Una nueva mirada a los pequeños pueblos de España, en los que Eva Hache pasará 48 horas para conocer a sus gentes y sus historias. La humorista emprende este viaje con su coche naranja, con el que visitará Artajona (Navarra), Calaceite (Teruel), Chulilla (Valencia), Añora (Córdoba), Elciego (Álava), Alfoz de Lloredo (Cantabria), Oña (Burgos) y Rascafría (Madrid). Un recorrido que mostrará la pluralidad y riqueza de los miles de pueblos que conforman España.

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Para todos los públicos La paisana - Comares - ver ahora
Transcripción completa

sentirme como en casa en todos los rincones.

(Música cabecera)

"Hola, soy Eva Hache y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo,

sentirme como en casa en todos los rincones.

Ser de pueblo mola.

Así que agarro el coche, el micro y a 'paisanear' que me voy".

(Continúa la música)

"Hoy me dirijo a Comares,

un pueblo de la provincia de Málaga de 1323 paisanos

conocido como el balcón de la Costa del Sol.

Aquí me pasaré 48 horas".

(Aplausos y vítores)

¡Muy buenas noches, paisanos de Comares!

(Aplausos y vítores)

(Continúa la música)

(Música animada)

¡Uh!

(Continúa la música)

Me he levantado y me he colocado la mejor actitud.

Con tu color... Lleno de luz...

Siento tu voz.

Sha la la. Sha la la.

Uh, eh... Uh, eh...

Sha la la. Sha la la.

Uh, eh... Uh, eh...

Sha la la. Sha la la.

Uh, eh... Uh, eh...

Nada más llegar al pueblo me doy cuenta,

en el paseo,

que cada rincón tiene, oye, un azulejo con un nombre.

Todo etiquetado.

Como en el súper. (RÍEN)

Mira, ¿ves? ¡Hola! ¡Hola!

Mira, ¿ves? Aquí hay otro.

(LEE) "El rincón de la Teodora".

¿Es usted Teodora? ¡Sí!

(RÍE) Ah, ¿sí? (RÍE)

Pensaba que era una broma. Hola, Teodora.

¡Hola! Mucho gusto.

Yo soy Eva. (RÍE) ¡Ah!

¿Qué tal? ¿Qué hace? Partiendo almendras, mira.

Literalmente.

Para los extranjeros que pasan y se las llevan.

¿Pasan y se las llevan? Sí.

¿Qué pasa? ¿Hay muchos extranjeros? Muchos pasan, sí.

Me voy a sentar contigo. Siéntate donde quieras.

¿Me das una? ¡Cómetela!

(RÍE) No me atrevo a meter el dedo

porque con el palito... No te pego.

¿Eh? No me pegue.

¡Mmm! ¿Has visto qué buena?

(RÍE) Oye, están buenas.

Sí. ¿A cuánto las vendes?

Yo, a puñado.

(RÍE) A puñado, ¿no?

¿Un puñado cuánto es? Dos duros.

Un puñado, dos duros. Pero ahora... O tres.

Ahora, ¿a cuánto? Tres euros.

¿Tres euros? O dos euros.

Un puñado, dos euros. Un puñadico, sí.

Entre dos euros y dos duros hay una diferencia.

(RÍE)

(RÍEN)

Teodora. ¿Dónde estás, Teodora? Aquí, aquí.

¡Ay! ¡Hola, Teodora!

Muy buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches, buenas noches, amiga.

¿Qué tal va el negocio de la almendra?

(RÍEN) Bien, bien.

Bien, bien, bien, bien.

Teodora, tú en tu rincón...

Es algo espectacular.

Tienes tu propia unidad de medida.

Sí. El puñado.

(RÍEN)

Tienes tu propia moneda.

Sí. El duro.

(RÍEN)

Y, aparte, tienes una especialidad gastronómica

que es la almendra partida.

(RÍEN)

Teodora, tú lo que tienes es un país independiente en tu rincón.

(RÍEN)

"Mira". Mira, extranjeros.

(GRITA) ¿No queréis almendras? ¡Hola! ¡Almendras!

¿No queréis almendras? ¡Almendras!

(RÍE) No quieren.

(RÍE)

¿Algunos no se asustan cuando les pegas el grito?

Alguno hace: "¡Ay!".

(RÍEN)

¿Qué te creías? Las voy a cuidar.

"¡Ah!". (RÍEN)

Te da salto.

(RÍE)

(RÍEN)

El puñado de almendras de Teodora, también te digo,

que barato no sale.

(RÍEN)

Pero si no lo digo... No lo digo por los dos duros,

lo digo porque tú, cuando vendes almendras,

no vendes almendras, tú vendes: "¡Almendras!".

(RÍEN)

Y a la gente le sale por dos duros y un infarto.

(RÍEN)

¿Cómo te entiendes con ellos?

Yo... ¡"Almendri, almendri"! "Almendri", claro.

Y luego, para cobrarles y todo eso, los números te los sabes

en inglés, en francés... Sí, digo...

El uno. "Juani".

El uno es Juani.

(RÍEN)

¿El dos? "Juano".

No... (RÍEN)

El dos es "two". "Two".

El tres... "Chachú".

Juani, "two", "three"... "Fi".

"Fri", vale también. "Fri".

Pues ya está, con eso, ya está bien. Con eso ya tengo bastante.

Juani, "tuyu" y "fri", ya está. Ya está.

El tema de los idiomas también lo tienes tú controlado.

Perfectamente controlado. El uno es Juani...

Juani, "juano"... "Juano", no... "Chachú".

Juani, "juanu"... (RÍEN)

¿Pero tú te has dado cuenta de que te has inventado un idioma propio?

Oye, Teodora, ¿quién puso...? ¿Este letrero?

Que lo compré yo y lo he puesto yo.

¿Lo has puesto tú? Sí.

¿Pero aquí qué pasa, en este pueblo? Cada uno puede llegar...

Es que hay muchísimos carteles. Pero esa casa la compró mi marido.

Ah, pues entonces, como es tuya, pones el cartel que tú quieras.

Claro, yo lo he puesto. Bueno, claro, a ti,

que te llegan las cartas, al rincón de la Teodora, ¿no?

Sí, ahí llega. En el rincón de la Teodora...

Tengo el número 13. ¿Dónde?

Ahí, en aquello, pero yo le pongo el 14.

Porque no me gusta el 13.

¿No te gusta el 13? No.

Y como vienen las cartas al de la Encarna, que tiene el 14,

¿lo ves? Pues me las da a mí. Como no te gusta el 13, tú...

Viene al 14. Al 14.

Que digo, por cierto, la placa...

La placa te costó por lo menos "chachu" duros, ¿no?

A mí, conocer el Rincón de la Teodora

me gustó un puñao.

(Música)

Anda, mira...

¿Qué tal? Hola. Hola, buenas.

¿Usted también vende aquí, en la puerta de la casa?

Cuatro cosillas, si pasa algún extranjero, si lo quiere, bien,

y si no, me lo como yo. Aquí, qué pasa,

¿que hay muchos extranjeros o qué? Pues sí que vienen extranjeros, sí.

¿Y tú cómo te llamas? María Cabello.

María, muchísimo gusto, yo soy Eva. Encantada.

Un beso, ¿no? Lo que tú quieras, hija.

Y vendes almendras, vendes... Esto lo compro para mí,

pero si algún extranjero lo quiere, también se lo vendo.

Ah, tú lo compras para ti, pero no dejas aquí fuera.

Pasa un extranjero, "camon, camon, camon",

que tengo esto, esto, esto...

¿"Camon, camon, camon"? "Camon, un momento",

y algunos no quieren, "no problema, no problema".

¿Y has aprendido idiomas? Poquillo, poquillo,

es que me se olvida, cuando aprendo algo, me se olvida,

antes sabía... Para los italianos, "riverechi", y otra cosa más,

pero no me acuerdo mucho, pero cuando voy hablando con ellos,

va saliendo alguna cosa, y entre que le hago con la mano, así,

que me comprende. María...

Si Teodora tiene su propio país y su propio idioma,

tú, en cambio, dominas todos los demás.

Dominas el inglés perfectamente, dominas el italiano,

y dominas el rapidito. ¡Qué velocidad en el habla,

qué riqueza de vocabulario, envidiable!

Yo creo, el Ayuntamiento de Comares, si hay algún responsable aquí,

creo que estáis desaprovechando a María Cabello,

porque ella podría ser la oficina de turismo.

Es que lo estoy viendo, aquí, que sois tanto de carteles,

pues un cartel que ponga, ahí, para los turistas:

"El mejor pueblo de la Axarquía te lo va a enseñar María.

"Camon, camon, uan momento", Estás delante de un monumento.

¿Eh? "Tú eliges la ruta, yo te vendo la fruta".

¿Pero, y el mango? El mango, se lo vendo yo.

¿Comes muchos mangos? Yo, sí, a mediodía, uno,

y por la noche, otro. ¿Ah, sí?

Digo, esto es lo mejor que va al cuerpo, mira,

hasta para obrar, para todo, todo. Para el estreñimiento va bien.

Exagerado, y es de aquí, de Málaga, de lo mejor que hay.

¿Cómo que es de aquí, de Málaga? ¿Tú no sabías eso?

No, yo pensaba que era una cosa tropical.

Ahora hay mucho mango y aguacate, también.

Que no sabía yo, que no sabía yo que esto era tierra de mangos.

Es una maravilla, yo pensaba que era una fruta tropical,

de sitios tropicales, y no solo están riquísimos,

sino que además, María, sácame si miento, que son muy buenos para...

Vamos, que están que te cagas.

¿Tú has viajado, María? Mucho, de hecho, mira...

Almería, cuatro veces, a Huelva, otras tres o cuatro,

a Sevilla, a Granada, a Madrid, a Barcelona, a Roma...

Y Lourdes, a Fátima... Dos o tres cruceros también.

¿Cruceros? Yo, sí, digo, y tengo ganas

de hacer uno más para allá de las islas griegas,

donde están los cocos. Más para allá.

Donde están esos cocos, ¿cómo llaman a eso?

No sé dónde están los cocos. Si no me acuerdo ahora.

¿Tailandia? Yo qué sé por dónde es,

más para allá, para allá,

y quiero ir como pueda, voy a ir antes de cascar.

María, tú has viajado por toda España...

Por donde he podido. Por donde has podido,

y por el mundo, a Lourdes, a Roma, a Fátima, a las islas griegas,

pero tú quieres ir más para allá. A los cocos.

A los cocos. Decía, más para allá, a Tailandia, más para allá,

a Indonesia, más para allá, Filipinas, más para allá,

más para allá, no hay más para allá, María.

Quiero decir que si es más para allá, te vas dando la vuelta,

te vas dando la vuelta, ¿y sabes dónde acabas?

En el Rincón de Teodora con la almendra.

Oye, pues ha sido un placer charlar contigo, María.

Encantada. ¿Me vendes un mango?

Algún mango te vendo. ¿A cuánto me lo dejas?

Coge el que quieras. No, cógelo tú.

Pues cárgate este. Este me llevo.

Anda, eso te lo voy a regalar yo. ¿En serio?

Sí, te lo voy a regalar yo. Eres majísima.

Cuando vengas otro día, me traes a mí un chupachups. Es igual.

Muchas gracias, María. Me regalaste un mango,

muchas gracias, pero yo, María, quedé en deuda contigo.

Tú me dijiste: "Pues ya me darás un chupachups",

y yo, no te lo vas a creer, pero he ido más para allá, más para allá,

más para allá, y te he traído...

¡Un chupachups de coco!

(Aplausos)

Gracias.

(Canción en inglés)

Estamos a casi 40 km de Málaga, que está detrás de aquellos montes.

Todo esto que se ve aquí abajo es la comarca de la Axarquía.

Allí está la Costa del Sol, está, pues eso,

lleno de playas, de ruido, de gente, en cambio, aquí,

en Comares, reina la paz. El silencio.

(Continúa la música)

Uy, mira, aquí hay un señor que quiere ahorcarse.

Hola, ¿qué haces?

¿Estás a salvo, te estás reliando mucho la cuerda?

Aquí, recogiendo la cuerda. ¿Qué eres, escalador?

¿Qué tal? Bueno, hago muchas cosas, sí.

¿Cómo te llamas? Leo, Leonardo.

Leonardo, Leo. Eva. Hola.

Leonardo... Leonardo Andrades.

Leonardo... O Leo, el de la tirolina.

¡Ah, el de la tirolina! O sea, ¿que esto es para la tirolina?

Bueno, esto lo utilizamos ayer haciendo un barranco,

y lo estaba liando, aquí, recogiendo un poco.

Ya, ya, ya. ¿Y esto es a lo que te dedicas tú, Leo?

Sí, yo me dedico al deporte de aventura,

y bueno, aquí, en este paisaje tan bueno que tenemos aquí,

en Comares... Tenemos la tirolina más larga de España

en anclaje natural. ¿Qué dices?

¿Ha habido gente que se haya muerto de miedo

y que se haya tenido que bajar o...? Bueno, ha habido personas...

Hemos tenido clientes que, una vez que los hemos puesto en el cable,

después de varios intentos los hemos tenido que quitar,

porque cuando se ponen en el cable y ven que dentro de poco

están en el aire, a 100 m de altura, a veces...

¿A 100 m de altura? Sí, a 100 m de altura, sí, sí.

Leo, buenas noches. La tirolina más larga de España

en anclaje natural, 436 m de largo,

más de 100 m de altura, poca broma,

porque eso, en la escala de Teodora,

son aproximadamente, 35 puñaos.

A lo mejor esta actividad no es para todo el mundo,

pero hay gente que tiene vértigo,

y asume ese reto, y lo supera.

Te habrás encontrado con gente que se ha emocionado mucho, ¿no?

Pues sí, mira, una vez, vino una mujer más mayor,

que tenía problemas con una pierna,

ella no podía mover la pierna por sí solo, teníamos que ayudarla,

y se tiró una vez, yo pensaba que era suficiente,

pero la mujer quería otra, y se tiró una segunda vez,

y muy contenta, emocionada, naturalmente, por haberlo realizado

y ser capaz de hacerlo naturalmente.

Tú has visto a mucha gente superando...

Admitiendo un reto y superando sus miedos.

¿Y tú has superado algún miedo tuyo?

Bueno, qué pregunta esta.

Hubo un problema personal, tuve...

Me entró un virus, un virus raro, y...

Que me dejó paralítico, entonces... ¿Cómo?

Sí. Joder, vaya virus, ¿no?

Se llama síndrome de Guillain-Barré,

es un virus que afecta al sistema nervioso,

a la transmisión del impulso nervioso,

y te deja paralítico, no puedes... ¿No te llega la orden al cerebro?

Llega la orden, pero tú... Que podía hacer, esta es

la máxima fuerza que yo podía hacer. ¡Ostras!

Y bueno, me ingresaron en el hospital,

los médicos creían que era esclerosis múltiple...

¡Ostras! Yo pensé que a lo mejor,

me tenía que morir ya, digo, ya ha llegado mi momento,

pero bueno, después de una semana con tratamiento,

empezaron a enseñarme a andar, pero como un niño chico,

primero poniendo una pierna, luego, la otra, o sea...

Fue una experiencia vital... Bien importante, ¿no?

Sí.

La tirolina ha sido un reto para mucha gente

para superar sus miedos, y de eso tú sabes un rato,

porque vaya historia la tuya, ¿eh? ¡Madre de Dios!

Atacado el sistema nervioso, te quedas paralítico,

llegaste a pensar que había llegado tu momento.

¿Pues ya sabes lo que te digo? Que sí, que efectivamente,

que llegó tu momento, el momento de superarlo,

y qué bien, enhorabuena por estar aquí hoy.

(Aplausos, música)

Oye, tú crees que... Dime.

¿Me enseñas la tirolina? Sí, te la enseño.

A ver, que recojo esto, que si no... Recoge.

Tardamos... Ven, ven por aquí.

Tardamos unos 45 segundos en llegar desde una punta hasta la otra.

Ajá. ¡Uh! Y esto es la tirolina.

¡Qué me cuentas! No parece tanto, ¿verdad?

De metros, pero bueno... A mí sí que me parece bastante.

Oye, ¿qué te parece...? Yo te invito a ti a que hagas la tirolina.

¿Te atreves a hacerla o que? Yo me atrevo a hacerla.

Otra cosa es que no se me lleve el viento.

Si vemos que hay mucho viento, pues no la haríamos,

porque no llegaría al final, se quedaría la gente muy lejos,

y una actividad que dura en torno a 3 o 4 minutos,

de la otra forma se tardaría mucho tiempo.

Y claro, me dice: "Claro, si hace mucho viento,

a lo mejor tardas un ratito más en llegar al otro lado",

que digo yo, un ratito, ¿cuánto es? A mí, eso me da igual, Leo,

sinceramente, yo lo que quiero es llegar, o sea,

lo que no quiero es tirarme en Comares

y que me tengan que recoger en la isla de los cocos.

Así que dije: "Uan momento, que si eso, ya quedamos para mañana".

Pero de esto ya hablaremos luego, porque...

La verdad es que... Lo que no me esperaba yo

es que al final me dejaras colgada.

(Canción en inglés)

"Hay momentos en que tu vida queda pendiendo de un hilo.

A Leo le pasó, pero lo superó, y ahora depende de otro hilo,

el de su tirolina, pero este lo controla y le hace muy feliz.

Aquí ha encontrado su rincón en el mundo,

decidido a que ningún virus lo vuelva a arrinconar jamás".

(Continúa la música)

Y luego pillo el coche, me doy una vuelta por los alrededores,

y veo una casa preciosa en medio del campo...

(Continúa la música)

¡Hola!

¿Qué tal? Muy buenas. Muy buenas.

Oye, vaya sitio que tienes aquí, ¿no?

Muy solo, muy solo... ¿Muy solo?

Pero qué pasa, ¿que te enfadaste con los del pueblo

y te viniste a vivir aquí o qué? No, no, yo he nacido aquí.

¿Aquí? Aquí.

¿Tú cómo te llamas? José Aguilar.

José, muchísimo gusto, yo soy Eva. ¿Me cojo una sillita?

Sí, sí. Y entonces, ¿qué? Aquí naciste.

Aquí nací yo, mi madre me parió aquí, y aquí estoy todavía.

¿Y de aquí no te has movido? Yo, de aquí, no,

yo nada más he trabajado, he trabajado mucho,

yo he sido ganadero, nada más, guardar cabras.

Pues yo he tenido muchísimas cabras.

¿Sí? Sí.

Y mientras esté vivo, las tendré. Yo no puedo...

No puedo vivir sin cabras. Y el macho, que le tengo allí,

embalsamado, disecado... ¿Qué tienes un macho embalsamado?

Sí, ahí lo tengo, dentro.

¿Lo vemos? Vamos a verlo.

Ay, mira, si parece que está... Hola, ¿qué tal?

Bien. ¿Cómo estás?

Bien, bien. ¿Tú eres la señora de...?

De José Aguilar. Oye, y esta señora, aquí...

¿Cuánto tiempo lleva? Yo la cogí, la disequé,

para tenerla aquí, porque me gusta mucho. El macho que llevé es aquel.

Aquel, semental. ¿Podemos pasar a verlo?

Claro. ¡Madre mía! Vente para acá.

Que es que está entero. Entero.

¡Ostras!

Ahí, con su trocito de piedra y todo.

Si sube eso, corre...

Tiene sus ruedas para...

Ah, que le has puesto ruedas... No va a ser menos,

esto me costó un dineral en disecarlo.

Además le has acoplado como una mesita encima.

Porque ahí va el televisor. Vamos a ver.

¿Para qué quieres un mueble de la tele

pudiendo tener una cabra disecada con ruedas?

Muchísimo más elegante, muchísimo más combina con todo,

y luego, lo que puede sintonizar con esos pedazo de cuernos,

que con eso se pilla hasta el informativo

de la isla de los cocos.

(Música)

Oye, impresiona, impresiona, ¿eh?

Vosotros no lo habéis visto de cerca, impresiona.

Ese cabrón disecado, en...

(Risas)

Se dice cabrón, ¿no?

No, macho. Se dice macho.

Bueno, yo digo cabrón.

(Música)

Ya te digo, un macho cabrón entre las fotos de familia, ¿sabes?

Que da como cosa, que en realidad tampoco es tan original,

porque en qué familia no hay un cabrón

que se cuela en todas las fotos.

A tu mujer qué le parece... ¿Cómo se llama tu mujer?

Dolores. Dolores.

A mí no me hace mucha gracia.

(RÍE) A mí no me hace mucha gracia, dice,

vente para hablar conmigo, ¿no le hablas?

Anda... Ya que le tienes aquí,

de compañero de piso... Si estuviera en el corral, mejor.

En el corral te gustaría más, ¿no? Claro.

Porque además esto te acumulará una de polvo...

Ya ves. ¿Tú qué pondrías?

Yo, pues otra cosa, un mueble y ya está.

O sea, que la profesión... Va por dentro.

¡Ay, madre mía! Lo que ha tenido que pasar esta mujer.

¿Tú qué querías? Tú querías un mueble normal para la tele,

un mueble normal, José, con su maderita, sus puerticas

para el DVD... Es que, claro, fíjate, empatizo contigo,

de verdad, totalmente, Dolores, porque yo un día,

entró en el salón de mi casa,

y me encuentro el macho cabrón ese con...

Vamos, me cago en todo, aunque no haya comido,

aunque no me haya acercado ni a un mango.

(Canción en inglés)

Mira qué bonito, ¿eh? Esto debe ser del pasado musulmán de Comares.

Que está aquí la puerta... ¡Hola! Hola.

¿Esto es por el pasado musulmán de Comares?

Exactamente, esto es la Puerta de Málaga.

La Puerta de Málaga.

¿Qué tal? Yo soy Eva. ¿Cómo os llamáis?

Tamara. -Yo, Antonio.

¿Y vosotros sois comareños? sí, señora, yo soy de aquí,

nacido aquí, viviendo toda la vida aquí.

¿Y tú, también? Yo, no, yo soy de Málaga.

Ah, tú eres de Málaga. ¿Y dónde os conocisteis?

Sois pareja, supongo, vamos... Pues es que doy clase de verdiales.

¿Clases de qué? De verdiales.

Verdiales, ¿qué son, verduras? (RÍE) Sí.

Verdiales es un estilo de música. Ah, vale, vale.

Es un folclore típico que tenemos aquí, en Comares,

y doy clases de verdiales desde hace varios años,

en distintas escuelas y ella, en su día, fue alumna mía.

¡Oh! ¡Oh, la típica historia! Típica historia de alumna-profesor.

Alumna-profesor. ¿Y es tu trabajo, eres músico?

No, qué va, yo soy panadero. ¿Tú eres panadero?

Yo soy un tío completo. ¿Y tú, qué eres?

Confitera. ¿Eres confitera?

Tamara la dulce, Antonio el salao...

Que dices tú, es una relación, no es una relación,

ellos son el melón con jamón del amor.

Yo, lo vuestro, lo veo como una película romántica,

ella, una bella malagueña que quería aprender los verdiales,

él, un maromo comareño, que se los quería enseñar,

los verdiales...

¿Y en qué consisten los verdiales? Pues los verdiales,

es como una pequeña, digamos, para que nos entendamos,

una pequeña comparsa que se compone de un violinista,

una persona que toca el laúd... ¿Un violinista?

Sí, yo soy ese hombre. Hola.

Tres o cuatro guitarras, un panderero,

una persona que toca el pandero, y tres o cuatro platillos,

y luego, un cuerpo de baile. Amenizamos ferias y esas cosas.

Tú no eres comareña, ¿pero tú qué sientes

cuando participa en los verdiales?

Es algo, la verdad, complicado de definir,

es algo que la verdad, nosotros lo sentimos mucho,

y cuando estamos tocando, no sé, es que es el momento, yo...

Es que es como un sentimiento,

no sé, una emoción, no sé explicarlo, la verdad.

Si tenéis la oportunidad, la verdad que...

Estaría bien que lo vierais, digamos, en persona.

Pues nada. ¿Cuándo tengo que venir yo a ver los verdiales?

¿Pues quieres ver verdiales? Claro.

Te lo monto muy rápido. Venga, hombre.

Mañana por la noche nos vemos en el molino.

Allí suena la fiesta que no veas. Venga.

Fiesteros, luego hablamos,

pero muchísimas gracias por introducirme

en esta tradición tan vuestra. Gracias.

Ya entrada la noche, vi una luz, me acerqué...

Un aroma... y descubrí el rincón del pan.

Uy, uy, uy. Hola.

Hola. Hola, ¿qué tal? ¿Se puede?

¡Ah, pero que es el horno!

Sí. ¡Hemos dado con el horno!

¿Qué tal? ¿Qué tal? Muy buenas.

Buenas. ¿Cómo te llamas?

Fermina. Fermina, muchísimo gusto.

Yo soy Eva.

Mira, mira, mira... Ostras, ¿pero todo esto es horno?

No quiero tocar, no quiero tocar.

¿Qué tal? ¿Cómo te llamas? Yo Carlos.

Carlos, mucho gusto. ¿Y tú?

María. María.

¿Cuánto tiempo llevas de panadera, Fermina?

Desde la edad de diez años. ¿Desde que tenías diez años?

Estoy aquí. Y todavía estoy. ¿Y todavía estás?

¿Qué sois, madre e hijos? No.

Tía y sobrinos. Ah, tía y sobrinos.

Tía y sobrinos.

¿Y cómo les metiste en la cabeza que fueran panaderos?

¿O quisieron ellos? Les gusta a ellos.

¿Sí? Desde pequeños.

¿Desde los diez años también los tienes aquí metidos?

Desde antes.

Fermina, buenas noches. María, Carlos.

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Por circunstancias de la vida, ha sido Fermina la que os ha criado

y oye, juntos habéis vuelto a levantar la panadería.

Y es una panadería clásica.

Es blanco impoluto con ese aroma a pan increíble,

sin animales disecados.

(Risas)

¿Aquí qué tenéis, todas las recetas del pan?

No, esto son esquemas. Perdón, ¿cómo que son esquemas?

Hormonas, esteroides.

Qué es esto.

Son esquemas.

Estudié medicina, así repaso un poco...

¡Ah, que has estudiado medicina! Sí.

Ostras, María, ¿lo estás viendo? Es increíble.

Mira, inmunosupresión. Inducción y antirechazo.

Globulina, páncreas.

Pero... ¿y esto qué es, para repasar?

Sí, estoy estudiando el MIR. Claro.

Para repasar un poco en la pizarra que tengo aquí.

Ostras... ¿Y te da tiempo a todo, María?

Bueno, sí. Porque nos organizamos entre nosotros, pues...

Ahí va.

Él también estudia a bombero y estamos...

¿Que tú estudias para bombero, Carlos?

¿Y tú no tienes apuntes? Pues sí, alguno hay en algún lado.

¿Dónde están los tuyos?

Están por aquel lado, ¿no?

María, has llenado las paredes del obrador

con esquemas y apuntes de medicina para sacarte el MIR.

Que digo yo, qué cosa tenéis aquí en Comares,

que no dejáis un azulejo sano.

A mí me parece formidable.

También te digo, ten cuidado,

no vayas a confundir baguete con torniquete y la liemos.

Pero no solo María, sino que Carlos... Tú también.

Resulta, un hombre que está estudiando para bombero

y tiene también apuntes por las paredes.

Qué digo yo...

En Comares no es que todo tenga su rincón,

es que hay rincones y subrincones.

Dentro del rincón del pan está el rincón del apunte.

¿Y de dónde salió lo de que estudiaran?

Ya tenían un trabajo...

El director de este colegio, cuando nos llamaban a nosotras

para que fuéramos a ver las notas y coger las notas,

nos decían que podían estudiar una carrera fácilmente.

Y nosotras, como todo lo hemos dedicado a que sigan estudiando

para que su vida no sea como la nuestra,

porque la nuestra ha sido muy dura. Muy dura, muy dura.

¿Y tú qué es lo que más has aprendido de ella?

Yo la cultura del esfuerzo. Es difícil de encontrar.

Que no es poco. Ya ves.

Ella tiene más mérito que nosotros. ¿Por qué?

¿Por qué tiene más mérito?

Bueno... No vamos a decir nada.

Jope... Chiquilla, porque...

-Tranquilo, hombre... -Que le da sentimiento.

¿Le da sentimiento?

¿Que hay algo que me quiere contar o no me puede contar?

Que dice que nosotras, que mi hermana y yo, los hemos criado.

Ellos dicen que tenemos mérito.

El valor es incalculable.

Nosotros los hemos ayudado a ellos y ellos a nosotras.

Claro. Pero os emocionáis todos, eh...

Pues claro, si todo se lo debemos a ella.

Ella es...

Carlos, María... Gracias a Fermina, habéis podido estudiar

para hacer lo que queráis, para ser lo que queráis en la vida,

para ser doctora y bombero,

y vosotros le devolvéis toda esa sabiduría,

todo ese amor para que podáis seguir haciendo pan juntos

y yo estoy segura de que los dos vais a aprobar a la primera

porque para vosotros va a ser pan comido.

(Aplausos)

(Música)

"El refrán dice que las lágrimas con pan pronto se secarán

y así es la historia de esta familia.

La vida les ha llevado a arroparse con un manto de harina

al calor de un horno de leña

y con el mismo cariño que les ha ayudado a salir adelante,

amasan cada noche el pan de mañana".

(Continúa la música)

(Música)

Al día siguiente lo primero que hice por la mañana fue

mirar si hacía viento o si no hacía viento para tirarme en tirolina,

y como vi que la cosa estaba calmada, me di una vuelta.

(Continúa la música)

Caminando por los rincones,

por las callejuelas tan bonitas de Comares,

de pronto me encontré El rincón tropical.

Hola.

Pero míralos.

¿Hablan o no hablan? Cuando a ellos les parece.

Ah, claro. Cuando tienen algo que decir.

Claro... ¿Cómo se llaman?

Manolito... El blanco es cacatúa y el guacamayo es Pepe.

Hola, Pepe. ¿Y tú?

Miguel Cabello. Miguel, muchísimo gusto.

Oye, ¿y estos qué hacen aquí?

Aquí los tenemos.

Están criados aquí desde chiquitos y aquí los tenemos.

¿Es tuyo el bar? Sí.

Bar Tropical. Bar Tropical.

¿Por qué le llamaste Tropical al bar?

Porque me gustan mucho los animales y...

cosas del campo, y por eso decidí ponerle Bar Tropical.

Miguel, tú me dijiste: "He puesto al bar de nombre Tropical

porque me gustan mucho los animales y las cosas del campo de aquí".

Digo: "¿Será que está nervioso?".

Porque claro, mucha lógica no tiene.

Quiero decir, si te gusta lo de aquí, no le llamas Tropical.

O sea, si le llamas Tropical es porque te gustan las cosas de allí.

En fin, yo me quedé así y en lo que me ha venido ha sido:

"Como sé que te gusta el arroz con leche,

por debajo de la puerta te he metido un ladrillo".

No te vayas a comer el micro.

¿Está rico?

Este guacamayo es de pocas palabras, ¿no, Miguel?

Habla muy poco, es muy serio. ¿Es muy serio, no?

Y oye, con el guacamayo la verdad que no hubo mucha química.

No, no, no...

Pero oye, la cacatúa y yo...

Me llamo Eva. (HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

Sí, de Segovia, sí, sí.

Sí, sí, de donde Perico Delgado.

Ya, ya, también es muy guapo. (HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

Ya, eso es que no me conoces bien.

La cacatúa... La cacatúa Manolito es un poco...

Es un poco del idioma de María, ¿no? No calla, oye.

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE) No, no, no me quedo muchos días.

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE) No, 48 horas, apenas.

Y luego vuelvo para hacer un monólogo otro día.

¿Vas a venir al monólogo?

Habla más que un pueblo, qué maravilla.

Que también te digo una cosa,

la entendí muchísimo mejor que a Teodoro hablando en inglés,

eso también, ¿eh?

Miguel también vendrá, claro.

Pues me voy a tener que marchar.

No, hombre, no. No me puedo quedar más rato.

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

Que no, hombre, no me quedo. Me tengo que marchar.

Que no me quedo.

Miguel, tengo que darte muchas gracias

por descubrirme tu rincón tropical.

Cuando llegues al bar, a Pepe le das recuerdos de mi parte,

pero a Manolito... dale un pico.

Adiós, Manolo. (HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

La verdad que ha sido un gusto conocerte.

Adiós, Miguel.

Me da pena.

Siento que he dejado ahí una amiga.

Adiós.

(Música)

Mira, hay una mujer aquí.

¡Hola! Hola.

No tiene un punto feo el pueblo. No, esto es tremendo.

¿Tú cómo te llamas? Miriam, ¿y tú?

Eva. Ah, Eva.

Encantada. Encantada.

Qué bien. ¿Y qué tú haces aquí?

(IMITA ACENTO) ¿Y qué tú haces aquí? ¿Tú no eres de aquí?

No, ni tú tampoco. No, yo soy de Segovia.

¿De dónde eres? Ah. Yo cubana.

¿Eres cubana? De La Habana.

¿De La Habana? ¿Y qué haces aquí?

¿De vacaciones?

No, me vine a vivir con mi hijo y mis tres perros.

Ostras, pero menudo cambio. Yo soy fotógrafa y profesora de arte.

Me vine el año pasado, estuve mirando España.

Y por cosas de la vida, paré en Comares.

Cuando llegué aquí, noté esto diferente.

Esto es completamente... Nunca había visto un lugar en el mundo.

Yo he viajado un poco... Como este pueblo.

Pero vivo enamorada.

Vengo todos los días aquí, donde tú me ves.

Esta es mi terapia. Dime si es mejor que nada.

Dime.

Hola, Miriam, buenas noches.

¿Qué quieres que te diga? Claro que sí, esto es diferente.

Esto es precioso.

No imagino el momento en que esta mujer

llegó por primera vez a Comares.

Allí María "camon camon" vendiendo mangos, un hombre con unos loros,

el Rincón Tropical.

Pero chica, esto es exactamente igual que La Habana.

En Cuba somos intensos, tú lo sabes.

Mucho. Muy intensos.

Entonces lo que pasa. Nosotros no tenemos barreras de comunicación.

Yo te digo: "Hola, ¿qué tal?" y tú te haces la loca,

va otro día: "Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás?" ¿Tú me entiendes?

Entonces tú ya: "Ah, hola, ¿qué tal?".

Entonces yo rompo las barreras.

A los españoles siempre les hemos gustado mucho nosotros, tú sabes.

Oye, igual sales de aquí con novio. Quién sabe.

Ojalá, si me pasa, yo te invito a mi boda para que vengas.

Eres mi madrina entonces.

Es verdad que los cubanos sois intensos y rompéis barreras.

Es verdad. Pero intensos. No llevábamos cinco minutos juntas

y ya me he convertido en la madrina de tu boda.

Que digo, pasan diez minutos y las que nos casamos somos nosotras.

Oye, ¿te has fijado, Miriam, que aquí todo el mundo tiene

el rincón de Paco, el mirador de Pepe,

la calle de Teodora. Todo el mundo tiene...

Un nombre, porque ellos son todos familia.

Es un pueblo de familias.

¿Algún día te imaginas que tengas tú aquí tu rincón?

Mi hijo dice que si compramos una casa y ponemos El rincón de Miriam,

que es mi nombre o El rincón Cubano.

Sabrá Dios lo que le pongamos, pero también.

Es chistoso, pero puede ser. Pero ¿es posible?

Todo es posible. ¿Tú sabes que en la vida no hay nada que no sea posible?

Miriam, te dejo aquí. Me dejas en mi punto.

Ya sabes, tienes una deuda conmigo. ¿Promesa?

Promesa. Dame el dedo. Ahí...

Si te casas... Vienes.

Te amadrino. Eres mi madrina.

Y la otra es si abro El rincón Cubano.

También. Allí mismo estoy yo.

Empezar de cero en un sitio nuevo siempre es complicado,

puede ser duro, pero, como tú dijiste,

y esto es una enseñanza internacional también,

todo es posible. Así que, para que tengas tu rincón en este pueblo,

yo voy a poner la primera piedra... La primera baldosa.

(Aplausos)

Ya tiene rincón tu hogar, amiga.

(Música)

Pero yo había quedado con Leo, a ver si esta vez el viento

me permitía tirarme con seguridad por la tirolina.

La cosa está calmada.

No viento, viento en popa, ¿no, Leo?

(Música suspense)

Bajamos hasta el anclaje natural.

Me asomo al vacío.

Bueno... ¿Qué te parece, Eva? Peligroso.

Peligroso, ¿no?

Me empezaron a pasar imágines de mi vida.

Colegio.

Mi primera casa.

Mi segunda comunión.

Y Leo empieza a ponerme guantes, arnés, casco.

Tenía yo más complementos que la Barbie.

Según me iba poniendo más cosas, yo estaba proporcionalmente

como si me hubiera comido siete u ocho mangos, María.

Más veo el cable, más... no sé si me apetece.

Sí, además lo vas a disfrutar. Verás cómo lo vas a disfrutar.

Estoy nerviosa.

Quiero decir cosas, pero no... Dios, se ha subido ahí.

Eva, vente hacia acá, por favor.

(CANTA) "Esto no tiene vuelta atrás, Leo".

Dios...

Vale, yo necesito. Ponte aquí, por favor.

Aquí.

Necesito que hagas esto.

Pon tu mano aquí, un pie y aproxímate tu pecho al cable.

¿Quieres desde este lado o desde el otro.

De ese, espera un momentito a ver.

Vale, siéntate ahora, siéntate. Pero vente para acá.

A ver si voy a salir ya zumbando.

Cógete aquí al manillar. Dios, espérate.

¡Socorro!

Ay, no me sueltes, no me sueltes. Que me voy para abajo.

¡No quiero marchar! A ver, Eva, cuidado, espérate.

Me da mucho miedo.

Rafa, ¿me recibes? Cambio.

Dios, Rafa. Alto y claro, alto y claro.

-Bueno, Rafa, nos lanzamos en breve. -Recibido, recibido.

¿Vamos a salir zumbando ya? ¿Sí?

¿Levanto los pies?

No quiero, me da mucho miedo.

¿Levanto los pies? ¿Nos vamos ya?

(GRITA)

¡Ostras!

(RÍE)

¡Guau, ostras! ¡Qué guay!

Oye, un abrazo. ¡Ay, madre!

¡Qué pasada, Leo!

Estuve apunto de no tirarme, te lo digo.

Menos mal que no lo hice, menos mal que me atreví

porque ha sido una de las experiencias

más espectaculares de mi vida. Gracias.

(Aplausos)

Pero claro, fue tocar el suelo y Leo me hizo otra propuesta.

¿Y ahora qué?

Ahora experiencia única en España, Eva.

Imagínate que te cuelgue con el arnés,

como hemos hecho en la tirolina, pero en una hamaca

y que tú puedas ver los casi 100 metros de altura

desde arriba hacia abajo. ¿Qué tal?

Acepto. ¿Aceptas, no?

Voy a preparar el material y... Vale.

El casco déjalo por aquí. Estas son las hamacas.

¿Subo?

(Música tranquila)

Y colgada en la hamaca, a más de 100 metros de altura,

con esas vistas increíbles, por fin encontré mi rincón en Comares.

Muchísimas gracias. No pensé que iba a decir esto nunca.

Muchísimas gracias, Leo, por dejarme colgada.

(Risas, aplausos)

"En Comares he aprendido que todos encajamos en algún lugar del mundo,

y que si todavía no has encontrado tu rincón,

en algún momento aparecerá un lugar donde sentirte a resguardo,

rodeada de tu gente, y cuando por fin lo encuentras,

ya puedes decir: 'Lugar, dulce lugar'".

(Música suave)

Pero antes de irme, yo tenía pendiente una cosa.

Bueno, una cosa. Una fiesta. Y qué fiesta.

La fiesta de los Verdiales.

Hola.

¿Qué tal?

Hola. Oye, pero qué... Hola.

Llego y allí está todo el mundo.

Miriam, Teodora, Pedro, Miguel,

José y Dolores, todo el mundo.

¡Ay, amiga! ¿Cómo estás?

Bien, ¿y tú? Qué bien, muy bien, muy contenta.

¿Cómo estás? Bien, bien.

-Eva, nosotros tenemos el deseo

de que tú te pongas el sombrero de Verdiales.

Yo me pongo el sombrero de Verdiales, por supuesto.

Pero si es precioso. ¿Y qué tengo que hacer?

Nada. ¿Nada?

Nunca había tenido el pelo tan largo, ni tan alto.

(Música)

Qué barbaridad, qué fiestón.

Fue el mejor final posible.

Paisanos de Comares, he pasado 48 horas con vosotros

y ya puedo decir que me siento vuestra paisana.

Es verdad que aquí tenéis idiomas propios,

mangos propios, vuestras almendras, vuestros loros,

vuestras cabras disecadas, pero lo más importante,

es que todos tenéis vuestro rincón

y sois tan generosos, tan abiertos y tan casa de acogida,

que cada rincón es el rincón de todos los que venimos de fuera.

Paisanos de Comares, sois muy buena gente.

(Música)

¡Gracias!

He estado toda la vida preñada, yo estaba siempre preñada.

¿Qué me dices? Hasta por el camino parí.

¿Cómo fue que pariste por el camino? Salimos para Málaga y no dio tiempo.

Salió para fuera. Me llevan a cagar y salió él.

Eso no lo pongas.

Yo, cuando me ponen esto así en el micro

es porque sé que las cosas se pueden caer.

No va a pasar nada, no te preocupes.

Tengo que tener todo enganchado en altura que si no se puede caer.

-El micro...

-Píllate el micro, que se te ha caído.

¿Vas a ver "La Paisana"?

¿Vas a ver "La Paisana"...? "La Paisana".

Los viernes.

(Música créditos)

La paisana - Comares

03 abr 2020

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