Leonardo La 1

Leonardo

Jueves a las 22.10 horas

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No recomendado para menores de 12 años Leonardo - Episodio 1 - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

"Esperaba ver a un gigante,

rayos saliendo de vuestros dedos.

Dicen que hacéis magia negra, maestro Leonardo.

Deberíais usarla ahora si no queréis morir ahorcado".

"¡Salid en nombre de la ley!".

(Música tensión)

¡Detenedlo!

¡No, no!

Se os detiene por asesinato.

(Continúa la música)

"¿Qué más dicen de mí?".

"Algunos dicen que sois un genio".

"¿Algunos? ¿Y los demás?".

(Continúa la música)

"Los demás os tienen miedo".

"Y vos, ¿qué opináis, señor?".

"Giraldi".

Giraldi.

Habladme de esa mujer,

Caterina de Cremona.

(Música)

¿Y qué queréis saber?

Dicen que discutisteis.

Que ella quemó algunos de vuestros cuadros.

Así que la envenenasteis.

Si eso es lo que dicen, mienten.

(Continúa la música)

¿Hasta qué punto la conocíais?

Conocía los contornos de su rostro

mejor que conozco los míos.

¿Qué era ella para vos?

(Continúa la música)

Era el amor.

¿Era vuestra amante?

(Continúa la música)

(Trinos)

¿Nunca habéis observado el cielo? El aire...

No tiene color.

Es invisible.

Y sin embargo, el cielo es azul.

Luego... ¿Qué?

(Continúa la música)

Un enigma como el cielo.

Eso era ella para mí.

(Música)

(SUSPIRA)

Bien, vamos a preparar. -Yo me siento aquí.

-Daos prisa, coged las tapas.

-Yo prefiero en este lado. -A ver, pon el pie aquí.

-Hoy no me encuentro muy inspirado. -Barbilla arriba.

Cíñele bien el cinturón.

Dobla el brazo, dobla el brazo.

Que no se os vayan las manos, gracias.

¿Cómo has dicho? -Me gusta la luz.

Lo siento, estoy lista, señor.

Bien. El brazo.

Ponedle el alza.

Cabeza alta, el pelo atrás.

Eso es. Barbilla arriba, así. No muevas ni un músculo.

-Diana, la diosa de la caza.

Guardiana del inframundo.

Alfonso...

Tiene una mancha de grasa en la nalga.

Muy bien, comenzad.

(Música)

Empezad por la cabeza y terminad por la planta de los pies.

La anatomía señala un viaje definido.

(Continúa la música)

Basura.

Esos pechos parecen sacos de harina.

Indigno. Que empiece. -Dame eso.

(Continúa la música)

Estoy satisfecho.

Gracias.

Tú siempre piensas que te ha salido.

-Así ha sido.

(SUSPIRA)

¿No te ha gustado la mercancía?

¿Qué? No has podido dibujarme.

Desgastada. ¿Cómo?

Estás desgastada.

Usada. Dañada.

Dime, ¿alguna mujer quiere irse contigo?

Porque tienes que pulir mucho la técnica.

Fuiste perfecta una vez.

Todos lo fuimos, nacimos perfectos,

pero nos desgastamos gradualmente.

Los golpes del martillo nos hacen obras de arte.

¿Te haces idea de lo inusual y raro que eres?

Has trabajado casi toda tu vida sirviendo.

¿Disculpa?

Tienes callos en las manos.

Sebo de vela en el pelo. Puedo verlo todo.

Así que estás diciendo que no soy lo bastante guapa para posar.

No es eso lo que dicho.

Pero a eso te referías. No, no, no, tienes...

Tienes una cualidad que es difícil de definir,

eso es todo. Demasiado tarde.

(Música)

Elegirá pronto su primer aprendiz.

-Lo siento, muchachos, pero ese puesto ya lleva mi nombre.

-¿Qué te pasa, Leonardo? -No ha terminado su Diana.

-Paralizado otra vez por su propio perfeccionismo.

-Así nunca serás primer aprendiz.

¿Nunca habéis notado que la luz de una vela

es distinta de la del Sol en color e intensidad?

Es increíble, nunca lo había pensado. (RÍEN)

Hay más de un solo tipo de luz.

¿No es asombroso? Nos agotas a todos

con tus constantes preguntas, Leonardo.

Bebe.

(GRITA) -¡Eso es! -¿Cómo es posible?

-Muchas gracias, señores, pero vuelvo a ganar yo. ¿Otra?

-Hoy no es mi día, así que no voy a seguir jugando.

-Eso está bien, hay que saber cuándo retirarse.

-¡Soy invencible! (RÍE)

-Menuda racha.

(Música suave)

El otro día no estabas tan contento, ¿verdad?

¿O ya has olvidado las veces que perdiste?

-Hoy me he recuperado.

-¿Dónde está Leonardo? -¿Quién sabe?

Siempre está perdido por ahí. -¡Oh!

(Golpes sobre la mesa)

(Trinos, música suave)

(Música emotiva)

(Cortina)

¿Qué estás haciendo?

¿Cuántos bocetos has hecho?

No está acabado.

Nada de lo que haces lo está. ¡No! ¡No!

Aquí todos somos aprendices. Vamos.

(Música suave)

¿Qué?

Pues...

¿Vas a enseñarle esto a Verrocchio?

Pero no es lo que nos ha mandado.

No la has dibujado como Diana.

¡Bah! Ese ridículo disfraz, esos accesorios...

Es demasiado real.

Parece como... una campesina, no una diosa.

Nos dice que dibujemos lo que vemos, esta es la verdad de lo que yo vi.

Sí, pero eso no significa que alguien más quiera verlo.

(Música suspense)

Lo siento.

No me gustaría que te echaran del taller, eso es todo.

(Música suave)

(Pasos, golpes de bastón)

Mm.

Dime, ¿tu madre te quiere?

-Sí. (TITUBEA) Supongo que sí.

-Bien, porque yo no.

Un mono tirando mierda tiene más talento.

¡Fuera de mi taller!

¡Vamos, fuera!

(Puerta)

Ábrela.

(RESOPLA)

Oh.

Bien delineado, buenas formas.

-Gracias. -Pero... le falta corazón.

-¿Perdón, maestro?

-Has dibujado solo lo que ves,

tienes que aprender a dibujar lo que sientes.

Piénsalo.

-Dame eso.

-¿Te burlas de mí? No.

Maestro... ¿Dónde está?

(TITUBEA) Es que...

(Música tensión)

No he encontrado la inspiración.

La encontrarías más fácilmente

si tu tripa estuviera vacía

y estuvieras durmiendo en el arroyo.

(Golpe de bastón)

(Música suspense)

Especias, las mejores especias.

-Telas, telas de lino. Los mejores paños...

-Vosotros dos, quiero eso bien limpio.

Y cuando digo limpio, quiero decir inmaculado.

Quiero que se pueda comer ahí.

Moveos. Señor.

(MURMURA) Oiga, señor. Señor.

Ya te lo he dicho. Pero debéis de tener trabajo.

Hiciste el tuyo y si te pagó. Por favor.

Puedo posar de cualquier cosa: de emperatriz romana,

de Virgen María, de reina de Saba, lo que sea. Por favor.

Lo siento, no se te necesita.

Sube aquí. Gracias.

Tú... Esto es culpa tuya.

Tú les dijiste que estoy dañada y ya no me quieren de modelo.

¿Qué? Claro.

¡No! ¡No!

Escucha, no dejo de pensar en ti, sigo queriendo dibujarte.

Mira, quiero... quiero volver a empezar.

Eh... Puedo pagarte.

(Risas de mujer)

¿Te vienes?

(RÍE)

(Ladridos)

(MUJER) Lo vas a pasar bien.

(Risas de mujer)

Así que vives aquí. No, es provisional.

Hasta que terminen los suelos de mármol de mi villa.

Ah.

El humor es algo que no va contigo, ¿verdad?

Ya verás... ¿Qué?

Anda, pasa.

Ah. (SUSPIRA) Muy bien.

Quiero ver el dinero. Ah, sí.

Toma.

La sesión privada cuesta más.

(SUSPIRA)

Gracias.

Recuerda, esto es un acuerdo de trabajo.

Un artista que paga a una modelo, nada más.

No, claro.

Lista.

¿Cómo te llamas?

Caterina, de Cremona.

Cremona.

Yo soy Leonardo.

De Vinci.

(SUSPIRA)

Eres muy hermosa.

A pesar de tu sufrimiento.

O... quizá gracias a él.

¿Siempre dices cosas tan raras o alguna vez te tomas un descanso?

¿Mm?

(TITUBEA) Es que... yo no dibujo como los demás.

Ni hablas como los demás. No.

No, ellos... ellos dibujan lo que quieren que vea el mundo,

un ideal, yo no dibujo así, dibujo lo que veo.

Creo que la naturaleza es la mayor obra de arte,

el único acto de creación perfecto.

Como... el vuelo de los pájaros

o las líneas serpenteantes de los ríos o...

las historias que los rostros me cuentan.

Eso es lo que quiero reproducir, no una... imitación vacía.

Bueno...

Entonces, ¿cómo quieres que me ponga?

(Música suave)

Siéntate normalmente.

(RÍE)

(Continúa la música)

La tela, ¿te importaría retirarla del hombro?

¿Así?

Sí, pero déjame apartar el pelo.

¡Ah! Perdona, ¿qué estas haciendo? Lo siento.

Es que yo... no quiero que dibujes la cicatriz.

No quiero que cuentes esa historia.

Tu dinero no puede comprarlo todo.

Venid todos. Vamos, deprisa, todo el mundo aquí, por favor.

-¿Qué pasa? -Vamos.

-¿Por qué tanta prisa? -Los de atrás, prestad atención.

Vamos, silencio. -Escucha esto.

-Señores, nuestro nuevo encargo.

El Duomo.

Mirad, está incompleto.

¿Y qué le falta?

Le falta una cruz en la cúspide.

Esta.

Ocho pies de diámetro y 18 toneladas de peso.

Y la montaremos en lo alto...

de la cúpula.

Para eterna gloria de Dios.

(Música emotiva)

Y de Verrocchio.

(Continúa la música)

(Campanadas)

Déjalo en paz.

-Solo quiero saber a dónde va todas las noches.

-No le gusta dar explicaciones. ¿Verdad, Leonardo?

-Cuéntanos, ¿es una chica?

-Claro que es una chica, idiota.

(Puerta)

(Música suspense)

(Puerta)

(Continúa la música)

¿Qué traes ahí?

Los pigmentos que voy a utilizar para pintarte.

¿De dónde los has sacado? No preguntes.

¿Es que no te basta con dibujarme?

¿Por qué pintarme?

(SUSPIRA)

Nunca hay nada suficiente.

(VERROCCHIO) Conseguir lo imposible,

eso es lo que nos da...

la verdadera gloria. ¿Maestro?

Ah.

Ah. ¿Eh?

Leonardo.

¿Qué os desvela, maestro?

Confieso...

que puede que...

me haya sobrevalorado.

(Música suspense)

El peso de la esfera es demasiado grande.

Esta grúa... puede hacer la primera parte del viaje,

pero... elevarla desde aquí hasta la cúspide...

El andamiaje no lo soportará. Así es.

Cuando la grúa empiece a girar, se derrumbará.

Mi reputación... está en juego.

(Mecanismo, música suspense)

Ve a dormir, Leonardo. Vete ya.

Esta carga es mía.

(SUSPIRA)

(Continúa la música)

(Música suave)

Liviana.

Debe ser liviana.

(Música emocionante)

(Trinos, música suave)

Pero... no puede ser.

Todas estas poleas reducen el peso.

(Mecanismo)

(Crujidos)

(Crujidos)

(Murmullos)

(Crujidos)

(Golpe)

(Bullicio)

(Crujidos)

Vamos, cambiad el engranaje.

(Mecanismo)

(Música tensión)

Vamos, vamos.

(Continúa la música)

¡Sí! (RÍE)

-¡Sí!

(Vítores)

(RÍEN)

Sí.

-Bravo, maestro.

(Bullicio lejano)

¿A dónde vamos?

Te he dicho que a mi sitio preferido.

Muy bien.

¿Este? Este es.

¿Es tu sitio preferido? Es mi sitio preferido.

(RÍE) Aquí vengo a dibujar a la gente.

¿Dibujas en los lavaderos? Sí.

(RÍEN)

Me resulta relajante el sonido del agua.

¿Es raro? Sí.

(Música suave)

Quiero enseñarte algo más.

Cuando era niño, me pasaba el día mirando a la gente

y nadie decía nada. Yo solo... miraba sus caras.

Aún hablas como un niño, ¿lo sabías?

¿Qué quieres decir con eso? Nada, que hablas desde el corazón.

Bueno, cuando eres un niño, todo es... mágico y maravilloso,

y somos curiosos por naturaleza, es como...

La mayoría de la gente mira esa fuente y solo ve...

agua que fluye por un canal. ¿Y qué es lo que ves tú?

También veo eso, pero es que hay miles de preguntas:

¿Cómo fluye el agua? ¿Cómo gira? ¿Cómo se mueve?

¿Cómo reacciona ante todo lo que la rodea?

Hay miles de preguntas aún sin responder.

¿Me entiendes?

Lo intento.

Estaría todo el día mirando esas caras.

Pero ¿qué ves cuando las miras?

Historias.

Cada una de esas personas ha hecho un viaje y...

Gracias. Ya.

Puedes verlo en su cara. Si te acercas, lo verás.

(RÍE)

¿Qué te dice esta cara?

¿Esa cara? Sí.

Es de una...

mujer fuerte. Bien.

Y decidida. Me gusta.

Que quiere mejorar su actual vida.

Pero también...

ha sufrido.

(Música emotiva)

Y no quiere volver a sufrir.

(Continúa la música)

Muy bien. Eh... ¿Y qué hay de Leonardo da Vinci?

¿Cuál es su historia?

Ah.

(SUSPIRA)

Tengo que trabajar.

Pero si acabamos de llegar. Escucha, te veré esta noche.

Te lo prometo. No... Leonardo.

(HOMBRE) Ven, Guglielmo.

Ven conmigo. (RÍE)

¿Quieres ir al mercado con papá?

(RECUERDA) "¡Papá!

¡Papá, papá!

¡Papá!

¡Papá!

(LEJOS) ¡Papá!

¡Papá!".

¿Hola?

Siento haberme ido antes así.

¿Qué pasa?

¿Por qué lloras?

No tenías que verlo, no está terminado.

Lo dejé claro, te lo supliqué.

Te pedí que no pintaras esto.

No puedo cerrar los ojos, tengo que pintar lo que veo.

¿Que tienes que es que no lo entiendes?

Me pasó algo muy malo y no quiero recordarlo, ¿comprendes?

(SORBE)

No lo sé, yo creía...

que éramos amigos, pero no tienes sentimientos.

Eres...

(SUSPIRA)

Eres tan egoísta....

Lo único que te importa es tu arte.

Quédate el cuadro, no lo quiero.

No seas idiota. No, destrúyelo si quieres.

Es tuyo, lo has pintado. Yo solo... Me da igual,

encontraré a otra modelo a la que pintar.

Hay cientos de modelos en Florencia. Muy bien, pues vete.

(Grillos, ladridos)

(Música suspense)

(Música tensión)

Dame esa bolsa.

-¿Un regalo de tu padre?

No, maestro.

Entonces,

reconoces que me los has robado.

¿Tienes algo que decir en tu defensa

antes de que te expulse?

Quería pintar algo que fuera perfecto.

(RÍE)

-Quiero que te vayas de aquí.

¡Fuera!

(Música suspense)

Gracias.

(Continúa la música)

(Conversaciones lejanas)

(Trinos)

(MUJER) Buenos días. (HOMBRE) Buenos días.

-Ya te lo he dicho, aquí no hay trabajo para ti.

Por favor, vete. Tengo que ver a Leonardo da Vinci.

No está aquí.

¿Dónde está? Se ha ido.

¿Qué significa que se ha ido?

Este taller no admite a ladrones. Vamos, márchate.

¿Ladrones? Tengo que hablar con vuestro maestro.

Como no te marches, haré que los alguaciles te encierren

en el Bargello. ¡Eh, eh! ¡No, alto!

¡No puedes pasar! ¡Maestro!

He intentado pararla, pero es una descarada.

Ah... Tengo que enseñaros algo. Está bien, Alfonso.

Marchaos, venga. Tenéis que ver esto.

¿Y bien...?

(Música intriga)

Ah...

¿Es de Leonardo?

Sé donde puede estar.

(Murmullo)

Ah, ah...

¡Maestro!

Me has estado ocultando un secreto. Maestro...

Los planos para elevar la esfera del Duomo... Fuiste tú.

Sí, fui yo.

Vuelve conmigo. Tú serás mi primer aprendiz.

(Música)

Hemos recibido un encargo. Es para el altar

de la iglesia de San Salvi, el bautismo de Cristo.

Mira...

Jesús, Juan... y los ángeles.

Tú lo pintarás conmigo.

Sí, pero... ¿por qué yo, maestro? Porque...

has sido tocado por un ángel.

(Chirridos)

¿Puedo hablar contigo?

¿Ha pasado algo?

Pareces feliz. ¡Sí! Soy feliz.

Gracias a ti.

¡Primer aprendiz!

(RÍE) Eh... Escucha.

He... he venido a decirte que... que lo siento.

Siento lo que te dije y cómo me comporté

y quiero darte las gracias. Eh, eh...

Yo..., toda mi vida, he sentido que no era nada...

hasta el día en el que te... te conocí, así que...

No sé... ¿Podemos ir a celebrarlo, por favor?

(RÍEN)

¡Vamos, ven! ¡Claro!

Sí.

Ah. Por el primer aprendiz.

¡Salud! ¡Salud!

(Ladridos lejanos)

Bueno...

(RÍE)

Algún día esta ciudad será tuya.

Es verdad.

¿Qué?

Ahora es cuando me besas.

¿De verdad? De verdad.

¿Y qué tipo de beso esperas?

Espero... que nuestros labios se unan apasionadamente.

Un beso de pasión. Sí.

Bien.

(RÍE)

(Música)

Bueno...

(Continúa la música)

Espera, espera.

Lo siento, no puedo.

¿Cómo? Lo siento, no...

¿Qué? No lo quiero así.

Es...

¿Es porque estoy dañada? Tú...

piensas que seduciéndome, podrías ser mi amante

y, por eso, haces esto. ¿Tu amante?

Sí, sí. ¿De qué hablas?

Tú crees que si me seduces, podría sacarte de aquí.

¿Por qué? No... De este agujero,

así que por eso le enseñaste mi pintura al maestro.

Para ayudarte... ¡No! Para ayudarte a ti.

Por eso lo hiciste. ¿Por qué?

¿De verdad piensas eso de mí? ¿Que soy una ramera?

No... ¿Qué pasa contigo?

¡Vete!

Perdona. ¡Que te vayas!

¡Y no vuelvas jamás!

(Portazo)

Ah, ah...

Ah.

(Llaman a la puerta)

Primera lección... Ven.

Hay tres clases de luz.

La primera... es la luz directa de...

una ventana o de la llama de una vela.

La segunda...

Es la luz difusa.

¿Lo ves? Como la oscuridad crea volumen y profundidad.

La oscuridad ilumina tanto como la luz.

Sí... Oscuridad contra luz

y luz contra oscuridad. Claroscuro...

No hay líneas fijas en la naturaleza,

pero no es así como el ojo humano lo percibe.

Pintamos la verdad,

una transición de la luz... a la oscuridad.

¿Y la tercera clase de luz?

Ahora verás. Sígueme.

(Música)

La tercera clase de luz.

Toda mi vida he intentado capturar la suave belleza de esta luz,

pero la verdad es que se me escapa.

(SUSPIRA)

Vamos, tenemos trabajo.

Hagamos un verdadero artista de este soñador.

Segunda lección, el nacimiento del color.

Es verde oliva.

(Música)

Él mira hacia abajo y tú hacia arriba.

¿Ves como la composición está equilibrada?

Sí, maestro. No te muevas.

Muy suave...

Este ángel lo pintaré de azul y tú pintarás el otro.

No, no te preocupes.

(RÍE)

Vaya... La famosa modelo.

Bueno, ¿cómo está? Ocupado.

Con un encargo. Trabaja con Verrocchio día y noche.

Ah... Bien. Me alegro mucho por él

Se merece el éxito.

(ASIENTE)

Ahora, dímelo de forma que me lo crea.

¿Es que ya no viene a verte?

Fui... una estúpida.

Malinterpreté lo que estaba ocurriendo

entre nosotros y... ¿Dices que te rechazó?

¿A una mujer tan hermosa como tú?

Es un idiota.

(RÍEN)

(Música suave)

(SUSPIRA)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Golpe)

Así que... el halcón ha enseñado al halconero...

(Relincho)

Buenas noches. -Buenas noches.

Gracias.

(Murmullo)

Leonardo, ¿cómo estás? Uh, nervioso.

Este es tu momento. Todos han venido por ti.

¡Vamos! Ven.

(Aplausos)

El maestro y el primer aprendiz.

(HOMBRE) Qué obra tan maravillosa. (MUJER) Ese es Leonardo.

Alégrate, Leonardo, el primer triunfo de un artista

es un momento que nunca se olvida. Sí, maestro.

El cardenal... -Bravo, Leonardo.

Oh, Marco... Por fin, lo terminamos.

Bravo. -Enhorabuena.

Gracias. Un gran trabajo.

Extraordinario, ¿verdad?

Al parecer, Verrocchio pintó... el ángel de la derecha.

Pero me dicen que el otro ángel fue pintado por su primer aprendiz.

Sí.

Pinceladas de zurdo... si no me equivoco.

Tengo buen ojo.

Vos sois zurdo. Soy el... el primer aprendiz.

Ajá.

Entonces, puede que haya más de un relato en esta pintura.

Juan bautiza a Jesús y Verrocchio...

os unge a vos como su sucesor.

¿Sois vos Leonardo?

¿Sabéis quién soy?

Sí, excelencia. Ludovico Sforza.

Venid a Milán a pintar para mí. Doblaré vuestro salario

y tendréis vuestro propio taller.

No, no puedo. Lo siento. Acabo de aceptar un puesto aquí.

Pero gracias, excelencia.

Nunca ofrezco dos veces lo que se me rechaza una.

Qué pena.

(HOMBRE) ¿Sabes quién es ese hombre?

Es Sforza. -¿A qué ha venido?

(MUJER) Fijaos, es Ludovico Sforza.

(Murmullo)

Enhorabuena.

¡Has venido! Otra penetrante observación

a cargo del artista.

La primera vez que hablamos estábamos aquí mismo.

Sí, y te insulté. Nos insultamos los dos.

Felices recuerdos.

Sí.

(Música suave)

Quiero... ¡Caterina!

Enhorabuena.

Vamos. Sí.

(Continúa la música)

Si eso es cierto, ¿por qué la matasteis?

No lo hice.

No habría podido.

Hay testigos. Sabemos que sois experto en alquimia.

Si sois inocente, ¿dónde está la prueba?

Decid algo para convencerme.

No puedo.

¿Y bien? No ha confesado.

Pero fue sorprendido in fraganti. Eso es lo que me intriga.

¡Estamos hablando del mayor artista de su generación!

¿Cómo fue tan necio como para matarla de forma tan evidente?

Ah... No tengo ni idea, pero más os vale descubrirlo...

y pronto. ¿De qué estáis hablando?

Aún queréis vuestro ascenso, ¿verdad? Sí, tal y como me fue prometido.

Stefano, no esperéis que el gobernador francés

mantenga su promesa. No... si lo humilláis fracasando

en vuestro intento de que Leonardo confiese.

¿A dónde vais?

A asegurarme de que se ahorque a Leonardo.

(Música créditos)

Leonardo - Episodio 1

03 jun 2021

Milan, 1506. Leonardo da Vinci está acusado de envenenar a Caterina de Cremona. Le declara su inocencia al oficial Giraldi, que comienza a interrogarle como acusado y a escuchar su historia. Hace muchos años, en Florencia, un Leonardo más joven es aprendiz en el estudio de Verrocchio, cuando conoce a Caterina. Tommasso, un compañero, intenta evitar que Leonardo se convierta en el primer aprendiz, pero Leonardo se obsesiona con perfeccionar su dibujo de Caterina. Poco después, es expulsado del estudio por pintar sin permiso. Caterina le muestra a Verrocchio la pintura que ha hecho Leonardo de ella, y el maestro le otorga el puesto de primer aprendiz y la oportunidad de ayudar en un nuevo encargo. Leonardo lo celebra con ella, pero se retira cuando la intimidad entre ambos se hace evidente y se siente abrumado. Durante la presentación del encargo, Leonardo rechaza una oferta de Ludovico Sforza para pintar para él en Milán y más tarde se siente herido al ver a Caterina y Tommaso juntos.

Contenido disponible hasta el 21 de Agosto de 2021.

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