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La galería - 23F - ver ahora
Transcripción completa

"La España que había superado la convalecencia

de la longeva dictadura franquista

se encontró de golpe y porrazo con el 23-F,

el intento de golpe de Estado

orquestado por militares nostálgicos

del país falto de libertades y sobrado de represión

que estábamos dejando atrás.

Aquella intentona quedó a abortar y sirvió a la cuna democrática,

pero quienes habían secuestrado a los diputados y al Gobierno

lograron sentencias tan ridículas

del Consejo Supremo de Justicia Militar

que les juzgó

que el Gobierno de Calvo Sotelo las recurrió de inmediato

y el Tribunal Supremo las reajustó ampliándolas.

Los golpistas nunca se arrepintieron

de su aventura delictiva

y sí se valieron de la democracia que buscan exterminar

para salir muy bien parados.

Tres días después de sembrar el terror en toda España

pudieron constatar el rechazo que provocaban

y el apoyo que suscitaba la democracia.

La crueldad de la dictadura solo la añoraban ellos mismos.

Aunque no para aplicársela a ellos mismos."

Señorías,

el Congreso de los Diputados, el Parlamento español,

las Cortes Generales de España,

han sufrido y soportado un grave y brutal atentado

merecedor de la más dura calificación.

La representación del pueblo español,

la libertad e independencia de los diputados,

y la autoridad misma de esta presidencia

han sido desconocidas y maltratadas por la fuerza de las armas.

Yo estoy en una situación inicial de total perplejidad.

"Pero ¿qué es lo que está pasando?".

Yo hago alguna pregunta que no me contestan.

Pero la posición es de decir:

"¿Aquí qué está pasando? Pero ¿aquí qué hacen ustedes?".

Esta es la posición.

A los pocos segundos,

ya no cuando empezaron los tiros y todas estas cosas,

mi gran preocupación es ver

cómo todo aquello pasaba sin que ocurriera nada

que lo hiciera irreversible.

A lo largo de tantas horas, pasan muchas cosas.

Pasan muchas cosas.

Pasan muchas cosas con diputados, con no diputados,

con los guardias civiles, con el que uno tiene detrás,

con la metralleta, con tal,

cuando uno sale, los que se le acercan...

Porque había de todo. Allí había de todo.

-Aquella noche fue una noche de terror,

una noche dramática.

Desde luego,

los que entraron aquí merecen el título.

Creo que deben ser denominados como terroristas.

Nosotros éramos unos rehenes de terroristas.

-Yo, cuando me quedé en mi sitio,

una de las cosas que pensaba

es que si me hubiera tirado al suelo,

hubiera sentido vergüenza

al presentarme delante de mis hijos, ¿no?

También ese factor familiar jugó.

-En un momento determinado estaba ya muy casado.

Yo llegué ahí en la madrugada.

Me entró también el nerviosismo y el cansancio.

Me levanté y quise bajar abajo.

Fue mi hijo Ramón el que me dijo:

"Padre, apártate, porque estos son unos brutos".

-Íñigo también.

¿Qué dice?

También se levantó y echó una especie de fervorín

diciendo que los diputados eran representantes del pueblo.

Había momentos en que se bajaba un poco la guardia

y se estaba mejor,

pero de repente había una orden

y aparecían todos los guardias en el anfiteatro

apuntando con los cetmes.

La verdad es que nos dieron muy mala noche.

-La primera impresión que uno tuvo

cuando aparecieron unos señores vestidos de guardias civiles

con los tricornios y unos bigotes enormes

es que era una zarzuela.

Que era un montaje, que era una cosa grotesca.

Digo: "¿Esto qué es?".

Cuando empiezan a disparar, la cosa se pone seria.

Te das cuenta

de que es un nuevo intento de golpe militar,

el número N de los muchos que había en España,

y que la cosa es grave.

-Me alarmé mucho

cuando se llevaron al presidente Suárez,

cuando se llevaron a Felipe González,

a Alfonso Guerra y Santiago Carrillo.

Algunos pensábamos:

"Dios mío, los matarán, los matarán, y luego nos matarán a los demás".

-Debo yo, debemos todos,

ya lo ha dicho el señor presidente de la Cámara,

manifestar nuestra gratitud a su majestad el rey,

que ha sido el cauce

por el que la democracia ha discurrido ese lunes y ese martes

cuando los diputados y el Gobierno estábamos secuestrados

en este palacio.

-Fue el hombre que aseguró

que los militares responsables del golpe del 23 de febrero

acabaran todos delante de los tribunales

y aquellos que fueron culpables en la cárcel.

En aquel momento

era un dato verdaderamente excepcional.

El hombre que realmente garantiza

la solidaridad de España con Occidente

y el fin del golpismo militar

es Leopoldo Calvo Sotelo.

-Voy a ver a Leopoldo, y sale diciéndome:

"El rey y yo pensamos en este momento

ministro de Defensa tienes que ser tú".

Digo:

"Cualquier otra cosa que me hubieras dicho...".

Estaba a punto de abandonar la política.

Al final, me iré, ¿eh?

"Pero en este momento de lo que sea voy.

Y voy

porque la democracia está en peligro grave.

Este alzamiento no es un alzamiento cualquiera.

El ejército no sabe en este momento dónde está,

y hay que situarlo y hay que luchar y lo voy a hacer".

Entré, juré y me fui al Ministerio.

Llego

y me encuentro un ambiente que se cortaba con un cuchillo.

Allí estaban todos los generales y pensaron:

"¿Qué hará este?".

Porque uno poco pringados estaban todos.

Claro.

Todos habían reaccionado de unas maneras aceptables,

de unas maneras medio aceptables y de unas maneras no aceptables.

Pero yo lo entendí eso y desde el primer momento...

Primero, llegué y dije:

"Señores, tranquilos.

Iré llamando a la gente para enterarme de lo que ha pasado.

Y, en cuanto me entere, sabrán ustedes la decisión que tomo.

Adelanto que no voy a juzgar a nadie por lo que piense.

Sí por lo que haga".

¿Le dieron instrucciones con respecto al juicio del 23-F?

Yo le dije al rey lo que iba a hacer.

No hice nada sin decírselo.

Pero dije:

"No convierto esto que fue un alzamiento

y que tenemos...".

"Ya ha venido el juez a verme".

Eso lo hizo el rey también para tantearme.

Estoy seguro.

El rey se las traía.

Era un político de primera.

Pero le debemos la democracia.

Esa es la verdad.

Me manda, y yo le hablaba de todo.

Pero viene el juez.

Esa fue una decisión que tomé yo como alguna otra.

Inmediatamente llamaba al rey.

"Acabo de tomar esta decisión.

Yo no convierto esto en una caza de brujas".

"Y haces muy bien", me dijo el rey.

Bueno, pues viene el juez, y me llama.

¿Cómo puse...?

Dijo el juez:

"Mire, yo, verdaderamente, tendría que meter en el proceso

a 4000 hombres de la División Acorazada

y 4000 hombres de la división de Valencia".

Y yo le dije:

"Bajo mi responsabilidad no siga usted por ese camino.

Yo no convierto en una caza de brujas

el procesamiento de...".

Con tenientes y todo, ¿cuántos son?

¿37? 37.

"La cabeza sí, pero ni uno más.

Y es una orden que le doy; y, si no, lo ceso en el acto.

Presénteme usted su dimisión

si no está de acuerdo con lo que yo digo.

Y es una orden mía a usted.

Luego se lo diré al rey y se lo diré al presidente,

pero ahora a usted.

¿Está de acuerdo?".

"Sí, claro".

Bueno, nada más irse, llamo al rey.

"He hecho esto".

"De acuerdo.

De acuerdo, ministro, has hecho bien".

Llamo a Leopoldo.

"He hecho esto".

"Pues, hombre, realmente era un disparate.

¿Cómo metes a 8000?".

¿Por qué no los 200 que entraron en el Congreso?

Los 200 que entraron en el Congreso y no estuvieron procesados.

Porque se escaparon.

¿Y no se logró identificarlos?

Les protegían los guardias civiles

que los estaban esperando para llevárselos con ellos

y evitar que los procesaran.

¿Le mató a disgustos el juicio del 23-F?

No.

"Una nota oficial del Ministerio de Defensa

fechada el 24 de abril de 1982

informaba del relevo

en la presidencia del tribunal militar

que juzgaba a los responsables del intento de golpe de Estado.

Todos los medios de comunicación nos hicimos eco

de que el teniente general Luis Álvarez Rodríguez,

presidente hasta ese momento,

había sido hospitalizado a causa de una úlcera duodenal.

No era cierto."

De pronto, un día,

se me presenta el capitán general de Madrid

y me dice:

"Hay que hacer algo muy rápido

porque le he tenido que quitar...

Yo soy muy amigo de él.

Somos compañeros.

Es un hombre estupendo Álvarez,

pero ha perdido el control.

Le he quitado el revólver.

Este hombre se suicida.

No aguanta más

las impertinencias y los ataques del que se sublevó en Valencia".

De pronto se iba y de pronto tal. Sí, sí.

De Milans.

"Atacaba al presidente

y yo creo que está en grave peligro".

Digo:

"Me alegro de que me lo digas inmediatamente.

Primero te vas allí

y te aseguras

de que le has quitado la última arma que tenga,

adviertes a la mujer,

y va a ir el mejor psiquiatra que encuentre dentro del ejército,

de la milicia militar".

Y viene el capitán y dice:

"Hay que actuar inmediatamente sobre este hombre.

Hay que recluirlo en un...".

En un centro. Sí.

En un sanatorio especial. En un sanatorio, claro.

Porque se tira por una ventana.

Se nos puede suicidar en cualquier momento.

Y entonces sale el presidente

de la Junta de Jefes de Estado Mayor,

que ya estaba cambiada.

Cuando estábamos reunidos,

se me plantó el presidente que habíamos nombrado.

Se me pone gallito.

"Aquí hay que reunir a todos los jefes militares

para saber si lo aprobará el Consejo".

Dije: "No, no hay tiempo.

Yo respondo, pero tú obedeces,

porque el ministro manda más que tú.

¿Entendido?

Así que la orden,

bajo mi responsabilidad, que cojo enteramente,

es esa.

Usted se va ahora mismo con el jefe de Sanidad

y lo llevan al sanatorio que crean.

Lo que procede es nombrar al que le va a suceder como jefe.

De eso me encargo yo".

Estaba horrorizado de que se me tirara.

De que se me suicidara.

Fíjate lo que hubiera sido.

Y entonces nombramos al sustituto.

"Se trataba

del teniente general Federico Gómez de Salazar,

quien permanecía ya en la reserva activa

cuando tuvo que presidir el Consejo de guerra del 23-F

que se estaba celebrando en la sede

del servicio geográfico del ejército

y enfilaba su recta final.

Gómez de Salazar tenía la misión de no dejarse impresionar

por la bravuconería y la arrogancia de Milans del Bosch.

Sobre todo, de él,

pero también de Tejero, de Torres Rojas y de otros.

Es cierto

que permitió una sentencia escandalosamente blanda

que obligó al Gobierno a recurrirla."

Al excelentísimo señor don Jaime Milans del Bosch y Ussía,

teniente general del ejército,

como autor de un delito consumado de rebelión militar

del párrafo primero del artículo 287 del Código de Justicia Militar

a la pena de 30 años de reclusión.

Dos:

Al teniente de la Guardia Civil don Antonio Tejero Molina,

como autor de un delito consumado...

-Llegó con la sentencia.

"Esta sentencia hay que llevársela al rey,

pero los jóvenes capitanes a veces tienen...".

Llamaba al rey joven capitán.

"Tienen, ya sabes, salidas.

No tienen el debido control.

No ven que esto no corre por todas partes,

así que te la dejo a ti".

Yo cojo la sentencia.

El joven capitán era el rey.

Y llamo al rey y le digo:

"Tengo que verte.

Cuando quiera, vuestro majestad".

Dice:

"Me imagino para qué. Es por una sentencia, ¿no?".

Digo: "Es por una sentencia que tengo en mi mano".

Dice:

"Enséñasela primero a Leopoldo".

Me llama el presidente.

"Ven aquí.

Estoy con el líder de los socialistas".

Era el que iba a gobernar. Con Felipe.

Llego con la sentencia, y la mira el...

"Mira, es lo que...

Contened a todos

menos a los guardias civiles que se escaparon".

-El comportamiento del Gobierno fue de coraje

en el tratamiento de la sentencia,

porque la sentencia inicial fue una sentencia muy permisiva.

Muy tolerante y muy...

En cambio,

recurriendo

y teniendo el apoyo judicial para revisar la sentencia,

yo creo que el Gobierno dio una lección de coraje.

-Sí, bueno, aquello fue tremendo.

Más sufrió España, ¿no?

Lo que más en peligro estaba era la democracia.

Ahí puedo decir que no me sorprendió

porque estaba en el ambiente.

Naturalmente, no un golpe como ese.

Pero, claro, es que yo...

Yo tuve una conversación con Felipe González

en un avión Madrid-Cataluña cuando las elecciones en Cataluña.

Eran unas votaciones en Cataluña en el año 80,

y él me hablaba

de que había que sacar a Suárez de la presidencia del Gobierno

como fuera, ¿no?

Si había que ponerse de acuerdo en un presidente militar,

habría que ponerse de acuerdo como una transición.

Yo le dije

que jugar con los militares en aquel momento

era jugar con fuego.

Luego me enteré

de los contactos del Partido Socialista

con militares.

Eso se ha sabido luego y se ha publicado.

Y después de una entrevista con Garaikoetxea

en Euskadi, en Vitoria,

y otra a los dos días con Pujol en Barcelona

yo denuncié esos contactos en ruedas de prensa.

Está en las hemerotecas.

La indignación y los ataques que yo recibí

de los dirigentes del Partido Socialista

se los puede usted imaginar.

-Aquello podía consolidarse y fue un momento muy complicado.

Previamente nos habían llamado para ver si estábamos de acuerdo

en que hubiera un Gobierno presidido por un militar.

Entonces, Arzalluz dijo:

"¿Presidido por un militar? ¿Y por qué no por un obispo?".

Ahí quedó toda la conjura en relación con nosotros.

Dijeron: "Parece que no están por la labor".

-Pero en cuanto oí la palabra Tejero ya conocíamos al individuo.

Dije: "Esto es un golpe".

Enseguida empecé a moverme y a llamar.

Llamaban también de muchas juntas y demás.

Ya estábamos organizados.

Llamaban a ver qué hacían.

Si reunían la documentación y la guardaban.

Yo les dije:

"Tranquilos, que estamos en el tema.

Si las cosas se ponen muy mal,

os llamaremos para que os retiréis todo lo que podáis

y os escondáis los que os tengáis que esconder".

Empezamos a mirar capitanías generales.

Yo tenía un chico, que era del partido,

que estaba justo

y nos proporcionó los mensajes de Milans del Bosch

porque estaba en capitanía general en Valencia.

-Esa noche yo estaba como letrado. No como diputado.

Todavía no era diputado.

Estaba en la presidencia,

en la parte donde se sientan los letrados

en la presidencia.

Y fue cuando a las 18:00 más o menos se oyeron voces.

Y en ese momento yo me di cuenta de que eso era un golpe de Estado.

Había gente que pensaba...

"Hay guardias civiles que han entrado

persiguiendo a un comando de ETA".

Eran los propios guardias civiles los que estaban...

Eran los golpistas y estaban entrando.

Yo acababa de terminar mi tesis doctoral

sobre la Guardia Civil.

Me di cuenta inmediatamente

porque yo había estado en Guzmán el Bueno,

en donde tiene su sede

la Dirección General de la Guardia Civil.

Yo vi allí en alguna ocasión a Tejero

cuando iba al archivo histórico para hacer la tesis doctoral.

Iba al archivo histórico y vi a Tejero en algunas ocasiones.

Como consecuencia de la operación Galaxia,

allí estaba todo muy movido

y había un ambiente golpista enorme que se percibía.

Cuando yo vi por el pasillo pasar a un guardia civil corriendo,

dije: "Estamos en un golpe de Estado".

-Sentías una profunda vergüenza de que eso pudiera pasar en el país.

Sentías al mismo tiempo la rabia

porque sabías que no representaban el sentimiento del país.

Sabías que ellos eran

los que estaban históricamente equivocados.

El país lo que quería era más libertad

y mayor representación.

El país no estaba tampoco por la revolución.

El país no tenía ningún deseo de parecerse a la Unión Soviética,

que entonces todavía existía,

o a los países alineados en torno a la Unión Soviética.

El país quería ser simplemente como el resto de Europa occidental.

-Televisión Española está en condiciones de ofrecer

un excepcional documento histórico:

el instante mismo

en que se produjo la irrupción en el hemiciclo de las Cortes

de los guardias civiles

que protagonizaron el asalto armado al Congreso.

Televisión Española estaba allí.

Estas imágenes fueron recogidas

por las cámaras de Televisión Española

que en aquellos momentos, 18:25 de la tarde de ayer,

filmaban la votación

para la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo

como presidente del Gobierno.

-Don José Nasarre de Letosa Conde.

-Sí.

-Don Carlos Navarrete...

-Señores, vamos a posponer...

Vamos a posponer este vídeo

que fue tomado precisamente cuando irrumpieron en la sala

los números de la Guardia Civil al mando del teniente coronel Tejero

porque se nos informa en estos momentos

de que todavía hay miembros del Gobierno

en el interior del hemiciclo.

Creemos conveniente

no ofrecerles a ustedes este documento histórico

hasta que no hayan salido

todos los diputados y miembros del Gobierno

del interior del hemiciclo.

"Las imágenes del 23-F no se vieron en directo.

Televisión española las emitió a las 00:50 del día 24

momentos después de la liberación de todos los secuestrados."

Y efectivamente no vemos a nadie en el interior del hemiciclo.

-En la manifestación que hubo a continuación

en la que yo iba al lado de un líder comunista

yo tengo la sensación de que la gente ya se dio cuenta

de que lo que se había logrado era irreversible

y que habría problemas como tiene que haber siempre.

Pero España estaba en franquía

y ese ambiente es el que ha durado hasta hoy.

(A LA VEZ) ¡Democracia sí! ¡Dictadura no!

(A LA VEZ) ¡Democracia sí! ¡Dictadura no!

(A LA VEZ) ¡Democracia sí! ¡Dictadura no!

-Yo me vi con otros compañeros

que quedábamos de la dirección confederal.

Yo llevaba entonces la secretaría de información y de publicaciones.

Y en contacto con los secretarios generales,

mi opinión era

que en lugar de andar con iniciativas espontáneas

lo que teníamos que hacer era recontarnos y contarnos

con el elenco de fuerzas democráticas

que permanecíamos fieles a la Constitución

y dispuestos a defenderla

y no andar con iniciativas de cada cual por su lado y tal.

Digo esto porque hubo algún compañero

que con la mejor buena fe y un voluntarismo muy comprensible

pensaba en convocar huelga general

y acto seguido montar un núcleo clandestino

para dirigir eso y tal.

Esto sí que no, ¿no?

Convocar la huelga general así a tontas y a locas

no, ¿no?

Yo sí llamé al señor Laína.

Para aquel Gobierno subsecretario se llamaba.

Y decirle:

"Esta es nuestra posición".

Hicimos una resolución.

He de decir que redacté una resolución

que fue firmada unitariamente por Comisiones y UGT.

-Era un aburrimiento pensar que los militares pudieran creer

que esa era la solución de España

y que había que oponerse a esa idea de la manera más brutal

y más profunda.

Y lo que me encantó realmente fue la maravilla de este pueblo.

Cómo reaccionó

después del fracaso del golpe de Estado

con manifestaciones,

la alegría de esas manifestaciones, la fuerza de esas manifestaciones...

Realmente...

La verdad es que da gusto ver al pueblo español vivo y activo.

A lo largo de este periodo último

hemos hecho cosas realmente maravillosas.

La resiliencia del pueblo español,

la fuerza, la defensa de los valores básicos

realmente ha sido algo espectacular.

Yo no creo que haya en el mundo, de hecho no hay,

una historia de una transición tan positiva, generosa y solidaria

como la que hemos tenido en España.

-Que perciban con nitidez y de una vez por todas

que en una sociedad plural

que lleva viviendo seis años en democracia

somos la inmensa mayoría de los españoles

los que estamos dispuestos a lo que sea preciso por libertad.

Que tengan también la convicción muy clara

de que un intento de golpe de Estado o un golpe de Estado

conduce inevitablemente a una confrontación bélica,

a una confrontación entre españoles,

porque somos muchísimos los españoles

que nos estamos dispuestos a que se nos prive de libertad.

"El aplauso de todos los diputados al teniente Gutiérrez Mellado,

vicepresidente del Gobierno el día 25,

fue el reconocimiento explícito del valor demostrado

en defensa de la democracia

y la señal inequívoca

de que los españoles apoyaban al ejército

que representaba Gutiérrez Mellado

y repudiaban al que querían imponer desde el túnel del tiempo

los golpistas de Milans del Bosch, Tejero y compañía.

Ese aplauso y el de todos los españoles

puso a cada uno en su sitio."

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La galería - 23F

28 feb 2020

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.

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