Leonardo La 1

Leonardo

Estreno jueves 3 de junio a las 22.10 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5929019
No recomendado para menores de 12 años Leonardo - Episodio 2 - Ver ahora
Transcripción completa

Había muchas cenizas delante de vuestro taller

y un fragmento

de una carta de un fraile.

El padre Pacioli.

Hace referencia al niño de Niccolini.

Un cuadro que pinté para él.

Lo que no hemos encontrado es

ninguna pintura o dibujo de Caterina.

Ni un simple boceto.

Porque ella los destruyó.

Estaba furiosa.

¿Y por qué lo estaba?

No lo sé.

No tuvo la oportunidad de explicármelo.

Ella era el amor.

¿Perdón?

Las palabras de Leonardo

para describir a Caterina de Cremona.

Y, sin embargo, no hay ninguna imagen de ella en su taller.

¿No os parece extraño?

La verdad es que no.

¿Quién sois vos?

Stefano Giraldi, oficial del podestà.

Trabajasteis para Leonardo.

Sí, así es.

Decidme por qué no os parece extraño.

Tengo que volver a mi casa.

Os acompaño. No, gracias.

O podemos continuar la conversación en la cárcel del podestà.

Leonardo era un mar de contradicciones.

Algo imposible de entender.

Erais uno de sus amigos más cercanos.

Nadie puede acercarse a él.

No de verdad. Según creo, Caterina lo hizo.

Bueno, quizá por eso asistimos hoy a su entierro.

¿Lo consideráis capaz de matar?

En mi opinión,

Leonardo es capaz de cualquier cosa.

No lo entendéis, ¿verdad?

Un hombre como Leonardo.

Su genio fue forjado por el dolor.

Y ese dolor puede llevar a un hombre a hacer cosas terribles.

Enhorabuena.

Tu nombre está en boca de todos, Leonardo.

Me siento feliz por ti. Gracias,

por todo lo que me habéis enseñado, maestro.

¡Eh!

¿Eres Leonardo da Vinci?

El que ha pintado el ángel.

Sí. Vaya, es... extraordinario.

Parece que está vivo.

¿Cómo lo has hecho?

Solo pinto lo que veo.

¿Ves ángeles?

Ah, bueno, no...

Era la cara de un niño campesino al que vi en el río.

¿Quién mira a un campesino y ve a un ángel?

Escucha.

He posado para los mejores artistas de esta ciudad

y sería un honor que me pintaras.

Lo tendré en cuenta.

¿Y si me acompañas a mi casa

y seguimos hablando?

¿Te gusta lo que ves?

Eh...

A tu salud.

Y por el principio

de una larga amistad.

Pareces un conejo asustado.

¿Nunca has besado a un hombre?

No.

Seguro que lo has pensado.

No.

Pero ahora lo deseas.

¿Qué te ha parecido?

Diría que te ha gustado.

¡Eh! ¿Quién eres?

¡Vuelve aquí!

¿Más?

(Golpes en la puerta)

¡Saltarelli, abre!

¡Sabemos que estás ahí!

¡Abre a la Guardia del Barquero!

¡Abre ya!

Saltarelli y da Vinci,

ambos estáis arrestados por sodomía.

No, por aquí.

Adentro.

¡Tommaso!

Tommaso.

Tom, dime, ¿has sido tú?

Contéstame.

¿Has denunciado a Leonardo por envidia?

He oído que lo arrestaron por dormir con un joven.

Jacopo Saltarelli.

Ha delatado a cuatro más como sus amantes

y anda libre mientras ellos se pudren junto a Leonardo.

Gracias a ti. ¿Cómo puedes culparme a mí de eso?

Te vi hablando con él la otra noche

y todo porque fui una necia en contarte que Leonardo

no quería dormir conmigo. ¡Escúchame!

Estaba celoso de Leonardo.

Lo reconozco.

Pero no le haría eso.

Destruir a un genio no te convierte en uno.

Tú nunca serás la mitad de hombre que él.

¿Qué quieres?

¿Puedo ver a Leonardo da Vinci?

No hay visitas.

Por favor, dadle esto.

Gracias.

Da Vinci.

"No tengas miedo. Caterina".

¿Puedo verlo?

¿Cuánto tiempo nos tendrán aquí?

¿Quizás semanas, meses, años?

Depende de lo que diga el magistrado esta mañana.

¿Me has dibujado a mí?

¡Impresionante!

(Puerta)

Lleváoslo.

¡En pie!

Vamos, moveos.

(Murmullo)

Vamos a comenzar.

Los cinco estáis acusados de practicar la sodomía

con Jacopo Saltarelli, un prostituto.

La sodomía no solo es una aberración.

Es un pecado cometido por hombres

que se han alejado de Dios y merecen un castigo ejemplar.

No me siento inclinado a mostrar clemencia,

puesto que Dios no lo hará.

Os condeno, Leonardo Tornabouni, Bartolomeo di Pasquino,

-Leonardo da Vinci... -¡Magistrado!

¿Puedo deciros algo?

Sí.

La misericordia del Señor es infinita.

Los acusados quedan absueltos.

(Murmullos)

¡Os han absuelto a todos!

¿Lo puedes creer?

¿Sabes? Es tanta casualidad que me cuesta creerlo.

Me arrestaron solo una hora después de llegar a su casa.

Es curioso, ¿verdad? Sí. Yo pensé lo mismo.

Que arresten a un hombre inocente...

Bueno.

¿Qué?

No soy tan inocente.

Él...

despertó sentimientos en mí

que desconocía tener.

Está bien. ¿Cómo te sientes?

Asustado.

Confundido.

¡Y agradecido! A ti por el mensaje.

Y por tu apoyo. Discúlpame.

Tengo que volver para aclarar las cosas con Verrocchio.

Sí.

¡Por supuesto, vete! Gracias. De verdad.

Debes entender que las acusaciones contra ti

no se olvidarán tan fácilmente.

Siento haberos puesto en una situación tan ardua.

¿Ardua? Soy un artista.

Pero soy un empresario también.

Mi principal cliente es la iglesia.

No me encargarán trabajos si permito que un hombre acusado de sodomía

trabaje en ellos. ¡No!

El magistrado nos ha absuelto.

Eso no significa... ¡Claro que sí!

Lo siento, Leonardo. Maestro, porfavor.

Tengo que pensar en el bienestar de todos los que trabajan aquí.

Lo siento.

Recogeré mis cosas.

Leonardo, te ha llegado esta carta.

Seguidme, por favor.

Esperad aquí.

Comprendo que pueda poneros en un compromiso,

pero tan solo os pido que me dejéis decidir.

Os lo ruego, por favor.

¿Sois Leonardo da Vinci? Sí, mi señor.

¿Y sabéis quién soy?

Amerigo de Benci, el director del Banco Medici.

Así es y este joven,

es un primo de los Medici,

quien por fortuna, me ha hecho llegar vuestro excelente dibujo.

Gracias, mi señor.

Me han dicho que tenéis un talento excepcional,

que la calidad de vuestra aportación al bautismo de Cristo

supera al mismo Verrocchio. No, no, soy un mero aprendiz.

Me preguntaba si aceptaríais un encargo mío.

Mi hija Ginevra va a desposarse

y querría hacerle un retrato para la ocasión.

¿Un retrato? Sí.

Un óleo, generosamente pagado.

Sí, acepto.

Bien.

Ginevra, ven, por favor.

Quiero presentarte a alguien.

Él es el artista que va a pintar tu retrato,

Leonardo da Vinci.

Maestro Leonardo,

un placer conoceros.

Mi señora.

Es una noticia maravillosa, debes sentirte feliz, Leonardo.

¿Qué van a tomar? Pan y vino, gracias.

No lo sé.

¿Qué ocurre? Es el retrato,

se supone que debo pintarla feliz, celebrando su boda.

Sí, ¿y?

Ginevra no es feliz, lo sé,

lleva la pena grabada en el rostro.

Leonardo, no.

Soy un discípulo de la experiencia. ¿Y eso qué significa?

Significa que pinto lo que veo, que pinto mi verdad.

Perdiste el puesto de primer aprendiz,

al igual que tu trabajo en el taller.

Tienes una segunda oportunidad,

¿por qué te empeñas en hacerte la vida tan difícil?

Pinta lo que te han pedido y no compliques las cosas,

¿de acuerdo?

¿Dónde vas a dormir hoy?

Encontraré algo.

No seas tonto, duerme en mi casa.

Y como agradecimiento por...

por haber creído en mí,

sé una cosa de los Benci,

que buscan una doncella y pagan el doble

de lo que ganas haciendo velas. Preséntate allí mañana.

¡Muchas gracias!

Ella es Caterina de Cremona, viene para ser doncella.

Sí, adelante.

¿Cuánto tiempo debo estar sentada?

Pero, mi señora, si acabamos de empezar.

No tengo ningún interés por este ridículo retrato.

¿No queréis conmemorar vuestro matrimonio?

Responded a mi pregunta.

Una semana.

Puede que dos.

¿Esperáis que esté así dos semanas?

Estoy estudiando vuestro rostro y lleva su tiempo.

Leeré un libro.

Debéis mirar hacia arriba.

No es problema, lo sostendré en alto mientras leo.

Así, ¿qué tal?

Estáis mirando hacia abajo, sostenedlo hacia arriba.

¿Mejor?

Estáis en un ángulo de tres cuartos.

¿En qué? En un ángulo de tres cuartos.

Los retratos se suelen pintar

de frente o de perfil.

Pero si sostengo el libro justo delante de mí,

os tapará mi cara.

Así es.

Así que ahora me decís que no puedo leer.

¿Te gusta leer?

Solo sé lo poco que me enseñó mi padre.

Te lo puedo prestar, si quieres leerlo.

Ojalá me prestarais vuestras joyas, antes que los libros.

Perdonadme, mi señora.

Soy torpe,

es mi defecto.

¿Cómo te llamas?

Caterina.

Eso será todo, Caterina.

Sí, mi señora, gracias.

¿Qué estás haciendo aquí?

¿Puedo pasar?

Me he enterado del escándalo.

Supongo que has perdido tu puesto en el taller de Verrocchio.

Sí, padre.

No sabes el dinero que me costó meterte en ese taller,

dinero que he malgastado. No.

No se ha malgastado, ya tengo un encargo

de Amerigo de Benci, un retrato de su hija.

Un cliente no hace a un artista, Leonardo,

eso ya lo sabes, ¿verdad?

Si me adelantáis fondos para abrir mi propio taller,

os lo devolveré en cuanto pueda.

¿Eras culpable?

No.

Mi familia me espera para cenar.

Vuelve mañana.

¿Qué estás haciendo?

Solo hay una cama.

No seas tonto, la compartiremos, ven.

¿En serio? Ven.

Dime qué te preocupa.

Un recuerdo que me ha venido. ¿Sobre qué?

No era más que un bebé.

"Estaba en casa de mi madre, a las afueras de Vinci

y un pájaro entró volando y se posó en mi cuna."

¡Fuera!

¡Fuera, bestia inmunda!

"Mi madre era una campesina

con la cabeza llena de supersticiones,

estaba aterrada, no sabía qué significaba aquello,

así que...

me llevó a la curandera del pueblo

y mi madre creyó lo que le dijo aquella mujer."

¿Qué?

Llévatelo.

Llévatelo antes de que el pueblo sufra su maldición.

"Le dijo que tenía una maldición.

¿Qué maldición?

No importa.

Leonardo, por favor, dímelo."

Fuera cual fuese, me hizo pensar

que quizá es que debo estar solo,

para siempre.

Nadie debería estar solo.

Tal vez.

"Tras aquello, nunca volví a casa."

Leonardo. "Me mandaron con mi padre,

era un notario que renegaba de un bastardo,

y una mañana..."

¿Es para mí?

"Me dio un regalo."

Vamos a dar un paseo.

"Fuimos a visitar a mi abuelo."

Hola, pequeño.

"Yo estuve jugando mientras hablaban

y entonces..."

¡Papá! ¡Papá!

"Entonces se fue."

¡Papá!

-¡Papá! -Leonardo.

¡No, papá, papá, espera!

Ahora mi padre vive en Florencia con su nueva esposa y su hijo.

Hablé con él esta tarde,

le he pedido un préstamo para abrir mi taller.

¿Y qué te ha dicho?

Ha dicho que vuelva mañana.

Leonardo,

tú no estás solo,

me tienes a mí.

¿No queréis sonreír?

No.

¿Por qué no?

Porque no soy feliz.

Este retrato

os sobrevivirá.

¿Cómo queréis que se os recuerde?

Como una mujer honesta.

(Relincho)

¿Es él?

¡Bernardo!

¡Es él!

Vaya, vaya,

tú eres nueva por aquí.

¿Cómo te llamas?

Caterina.

¿Puedo pasar? Sí, claro, por supuesto.

¿A quién tengo que anunciar?

Bernardo Bembo,

embajador de su Serenísima Agostino Barbarigo,

dux de Venecia, en el Ducado de Milán.

Pues si queréis que os anuncie con vuestro título completo,

me va a llevar un tiempo.

Os ruego que os sentéis.

¡Bernardo!

Por fin estáis aquí.

¿Habéis venido a rescatarme?

No tenéis necesidad de que os rescaten.

¿Cómo que no?

Me obligan a casarme con un hombre horrible.

Luigi Niccolini es un caballero de una próspera familia.

No os pondréis del lado de mi padre, ¿verdad?

Por supuesto que sí.

-Bernardo, es un placer veros. -Lo mismo digo.

Espero que no os importe, le traigo a Ginevra un regalo

para endulzar el amargor del matrimonio.

¿Más libros? Ya tiene demasiados en la cabeza.

La traducción de Bruni de la "Ética" de Aristóteles.

Bernardo, me consentís demasiado.

Sí, estoy de acuerdo.

Bernardo, quiero presentaros a Leonardo da Vinci,

un joven artista de gran talento.

Es para mí un honor, mi señor. Un placer.

Capturar la belleza de Ginevra

no será tarea fácil. Muy cierto.

¿Vamos?

Padre Vandelli, él es Leonardo.

El abad es un viejo amigo.

Padre Vandelli.

El monasterio de San Donato de Scopeto

desea encargar un cuadro

de la Adoración de los Magos.

Es un gran tema. Así es.

Vuestro padre me asegura que las acusaciones contra vos

eran infundadas

y dice que tenéis un gran talento.

Será un honor realizar esta obra.

Supongo que conoceréis

la pintura de Rogier van der Weyden sobre el tema.

Hay muchas versiones muy dignas de este tema.

Pues esa es mi preferida.

Reproducid su composición con exactitud.

Por supuesto.

Como deseéis.

(Relinchos)

Os lo agradezco, padre.

Un encargo de Amerigo de Benci está muy bien,

pero tu carrera no llegará a ninguna parte sin la Iglesia.

Lo sé.

Lo he dispuesto todo para que uses el establo contiguo.

¿De verdad?

Te adelantaré el coste de los materiales,

la manutención o cualquier otra cosa que necesites.

Gracias, padre.

Me has pedido una oportunidad

y te la estoy dando.

No oses decepcionarme.

No lo haré.

¿En qué piensas?

Pues pienso...

en lo feliz que me hace

que estemos juntos.

¿Cómo te hiciste esa cicatriz?

No me lo cuentes si no quieres.

No, yo...

No pasa nada.

Tenía 17 años.

Iba caminando

y un carruaje apareció de la nada desbocado.

Y me llevó por delante.

Mi cuerpo estaba roto.

Casi me desangré.

El médico dijo que era un milagro que siguiera viva,

pero que nunca podría tener hijos.

Lo siento mucho.

Me sentía inservible.

Así que vine aquí buscando una vida mejor.

Entonces supe...

que siempre estaría sola.

Dijiste que nadie debería estar solo.

Sí, tienes razón.

Nadie debería.

Yo no lo estoy.

¿Dónde está mi cara?

Estoy empezando por el paisaje.

Dijisteis que pintaríais la verdad.

La verdad de quién sois, sí.

Pero para poseer belleza,

una pintura debe tener, además, misterio

y sentido.

No veo misterio ni sentido en un árbol.

No es cualquier árbol.

Es un enebro.

Un "ginepro".

¿Como a Ginevra?

Es un guiño.

Un juego con mi nombre.

Y... un símbolo representativo

de virtud.

Así que pensáis que poseo virtud.

Sí, me parece que sí.

En abundancia.

Sois un hombre sagaz, Leonardo da Vinci.

Aplicad el ingenio y el sentido que queráis,

pero no conseguiréis pintar la verdad.

¿Y por qué no?

Porque mi padre paga este retrato

y él se niega a ver la verdad de quién soy.

No le enseñarás esto.

¿Por qué no?

¿Qué tiene de malo?

Es vulgar.

Las proporciones son incorrectas.

El maestro espera más de un primer aprendiz.

-¿Adónde vais? -¿No lo sabes?

Leonardo tiene un encargo.

-¿Qué encargo? -"La adoración de los magos".

Quiere que vayamos de noche a ayudarlo.

Ah, señores. Bienvenidos a mi magnífico taller.

El abad quiere

que sigamos la composición de Van der Weyden.

Estos son los estudios de perspectiva,

y estos son los bocetos.

Tenemos a la virgen en el centro con el niño,

Jesús en sus brazos y tenemos arrodillados

a los magos adorándolo.

Esto vendría así, ¿lo veis?

¿Y dónde está José?

No te preocupes.

Lo pintaré basándome en un conocido.

Interesante.

¿Estás seguro de que lo quieren tan complicado?

Vosotros haced estas figuras.

Yo os daré bocetos según los termine.

Ahora quiero brindar

por mi querida hija

y por mi futuro yerno,

Luigi Niccolini.

(TODOS) Luigi Niccolini.

Y por mi nuevo padre,

Amerigo de Benci.

(TODOS) Amerigo de Benci.

¿Dónde se supone que va?

En lo alto.

¿Y qué hay de José?

Estoy trabajando en él.

¡Guillermo!

Hijo mío.

Buenas noches.

¿Leonardo?

Padre.

Gracias.

El abad vendrá dentro de cuatro días para controlar tu trabajo.

Confío en que irá bien.

Claro.

(SUSPIRA)

(Puerta)

Caterina. ¿Puedes venir un momento?

Sí, mi señora.

Gracias, Antonella.

No te he visto en estos días.

Yo...

Me imaginé que no deseabais verme, mi señora.

Ser sincera no es un defecto.

Ser grosera, sí.

Dijiste que sabes leer.

Sí, un poco.

Acepta esto como un regalo.

Creo que descubrirás que Ovidio enriquece la mente más que las joyas.

Gracias.

Y te dará algo de lo que hablar con Bernardo.

Creo que le gustas mucho.

No tendría que sorprenderte.

Para él soy una niña.

Y es lo que siempre seré.

Yo solo soy una sirvienta, mi señora.

Él no está interesado en mí.

Eres encantadora y muy inteligente

para ser solo una sirvienta, Caterina.

Eso puede verlo cualquiera.

Gracias.

La boda es mañana. No tengo tiempo para esto.

Solo será un momento.

¿Lo habéis acabado?

Bueno, juzgadlo vos misma.

¿Y bien?

Dijisteis que no me retrataríais en ángulo.

Sí, es verdad, pero...

se... crea profundidad.

No puedo creerlo.

Me habéis pintado cómo soy.

Por dentro y por fuera.

¿Cómo?

Los dos tenemos un padre que no nos ve.

Cuando os miro a los ojos veo...

el dolor que hay en los míos.

¿Os complace?

No solo es bello, es...

es verdad,

como me dijisteis que sería.

Las hojas en mis manos.

El laurel y la palma

pertenecen al escudo familiar de Bernardo

porque os infunde alegría.

Me siento orgullosa de haber posado para vos.

No está acabado ni mucho menos.

No se ve a José todavía ni se puede

apreciar la novedad de la composición

y el brillo de los colores.

¿Qué os parece?

Me parece que es un desastre.

(Relinchos)

Has perdido el encargo.

Os pagaré los materiales, padre,

en cuanto el señor de Benci me pague.

Cada florín.

¿Y lo que pagué por meterte en el taller de Verrocchio?

¿Y la manutención que he pagado toda tu vida?

Yo no pedí que me tuvierais.

Nadie pidió que nacieras, Leonardo.

Eres un error.

La triste consecuencia de una noche en la que bebí demasiado vino.

Pero era vuestro deber criarme,

eso me lo debíais. ¡Yo no te debo nada!

¡Y no me disteis nada!

¡Y me hicisteis sentir que no era nada!

Porque yo ya sabía que nunca llegarías a ser nada.

No.

Nadie debería estar solo.

Tú lo estarás.

Esa bruja tenía razón, estás maldito.

Leonardo, quiero deciros algo en privado.

Cómo no.

Debisteis decirme lo que estabais haciendo.

Pero... ¿qué habéis hecho? Ya se escuchan rumores

de que Bernardo ha podido yacer con mi hija, ¿y pintáis su escudo

en las manos de Ginevra el día de su boda?

Vuestra hija es casta y virtuosa.

Eso tan solo era un símbolo de un hombre al que admira.

En lugar de a su propio padre, ¿eso pretendíais decir?

¡Por eso parece como si estuviera sufriendo!

Quiero que os marchéis ahora mismo.

No cobraréis nada por esto.

Hola.

¿Qué haces?

Tengo una gran noticia.

Bernardo.

Voy a ser su concubina.

¿Concubina? Sí, dice que mantendrá a mi familia

y que yo viajaré con él.

¿Vas a irte?

Voy...

No... (RÍE)

Dijiste que no estaría solo.

Y no lo estarás, Leonardo, seguiremos viéndonos.

¿Cómo?

Volveré a Florencia de vez en cuando.

No puedo tener hijos, ya te lo dije.

Es una oportunidad que no puedo perder.

Me alegro mucho por ti, en serio. Gracias, de verdad.

Y el retrato y el cuadro del abad, ¿han ido bien?

Sí, los dos han sido un éxito.

¿Sí?

Sí. De hecho, he pensado en abrir mi propio taller.

¿Tu propio taller?

No, aquí no, en Florencia, ¿sabes?

Aquí hay demasiados artistas y no podría competir con Verrocchio.

¿Dónde entonces? En Milán.

Ludovico Sforza quiere que vaya.

Sí.

Míranos, Leonardo, nunca se sabe las vueltas que puede dar la vida,

¿no crees? Me siento feliz por ti.

Tú estarás en Milán, yo en Venecia,

y solo estaremos a tres o cuatro días de viaje

para visitarnos.

¿Ese eres tú?

Eso pretendía.

¿Y la figura que hay a tu lado?

Creí que no sería capaz.

Pero lo he hecho.

Es mi padre,

representa a José.

Es magistral.

No, no lo es.

Es un caos absoluto.

Me he excedido.

Quise meter demasiadas...

ideas en una sola obra.

Aún no sé si voy a terminarlo.

(SUSPIRA)

Leonardo,

cuando estabas con Saltarelli...

yo te denuncié al podestà.

Lo sé.

¿Lo sabías?

Querías mi puesto.

Por la hora del arresto supe que no podía ser otro.

¿Y... me guardas rencor?

No, ya no.

Digamos que me hiciste un favor.

Marco y Giulio me han dicho que te vas a Milán.

(ASIENTE)

Quiero ir contigo.

¿Y para qué?

Necesitarás que alguien te ayude.

No puedo pagarte.

Puedo aprender de ti.

Tu talento será pago suficiente.

¿Qué aprendisteis de Leonardo?

Más de lo deseado.

¿Sobre el arte?

Sobre la crueldad.

A pesar de su talento, creo que es verdad,

está maldito.

¿Os habéis confesado?

De mis pecados, no del asesinato.

Me preguntasteis por el color del cielo,

ya puedo responderos.

El cielo no es azul,

es de los colores del arcoíris.

Invisible al principio,

pero cuando el Sol se desplaza de este a oeste,

lo mismo hace el espectro de los colores.

Por eso es rojo cuando se pone el Sol.

Muy bien.

Habéis visto más allá de lo evidente.

Hoy he visto a Tommaso Masini.

Me ha dicho que os considera capaz de matar.

Bueno, tiene una razón para odiarme.

No parecía odiaros.

Parece teneros lástima.

¿Lástima por qué?

Me contó esa historia de vuestra infancia,

la maldición.

"Calla."

Supersticiones absurdas.

Os escondéis en el interior de ese gran cerebro, Leonardo.

Es como una coraza impenetrable que os protege

del resto de los mortales.

Pero también sois humano y tenéis los mismos miedos

y debilidades que el resto de nosotros.

"Bestia, márchate."

Dijisteis que os interesaban los hechos.

¿Qué le dijo aquella mujer a vuestra madre?

Nada.

¿Cuál es esa maldición que os ha atormentado

durante toda la vida?

"Desde que el pueblo sufre su maldición."

Es una estupidez.

¿No tiene importancia?

Ninguna. Contadme lo que ella dijo.

¡Dijo que destruiría aquello a lo que amara!

Eso es lo que dijo.

Leonardo - Episodio 2

10 jun 2021

Giraldi asiste al funeral de Caterina e intenta descubrir la versión de Tommaso de lo que pasó. Volviendo al pasado, Leonardo, celoso de Caterina y Tommaso, acepta las insinuaciones sexuales de un joven, pero es arrestado por sodomía después de caer en su trampa y ser descubierto. En prisión, Leonardo impresiona a otro prisionero, Tornabuoni, y es liberado como resultado de las conexiones de Tornabuoni con la familia Medici. A pesar de quedar libre, Leonardo pierde su lugar como aprendiz de Verrocchio, pero recibe un encargo para pintar un retrato de la hija de Amerigo de Benci, Ginevra, y un segundo encargo a través de su padre. Leonardo se sincera con Caterina sobre haber sido maldecido cuando era un bebé. Ella, a su vez, revela su propio pasado difícil. Mientras trabaja en la casa Benci, Caterina atrae la atención de Bernardo Bembo y acepta convertirse en su amante. Tras perder ambos encargos, Leonardo miente a Caterina y asegura que tiene otra oferta de trabajo en Milán.

Contenido disponible hasta el 21 de Agosto de 2021.

ver más sobre "Leonardo - Episodio 2" ver menos sobre "Leonardo - Episodio 2"

Los últimos 16 programas de Leonardo

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos