firma? Yo mismo.

-Aquí todo listo. Buen viaje. Gracias.

-Parece que se despeja esto.

No he visto un deporte más aburrido.

¿Y tú qué sabes?

El boxeo es un deporte fenomenal.

Ahora vuelvo.

-¿Qué pasaba? Nada.

Me dio la impresión de que el camión se había movido.

-Bueno. Come, come.

Paco.

¡Paco!

¿Has visto? Madrid.

Un viaje perfecto.

Dame un cigarro.

-¿Cómo se llamaba? Haydée.

-Eso. Qué nombre más bonito.

Ea. Otros madrugaron más. Sí.

-Estarán aquí desde ayer.

-¿De dónde vienes con este? De Valencia.

-Tienes más valor que el Guerra. -Gracioso,

que eres un gracioso. ¿Y tú? ¿Viajas solo?

-Más vale ir solo que mal acompañado.

-¡Te voy a...! Bueno. Calma, hombre.

Ya está bien. -Tranquilo.

Hay que esperar un ratito.

Y una copa, ¿hace? Hace, sí. Hace.

Vamos.

Déjalo.

-Ahí le dejo eso, jefe. -Bien. Vale.

-Para que luego digan por ahí

que si uno es gafe. Olvídate.

¿Pero no es nuestro camión este? -¡Claro!

¡Oiga! ¡Oiga! ¡Oiga!

¡Eh!

¡Eh!

¡Llama el 091! -¿Qué pasa?

¿Os han gastado una broma? -Sí, una broma.

Lo peor es que ahora vais a creer que es por mi culpa.

Claxon. ¡Oiga! ¡Oiga!

Mire, déjeme usted un momento...

Claxon. Oiga, por favor, déjeme subir.

¡Oiga, por favor! Oiga, necesito que usted me deje...

¡Pare! ¡Pare! Déjeme subir.

Es un caso de vida o muerte, por favor.

Mire, me han robado. Ya le explicaré. Por favor.

Claxon.

Claxon.

Claxon.

¿Tú?

¿Así nos pagas lo que hicimos por ti? ¡Levántate!

¿Pero no ibas hacia el Sur? ¿Entonces?

Vamos. -¿Adónde?

A la comisaría, si no te parece mal.

-Yo solo quería verte. ¿Que tú querías verme?

-Sí. Lo del camión era un pretexto para verte a solas.

¿Qué verme a solas ni verme a solas? ¡Vamos!

-¡Ay! ¡Vamos! ¡Dale! Dale.

Vamos. -Bruto. Déjame.

¡Dale! -¡Ay, ay, ay! ¡Mi pelo!

Robando camiones, la muy...

Y todo el tiempo ahí detrás de polizón.

Tú estabas resuelta a bajar los precios del mercado.

-Es que estoy sin ningún dinero.

Cómetela. Y que te aproveche.

-Es que cuando me pegan, me da hambre.

Tú no tienes remedio, ¿eh? A ti todo te da igual.

-Sí. ¿Ah, sí? Pues a mí no me da igual.

Deja eso. No me da igual.

Este camión es mi vida.

Risas.

-Sí. Sí, te lo juro.

Y así se quedó Olaf, tan pancho.

Ay, no sabes lo ridículo que era.

Cuanto más lo pienso, más convencida estoy

de que fue él quien me limpió el bolso.

(RÍE) -Sí.

Es de esa clase de hombres que le encanta sacar

el dinero a las mujeres.

¿No tienes algún amigo? De los de verdad.

-Si me dejaras telefonear...

Lo necesito, ¿sabes? Bueno, tú lo comprendes.

¿Conoces a alguien en Madrid? -No, a nadie.

Si pudiera telefonear...

Mientras me dan la conferencia, podemos tomar una copa.

¿Dónde quieres llamar, a Argentina? -No, no. A Oviedo.

Ah. -Es que necesito dinero

para un abogado, ¿sabes? Hablaré con un amigo mío.

Jimmy. El negro.

-No, no, el americano.

Ya.

Está bien. Baja. Te espero.

-¿No me invitas a una copa?

Nunca me hablas de ti.

No tenemos por qué ser enemigos, ¿no?

No.

Anda, ve. Te espero.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Tabaco y naranja a mitad de precio

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Los camioneros - Tabaco y naranja a mitad de precio

19 nov 2020

Paco viaja en compañía de Brito el Gafe hacia Valencia. En un bar de carretera recogen a Haydee, una muchacha argentina, víctima de un robo y poseedora de cartones de tabaco. Desaparece la muchacha, cuando la acompañan al cuartelillo. Al llegar a Madrid, Haydee oculta en el remolque, les roba el camión y huye.

ver más sobre "Los camioneros - Tabaco y naranja a mitad de precio" ver menos sobre "Los camioneros - Tabaco y naranja a mitad de precio"

Los últimos 13 programas de Los camioneros

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios