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La galería - Federico Mayor Zaragoza - ver ahora
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Seguro que mi amiga Pilar del Río

me permite que utilice palabras de su marido,

el inmortal Saramago,

para presentar a Federico Mayor Zaragoza.

Nadie como él lo ha hecho mejor, ni más sucinto, ni más enjundioso

cuando escribió,

"Federico Mayor Zaragoza conoce la humanidad y el mundo como pocos.

No es un voluble turista de las ideas,

de esos que dedican lo mejor de su atención a saber

de qué lado sopla el viento y luego,

ajustar los rumbos siempre que lo consideren conveniente.

Le debemos a este hombre, a este poeta, a este ciudadano

mucho más de lo que podemos imaginar."

Durante la segunda mitad del siglo XX

usted no se ha perdido ni una en política.

Fue subsecretario, Procurador en Cortes, rector,

ministro, eurodiputado, presidente de la Unesco, perdón,

director general de la Unesco.

¿Cómo ha podido tener un currículum tan abultado?

Yo en realidad soy un científico,

pero que desde el primer momento comprendí que la ciencia

es para aliviar o evitar el sufrimiento humano.

Esto ha hecho que siempre haya estado en relación

con las personas que representaban, en un contexto u otro,

esta atención hacia la gente.

En el año 64 o 65, ya estaba de catedrático en Granada

en bioquímica,

precisamente con la inspiración de don Severo Ochoa,

un gran personaje.

Yo ya fui a ver al director general de Sanidad.

Y le fui a decir, mire, hay algunas enfermedades

que después producen,... en el momento de nacer,

los niños están bien, pero inmediatamente

pueden producirse alteraciones irreversibles.

Esto se podría evitar. Entonces empezó ahí el germen

del Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad Infantil

como se decía entonces.

Digo todo eso porque fue precisamente esto lo que,

quizás, empezó a ponerme en contacto,

si quiere, con el poder.

Siempre me ha interesado progresivamente

el que los científicos, los docentes, los intelectuales,

los artistas...

Todos aquellos que se dedican a crear, inventar,

estén más cerca del poder de lo que tradicionalmente han estado.

Adolfo Suárez, persona a la que yo no conocía

y que además,

tengo que decirle con toda sinceridad,

que al principio eran momentos en que estábamos todos deseando

contribuir a que hubiera una transición hacia la democracia.

Los que hablan de otras cuestiones se equivocan.

En aquel momento todos,

y si no pregúnteselo a Santiago Carrillo

y lo que tuvo que hacer y aceptar, todos estábamos solo pensando

en que teníamos que hacer una transición histórica

de un contexto dictatorial a un contexto democrático.

Esto era lo único que nos importaba.

Me llamó el presidente Adolfo Suárez

y me pide que vaya por Granada

en las listas de Unión de Centro Democrático.

Yo lógicamente le dije, presidente, no.

"Pero es que me ha gustado mucho cómo lo has hecho tú de rector.

La gente te quiere mucho." Yo le dije, una cosa es la academia

y otra cosa es la política. Yo puedo ser, efectivamente,

rector siendo de Barcelona,

puedo ser rector de cualquier universidad,

lo que no puedo es representar al pueblo...

"No, pero si en Granada te quieren mucho..." y tal.

Entonces, recuerdo que le comenté y le dije, "presidente,

hay tres tipos de votos. El voto de castidad,

el voto de pobreza y el voto de obediencia.

En los dos primeros estaría dispuesto en una temporada

a llevarlos a la práctica, el de obediencia ni un segundo.

Yo obedezco nada más que a mi conciencia

y por tanto, no podría formar parte

de un grupo político que desconozco, de un programa que no me sé bien

y por tanto, te digo que no, muchas gracias y te lo agradezco."

Así era Adolfo Suárez. Adolfo Suárez decía "un momentito,

que venga alguien que tome nota.

Adolfo Suárez, presidente del Gobierno

y secretario general del Unión de Centro Democrático,

decide número uno, el señor Mayor Zaragoza

queda exonerado de cualquier dependencia de UCD.

Número dos, primero por las listas de Granada,

le dará la composición que estime pertinente

y realizará el programa que considere más adecuado."

Lo digo porque así... Se construyó UCD.

Exacto. Así, además se podía,

en aquel momento en el que se tenían

que tomar decisiones de esta naturaleza,

hacer que personas muy heterogéneas colaboraran en aquel gran proceso

que vivió España.

Yo creo que es bueno recordarlo ahora

porque en aquel momento lo que queríamos era democracia

y ahora lo que queremos es democracia.

Porque la democracia, por todo lo que ha pasado

especialmente los últimos años con estos mercados que nos acosan,

está en un momento enormemente delicado.

A escala mundial, el multilateralismo democrático

que con todas sus imperfecciones representaba las Naciones Unidas

ha quedado marginado.

Ahora resulta que nos mandan en el mundo el G6

y el G7, el G8, el G20... Es decir, siete países u ocho países

como ahora se han reunido intentando mandar sobre 196 países,

¿qué es eso?

Unos mercados nombrando directamente en la cuna de la democracia

al gobierno sin elecciones ¿Qué es lo que ha pasado en Europa?

Esta Europa también que ha olvidado estos principios democráticos.

Una Europa que ha hecho una unión monetaria.

Ha empezado la casa por el tejado.

Ha hecho una unión monetaria sin haber hecho una unión política

y una unión económica.

En una palabra, ojo porque hoy la democracia

es la democracia lo que nos interesa.

En aquel momento, en el año 75, yo recuerdo aquella disponibilidad

de todo el mundo, de un lado y del otro,

y esto es lo que tenemos hoy que volver a saber,

saber exactamente cuáles son los objetivos.

A escala mundial,

a escala regional, Europa no puede seguir como está.

Y a escala española, no podemos seguir como estamos.

Entonces, yo considero que hablar de justicia social de nuevo,

que hablar de libertad...

Esto es lo que tenemos que saber ahora volver a evocar

como en aquellos momentos.

En aquellos momentos hablábamos de esto y de momento,

nos dijeron, y esto es muy grave,

nos dijeron, en los años 80, los neoliberales dijeron,

ahora esto de la justicia social lo dejamos aparte,

y ahora son las leyes mercantiles.

También dijeron que fuera las Naciones Unidas

y ahora son estos grupos plutocráticos.

Todo esto lo estoy diciendo porque os recuerdo en aquellos años

Adolfo Suárez cómo actuaba.

Cómo actuaban una serie de grandes protagonistas,

y vuelvo a repetir, de ambos lados,

que lo que querían era aquella transición

que hiciera que un civil sustituyera a un militar.

Y recuerdo, y lo quiero decir, al cardenal Tarancón.

Qué personaje, acompañado de José María Martín Patiño,

él iba buscando también la conciliación.

Quizás esta es la palabra, se buscó la conciliación.

En estos momentos yo quisiera

que volviéramos a buscar los mismos objetivos,

dejándonos de estar en cosas que pueden distraernos ahora.

Cuando usted le nombra subsecretario del Ministerio de Educación,

aquello fue un revuelo

porque lo que se comentaba en todos los mentideros,

por lo menos periodísticos, era que habían nombrado a un rojo

subsecretario en el Ministerio de Educación,

porque usted ya traía una cierta fama de rojo.

Rojo era todo aquel que no era franquista.

Bueno, en mi familia tenemos el gran honor

de que el hermano de mi abuela fuera el primer Ministro de Educación,

entonces se llamaba Instrucción Pública, de la República.

En el año 31 don Manuel Azaña nombra Ministro de Instrucción Pública

a Marcelino Domingo, que era el tío de mi padre,

y para nosotros esto,

ya se puede imaginar que durante muchos años no fue precisamente

algo que nos favoreciera, a mí mismo, pero oiga,

estas cosas se llevan tan bien y es en el fondo tan compensador...

Por eso la memoria histórica, no sé por qué le tienen miedo

a la memoria histórica.

Esto es una cosa, y le quiero felicitar,

es de las cosas que ustedes están haciendo.

Si la memoria histórica, después sobre todo de esta perspectiva,

ahora lo único que hace es que ilumina los caminos del mañana.

El pasado ya no puede cambiarse. Lo que podemos cambiar es el futuro.

El pasado es tal como fue pero lo tenemos que conocer

y lo tenemos que describir fidedignamente.

Bueno, pues es cierto que durante aquellos años,

cuando fui rector de Granada, después,

cuando me proponen nombrar subsecretario,

yo tengo que reconocer que mi reacción,

a pesar de que yo tenía una gran admiración

por el ministro Martínez Esteruelas,

porque, primero, era un gran intelectual,

segundo, era un hombre bueno,

y tercero, considero que su trayectoria,

había sido Director General de la Fundación Juan March,

era muy apreciada, y figuraba, me parece que se llamaba

"La actualidad española", que en aquel momento

sacaba una especie de lista de las personas más notorias

de nuestro país, y él estaba siempre entre los primeros,

pero lo que es cierto es que cuando él me lo propone,

yo le contesté que no, y además lo hacía con un poco de sentimiento,

porque creo que Villar Palasí había hecho durante su época

una serie de decisiones muy buenas.

Había creado las universidades autónomas, la UNED,

el acceso de mayores de 25 años a la universidad,

había hecho una Ley General de Educación...

Cuando yo llego a Madrid de catedrático, el ministro me dice,

"oye, mira, te voy a nombrar presidente",

yo ya era vicepresidente,

presidente en funciones del Consejo Superior

"porque creo que tú puedes hacer lo mismo que has hecho en Granada,

puedes movilizar muchas cosas", y así fue.

Me nombra y, de momento, al cabo de muy poco tiempo,

entra mi secretaria, yo estaba en el Consejo Superior,

y me dice que el nuevo ministro

me da una hora para abandonar el cargo de Presidente por rojo.

El nuevo ministro, que era Julio Rodríguez en ese momento.

Julio Rodríguez Martínez.

Quizá el que tendría que haber sido Julio Rodríguez Villanueva,

pero era Rodríguez Martínez.

Me sorprendió mucho, porque a mí no era la primera vez

que me sucedía algo parecido, pero me sucedía en el campo habitual,

es decir, el recién nombrado te llama y te dice, "oye, mira,

seguramente, querido Federico, ya comprenderás",

y las cosas se pasan de otra manera.

Ahora, eso de que a través de una secretaria me dieran una hora

para abandonar el cargo, ya puede comprender que no es precisamente...

Entonces yo, cuando me lo propuso el ministro,

fue poco después del 20 de noviembre,

cuando el asesinato por ETA

del Presidente del Gobierno, Carrero Blanco,

y cuando me llama yo le digo que no.

Pero esto ya a Cruz Martínez Esteruelas.

Ya comprenderá, señor ministro, yo a usted le admiro mucho,

que era verdad además, pero usted comprenderá que no...

En fin, al cabo de unos 20 minutos tuve otra llamada,

y esta vez no era el ministro. Esta vez era el príncipe de España.

Como le decía yo antes, yo creo que en aquel momento

hicimos todos muy bien, todos, en unir fuerzas,

y entonces yo, efectivamente, fui subsecretario,

y de aquí quizá esta perplejidad que algunos de ustedes tenían,

fui subsecretario hasta la muerte del general Franco.

¿Qué tenía la UNESCO para que usted, cada vez que llamaba,

lo dejara todo y se fuera?

A mí la UNESCO, como todo lo que sea Naciones Unidas,

porque para mí Naciones Unidas representa la reacción que tuvo

un gran presidente norteamericano, Roosevelt,

al término de una guerra horrible, la II Guerra Mundial,

holocausto, genocidio, exterminio de la gente,

es el resultado de este gran diseño del equipo de Roosevelt

y de él mismo, que dice,

lo que hacemos es que nosotros, pueblos,

resolvemos evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra,

y para eso, para evitar el horror de la guerra,

lo que hace es que crea, lo primero que se crea,

cuatro meses después de que empiece en San Francisco, en California,

las Naciones Unidas, se crea en Londres

la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,

la Ciencia y la Cultura,

porque se dice que es a través de la educación, fíjese,

es la palabra clave, es a través de la educación, la ciencia,

la cultura y la comunicación,

el artículo primero es sobre la comunicación en la UNESCO,

cómo tenemos que sustituir la palabra en lugar de la fuerza.

Tenemos ahora que poner, donde antes poníamos músculo,

ahora tenemos que poner encuentro, conocimiento del otro,

conciliación, y esto es la UNESCO.

¿Cómo no voy a estar enamorado de la UNESCO?

Si es la que tiene la clave. La UNESCO en su constitución dice:

"A partir de ahora las naciones se guiarán

por unos principios democráticos",

estos mismos principios que en los años 80

el señor Reagan y la señora Thatcher pusieron a un lado,

y nosotros seguimos.

Para llegar a Director General de la UNESCO

usted tuvo un éxito democrático bastante notable.

Hizo en la UNESCO, de Director General Adjunto

y luego de Director General para lograr ese éxito final.

Imagino que acabó su etapa porque acabaría el tiempo posible.

No, no, tenía derecho a seis años más.

¿Y por qué no..?

Porque yo ya pensé que había hecho lo que tenía que hacer

y tenía ganas de aplicar en parte lo que allí había aprendido,

tenía mucho interés en poder dedicarme a lo que ahora me dedico.

Desde el año 2004, cuando cumplí los 70 años,

ya dejé el Centro de Biología Molecular,

que para mí ha sido mi pasión, porque además es el nido.

Uno vuela, pero de momento vuelve al nido...

Porque siempre ha trabajado en la universidad como científico,

además de en la política.

Exacto, y siempre hay que volver al nido.

La verdad es que ahora me dedico a la cultura de paz,

creo que es lo que hay que hacer para que este mundo sea distinto.

Este mundo que vamos a inventar tiene que tener un diseño

basado en la palabra y no en la fuerza.

Tenemos que tener menos bombarderos

y menos aparatos de destrucción masiva.

Es que no puede ser,

es que incluso el hecho de que pongamos que los valores

los tenemos que defender por la fuerza, no,

las fuerzas armadas, no.

Las fuerzas armadas están para defendernos cuando los civiles,

cuando el poder civil considera que deben actuar,

y tienen que ser eficaces y ponderadas.

Lo que no puede ser es lo que antes le decía,

que en un mundo donde todos los días

reconocemos que se nos mueren de hambre miles de personas,

resulta que estamos gastando 3000 millones de dólares

en estos grandes artefactos.

Hay que buscar otro modelo, lo que llaman ahora un nuevo paradigma,

a mí me gusta mucho utilizar esta expresión.

Y usted me decía que por qué en la UNESCO, es verdad,

al principio, después de un proceso electoral muy complicado,

la gente me tenía afecto. ¿Por qué?

Porque en muchas ocasiones no pedí permiso,

pedí después disculpas, hice lo que creía que podía hacer,

y que debía hacer como director general,

pero, sabía que habría siempre un grupo, a veces muy influyente,

que intentaría boicotear lo que yo pensaba que era esencial

para esta construcción de los baluartes de la paz

en la mente de los hombres, que es la función de la UNESCO,

para estos principios democráticos que deben inspirarnos,

y que hay algunos que creen que son ellos los que deben mandar.

No, en la UNESCO, los años que fui director general,

mandé yo y lo hice como le estoy diciendo.

¿Alguna acción como director general de la UNESCO

le provocó un buen disgusto?

Mire, la primera fue, en aquel momento África...

La verdad es que África tenía unos líderes...

Aparte de Nelson Mandela, estaba un Senghor, una Homo Keniata,

un Nyerere, el presidente de Tanzania, era un maestro,

un tipo sensacional,

y me fue a ver y me dijo que cómo podía ser que nosotros,

que representamos dentro del sistema de las Naciones Unidas,

la mejor organización que existe, cómo puede ser que nosotros,

que deberíamos ser los más atrevidos,

que el programa educativo de la UNESCO se llamara

"Alfabetización y educación básica".

Me dice, "claro, alfabetización en las lenguas coloniales

y educación básica para que sigamos siendo obedientes".

Y le dije, "tiene razón, lo voy a cambiar,

pero no le diré de momento cómo.

Usted verá cómo en un año esto se ha cambiado".

Y lo que hice fue una alianza,

siempre en toda conspiración tiene que haber aliados,

y la alianza que tuve fue la de un gigante

de la cooperación internacional, que era Unicef.

Unicef es muy importante, porque trata con los niños,

y los niños convencen a todo el mundo, conmueven.

Entonces, solo sabiéndolo él y yo,

preparé un gran congreso mundial sobre educación para todos

a lo largo de toda la vida.

Preparé con todo cuidado y de momento lo anuncié como un cambio,

y efectivamente, sucedió lo que era normal que sucediera,

y es que inmediatamente se presentó a verme y a protestar

el que en aquel momento era subsecretario de exterior,

como subministro de asuntos exteriores de EE.UU.,

para entendernos, y vino a mi despacho indignado.

Y le dije, "he hecho lo que tenía que hacer un director general,

he cambiado un sistema por otro.

Mire usted los africanos lo contentos que están".

Y él, "sí, pero nosotros...".

Y yo, "perdone, usted aquí tiene un voto, igual que los demás.

Hábleme, por favor de todos los personajes importantes

de la historia del mundo que usted ha conocido.

No le puedo hablar de todos, porque algunos,

quizá no eran entonces tan importantes

como después han sido o serán en el futuro.

Claro, a mí, el haber estado al lado del presidente Gorbachov...

Tuve el honor, con Arthur Miller y con Alexander King,

y con Alvin Toffler, yo era el presidente de este grupo

que al lado del presidente Mijail Gorbachov,

hicimos la Perestroika, todo eso es verdad,

pero, ¿por qué a mí me ha influido tanto?

Porque me di cuenta de que eran cosas inesperadas

y que lo inesperado es nuestra esperanza.

Igual que sucedió con Nelson Mandela.

Yo he aprendido tanto de Nelson Mandela...

realmente era un personaje...

Fíjese, 27 años en la cárcel, y cuando sale,

en lugar de salir diciendo: Ahora sí, ahora es la venganza...

es al revés, es el maestro de buscar acuerdos.

Quizás solo hay un personaje más importante que todas estas personas,

que es la gente.

Usted es el presidente de la Comisión Mundial

contra la pena de muerte.

Cuando me hice cargo hace tres años de la Comisión,

en EE.UU. había 39 estados sobre 50, que eran retencionistas,

es decir, aplicaban la pena de muerte.

En estos momentos hay 33. Bueno...

Mucho hemos logrado, y además,

hemos incorporado algunos de los gobernadores,

como por ejemplo Bill Richardson, que estaba en Nuevo México,

ahora forma parte de la comisión, para ir convenciendo a los demás.

En este momento, 134 países no ejecutan, es muy importante.

¿Se guarda usted para usted

muchas cosas que no llegaremos a saber nunca?

Quizás sí. (RÍE)

"Durante todo mi mandato, pero en particular,

durante las primeras etapas,

pondré en práctica la sabia recomendación del proverbio chino:

"tenemos dos oídos y una boca,

debemos escuchar el doble de lo que hablamos."

Si algo marca la riqueza de un país son sus cerebros.

La calidad de la enseñanza que ofrecemos es muy deficiente.

Iguales en dignidad, iguales ante la ley.

Para los problemas de la democracia, es mejor democracia.

Son la paz, la justicia y la libertad.

Quedaba claramente establecido que universidad y educación

va unido a libertad.

(Música)

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La galería - Federico Mayor Zaragoza

13 jun 2020

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasarán a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.

Entrevista a Federico Mayor Zaragoza, director general UNESCO 1987-1999.

Histórico de emisiones:
25/01/2015
06/04/2016
19/04/2018
26/04/2019

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