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Para todos los públicos La ciencia de la salud - Seguir latiendo - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Continúa la música)

(Música)

Hemos pasado de una época, en la cual,

para poder llegar al corazón teníamos que abrir todo el pecho,

o sea, una incisión grande, una agresión grande.

Teníamos que conectar el paciente a una máquina extracorpórea,

teníamos que parar el corazón...

Esto ha ido evolucionando, a lo largo de los últimos años,

en el sentido de que, a veces, podemos hacer esta cirugía

sin parar el corazón, con el corazón latiendo.

Y hemos pasado a poder operar a pacientes de casi 90 y 95 años,

a través de orificios mínimos o simplemente sin orificios,

y con unos resultados excelentes y una recuperación muy rápida.

Y eso es porque las técnicas, el abordaje, el conocimiento

de la patología cardiovascular ha mejorado muchísimo.

Lo que ha ocurrido durante todos estos años

es que ha habido una conjunción de factores

que han facilitado que hoy podamos estar donde estamos.

La tecnología ha mejorado muchísimo.

Tenemos prótesis de última generación,

tenemos catéteres que nos permiten navegar

a través de las arterias de los pacientes.

Tenemos un amplio conocimiento de la patología cardiovascular.

De cómo aparece, de cómo tratarla, de cómo evoluciona,

de cómo hacer, luego, el seguimiento de estos pacientes...

En definitiva, podríamos decir que hoy podemos hacer procedimientos

mucho menos invasivos, mucho menos agresivos,

en pacientes, cada vez, de mayor riesgo y de mayor edad,

y con patologías mucho más complejas.

La moderna cirugía cardíaca no se entiende

si no es desde un punto de vista multidisciplinar.

De equipos que trabajan juntos con objetivos comunes,

y que hacen que trabajemos muy juntos los cirujanos,

los cardiólogos, los intervencionistas,

los anestesistas, los técnicos de imagen,

porque estas patologías requieren que podamos aunar esfuerzos

para tratar mejor a estos pacientes.

Y los pacientes más habituales dentro de nuestro quehacer diario

son pacientes que, o bien son el fruto de una vida

poco cardio saludable en los cuales los factores de riesgo,

que son por todo el mundo conocidos, el hábito tabáquico, el sedentarismo,

el no hacer ejercicio, el no tener una alimentación equilibrada,

favorece tener enfermedad de las arterias coronarias,

lo cual nos obliga, o bien, mediante stents con un catéter,

o mediante cirugía para hacer un bypass coronario,

poder llevar riego sanguíneo a esas arterias que han quedado bloqueadas.

O bien lo que es la enfermedad degenerativa.

Porque con el paso del tiempo aparecen toda una serie de problemas,

sobre todo las válvulas, que determinan un desgaste

o una afectación de estas válvulas.

Lo más frecuente, la insuficiencia de la válvula mitral

de tipo degenerativo, que afortunadamente,

casi siempre, podemos reparar esa válvula sin tener que cambiarla

por una prótesis mecánica o biológica que muchas veces va a requerir

tener que tomar tratamiento con un sintrom de por vida,

y también el abordaje de la estenosis de la válvula aórtica.

El principal foco de acción de la TAVI, ¿por qué?

Porque decimos que si viviéramos lo suficiente,

todo el mundo acabaría teniendo un cierto grado de estenosis

o de obstrucción de la válvula aórtica.

Cuando esta obstrucción es severa, no tenemos ningún tratamiento,

salvo actuar sobre esa válvula para cambiarla mediante una cirugía,

o ahora, para implantar una nueva válvula a través de un catéter.

Estas serían las patologías más frecuentes

y las que necesitan el 90% de nuestra actuación de cada día.

(Música)

Me llamo Mercedes Farré Escalé.

(RÍE) Tengo 89 años

y me hicieron un TAVI hace aproximadamente un año.

Y salí perfectamente de la operación.

Fui al médico del digestivo, me tomó la tensión,

estaba bien, y cuando me miró lo del corazón dice:

"¡Uy! Yo lo noto muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte,

¿no se nota nada usted?"

Y digo: "Bueno, noto a veces que cuando subo cuesta,

como si me tapara algo aquí debajo del pecho".

Y me dijo: "Pues mire, yo diría que vaya rapidísimo

a la persona, o sea al médico que tengas del corazón, digamos".

Me hizo un cardiograma, y me hizo una analítica y tal...

Me hizo unas pruebas allí y me dijo:

"De momento, no te digo nada. Mañana ven que te haremos un eco."

A la mañana siguiente, me hicieron un eco

y cuando termino le digo: "¿Qué, cómo estoy?".

Y me dijo que tenía que operarme, y yo me quedé clavada.

Dice: "No me llores, ¿eh?".

Y digo: "No, yo no voy a llorar porque para mí no lloro".

-Mercedes es un caso paradigmático y también, cada vez, más habitual.

Mercedes es una mujer que tenía casi 90 años, muy menuda, frágil,

que hacía una vida muy normal, pese a su edad,

porque siempre se había cuidado pero que fue diagnosticada

de una estenosis aórtica severa sintomática.

Se empezó a cansar, ella hacía gimnasia y no podía,

salía a pasear con sus amigas y tampoco podía.

Y vino buscando una solución para su problema.

A Mercè le ofrecimos realizar una TAVI.

Hicimos los estudios pertinentes, era una buena candidata

y este es un ejemplo de que, realmente, hoy día podemos hacer

procedimientos con pacientes, cada vez, más graves y de mayor edad.

Ahora diríamos que la edad ya no es un factor limitante

porque no nos interesa tanto la edad cronológica sino la edad biológica.

Realmente, hay gente muy mayor, que tiene mucha vida

y que realmente, quiere una oportunidad

para poder vivir más años y con buena calidad de vida.

(Música)

La TAVI fue el desarrollo de una idea que consistió en poder poner

una válvula biológica dentro de un catéter muy fino

que nos permitiera navegar a través de las arterias del paciente

sin tener que abrir el pecho, hasta llegar al sitio

y poder desplegar esa válvula dentro de la propia válvula del paciente.

-Básicamente hay dos tipos de válvula o dos grandes grupos de válvulas.

Unas que son autoexpandibles que van, digamos, escondidas

en un catéter de liberación, y que cuando se asoman

a través de ese catéter, ellas solas van adoptando su forma normal

para quedar ancladas en la válvula vieja, a nivel del anillo.

Y otras válvulas van montadas en un balón y nosotros, desde fuera,

este balón lo inflamos y hacemos que la válvula,

por este mecanismo de fuerza del balón, quede impactada a alta presión

en el anillo aórtico y sustentada por los velos

de la válvula vieja y enferma.

En el momento en el que la válvula está implantada en el anillo,

tanto si es autoexpandible o con un balón,

ella sola empieza a funcionar.

Tiene unos velos biológicos que,

con la propia presión arterial del paciente, se abren y se cierran

para que la sangre circule adecuadamente.

Por lo que hace referencia a la durabilidad de estas válvulas,

ya hay pacientes que llevan desde hace más de 10 años

estas válvulas implantadas, y lo que se está viendo

y lo que se prevé, es que en principio,

tengan una durabilidad que, como mínimo, sea equiparable

a las válvulas biológicas que se utilizan en casos de cirugía abierta.

(RÍE) -No me enteré de nada porque cuando me despierto pensé:

"Bueno, pase lo que pase es igual, yo estoy viva ahora.

Ahora lo aguanto todo".

Y me llevaron a la UVI,

una habitación enorme y muy bien.

Había aparatos... Cuando me desperté estaba yo como...

(RÍE)

De pies...

Cosas por los pies... Por los brazos...

Por el otro brazo... Televisión aquí...

Aquí unos tubos...

Que me iban todos por aquí al cuello...

Por todas partes.

Pero yo no me sentí de nada.

La recuperación de los pacientes, si la técnica se lleva a cabo

sin problemas, la verdad es que es muy rápida.

Los pacientes abandonan el procedimiento ya despiertos.

No tiene ningún tipo de dolor torácico,

no llevan drenajes.

La pequeña punción o incisión a nivel femoral, realmente,

no ocasiona ningún problema significativo para los pacientes.

Nosotros hemos tenido, como la mayoría de grupos,

pacientes que cuando no hay ningún tipo de problema,

igual se ha hecho el procedimiento un día, y a los tres o cuatro días

el paciente ha podido abandonar el hospital e ir a su casa.

-A los dos días de estar aquí, el primer día no, el segundo,

ya me hacía yo la comida porque no quería que me la hiciera nadie.

(TOSE) Así fue la cosa.

(Música)

El paciente cuando sale del quirófano de cirugía cardiaca

va directamente a la Unidad de Cuidados Intensivos,

y allí las enfermeras de esta unidad aplican unos cuidados que siguen

los estándares de calidad asistencial, en la cual,

hay unos cuidados diarios que siguen una matriz temporal

que hemos consensuado y que vamos perfeccionando

con el equipo de cirugía cardiaca.

Una vez subido a planta, el paciente ha recuperado parte de su autonomía.

Ya hay cosas que puede realizar de forma autónoma,

pero hay otras, en las cuales tiene que tener una cierta precaución.

Ahí entran cada una de las enfermeras y la coordinadora asistencial

donde vamos indicando, en cada momento, qué sería aconsejable

que pudiera realizar y cuál de las precauciones deberíamos tener.

Recuerde que cuando lo probamos

en el inicio, usted tuvo muy buena nota, ¿eh?

Que dijimos: "Venga, tenemos que conseguir llegar a ella".

-Intentaremos superarla. (RÍE) -Venga, hacia dentro.

Tres, dos, uno... Todo, todo, todo, todo...

¡Guau! Perfecto.

Recuerda que le comenté que superando el 1000,

que es el mínimo al que tenemos que llegar,

lo demás ya, es ir consiguiendo metas.

Muy importante es la información previa.

Que ellos sepan qué se espera de ellos en cada una de las etapas.

En el preoperatorio, en la secuencia de la preparación,

en el intraoperatorio, quieren saber exactamente

cuánto durará, y el postoperatorio inmediato en UCI,

y cuánto tiempo se espera que estén en la planta de hospitalización,

y cómo saldrán de ella para llegar a casa.

En cada perfil de pacientes estamos atentos en ese momento,

en el cual, vemos que va a necesitar más de aquella intervención nuestra.

A esto nos ayuda mucho la familia, el contacto en el preoperatorio

que siempre planificamos un poco todo.

Nos ayuda a planificar la estancia y a planificar, también, el alta

y los cuidados postquirúrgicos ya que luego los volvemos a ver

en la visita de alta quirúrgica.

Hola, ¿qué tal? Buenos días, Luis. -Buenos días, Raquel, ¿qué tal?

-¿Cómo estamos? -Bien, mejor que ayer.

-¿Sí? Ayer nos vimos y fue un poco... Después de la subida de UCI...

-Claro, al salir de la Uci... -Es un día difícil.

-Es agobiante, la UCI es agobiante.

Y cuando me pueda duchar y asear mejor,

pues yo creo que estaremos ya al final de la etapa.

-Poquito a poco.

Es verdad, la etapa de la UCI, de la dependencia, ya queda ahí.

Y ahora empezamos otra en que, poquito a poco,

usted irá caminando por la habitación,

luego saldrá al pasillo... -Sí.

La relación de enfermería con el paciente empieza en el preoperatorio.

Las enfermeras siempre nos presentamos ante un paciente.

Y sigue en intensivos, donde la relación es muy cercana,

recuerdan los nombres, recuerdan las vivencias

y lo recuerdan de forma muy reciente y muy gratificante...

Y en el postoperatorio, en la recuperación

también conocen exactamente quiénes son sus enfermeras.

Hay una relación de confianza absoluta.

Muy importante en el momento en que vaya a ducharse,

siempre tiene que avisar a las compañeras de enfermería,

o que haya algún familiar.

-El peligro me han dicho que es la caída.

-Ahí está. -Una caída es mala siempre,

pero ahora sería fatal. -Sería fatal, sí, sí, justamente.

Y muy importante que después de la ducha, que sea cortita,

con el agua no demasiado caliente.

(BALBUCEA) -Con las facturas de la compañía de agua

las duchas tienen que ser breves.

-Nuestro lema, nuestro objetivo es que cuando entren,

a este paciente se le puedan identificar

cuáles son sus individualidades, cuáles son sus expectativas

respecto a ese procedimiento, y las podamos cumplir

para que recuerde todo el procedimiento

como una experiencia y una vivencia positiva.

(Música)

Quería que hablásemos un poco del tema del consentimiento

informado, que nos preocupa, especialmente,

porque en los procedimientos del corazón,

que son potencialmente peligrosos, pueden tener complicaciones.

La verdad, es que los hacemos con mucho cuidado pero nunca es poco.

Y me gustaría que tú nos enseñaras alguna cosa más, nos explicaras,

nos aconsejaras un poquito sobre este tema.

-El consentimiento informado son dos cosas en una.

Como dice la propia expresión es información y consentimiento.

La información puede ser verbal y el consentimiento puede ser verbal.

Hay que tener en cuenta que el consentimiento informado

se exige en cualquier actuación médica que afecte a una persona.

Por lo tanto, cuando uno va a ver al médico porque le duele la cabeza

y le receta un gelocatil, también hay una información y un consentimiento,

lo que pasa que como es un asunto de poca relevancia, es verbal.

En los asuntos de más relevancia, esto ya se plasma por escrito.

Tanto la información como el consentimiento,

y es lo que se conoce como el consentimiento informado,

que es un documento de una, dos o varias páginas

con las firmas correspondientes.

-¿Tú crees que es muy importante que en el consentimiento reflejemos

absolutamente todas las posibilidades de daño, aunque sea minúsculo?

-Sí, yo creo que sí porque, primero, es seguridad

para el paciente, es seguridad para ti, es seguridad para todos,

en definitiva, el paciente tiene que conocer toda la información.

Un riesgo mínimo de 1 por 70 000 casos...

El que se compra un boleto de Navidad tiene una posibilidad,

me parece, que entre 70 000, antiguamente.

Ahora es una posibilidad entre 100 000 de que te toque,

y la gente se compra el boleto.

Los casos en que es obligatorio que se refleje por escrito

son aquellos más relevantes, son las intervenciones quirúrgicas,

obligatorio, el caso de las terapias o los diagnósticos invasivos

también es obligatorio, en general, en todos aquellos casos

en que puedan existir consecuencias negativas que sean previsibles

y que sea normal que ocurran de acuerdo con la experiencia, ¿no?

A partir de ahí la casuística es infinita

y habría que descender a cada caso concreto.

Ha habido casos en los que, por ejemplo,

ha habido notas manuscritas para que el paciente entienda mejor

lo que le dice el formulario, porque a lo mejor no entendía nada.

Y ha habido algún caso en que el tribunal, como no entendía...

Sabéis que los médicos, a veces, lo que es la escritura

no todos tienen una escritura caligráficamente perfecta,

el tribunal no entendía lo que ponía en la nota, y ha entendido

que esa nota no era válida y que el paciente

no estaba correctamente informado.

Así que cuanto más lleno esté el historial clínico, mejor.

Hablamos de un paciente que esté consciente, lógicamente,

que sea mayor de edad y que esté en pleno uso de sus capacidades,

porque en casos de menores de edad, personas que están privadas

de la consciencia, o en situaciones de emergencia,

son situaciones aparte.

También son situaciones aparte, por ejemplo,

los riesgos para la salud pública, en que los poderes públicos

pueden someter a tratamiento a la población obligatoriamente

para prevenir epidemias, por ejemplo. Estos son casos ya diferentes, ¿no?

El caso normal de una persona mayor de edad, consciente,

y en plenitud de facultades, el médico no debe intervenirles

si no obtiene el consentimiento informado,

si no obtiene el consentimiento. Es decir, si no presta la información

y si no obtiene el consentimiento, porque la medicina no es dos más dos

son cuatro. Por lo tanto, no todo está absolutamente bajo control

y hay cosas en que pueden ocurrir imprevistos.

El paciente consciente de esa posibilidad

toma la decisión correspondiente.

(Música)

Yo soy un enfermo asintomático, es decir, no tenía ningún síntoma

de que tuviera una cardiopatía.

En una revisión rutinaria, el médico detectó que tenía un soplo.

Me traslado al cardiólogo y el cardiólogo,

de una manera muy amable, me dijo:

"Uy, tienes un soplo. Vamos a hacer unas pruebas".

Y con el resultado me dijo:

"Chico, como máximo, dentro de un año tendrás que operarte".

Soy Juan Lorente, tengo 67 años, y hace un año

me hicieron una intervención de la válvula aórtica del corazón.

La verdad, es que durante este año que transcurre desde que me dicen

que me tendré que operar hasta que realmente me operan,

lo gestione de una manera muy tranquila, ¿no?

Las cosas vienen, hay que aceptarlas.

La verdad es que hice vida absolutamente normal.

No dejé de hacer nada.

Sí pensaba que, bueno,

cuáles podrían ser los síntomas que me podía provocar esta enfermedad.

Un desmayo, por ejemplo. Lo que quizá me asustaba más era pensar que esto

pudiera sucederme conduciendo.

Pero por lo demás vida absolutamente normal.

Lo que pasa es que cuando viene, viene.

Y si tenemos la posibilidad de solucionarlo,

sin duda hay que hacerlo.

(Música)

El caso de Juan es totalmente diferente del caso de Mercè.

¿Por qué? Porque en el caso de Juan, que es un paciente más joven,

con otro perfil de riesgo, con otras características,

la mejor opción era una cirugía cardíaca.

Pero siempre desde el abordaje de mínima invasión.

Es decir, sin tener que abrir todo el pecho, sino poder hacer la cirugía

a través de una incisión de 7 cm.

(Música)

Y al llegar al quirófano, que es un quirófano híbrido,

creo que es de última generación.

Me gustan mucho las películas de Star Trek, entonces me pareció

que estaba en la nave de Star Trek.

Me pusieron la cama al lado de la mesa del quirófano.

Y me dijeron: "¿Puedes pasar tú solo aquí, a esta mesa?".

Dije que sí.

Y no recuerdo nada más.

(Música)

A Juan lo que hicimos fue,

a través de esa pequeña incisión llegar a la zona donde está

la válvula aórtica.

(Música)

Conectar su corazón a una máquina de circulación extracorpórea.

Y parar el corazón el tiempo suficiente, que es corto,

con el corazón preservado y bien controlado,

para poder, con visión directa, quitar su válvula enferma

e implantar una válvula biológica pero tradicional.

(Música)

Cerrar la incisión, desconectar esa máquina, y luego pasar

por una recuperación, que en el caso de Juan también fue rápida.

-Estuve dos días en la UCI.

Puramente por precaución. Y luego me pasaron a planta.

En planta estuve cinco días.

Y bueno, al cabo de muy poco tiempo, 15 días, prácticamente vida normal,

y al cabo de un mes de vuelta al trabajo.

(Música)

Siempre he sido una persona que he procurado cuidarme.

Me he concienciado de que esta vida saludable todavía tengo

que incrementarla más.

Entonces, sigo mi rutina de trabajar.

No viajo tanto como viajaba antes.

Pero lo que procuro hacer es ir al despacho caminando,

y además, procuro, no sé de dónde lo saqué, que era saludable caminar

10 000 pasos diarios. Procuro hacerlos.

(Música)

Y luego, los fines de semana, mi mujer me obliga a caminar.

Porque a ella también le encanta.

Entonces, cuando estamos en Barcelona, vamos por la carretera

de les Aigües.

Cuando estamos fuera, tenemos un apartamento en la Cerdaña,

pues hacemos excursiones. Voy a mi ritmo, porque...

No solamente por el corazón, también por edad noto que al final pues

las fuerzas no son las mismas ahora que a los 30 años.

Pero todavía hago montaña y puedo subir algún que otro pico

con más tiempo de lo que podía hacer antes, pero todavía lo hago.

(Música)

La perspectiva que tengo después de la operación es

de un optimismo total. O sea...

A veces irónicamente digo que como en los coches, me han hecho culata

y válvulas. Me han dejado nuevo.

Sigo trabajando. Sigo haciendo vida normal.

Pero además, con la tranquilidad de pensar que

aquella cardiopatía que tenía, que me podía haber provocado problemas,

pues ya no la tengo.

Ahora estoy esperando dos nietos. Mi hija pequeña está embarazada

de niño y niña. Son los primeros nietos.

Quizá esta operación me ha dado la oportunidad

de poder disfrutar de estos, estos nietos que están a punto de llegar.

Estoy feliz.

(Música)

En la actualidad, la imagen cardíaca es una herramienta

absolutamente imprescindible

para el diagnóstico y manejo de las cardiopatías. Y sin duda,

en los casos en los que hace falta operar al paciente

o hacerle un tratamiento endovascular, y cómo hay

que manejarlo, o sea que es un pivotante, una piedra

básica para la cardiología actual.

(Música)

Hay tres técnicas básicas en imagen cardíaca.

Una es la ecocardiografía, es la más clásica.

Otra es el TAC, y otra la resonancia magnética.

(Música)

Llevamos casi más de 30 años haciendo cursos, dos cursos anuales

de formación en imagen cardíaca. Y aparte, nuestro grupo

siempre somos receptores

de gente que se quiere formar, rotantes. Tanto nacionales,

residentes, como del extranjero, donde quieren pasar 3-6 meses

con nosotros. Creo que esto es fundamental. Es decir, para nosotros

la docencia es obligada, forma parte

de la asistencia, la investigación y la docencia,

todo se entiende como un uno.

Y desde buena hora de la mañana hasta que nos vamos del hospital

estamos trabajando en sintonía con las tres líneas.

Aquí tenemos una válvula aórtica

que está claramente engrosada, está reducida la apertura.

Realmente no sé si es severa o no, pero tiene mucha hipertrofia.

Igual es un hipertenso. Se ve la hipertrofia aquí, y quizás

una función ventricular algo tocada. Enséñame la válvula aórtica

en otro plano. Para ver cómo abre.

Abre muy poco, realmente parece una estenosis aórtica severa,

casi con toda seguridad.

Vale, pues miraremos el TAC y una resonancia para entender

la función ventricular deprimida.

Muy bien.

La que utilizamos como herramienta de trabajo

rutinario es la ecocardiografía. ¿Por qué?

Primero, porque ni irradia,

no necesita mucho tiempo para su adquisición,

está en cualquier lugar, en cualquier sitio: en un hospital primario,

terciario, en un ambulatorio...

Lo puede utilizar el médico en su consulta, casi.

Y se basa por los ultrasonidos.

Es la piedra básica para el estudio del diagnóstico y para el seguimiento

de los pacientes.

(Música)

Con mucho menos impacto en uso,

pero muy importante, está la tomografía computerizada, el TAC.

¿El TAC qué nos aporta? El TAC es probablemente la técnica de imagen

que tiene mejor resolución espacial. Es decir, que nos permite reconstruir

la anatomía del corazón y de sus vasos

con su máxima definición.

Con ello podemos ver, sin tener que poner catéteres,

cómo están las coronarias del paciente; podemos ver cómo están

los vasos del paciente. Y nos ayuda muchísimo, sobre todo,

cuando tenemos dudas

en evitar, a veces, procedimientos cruentos

porque nos permite sacar toda la información

simplemente estirando al paciente en una camilla

y obteniendo estas imágenes.

-Esta es la imagen del TAC y parece que la aorta se ve sana.

-Quizás haya un poco de dilatación en la parte tubular, pero no sé

cuánto debe medir esto, no pasa de 3,5 mm.

-Lo podemos medir. -Bueno. Vale.

¿Entonces la parte inferior, las ilíacas? Por si nos planteamos

hacer una TAVI, porque es un paciente de riesgo

y con mala función. ¿Los accesos femorales cómo...?

-Pues sí, parece que ambos ejes ilíacos están permeables,

o sea que podría ser candidato a TAVI.

Y por último, la resonancia magnética. La resonancia magnética

quizás es la última técnica que se ha añadido armamentario cardiológico

como imagen. Ya hace años que se utiliza de lo que nos da más

aportación es esencialmente sobre la valoración

del corazón del miocardio. Es decir,

el infarto de miocardio, las miocardiopatías, podemos ver

inyectando y ver dónde están las cicatrices

entendemos muy bien por qué un corazón se contrae, se contrae menos,

y esto también es fundamental para saber la evolución de los pacientes.

Y también la valoración de la aorta por resonancia magnética

pues es una técnica principal.

¿Qué os parece? ¿Se confirma la disfunción ventricular izquierda?

-Efectivamente. Tiene una disfunción ligera, al menos.

-Sí, bueno, diría que ligera o moderada. Porque... Y además, aquí

se ve muy bien el chorro de la estenosis aórtica.

-Abre poco...

-Realmente la disfunción parece algo global.

-Global, no hay ningún segmentario claro.

-Tampoco parece que haya insuficiencia mitral, como quedó

clara aquí... No movemos ningún chorro ni nada. Vale, vale.

¿Habéis hecho realce tardío? -Sí, sí.

Pues la resonancia magnética también ha evolucionado mucho, y ahora

estamos trabajando de forma intensa con las secuencias 4D Flow.

Estas secuencias 4D Flow lo que nos permiten ver

es la sangre en movimiento.

Esto es una información, si el TAC es muy morfológico,

es decir, te permite ver la estructura, la anatomía,

la resonancia es muy dinámica. Y el 4D Flow te permite ver

la sangre dentro del circuito cardiovascular.

Ver las secuencias dinámicas del flujo de la sangre

con 4D Flow nos ha abierto una nueva ventana. En el fondo,

estamos moviéndonos del diagnóstico, que lo estamos consolidando ya

de una forma definitiva; estamos apoyando al cirujano,

y también al intervencionista, el hemodinamista en sus tratamientos;

y ahora estamos en una fase muy importante del pronóstico. Es decir,

¿qué queremos? Cuando detectamos una enfermedad

en un paciente que igual es joven y que sabemos que tiene muchos años

de evolución, o no es tan joven, lo que queremos saber es dónde irá

a parar; qué pasará de aquí a 5-10-15 años; adelantarnos

a la enfermedad. Mejorar el manejo del paciente en los controles,

la calidad y el estilo de vida, y el tratamiento, en qué momento va a ser

necesario de aplicar.

Este es el reto donde nos estamos moviendo en estos momentos

en imagen cardíaca.

(Música suave)

(Música)

Bueno, doctor, hoy te he citado aquí,

en mi colegio, el Colegio de Abogados, el mundo de la Justicia,

porque si no, contigo, siempre estoy en inferioridad.

El quirófano, la UVI, la habitación de hospital...

Y hoy estás tú aquí, en mi casa.

(Música evocadora)

Cuando me dijiste de venir aquí me asusté un poco.

Porque los médicos y la Justicia no se llevan muy bien, ya lo sabes.

Pero bueno. Te tocaba a ti esta vez. -Me tocaba, me tocaba,

tú me has visto en situaciones... Y aquí me ves más potente.

-Hombre... Te veo muy bien. Por fuera te ves muy bien.

Hace ya ahora más de cuatro años que te operé, ¿no?

-Cuatro y unos meses. Bueno, es que fue un placer caer en tus manos.

La verdad. Si no te hubiera conocido, no estaría aquí, o en todo caso,

no estaría en estas condiciones en las que estoy ahora.

Ya me lo explicaste. Cuando vine medio muerta o muerta del todo,

me dijiste que intentarías

conservarme mis cuerdas de la válvula mitral. Y lo conseguiste.

-Te comenté que el problema de la válvula mitral que no cierra es

porque las cuerdas que la sostienen para que se cierre en el momento

del latido se rompen o se elongan.

Tú tenías rotura de varias cuerdas de la parte más posterior de la válvula.

Te comenté aquel día,

que lo que hacemos normalmente en estos casos es intentar siempre

preservar la válvula.

¿Por qué? Porque siempre es mejor dejar la propia válvula del paciente

que no poner una artificial, que te obligaría a tomar anticoagulantes,

que te haría llevar una vida con una calidad de vida peor.

Y tú tampoco eres una paciente normal.

O sea que no esperábamos que te estuvieras muy quieta.

-Pero me dijiste una cosa:

"No sé si querrás que te opere", me dijiste.

Y yo pregunté por qué. ¿Qué me dijiste, a ver, dilo tú?

-Yo le dije... Yo soy del Espanyol.

Y Magda es muy del Barcelona. Mucho, mucho, mucho muchísimo.

Has estado en la Junta, conoces a Messi...

Es que solo opero gente del Barça, todos son del Barça.

Y era ya un poquito...

-Creo que nos hicimos amigos a raíz de esto aquel día.

Porque dijiste esto y sonreías, como haces ahora.

Esta sonrisa así, de puñetero, yo creo que se creó

una comunicación que sigue hoy. Y yo creo que esta conexión

paciente-médico es importante también.

Porque cuando te encuentras con algún paciente, pasa lo mismo

con mi profesión, aquí, en el Colegio de Abogados.

Cuando no se crea una confianza,

cuando no tienes esa confianza y empiezas: "Porque me ha hecho esto,

lo otro..." las cosas se rompen. Yo creo que es importante.

Me disteis mucha confianza. Yo llegué allí, llegué al hospital,

y pensé que me estaba muriendo. Pero tampoco... Ya lo daba por hecho.

-El problema que tuviste es que tenías una válvula que no cerraba

del todo bien, pero cuando se rompieron las cuerdas pasó de repente

a no cerrar nada.

E hiciste un edema de pulmón, te ahogabas, te encharcaste...

-La gente me pregunta: "¿Cómo lo notaste?" y es que te ahogas.

Salí y me tuve que sentar en la calle. Es que no...

La sensación, para que la gente lo sepa, no es que te ahogas

como cuando estás muy constipado; es que no entra el aire.

Y lo primero que hicisteis cuando me visteis, me vaciasteis, porque tenía

todo... Adelgacé como... En seguida. Porque claro, estaba todo...

Las piernas... -Bueno, porque cuando el corazón

no es capaz de funcionar correctamente, el paciente retiene

líquidos y va encharcándose. -Yo unos días antes me miré

las piernas y pensé: "¡Uy! Sí que te has engordado". Pero no lo relacioné

con el corazón. -Explícame una cosa.

Muchas veces, a los pacientes les digo que nunca me he operado

del corazón, con lo cual, no me puedo poner en su lugar.

¿Realmente tú tuviste miedo? ¿Cómo pasaste las horas previas

a la cirugía?

-Hombre, es durillo ¿eh? Sobre todo, se me ocurrió hacer algo que no hay

que hacerlo, pero supongo que muchos pacientes lo hacen,

que es mirar en Internet. Y entonces...

¿Cómo? Circulación extracorpórea, que me abren, que me abren así...

Es un poco duro. Lo peor fue la noche antes.

En cambio, cuando me pusieron en la camilla, el quirófano, todo,

ya tienes menos miedo.

Pero el diagnóstico claro, es un golpe duro. También te tengo

que confesar que yo he tenido cáncer, también con éxito, hace años.

Y que quizás es más duro el diagnóstico del cáncer.

Psicológicamente. Porque cáncer, aunque ahora ya no,

pero como es un poco, sobre todo hace bastante, era como...

"Ya me muero". En cambio, lo del corazón, quizá porque ya tenía

la experiencia del cáncer, y sé que los médicos hacéis magia.

Pero el momento del diagnóstico es duro, esto sí.

-Recuerda que al tercer o cuarto día ya pediste a la peluquera

para arreglarte el pelo. -Porque allí en el quirófano

me pusisteis una cosa... Y llevaba un pelo... Oye, había que estar

en forma. Sí, sí, sí. Una peluquera que me lave el pelo,

alguien que me lave el pelo, porque con todos aquellos aparatos

que me dejasteis no podíais, pero me lavasteis el pelo, ¿eh?

-Esto es lo que hablamos de paciente optimista.

-¿A ti no te pasa, Xavier, que cuando estás en la operación

el mundo de fuera no existe?

Existe solo el momento en la operación. Me pasa en los juicios.

Estoy allí y cuando salgo me acuerdo de todo

lo que tenía que hacer, de los problemas... Pero en ese momento

te concentras tanto... ¿Te pasa o no a ti?

-A ver... Yo diría que en el rato del quirófano,

porque es el único rato que estoy tranquilo y relajado.

Realmente y disfrutando.

Y el rato de la consulta posoperatoria, cuando el paciente

ya está bien son los mejores en mi profesión.

Siempre digo que operar corazones es un privilegio.

Es algo que a mí me gusta desde siempre.

A veces te lo explicaba. Me hice médico para operar corazones.

Si no, seguramente hubiera sido abogado. Como tú.

-Yo me hice abogada para defender a la gente.

"¿Tú por qué te hiciste?", porque yo de pequeña me metía en líos

y mi padre me decía: "Estudia Derecho y podrás defender".

-Soy un poco diferente.

Porque de más pequeño, de más jovencito, quería hacer muchas cosas.

Quería ser oceanógrafo como Cousteau, quería estudiar los tiburones...

Y un día,

un día supe que lo que quería hacer era operar corazones.

No hacer Medicina, operar corazones.

E hice Medicina, y luego me entusiasmó, y en la carrera

me lo pasé bomba y encontré un mundo;

pero solo porque quería ser cirujano cardíaco.

-Creo que vale la pena que la gente lo sepa también que tienes

una Fundación, CardioDreams, que intentáis como podéis

ayudar a la gente de otros países que no tienen un sistema sanitario

como el nuestro. -Lo hemos hablado muchas veces.

Creo que todos protestamos por la sanidad que tenemos si nos hacen

esperar, o si todo no va como uno quisiera,

pero hay que tener presente que el 70 % de la población en el mundo

no puede acceder a ningún tratamiento médico complejo,

como es una cirugía de corazón.

En la Fundación intentamos ayudar a gente que no tiene ningún recurso

de países en vías de desarrollo.

Y que al final pueden acceder a una cirugía de alto standing

sin tener ninguna posibilidad.

Creo que todos hemos de ayudar. Pero sí que es verdad que la gente debería

darse cuenta de que tiene mucha suerte.

De poder tener un hospital grande terciario a 20 minutos de su casa.

-Creo que es importante que sepa la gente hoy que la medicina hace magia,

y que hay que tomarse la vida con optimismo.

-Bueno, ¿qué hacemos ahora?

-¿Sabes qué? Que te llevaré aquí a la biblioteca de mi Colegio de Abogados.

Es antigua, de madera, una maravilla.

Dicen que es la segunda mejor de Europa de libros jurídicos.

(Música esperanzadora)

(Música alegre)

Hombre, ¿qué tal? ¿Cómo estás? -Hola, ¿qué tal?

-Te veo muy concentrado. -En el invernadero, trabajando.

-¿Qué tienes por aquí? -Hortalizas de hoja.

Ahora básicamente cultivamos lechugas, acelgas, espinacas...

Perejil. Estamos a medio ciclo de las cebollas.

-A veces el corazón, nuestro órgano vital, tiene tantos problemas

que no hay más remedio que recurrir a cirugía cardíaca.

Digo "a veces" porque a veces son por causas inevitables y otras evitables.

Dentro de estas evitables, lo que sí podemos hacer es cuidarnos y tener

buenos hábitos de vida. Y por tanto, una buena dieta.

¿Qué dieta deberíamos seguir para cuidar nuestro corazón?

Lo primero es una dieta que nos haga tener el peso adecuado.

No hay nada más enemigo del corazón que tener sobrepeso, una obesidad.

Pero también una dieta que evite alimentos que tengan mucho sodio;

alimentos que tengan mucha grasa saturada, como son las carnes rojas,

los derivados, los helados cremosos, los pasteles, la bollería empaquetada

etc. Por supuesto, una dieta que tenga vegetales cada día.

¿Qué diferencia hay entre vegetales en un invernadero y los que pueden

estar en el campo, libres?

-El invernadero nos permite avanzar temporadas, dilatar las temporadas.

Tener el cultivo más controlado. La luminosidad, la temperatura.

La humedad. Todo esto lo podemos controlar.

-Veo que pone col rizada, interesante.

-Es la col rizada de primavera-otoño. Se cultiva a medios tiempos.

Muy interesante para el consumo de hojas.

-¿Esta es la famosa col kale? -Col kale, col rizada, sí.

-Si hay algo esencial para cuidar el corazón es una dieta con un alto

componente vegetal: frutas y verduras cada día. Las cinco raciones

que nos recomiendan siempre. Tienen vitaminas, antioxidantes, fibra, etc.

Que va muy bien para nuestro corazón. ¿Esto qué es?

-Esto son judías de emparre. Ponemos cañas para que suban hacia arriba.

Y es judía para cosechar la vaina.

-¿Es una leguminosa? -Es una leguminosa.

-Es que a veces lo de leguminosa lo asociamos al grano

de garbanzo... ¿Sabes? -Claro.

Sí, podemos asociarlo al grano, que se puede cosechar pocho o seco.

Según queremos escoger una receta u otra, nos convenga.

O en este caso, está destinado a la cosecha de la vaina verde.

-También incluir en la dieta pescado. Y a ser posible, pescado azul.

Y por qué no, una cantidad diaria de frutos secos también nos puede

ayudar. Este sería el resumen de la dieta, sin olvidar

que el tabaco es nefasto; que es importante un ejercicio cotidiano;

y que el alcohol hay que evitarlo.

Entre la lechuga, la cebolla, la col y las vainas, ¿sabes que me has dado

muchas ideas para mi receta? Es un mundo eso complejo, ¿eh?

-Sí, tienes espacio creativo aquí libre.

-Te comento mi receta cómo es. -Muy bien.

(Música)

Hola, Xavi, ¿qué tal? -¿Cómo estás, Magda?

-¿Qué estás haciendo? -Mira, pues preparando el atún.

Para la receta

que vamos a proponer.

(Continúa la música)

Los ingredientes, como puedes ver, la ventresca de atún que acabamos

de preparar; la vamos a acompañar

con los guisantes del Maresme.

Vamos a añadir un poquito de rúcula al final.

A los guisantes les pondremos un poco de ajo tierno,

de temporada; y tenemos los rebozuelos,

un poquito de seta. -Muy bien.

-Y para acabar, darle ese toque del fruto seco.

Pondremos unos piñones tostados.

Con sal y pimienta. Muy simple, muy sabroso.

-Nos va bien, ¿eh? -Los elementos de la huerta

combinados con el mar. -Cardiosaludable, ¿eh?

-Muy, muy saludable. -Para la enfermedad cardiosaludable.

-Te vas a ocupar un poco de cuidar los guisantes.

-Cuido los guisantes. -Pelo el ajo tierno,

lo voy a picar un poco. -Lo que digas yo lo hago.

-Vamos a hacerlo muy fino. No pondremos mucho ajo, ¿eh?

Justo para dar un toque de sabor. -Si no, es un sabor intenso.

Tenemos los rebozuelos.

Vamos a poner un poquito de aceite. -Sí, ¿no?

-Para que vaya calentando.

Un poquito, no vamos a poner mucho.

El ajo tierno. Lo vas a poner... -Yo lo pongo, ¿vale?

-Te voy a preparar dos rebozuelos para hacerlos también aquí un ratito.

-También podría ser cebolla, ¿no? -Sí, podría ser cebolla tierna.

-Cualquier aliácea, ¿no? -Un poquito.

Te voy a dar un toque de pimienta. Vamos a tapar un momentito.

Ponemos un poco de sal.

Vamos a dar una vueltecita.

Que suelte un poco de agua vegetativa la seta.

Y meteremos los guisantes para que se junte todo a la vez.

-Y poco tiempo, ¿no? Si no, quedarían demasiado hechos.

-Muy poco tiempo, sí. Va a ser una cocción superrápida.

-Creo que es la legumbre más fina que existe.

Y la más digestiva también. -Yo pondría ya los guisantes.

-¡Uf! Cómo huele esto de bien. Impresionante, ya está.

-Vamos a jugar todo el rato tapado. Vamos a bajar 1°.

A 5. Vamos a estar escuchando cómo nos habla.

-Nos hablan, chulo. -Sí, claro.

Las verduras hablan en la sartén. Tenemos el atún. Tenemos la rúcula.

Le vamos a poner aquí para aliñar. Te voy a dejar un poquito de sal

para que pongas un poquito, muy poca. -Pondré poca sal.

Sabes que es una receta cardiosaludable.

-Ya está.

Damos un golpe de pimienta. Vamos a parar los guisantes.

Ya los tenemos. Vamos a dejarlos reposar un minuto.

Vamos a ir a hacer el atún, pero cambio la madera de corte,

porque es pescado. -Vale.

-La de corte de pescado es la azul.

Nos vamos, que va a ser muy rápido, ¿eh?

(Salpicadura)

Vamos a darle la vuelta.

Parece casi un... -Sí, un filete.

-Voy a apagar el fuego, retiro.

Y vamos a cortar. Y preparar el plato.

Vas a poner los guisantes en medio del plato.

-Ponerlo bonito, va. -Toma, cuchara.

Todos los ingredientes. -Lo pongo en el centro, ¿eh?

-Sí. Fíjate cómo brillan. -Preciosos.

-No tiene casi grasa. Y yo, mientras,

voy a dar cortes al... -Lo pongo redondo, ¿eh?

-Al atún. Sí, redondo.

Apoyaremos el atún justo encima del...

Vamos a apoyar aquí.

Esta ventresca de atún. Si te fijas, tiene

esto. Muy poco hecha. -Cómo la has cortado. Qué bonita.

-Y nos quedará ese elemento, el de los frutos secos.

-Claro, es que esta receta tiene el pescado azul,

las legumbres y con los piñones, frutos secos. O sea, tres alimentos

claramente cardiosaludables. -Exacto.

-Al final esta receta tiene todo lo que me gusta.

Legumbres, pescado azul, frutos secos, aceite de oliva...

Cada alimento es cardiosaludable.

-Sí, lo hemos clavado. -Perfecto.

Faltaría un postre, ¿qué pondrías? -Para un plato como este: una fruta.

Una fruta de temporada. Y nada más.

-Genial. Pues redondo, ideal. -Pues muy bien.

(Música)

El futuro de la medicina, y el futuro de la patología cardiovascular

en particular es optimista.

Es optimista, es prometedor, y es excitante.

Vamos a seguir haciendo lo más importante, que es la promoción

y la prevención de la salud cardiovascular.

Pero es evidente que los hábitos de vida de la población no son

lo cardiosaludables que querríamos. Y que la edad no perdona, con lo cual,

vamos a tener más pacientes, de más edad, con patologías más complicadas,

y con patologías que vamos a tener que abordar,

porque la gente va a querer seguir viviendo más tiempo

y con mejor calidad de vida.

Además, es muy importante tener presente que los factores de riesgo

cardiovascular todo el mundo los conoce,

pero aparte de todo ese hábito cardiosaludable,

es importante que la gente intente ser feliz.

Porque la gente feliz vive mejor y vive más tiempo.

Y eso está comprobado.

(Música)

Gimnasia no hago, pero hago ejercicios en casa.

Esto sí que lo hago. Gimnasia no. Gimnasia...

Yo levanto los brazos y hago todas estas cosas, hago de todo.

Levanto las piernas tanto como quiera.

Claro, por supuesto, no voy como una chavala de 18 años.

Pero sí voy como una persona de... De 50 o 60 o 70.

Mi cabeza

no puede estar parada. Ya no sé estar delante de la tele sin hacer nada.

Si está en la tele,

igual estoy en la tele y a la vez hago sudokus.

(RÍE)

Juego al ajedrez con el ordenador. Todos los días.

Y tengo una buena genética. Tengo a mi padre, que murió a los 105.

Sí, sí es buena, sí. Sí, sí.

Puede que todo junto...

Ahora que estoy a punto de hacer los 90

creo que si no me hubiera operado

no estaría como estoy, indiscutiblemente.

A lo mejor ya no podría subir al autobús

con naturalidad, que ahora subo. Y esto sería limitarme mucho mi vida.

Porque ahora puedo ir a todas partes. Puedo ir sola a la estación del tren,

puedo hacer viajes...

Y seguramente que no lo habría podido hacer.

Eso es lo que pienso. Muy contenta.

(Música)

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La ciencia de la salud - Seguir latiendo

21 dic 2019

Intervenciones cardíacas que parecían imposibles hace unos años son el día a día de quienes se ocupan de que nuestro corazón siga latiendo durante mucho tiempo.

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  1. Laura Espinosa

    Que suerte que aquiaún se sigan avanzando en la medicina

    21 feb 2020