La noche temática
­ ­ ­ ­

La noche temática

Los sábados en la 23:00 h.

Síguelo también en directo en RTVE.es

Dirigido por: Cecilia Fernández

La Noche Temática comenzó su andadura en La 2 de TVE en octubre de 1995. A lo largo de su trayectoria, el programa ha conseguido unos índices de audiencia muy por encima de la media de la cadena y una aceptación por parte del telespectador que se ha mantenido prácticamente inalterable en el transcurso de los años.

La Noche Temática utiliza un formato poco habitual en la programación de las televisiones generalistas. Un formato interesante y distinto, abordar un mismo asunto desde distintas ópticas en una combinación de documentales, apoyado en ocasiones con largometrajes. Un espacio abierto a todos los conocimientos, que explora todas las corrientes de ideas, abierto a la innovación y al cambio.

Los contenidos de los documentales de La Noche Temática facilitan una mirada a los acontecimientos que han marcado el último siglo y a los asuntos que marcan las tendencias del actual. El programa invita cada semana al telespectador a perfeccionar sus conocimientos, a analizar los más importantes acontecimientos de la historia, a profundizar en los temas sociales, a conocer a fondo personajes relevantes, a descubrir otros horizontes y a entender otras culturas.

El equipo del programa utiliza una gran parte de sus recursos e infraestructuras en la búsqueda de las mejores piezas documentales que existen en el mercado mundial para proponer al espectador tanto obras originales como obras de patrimonio, nuevos talentos y valores seguros, formas sorprendentes y formas clásicas.

Este contenido solo está disponible para España y Andorra por restricciones de derechos.

5610918 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
No recomendado para menores de 12 años La noche temática - La cara oscura del chocolate - ver ahora
Transcripción completa

Nuestro planeta devora cada día más y más chocolate.

Siete millones de toneladas al año.

Un consumo que se duplica cada diez años.

El chocolate no es un producto como los demás.

El público se agolpa en sus salones. Todos los fabricantes

están presentes, desde los artesanos a las multinacionales.

Incluso los países productores envían delegados

para explicar a los niños cómo fabrican su dulce favorito.

¿Conocéis Costa de Marfil?

Es el país que más cacao produce

del mundo.

Al fruto del árbol del cacao lo llamamos vaina.

Mirad el tamaño de nuestras vainas.

Nosotros cuidamos de nuestras plantas,

son vainas de amor.

Nosotros las cuidamos, como a vosotros.

Nos tomamos nuestro tiempo para recogerlas con alegría,

para separarlas con cuidado de los árboles sin hacerles daño,

porque en Costa de Marfil lo hacemos todo con amor.

En un rincón del salón, una sorpresa.

La industria le ha hecho un pequeño hueco

a una ONG que no tiene pelos en la lengua.

Si habéis comido mucho cacao en los últimos 20 años,

os habéis alimentado del trabajo infantil,

de la esclavitud, del trabajo infantil con productos químicos

muy peligrosos y cargas muy pesadas.

Los fabricantes se han puesto en marcha para demostrar

que quieren salvar el planeta y mantener sus manos limpias,

y, sobre todo, que ya no tienen nada que ocultar.

Los fabricantes ya no están en la negación absoluta.

La deforestación,

el trabajo infantil, son cosas de las que hablamos

y de las cuales somos muy conscientes, y le aseguro

que realmente nos molestan.

Durante los últimos diez años, la industria del cacao

se ha comprometido a hacer todo lo posible por salvar los bosques

y enviar a los niños a la escuela.

Pero ¿en qué han quedado esas buenas intenciones

cuando investigamos sobre el terreno?

Este es el puerto de la capital económica

de Costa de Marfil.

El país produce el 40 % del cacao mundial.

Es, aunque no lo sepamos, el cacao que más consumimos.

En Costa de Marfil, como en el resto del planeta,

no existen plantaciones gigantes de cacao

controladas por las multinacionales.

El cacao lo cultivan

cientos de miles de productores en pequeñas y remotas parcelas.

Una larga cadena de intermediarios lo transformará

y llevará hasta los expositores de nuestros supermercados.

Hoy vamos a remontar esa cadena hasta llegar

allí adonde no suelen llegar las miradas de los occidentales.

Viajamos al extremo oeste del país.

A ocho horas de la capital, comienzan los grandes bosques.

El 40 % del cacao marfileño hoy sale de aquí.

Aún seguimos por la carretera principal,

pero cuando ven nuestra cámara, algunos niños salen corriendo.

Nos aproximamos a la tierra del cacao.

¿Por qué le dices al niño que huya? Eso no está bien.

¿Trabaja para ti? -No.

-¿Y por qué le dices que huya? -¿Por qué me grabas?

El trabajo infantil en las plantaciones

está terminantemente prohibido.

Está castigado con penas de prisión de hasta seis meses,

pero es muy complicado demostrarlo.

Hemos llegado al extremo oeste.

Hace un buen rato que hemos salido de la carretera principal

y ahora hasta los caminos empiezan a no parecer caminos.

¿Tu contacto no te dijo que estaba bloqueado?

-Aún faltan 5 kilómetros para llegar al pueblo.

¿Podemos ir por la derecha o es para las motos?

Cuando los camiones sobreviven al barro,

aún tienen que enfrentarse a una extraña milicia.

Los llaman dozos.

Ellos dicen reemplazar a la policía.

Piden dinero a todo el que pasa.

Especialmente a los camiones de cacao.

Si alguien quiere pasar, tiene que darnos diez francos.

O 500 francos.

Un con camión grande cargado son 1000 francos.

-¿Un camión cargado? -Sí.

Estamos a 10 kilómetros de Liberia...,

en uno de los últimos bosques protegidos de África Occidental.

O en lo que queda de él.

Los árboles se han transformado en grandes esqueletos blancos,

han sido destruidos para dejar sitio al cacao.

Toda la vegetación que vemos a los pies de los árboles blancos

son plantas de cacao.

Son plantaciones ilegales.

Este bosque está protegido.

Nadie puede apropiarse de la tierra y mucho menos cultivarla.

En teoría,

está prohibido incluso entrar aquí sin autorización

del gobierno, del Departamento de Aguas y Bosques,

un organismo estatal que supuestamente controla el bosque.

Pero la ley no ha llegado hasta aquí.

Tras cuatro horas de pistas forestales,

llegamos a un campamento clandestino.

Es un territorio sin ley.

Los ilegales se han apropiado de un bosque que no les pertenece.

Nadie puede saber que somos periodistas.

En el corazón del bosque, todo el mundo desconfía.

Nos acompaña un marfileño miembro de una ONG.

¿De qué tienes miedo?

En el campamento viven unas 40 personas en cabañas.

Solo hombres y niños.

Beben agua del río y se alimentan de los plátanos

y de la mandioca que cultivan en el bosque.

Su trabajo consiste en abrir las vainas del cacao

con machetes.

Sus golpes han de ser precisos.

La cáscara es dura y los machetes están afilados.

Dentro de las vainas,

los valiosos granos de cacao aún están blandos y húmedos.

Después los separan para un primer secado.

A continuación los ensacan y algún hombre enviado

por una cooperativa al que llaman rastreador vendrá a comprárselo.

La juventud de los trabajadores salta a la vista.

Aquí, uno de cada tres trabajadores es un niño.

Estos niños no son marfileños, son todos emigrantes.

Vienen de Burkina Faso, el país vecino.

Hace mucho tiempo que allí no llueve.

Y el cacao de Costa de Marfil es a menudo su única esperanza

de sobrevivir.

Brahmán solo tiene 13 años.

¿No quiere ir a la escuela?

¿Por qué no voy a la escuela? -Sí. ¿Por qué?

Dejé de ir. -La dejó.

Sus padres no se lo podían permitir.

-¿Cómo terminaste aquí?

-Vino con mi hermano mayor.

Boubacar es el más pequeño del campamento.

-¿Y a ti la escuela no te interesa?

-No, no me gusta la escuela.

Necesito ganar dinero.

Sufrimos mucho, dormimos debajo de los árboles.

No tenemos casas limpias.

Hay muchos mosquitos.

Cuando acaba el año caes enfermo.

Tienes que ir al hospital y gastas dinero.

Al final, cuando haces cuentas, no has ganado nada.

Pero ¿qué podemos hacer?

Tenemos que comer.

-¿A quién le vendéis el cacao?

-A los rastreadores que vienen aquí a comprar nuestra producción.

-¿Quiénes son los rastreadores?

-Hay muchos. -¿Quién los envía?

¿Los grandes compradores?

-Sí, los grandes compradores. Las cooperativas.

-Entonces ¿no sabes en realidad adónde va tu cacao?

No, yo se lo vendo a cualquiera que venga.

Este bosque teóricamente debería estar vigilado

por las autoridades marfileñas,

especialmente por el Departamento de Ríos y Bosques.

-¿Nunca veis a los agentes de Ríos y Bosques?

Pasan por aquí, pero no nos molestan.

Oficialmente el gobierno de Costa de Marfil tiene un plan

para luchar contra la deforestación.

Consiste en desplazar a los cultivadores y concentrarlos

en una zona especial para el cacao.

El 40 % del bosque sería sacrificado

al servicio del cacao para poder reforestar el 60 % restante.

Pero de momento no ha habido cambios

y los trabajadores ilegales siguen llegando

desde la vecina Burkina Faso,

huyendo de la pobreza y de la sequía.

Todos los jóvenes que trabajan aquí llegaron siendo niños

y llevan años prisioneros del bosque.

Aziz es uno de ellos.

-¿Tus padres se quedaron? -Sí.

Están en Burkina. -¿No los ves nunca?

No, hace seis años que estoy aquí

y no he visto nunca a mis padres. -¿Llegaste aquí con 15 años?

Sí. Y ahora tengo 21.

-Llevas mucho tiempo sin ver a tus padres.

Es mucho sufrimiento. -¿Nunca has vuelto a Burkina Faso?

No.

Desde que llegué aquí, nunca he vuelto.

-¿Por qué? -Porque solo este año

he empezado a ganar dinero.

Solo este año.

Ese es el secreto más sombrío

de las plantaciones clandestinas de cacao.

Aziz ha trabajado cinco años gratis

y este año, por primera vez,

su jefe le ha dado una pequeña parcela de cacao.

Él ha vendido su producción y por fin ha podido ganar algo

de dinero.

Trabajo a cambio de comida

y, después, a cambio de unos pocos árboles de cacao.

Descubrimos que es un sistema generalizado en los campos.

Ali acaba de recibir la primera parcela de su jefe.

-¿Tu jefe no te daba nada de dinero?

No, nunca.

No recibí ningún dinero hasta que él no decidió

que había trabajado lo suficiente como para tener mi propia parcela.

-¿Has trabajado gratis durante seis años?

-Así es. -Eso es esclavitud.

Sí, pero es la única forma de tener algo propio.

Es la única forma.

Este año he cosechado un saco y medio.

Un saco y medio son 180 kilos de cacao, 210 euros.

De ahora en adelante, eso será lo que Ali ganará al año.

Un poco más lejos, en la carretera,

nos cruzamos con un niño

que acaba de llegar de Burkina Faso.

Se llama Ulisha. Para él,

esto es solo el comienzo.

-Alguien le envió aquí.

-¿Puede decirte cuánto dinero gana?

-Le pagarán, sí. -¿Cuánto?

La pregunta incomoda al pequeño.

-Si trabaja,

después tendrá su propia parcela.

De acuerdo.

Ahora trabaja gratis,

pero todo lo que hace se tendrá en cuenta.

Luego tendrá su parcela. -¿Qué edad tiene?

-No sabe qué años tiene. -¡No lo sabe!

-¿Dónde está tu jefe? El dueño del campo.

Estaba aquí, pero se fue al pueblo.

El pueblo de Guillo está a 40 kilómetros del bosque.

Es aquí donde llegan los niños de Burkina.

Sus padres los venden para que trabajen en los campos

de cacao.

Los traficantes los captan en la estación de autobuses.

Para infiltrarse en su red,

el voluntario de la ONG marfileña que nos acompaña

se hará pasar por un cultivador de cacao.

Los autobuses paran allí.

-Es la estación más importante. -De acuerdo.

¿Vas a preguntar cuándo llegan los niños de Burkina?

-Sí, voy a preguntar a qué hora llegan los autobuses

y si puedo encontrar niños que trabajen para mí.

(Truenos)

Esa noche equipamos a nuestro cómplice marfileño

con una cámara oculta.

En la estación se encuentra con dos traficantes.

Ellos saben detectar a los niños más vulnerables,

aquellos que están dispuestos a trabajar gratis

a cambio de comida.

También mencionan que un hombre dirige esta red.

-Estamos aquí todos los días, las 24 horas.

Ni siquiera vamos a nuestra casa.

Podemos pasarnos aquí dos meses sin movernos.

Todos los tratos pasan por nosotros.

El otro día llegaron dos niños muy pequeños.

Estaban buscando trabajo.

-¿Tenían 15, 14 años?

-Algunos se quedan ahí sentados.

Incluso tienen problemas para comer.

Si encuentran un trabajo, pueden quedarse dos años.

-¿Cuántos años trabajará antes de quedar libre?

-Eso depende del niño y de lo que le hagas hacer.

Nosotros somos especialistas, lo sabemos todo.

Algunos quieren trabajar para ganar dinero,

pero hay otros que solo quieren trabajar porque tienen hambre.

-Tienes que hablar con el viejo.

-Sí, lo haré. -¿Se solucionará rápido?

Sí, te encontrará enseguida algunos niños.

Ese al que esos hombres llaman el viejo es el jefe de la red.

Los niños hambrientos están dispuestos a hacer

cualquier cosa por trabajar.

Al día siguiente, volvemos a la estación.

El viejo es un miembro destacado de la comunidad burkinesa.

Confía en mí, te encontraré niños.

Ningún problema.

-Estoy dispuesto a pagar.

-Si encontramos niños para ti, yo me alegraré mucho.

Iré a visitarte.

Yo estaré contento y tú también. Tú saldrás ganando.

-Había pensado pagar 200 000 a los padres.

-Eso está bien.

-¿Tú les envían los 200 000 a los padres?

-Sí. -¿Y cuánto tiempo pueden trabajar?

¿Tres años, cuatro?

-Pueden estar tres años o pueden estar dos años.

-No puedo pagar más.

-No te preocupes, no todos tienen el mismo precio.

-¿No es un único precio para todos? -Como los corderos,

no todos valen lo mismo.

Ve a tomar un café. Yo llamaré a los niños.

Voy a llamar a los niños.

-¿Los vas a llamar ahora mismo?

De acuerdo.

Los 200 000 francos CFA son 300 euros,

el precio de un joven esclavo durante 3 años.

Mientras nuestro amigo toma un café,

el jefe de la trama hace unas llamadas,

pero desconfía y llama a sus hombres en el bosque.

Ellos le cuentan que unos periodistas han preguntado

sobre las plantaciones clandestinas.

Ante nosotros finge sorpresa, como si no lo creyera,

pero está nervioso.

Alguien me ha dicho que ha venido gente

con el grupo de Adama, con un hombre blanco,

para visitar la zona.

Me han dicho que son periodistas.

No sé. Yo no me lo creo.

-No es verdad.

-Espera. Llamo a mi amigo.

No pueden entrar en el bosque.

Yo no me lo creo.

No, no puede ser. La gente no dice la verdad.

¿Adónde han ido exactamente?

Nunca habríamos podido visitar las plantaciones clandestinas

sin un cómplice.

El viejo desconfía de nuestro amigo y quiere que hable

con uno de sus hombres que controla el bosque.

Ahora sabemos que todo el tiempo hemos estado vigilados.

Nos han descubierto.

Buenos días.

¿Qué aspecto tienen? ¿Hicieron muchas fotos?

¿No hicieron preguntas incómodas?

El tono ha cambiado.

El jefe de la red no quiere que nos quedemos.

Y de repente ha olvidado cuándo llega el autobús con los niños.

-¿Hoy no llega ninguno? -No, llega los jueves.

Ya puedes irte.

-El otro hombre me dijo que hoy llegaba un autobús.

-No, hoy no llegan autobuses.

-Me dijeron que llegaría un autobús esta mañana.

Ya no podremos filmar la venta de los pequeños trabajadores.

Lo único que sabemos es que los niños

llegan en autobuses de color naranja desde Burkina.

Nos cruzamos con uno en el camino.

Nuestro amigo lo para.

Hay efectivamente algunos adolescentes

con mirada de preocupación.

¿Cuántos terminarán en el bosque...

sin padres, sin escuela, sin hospital?

A nadie le preocuparán los peligros

a los que estarán expuestos

y, en especial, el más grave

y el más invisible a largo plazo, el de los productos químicos.

¿Trabajas en las plantaciones de cacao?

¿Sí?

Nos cruzamos constantemente con niños, a veces muy pequeños,

con pulverizadores a la espalda camino de las plantaciones.

¿Qué producto fumigan?

Eso no es bueno. ¿No es peligroso para ti?

No. -¿No enfermas después?

No. -¿Qué producto es?

¿Eso es cabeza roja? -Sí.

Cabeza roja mata las hierbas.

Se llama cabeza roja por el color del tapón.

Se vende en todas partes.

En la botella de insecticida no aparece su composición química.

Ni sé lo que es.

Es chino.

Nos adentramos en el bosque siguiendo los pasos del producto.

Ni idea. Hasta que encontramos

otro campamento clandestino donde por fin descubrimos

por qué se muere el bosque.

¿Para qué sirve esto?

-Para matar la maleza.

-Primero matáis la maleza y después plantáis el cacao.

Sí, echamos este medicamento por todas partes.

¿Y todos los jóvenes que vemos con eso entre la maleza

llevan el mismo producto?

-Sí. -Es glifosato.

¿Conocéis el glifosato?

Conocemos el nombre, pero no sabemos si es peligroso.

Matamos las hierbas y después plantamos cacao.

El glifosato es un herbicida peligroso,

posiblemente cancerígeno según la Organización Mundial de la Salud,

y sobre todo, terriblemente agresivo para la vegetación.

¿Nadie os ha dicho lo que es, si es peligroso o no?

Nunca nos han dicho eso, que es peligroso, que puede matar.

-De acuerdo. Y cuando veis este hombre

con las protecciones, ¿no piensas...?

Sabemos que debemos protegernos para usar el producto,

pero como no tenemos protecciones, tenemos que trabajar sin nada.

Claro.

¿Y es así como gana terreno el cacao?

-Sí.

Así es.

Cuando has matado la hierba, el cacao crece más rápido.

Crece más porque no hay hierba.

-De acuerdo.

¿Y cómo hacéis para que los árboles estén todos blancos?

Los árboles los quemamos.

Cogemos madera seca.

La ponemos debajo y la quemamos.

-De acuerdo. Y así tenéis más sitio para el cacao.

Eso es. -Ya.

El cacao necesita el suelo fértil del bosque.

Pero al mismo tiempo lo destruye.

Año tras año, la ONG Mighty Earth hace balance de los daños.

Cuando llega el cacao, ocupa el bosque

y lo convierte en un monocultivo, se echan muchos productos tóxicos

debajo, a la derecha, a la izquierda.

Luego, 20 años después, cuando la tierra ya no vale para nada,

se adentra aún más en el bosque y vuelven a hacer lo mismo

una y otra vez.

Por eso yo digo que el cacao es caníbal.

En los últimos 25 años, ha desaparecido casi el 90 %

del bosque marfileño.

En su mayor parte ha sido reemplazado por el cacao.

La deforestación no deja de crecer

y tiene un impacto global sobre el clima del planeta.

Menos bosques significa menos lluvia.

Los cultivadores tendrán que abandonar esta región

cada día más pobre en un futuro cada día más cercano.

En apenas una semana en el bosque,

hemos descubierto todos los crímenes que la industria

se había comprometido a erradicar.

La esclavitud y la destrucción de la naturaleza.

Sin embargo, cada día, decenas de toneladas de este cacao ilegal

entran en el circuito comercial legal.

Es un cacao comprado por rastreadores

a quienes no les gusta ser identificados.

¿Dónde acaba ese cacao?

¿Quién compra estos sacos?

Primero se descargan en almacenes en los linderos del bosque.

Tanto el cacao legal como el de los cultivadores ilegales

termina allí.

Estos proceden de unos 40 cultivadores.

Delante de la tienda, abren los sacos

de todos los cultivadores y mezclan el cacao.

Los sacos no llevan ninguna identificación ni etiquetas.

Es imposible rastrear su procedencia.

Descubrimos que recientemente uno de los almacenes próximos

al bosque fue objeto de investigación.

La empresa se llama Copa Web.

Es una de las más importantes de la región.

Exhibe una etiqueta de Comercio Justo, lo que significa

que aquí no hay trabajo infantil ni deforestación.

Los inspectores de Comercio Justo pasaron por aquí hace pocos meses.

No es algo frecuente.

Su informe no se ha hecho público, pero suspendieron

el certificado ético de Copa Web.

¿Qué fue lo que pasó?

Las relaciones comerciales que manteníamos con cultivadores

del bosque protegido no eran numerosas. Eran mínimas.

¿Está seguro de que, cuando llegan esos camiones

con docenas y docenas de sacos, como vemos ahí,

está seguro de que ninguno procede de las zonas

donde hay trabajo infantil y deforestación?

De hecho, hay trabajo infantil por todas partes.

Seamos claros.

Lo hemos visto dentro de la zona protegida,

fuera de esa zona, por todas partes.

Eso depende a lo que llame trabajo infantil.

Un hombre que lleva a sus hijos al campo los domingos.

¿Eso es trabajo infantil? -No.

No, no es trabajo infantil. -No, claro.

Y cuando un niño burkinés trabaja allí cinco años,

¿eso no es trabajo infantil?

Bueno, hasta hoy, nunca..., hasta hoy, nunca...

había oído que alguno de nuestros miembros

empleara a niños como mano de obra.

-¿Y cómo se asegura?

Todos los años hacemos inspecciones entre los productores.

La cadena del cacao está muy lejos de ser transparente

y el gran secreto es la identidad del comprador occidental.

Es el eslabón perdido entre el bosque y nuestros supermercados.

-¿El cacao que procesa adónde va, a San Pedro?

¿Cómo funciona?

¿Quién lo compra? -Los exportadores.

-¿Quién? -Los exportadores.

-De acuerdo. ¿Cuáles?

¿Nestlé, etc.?

Los exportadores que conocemos en Costa de Marfil.

El gerente de Copa Web nunca nos dirá a quién vende su cacao,

pero, por la noche,

uno de sus conductores comete una indiscreción.

Estos son para Cargill, ¿no? ¿Son para Cargill?

-Sí, Cargill. -¿Los dos?

Sí.

Copa Web vende todo su cacao a Cargill.

Es una multinacional desconocida para el gran público.

Es un gigante de la industria agroalimentaria estadounidense.

Comercian con materias primeras,

son intermediarios.

Cargill vende el cacao a los fabricantes de chocolate.

El mismo chocolate que compramos en las tiendas.

Hemos logrado que Cargill, una empresa que habitualmente

prefiere mantenerse en la sombra, nos conceda una entrevista.

¿A quién venden su cacao, el que compran en Costa de Marfil?

A muchas grandes empresas. No sé, Nestlé, Mars...

Lidl...

-Y a muchas otras.

Sin saberlo, todos comemos cacao suministrado por Cargill.

Un cacao limpio de acuerdo a la promesa de Cargill,

una promesa que hemos venido a cuestionar ante la mirada atenta

de su departamento de comunicación.

Estuvimos allí unos días y vimos niños al borde de la carretera

trabajando con machetes, limpiando la maleza

con herbicidas peligrosos, etcétera.

Es terrible. -Sus agentes han tenido que verlo.

El trabajo infantil

es algo que intentamos evitar a toda costa en las cooperativas

que están certificadas y que forman parte

de nuestra red de desarrollo sostenible.

Nosotros les ofrecemos por el cacao sostenible una prima

del 50 % en comparación con el precio total.

El precio del cacao convencional.

Ese 50 % es para la cooperativa.

-¿A quién le dan el dinero físicamente?

Físicamente, al jefe de la cooperativa.

-¿Y está seguro de que se redistribuye?

La cooperativa...

es una cooperativa con personas formadas.

Nuestro sistema funciona.

Cargill se compromete.

Paga una prima sustancial a las cooperativas certificadas.

A cambio, estas deben mejorar la vida cotidiana

de sus cultivadores,

principalmente construyendo escuelas.

Esa es una promesa que Copa Web debería cumplir.

¿Y el trabajo infantil es difícil de comprobar?

Este año tenemos que construir una escuela

en una de nuestras secciones. -¿Ah, sí?

¿Como Copa Web?

Sí, como Copa Web.

-¿Dónde?

Bueno...,

el lugar ya está elegido.

Pero queremos mantener la confidencialidad.

El año próximo, si vienes, te enviaré a la escuela.

-Espero que exista. -Sí, existirá.

"Sí, existirá".

Pero ¿por qué confidencial?

Porque no han construido nada. -Ah, bien.

Sí, porque miente.

No le ha dicho la verdad. -Exacto.

No puedo asegurarle que en todo nuestro sector,

en toda nuestra cadena de suministros,

todo funcione como en el mejor de los mundos.

Otro compromiso de Cargill es que

no se destruyan más bosques para plantar cacao.

Para 2030,

prometen un cacao con deforestación cero garantizado.

Para nosotros, la deforestación es un problema capital,

porque sin bosques no hay lluvia y si no hay lluvia

no tendremos árboles del cacao y no tendremos vainas de cacao

ni chocolate. -Eso es maravilloso.

Pero siguen haciendo negocios en uno de los lugares

más deforestados de África Occidental.

Es muy difícil.

La deforestación en Costa de Marfil,

entre 1960 y 2010, la fecha en la que...

El 90 % de los bosques, en la fecha en la que nosotros nos instalamos

allí en 2010, ya se había destruido el 80 %.

Hay que cambiar las cosas.

¿Cómo pueden estar seguros de que el cacao que les vende

esa empresa, Copa Web, de que el cacao que les llega

en esos sacos no procede de bosques protegidos,

que por lo general son lugares sin ley donde ocurre lo peor?

Hemos implementado un sistema bastante fiable

que nos permite identificar al productor con el que trabajamos.

Porque ese productor

está geolocalizado

con un código de barras y toda esa información

está recogida en una base de datos

que nos permite vincular el producto con el productor.

-De acuerdo.

En su página web, Cargill presenta su sistema,

códigos de barras en los sacos de cacao.

Un lector óptico conectado a un satélite y una trazabilidad

de alta precisión.

El problema es que estas imágenes se grabaron en Ghana

y no en Costa de Marfil.

Pasé una semana allí y no vi ni un solo saco con código de barras.

En Copa Web, no había ni un solo saco con código de barras.

Esa información no se corresponde con la información que yo tengo.

Le preguntamos al gerente de Copa Web

si existía algún medio tecnológico

para identificar a los cultivadores y seguir sus sacos.

¿Cómo podemos saber

si procede del interior de un bosque protegido?

Necesitaríamos una posición GPS,

pero ¿quién puede proporcionárnosla?

El estado. -¿Sabe cómo lo hacen en Ghana?

En Ghana se enfrentan al mismo problema

y en Ghana llevan un código de barras con una identificación GPS

en todos los sacos de todos los productores.

Eso puede funcionar.

¿Podrían hacer eso aquí?

Si han podido en Ghana, deberíamos poder hacerlo también

en Costa de Marfil.

No me han confirmado lo de esos códigos de barras,

pero quizá sea el antiguo sistema,

aunque en cualquier caso está certificado.

Hablamos de un lugar con las peores prácticas.

No somos perfectos.

No voy a decirle que seamos perfectos, que hayamos

encontrado la solución ideal.

Sin embargo, hay que seguir luchando.

Tras la entrevista, recibo un mensaje de Cargill disculpándose.

Lo han verificado y teníamos razón.

No se utilizan los códigos de barras para el cacao.

Aunque afirman que el 99 %

de los cultivadores están identificados

y que todos lo estarán antes de un año.

-Todos esos problemas de deforestación,

de esclavitud, de trabajo infantil,

se reducen a la trazabilidad.

Cuando no hay trazabilidad,

cuando todo está en la zona oscura,

no sabemos quién es el responsable porque todo el mundo

se esconde.

Cuando sabemos quién vende a quién, dónde, cuándo, cómo,

entonces, bum, de repente es perfecto.

Sabemos exactamente quién es responsable de ese niño

en concreto, de este caso de esclavitud, de esa deforestación.

Y podemos resolver el problema.

La trazabilidad es la clave de todo.

Hemos visitado el bosque de Kabali.

Es la última mancha verde en el mapa.

Uno de los últimos bosques naturales que se conservan

en África Occidental.

Está a tan solo 40 kilómetros al sur del bosque de Goin-Débé.

Y, a diferencia de Goin-Débé,

aún no ha sido destruido por las plantaciones de cacao.

Aun así, los cultivadores clandestinos se han instalado

en el corazón del parque y ya han empezado a cultivar cacao.

Incluso se dice que algunos van armados.

Una ONG local lucha contra este tráfico.

Nuestro bosque, nuestro futuro hace el trabajo que no hace

la policía, en especial con los camiones que salen

del bosque.

Decidimos actuar en primer lugar

porque comprendimos que si no hacíamos nada,

el bosque protegido de Kabali acabaría destruido

igual que el bosque de Goin-Débé.

El año pasado intentamos llamar la atención

de todas esas grandes compañías que venían a comprar cacao

a bosques protegidos para enviarles este mensaje:

cuando compráis ese cacao, estáis alentando

a los cultivadores ilegales.

Alentáis a los grupos armados a matar por ese cacao.

Si seguís comprando ese cacao, la gente seguirá muriendo.

El cacao supone mucho dinero y siempre que hay dinero,

aparece alrededor una pequeña mafia.

También hay cómplices en este tráfico.

Gracias a nuestra acción,

fue despedido un jefe del departamento de Aguas y Bosques.

Viene gente. Veamos qué pasa.

¿Cómo estás? -Ahí vamos.

¿Os aburrís mucho? -No, todo bien.

-Vale, que paséis buena noche.

-Gracias. -Adiós.

Buenas noches.

El hombre armado trabaja para el departamento de Aguas

y Bosques. El camión pertenece a una empresa maderera.

Los hombres de la ONG no lo registran.

La ONG Nuestro bosque, nuestro futuro tiene su base

en la ciudad de Zañé.

Existe gracias a la financiación internacional

y es conocida por sus atrevidos métodos

de investigación para descubrir a los traficantes de cacao.

-Cuando salgamos de la oficina, al llegar al bosque,

nos cambiamos de ropa, nos ponemos sexis.

El plan es sencillo.

Dos chicas se disfrazan de prostitutas para sonsacar

información a los traficantes.

Van de bar en bar.

En Costa de Marfil, los llaman makis.

Mientras, sus compañeros investigan en el mercado.

Vosotros iréis al mercado.

Veis la situación.

Nosotros iremos a los makis con nuestros dictáfonos,

cámaras de fotos, todo. Atraeremos a los chicos.

Y hablaremos con ellos para intentar averiguar

adónde van.

Os enviaremos un mensaje y entonces os uniréis

a nosotras en el bar.

De repente, suena el teléfono.

Las chicas están ya con los traficantes de cacao.

Entramos en el bar, pero enseguida ven nuestra cámara.

¿Qué es esa cámara?

Dale la vuelta ya, vamos.

Apaga la cámara.

-¿Quién dice que te estemos grabando?

¿Por qué piensas que estamos grabando?

¿Qué te has creído?

¿Cómo quieres que te grabe nadie?

-¿Ahora te dan miedo las cámaras?

-No.

Mi hermano tiene una.

Conozco esa cámara.

Salimos de la ciudad.

Cuando lo recolectan en el bosque,

lo guardan en sus casas. El cacao llega por la noche.

Dicen que no pasa nada,

pero viene de los bosques protegidos.

Y tienen miedo.

Por eso el transporte de cacao lo hacen por la noche.

Estaban a punto de hablar y nos iban a dar más información.

Pero al entrar con vuestras cámaras,

vieron que estabais grabando y se marcharon.

-¿Por qué hacéis este trabajo? ¿Es importante para vosotras?

Es muy importante,

la gente que está destruyendo el bosque protegido.

¿Por qué plantan cacao en el bosque protegido?

La gente ignora el valor del bosque protegido.

Nosotros no queremos eso.

Por eso hacemos este trabajo.

También hemos querido saber qué está pasando en las regiones

donde el cacao se cultiva de forma legal,

lejos de las plantaciones ilegales en bosques protegidos.

Desde el 2012, el gobierno de Costa de Marfil tiene un plan

para combatir el trabajo infantil.

Dice que invierte cinco millones de euros al año.

Las autoridades han creado una red nacional de vigilancia

en la que participan oenegés locales.

A menudo son estas oenegés las que hacen el trabajo

más eficaz.

Oamea trabaja en una de ellas.

Nuestro papel es ayudar a los niños que tienen problemas.

Niños víctimas de abusos, niños maltratados.

Niños que envían a trabajar en las plantaciones de cacao.

Es a ellos a quienes defendemos.

Yo trabajo con el Ministerio de la Familia

para concienciar a la población de las aldeas

sobre los niños que son víctimas de la explotación en los cultivos

de cacao.

En Costa de Marfil, los padres

usan a menudo a sus hijos para que les ayuden los fines de semana.

Eso no es ilegal.

Oamea persigue solo a aquellos

que no envían a sus hijos a la escuela durante la semana.

¿Dónde vais?

¿Estáis limpiando?

¿Qué limpiáis?

¿Vas a la escuela?

¿A qué curso?

A primero.

Los niños no deben trabajar en el campo.

Si os vuelven a mandar al campo,

decidles que el Estado dice que los niños no deben trabajar

en el campo.

Todos los niños deben ir a la escuela.

Que no os vuelva a ver nunca más yendo a la plantación.

Si os veo, tomaré medidas.

Oamea trabaja para una pequeña ONG

financiada por donantes internacionales.

Pero antes trabajó como comerciante de cacao.

Sabe perfectamente por qué a veces es tan complicado

para los cultivadores enviar a sus hijos a la escuela.

Van a la plantación con usted.

¿Qué es lo que hacen allí? -Recogen lo que cae.

-Lo amontonan.

Tiene que comprender que los niños no deben hacer

ciertas actividades.

Si el cacao se pagara bien, todos tendrían

dinero suficiente para enviar a sus hijos a la escuela.

Cuando les digo, por ejemplo, que los niños deben ir

a la escuela,

me responden que les gustaría enviarlos a la escuela,

pero que simplemente no pueden pagarla.

El campesino que tiene cuatro o cinco hijos

y no tiene medios para llevarlos a la escuela, dice que cómo lo hace.

A veces, a fuerza de muchos sacrificios,

algunos cultivadores logran enviar a sus hijos a la escuela

con el escaso dinero que ganan con el cacao.

Es el caso del señor Zongo, que lleva 30 años cultivando cacao.

Aquí no hay esclavos.

El señor Zongo está muy orgulloso de uno de sus hijos,

Gelilú, que ha tenido éxito en la escuela

y que durante las vacaciones vuelve para ayudar.

-¿Estás estudiando? -Sí.

-¿Qué estudias?

-Este año, Historia.

Acabo de terminar el bachillerato y seguiré estudiando

en la universidad. Es muy duro.

Pagar la matrícula es muy difícil.

Normalmente puedo pagar la primera cuota,

pero el resto es muy duro.

Las ganancias del cacao solo duran dos meses.

Después, se acabó.

Al lado, está su hermano pequeño.

Él ya no va nunca a la escuela.

Su padre tuvo que elegir.

Era él o su hermano.

No tenemos suficiente dinero.

Es demasiado poco.

El año pasado, 700 francos CFA.

Este año, 750.

No es suficiente.

Estamos agotados y no tenemos suficiente dinero.

Trabajamos hasta que ya no podemos caminar.

Estamos completamente rotos.

No hay dinero.

Mis hijos me ayudan un poco.

-¿Tú vas a la escuela? -No.

-Antes iba, pero lo dejó.

-Si tu padre pudiera pagarlo, ¿preferirías ir a la escuela

o trabajar?

-Prefiero estudiar. Seguiría estudiando.

La industria del chocolate factura 100 000 millones

de dólares al año.

Según la Agencia Francesa de Desarrollo,

los cultivadores de cacao ganan menos de un euro al día.

¿Y si la solución definitiva para alejar a los niños

del trabajo en el campo fuera simplemente aumentar el precio

del cacao?

Es una pregunta que hemos querido hacer

a los fabricantes de chocolate.

Nos dirigimos a Davos,

una pequeña ciudad suiza muy apreciada

por los grandes empresarios.

Cada dos años, Barry Callebaut, una multinacional del cacao,

reúne aquí a los pesos pesados de la industria.

Siempre se fijan el mismo objetivo,

acabar para siempre con la miseria.

Y después publican unas bonitas imágenes en internet.

Nadie quiere que los campesinos vivan en la miseria

o que sus hijos pasen hambre o no puedan ir a la escuela.

En eso somos muy claros.

Me han comunicado

por correo electrónico que no soy bienvenido en Chocovision,

pero aún tengo la esperanza

de poder hablar con alguien. Después de todo,

dicen estar comprometidos con la transparencia,

pero la seguridad del hotel tiene instrucciones estrictas

respecto a nosotros.

Nada de cámaras. No grabe en el hotel.

Pero estamos fuera del hotel. Déjennos trabajar, por favor.

No, nada de problemas.

Si causan problemas,

llamo directamente a la policía.

Adelante. Llame a la policía.

Nada de cámaras aquí.

-Llame. -Nada de cámaras.

Así que nos quedamos en la acera.

Señor ministro, una pregunta.

Llega un antiguo ministro de Ghana.

Está a punto de hablar con nosotros,

pero lo alejan con firmeza.

Somos una molestia.

La organización me ofrece un interlocutor

a cambio de despejar la acera.

¿El problema es la cámara? -Sí, la cámara es un problema.

Pero a eso se le añade el hecho de que no aceptamos

a ningún periodista más, aparte de aquellos

con los que ya habíamos hablado.

Pero, escuche, puede enviarme sus preguntas

y yo les responderé lo antes posible.

La pregunta que más nos preocupa es

por qué no han cumplido aún sus compromisos.

En 2001, hace ya casi 20 años, todos los fabricantes

de chocolate se comprometieron a terminar con el trabajo infantil.

Todos firmaron una declaración solemne encabezada

por la Fundación Mundial del Cacao.

Su portavoz me atiende en el aparcamiento.

Es difícil encontrar soluciones simples

para algo tan complicado como es el trabajo infantil.

-Pero estamos de acuerdo en que la solución de pagar más

a los cultivadores aún no se ha aplicado.

Estamos buscando formas para que los campesinos

puedan obtener mayores ingresos.

-Llevan 18 años buscándolas

y hasta ahora no han hecho nada eficaz

para acabar con la pobreza.

Yo no diría que no se ha hecho nada.

Como le decía, hay compañías que se han comprometido

a pagar primas a los agricultores

para ayudarlos a aumentar sus ingresos.

-Cada año, el negocio del cacao en su conjunto

factura 100 000 millones de dólares.

Sí. -Y los cultivadores

solo reciben el 6 %.

¿Cree que es suficiente?

Lo que puedo decir

es que no es algo infrecuente en las materias primas.

Si piensa en el algodón, ¿cuánto gana un productor

de algodón comparado con lo que pagamos por unos vaqueros

u otra prenda de algodón?

De forma que no es algo específico del cacao.

-Entonces ¿nos vemos dentro de 20 años y vemos qué ha pasado?

De acuerdo. -Volveré cada 20 años.

Mejor antes. Eso espero.

Y, por cierto, ¿qué es lo que hacen los políticos?

El chocolate es básicamente un asunto europeo.

Visitamos el Parlamento Europeo en Bruselas.

Extrañamente, la legislación europea no sanciona

las prácticas ilegales de la cadena de suministro del cacao.

Heidi Hautala, diputada por Finlandia en el Parlamento,

se reúne regularmente con los fabricantes de chocolate.

Uno de cada tres trabajadores es un niño.

Sí, es trágico.

Estamos preparando un plan de acción para el cacao,

para acabar con la deforestación y el trabajo infantil.

Y lo más asombroso es que cada día más y más empresas

nos dicen que tenemos que aprobar más leyes al respecto.

En otros tiempos habríamos dicho que las compañías

son masoquistas pidiendo una ley, pero quieren una etiqueta legal,

unas reglas del juego iguales para todos

porque no quieren ser irresponsables y no quieren ser

las únicas empresas virtuosas

mientras otras se llenan los bolsillos.

Esa es la cuestión, porque ser responsable es mucho más caro.

¿Tiene que luchar contra un lobby?

Si me lo permite, quiero mostrarle un ejemplo

del lado elegante que tiene la industria.

Aquí no dice ni una sola palabra sobre los enormes problemas

de derechos humanos y de los problemas medioambientales ocultos

en la cadena de suministro del chocolate.

Me han invitado a este salón, pero no puedo ir

porque simplemente no sería honesto.

-Una pregunta sencilla, ¿por qué no pagan más?

No tengo una buena respuesta para eso,

pero todas las personas que trabajan en el sector del cacao

dicen que sí.

Que quizás se podría impedir la deforestación

y el trabajo infantil, pero la verdadera cuestión es

el ingreso de supervivencia.

Es terrible que podamos saborear esos chocolates deliciosos

aquí, en Bruselas, mientras que un simple trabajador

del cacao en Costa de Marfil seguramente no haya probado nunca

el chocolate porque es muy caro.

Es un producto de lujo,

así que el verdadero problema es el salario vital.

Un poco de dinero más significa más niños en las escuelas.

Su efecto es inmediato.

En la aldea de Troya II, los cultivadores invierten

el poco dinero que ganan en el porvenir de sus hijos.

Todos han pagado para contratar a un maestro.

Los 200 alumnos pequeños asisten a su clase.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Cuando vemos a niños que van al campo,

vamos a ver a los padres para decirles que los manden

a la escuela

desde los seis a los nueve años.

-¿Cómo le pagan?

Me pagan cada mes.

-¿Los padres? -Sí, los padres.

-¿Todos colaboran? -Sí.

-¿No es el Estado quien le paga? -No, no es el Estado.

-¿El Estado no tiene suficiente dinero para pagar

a los maestros en las áreas pobres? -Exacto.

En 2019, Costa de Marfil y Ghana

decidieron suspender la venta de cacao a las compañías

multinacionales del chocolate.

Por primera vez en su historia, los primeros países

productores exigen a la industria que aumente en un 30 %

los ingresos de los productores.

Solo 30 céntimos más al día supone a veces la diferencia

entre la miseria y el comienzo de la esperanza.

(Sintonía del programa)

La noche temática - La cara oscura del chocolate

55:48 27 jun 2020

En los bosques de Costa de Marfil, las plantaciones ilegales siguen destruyendo el bosque protegido. El 90% ya ha desaparecido. Los niños que vienen de Burkina Faso trabajan allí gratis. Sufriendo la sequía y hambre, están dispuestos a trabajar a cambio solo de comida, usando machetes, cargando peso y rociando glifosato sin protección. Es la cara oscura del mercado del cacao.

Contenido disponible hasta el 12 de julio de 2020.

En los bosques de Costa de Marfil, las plantaciones ilegales siguen destruyendo el bosque protegido. El 90% ya ha desaparecido. Los niños que vienen de Burkina Faso trabajan allí gratis. Sufriendo la sequía y hambre, están dispuestos a trabajar a cambio solo de comida, usando machetes, cargando peso y rociando glifosato sin protección. Es la cara oscura del mercado del cacao.

Contenido disponible hasta el 12 de julio de 2020.

ver más sobre "La noche temática - La cara oscura del chocolate" ver menos sobre "La noche temática - La cara oscura del chocolate"

Los últimos 681 documentales de La noche temática

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • El poder de las palabras

    El poder de las palabras

    51:29 pasado domingo

    51:29 pasado domingo En todas las sociedades han existido grandes oradores. Para ellos el poder de las palabras es un eficaz medio para seducir al público a toda costa. Adolf Hitler es el personaje del mundo más estudiado por sus discursos. Dirigirse a las masas es un don que también dominaba el presidente americano Barack Obama, no solo en Estados Unidos, sino a escala mundial. ¿Estamos acaso ante el orador ideal? Contenido disponible hasta el 19 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 09/12/2018

  • El lenguaje del cuerpo

    El lenguaje del cuerpo

    51:58 pasado sábado

    51:58 pasado sábado Todos empleamos la intuición para entender a otras personas. Observamos como caminan, buscamos el contacto visual y nos fijamos en sus gestos. Cuando esa intuición se ve apoyada por técnicas científicas puede ser aplicada en diferentes campos como la política, la seguridad o los negocios. Contenido disponible hasta el 19 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 08/12/2018

  • 48:15 27 jun 2020 El mercado del chocolate corre el riesgo de colapsar en cualquier momento. La larga cadena de producción hasta que llega al consumidor hace que este oro marrón esté a punto de convertirse en un producto escaso y codiciado. Impera la conquista de mercados vírgenes para alimentar a millones de bocas inventándose nuevas formas de chocolate. Perú se ha convertido en un nuevo El Dorado. Contenido disponible hasta el 12 de julio de 2020.

  • 55:48 27 jun 2020 En los bosques de Costa de Marfil, las plantaciones ilegales siguen destruyendo el bosque protegido. El 90% ya ha desaparecido. Los niños que vienen de Burkina Faso trabajan allí gratis. Sufriendo la sequía y hambre, están dispuestos a trabajar a cambio solo de comida, usando machetes, cargando peso y rociando glifosato sin protección. Es la cara oscura del mercado del cacao. Contenido disponible hasta el 12 de julio de 2020.

  • 2:58 21 jun 2020 El mercado del chocolate mueve anualmente unos 90.000 mil millones de euros. En 2001 la industria se comprometió a poner fin al trabajo infantil en los campos de cacao y proteger el bosque. Sin embargo, casi 20 años después, nada ha cambiado en Costa de Marfil, primer productor mundial. Los países productores a menudo son inestables lo que está haciendo que este poderoso mercado corra el riesgo de colapsarse en cualquier momento.

  • 2:50 14 jun 2020 Un tipo fuerte y callado, que tiene todo controlado y que no muestra sus emociones, así es el prototipo masculino que predomina en la gran mayoría de las películas, la televisión y los videojuegos. Si además es el héroe o superhéroe recurrirá a grandes dosis de violencia para lograr sus objetivos.

  • 3:09 01 jun 2020 Basura, aguas residuales, productos industriales y productos químicos: todo termina en el mar. Nuestros mares y océanos están en peligro y nosotros somos la principal amenaza. El Mediterráneo es un tesoro, es un mar de una riqueza excepcional, y a la vez es víctima de su éxito. Cada día atrae más actividades económicas y, al mismo tiempo, nadie cuida de él. Con motivo del día mundial del medio ambiente, hoy La Noche Temática nos acerca a la contaminación de nuestros mares.

  • 3:03 15 mar 2020 Actualmente, la tierra está experimentando el periodo más caluroso de los últimos dos mil años. La crisis climática nos pasa ya factura: la escasez de agua. No cuidamos lo suficiente el agua que tenemos, nuestros ríos y mares son un vertedero en muchos lugares del mundo. Con motivo del día Mundial del agua, La Noche Temática, aborda las consecuencias de la escasez de agua en el mundo.

  • 2:57 08 mar 2020 Contrariamente a lo que se podría pensar, nuestra inteligencia no aumenta. Las cifras demuestran que, después de hacerlo durante años, los resultados en los test de coeficiente intelectual han tocado techo. Y en algunos países, incluso, están disminuyendo. Dentro de nuestra mente cada uno de nosotros es protagonista de su propia historia, única en el mundo, narrada por nuestra voz interior, nuestro “yo”. Pero ¿De dónde vienen nuestros pensamientos? ¿Qué es la conciencia?  La Noche Temática, viaja a la esencia de nuestros pensamientos.

  • 3:46 01 mar 2020 Mujeres como Katherine Johnson, recientemente fallecida, han roto barreras de raza y género. Una afroamericana contratada por la NASA en 1953 por su destreza matemática, que se integró en un campo dominado por hombres blancos, y destacó exitosamente por su trabajo. Entonces y ahora los prejuicios impactan en todos los aspectos de nuestra vida. Consciente o inconscientemente juzgamos a las personas por su edad, raza o sexo. ¿Podrá cambiar eso algún día? Con motivo del Día Internacional de la Mujer, La Noche Temática, rinde homenaje a Katherine Johnson, una mujer que luchó por sus ideales.

  • 4:57 23 feb 2020 En España más de 3 millones de familias conviven con alguna enfermedad poco frecuente. Reciben el dramático impacto del diagnóstico y la impotencia de sentir que nadie conoce su enfermedad. Es el caso de la hernia diafragmática congénita. Una enfermedad que impide el desarrollo pulmonar del feto durante la gestación. O la ictiosis lamelar, personas con una sequedad extrema en la piel. Tener una enfermedad rara no es tan raro. De las 18.000 enfermedades que se conocen alrededor de 7.000 son poco comunes. Ninguna tiene cura. Vivimos rodeados de personas que las sufren, una de cada dos mil, pero casi siempre son invisibles a la sociedad. Con motivo del día Mundial de las enfermedades raras, La Noche Temática nos enseña las dificultades, el coraje y la valentía de vivir con una enfermedad rara.

  • Yo, Picasso - Avance

    Yo, Picasso - Avance

    2:59 16 feb 2020

    2:59 16 feb 2020 Pablo Picasso está consagrado como unos de los artistas más influyentes del siglo XX. Entre sus innumerables piezas maestras, algunas representan a una mujer desesperada, con grandes gotas de lágrimas que parecen explotar en su rostro. Esa mujer es Dora Maar, una de sus historias de amor, la más pasional y destructiva. Picasso fue un niño precoz en la pintura, fue haciéndose a sí mismo para llegar a convertirse en el creador de un nuevo universo pictórico. La Noche Temática nos acerca a la figura de Picasso, artista universal del arte contemporáneo.

  • 4:32 09 feb 2020 Vivimos en una sociedad altamente sexualizada. El mensaje sobre la sexualidad femenina a menudo llega distorsionado y con una clara influencia social de cómo debería vivir la mujer su intimidad sexual, cómo comportarse y cómo usar su propio cuerpo. Encontrar la sexualidad auténtica y el placer se queda en un segundo plano. Placeres como el orgasmo femenino y los tabúes que le rodean. La Noche Temática se adentra en un viaje hacia el sexo femenino.

  • 42:29 09 feb 2020 Cuando Alice Guy completa su primera película en París en 1896, no sólo fue la primera mujer cineasta, sino una de las primeras en hacer una película de ficción, "El hada de las coles". Tras dos décadas de carrera en Francia y Estados Unidos, y más de mil películas que ella escribió, dirigió o produjo, Alice desapareció del mundo del cine. Contenido disponible hasta el 14 de diciembre de 2022.

  • 4:15 26 ene 2020 El secuestro, una experiencia desgarradora. Los que la han sufrido, empresarios, turistas, trabajadores humanitarios, periodistas, vivieron la sinrazón de sus secuestradores, lucharon contra el lento paso de las horas y sufrieron tortura y humillación. Tortura como la psicológica, que debe sus técnicas a los crueles experimentos llevados a cabo, hace décadas, por el psiquiatra Ewen Cameron, financiado encubiertamente por el gobierno canadiense y la CIA. La Noche Temática se adentra en el atroz mundo de la angustia y la tortura.

  • 3:15 19 ene 2020 El 27 de enero de 1945 tuvo lugar la liberación del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz. Mientras miles de judíos perdían la vida en las cámaras de gas, los aliados deliberaban en Londres y Washington sobre un plan muy poco conocido: bombardear el campo. Alimentada por las drogas la megalomanía de Hitler no conocía límites. Se distribuían a gran escala estimulantes, como las anfetaminas, tanto entre los civiles como entre los militares. Las élites del estado nazi estaban convencidas de la eficacia de las drogas en el futuro del Tercer Reich. Cuando se cumplen 75 años de la liberación de Auschwitz, La Noche Temática, nos acerca a las adicciones de Hitler y al plan secreto trazado por los aliados.

  • 3:26 12 ene 2020 La contaminación del aire está matando a decenas de miles de personas cada día en todo el mundo. La polución es el mayor asesino en todos los lugares, incluso en aquellos donde pensamos que estamos a salvo. Un ejemplo lo encontramos en la inhalación de fibras de amianto. A pesar de que hoy en día conocemos las consecuencias de su producción, esta industria sigue poniendo en peligro la vida de los trabajadores y consumidores de todo el mundo. La Noche Temática, analiza qué hay en el aire que respiramos y cuáles son sus efectos sobre nuestro cuerpo

  • 4:05 05 ene 2020 Google y Facebook son dos de las grandes compañías tecnológicas a las que recurrimos diariamente. Compartimos información con ellos cada vez más delicada y nada cae en el olvido. ¿Sabemos realmente como manejan nuestros datos? ¿Somos conscientes de lo que introducimos en nuestros dispositivos digitales? Instagram, una de las mayores redes sociales para compartir imágenes es un negocio en el que conseguir el mayor número de seguidores es el principal objetivo. Pero, ¿cómo funciona en realidad? ¿Quién gana y quién pierde?

  • 3:14 22 dic 2019 Charles Chaplin, siempre rebosante de ironía, supo entretener al público con sus películas a la vez que criticaba las injusticias sociales. Edgar Hoover, jefe del FBI, lideró durante décadas una caza implacable contra él, a quien acusó de simpatías comunistas. A principios de los años 30, en plena crisis de mediana edad y con el temor a la irrupción del cine sonoro, Chaplin hace una escapada a Bali, allí se le abrirá un nuevo mundo de sensaciones. La Noche Temática en el 130 aniversario del nacimiento de Charles Chaplin, se acerca a uno de los cineastas más reconocidos mundialmente.

  • 3:03 15 dic 2019 La Condesa descalza, Pandora inquieta, Ava Gardner rechazó con todas sus fuerzas el baluarte de la normalidad y se convirtió en una pesadilla para los magnates de la Metro- Goldwyn –Mayer. Fue el gran amor de Frank Sinatra, por ella se divorció de su mujer y montó un escándalo en la América puritana de la época. Otra mujer apasionada por sus ideales fue Hedy Lamarr actriz e inventora. La conocemos como la estrella de Hollywood que tuvo una vida plagada de escándalos, pero ahora la redescubrimos como inventora. La Noche Temática nos acerca a estas dos grandes estrellas que brillaron más allá del cine.

Mostrando 1 de 35 Ver más