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Para todos los públicos La aventura del saber - 04/03/21 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola a todos. Buenos días.

Taller de filosofía en compañía de Reyes Mate

hoy para seguir hablando del pensamiento medieval

y de cómo nos alcanzan todavía sus efectos en la vida cotidiana,

también de su virtualidad liberadora,

por extraño que nos parezca, refiriéndonos como nos referiremos

a Tomás de Aquino y la escolástica.

Durante el franquismo, ambos fueron utilizados

como camisa de fuerza de la ortodoxia,

sin embargo, y paradójicamente, como veremos dentro de un momento,

hay fundadas sospechas de que el propio santo Tomás

fue envenenado por los ortodoxos de su tiempo.

Buenos días. Hoy, además, nos acompaña

el filólogo y divulgador de la cultura clásica

Emilio del Río. Nos presenta su último libro:

"Calamares a la romana.

Somos romanos, aunque no nos demos cuenta".

"En el documento 'Evaluación, asignatura pendiente',

nos ocupamos hoy de un asunto que preocupa en el mundo educativo:

¿es lo mismo evaluar que calificar?,

¿es posible y deseable evaluar de otra manera?

Lo vemos en la segunda parte.

La fotografía de Carles Canals Masats

deslumbra, emociona a la inteligencia

y a la sensibilidad

y descubre ocultas e insospechadas capacidades

en los objetos. Las cosas dejan de ser solo cosas.

El fotógrafo las sorprende,

les da nueva vida y nos las ofrece transformadas

y transformadoras."

En el primero de los dos talleres

que dedicamos al pensamiento medieval,

tratamos de cómo el legado de Roma sobrevive en parte

en los monasterios de la Alta Edad Media

y gracias a pensadores islámicos,

como Avicena y Averroes,

que traducen y comentan respectivamente

a Aristóteles

de cómo la Escuela de Traductores de Toledo

facilitó enormemente la divulgación

y supervivencia de algunos de los libros griegos antiguos.

Hoy vamos a tratar del pensamiento medieval posterior,

el que se corresponde

con el florecimiento de las catedrales góticas

con sus animadas vidrieras

y su gusto por la luz, la verticalidad y la ligereza.

En ese contexto, se da el pensamiento

de uno de los filósofos más influyentes

de la historia: santo Tomás de Aquino.

Bienvenido. Bienhallados.

¿Qué significado tuvieron las catedrales góticas

como símbolo de una nueva época?

La Edad Media son muchos años.

1.000. Y hay un cambio de época.

El cambio lo representa muy bien el arte gótico,

que sustituye al arte románico.

El arte románico representa una cultura de lo sagrado

donde lo humano queda un poco abrumado, aplastado,

mientras el gótico representa una cultura de la encarnación,

del cristianismo encarnado,

del encuentro de lo humano y lo divino.

En el gótico, se anuncia el hombre que va a venir

y hay signos muy representativos.

Las catedrales góticas tienen esa luz, ese color,

digamos, esa cercanía al mundo exterior.

Tienen también movimiento, las esculturas góticas se mueven,

no son estáticas, no están eternamente inmóviles,

sino que tienen vida.

Y luego están las catedrales con esas flechas

que expresan esa voluntad de asaltar el cielo.

Representa muy bien al hombre nuevo,

al hombre que viene, y ese es el contexto tan distinto

del anterior en el que nace Tomás de Aquino.

¿Y quién fue Tomás de Aquino?

La persona, quiero decir, no el pensador todavía, la persona.

Él nace al sur de Italia,

cerca de Nápoles, a principios del siglo XIII,

de buena familia, familia noble,

y, cuando él anuncia su vocación religiosa,

la familia entiende que tiene que ir

con los benedictinos, con los cistercienses,

que son los amos del mundo.

Pero, entretanto, han aparecido unos nuevos monjes,

que son las órdenes mendicantes,

que son pobres,

que viven no en grandes tierras

en medio de la naturaleza.

En grandes recintos. Sino en las ciudades que se apuntan

y que tienen como instrumento de trabajo

la palabra, la palabra para predicar,

la palabra para aprender

y para enseñar porque trabajan, quieren ir a las universidades.

Son contemporáneas de las universidades,

de la figura de la Universidad.

Y santo Tomás de Aquino quiere ser fraile dominico.

La familia entiende que eso es un abajismo inaguantable,

que eso es rebajarse mucho,

y entonces le secuestran. Le tienen un año secuestrado

con permiso del emperador

hasta que él consigue en una historia realmente aventurera

liberarse, salir, se libera,

puede ir a Colonia con Alberto Magno a estudiar,

un gran maestro, el patrón de los científicos,

san Alberto Magno.

Y allí era un hombre grandote un poco taciturno.

Tenía un apodo, el Buey Mudo o algo así.

Los discípulos decían el Buey Mudo

un poco como también diciendo "un poco torpe"

y alguno se prestaba incluso para ayudar,

echar una mano para entender.

Su maestro, profesor, ya tuvo que intervenir

y dice que dijo: "Le llamáis Buey Mudo,

pero días vendrán en los que los mugidos

sobre la ciencia de este hombre

iluminarán a todo el mundo".

Y así fue. Y así fue, porque acabó siendo

el gran maestro de la Universidad de París,

que era el no va más.

Ahí estuvo ejerciendo en Teología y en Filosofía.

Y murió muy joven, es verdad, a los 50 años.

No se sabe muy bien, nos dicen que envenenado.

En cualquier caso, dejando una obra impresionante.

Hay tan poco tiempo relativamente.

20 años. 20 años.

Prácticamente, 20 años, un trabajo colosal de interpretar

toda la obra de Aristóteles,

de crear grandes compendios de teología y de filosofía,

de discutir los grandes problemas de la época.

Es decir, una obra impresionante

y es verdad que en mundo católico, digamos,

no hay un intelectual, seguramente con san Agustín,

superior. Claro. Sin embargo,

la obra de santo Tomás,

vista desde hoy, es una obra dura de roer,

con perdón, porque no son textos fáciles,

no son textos como estamos acostumbrados a leer,

ensayos, con algo de literatura,

sino que es como un intento de comprender

el mundo de una manera rigurosa,

sistemática y difícil.

Claro, él se impuso una tarea muy difícil,

que era tomarse en serio ese ser humano que se anunciaba,

que era un hombre que ya pensaba,

y hacerle creíble la fe.

El objetivo de santo Tomás era dar credibilidad a la fe,

hacer razonable el hecho de la creencia.

Y para eso él utiliza la filosofía.

Él quiere ver que la filosofía de Aristóteles

concuerda con la forma de pensar del creyente.

Y para eso

propone un modo de pensar,

que es la escolástica,

un concepto maldito, porque tiene muy mala fama

la escolástica.

porque dicen que se hace preguntas que no interesan a nadie

y da respuestas que tampoco. Es una mala fama "a posteriori",

porque en el momento no fue así.

Claro, en ese momento, es el instrumento apropiado.

Y eso lo dice alguien como Ortega y Gasset,

que es lo opuesto a la escolástica.

Ortega y Gasset representa lo que llamamos "el ensayo",

la forma de pensar luminosa,

brillante, que recurre a la literatura,

que recurre al cine, que recurre al teatro,

en fin, recurre a las artes para iluminar un pensamiento.

Un poco periodista. Un poco periodista también.

Y mientras que la escolástica,

y este Ortega dice, a pesar de situarse

en la acera de enfrente: "No hay un pensamiento más riguroso

que el de la escolástica". ¿Por qué? Y lo explica. Dice:

"Porque la escolástica lo que pretende es utilizar

una filosofía escrita hace 14 siglos

en otro contexto, en un contexto pagano,

utilizarla para que el creyente,

a la hora de hablar sobre Dios,

sobre inmortalidad,

sobre la creación, entienda que el discurso que propone

no es un absurdo, no es irracional,

sino que tiene mucha credibilidad.

Entonces para eso hace falta",

dice Ortega, "interpretar con mucha finura

todo el pasado para no pervertirlo

y, por otro lado,

ser conscientes de que estamos en la Universidad.

Se acaba de crear la Universidad.

Y entonces, para avanzar en la verdad,

hay que contar con todos, hay que contar con los demás,

con los que están en contra,

y hay que contar también con otras disciplinar".

Y, para armonizar, todo ese debate,

y que de suerte que los que intervengan

no hagan como se hace hoy en las tertulias,

que cada cual habla de lo suyo,

se hacen discursos paralelos, se crea una forma de discutir,

las "quaestiones disputatae" que se decían, los problemas,

muy rigurosa donde, si haces un planteamiento

y lo argumentas de una determinada manera,

el que quiere intervenir tiene que ajustarse a ese razonamiento

y decir en qué sentido es falso,

que no venga con otra historia.

Eso hace que la escolástica tenga un método muy riguroso

de pensamiento de suerte que quien ha pasado por ahí

queda marcado. Sí, porque es un ejercicio duro,

pero, al final, te desarrolla, digamos, el músculo.

Exactamente. ¿Y hoy día qué traducción práctica

puede tener esto para nosotros?

Yo diría que santo Tomás hace tres aportaciones fundamentales.

La primera es hacer creíble la creencia,

hacer razonable la creencia.

Él no pretende jamás demostrar racionalmente la existencia de Dios,

porque él cree. Lo que quiere hacer ver al creyente

es que su fe es razonable,

no es racional, es razonable.

Que lo entiende muy bien Chesterton.

Chesterton. Efectivamente.

Eso es la primera gran aportación.

Digamos, da un estatus de respetabilidad a la creencia

que se ha mantenido durante siglos.

La segunda gran aportación de santo Tomás es, digamos,

algo muy distinto de san Agustín.

Para san Agustín todo estaba en el interior.

Si buceas, encuentras todo. Para santo Tomás, en el interior,

solo hay lo que pongas.

Por eso hay que partir de la realidad,

hay que partir de lo que los sentidos sienten,

de lo que la experiencia te da,

elaborarlo. El conocimiento es la elaboración

de ese mundo exterior.

De suerte decía él que un mal discurso sobre el hombre

acaba siendo un mal discurso sobre Dios.

El ser y el conocer van juntos.

Y esa sería su segunda gran aportación.

Y luego estaría, efectivamente, todas sus aportaciones sobre ética

y política, que no tenemos tiempo de hablar.

Pero, entrando en tu pregunta

de qué es lo que hoy podríamos aprender de santo Tomás.

Creo que quizá lo que más puede ayudarnos

de santo Tomás es algo que nos ayude a saber qué hacer,

es decir, planteamiento, sobre todo, de carácter ético.

Creo que, en primer lugar, su osadía

porque tenemos una imagen muy falsa de santo Tomás.

Fue un osado.

Y haría una comparación.

Hace años, hubo mucho revuelo en el mundo culto

por el debate marxismo-cristianismo

y se hablaba de la teología de la liberación,

que fue condenada por los papas anteriores,

no por el actual,

porque entraba en un diálogo muy peligroso:

marxismo y cristianismo. Pero esa teología de la liberación

solo buscaba la relación del marxismo

y del cristianismo en temas éticos,

tema de justicias, la justicia.

Pero santo Tomás no se mete, osa mucho más, es mucho más osado,

porque lo que él quiere es, con la filosofía, abordar el tema

de la naturaleza de Dios,

el tema de la eternidad o de la creación del mundo,

el tema de la inmortalidad del alma.

Los grandes temas metafísicos.

Y él arriesga mucho. De hecho, le condenan.

Al final de su vida, santo Tomás fue condenado

por el obispo, condenado por averroísmo,

aunque luego tuvo que corregirse,

pero fue condenado. Entonces esa osadía intelectual,

entender que pensar es siempre romper un esquema.

Primera enseñanza ahí. Habría otra

y es la de no hacer con el pensamiento

lo que se ha hecho con él. Se le ha convertido el tomismo

en una ideología conservadora.

Pasó en el siglo XIX cuando, tras la derrota de Napoleón,

domina en Europa una ola tradicionalista

y se convierte la neoescolástica

en la ideología del momento, falso,

y ocurrió en España también,

en la España franquista,

que a una época dorada

de la filosofía, el tiempo de la república,

se impone el tomismo. Recuerdo que los estudiantes

hablábamos entonces del tomismo-leninismo.

Y eso vacunó a muchos estudiantes contra la filosofía de santo Tomás.

Santo Tomás, además, fue un heterodoxo en su tiempo

porque, por lo menos, Dante lo sitúa en el purgatorio

porque lo habían envenenado.

Exactamente. Posiblemente, no estuviera lejos de lo que ocurrió

en realidad. Sí, sí, es un pensador actual

porque hay mucho de él que está "pendienti".

Pondría un ejemplo: después de la II Guerra Mundial,

aparece el estado de bienestar,

impulsado desde la izquierda,

desde la socialdemocracia, por el marxismo y empujado...

Por la democracia cristiana. Por la democracia cristiana,

por el tomismo, por el concepto de "justicia social" de santo Tomás.

Y eso ha sido muy beneficioso

para Europa en concreto.

Pero santo Tomás, cuando hablaba de justicia,

hablaba de una manera que hemos olvidado.

Él hablaba no solamente de justicia social,

es decir, de distribuir, de justicia distributiva,

él hablaba de un concepto que hemos perdido,

que es el de "justicia general".

Y consistía en lo siguiente: él decía que todo el mundo tiene

derecho a desarrollar sus talentos

para enriquecer el bien común

y la sociedad tiene la obligación de crear

las condiciones para que hasta el más pobre

desarrolle todas sus posibilidades.

El concepto de "justicia general"

ha desaparecido del mapa.

Hay un pequeño eco en las políticas de becas

o cuando hablamos de igualdad de oportunidades,

un pequeño eco. Pero el concepto poderoso

de "justicia general"

ha desaparecido no solamente de la política,

sino de los libros de texto y de los estudios sobre la justicia.

¿Y cómo nos introducimos

en su pensamiento? Te confieso que me cuesta

y que mi modo ha sido a través de Chesterton,

la biografía que tiene publicada

en Espasa-Calpe, creo recordar, en Austral.

Pero el propio san Tomás,

¿crees que hay alguna parte de su obra que pueda ser leída

de esta manera, digamos, actual, quiero decir,

para servirnos de ella aquí y ahora?

El libro de Chesterton es una buena referencia

porque llama la atención que el entusiasmo de un hombre

como Chesterton, un converso,

y que descubre santo Tomás,

descubre el sentido común, descubre la credibilidad, es decir,

descubre los límites de la racionalidad.

La racionalidad se hace preguntas

que no tienen respuestas y son puntos suspensivos.

Es ahí donde se sitúa el potente pensamiento

de santo Tomás. Entonces hay libros interesantes,

pero a santo Tomás hoy es difícil leerle de una tacada.

Claro. Pero yo recomendaría, por ejemplo,

a los jueces que se interesan por la ley

que lean los diez artículos

de santo Tomás sobre la naturaleza de la ley.

A los profesores de Filosofía Moral

o al interesado en una reflexión

sobre el alcance de la ética,

que se lean cinco artículos de una parte de la "Summa".

O, al creyente que se plantee

el sentido de una creencia en un tiempo tan crítico como este,

que se lea los primeros artículos

de la "Suma teológica", donde habla, precisamente,

de lo que significa Dios.

Hay que leerle así, hay que seleccionar cuatro

o cinco artículos.

Y por eso a santo Tomás había que tenerle como libro de consulta,

es un excelente libro de consulta,

pero luego más difícil es leerle sistemáticamente.

Ha sido un placer, como siempre.

Muchísimas gracias. Nos vemos dentro de 15 días.

¿Adónde vamos a dirigirnos? Podíamos hablar, por ejemplo,

tenemos todavía un tema pendiente

antes de dejar la Edad Media

y es la España musulmana. Vale, dedicamos un día entero,

porque es verdad que pasamos muy por encima

de todo lo que significó desde el punto de vista intelectual

España en esa época.

Y, de alguna manera, no hemos salido de ahí.

(RÍE) Así quedamos. Gracias.

Seguimos. La Universidad de Almería

nos plantea hoy la siguiente cuestión:

"¿Son los 'influencers' verdaderamente influyentes?".

"La Universidad responde".

¿Son los "influencers" realmente influyentes?

¿Realmente tienen poder suficiente para modificar

el comportamiento de sus seguidores hacia las marcas

que suelen promocionar

y, por tanto, se pueden considerar efectivos

como herramienta de "marketing"?

Estas son las preguntas que se hacen las empresas

a la hora de decidir invertir

en "influencers", cada vez más presentes

en sus estrategias de comunicación digital.

En un trabajo publicado en la revista "International Journal

of Information Management", la profesora Raquel Sánchez

y yo mismo, pertenecientes al Área de Comercialización

e Investigación de Mercados de la Universidad de Almería,

hemos tratado de determinar si realmente los seguidores

de los "influencers" perciben un nivel de influencia tal

que motive su comportamiento

como consumidores de las marcas recomendadas.

En el trabajo, demostramos que una mayor influencia percibida

se asocia a un mayor nivel de "engagement"

del seguidor hacia la marca,

entendiendo el "engagement" como la propensión de los seguidores

a identificarse con dichas marcas.

También a un mayor valor percibido de la misma y a una mayor intención

de comprarla. Estos resultados muestran

la conveniencia del uso del "marketing"

de "influencers" en las empresas,

siempre y cuando los "influencers" seleccionados

posean cierto grado de influencia

sobre sus seguidores en términos perceptuales.

Este indicador puede complementar criterios observables de selección

de "influencers",

como, por ejemplo, el número total de seguidores.

Nuestros hallazgos sugieren utilizar "influencers"

cuando el objetivo de la empresa sea incrementar

las expectativas de valor

sobre sus marcas, conseguir que los individuos

se sientan identificados con dichas marcas

o prueben sus productos o servicios.

Como decían los Monty Python

en "La vida de Brian", ¿"qué han hecho los romanos

por nosotros", además de los acueductos,

de las calzadas, del latín o el derecho?

Infinidad de cosas, tal y como nos demuestra

el libro que les presentamos hoy:

"Calamares a la romana:

Somos romanos, aunque no nos demos cuenta",

editado por Espasa.

Su autor, el filólogo y divulgador del mundo clásico

Emilio del Río, que nos acompaña hoy.

Emilio, ¿qué tal? Muy buenos días.

¿Qué tal? Muy buenos días. Encantado de estar contigo

y con vosotros y con todos los espectadores.

Es un honor. El placer es nuestro.

Ya está todo inventado, lo inventaron los romanos, ¿no?

Vivimos como vivían ellos, sentimos como sentían ellos,

la manera que tenemos de entender el mundo,

las relaciones personales,

la vida cotidiana nos viene de los romanos.

Al fin y al cabo, nuestra lengua viene del latín.

Hablamos latín, aunque no nos demos cuenta

y, como dice el subtítulo de "Calamares a la romana",

somos romanos también, aunque no nos demos cuenta.

Ya lo dicen los Monty Python

en esa escena memorable de esa película memorable,

"La vida de Brian" cuando dice:

"Hay que echar a los romanos de Judea

porque ¿qué han hecho por nosotros?"

y es cuando empiezan a decir todo lo que hicieron por nosotros,

cuando dicen: "Los acueductos. El regadío.

La seguridad. El vino. Todo".

"Pero ¿qué más?".

Lo estabas apuntando.

En este libro, hablas no de las guerras,

no de los grandes emperadores

ni de las grandes victorias,

sino de la vida cotidiana, de cómo eran en su día a día

los romanos. No es un libro

sobre las grandes páginas de la historia, sobre emperadores

o sobre monumentos o sobre batallas, es un libro sobre la vida cotidiana,

sobre cómo vivían, cuál era su horario,

dónde vivían, si vivían en pisos,

que tenemos la idea de que vivían todos

en las "domus" estas, chalés.

Ahí vivían unos pocos, casi todos vivían en pisos,

en bloques de hasta seis alturas.

Cuál era su horario de comidas,

dónde comían, resulta que comían en los bares.

No tenían luz eléctrica en las casas, claro.

¿Y luego iban a la peluquería?

Resulta que sí.

¿Y usaban perfumes? Resulta que también,

esa vida cotidiana y se iban de juerga también.

Muy coquetos. Y de vacaciones en verano.

Eran muy coquetos, decía, que se maquillaban, se peinaban,

se dejaban su barba hípster. Los primeros hípsteres son romanos

también porque esto lo cuentan autores grandes,

como Cicerón o Tito Livio,

que, antes de que se afeitasen la barba,

los primeros romanos eran de barbas largas

y pelo largo, sí, sí.

Lo que siglos después han puesto de moda los hípsteres

ya lo practicaban los romanos.

Luego ya el primer testimonio de que se afeitasen la barba es

del siglo III a. C.,

pero, como digo, los primeros hípsteres

fueron los romanos.

Y también tenían unas buenas costumbres higiénicas.

Una de las cosas que no dicen los Monty Python

cuando dicen: "¿Qué han hecho los romanos

por nosotros?", dicen muchas cosas, pero dicen una, que son las termas.

Allá donde iban los romanos, llevaban el latín, el derecho,

su modo de vida, el vino, tal,

que para ellos era mucho más que una bebida,

era una manera de entender el mundo,

y las termas. Las termas eran, por un lado,

un elemento de higiene, porque no tenían agua corriente

en los pisos; en las casas, sí. Pero, como muchos vivían en pisos

y en apartamentos, no tenían agua corriente.

Entonces era un elemento fundamental de higiene.

Y, por otro lado, era también un punto de encuentro,

un punto social donde, además, se hacía deporte.

Pero, sobre todo, era un punto de encuentro social:

"Al acabar el día, nos vamos a las termas.

Luego nos vamos a cenar. Ahí charlamos, hablamos de todo,

hacemos negocios, lo que sea".

En todos los sitios, como digo, en todos los asentamientos romanos

ya un poco estables, había termas.

Y en Roma todos nos acordamos del famoso concierto de las termas

de Caracalla. Esas termas eran enormes.

Entraban miles de personas.

Todavía ahora, que no han conservado integridad,

nos parecen enormes. Nos podemos imaginar cómo eran.

Y, como ahora, los políticos de entonces,

para dar satisfacción al pueblo,

cada uno hacía unas termas a ver cuál era más grande de todas.

Una gran publicidad. Pan y circo. Pues eso.

En la parte de circo, aparte de los espectáculos

y del circo, las termas, un elemento fundamental de higiene.

Eso es algo que después, por ejemplo, con la Edad Media,

se interrumpe claramente

y nos ha costado, como tantas otras cosas,

a la humanidad siglos y más de 1.000 años recuperar.

Una de ellas, por ejemplo, es esa higiene personal diaria.

Socializaban tanto que incluso socializaban

en las letrinas.

Sí, los romanos se relacionaban cagando,

por decirlo claramente.

Como no tenían váteres en los pisos,

utilizaban unas letrinas. Ahora todavía se mantiene una parte,

porque, por ejemplo, los aseos de los chicos

todavía mantienen algunos, muchos, para orinar, tienes,

cómo se llama, el mingitorio pegado a la pared

y hay varios juntos.

Esto lo hacían también con las aguas mayores.

Eran una serie de retretes pegados a la pared

en una habitación en forma de cuadrado

sin separación entre ellos.

Había un canal de agua que recorría toda la habitación

y cada uno tenía su esponja con la que se limpiaban

y la mojaban para limpiarla en el canal de agua.

Normalmente, había una fuente con agua.

Y que era un elemento de socialización

donde hablaban también de sus cosas.

El gran poeta Marcial, que era paisano nuestro,

era de Calatayud, bilbilitano, Bílbilis en latín,

un tío divertidísimo genial, cuenta criticando a un tipo,

porque Marcial no deja títere con cabeza,

dice: "Este está todo el día en la puerta de las letrinas

y, cuando ve que entra alguien con pasta,

se sienta a su lado a ver si consigue que le invite

a cenar esa noche".

El otro, con tal de quitárselo de encima,

supongo que le invitaba a lo que fuera.

Pero muy adelantados también en el tema, por ejemplo,

de la homosexual... Perdón, por cierto,

uno de los objetivos del 2030 es que haya letrinas en todo el mundo.

Esa es otra cosa que se ha perdido.

Esto que nos parece...

Y los sistemas de cloacas para la recogida de los residuos,

entre otros, de las letrinas que tenían

los romanos eran impresionantes, todavía se mantienen en algún caso.

Eso se perdió también cuando se deshace el Imperio romano

y sigue siendo uno, pero no de 100 objetivos,

son muy pocos los objetivos del ahora 2030.

Cada objetivo del milenio aparece.

Pero es que sigue siendo

que haya letrinas para todas las personas

en muchos lugares del mundo. Esto que nos parece tan evidente

es algo que se perdió durante muchos siglos

y que todavía hoy sigue siendo un objetivo

en muchos lugares del mundo. Es una cuestión básica de higiene.

Sí. Te quería preguntar: eran también muy avanzados

en las cuestiones de homosexualidad.

Allí las relaciones homosexuales

o el matrimonio no tenían ningún tipo de...

Vivían la sexualidad con mucho menos pudor que nosotros,

no es que fueran haciendo el amor por las calles, obviamente.

Tenían su código moral también y tal.

Pero la vivían con más normalidad que nosotros.

Nosotros tenemos una cultura, tamizada por el cristianismo,

que es muy pudorosa con el sexo.

De hecho, es curioso porque, para denominar

determinados actos sexuales,

lo decimos en latín, porque no es nuestra lengua

y como, además, la gente en general no sabe latín.

"Felatio", por ejemplo, y otras.

Entonces eran menos pudorosos con el sexo

y no tenían estigmatizadas

las relaciones sexuales.

La homosexualidad se veía con toda normalidad,

pero con toda normalidad con personajes públicos,

como Julio César, por ejemplo, emperadores, por cierto, hispanos.

Los primeros emperadores hispanos,

que fueron grandes emperadores, como reconocen los historiadores,

como Trajano o Adriano,

estaban casados y tenían relaciones homosexuales.

En el caso de Adriano,

cuando se muere su amante masculino Antínoo,

llena todo el imperio de imágenes de Antínoo.

Hasta los propios dioses

de la mitología, hasta el dios de los dioses,

que es Zeus, este se acuesta con todo lo que se le pone delante,

sean mujeres o sean hombres.

Practicaba con toda normalidad

la bisexualidad.

Y hay testimonios de que había matrimonio homosexual,

testimonios de escritores, como Marcial o como Suetonio,

que dan fe de que había matrimonio homosexual.

Esto es algo que hemos tardado miles de años

en recuperar. Solo en algunos países.

Y solo en algunos países del mundo.

Era una sociedad muy patriarcal.

Durante miles de años,

la humanidad ha sido, en muchos sentidos sigue siendo,

muy patriarcal. Obviamente, hemos avanzado

en estos últimos años, pero hay que tener en cuenta eso

en el contexto de lo que voy a decir:

que también hay testimonios de lesbianismo,

menos, como digo, porque es una sociedad

fundamentalmente patriarcal,

pero también hay. ¿Y cuál era el papel?

En latín, por ejemplo, no se utiliza esa palabra,

"lesbianismo", es una palabra moderna.

En latín es "tribas", que viene del griego "trifein",

que es "frotarse".

Ya que lo mencionabas, ¿cuál era el papel de la mujer?

¿Cómo era su vida?

En una sociedad patriarcal, obviamente, como digo, además,

en fin, como ha sido durante muchos siglos,

en el que el hombre marcaba la pauta, pero, por ejemplo,

otra cosa que han tardado siglos en recuperar

es que las mujeres se podían divorciar también,

no solamente los hombres.

Esto es algo que hemos tardado mucho tempo,

siglos, en recuperar. Me ha parecido también muy curioso

que los romanos ya se iban a veranear a la playa.

Tampoco es...

El turismo de verano y el turismo de playa,

esto lo inventan los romanos, sí.

Se iban a la bahía de Nápoles.

Por cierto, la palabra "bahía" viene de una localidad que hay

en Nápoles que se llama Bayas. Esa localidad pasa a denominar

ese accidente geográfico. Lo que es más pequeño que un gofo

es una bahía.

Hasta tal punto iban ahí de vacaciones

que da nombre a una forma geográfica.

Y salían en estampida en verano

y, siempre que podían, si alguien ha estado de los que nos está viendo

ahora mismo en Roma en verano,

que hace un calor asfixiante, se iban zumbando por la Vía Apia

hasta Nápoles, que es una zona maravillosa.

En Nápoles hay una localidad que se llama Positano,

que significa "el lugar donde se calma el dolor".

Qué bonito. Qué bonito.

Es precioso. Había siempre una tradición de irse

durante siglos y todos los grandes personajes

en fin, toda la gente que tenía un poco de dinero

tenía su chalé en la zona de Nápoles

y los que no, en pisos y en apartamentos también turísticos

hasta tal punto que, por ejemplo, Séneca,

también era paisano nuestro, de Córdoba, filósofo muy serio,

y dice: "Me he venido a Nápoles a ver si escribo algo.

Aquí no hay manera de hacer nada.

Música día y noche y todo tipo de vicios

y de placeres y tal.

Me voy de aquí porque no hay manera de trabajar".

Había conciertos en los barcos,

música en los barcos junto a la costa de día y de noche.

Esto que ahora asociamos a Ibiza

es lo que hacían en Nápoles hace 2.000 años los romanos,

nada nuevo. Era un sitio de juerga y desenfreno

y para pasárselo bien.

Si quieren conocer un poquito más el mundo clásico,

además, contado de una forma muy divertida,

con mucho humor... Una de las grandes contribuciones

de los romanos es el humor también. Pensamos en el latín, en el derecho,

en estas cosas que hacen que vivamos como vivimos,

que tengamos las relaciones que tenemos,

los ritos que tenemos de matrimonio, etc.;

pero, por ejemplo, les encantaban los bares,

vivían en los bares. Como no comían en los pisos,

¿dónde comían? En los bares.

De ahí nos viene la pasión por los bares.

En cuanto salimos del confinamiento,

nos vamos en estampida a los bares.

Pero una de las grandes contribuciones

es el humor también.

Se reían de todo; sobre todo, se reían de sí mismos,

que es una cosa sanísima. Por eso creo que, cuando se habla

de los romanos, hay que intentar hacerlo con humor,

y es lo que he pretendido hacer

en "Calamares a la romana", capítulos cortos que se puedan leer

en cualquier sitio. Es ideal para el cuarto de baño

en ese sentido. Y con humor, que es la mejor manera

de rendir un homenaje a los que han hecho que entendamos

la vida como la entendemos.

Emilio, un placer. Muchísimas gracias.

Muchas gracias. Un placer. Hasta otra. Y nosotros continuamos.

En los últimos años, hay un gran movimiento

de transformación pedagógica

en el mundo educativo, pero ¿han llegado esos cambios

a la forma de evaluar?

¿Está la evaluación en función del aprendizaje?

¿Sigue habiendo una gran confusión entre calificar

y evaluar o es posible evaluar de otra manera?

En este reportaje, un par de centros educativos

nos cuentan su experiencia y escuchamos las opiniones

de dos expertas en este asunto.

"Estas imágenes fueron grabadas hace varias décadas

en algún centro educativo

de nuestro país. En ellas se ve a un grupo de alumnos

examinándose, es decir, cumplimentando un requisito

para ser evaluados. Han pasado muchos años.

La sociedad, con sus usos y costumbres, cambió.

Con ella, también la educación

y sus múltiples herramientas pedagógicas.

¿Cambió también la evaluación

o se evalúa igual que hace 30, 40 o 50 años?

Sin ánimo de ser exhaustivos en este asunto,

nos acercamos a él escuchando algunas voces

que defienden, desde la teoría y la práctica,

otras formas de evaluar."

Pero las quiero sobresalientes también.

"Este centro educativo de Barcelona

comenzó hace unos años un proceso de transformación

que incluyó también la evaluación

desde los más pequeños hasta los alumnos mayores."

Para nosotros, reflexionar sobre la evaluación

es reflexionar realmente sobre el propósito de la educación,

cuál es la finalidad de la evaluación.

Y aquí es donde a veces se confunden diferentes finalidades.

Puedes tener una finalidad acreditativa,

calificadora que lo que busca solo,

al final, es, sobre estándares generales

y bastante deshumanizadora,

situar al alumno bajo un criterio estándar.

Entonces este tipo de evaluación

al final, no te ayuda, precisamente,

a este propósito, a este crecimiento personal,

a esta consciencia de uno mismo, a este desarrollo de este camino,

a descubrirse

y provoca unos aprendizajes que son

contradictorios con nuestro propósito.

Nos parece más interesante

en esta reflexión buscar una evaluación

que realmente sea un mecanismo

de aprendizaje y de crecimiento personal

que permita al alumno tomar conciencia de en qué punto está

de realmente, cuando se enfrenta a una experiencia, ya sea académica,

pero también personal, emocional,

realmente qué está viviendo en esta experiencia, que reflexione

y que tome conciencia de aquellos valores,

de aquellas habilidades, de aquellos aspectos que ha vivido

en esta experiencia para poder autorregularse.

Y, a partir de esta toma de conciencia,

poder entonces tomar decisiones

que le permitan seguir creciendo

y seguir adquiriendo también estos mecanismos

que necesitará en su vida.

Esto nos ayuda porque ellos mismos

pueden autoevaluarse, por ejemplo, en la participación,

en la autonomía, en la colaboración entre ellos

dentro del grupo y poquito todo esto

y con las actividades y el interés que ponen en hacer

todos estos proyectos.

(Música en inglés)

Cambiar la evaluación no es sencillo.

La evaluación es un mecanismo que en sí es complejo.

La primera condición,

y es muy importante, es que sea un proyecto colectivo.

La mirada tiene que ser una mirada de centro

y esta mirada de centro tiene que implicar a todos los educadores

del centro, a todas las etapas del centro

y no solo a los educadores,

también los alumnos.

Luego otro aspecto fundamental es

acompañar al equipo docente

para que pueda promover este tipo de evaluación,

es decir, tener un buen plan de formación.

Otro aspecto muy importante

es que las metodologías, las estrategias que utilices

tienen que estar al servicio de la evaluación.

Es decir, hay que programar y planificar

y pensar a partir de la evaluación.

Para hacer el proceso de tomar decisiones, o sea,

de analizar y tomar decisiones

de qué es lo que necesita mejorar un alumno,

necesitas una información de tipo cualitativo,

no una información numérica.

Decir que un alumno tiene un 6,3 en Historia,

¿qué significa eso? ¿Qué significa un 6,3?

A lo mejor tiene el mismo 6,3 que otro compañero,

pero saben cosas diferentes

y necesitan aprender cosas diferentes, por lo tanto,

nos una información que resulte útil

para tomar decisiones.

Es útil para certificar,

al final del proceso,

si lo sabe o no, pero, cuando estás en medio

del proceso, no tiene ninguna utilidad.

-Es que nos quedamos solo en una información

que es muy incompleta y, además, pensamos mucho

en la objetividad, pero ¿este 9 de dónde sale?

¿En qué momento lo has medido?

¿Cómo han sido las pruebas?

¿Realmente estás valorando si el alumno tiene mucha memoria

o estás valorando que es capaz de memorizar unos conocimientos?

Esto te lo determina el tipo de evidencia

que utilizas para evaluar.

Cuando calificas, te vale un producto y no el proceso.

Con saber si lo sabe o no,

puedes poner una nota.

En cambio, para saber qué paso tienes que dar,

no te vale el producto,

porque un alumno puede haber hecho mal

un problema de Matemáticas porque no ha sabido elegir

el algoritmo. Pero otro puede que haya sabido elegir

el algoritmo, pero no se sepa la tabla

de multiplicar y a otro puede, simplemente,

que se le hayan movido las columnas.

Todos hacen mal y a lo mejor a todos los tengo que suspender,

pero eso no sirve para nada.

Lo que tengo que entender es qué ha pasado,

qué no tienen todavía y, por tanto, con cada uno de ellos,

lo que tengo que hacer.

Eso es evaluar, lo otro es calificar.

¿Puede el sistema educativo no calificar? No, no puede.

Puede intentar que las calificaciones

sean más razonables, podemos hacer muchas cosas.

Pero lo que sí debemos saber los docentes

es que, no nos engañemos,

cuando calificamos, no necesariamente evaluamos.

Y al revés, sí.

Puedo evaluar, entender qué está pasando,

entender cuál es el siguiente paso

y luego convierto esa información, además,

en calificación. Pero no es la meta esencial.

-Aquí se evalúa no con las herramientas tradicionales,

con la nota del examen,

sino se evalúa de forma progresiva

y también se acompaña al alumno para ver

cómo está creciendo y cómo está progresando.

Es una herramienta que sirve para avanzar mejor

y para no olvidar lo que has estado estudiando antes

y a mí me va muy bien.

-Estábamos poniendo

en una plataforma como un recopilatorio

de todo lo que habíamos aprendido

y así las profesoras saben lo que nos ha quedado claro.

Y lo que no ponemos es porque no nos ha quedado

del todo claro. Y así es como una manera más fácil

de saber si lo están explicando bien

o si pueden hacer alguna mejora

para que lo podamos entender.

Mis padres están muy contentos

porque así saben cómo me pueden ayudar

o cómo me va, porque, además,

se fijan más en todo,

como oralmente, si sé hablar bien,

si sé escribir bien,

y se fijan en todo, en el trabajo de grupo.

Y, claro, ellos saben qué se me da mejor

y qué se me da peor.

-Yo creo que las familias, cuando nosotros compartimos

nuestro enfoque, ellos lo entienden,

porque yo creo que es un enfoque lógico.

Es decir, cualquier persona, cuando está fuera de la escuela,

ve que necesita continuar aprendiendo

y que necesita una serie de habilidades

y una serie de mecanismos que la ayuden a aprender.

Y que, en muchos procesos,

ya sean personales, no digo solo laborales,

se reflexiona sobre cómo estás haciendo las cosas

y cómo lo puedes mejorar.

Y no te miden cada dos por tres, en plan,

perdóname por la comparación,

pero ahora te diría: "No, hoy, papá, te pongo un diez.

Hoy te pongo un nueve", no, te va reflexionando

qué aspectos puedes mejorar para ser un buen compañero,

ser un buen padre, ser un buen profesional,

lo que sea.

-Yo creo que cada vez te encuentras más a gente

que quiere hacer una evaluación

que sirva para sus alumnos para aprender.

Lo que pasa es que, para hacer eso,

hay que hace muchos cambios.

-No es un cambio técnico, no, es un cambio de cultura,

un poco, es un cambio de cultura,

no de centro. Y los cambios de cultura

siempre llevan mucho trabajo de fondo.

Todavía hay que seguir acompañando

este cambio de mirada y este cambio de cultura.

Hemos hecho pasos, pero hay que seguir.

(Campanadas)

"En Mora, provincia de Toledo,

este centro educativo acaba de cumplir 100 años.

Su apuesta por una transformación pedagógica

que lleve a una educación de calidad

pasa también por la evaluación."

Los inicios, sobre todo, son porque empezamos hace años

con un cambio metodológico.

Entonces puedes hacer un cambio metodológico,

pero, si eso no va unido a un cambio en la evaluación,

no tiene ningún sentido.

Si hacemos un montón de actividades con los alumnos

y al final solo evaluamos con el examen,

el sentido de aprendizaje se pierde.

Por eso lo que intentamos

es empezar a formarnos en otras maneras de evaluar

y eso luego aplicarlo en el aula con los alumnos,

sobre todo, para que la evaluación sirva

para que ellos aprensan, se autorregulen, se autoevalúen

y vayan un poco ellos también siendo

protagonistas de su aprendizaje.

-Vamos a pensar ahora, o sea, vamos a hacer una estrategia

de pensamiento, que hemos hecho otras veces,

¿verdad?, donde vamos a encontrar en qué se parecen estas dos cosas,

en qué se diferencian

estas dos cosas y después vamos a ver con esas dos

qué hemos aprendido.

-Llevar a cabo una herramienta de evaluación

no es tan difícil, lo difícil es tener la capacidad

de saber, la actividad que estás realizando,

cómo evaluarla de la manera más adecuada,

que le permita al alumno tener ese "feedback"

que le permite mejorar

y, a la vez, que te permita tener a ti datos.

-Lo que vamos a hacer ahora es recoger en esta plantilla,

que es un modo de pensamiento

que se llama "escalera de metacognición",

lo que hemos ido trabajando

en la medición que habéis visto antes

con el compara y contrasta.

Entonces tienen que pensar qué han hecho, lo primero.

Después van a pensar qué les ha resultado más fácil

y qué les ha resultado

más difícil de hacer. Después, para qué les sirve

esto que han hecho. Y, por último, en qué otros momentos

lo van a poder utilizar.

-No hay nada más fácil para un profesor

que hacer un examen, lo difícil es diseñar

un paisaje de aprendizaje,

diseñar un proyecto, buscar herramientas que permitan

otras evaluaciones, darle una buena rúbrica al alumno

que le permita saber qué es lo que está bien

y lo que está mal. Lo que aquí es importante es

que no lleguemos al profesor y digamos: "Ahora hay que hacerlo",

sino que formemos.

Igual que hay que acompañar al alumnado

y hay que acompañar a los padres,

a las familias, al profesor hay que formarle.

-El paisaje de aprendizaje es simplemente crear un entorno

de aprendizaje. En este caso, aprovechamos las TIC,

ya que disponemos de esos dispositivos

o que los alumnos traen a la clase,

en el que ellos se sienten libres para ir eligiendo su propio camino,

su aprendizaje, y ser protagonistas de él.

Es una buena herramienta

porque trabajamos a nivel competencias.

Confluyen en él inteligencias múltiples,

las taxonomías de Bloom.

Permite al profesor

hacer una evaluación formativa instantánea,

darle un "feedback", una retroalimentación,

poder corregir, antes de entregar algo

o entregar ese proyecto, aquellos errores y, a su vez,

como tienen que reflexionar en ciertas actividades o casi todas

para entregar un producto, un portfolio en este caso,

reflexiones sobre cuáles son sus carencias,

sus dificultades.

-El portfolio es como un trabajo,

solo que tiene partes nuevas.

Por ejemplo, en la introducción, tenemos que hablar sobre nosotros

y también de lo que sabíamos

antes de hacer el trabajo y lo que sabemos después.

También tenemos que entregar los fallos,

porque no todo lo hacemos a la primera bien.

para saber por qué antes era difícil y ahora no.

Y luego también tenemos que evaluarnos a nosotros mismos

y también con ayuda de amigos, familiares o profesores para saber

qué está bien y qué está mal.

Hay alumnos que te dicen:

"Ya me lo sé. Lo he leído seis veces".

Le dices: "Es que leer seis veces no predice saber".

Y otros te dicen: "Ya lo podría contar.

Se lo podría explicar a un compañero". Ahí estamos.

Entonces ese conocimiento de uno mismo

de cuándo se sabe y cuándo no se sabe

y qué de lo que hago es lo que más me ayuda a saber o no,

lo que es aprender a aprender,

exige que la evaluación los docentes la montemos

de tal manera que, además de que nos sirva

a nosotros para regular,

les vaya sirviendo a los alumnos para que ellos

acaben regulando sus propios procesos.

-Sí que los alumnos reconocen que es mucho más justa esta nota.

Esta calificación, al final, es más justa

porque no depende de que un día un examen

se me dé bien, porque se me puede dar mal

ese día el examen. Entonces esto hace que la evaluación

sea realmente una recogida de información

desde muchas maneras posibles.

Y luego esto también habla de inclusión,

porque hay alumnos que necesitan que la evaluación

se les adapte de muchas maneras.

Con lo cual estamos incluyendo a aquel que tiene dificultades.

-Los profesores, al tú realizar algunas actividades,

que es como si estuvieras haciendo

un examen, pero no lo estás haciendo,

están comprobando que tú aprendes de otra manera

que no sea memorizando y soltando las cosas como un loro.

Ellos ven que lo sabemos

a través de los trabajos que hacemos.

Son como ejercicios, nosotros los hacemos en una hoja,

los podemos hacer en dispositivos. Y luego se lo entregamos al profesor

y él lo corrige y ve si hemos desarrollado

bien el contenido y si lo hemos aprendido.

-Al final, se crea una cultura

en el colegio, una cultura de:

"Quiero que me digas lo que hago mal para mejorar",

no que quizá ahora en la actualidad

evitamos que nos digan lo que hacemos mal.

El problema es que lo determinamos todo

a una palabra, a "aprobado" o "no aprobado",

y se olvida el proceso, que es lo más importante.

Es decir, el proceso es lo más importante.

Entonces el aprobado general sería muy bueno

si realmente es que se lo merecen.

Eso sería el éxito educativo.

Pero es que no estamos de que un trabajo por proyectos

o realizar destrezas de pensamiento

o un paisaje de aprendizaje

sean algo fácil, no.

Quizás tengamos que plantearnos

el que les motiva más y por eso lo hacen mejor.

Y por eso obtendremos mejores resultados.

¿Camino por recorrer? Todo.

O sea, sería insensato pensar que ya.

Donde estamos es en un proceso

en el que queremos seguir aprendiendo.

Y yo creo que al final,

como maestros, si perdemos esa capacidad

de seguir soñando y de seguir aprendiendo,

pues olvidémonos.

Poesía en imágenes en blanco y negro.

La fotografía Carles Canals Masats tiene

las dosis precisas de inteligencia, lirismo,

emoción, humor y dominio de la técnica fotográfica.

"Boek Visual" presenta una selección de su trabajo.

"'Carles Canals Masats elabora sus trucos visuales

para su subvertir la realidad con el acierto de un buen mago.

Para ello se sirve del blanco y negro,

pues la escala de grises tiene ese algo especial,

ese punto mágico sutil y atemporal que a él le gusta tanto.

Dicen que la fotografía es un fiel reflejo del mundo,

pero del mundo interior

de cada fotógrafo.

Mirar a través de una cámara es, probablemente,

uno de los actos que consciente o inconscientemente

más nos llevan a abrir los ojos hacia nosotros mismos.

Cuando el fotógrafo dispara,

en realidad, se dispara para desaparecer de la escena

y así prolongarse a través de la imagen recién nacida.

Dejar huella, en definitiva.

Un vestigio que contiene en sí mismo la idea,

pero no al propio creador de la toma.

'La imagen es aquello de lo que soy excluido',

decía Barthes.

Sin dejar de lado ciertas dosis de azar e intuición,

la mirada de Carles Canals no se limita a la mera observación

de los objetos para descubrir su lado poético.

Sus fotografías son emociones,

pensamientos pulidos, imágenes escritas ya trazadas.

Es un fabricante de sus propias falsificaciones,

un artesano conceptual

que moldea lo real para vestirlo con su imaginario.

Convierte en verosímil fragmentos surrealistas

que solo existen dentro de su universo

a través de trampas visuales.

Este sello es su modo de ver, pero es ante todo su forma de verse.

Fantasías, guiños, reflexiones, trucos,

acertijos, poesía, Carles va más allá de la pura imagen.

Lejos de ser simples frivolidades,

sus obras nunca nos dejan indiferentes,

interrogan desde la greguería visual

arrancándonos una irónica sonrisa cómplice

o nos plantean, a través de una generosa entrega

de significados, serias dudas existenciales

mediante una poesía visual

con mayúsculas.

Al observar estas ingeniosas fotografías,

recuerden unas palabras del poema 'La casa de la mirada',

de Octavio Paz: 'El ojo piensa, el pensamiento ve'.

Tal vez les ayuden a desentrañar

más de una metáfora escondida'.

Así nos presenta la obra de Carles Canals Masats

Edu Barbero."

Le editorial Seix Barral acaba de publicar el tercer

y último poemario, por el momento, de Rupi Kaur,

una poeta que se autopublicó el primero con apenas 21 años

y se ha convertido en un éxito mundial sin precedentes

con más de 8 millones de ejemplares vendidos

en todo el mundo traducidos a 40 lenguas.

El libro es este: "Todo lo que necesito

existe ya en mí" y, en esta ocasión,

está traducido también por la poeta Elvira Sastre.

Antiguamente, había antologías de poesía

para quienes no leían poesía.

Pues bien, de este libro se puede decir

que es una antología de poesía que conmoverá a los que no leen

habitualmente poesía y a quienes las leen.

Eso sí, disgustará profundamente a los amantes

de complicadas arquitecturas retóricas.

Recuperamos un fragmento

de nuestro trabajo sobre la exposición

"Antonio Martín. Al borde del aeropuerto".

Michael, que es el nombre por el que todos le conocen,

es un fotógrafo y creador polifacético

y particular que, durante tres décadas,

ha estado tomando fotos de sus vecinos

y cuya obra compone la insólita memoria gráfica

de su barrio.

"¿Qué cosas tienen en común

todas las personas que observamos en estas fotos?

Una de ellas no es evidente.

Todos los objetos retratados

son vecinos y vecinas de la Alameda de Osuna,

un barrio de la periferia de Madrid

que se construyó en los años 60 al borde del aeropuerto de Barajas

y cuyos habitantes originales eran

en buena parte, familias de empleados de Iberia

y otros trabajadores aeronáuticos

relacionados con la actividad del aeropuerto."

Aquí terminamos por hoy. Volvemos el lunes próximo

con un nuevo taller de salud pública en compañía

del doctor Romero en el que, como siempre,

contestará todas sus preguntas.

Y, la semana que viene, recibiremos de nuevo a la doctora

en Psicología Laura Rojas-Marcos en nuestro taller de convivencia

y disfrutaremos también de un nuevo taller de música

con el pianista y compositor Juan Antonio Simarro.

Ha sido un placer. Pasen un buen fin de semana.

Cuídense. Hasta el lunes.

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La aventura del saber - 04/03/21

04 mar 2021

Salvador Gómez Valdés entrevista a Reyes Mate, Profesor de Investigación del CSIC “Ad Honorem”. Reflexionan sobre el pensamiento medieval, en concreto, Santo Tomás y la escolástica.
La Universidad Responde. Universidad de Almería: ¿Son los "influencers" realmente influyentes?
Mara Peterssen entrevista al filólogo y divulgador Emilio del Río, autor del libro “Calamares a la romana”.
“Evaluación ¿Asignatura pendiente?”. En los últimos años hay un gran movimiento de transformación pedagógica en el mundo educativo. Pero ¿han llegado esos cambios a la forma de evaluar?, ¿está la evaluación en función del aprendizaje?, ¿sigue habiendo una gran confusión entre calificar y evaluar?, ¿es posible evaluar de otra manera? En este reportaje, un par de centros educativos nos cuentan su experiencia y escuchamos las opiniones de dos expertas en este asunto.
“Boek visual: Carles Canals Masats”. La Aventura del Saber y Boek Visual colaboran juntos para poder dar a conocer a algunos de los autores incluidos en esa antología. Boek visual presenta una selección de la obra de Carles Canals Masats. Poesía en imágenes, en blanco y negro. La fotografía de Carles Canals Masats tiene las dosis precisas de inteligencia, lirismo, emoción, humor y dominio de la técnica fotográfica.
Salvador Gómez Valdés, en su sección habitual, recomienda la lectura del tercer y último poemario de Rupi Kaur, “Todo lo que necesito existe ya en mí”, la traducción es de Elvira Sastre.
Reportaje en red: Hoy digitalizamos y colgamos en nuestra página web “Antonio Martín. Fotos de gente feliz”

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