'Jardines con historia' presenta a lo largo de trece capítulos la biografía de personajes históricos amantes de la naturaleza que promovieron la creación de jardines, contribuyendo al desarrollo de la cultura botánica, el arte y la ciencia.

El arquitecto Arturo Franco presenta un recorrido histórico y botánico a través de una selección de jardines de la península y archipiélagos, en los que conoceremos la biografía de personajes históricos que, a través de la conservación o transformación del paisaje, plasmaron las inquietudes e influencias culturales de su época.

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Jardines con historia - Guipúzcoa: Chillida-Leku - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía de "Jardines con historia")

(Música ligera)

Hace tiempo había un hombre para el que la escultura consistía

en hacerse preguntas. Si la arquitectura

consistía en resolver las necesidades humanas,

la escultura era una manera de explorar

nuestros propios límites como seres humanos:

el tiempo, el espacio, la naturaleza.

(Música ligera)

(Música sinfónica)

Este mismo hombre tuvo un sueño:

"encontrar un bosque donde acomodar sus enormes esculturas

donde la gente pudiera caminar entre ellas.

En 1982, junto a su mujer, encontró este lugar

o como se diría en euskera:

'leku'."

(Música sinfónica)

¿Cómo se planteó el jardín como expresión artística?

"¿De qué manera conviven en este entorno

las esculturas forjadas en metal y la naturaleza?

Chillida es de nuestros artistas con mayor proyección internacional.

¿Cómo ha trascendido este jardín fuera de nuestras fronteras?"

En este capítulo conoceremos un lugar

donde se produce una simbiosis única entre el arte y su entorno.

(Música sinfónica)

Estamos en Hernani, Guipúzcoa,

a unos 10 km de San Sebastián y 30 minutos de Francia.

"En el año 2000 se inauguró Chillida Leku,

que tiene en el centro ese gran caserío del siglo XVI,

una finca enorme y una colección de piezas

del escultor Eduardo Chillida.

La finca, instalada en las campas de Zabalaga,

antiguamente estaba dividida en dos partes diferenciadas,

lo que contribuye al actual aspecto ecléctico del jardín.

La primera parte englobaba una villa, una zona arbolada,

una pista de tenis y un jardín francés simétrico y ordenado.

La segunda estaba formada por un caserío tradicional de piedra

y una zona de pasto para los rebaños.

Cuando Eduardo Chillida decidió instalar aquí su museo,

bastaron unos movimientos de tierra y la tala de unos árboles

para conectar la antigua finca de trabajo con la de recreo."

Aquel camino del fondo es el barrio Jauregui,

un camino que une Hernani con Donosti.

Es el punto más conflictivo porque es el que más tráfico tiene

y el ruido que emite penetra dentro del parque.

"Pero aparece una red que tamiza bastante ese ruido,

que es una secuencia de chopos colocados

en la base de la regata Zabalegui.

La composición del parque está estructurada

en base a este césped que hay en el centro,

la zona del caserío del siglo XVI, recientemente restaurado,

y detrás del caserío, un bosque que se extiende al este."

Normalmente todas estas campas están limitadas por elementos vegetales

tan importantes para Chillida como este que tenemos aquí,

que nos separa una finca de ganado

de animales, compuesto por hayas,

por laureles grandes, por magnolios importantes...

"En la zona de acceso tenemos una nueva intervención

de un paisajista holandés llamado Piet Oudolf

que nos planea un ejercicio de color,

una explosión de olores,

algo muy distinto al jardín original."

(Música sinfónica)

Estamos en la parte baja del recorrido,

aquí aparece una campa que se abre como abanico

dejando al fondo los árboles.

"El terreno tiene un papel muy importante.

A la derecha tenemos una zona cóncava y otra convexa."

Esta zona de la izquierda nos está indicando

que nos tenemos que dirigir en esta dirección.

Allá arriba tenemos el caserío.

"Según la topografía, estos senderos ascendentes

nos llevan a la parte alta de la parcela

y establecen los límites de todos estos terrenos.

Estos límites tan importantes para Chillida.

En los lugares intermedios de estos espacios

se sitúan estas piezas escultóricas

de acero, de hierro, de granito."

(Música ligera)

Fijaos en el contraste que hay entre estos materiales

de estas piezas y su entorno.

Entre lo inmutable, lo permanente, lo estático

y lo cambiante de la naturaleza.

Esto te traslada a una sensación absolutamente poética.

(Música ligera)

Chillida hablaba de que para caminar

por el jardín había que dejarse guiar por el olfato,

por el aroma, por la intuición en definitiva.

Voy a ver hacia dónde me lleva mi intuición.

(Música ligera)

Bueno, me ha conducido bien,

me ha conducido a unas piedras megalíticas enormes

traídas de una pieza hasta aquí para construir

esta escalera poderosa que nos arrastra hacia el caserío.

Estas piedras son potentísimas, de una pieza talladas a mano.

Nos trasladan hasta aquí,

donde aparece este pavimento de adoquines pequeños,

que de alguna manera ya están insinuando o anticipando

la fachada de la planta baja de este caserío de mampostería.

No tiene en la planta de arriba, pero sí en la de abajo,

estableciendo una relación

entre las grandes piedras que funcionan como conexión,

la mampostería y el adoquinado.

(Música ligera)

"Para Chillida, la construcción,

la poesía y la naturaleza eran componentes esenciales

de todas las artes. La primera escultura

del jardín está inspirada en un verso del poeta Jorge Guillén,

de la Generación del 27.

'Soy más, estoy. Respiro.

Lo profundo es el aire. La realidad me inventa.

Soy su leyenda'.

Eduardo Chillida también tuvo una vida con aire de leyenda.

Fue portero de la Real Sociedad,

pero una lesión lo alejó de los campos de fútbol.

Después estudió arquitectura, pero abandonó.

Empezó a dibujar y le pareció

que eso no podía ser arte porque lo hacía

con demasiada facilidad. En 1948,

se fue a París y emprendió una educación autodidacta.

Leyó poesía y filosofía, visitó museos, se juntó con artistas

de la talla de Kandinsky, Braque o Picasso.

Fue entonces cuando encontró su verdadera vocación:

la escultura."

(Música ligera)

Antes de que estuvieran estas esculturas,

esto era una zona de prados, una zona de cultivos

donde los árboles cumplían una función

muy particular, que era la de delimitar

las parcelas, delimitar los lugares.

Y esos árboles se han trasladado a este jardín.

Hayas como esta, algún roble oculto, este laurel de aquí,

como algún magnolio enorme que hay por allí

y como la joya de la corona, como este que me encanta,

que es un avellano, con una vara nerviosa, elástica, dura,

como este de aquí, y que incluso ahora mismo tiene avellanas.

Tal vez no estén comestibles, a ver si la encuentro.

Mira, aquí.

Aquí, preciosa.

Dos avellanitas gemelas.

(Música ligera)

Aquí cada árbol tiene su función

y este conjunto de árboles, esta retícula

de manzanos sidreros de Hernani, que son una maravilla,

nos recuerdan el origen hortícola de esta parcela, de esta extensión,

pero es que además nos ofrecen maravillas como estas.

Fijaos qué rojita está por aquí arriba. A ver...

Que no me vea nadie pero...

Además me recuerda a mi bisabuela, mamá abuela,

que tenía árboles como estos.

(Música ligera)

"Chillida trabajaba por familias de esculturas

con un mismo lema que pretendían

invitar al espectador a reflexionar en torno a algo concreto.

Esta es 'Lo profundo es el aire, Estela XII',

que emerge del césped

a pocos metros de la fachada sur y se orienta hacia fuera,

indicando así que nos posicionemos frente al caserío.

La obra se mimetiza tanto con la fachada

que el espacio entre ambas se comprime.

A Chillida le gustaba pensar en su jardín

como un lugar de encuentros,

donde los visitantes, de alguna manera,

charlaran con sus esculturas."

(Música ligera)

Parece paradójico el nombre de esta escultura, que es:

"Lo profundo es el aire", con lo que pesa, con la gravedad.

-Para mi padre el material era algo fundamental.

Una escultura tenía una materialidad.

Había que tratar de buscar ese material

y durante mucho tiempo íbamos a diferentes almacenes de granitos

buscando diferentes tipos de granitos.

Vimos un granito medio enterrado y abandonado,

lo estuvo observando y le llamó mucho la atención

el corte de la piedra, no era una piedra que venía cortada

de la cantera con barrenos, como artificial,

sino que le pareció una piedra muy natural.

Para mi padre,

la relación de una obra con la naturaleza era lo máximo.

Me decía muchas veces: "Date cuenta que esta obra que miras

nunca más la vas a ver así. Nunca vas a tener

esta incidencia del sol o la nube que está pasando

o el viento que está sonando. Ahora va a ser siempre diferente,

siempre va a tener unos matices, unas tonalidades, un oído,

todos los sentidos". Las obras se escuchan, no solo se ven.

Se palpan, se sienten.

Para él, una obra era algo mucho más completo que algo visual.

(Música ligera)

No me imagino cómo estaría esto el día que lo encontrasteis.

Realmente muy diferente, pero estoy seguro que mi padre

lo que veía en su cabeza era lo que vemos hoy.

Mi padre quería que hubiese una visión por debajo,

que la luz entrase por debajo de los árboles,

en ese momento entre los matorrales y las ramas,

todo llegaba al suelo. Era muy oscuro.

Mi madre conseguía que las cosas se hiciesen.

Mi padre, había una serie de cosas...

Lo que le interesaba, le interesaba muchísimo.

En cambio, las cosas normales de la vida no le interesaban nada.

Hablando de Pilar, tu madre, y de estas esculturas

y de la relación que había entre los dos

y de cómo entre los dos han conseguido ser...

Digamos, Eduardo Chillida. (RÍE) Él uno.

Eran un complemento perfecto.

El caserío también forma parte del exterior

aunque parezca que no, ¿no?

El caserío es anterior a todo. El caserío viene del siglo XVI.

El caserío, aunque estaba en ruinas, para mi padre era

el símbolo de dónde eres. ¿Por qué se llama esto Chillida Leku?

"Leku" es lugar, era su lugar.

Mi padre se definía a sí mismo como un árbol

con sus raíces aquí en su tierra

pero con sus ramas o sus brazos abiertos al mundo.

(Música ligera)

-(VOZ MUJER) "Chillida era un soñador y una de sus mayores utopías

fue vaciar la montaña de Tindaya, en Fuerteventura,

para que desde dentro las personas pudiésemos vivir

la verdadera experiencia del vacío. Nunca lo consiguió,

pero en este caserío con forma de montaña

pudo realizar un experimento parecido."

(Música ligera)

El efecto que se produce al entrar es espectacular.

La relación entre el interior y el exterior es un shock.

En realidad, la fachada exterior ha recuperado el aspecto

de un caserío vasco del siglo XVI.

En interior, sin embargo, está tratado como una escultura,

con el vaciado de todas sus interioridades,

de sus piezas interiores.

Al menos en esta otra sala de aquí,

la sala que se nos muestra a dos alturas.

El caserío es de planta cuadrada y de cubierta a dos aguas,

de madera, de vigas y viguetas de madera y tiene

estas grandes vigas que descansan sobre pilares gigantescos.

Unos pilares asombrosos, son prácticamente esculturas.

Aquí tenemos el dado de cimentación, protege la base de madera.

Quizá lo más increíble, o lo más contradictorio,

es que ese muro de piedra no es estructural.

Sin embargo, lo estructural son estos grandes pilares y vigas,

a través de las que se trasladan todas las cargas del edificio.

(Música ligera)

Este gran muro grueso dividía el espacio en dos,

se potencia por la aparición de algunos huecos como este.

Nos podemos asomar

y establecer este contraste, esta relación brutal

entre las dos plantas comprimidas

y la gran planta abierta coronada por esta gran pieza

que a mí me parece una escultura más dentro de todo el conjunto.

"Es un árbol potentísimo abordado por las distintas vigas,

con estos machihembrados tradicionales de caserío vasco.

Es espectacular este espacio y la relación

entre el uno y el otro y especialmente potenciado

por la entrada de la luz a través de los lucernarios,

de las ventanas, del arco de debajo de la puerta."

No era el hombre el que decidía dónde colocar las esculturas,

sino las propias piezas las que decidían dónde situarse

en este jardín. Esta, el "Arco de la libertad",

estaba pensada para estar situada en Francia,

pero acabó aquí estableciendo una relación íntima con los árboles.

(Música ligera)

"En la parte alta de la finca entre la villa y el caserío

nos encontramos con esta superficie plana

rodeada de estos árboles, despejada, oculta de las miradas de los demás.

Aquí, en este lugar tranquilo solían venir por las tardes

Eduardo y Pilar para charlar."

Era un lugar de inspiración, era un lugar de tranquilidad,

era un lugar de reflexión. Han instalado esta pieza

que nos habla del equilibrio. Fijaos cómo esta pieza

conversa entre el vacío, el lleno,

las articulaciones, los movimientos,

la estabilidad... Todas esas cuestiones

que giran en torno a la obra de Chillida,

esos polos opuestos de los que hablaba el escultor.

(Música ligera)

Chillida era un apasionado de la filosofía oriental,

especialmente del libro "Zen en el arte del tiro con arco",

que nos quería contar que más importante

que obsesionarse con acertar era convencerse de ello.

"Hay quien dice que los jardines y los bosques

nos relajan porque compartimos forma con los árboles.

Y es que con todas sus terminaciones,

el sistema nervioso es arbóreo en su estructura.

Un pueblo en Oceanía utiliza la misma palabra

para designar la piel humana y la corteza de los árboles."

Esta pieza es brutal, titánica.

Está situada en lo alto del promontorio.

Se llama "Lotura 32", es de acero macizo,

64 toneladas de peso,

tiene una pátina de oxidación de acero corten

que es una aleación de cromo, de cobre, de níquel,

de fósforo un poquito también.

Lo que consigue esta pátina es una impermeabilización total.

Además nos permite tocarla, no como en los museos.

(Música ligera)

Estamos recogidos por la escultura. Metidos como en una cámara de fotos.

-Totalmente, venimos de un espacio abierto

y de repente esto nos envuelve y creamos como un momento íntimo.

Puedes disfrutarlo en tu intimidad o en compañía,

pero con el contraste el estado cambia completamente.

Esta escultura, por sencilla que parezca,

está muy bien pensada.

Entras aquí, la escultura te envuelve

y todas estas líneas te llevan, te levantan el cuello

y te ponen mirando al cielo, que te lo enmarca,

y entras en contacto directo con un elemento tan impresionante.

Yo trabajo con imagen fija

al final por un lado o por otro.

Por una parte recibes la luz,

pero por otra parte también la proyectas. Es como un diálogo

muy interesante. Las esculturas de Chillida son muy fotogénicas.

Están planteadas precisamente muy en contacto con la luz.

Todos los recovecos y huecos que se forman

son muy fotogénicos. La luz es muy cambiante también.

Estamos hablando de un museo en el exterior,

las nubes pasan por encima y la intensidad de la luz cambia.

Para un fotógrafo es un capricho.

Vas a hacer un experimento. Venga.

Una experiencia. Eso, vamos a ver qué pasa.

Vamos por aquí.

(Música ligera)

La primera cubeta es el revelador.

Esto estimula las partes del papel fotográfico

que han recibido luz.

El segundo líquido sería el paro, que para ese proceso,

y el penúltimo sería el fijador, que lo estabiliza.

Esto último es agua para limpiar todo esto.

Nos la jugamos con el papel grande. Vamos a hacer uno conjunto.

Tengo que decir que es la primera vez que lo hago:

hacerlo con un papel grande y que dos personas metan la zarpa.

Vamos a sacar el papel.

Yo quiero uno grande, este.

Vale, empieza a poner cosas ya.

(Música ligera)

Mira qué bonito.

Dale.

(RÍE) Te han salido muchos colores. Voy a pasar por agua.

Yo lo dejaría así.

Oye, me encanta.

Quizá una escultura de Chillida aquí le iría bien.

La acción va mucho con su espíritu, su manera de hacer.

(Música animada)

Estamos aquí, en lo alto de la finca,

entre el prado y los árboles se forma una estructura

de un rigor italiano

que parece como un cierto control de paisajismo

o de pintoresquismo estético. Aquí uno se siente

como en algún lugar de hace mucho tiempo.

"El color de los árboles, las tonalidades antiguas,

estos tonos verdes oscuros un tanto apagados, aceituna,

me trasladan a otro momento de la historia,

igual que las esculturas, casi mágicas,

como dólmenes, prehistóricas,

que parece que siempre han estado ahí."

(Música animada)

Para el escultor,

Chillida Leku era como un País Vasco en miniatura.

Tenía de todo: prados, huertos, bosque, hasta un caserío.

Árboles de todo tipo como el roble atlántico, chopos,

estos fresnos que tenemos aquí, muy característico de los prados

y se da en los montes de Cantabria.

Podemos encontrar prácticamente todo el abanico de árboles

que hay en Guipúzcoa,

hasta 33 especies distintas.

(Música ligera)

"Aquí antiguamente había una pista de tenis.

Esta escultura se llama 'Basoa', significa 'bosque' en euskera.

Tanto su gran escala como sus formas orgánicas

facilitan la interacción con los elementos naturales,

como si fuera un árbol más fundido con el entorno."

Este es el cedro del Himalaya,

uno de los árboles más longevos que existen,

puede durar cerca de un milenio y está muy asociado

a la religión hindú, especialmente a la figura de Shiva.

Es importante decir que su nombre en botánica

es "deodara", que significa derivado del sánscrito

"madera de los dioses".

Además, tiene un olor ahumado intensísimo.

(Música ligera)

Esta escultura se la regaló Chillida a su mujer, Pilar Belzunce.

Es "Peine del viento XVII",

está dentro de la serie "Peine del viento"

instalada en San Sebastián. A Chillida no le gustaba

que las piezas solo pudieran ser observadas

por una sola persona, prefería que estuvieran por el campo

y pudieran ser admiradas por más personas.

"Esta tiene una relación especial con la pareja y simboliza

el cabello de Pilar paseando por la plaza de San Sebastián

cuando eran adolescentes.

Tiene algo de íntimo y personal. Aquí, en este jardín,

están enterrados los dos bajo un gran magnolio,

unidos para siempre."

(Música sinfónica)

-(VOZ MUJER) "Además de Eduardo Chillida y Pilar Belzunce

hubo otro personaje fundamental". Joaquín Goikoetxea, jardinero.

Era un personaje muy peculiar,

parco en palabras pero muy trabajador.

Este jardinero era muy curioso porque su humor

estaba sintonizado con el ritmo de la naturaleza.

En primavera esta feliz y en otoño,

cuando las hojas caían, se entristecía

y tenía una actitud más lacónica. Era un hombre

que variaba de temperamento según las estaciones del año.

(Música ligera)

"En 2011, el Espacio Cultural

tuvo que cerrar por problemas económicos

y solo podía visitarse con cita previa.

En 2019, no obstante, Chillida Leku reabrió

con el compromiso de desarrollar un nuevo modelo sostenible

en colaboración con el paisajista holandés Piet Oudolf.

Los diseños de Oudolf crean efectos pictóricos en sintonía

con el ciclo vital de la naturaleza, dibujando así

una nueva interacción con el lenguaje escultural

de las obras de Chillida.

El proyecto de Oudolf incluye una linde vegetal

de 700 metros cuadrados compuesta de arbustos

de variedades poco frecuentes en España

y una plantación de vivaces de 460 metros cuadrados

creada en base a herbáceas, otra de las señas de sus proyectos."

Estamos aquí, en un límite.

Los límites son tan importantes en Chillida Leku...

Los límites de los caminos, de los árboles...

Esto también pasa a formar parte de esos límites.

-La idea es hacer una barrera vegetal para que la gente vaya al museo,

pero que sobre todo el primer golpe de efecto

sea la visión del caserío, que es

el eje de este museo y una pieza importante en la obra de Chillida.

Son dos escalas muy diferentes.

Aquello es una escala de arbolado

donde lo demás es simplemente el prado segado.

El colorido de las hojas es lo que le da carácter a ese jardín.

Esto es mucho más complejo. Aquí tienes el colorido de las hojas,

tienes la floración, tienes sobre todo las formas,

mucho más gráficas.

La parte antigua que corresponde más a Chillida

tiene más que ver con el espacio. Sí.

Un jardín es un espacio que se puede tratar de distintas maneras

según la vegetación, ¿no?

Esto es más una obra de pintor.

Esto tiene más que ver con la biología

y con la pintura, y aquello tiene más que ver con el espacio

y con los materiales minerales.

Me acuerdo de una fiesta de fuegos artificiales,

todos saliendo y cada uno muriéndose y desapareciendo

y volviendo a salir con las formas que generan.

Además, si te fijas, es que...

Parece que te lo estás imaginando. Totalmente.

-Tienes que fijarte en los grupos de eupatorium,

cómo están colocados, qué triangulación forman.

Los lila, ¿no? Sí. Eso es.

En esta situación, te están enmarcando otros tipos de plantas

y el juego de esas formas redondas que tiene este eupatorium

cómo contrasta a su vez con estas otras formas

más verticales. Por ejemplo, las persicarias blancas,

las lisimaquias también.

Ese contraste ya no solo en color, sino más en formas.

(Música sinfónica)

-Estos arces palmados son muy interesantes

porque la idea es que sean transparentes.

Entonces, como a muchas otras plantas,

les salen chupones en la parte baja

que hay que ir cortando,

porque si no toda la energía de la planta se va

en lo que no queremos. Quitando eso, dejamos la visión transparente.

Puedes quitar esta de aquí, la segunda,

porque está demasiado cerca de la primera. Perfecto.

Con eso conseguimos que el árbol concentre

su energía en lo que nos interesa que crezca más.

Al despejar la parte de abajo se ve más la pradera de liriopes.

"Lo que a los humanos nos lleva una vida entera,

una planta lo experimenta en su propio ciclo anual.

Aquí, la jardinería se presenta como un microcosmos de la vida."

En este jardín, Eduardo Chillida alcanzó su sueño,

que la gente pudiese caminar entre sus esculturas.

Un lugar sin límites donde sus piezas de distintos materiales

se percibieran, se reflexionaran,

se vivieran.

"Si para Chillida la escultura consistía en hacerse preguntas,

para nosotros, caminar

por este jardín que reúne arte y naturaleza

es encontrar respuestas."

(Música sinfónica)

Jardines con historia - Guipúzcoa: Chillida-Leku

29:59 30 ene 2021

El escultor Eduardo Chillida tuvo un sueño: encontrar un bosque donde colocar sus esculturas enormes para que la gente caminara entre ellas. En Hernani, encontró ese lugar, o como se dice en euskera: leku. Un País Vasco en miniatura con campas, caserío y un bosque pletórico de especies autóctonas.

El escultor Eduardo Chillida tuvo un sueño: encontrar un bosque donde colocar sus esculturas enormes para que la gente caminara entre ellas. En Hernani, encontró ese lugar, o como se dice en euskera: leku. Un País Vasco en miniatura con campas, caserío y un bosque pletórico de especies autóctonas.

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    Madrid: Aranjuez

    30:02 09 ene 2021

    30:02 09 ene 2021 El Palacio Real de Aranjuez, ubicado en una vega en la confluencia de los ríos Tajo y Jarama, cuenta con más de 100 hectáreas de jardines. Felipe II mandó construir el Real Sitio a Juan Bautista de Toledo con el objetivo de seguir los pasos de su padre, Carlos V, y conseguir que Aranjuez pareciese una villa italiana. El Real Sitio se convirtió, posteriormente, en la residencia campestre de los Borbones, quienes continuaron decorando los jardines para su disfrute. Esta primera entrega de ‘Jardines con historia’ cuenta la biografía de Felipe II con la ayuda de expertos como la gerente del Real Sitio, Ana Carmen Lavín, la conservadora de Patrimonio Nacional, Almudena Pérez de Tudela, y el jardinero mayor, Rafael Rodríguez Torres.

  • 00:23 03 mar 2020 Las obras de Evaristo Valle se pueden visitar en la Fundación Evaristo Valle en Gijón y también en el Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, donde se exhibe una de sus obras destacadas: 'Carnavalada de Oviedo'. Para este cuadro ¡el pintor ha usado dos paletas! La de colores vivos, azules, rojos, amarillos pastel. Y la paleta de tonos tierra, marrones, ocres y grises que definen el paisaje. Encontramos una clara influencia de Goya porque nos recuerda a sus 'Caprichos', obras donde el grupo toma protagonismo y el espectador observa, desde una cierta distancia. Los ocho hombres que forma el grupo van vestidos para l'antroxu, las fiestas de Carnaval. A lo lejos distinguimos la Catedral de Oviedo y también el Naranjo de Bulnes, en los Picos de Europa.

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