www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5576111
No recomendado para menores de 7 años Otros programas - La 2 es teatro. Cervantina - ver ahora
Transcripción completa

y también ocho entremeses tan corteses y exquisitos

(Sintonía del programa)

(Música rock, guitarra acústica)

# Vecinas y vecinos,

# vecinos y vecinas,

# que ya vienen de camino

# "La Cervantina".

# Vecinas, atended,

# vecinos, escuchad,

# Cervantes nos da sed

# de libertad.

# Una bruja era antes,

# no sé qué seré luego;

# si escribe el gran Cervantes

# la vida es juego.

# Por culpa de mi esposo

# emparedada vivo.

# Si quiere ser celoso,

# yo le daré motivos.

# Las damas, las pastoras,

# las nobles, las gitanas,

# durante una hora...

# somos hermanas.

# Galanes o ladrones,

# cristianos o judíos,

# escenas o canciones,

# todo es un lío.

# Comedias o novelas,

# relatos o poesía,

# Cervantes se revela,

# la que se lía... #

(TARAREAN)

(Para la música)

# La sangre es nuestra tinta

# y nuestros personajes

# cinco huellas distintas

# del mismo viaje.

# Hombres vueltos mujer.

# Cachorros que son fieras.

# Aquí tú puedes ser

# lo que tú quieras.

# Del cuarto centenario

# celebran mi caída.

# Pero en este escenario

# sigo con vida.

# Aunque busque sus huesos

# el mundo en estampida,

# en sus libros impresos

# vuelve a la vida.

# Vecinas y vecinos,

# vecinos y vecinas,

# que ya viene en camino

# "La Cervantina".

# Vecinas, atended,

# vecinos, escuchad,

# Cervantes nos da sed de libertad.

# Cervantes nos da sed de libertad. #

(Para la música)

¡Al abordaje!

(Toque de trompeta, barullo)

¡Cierra España!

¡Huid, don Miguel!

¡Nos ataca el turco infiel!

(Silencio)

(Música ambiental)

# Ruido de arcabuces de la flota nacional.

# La batalla llega por el mar.

# El 71 de aquel siglo XVI

# solo quedará un soldado en pie. #

Aquí termina mi viaje.

En la batalla de Argel, resistiendo con coraje hasta dejarme la piel.

¿Nunca llegaré a poeta

y he de morir en Lepanto

ahogado en mi propio llanto

defendiendo esta goleta?

(Música, arpa)

¿Qué es esa luz? ¿Y ese canto? ¿Sois quizá un ángel del cielo?

Que cese vuestro desvelo y vuestro duelo y quebranto.

¿Seréis acaso la muerte, que venís a por mi alma?

Calma, buen soldado, calma.

Pues no te cabrá esa suerte.

La muerte es solo una excusa para el valiente,

una huida de la guerra de la vida.

(CERVANTES) ¿Quién eres, pues? -Soy...

tu musa. -¡Pardiez!

Pues vaya momento eliges, maldita vieja,

para darme alumbramiento.

No quiero oír queja, que no te sobra el talento.

Y por mucho que escribieses tu destino está maldito.

Ocho comedias te he escrito

y también ocho entremeses tan corteses y exquisitos

que parecieran ingleses.

Los necesito para triunfar en las tablas.

Pero, Miguel, ¿de qué hablas?

¿Crees que el arte es gratuito?

Entonces vamos al grano. ¿Cuál es tu condición?

Si quieres inspiración,

has de quedarte sin mano. -¿Mi mano?

Muy caro cobras. -Mucho valen.

¡Vaya cruz!

Toma presto un arcabuz.

¡Ah!

Pues aquí tienes tus obras.

# Ruido de cadenas que resuenan en Argel.

# Aquí está cautivo el buen Miguel.

# Aquí está cautivo el buen Miguel. #

¡Ay, mísero de mí!

¡Y ay, infelice!

Apurar cielos pretendo ya que me tratáis así.

¿Qué delito cometí contra vosotros nasciendo?

(HOMBRE) ¡Eh, Miguel! ¿Qué estás diciendo?

Qué patético desliz.

Preso, sin honra y sin mano. Bajo el yugo, la cerviz.

Dirán que Cervantes dice un verso calderoniano.

(Música, arpa)

¿Qué es esa luz cegadora?

La musa de un gran autor, buen señor.

Buena señora, ya no quiero tu favor.

¿Por qué regresas ahora?

Es horario de visita.

¿Vienes a burlarte acaso de mi pena y mi fracaso?

Tu pluma me necesita.

Hoy te traigo una novela de un pastor y una pastora.

¿Cuál es el precio, señora? Por favor, que no me duela.

Esta vez he de cobrarte tu fracaso teatral.

Dirán que escribes muy mal y que careces de arte.

¿Por qué la fama no llega?

Porque ahora soy la dama de Félix Lope de Vega.

Que es un fénix en la cama

y quiere toda la fama, popular y palaciega.

¿Qué dices? -Acepto.

Sea.

Aquí la tienes, Miguel.

Cuando te escapes de Argel,

publica "La Galatea".

(Música ambiental

(DECLAMANDO) En las riberas del Tajo cantaba el pastor Elicio

la incomparable hermosura de la sin par Galatea,

pastora en esas mesmas riberas nascida.

Fue por él querida y con incomparable ahínco amada

por los ricos e infinitos dones

con que el cielo había adornado a Galatea.

(Música, cajón, guitarra española)

# Pasan unos años y entre el polvo, bajo el sol,

# cabalga el señor recaudador.

# Cabalga el señor recaudador. #

¡Arre, mula torda, arre!

Eres como un pensamiento que pasa trotando lento

y, cuando el tiempo te barre,

solo ha pasado un momento.

Del pasado hago recuento.

Lepanto, Madrid. -Lepanto, Madrid...

Los baños de Argel. -Los baños de Argel...

Y pasan los años y no pasa el sufrimiento.

(Música, arpa)

¿Quién tañe esa melodía?

¿Qué es esa luz que me ciega?

¡Tu musa, que otra vez llega!

Vete ya, señora mía.

Ya no quiero tu favor,

que ahora soy recaudador de impuestos de Andalucía.

Mi buen señor, ¿no sería vivir del arte mejor?

¿Qué embustes, musa, me cuentas?

"La Galatea" no vende.

Verás cómo te sorprende este libro superventas.

Arre, mula torda, al trote.

No has de marcharte, Cervantes,

sin haber oído antes un fragmento del Quijote.

(VOCES) La libertad, Sancho,

es uno de los más preciados dones

que a los hombres dieron los cielos.

Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra

ni el mar encubre.

Por la libertad, así como por la honra,

se puede y debe aventurar la vida.

¿Qué me dices? -¿Cuánto es?

¿Qué pides por tal tesoro? -Que me entregues

todo el oro recaudado este mes.

A la cárcel tornaré. -Pero un gran autor serás.

Después me abandonarás.

Pero no veo por qué no volver a verte más.

Pues todo buen libro engancha como un recuerdo.

Está bien. -Dame el oro.

Toma. -Ten, "Don Quijote

de la Mancha".

(Música andina)

# El viejo Consejo de las Indias va a anunciar

# quién viajará más allá del mar.

# Quién viajará más allá del mar. #

Venerables miembros del Consejo de Indias.

Hombres honrados, sabios y nobles letrados.

Oíd la voz de este viejo.

Pues estoy harto, señores,

de injuriosas delaciones,

envidias, murmuraciones, desdenes, deudas, rumores.

Y pues mi patria famélica me trata con furia y saña,

quisiera salir de España y probar suerte en América.

Por eso exijo a esta Junta...

(Música, arpa)

¿Qué es esa luz celestial? -¡Vaya viejo carcamal!

Todavía lo pregunta.

Ahora que tengo familia, tu favor no necesito.

Prefieres ser un gambito u otro español que se exilia.

Prefiero cruzar los mares para ser feliz quizás.

Entonces no escribirás las novelas ejemplares.

Maldita musa tacaña. ¿Qué he de hacer para ser mito?

Si quieres el manuscrito,

has de quedarte en España

y de todos serás dueño.

Entrégame tus novelas. Que zarpen las carabelas.

Renuncio a mi último sueño.

Lector amantísimo,

estas novelas que pongo en la plaza de la república

mi ingenio las engendró, las parió mi pluma

y van creciendo en brazos de la imprenta

para que cada uno pueda llegar a entretenerse

y sacar algún ejemplo provechoso.

Mucho prometo con fuerzas tan pocas como las mías.

Pero ¿quién pondrá riendas a los deseos?

# En una pequeña casa pobre

# de Madrid,

# un escritor viejo va a morir.

# Un escritor viejo va a morir. #

Trae una cruz. -Al momento.

Trae al cura. -Sí, Miguel.

Y tráeme pluma y papel para hacer mi testamento.

Yace aquí el hidalgo fuerte

que a tal extremo llegó el valiente

que se advierte que la muerte no triunfó

de su vida con su muerte.

(Música, arpa)

Ya escucho un canto mortuorio,

ya diviso una luz pura camino a mi sepultura.

¡Soy yo otra vez!

Vejestorio... -¡Sal de mi hogar, musa inmunda!

Ay de quien contigo tope.

Entonces le daré a Lope

"Persiles y Sigismunda". -¿A Lope?

Nunca jamás.

Entrégame tu Persiles. -Bien pensado.

No vaciles. Dime, ¿qué me cobrarás?

Por quedarte todo el lote serás el mejor.

Lo juro.

Pero también te aseguro que al gran autor del Quijote

le espera un negro futuro.

Lucirás en el salón de cada casa española,

más toda la población pondrá la televisión o encenderá la consola.

Entremeses y comedias, Persiles y Galatea,

todos te leerán a medias si es que haya alguien que te lea

que no sea en Wikipedia.

Te pondrán nombre de calle, plaza, fuente y esculturas.

Más de tu literatura

nadie sabrá ni un detalle.

Y esta, tu calle andariega, donde tienes techo y cama,

en el futuro se llama calle de Lope de Vega.

¡No!

En cuanto a la educación, serás lectura obligada

y, al ser por obligación, se te leerá de un tirón

y nadie entenderá nada.

Todos esos viejos pedantes dirán que ya te han leído.

Los jóvenes ignorantes

pensarán que ese Cervantes tiene que ser aburrido,

pues le gusta a los de antes.

Al llegar tu centenario, volverás al candelero

y todo el país entero

irá en busca de tu osario sin leer tu obra primero.

Con tu prosa cristalina

y tu verso suave y terso

enfermará el universo del virus de cervantina.

Será tan grave el contagio

que te usarán de trofeo gobernantes fariseos

y serás presa del plagio

y pasto del pirateo.

(Para la música)

¿Y?

(MUSA) Por último, señor,

queda decir lo mejor. -¿Qué?

Que aunque vendas cien mil obras no quedaran ni las sobras,

pues... (TODOS) ¡No hay derechos de autor!

¡No!

De cuanto dices me espanto.

Ya solo espero la muerte.

Si hubiera tenido suerte, me habría muerto en Lepanto.

Si eres español, poeta, honesto e intelectual,

y si tienes como meta no ser mera marioneta

de esta fiesta nacional de charanga y pandereta,

seguro que te va mal.

Adiós, mujer, hijas, nietas.

Ya soy feliz, pues soy muerto.

Sabed que muero despierto.

Ya están mis obras completas.

Aprieta, hermano Persiles, estos párpados,

cierras estos ojos en perpetuo sueño

y cierra con esotra mano

la mano de Sigismunda. Y gozad años infinitos.

Él mismo se dio la muerte, él mismo puso la horca.

Hoy es mi día de suerte.

¡Vamos a buscar a Lorca!

# Todos los artistas pasan por el pimpampum.

# España es una gran fosa común.

# Todos los artistas pasan

# por el pimpampum.

# España es una gran fosa común.

# Pimpam, pimpampum. #

Señores compadres... Ay, señores compadres...

El setentón que se casa

con la de 15 o carece de entendimiento

o tiene ganas de visitar el otro mundo

lo más presto que le sea posible.

Habéis de saber, queridos compadres,

que los antiguos latinos utilizaban un refrán que decía

"Amicus usque ad aras",

que significa el amigo hasta el altar.

Infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo

todo aquello que no fuera contra Dios.

Y yo digo que mi amigo "usque ad portam",

hasta la puerta, que no ha de pasar mis quicios,

pues poco hay que fiar de llaves y paredes

cuando la voluntad queda libre.

Escuchen mis memorias.

En un lugar de Extremadura

nací hidalgo y de padres nobles.

Anduve por el mundo gastando los años y la hacienda

hasta quedar tan falto de dinero

que me acogí al remedio de los perdidos,

refugio y amparo de los desesperados de España,

iglesia de arruinados, salvoconducto de homicidas,

añagaza de mujeres libres,

engaño de muchos y remedio de pocos.

Pasé a las Indias.

# Mien... tras

# los conquistadores

# imponen nuestra cultura,

# yo me llevo todo el oro desde México hasta Honduras.

# Yo me llevo todo el oro desde México hasta Honduras. #

La primera oenegé de la historia.

# Mien... tras

# los curas discuten

# si el indio es un ser humano,

# yo me llevo todo el oro

# de este suelo americano.

# Yo me llevo todo el oro de este suelo americano. #

Qué sostenible era todo.

# Súbete a nuestra fragata, ¡pirata!,

# llenaremos la bodega con lingotes de oro y plata.

# Súbete a la carabela, ¡y vuela!,

# robaremos los diamantes de Perú hasta Venezuela. #

Ay...

¡Qué pundonorosa gesta,

vaya valerosa hazaña!

Dejé en América impuesta la esencia de nuestra España:

vino, sangre, siesta y fiesta.

# Con honor

# y valentía

# fui llenándome la saca.

# Y robaste a quien vivía

# del Caribe al Titicaca.

# Y robaste a quien vivía del Caribe al Titicaca.

# Remontando

# el Amazonas

# fui labrando mi fortuna.

# Y llevaste a mil personas

# a la guerra y a la hambruna.

# Y llevaste a mil personas a la guerra y a la hambruna.

Malos recuerdos, marchaos. Malos recuerdos,

fuera todos,

¡fuera, fuera, fuera, fuera! -¡Pirata!

Ay, queridos compadres.

Cuando volví a España y llegué a mi pueblo,

no quedaba ningún Carrizales, pues todos habían muerto.

Así que me pregunté a quién lego yo mi fortuna.

Antes no dormía por pobre y ahora no duermo por rico.

Pensé en contraer matrimonio,

pero un miedo me desbarató como hace la niebla al viento.

Solo de imaginarme casado me penetró el alma

la dura espada de los celos

y paseaba a solas por el pueblo murmurando:

"No he de casarme

ni aunque sea muchacha hermosa. No he de casarme".

Y fue entonces, queridos compadres,

cuando vi a Leonora.

(Música, campanillas)

(LEONORA) # Madre,

# la mi madre, guardas me ponéis.

# Que si yo no me guardo, no me guardaréis. #

¡Leonora, a comer!

¿Es vuestra hija? -¡Leonora!

¡Cuidado con el viejo verde!

Veinte mil ducados. -Treinta mil.

Veinte mil quinientos. -Veinte mil setecientos,

que es virgen.

Compro.

Leonora...

Boba, ¿en qué estás pensando?

Di: "Sí, quiero".

# ¡Oh, justa amarga obediencia,

# que por cumplirte he de dar

# el sí que ha de confirmar

# de mi muerte la sentencia! #

Puesta estoy en tanta mengua

que por gran bien estimara que la vida me faltara

o, por lo menos, la lengua.

Gocé de mi libertad en mi temprana sazón,

pero ya la sujeción anda tras mi voluntad.

# Ya triste se me figura

# el punto de mi partida,

# la dulce gloria perdida

# y la amarga sepultura. #

(PADRE) ¡Leonora!

Boba, ¿en qué está pensando?

Di: "Sí, quiero".

Sí, quiero.

(SUSURRANDO) Veinte mil setecientos,

veinte mil setecientos cuarenta...

Ay...

De golpe me embistió un tropel

de rabiosos celillos.

Ay, me da celos el sol que la mira,

el aire que la toca,

las faldas que la rozan.

Ya me hacen cosquillas en el alma mis sospechas.

De un sutil cabello

tengo colgadas mis esperanzas,

pues pronto querrá gozar

los frutos del matrimonio

y los míos ya están

un poquitín pochetes,

compadrillos.

Ay, Leonora, ven, siéntate. Siéntate, mi amor,

siéntate ahí, siéntate. ¡Ay, Leonora!

Al hombre que la mire

le pondré las posaderas

¡como unas amapolas! -Señor Carrizales,

vengo a tomarle medidas a su esposa para los vestidos.

¿Para que la rocéis con vuestro lascivo metro?

¡Largo!

Ay... -Señor Carrizales, enhorabuena.

Vengo a instalarlos el rúter.

Fuera con tus anacronismos. ¡Largo también!

Señor Carrizales, venimos a reformaros la casa.

Vamos, cerrad todas las ventanas que dan a la calle,

poned doble puerta en el portal

con un criado negro y que sea eunuco.

Haced una sola llave maestra para toda la casa.

¡Ja, ja, ja!

Vosotros haced de criadas y traed provisión

para todo un año.

Bella mocica... Ven, mi amor, ven, ven.

¡Vamos, vamos, venga, dentro, venga, encerradla!

Y ponedle el corpiño con candado.

Y quitadle esas malditas flores.

Leonora... -Sí, quiero.

(CARRIZALES) Quiero...

A partir de ahora, nada de verbos masculinos.

Sí, quiera.

¿Podría tener un gato?

Será una gata. -¿Y podré regar los naranjos?

Regarás las mandarinas. -Pero las...

No digas "pero", sino "mas".

¿Mas cómo tendrán luz si son tan gruesos los muros?

Uy, las gordas paredes.

Ay, eres tan bueno... Digo..., tan buena.

Digo... ¿Qué digo? -No digas nada, Leonorcica,

y vete al refugio y amparo de las santas de España,

iglesia de honradas,

engaño de ninguna y remedio de todas:

¡la cocina!

(Música instrumental)

# Qué tierno y qué goloso va a quedar mi pastel. #

¡Criadas!

# Qué tierno y qué goloso va a quedar su pastel. #

¡Anímate, mujer!

# Cuando salga del horno, cuajadito de miel.

# Cuando salga del horno, cuajadito de miel. #

¡Vámonos! -¡Venga!

# Para que esté más bueno, hay que ponerlo duro.

# Para que esté más bueno, hay que ponerlo duro. #

¡Otra vez! -¡Venga!

# Meterle un buen relleno de chocolate puro.

# Meterle un buen relleno de chocolate puro. #

Ahí va. -La coreo. ¡Vámonos!

# Después servirlo al dente

# con tocino de cielo

# y comerlo caliente

# con un par de buñuelos. #

Vamos allá todos. -Venga, a darlo todo.

# Al corro, al corro, al corro, que corra la que quiera.

# Al corro, al corro, al corro, que corra la que quiera. #

Hija, qué altas.

# Beber a morro un chorro de crema pastelera.

# Beber a morro un chorro de crema pastelera. #

¡Ay!

(Cesa la música)

(Risas)

(Aplausos)

-¡Leonora!

(GRITAN)

Basta de cantaletas que ya es hora de ir a la Iglesia

a pedirle a Dios que nos dé un hijo.

¡Sí, podré ver el sol!

¿El sol,

consentir que te rocen sus átomos dorados,

que te bañen poco a poco sus rayos ardientes

hasta quedar totalmente iluminada?

¡Antes la muerte!

Saldrás al rayar el alba.

Leonora,

¡a misa!

Sí quiera.

(Risas)

¡Loaysa, cántate la última!

(LOAYSA) ¡Ya amanece, basta de fiesta! Nos vemos mañana.

(Música de guitarra)

# La luna brilla más sola que la mujer española

y si está sola en el cielo es porque el sol tiene celos.

Mmm.

¿Me engañan mis ojos o sois un ángel del cielo

que viene a pedirme cuentas por mis muchos pecados?

¡Dejadme o aviso a mi "marida"!

(Risas)

¿No sois vos la esposa del celoso Carrizales?

¿Leandra, Leoncia, Leonina?

¡Leonora! Y no lo soy.

Tú eres Leonora, Leonora.

Si tú lo eres, yo soy Loaysa, Loaysa

y si yo soy Loaysa, Loaysa, tú no eres Leonora, Leonora

porque no es posible que esté Leonora con Loaysa

ni Loaysa sin Leonora.

¡Que no soy Leonora, Loaysa!

Entonces yo no soy Loaysa porque tú no has querido ser Leonora.

¡Ah! ¡Ah!

¡"Socorra"!

¡"Abridma la parta ca ma cadada fara"!

¡Volved, señora Leonora,

que bebo los vientos por vuestra merced!

¡Dadme al menos un retrato para hartarme de miraros!

Es dura como un mármol y áspera como una ortiga,

pero tiene cara de pascua y rostro de buen año.

En una mejilla, el sol y en la otra, la luna.

La una es hecha de rosas y la otra, de claveles

y entre ambas hay también azucenas y jazmines.

No digo más, no he dicho nada según lo que pudiera decir

acerca de vuestra hermosura.

# Aunque haya un hierbajo malo

# que la tenga por esposa,

# para que crezca la rosa, hay que ponerle un buen palo.

# ¿Queréis saber una cosa? #

¡Que yo el mío os lo regalo!

¿Qué sones son esos?

¿Podéis cantar de nuevo?

Tengo la garganta seca, si me dierais agua...

No nos deja nuestro señor Carrizales,

que es el más celoso hombre del mundo.

Lástima pues enseño a tañer la guitarra.

¡Uy! ¡Quién pudiera tañerla bien tañida!

El señor Carrizales cierra la puerta de la calle

y nos deja aquí emparedadas hasta la noche.

Entonces demos la lección de noche. -¡Pero si es de día!

(SUSURRA) ¡Señor galán!

¿Y cómo haremos con el ligero sueño de mi señor?

Echadle estos polvos.

(ALTERADA) ¿Estos polvos? -¡Shhh!

¡Ya duerme más que un muerto y ronca como un animal!

(SUSURRA) ¡Señor galán! ¿Cómo os abriremos la puerta?

(GRITA) ¡Yo sé... -¡Shhh!

-...dónde esconde la llave!

(Risas)

Pasad, galán.

¡Oh! ¡Leonora!

Solo deseo servid a vuestra merced con el alma y con la vida,

condolido de vuestra clausura,

hombre soy yo por vida de mi padre,

tan manso y obediente como perro doméstico.

Juro no salir ni pasar de vuestro mandamiento

y si otra cosa hiciere,

doy por nulo y no valedero mi juramento.

¡Dejadme hablaros en privado! -¡Eso jamás!

Señor galán, dejadme hablaros en privado.

Eso jamás.

¡Señor galán, dejadme hablaros en privado!

Eso depende.

¿De qué depende?

Si conseguís que hable con vuestra señora en privado,

después hablaremos nosotros tres en privado.

¡Señora Leonora, venid a gozar las gracias

de este gallardo mancebo!

Mejor el amante mozo que el viejo clueco ese que tomasteis por esposo.

¿Yo le tomé? ¡A fe que me lo dio mi padre!

Pues sea, pasad con el galán a nuestro aposento.

¿Y la honra?

¿Y el holgaros?

¿Y si se sale?

Se sabe.

¿Y si no se sabe?

¿Y quién me asegura que no me quepa?

Que no se sepa.

(Risas)

La buena diligencia. -La industria.

¡La sagacidad! -El buen ánimo.

Sí.

(SUSURRAN) ¡Y mis trazas!

Tráeme al galán.

(Risas)

Leonora, llevo vuestro nombre impreso en el alma

como el sello a la acera. -¡Leonora!

(GRITAN)

¿Qué se os ofrece, señor?

Depende de la versión.

A continuación, les ofrecemos dos finales diferentes

para terminar esta historia.

Uno basado en el entremés "El viejo celoso"

y otro basado en la novela ejemplar "El celoso extremeño".

Vamos con el entremés "El viejo celoso".

Todo el mundo a sus puestos.

¡Leonora!

(GRITAN)

-¿Con quién hablabas? -Con las criadas.

¿Y eso qué es? -Un reloj.

¡Cuco!

¡Cuco!

¡Cuco!

¡Cuco!

¡Cuco! -De cuco.

-Pues vete a tu aposento. -Así haré

y buscaré una buena tranca para atrancar la puerta y un galán.

No te atrevas ni aun burlando a decir deshonestidades.

¡Que sea guapo, pelinegro

y que le huela la boca a mil azahares!

¡No estoy yo de gracia para sufrir esas burlas!

¡No son burlas, sino veras! -¡Jesús, qué locuras y qué niñerías!

¡Mirad con quién me casó mi suerte,

sino con el hombre más malicioso del mundo!

¡Mirad cómo da crédito a mis mentiras!

¡Huy, que se me arranca el alma!

¡Ay, calma, Leonorcica, calma!

Pendencias son entre marido y mujer que luego se pasan.

Hala, vete a la cocina.

Sí, quiero.

¡Versión número dos!

Novela ejemplar "El celoso extremeño".

¡Todo el mundo a sus puestos!

¡Leonora!

(GRITAN)

¡Desdichado de mí!

¡A qué tristes términos me trae mi fortuna!

¡Leonora rendida, Leonora engañada!

¡Leonora perdida

y yo durmiendo el sueño de la muerte de mi honra!

(Música de guitarra suave)

¡Ay!

Señores compadres,

yo mismo fabriqué el veneno que me quitó la vida.

Mal pudieran estar los 15 años de esta muchacha

o los 70 míos.

Por eso,

en mi testamento, doblé la dote a Leonora

para que se casara con aquel mozo.

La dejé viuda, llorosa

y rica,

pero fue su voluntad

entrar monja en un convento para acabar sus días.

Los míos fueron bien breves

porque la pasión me apretó de manera que a más andar,

me iba acortando los pasos de la vida.

¿Por qué me quedo solo?

¿Qué Carrizales soy,

el de la novela ejemplar o el del entremés?

¿El trágico o el cómico?

¿Qué querías decir, Cervantes?

Y ahora,

pasadas las anchas y espaciosas llanuras de la muerte,

queridos compadres,

solo me quedan mis recuerdos.

# Súbete a nuestra barquilla. # -¡Chiquilla!

# Vámonos a ver la escena de la bella gitanilla.

# Súbete a nuestra barquilla. # -¡Chiquilla!

# Vámonos a ver la escena de la bella gitanilla.

# Que eres tan hermosa

# que te, que te, que te quieren dar mil parabienes

# por lo que de piedra, de piedra tú tienes.

# Todita gente te llama: "¡Preciosa!". #

¡Olé! -¡Bonita!

La niña se llamaba doña Constanza de Azevedo y Meneses.

Su madre, doña Guiomar de Meneses

y su padre, don Fernando de Azevedo, caballero del Hábito de Calatrava.

Desapareció el Día de la Ascensión del Señor a las 8 de la mañana

del año 1595.

Traía la niña puestas unas joyas con su nombre grabado,

Constanza.

Así tuviera yo en grilletes cuantos gitanos hay en España.

Los gitanos solo nacisteis en el mundo para ser ladrones.

¡Nacéis de padres ladrones, os criáis entre ladrones

y vuestras ganas de hurtar no se quitan, sino con la muerte!

Bien haya que os eche a todos en galeras.

¡Señor corregidor, dejadme con mi pena!

¡Os juro por mi honor...!

¿Honor?

¿Un gitano?

¡Señor, no soy gitano, sino caballero!

¡Amor es la fuerza que me hizo mudar de traje!

¡Muchos misterios son esos!

-¡Respondo con mi vida!

¡Decidme!

De mí a vos,

¿qué sabéis de esa gitana vagamunda que viene con vosotros?

Dice que es vuestra esposa, pero que nunca os ha dado la mano.

-Adoro a esa gitana.

Si vos dais prisión a mi cuerpo, ella es prisión de mi voluntad.

Esta noche os desposaré con ella

¡y mañana estaréis en la horca!

¡Entonces iré contento a la otra vida!

-¿Qué edad tiene? -15 años.

Esos tendría ahora Constanza, mi hija,

que fue hurtada de mi propia casa por unos gitanos.

Antes de que amanezca, decidme,

si de veras sois caballero,

¿cómo os pudo rendir de amor una gitana?

Me cazó mirando,

me hirió cantando

y me mató leyendo la palma de mi mano.

Hace tres años, vi a la sombra de la calle de Toledo,

un gran corro de gente en torno a unas gitanas,

yo llevaba mi capa roja de caballero

y no podía dejar de mirar a la que estaba en el centro

a la que llamaban Preciosa, la gitanilla.

-¡Olé, guapa! -¡Olé!

¡Dios bendiga a la muchacha!

-Lástima que sea gitana.

-¡Uy, qué hoyo tiene en la barbilla!

¡En ese hoyo han de caer cuantos ojos te miraren!

O yo sé poco de hoyos o eso no es hoyo,

¡sino sepultura de deseos vivos!

-¡Ole, niña de oro! -¡Niña de plata!

¡Niña de perla! -¡Niña del cielo!

-¡Que nos enseñe el tobillo! -¡Eso!

(TODOS) # ¡Chicha! ¡Chicha! ¡Chicha! ¡Chicha! #

# ¡Madrileños!

Noble gente,

si queréis ver a mi nieta rascando la castañeta,

no digáis nada indecente,

pues es tan digna y discreta, tan hornada y tan prudente

que no canta si no siente

cómo suena una peseta en nuestra corriente.

# ¡Glin, glin, cataclín!

# Si las almas son iguales, podrá la de un labrador

# igualarse por valor a los que son imperiales.

# Aunque me llaméis hermosa y me hagáis ruegos de amor,

# tengo por mayor honor ser honesta que preciosa.

(TODOS) # Labios de rosa, cuerpo de arcilla,

# viva Preciosa, la gitanilla.

# Niña hermosa, dama chiquilla,

# viva Preciosa, la gitanilla. #

¡Ay!

-¡Ole! -¡Ole!

¡Pium!

-Canta la de monipodio.

No saquéis los pies del tiesto que ese jaque es deshonesto

y tales cantares odio.

Canta la de cortadillo.

Buen señor, no se desboque, que esto no es un karaoke.

(Risas)

-¡Pues enséñame el tobillo!

Como yo no tengo dueño y mi cuerpo es mi tesoro,

por cariño y por decoro, ni lo mancho ni lo enseño.

(Acordes de guitarra)

# La que es más humilde planta

# si su vida endereza,

# por gracia o naturaleza,

# a los cielos se levanta. # ¡Agua!

(TODOS) # Labios de rosa, cuerpo de arcilla,

# viva Preciosa, la gitanilla.

# Niña hermosa, dama chiquilla,

# viva Preciosa, la gitanilla. #

¡Ey!

¡Ey!

¡Ole!

¡Bravo! -¡Niña bonita!

¡Ole!

¿No temes, siendo mujer, a tantos hombres de fiesta?

La que quiere ser honesta nada tiene que temer

y si hay hombre que me quiera para vivir encerrada,

que vaya con Torquemada y que arda en su propia hoguera.

¡Preciosa! ¿Sabes leer?

Y escribir como un letrado,

pues la vida me ha enseñado que la cultura es poder.

Aprendí por el camino,

mi maestra fue mi abuela

y cada calle, la escuela donde aprendí mi destino.

-¡Gitanilla, te lo ruego, vente conmigo a la corte!

Espero que no os importe, pero yo ni al rey me entrego

porque no me da la gana convertirme en la truhana

de ese mundo palaciego.

En la cote, solo medra el que es pícaro o truhán,

pues ellos se quedarán en sus palacios de piedra

que yo, como soy gitana,

el aire puro prefiero

porque de mí misma quiero ser mi propia soberana.

# Aaah.

# Aaah.

# No me da ninguna pena que alguien no quiera estimarme

# pues yo pienso fabricarme mi suerte y ventura buena. #

¡Vámonos!

(TODOS) # Labios de rosa, cuerpo de arcilla,

# viva Preciosa, la gitanilla.

# Niña hermosa, dama chiquilla,

# viva Preciosa, la gitanilla. #

¡Ay!

¡Ole! -¡Ole, bonita!

-¡Bravo! -¡Bravo! ¡Bravo!

(Aplausos)

¡Ya está!

Preciosa.

Decid, galán.

¿Por qué tus gentes se afanan en irse y vienen y van

hoy aquí y allí mañana?

¿Por qué en el camino están?

Porque mi raza gitana viene de la india lejana,

de tierras del Rajastán.

(Música oriental)

La corriente del desierto nos llenó el alma de arena

y entre el amor y la pena,

nuestro corazón abierto rueda soñando despierto

detrás de la luna llena.

Dicen que mi pueblo un día recorrió todo el Oriente

y la sangre de mi gente viajó

de Egipto a Turquía.

En su corriente sin fin, la luna gitana rueda

y al aire, el aroma queda de una espada de jazmín

cortando el cielo de seda.

Dicen que nuestros afanes

llevaron nuestros deseos por caminos europeos

desde Hungría

a los Balcanes.

La gente vieja cuenta que por la ruta de Europa,

atravesamos la afrenta de cambiar de techo y ropa

bajo una luna sangrienta

y aunque Isabel y Fernando nos dieron tormento y caza,

a España llegó viajando la sangre de nuestra raza.

Mi alma es libre y nació libre.

Libre.

Libre.

(Música de guitarra)

¡Y ha de ser libre en tanto que yo quisiere

según la ley de mi propia voluntad!

¡Somos señores de los campos, de los sembrados,

de las selvas, de los montes y de los ríos!

Los montes nos ofrecen leña, los árboles, fruta,

las fuentes, agua y los ríos, peces.

Para nosotros son baños las lluvias,

música los truenos y hachas los relámpagos.

- # En el polvo del camino,

# en la corriente de llanto,

# pasa el tiempo malherido

# por la voz de los gitanos. #

Que nos defienda el cuero curtido de nuestra piel.

¡A nuestra ligereza no la impiden cadenas

ni la detienen barrancos!

De día trabajamos cantando.

De noche, cantamos soñando.

En la cárcel y en la calle, cantamos.

Solo callamos en el potro de tortura.

No nos fatiga el temor de perder la honra

ni nos desvela la ambición de acrecentarla.

Ni sustentamos bandos ni solicitamos favores.

Por palacios tenemos nuestras barracas y carros.

- # La luna viaja en carreta

# y el sol galopa a caballo.

# Bajo el puente de la vida, mi sangre pasa llorando. #

¡Somos gente libre que vivimos por nuestra industria

y nuestro pico!

¡Tenemos lo que queremos

pues nos contentamos con lo que tenemos!

# Libres viajamos

# y siempre perseguidos.

# Como cantos rodados vamos bajando el río.

# Como cantos rodados vamos bajando el río. #

-¡Bravo!

(Aplausos)

(Música de guitarra)

# Gita, gitanilla, que eres tan hermosa,

# que te, que te, que te pueden dar mil parabienes

# por lo que de pie, que de piedra tú tienes.

# Todita la gente te llama: "¡Preciosa!". #

¡Ole!

Hermosita, hermosita, algo celosita andas,

pues es juguetón tu marido y quiere arrimar la vara.

Hermosita, hermosita, la de las manos de plata,

más te querrá tu marido que el rey de las Alpujarras.

Hermosito, hermosito,

tú serás el rey de España

y tendrás una cuenta en Suiza con las acciones de Bankia.

(Risas)

¡Dame!

Leedme la mano, que un real os aseguro.

-Yo solo leo el futuro a una dama o a un gitano.

¿No es igual un ser humano que otro?

-Señor, no quiero ser grosera.

¿No es lo mismo un caballero que un gitano?

-Cierto, pero...

Vos ganáis, dadme la mano.

Señor,

moriréis de amor

por una doncella brava

que por dentro es dama noble y por de fuera, gitana.

¡Vengo tan rendido a vuestra discreción y belleza

que después de haberme hecho mucha fuerza

para excusar llegar a este punto,

al cabo, he quedado rendido, imposibilitado de escusallo!

-¡Eh!

-Que está enamorado de mí, abuela.

(Risas)

¿Otro más?

¡Que pague!

Yo, señoras mías, soy caballero de calidad y nobleza

para levantar a mi grandeza la humildad de Preciosa,

para con ella es de cera mi alma donde podrá imprimir lo que quisiere

y para conservar mi palabra, será mi alma esculpida en mármoles.

¿Qué? -Que se quiere casar conmigo.

¿Otro más? ¡Que pague!

¡Oh, poderosa fuerza de este

que llaman dulce Dios de la amargura!

-¿Qué? -Que está celoso, abuela.

¿Otro más? ¡Pues que pague!

-Cien escudos traigo en oro

porque no debe negar la hacienda el que da el alma.

¡Eso sí que lo he entendido!

Si queréis ser mi esposo, habéis de tomar el traje de gitano.

Cuéntame por gitano, Preciosa mía,

y llamadme desde hoy Andrés Caballero.

# Siempre libres viajamos

# y siempre perseguidos.

# Como cantos rodados vamos bajando el río.

# Como cantos rodados vamos...

- # ...bajando el río.

# Como cantos rodados vamos bajando... #

Una noche, llegamos al mesón de Juana Carducha.

(Golpes en la puerta)

¡Señora Carducha!

¿Quién vive a estas horas?

¡Aquí vengamos unos gitanos que traigamos rodada meda España

a pedirle alojamientos esta noche!

¡Toma! ¿Y a mi qué?

¡Malaya sea con vosotros y seguid camino,

que aquí ya tenemos bastantes ladrones

con los recaudadores del rey!

No teníamos dónde dormir así que la insistimos.

(GOLPEA LA PUERTA)

(ACENTO GITANO) Señora Carducha, que vengamos con Preciosa,

la famosa gitanilla que canta y que baile.

¡Toma! ¿Y a mí qué?

Que venga también el gitano Andrés Caballero

que es de tan gallarda disposición que vuelen sus famas.

¡Toma! ¿Y a mí qué?

Entonces, me arrimé a la lumbre.

¡Madre, que me toma el diablo!

Le sedujo mi melena al viento.

¡Qué entradas tan viriles!

Y mi cuerpo bien torneado.

¡Qué saquito de arroz!

Y mi tableta de chocolate.

¡Qué de chocolate habrá comido para ese saquito de arroz!

Andrés Caballero, soy doncella y rica,

si me quieres por esposa, verás qué vida nos damos.

Yo le dije: "Señora Carducha, yo estoy apalabrado para casarme".

¡Toma! ¿Y a mí qué?

Mira, que te daré mis joyas.

Me colgó del cuello sus joyas y le dije:

"Señora Carducha, no hay joya que iguale a mi Preciosa".

Pues entonces le diré a todo el mundo

que me has robado las joyas.

Y yo le dije: "¡Yo no he robado nada!".

¡Al ladrón!

Y así fui prendido, señor corregidor.

¡Sal del calabozo!

Ya debe de estar amaneciendo, señor don Juan.

Pues esas voces deben ser las del clérigo y el verdugo.

¡Adelante!

Misericordia, señor corregidor.

Si mi esposo muere, yo soy muerta.

Andrés no tiene culpa; pero si la tiene, deme a mí la pena.

Nada puede hacerse.

Al altar y a la horca.

¿No seréis vuestra merced don Fernando de Acebedo,

caballero del hábito de Calatrava?

El mismo.

Decidme, señor, si conocéis estas joyas.

Parecen los adornos que llevaba puestos

mi pequeña Constanza el día que la ahorcaron.

Decidme ahora:

¿tenía vuestra Constanza un lunar blanco

debajo de la teta izquierda?

Así es. -¿Como este?

En efecto.

Decidme ahora.

¿Se trababan entre sí con un poquito de carne

los dos dedos últimos del pie derecho?

Sí, señora.

¿De este modo?

Así es.

¿Tenía una peca en la rabadilla?

¿Justo encima de la canal maestra?

¿Qué brujería es esta?

Aquí os entrego a vuestra hija.

Yo la hurté en Madrid de vuestra casa.

Constanza.

Mi amor.

Que esta doncella es mi Constanza

me lo está diciendo el alma desde que mis ojos la vieron.

¡Yo os declaro marido y mujer!

¡Que las prisiones y cadenas de hierro

se vuelvan libertad y cadenas de oro!

¡Que liberen a los gitanos presos!

¡Que haya fiestas en la ciudad!

¡Que los poetas celebren en versos tan extraño caso

y, mientras duren los siglos,

que en sus versos dure la fama de la gitanilla!

# Siempre viajamos.

# Y siempre perseguidos.

# Como un canto rodado vamos bajando el ritmo.

# Como un canto rodado vamos bajando el ritmo. #

(Aplausos)

¡Preciosa!

¡Bonita!

Bueno, pues ya que me han dejado aquí sola y olvidada,

voy a aprovechar para cantarles

unas coplillas que me aprendí cuando estuve enferma

del virus de la cervantina.

Son unas coplillas de esas que se llaman de cabo roto,

que son esas coplillas

en las cuales los versos tienen cortada la última sílaba.

Y como yo me las aprendí hace un montón de años ya

pues he olvidado por completo

cuál es la última sílaba que les falta.

Así que si ustedes fueran tan amables...

Les prometo que esta no se la pienso cobrar.

# No te metas en dibu... # (PÚBLICO) jos.

# Ni en saber vidas aje... #

(PÚBLICO) nas.

# Que en lo que no va ni vie... #

(PÚBLICO) ne.

# Pasar de largo es cordu... # (PÚBLICO) ra.

# Advierte que es desati... # (PÚBLICO) No.

# Siendo de vidrio el teja... # (PÚBLICO) do.

# Tomar piedras en las ma... # (PÚBLICO) nos.

# Para tirar al veci... # (PÚBLICO) no.

¿Se han leído las obras completas de Cervantes ustedes?

Bueno, pues terminamos todos juntos con final apoteósico.

# Deja que el hombre te cui... # (PÚBLICO) de.

# En las obras que compo... # (PÚBLICO) ne.

# Se vaya con pies de plo... # (PÚBLICO) mo.

# El que saca a la luz pape... (PÚBLICO) les.

# Para entretener donce... # (PÚBLICO) llas.

# Escribe a tontas y a lo... # (PÚBLICO) cas.

Bravo.

Muchas gracias.

¡Eh, no! ¡Ahora no!

¡No, oye!

¡Que no! ¡Ahora no!

¡No! ¡Ahora no! ¡Ahora no me quiero ir!

¡Que he conocido unas gentes muy simpáticas y muy leídas!

Es tanta la pudrición de este lugar

que se teme que muera más gente

que en el año de las liendres.

Y por ello se ha acordado en la República

por vía del buen gobierno

defundar un hospital

para que puedan llegar a curarse

los enfermos de esta pestilencia llamada podredumbre.

Es más.

Rían, rían.

Es más peligrosa que el virus de la cervantina.

Según el vademécum cervantinum,

estar harto, estar cansado, es estar podrido.

Estar consumido por un hastío irrefrenable

que cursa con rabia intrínseca y desesperación

hasta formar una yaga recocida

en el corazón.

Rían, rían.

Por eso, decirles quiero

que veo el teatro entero podrido por dentro y fuera.

Palcos, patio y gallinero

son nuestra sala de espera.

Diagnóstico:

¡podridos!

# No se pudra nadie

# de lo que otros hacen. #

# Porque todo en esta vida es como un juego de naipes.

# Juego de naipes. #

Mis pacientes comediantes

esta velada han venido para mostrar al instante

hospital de los podridos,

entremés atribuido al gran Miguel de Cervantes.

No. -¿No?

No. -¿No?

# No se pudra nadie

# de lo que otros hacen.

# Dejemos a cada uno vivir como gustare.

# Como gustare.

# Venga, venga la gente.

# Un poco de silencio.

# Yo no me pienso pudrir ni que el contento se acabe.

# No se pudra nadie

# de lo que otros hacen. #

¡Doctor, estoy podrido! -¿De qué?

De ver a un hombre que es gobernador.

Siempre que le veo por la calle, me vuelvo a mi casa

y estoy sin salir de ella en todo el día.

¿Por qué? porque llevo la espada en el lado zurdo.

¿Y qué dará tanta podredumbre?

Si lleva la espada en el lado zurdo,

no podrá hacer cosas a derechas.

Al hospital de los podridos.

Otro.

Doctor, estoy podrido. -¿De qué?

De los poetas.

Harto trabajo tenéis.

¿Y con qué poetas os pudrís?

Con los que piensan que saben y no saben.

Y con los que saben y no piensan. -Al hospital de los podridos.

Doctor, vengo hecho un velero de ponzoña.

¿De qué?

De un vecino mío que todas las cosas le suceden bien.

Ah, eso es más envidia que pudrición.

Os daré tres días para que os pudráis.

¿Cómo tres días, doctor?

Más me pudriré de no pudrirme.

Pues hala, al hospital de los podridos.

Doctor secretario, lea el parte médico.

Doctor, hay tantos podridos

que si no se pone remedio en pocos días

será menester que haya otro nuevo mundo

donde habiten.

Lea pues la relación de los podridos.

Un podrido que se pudre

con los que tienen las narices muy grandes.

¿Qué le da tanta podredumbre?

Dice que un narigón pasa por su calle, que es angosta,

y que ocupa tanto la calle

que es menester ir de medio lado para pasar.

Al hospital de los podridos.

Otro.

Un marido podrido que se pudre porque su mujer

tiene los ojos azules

y ella se pudre porque él tiene la boca torcida.

¿Y de eso se pudre el marido?

Claro, porque ahora se llevan los ojos negros.

Pues de puro reñir se le ha desgajado la boca.

Al hospital de los podridos.

No querrá vuestra merced

que yo me pudra y me haga ponzoña

de que una mujer tan hermosa esté casada con un hombre tan feo.

Pues vaya vuestra merced al hospital de los podridos

porque yo ya estoy podrido de que haya tantos podridos.

También anda podrido vuestra merced.

Pues al hospital de los podridos.

Esta podredumbre nuestra

a la peste negra iguala.

Si hay galenos en la sala,

que suban a la palestra.

¡Que Hipócrates nos alumbre!

Aunque nos da pesadumbre,

este templo de la escena se declara en cuarentena

por plaga de podredumbre.

Vamos.

Señores doctores, tengan mucha precaución

y enciendan los medidores

de nivel de pudrición.

Como indica este sonido, ¡todo el mundo está podrido!

Doctor Cañas, ¿de qué está podrido su paciente?

Díganos, caballero, den qué se encuentra usted podrido,

hastiado, hartísimo.

¡Podrido!

Podrido. ¿De qué? De una cosa.

De la corrupción.

Nunca nos lo había dicho nadie.

Primera vez que me lo dicen.

Doctor Echeverría, ¿de qué está podrido su paciente?

Díganos vuestra merced

de qué podrido, emponzoñado, multiperipateado.

De dinero. -¡Oh!

¡De dinero! -Es el segundo esta semana.

Este es el de Bankia de antes. Bien.

Doctor Mangalera, ¿de qué está podrido su paciente?

Díganos vuestra merced de qué está usted hasta los...

podridos.

De nada.

¿Seguro? Va todo bien.

¡Cuidado! ¡Tenemos un conformista en la sala!

Doctores, vénganse arriba.

Vénganse arriba, que tenemos hoy...

La pudrición sigue viva.

La pudrición nos asedia salvo al conformista de Bankia.

Esto solo lo remedia

la catarsis colectiva.

La cura es dura, pero hacer algo es urgente.

Todo el público presente debe decir a la vez:

(TODOS) Estoy podrido de...

(Risas)

Todavía no vale.

Vamos a ensayar...

Es que se tiran, se tiran solos.

Bien.

Vamos a ensayar en frío hasta ahí.

Estoy podrido de.

Una, dos y tres.

(TODOS) Estoy podrido de...

Claro.

(Risas)

Lo veíamos venir.

Solo hay un conformista.

Bien.

Que cada cual libremente diga cuál es la cumbre

de su mayor podredumbre.

No vale decir "proceso constituyente del Gobierno".

Vamos allá.

Una, dos y tres.

(TODOS) Estoy podrido de...

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

Menudo grito más suave.

La pudrición es muy grave.

Vamos todos otra vez. Una, dos y tres.

TODOS) Estoy podrido de...

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

# Podrido y poderoso, podrido del corrupto.

# Podrido y asqueroso que al comer ha echado un eructo.

# Podrido en mi trabajo, podrido en mi hipoteca.

(TODOS) # Podrido el que no tira de la cadena cuando defeca.

# Podrido de la indecencia.

# Podrido de la incultura.

# Podrido con el atasco tras el camión de la basura.

# Podrido de los paletos.

# Podrido de los pedantes.

# Podrido de los que dicen que este entremés no es de Cervantes.

# Podrido de que nadie se ha leído ni "El Quijote".

# Podrido de los calvos con pelusa en el cogote.

# Podrido de los traidores.

# Podrido de los vecinos.

# Podrido de no hacer nada por dejar de estar podridos.

# Podrido de no hacer nada por dejar de estar podridos.

# No se pudra nadie

# de lo que otros hacen. #

(Aplausos)

# La amistad

# pisa descalza los caminos del azar.

# Como una piedra por el río.

# Y así van.

# Unimos los cordones finos

# como dos perros peregrinos

# en una siesta del estilo

# que se han parado a descansar. #

¿De qué tierra es usted, señor gentil hombre?

¿Y para dónde bueno camina?

Mi camino no es mío, señor caballero.

Pues no tengo en él

si no un padre que no me tiene por hijo.

El camino que llevo es a la aventura.

# La amistad

# se va enredando como un hilo en el telar

# que teje nuestro laberinto.

# Y así van

# unidos nuestros dos destinos

# como dos pájaros sin hilo

# volando a lo desconocido,

# luchando contra el viento frío

# que por el cielo se han perdido

# y ya no quieren regresar. #

¿Y sabe algún oficio?

Corro como una liebre, salto como un gamo

y corto de tijera muy delicadamente.

Si el ojo no me engaña,

otras gracias secretas tiene vuestra merced.

No son para el público.

# Rinconete y Cortadillo... #

Mi nombre es Pedro del Rincón.

# ...van hacia ningún lugar. #

Pues el mío es Diego Cortado.

# Y el hogar es el camino.

# Y el camino es el hogar. #

Dígame.

¿Qué hace vuestra merced por el camino?

Cierto día,

cansado de la vida de estrecheces de la aldea,

abracé un talego y di conmigo en Madrid.

Me aficioné al dinero ajeno.

Me prendieron, me mosquearon las espaldas

y salí desterrado de la corte.

Con estos naipes me gano la vida por mesones y ventas.

¿Y vuestra merced?

Mi padre es sastre, él me enseñó su oficio.

Pero yo lo empleé en cortar bolsas.

Salí de mi pueblo, fui a Toledo para ejercitarme,

pero alguien dio noticias de mí al señor corregidor

y tuve que salir.

El hambre arroja el ingenio

a cosas que no son de este mundo.

No sin misterio nos ha juntado aquí la suerte

y pienso que hemos de ser

desde este hasta el último día de nuestras vidas

verdaderos amigos.

(AMBOS) # De ningún lugar venimos.

# Vamos a ningún lugar.

# Y el hogar es el camino.

# Y el camino es el hogar.

# Un rincón de efecto alcalino. #

¡Eh! ¡Eh!

Una ayudita os pido a vuestras mercedes.

¿Este es el camino de Sevilla?

Señor arriero, apostaría diez reales a que así es.

¡Vaya que no!

¡Pardiez! Me ganó.

Señor arriero.

Apostaré otros diez reales a que si volvéis a apostar

tornaréis los diez perdidos.

¡Vaya que no!

¡Pardiez! Me ganó.

Ahora tornádmelos porque aposté a que los perdía.

No apostasteis, sino que aceptasteis mi apuesta.

Pues apuesto otros diez a que los recupero doblados.

Acepto la apuesta. -¡Vaya que no!

¡Pardiez! Me ganó.

Hala, ya estoy sin blanca.

Os queda el burro.

Con el burro no se juega.

Apostaré a que sí.

¡Vaya que no!

¡Pardiez! Me ganó.

Aposté el burro, pero no aposté la cola.

La cola. -Nada de cola.

Saca la cola. -Nada de cola.

Apostaré diez...

Vade retro tahúr.

¡Ay! ¡Cola, cola!

Qué solos nos quedamos en este valle de lágrimas.

Consuélese, señor, que arrieritos somos.

Sí, muchacho.

Menos mal que me queda mi...

¡Eh!

¡Sin cola!

¡Froy!

Vive el cielo que vuestra fama es merecida.

Y la vuestra, vive el cielo.

Vive el cielo que este arriero me ha dado ganas de conocer Sevilla.

A mí también, vive el cielo.

¿A Sevilla, señor Cortado? -A Sevilla, señor Rincón.

¡Hey! ¡Hey!

¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey!

¡Hey! ¡Hey! ¡Hey!

# Van en burro de camino

# desde el campo de Castilla.

# Van en burro de camino

# desde el campo de Castilla.

# Los pícaros cervantinos,

# los pícaros cervantinos han llegado hasta Sevilla.

# Han llegado hasta Sevilla y uno lleva una tijera.

# Otro lleva una baraja, no te la juegas entera

# y otro la bolsa te raja.

# Si los encuentras, vete.

# Si los encuentras, vete.

# Que son muy pillos.

# Se llaman Rinconete y Cortadillo.

# Si los encuentras, vete.

# Si los encuentras, vete.

# Que son muy pillos.

# Se llaman Rinconete y Cortadillo. #

¡Hey!

¡Hey! ¡Hey! ¡Hey!

(TARAREA) # Laralala, laralala.

# Laralala, liroraira. #

Qué suavemente discurre el Guadalquivir junto a la alameda.

Contemple vuestra merced la amenidad de sus riveras.

El sosiego de su anchuroso curso.

La claridad de sus aguas.

Y la abundancia de sus líquidos cristales,

cuya alegre vista

renueva en mi memoria mil amorosos pensamientos.

Metafísico estáis.

Es que no como.

Es una frase sobre el río Ebro que le escuché a un licenciado

que leía "El Quijote" en la plaza del pueblo

a los muchos que aún no habíamos aprendido a leer.

Hasta que un día

se vio tal infección del virus de cervantina

que tuvieron que quemar todos los libros

porque había peligro de que la gente pensara.

"¡Oiga!".

"¡Oiga, esa bolsa!".

"¡Al ladrón!".

¡Al ladrón!

¡Al ladrón!

Señores.

¿Han visto vuestras mercedes una bolsa como esta

con 15 escudos de oro?

Paciencia, señor sacristán.

Que un día viene tras otro y donde las dan las toman.

Podría ser que con el tiempo el que se llevó la bolsa

se viniese a arrepentir y se la devolviese.

Allá se lo vaya a que le castigue su pecado.

Apostaré seguro contra esa cruz de oro

a que en el día del juicio

todo saldrá a la luz.

¡Amén!

¡Pardiez! ¡Me ganó! ¡Me ganó!

Lo siento.

Qué cruz de verdad con el juego. Qué cruz.

Lo siento, lo siento. ¡Eh, la bolsa!

¡Al ladrón!

Lo siento, de verdad.

¡La próxima a los dados!

¡Al ladrón!

Díganme, señores galanes.

¿Vuestras mercedes

son de mal entrar o no son de mal entrar?

(AMBOS) ¿Qué?

Que si son "murcios" o no son "murcios".

Perdone, señor, pero no entendemos esas palabras de la germanía.

Apostaré a que sí.

Apostaré a que son los dos un par.

¡Un dueto de Murcia de mal entrar!

Y les va a costar caro robar en Sevilla

sin pasar por la aduana de nuestro señor,

nuestro maestro y nuestro amparo Monipodio.

Pensé que el hurtar era oficio libre de impuestos.

¿Es vuestra merced por ventura ladrón?

¿Yo?

¡Soy el bravo Mariferro!

Para servir a Dios,

a Monipodio y a la buena gente.

Cosa nueva es para mí que haya ladrones de votos.

Yo no me meto en eso.

¡Lo único que sé

es que cualquiera en su oficio puede alabar a Dios!

Y más la cofradía de nuestro señor, nuestro maestro y nuestro amparo.

¡Monipodio!

Es tan santo y tan bueno

que nos tiene ordenado que de todo lo que robemos

tenemos que dar limosna al sacristán.

¿Y solo con eso piensan que su vida es santa?

¿No son más ladrones los que nos gobiernan?

¿No es peor ser hereje o renegado o matar a tu padre

o ser "solomico"?

¡Solomillo!

Sodomita, querrá decir... -Eso.

...vuestra merced.

Eso.

Eso digo.

¿Y puede llevarnos vuestra merced a donde dice que vive

el caballero ese?

Desde aquí se divisa su casa.

¿Ve vuestra merced el río Guadalquivir

y encima el puente de Triana?

Sí.

¿Ve la estatua de don Antonio Mairena, el cantaor?

¿La ve? -Sí.

¡Pues no la puede ver porque es del siglo XX!

Pero sigan, sigan, sigan.

Entramos en Triana.

¿Están viendo la casita? ¿La ve? ¿La ve?

Sí.

¿Ve el escudo del Hércules? ¿Lo ve?

¡Pues no lo pueden ver porque Triana es del Betis!

Pero sigan, sigan, sigan.

¿Ven una enorme puerta de oro con un marco de plata

y unos angelotes de diamantes que tocan a los lados?

¿Ven la puerta? ¿La ven? ¿La ven?

Pues la puerta de al lado, la chiquitita.

La "renegría" en la puerta del patio.

La metemos en la pantalla mental, cerramos los ojos,

giramos 180 grados

y siéntense en su sitio

porque hemos llegado al patio de Monipodio.

¡De la cofradía!

¿Quién vive? -¡Maniferro!

Santo y seña.

A Dios rogando y por debajo mangando.

Adelante, Maniferro.

¿Qué hay de nuevo, Chiquiznaque?

Aquí, tirando del carro.

Bien.

Mucha atención.

Un poco de respeto

porque se encuentra vuestra merced

ante la presencia

de nuestro señor, nuestro maestro y nuestro amparo, Monipodio.

En esta cofradía tenemos cuatro reglas muy básicas.

Regla número 1: Monipodio no está gordo,

está... "fofisano".

¡Repitan!

"Fofisano". -Bien.

Regla número 2:

Monipodio no es el rey

de la primera temporada de "Juego de tronos". Repitan.

No es el rey de la primera temporada.

Lo parece, pero no. Regla 3.

Monipodio no es un rey mago de Carmena. Repitan.

No es un rey mago de Carmena. -No lo es, no lo es.

Lo parece, pero no lo es.

Cuarta regla. En esta cofradía, somos muy devotos,

así que cojan sus misales,

porque vamos a entonar el cántico de Nuestro Señor,

el "caconuestro".

(Risas)

"Caco nuestro, que estás en la trena,

sacrificada sea tu honra".

"Venga a nosotros tu crimen".

"Búrlese a la autoridad

así en la calle como en el subsuelo".

"Danos hoy el pan nuestro de la CIA".

"Condona nuestras condenas

como también nosotros apaleamos a nuestros delatores".

"No nos dejes caer en la delación y líbranos del juez".

"Botín".

(Risas)

Chiquineques,

orden del día.

Punto 1.

Pendencia entre Juliana la Cariharta,

moza de la Casallana,

y su jaque Repolido. -Que pasen.

Nos faltan actores.

(Risas)

Bueno, pues tú harás de Repolido. -¿Cómo?

Y Maniferro, de Cariharta. -¿Qué?

¡Esto es un cachondeo!

(HABLAN TODOS)

Y os ponéis ahí y os subís encima con los trajecitos

que os hemos robado con todo el cariño, ¿eh?

Si estuviéramos en un teatro nacional...

Venga, no te quejes, que en esta cofradía

seremos ladrones, pero estamos con la cultura.

¡Pues baja el IVA!

(Risas)

Bien.

Pendencia entre Juliana la Cariharta

y su jaque Repolido.

Habla Juliana la Cariharta. Acción.

(GIME CON TONO PIJO)

Oh, Monipodio, líbreme de este tigre de Ocaña,

que me quiere dejar la cara llena de tolondrones.

No haya más, enojada mía.

Por tu vida te sosiegues. Así te veas casada.

¡Oh! (LLORIQUEA)

¡Oh, casada!

Más quisieras tú.

Mira en qué tecla toca.

Antes me viera yo casada con un esqueleto muerto que contigo.

Pero ¿es que hay esqueletos vivos, Cariharta?

¡No interfiera, Monipodio, que pierdo el personaje!

(Risas)

Ea, boba, acabemos ya.

Y vea que no se ensanche de verme hablar tan manso,

porque vive el dador,

que si se me sube la cólera al campanario

será peor la recaída que la caída.

No demos de comer al diablo.

-Ni de cenar le daba yo,

para que te llevara donde nunca más mis ojos te viesen,

bellaco facineroso,

cobarde, pícaro lendroso, lengua de lobo,

corazón de mantequilla, sesos de asno...

y guapo. (LLORIQUEA)

En mi presencia, no ha de haber demasías.

Cariharta, yo haré que el Repolido

te pida perdón de rodillas.

¡No me rendiré a un ejército!

Mas, si es porque la Cariharta gusta de ello,

no me hincaré de rodillas,

pero un clavo me hincaré en la frente por su servicio.

Otro clavo se hincará ella en su próximo servicio.

Cualquiera que se riere...

digo que miente y mentirá tantas veces

como se riere o lo pensare. -¡Ay!

Así que sígame afuera,

a ver si lo mantiene con medio palmo de espada en el cuerpo.

¡El carrito, Repolido, el carrito!

Se acabó el teatrito.

Yo me voy. -Vámonos.

Pero ¿qué os habéis creído? Vamos, Maniferro.

Colócame aquí.

Chiquineque, ven para acá, ven para acá,

que aquí la autoridad la represento yo.

Siguiente punto.

Vamos a ver.

Esta mañana tempranito,

ha venido un sacristán reclamando dos bolsas de monedas.

Y las monedas, el sacristán y las bolsas...

no aparecen.

¿Está claro?

Lo voy a repetir.

Esta mañana tempranito,

ha venido un sacristán reclamando dos bolsas de monedas.

Y las monedas, el sacristán y las bolsas..

no aparecen. -Chiquineque.

-¿Qué? -Ven para acá.

Ven, tranquilo.

(VOZ DIABÓLICA) Manifiéstese

la bolsa.

(Risas)

Ejercicio. -Naipes, tijeras.

-Nombres. -Pedro del Rincón.

Diego Cortado.

Yo os bautizo en el nombre del golpe, del chorizo

y del asalto al banco.

Desde hoy, os llamaréis Rinconete y Cortadillo.

Ladrones, a los cajones. -Vamos ahí.

Demos la bienvenida a nuestros nuevos cofrades.

# Dale que te dale y dale,

# ole con el ole y ole,

# que somos los principales criminales españoles.

# Roba con garbo y con maña

# y que vivan los mangantes,

# pues los de nuestra calaña

# somos los vagos de España...

# desde tiempos de Cervantes.

# A uno mato y a otro robo. -¡Ole!

# Y al que me acuse le rajo.

# Y que luego no me digan

# que en España no hay trabajo...

# porque, si quieres, trabajas.

# En esta España tan nuestra,

# uno te roba y te raja mientras otro te secuestra.

# Y que vivan los ladrones de este barrio sevillano

# entre asaltos y butrones,

# más impunes que Al Capone

# y más chulos que el Soprano.

¡Toma ya!

# Con tantos santos y santas, hemos puesto una capilla.

# El marido de la infanta, el Dioni y el Vaquilla,

# la Pantoja, Luis Candelas, el Lute, Rato, Pujol.

# Que viva la vieja escuela del latrocinio español.

# Nuestra calaña viva que viva.

# Que viva España, manos arriba. #

¡Manos arriba, manos arriba!

¿Y ahora qué? -¡Manos arriba!

¡Arriba!

¡Manos arriba! -¡Manos arriba!

¡Manos arriba!

¡Manos arriba!

¡Manos arriba!

-¡Manos arriba! -¡Manos arriba!

-¡Manos arriba! -¡Manos arriba!

-¡Arriba, manos arriba!

-¡Arriba! -¡Manos arriba!

-Y también te digo a ti. -¡Manos arriba!

-Y pum. -Venga.

(Risas)

Vive el cielo que me espanta...

cuán descuidada está la justicia con gente tan perniciosa.

Vive el cielo que me espanta la vida perdida mala,

inquieta y disoluta de esta infame academia.

Vive el cielo que bien haremos en mudar de nombre

por si nos sigue la gente de Monipodio.

Vive el cielo que hemos de mudar también de oficio,

saliendo de pueblo en pueblo,

con un retablo sin títeres: el retablo de las maravillas.

O ser caballeros disfrazados de pícaros

e ir en busca de la ilustre fregona.

O estudiantes vestidos de demonios en la cueva.

O brujas que transforman a sus retoños en perros parlanchines.

O defensores de Numancia.

O cautivos en Argel. -O curiosos impertinentes.

¿Qué importa si somos libres?

-Libres.

Ha dicho "libres" vuestra merced.

Si vuestra merced ha dicho "libres",

significa que estamos infectados del virus de la cervantina.

¿Al mundo de Cervantes, Cortado?

Al mundo de Cervantes, comediantes.

(TODOS) Al mundo de Cervantes, señor Rincón.

# De ningún lugar venimos,

# vamos a ningún lugar...

# y el hogar es el camino...

# y el camino es el hogar. #

Y vaya mundo que escribió Cervantes.

Escribió lo que no está escrito.

"El coloquio de los perros",

año 1613.

Dos perros que hablan cuatro siglos antes de Disney, Pixar...,

(Risas)

...la dama y el vagabundo, Pluto...

(Risas)

Cipión, hermano,

te oigo hablar y sé que te hablo y no puedo creerlo...

por parecerme que el hablar nosotros...

pasa de los términos de naturaleza.

Así es la verdad, Berganza.

Y viene a ser mayor este milagro en que hablamos con discurso,

como si fuésemos capaces de razón.

-Entonces, aprovechemos para contarnos nuestra vida,

pues me vienen palabras a la lengua como mosquitos al vino.

Habla, que se va la noche...

y no quisiera que, al caer el sol,

quedásemos a la sombra del silencio.

"El retablo de las maravillas". 1615.

Un par de pícaros hacen ver a un pueblo entero

que un lienzo en blanco es un retablo maravilloso...

cuatro siglos antes que las llamadas al tarot

a las tantas de la madrugada.

(Risas)

Villanos y villanas de este honrado y bendito pueblo,

les habla Chanfalla,

que les trae el retablo de las maravillas.

Ninguno podrá ver las cosas que en él se muestran

si tiene sangre de judío converso

o si no ha sido procreado por sus padres en legítimo matrimonio.

(Risas)

Es decir, hoy nadie podría verlo.

(Risas)

"El licenciado Vidriera", año 1613.

Un licenciado que cree que es de vidrio de los pies a la cabeza.

Y, además, cae muy bien entre sus gentes...

por responder a las preguntas que le hacen con ingenio y agudeza.

Cuatro siglos antes que los buscadores de Internet.

(Risas)

No se acerquen, que me quebrarán.

El vidrio es materia sutil y delicada.

Por eso duermo en un pajar enterrado hasta la garganta.

Pero ¿qué respondería del licenciado Vidriera

a preguntas hechas hoy?

Señor licenciado, ¿qué les pediría a los gobernantes?

Transparencia.

(Risas)

¿Y cuál es su religión?

El cristalismo.

(Risas)

Su mayor pecado. -La envidria.

(Risas)

¿Y su bebida favorita? -El Cristasol.

(Risas)

¡Eh! ¡Una avispa!

¡Si me pica, me quebrará!

Me he quedado rayadísimo.

(Risas)

"La pastora Marcela", año 1605.

Un alegato en favor de la libertad

y la independencia de las mujeres...

cuatro siglos antes de la Ley de Igualdad de Género.

¿Venís a ver, por ventura,

a una enemiga mortal del linaje humano?

Yo nací libre...

y, para poder vivir libre, escogí la soledad de los campos.

Soy fuego apartado y espada puesta lejos.

Tienen mis deseos por término estas montañas.

Y si de aquí salen...

es a contemplar la hermosura del cielo,

pasos con que camina el alma a su morada primera.

"Viaje del Parnaso", 1614.

Es el último viaje de Cervantes

al monte donde vive Apolo con sus musas...

cuatro siglos antes que los autobuses del Imserso.

(Risas)

Pues...

como de un error siempre se empieza,

creyendo a mi deseo,

di al camino los pies...

porque di al viento la cabeza.

(Guitarra)

En fin...

Sobre las ancas del destino

y el equipaje de la poesía,

partir hacia el Parnaso...

determino.

"Adiós",

digo a la humilde choza mía.

Adiós, Madrid.

Adiós,

fuentes y prados que manan néctar,

llueven ambrosía.

Adiós, teatros públicos,

honrados por la ignorancia que ensalzaba veo

en cien mil disparates recitados.

Adiós, ciudad.

Adiós, bello paseo.

Adiós, rocín.

Adiós, corredor galgo.

Adiós,

cuartucho donde escribo y leo.

Adiós, hambre...

sutil de viejo hidalgo,

que, por no verme ante tus puertas muerto,

hoy, de mi patria y de mí mismo, salgo.

Algún día,

quizá llegaré al puerto del Parnaso.

Bañado en brisa pura,

cerrado a todos vientos y en cubierto,

veré a las musas, reinas de hermosura,

refugiadas allí con la poesía,

mientras España diezma la cultura.

Y, entonces,

hallaré por vida mía...

a Apolo con sus versos deslumbrantes

y su canción de luz y de alegría.

Bienvenido al Parnaso, joven Cervantes.

(CORO) # Ah, ah.

# Ah, ah.

# Ah, ah.

# Ah, ah.

# Ah, ah.

# Ah, ah.

# Ah, ah.

# Ah, ah. #

¿Qué alforja y qué traje es ese, amigo,

para visitar dioses elegantes?

Yo, respondiendo a su demanda, digo:

Señor, vengo al Parnaso.

Y, como pobre, con este aliño mi jornada sigo.

Poeta siempre he sido.

Aunque no cobre, yo abrí un camino en lengua castellana.

Y, aunque a mí la abundancia no me sobre,

alzó al cielo mi pluma culta y llana...

obras que ayer a todos asombraron...

y otras que ya os asombrarán mañana.

Mas de todas mis obras...

se llevaron sus esperanzas los ligeros vientos...

que en ellos y en la arena se sembraron.

Tuve, tengo...

y tendré los pensamientos,

merced al cielo que a tal bien me inclina,

de toda adulación libres y exentos.

Nunca pongo los pies donde camina la mentira y el fraude.

Esa es mi suerte.

Por eso...

vivo al borde de la ruina.

Adiós,

España,

adiós.

Volveré a verte,

con alma grata y corazón sincero,

pasados los umbrales de la muerte.

Allí,

cantar con voz tan viva espero...

que nueve musas salgan a mi paso,

pensando que soy cisne...

y que me muero.

Rumbo a la eternidad,

avivo el paso...

y comienzo mi viaje hacia el Parnaso.

Señores espectadores,

los doctores determinan que ustedes

son portadores del virus de cervantina.

Esta grave enfermedad causa ataques de cordura,

erupciones de cultura

y deseos de aventura en busca de libertad.

Que todo el mundo lo sepa.

Cervantes causó el dolor,

pues fue el primer portador de la peligrosa cepa.

Todo el que haya presenciado esta función teatral...

que sepa que está infectado de la pandemia viral.

Por eso, querida España,

por eso, pueblo español,

hemos montado en el hall un hospital de campaña.

(Risas)

Con carácter de emergencia y de modo obligatorio,

pondremos supositorios que borren la inteligencia.

(Risas)

Así, por vía rectal, con paciencia y vaselina,

frenamos la cervantina del Teatro Nacional.

Pues la pandemia es fatal y no hay remedio ni cura,

tengan por cosa segura que aquí...

(TODOS) ...ha llegado el final.

(Risas)

(Aplausos)

-¡Bravo!

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# Hoy me ha dicho mi vecina que le ha dicho su cuñada

# que España está contagiada de un brote de cervantina.

# Por calles y callejones, por plazas, parques y bares,

# se comparan ediciones de "Novelas ejemplares".

# Ya no hay nadie que no lea...

# y los padres, que son miles,

# llaman a su hijo Persiles...

# y, si es niña, Galatea.

# España está agonizante.

# España se va al abismo.

# Todo el mundo lee a Cervantes...

# para pensar por sí mismo.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# Ahora hay librerías donde había bancos

# y todos los días nacen niños mancos.

# El doctor ordena a la población...

# ponerse cadenas de televisión.

# España está agonizante.

# España se va al abismo.

# Todo el mundo lee a Cervantes

# para pensar por sí mismo.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# Todo aquel que tema la literatura...

# que se pona enemas de telebasura.

# Como es de Cervantes el aniversario,

# me han puesto un implante en el telediario.

# Si no se remedia... el tema viral,

# será una pandemia a nivel mundial.

-¡Ya! -# Si llega a la tierra...

# esta cervantina,

# se acaba la guerra...,

# ...se acaba la guerra...,

# ...se acaba la guerra...

# y el hambre termina.

# Por eso, vecinos...,

# por eso, vecinas...,

# ...que se abra camino

# desde hoy la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina...

# que cure la cervantina. #

(Aplausos y vítores)

# ...andando por mil caminos

# que pisaron nuestros hermanos,

# que copiamos sin sangre en las manos.

# Pues yo confieso que esto no es cierto,

# que en un garito lo he visto yo.

# El ron lalá...

# siempre va a su bola,

# rebelándose y liberándome

# con letras españolas. #

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina que cure la cervantina.

# No hay vacuna ni aspirina

# que cure la cervantina. #

# Dicen que la inspiración

# ya no habita en el corazón,

# que vagamos sin destinos

# andando por mil caminos. #

La 2 es teatro - Cervantina

14 may 2020

La compañía Ron Lalá se zambulle en el universo de Miguel de Cervantes en una obra que ganó el Premio Max 2017 al Mejor Espectáculo Musical.

'Cervantina' es una fiesta de piezas breves que reúne sobre el escenario las adaptaciones "ronlaleras" de diversas 'Novelas ejemplares', entrelazadas con las escenas más hilarantes de los 'Entremeses', fragmentos de las 'Novelas ejemplares' incluidas en 'El Quijote', además de piezas menos conocidas como el Persiles, la Galatea, el 'Viaje del Parnaso'...

Contenido disponible hasta el 14 de noviembre de 2020.

ver más sobre "La 2 es teatro - Cervantina" ver menos sobre "La 2 es teatro - Cervantina"
Programas completos (2)

Los últimos 5 programas de La 2 es teatro

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios