Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Joaquín Achúcarro - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

El vivir en el escenario se vive de una manera distinta.

Y eso forma parte también de el estar enganchado,

pero hay que contar también con el miedo escénico.

Y eso forma parte de la profesión

y si puedes llegar a amarlo pues tanto mejor.

Y yo creo que casi he llegado a amarlo.

Yo recuerdo justo antes de salir a tocar

con la filarmónica de Nueva York que estaba muy nervioso,

al pasar por el espejo, le vi a Joaquín Achúcarro y le dije:

¿pero no era aquí donde querías estar? Pues entonces...

Y salimos al escenario a tocar el cuarto concierto que salió muy bien.

El piano es un mentiroso.

Porque aquí vemos todas las teclas iguales

y luego, cuando le miramos las tripas, son todas distintas.

El tamaño de los mazos, el de los apagadores,

el tamaño de cuánto sube y baja el pedal,...

Esto es completamente irregular, todo lo que hay dentro de un piano.

Cada nota es una identidad en sí.

Lo que engaña es que por fuera, esto, parece que son todas iguales.

La música es todo un mundo también,

y el intérprete o el ejecutante somos cada uno un mundo distinto.

¿Por qué el compositor tal escogió la tonalidad tal para la obra tal?

Debussy, cuando Falla le mandó su tarjeta postal, pensó en Granada,

pensó también en La Puerta del Vino, pensó en Las Noches.

¿Y qué tonalidad utilizó? Esta.

En "El Atardecer de Granada", ¿qué tonalidad utilizó? Esto.

Son coincidencias extrañas, que realmente dan muchísimo qué pensar,

sobre la relación que producen entre nosotros una tonalidad

y una sensación nuestra, que se asocia a esa tonalidad.

Yo no sé si ese capítulo de la música ha sido bien estudiado,

porque yo creo que da miedo.

Realmente nos metemos en un mundo que no entendemos bien.

Es una profesión que requiere todo, todo el hombre.

Es decir, primero, la emoción, la sensibilidad, el instinto.

Luego, el conocimiento teórico y práctico,

y el filtro con el cerebro frío.

Y al final, la decisión última de voy a hacer esto de esta manera,

con este piano y en esta sala, y luego la musculatura,

el prepararse para la carera de los 100 metros

o prepararse para la maratón o para el salto con pértiga.

Achucarrón deportista, no. Achucarrón es un pobre aficionado

que saca la lengua cuando se sube a una bicicleta

y se queda sin aire cuando está nadando.

Mucho más de eso no se puede decir de Achucarrón.

Esta peseta que, como ven ustedes, está enmarcada en oro

y que responde a un hecho interesante en la vida del gran instrumentista.

Esto es una peseta. Entonces, todavía era una especie de niño local

que tocaba el piano y la Filarmónica de Bilbao celebraba su cincuentenario

Entonces llegó el momento, después de que gané el concurso de Bercelli,

fue cuando quisieron hacer el primer concierto,

y la Filarmónica de Bilbao pidió prioridad

para que, puesto que mi primer concierto había sido allí,

el primer concierto profesional fuese también allí.

Y esto fue en el año 51.

Y preguntaron qué es lo que querría cobrar

para mi primer concierto profesional y no se me ocurrió,

no sabía yo lo que se podría cobrar.

Entonces decidí que una peseta estaría bien.

Entonces me hicieron una peseta con una inscripción de la fecha.

Toqué el concierto de Mozart con la orquesta de Bilbao

y yo entonces era un niño, y claro, naturalmente tuve mucho éxito.

Entonces, pensé: pues esto es lo que yo quiero.

Pero lo que no sabía yo era donde me metía.

Porque luego ha habido que estudiar,

ha habido que ir cambiando maneras de pensar sobre la música,

sobre uno mismo, sobre... O abogado o economista.

Eso es lo que había que ser.

O médico, que ahí yo tengo una especie de antecedentes familiares,

mi padre, mi tío, mi abuelo, eran médicos.

Pero ya se me metió la idea en la cabeza de que quería ser pianista.

Y después vine a Madrid y estudié música y gané algunos premios,

en España, fuera de España. Y ya la cosa parecía

que la vocación había sido bien escogida

y que la carrera podía funcionar.

La Academia de Siena fue muy importante

porque era prácticamente la primera vez que sabía yo

de la España que quedaba de la postguerra,

porque todavía en el año 49,

todavía no se habían abierto las fronteras prácticamente,

ni se podía entrar, ni se podía salir y había todos esos problemas.

Y eso fue, una salida a un mundo musical

que prácticamente a mi me dejó deslumbrado.

Y coincidí con gente que me ha influido durante toda mi vida,

desde luego.

Todos esos que eran ídolos, que eran como figuras intocables,

se les podía tocar.

Esa sensación de "Ahí va, pero si este es...". Fue fantástico.

Cuando yo estaba estudiando y destacaba porque acabé muy pronto,

todavía creo que tengo el récord en España de la más joven,

acabé con 13 años todo. Y con 8 años ya era profesora de solfeo.

O sea, fui la clásica niña prodigio que no me enteré,

ni nadie me lo hizo notar,

pero obviamente sí, tenía algún tipo de talento en aquel momento.

La primera noticia que yo tuve de la existencia de una Emmita Jiménez

fue cuando yo estaba estudiando virtuosismo en Madrid con Cubiles

y recibí una carta de mi padre

que había habido un concierto en el conservatorio

y que una niña de 12 años o de 10 años, Emmita Jiménez,

que cómo tocaba, que cómo tocaba.

Es que soy muchísimo más joven, no es por nada,

pero entonces los 8 años que hay entre Joaquín y yo se notaban mucho.

Entonces, claro... Y yo para mi Joaquín era...,

le conocía porque ya daba conciertos

y entonces era como la persona de la cual estaba enamorada.

Naturalmente, en aquella época, con 12 o 13 años, ¿no?

Y él no me hacía ni caso, como era perfectamente natural,

porque tenía otros planes. Tenía 20, figúrate.

Ese fue el principio. -Esa fue la primera vez.

Luego nos fuimos encontrando en conciertos.

Y como yo creo que en el fondo Emma es más madura de su edad

y yo soy menos maduro de mi edad, pues casi, casi coincidía la cosa.

Entonces, yo estaba estudiando, yo estaba en Viena,

yo estaba en Salzburgo, estudié en serio,

pero todavía no había hecho ningún concurso.

Había hecho los de Bilbao, y no había hecho nada.

Y Joaquín ya había ganado un montón,

porque antes de Liverpool, había ganado en Italia, París, Suiza.

Entonces, cuando él se fue a Liverpool,

me dijo: si gano, nos casamos. Y claro, ganó,

pero luego tuvo aquella anécdota que tocó un concierto

que según él me llamó y me dijo que había sido una mierda, me dijo.

Y sin embargo, fue maravilloso las críticas y todo.

Y ya ahí, nos casamos.

Quiero decir que yo tenía 19 años cuando nos casamos.

Y ahora tengo 71. Llevo 51 casada.

Fue decisivo el concurso de Liverpool

porque proporcionó mi debut en Londres con la Sinfónica de Londres.

Y ahora, 50 años más tarde,

he vuelto a tocar en Londres con la sinfónica de Londres.

Pero ha sido el DVD del segundo concierto de Brahms.

Lo que supuso para mi aquel concurso fue decisivo,

fue el antes y el después.

Porque después aquello motivó la presentación de Londres,

motivó el que se hablase, motivó que la bola de nieve empezase a rozar

Joaquín está tocando un Nocturno de Grieg, que me gusta mucho,

me lo está dedicando.

Creo.

Es que me gusta muchísimo y lo toca muy pocas veces.

Siempre le digo: ¿Y por qué no lo tocas?

Y mira, ahora lo está tocando.

Hay grabaciones de monstruos geniales

que han interpretado a Chopin estupendamente.

Entonces, yo imagino que si un abogado tiene que defender

un caso difícil, pues va a consultar libros.

Un poco lo mismo.

Es ver este pasaje, ver como ha resuelto Rubinstein

esto que a mi me preocupa.

Yo sigo pegado a esos grandes del siglo pasado.

Es otra cosa que tengo también guardada para toda la vida,

el de que después de que había estado tocando para él, Chopin, Schumann,

Brant, Schubert,... Y no se cansaba. Y yo quise tocar eso,

el Scarbo de Ravel,

pero ya lo he oído a muchos pianistas jóvenes, y la verdad no se qué,...

Y cuando acabé, me dijo: gracias por revelarme esta obra.

Y eso se me ha quedado... Vamos...

Que mi Rubinstein, mi ídolo, me diga eso, fue fantástico.

No es puro virtuosismo, como nunca jamás Ravel es puro virtuosismo,

es muy difícil, pero no es puro virtuosismo.

Para mi, el espectro ese maligno que aparece en Las Noches de Luna Llena,

lo que haces es bailar un vals grotesco.

Esto se suele tocar más o menos así.

Para mi, esto es un vals.

Esto es mucho más sarcástico, mucho más maligno, mucho más grotesco

Yo entiendo que se exagera la velocidad en Scarbo.

Y que todos estos pasajes,

por ejemplo, estos otros que hacen como una oleada de miedo.

Esto es... Yo creo que eso es lo que quiso Ravel.

Toda la vuelta de Joaquín a los DVDs y a los CDs y a grabar

es por culpa de nuestros hijos, porque él no quería.

Le han dado un ataque casi de guerra total,

de decirle: padre, esto no puedo ser.

Tienes que dejar un legado de cómo estás tocando y no hay derecho,

y no se qué. Le empujaron como hace 10 o 12 años a empezar otra vez.

Aprovechamos que hubo la enorme suerte

de que la Filarmónica tuvo esa fecha libre.

Había que hacerlo todo en un día.

Es una obra genial realmente, Las Noches en los Jardines de España.

Naturalmente, por eso sigue, porque es una obra genial.

No es un concierto para piano

en el sentido que se tiene de los conciertos bombásticos y rimbombantes

que se escribieron en el siglo XX,

no es tampoco el concierto clásico de Mozart o Beethoven,

pero es algo muy especial.

Es algo tan... Nos toca tanto, que ahí sigue y seguirá, claro.

Curioso que...

Este acorde, que es el que emplea Falla,...

Y en este momento, me estoy dando cuenta,

hablando de noche y luna y luz,

esto es lo que Debussy emplea en su Claro de luna.

Y eso es lo que Ravel emplea en su Ondina,

que el poema empieza diciendo que la luna se refleja sobre el lago

y si hay una manera más explícita de decir como la luna se refleja

sobre un lago que esto...,

que venga alguien y que me lo diga.

Pero la coincidencia de que esto, luna, noche, nocturno de Chopin,

el preludio.

Entonces, esta atmósfera

que, de repente, se interrumpe con un chorro de luz

que es la entrada del piano...

Incluso los músicos de la orquesta estaban emocionados

porque descubrieron Las Noches en los Jardines de España,

que no lo habían hecho nunca.

Claro, es una orquesta de un tamaño y una profesionalidad y de una fuerza,

y bueno, el director preguntándome que es lo que yo quisiera

que la orquesta hiciese.

Yo le pedí dos pianísimos y me los hicieron como de morirse.

El final del primer tiempo y del último.

Había motivo para estar emocionado,

porque realmente decir: bueno, esto ya está, ya está hecho.

El niño gordo que viene a pedirme un autógrafo,

luego creció, y a lo largo de los años

hemos hecho bastante música juntos, claro,

y siempre entendiéndonos perfectísimamente bien.

Y me recordaba a mi, como eso, como un señor que había acabado de dar

un gran recital en Liverpool,

y él era un niño pequeño y me vino a pedir la firma.

Es graciosísimo eso realmente.

Cuando va, la vida va caminando.

El Teatro Real es algo fantástico.

Tal y como está ahora, además, la sensación de salir

y de ver todo aquello lleno, es magnífico.

En el orden del programa, había puesto el homenaje a Debussy de Falla

que es una habanera.

Parece mentira que una danza como la habanera

pueda ser una marcha fúnebre.

Y Falla lo consiguió porque escribió un homenaje a Debussy

de una especie de dolor profundo y como de melancolía contenida,

de ganas de llorar aguantadas en esa habanera.

La alusión que hace a Debussy es que, en su Atardecer en Granada,

Debussy empleaba este tema.

Y Falla, en su habanera mortuoria, acaba con ese tema de Debussy.

Lo que Falla tenía en 1909 en París, eran esos amigos

que era Ravel, Debussy, Polduca, Satie, Ricardo Viñes,

que fue el que estrenó las piezas españolas de Falla

y estrenó también el Gaspard de la Nuit de Ravel

en un mismo recital.

Lo divertido de esos valses nobles

es que cuando Rubinstein los tocó, los estrenó en Madrid,

le patearon y le abuchearon.

¿Entonces, quién aguantaba esto?

Parece que uno está... haciendo así con el piano.

Y sin embargo, tiene que...

Las orejas y los oídos del público de entonces

ni en Madrid ni en ningún otro sitio.

Es decir, no estaban preparados para esto.

Es fantástico.

Esto ya lo adaptamos, lo digerimos, sabemos de qué se trata.

Cada nota que escribió estaba pesada, sopesada, meditada,

cada cosa que dejó Ravel es inapelable, una obra maestra.

Esta jotica navarra me trae unos recuerdos extraordinarios.

Y ayer, hablando con Montserrat y con Joaquín,

que son absolutamente dos ángeles

y además que dicen: sí, hombre, hacemos lo que sea.

Estudiamos esta jota y se la vamos a interpretar

al piano, Joaquín, y Montserrat y yo cantándola, si nos permiten.

Estuvo muy bien aquello, sí.

Montserrat se llevó a su casa la partitura

y yo me quedé sin partitura aquella noche,

intentando recordar como habían cantando la jota,

y luego, pues...

Algo así.

El portamento de Montserrat, cuando canta esa jota, es fantástico.

Y la voz de Plácido, Dios mío.

Qué gente que hemos tenido, qué maravilla.

(Cantan).

Lo único que le puedo decir es que es un artista que admiro muchísimo,

y que sí, yo creo que es renovarse o morir.

Yo creo que en este mundo de la música,

sobretodo cuando llevas tanto tiempo, tienes que encontrar nuevas cosas,

nuevas facetas, porque el público siempre espera algo nuevo,

y Joaquín pues lo hace con un sonido maravilloso,

con una madurez extraordinaria.

Hemos tenido la suerte de que hemos hecho música juntos,

y cuanto más me gustaría que podríamos hacer más.

Nuestras tournés ahora pueden ser hoy en Madrid, mañana en Montevideo,

al día siguiente en Santiago de Chile y luego, no sé.

El avión a reacción a cambiado el tamaño del mundo, desde luego.

Las cosas están en mi casa de Bilbao, donde no estoy nunca,

pero están allí, en la primera, que es la que yo considero nuestra casa,

los dos, porque nuestros hijos han nacido ahí.

Y una palmerita que era así pequeñita cuando llegamos en el jardín,

ahora ha pasado cuatro pisos.

Entonces tienes como el devenir de tu vida está en esa casa.

Vamos a decir que tengo otro cepillo de dientes aquí en Madrid

y otro en Londres. Pero, no sé.

Quiero mucho a Bilbao, naturalmente,

y me siento bilbaíno de arriba a abajo,

pero es que quiero mucho a todos los demás sitios donde estoy.

Quiero mucho a Madrid, quiero mucho a Londres, quiero mucho a Dallas,

donde llevo casi un cuarto de siglo dando clases.

Viajo a las otras casas y a los otros sitios con maleta.

Y tengo lo clásico, el cepillo de dientes, un pijama, las cosas básicas

Pero no... Empecé a dejar zapatos aquí, el frac allí,

y al final no me acordaba en qué sitio había...

Era imposible mantener aquello.

Así que dije: fuera, de visita en todas partes, menos en Bilbao.

Joaquín es una persona facilísima de convivir,

facilísima si le dejas tocar el piano,

y no le vas con ninguna otra cosa.

Si él está con su música, no da qué hacer, como decía mi madre.

Pero la verdad es que lo que no puedes hacer

es ir a donde él con cualquier otra cosa,

porque todas le parecen una pérdida de tiempo.

Entonces, yo me ocupo de ese lado,

y como ya sé que si quiero verlo feliz

le tengo que dejar estudiar, pues estudia.

Ahora, he dejado de tocar, y por lo tanto, no estudio.

Si no tienes una meta, como la vida es tan complicada, no estudias.

Pero sí estoy con él. Quiero decir, lo que él está estudiando

yo lo estoy siguiendo desde donde sea que estoy,

en el despacho,...

Y de vez en cuando, digo: le voy a decir tal cosa, a lo mejor le ayuda.

Además, ella sabe lo que yo quiero y tiene además su criterio,

tengo que decir que a veces mejor que el mío.

Pues... Hay un diálogo, hay una comunicación,

hay muchísima discusión, por supuesto,

porque cada cual defiende su punto de vista a capa y espada,

pero el resultado final es que, efectivamente,

ahí hay una manera de contrastar lo que si está bien o no está bien.

Yo llevo muchos años en amistad con este instrumento,

y por cierto, este instrumento en concreto es magnífico,

pero las cosas que pueden pasar con el piano y con el sonido

y como el piano se puede quejar si le tratas mal,

es una cosa que yo ya no sé si estoy hablando con un trozo de madera

o con un ser pensante.

Es eso. Solamente tenías que cambiar de...

Yo con Joaquín he hecho obras de mucho virtuosismo,

es un pianista que sabe cantar en el instrumento.

Es un artista que canta con el piano.

¿Cómo se puede explicar la técnica? Pues lo que decía Liszt,

la nota justa, en el momento justo, con el sonido justo.

Yo añadiría: Y preparando la siguiente nota lo mejor posible.

Joaquín siempre ha sido de trabajar más,

ver donde consigue formular lo que la música exige

en una forma inteligible, y por eso es una persona que trabaja muchísimo

y consigue resultados excepcionales.

La gente que te dice: pero si está escrito en el papel.

Pues haz lo que está escrito en el papel. Pues sí, pero...

Se puede hacer lo que está escrito en el papel de muchas maneras,

que efectivamente hay cosas muy delicadas

y son difíciles porque son delicadas.

Pero no es porque simplemente hay que hacer explotar al piano,

al contrario, hay eso, esa especie de intimidad y esa especie de delicadeza

que requiere tanta eficacia muscular

como esos otros conciertos que rompen el piano.

Tengo que hablar del concierto de Schumann.

Llevo prácticamente toda mi vida pianística dedicado a él,

todavía con cosas que me tiene que decir

y con muchas ganas de tocarlo y de seguirlo tocando.

Porque es algo que durará mientras dure el piano

y mientras dure la humanidad que nosotros conocemos,

en tanto que no nos transformemos en robots o en extraterrestres

o quién sabe qué.

Esto es una parte del acerbo de la humanidad.

Esta enseñanza o maravillosa aventura de recalar en Dallas,

en la universidad, y de estar enseñando,

a mí me ha enriquecido enormemente,

me he dado cuenta de la cantidad de personalidades distintas,

de pianistas distintos que vienen de una parte, que vienen de otra,

que vienen de China, de Corea, de Rusia, de Canadá,...

Cada uno con una escuela distinta,

con una... como decir, educación distinta

y con una especie de filosofía distinta de no sólo sobre la música,

sino sobre la vida.

Y luego, el contacto diario con esta gente que tiene sueños

y que quiere progresar y que quiere afirmarse

y que quieren hacerlo. Eso ha sido tremendamente enriquecedor.

Y luego, la respuesta de Dallas,

que gente de Dallas ha dado su tiempo y su dinero

para crear esta fundación Joaquín Achucarro,

para ayudar a estos jóvenes pianistas,

por lo menos al principio de su carrera,

proporcionándoles la manera de actuar en público, etc.

En la universidad donde yo enseño, hay cinco cuadros de Goya,

cinco también de Velázquez, Rivera, Murillo,...

Entonces, la relación entre Dallas, la universidad, España,

y las pinturas, las artes, toda esa especie de toma y daca que hay

y de, vamos a decir, de comercio intelectual, ha sido estupendo.

Todo lo que me ha pasado en Dallas ha sido verdaderamente importante,

pero realmente ha sido algo extraño.

Hasta me parece extraño por lo bonito, por lo maravilloso.

Es un pianista inmenso, pero es una persona inmensa.

Es de una calidad humana excepcional.

Y la preocupación siempre por aspectos musicales,

siempre dándole vueltas cómo frasear esto, cómo hacer esto,...

Es un personaje que está exprimiendo siempre, siempre, siempre,

como si fuera un chaval. O sea que pienso que es admirable.

Es de los artistas admirables

y de los ejemplos admirables que tenemos en nuestro país.

Joaquín, quizás se puede decir, sin ofenderlo, es una persona madura,

de madurez, tanto con la vida que como artista sigue pendiente

de que hay que trabajar más, hay que trabajar más.

Así es que felicidades y qué bien los llevas, chaval.

Vamos a decir que esos 80 años los podemos decir en Francés,

quatre vingts, que son 4 veces 20, que suena mucho mejor.

Pero bueno, adelante, que maravilla, felicidades.

Si Mozart hubiese vivido 80 años,

pues a lo mejor hubiese llegado él sólo al dodecafonismo,

por evolución interior, no lo sé.

En mi caso, sigo descubriendo cosas que me dice el piano.

Si pones el pedal aquí o pones el pedal allá,

este ahora suena mal, ahora suena bien.

No tira cornadas, pero el piano sí,

unas veces te está mirando de mala manera, sí.

Yo los pianos los divido en tres categorías, el aliado,

el enemigo y el traidor.

El traidor es el peor

porque al principio parece que te está haciendo caso,

durante el ensaño parece que está bien,

luego algo se ha torcido, algo ha pasado,

y durante el concierto hay que estar toreando a ese toro.

Quizá por eso es tan emocionante la profesión de salir y tocar

y jugártela ante un auditorio.

A mi lo que me ocurre es que me gusta,

es decir, sientes el miedo, pero en el fondo sientes la atracción

de establecer un contacto y de trasmitir algo

y de recibir después la respuesta de pensar: he dado algo.

Eso es lo importante.

Yo creo que el final este de "he dado algo",

me parece que puede ser el final de todo el diálogo,

porque es de lo que se trata nuestra profesión.

Imprescindibles - Joaquín Achúcarro

51:09 23 ene 2017

El programa recorre la trayectoria vital y profesional del pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro, a través de una larga entrevista, en la que nos desvela los secretos de su depurada técnica con el piano.

Histórico de emisiones:
07/12/2012

El programa recorre la trayectoria vital y profesional del pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro, a través de una larga entrevista, en la que nos desvela los secretos de su depurada técnica con el piano.

Histórico de emisiones:
07/12/2012

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  • Delibes, la X de Max

    Delibes, la X de Max

    59:00 pasado domingo

    59:00 pasado domingo Cuando Miguel Delibes conoció al amor de su vida, Ángeles de Castro, empezó a firmar sus primeras obras con el acrónimo MAX. En realidad, era una simple y romántica ecuación donde M era Miguel, A era Ángeles y X era la incógnita que el futuro podía deparar a la joven pareja. Décadas después la incógnita estaba totalmente despejada. Una exitosa y prolífica carrera literaria y una estirpe de 7 hijos, hasta que en 1974 la enfermedad se llevó a Ángeles y desequilibró para siempre la ecuación. La "Señora de rojo sobre fondo gris" es una de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde, en un ejercicio de sinceridad, expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa. La figura de Ángeles de Castro es el hilo conductor del documental que cuenta con el privilegio añadido de la participación del actor José Sacristán, amigo personal del escritor, y que pone en escena en estos momentos la adaptación teatral de la obra.

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  • 2:42 27 sep 2020 ¿Por qué Lluís Pasqual no ve sus funciones de teatro? “No lo puedo soportar”, afirma en Imprescindibles. Él es espectador durante los ensayos “cuando llegan los espectadores de verdad, yo ahí no tengo papel”. El dramaturgo prefiere escuchar sus obras y no verlas. Además, Pasqual dice que si las ve, se siente culpable de lo que hagan o dejen de hacer los actores y actrices sobre el escenario.

  • 2:30 27 sep 2020 Lluís Pasqual cuenta en Imprescindibles que cuando era pequeño le enviaban al pueblo de Viladrau porque era asmático y le obligaban a echarse la siesta pero a él no le gustaba. Un día, mientras debía estar durimiendo, encontró un disco de María Callas cantando dos singles de ‘Norma’. En ese momento descubrió su afición y admiración por la ópera. El dramaturgo explica que durante tres semanas estuvo escuchando una hora diaria las dos canciones. Años más tarde, se convirtió en director de este género.

  • 2:12 27 sep 2020 En Imprescindibles Antonio Banderas explica Lluís Pasqual le dio una oportunidad que le cambió su vida. El malagueño había decido volverse a su ciudad natal porque se había quedado sin dinero. En un bar se encontró con Alicia Moreno, que trabajaba en el Centro Dramático Nacional, y le preguntó que había que hacer para entrar allí. Al día siguiente estaba en el escenario delante de Pasqual. Tardaron semanas hasta que le llamaron para volver a reunirse. Finalmente, consiguió un papel en ‘Diálogo del Amargo’. “Eso cambió mi vida, pero literalmente”, dice Banderas.

  • 1:51 27 sep 2020 Para Lluís Pasqual, Lorca es el gran autor de teatro español de todos los tiempos. El dramaturgo catalán quiso demostrar que “existen muchos Lorca”. Solo se conocía una parte de Lorca, de hecho, cuando se hablaba del poeta, siempre aparecía alguien con un quiebro gitano. Sin embargo, “no se parece nada ‘Doña Rosita la soltera’ al ‘El Público’”, añade. Según palabras de Pasqual en Imprescindibles, el franquismo se intentó apoderar de Lorca pero no pudo: “pudo más él”.

  • 1:32 27 sep 2020 En Imprescindibles el actor Albert Boadella explica cómo Lluís Pasqual le ayudó a huir del país cuando le detuvieron por un presunto delito de injurias en 1977 por La Torna. Pasqual le consiguió un carné de identidad francés falso y le llevó en coche hasta Francia. Ante tantas llamadas al extranjero, el dramaturgo explica que Pedro Almodóvar, que trabajaba en Telefónica, le ayudó a que no constaran en la factura...

  • 57:57 19 jul 2020 Familia, amigos y escritores como Javier Cercas o Sergi Pàmies ayudan a dibujar este retrato del autor catalán. La concesión el 23 de abril de 2009 del Premio Cervantes a Juan Marsé no hizo sino subrayar la importancia de este escritor en nuestra literatura. Generador de una obra personal e intransferible que ha ido dejando a su paso adeptos, críticos convencidos, lectores fieles y compañeros de profesión que reconocen y exhiben orgullosa la influencia que obras como Últimas tardes con Teresa o Si te dicen que caí dejaron a su paso. Nada seria igual en la literatura española si no hubiera existida Juan Marsé. Tampoco lo sería la visión que su ciudad, Barcelona, tiene de sí misma. Ni el recuerdo de la durísima posguerra que hubo en este país. Histórico de emisiones: 19/09/2010

  • 00:56 26 jun 2020 Después de más de 50 años sobre el escenario, Imprescindibles homenajea a Ángel Pavlovsky con un documental en el que el artista argentino repasa su carrera escénica, sus vivencias personales y explica cómo creaba sus obras. Además, el audiovisual hace un seguimiento del espectáculo que preparó a finales del 2018 en La Gleva Teatre de Barcelona, después de 5 años de su retiro y de una ausencia total en la vida pública.

  • Trailer de

    Trailer de "Pavlovsky"

    00:36 25 jun 2020

    00:36 25 jun 2020 Ángel Pavlovsky repasa su carrera y algunas de sus peripecias personales en Imprescindibles. Para la ocasión, prepara un espectáculo que es la despedida de su personaje "La Pavlovsky". ¡Aquí tienes un avance del documental que se estrena el 28 de junio, el Día Internacional del Orgullo LGBTI!

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