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Para todos los públicos La paisana - El Toboso - ver ahora
Transcripción completa

sentirme como en casa en todos los rincones.

(Música cabecera)

"Hola, soy Eva Hache y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo,

sentirme como en casa en todos los rincones.

Ser de pueblo mola.

Así que agarro el coche, el micro y a 'paisanear' que me voy".

(Música)

"Hoy voy rumbo hacia El Toboso,

en medio de Castilla-La Mancha, en la provincia de Toledo.

Aquí viven 1700 paisanos,

y con ellos me pasaré 48 horas".

¡Muy buenas noches, paisanos de El Toboso!

(Continúa la música)

(Música medieval)

"Medianoche era por filo, poco más o menos,

cuando don Quijote y Sancho dejaron el campo

y entraron en El Toboso".

¿Os suena? (PÚBLICO) ¡Sí!

Hay lugares que relacionas directamente con cosas.

El Toboso se relaciona directamente con Dulcinea,

y por ende, con el Quijote. ¿Estáis cansados?

Os aguantáis. (RÍEN)

Peor son los de San Vicente de la Barquera,

que lo primero que te viene a la cabeza es Bustamante.

(Aplausos)

(Música)

(Música medieval)

"Este es un lugar de la Mancha del que todo el mundo habla

desde hace más de cuatro siglos.

Por aquí pasó el ingenioso hidalgo don Quijote

en busca de su amada Dulcinea, y hoy llego yo,

con la voluntad de no dejarme vencer por molinos de viento,

y descubrir los entresijos que enamoraron a Cervantes

y a sus personajes".

(Continúa la música)

Nada más llegar al Toboso,

empecé a entender a don Quijote.

Porque no es que estuviera loco, no, no,

es que aquí, en El Toboso, nada es lo que parece.

(Continúa la música)

Hola. Hola.

¿Qué tal? Muy buenas. Muy buenas.

¿Qué, aquí, al fresco? Aquí, al fresquito,

que hace bastante fresco. Hace fresco, ¿eh?

Sí, hace fresco, sí.

Me dicen que va a venir una gorda. ¿Va a venir una gorda?

Van a caer 200 l en 24 horas, ha dicho la televisión.

¿Tú cómo te llamas? Yo me llamo Pedro Marchante Algudo,

pero me llaman a mí, para que me conozcan en El Toboso, "Boto".

¿Goto? El Boto.

¿Boto?

Hola, Boto, ¿cómo estás? Hola, guapa.

Hola, guapo, tú. Ay, qué cosa más bonita.

Oye, qué hombre, nada más conocerme, me hizo el parte meteorológico,

me dice: "Van a caer 200 l de agua", que digo: "Me cago en la mar...".

Qué manera para iniciar una conversación.

Yo vengo a El Toboso para empaparme de Cervantes,

y me voy a empapar a secas, de agua.

Oye, como paisano, no sé, pero como compañero de ascensor,

eres envidiable, tío.

¿Y tú, a qué te dedicas? Yo, ahora, al campo.

Al campo. Al campo, ¿a qué?

Pues a la viña, a podar, y a coger el goteo,

y de cada cosa, un poco. ¿El goteo qué es?

Pues las gomas de regar. Ah, vale.

¿Y esa ha sido tu profesión toda la vida?

Yo siempre he sido pastorcillo. Pastorcillo...

En de ocho años. ¿Desde los ocho años? Ostras.

Siempre, toda mi vida, de pastor. ¿Qué suena, quién llama?

Ah, ¿es tuyo? Cógelo, cógelo.

¡Dime!

Sí, a 10 E el rollo.

A 10 E es baratísimo, Pedro.

80 hectáreas. Y hay que venderlos todos los rollos.

Vale, pues luego hablamos.

Venga, luego ya te cuento mañana la historia.

Que dice, oh, no, un humilde pastorcillo...

Pero, oye, le suena el teléfono,

y resulta que va y vende 80 ha de riego,

a 10 E el rollo y sin despeinarse.

El lobo de Wall Street, tío.

(RÍEN)

Pues ya lo hemos apañado a este hombre.

Hay que venderle goteo. Hay que venderle goteo.

Y ya está, y acaso caiga música para mis "vicigos".

¿Tú qué "vicigos" tienes? Pues, oye...

Pues un almuerzo, una cervecilla...

Mujer, tengo, no me voy a ir para ir a buscar otra.

No sé. ¿Lleváis mucho tiempo juntos? Pues ya, mira...

50 años. No está mal.

Pues eso digo yo, dice que va a durar más que su madre,

que se ha muerto su madre con ciento...

Con 102, y dice que va a durar ella más que él, y digo,

pues eso que te aguanta, amiga...

¿Como se llama tu mujer? Cayetana, se llama.

Cayetana... ¿Cuánto va a durar él?

Se tendrá que morir él antes que yo. Mucho gusto, Cayetana,

yo soy Eva. ¿Cómo me voy a morir yo antes,

si yo voy a durar 102 años, como mi madre?

No me duele ni rastro, voy a mi gimnasia,

voy a mis jotas, y me lo paso bien,

estoy estupenda. -Va a su gimnasia...

Por las noches, a la jota.

Y me tiene aquí, abandonado. (RÍEN)

Cayetana, buenas noches. Buenas.

Muy buenas, muy buenas. 50 años juntos.

50 años aguantándolo. 50...

50 años juntos, bueno, juntos, juntos, juntos, tampoco, ¿eh?

Porque estás todo el día por ahí...

Y él, el pobre, abandonado.

Se le ve que está desnutrido. (RÍEN)

Se le ve que está mal.

(Aplausos)

A las jotas sí podía venir. A las jotas te podías ir.

Yo, no me gusta bailar, y me dice que me vaya con los viejos

de excursión, no me gusta. Cantaba...

¿Sí, cantabas? Pero me fumo seis o siete puros

todos los días y me se ha ido ya el cante.

¿Qué cantabas?

Pues Manolo Escobar, pues Antonio Molina...

No me digas. Ay, cántame un poco. ¿Que te cante?

Ay, sí, porfa. Cántame un poco. (RÍE)

¡Que va a revolucionar el barrio! Tú no lo cuentes...

-Tú no te asustes si me oyes cantar...

No, yo no me asusto, todo lo contrario.

(CANTA) "Que te vi a comer, que te vi a comer,

que te vi a comer como tú me sigas mirando...".

"Que te vi a comer, que te vi a comer,

que te vi a...", tú lo que te has comido es un megáfono.

(CANTA) "Me gusta tu cara,

me gusta tu pelo,

me gusta el vestido que tú llevas puesto".

Menos mal que no ha sido posible la coincidencia

Cervantes y Boto en el mismo espacio-tiempo,

porque es que si no, Cervantes hubiera acabado escribiendo

"La jaula de las locas".

Os deseo que sigáis muchos años juntos,

bueno, juntos como hasta ahora,

cada uno haciendo vuestras cosas, o sea, que seáis muy felices,

pero sin veros mucho.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Hola. Hola.

¿Qué tal? ¿Qué llevas?

Una Virgen. ¿Una Virgen? ¿Y dónde va?

Voy aquí, al taller, que es mi taller de restauración

y escultura. ¿Cómo te llamas?

Miguel Ángel. Miguel Ángel.

¿Queréis verla? Sí, claro.

Venga, pasad. Vamos. Ay, qué guay.

¿Qué eres, escultor? Sí, adelante.

¡Uh!

Uy, pero qué bonito, Miguel Ángel. Sí, este es mi taller.

Es un taller precioso. Sí.

Y está llenísimo de cosas.

Estas son restauraciones, son piezas del siglo XVII.

Pero vaya un trabajo, fino, fino, ¿eh?

Sí, de mucho tiempo y de mucha paciencia.

¿Pero a veces no te desesperas un poco?

No, no, no es desesperante, es relajante, en realidad.

¿Sí? Sí, sí, sí.

¿Este ha sido tu único trabajo? Solo, yo no he ido

a una entrevista de trabajo ni sé quién es un jefe,

ni sé nada de nada. O sea, mis amigos dicen:

"Yo he ido a una entrevista de trabajo y tal",

a mí me gustaría ir a una a ver qué pasa.

Por tener la experiencia. Exactamente, para ver qué es eso.

Yo no vengo a trabajar, yo vengo a estar un rato,

a pasármelo bien.

Hola, Miguel Ángel, ¿qué tal? Buenas noches.

Muy bien, gracias. Madre mía, madre mía.

Mira, este hombre, al taller, que no vas a trabajar,

nada, para pasar el rato, a echar el día, a pasarlo bien.

Que es un poco como los diputados en el Congreso, ¿no?

Una gente que no sabe lo que es una entrevista de trabajo,

lo que es una asistencia...

Hay mucho parecido, ¿no serás diputado?

Ni quiero, ni quiero. Pues tienes madera.

(RÍEN)

¿Y por qué decidiste dedicarte a esto, Miguel Ángel?

Porque mi padre es escultor también. Ah, tu padre es escultor.

Sí, yo me llamo Miguel Ángel por el escultor.

Yo estaba predestinado a ser un escultor.

Mi padre tiene un taller de escultura,

y yo siempre he estado con él, y entonces, yo no he estudiado nada,

yo no he estudiado nada, o sea, yo soy autodidacta total,

bueno, no soy autodidacta, en realidad,

el que me ha enseñado ha sido mi padre.

Ya. Que esto es precioso,

porque, claro, Miguel Ángel, el italiano,

trabajaba para el papa, y tú trabajas con tu papá.

¿Ese es tu padre? Sí.

Pero si es más joven que tú. (RÍEN)

Oye, chico, qué paz. Qué paz, ¿eh? Y qué tranquilidad.

Y qué tranquilidad. Es que es lo que buscas.

Es que hay veces que no ves a nadie. Y eso es muy importante.

Claro, estás todo el rato con gente de madera...

Claro, no hablan ni nada, pues qué alegría.

No se quejan ni nada. Has encontrado tu sitio,

desde luego que sí. Aquí se está de cojones.

Se está fantástico, no molesta nadie.

Enhorabuena por haber encontrado tu sitio,

por disfrutar de la soledad,

siento mucho haberte hecho esta putada

y estar aquí con 200 personas... (RÍEN)

Aguanta, tío, un placer conocerte, muchísimas gracias.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Me voy a refugiar aquí.

Hola, ¿qué tal, qué tal? Bien, mira, aquí estamos, liados.

Qué día más bueno, ¿eh? ¡Uf!

Qué hacemos con los pepinos, ¿eh? Perdona, tú no eres de aquí.

No, no soy de aquí. ¿Cómo te llamas?

Me llamo Raquelle. Raquelle. Eva.

¿Y de donde eras? De Roma.

De Roma, chao, me dice, claro. ¿Hablas un poco de italiano tú?

"Niente". Perfecto.

Exactamente, "niente". Yo estoy aprendiendo.

¿Y dónde vives? Justo aquí, en esta casa.

¿Por qué vives aquí? Es una hospedería,

porque me gusta mucho, me gusta mucho El Toboso,

me gusta mucho esta hospedería, si quieres, te la enseño,

porque merece la pena una visita. Ay, sí que quiero.

Hasta luego, venga, chao.

¿Así que esta es tu casa?

No es la mía, pero la vivo con mucho gusto.

¡Madre mía!

Uy, pero esto es impresionante. Es una hospedería,

es una hospedería que está aquí desde 1993.

Pero la casa es más antigua, ¿no? La casa es del siglo XVI.

Joer, qué sitio singular.

Es una hospedería que está completamente dedicada a Cervantes.

¡Ah! Raquelle... "Buona sera".

Vaya pisito tienes, ¿eh? ¡Ah!

Hija, cómo cuidan en El Toboso a los inmigrantes, ¿eh?

Una hospedería del siglo XVI,

dedicada a Cervantes, y solo para ella.

¿Cuál es tu parte favorita del libro?

Del libro, a mí...

A mí me encanta el principio, y me encanta el principio porque...

Hay... Cuando le destruyen el... Los aposentos de los libros,

y él, a pesar de esto, reempieza el viaje, esto es lo que...

Todos los días me tengo que acordar.

La gente de El Toboso conoce bien el capítulo 9 de la segunda parte,

menos del 10, porque el 10 dice más. El 10 dice más...

No, el 10 hace más bromas sobre la gente,

pero el capítulo 9 de la segunda parte,

que es esta búsqueda de Dulcinea por el pueblo, esto,

casi todo el mundo lo conoce, sí. Claro.

Una cosa que voy a preguntar así, en general.

¿Cuanta gente de aquí, de los que estamos aquí,

se ha leído "El Quijote"?

De principio a fin, ¿eh?

(RÍEN)

Mira, una mano, una mano, ahí...

Otra, y otros, que hacen Camela... (RÍEN)

Tú me dijiste, Raquelle, que lo que sí conocen

prácticamente todos los vecinos del Toboso,

es el capítulo 9, que es donde aparece el pueblo.

Y yo, me parece que eso es un poco trampa,

que es que vosotros veis "El Quijote",

y es como el que ve el horóscopo, que solamente se lee el suyo.

Oye, y en el pueblo, en El Toboso, ¿hay Dulcineas?

Hay una, sí, hay una de verdad. ¿Hay una de verdad?

Esta es una de aquellas personas

que está siguiendo su gran, gran sueño.

Pues voy a ver si no me pasa como al Quijote,

y la encuentro de verdad. Ay, yo creo que la puedes encontrar.

¿Sí? Lo importante es que no buscas

palacios, alcázar... No, tienes que buscar en las casas pequeñas.

Voy a ver si doy con ella. Muchas gracias, Raquelle.

Y me dijiste que Dulcinea existe,

y oye, yo me ilusioné tanto que partí en su búsqueda,

muchísimas gracias por tu faro.

(Aplausos)

(Música)

"Salgo a la calle, todo está lleno de casas pequeñas".

Descarto el barrio de los rascacielos...

Me centro en la casa de una planta...

(Continúa la música)

Pero no sé por dónde empezar y pregunto.

Hola. Hola.

Oye, tú no sabrás... Estoy buscando a Dulcinea.

Ah, sí. Pero la Dulcinea de verdad.

Sí, está en la calle Cervantes, 6.

¿En Cervantes, 6? Sí. Un poquito por allá arriba.

¿Será posible, estará allí Dulcinea?

(Continúa la música)

No tiene número...

Este es el 6, pero está muy... Parece que... Deshabitado.

Voy aquí.

(Llama a la puerta)

Hola. Hola, buenas tardes.

Estoy buscando a Dulcinea. A Dulcinea...

A Dulcinea del Toboso.

Yo soy Dulcinea y soy del Toboso.

¿Tú eres Dulcinea y eres del Toboso? Sí.

Señoras y señores, con todos ustedes...

¡Dulcinea del Toboso!

(Aplausos)

Dulcinea, la de verdad, Dulcinea, auténtica,

Dulcinea, "verify".

Y tengo que decirte una cosa, Dulcinea,

para tener 400 años, estás... (RÍEN)

Ni restaurada por Miguel Ángel. (RÍEN)

Oye, ¿puedo pasar? Por supuesto, adelante.

Oye, pensaba que había muchas Dulcineas en El Toboso.

Y no hay. No, soy la única.

Eres la única. Sí, sí.

¿Y como se lleva esa responsabilidad?

¿De ser la Dulcinea del Toboso? Has visto dónde has venido, ¿no?

Es Dulcinea, en El Toboso, en la calle Cervantes...

Bueno, ha habido un momento que mi DNI era un poco...

De cachondeo. Daba espacio para apuestas y tal,

en la universidad, venga, tal, un cubata, está de broma,

no, míralo.

Dulcinea del Toboso, calle Cervantes.

Esta mujer, gracias a estos datos,

se pagó la carrera con lo que se ahorró en cubatas.

(Risas)

Dulcinea, yo no me conformo con tu DNI.

Yo creo que esto tenemos que verificarlo bien

para saber si realmente eres la auténtica o no eres la auténtica.

Vamos a ver.

(LEE) "Su nombre es Dulcinea, su patria El Toboso".

Correcto. (RÍEN)

"Sus ojos azules, sus labios corales, sus mejillas rosas,

perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho..."

Bueno, tampoco vamos a hablar de tus tetas delante de todo el mundo,

pero es que encaja, encaja. (APLAUDEN)

Y luego, con el paso del tiempo,

he ido cambiando de residencia y el DNI ya no es lo que era,

pero ahora que he vuelto, sí que...

¿Has vivido en sitios distintos? Sí, sí.

En Madrid muchos años, estudié allí y trabajé,

y me he vuelto hace 10 meses aquí a emprender tras 12 años en Londres.

¡Anda! Sí, bueno, soy ingeniera química,

trabajaba en una multinacional de ingeniería.

Y después de muchos años, de pensármelo y tal,

me apetecía...

Soy muy convencida del mundo agroecológico,

de la alimentación ecológica, y me vine tal cual

a intentar hacer algo de economía circular

con agricultores de la zona y demás.

¿Pues sabes lo que te digo, Dulcinea?

Que Cervantes se quedó corto.

Si Cervantes te hubiera conocido,

en lugar del ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha,

hubiera escrito: "La ingeniera Dulcinea del Toboso".

(RÍEN)

Ha sido un grandísimo placer conocerte.

(Canción en inglés)

"En toda España hay poco más de 150 Dulcineas,

y en El Toboso solo una.

Pero ella es mucho más que Dulcinea.

Ella es una mujer especial que dejó todo para perseguir su sueño

y volvió a su tierra para hacerlo realidad.

La Dulcinea del Toboso tiene mucho de don Quijote".

(Continúa la canción)

¿Y esto?

¡Qué bonito! Mira, ven.

Qué mono todo. Vamos a preguntar, vente.

¡Hola! ¿Qué tal? Bien.

¿Cómo te llamas? Me llamo Andrés.

Hola, Andrés, yo soy Eva.

Oye, qué bonito el... ¿Te gusta?

Sí. ¿Qué vino, Gaudí aquí o...? Qué va, qué va.

Esto lo he hecho yo poco a poco. ¿Cómo?

Sí. ¿Que lo has hecho tú?

Llevo 15 años rompiendo azulejos. (RÍE)

¿Has estudiado el arte del mosaico en algún sitio...?

Para nada.

¿O te has inspirado en el mosaico romano?

No, no, no. Para nada. Nada.

No he estudiado nada.

¿Nada? Nada.

Ni en el colegio. Ni en el colegio.

Andrés...

Tú tienes cara de no haber roto un plato,

ahora, azulejos, no has dejado uno vivo.

(RÍEN)

Por cierto, no sé si os habéis fijado,

pero hay un paralelismo claro entre tú y Miguel Ángel.

Los dos sois artistas, los dos no habéis estudiado.

Y los dos os dedicáis a la restauración.

Con estilos diferentes, es verdad.

Miguel Ángel restaura lo roto

y tú rompes para restaurarlo.

(RÍEN)

A esto me inició un amigo, que hicimos los baños.

Ven, que te enseño cómo empezó todo. Claro, claro.

Que lo hizo él, tío. Qué fuerte.

¡Ah, mira! Un pingüino. Y también tengo un pavo real.

¡Oh!

Las mesas también las he hecho. ¡Las mesas!

Esto iban a ser unas aspas de un molino y al final acabó...

Siendo el molino entero. Siendo el molino entero.

Mira, un pingüino, mira, un pavo real,

unas aspas de un molino, el molino entero...

Un batiburrillo de cosas... Chico, qué follón.

Y aquí está la vieja del vistilla.

¿La vieja del vistillo? (RÍE)

¡Ah, mírala! (RÍE)

Fíjate, que siempre me ha dicho mi madre que toda la vida,

cuando vas a un bar, no se mezcla, no se mezcla,

pero tú no, todo.

(Risas, aplausos)

¡Ah! Mira, esto también.

El Comecocos, el fantasma del... ¡Ostras, del Pac-Man! Qué chulo.

Mira, esa es una camisa de una amiga mía.

Ahora estoy terminando esto, que es un "chocete".

No paras. No, no puedo parar.

Un no parar. No puedo parar.

¡Es un saco de nervios!

Claro, ¿cómo va a parar si tiene el bar a medias?

15 años llevas rompiendo y pegando cosas

y te quedan, por lo menos, otros 15.

La Sagrada Familia la van a terminar antes que tú el bar.

Para cooperar un poco en tu locura

destructiva-creativa, te he traído un regalo.

(Música)

(RÍEN)

(APLAUDEN)

También estoy pensando que esto a ti no te va a valer para nada.

(RÍEN)

(Risas, aplausos)

(Canción en inglés)

Mira, esto debe ser la plaza mayor de El Toboso.

¡Ahí va! ¡Hola!

Ven, ven.

Perdona, eres don Quijote. ¡Oh!

Bella.

Vas vestida de monje. (RÍE)

Perdona, ¿esto lo haces...?

Perdona, que voy metiéndome por los personajes de...

¿Cómo te llamas? Yo... Alonso Quijano.

No, no, Juanete. Juanete, ¿qué tal?

Muy bien.

Ostras, ¿haces de don Quijote a diario?

Bueno, cuando se tercia. Me gustaría hacerlo todos los días

para entrar y... ¡Justicia cazó el este...!

Pero no, solo para turistas y todo eso.

¿Y dónde vas? ¿Qué haces?

Ahora mismo iba a ensayar con mi bella amada Dulcinea del Toboso.

Dicen que es una ensoñación, pero yo sé que existe.

Juanete, muy buenas noches.

¿Con quién estoy hablando exactamente en este momento?

Si está Juanete, que se ponga. (RÍEN)

Juanete, qué ilusión, de verdad, me hizo conocerte.

Y por muy loco que pareciera, te ibas a ensayar.

¡Hala, qué bonito!

Hola. ¡Hola!

¿Interrumpo, no interrumpo? ¿Me meto, no me meto?

Encantada. Oye, ¿te va mucho la Dulcinea?

Me va, me va... Tiene su rollito, sí.

Fíjate, debe ser difícil hacer de Dulcinea cuando Dulcinea...

Don Quijote nunca se encuentra con Dulcinea.

¡Pero Dulcinea existe! Ya.

No puedes decir que no. ¡No puedo decir que no!

¡Ostras, me da muchísimo...! ¡Ay! (RÍE)

Hay que saber llevarlo. No, si seguro que controla.

Yo lo tengo a raya.

Sí, ¿no? Sí, sí.

¿Ha venido Dulcinea?

No la buena, la falsa. (RÍEN)

¿No ha venido?

No me extraña, macho, porque le ha tocado un Quijote...

Es que la obsesión que tienes con esta muchacha, Juanete,

es que, a la que puedes, desenvainas. Es que...

¿Queréis ensayar y os veo? Venga.

Yo me quedo aquí, yo me quedo aquí.

Me quedo aquí en la retaguardia tuya.

(Música)

(GRITA SOBRESALTADA)

¡Huy, mi cabeza!

Sé que no existes.

Desaparece de mí, por favor.

-¡No, no, no, no, no! -¡Pero que es real!

-¿Pero quién eres?

-¡Eres real!

¡Ahora que vengan las bocas que negaron mi palabra,

más para allá por los confines!

¿Tú sabes lo que he sufrido para defender...?

-¡Alguacil!

Lucha. ¡Atrás!

¿Eso qué es? ¿Una marioneta? -¡Fuera de aquí!

Don Quijote, así no vamos bien.

En lo que es el cortejo,

pues unas flores, una cena, un invitar a un cine...

Eso está en primero de seducción, don Quijote.

¡Yo me tiro al pozo si no me quieres!

-¡No! ¡Te quiero, te quiero! ¡No!

Te quiero.

-¿Me quieres? -Sí, sí.

-¡Me quiere!

¡Oíd, mundo!

(GRITA) ¡Me quiere!

-Ya, ya, ya, ya... Ya, ya, ya.

¿Pero me quieres o no me quieres? -Sí, pero lejos.

-Pero fuera del personaje, ¿me quieres?

-Ah, joe... ¿Estamos ensayando o estamos en el personaje?

Claro, ¿tú qué quieres? ¿Ligar con ella o...?

Claro, no está haciendo el personaje. ¿Esto es trabajo o es placer?

Es que a mí me gusta. (RÍEN)

Y una vez más en El Toboso, nada es lo que parece.

Parecía que ibais a ensayar,

pero, en realidad, lo que tú querías era ligártela.

O sea, hubo un momento que todavía le canta:

"Que te viá comé, que te viá comé..."

(APLAUDEN)

Gracias, Juanete.

(Música)

"Después de encontrar al Quijote del Toboso,

tenía que conocer el museo cervantino,

una muestra más del orgullo de este pueblo

para con la novela de Cervantes.

Y yo aquí me siento como un Sancho Panza,

desbordado por estar rodeado de tantos quijotes.

Es en lugares como este

donde la novela de Cervantes se hace mucho más grande".

(Continúa la música)

¡Ay, mira! Estamos en la calle Dulcinea del Toboso.

A ver qué hay...

"Llamar al timbre si está cerrado".

"Se ponen pilas a toda clase de relojes".

"Se forran botones".

Voy a ver si está abierta.

¡Hola! Hola.

¿Qué tal? Muy bien.

¿Cómo te llamas? Ángel.

Mucho gusto. Eva. Igualmente.

¿Estás comprando? Trabajando.

¡Ah! ¿Que trabajas aquí? Trabajo aquí.

He llegado de Londres hace... Dos meses.

Y estoy buscando curro,

y, mientras tanto, echo una mano en el negocio familiar.

O sea, que es la tienda de tu familia.

Sí, es la tienda de mi familia. Empezó por mis abuelos,

pasó a mi madre y sigue mi madre.

Ángel, hola. Hola.

Hola, ¿qué tal? Buenas noches.

Madre mía, la tienda... Hay de todo.

(RÍEN)

De todo, hay de todo...

De todo menos lo que llevabas puesto tú.

(RÍEN)

Yo venía con el Quijote en la cabeza, la calle Dulcinea,

todo el rollo cervantino,

y abro la puerta y toma, John Travolta.

(Risas, aplausos)

¿De qué estás buscando curro?

Pues estoy buscando curro en algo relacionado

con el campo de la comunicación, la organización del evento,

en el protocolo, lo que viene siguiendo las normas de indumentaria,

de colocar las mesas... Tú, cuando vas a una cena,

en un vistazo te das cuenta si las cosas están bien puestas o no, ¿no?

En un vistazo me doy cuenta. Y conforme va transcurriendo,

te das cuenta si los comensales tienen idea o no.

(RÍEN)

Por ejemplo, ¿cómo se sabe si un comensal tiene idea o no?

El que llegue y se pone la servilleta dentro de la camisa

para no mancharse... Un babero.

Vamos a ver, eso está horrible. Está horrible.

Está horrible.

Y muy importante, porque a mí me ha pasado que vas a cenar

y estás terminando y coge uno un plato,

y la basura del plato te la amontona, un plato encima de otro.

Todos los cubiertos en una copa... Eso está horrible.

Eso no, no. La mesa se queda tal y como está.

Ponerse la servilleta como babero, eso está horrible.

Recoger la comida de los platos, cla, cla, cla, cla,

eso está horrible, horrible. Todo clarísimo.

Tú mucho estudiarlo,

pero el protocolo de la vestimenta toboseña

te lo has saltado a la torera, macho.

Con todos estos conocimientos, cuando entras aquí,

¿no te da un poco de yuyu? No... Tampoco...

¿No le darías la vuelta a todo?

Le daría la vuelta a muchas cosas. -Voy a intervenir yo.

Huy, madre... Mira que la estaba viendo.

Me está llegando al alma.

¿Cómo te llamas? Antonia, soy la madre de Ángel.

Muy bien. Hola, yo soy Eva. Que dices que el protocolo aquí...

Vamos a ver, es un pueblo pequeño. Sí.

Y los negocios tenemos que subsistir. Sí.

Hay que tener mercería, hay que tener paquetería,

hay que tener droguería, hay que tener flores...

Así que aquí el protocolo su madre se lo salta.

Ha pegado cuatro puñetazos en el mostrador...

El protocolo aquí se lo salta uno.

¡La madre el protocolo se lo salta!

(RÍEN)

Pegó en el mostrador de la mesa,

que se ha quedado partido por la mitad.

¿Qué me dicen de escuchar conversaciones

escondida en la trastienda? (RÍEN)

¿Eso cómo está?

¡Horrible!

¿Y tú recoges los platos cuando terminas de cenar?

Hombre. Cuando se come uno los langostinos, se recoge,

se come la carne, se come el pescado...

(RÍE)

Y ayudan a recoger. Hombre, como está mandado.

(RÍE) Fatal.

¿Se te lleva a los demonios? Dos años de estudios,

un máster en protocolo, llegas a casa y hala.

-Que se vaya la leche con su protocolo.

Bueno, también es una ayuda. Cuántas quisieran.

A ver, es una ayuda.

Cuando ha habido alguna fiesta, algún evento...

Pero en situaciones diarias, tururú, que no.

-Tururú. Tururú.

Tururú me ha encantado como resumen...

Tururú. Tururú.

"¿Qué has estudiado?" "Tururú".

Es la primera vez en mi vida que yo veo que no es la madre

la que le dice al hijo que ordene las cosas,

sino que es el hijo que le dice a la madre:

"Mamá, tienes la tienda como una leonera".

"Haz el favor y no salgas así a la calle".

Eres la primera madre de la historia en la edad del pavo.

(Risas, aplausos)

El tururú... (RÍEN)

Cómo va a ir el tururú a algún lado, Ángel,

si aquí va todo el mundo a su bola.

Aquí te crees que estás viendo una cosa y estás viendo la contraria.

Andrés rompiendo el bar entero...

El Quijote ensayando para ligarse a una amiga...

En la tierra del Quijote, el tururú se lo pasan por el tararí.

(Risas, aplausos)

El protocolo de su madre es este.

Pero hay muchas veces que no me sirve.

Hombre, ya tiene una edad. Cada vez...

Cada vez hay que dar menos en la mesa.

Ya tiene una edad.

Pero es cariñoso.

Cuando tiene que estar con su madre, está.

Me apoya muchísimo.

Discutimos muchísimo porque somos iguales, pero me apoya muchísimo.

Hacemos buen tándem.

¿Qué has aprendido de tu madre?

Pues a luchar y a valorar...

A valorar el dinero

y que, si algo quieres, algo te cuesta, que no te lo regalan.

Esa lucha constante de...

Tener que estudiar, tener que trabajar,

si quieres comprarte estas botas, te las ganas primero...

Un poco eso.

¿Sabéis qué os digo?

Ángel, Antonia...

En el fondo, se os ve.

Por mucho que peleéis,

no podéis estar el uno sin la otra.

Haz un favor a Antonia...

Aplica un poquito protocolo...

Ella lo que va a aplicar es el tururú.

¡Un placer conoceros! ¡Gracias a los dos!

(Aplausos)

Adiós, guapísima. Chao.

Chao, guapo. Que se dé bien.

-Adiós. Que sigáis bien.

¡Chao!

(Canción en inglés)

"Estas calles rezuman historia...

Y solo hay que pasar unas horas aquí para darse cuenta.

Cervantes se dejó seducir por El Toboso

y don Quijote tuvo aquí a su amor platónico.

Hoy soñaré que mañana sale el sol

en una villa donde nada es lo que parece,

pero también donde lo que no parece nada...

acaba siendo todo".

(Continúa la canción)

Me levanto por la mañana

y se me presenta una sorpresa en forma...

(Risas)

¿"Stop"?

(RÍEN)

"Stopo"...

¿"Stopo"? ¿Topo?

¡El topo!

Bueno, yo qué sé...

Algo que estaba escrito en el suelo regular.

Aquí ha habido algo, ¿eh? Aquí ha habido... ¡Hola!

¡Hola! ¿Aquí qué ha pasado?

Nada, hija, pues una equivocación que han tenido al hacer...

¿las letras? Lo han hecho regular, ¿no?

Lo han hecho regular... Bueno, pues que sería de noche...

Iban un poco deprisa Patro y Víctor, que están en el ayuntamiento,

así que si queréis... ¿Patro?

Y Víctor. Y Víctor.

Sí. Son los responsables de...

Voy a hablar con estos. Muy bien. Todo esto recto.

Ah, todo recto. Todo recto.

Qué buenos sois guardando los secretos en El Toboso, ¿eh?

Oye, en menos de un minuto, ya me habían dicho

quiénes lo habían hecho, por dónde estaban

y por dónde se iba.

(Música)

Vamos a ver si son estos...

¡Hola! Estoy buscando a Patro y a Víctor.

Aquí nos tienes a los dos de cuerpo entero.

Sois vosotros... de cuerpo entero.

Llego a la plaza del Ayuntamiento,

encuentro a Patro metido en la fuente...

(RÍEN)

Barriendo el agua.

Pero, ojo, que uno barriendo el agua...

y el otro vigilando...

que aquello quedara como los chorros del oro.

(Aplausos)

Es que me ha dicho una mujer...

Bueno, que estábamos mirando una señal en el suelo de un "stop"

y yo he dicho... "Aquí ha habido merengue".

Porque... había mucho retachado. Hombre, todo tiene su explicación.

A ver... Claro.

-Pues nos pusimos a pintar "stop" en el suelo porque, claro,

son plantillas... que van una por una, letra por letra,

para poner la plantilla donde tú pintas la plantilla.

Y, luego, ya con la pintura... Tienes que poner un interés

para ver cuál es la letra que tela... Que no es fácil.

No es tan fácil, ¿eh?

No hay que hacer una carrera, pero... casi.

Claro, letra por letra... ¡Uf!

Eso es complicadísimo.

Patro y Víctor,

he intentado encontrar unos personajes del "Quijote"

que... fuerais vosotros,

pero es que solamente me salen Pepe Gotera y Otilio.

(Aplausos)

Yo... mandé a Patro a hacer eso. Estábamos ahí

colocando las plantillas... -Exacto.

-Y este muchacho... da la casualidad que tiene una novia...

de Paraguay y, claro, ¿qué hizo?

En vez de poner "stop", pues puso "stop" en guaraní.

(RÍE) ¿Lo puso en guaraní?

Y la gente no lo entendía... Porque en guaraní quería decir algo.

No sé... Quiere decir "quédate parado,

deja pasar"... "Quédate parado, quédate quieto".

Mira que he escuchado yo excusas...

Que si el perro se ha comido los deberes...

Que si es que ha habido un apagón

y me he quedado atrapado en un ascensor...

Pero lo de "como me he enamorado,

ahora solamente pienso en guaraní...".

Quiero pedir un aplauso a todos los que habéis llegado

hasta el teatro a pesar de cómo está señalizado el pueblo.

(Aplausos)

¡Sois unos héroes!

(Canción en inglés)

Mira cómo me pasa... ¡Hasta luego! ¡Vamos de campo!

¡A la labor! ¡Vale!

¡Venga! ¡Que pase buen día! Qué amable es la gente aquí.

¡Otro!

Estamos en la senda de los tractores de El Toboso.

Que le vamos a dar el alto. ¡Pare, pare!

(Motor)

Buenos días. Buenos días.

¿Qué está pasando aquí? ¿Esta es la senda

de los tractores de El Toboso? Esta es... la vía...

la "gran vía" de El Toboso... por donde pasamos

casi todos los tractores. ¿Cómo te llamas?

Javier. Eva, mucho gusto.

Un placer. ¿Dónde vas?

Pues yo voy a hacer todo el día... a ensayar un poquito

porque concurso en un concurso de habilidades marcha atrás

con el tractor. Como ves, ahí tenemos un remolque...

Nos hacen un pequeño circuito y lo tenemos que hacer marcha atrás.

Un circuito marcha atrás con remolque. Esto es impresionante.

Esto de los pueblos es la leche. ¿Qué pasa en El Toboso? ¿Os aburrís?

(Risas)

Esto podrían ser las olimpiadas de El Toboso...

Lanzamiento de tejos a Dulcinea,

construcciones de bares con vírgenes rotas...

Ángel, vete estudiándote el protocolo

del Comité Olímpico Internacional, por favor.

¿Puedo ir contigo y acompañarte para verlo?

Sube si quieres. Me voy a subir. Venga...

Ahí, de pie. ¿Vas cómoda? Aquí, de pie.

Vale. Venga, hasta luego.

(Motor)

Javier, no...

Controla, ¿eh? Sí, sí.

¡Madre mía!

(Música)

¿Pero este es el circuito? Vamos a bajar...

Ten cuidado, no te caigas, ¿vale? Toma.

Me falta experiencia "tractoril". Sí.

Vente conmigo. ¿Cómo es? Vamos a hacer el circuito

porque a mí no me... Hoy lo he hecho en forma de "L".

Saldremos por aquí...

y lo giraría para allá, ¿vale? Y tendría que salir por allí.

Una anécdota que tenemos aquí, en el pueblo,

que en los pueblos de los alrededores no la hacen...

En los pueblos de alrededores, los tractores llevan dos frenos.

Aquí nos echan una uña para que los frenos no funcionen.

"What?". Aquí es un poco más complicado.

¡Eh!

Que hay tractores que van dopados... ¿Cómo es?

Que ponen una uña...

para el freno.

Qué cosas más raras hacéis, macho.

¿Te atreves a subirte y lo vas viendo?

¡Venga!

¡Allá vamos!

Tractor listo y... ¡adelante! Bueno, adelante no, ¡atrás!

(Motor)

¡Uh!

Claro, es un poco...

(IMITA EL CLAXON)

(Música)

¡Ah! ¡Ay!

Cuidado, que no es fácil, ¿eh? Que no es fácil.

Es que el tractor va para un lado y el remolque va para otro.

¡Endereza!

¡Lo tenemos! ¡No te pongas nervioso!

(Continúa la música)

¡Conseguido!

¡Sois más raros que la leche, tío! Hacéis unos concursos muy extraños.

Nada, esto es desde siempre. Yo lo he mamado...

Entonces, al mamarlo, como quien dice,

es algo que me ha llegado, me ha llenado y me gusta un montón.

Javier...

Lo tuyo es talento.

Un talento que, si va pasando de padres a hijos,

aquí, en El Toboso, vais a tener una saga de campeones

durante... durante... Bueno, que... no.

Lo siento muchísimo, Javier...

Claro, con el dominio que tú tienes de la marcha atrás.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Y cuando ya me iba, después de conocer al Quijote,

a Dulcinea, la auténtica; a lo lejos, en una llanura manchega

con el ocaso presente, me topo... con la alegría de la huerta,

bueno, con la alegría de El Toboso.

Mira, hay un señor ahí.

¿Hola?

¡Uy! Voy a parar. Un momento, un momento...

Que es que no te oía yo ni nada. ¿Qué tal?

Hola. Estupendo. Muy buenas tardes.

¿Cómo te llamas? Antonio Zaragoza.

Antonio... Eva. ¿Qué me estabas contando?

¿Que es un pozo esto? Sí, sí.

Es un pozo. Además, es más antiguo que Cervantes.

Por lo tanto, más antiguo que el "Quijote"

y que Dulcinea representada en el "Quijote". Mucho más antiguo.

Veréis las muescas. Las muescas son de soga

que han roto este material que yo, como profesor de Química y Geología,

es piedra caliza... Se gastaba, pero gastaban la piedra.

¿Y por eso está esto así? Sí, sí, sí. Esas muescas.

Entonces, lo utilizaban, más que para riego también,

porque aquí era una zona muy ganadera.

Antonio...

Qué pozo...

Oh...

Más antiguo que Cervantes. Que yo lo vi y, digo,

claro, normalmente, un pozo tiene un boquete...

Y este resulta que tiene cuatro.

¿Habéis tocado algo?

¿Víctor y Patro?

(Risas)

Menos mal que ya está seco. Si no, lo tendríais que barrer.

(Aplausos)

Oye, pero me has dicho que eres profesor de Química...

De Física y Química. He dado clases a centenares

de alumnos de aquí y de la comarca. ¿Eres toboseño?

No. Soy de Villacañas, vivo en Quintanar...

Pero, por ejemplo, cuando voy por el mundo,

que viajo mucho, hace poco en Etiopía, el año pasado...

Ese país tan raro, a lo mejor, como Uzbekistán...

Hace dos años, en la India. Viajo bastante...

Digo... "¿Dónde vivo?". Y no digo que vivo en Toledo

o en la provincia de Toledo. Digo... "Vivo, 'I live near El Toboso'".

Enamorado de El Toboso. Allá donde va,

por todos los rincones del mundo, él dice:

"I live near El Toboso".

Qué maravilla,

pero haz el favor de no dar nunca clases de Inglés.

(Aplausos)

Cervantes, que pasó por aquí, quizá estuvo aquí donde nosotros,

donde este pozo, y pisó esto. Y, desde luego,

que conocía muy bien El Toboso. Sí, claro. Se enamoró de una.

Entonces, hizo que su héroe, don Quijote,

se enamorara de Dulcinea. Y como el otro no pudo,

Cervantes quizá no pudo tener acceso a ella,

entontes, la hizo como la..., no la amante, nunca fue amante,

la deseada. Y también, por eso, El Toboso es,

quizá, mi villa platónica que la toco, vivo y disfruto de ella.

El Toboso es único.

Eres un tío cariñoso, ¿no? Suelo ser afable y muy abierto.

Y hay una cosa, quien siembra recoge.

Si recoges simpatía, pues... Pues es porque la has sembrado.

Hay una palabra que yo propago mucho y que me conocen

no solo en Quintanar, sino en otros países,

y es... alegría.

Qué palabra más... Quizá hay otras más bonitas...

Amor, amistad... Sí, pero esa es bien buena, ¿eh?

Esa es... Hay que propagar la alegría por el mundo.

Tú dijiste: "Quien siembra recoge".

Y conocerte a ti sembró alegría en mí.

Ahora entiendo por qué Cervantes creó uno de los amores imaginarios

más bonitos de la literatura. Muchísimas gracias, Antonio.

(Aplausos)

¡Mucho gusto! Eres tremenda, ¿Eva, eh?

Oye, tú no estás mal tampoco, ¿eh? Eres simpatiquísima.

Igualmente. ¡Hasta luego!

¡Chao, Antonio! ¡Gracias!

(Canción en inglés)

"Tiene razón Antonio.

Seguramente, hay palabras más bonitas

que 'alegría' y lugares más primorosos

que El Toboso, pero este rincón de Castilla

es mágico y fuente de inspiración de grandes historias,

como las que he vivido yo durante estos dos días,

como las que viviréis todos los que, en algún momento,

os acerquéis a este lugar de La Mancha

de cuyo nombre sí quiero acordarme

y de cuyos paisanos nunca me olvidaré".

(Música)

Paisanos de El Toboso,

pensé encontrarme con una ínsula Barataria

y me encontré con una realidad divina.

Así que deseo que durmáis con sosegado espíritu,

que no os persigan encantadores

ni os sobresalten encantamientos.

Con el corazón en la mano, mi amor os profeso...

de aquí a la eternidad. Paisanos de El Toboso,

sois muy buena gente.

(Aplausos, vítores)

(Música créditos)

(Móvil)

Toma, ya está.

¡Ramón!

¡No, no! La secretaria...

(RÍE)

¿De cuánto son los rollos? Un momento, que miro el catálogo.

(SUSURRA) Creo que se ha enfadado un poco.

(RÍEN)

¿Y has decepcionado alguna vez? ¿Decepcionado?

Bueno, muchas veces, pero no en el trabajo.

Ah, no en el trabajo.

¿Y no te has enamorado de ninguna toboseña?

Todavía no. Todavía no le gustan mucho.

Espero tener 80 años y, entonces, quizá venirme a vivir aquí.

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La paisana - El Toboso

10 abr 2020

En esta ocasión, Eva visitará El Toboso, un pueblo ubicado en el centro de Castilla la Mancha y famoso por ser uno de los escenarios del “Quijote”. De hecho, su cometido no será otro que, de entre los 1700 habitantes del lugar, emprender la búsqueda de su Dulcinea hasta dar con ella. Por el camino, Eva conocerá a otros vecinos que bien podrían ser personajes de la novela de Cervantes. Como “el Boto”, un humilde pastorcillo que oculta un espíritu de empresario en su interior. O Andrés, un inquieto artista que ha que ha decidido convertir su bar en un mosaico de azulejos rotos digno de Gaudí. También conocerá a Juanete, el Don Quijote oficial para los turistas que visitan El Toboso; o a Víctor y Patro, los encargados de la Brigada Municipal, que no siempre aciertan cuando pintan un “Stop” en la calzada. Estas y otras sorpresas más en un lugar de la Mancha de cuyo nombre sí nos vamos acordar y, además, nos vamos a enamorar. Estáis prevenidos.

Contenido disponible hasta el 18 de febrero de 2024.

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