Leonardo La 1

Leonardo

Jueves a las 22.10 horas

Dirigido por: Dan Percival

La vida y la obra de este gran personaje del Renacimiento que explora los secretos y dramas existentes detrás del genial artista italiano.

‘Leonardo’ cuenta la historia de Da Vinci a través de su arte, diseños e invenciones. La serie busca desvelar a lo largo de ocho capítulos el enigma en torno a este hombre extraordinario a través de una desconocida historia de misterio y pasión. Una aproximación a su vida, su trabajo y sus conflictos internos, con el telón de fondo del Renacimiento.

Se trata de una superproducción fruto de la alianza de las radiotelevisiones públicas europeas RAI, France Télévisions y ZDF, con la producción asociada de RTVE y coproducida y distribuida por Sony Pictures Television.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5931799
No recomendado para menores de 12 años Leonardo - Episodio 3 - Ver ahora
Transcripción completa

Embajador.

Oficial Giraldi.

¿Leísteis mi declaración?

Así es. Entonces, ya lo sabéis.

Vi... a Leonardo matarla,

pobre Caterina.

Con todo respeto, la visteis morir envenenada,

en realidad, no visteis a Leonardo darle el veneno.

Es que, ¿creéis que no es culpable?

Dijisteis en vuestra declaración que os escribió

pidiendo veros el mismo día en que murió.

Sí. ¿Os dijo por qué?

No.

Llevabais años sin verla, pero vinisteis.

Pensé mucho en ella a lo largo de los años.

Sé cómo se conocieron los tres, lo que no sé es

por qué se distanciaron.

(SUSPIRA)

Fue el amor, por supuesto.

El amor es el envenenador de la razón.

Ninguna imagen,

ni la más pequeña, puede entrar en el ojo

si no se encuentra al revés.

Empiezas a tener un preocupante tono escarlata.

Voy.

Ya está.

La gente está mirando.

No a nosotros.

Abrid paso al duque regente.

¿Lo ves?

Ludovico Sforza pensaría que estás loco si te hubiera visto así.

Creo que el exceso de sangre en la cabeza me hadado nuevas ideas

para convencerlo.

Me dijiste

que ya te había ofrecido su patrocinio.

Pero lo rechacé.

¿Cómo dices?

Le dije que no

y él dijo que nunca hace una oferta dos veces.

¿Y no se te ocurrió mencionarlo antes de salir de Florencia?

No.

(Risas)

Podríamos haber ido a Mantua o a Nápoles.

¿Cuánto tiempo vas a seguir enfadado conmigo?

Me parece que bastante aún.

(RÍEN)

Hago esto por el bien común.

Lo siento, amigo. Por favor, no os disculpéis.

Siéntate.

Déjame a mí. Tómate otro vaso de vino.

Lo siento, caballeros.

"Desolé".

Farsante.

No, no, no.

Actor, se dice actor allí en mi país.

(RÍE)

Volvamos a Florencia.

No tengo ningún futuro en Florencia.

Esto no me gusta.

(CANTA EN ITALIANO)

Aquí hay más soldados que mujeres.

Exacto.

¿Qué es esto?

Una máquina de guerra.

Oh, excelente idea.

Solo que tú no eres ingeniero militar.

¿Quién dice que no lo soy?

(CANTA EN ITALIANO)

¿Sois el artista?

Sí, soy yo.

Su excelencia os recibirá.

Gracias.

El duque regente os recibirá en sus aposentos privados.

Ante su excelencia debéis inclinaros con la deferencia de vida,

demasiado se considera vulgar y demasiado poco un insulto.

No debéis iniciar vos la conversación con su excelencia.

No le miréis a los ojos a menos que se dirija a vos.

Si tenéis la suerte de ser presentado a mi señora Beatrice,

debéis inclinaros también, pero no tanto

como al de su excelencia

y debéis referiros a ella como mi señora.

(TOSE)

Por aquí.

Tranquilo, solo es un momento.

Buen chico, buen chico.

Excelencia, Leonardo da Vinci.

Excelencia.

¿Creéis que este collar le sienta bien?

Un hombre tiene el deber de hacer bello todo lo que le rodea,

¿no estáis de acuerdo?

Belleza y verdad, sí.

Oh, vamos.

Ambos sabemos que hay que decorar la verdad para tragarla.

¿Qué os trae por Milán?

Creo que fui claro la última vez que hablamos,

así que no vendréis a pedir mi patrocinio.

Bueno.

Entonces me hicisteis una oferta como artista, excelencia.

Hoy me presento ante vos como ingeniero.

Tengo aquí unas ideas para... defender vuestra ciudad.

Si me hacéis el honor, primero tenemos un...

mecanismo para rechazar escalas de asalto de las murallas.

También tengo otras. Bueno, esto es un cañón móvil

que protege a los artilleros

que están dentro con un escudo exterior.

Adornáis la verdad,

no os apasiona la guerra.

Arruinasteis vuestra reputación y ahora probáis suerte conmigo.

Además... ya dispongo de defensas.

Excelencia, tenéis razón, no me apasiona la guerra.

Sin embargo, sí me apasiona el arte

y la pintura y...

perdonad mi atrevimiento, pero algo que no poseéis

es una verdadera obra de arte.

Y no me refiero a esto, sino a algo...

tan hermoso que el mundo entero se maravillará.

Sé que me dijisteis que no dais segundas oportunidades,

pero os juro que si lo hacéis,

os pintaré esa obra maestra.

Es lo único que ambiciono.

Mi señora Beatrice quiere que veáis el ensayo de la mascarada de hoy,

mi señor.

Muy bien.

Vamos.

Vuestra gracia.

¡Damas y caballeros, un cuento moral en elogio de la castidad!

Música.

(CANTA EN ITALIANO)

Brava.

Sí. Gracias, mi amor.

Te prometo que esta noche será más espectacular.

No lo dudo. Sí, habrá ninfas, bufones...

¿Y qué hay del unicornio?

¡Ah! El unicornio es fantástico.

Creo que he perdido mi áspid,

¿no lo habréis visto por casualidad?

¿Caterina? Hola.

Te lo juro,

verte la cara durante el ensayo ha sido la cosa más graciosa

que he visto en semanas.

¿Qué estamos haciendo en un palacio?

¿Qué haces tú en Milán?

Bernardo está cerrando unos acuerdos y tú

trabajando para el Moro.

No, no he venido por invitación de Ludovico.

He venido porque no tengo a dónde ir,

no recibí una oferta del Moro.

¿Y por qué no me lo dijiste?

No quería preocuparte,

te veía tan feliz.

Cuánto te he echado de menos. Y yo a ti.

Si es Leonardo.

Un placer volver a veros.

Lo mismo digo, embajador Bembo.

Sanseverino, estáis en presencia de un gran artista.

Oh, es un honor conoceros.

Sanseverino es el responsable de la seguridad del duque regente.

Estabais aquí, Caterina. Excelencias.

Querida, vais a ser una divina Cleopatra.

Gracias, mi señora.

Vos y yo vamos a ser grandes amigas.

Excelencia, me preguntaba si... He estado hablando de vos

con mi esposa

y resulta que tenemos un encargo para vos,

algo de gran importancia.

Sí, una compañía de actores ha venido para representar

la obra "La fábula de Orfeo"

para nuestro sobrino que es un joven bastante taciturno.

Es terriblemente desdichado.

Está muy bajo de ánimos, un gran espectáculo es justo

lo que necesita.

Vos haréis la escenografía.

¿Habéis visto la máscara? Sí.

Podéis partir de ahí.

No lo entiendo, no sé qué...

Nuestro próximo entretenimiento.

Me encanta la idea de que lo diseñéis para nosotros.

Es una oportunidad

para que demostréis que sois digno de mi patrocinio.

Ojalá yo tuviese pasión por las mascaradas,

pero me temo que no tengo ni un ápice de alma de artista.

Las mascaradas no son arte.

(SUSPIRA)

¿Quién es ese?

El duque de Milán.

Orfeo tocaba la lira como los ángeles.

Hasta los pájaros quedaban hechizados por él, pero su gran amor era

su esposa, Eurídice.

Cuando Eurídice murió, fue a suplicar a Hades

que la permitiera volver con él,

Hades accedió, pero con una condición:

no posaría sus ojos en ella hasta que abandonasen el inframundo.

Lo siento, caballeros. "Desolé".

Pero lo hizo y Eurídice se desvaneció para siempre.

Bravo. Muy bien, señora.

Bravo.

Sé lo que necesitas ahora, un buen vaso de vino.

Eso siempre apetece.

¿Sí? Bueno...

¿cuándo hablamos de vuestros planes?

Nuestros planes consisten en cantar.

Ya. Sí, lo sé, pero ¿qué hay del...

escenario y... el decorado? Podéis construirme algo

con planchas de madera

y árboles, sí, pintadme unos árboles, los que más os gusten.

Sí. Sauces no, son demasiados tristes.

Árboles, ya, pero... Nada más.

Mirad, eso es todo lo que necesito de un perrito...

faldero.

¿Te he contado lo de Thierry, el jefe de la compañía de actores?

¿Ese fanfarrón insufrible que se dedica a sabotear

todos tus esfuerzos ?

Creo que lo has mencionado 1 o 200 veces.

Yo debería estar estudiando, debería estar discutiendo

misterios de la naturaleza y el hombre, no...

pintando monigotes para payasos.

No te tortures más, por favor,

esa obra de teatro es una prueba, nada más. Si le das al Moro

el espectáculo que quiere... No, no, no puedo.

Te recompensará, te lo ha dicho. ¿Y si no lo logro?

¿Qué voy a hacer? Yo no soy como tú, Caterina, yo... yo no sé cómo...

vivir.

Tienes un don para eso.

No es verdad.

Tú puedes infundir vida a cualquier cosa,

me diste la vida a mí, me diste alas para volar y salir del arroyo.

No tenía ni idea de lo agotadora que es la vida en la corte,

la semana pasada fui a tres bailes, a una fiesta y a dos banquetes.

Y también me enseñaste a jugar al ajedrez.

Jaque.

Máscaras y fuegos artificiales, eso es lo que necesitas,

es lo que todo el mundo hace.

Pero es que no me impresiona lo que todo el mundo hace,

¿por qué no me he quejado?

Me quedé allí plasmado frente a Ludovico como...

un pez asustado.

Este no va a ser el fin de tu carrera.

Créeme.

Creo que es jaque mate.

¿Dónde está Antonio?

Le he dado la noche libre,

estaba agotado.

Te acostumbrarás a tener criados.

Pues espero que no.

Al dux de Venecia no le va a hacer gracia que tu informe llegue tarde

porque estabas haciendo el amor con tu amante.

Quizá porque el dux de Venecia no conoce a mi amante.

¿Qué...?

Los zafiros azules son de Persia

y los diamantes tallados.

No puedo aceptarlo.

Insisto. No.

Quiero que me hagas el favor de lucirlo.

Con una condición.

Quiero que pidas a Ludovico que excuse a Leonardo de hacer

esa obra y que le encargue pintar un cuadro.

A ti te escuchará.

No es asunto de mi incumbencia.

El genio de Leonardo merece algo más que disfrazar ponis de unicornios

y tú lo sabes.

Por favor.

Por favor.

Por favor.

Por favor. De acuerdo.

¡Sí!

Tienes toda mi gratitud y también la suya. Gracias.

Gracias. (SUSPIRA)

Mi señora. No, no, gracias.

Por favor.

Está bien.

Gracias. A vuestro servicio.

"Todo lo...

mortal el...

tiempo lo detiene".

Todo lo mortal, el tiempo lo detiene.

Excelencia, me intriga la razón de que hayáis encargado a Leonardo

un entretenimiento teatral.

Vuestro juicio es infalible, por supuesto,

pero me parece un encargo insignificante para...

un artista de un talento tan excepcional.

Ya veo.

¿Qué queréis decir, excelencia?

Estamos por encima de las habladurías, pero...

hasta yo he oído hablar de cómo

el gran conquistador de Venecia por fin ha sido conquistado,

y por una criatura de tan baja cuna.

Cualquier conquistador daría lo que fuera por caer en las redes

de una criatura tan deslumbrante.

Y ahora os pone a trabajar en beneficio de su amante.

Ha sido

Caterina quien os ha pedido que me habléis de este asunto,

¿no es verdad? No, mi señor. Leonardo no es...

¿Sois consciente de que suele frecuentar una taberna

por las noches sin acompañante?

Siento admiración por vos.

Personalmente, no podría soportar la idea de que un plebeyo pudiera

satisfacer a mi amante mejor que yo.

No iba en serio.

Estaba bromeando.

¿Qué hacéis aquí?

¿Es a mí?

Bueno, el chambelán ha insistido en que esté aquí,

así que... aquí estoy.

Me encantan,

las almendras me pierden.

¿Qué tal?

(RÍE)

No, no toques... No toquéis eso.

¿Por qué?

¿Queréis perder un dedo?

Eso...

eso no es lo que pedí.

Necesito que esta representación sea la más espectacular

que se ha visto en Milán, mi futuro depende de ello.

Marchaos, por favor.

Pues no sé si un solo ángel en todo el firmamento

es muy espectacular,

se sentirá solo.

Vuestra reputación también está en juego, ¿os da igual?

¿El qué?

¿Lo que piensen hombres como Ludovico?

Qué saben ellos de música y arte.

Tenéis suerte,

yo no puedo pintar sin su patrocinio.

Dádmelo, por favor.

¿Esto? Dádmelo.

Tomadlo. ¿Qué...?

Tomadlo.

Vamos.

(RÍE)

Tomadlo.

Vamos, vamos.

¿Qué oscuros secretos guardáis, maestro Da Vinci?

Solo un vistazo.

Démelo. Un momento.

"S'il vous plaît", ¿eh?

Tranquilizaos.

Esperad.

¿Un perro faldero ha hecho esto?

¿Lo sabe alguien?

¿Cuántos dibujos tenéis?

Nunca vi máquinas como estas.

Palancas, engranajes...

Mi padre era relojero.

Haced de Orfeo vuestro mundo,

infundidle vida.

Necesitaría más tiempo.

Tenéis un mes.

Os ayudaremos.

¿Sí?

Sí.

Perdón.

Gracias, Francesca.

¿Tiene lo que necesitamos?

¿Cómo os llamáis?

Leonardo da Vinci.

Por favor, dejadnos.

¿Sabéis quién soy?

Sí, excelencia.

El pobre niño recluido por su tío,

es lo que dicen, ¿verdad?

Por favor, sentaos.

Decidme, Leonardo da Vinci,

¿qué pensáis de la caza?

No me interesa.

Mi tío dice que hará un hombre de mí,

no se da cuenta de que ya lo soy.

No necesito matar pájaros para probarlo.

¿Cómo se puede ser tan cruel?

(SUSPIRA)

¿Cuál es vuestra ave favorita?

Creo que la mía es...

el pelícano.

¿Sabíais que el pelícano profesa un gran amor a sus crías?

Y cuando las encuentra muertas por picadura de serpiente,

se atraviesa el corazón y las baña en sangre hasta que vuelven

a la vida.

Me gustan las palomas,

aunque me dan pena.

Son tan ordinarias.

Sí, lo tienen muy difícil, ¿verdad?

Y, por supuesto, la paloma es el símbolo de la ingratitud

porque cuando tiene edad para alimentarse sola,

empieza a pelearse con su padre,

y esa pugna no termina hasta que el joven expulsa al viejo.

Excelencia, no pretendía ofenderos.

Mi tío cargó conmigo

porque mi madre no me quería,

pero no tengo ninguna intención de expulsarlo.

Ojalá él fuera el duque y no yo.

Si os considerase una carga,

¿por qué organizaría un espectáculo para vos?

¿Un espectáculo?

Uno que verdaderamente os deslumbrará.

¿Cómo lo sabéis? Él ha querido que lo diseñe.

¿De verdad?

Y unas máscaras y fuegos artificiales.

No.

Jamás había visto a un hombre tan tenso como vos.

No consigo encontrar la verdad en esto.

Es un capricho, una diversión, un rato de placer,

Vivirá un momento y se irá,

¿acaso importa?

Importa porque el arte no se encumbra,

trasciende y da significado a la vida, por eso importa.

No, no. No significa nada,

estamos aquí un momento y nos vamos, eso es todo.

En el teatro importa el momento, el ahora.

Si os abrierais lo suficiente para verlo,

podríais disfrutarlo.

Soltaos. No puedo.

Dejad esto. No.

Venid conmigo.

¿Sabíais que la efímera solo vive un día?

¿Estáis listos?

Esto... creo que os va a gustar.

¡Ahora!

(GRITA)

Relajaos.

¡Relajaos!

No tengáis miedo.

Dejaos llevar.

Soltaos.

¡Soltaos y disfrutad!

Voláis.

Voláis, amigo mío.

¡Estáis volando!

¡Estáis volando!

¡Estoy volando!

No, os equivocáis, si una efímera vive un día,

ese día no es insignificante, debe significarlo todo.

Veo que el vuelo ha funcionado. Entonces no lo entendí,

pero cuando dijiste: "Haced de Orfeo vuestro mundo",

tengo que ser el creador de un mundo dentro de un mundo.

Al igual que los dioses, usaremos los cuatro elementos:

aire, tierra, agua y fuego.

Observa como un científico, pero crea con la fantasía

y la historia ocurre en el cielo y en el infierno,

y uno puede convertirse en el otro, pues son los lados de la naturaleza,

el bien y el mal, como Dios nos creó.

Y el público no solo debe verlo, tiene que sentirlo,

el hedor del aliento demoníaco,

el beso de un ángel,

la agonía de un hombre que pierde a su único amor.

El público tiene que sentirlo todo.

Caterina,

me alegra volver a verte.

¿Por qué estás en Milán?

Estoy... Me mentiste.

Sí,

pero Leonardo sabe lo que hice

y me ha perdonado.

Porque su corazón es más blando que el mío.

Si vuelves a hacerle daño, sea como sea...

¿Por qué iba a hacerlo?

Mi propio éxito depende de él. Bien.

Más vale que así sea.

Estás dominando este juego

y no me refiero al ajedrez.

Resulta que los poderosos no son diferentes

de la gente de las calles de Florencia,

solo visten ropas más caras.

Me alegro de que pases más tiempo con las damas de la corte,

es una compañía más adecuada que la de Leonardo.

Ahora está demasiado ocupado para verme,

pero estoy segura de que eso cambiará

después de la representación.

No me cabe duda.

¿Te importaría estar aún más atractiva esta noche?

¿Aún más?

Quiero que me ayudes a ganarme un favor de Ludovico.

Está bien.

No seas muy complaciente con él,

he conocido a hombres como Ludovico.

Aprietan simplemente para ver hasta donde cedes

y si no mantienes tu posición, nunca te respetarán.

Lo siento, hablo demasiado.

Si te desagrada que hable, me callaré.

No es eso,

en absoluto,

de hecho, me agrada mucho.

Escucha, no quería decírtelo hasta estar seguro,

pero me parece que alguien nos ha estado robando.

¿Leonardo? ¿Qué?

¿Cuándo?

Ayer. Puede que anteayer, no estoy seguro.

Hemos pasado tanto tiempo en palacio...

Lo investigaré. ¡Maestro!

Maestro Leonardo. ¿Qué ocurre?

Solo será un momento.

No puedo demorarme, tengo un banquete esta noche.

No vayáis.

¿Qué? Que no vayáis.

Pero ¿qué decís? Debo ir, es con el Moro.

Sí, claro,

es verdad, debéis ir.

Además, no soy buena compañía la noche antes de una representación.

De eso tenéis la culpa.

No habría espectáculo si no me hubierais inspirado,

así que gracias.

Tiene gracia.

¿Recordáis la primera vez que nos vimos?

¿De qué os reís? Decidme.

No consigo encontrar la verdad en esto.

¿Lo recordáis? Sí, es una buena imitación.

No, no es verdad. Ya.

Pero... bueno, ya me conocéis,

soy un hombre de muchos rostros.

En cualquier caso,

lo que quería deciros era...

¿Qué?

Venid a Francia conmigo.

Se me hace tarde.

Megastomo,

ven aquí.

Buen chico, sí.

Eso es, venga.

Vamos.

Ven aquí.

Buen chico.

A los 13 años ya eres un hombre,

lo que significa que ya es hora

de que dejes de concentrarte en las artes

y vuelvas tu atención a la política.

No lo esperaba. Sí, ya lo sé.

¿No estáis de acuerdo, Leonardo?

Perdonadme, excelencia, Caterina me estaba advirtiendo

de que esto lleva faisán y yo no como aves,

ni otros animales tampoco.

Mi cuerpo no será la tumba de otras criaturas.

Nunca oí nada igual,

me gusta la idea,

aunque prefiero que me habléis de la obra.

Contadnos más. Os asombrará,

hay una máquina con la que...

Creo que Leonardo prefiere que sea una sorpresa.

Oh, vamos.

Tendremos tiempo de sobra.

Yo...

no... debería... Querido.

Tengo... que...

¿Tío?

-¡Tío! -¡Querido!

No, no le toquéis. No le toquéis.

No os acerquéis, excelencia. Necesito un mortero,

carbón, cúrcuma, sal y leche de la cocina, por favor.

Llevaos al duque. Guardias, sujetad al perro,

que nadie lo toque con las manos desnudas.

¿Qué está pasando? ¡Decidme!

Creo que alguien ha extendido sobre el perro un veneno mortífero.

Conozco un antídoto, pero no siempre surte efecto.

Aquí están los ingredientes. Vamos, dáselos.

Dios mío, mi amor.

Vamos, daos prisa, ayudadlo.

Mi amor.

Por favor, daos prisa.

No tenéis buen aspecto.

Por favor, ¿qué le pasa? Decidme.

No. Tened piedad, os lo suplico.

¡Por favor, no! ¡Por favor!

Salvadlo, por favor.

Eso es, ya respira.

Esperaremos.

¿Alguna novedad? Aún no me han dicho nada.

El médico lleva toda la noche con él.

Espero haber hecho lo suficiente.

Maestro,

el Moro ha despertado

y quiere daros las gracias.

Por favor. Bien.

Maestro Leonardo,

habéis salvado la vida a mi marido.

De no ser por vos

que me disteis el antídoto correcto en ese momento.

¿Cómo es que un artista sabe preparar el antídoto

de un veneno?

Muchos pigmentos son venenosos,

he estudiado sus efectos tóxicos

y he elaborado antídotos, pero ese pigmento cobrizo

que emplearon anoche, ese compuesto mortal,

no es fácil conseguirlo en Milán,

lo es en Florencia, pero...

no aquí.

Leonardo,

la representación

seguirá como estaba previsto.

Sí, excelencia.

¿Creéis que soy un traidor?

Sé cuánto necesitáis el patrocinio de su excelencia,

sé cuánto os desagrada el encargo que os ha hecho,

y sé cuán creativo sois. No,

yo no he tenido nada que ver.

Escuchadme,

ayer reparé en algo extraño,

vi a un hombre hablando con el chambelán,

no pude verle la cara, quizá fuera un cómplice,

me pareció sospechoso.

Llevaba un medallón de oro

con una cabeza de león en una bota.

Gracias.

Parece ansioso, voy a hablar con él.

No.

¿Cómo?

No volverás a verle.

¿Por qué?

No me gusta que se burlen de mí.

Bernardo, no puedes darme órdenes.

Si ya no te satisface nuestro acuerdo dilo sin más.

Eres libre de volver a las calles de Florencia.

Ha pasado algo terrible. Eso he oído.

¿Lo sabéis?

Sí.

Creen que fui yo,

¿qué voy a hacer? Olvidadlos.

Es que... Olvidadlos.

Este es vuestro momento.

¿Y si no funciona? ¿Y si no soy nada?

Lo sois.

Sois un dios.

Leonardo.

¡Leonardo!

¿Qué? ¿Qué? Hay que empezar, ¿están listos?

¿Estáis listos? (TODOS) Sí.

Sí, lo estamos. Humo.

Ahora el río. Agua.

Vamos, vamos.

(Música instrumental)

Orfeo tocaba la lira como los ángeles,

hasta los pájaros quedaban hechizados por él.

(CANTA EL CORO)

Pero su gran amor era su esposa, Eurídice.

Cuando Eurídice murió,

Orfeo fue a suplicar a Hades, Dios de los muertos,

que la permitiera volver con él.

Fuego, fuego. Fuego.

El torno.

Hades accedió,

pero con una condición:

Orfeo no posaría sus ojos en ella

hasta que abandonasen el inframundo.

Pero lo hizo

y Eurídice se desvaneció para siempre.

(Gritos)

Esto...

es una demostración pública

del destino que aguarda a todos los traidores.

Quiero que llevéis este mensaje

a todo Milán.

Lleváoslos.

Todos fuera.

Alto.

Por ahí, mi señora.

El actor os estaba utilizando para introducirse en la corte

y acercarse al Moro.

Era parte de un plan urdido por orden del rey Luis de Francia.

Vuestro comentario sobre el medallón me descubrió al culpable.

Estoy en deuda con vos por la información.

Su traición ha debido ser dolorosa para vos.

A mí también me engañó.

Pero somos humanos.

Intentad no culparos.

El amor es el envenenador de la razón.

El amor es el envenenador de la razón.

Conocer a Leonardo

fue su tragedia.

No me lo habéis explicado, embajador.

¿Cómo podéis estar tan seguro de que Leonardo fue el culpable?

Si mi palabra no es suficiente,

repasemos vuestros hechos.

El compuesto mortal,

el veneno que casi mató a Ludovico,

fue el mismo veneno que mató a Caterina.

¿Una coincidencia tal vez?

¿Es que no lo veis?

Si Leonardo supo salvar a Ludovico,

¿por qué no la salvó a ella?

Su salvación estaba en sus manos.

(Música créditos)

Leonardo - Episodio 3

10 jun 2021

Los últimos 16 programas de Leonardo

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios