Una nueva mirada a los pequeños pueblos de España, en los que Eva Hache pasará 48 horas para conocer a sus gentes y sus historias. La humorista emprende este viaje con su coche naranja, con el que visitará Artajona (Navarra), Calaceite (Teruel), Chulilla (Valencia), Añora (Córdoba), Elciego (Álava), Alfoz de Lloredo (Cantabria), Oña (Burgos) y Rascafría (Madrid). Un recorrido que mostrará la pluralidad y riqueza de los miles de pueblos que conforman España.

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Para todos los públicos La paisana - Lloret de Vistalegre - ver ahora
Transcripción completa

"Hola, soy Eva Hache y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo,

sentirme como en casa en todos los rincones.

Ser de pueblo mola, así que agarro el coche,

el micro y a 'paisanear' que me voy".

(Música cabecera)

"Hoy mi destino está en Mallorca, en el interior de la isla,

alejado de la playa y el ruido se encuentra Lloret de Vista Alegre

y también sus 1300 habitantes.

Aquí me pasaré 48 horas.

(Aplausos)

¡Muy buenas noches, paisanos de Lloret de Vista Alegre!

(Música)

¡Qué ganas tenía de venir a Mallorca,

disfrutar de sus playas...

su sol...

Ese tiempo veraniego eterno.

(Continúa la música)

Nada más llegar al pueblo yo pensaba encontrarme una ensaimada,

una sobrasada, un alemán con un litro de cerveza,

pero no me encontré a un alemán bebiendo nada,

me encontré con un señor con una perola.

¿Pero tú dónde vas? A merendar.

¿A merendar? A merendar.

Pero si es por la mañana. Aquí se merienda por la mañana.

Vamos a quitarnos de la lluvia. Aquí somos diferentes a los otros.

¿Sí? Por la mañana.

Manitas de cerdo. ¡Manitas de cerdo por la mañana!

Qué buen desayuno.

Oye, ¿y no tienes frío? No, soy pobre.

Los pobres no tenemos frío. ¿Cómo te llamas?

Guillem. Guillem, mucho gusto.

Hola. Eva.

¿Esto es una costumbre tuya? ¿Vienes aquí siempre a desayunar?

Sí, mira. Somos un grupo.

Gracias al dueño de ese bar, sigue con la costumbre esta

que tenían un tiempo de ir con la perola al bar.

Guillem, buenas noches. ¿Qué tal habéis merendado?

Bien, bien. Bien.

Merienda, además, ligera.

Unas manitas de cerdo.

Ahora, te digo también una cosa. Eso es buenísimo para el organismo.

De hecho, todas las dietas, todos los nutricionistas

aconsejan por la mañana a primera hora unas manitas de cerdo

después de un cocido, una fabadita y a partir de ahí,

ya el día empieza cuesta abajo, sobre todo, porque es que,

si comes así, vas rodando.

A ver, yo me tengo que ir para adentro porque me van a pegar,

porque hay gente que quiere merendar. Se va a quedar frío.

Ven conmigo. Puedo husmear.

Mira, te invito a manitas de cerdo. ¿Te abro?

Hola, ¿qué tal?

Mira, ahora te voy a presentar a mis comensales.

Hola, ¿qué tal? Pero bueno.

Pero si pensaba que serían dos o tres.

Aquí, esperando la merienda, ¿no?

Oye, qué bien estaban allí, también te digo, todos perfectos,

protagonistas estupendos, todos esperando.

Es una cosa muy bonita, porque el rey Arturo

tenía a los caballeros de la mesa redonda

y Guillem tiene a los caballeros de la mesa puesta.

Ayer hicimos frito de matanzas.

Este que llevaba guisantes y no lleva,

este ajo, que necesitaba ajos.

Coño, si parezco la madre de todos ellos.

Si esto me gusta, esto, lo otro...

Parezco una maruja aguantando a sus siete u ocho hijos.

Ahora sabes cómo se siente una madre, ¿no?

Siempre.

Siempre he tenido un lado femenino y aquí se me ha resaltado.

(RÍEN)

Yo me doy por merendada.

Señores, muchísimo gusto. ¿Cómo se dice en mallorquín?

Molt de gust. Molt de gust.

¿Molt de gust de qué? D'estar amb vosaltres.

Ah, molt de gust d'estar amb vosaltres.

Muchas gracias por invitarme a merendar.

Yo todavía sigo haciendo la digestión de las manitas.

Buenísimas, por cierto.

Pero te digo una cosa,

esto es un auténtico homenaje a todas las marujas del mundo

que hacen todas las cosas mientras que los demás

se rascan la barriga.

Enhorabuena.

Ah, y molt de gust d'estar amb vosaltres.

(Música)

"Yo venía pensando en el sol,

pero aunque no salga en los anuncios,

aquí también llueve.

Para sobrellevarlo, he decidido sentirme como pez en el agua".

(Continúa la música)

Hola, amiga. Hola.

¿Qué tal? ¿Qué tal?

Me voy a sentar contigo un rato.

¿Cómo te llamas?

Yo me llamo María Magdalena, pero me llaman Nana.

¿Nena? Nana.

A ver, la neutra, na. Nana.

Muy bien. Nana.

Nana. No es fácil el mallorquín, ¿eh?

El mallorquín no es fácil, pero muy bonito.

Es muy bonito, es muy bonito, de verdad que sí.

Sois muy cantarines.

¿Dónde está?

¡Hola! Nana.

¿Nana? Nana, Nono, Nina.

Nana, Nena, Nana. Nanianononiano.

Pero qué bonito es el mallorquín, qué bonito es.

Y que lo tengo, que lo tengo.

Oye, perdona, ¿y tú a qué te dedicas?

Yo soy maestra. ¡Anda! ¿De niños chicos?

De niños chicos. De infantil hasta sexto de primaria.

Ah, vaya.

Sí, sí. Llevo ya siete años ejerciendo de maestra.

¿Muchas horas con ellos?

Son muchas horas, pero la verdad es que...

No es que tú les enseñes cosas, tú aprendes de ellos, pero...

Es increíble. Es una profesión que me apasiona.

¿Y tienes hijos?

No, no tengo hijos ni estoy en proyección.

Ni estás en proyección. No, de momento no.

Los de los demás son casi mis hijos.

Te lo tienes bien montado. Te digo una cosa,

esta mujer llega a su casa después de estar todo el día rodeada

de como si se hubiera roto el futbolín

y allí hay paz, silencio, tranquilidad.

En casa de Nana, de niños na-da.

Una cosa, que nos pensamos que siempre es verano

cuando venimos a las islas, ¿no? Vaya.

Esto se piensan que es como las Canarias,

pero no, aquí hay sorpresas.

Pero estos días son los más bonitos también.

¿Sí? Sí.

A mí me gusta que llueva. Pero ¿por qué?

Te pones melancólica o qué.

Me pongo... ¿Cómo te pones?

Me pongo melancólica, lo dejaremos así.

¿Lo vas a dejar así?

Hoy hace fresco, ¿no?

Sí, pero esta noche podríamos coger algo de calor.

Yo estaba ahí un poco amedrentada. Nos acabamos de conocer...

y me dice: "Pero esta noche podríamos coger un poco de calor".

Nana, chica. No sé, sin un besito, un achuchón...

Llévame a tomar algo.

Menos mal que no, que me estaba proponiendo otra cosa.

Esta noche, justamente tenemos una prueba con los dimonis.

¿Dimonis? Sí, sí. Dimonis son demonios.

¡Demonios! Sí, sí. No te asustes, eh.

Aunque damos un poco de miedo.

Aquí en el pueblo tenemos un grupo de dimonis

y hacemos funciones, hacemos salidas.

Esta noche tenemos una prueba, la semana que viene tenemos una salida.

Entonces tenéis que entrenar. Sí, sí.

Sí, ensayar de dimoni.

Los niños de Lloret de Vista Alegre son los únicos que pueden afirmar

con toda la seguridad que su clase es un infierno.

(RÍEN)

En la clase de Nana no hay evaluación final,

hay juicio final.

¡Atención, cuidado, niños y niñas de España

que os habéis quejado alguna vez: "Este profesor me tiene manía",

"Mi maestra es una bruja"! ¡No!

Aquí en Lloret no, aquí la maestra es directamente un dimoni.

¿Me invitarías a vestirme de demonio?

Te invito.

Venga, Nana. Nana.

Nana. Ahí.

Nana, un placer. Un placer. Nos vemos esta tarde.

Hasta luego. Hasta luego, que vaya bien.

¡Chao, reina!

(Música)

¡Ahí va! Pare.

(RÍE)

¿Pero qué invento es este?

Esto es para que no se mueva. Motor apagado.

¡Ah, pero que lleva motor! Claro.

¡Vaya triciclo más chulo! Antes iba con uno de dos ruedas.

Ah... Pero me pegaba cada trancazo...

(RÍE) Qué pasa, ¿se te daba mal frenar?

No, era cuando tenía que bajar. Esta pierna la tengo débil.

¿Tú cómo te llamas? Tomeu.

Tomeu. Tomeu Pagés.

¿Tomeu Pagés? Sí.

Porque eres pagés. No. Porque el abuelo de mis padres

era un señor que cuidaba de los animales y las tierras.

Le llamaban pagés y hemos seguido...

Y me dicen Pagés.

(RÍEN)

Que no es Pagés, que es heredado.

Esto es como si te apellidaras Borbón

y en lugar de dedicarte a ser rey y a hacer regatas te dedicas,

pues yo qué sé, a trabajar.

Pero oye, qué bien vas sobre tres ruedas.

Ahora, ahí ya no hay trancazo ninguno.

Que digo yo, no sé si te has dado cuenta de que tú ahí

puedes sacar un rendimiento. Una tienda de alquiler de triciclos.

¿No?

"Visita Mallorca con triciclos Tomeu".

Muchísimo mejor que ir a peu.

Yo de pequeño me fui a estudiar a Palma

y un día, cuando me iba a trabajar, un coche me...

Me volcó la moto. ¿Tú ibas en una moto?

Sí. Y un coche me pegó y me dejó tirado en la carretera.

¿Qué dices? Y estuve no sé cuánto tiempo tirado.

Cuando me encontró ya no tenía casi sangre.

¡Qué dices!

Me ingresaron en la Cruz Roja y el médico,

porque tenía que morirme, no me ponía sangre ni nada.

¿En serio? Te dieron por...

Todos decían que no iba a durar ni dos días.

Qué fuerte, ¿no? No podía... Estaba acabado.

¿No podías ni hablar? No, no.

Estaba en coma, estuve un mes. ¿Los escuchabas?

No. Tampoco vi el túnel.

Eso, eso... No viste túnel.

No.

No busquéis. No hay túnel. No hay túnel, no hay luz.

No hay luz al final del túnel, no hay túnel.

No hay luz, no hay túnel, no hay nada.

Qué digo yo, esto pinta muy negro.

Menos mal que tú te quedaste en el transbordo a medio camino.

Y menos mal que volviste, porque a pesar del terrible accidente

y de los matasanos que sufriste, has demostrado que con esfuerzo,

con constancia, con un poquito de bici,

has superado las adversidades.

Lo que es buenísimo es haberte conocido

y saber que tu vida va sobre ruedas, concretamente sobre tres.

"A veces las nubes no te dejan ver el sol que ilumina la vida,

pero este lugar es mágico y aquí sus paisanos me han demostrado

que saben poner siempre al mal tiempo buena cara".

(Música)

¡Sale el sol en Lloret de Vista Alegre!

Mirad, que parece que estamos en Mallorca.

Y de repente, ante mí, se presenta imponente

un ascensor...

Perdón. Hola, buenos días.

¿Es usted operario? Sí.

¿Qué tal? Buenos días.

¿Cómo te llamas? Pedro.

Pedro. ¿Tú eres el mantenedor del ascensor?

Exactamente. Sí.

¿Y esto, por qué se puso aquí este ascensor?

Porque mucha gente, cuando viene a aparcar el coche aquí,

suben por allí porque en dos minutos estás en el centro del pueblo.

¿Y la gente de Lloret qué opina del ascensor?

Hombre, yo opino que está bien y hay gente que opina,

siempre hay alguno que no opina como otros,

pero para mí un diez. Para ti un diez.

¿Pero la gente que se queja del ascensor por qué se quejan, Pedro?

Hay gente que... yo qué sé.

No sé decirlo en castellano. Que el diseño no gusta.

El diseño, posiblemente, haya a alguno que no le gusta, pero...

Pedro, me estoy dando cuenta de que te cuesta un montón

hablar en castellano. Sí, un poquito.

No lo usas, ¿no? Sí, porque...

Yo muchas veces.

He tratado más con gente en mallorquín que en castellano,

es normal.

Y el castellano no es una cosa que... Me gusta, ¿eh?

Pero si hablo mucho... Llega un momento que lo practicas cada día.

Claro. Pero yo no he practicado mucho.

Es el problema. Pedro, ¿dónde está Pedro?

Hola, Pedro. Que es que no... Vamos, pero que ni una, tío.

Cómo son las cosas.

Todo el esfuerzo que se ahorra la gente

para usar el ascensor es el mismo que a mí me costaba entenderte.

¿Y tú has subido? Una vez subí.

Cuando inauguraron, subí arriba. ¿Y qué, bien, todo correcto?

Sí. De pu... Perfectamente. Fenomenal.

De... Perfectamente. Exactamente.

De puta madre, hablando claro. Claro. Muy bien.

¿Puedo subir? Sí, faltaría más.

Y entonces, con una valentía inusitada...

Pedro y yo nos subimos en el ascensor.

Que en ese viaje nos dio tiempo... Bua.

Hablamos de muchísimas cosas, ¿verdad, Pedro?

Vaya travesía. ¡Bu!

Oye, pues mira...

Entre otras cosas le dije: "Parece que ha salido el sol.

Está el día...".

Y me dice: "Está el día de... perfectamente".

Bueno... Pues ya estamos. Ya estamos subidos.

¿Quieres que te diga una...

anécdota mallorquina?

Sí.

(HABLA EN MALLORQUÍN)

Cuando yo te conocí...

Yo para mí que yo dominaba el mallorquín,

pero me di cuenta.

Porque oye, empezaste en mallorquín...

y no.

Ahora, cambió a castellano...

El señor de la casa nueva antes para...

alquilarlo tenía.

Un momento, que me he equivocado. No, no.

No, te lo tengo que decir en mallorquín porque en castellano.

Es que te lías...

(HABLA EN MALLORQUÍN)

Tiene que ir un mes de prueba para alquilarlo.

Es que no pillaba nada.

Pedro, ¿no tienes opción subtítulos?

Que salgan ahí...

Te agradezco mucho este viaje, no solo el del ascensor,

sino este viaje iniciático a través de lenguas extrañas

y de esta torre de Babel que es la vida,

me caíste "de perfectamente".

(Música)

Vamos aquí, a ver qué es esto. ¡Hola!

Hola, ¿qué tal? ¿Se puede?

Sí, claro, adelante.

Uy, qué calorcito. Sí.

Ah, claro. Pone forn y es que es un forn.

Somos una panadería, exacto.

¿Cómo estás? Soy Eva.

Mucho gusto. Encantada. Yo soy Lourdes y él es Pedro.

Buenas noches, Lourdes.

Nada más entrar veo en un lado una bandera del Barça

que digo, ya está.

Aquí no sé qué harán, pero merengue...

¿Y qué? Aquí amasando.

Haciendo ensaimadas. ¿Hacéis ensaimadas?

Sí. ¿Entonces esto es el obrador, no?

Exactamente.

¿Puedo pasar? Claro.

Aquí es donde nosotros ponemos el pan por las noches con las mantas

para que fermente y aquí tenemos las máquinas antiguas.

Este año hemos hecho 40 años. ¿Y él es...?

Pedro. Él es el panadero. ¿Y entre vosotros qué sois?

¡Buf! Esa pregunta es complicada.

Porque estuvimos casados, tenemos una hija en común,

nos divorciamos, actualmente estamos divorciados,

y desde que nos divorciamos somos más felices.

Fíjate qué tontería. ¿Y os lleváis mejor?

Sí. -Sí, mucho.

¿Tú dices que "sí, sí, sí" porque te está escuchando ella o...?

No, no, es de verdad. ¿Es de verdad?

Sí, sí. ¿Sí, sí?

De hecho, mi hija dice que no nos volvamos a casar.

Que os prefiere separados. Sí, sí, sí.

(RÍE) Yo no lo estoy entendiendo muy bien.

¿Os enrolláis? Totalmente.

Aquí los tenemos, divorciados y enrollados,

juntos pero separados... Sí, pero no.

Blanco pero negro, izquierda, derecha,

delante, detrás, un, dos, tres, ¿esto qué es?

"Manta de fermentación" dice.

(CHISTA)

Estos dos,

a la que no entra gente por ahí,

se meten ellos a las mantas a fermentar a lo loco.

¿Siempre habéis tenido este trabajo? (AMBOS) No.

Yo me hice asesora financiera. Cuando empezó la crisis...

Sí, ahora te voy a impresionar mucho. Cuando empezó la crisis,

dejé aquello, me metí en el mundo de la odontología.

¿Odontología? Odontología.

Y luego, directora de clínicas de estética.

Joder, vaya montaña rusa tu vida. Total.

Si tuvieras que elegir alguno de tus trabajos anteriores,

¿cuál elegirías? La odontología me encantó.

Pero es que, en realidad, yo quería ser médico forense de pequeña.

¡Ay, madre! Pero llegué a la conclusión

de que los muertos me hablaban y, como yo hablo mucho,

me hubiese aburrido mucho. (RÍE)

Hubieras hablado tú todo el rato. Claro, claro.

El muerto se hubiese ido al final. (RÍEN)

¿Te da mucho coraje cuando tienes que estar aquí en el obrador

muchas horas... ahí, sin hablar? No, yo no me callo, me da lo mismo.

A mí no me mandan callar. Pedro, no se calla, ¿no?

No, nunca. (ELLA RÍE)

Tú eres bastante tranquilo, ¿no? Yo sí.

¿Y qué pasa, que lo haces para compensar o qué?

No lo sé. Nací así.

Este es el que es tranquilo por no discutir.

Sí.

Yo te digo una cosa, Lourdes,

no es mala idea que tú hubieras sido médico forense,

porque, chica, con lo que rajas,

¿a ti qué más te da que esté Pedro

o que esté un cuerpo presente?

Ay, qué ilusión me hizo cuando me invitasteis

a hacer ensaimadas.

Nos ponemos al delantal, nos lavamos las manos...

Uno para mí y otro para ti.

(Música)

Estiramos la masa con el rodillo, le ponemos manteca,

que dices tú: "Un poco", y dice: "No, como para una boda,

tira ahí...". ¡Ah! La casa es grande, a puñados.

Estiramos eso como un "blandiblú",

lo hacen un churro largo,

lo enrollamos ahí como si fuera un caracol...

¡Oh! Esto me gusta muchísimo.

Y luego a fermentar.

Colocaditas... Venga. ¿En qué piso la pongo?

Donde quieras. Vale.

Ocho horas de fermentación. (RÍEN)

Esto... Esto, ¡eh!

Esto es récord, ¿eh?

Después metemos la masa en el horno.

Ahí.

Y, pasados 10 minutos, tú pruebas esa ensaimada

y parece que ha venido san Pedro a darte un beso.

(RÍEN) ¡Uh!

Cuidado, cuidado, cuidado.

Y ya tenemos nuestra ensaimada.

Y una ensaimada no es ensaimada...

¿Sin? Si no lleva su azúcar.

¡Oh, cómo suena! ¡Mmm!

¡Ay, madre! Prueba.

Para mí, la mitad de la mitad, ¿eh?

(Música)

¡Mmm!

Voy a coger más.

Ya sé por qué os salen tan buenas las ensaimadas.

(RÍEN)

Porque ahí, en ese "forn de pa"... (RÍEN)

Hay mucha fermentación. (RÍEN)

Pero también hay mucho amor. Muchas gracias.

(Canción en inglés)

"Hubo un tiempo donde este horno no estaba para bollos,

pero ahora, que se respira paz y sosiego, todo fermenta mejor,

y ya no es un secreto que entre estas paredes

no solo se enrollan las ensaimadas".

(Continúa la música)

Cae la noche sobre Lloret.

El pueblo se oscurece, se encienden las farolas

y voy directa al infierno.

(Barullo, música suspense)

(Cencerro, voces)

¡Ah, es aquí, es aquí!

(Música suspense)

Voy por una calle negra como el carbón,

al fondo veo unas antorchas, huele a azufre

y de la nada aparece Nana.

¡Hola! ¡Uy!

¡Hola! ¿Qué tal?

¿Eres tú? ¡Que soy Nana!

¡"Holi", Nana! ¡Tía!, ¿qué tal?

¿Cómo estás? ¡Un abrazo! ¿Cómo te voy a abrazar?

Un beso. ¡Estás como un buhonero!

¡Un "dimoni"! (GRITAN)

¡Ostras, qué guay! ¿Qué tal?

¡Oye, da mucho miedo todo! Tenemos ahí la ropa preparada.

Es que, como estábamos ahí hablando de que te invitaría al ensayo...

Sí. Se lo he dicho a los "dimonis".

Sí. Y se han venido arriba.

¿Os habéis venido muy arriba? Sí.

-Te hemos liado, así que vamos a vestirnos.

Me metéis en una sala, me visten con un mono oscuro,

me pongo una máscara

y Nana y Mon... Mon, buenas noches.

Me dan las instrucciones.

¿Preparada? Preparada.

Mira, ahora vamos a hacer...

Llegamos a la plaza... Sí.

Y tú vas a prepararte con Nana, recogéis la bestia...

Vale. ¡Al ataque!

(Música suspense)

(RÍE MALICIOSAMENTE)

(GRITA)

(Música suspense)

Vamos para allá.

¡Están llegando los "dimonis"!

Ya llegan, ya llegan.

(Tambores, cencerros)

Voy a mi primer "correfoc", estoy acojonada.

Avanzamos hasta el centro de la plaza,

empiezan a encender petardos...

(Chirridos)

Me encuentro rodeada de fuego, chispas, explosiones, ¡un dragón!

¡Salen más demonios, más fuego, más petardos,

carretillas por el suelo! ¡Todo era luz, humo!

(Chirridos, explosiones)

(GRITAN EMOCIONADOS)

La gente: "¡Bravo!".

Pero ¿cómo no ibais a aplaudir?

¿Cómo no íbamos a aplaudir? ¡Si estábamos vivos de milagro!

(Música)

Mira, pese al miedo que me dabais,

tengo que reconocer que lo pasé... bien.

Sois una gente maravillosa. Estáis como una puta cabra.

Pero muchas gracias, ¿eh?

Y la próxima vez que montéis un "correfoc",

llamadme. (RÍEN)

Que me alejaré todo lo que pueda.

(Canción en inglés)

Al día siguiente, por la mañana, me despierto,

todavía olía un poquito a humo...

Y digo: "Pues venga, a desayunar".

No a merendar, a desayunar, lo de antes,

y a empezar el día con buen rollo y entro en el bar Es Fasser.

¡Hola! (HOMBRE) ¡Hola!

¿Qué tal? ¡Hola!

¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¡Buenas! ¡Muy bien!

-Hola. ¿Qué tal? Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo te llamas?

María. María, mucho gusto.

Yo soy Eva. Igualmente.

Bueno, ¿y tú? Gabriel.

Gabriel, encantada. ¿Me pones un... té verde?

Muy bien. ¿Eh? Que está el día...

Está muy malillo hoy.

En las islas a veces, aunque creamos que es todo playa...

No, también tenemos nuestros días. También tenéis vuestros días, ¿no?

María, Gabriel...

¡Hola! ¿Qué tal?

Buenas noches. La cosa empezó bien.

La cosa empezó bien, como si fuera un bar normal.

Un bar normal, donde entras y comentas:

"Pues ¿qué hace?". "Pues hace fatal".

(RÍEN)

El tiempo de Mallorca. Santiago de Compostela.

Y de pronto me entero de la maldición del despertador.

Pues estamos aquí discutiendo con María,

que María nos deja por las mañanas el bar cerrado.

¿Cómo? Llega tarde, se nos queda dormida...

¿Que se queda dormida María? Dime.

¿Que te quedas dormida? Bueno, alguna vez, pero poquitas.

¿A qué hora abres? A las seis.

¡Ostras! Pero llega tarde ella.

Pero si es que eso es una hora de estar durmiendo.

Alguna vez. -La tenemos que llamar a casa

para que venga a abrirnos. -O sea, me llaman a las seis,

yo me bajo de la cama, no me peino, no me ato los zapatos,

vengo aquí y abro. Pues entonces...

Son cinco minutos. Son cinco minutos.

No, no, no, no, llega más tarde.

Es que pierde media hora abriendo aquí,

entre barreras, quitando alarmas y todo,

y nosotros tenemos que esperar aquí todos sentados a oscuras

a que ella encienda las luces. -Aquí eso, me entran a oscuras.

O sea, ¡ellos entran! Sí, sí, sí.

Yo abro una puerta y digo: "Bueno, voy a abrir, voy a preparar...".

Claro. Pero cuando entro allí

y cuando salgo, me los encuentro todos aquí colocaditos...

(RÍE) Con los móviles,

porque, claro, no ven, no les he encendido las luces,

con los móviles y dando guerra.

Y yo ya empiezo el día, hombre, imagínate.

Pues con un estrés... Claro, claro.

Y luego quieren que esté simpática. ¿Cómo puedes estarlo con ellos?

¿Cómo va a estar simpática? Hombre, pero la hora es la hora.

Gabriel, tienes razón, tienes razón.

Si se abre a las seis de la mañana, se abre a las seis de la mañana.

Ni a las 5:55 ni a las 6:05, a las seis en punto.

María, estás destrozando vidas.

María, tú, teniendo esta responsabilidad tan grande,

¿cómo se te ocurre tener vida personal?

(RÍEN)

¿Tú quién te crees que eres? ¿Estamos locos?

¿O qué nos pasa?

¡Lo que tienes que hacer es dormir en un "plegatín" ahí en la barra!

Escúchame una cosa, a mí se me ocurre...

¿Por qué no pasa tú a buscarla por casa?

¡Fuu! Pero nosotros cuando partimos de casa

no sabemos si vas a estar dormida o no vas a estar dormida.

¿Cuándo sabemos? Cuando aparco la furgoneta

y veo las luces apagadas.

Y dices: "¡Jolines, otra vez!". -No.

-"Otra vez se ha quedado pegada".

¿Y por qué no desayunáis en casa? No, desayunamos aquí.

Eso no se puede cambiar. No.

Esté el bar abierto o no esté el bar abierto.

Nosotros estamos aquí y, si no está abierto, que lo abran.

¿Tú qué desayunas, Biel? Un café con leche.

Y ya está. Y ya está.

¿Y para eso tanta guerra? Sí, porque es nuestro tiempo.

Yo pensaba que se desayunaría el tío un pincho de tortilla,

unas tostadas.... No, no.

-No, no, no, cafés con leche.

-Bueno, café con leche y, como máximo, un cruasán

o unas magdalenas, nada más. Y ya está.

Por un puto café con leche...

Gabriel.

(Aplausos)

¿Por 1,50 E...?

(RÍEN)

¿...estás montando este numerazo?

¿Tú eres de aquí? (RÍEN)

¿Tú has oído hablar de Emi y las meriendas?

(Música)

¿No habláis entre vosotros?

Si queréis, os doy clases de mallorquín.

En el fondo, María y Gabriel, yo sé que hay buen rollo,

yo sé que en el fondo, muy en el fondo, os queréis

y por eso os deseo que sigáis teniendo

estas discusiones puntuales... Bueno, puntuales...

(RÍE) Todo lo contrario, discusiones impuntuales.

Pero fue precioso pasar un rato con vosotros. Muchísimas gracias.

(Continúa la música)

Ay, mira, un coche de fuegos de artificio.

Después me encontré con una señora que estaba metida en el coche

como esperando a que le pusieran una multa.

Digo: "Bueno, pues ya voy yo".

¿Qué tal? ¿Cómo te llamas? Isabel.

Mucho gusto. Eva. Igualmente.

¿Y te dedicas a hacer fuegos artificiales?

Sí.

¿Y dónde tienes que ir a poner fuegos artificiales?

Tenemos una fábrica. Ah, fabricáis los...

Fabricamos, sí. ¡Ah!

¿Quieres venir? ¿Lo vamos a ver? Ah, pues sí me gustaría mucho.

Pues vamos a verlo. Isabel,

yo no sé si te has dado cuenta, pero tú estás en el lugar perfecto.

Mira que el mundo es ancho,

pero es que estás en Lloret de Vista Alegre

y es el mejor sitio para ti,

porque mientras existan los desequilibrados de Nana y Monis,

los "dimonis", tú ya te puedes liar

a fabricar petardos de todos los colores,

que estos en 5 minutos se los gastan.

¡Te vas a forrar!

Me invitaste a ir a la fábrica, nos montamos en tu carricoche,

salimos a las afueras del pueblo, nos desviamos a la derecha

a un caminito y llegamos al almacén.

¿Hasta aquí?

Hasta aquí hemos llegado, Isabel. Hasta aquí.

¿Esta es la fábrica?

Esta es la fábrica del petardo.

La nave de arriba...

Pero ¿tú cuántos años llevas aquí?

46 que... Sí, 46.

Estoy casada con el pirotécnico.

¡Ah! Era mi marido.

O sea, tú eres la señora del señor pirotécnico.

Exactamente. ¿Pero de pequeña eras,

cuando eras niña, de tirar petardos? No, no, no, no.

Yo no corría, yo me iba a la verbena y no me molestaba ir a ver la rueda.

Yo iba con mis novios a pasear.

No me gustaba.

Pero empecé con él, ayudándole a trabajar,

y empecé, el gusanito me gustó y ahora me gusta mucho.

De pequeña no le tenías aprecio a los petardos.

Fíjate, te pasaba lo mismo que a mí ahora.

Pero cómo cambia el cuento.

Porque tu marido es el que se encarga de los petardos.

Que eso está muy bien.

Es mucho mejor tener un marido que te enganche a los petardos

a que el petardo sea él. (RÍEN)

Porque, claro, luego te puedes divorciar,

pero en este pueblo no importa, porque te divorcias

y te toca fermentar durante años.

Oye, ¿lleváis los fuegos por toda la isla, por toda Mallorca?

Sí, vamos bastante, sí.

Hemos ido a Alemania... ¡Ah! ¿Habéis ido a Alemania?

Era una cosa de un trabajo de mi hijo.

Ajá. Fuimos dos años cuando estaba él.

Después del primer año que falleció, fuimos allí a Alemania...

¿Que falleció tu hijo? Sí, mi hijo falleció con esto.

Hay cosas que te da la vida,

hay cosas que te da bonitas y otras cosas malas.

Pero me llama mucho la atención que, a pesar de que hayas perdido un hijo

con este trabajo, que tú sigas adelante con él.

Porque yo pienso que él querría que yo estuviera así,

en vez de estar en casa sentada, en vez de...

Y pienso eso, pienso que le gustaría que estuviera aquí.

Me gusta venir aquí.

Cuántas noches he venido aquí a estar solita,

porque está muy tranquilo.

Es verdad que está muy tranquilo. Está muy tranquilo.

Estoy segura de que por las noches cuando vas a la fábrica

tienes esa comunicación

y te da la fuerza tan bestia

que tienes dentro para seguir adelante.

Eso a mí me hace tener fuegos de artificio en mi corazón.

Y para demostrarme de lo que sois capaces,

me citaste a otra cita para enseñarme un "castell de foc".

¿Y sabes qué? No se me ocurre un final mejor

de mi aventura en Lloret de Vista Alegre

que compartiendo tu historia

y compartiendo los fuegos que vendrán luego. Gracias.

(Música)

(Canción en inglés)

"Dejo a Isabel preparando los fuegos de la noche.

Ella ha hecho de los cohetes su forma de vivir

y de superar las adversidades

y, siempre que puede, pinta el cielo de colores

para maravillar a los que estamos en la tierra

y a los que están en el cielo".

(Continúa la música)

Espérate un momento, porque por ahí viene algo.

Hola. Hola.

(RÍE) ¿Y tú quién eres? Soy Paquita.

Hola, Paquita. Uy, me estás deslumbrando un poco.

A ver, la apago. ¿Ahora? Muy bien.

Uy, qué bien. Encantada, ¿eh? ¿Qué tal?

Pues mira, un poco... Un poco bisoja, pero bien.

¿Dónde vas? Pues... hago "nordic walking".

¿Y por qué "nordic walking"?

Bueno, porque eso se lo inventaron los nórdicos y se llama así,

pero son caminatas. Paquita, muy buenas noches.

Cómo mola el "nordic walking", ¿eh? Eso está muy bien.

Para los que no habláis inglés,

corrígeme si me equivoco en la traducción, Pedro,

"nordic walking", eh,

se puede traducir como "andar con palos".

(RÍEN)

¿Por qué se llama así?

Vamos a hablar también un poco de la historia del lenguaje.

Pues el "nordic walking" se llama "nordic walking"

porque lo inventaron los nórdicos.

(RÍEN)

Antes de los nórdicos,

la gente no andaba.

(RÍEN)

La gente iba como Tomeu, en triciclo.

(RÍEN)

¿Y dónde has aprendido a hacer "nordic walking"?

Aquí. Quedamos en...

en el parking de Sa Comuna. Sí.

Y hay una monitora que nos enseña.

¿Y cuál es la técnica?

Eso mejor ella te lo explica.

¿Te vienes? ¿Ahora?

Sí, ahora. Ay, vale. Vamos. Voy.

Vamos. Venga.

Paquita, ibas a reunirte con tus amigas, con tus compañeras,

las "nordic walking girls".

(RÍEN)

Así que digo: "Pues, venga, me agarro este semáforo de mujer

y me voy a ir para allá hasta el parking de Sa Comuna".

¿Ves? Esas son, ¿no?

Sí, ahí están. Pero si eso parece Navidad.

(RÍE) Oye, ¿qué tal?

(TODAS) Bien. -Mis compañeras.

¡Pero bueno!

Chicas, buenas noches. (A LA VEZ) Buenas noches.

Bueno, cuando os vi...

Que digo: "Vaya encuentro".

Que digo... Aquello era...

Entre las luces, los chalecos reflectantes...

Digo: "No sé si vamos a andar o a aparcar aviones".

(RÍEN)

¿Cuánto tiempo lleváis con el "nordic"?

Pues yo, tres años. -Tres años, como yo.

¿Tres años? ¿Y tú también? Sí, empezamos al mismo tiempo.

¿Qué diferencia hay... ? Perdonadme, ¿eh?

¿...entre andar normal y andar "nordic"?

Ah... Mucha. -Eso, ahí tienes a la monitora.

(RÍEN)

¡Ah, que tú eres la monitora! Sí.

(RÍE) Te hago una reverencia.

¿Cómo te llamas? Coloma.

¿Qué diferencia hay entre andar normal y andar "nordic"?

La primera diferencia es que ponemos en marcha

todo el tren superior de nuestro cuerpo.

Así movemos un 90 % de nuestra musculatura.

¡Un 90 %!

¿Y el otro 10 % qué es?

El cerebro y... (RÍE) Sí. Poca cosa más.

(RÍE) El cerebro y el ombligo, ¿no? Ya no hay más.

¿Cuál es la técnica que mejor se les da?

Esta. (RÍEN)

¡Eh!

Con el "nordic walking" se mueve el 90 % de la musculatura.

(RÍEN)

Pero, curiosamente, el músculo que más se mueve...

(RÍEN)

(RÍEN MÁS FUERTE)

Pero ese es otro músculo que también se mueve, ¿no?

Claro. Y muy importante.

Porque muchas venimos aquí para hablar. Para...

-Para desconectar. -A hacer terapia.

¡Ah! O sea, que... Escúchame un momento.

O sea, que esto del "nordic"... ¡Claro! Esa es la excusa.

Nos desconectarnos de todo aquí. Del trabajo, de los niños...

Del marido...

(RÍEN) -Todo.

¿Estáis más relajadas desde que hacéis "nordic"?

Claro. ¿Vuestros maridos lo notan?

Bueno, el mío, sobre todo, nota que no estoy en casa.

(RÍEN)

Dice: "¿Ahora dónde vas?". "A caminar".

Dice: "Estás loca. Si es de noche". Digo: "Bueno".

(RÍE) Claro. ¿Por qué lo hacéis de noche?

Por... Por horario laboral.

Porque muchas trabajamos hasta las 19:00,

y no nos queda más remedio que que venir a las 19:30.

Y, claro,

como es lógico,

mientras se trabaja, todo el mundo lo sabe,

no se habla.

(RÍEN)

(RÍEN MÁS FUERTE)

¿Eh? (RÍEN)

¿Lourdes? (RÍEN)

Esa es la verdadera gimnasia.

Esa es la verdadera terapia "nordic".

Estas mujeres no van a andar, van a desahogarse.

(RÍEN)

A poner finos a los maridos.

Que si el mío no ve la luz al final del túnel,

que si el mío no me fermenta...

(RÍEN)

Vosotros le llamáis "nordic walking",

pero, en realidad, no es un deporte, es un aquelarre.

(RÍEN)

Venga. Venga.

Cambiamos el micro por los bastones.

Mira, el micro lo vas a llevar tú, que eres la representante del grupo.

A ver. Mano izquierda.

Esta. Mano derecha.

-Venga. ¿Preparada? Yo estoy lista.

Venga, vamos. Venga.

(Canción en inglés)

Y llegó el momento de mi cita con Isabel...

en el "castell de foc".

Y mientras me acercaba,

en la noche oscura,

iba mirando para los lados,

no me apareciera...

un Tomeu con un triciclo.

(RÍEN)

Las "nordic walking" haciendo las "walking dead".

(RÍEN) En Lloret nunca se sabe.

Y me encuentro con Isabel, que lo tenía todo preparado, todo listo.

¡Hola! ¡Hola! Ya estoy aquí.

¡Eh! ¿Qué tal? Bien.

¿Ya lo tienes todo listo? Sí. Preparado.

¿Nos vamos para allá? Vamos para allá.

¿Vamos andandito las dos? Claro.

Nos agarramos del brazo...

Le pregunto que si está nerviosa. (RÍEN)

La que estaba nerviosa era yo, que me estaba cagando viva.

Y bajamos hasta el puesto de mando.

Es aquí, en la máquina.

Llegamos. Nos esperaba mucha gente.

Todos expectantes. Con la emoción.

¿Estáis listos? ¿Estáis preparados?

(TODOS) ¡Sí! ¿Preparadas?

¡Dios! Yo no... No lo sé.

Y me dice: "Estos son los controles".

Digo: "Esto es una maleta. ¿Por qué intentáis engañarme?".

(RÍEN)

Isabel me dice: "Pon el dedo aquí".

¿Le doy? Le das.

(Explosión)

¡Ah!

Aprieto y... ¡Pum! ¿Sale un cohete? No, es un aviso.

Y sale el segundo. Y sale el tercero.

Y a partir de ahí, ya surge la magia,

ya empieza el espectáculo.

(Música épica)

(Fuegos artificiales)

Los castillos de fuego siempre cierran las fiestas,

y es un grandísimo honor que esta vez la suerte ha sido mía

por haberlo vivido desde tan cerquísima.

(Continúa la música)

"Y viendo este espectáculo,

pienso que todos somos como un cohete,

dispuestos a volar, a brillar

y a quedar en la memoria de los que nos quieren".

(Música épica)

(Aplausos y vítores)

(RÍE)

Hago así...

(Continúa la música)

(RÍE) Muchas gracias, Isabel.

(Aplausos)

Paisanos de Lloret de Vista Alegre,

después de pasar "48 hores amb voltros"...

(RÍEN)

Ya puedo decir que me siento vuestra paisana.

He aprendido "nordic walking".

(RÍEN)

A sobrevivir en un "correfoc". (RÍEN)

A hacer una ensaimada. (RÍEN)

Pero, sobre todo, he aprendido a hablar mallorquín...

(RÍEN)

Pero no de cualquier manera. (RÍEN)

Yo hablo mallorquín...

"de... perfectamente".

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Paisanos de Lloret de Vista Alegre, sois muy buena gente.

(APLAUDEN Y VITOREAN)

(Música)

¿Cómo te llamas? Pedro.

Pero en mallorquín no te llamarán Pedro.

(RÍE) Eh...

En mallorquín... Ah... Pedro.

Tengo que aprender. Tengo que aprender.

Tú si trabajabas un año conmigo, seguro, seguro, seguro, pero...

Que hablaba ya fluido. Al cien por cien.

-Chica, la ensaimada engorda, como todo en la vida.

Pero si te comes una ensaimada y caminas una hora, no engordas.

Te estoy ayudando.

(RÍE)

Despedimos la conexión

para lo que son los Muppets del infierno.

Eh...

Hasta el próximo aquelarre, amigos.

(Música)

La paisana - Lloret de Vistalegre

17 abr 2020

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