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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 26/12/20  - ver ahora
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Buenas noches y bienvenidos a Informe Semanal.

Dentro de pocos días, despediremos un año catastrófico,

en muchos sentidos.

Quizá tengan la sensación de que, en 2020,

no se ha hablado de otra cosa que de Coronavirus.

La pandemia ha matado a más de un millón y medio de personas,

en todo el mundo.

Casi 50 000, sólo en España.

Ha puesto en jaque a la economía,

y nos ha hecho más dependientes de la tecnología.

Ha cancelado arraigadas tradiciones.

Nos ha dejado en casa.

Nos ha dejado en casa.

Ha condenando nuestros abrazos y ocultado nuestras sonrisas.

Y aún nos mantiene de rodillas, a la espera de la vacuna.

Puede que éste sea el año más inolvidable,

de los que nos gustaría olvidar.

Porque ha obligado a cambiar muchas, demasiadas cosas.

Ya veremos, si para siempre.

El acontecimiento que ha marcado de una manera tan dramática

este doloroso y complejo 2020

ocurría demasiado lejos de casa como para prestarle excesiva atención

en los primeros compases del año.

La Organización Mundial de la Salud ha alertado de la amenaza sanitaria

de un nuevo coronavirus descubierto en China

que ha causado la muerte por neumonía a dos personas.

Este tipo de virus ha sido detectado también

en Tailandia y en Japón.

Entonces no sabíamos

que el "todo empezó", propio de cualquier historia,

se ocultaba agazapado y silencioso, como el propio virus,

entre el goteo de noticias que llenaban los telediarios.

Doce meses después el enemigo invisible lo ha trastocado

todo provocando a su paso dolor, angustia, incertidumbre

y el colapso de las economías.

En España la cifra de muertes por Covid

se sitúa en torno a las 50 000.

Los contagios se contabilizan por millones

a lo largo y ancho del planeta.

Y hay más de un millón y medio de muertos en todo el mundo.

A finales de enero asistimos atónitos

al confinamiento de los once millones de habitantes

de la ciudad china de Wuhan.

Las primeras investigaciones señalaron

su mercado de animales vivos como el origen de la infección.

El virus habría saltado de manera natural

de un animal silvestre al ser humano.

De la noche a la mañana Wuhan se convirtió en una ciudad fantasma

por la drástica cuarentena a la que obligó el Gobierno chino.

Una persona infectada con este virus

puede estar produciendo virus durante varios días

sin mostrar ningún síntoma clínico, y esto es terrible.

En sólo 10 días se levantó en Wuhan un macro hospital para acoger

a los pacientes con la nueva enfermedad a la que la OMS

puso nombre: Covid 19.

China marcó el camino que después seguirían en cadena

el resto de países: confinamientos, paralización

de la actividad económica o cierre de los centros escolares,

que trasladaron la enseñanza a internet La economía china,

que aporta el 30 por ciento de la riqueza mundial,

cayó a su nivel más bajo en 30 años.

Las cancelaciones de vuelos y el cierre de fronteras con China

obligaron a la repatriación de un grupo de españoles

que se había quedado atrapado en Wuhan.

No presentaron síntomas,

pero todos cumplieron una cuarentena de 14 días.

Ha sido un poco pesado

porque han sido dos períodos en Wuhan y en Madrid,

pero afortunadamente ha salido con final feliz,

mis compañeros están bien.

El nuevo coronavirus, confinado de momento en China

y en países de su entorno,

era todavía una nota a pie de página para el resto del mundo

que seguía su curso,

ajeno a las dimensiones de su mayor desafío

desde la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos e Irán dieron otra vuelta de tuerca

a las tensiones enquistadas durante décadas

cuando Washington ordenó un ataque sorpresa

en el que murió un general iraní.

Hubo respuesta de Irán, pero el conflicto,

pero no fue a más.

Los daños colaterales se cobraron un alto precio en vidas humanas

al estrellarse un avión ucraniano cerca de Teherán,

que derribó por error, un misil iraní.

Anoche no actuamos para empezar una guerra

sino para parar una guerra.

La Unión Europea arrancó 2020

ocupada en el adiós definitivo al Reino Unido,

tras 47 años juntos.

Por delante, la tarea de elaborar los nuevos presupuestos

o impulsar sus políticas comunitarias con un socio menos.

Entre ellas, reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera

y combatir los efectos del cambio climático,

que hizo estragos a principios de año.

En España la tormenta Gloria, inundó el Delta del Ebro

y arrasó el litoral catalán.

Mientras en la otra punta del planeta, en Australia,

los incendios avivados por la terrible sequía

calcinaron diez millones de hectáreas.

España estrenó 2020 con el primer gobierno de coalición

del actual periodo democrático, entre el PSOE y Unidas Podemos.

El candidato socialista, Pedro Sánchez,

obtuvo la confianza del Congreso por mayoría simple

en la segunda votación.

Las 18 abstenciones de los partidos independentistas,

Esquerra Republicana y Bildu,

fueron imprescindibles para su proclamación.

El nuevo Gobierno echó a andar

con la promesa de centrarse en cuestiones sociales,

medioambientales y territoriales.

Sánchez y Quim Torra convocaron en Madrid

la primera reunión de la Mesa de diálogo

que, junto a una consulta a los catalanes,

habían pactado en la investidura.

El encuentro se produjo con el presidente de la Generalitat

inhabilitado por desobediencia, un proceso judicial

que le obligó a dejar el cargo.

Dos sucesos graves sacudieron la actualidad a principios de año.

La potente explosión de un tanque

en el complejo petroquímico de Tarragona,

que causó la muerte a tres personas.

Había fuego, algo rojo.

La casa parecía que se iba a caer la casa.

Y el derrumbe de un vertedero con deshechos de la construcción

sobre la autopista que une Bilbao y San Sebastián.

Dos trabajadores quedaron sepultados bajo toneladas de escombros.

El cadáver de uno ellos, continúa desaparecido.

En febrero, Europa tomó conciencia de la verdadera cara

del nuevo coronavirus

que ya se había expandido desde Asia.

España detectó su primer positivo confirmado,

un turista alemán que pasaba sus vacaciones en La Gomera.

En el norte de Italia el gobierno impuso confinamientos

ante el crecimiento exponencial de los contagios.

Venecia suspendió la celebración de su famoso Carnaval.

Esperamos que en unos meses vuelva a ser normal

porque en caso contrario es el fin de la ciudad.

El temor por el impacto del brote en la economía

provocó un desplome bursátil mundial.

El IBEX español perdió un 12 %,

la peor caída de los últimos 10 años,

aunque no sería la última ni la más grave.

Las grandes empresas tecnológicas

que preparaban su cita anual con el Mobile de Barcelona,

fueron una a una cancelando su asistencia.

Hasta que llegó la definitiva.

Se perdieron 14 mil empleos temporales

y un impacto 200 millones de euros en Barcelona.

España acumulaba entonces oficialmente un centenar de casos.

La Feria de Arte Contemporáneo, un mitin de Vox en Madrid,

partidos de fútbol o macro conciertos se celebraron

sin aplicar medidas de seguridad sanitaria.

También las manifestaciones multitudinarias

del Día de la mujer del 8 de marzo, que fueron ampliamente criticadas

por los partidos de la oposición.

Tres días después la OMS declaró el brote de coronavirus,

pandemia global.

Desde ese momento hasta el decreto del estado de alarma el 14 de marzo,

la curva de contagios en España inició un ascenso vertiginoso.

Las comunidades autónomas aplicaron las primeras medidas de contención.

Vacaciones que en realidad no lo son.

Porque no son vacaciones felices, son vacaciones no felices.

Era el comienzo de una vida sin: sin turistas

lo que hizo caer en picado la actividad económica

del sector servicios.

Sin acontecimientos deportivos ni culturales o sin celebraciones.

En Valencia se suspendieron las Fallas.

Como sucedió a lo largo del año con todas las fiestas populares

que se celebran en España.

Mucho riesgo.

Mucha pérdida también, pero hay que tomar medidas.

Decretar el estado de Alarma en toda España

durante los próximos 15 días.

Atención, atención les habla la policía local.

Nos encontramos ante una emergencia sanitaria grave.

Los españoles recibimos la primavera recluidos en nuestros domicilios.

Los comercios cerraron y sólo se podía salir a la calle

para trabajar o para comprar alimentos y medicinas.

Las ciudades se vaciaron de tráfico y la atmósfera de contaminación.

El ritmo de la vida cotidiana cobró protagonismo

de puertas para adentro.

Somos unos vecinos organizados por Tribu Vallecas.

De un día para otro empresas y negocios con esa posibilidad

continuaron su actividad gracias al teletrabajo.

Las aulas desde infantil hasta la Universidad

se trasladaron a los hogares,

dejando al descubierto algunas carencias

del sistema educativo como la brecha digital.

¿Qué pasa con las tareas escolares a través del ordenador?

Que tienes que tener un ordenador y conexión a internet.

Algo que no tienen el 5 % de los hogares en España.

Bares y restaurantes ofrecieron sus cocinas

para elaborar los menús de los niños con derecho a beca de comedor

y aliviar así

la situación de las familias con menos recursos.

El lunes nos llamaron corriendo que teníamos que venir

porque había salido esto excepcionalmente

para dar de comer a los niños que necesitan ayuda

para hacer la comida.

Una solidaridad colectiva

que se citó diariamente a las 8 de la tarde

durante los 99 días del estado de alarma.

Aplausos, música, o bailes

para agradecer el ingente esfuerzo de los sanitarios

y de todos los que, frente a la dureza del día a día,

ofrecían lo mejor de sí mismos.

De puertas para afuera,

la avalancha de pacientes Covid en las urgencias,

dejó a los hospitales de toda España a un paso del colapso.

El Gobierno aprobó una línea de 17 mil millones de euros

para reforzar una sanidad tocada por décadas de recortes,

y contratar 50 mil profesionales en las comunidades autónomas.

Faltaban test para detectar positivos

y había escasez de trajes de protección, mascarillas o guantes

lo que agravó la exposición al virus de los sanitarios.

A finales de marzo representaban el 14 por ciento

del total de los contagiados, según los datos oficiales.

Nosotros no podemos convertirnos en foco de infección,

nosotros no podemos ser transmisores de la enfermedad.

Madrid, a la cabeza de los contagios junto a Cataluña,

convirtió IFEMA en un hospital de campaña.

Los servicios funerarios tampoco dieron abasto

y el gobierno madrileño habilitó

la pista de hielo de un centro comercial

para albergar a los muertos de la pandemia.

El pico de la pandemia respecto al total de notificaciones

se está acercando.

Según el Instituto Carlos III,

en España la curva de la primera ola alcanzó el pico el 3 de abril.

En esos momentos había 118 000 contagios diagnosticados

y 11 000 muertos por la enfermedad.

La mayoría fallecieron

sin la presencia de sus seres queridos.

Algunos acompañados en sus últimos momentos por los sanitarios,

que celebraron cada salida

de los pacientes de las unidades de cuidados intensivos.

Tuve dos momentos muy críticos

que me podía haber quedado allí perfectamente.

Sin camas en los hospitales, las residencias de mayores

se convirtieron en auténticas trampas mortales.

Cada día reportábamos la situación de las comunidades autónomas

y nos decían que no había capacidad,

que los hospitales estaban saturados

y que no eran una población prioritaria.

Durante las tareas de desinfección,

los bomberos y el ejército se toparon

con ancianos abandonados a su suerte, incluso fallecidos,

en algunos de estos centros.

El ministerio de Sanidad cifra en más de 24 000,

las personas que han muerto por Covid en las residencias.

Las familias interpusieron demandas

por la gestión de los centros de mayores

que están en manos de la justicia.

Yo no digo que hubieran gastado una UCI con respiradores y oxígeno,

pero hay sitios donde le puedes dar cuidados paliativos

y que pueda fallecer en paz.

El confinamiento se endureció en Semana Santa,

al suspenderse durante 15 días

cualquier actividad económica no esencial.

Una hibernación para evitar el colapso sanitario,

que fue catastrófica en lo económico

Según la encuesta de población activa, entre abril y junio

el paro subió al 14 %

y 537 000 trabajadores se acogieron a un ERTE.

En ese periodo la economía española se hundió hasta el 18 %,

una caída histórica mayor que la de Francia o Alemania.

He tenido que hacer un ERTE, cerrar el negocio

y facturación cero.

Para evitar que las empresas bajaran la persiana por falta de liquidez

el ejecutivo lanzó una línea de avales del Estado

de 100 000 millones de euros.

Y flexibilizó las ayudas a los autónomos.

Con todo, entre marzo y abril, 133 000 empresas se dieron de baja.

La fábrica de automóviles Nissan anunció el cierre de su planta

en Barcelona

que será definitivo en diciembre de 2021.

Muchas familias afectadas por el paro o los ERTE,

vieron como sus ingresos se reducían drásticamente.

El Gobierno aprobó moratorias en el pago de impuestos,

las hipotecas o de los alquileres.

Se prohibió el corte de los suministros básicos

y los desahucios durante el estado de alarma.

El último Consejo de ministros del mes de mayo dio luz verde

al ingreso mínimo vital, una renta

para los 850 000 hogares en riesgo de pobreza.

De momento, sólo ha llegado

a la quinta parte de los beneficiarios

por el atasco administrativo

que ha afectado a la mayoría de las medidas sociales.

Pedir a otras personas es muy feo,

pero me he visto en la obligación de hacerlo

porque quedé como en el limbo, quedé sin ERTE, sin permiso,

porque mi mujer estaba a punto de dar a luz.

Al mismo tiempo que en España,

los Gobiernos del resto de países impusieron confinamientos

más o menos estrictos.

En el Reino Unido, su primer ministro Boris Johnson

apostó por la inmunidad de rebaño sin medidas específicas.

Rectificó tras las críticas a su gestión

al dispararse los positivos y después de contagiarse

y pasar varios días hospitalizado en la UCI.

Desde una plaza de San Pedro sin fieles,

el papa Francisco bendijo a la humanidad en Semana Santa

y pidió condonar la deuda

a los países asediados por el hambre

y ahora también por la pandemia.

En Brasil se abrieron improvisadas fosas comunes

para enterrar a los muertos mientras

el presidente Bolsonaro, que se acabó infectando,

minimizaba la enfermedad.

En Estados Unidos, Nueva York

se convirtió en la capital mundial del virus.

Por todo el país, miles de personas se quedaron sin trabajo

y, por tanto, sin cobertura médica, al no existir la sanidad universal.

Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina,

Trump priorizó la economía y Estados Unidos

pasó a encabezar

el número de contagios y de muertos por la enfermedad

en todo el mundo.

La llegada del buen tiempo coincidió

con la relajación del confinamiento en España,

en primer lugar, para los menores de 14 años

que pudieron salir a la calle durante una hora

acompañados de un adulto.

Quiero salir de casa porque es un aburrimiento estar aquí.

Un alivio al que posteriormente se unió el resto de ciudadanos.

Fue el primer paso hacia "la nueva normalidad"

aún inmersos en el estado de alarma que se alargó tres meses,

y que el Gobierno tuvo que negociar a varias bandas

para sacar adelante.

Durante la primera ola hubo seis prórrogas,

un periodo en el que la crispación y la bronca política

fueron en aumento.

Traicionar España significa atacar los derechos de los trabajadores.

Traición a España es vender vivienda pública.

De eso va la nueva legislatura,

de reparar sus traiciones a la patria.

Al principio, el Gobierno logró un consenso general,

aunque con críticas de la oposición,

al considerar que el estado de alarma había llegado tarde.

En las dos últimas prórrogas, populares y Vox votaron en contra

y acusaron al ejecutivo de ocultar las cifras reales de la pandemia

y de falta de liderazgo.

El balance de su gestión en dos años

está siendo demoler las libertades públicas

y el sistema de balanzas y controles de la democracia

y destruir la economía

y el estado del bienestar, una vez más, como hace diez años.

Enhorabuena Sr. Sánchez.

Llamaremos a las movilizaciones y enarbolaremos nuestra bandera,

esa que ustedes han arrojado al suelo,

esa que pisotean sus socios.

La diferencia está entre quién lucha contra el virus

y quien utiliza el virus de mala fe para hacer política partidista

como está haciendo el Partido Popular

y la ultraderecha.

El Gobierno sí contó con el apoyo de Ciudadanos

y los partidos nacionalistas

tras acordar que las comunidades autónomas

gestionaran la desescalada.

Una reivindicación de los Gobiernos autonómicos

que ha puesto a prueba

el funcionamiento del estado de las autonomías

y sus relaciones con el Gobierno central.

Y que trasladó la crispación política entre el ejecutivo

y las comunidades gobernadas por los populares,

al Consejo Interterritorial.

El pulso institucional se enconó

entre el Gobierno madrileño y el Ministerio de Sanidad

por sus discrepancias para afrontar la desescalada,

y más adelante,

por las restricciones para frenar los contagios

durante la segunda ola del virus en Madrid.

Tampoco fue posible consensuar con las fuerzas políticas

el gran pacto económico y social de reconstrucción

que propuso el presidente Sánchez

y que, finalmente, acordó con patronal y sindicatos.

En julio, Galicia y Euskadi

celebraron las elecciones pospuestas desde abril.

Los resultados premiaron la estabilidad.

El Partido Popular renovó su cuarta mayoría absoluta en Galicia.

El PNV volvió a ganar en Euskadi

y pactó con los socialistas vascos para gobernar.

Podemos fracasó, al quedarse fuera del parlamento gallego

y perder cinco escaños en el vasco.

Las mascarillas, obligatorias tras la rectificación del ejecutivo,

más todas las medidas

para garantizar el distanciamiento social

entraron a formar parte de nuestro día a día durante la desescalada.

Con la mejora de los datos de la pandemia en Europa

y la consiguiente reapertura de las fronteras

volvieron los turistas,

que en España aterrizaron con cuentagotas.

Buenos deseos que contrastan

con la crisis sin precedentes del sector turístico

durante este 2020.

Según el Instituto Nacional de Estadística,

España recibió en el mes de julio

dos millones y medio de visitantes extranjeros

frente a los 10 millones de 2019.

Por lo que sólo ese mes,

la economía española dejó de ingresar

casi 10 mil millones de euros.

Hoy con los tiempos que corren mejor dejar el dinero aquí

que en el extranjero.

El turismo nacional está muy bien y hay que recomendarlo y apoyarlo.

Las competiciones deportivas volvieron

para finalizar los campeonatos que se quedaron en suspenso,

aunque sin público en las gradas.

En un año de tantas tristezas,

la décimo tercera victoria de Nadal en Roland Garros

tuvo un sabor más dulce que nunca.

El cierre por coronavirus paralizó la cultura

que tuvo que reinventarse desde el salón de casa.

Teatro confinado, conciertos en streaming,

visitas virtuales a los museos

y los libros dieron alas a la imaginación

durante el encierro.

La reapertura

de los recintos culturales con reducción de aforo

ayudó al sector a tomar aliento,

que da empleo a 700 000 trabajadores.

San Sebastián y Venecia pudieron celebrar sus festivales.

Hay que seguir haciendo películas, estrenándolas,

tratar de estrenarlas en cines y que sigan existiendo festivales.

La movilidad a lo largo del verano supuso el lento,

pero de nuevo imparable crecimiento de los contagios,

sobre todo entre los jóvenes.

La oleada de positivos evidenció los riesgos del ocio nocturno,

cuyos locales cerraron

con el acuerdo del Gobierno central y los autonómicos.

Faltaban rastreadores y la atención primaria se desbordó

por la afluencia de pacientes leves.

A mediados de agosto

España encabezaba en Europa el número de contagios.

En el último tramo de 2020

la convivencia con el virus protagonizó la vuelta a las aulas

con enseñanza presencial en todos los niveles

siempre que sea posible.

Los beneficios de ir y estar en la escuela

están compensando los altos riesgos que estamos jugando.

El esperado regreso coincidió con la aprobación en el Congreso

de la octava Ley de Educación de la democracia.

El texto que elimina el castellano como lengua vehicular

y la religión como materia puntuable potencia la educación pública.

También un mayor control sobre la concertada,

que protestó en la calle

lo que denuncian como un ataque a la libertad de enseñanza.

La ley que regula la eutanasia por primera vez en España

obtuvo un amplio respaldo en el Congreso.

Establece que la ayuda para morir

será siempre a voluntad del paciente,

la estudiarán distintos médicos en varias ocasiones

y estará limitada a casos de sufrimiento intolerable.

En la crónica política, la moción de censura de Vox

sólo obtuvo el respaldo

de los 52 diputados del partido de ultraderecha

y fue la menos apoyada de la democracia.

La batalla de los presupuestos para 2021 llegó a su fin,

lo que despejó el camino de la legislatura.

Necesitó del complicado acuerdo de once partidos,

entre ellos, los independentistas catalanes de Esquerra Republicana

y los vascos de Bildu.

Lo que, finalmente, dejó fuera a Ciudadanos.

Las cuentas para 2021 incluyen subidas de impuestos

a las rentas más altas.

Y un gasto récord con una partida para inversiones

de 30 000 millones,

gracias a los fondos de reconstrucción europeos,

que también salieron adelante tras superar vetos, bloqueos

y meses de amargas negociaciones.

España recibirá 140 000 millones

de los que 70 000 son ayudas directas no reembolsables

para proyectos de inversión.

En total la Unión Europea se repartirá

750 000 millones de euros

y permitirán retomar la agenda comunitaria.

El incendio del gran campo de refugiados de Moira

en la isla griega de Lesbos, que dejó sin techo a 13 000 personas

o la crisis migratoria en Canarias

resumen la urgencia de una política común europea.

Se calcula que este año

hasta 20 000 personas han arribado a las islas.

Durante el verano se acumularon

en el muelle de Arguineguín de Las Palmas

en condiciones lamentables, lo que disparó la tensión social

y las críticas de la oposición,

que pidió la dimisión del ministro de Interior.

¿Por qué no cogen y se los llevan?

Porque quieren salir de aquí.

Es que, la verdad,

están ahí como perros tirados en el muelle.

Ha sido el primer año de gobierno de la coalición

entre socialistas y Podemos,

y no ha estado exento de tensiones ni de reproches mutuos.

Unas veces por desconfianza entre los ministros.

Otras por discrepancias en temas como los desahucios,

la reforma laboral y, el mas sensible, la monarquía,

con el incremento de la presión por parte de Unidas Podemos

para que una comisión parlamentaria investigue las cuentas del emerito.

El pasado 3 de agosto Juan Carlos I puso rumbo a Emiratos Árabes,

un destino que la Casa Real confirmó tras dos semanas de especulaciones.

Dejaba tras de sí varios meses de escándalos

por supuestos delitos de corrupción

que investiga la Fiscalía del Tribunal Supremo.

Sobre sociedades opacas en un paraíso fiscal

o el cobro de comisiones millonarias del AVE a la Meca.

Para evitar una querella por delito fiscal,

el rey pagó a Hacienda casi 700 000 euros

por el uso de unas tarjetas vinculadas

a fondos de un empresario mexicano.

La victoria del demócrata Joe Biden

en las elecciones presidenciales de Estados Unidos,

marcarán un punto de inflexión en ese país y en el mundo.

La carrera hacia la Casa Blanca empezó bien para Trump,

que salió absuelto del Impeachment,

el juicio político por las supuestas presiones al presidente de Ucrania

para que investigara al hijo de su rival demócrata.

A mitad de año,

la indignación por la brutalidad policial contra los afroamericanos

recorrió Estados Unidos.

George Floyd agonizó bajo la rodilla de un policía de Minnesota

mientras suplicaba que no podía respirar.

Ocho minutos y 46 segundos

que desencadenaron el peor conflicto racial

en el último medio siglo.

En la recta final de la campaña

la gestión de Trump de la crisis sanitaria y económica

pusieron cuesta arriba la reelección.

Desde el estallido de la pandemia había restado importancia al virus

y a dos semanas de la votación contrajo la infección,

que en Estados Unidos acumula casi 300 000 muertos

y 16 millones de contagios.

Con una ventaja de siete millones de votos Biden ganó,

pero hasta el último momento el todavía presidente

intentó subvertir los resultados

con acusaciones sin pruebas de fraude

en el voto por correo.

A lo largo de este interminable 2020 también fue noticia

la brutal explosión de toneladas de un gas almacenado

en el puerto de Beirut que causó 200 muertos.

En Bielorrusia,

las revueltas por fraude electoral que lideró la oposición al regimen

fueron reprimidas con dureza.

El terrorismo dejó su huella de violencia e intolerancia

en Francia,

conmocionada por la decapitación de un profesor de historia

a manos de un radical islamista.

Un apunte más para recordar a las mujeres asesinadas en España

por violencia de género,

más de 40 en lo que va de año y más de 20 menores.

El último trimestre de 2020

la escalada de contagios sumió a España

en la segunda ola del virus,

que alcanzó el millón de positivos oficiales en octubre

y arrojó una media de 300 muertos al día.

Lo que condujo a un nuevo estado de alarma,

restricciones y toque de queda,

en un difícil equilibrio entre salud y economía.

España abandonó la zona roja de riesgo extremo en diciembre

aunque preocupa que, en Navidades,

a pesar de las limitaciones en las reuniones familiares,

los contagios vuelvan a subir.

En todas las edades, en todas las generaciones

a todos nos toca caminar en esa dirección.

En evitar los contagios por el bien común.

En el resto de Europa el impacto de la segunda ola,

mayor que el de la primera,

ha obligado a estrictos confinamientos

de cara a las fiestas de Navidad.

En el Reino Unido,

una nueva variante del coronavirus con mayor capacidad de transmisión

ha obligado al Gobierno británico

a endurecer las restricciones navideñas.

España y otros países han suspendido sus conexiones desde suelo británico

para tratar de contener la propagación.

Doce meses después de ese "todo empezó"

la pandemia no ha dejado intacto a ningún país.

Las vacunas, casi un milagro

por el esfuerzo titánico de los científicos,

son ya una realidad en Reino Unido, Estados Unidos,

Rusia o China,

que han empezado a vacunar a su población.

En España y en el resto de la Unión Europea

es cuestión de horas.

Toca ahora confinar 2020

para guardar, en la memoria individual,

los adioses robados a nuestros seres queridos y en la de todos,

la belleza de sus goles, su música, sus canciones,

sus novelas, su ironía, sus películas, sus reflexiones,

sus triples.

Un año que se ha escrito con palabras inéditas

como desescalada, Covid desconfinamiento o distópico.

Ojalá 2021 se escriba,

aunque sea con viejas palabras conocidas, pero hermosas.

2020 nos ha enseñado a valorar más el presente

y nos ha puesto a prueba.

Solemos pensar que el ultimo día del año

marca un antes y un despues.

Pero, aunque el calendario sólo es una manera de organizar el tiempo,

estamos seguros de que 2021 va a ser, tiene que ser, mejor.

Se lo deseo en nombre de todo el equipo de Informe Semanal.

Nos vemos, el próximo año.

Adiós.

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Informe Semanal - 26/12/20

26 dic 2020

Confinando 2020
‘Informe Semanal’ despide con un reportaje especial un año duro y doloroso que ha puesto a todos a prueba. La sensación más generalizada es que en 2020 no se ha hablado de otra cosa que de coronavirus. La pandemia se ha extendido por todos los rincones del planeta. Los muertos en todo el mundo superan el millón y medio. En España se acercan a los 50.000. Los sistemas de sanidad han estado al límite y la economía mundial ha sufrido un retroceso histórico.
Pero, aunque la pandemia se haya apoderado de todo no se puede olvidar, entre otras muchas cosas, el nuevo rumbo que la 
victoria de Joe Biden sobre Trump supondrá para Estados Unidos y sus aliados, o los efectos evidentes del cambio climático con incendios e inundaciones cada vez más devastadores.
En España, la gestión de la crisis sanitaria y económica en estos meses de incertidumbre y dolor ha estado marcada por una crispación política constante que se prolongó durante todo el 
estado de alarma y la desescalada posterior. El escándalo de la salida a Abu Dabi del rey emérito ha conmocionado a un país que durante décadas lo había mitificado y ha dividido al gobierno de coalición sobre el papel de la Monarquía.

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