Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Javier Reverte, el amigo de Ulises - ver ahora
Transcripción completa

(RECITA EN GRIEGO CLÁSICO)

"Háblame, oh, diosa,

de aquel hombre de multiforme ingenio

que por muy largo tiempo anduvo errante,

tras haber destruido la sagrada ciudadela de Troya

y conoció las ciudades y el modo de pensar

de numerosos hombres".

(MUJER) "Ahora, sitúese en el centro del círculo".

"Tres, dos, uno".

"¿Le gusta esta foto?".

"Confirme con la tecla 12 para realizar la fotografía".

¿El viaje para qué es?

Sobre todo, para conocer a otros y para conocerte a ti mismo.

El propio acto de creación, la literatura,

yo lo entiendo, además, como un acto de conocimiento,

no solo de contar una historia a alguien, que también,

sino como un acto de reconocerse y de comprenderse a uno mismo

y de comprender también lo que es un poco el sentido de la vida,

de este caos que es el vivir.

Buenos días, Fabio. Buenos días, don Javier.

Los padres nos influyen más de lo que imaginamos.

Y, a lo mejor, alguna vez, en la vida ni siquiera descubrimos

en qué nos pudieron influenciar en un momento concreto.

Mis padres admiraban, sobre todo, la figura del escritor.

Y yo, de alguna forma, quise emularlo

y ser esa figura que mis padres admiraban tanto.

El escritor que yo quería ser y que empezó a alistarse muy pronto.

Yo creo que no quise ser otra cosa...

Sí quise ser otra cosa.

En un momento, cuando tenía cinco o seis años,

le dije a una tía mía que quería ser explorador.

Y ella me dijo: "Si está todo el mundo explorado".

Otra vez, le dije que quería ser misionero.

Fíjate, yo que no creía en Dios y me llevaba tan mal con los curas.

Pero me gustó la vida de misionero,

eso de irte mundo adelante, a selvas ignotas,

a parajes extraños.

Pero, aparte de eso, siempre quise ser escritor.

¿Y ese escritor cómo se fue gestando?

Pues de una manera natural. Sobre todo, leyendo.

(Música suave)

Cuando leía a un autor, lo consideraba casi un amigo mío.

Y decía: "Mis amigos de los anaqueles".

Mis amigos de los anaqueles pueden tener muchos siglos de existencia.

Homero es uno de mis amigos de los anaqueles,

con su "Ilíada" y su "Odisea".

Y vivió hace...

Pues 1800 años antes de Cristo.

Tenemos un escritor de casi 4000 años

que es un amigo mío.

Yo estoy leyendo a Homero y lo siento como muy próximo a mí.

(Música alegre)

Hola, buenos días. Buenos días.

¿Quién fue el primer hombre o ser humano que ideó un mapa?

Porque es una cosa que te hace pensar.

¿Cómo se le ocurrió a nadie mirar el mundo desde arriba?

Estamos acostumbrados a verlo en horizontal,

en todo caso, mirando hacia el cielo.

Pero cuando miramos hacia abajo, vemos nuestros pies y poco más.

¿A quién se le ocurrió hacer una visión global de la Tierra

vista desde arriba?

Pues el ser humano que lo hiciera, evidentemente, era un genio.

Pero, además, era un genio que supo ver algo que veían todos,

porque los mapas, inmediatamente, todos los hemos reconocido

como un elemento que forma parte de nuestra vida.

Todos ya sabemos qué es un mapa.

¿Está en la naturaleza humana?

Pues quizá sí, quizá la visión de la Tierra desde arriba

está en la naturaleza humana, porque, por ejemplo,

se cuenta mucho que los primeros exploradores polares,

perdidos en el lejano norte,

consultaron con una vieja, no dice "una vieja", una mujer,

y empezaron a dibujarle un mapa para que los orientara.

Y la mujer reconoció lo que era un mapa

y los orientó.

Yo recuerdo a Joseph Conrad, cuando decía que tenía en su casa

un globo terráqueo, lo hacía girar, lo miraba.

Y en un momento veía que en África había lo que llamaba

un gran espacio en blanco, que era la zona del centro de África,

que no había sido nunca explorada.

Y decía: "Cuando yo sea mayor, iré allí".

Y, al final, fue, fue al Congo y tal...

"Cuando sea mayor, iré allí" es una frase que me gusta bastante.

(Música suave)

Bueno, que me voy a ver a Ulises. Hasta luego.

(MUJER) Dale recuerdos. Vale, se los daré.

Hola, buenas tardes. Buenas tardes.

Me va a llevar al aeropuerto. Sí.

¿A qué terminal va usted? Pues a la T4.

Yo un viaje lo preparo siempre en función de la emoción.

Para mí, ir a un lugar no es desplazarme a un sitio lejano

en el que hay unas ruinas bonitas,

hay unos paisajes espléndidos.

Yo tengo que tener detrás una emoción.

Generalmente, es una emoción literaria.

Durante unos meses, estoy leyendo todo lo que puedo

sobre esos lugares a los que voy a ir,

sobre la historia de ese país o países que voy a visitar.

Leyendo, sobre todo, historia y literatura.

También mucha literatura.

Qué literatura se ha producido en un momento determinado.

Me hago una ruta, un ruta que voy, teóricamente, a seguir.

Compro un billete de avión de ida y vuelta.

Reservo un par de noches de hotel, no muchas más.

Y siempre saco un billete de un estilo muy peculiar,

de los penalizables.

Quiere decir que si cambias el regreso para delante o para atrás,

te penalizan con una cantidad, pero te vale el que llevas.

Siempre me han penalizado.

Una vez que tengo todo eso, tengo esa ruta preparada,

pues tiro para delante,

con un cuaderno de notas pequeño que llevo siempre en mi bolsillo

y en el que voy tomando notas constantemente de lo que veo.

Yo, en un viaje para escribir un libro, puedo perder todo,

puedo perder la ropa, el pasaporte,

puedo perder el dinero, la máquina de fotos, pero no las notas.

Si pierdo las notas, he perdido el libro.

Recuerdo que, bajando el río Yukón,

cuando hice el libro "El río de la luz",

pues mi barco volcó, mi canoa, en la que yo iba navegando,

la canoa volcó, salí nadando,

pero todas mis cosas se fueron al agua.

Evidentemente, las recuperamos río abajo.

Pero las bolsas estancas estaban un poco mal y entró el agua.

Mis cuadernos se mojaron.

Por fortuna, no se borró la tinta.

Entonces, los tuve, mientras secaba la ropa, colgados.

Es lo que miraba con más cuidado,

más que la ropa, a ver si se secan...

(Agua en la ducha)

(CANTURREA)

El viaje, evidentemente, está planeado, pero no todo.

Como suelo irme dos o tres meses,

hay momentos en que me aparto del camino o que surge una idea nueva

o que surge, en un momento, una historia que me interesa seguir

o una ruta distinta.

Entonces, la sigo.

(TARAREA)

"Good night". "Kalispera, sir".

"May have...".

"I don't know, perhaps...".

"Thank you".

El personaje lo inventan las tragedias griegas, los griegos.

Hasta entonces, el personaje es una mezcla de mito,

una mezcla de personaje... de alguien mágico

que recorre en distintas ocasiones los caminos del mundo,

como Gilgamesh, el héroe asirio.

"Promios agapise...".

("Romios agapise romia")

Pero lo que es el personaje,

con sus pasiones, sus significaciones,

su manera de ver el mundo, distinta a la de otros personajes,

su manera de interpretar la vida,

su actuación, su forma de actuar sobre las cosas, eso es griego.

(CANTAN EN GRIEGO)

(TARAREA)

Yo tengo el convencimiento de que todo artista,

plástico o literario,

incluso todo hombre de ciencia, toda persona de ciencia,

al menos una vez en su vida, debería venir aquí,

a Atenas, a este lugar,

y sentarse un ratito quizá en este monte Licabeto

y contemplar el paisaje de esta ciudad que ha dado tantísimo,

no solo que ha dado tantísimo, que ha creado tantísimo

el sentir, el ser

y la intimidad y la esencia del mundo occidental.

De alguna manera, todos somos griegos,

en el momento en que hemos empezado a ir avanzando

en el camino de la sabiduría y en el camino de la creación,

porque son ellos, los griegos...

Sobre todo en los siglos anteriores a Cristo, el siglo V,

esta ciudad se convierte en el centro

de todas las maravillas imaginables

para cualquiera que, como yo, crea que la actividad artística

es uno de los elementos que configuran más el alma humana.

Solo imaginar lo que era pasear por esta ciudad en el V a. C.,

por ese ágora, por aquella acrópolis.

Imaginar que podía uno cruzarse en una esquina con Píndaro

y, en la siguiente, encontrarse con Platón.

En la siguiente,

está Sócrates sentado con unos amiguetes tomando un café.

(Música tradicional griega)

(HABLA EN GRIEGO)

"Parakaló". Un frapé.

(HABLA EN GRIEGO)

(Música tradicional griega)

Los que se llaman a sí mismos "viajeros"

suelen desdeñar a los que califican de "turistas".

No es mi caso,

porque nunca he pensado que la Tierra sea solo de mi propiedad

tal y como pueden pensar algunos de ellos.

La vida es muy contradictoria.

Mucha gente afirma detestar el turismo,

a veces, incluso, los turistas.

Mientras que, de una forma o de otra, todos lo somos.

incluidos los que se califican a sí mismos de "viajeros".

En todo caso, la palabra "turista" viene del término francés "tour",

que significa "vuelta".

Y eso es lo que hacemos casi todos los humanos

a lo largo de nuestra vida, dar vueltas.

(Música clásica)

(Música griega tradicional)

A mí me parece que, de alguna manera,

los libros nos enseñan a vivir.

Y, de alguna forma,

a mí los grandes libros que me han impresionado

me han enseñado a ser de otra manera

o a pretender ser de otra manera, por lo menos.

Desde los clásicos españoles, por supuesto.

Quién va a volver la espalda a nuestro gran Cervantes.

Pero también los libros antiguos, esos viejos clásicos

que nos parecen todavía hoy tan modernos, como Homero.

Yo leo con frecuencia la "Odisea" o leo con frecuencia la "Ilíada"

y me parece que estoy leyendo a un contemporáneo,

alguien que me está contando cosas que, realmente, me llegan al alma

y me hacen reflexionar sobre la vida.

Uno reflexiona sobre la vida, no solamente

a partir de lo que podría ser el pensamiento teórico

o el pensamiento abstracto, sobre las grandes ideas.

Uno reflexiona también sobre la vida a partir de pequeñas cosas

y a partir de los sucesos más cotidianos,

a partir de sus propios sueños

y a partir de los ejemplos que encuentra en la gente que le rodea

y que encuentra en los libros que lee.

Pertenecía a una familia de clase media baja,

no tenía dinero.

Pero, sin embargo, mis padres,

tanto mi padre como mi madre, le daban un gran valor a la cultura.

Eran dos grandes lectores,

distintos uno de otro, pero dos grandes lectores.

Mi padre leía mucho los clásicos, le encantaba leer los clásicos.

Y era un hombre que había terminado el bachiller y gracias.

Mi madre, que yo creo que no terminó el bachiller,

era gran lectora de novelas.

Entonces, mi casa estaba llena de libros.

Y, desde que éramos pequeños, mis padres empezaron a darnos libros,

y muy adaptados, además, a la edad que teníamos.

A mi padre nunca se le ocurrió darme "El Quijote" con diez años.

Y mis autores de entonces, quiénes iban a ser.

No solamente las versiones infantiles de los grandes,

sino que leía mucho a James Oliver Curwood, por ejemplo,

que escribía de cacerías en el Canadá.

P. C. Wren, que escribía historias

en las que se basaron algunas películas como "Beau Geste".

"Beau Geste", "Beau Ideal", "Beau Sabreur", novelas de aventuras.

Yo leía muchísimo de aventuras.

Mi lectura fundamental eran las aventuras,

que podían ser en Alaska,

que podían ser en África,

en el lejano Oeste americano.

Y quizá de ahí viene mi vocación viajera,

de ir a los lugares donde esas aventuras de niño,

que viví leyendo,

las repetí viviendo,

pateando los lugares donde estuvieron aquellos escritores.

Hay un tipo de escritor, como Mark Twain,

como Jack London, Joseph Conrad, Albert Camus,

gente que yo admiro mucho como escritores

y que son capaces de, en su narrativa,

a través de la acción, pintar el corazón de muchos seres humanos.

De modo que tengo dos mecanismos de trabajo.

Uno, lo acumulado por lo leído.

Y otro, lo vivido, que voy llevando en el camino,

encontrando en el camino.

Luego, a la hora de escribirlo,

hay veces que nada más llegar del viaje me pongo a escribirlo,

pero otras veces no, pueden pasar incluso años.

Cuando me siento aquí, en Valsaín, o en Madrid a escribir,

todo eso tienes que ordenarlo literariamente.

Y ahí está más el trabajo del escritor

que en ninguno de los otros elementos,

porque, hablando de un libro de viajes,

evidentemente, tú estás escribiendo de la realidad,

pero es una realidad que tú alteras.

No la alteras para falsificar,

la alteras para valorarla literariamente.

Yo escribo mis libros entre Valsaín y Madrid.

En Madrid tengo mi casa muy preparada para mi escritura.

Tengo un buen despacho, tengo los libros de los que echo mano.

Y aquí, en Valsaín, tengo la posibilidad

de aislarme prácticamente por completo.

Entre otras cosas, porque no me va muy bien la cobertura. (RÍE)

Con lo cual, aquí me aíslo mucho.

(Música suave)

Soy un místico de...

de los lugares que fueron el marco

de acción, de creación y de vida de los escritores.

Y por eso, por ejemplo, estar en Mesolongi,

estar en el lugar donde realizó un poco

su sueño poético el gran lord Byron,

el grandísimo poeta romántico inglés,

a mí me produce una especie de sensación mística,

de sentimiento de misticismo.

Un misticismo como puede tener un religioso católico

si va al Vaticano

o un mahometano si va a La Meca.

Para mí, encontrar los escenarios de la poesía

es un acto casi religioso.

La espada, la bandera y el campo de batalla.

Gloria y toda Grecia en torno a mí.

(Música suave)

(HABLA EN INGLÉS)

Yo tengo mis propios ritos.

Y uno de ellos, un rito literario, evidentemente,

es que cuando voy a un lugar donde...

un lugar que tuvo importancia para la vida de un escritor

o para su obra, me gusta rendirle un pequeño homenaje.

Un pequeño homenaje que consiste en leer un pequeño texto suyo

que recuerde un poquito el espíritu

con que se guio en la vida.

Y he traído, lo he pasado aquí a mano en un papelito,

un verso de Byron que me gusta mucho

de la época, precisamente, en que estuvo aquí, en Grecia,

y que publicó en uno de sus últimos libros.

Dice así:

"Si reniegas de la juventud, ¿para qué vives?".

"La tierra de la muerte honorable está aquí".

"Salta al campo de batalla

y rinde tu aliento".

"Busca la tumba del soldado, la mejor para ti".

"Luego, mira alrededor, elige sitio

y toma tu descanso".

(Canción en griego)

# Romios agapise romia... #.

(CANTAN "ROMIOS AGAPISE ROMIA")

La figura del soldado poeta o del soldado escritor

es tan antigua como la guerra y tan antigua como la literatura.

Esquilo, uno de los grandes trágicos,

estaba tan orgulloso de su participación

en la batalla de Maratón contra los persas

que en su tumba, encontrada hace pocos años en Sicilia,

simplemente decía: "Esquilo, que estuvo en la batalla de Maratón".

Pero no decía nada sobre sus grandes obras,

sus grandes tragedias que merecieron la admiración

del público de entonces y del de ahora, desde luego.

Otro ejemplo lo tenemos en Garcilaso de la Vega,

nuestro soldado poeta.

Y en las Brigadas Internacionales que combatieron en España,

donde venían muchos poetas e intelectuales a luchar

por la causa de la libertad, contra el golpe fascista.

Y lo tenemos, cómo no, en nuestro...

Hola, Javier. Somos unas grandes lectoras tuyas.

Bueno...

"Corazón de Ulises", lo hemos leído.

Estamos entusiasmadas.

Vaya sorpresa.

Yo lo tengo en la maleta. Aquí te he traído.

Nada para conocer Grecia como leer tus libros.

Bueno, gracias.

No solo estos, sino todos los que tienes de viajes.

Me ponéis colorado. Maravillosos.

Pero sobre todo, este.

¿De dónde venís? De Madrid.

De Madrid. Tenemos una tertulia literaria.

¿Y por dónde? Yo soy de Madrid también.

Sí, lo sabemos.

Te seguimos.

Pues nada, hecho. Además de la tertulia, un viaje.

Un viaje contigo... -Eso decía.

El otro día me decía Teresa: "Me encantaría viajar con Reverte".

Digo: "Eso no lo vas a conseguir, porque siempre va solo".

La figura del soldado poeta o del soldado escritor

la tenemos, cómo no, en nuestro gran Miguel de Cervantes Saavedra,

autor de "El Quijote",

el padre de nuestra literatura, o el momento más brillante,

que combatió aquí, en Lepanto, en las aguas de esta misma bahía.

Combatió contra el turco, a las órdenes de Juan de Austria,

a las órdenes de Carlos V,

librando una batalla feroz en la que fue herido tres veces

y perdió la movilidad del brazo izquierdo.

Y a pesar de eso, a pesar de sus heridas,

él dejó dichas cosas como esta:

"Si ahora me propusiesen y me facilitaran lo imposible,

quisiera antes haberme hallado en aquella acción prodigiosa,

en la batalla de Lepanto,

que sano ahora de mis heridas sin haberme aliado en ella".

Prefería haber sido herido muy gravemente

en la batalla de Lepanto, aquí, en Lepanto,

prefería eso que no haber estado.

(Música suave)

Este barrio yo siempre lo miro con enorme cariño.

Era un barrio, además, que estaba muy próximo

a los escenarios de la guerra que acababa de terminar

en ese Madrid oscuro, empobrecido,

en ese Madrid en el que salías un poco de mi barrio

e, inmediatamente después, ya eran descampados.

descampados donde todavía había

restos de bombas, de bombardeos, todavía había casas derruidas.

Era un universo pequeño, cerradito,

pero bueno, en el que construías, de alguna manera, un mundo

ciertamente esperanzado.

Había una tienda pequeña de chucherías en la esquina,

donde vendían unas pastillas que las llamaban de leche de burra.

No sé si serían o no, realmente, de leche de burra.

Y caramelos y regaliz.

Había una tienda de cambio de tebeos.

Cambiabas tebeos por otros más viejos, dando un poco de dinero.

Y era la lectura de los niños.

Y, entonces, había algunos muy divertidos.

Estaba el "TBO", de ahí viene el nombre, se llamaba "TBO".

Tenía historias de personajes fantásticos.

Carpanta, un periodista muerto de hambre.

Los periodistas han vuelto a estar muertos de hambre casi.

Otros personajes como Zipi y Zape, que eran dos gemelos

que hacían muchas barrabasadas, y muchos otros.

Y luego, cuando madurabas un poco, te asomabas a "La codorniz",

que era una especie de tebeo de humor, de cómic de humor,

en el que, curiosamente, si ahora lo hojeas,

ves que había una crítica feroz al régimen franquista,

pero tan oculta y tan sutil

que aquellos mamarrachos de fascistas

no eran capaces de entender que era una crítica.

En estos barrios, jugábamos a pídola, jugábamos al taco,

jugábamos a las canicas.

Eran muchos juegos en los que el dinero que usábamos

no era dinero, era para...

Lo que ganábamos o perdíamos eran cromos.

Era un universo muy diferente al de ahora.

Aquellos eran unos juegos más dependientes de la imaginación,

porque no tenías medios económicos para tener otros, claro.

Me echaron de todos los colegios. Yo era un desastre de estudiante.

Además, procuraba, sobre todo...

Eran los días más felices de mi vida de estudiante,

cuando hacía pellas o novillos, cuando me escapaba del colegio.

Entonces, escaparme del colegio era fenomenal,

hacía todo lo que podía.

Y, además, era curioso,

porque en el Madrid de aquel entonces,

había cines que abrían por las mañanas

para chicos y chicas que hacían novillos.

Y al final, pasaba lo que pasaba, que te echaban del colegio.

Y a mí, me echaron prácticamente de todos los colegios.

Yo recuerdo que había compañeros míos

a los que los padres les daban palizas.

Mi padre jamás nos tocó ni un pelo.

Una vez, que no sé qué perrería habría hecho en el colegio,

mi padre tenía que castigarme.

Y entonces, ¿qué se le ocurrió? Cortarme el pelo al cero.

Me cortó el pelo al cero y, al día siguiente, me veía tan ridículo

que una tía mía me dio una caja de zapatos

y yo iba con la caja de zapatos puesta

para que no se viera que me habían cortado el pelo.

Hubiera sido más digno ir de pelo al cero.

Entonces, durante los años posteriores, mi padre me decía

que si había algo de lo que se había arrepentido mucho en su vida

era de haberme cortado el pelo al cero.

Mi padre no era un hombre rico,

nunca tuvo nada, realmente, nunca tuvo ninguna propiedad,

y, de hecho, yo no heredé nunca nada.

Todo lo que tengo lo debo a mi trabajo, entonces...

Pero mi padre sí conseguía,

trabajando en tres o cuatro empresas,

conseguía pagarnos unos veranos muy largos.

Pero yo recuerdo, sobre todo, mis veranos de Valsaín,

porque me daban mucha ocasión de tener contacto con la naturaleza.

(El Combo Linga "El viaje")

# Los mapas están vivos,

# huelen a hierba y sal.

# Tienen sangre los ríos

# o un corazón el mar.

# La vida es siempre el viaje

# y viajar es bailar.

# Siempre querer partir,

# nunca querer llegar.

# Ligero de equipaje

# cada día nací.

# Yo no hice el viaje,

# el viaje me hizo a mí.

# Ba, eh. Ba, eh.

# Ba, ba, ba, ba, ba, eh.

# Ba, ba, eh. Ba, ba, eh.

# Ba, ba, ba, ba, ba, eh.

(TARAREA)

Estos lugares, este entorno de los bosques y pinares de Valsaín

es mi paraíso particular.

Yo recuerdo que aquí encontraba animales

que desconocía completamente.

Encontraba ranas, encontraba renacuajos,

encontraba libélulas,

caballitos del diablo, que era un tipo de libélula,

Truchas había, había muchas truchas.

Ahora, creo que apenas quedan.

Y, además, me gustaba mucho perderme solo por los bosques.

Yo creo que, en ese momento, aprendí a valorar

la soledad en la naturaleza.

Y eso ha quedado en mi vida siempre

como un territorio de ensueño.

Siempre pensé: "Me gustaría tener un lugar en Valsaín".

Y ahora, ya, con la edad tardía en la que estoy entrando,

con la juventud de mi vejez,

por llamarlo de alguna manera,

pues yo me doy cuenta de que he conseguido hacer una cosa,

que es cumplir ese sueño infantil de venir aquí,

de vivir aquí, de tener una pequeña casa alquilada.

El mundo es hermosísimo, es bellísimo.

Y el privilegio, en un momento dado, de poder haber nacido

y haber gozado de ese privilegio y de esa hermosura del mundo

me parece que, la verdad, es un regalo.

¿Un regalo de quién? Del diablo, de Dios, de la aventura,

de la naturaleza, de los dioses, de quien sea, pero es un regalo.

Si hay algo que no me gusta de la idea de la muerte,

sobre todo, es que, de pronto, dejaré de ver todo esto,

de sentir todo esto, de percibir todo esto,

de percibirme como...

como una hoja, como un pequeño insecto,

como un ser que pertenece a la naturaleza.

Yo soy un urbanita.

Yo he nacido en una ciudad, me he criado en una ciudad.

He vivido en ciudades distintas de Europa y de América

y mi entorno natural es la ciudad.

La ciudad es el gran invento...

o uno de los grandes inventos de la humanidad.

Es un... Te ofrece todo.

Te ofrece, sobre todo, una cosa esencial, que es libertad.

Puedes perderte en una ciudad a diario.

Te pierdes y durante un día, no encuentras a nadie que te conozca.

Y eso es estupendo.

En las ciudades, es fundamental

el espíritu que han dejado los escritores.

No solamente retratando lo que esas ciudades han sido,

sino también, incluso, dando una cierta impronta

a esas ciudades, ¿no?

Yo creo que, sin los escritores,

no se pueden entender París, Londres, Madrid.

Sin Valle-Inclán, no se entiende Madrid,

en un momento determinado, por poner un ejemplo.

Entonces, me gusta buscar sus huellas,

me gusta buscar las raíces de esos escritores,

insertadas dentro de esas ciudades.

Y hay un país, sobre todo, que me llama mucho la atención

en Europa y que me gusta mucho y es Irlanda.

Es un país curioso, un país que no tiene serpientes,

por alguna razón, ellos se lo atribuyen a un santo,

a san Patricio, que las echó de la isla.

Pero es un país sin serpientes, es curioso.

Y es un país lleno de escritores.

Y escritores, además, que quizá son los que han hecho

la lengua inglesa más rica.

Hay gente como Beckett, gente como Oscar Wilde...

¡Y qué decir de Joyce!

(LEE) "Estoy en el puerto de Patras".

"No ha salido el barco".

"Creo que es un día perdido de viaje".

"¿Perdido?".

"Quizás ganado".

Joyce es un escritor que, en cierta manera,

es tenido por un escritor vacuo,

un escritor difícil de entender, y ciertamente lo es.

Sin embargo, hizo ese libro argumental que es "Ulises".

Yo creo que es un libro lleno y cargado de sentido del humor.

Es un libro en el que se cachondea de muchísimas cosas.

Yo creo que, sobre todo, era un cachondo,

un hombre que era muy crítico con la sociedad en la que nació,

muy crítico con el catolicismo en el que se educó.

Y eso lo trasladó a una novela

en la que decidió, yo creo, reírse de todo.

Es un libro, a veces, obsceno.

Es un libro que ha sido prohibido en Irlanda y en Estados Unidos

por obscenidad e incluso por antirreligioso.

Yo soy un partidario absoluto de Joyce,

igual que lo soy de Cervantes.

El Ulises de Joyce es el don Quijote español, de alguna manera.

Y son herederos, al mismo tiempo, del viejo Ulises,

nuestro querido griego de la isla de Ítaca.

(Gaviotas)

(Sirena de barco)

"Hay dos tipos de viaje".

"El que se emprende sin olvidar el regreso al hogar,

por mucho tiempo que se emplee en el camino,

y aquel que no busca otro fin que seguir y seguir más allá".

"En un par de semanas, yo también regresaré a mi patria".

"Pero ahora, descubro que me gustaría seguir adelante,

sin pensar muy bien adónde".

Hice Filosofía pura,

Pero, a la vez, estudiaba en la antigua Escuela de Periodismo.

Y me di cuenta de que el periodismo tenía una cosa

que no hay en otras profesiones, sobre todo, para un escritor,

que es la parte que más se puede parecer.

El periodismo te asoma a muchos balcones de la vida,

y muy diferentes.

Tuve suerte en el periodismo, porque fui corresponsal enseguida.

Me coloqué en el diario "Pueblo",

que era un periódico que, en ese momento, tiraba más que ninguno.

Yo tenía 24 años, me parece, más o menos.

Y, en ese momento, pasé, me colocaron

en las páginas de editoriales.

Y yo: "¿Y qué hago en editoriales?".

A mí no me gustaba nada eso de dar opiniones,

Sigue sin gustarme, las opiniones no me interesan ni las mías.

Entonces, abrieron corresponsalías nuevas, y yo me enteré.

Entonces, con 25 años, a lo mejor, te vas a Londres. Tenía un hijo.

Y me fui a vivir a Londres dos años,

cuando estalló el "Bloody Sunday", el Domingo Sangriento.

Fue un domingo, evidentemente, hubo una matanza de católicos

en el pueblo de Derry.

Derry le llaman los católicos, Londonderry los protestantes.

El periódico me llamó y me dijo: "Vete allí y escribe lo que sea".

Mataron a 13 católicos las tropas británicas, los paracaidistas.

Bueno, y me fui para allá con un compañero de EFE, Pepe Menéndez.

Recuerdo que, a la mañana siguiente, era el entierro.

Todo el barrio había sido ocupado por el IRA.

Y el barrio estaba rodeado, el Bogside estaba rodeado

absolutamente por tropas británicas.

Entonces, Pepe y yo llegamos donde estaba el control británico:

"Que queremos pasar".

Y nos dijeron: "¿Están locos? Está el IRA ahí".

"Ahí no estamos para proteger a nadie".

"Métanse si quieren, pero saben que van a un infierno".

"Bueno, pues vamos para dentro". Nos metimos y nos detuvieron:

"Somos del IRA. ¿Qué hacen ustedes aquí?".

"Somos periodistas".

"¿Cómo periodistas?". "Sí, periodistas españoles".

"¡Ah, españoles! Católicos, estupendo".

En ese momento, y siempre, te han identificado en Irlanda:

eres español y ya eres católico.

Yo, por supuesto, dije que catolicísimo.

No iba a decir que era agnóstico, ni mucho menos.

Y dijeron: "Bueno, pueden hacer ustedes el reportaje,

si quieren, pero no saquen caras de gente del IRA".

Fuimos los dos únicos periodistas que estuvimos en el entierro

y en el velatorio, ahí, en la catedral,

en el servicio fúnebre.

Dos periodistas españoles haciendo la exclusiva. No hubo más.

Yo me acuerdo que hice unas fotos que se publicaron.

Yo no me manejo muy bien con la luz y me salieron algo oscuras.

Tuve seis años de corresponsalías en el extranjero.

La verdad, fueron, periodísticamente, muy formativas.

Y vitalmente, sobre todo,

tremendamente ricas.

Porque me di cuenta, en un momento dado, de hasta qué punto

se puede vivir de otra manera, se puede vivir en libertad.

Eso te daba una conciencia enorme

de que el mundo podía ser distinto a la cutre dictadura española.

Luego volví, volví porque ya estaba políticamente implicado,

en la izquierda, muy metido, era militante de un partido,

el Partido Comunista, no voy a ocultarlo.

Entonces, volví a la redacción para vivir la transición,

vivirla, conocerla,

incluso, en mi pequeña medida, apoyar en lo que pudiera,

desde donde estaba, la transición hacia la democracia.

(MUJER) "¡Odiseo!".

(MUJER 2) "¡Ulises!".

(MUJER 3) "Odiseo...".

(MUJER 4) "Odiseo...".

"¡Ven!".

"Acércate, muy famoso Odiseo,

gran gloria de los aqueos".

"Detén tu navío para escuchar nuestras palabras,

pues jamás pasó de largo por aquí nadie en su negra nave

sin escuchar la voz de dulce encanto de nuestras bocas".

(MUJER) "Ulises...".

"Ulises...".

"Ulises... (RÍE)".

(Megafonía en griego)

Yo he sido corresponsal de muchas cosas,

de acontecimientos políticos,

de reportajes de todo tipo.

Y, claro, en mis trabajos, he tenido que ir a guerras

en momentos concretos.

He tenido y he querido ir a alguna.

Fui, sobre todo, a Centroamérica,

cuando luchaban los nicaragüenses sandinistas

con la que se llamaba "la contra", que había armado Ronald Reagan.

Y estuve en Sarajevo, en el cerco de Sarajevo.

En Sarajevo, entré con un coche como periodista para una revista.

Durante diez días, estuve en la ciudad.

Estuve recorriéndola, andando.

(Disparos)

(Gritos)

Me dispararon alguna vez los francotiradores.

Y vi, sobre todo, cómo la gente, a pesar de todo ese dolor

y de ese peligro de morir, intentaba constantemente

construir un espacio pequeño de dignidad.

Eso es lo mejor que tenemos los seres humanos.

Eso es magnífico.

(Gritos)

Mi padre, que había hecho dos guerras, siempre decía...

decía:

"Que nunca te dé Dios lo que eres capaz de soportar".

Somos capaces de soportar muchísimo.

Y esa capacidad de soportar tanto

es lo mejor que hay en nosotros.

Mi padre era un hombre al que no le gustaba hablar de la guerra.

Él siempre decía que la guerra era sangre y piojos.

Tanto mis primos como mis amigos,

como yo mismo y mis hermanos, lo veíamos como un héroe.

Era un hombre que había hecho dos guerras:

había estado en la guerra con el bando republicano y, luego,

supongo que para purgar sus pecados, fue a la División Azul.

Él tenía mucho sentido del humor y decía que ya no le iban a fichar

para más guerras, porque había hecho dos y las había perdido.

La trilogía sobre la guerra civil, que he acabado hace poco,

surge de, un poco,

de lo que fue una realidad histórica muy próxima a mí.

Yo nazco cinco años después de acabar la guerra civil.

Y la gente que me trajo al mundo

y la gente próxima a los que me trajeron al mundo,

mis tíos, mis tías, tal,

toda la gente había vivido esa guerra.

Y yo me considero, en cierto modo, un excombatiente,

porque esa guerra la viví en casa, viví sus consecuencias

y, sobre todo, viví los relatos que me contaban.

La realidad estaba muy presente.

Y, de hecho, mis libros de ficción

tienen mucho que ver con la realidad.

(Silbido de proyectil)

(Explosión)

(Metralletas)

(Bombas)

Siempre me he movido por impulsos.

Yo he escrito un libro cuando, en un momento concreto,

me ha apetecido escribirlo,

cuando ha habido una pasión que me ha guiado a esa historia.

La historia me seduce, me atrae, me calienta el corazón:

a por ella voy.

(Música suave)

Para ser exactos, yo vine a Ítaca

por primera vez en 1999

con la intención de hacer el libro que luego publiqué,

año y pico después, "Corazón de Ulises".

(Cencerros)

Se dice que este pedazo de mar, esta playita,

fue el lugar donde desembarcó Ulises

cuando le trajeron desde la isla de Feacia

y llegó a Ítaca, después de 20 años de vagar por los mares

y de combatir en la guerra de Troya.

Este es un territorio mítico,

en la medida en que pudo llegar aquí Ulises,

pero también es un territorio literario,

porque, aquí, no solamente nace el mito,

no solamente nace una serie de leyendas

que alimentaron, posteriormente, toda la literatura griega

y buena parte también de la europea,

sino que también aquí nació la lengua griega.

Los primeros grandes textos escritos en lengua griega

son la "Odisea" y la "Ilíada",

debidas a Homero, que pudo ser un hombre o pudieron ser varios.

Nunca se sabrá muy bien quién fue exactamente Homero.

(Gaviotas)

La "Odisea" ya refleja un personaje, que es Ulises,

este Ulises de esta Ítaca donde estoy ahora,

este personaje que es poliédrico.

En un momento determinado, puede ser cruel

y, en un momento determinado, puede ser bondadoso.

Puede ser violento y puede ser pacífico.

Puede ser un poco canalla

y puede ser un hombre generoso.

Tiene, un poco, el alma de todos nosotros.

En mis viajes, como me acerco a la gente,

procuro acercarme, además, independientemente

de que lo necesite, porque estoy solo

y necesito comunicarme.

Procuro acercarme a los otros.

Procuro entender qué es el otro, sobre todo,

qué es el otro ser humano con el que me siento.

Darte cuenta de que, en el fondo,

los grandes problemas de los seres humanos

son muy comunes a todos.

Nada.

¿Ni en el cumpleaños me vas a regalar nada?

Ahí sí, pero al juego... -Mira que lo hemos comentado veces.

-Lo que quieras. -Mus.

Mus. Tres.

Ya está, ya se ha picado. Si es que...

¿Tres? Paso negro.

Ahora ha pasado.

Manu Leguineche y yo fuimos grandes amigos de muchas cosas.

Literariamente, éramos muy distintos.

Periodísticamente, también.

Pero éramos muy amigos, porque compartíamos

una misma pasión,

que era el gozo de la vida.

A él le gustaba mucho viajar, a mí también.

A él le gustaba mucho el mus, a mí también.

A mí me gustaba mucho pescar, a él también.

Y nos gustaba mucho reírnos.

Él era un periodista absoluto,

un periodista tremendamente vocacional, y yo no he sido eso.

A mí me ha gustado el periodismo, es un oficio que me ha apasionado,

pero nunca fui un periodista del todo.

(Sintonía "En portada")

Ha caído la estatua de Lenin.

¿Qué opina un viejo comunista español?

Y Manu, cuando estuvo en televisión, en "En portada",

estuvo en un momento de director y me fichó para hacer reportajes.

Y, la verdad, fue un tiempo estupendo,

porque yo hice lo mejor que tiene para mí el periodismo,

lo mejor, que es el reportaje.

"En portada" desplazó a su equipo, a su enviado especial,

Javier Martínez Reverte, lo tenemos en directo.

Buenas noches, Javier. Buenas noches, Manu.

Mira, un periódico británico esta mañana titulaba,

creo que era el "Observer",

su información sobre la Cumbre de Malta

con el título de una película: "El mundo en sus manos".

Yo creo que es un título erróneo,

porque, hoy menos que nunca, el mundo estaba en manos

de Gorbachov y de Bush, de la Unión Soviética y Estados Unidos.

Cuando abandonaba el periodismo para dedicarme a la literatura,

me surgió la posibilidad de hacer unos reportajes en África.

Fui a hacer unos reportajes,

pero, de pronto, me encontré que estaba en África,

fui como para estar unos 15 días y me quedé 2 meses.

En vez de 15 días, me quedé 2 meses y pico.

Y me quedé tan fascinado

con todo lo que vi y todo lo que sentí y todo lo que viví

que empecé a tomar notas y, cuando volví, dije:

"Yo creo que debo hacer un libro sobre África, pero ¿qué libro?".

Pues digo: "Yo creo que debo hacer un libro de viajes".

El libro lo hice, lo llamé "El sueño de África".

¿Y qué pasaba?

Que empezaron las editoriales a rechazármelo: "Es muy gordo".

Decían: "África no interesa".

Tuve un rechazo de seis o siete editoriales.

Y, al final, una decidió publicarlo

y ese libro empezó a convertirse en un fenómeno de ventas.

A partir de ahí, publiqué otros dos libros de viajes por África.

Luego, hice una novela que transcurría en África.

Luego, hice otra novelita que transcurría en África.

Luego, hice otro libro de viajes por África.

Y una biografía de un jesuita español

que fue el primero en llegar

a las fuentes del Nilo Azul, Pedro Páez.

Total, que acabé haciendo siete libros de África.

He vuelto a África alguna vez más, pero ya no voy a escribir más,

porque yo creo que le he sacado demasiada sangre a África.

(Música suave)

De hecho, una de las cosas que te enseña África es, sobre todo,

que te da la conciencia de la fragilidad de la vida,

de tu fragilidad, de tu propia fragilidad,

lo cual no es una tragedia,

sino que llega a ser parte de tu comprensión del mundo.

Realmente, te descubre que eres más parte de la naturaleza

de lo que tú crees,

que, en definitiva, eres un bichito más,

un bichito que tiene esa grandeza que es pensar

y quizá escribir, quizá hacer obras de arte,

quizá emocionarse con la vida más que otros bichos,

no sé si más o menos,

pero, en definitiva, te alimenta de emoción.

(TARAREA)

(Gaviotas)

"Hello".

(Música griega)

¿Dimitris?

"One minute".

"How are you?".

"Thank you". "Thank you".

"The time...". "The time".

Hay casos en que se produce, digamos, una relación inmediata

y no sabes muy bien por qué.

Es el caso de Dimitris, este amigo que encontré

hace 20 años aquí, en Ítaca, y que he vuelto a ver ahora.

Y, bueno, es una persona con la que, no sé las razones muy bien,

enseguida encajamos, enseguida nos sentimos amigos el uno del otro.

Vimos que había cosas en común, pero no las analizamos.

Quedamos tan amigos, me escribió, yo le escribí y no volví a verle.

Nos hemos encontrado y seguimos teniendo

una relación de simpatía mutua, de conexión mutua,

en la que hay cosas que parece que a ambos nos comunican íntimamente.

Dimitris y yo... Me invitaba de vez en cuando a un vaso de vino.

Charlábamos mucho sobre viajes, sobre la vida.

Me invitó a pesar con él, a salir a pescar.

Luego, en el libro, se convirtió casi en un personaje...

No en el personaje central, porque el libro es muy largo,

pero sí en el personaje central de Ítaca.

Era, para mí, el hombre que representaba

un poco ese espíritu itacense

o ese espíritu de Ulises, odiseico,

de viaje, de espíritu abierto, de espíritu libre.

Y eso ha sido para mí durante estos 20 años Dimitris,

hasta que he vuelto a encontrarle.

(RECITA EN GRIEGO CLÁSICO)

(RÍE)

(Música suave)

(El Combo Linga "El viaje")

# Los mapas están vivos,

# huelen a hierba y sal.

# Tienen sangre los ríos

# y un corazón el mar.

# La vida es siempre el viaje

# y viajar es bailar.

# Siempre querer partir,

# nunca querer llegar.

# Ligero de equipaje

# cada día nací.

# Yo no hice el viaje,

# el viaje me hizo a mí.

# Ba, eh. Ba, eh.

# Ba, ba, ba, ba, ba, eh.

# Ba, ba, eh. Ba, ba, eh.

# Ba, ba, ba, ba, ba, eh.

(TARAREA)

Imprescindibles - Javier Reverte, el amigo de Ulises

57:41 01 nov 2020

El nombre de Javier Reverte va unido inevitablemente a la idea de viaje, a la literatura de viaje, a la literatura en general. Visitar los lugares en los que nacieron o vivieron los escritores que admira es el motor de los relatos del escritor. Por esa razón, el documental 'Javier Reverte, el amigo de Ulises' se estructura en torno a un viaje.

El documental está rodado en Madrid y en Valsaín, escenario de sus veranos de infancia, donde sigue refugiándose para dar forma al material previamente recopilado en sus viajes. También en Grecia, primero en Atenas, cuna de la cultura occidental, después en Missolonghi, donde se instaló y murió Lord Byron, en Lepanto, para evocar la figura de Cervantes y de otros poetas soldados y, finalmente, en Patras, para embarcar hacia Ítaca. El viaje es el envoltorio de sus reflexiones sobre la literatura y el oficio de escritor, de sus recuerdos como periodista primero y corresponsal después, de enviado especial al Bloody Sunday en Irlanda y a la guerra de los Balcanes, antecedentes de su plena dedicación a la escritura, que hizo posible el éxito de su libro 'El sueño de África'.

El nombre de Javier Reverte va unido inevitablemente a la idea de viaje, a la literatura de viaje, a la literatura en general. Visitar los lugares en los que nacieron o vivieron los escritores que admira es el motor de los relatos del escritor. Por esa razón, el documental 'Javier Reverte, el amigo de Ulises' se estructura en torno a un viaje.

El documental está rodado en Madrid y en Valsaín, escenario de sus veranos de infancia, donde sigue refugiándose para dar forma al material previamente recopilado en sus viajes. También en Grecia, primero en Atenas, cuna de la cultura occidental, después en Missolonghi, donde se instaló y murió Lord Byron, en Lepanto, para evocar la figura de Cervantes y de otros poetas soldados y, finalmente, en Patras, para embarcar hacia Ítaca. El viaje es el envoltorio de sus reflexiones sobre la literatura y el oficio de escritor, de sus recuerdos como periodista primero y corresponsal después, de enviado especial al Bloody Sunday en Irlanda y a la guerra de los Balcanes, antecedentes de su plena dedicación a la escritura, que hizo posible el éxito de su libro 'El sueño de África'.

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  1. FRNZ de kovenjau

    libro precioso, la mirada de ulises, PERO otro infumable, el medico de Ifni. Escribe bien de viajes, pero cuando suelta sus neuras politicas ntifranquistas, es insufrible

    14 oct 2020
  2. neo

    Hermoso documental, Muchas gracias goleadores liga

    24 ene 2020
  3. Sabrina

    Me ha parecido maravilloso, muy cuidado y con la narración entrañable del gran autor Reverte, me he quedado con la imagen final de ese sabor a la vida, bellísimo! Gracias rtve!

    26 ago 2019

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  • 00:58 pasado domingo Según el actual director de la RAE Santiago Muñoz Machado, los propios españoles poderosos de la época obstaculizaron que Benito Pérez Galdós optara al Premio Nobel de Literatura. Muñoz añade que sobre todo su obra de teatro ‘Electra’ generó muchas reacciones en contra del escritor por parte de la España clerical y conservadora. La dramaturga Laila Ripoll apunta que hubo un “aluvión de cartas, telegramas, postales y recados que se enviaron a la Academia sueca desde España para que no se le concediera el premio”.

  • 2:57 pasado domingo Con 48 años, Benito Pérez Galdós inicia una relación con Concha Morell que coloca en el reparto de la obra ‘Realidad’, que se estrena en 1892. La pretendiente a actriz inspiró a Galdós a escribir ‘Tristana’. Tal como explica la escritora Almudena Grandes “como Tristana quería ser actriz, quería hacer muchas cosas, se sentía asfixiada en una sociedad que no le dejaba moverse.” La dramaturga Laila Ripoll apunta a que el libro supone una tesis entorno al hecho de ser mujer en la España de finales del siglo XIX. “Tristana quiere estudiar, Tristana quiere ver mundo…”, señala Grandes. Ripoll concluye que “es una obra con una modernidad y con un discurso que todavía vigente”

  • 1:25 pasado domingo Santiago Muñoz Machado, actual director de la RAE, explica en Imprescindibles que académicos como Marcelino Menéndez Pelayo o Juan Valera, habían echado el ojo a Benito Pérez Galdós por su trabajo como novelista y por su popularidad. En 1888 fue el primer intento de entrada del escritor en la Real Academia pero su candidatura fracasó porque “se desataron las fuerzas conservadoras frente al novelista que era un personaje liberal, progresista, anticlerical en cierta medida… representaba el progreso Galdós en aquel tiempo”, apunta Muñoz. El director de la RAE añade que “frente a él había la candidatura de un latinista, Commelerán, apoyado entonces por Cánovas”. Un año más tarde se volvió a presentar su candidatura y finalmente triunfó con la paradoja que también fue apoyada Antonio Cánovas. Sin embargo, el discurso de entrada en la Academia fue ¡ocho años después!

  • 2:20 pasado domingo Pérez Galdós escribió su primera novela histórica sobre la batalla de Trafalgar de 1895 con la intención de que fuese breve y amena. Según palabras de la escritora Almudena Grandes en Imprescindibles, los episodios nacionales de Galdós “son una obra trascendental no solamente por su importancia literaria sino también porque son capaces de fundar una tradición”. Son novelas históricas pero que escapan de la denominación habitual del género “porque crean un formato peculiar para escribir novelas de hechos históricos reales”, añade Grandes. Los grandes protagonistas como pueden ser generales o monarcas son personajes secundarios y los narradores son la gente del pueblo. Así lo explica la escritora: “los episodios nacionales nos enseñan que la historia se puede contar desde abajo. Contando la vida cotidiana de la gente corriente, se puede contar la gran historia de las naciones.”

  • 1:25 pasado domingo Diferentes mujeres marcaron la vida de Benito Pérez Galdós pero su cuñada Magdalena, que familiarmente la llamaba madrina, fue clave en su éxito ya que sentía admiración por su talento. Después de la muerte de su hermano Domingo en marzo 1870, Magdalena se trasladó a Madrid con dos de las hermanas de Galdós. A finales de 1870 el joven escritor publicó ‘La Fontana de Oro’ gracias a su madrina que le proporcionó los fondos necesarios para llevar a la imprenta el manuscrito que llevaba dos años guardado en un cajón. Magdalena será la que le ayude económicamente en la difusión de sus obras en sus inicios. 

  • El siglo de Galdós

    El siglo de Galdós

    57:34 pasado domingo

    57:34 pasado domingo Benito Pérez Galdós será, es y fue un extraordinario narrador de su época, el siglo XIX y comienzos del Siglo XX. Un hombre comprometido con su tiempo, muy tímido, celoso de su intimidad, escritor, dibujante, dramaturgo, amante empedernido, republicano, viajero, editor, poeta, pianista… Su ideología le causó no pocos problemas, el más destacado, fue propuesto al premio Nobel, y nunca se le concedió. Con toques de ficción, a través de sus cartas, ilustraciones, gran material de archivo, e indagando en las localizaciones en las que transcurrió su vida, iremos narrando cinematográficamente parte de su vida y siglo en el que vivió, el siglo de Galdós. Contenido disponible en España hasta el 14 de diciembre de 2020.

  • 1:09 22 nov 2020 Estuvo un mes aproximadamente en los estudios de Philips en la avenida de América durante la grabación del disco de Camarón ‘La leyenda del tiempo’. La foto de la portada marcó un antes y un después en la historia de la música de este país y, además, creó tendencia. Ricardo Pachón, productor musical, explica en Imprescindibles que dudaron en poner esa foto de portada porque no era habitual que un gitano llevara barba en aquella época. “A partir de esa portada los gitanos empezaron a dejarse barba”, dice.

  • 1:39 22 nov 2020 Mario Pacheco lo dice en el documental de Imprescindibles, “en el caso de The New Order” casi tuvo más éxito aquí que en el resto de Europa”. Así lo confirma Peter Hook, el líder del grupo, que explica que el álbum ‘Blue Monday’ no tuvo buena acogida en Inglaterra al no tener promoción: “fue un fracaso”. Sin embargo, el distribuidor español que era Nuevos Medios hizo llegar el disco a todos los Dj que le gustaban para que lo pincharan. Por lo que los ingleses que veranearon en España cuando volvieron a su país, compraron el álbum. ¡Acabó siendo el disco de 12 pulgadas más vendido de todos los tiempos! “Sin Mario, no hubiéramos llegado donde llegamos ni hubiéramos tenido el éxito que tuvimos”, afirma Hook.

  • 4:34 22 nov 2020 Mario Pachecho iba descubriendo talentos. Y eso fue lo que vio en Ketama. “El nuevo flamenco se lo debe todo a él”, afirma Luis Martin de ‘Lobos Negros’. Juan Carmona, de Ketama, explica en Imprescindibles que Paco de Lucía les llevó a una firma multinacional y les dijeron que no. El guitarrista volvió a insistir “diciendo que eran el futuro de la música” pero el director les volvió a decir que no. “Mi tío Pepe Habichuela, que era muy amigo de Mario, nos dijo ¿queréis grabar un disco? Vamos a llevárselo a Mario que va a decir que sí.” Y así fue. Era el retrato robot de lo que Nuevos Medios quería: un grupo que hiciese flamenco y que estuviesen educados en el flamenco.

  • 1:34 22 nov 2020 Dicen que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. La discográfica Nuevos Medios no se entendería sin la figura de Cucha Salazar, la esposa de Mario Pacheco. Amigos y familiares hablan de ella en Imprescindibles. Los que la conocieron la definen como una mujer empoderada. Cucha era mucho más comunicativa que Mario y, además, tenía un criterio muy potente. Paco Salazar, su hermano, la describe como “una persona con un dinamismo y alegría… socialmente era muy aceptada y reconocida”. Eran el tándem perfecto. El periodista Marcos Gendre destaca el trabajo que hizo Cucha a la hora de conseguir inversores que respaldaran económicamente el proyecto de Nuevos Medios.

  • 1:25 22 nov 2020 Joe Boyd explica en Imprescindibles como conoció a Mario Pacheco. Era 1969 y Boyd estaba en Marrakech: “había oído que, al atardecer, los turistas más bohemios se juntaban en la azotea del Café París”. Allí conoció a Mario y empezaron a hablar. El madrileño preguntó a que se dedicaba y le contestó que hacía cosas relacionadas con la música en Londres. Y sin pensárselo, le preguntó si era el Joe Boyd que produjo ‘The Incredible String Band’. El productor británico se quedó alucinando porque el grupo todavía no se conocía en España. “En ese momento me di cuenta que había conocido a alguien inusual”, afirma.

  • 59:38 22 nov 2020 En 'Revelando a Mario', de Simón Mateu, 'Imprescindibles' ofrece una mirada íntima a la vida y obra de Mario Pacheco, productor y fotógrafo, que lejos de los focos y el ruido mediático protagonizó una revolución sin precedentes en la música y fotografía de nuestro país en los años de la Movida madrileña. Impulsor del nuevo flamenco y la world music, conocemos el gran impacto de Nuevos Medios, compañía discográfica que constituyó con su mujer Cucha Salazar. Juntos rompieron todos los esquemas refundando el nuevo flamenco con Ketama, Pata Negra o Ray Heredia, produjeron los grupos más significativos de la Movida y distribuyeron en España a bandas internacionales de la talla de New Order o The Smiths. Entre más de 20.000 negativos inéditos revelados para el documental, se ven por primera vez fotografías claves que muestran sorprendentes imágenes de estrellas nacionales e internacionales o instantáneas que se han convertido en míticas, desde el conocido retrato de Jimmy Hendrix en el festival de la isla de Wight hasta la carátula del disco de Camarón 'La leyenda del tiempo'. Contenido disponible hasta el 7 de diciembre de 2020.

  • 2:18 08 nov 2020 Productores estadounidenses fue a ver el espectáculo del Tricicle ‘Entretrés’ y quisieron llevarlo a Broadway. Su aventura americana duró solo una semana. La crítica del ‘The New York Times’ fue negativa y al final determina si un espectáculo continúa en la cartelera. Paco Mir explica en Imprescindibles, que los americanos les obligaron a hacer unas modificaciones que no veian pero ellos le decían sí a todo… “Después la crítica remarcaba todos los cambios malos que nos habían obligado a hacer”, apunta.

  • 1:58 08 nov 2020 El 9 de agosto de 1992, el Tricicle participó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Era la primera vez que el Comité Olímpico apostaba por el humor y eso causaba escepticismo. Durante su intervención, había un momento que hacían una genuflexión delante del Rey, “gente del Comité Olímpico se cuestionaba si aquello iba a ser prudente o no”, dice Carles Sans en Imprescindibles. Finalmente, los actores hicieron la reverencia y Juan Carlos I, que fue capturado por las cámaras de televisión, se rio muchísimo.

  • 1:52 08 nov 2020 El trabajo que hay detrás del escenario para crear un show del Tricicle es complejo. “Todo lo que no hablamos en el escenario lo hablamos en los ensayos”, explica Carles Sans en Imprescindibles. Según Paco Mir, lo más complicado del proceso creativo es encontrar el tema del espectáculo. “Podemos estar meses buscándolo pero una vez que lo encontramos es relativamente fácil porque simplemente hay que desgranar subtemas del tema”, apunta el actor. Cuando ya tienen la estructura definida sobre el papel, pasan al escenario a ensayarlo físicamente.

  • 2:19 08 nov 2020 Chicho Ibáñez fue a ver al Tricicle a la Sala Cadarso y, después del espectáculo, les propuso que participaran en su programa. “Nosotros, evidentemente le dijimos que no. ¿Cómo íbamos nosotros, gente de teatro, de la cultura, participar en un programa tan comercial?”, explica Carles Sans. El creador del ‘Un, Dos, Tres…’ fue tan persuasivo e insistente que invitó a los actores a cenar a su casa y les dice que les verán 22 millones de personas y dijeron “Quizás sí valga la pena”, recuerda Paco Mir.

  • 3:17 08 nov 2020 Paco Mir tuvo claro que se quería dedicar al mimo porque no se le daba bien hablar en público. Joan y Carles se conocieron en la escuela de teatro El Timbal ya que ambos querían mejorar su expresión corporal. Los tres se presentaron a las pruebas de acceso para entrar en el Institut del Teatre. Carles propuso a Joan formar una compañía de teatro gestual: “esto fue el primer germen de lo que después sería el Tricicle”, explica el actor en Imprescindibles. En noviembre de 1979 Carles, Joan y, otro compañero, Miquel Rimbau montaron la compañía pero Miquel se dio de baja una semana antes del Festival de Mimo de Barcelona así que tuvieron que buscar un sustituto: Paco.

  • 57:41 01 nov 2020 El nombre de Javier Reverte va unido inevitablemente a la idea de viaje, a la literatura de viaje, a la literatura en general. Visitar los lugares en los que nacieron o vivieron los escritores que admira es el motor de los relatos del escritor. Por esa razón, el documental 'Javier Reverte, el amigo de Ulises' se estructura en torno a un viaje. El documental está rodado en Madrid y en Valsaín, escenario de sus veranos de infancia, donde sigue refugiándose para dar forma al material previamente recopilado en sus viajes. También en Grecia, primero en Atenas, cuna de la cultura occidental, después en Missolonghi, donde se instaló y murió Lord Byron, en Lepanto, para evocar la figura de Cervantes y de otros poetas soldados y, finalmente, en Patras, para embarcar hacia Ítaca. El viaje es el envoltorio de sus reflexiones sobre la literatura y el oficio de escritor, de sus recuerdos como periodista primero y corresponsal después, de enviado especial al Bloody Sunday en Irlanda y a la guerra de los Balcanes, antecedentes de su plena dedicación a la escritura, que hizo posible el éxito de su libro 'El sueño de África'.

  • 2:03 25 oct 2020 Alberto Schommer aprovechó los diferentes viajes en los que acompañaba al rey Juan Carlos I haciendo fotografías oficiales. Creó 30 libros de autor sobre las diferentes ciudades que visitaba. “Yo no era un fotógrafo de retratos sino que había hecho todo tipo de fotografía”, dice en Imprescindibles, y lo quiso demostrar con paísajes para que no se le encasillara.

  • 2:20 25 oct 2020 En los años 80 en Madrid, Alberto Schommer retrató a Andy Warhol envuelto con una bandera americana. Según palabras del fotógrafo Gorka Lejarcegi en Imprescindibles, en esa sesión hubo cierta tensión: “debió ser como una pequeña batalla de gallos”. Cuando Schommer colocó a Warhol para hacer la instantánea el americano se quedó confundido: “¿Qué me está usted proponiendo?”, preguntó. El fotógrafo le explicó que se tenía que envolver con la bandera y pintarla. A la cuarta foto, Warhol dijo que ya era suficiente.

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