Inés del alma mía La 1

Inés del alma mía

Miércoles a las 22:10 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5677187
No recomendado para menores de 16 años Inés del alma mía - Capítulo 1: Un nuevo mundo - Ver ahora
Transcripción completa

(Gritos)

(Disparos)

(GRITA)

(Disparo)

(Relincho)

(Grito)

(GRITA)

(Disparo)

(Toses)

(TOSE)

-(TOSE)

(Relincho)

¡Tambor, llama a batalla!

(Suena el tambor)

¡Señores!

¿A qué tenéis miedo?

¿Solo a morir?

¡Vergüenza me dais!

¿Acaso hemos viajado miles de leguas para llegar hasta aquí?

¿Y nuestros hermanos han muerto en vano

solo para rendirnos? ¡No!

¡No nos rendiremos!

¡No claudicaremos ni aunque nos quede el último aliento

en el cuerpo!

¡Que vengan!

¡Que vengan, que aquí les esperamos!

¡Porque no existe mayor gloria en este mundo que vivir

y morir peleando!

(Relincho)

¡Bendita España,

que pare y cría hombres armados!

-¡Por el emperador!

-(TODOS) ¡Por el emperador!

-¡Por Inés Suárez de Plasencia!

-(TODOS) ¡Por Inés! -¡Sargento mayor!

-¡Arcabuceros, a primera!

¡Señores soldados, calar picas!

¡Adelante!

¡En guardia!

(Cacareo)

Cavad aquí. Aquí hay agua.

Dios os guarde.

No, no hace falta. Dejadlo.

Gracias. -¡Inés!

¡Inés!

¿Qué ocurre, hermana? ¿Por qué esas prisas?

El abuelo quiere vernos. Pero ¿le ocurre algo malo?

Dios lo quiera.

(RÍE)

¡Ciudadanos de Plasencia,

la gloria y la aventura os esperan!

¡Alistaos en los Tercios!

¡Viajareis y conoceréis mundo sirviendo al emperador Carlos!

¡Tendréis honores

y riqueza sin fin!

-¿Iremos a Perú?

¿A luchar contra el inca? ¿A sus ciudades de oro?

-¡Cierto, hermano! ¡Al Perú, seguro!

Firma.

Dulce es la guerra para el que no la conoce.

¿Dulce? ¿Quién dijo tal sandez?

Píndaro.

¿Pin qué...?

¿Quién es? ¿Un general?

Sí, el general de los poetas griegos.

No lo conozco.

¡Vamos, señores,

alístense en los tercios!

¡Viajaréis y conoceréis mundos sirviendo al emperador Carlos!

¡Eh!

¿Estáis bien?

El ser soldado no os da derecho a tratar a la gente así.

Antes de juzgar, deberíais mirar en el zurrón, señora.

-Vamos, hermana, el abuelo nos espera.

Cuidado, Pedro.

"Pelo bermejo, mala carne y peor pellejo".

A lo tuyo, Aguirre.

¡Ciudadanos de Plasencia!

¡Alistaos en los tercios!

¡Viajaréis y conoceréis mundos sirviendo al emperador Carlos!

Tendréis honores...

Hace ya diez años que llegasteis a mí siendo apenas unas niñas,

cuando la innombrable se llevó a vuestra madre.

Sabe Dios que me hubiera gustado que hubieseis sido varones

para ayudarme con el negocio,

pero, bueno,... supongo que Dios lo quiso así.

Asunción, he decidido

que te casarás con Luis, el hijo del herrero,

lo tengo todo acordado con su padre.

-Gracias, abuelo.

-En cuanto a ti, Inés, no es suficiente dote para las dos.

Y ahora que soy viejo y necesito cuidados,

he decidido que te quedarás aquí, conmigo.

Podéis iros.

¿Por qué? ¿Por qué me hacéis esto?

Asunción, déjanos solos.

Por favor.

Cuando más lo necesitabais, os acogí,

os cuidé, os alimenté, os eduqué,

y ahora soy yo quien necesita atenciones.

¿Tan terrible te parece cuidar de tu abuelo?

No eres consciente, Inés,...

pero a los hombres no les gustan las mujeres como tú,...

con esa mirada rebelde y desafiante,

como la de tu madre.

Esos cabellos rojos del demonio

y esa forma de moverte...

Además, no sabes hacer nada.

Apenas sabes leer y escribir. Todos te engañarían, acabarías mal.

Créeme, te estoy haciendo un favor.

Sé encontrar agua, madre me enseñó.

Ese es un oficio de brujas y gitanos, indigno de una mujer.

Te quedarás aquí.

Así lo quiero yo y así lo quiere Dios.

Gracias, abuelo.

Os debo la vida.

Puedes irte.

Dios os guarde.

-Dios os guarde.

-¡La dote! Si está podrido de dinero.

Lo mejor sería que ese viejo y avaro abandonara este mundo cuanto antes.

Cuidado no vaya a ser que esté escuchando, Elvira.

¿Esa? Haría mucho mejor si fregara las escudillas como Dios manda,

en vez de olisquear nuestras faldas como una perra.

Aunque lo cierto, hermana, no envidio mucho tu suerte, ¿eh?

Será fácil de engañar.

-Quisiera probar una.

Hmm...

Ni el duque de Venecia habrá probado jamás semejante manjar.

Es tierna y suave por fuera,

y por dentro deliciosa,... como su dueña.

-Chist... En buen pollo te has fijado, Inés.

Anda, dame dos.

Es Juan de Málaga.

Viene a vender las mercancías con las que su familia comercia

por el Mediterráneo.

Cuídate de él, su codicia solo es superada por su lascivia de moro.

-Naranjas, ricas naranjas, señoras.

-Han sobrado muchas.

Ya están secas.

Ya sabes que don Alonso quiere que las sobras vayan al convento.

Llévalas tú.

-Inés,...

obedece.

¿Queda alguna empañadilla?

¿Es que acaso os persigue el diablo?

Soy Juan de Málaga, y desde hoy,

vuestro más humilde servidor.

Así pues, ¿qué mandáis?

Que se vaya vuestra merced por donde ha venido.

Veo que sois hacendosa.

No os basta vender empanadillas en la ciudad,

sino que salís extramuros. No son para la venta.

Las llevo al convento, para los pobres.

Ah. Son las que sobran...

¿Y a vos qué os importan mis asuntos?

Misericordiosa y caritativa, además de bella.

¿Os importa que os acompañe... o acaso os doy miedo?

¿Miedo? Sí.

¿De vos? Haced lo que os plazca.

Está bien. En ese caso,

y como iba diciendo, me llamo Juan.

¿Vos?

¿Vos os llamabais...? No os lo he dicho.

Os ayudo con la cesta. No, no.

Sí, dejadme.

Perdonadme. No, disculpadme vos.

Parece de vuestro gusto.

¿Queréis leerlo?

Gustoso os lo presto.

Ya, entiendo, no sabéis leer.

Os gusta meteros donde no os llaman, ¿eh?

Quedad con Dios.

¿Jamás volveré a veros?

¿No queréis leer conmigo el Amadís?

Os gusta burlaros, ¿verdad?

No, no.

Podría enseñaros.

¿Vos?

Pero ¿no habéis oído hablar de mí?

Juan de Málaga, gran mercader y mejor maestro.

¡Aquí, a la misma hora!

Pero ¿cuándo?

¡Mañana!

¡Inés! ¡Me llamo Inés!

(SONRÍE)

Se llama Inés.

(Balidos)

(Cacareo)

No, las llevo yo al convento.

-"La lectura es un placer que exige

comodidad, tanto para el espíritu como para el cuerpo".

Esta... esta es la a.

Mi hermana me enseñó las letras.

Ah... Sí.

Tanto mejor. Ahora solo tenéis que juntarlas todas.

Comenzad.

(LEE) "Libro...

primero...

del...

caba...".

(RÍE)

¿Os reís? No.

¿No? No.

Proseguid, os lo ruego.

(LEE) "Amadís que...

combatía

por la...

razón...

de la hermosura...

de su...

señora,...

arremetió...

contra el monstruo".

¡Las mujeres, cuando no son capaces de mantener castidad,

merecen tanto mal,

que no es bastante el precio de una vida para pagarlo!

¡No os descuidéis!

El demonio y sus obras acechan tras las sombras.

(LEE) "La crónica del muy...

valiente caballero

Amadís de...

de Grecia,...

emperador de Constantino...".

Constantinopla.

¿No sabéis lo que es?

No.

Esos ojos no pueden apagarse sin conocer la ciudad más bella.

Algún día os llevaré, pero antes...

Permitidme.

Ojalá pudieseis veros.

Cerrad los ojos.

Vamos.

Imaginad que vais...

en uno de mis barcos.

¿Lo sentís?

Es la brisa del mar.

Imaginaos... yendo por las costas de Italia.

Más allá, Grecia,

la de Alejandro Magno y Ulises.

Ahora llegamos a la parte más peligrosa del trayecto,

al estrecho de Dardanelos, que separa Europa de Asia.

Al otro lado,...

nos espera Constantinopla,

y sus tesoros a ti y a mí.

¡Pero ¿qué hacéis?!

Solo me queréis para satisfacer un deseo sucio, fugaz y pecaminoso.

Acabaréis en el infierno.

No me importa ir al infierno si con ello consigo llevaros al cielo.

No me vengáis con versos baratos. Quiero que seáis mi esposa.

Os amo, Inés Suarez.

Es que no lo entendéis.

No me puedo casar ni con vos ni con nadie.

¿Por qué?

¿Por qué? ¡Porque así lo ha querido Dios!

¿Dios?

Sí, Dios.

-(LATÍN) "Sancta Maria

mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et".

Amén. -Amén.

Cuidado.

Perdonadme, busco a Juan de Málaga.

Y nosotros también.

Siempre que hay que recoger desaparece.

¿Recoger? Pero, recoger, ¿por qué?

Nos marchamos mañana de la ciudad, después de Viernes Santo.

¿Por qué? ¿Queríais algo de él?

Sí, sí, decidle...

Da igual. Dadle esto.

(RIENDO) Este Juanillo es que no para, ¿eh?

Pensé que jamás volveríamos a vernos.

Os habéis estado burlando de mí.

Solo soy para vos una aldeana más, ¿no?

Una de esas mujeres con las que habréis estado en vuestros viajes.

Todo eso de Constantinopla, qué necia.

Cómo os habréis reído de mí, ¿eh? No es cierto.

Pensabais marchar y no me dijisteis nada.

¡Venid conmigo! ¡Déjame!

Escuchadme, os amo desde el primer momento que os vi.

No quiero volver a veros.

¿Eso es lo que deseáis? Sí, eso deseo.

Pronto os libraréis de mí. Cuanto antes mejor.

Jamás volveremos a vernos. Jamás.

¡Adiós! ¡Adiós!

(EN LATÍN)

(EN LATÍN)

(EN LATÍN)

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infírma nostri córporis".

(EN LATÍN) "Virtúte firmans pérpeti".

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córporis".

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córporis".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córporis".

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(Gemidos)

(EN LATÍN)

(LLORA)

(GIME)

(GIME)

Ojalá esto no acabara nunca.

No tiene por qué acabar.

Vendréis conmigo a Sevilla.

Y de allí, al Nuevo Mundo.

(Graznido de pájaros)

Dicen que hay inmensas riquezas.

Se habla de una ciudad hecha entera de oro,

El Dorado.

Allí, cualquiera puede ser príncipe

o rey.

Incluso reina.

Mentís. Ah, ¿sí?

Solo me queréis para satisfacer un deseo sucio y fugaz.

Sucio...

Pero, ¿fugaz?

¿Qué ocurre?

Has traído la deshonra a esta familia.

Sé que has estado por ahí fornicando con ese Juan de Málaga.

Pues sí, nos queremos, y quiere casarse conmigo.

Es amor, algo que vos no habréis conocido jamás.

¡Qué sabrás tú del amor!

¿Es que no lo entiendes, desgraciada?

Ahora que te ha hecho tuya, no vales nada para él.

¡Te convertirá en su ramera! Igual que tu madre.

Era mi niña.

Tu padre me la robó, era mi niña ¡y la convirtió en una puta!

-¡Inés!

Por eso me odiáis, ¿no?

Siempre lo habéis hecho, no soportáis que sea como madre.

Ella es lo que más detestáis. El deseo,

la libertad, la belleza, la generosidad.

¡Vos sois incapaz de mostrar ni el más mínimo de esos sentimientos!

Ingresarás en el convento.

Esa es mi voluntad.

-¡Sois un ser despreciable!

(Suenan las campanas)

-¡Entra!

¡Elvira, déjanos!

Pensé que te quedaría peor.

Ven.

El colgante de madre.

Quédatelo. Quiero que lo tengas tú. No.

Sabes que me lo van a quitar cuando vaya al convento.

Ella estaría orgullosa de ti, y yo lo estaré siempre.

Asunción, tengo que contarte algo.

No hace falta.

Hagas lo que hagas,...

yo nunca podré dejar de quererte.

Y tú también a mí.

(Puerta)

Don Alonso ha ordenado que no salgas de esta alcoba

hasta que no vayas al convento.

(Se cierra la puerta)

(Pasos)

(Puerta)

Estás perfecta...

Perfecta.

Conviene que te vayas acostumbrando a estos hábitos.

El convento es el lugar idóneo para ti, Inés.

Allí te enseñaran en profundidad la palabra de Dios.

Y verás...

Mira quién está aquí, tu amor.

Despídete de él porque es la última vez que lo vas a ver.

Todo esto lo hago por tu bien, Inés.

Solo por tu bien.

Te odio.

Te odio. Te odio.

¡Te odio!

¿Inés?

¿Inés?

Ya.

Prométeme que sabré de ti.

Sigue tus sueños, Inés.

Al menos una de las dos vivirá libremente su vida.

No te olvidaré, hermana.

Ve, corre.

-¡Inés!

¡Inés, vuelve! ¡Vuelve!

¡Juan!

¡Juan!

¿Dónde os habíais metido? Vámonos, luego os cuento.

(Relincho)

"Querida hermana...".

"Te echo de menos, pero nada más me une a ese lugar".

"No puedo ser más feliz

ni tener mayor dicha".

"Me casé con Juan en un pueblecito muy cerca de Sevilla".

"Ahora vivimos aquí".

"Desde la ventana de nuestra casa

se ven los barcos que vienen y van al Nuevo Mundo".

"Sevilla es la puerta de América".

"De momento, Juan acaba de ampliar su empresa con nuevos socios".

"Quiere devolverle a su familia el prestigio que tuvieron antaño".

"Ahora tiene un barco con el que está abriendo nuevas rutas

por el Mediterráneo".

¡No! ¡No!

"Lo hemos perdido todo".

"Todo".

¡Empuja! ¡Empuja!

(GRITA)

"Los socios de Juan nos lo han arrebatado".

"No te he dicho nada antes para no preocuparte,

pero ayer, Juan partió hacia América".

¡Juan!

"Separarnos, aunque doloroso, era la única solución".

"Ahora solo espero su vuelta".

"Con oro o sin él,

rezo a todas horas por volverlo a ver".

"Reza tú también, hermana".

"Reza por Juan".

"Querida hermana".

"Hace ya más de un año que no tengo noticias de Juan".

"Parto al Nuevo Mundo".

"Parto tratando de recuperar mi vida".

"Parto en busca de esperanza,

la esperanza de reencontrarme con Juan".

"Pero también tengo miedo".

"Tengo miedo de no volver y, sobre todo, de no volver a verte".

"Te quiero, hermana. Te quiero".

(Balido)

(Balido)

(Balido)

(Cacarea un gallo)

Cartagena es un sitio de paso. Aquí nadie conoce a nadie.

Solo yo me quedo...

para despedir a los que se van

y para recibir a los que vuelven, si es que vuelven.

Aquí dejan testamentos, direcciones...

¿Cómo decís que se llamaba vuestro esposo?

Juan. Juan de Málaga.

Ajá... Y aquí confían también su correspondencia.

Aquí está. Una carta de Juan de Málaga,

para una tal Inés Suárez.

En Sevilla.

Sí, soy yo.

Sí, yo soy su mujer.

Vamos, podéis leerla.

¿Y cuándo llegó?

Hace tan solo unos días, desde Cuzco.

Me temo que vuestro marido fue otro de los que partió al Perú,

atraído por esa leyenda del Dorado.

Un engañabobos

con el que los indios se burlan de nosotros y de nuestra avaricia.

Padre Gregorio, debo ir a Cuzco.

Necesito saber cómo hacerlo.

(JUAN) "Amada esposa".

"El Perú es la nueva Constantinopla".

"En esta tierra no se sabe qué cosa es el hambre porque se coge trigo

y maíz dos veces al año,

y hay más frutas de las que jamás hubierais imaginado".

"También hay minas de oro y plata".

"Gracias a un buen amigo, he hecho amistad con los Pizarro".

"Es nuestra oportunidad para hacer fortuna en esta tierra".

"Sin embargo, daría todas las riquezas de este mundo,

solo por tener un beso vuestro y volver a abrazaros".

"No temáis, muy pronto conseguiré que volváis a reuniros conmigo".

"Hasta la muerte, vuestro Juan de Málaga".

(Graznido)

(Graznido)

¿Sebastián Romero?

Y eso.

Pasa.

Pasa.

Me han dicho que lideráis una expedición hacia el sur.

Quiero ir con vos.

¿Vos?

¿Y qué se os ha perdido allí?

Eso no os importa.

Sí.

Sí que me importa.

Puesto que yo soy el jefe y patrón de esta expedición.

¿Y bien?

Quiero viajar al sur.

Quiero viajar a Cuzco en busca de mi marido.

(RÍE)

(RÍEN)

¡Va en busca de su marido!

¡Qué valiente!

Señora,...

id a fregad vuestras escudillas.

Vuestro marido está muerto,

o peor,

le capturaron los indios y ahora anda por la jungla

con un hueso en la nariz y un harén de indias detrás.

Ya lo he visto otras veces.

Quiero ir de todas formas.

Me temo que esto no es suficiente.

Es todo lo que tengo.

Yo creo que no.

¿Y este collar?

Es una baratija, no tiene valor.

Lo quiero. ¡Ya os he dicho que no tiene valor!

¿Por qué lo queréis?

Porque para mí puede que no tenga valor,

pero para vos,...

para vos sí.

No.

No.

Permitidme,...

os lo suplico.

(SOPLA)

Os advierto que serán marchas agotadoras por la jungla

y que no me haré responsable de vos si os retrasáis o ponéis enferma.

En el caso de que... Dios no lo permita,

fuerais secuestrada por los indios salvajes,

una mujer...

tan bella...

como vos,

no quiero ni imaginarme lo que os harían.

¡Salimos mañana al alba junto al fortín!

Dormid bien.

(RÍE)

¡Vamos, ponme otra jarra!

¡Alegría, que esto no es un funeral!

-Salud.

¡Vamos! ¡¿Qué pasa?!

¡Avancen!

¡¿Qué pasa, escoria?!

¡El que retrase la marcha ya sabe lo que le va a suceder!

¡Vamos!

¡Vamos, bastardo!

¡Más rápido!

¡Más rápido! ¡Vamos!

¡¿Qué pasa?!

¡Apartaos!

¡Moveos! ¡Vamos! -(SE QUEJA)

¡Levántate!

¡Vamos!

¡Esto es inhumano!

¡Le vais a matar! ¡Llevamos días sin parar de andar!

¿Acaso pensabais que el Nuevo Mundo era mejor que el Viejo?

¡Vamos, bastardos! ¡¿Qué pasa?!

(Los monos chillan)

¡Tú!

¡Arriba!

(Suena el agua del río)

En esta jungla,

hasta el ser que parece más inofensivo, puede ser mortal.

No hay que fiarse.

Esa rana era venenosa.

Solo tocarla, os habría matado en dos días.

No lo olvidéis.

¡Vamos! ¡Avancen!

¿Qué es esto, la procesión de Corpus Christi?

¡Vamos!

¡Vamos! ¡Muévanse!

¡Vamos!

-¡Vamos! -¡No os rezaguéis!

¡Venga, más rápido!

¡No os paréis!

(Graznidos de pájaros)

¡Vamos, bastardos!

¡Vamos! ¡Os voy a matar a todos!

Señora, por favor, sentaos.

Hace noches que quería pasar una velada con vos.

¿Tenéis hambre?

Las marchas por la jungla despiertan el apetito.

¿Un poco de vino?

Por vos,...

señora mía.

¿Un poco más?

Quería disculparme con vos.

La forma en la que me comporté el otro día...

No vayáis a creer que soy un salvaje.

Ya sé...

Ya sé lo que pensáis.

¿Si no soy un salvaje, cómo es que trato a los indios así?

Bien.

No son seres humanos,...

puedo hacer con ellos lo que me plazca.

No os da derecho para tratarlos de esa forma.

¿Sabéis?

Cuando llegué a esta tierra,

yo era pobre,

la gente me despreciaba,

pero ahora... ahora me respetan.

Os tienen miedo.

(RÍE)

¿Acaso no es lo mismo?

Si me permitís, me gustaría retirarme a descansar.

Antes de que os vayáis,

quisiera haceros un regalo,...

si me permitís.

Para vos.

El que seáis traficante de esclavos puede haceros pensar

que todo en esta vida tiene un precio, pero no es así.

Buenas noches tengáis, señor Romero.

(ESCUPE)

¡Puta!

¡Vamos, rápido!

¡Vamos, escoria!

¡Vamos!

¿Estáis bien?

¿Qué pasa?

¿Por qué paramos?

Vamos, vamos.

Vamos.

Apartaos.

¡Apartaos!

Apartaos.

-(GRITA) ¡No!

¡Sois una bestia inmunda! ¡Era un hijo de Dios!

¿Dios?

¿Qué Dios?

¡Ya os advertí!

¡El que retrasa la marcha y no es útil, será eliminado!

Aquí,

la única religión que conocen estos salvajes,

es la mía.

¡Aquí, yo soy Dios!

¡Vamos, escoria!

-¡Vamos!

-¡Hijo puta, vamos!

¡Venga, vamos!

¡Caminad!

¡Sube!

-¡Vamos!

¡Vamos! ¡¿Qué pasa?! ¡No os retraséis!

¡Vamos!

¡Moveos!

(Graznidos de pájaros)

¡Juan! Mi amor.

Mi amor.

(GIME)

¡Suéltame!

Suél... Quieta.

¡Puta!

No sois más que una puta.

Vas a ser mía.

Ahora el amo soy yo.

¡Suéltame!

¡Ah!

Puta.

(TOSE Y SE QUEJA)

(SE QUEJA)

¡Ayuda!

Tirad esta basura por ahí.

No merecía vivir.

(LLORA)

(LLORA)

¡Mujer!

El indio os llevará a Cuzco.

Tomad.

Creo que os pertenece.

¡Arriba, vamos! ¡Arriba he dicho!

¿Cuánto falta?

Pronto pronto.

Detrás de las lomas. Pronto.

¡Wañuy! ¡Wañuy!

¡No, no, no, no! ¿Adónde vas?

¡Wañuy!

¡Volver! ¿Qué es eso de "wañuy"?

Wañuy. Grande, wañuy.

¡No, no, no! ¡Debo ir a Cuzco!

¡A Cuzco! No, no.

Perdona. No, regresad.

Dime cómo tengo que ir. Seguir el camino.

Allí. No salga del camino.

Allí.

(Disparos)

¡Juan!

¿Señora?

¿Señora?

¿Estáis bien?

¿Dónde estoy?

¿Quién sois? Me llamo Pedro de Valdivia.

¿Cómo habéis llegado hasta aquí?

¿Qué lugar es este?

¿Es Cuzco?

Muy cerca.

¡Aguirre!

-Una mujer. ¿Cómo demonios ha llegado hasta aquí?

-Trae un caballo.

Vamos a sacarla de aquí. No, no, no.

Debo ir a Cuzco en busca... en busca de mi marido.

Tranquilizaos, señora. Os llevaré al Callao.

No, al Callao, no, tengo que ir a Cuzco.

Tengo que buscar a mi marido, ya os lo he dicho.

Sí. Se llama Juan de Málaga, seguro que lo conocéis.

-Cristóbal, ¿Juan de Málaga?

(NIEGA)

-Vuestro marido cayó en batalla

luchando como un valiente para el marqués de Pizarro

contra Almagro.

Pero...

¿No lo entendéis?

¡Cuzco!

¡Debo ir a Cuzco!

¡Cuzco!

Tranquilizaos. ¡Debo ir a Cuzco, allí está Juan!

¡Señora!

¡Juan!

¡Señora!

Mateo de Jumilla...

Juan...

Fernando Murguía...

Francisco Altamirano... Juan...

Manuel Domínguez...

¡Viva Valdivia! -¡Viva!

Don Pedro de Valdivia.

Siempre invicto.

¡Muerte a Almagro! ¡Muerte al traidor!

Matadlos.

¿Por qué han tenido que acabar así las cosas?

-Podemos ser dioses.

Todo lo arreglamos con lo que sale de la tierra.

Tú eres bruja.

"Tú sabes dónde ruge el agua bajo la tierra".

Bienvenida a la fiesta de carnaval.

¡Que suene la música y empiece el baile!

¿Valdivia está aquí también por el oro?

Las mujeres somos para los hombres

un territorio donde plantar una bandera, ¿no?,

y luego pasar a la siguiente conquista.

Elegisteis mal el bando, Valdivia,

con vos a mi lado, hubiéramos conquistado un reino

y seríamos más poderosos que Pizarro.

¿Qué reino es ese?

Chile, la tierra más hermosa del mundo.

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

Esto es Chile, y más al sur, una nueva Constantinopla,

y tú, su reina.

(HABLA EN SU LENGUA)

(Gritos)

Daría lo que fuera por una noche más a tu lado.

No te vayas. Te amo,

doña Suárez.

Te llevaría al fin del mundo si pudiera.

Nunca te abandonaría.

Todo nuevo reino se consigue mediante las guerras

y se amplía gracias a las victorias.

La única victoria se consigue con la destrucción del enemigo.

Salvasteis la ciudad cuando estaba perdida,

en vuestras manos está salvarla de nuevo.

Escuchadme todos bien,

es ella la que manda en esta expedición, y no Valdivia.

¿Estáis dispuestos a obedecerla?

No vuelvas a decirme qué he de hacer.

No hay nada que le guste más que el oro.

Lo sé.

La leyenda de un Dorado es lo que hizo a mi marido venir aquí.

Llevamos dos semanas aquí y nada.

¿Dónde está el maldito oro?

Si tengo que elegir entre mis hombres o los delirios de un loco,

lo haré.

-¡Nos atacan!

¡Nos atacan!

¡No nos rendiremos!

Cortadles la cabeza.

Atravesadlas con una pica y paseadlas por la ciudad

para que todo el mundo sepa lo que sucede a quien ose

desafiar a Pedro de Valdivia, ¡gobernador de Chile!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1: Un nuevo mundo

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Inés del alma mía - Capítulo 1: Un nuevo mundo

07 oct 2020

Tras la muerte de su madre, Inés Suárez vive en Plasencia junto con su hermana Asunción y su autoritario abuelo. Allí conoce a Juan de Málaga, un comerciante del que queda prendada y con el que se casa tras escapar de la casa familiar y viajar a Sevilla, una ciudad viva y próspera, puerta del ‘Nuevo Mundo’. Pero los negocios de Juan no salen como este esperaba y el comerciante se ve obligado a viajar a América para intentar hacer fortuna, dejando a Inés sola y sumida en la más profunda tristeza. Después de más de un año sin saber nada de su marido, Inés decide enrolarse en un barco y zarpa hacia el Nuevo Mundo, iniciando un viaje lleno de penurias que la llevará por el exótico puerto de Cartagena de Indias y la salvaje y peligrosa jungla de Panamá hasta llegar a un Perú en plena guerra civil. Allí, Inés recibirá la peor de las noticias de la mano del Maese de Campo Pedro de Valdivia: su marido Juan ha muerto en batalla y ella se encuentra sola en un mundo desconocido y peligroso.

Contenido disponible hasta 25 de diciembre de 2020.

ver más sobre "Inés del alma mía - Capítulo 1: Un nuevo mundo" ver menos sobre "Inés del alma mía - Capítulo 1: Un nuevo mundo"
Clips

Los últimos 25 programas de Inés del alma mía

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos