Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Carles Santos - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué?

Bueno, pues vamos a empezar un poco de entrevista.

Vamos a empezar.

Yo vengo del piano.

Todo lo que he hecho luego ha sido una consecuencia del piano.

El origen de todo es el piano.

Piano, piano, piano.

El piano es un objeto cultural.

Es el rey de la selva dentro del mundo de la música.

Incluso ahora, con el piano puedes leer toda la literatura clásica.

De arriba abajo, toda la historia de la música.

Es como un ordenador, al mismo tiempo

es un gran instrumento fantástico.

Te condiciona mucho.

(Piano y percusión)

Es muy pronto, era el año 45.

Muy lejos. La situación era la que era

y bueno, a lo mejor en aquella época,

uno de la familia que despuntara con el piano,

yo creo que les debió de producir, a la familia en general,

una ilusión y mil cosas.

Pero yo no lo recomendaría. Es muy pronto.

El casarse con un instrumento siempre es un peligro.

Es un oficio muy curioso y muy arriesgado.

Y en este caso,

todavía lo es más porque además de tocar el piano,

estoy inmerso en otro tipo de lenguajes

y te la juegas un poco más.

(Golpe seco)

(Coro)

Carles me pidió,

en un momento determinado, hacia el año 2000,

le dije: "¿Qué vamos a hacer la próxima hora?"

Me dice: "Se llama 'Ricardo i Elena'."

¿Ricardo y Elena? ¿Tus padres? Y me dice que sí.

Le pregunté qué visual íbamos a coger y me dijo: "Cruces".

Todo cruces.

Esa cruz que lleva esta cultura encima.

Esa cruz tan potente visualmente,

que cuando se planta en escena no hay nada

que pueda competir con ella.

Era el recorrido de ese niño,

toda su vida, con un piano y con una cruz.

Con todo lo que arrastraba, con todo el peso.

El hecho de cambiar un piano por una moto,

si no lo he hecho, pues lo recomendaría.

Y quien dice una moto, dice otra cosa.

Yo creo que fue la decisión digamos mejor, me alejé del piano.

Desapareció el piano.

Y entonces viví de otra manera. Todo lo que no... Lo más normal.

Y luego, tampoco no era nada del otro mundo.

Y con esto luego volví otra vez al piano, a la música.

Pero entre medias de esto ya están los viajes a Nueva York,

ya tengo ideas, tengo inquietudes, he conocido gente,

he visto cosas que me han interesado mucho.

Ya puse un pie en el teatro.

Me rodeé de actores, de bailarines.

Hubo un antes y un después.

Fui en los años 70-80.

Había una buena situación, sobre todo en Nueva York.

Tal vez ahora no es tan interesante como aquella

por diversas circunstancias,

y tuve la suerte de ver nacer muchas cosas.

(Piano)

La vanguardia post-Cage está poniendo en juego

una serie de músicas nuevas muy diferentes a las europeas.

Son músicas llamadas repetitivas, el minimalismo.

Esto le influye bastante.

Y eso lo mete en la maleta, como quien dice, y vuelve aquí.

Y luego fue una de las buenas épocas de mi vida.

A veces pienso que nos hubiéramos tenido que quedar.

¿Por qué no?

Recuerdo que uno de los conciertos que hicimos, al principio,

antes de la "Suite Bufa" y todo,

hizo una obra de hidalgo que era una acción sin tocar.

Consistía en ponerse de cara al público,

abrir la bragueta y sacar un pañuelo.

Esta acción es muy sencilla, pero hace falta

tener mucho aplomo para hacerla.

Y lo hizo increíblemente bien. Y yo dije:

"Este tío está dotado para el teatro."

O sea, ya se le veía.

(Piano)

¡Bravo!

Usted les interviene y dice: "¿Qué es esto?"

Podría decirse que es un divertimento

o puede ser una venganza, puede ser mil cosas.

Son ocasiones que se presentan.

Yo tampoco hago exposiciones. Yo me dedico a la música.

(Piano)

La gente se sorprendía bastante.

Hay un piano, el cual primero estaba completo

y lo fueron golpeando

porque tenía una maza

y Carles había puesto la maza al lado para que la gente,

si alguien quería darle algún golpe, que se le diera.

Curiosamente, ahora está ya casi en las últimas, pero bueno,

como podéis ver, cada piano está intervenido

de una forma muy original, como Carles sabe hacerlo.

Yo no me dedico a la enseñanza, pero si me dedicara a la enseñanza,

a los alumnos del conservatorio,

además de tocar y de todas las penalidades que pasan

les pediría que pensaran en cosas de este tipo.

Romper un piano no es nada malo.

Es peor no tocarlo bien, por ejemplo.

Hay muchas posibilidades.

Hay dedos, pero no hay teclas.

En lugar de teclas, no hay nada.

Una pirueta, cada uno lo puede interpretar como quiera.

Es como un poema. Esto es un poema visual.

Y el silencio se impone.

¿Y este ruido que se oye?

Esto es una cruz que cae encima del piano, es otra historia.

Es una imagen, digamos, de "La pantera imperial",

que es la obra sobre Bach.

(Crujido)

El primer espectáculo se llamaba "Brossa lo brossot de brossat".

Tiene un poco como Almodóvar.

Dices: "Este título es de Almodóvar". Pues este título es de Santos.

Ahí empieza el sentido del humor de Santos.

Yo tengo que confesar que no conocía mucho a Brossa,

entonces tuve que pegarme una buena zambullida,

pero con Carles era muy fácil. Bueno, con lo que hizo,

mucha gente se sorprendió porque no quería hacer

un homenaje benigno de Brossa, él quería explicar su relación con él

particular, genuina. Nos usó a nosotros cuatro

para explicar su manera de ver a Brossa.

-A mí el arte me interesa como aventura.

Cuando hay una cosa que ya tiene unas leyes fijadas

realmente me deja de interesar porque ya se ha conseguido.

Lo veo como una aventura abierta, el arte.

Influyó mucho, sí, sí.

Tengo que reconocer que es culpable, es culpable.

Yo encuentro que está muy bien el haberlo encontrado a él.

Seguramente no estaríamos aquí, ni tú ni yo.

Estaríamos no sé dónde.

Es una persona que podríamos decir que me abrió los ojos,

pero creo que me abrió más cosas.

Fue muy positivo, pero al mismo tiempo, alto riesgo.

Alto riesgo porque el personaje ya era también de alto riesgo.

Era un concierto de música clásica.

La mitad música clásica, no me acuerdo,

y la otra mitad música contemporánea.

Estoy cubierto, ¿no?

Y él fue muy breve y me dijo: "¿Ahora qué?"

Es decir, con esto no hay bastante.

Con tocar bien el piano no es suficiente.

Y eso me lo tomé al pie de la letra

o fue un momento que yo estaba sensible

a cualquier cosa de ese tipo

y pasó lo que pasó.

(RÍEN)

Por ejemplo, yo tenía un ejercicio terrible

que tenía que remar 20 minutos, 18 minutos,

diciendo poemas de Brossa sin parar.

Y me trabajó cada poema musicalmente. Yo no me daba cuenta entonces.

Él busca intensidades, busca volúmenes, música,

pero el lenguaje también lo es, con que no deja de estar tan lejano.

Él dirige como una orquesta y tú eres un instrumento.

Aunque no cantes, aunque solo hagas un texto,

él trabaja musicalmente todo.

Entonces, si le suena bien, pues tira por ahí.

Él lo tiene muy claro, pero si tú un día improvisando

o del agotamiento puro de ese bucle que él te busca y te mete,

si a partir de ahí salen músicas nuevas, las aprovecha,

pero es como un director de orquesta.

Nosotros nos conocimos, curiosamente, en Nueva York

a través de amigos comunes en año 79 o así.

Y a partir de entonces nunca nos hemos perdido la vista

ni el contacto.

"Belmonte" es una obra feliz, una obra que tuvo la suerte

de que se juntaron las cosas en su momento

y fue una obra, para mí, extraordinaria.

Primero trabajamos a piano.

(Pasodoble)

Empezamos él y yo trabajando.

Después empezamos a tener a los bailarines,

después empezamos la orquestación, que por entonces,

Carles aún no había trabajado tanto como ha hecho después,

cosas tan enormes y tan extraordinarias,

pero fue un trabajo con la banda de Amposta.

Yo creo que sigue siendo una música extraordinaria "Belmonte".

Extraordinaria.

Para mí, yo siempre explico que es como una abstracción

en términos coreográficos, plásticos y musicales

de la tauromaquia.

Pero en realidad es la lucha entre la razón y el instinto,

todos llevamos dentro un toro que hay que poder lidiar,

en el buen sentido de la palabra.

Su música puede ser surrealista, si tú quieres, brossiana, ¿no?

Puede ser incluso iconoclasta, puede ser rebelde,

pero es una música que llega, es una música que apela directamente.

No es una elucubración mental,

es una música que tiene cuerpo, corazón y mente.

Y bueno, a mí me parece uno de nuestros grandes compositores.

Yo creo que si fuera americano, pongamos por caso,

sería un músico de enorme importancia en la historia de la música.

(Alarma)

Él es un híbrido,

gracias a su relación con Brossa,

entre lo que es el teatro, el ballet, por ejemplo,

y la música.

Y ha generado un tipo de planteamientos

y de obras que ha hecho él espectáculo.

Es un caso bastante singular.

Pero le viene de esto.

Yo era la que estaba en la bañera, paseándome por la M-30.

Fue un rodaje divertido e interesante.

Esa obra la hicimos para un festival de música de Cadaqués.

Pero luego la grabamos para televisión.

Entonces claro, en Madrid teníamos que ir parando,

cogiendo agua de las fuentes públicas, digamos.

Empezamos, pasamos por la M-30, pero hubo partes en la ciudad.

Era muy gracioso, era por la mañana, y a veces parábamos al lado

de un autobús y la gente, la veías que estaba así

y de repente miraba por la ventana y veía allí

a un loco cantando y otra bañándose.

Y se quedaban un poco como "qué es esto".

Pero fue muy divertido hacerlo.

Teníamos una secuencia también en una pieza

que llegábamos a un escenario, hacíamos un agujero

para que él sacara la cabeza y él me cantaba a mis pies.

Yo hacía todo un trabajo de pies, un poco ritmo flamenco

y él cantaba a mi pie.

Claro, tú ahora llegas a un teatro y dices que lo quieres agujerear

y te miran como que qué es esto.

Pero llegábamos y hacíamos un agujero y luego pues lo arreglaban,

pero nadie decía que no se pudiera hacer esto.

Tiene una parte que está muy abierta.

Él te pone una imagen y lo bueno es que tú, como espectador,

puedes un poco escoger o decidir cuál es el mensaje.

Cuando yo escojo una palabra, inconscientemente estoy buscando

si busco una vocal aguda para llegar de una forma más directa

hacia mi interlocutor o busco una vocal grave

como una "A", una "E" o una "O" para buscar una cierta distancia.

Cada vez que hablamos, estamos haciendo música,

consciente o inconscientemente.

La voz que utiliza Carles Santos es un instrumento más.

Utiliza las palabras de forma sonora.

(RECITA A SANTOS)

No es la palabra.

Es el ritmo, es la entonación, es la intención, el fraseo

que se utiliza para las palabras.

Y esto es una cosa muy bonita que muchas veces no se cuida.

Una de las ideas que surgió fue esta: recoger toda la música,

o parte de la música bocal, de Carles Santos

y subir al escenario desvinculada de la imagen,

desvinculada del contexto teatral.

Y a partir de aquí, hicimos un largo trabajo de selección

de la música y después, todo el trabajo coreográfico

de figuras visuales que pudieran reforzar aquella música.

Sí, sí, sí.

La mejor improvisación es la que se prepara.

Y vas pensando cosas, a veces aparecen cosas,

a veces piensas y no pasa nada.

Lo que funciona es el trabajo cotidiano,

tener una disciplina, trabajar tantas horas al día

y procurar no hacer paradas de dos semanas sin hacer nada

y luego deprisa y corriendo tratar de recuperar.

Yo encuentro que es mejor una cosa metódica.

El trabajo este es bastante curioso, pero bastante aburrido también.

En el fondo hay método. Tiene que haber un método.

Yo creo que fue una obra que fue una experiencia

muy atrevida y muy importante porque coger un coro

acostumbrado a cantar de manera rígida

y hacerlos moverse y bailar, convertirse en actores,

y de ahí empezó él a convertir a cantantes y a músicos en actores.

Esa es una de las cosas que le singularizan mucho.

(Música)

Yo recuerdo "Asdrúbila" al principio, la primera obra que hice en los JJOO.

Y me costó. Me costó un poco.

Me costó un poco en el sentido de que me costó entender

qué es lo que estaba haciendo.

De hecho, yo pasé "Asdrúbila" seguramente sin haber entendido

mucho qué es lo que había hecho. Hice todo lo que se me pidió.

Me subí a la rueda aquella, di vueltas cantando,

hice de trompeta, hice muchas cosas.

Pero ha sido con el tiempo que he entendido qué era todo eso.

(GRITAN) ¡Asdrúbila! ¡Asdrúbila! ¡Asdrúbila! ¡Asdrúbila!

Él es una persona muy fiel a sus artistas.

Cuando está a gusto con el artista, es casi una familia.

Y la verdad que, cuando ya llevas tres o cuatro obras con él,

todo es mucho más fácil.

"La pantera" arrasó realmente.

Es un espectáculo redondo,

en el que se descubre esa capacidad de Santos

para visualizar teatralmente la música.

Lo que hace con la música de Bach es sencillamente extraordinario.

Hay una escena en la que bailamos. Hacemos un baile flamenco,

un zapateado flamenco con una burra, todos enganchados a la burra,

con una fuga de Bach y funciona.

(Bach)

No se trata de ponerle música a una representación,

sino que es todo el trabajo inverso: es representar la música.

Yo creo que es una de las cosas más fascinantes de Carles.

Que antes fue la música y después fue la representación.

La inspiración viene directamente de la música.

A veces se representa una vez se tiene la música en la cabeza.

(Piano)

¿Qué le queda por crear?

Bueno, no lo sé. No tengo una meta especial

de hacer tantas cosas.

Me es un poco igual.

Si hay que terminar mañana, termino mañana

y si tengo más tiempo, pues haré más cosas,

tengo encargos como siempre.

No hay grandes emociones, pero tampoco hay un silencio

o un paro general excesivo.

Con perspectiva, mira su obra. ¿Cómo la definiría o cómo la ve?

Bueno, se parece mucho a alguien que yo conozco.

Pero a lo mejor no es tan bueno trabajar tanto.

Hubiera podido hacer otras cosas.

No se sabe si esto es una insuficiencia o un exceso.

Es lo que es.

Depende de las épocas también.

Si hubiera tenido hijos, ¿hubiera tenido otra vida?

Seguro.

Seguro.

Eso, seguro. Pero, vamos, segurísimo.

(Música clásica)

Nos encontramos un día en Barcelona y me dijo:

"Creo que podíamos hacer alguna cosa, me gusta mucho el gesto

de la dirección, creo que es muy coreográfico, muy teatral,

y la primera imagen que tengo de esta obra

que vamos a hacer o que podríamos hacer, si aceptas,

es el director que siempre está dando la espalda al púbico,

girar al director y ponerle de cara al público."

Yo le dije que sí, que íbamos a probarlo.

Y así empezó el primer ensayo de "Schubertnacles humits".

Tocar el piano al revés no es un problema

porque técnicamente es lo mismo.

La única dificultad es tener la cabeza en el suelo

y los pies en alto.

Esa es la única dificultad.

Lo más difícil es tener en cada momento

un nivel de energía que se debe tener

para interpretar la música de Carles Santos.

Yo tenía una escena en la que bajaba boca abajo desde arriba

y abajo del todo agarraba la mano a un ciclista

que me daba vueltas alrededor del suelo del circo

y me mareé.

Me acuerdo que paré la escena y me caí.

A toda la compañía nos sacaron de contexto, nos llevaron a París.

Fue muy bonito porque al lado del gran circo,

que era blanco, el enorme Chapiteaux, en el parque de la Villette,

en el norte de París.

Nos montaron a cada uno de nosotros, una casita, una caravana.

Entonces ahí estábamos.

Nos levantábamos pronto, teníamos una rutina muy estricta.

Cada vez que nos acercábamos al Chapiteaux, al circo,

oíamos ya el piano de Carles Santos ensayando, tocando, componiendo.

Ya nos estimulaba a las ocho de la mañana,

ya estábamos allí, sabiendo lo que veníamos a hacer.

(CANTAN)

Sus obras se comen, se ven, se tocan, se sienten, se palpan,

se oyen, se huelen.

Realmente, en el trabajo creativo de Santos hay la integridad

del ser humano al servicio de su mejoramiento.

Vale. Correcto.

Yo creo que tiene una imaginación impresionante

y también una energía impresionante porque, aunque hayan pasado años,

sigue con esta vitalidad cuando toca. Sus conciertos de piano son realmente

también esto que decía de la lucha.

El piano es un animal que él domina perfectamente

y en sus conciertos en solitario, que aún sigue haciendo,

te das cuenta de que esta fuerza sigue estando allí.

¿Cómo consigue esta energía?

Pues no sé.

Bueno, la forma...

Bueno, no lo sé.

Yo confío mucho en esta energía,

la utilizo y la tengo

y la observo mucho.

La observo mucho porque un día puede desaparecer esa energía

y entonces para eso no tengo respuesta.

Confío mucho, confío mucho.

Me va mejor ver cómo estoy cuando toco.

Cómo utilizo esa energía me interesa más

que ver unos análisis clínicos.

Es una forma también de saber cómo estás

y es curioso y yo lo tengo bastante comprobado.

Y luego están todos los factores de memoria,

todas estas cosas que con la edad es curioso de ver cómo trabaja.

(CANTA)

Es todo muy fetichista.

Y es el mundo que yo integré tantos años con la música,

con Carles, con la compañía y con un mundo poético conceptual

que compartíamos.

Acá está.

Con lo mío y con lo de los otros.

Acá hay zapatos de las obras hechas con nuestra compañía.

Esos son los zapatos de Santos en "La grenya de Pasqual Picanya".

Todo era rojo, negro.

Los demás son zapatos de coros, de personas...

Estos son de Antoni Comas, de "Ricardo i Elena".

Estos son de "Asdrúbila"

y "L'esplèndida vergonya del fet mal fet".

Estos de acá son los zapatos de Claudia, de Leticia.

Todos, para mí, cada zapato, los veo

y veo a las personas que estaban dentro.

Las conozco, las siento como si las hubiera parido.

Las vestí, les creé un personaje y una forma visual

que terminó siendo la escenografía escénica.

Todo sucedía a partir del intérprete.

El intérprete se movía

y moviéndose, movía zapatos, fracciones de su traje

que eran una obra plástica en acción.

Una de las cosas que hago con mi trabajo

es mezclar materiales opuestos

para crear una visión muy plástica de la obra,

para que los vestidos vaya más allá en su impacto visual.

Pero puedo utilizar telas como esta, que es una tela de alta costura

de seda de Lyon, que es un lugar donde compro muchísimas telas,

o utilizar una tela muy sencilla, en principio que no se usa

para un vestido, que es una tela de gabardina,

porque puedo pintar perfectamente las cruces de debajo.

Pero bueno, hay un poquito de todo.

(Música)

Una cruz es una cruz. Una cruz es una cruz.

Una cruz es una cruz. Una cruz es una cruz.

Una cruz es una cruz.

(TELEVISIÓN) "Señoras y señores, bienvenidos a la ceremonia inaugural

de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992."

(Música)

La coreografía era de Montse Colomer.

Yo era asistente de la coreógrafa, que era una americana

que se llamaba Judy Chabola, una mujer increíble,

y Carles hizo la composición esta famosa del "Hola".

Yo me acuerdo que esta coreografía

todo el mundo la vivía con una intensidad impresionante.

Era una música muy enérgica, tenía una pulsación muy rápida

para ser bailada y a mí me hizo gracia ver cómo la americana,

la coreógrafa americana, esta vez Carles,

como no era un espectáculo de él, él ponía la música,

pero creo que la americana resolvió muy bien con las imágenes

lo que la música contaba.

Se invirtieron tiempo y ganas.

Y se empezó con la idea de hacer algo diferente.

Antes había como unos tópicos.

Y a partir de este momento, cada uno ha hecho lo que ha querido.

(TARAREA)

Una vez estuvimos detenidos en La Modelo.

Y yo, como era delegado de la Asamblea de Cataluña

y era la caída de la Asamblea de Cataluña,

pues tenía cierta movilidad. Y me enteré

de que en el lugar que llamaban la biblioteca,

que no había ni un libro, había un piano vertical.

Un día, cuando salíamos al patio,

le dije que había un piano, a ver si podíamos llegar hasta allí.

Los funcionarios, que si salías al patio,

que si voy a la biblioteca, como me conocían un poco,

fuimos allí.

Me acuerdo que había una sala enorme, con una luz típica de esas de cárcel,

pero muy grande, en La Modelo en la parte de atrás.

Y estaba el piano.

Y había una mesa en la que jugaban cuatro presos ordinarios,

de esos que hacían servicios, que tenían un trato importante

porque eran los que cerraban y abrían puertas,

los que tenían penas largas y tal. No nos hicieron ningún caso.

Pero entonces le dije que tenía que tocar el piano.

Tocó una de las sonatas de Bach

con un piano absolutamente desafinado.

Pero absolutamente. No había ni una nota bien, alguna ni sonaba.

Es de los momentos más emocionantes que hemos vivido él y yo.

Porque lo más revolucionario que podías hacer en la cárcel,

en una dictadura sobre todo, pero ya, incluso, en la cárcel,

es una sonata de Bach.

(Bach)

Para mí, Santos ha sido un colaborador fundamental.

Un día, nos reúno y con Alberti también y les digo:

"Mira, vamos a meter una de las primeras sonatas

de violonchelo de Bach, que a mí me gusta mucho.

La quiero meter en el metro.

Y es una pieza para un solo instrumentista."

Y me dice: "Muy bien. Pero no un instrumentista.

Todos los que quepan en el vagón."

¡Es perfecto! No me dio tiempo ni a hablar.

Para mí, la banda sonora tiene tanta importancia

como la banda de imagen.

Y con esto coincidimos enseguida con él.

Todos son sonidos para mí las bandas sonoras.

Todo sonido. Un golpe de puertas igual que una nota de Bach.

Todos son sonidos.

¿Qué es el silencio? El silencio, bueno...

¿Qué es para usted? (CHISTA)

Tres minutos de televisión

son difíciles de aguantar, ¿no?

Bueno, lo hice, lo paré y es curioso de ver cómo,

en un teatro, se puede llegar a inquietar la gente

con cuatro minutos de silencio.

Es increíble, pero esto pasó recientemente,

lo hicimos en el Lliure y era inexplicable

cómo la gente se agitaba al estar cuatro minutos sin hacer nada,

sin oír nada, sin decir nada.

Algo falla, digo yo, porque cuatro minutos de silencio.

¿La gente no aguantó el silencio? La gente ya no aguanta nada.

Con razón, además.

La verdad es que no existe. Siempre hay un ruido u otro.

Dicen que si hubiera un silencio absoluto, nos volveríamos locos.

Hay como tres horas y pico, pero vamos a cenar a la media hora

y yo he preferido hacer los primeros años.

Estos de los 70.

Son las producciones

que hacía muchos años que ni las había visto

ni las había tocado ni las había oído,

y me han sorprendido en el buen sentido

porque tienen aquel frescor

y aquella insolencia de la juventud.

Hay una actitud, una manera de estar en la vida

que es envidiable, por no decir otra cosa.

Este cartón que hay aquí luego lo quitamos

para ponerse aquí. Yo estoy detrás del público.

¿Se siente cómodo? Sí, sí, es agradable.

Yo me acuesto en la entrada

y de alguna manera les fuerzo para que pasen por encima.

Me pueden pisar.

Si quieren hacerlo, lo pueden hacer.

Pero nadie se atreve. Ayer dos.

¿Sí? Sí, sí.

Nadie pisa la cabeza, es muy curioso.

Pisan las piernas, pero la cabeza no.

Lo cual es un matiz.

Es curioso.

Algunos no te tocan, otros te tocan,

otros te hacen una pequeña contraseña.

Es una manera de entrar. Esto establece un compromiso.

De alguna manera, se comprometen a escuchar.

Pisas al compositor y eso ya te compromete de alguna manera

al menos, a estar calladito, durante media hora.

Cada artista y cada persona guarda sus propias obsesiones.

Y él tiene la suerte de poder plasmarlas

por medio de su creación artística.

(Piano)

Yo creo que le deberíamos hacer santo.

Cómo alguien en el mundo en el que vivimos

ha podido construir una obra tan personal.

Realmente, el maestro Santos ha sido también maestro porque ha sabido

garantizar su libertad creadora frente a cualquier dificultad.

Y eso, ya por sí solo, merecería la santificación

en el altar de los artistas.

Imprescindibles - Energía Santos (Carles Santos)

59:13 11 dic 2017

El documental 'Energía Santos' repasa la larga trayectoria profesional de 50 años de Carles Santos como músico, pianista y compositor. Un recorrido por la obra multidisciplinar del artista, que forma parte de las vanguardias culturales de España y que ha llevado su música a ciudades como Sidney, Berlín, París o Nueva York.

Su carrera artística alcanza éxitos como la composición de la música para eventos mundiales, entre los que destacan los Juegos Olímpicos de Barcelona. Una trayectoria que se empieza a labrar desde los cinco años, cuando sus padres deciden sentarle delante de un piano. Más tarde, ampliará su currículum siendo compositor, artista conceptual, o director musical y teatral.
El documental recoge declaraciones de parte de su entorno, como las de Josep Ruvira, historiador musical y biógrafo; el cineasta Pere Portabella, amigo y colaborador del pianista; o Montse Colomer, coreógrafa de la clausura de los Juegos de Barcelona.

Histórico de emisiones:
26/09/2014

El documental 'Energía Santos' repasa la larga trayectoria profesional de 50 años de Carles Santos como músico, pianista y compositor. Un recorrido por la obra multidisciplinar del artista, que forma parte de las vanguardias culturales de España y que ha llevado su música a ciudades como Sidney, Berlín, París o Nueva York.

Su carrera artística alcanza éxitos como la composición de la música para eventos mundiales, entre los que destacan los Juegos Olímpicos de Barcelona. Una trayectoria que se empieza a labrar desde los cinco años, cuando sus padres deciden sentarle delante de un piano. Más tarde, ampliará su currículum siendo compositor, artista conceptual, o director musical y teatral.
El documental recoge declaraciones de parte de su entorno, como las de Josep Ruvira, historiador musical y biógrafo; el cineasta Pere Portabella, amigo y colaborador del pianista; o Montse Colomer, coreógrafa de la clausura de los Juegos de Barcelona.

Histórico de emisiones:
26/09/2014

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  1. ValentinaP

    Los premios fueron muchísimos para este gran personaje, pero más que eso, dejar tantas nuevas maneras de interpretar y escenificar la música es su mayor legado. Como dicen algunas frases cristianas con mensajes: "Hay quienes traen una luz tan grande... que incluso después de irse esa luz, permanece", "La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan"

    24 jul 2018

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    Bécquer y las brujas

    54:17 pasado domingo

    54:17 pasado domingo En el documental 'Bécquer y las brujas', de Elena Cid, se mezclan poesía, romanticismo, misterio y brujería. La historia se traslada a 1864, año en que Bécquer se retiró al Monasterio de Veruela y se dejó atrapar por el misterio del Moncayo. Lejos del ruido y la actividad político-social de la capital, Gustavo Adolfo se adentra en el misterio del Moncayo y sus leyendas, y allí escribirá su colección de cartas más famosa. Allí, el poeta, siguiendo su espíritu romántico, se dedica a pasear por los pueblecitos del lugar y descubrir un mundo nuevo lleno de costumbres de otras épocas y leyendas, que convergen en un pequeño pueblo a las faldas del Moncayo: Trasmoz, "El Pueblo de las Brujas", el único pueblo oficialmente maldito de España. A día de hoy, la maldición solo la puede levantar el Papa. Contenido disponible hasta el 8 de febrero de 2020.

  • 00:40 pasado viernes Gustavo Adolfo Bécquer murió el 22 de diciembre de 1870, coincidiendo con un eclipse total de sol en su Sevilla natal. La casualidad es que en el 18 de julio de 1860 cuando llegó a la sierra de Moncayo, asesinaron a una “bruja” en el momento en que se producía un eclipse de sol. A través de las cartas escritas por poeta para el periódico El Contemporáneo, el escritor explicó la muerte de la Tía Casca, como llamaban a la mujer asesinada, y otras leyendas de la zona.

  • 1:04 pasado viernes Respecto a la causa de la muerte de Gustavo Adolfo Bécquer hay opiniones muy diferentes. El poeta tuvo numerosos problemas de salud como tuberculosis, una posible sífilis y disfunciones en el hígado. Pero ¿por qué falleció? No está claro aunque toda apunta a que su precario estado de salud empeoró por un enfriamiento a principios de diciembre. Así lo explica Jesús Rubio Jiménez, catedrático de literatura española de la Universidad de Zaragoza, en el documental de Imprescindibles ‘Bécquer y las brujas: el poeta’

  • 00:35 pasado viernes El 22 de diciembre de 2020 se cumplieron 150 años del fallecimiento de Gustavo Adolfo Bécquer. El poeta romántico estaba obsesionado por el misterio y así lo refleja su obra. Además, aspectos de su propia vida siguen siendo un enigma y también muerte estuvo llena de misterios y curiosidades. 

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    Recordando a Coderch

    57:32 17 ene 2021

    57:32 17 ene 2021 El documental ‘Recordando a Coderch’, de Poldo Pomés, presenta al arquitecto José Antonio Coderch a través de entrevistas a quienes le conocieron bien, reconstruye su fascinante personalidad y ofrece una mirada sobre su obra. Grandes nombres de la arquitectura retratan a un compañero a veces polémico y siempre brillante. El documental se estructura de forma coral a partir de entrevistas a las personas que trabajaron con el arquitecto o le conocieron en persona, como Rafael Moneo, Oriol Bohigas, Óscar Tusquets, Joan Margarit, Carlos Ferrater, Antonio Armesto, Josep María Ballarín, Josep Benedito, Federico Correa, Emilio Donato, Carlos Fochs, Josep Llinàs, Octavio Mestre, Víctor Rahola, Josep Maria Rovira, Jesús Sanz Masdeu, Jesús Sanz Luengo, Enric Soria y Jordi Viola.

  • 55:07 10 ene 2021 El documental de Imprescindibles "Mariposas Blancas" es la historia de una pasión, del amor de la Soprano Ainhoa Arteta al mundo de la lírica. Desde sus comienzos en la Coral Eresoinka de Tolosa hasta el estreno de la Ópera Manon Lescaut en el mítico teatro Bolshoi de Moscú.

  • 2:06 27 dic 2020 A finales de los 60 en el cine español empiezan a realizarse una serie de películas que se conocen como las del cine de la tercera vía: comedias de enredos que de una manera sutil ya anticipaban el cambio que se estaba produciendo en la sociedad española del tardofranquismo. José Sacristán encuentra ahí un hueco como protagonista ya que por sus características físicas rompe con el esquema de galán al uso y se convierte, de alguna manera, en el arquetipo del español de a pie. El ejemplo más claro de esta época son las películas “Asignatura pendiente” y “Solos en la madrugada” que protagonizó junto a Fiorella Faltoyano.

  • 00:54 27 dic 2020 José Sacristán explica en Imprescindibles que antes de debutar en el cine, pasó hambre. Los trabajos de actor apenas le daban para vivir y con ellos debía de mantener a su mujer, un bebé y afrontar los gastos de la pensión en la que vivían. Eran tantos los apuros que Sacristán se alimentaba con las comidas de attrezzo de algunas de las producciones en las que actuaba. Un día leyó en un periódico que el sello editorial “Círculo de lectores” precisaba vendedores y no se lo pensó dos veces. Según él, “el círculo” le salvó porque se le daba como churros vender libros. Años después, el actor protagonizó un spot de la editorial en la que contaba su historia.

  • 00:57 27 dic 2020 José Sacristán es actor vocacional y en su juventud pasó muchas penurias antes de conseguir trabajo en los escenarios y en el cine. Tras pasar por compañías de teatro de aficionados y conseguir empleo en pequeños papeles, en 1964 el productor Pedro Lazaga le ofreció rodar una sesión en la película “La familia y uno más”. Ese pequeño papel fue abrió una puerta a otras producciones y desde entonces nunca le faltó trabajo en el cine. De ahí que cuando recibió en 2013 el galardón a la mejor interpretación masculina por “El muerto y ser feliz” quisiera dedicarle el Goya.

  • 1:13 27 dic 2020 Aparte de demostrar con creces su talento interpretativo con 110 películas en su filmografía, José Sacristán tiene que la necesidad de seguir jugando o, lo que es lo mismo, seguir aprendiendo en su oficio. Esto le lleva a comprometerse en muchas producciones de directores noveles que le permiten adentrarse en nuevos registros interpretativos. De una manera muy divertida se lo cuenta en el documental de Imprescindibles a su amigo el escritor Eduardo Mendoza.

  • 00:25 27 dic 2020 José Sacristán es un coleccionista de juguetes y de cromos de antiguos astros de la pantalla desde que de pequeño descubrió en el cine de su pueblo la magia de poder transformarse en otro a través de las películas. Guarda los viejos álbumes de cromos que su madre le compraba, así como los viejos programitas que regalaban a la salida del cine para anunciar las próximas proyecciones. Como anécdota, en los años 70 y ya siendo un actor reconocido, él mismo se convirtió en un cromo.

  • 59:32 27 dic 2020 ‘Imprescindibles’ estrena ‘Yo quería ser Tyrone Power’, un documental escrito y dirigido por Gemma Soriano y Manel Arranz que retrata al actor José Sacristán, recorre su obra y viaja a su infancia, al momento en que quedó deslumbrado por las estrellas de la gran pantalla en el cine de Chinchón (Madrid). Desde entonces Sacristán, que acaba de cumplir 83 años, sigue queriendo emular a sus héroes de la ficción.

  • 1:58 21 dic 2020 El documental de Imprescindibles descubre que el personaje favorito de Francisco Ibáñez es Rompetechos. Aunque le cae simpático porque se parece a él -tiene poco pelo, lleva gafas y es chiquitito-, el motivo principal de su predilección es otro: es solo un personaje y lleva menos tiempo dibujarlo. Por contra, 13 Rue del Percebe le daba muchísimo trabajo porque había que pensar un chiste por cada viñeta y había muchos personajes diferentes.

  • 3:03 21 dic 2020 Hasta 1968 nadie sabía cuáles eran los personajes más populares del tebeo español. En cada revista de la editorial Bruguera había muchas series diferentes, y era difícil saber si la gente las compraba por uno u otro personaje. Ese año, se les ocurrió hacer una gran encuesta a los lectores, y, según el editor Miquel Pellicer, la sorpresa fue monumental: “Todos los votos fueron para Mortadelo y Filemón, seguidos muy de lejos por Zipi y Zape y Superlópez, y los demás ya en un rincón”. Con ese dato, la editorial comenzó a publicar historietas más largas de estos particulares agentes secretos, y con ellas, el éxito se multiplicó y comenzó la edad dorada de los años 70 y 80, con ventas millonarias. Te lo explicamos en documental de Imprescindibles sobre Francisco Ibánez.

  • 2:43 21 dic 2020 Muchos niños, entre ellos el actor Carlos Areces, se preguntaban de pequeños si Francisco Ibáñez dibujaba el edificio entero de 13 Rue del Percebe cada vez que empezaba una nueva historieta de la serie, y en el caso de ser así, le compadecían por ello. Pero no lo era. El en documental de Imprescindibles se explica que había una plantilla en la que estaba impresa la casa, e Ibáñez solo dibujaba el interior. Luego se recortaba y se pegaba encima.

  • 1:58 21 dic 2020 En el Imprescindibles sobre Francisco Ibáñez, el psiquiatra Carlos de Gregorio explica por qué todos querríamos parecernos a Mortadelo. Según de Gregorio, “Mortadelo es un niño grande, un espíritu libre, imaginativo, mucho más creativo, con un punto histriónico que se manifiesta en su afición por los disfraces. A quien no le importa sembrar el caos allá por donde va porque no es alguien obsesionado con la autoridad”. Y por eso cree que a todos nos gustaría parecernos más a Mortadelo que a Filemón, que es menos creativo, más infeliz y que encima se lleva todos los palos.

  • 2:14 21 dic 2020 Para entender la importancia social que alcanzaron en los años 70 las historietas de Mortadelo y Filemón basta con decir que había infinidad de anuncios televisivos protagonizados por los personajes, productos de ‘merchandising’ de lo más variopinto y series de dibujos animados que arrasaban en la televisión. En este contexto, la mayoría de niños aprendía a dibujar copiando las historietas de Ibáñez; y entre ellos, estaban Eva Amaral y Carlos Areces, que además soñaban con ser dibujantes profesionales como su ídolo. Lo explican en el documental de Imprescindibles.

  • Ibáñez

    Ibáñez

    57:20 20 dic 2020

    57:20 20 dic 2020 ‘Imprescindibles’ retrata al creador de los personajes más emblemáticos del tebeo español: Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio, el botones Sacarino y los pícaros vecinos de 13 Rue del Percebe. Artistas como Santiago Segura, Eva Amaral, Alaska, Luis Alberto de Cuenca, Pepe Viyuela o Eva Hache cuentan todo lo que aprendieron con sus viñetas. ‘Ibáñez’ es la historia de su vida y del incomparable éxito que alcanzaron las historietas de este dibujante en los años 70 y 80: vendían un millón de revistas al mes y no había casa sin uno de sus tebeos. 70 años después de iniciar su carrera, aún sigue dibujando. El documental es una biografía autorizada en la que el genial historietista no ha podido participar debido a las condiciones sanitarias impuestas por el coronavirus. Sergi Escobar (nieto del creador de Zipi y Zape), Miquel Pellicer, Antoni Guiral, Carlos de Gregorio, Manuel de Cos y Paco Baena explican cómo esta historia no habría sido la misma sin Bruguera, la todopoderosa editorial en la que Ibáñez desarrolló la mayor parte de su carrera y que marcó decisivamente su estilo y el del conjunto del cómic español.

  • 2:38 13 dic 2020 El 22 de febrero de 1939 murió Antonio Machado y, tres días después su madre, pero no tenían tumba en Collioure. La señora Quintana, dueña de la pensión donde se alojaban, pidió a una amiga si podía usar el nicho en el cementerio. En 1958 la familia lo necesitó así que el Comité de los amigos de Antonio Machado en el que participaba el escritor Josep Maria Corredor decidió construir una tumba. El músico Pau Casals, también exiliado, se ofreció para pagarla pero Corredor pensó que era mejor conseguir recaudar fondos a través de una suscripción popular. Escribió un artículo en el periódico ‘Le Figaro littéraire’ titulado “Un gran poeta espera su tumba” y se pudieron recoger unos 4.000 francos. Así se pudo hacer la tumba.

  • 2:38 13 dic 2020 El 22 de enero de 1939 Antonio Machado, junto a su familia, salió de Barcelona en coche. Empezaron un viaje de seis días. La carretera estaba llena de coches de personas que también que tenían que huir del país. Cuando llegaron al municipio de Portbou, la frontera entre España y Francia estaba cerrada por orden del gobierno francés por lo que tuvieron que dejar el vehículo y seguir a pie. Iban acompañados por el escritor Corpus Barga que se dirigió al comisario de policía y le explicó que Machado era para España lo que el escritor Paul Valéry era para Francia. El comisario les dejó cruzar la frontera. El 28 de enero la familia pudo coger un tren dirección a Collioure.

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