Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Ángel Pavlovsky - ver ahora
Transcripción completa

Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato.

Un zapatito roto,

opaco,

desclavado.

El patio de mi escuela,

apenas tercer grado.

¡Qué largo fue el recreo! El más largo del año.

Yo tenía vergüenza de mostrar mi pobreza.

Hubiera preferido tener rotas las piernas

y entero mi calzado.

Zapatos con tiritas, zapatos con cordones...

Todos zapatos sanos.

Me sentía en pecado, diminuta, vencida...

Mi corazón sangrando.

Si supieran los hombres

cuánto, a los 10 años,

puede sufrir un niño por no tener zapatos.

La pobreza no tiene perdón a los 10 años.

¡Nuestro amadísimo Ángel Pavlovsky!

(Aplausos)

Ya no me esperaba este tipo de movidas,

porque yo me jubilé.

Ángel Pavlovsky es un genio,

aparte de ser otra cosa, como el decía en su espectáculo,

“mi lugar, yo vivo en este lugar,

las musas de este lugar me están llamando, Pavlovsky,

no sé si soy él o ella, soy otra cosa”, no sé qué más.

Él es un genio, siempre lo ha sido,

tiene un dominio, de algún modo, del público fascinante,

y es un hombre que además sabe tocar la fibra,

llevar la crítica hacia un lado muy contundente,

que después recoge, revuela y ¡pum! y la devuelve con una sonrisa.

Es un genio.

(Voz en off) Para entender esta historia,

sobre la vida y milagros de un artista excepcional,

hay que saber un par de cosas.

La primera es

que Ángel Pavlovsky y yo somos amigos desde hace más de 30 años,

cuando yo era un joven crítico teatral.

Y la segunda es que,

cinco años después de haberse jubilado

y alejado de toda vida social,

aceptó que se hiciera un documental sobre él,

algo a lo que, por cierto, siempre se había negado.

Hay dos razones por las que se dejó volver a poner bajo los focos.

La primera es

que un medio de comunicación le había dado por muerto,

y la segunda es

que había la posibilidad de producir un espectáculo

en un pequeño teatro que acabábamos de abrir al lado de mi casa.

Una casa en la que Pavlovsky ocupó durante semanas

una habitación que acabó convirtiéndose en su camerino.

Yo creo que fue una experiencia fantástica y maravillosa

y se demostró, porque es lo que pasa, mutatis muntandis,

cuando pones a la venta entradas de los Rollings,

o de Faemjno y Cansado,

es decir, que, sin gran publicidad,

a los tres cuartos de hora no quedan entradas

para ninguna de las cuatro o cinco sesiones,

como ocurrió en La Gleva.

Y en La Gleva fue estupendo,

un subidón, un subidón tremendo,

para él, que estaba prácticamente retirado,

y para el público,

que prácticamente creía que ya no iba a ver más a Pavlovsky,

porque estaba retirado.

¿Esto está conectado?

¿Está conectado?

¿El marcapasos?

¿Para qué mierda hacemos esto?

Es que...

es la última vez que te lo digo, porque lo vamos a hacer,

pero... No.

Que no.

Y haremos una función, pero con amigos.

Parientes, amigos del barrio...

¿y me vas a hacer pintar y maquillar y aprenderme el texto

para los que ya lo vieron ochenta veces?

Y yo no sé actuar para los amigos.

Va a salir otra cosa, les voy a contar otras historias.

No va a ser.

Esto se hace con público o no se hace.

Dice: “Sí, pero ¿sabes que pasa? ¿Cómo vamos a hacerlo con público

y que lo vean setenta personas nada más?”

Un embaucador...

seductor...

Le dije cinco funciones y ni una más.

Hecho.

Cumplió: se hicieron las cinco funciones.

Ahora agrego tres más.

Bueno, yo me apunté en una carrera,

me cambié a otra

y, de repente,

una compañera de estudios, en Arquitectura,

trabajaba de figurante en óperas.

Y entonces me metí a figurante de ópera y me encantó.

La primera fue una ‘Carmen'.

Una ‘Carmen' muy especial, porque era en castellano.

¡Ay! Maravilloso. Te maquillaban.

Salía ahí en lo de...

y nadie sabía si era un figurante o era un bailarín,

porque era todos mezclados ahí

y yo me sentía un artista.

Y, con el tiempo,

cayó un director que se llamaba Martin Eisler,

director de la Ópera de Cámara de Buenos Aires,

y reunió a los figurantes,

que éramos unos cincuenta, sesenta, en el Teatro Argentino de la Plata.

Y pregunta:

“¿Hay alguien que sea actor?”

Y tres o cuatro levantaron la mano.

Yo no.

Y me dijo: “Usted tiene una cara muy picara.

Con usted vamos a hacer algo.”

(Canturrea)

Alguien pulsará el botón, ¡puuuuum!

#Volaremos todas por el aire.

¿No? Sigue hasta después de aire.

#Alguien pulsará el botón. ¡Puuuuummmm!

#Volaremos todas por el aire

Bueno, yo no diría que era enfermizo,

pero tanto, digamos, con el maquillaje,

como con el vestuario, como con las luces,

era extremadamente exigente.

Y yo te diré que tenía razón, porque era él.

Si dice "así no", pues así no.

Así no. Hay que confiar.

Porque si se la pega, se la va a pegar él, no tú.

Es que esta posición es la mejor. Sí.

Pero te hace más grande, más largo, el pie.

Hombre, así es más elegante, sin nada.

Así. Sólo con esto.

Sí, pero que sea exactamente igual al anillo

me da un poco en las pelotas.

En la mitad, ni para acá, ni para allá, ni para los costados.

Sería por ahí.

Quiero saber cómo se ve estos saludos

viéndoles la cara a ellos.

No sé si se van a cohibir o a aplaudir menos...

con la de sala, digamos.

Y entonces, su forma de trabajar era “haga.

Haga.

En esta escena está. Entra.

Usted siempre va al lado de él. Haga”.

Yo hacía lo que se me ocurría.

Veía pasar a unos sirvientes en el palacio con candelabros

y entonces cogía una servilleta y los imitaba, los seguía...

En las arias aburridas, bostezaba y esperaba a que terminara.

Hacía todo lo que quería.

Y el personaje iba creciendo,

iba creciendo,

y día del estreno.

La cuestión es que llega el momento de los saludos...

...y salgo...

y el teatro se viene abajo.

La gente de pie, gritando “bravo”.

Y salí, eso que se dice, que uno no se lo cree,

“salió a saludar tantas veces”...

No sé cuántas fueron. Muchas.

Y después con el director de la mano,

y después no sé qué.

Y vino después el señor de... director

y me dijo: “Prepárese porque va a venir prensa a hablar con usted.

Invéntese lo que quiera, porque quieren saber quién es.

No está en el programa.”

Entonces me inventé el apellido Pavlovsky,

que era un resumen de Povolotsky.

Y “¿cómo empezó usted? ¿Cómo cayó aquí?”.

No dije que era figurante pero ni en pedo.

Y todas las críticas hablaron

del imperdonable error que había cometido el teatro

en no poner quién era ese mimo que se había comido la ópera.

Bueno, con este señor hice siete óperas más.

Me inventaba un papel para cada una.

Y ese año entonces decidieron

que yo debía tener mejor trato en el teatro.

Entonces, en los programas, sobre todo en los de lujo,

está el staff del teatro.

Cuerpo de baile... etcétera,

los técnicos al final...

Primera bailarina... solistas...

no sé qué...

Bailarines invitados:

primer bailarín invitado, Nureyev.

Mimo invitado, Ángel Pavlovsky.

Ese programa existe.

Yo conocí a Ángel Pavlovsky en el teatro Malic,

un pequeñísimo teatro

en el que se celebraba una temporada de ópera de buchaca,

de ópera de bolsillo,

y creo que era una ópera especialmente pequeña,

que se llamaba “Hin und Züruk”,

que me lo encontré en la sala, algo inevitable,

porque era una sala en la que había cuatro filas,

y me comentó que esa ópera él la había hecho en Buenos Aires,

en el teatro Colón.

Me quedé atónito, evidentemente,

porque a Pavlovsky lo relacionaba con muchas cosas,

pero no precisamente con la ópera.

Un tiempo más tarde, se presentó la ocasión,

de que... en el Teatro del Liceo estábamos haciendo

‘La Fille du Régiment’, de Donizetti,

y necesitábamos un intérprete especial

que interpretase el papel de la Duquesa de Krackenthorp,

que era una especie de parodia del matriarcado más extremo

y de la rigidez en los roles de género.

En fin, un personaje ideal

para que él pudiera hacer una fantástica parodia.

(La hija del regimiento/ Donizetti)

La puesta en escena de ‘La Fille du Régiment’,

de Donizetti,

era de Laurent Pélly, un grandísimo director francés,

y este espectáculo se había estrenado

poco antes de presentarlo el Liceo,

en la Ópera de Viena,

y en el papel de la Duquesa de Krackenthorp,

quien había interpretado el papel había sido Montserrat Caballé.

La Caballé hacía como una especie de aparición estelar.

El caso es que este papel, en el Liceo,

lo interpretaba Ángel Pavlovsky.

Y, en la rueda de prensa de presentación del espectáculo,

estaba Pavlovsky a mi lado,

y un periodista le preguntó a Pavlovsky:

“¿Qué opina usted de que este personaje, hace unos meses,

lo estaba interpretando en Viena Montserrat Caballé,

y aquí lo intepretas tú?”

Y él contestó algo así como: “Eh... Bueno...

Es que somos muy diferentes...

Ella lo hacía de una manera, yo lo hago de otra...

Pero es que no me gusta hablar mal de las colegas.”

(Aplausos)

Me meto en un grupo de danza moderna con Dore Hoyer.

Sé que lo estoy haciendo muy largo, pero jódete.

Tú me preguntaste y yo lo introduzco como sé.

Bueno.

Yo luché mucho contra la eyaculación precoz

y ahora no puedo...

Pero era un suceso.

Estuve un año trabajando con un ballet especial

que lo compuso con acróbatas, tipo Pina Basuch,

que busca así la gente rara,

acróbatas, actores, actrices,

eh... mimos,

gente singular y demás.

Y entro y debuto en el Colón,

y eso para mí era muy importante, muy muy importante,

más que lo de las óperas, que eso me divertía hacerlo y demás,

pero esto era un trabajo de un año

y, además, a partir de que empezaron los ensayos,

los últimos cuatro meses,

cobrando un dinero que era tres veces el sueldo de mi padre...

y lo que me mandaban para estudiar...

Cosa que les dije: "No me manden más dinero, que yo vivo de esto".

Les mando tres billetes para la función del Teatro Colón.

Entonces, papá, en ese momento, tenía 42 años

y yo tenía 21, una cosa así.

Y era muy guapo mi padre.

Un poquito más bajo que yo.

Y muy elegante. Un señor de traje y corbata.

De pueblo, pero con buena ropa, que la tenía.

Y voy con mi padre, llevándolo así, del brazo,

y veo,

en proa,

la Pochi de Quilmes.

Un chico que lo llamaban Pochi, La Pochi,

que vivía en Quilmes.

Y viene de lejos: “¡Hola, nena!

¡Qué bien te veo!

¿Dónde estabas metida?

Te veo muy casada.”

“No, es mi padre.”

“¡Y además tiene buen gusto, la cabrona!”

Y demás, y...y...

“Es mi papa, Pochi,

esto es verdad, es mi papá.”

Y, entonces, mi papá sintió la necesidad de apartarse

y dejarme charlando con Pochi

y se puso muy atento

a mirar un escaparate de vestidos de novia:

Casa Marilú.

Y miraba, muy interesado, por los vestidos de novia.

Mientras, yo le digo:

“Esta metida de pata te va a costar la vida, maricón.”

Y se fue, desapareció, La Pochi.

Y le agarré a mi padre del brazo,

seguimos paseando

y nunca hubo una pregunta ni nada que aclarar.

Estaba todo dicho.

Y papá murió a los quince días. No de esto.

Yo tuve una madre que la perdí, se murió a los 42 años.

Y pasé toda la vida sin madre.

Y siempre pensaba:

“¡Con la cantidad de madres abandonadas que hay en el mundo

y faltas de cariño!

¡Hay que adoptar!”

Un día le veía triste y le pregunté:

“¿Por qué tienes tendencia a llamarme madre a mí?

¿Por qué dices que me parezco tanto a tu mandre?”

Me dijo, muy emocionado,

que había sido una tragedia la muerte de su madre, en Argentina,

y que no lo había superado.

Yo interpreté, incluso,

con aquellos psicoanálisis baratos que haces,

pero interpreté, incluso, que tenía una especie de incesto con su madre,

incesto, porque su herida estaba sangrante.

Estaba sangrante.

Unas cajas de cartón, abandonadas durante años,

con algunas de las pocas cosas que había conservado

de su carrera artística.

Se vuelven a abrir.

Yo creo que aquí está el sombrero que necesito para Bárbara.

Déjame una horita,

una horita, horita y media y lo resuelvo

Cinco horas después,

el sombrero que buscaba no aparece.

Pero sí muchos otros.

Y trajes y vestidos,

hechos por él mismo

u obras de diseñadores como Andrés Andreu, Daniello,

María Araujo,... entre muchos otros.

Además de los trabajos de sastrería de Ramon Ramis,

algunos de cuyos modelos

Pavlovsky utiliza, aún hoy, en sus días de guardar.

Sombreros metal.

Dos sombreros rojos:

uno me lo llevé y lo teñí.

Esto lo quiero conservar.

Me ha hecho un sombrero que era un medio huevo,

que tengo fotos,

un tal... Jean-Jacques Larroque,

ganador de vestuarios,

varios Molière, por vestuarios de cine y de teatro,

que es el que me vistió.

Y el trajecito me lo guardé,

y el sombrero, que era único,

que aquí ‘diu’, “sombrero blanco París”...

¡Se lo robó!

Bonitos, ¿eh?

¿Esto crees que puede volver?

Bueno, todo vuelve, pero no sé si tanto.

Y el sombrero.

El otro, si no aparece acá,

es que le gustó a la coreógrafa que lo guardaba.

Este era el primer sombrero que buscaba para Bárbara.

Porque Bárbara lo... lo había llevado.

(Música de piano y flauta)

Documentos. Vamos, sígame.

Y llevarme y tenerme hasta cualquier hora

y para mandarme después a la calle,

en esa época, en mi juventud,

alrededor de los 20 años,

habrán sido unas veinte veces.

Al principio, mi hermana se preocupaba un poco

y, después, sabía que uno aparecía,

medio molido y medio sucio de estar sentado en el suelo

con unos ochenta gays más que juntaban por la calle,

y les averiguaban los antecedentes...

Pero yo no los tenía.

Era una época...

Salía del teatro donde estaba trabajando,

en el teatro San Martín, en plena calle Corrientes.

Al lado había un Bowling

y, entonces, los actores, las actrices íbamos a ese bowling

a tomar algo

y era un sitio de encuentro.

Y, de golpe, entraban: “Acompáñeme.”

Era un personaje que nos hablaba de feminismo.

Tenía un personaje, una gallina, que reflexionaba, que decía:

“¡No hay derecho! ¡Treinta gallinas para un gallo!”

-Sí, claro que sí que era una persona involucrada

en las luchas de género y tal y cual y cual.

Pero era una persona extremadamente inteligente,

en que además su humor no era nada vulgar.

-Yo creo que cuando Pavlovsky llega a Barcelona,

ya es un artista del escenario, es un actor perfectamente formado

y perfectamente definido.

Es curioso, porque él, en Argentina,

no tiene propiamente una formación escénica.

Yo creo que la verdadera formación de Pavlovsky está

en la gran tradición de actores argentinos.

Cuando llega aquí,

coincide que también en Barcelona había una especie de corriente

de espectáculos de travestis,

con algunos locales como el Buena Sombra, muy definidos,

pero no tiene nada que ver.

Y yo me inventé una cosa que la hago en mis espectáculos.

Nunca lo hice como despedida,

pero a mí me parece bonito colocarlo aquí,

y es muy fácil de aprender.

Yo, después de ir por muchos teatros,

llegué a hacer esto en el Palau Sant Jordi,

con 35.000 personas,

en un homenaje a Pepe Rubianes.

Vamos bien.

Pero si lo hacemos con la misma intención,

van a ver qué diferente suena.

¡Oooooooh!

(Aplausos)

En un teatro céntrico de Buenos Aires,

a pesar de que éramos grupos independientes,

el Odeón,... yo hacía dos espectáculos como actriz

y en el medio había una franja de danza.

Y ahí estaba Pavlovsky,

que era un chico alto alto, delgado delgado,

en un maillot blanco,

con unos ojos enormes,

y con cara de ser muy introvertido y muy tímido.

Y ese fue un contacto.

Hablamos cuatro palabras y después no lo vi más.

Hasta cinco o seis años después,

en que él estaba en un elenco de un espectáculo,

y se iban, y nosotros los suplíamos.

Y estaba Ángel, vestido de gato,

esta vez alto, alto, flaco, flaco, con un maillot negro, y era un gato.

Lo que pasaba con Ángel es que tenía muchas posibilidades.

Y era bailarín, actor y mimo.

Y trabajaba en el Teatro Colón.

Y, como actor, iba haciendo espectáculos para chicos,

porque el tipo de cosas que hacía se prestaba mucho.

Y el teatro para chicos era muy importante en Buenos Aires,

en esa época.

Entonces trabajaba muchísimo.

Hasta que un día desapareció

y yo no supe más de él hasta que llegué a Barcelona.

(Música de piano)

(Radio) Tenemos una revolución que realizar,

pero para que ella sea válida, ha de ser de reconstrucción pacífica.

Y, de golpe, hay una historia de que la izquierda decide

ir a traer a Perón de vuelta.

Y sí, un gran avión,

que la izquierda, representada por los actores y los intelectuales,

se lo vino a buscar a Perón y llegaron con el avión.

Y lo mirábamos por televisión,

con mi amiga Mirta,

y vemos que están pasando cosas raras,

la gente se cae de los árboles,

cuando se anuncia la llegada del vuelo.

Una matanza el día que llegó Perón, aterrizó Perón.

Y le digo a Mirta: “Mirta, me voy.”

En cuanto al amor que me rodea, estoy muy agradecido,

porque

el amor especial de los amigos y las amigas

lo he tenido toda la vida.

Tengo a mi hermana Alicia,

que vino conmigo a Cataluña,

y que se dedicaba, como yo, al espectáculo,

y era modelo y era guapísima

y era bailarina y...

Y terminó siendo mi tercer brazo en las cuestiones más jodidas:

en las de luchar para que no te roben en la taquilla,

en la de los empresarios, en las invitaciones...

¡Ay, cuántos amigos tienes cuando estás por estrenar!

Llaman de todos lados.

Y subió la nena, y mi hermanita.

Y yo.

Al Augustus.

Y llegamos a Barcelona el 20 de Diciembre del 73.

(Intercomunicador) Diríjanse a Claudio Coello,

esto que parece que es grave.

-Recibido.

-Vamos a ver. Efectivamente, ha habido un explosión de gas.

Yo estoy junto a ellos.

Ya están los bomberos con esto y con "peces" enterrados.

Por lo visto, son unos heridos que se los ha llevado el equipo.

-Pregunte si al presidente del Gobierno le ha ocurrido algo o no.

YNo nos dejan bajar del barco,

porque mataron a Carrero Blanco.

¡Mira en qué día vinimos a caer aquí!

Bueno. Y nos retuvieron como cinco horas

sin bajar del barco.

Nos fuimos a un hotel.

Y nevaba...

Y sigue la nieve, y sigue la nieve, y sigue la nieve.

Y dije: “¿Qué hacemos aquí? Y vienen las fiestas.

¿Vamos a ver qué pasa en Madrid? Vamos a ver qué pasa en Madrid.”

A la semana, ya teníamos unos contratos fabulosos

y nos fue maravillosamente bien.

Él nunca tenía bastante

con la cantidad y la calidad de los focos.

Siempre más, siempre más, siempre más.

Pero es verdad que es un artista de la luz,

porque tal como iluminaba, y los colores que mezclaba

y la potencia de los focos,

con esa especie de humo, de partículas,

que al principio era de incienso

y luego ya con la máquina de partículas,

pues hace que sea un ambiente irreal desde el que emerge y sale ella,

la diosa, la diosa Pavlovsky.

#Nuestros semejantes nos iluminarán

Escucha.

Empiezas a llevártelo después de que diga el “la, la, la”.

Vale ¿Puede ser?

Repetimos este último pedacito.

Tenés que ir a Televisión Española a pedir trabajo.

¿A quién? ¿Dónde? ¿Cómo?

Yo tenía un book, con las críticas de mi último espectáculo,

y me voy a Televisión Española, a contrataciones.

Me dicen: “Bueno, dame el teléfono. Te vamos a llamar.

Ven estos días, te recibimos y cuentas.”

Me tomo un taxi para volver de Televisión Española

y llegó a casa. Y están todos eufóricos:

“Acaban de llamar de Televisión Española,

que cojas un taxi y te vayas de vuelta para allá.”

Me recibe un señor argentino,

que mira las críticas y todo, “mimo”.

Y este argentino, Banegas, me dice:

“Bueno. Mira, tenemos este proyecto.

El día 6 de enero

―esto era el veintitantos de diciembre―

empieza un programa nuevo.

Se llama Tarde para todos,

que va a durar cuatro horas, los sábados por la tarde.

Tú, este espectáculo de mimo, ¿lo puedes dividir en 13 programas?”

Le digo: “Lo puedo dividir en diez e inventarme tres más.”

Cuando vi que...

¿Sabes que es lo primero que pensé

cuando vi que el teatro está pegado a tu casa?

¡Qué lastima que no haya una puerta que lo comunique!

#Aquí estoy

“Tienes que conseguir, y esto te llevará trabajo,

doce bailarinas,

altas y profesionales.

Este va a ser el realizador,”

que se enamora de mi hermana, y le dice: “¿No te puso en el ballet?”

“No, es que estas...” “Tú, al ballet,

y a ganarte tu sueldo”.

Como era mucho más bajita que las otras, era la estrella.

Si había un mundo que giraba,

ella estaba sentada arriba de la bola del mundo

y las otras bailaban alrededor. Era así.

Mi hermana...

Y, en el medio, hacíamos un número de mimos.

Los mimos rusos.

Los hermanos Pavlovsky.

¿Por qué?

Porque había una mala fama que tenían los argentinos,

de haber copado Televisión Española.

Que estaba lleno de argentinos, que uno traía a los otros.

"Dos argentinos más era lo único que faltaba.

Así que ustedes van a ser dos mimos rusos. Como no hablan...

Y hacen los números y la coreografía.”

Divido el espectáculo,

ensayo con mi hermanita cada numerito, uno por semana,

y ‘los mimos rusos’.

Fue un cachondeo en Televisión Española...

“¡Mira los rusos!

¡Cuidado, que vienen los rusos!”

Además, sabía todo el mundo que éramos argentinos.

Pero, si quisieron que seamos rusos, somos rusos.

Empezamos a recibir cartas de familias rusas

que nos querían conocer, que nos invitaban a su casa.

Y no podíamos contestar, era una mentira.

Pero yo nunca dije que era ruso, si ellos dijeron...

Mi hermana tiene más éxito que yo y, enseguida, una portada

y empieza a trabajar de modelo de fotografía

y a pasar ropa y...

yo, a ser el coreógrafo.

Empezamos a ganar... tanto dinero era en ese momento...

Yo no me acuerdo cuanto yo ganaba.

Pero me acuerdo que tiramos toda la ropa que trajimos

y que nos fuimos a la boutique que estaba de moda,

que era Juanjo Rocafort,

que era la más cara que había en Madrid,

y ahí nos vestíamos.

De Tom Lehrer, Canción del traficante:

(Música de piano)

#Cuando el sol del otro lado se asoma,

#alguien a las sombras desafía

#Es el traficante de drogas

#que viene a vender alegría

#Por las tardes y a veces antes

#cualquiera lo puede ver

#Es nuestro amigo el traficante

¿Tengo micro? Sí.

Es que estoy sintiendo como que el piano me tapa,

es una sensación.

¿Tapo? No, no.

Toca como tengas como tengas que tocar.

#Que hace bien sin mirar a quien

Tienes aquí el sobrante de cable.

Que no me molesta un pito.

Ya trabajaba en el Gay Club y en un musical,

trabajábamos: ‘Aplauso’, con Conchita Montes y Conchita...

Todos muertos están. Casi todos.

Se abría el Gay Club,

que era como el Barcelona de Noche, por primera vez en Madrid.

Un sitio de maricones con vestidos.

Venía el comisario de Madrid a tomar copas al Gay Club.

Un día, ese comisario me llama,

que quiere hablar conmigo.

Salgo a hablar, “mucho gusto”, y me dice: “Hágame el favor.

Cuando les avisan que estoy yo

y usted sale a contar ese monólogo de estupideces,

no, no lo haga más.

Voy a hablar con la empresa

y le autorizo a que usted haga lo que hace todos los días.

Y convence, este policía, el censor,

que yo podía mariconear, y los demás, no.

Ni vestirse de mujer.

Y lo convence al dueño del Gay Club

que me lleve de estrella al Barcelona de Noche,

el gran templo libre de Barcelona.

(Televisor) Miles y miles de personas de todas las edades, clase

y condición social, rindieron así su último homenaje de admiración...

Y me vine a Barcelona

y debuté a la semana de la muerte de Franco.

Y ahí empezó mi carrera de ‘la’ Pavlovsky.

Mira, yo a Pavlovsky lo conocí a través de Xavier Olivé.

En los años ‘70. No recuerdo exactamente la fecha.

Entonces, alguien lo vio y nos dijo :

“En el Barcelona de Noche,

hay un tío absolutamente impresionante,

cojonudo, maravilloso”.

Entonces, fuimos, nos entusiasmó, encontramos que era... bueno,

que era una maravilla, y, además, una cosa muy insólita,

un artista muy insólito en su especialidad.

Te vi entrando con la señora. ¡Hermoso el abrigo que llevaba!

¿Visón o zorro? ¡Acrílico salvaje, una maravilla!

En Barcelona, en una sala donde podía estar Pierrot,

Madame Arthur, transformistas, travestis, mujeres brillantes,

despampanantes...

yo recuerdo haber visto a Bibi Andersen ahí, espetacular,

Pavlovsky era ambiguo, elegante, lanzaba mensajes

y, además, interpelaba al público.

Algo a lo que no estábamos acostumbrados.

Además, un público distinto.

Por eso, yo creo que ha sido un antes y un después,

tanto en forma como en contenido,

en su look, en su forma de vestir.

Bueno, este... yo, realmente, no es que he vuelto a Barcelona,

porque nunca me he ido de Barcelona.

Yo no puedo decir como Serrat "nací en el Mediterráneo",

pero soy de Barcelona.

Barcelona era una ciudad extraordinaria

y su gente era extraordinaria.

De los de más arriba como los de más abajo.

Siempre ha sido una ciudad mestiza,

donde no nos hace falta más que la mínima excusa

para mezclarnos todos corriendo, que es lo que nos gusta.

#Por favor, Pavlovsky, dígame

Pavlovsky se convirtió en una celebridad,

presente en los medios de comunicación.

La presencia de Barbra Streisand.

Incluso llegaron a hablar con Montserrat Caballé,

pero no ha sido posible,

y me han traído a mí.

Es una canción que ha sido compuesta para mí, por mí

y que dice más o menos así:

#Si me preguntan

#a dónde vas

#Les digo con toda la boca

#donde abunda tanta loca

#qué importa una loca más

(Hablan en catalán) Señora, a mi sólo me muerde quien yo quiera.

¿Lo entiende, señorito?

Háganme el favor de no dar un espectáculo

ante un miembro de la aristocracia europea.

Monsieur le Comte.

¡Qué magnífico este traje! ¿Nos da las bendiciones?

¡Las absuelvo a todas!

Yo sé que no soy la más bella, ni la más inteligente,

ni la más culta, ni la más guapa,

ni la más rubia, ni la más alta.

Protagonista de eventos insólitos,

a menudo, de la mano de Xavier Olivé.

¿Ustedes vienen aquí en busca de alimento espiritual

o de mariconeo fino?

Y capaz de reunir a más 1.000 personas

en su fiesta de cumpleaños.

Todos nos fuimos haciendo amigos

y yo le hice unas fotos a Ángel.

Se las dí, le gustaron, tal y cual...

Y empezó a encargarme trabajos.

El famoso retrato del, del... del Pierrot, por ejemplo,

que lo ha arrastrado toda su vida ese retratp,

esto es de una de las sesiones de retrato que hice.

Un trabajo que hicimos, que fue el trabajo más divertido,

de los más divertidos que he hecho en mi vida,

que se llamaba Confesiones de una diva,

explicaba, a través de fotografías,

sus inicios como aficionada a, digamos, a ser una gran artista.

Acaba siendo una señora burguesa con familia,

que eran los hijos del Oriol Regás.

Y todo esto, o sea, las fotos, eran

con personajes conocidos de Barcelona.

Pasó por ahí Xavier Olivé, por supuesto,

haciendo de bailarín clásico, con ella,

bailaban los dos con mallas y con un tutú, bailnado, por ejemplo.

Salían Maruja Torres y Christa Leem atizándose de hostias

en una calle del Barrio Chino...

Un montón de gente conocida de la época.

(Música de piano)

Barcelona de Noche fue

el gran trampolín del personaje de La Pavlovsky.

De allí partieron sus primeras aventuras en solitario,

en locales como la Cúpula Venus,

#En la Rambla, el Paralelo, toa la gente está intrigá

#Por saber de Robustiana, dónde viene y dónde va

Bocaccio o la Parrilla del Ritz.

Las colaboraciones,

como artista invitado con Sara Montiel o Agata Lys.

Y la producción de su primer gran espectáculo,

‘La Orquesta de Señoritas’,

con el que empezó las primeras giras importantes

por toda España y América Latina.

#Dar envidia a las estrellas yo no sé vivir sin ellas

El espectáculo de la Orquesta de Señoritas

yo creo que, realmente, es un espectáculo

de los mejores espectáculos de cabaré que, al menos, he visto en mi vida.

No, María, no es en esta canción donde tú te pones de pie.

Alberto Dueso, José Antonio Gutiérrez y yo cogemos y gestionamos el Condal

durante nueve años.

Hay un momento en el que entramos en contacto;

él quería hacer espectáculos grandes en el Condal

y ahí produjimos tres espectáculos y de ahí ya nace

digamos que una amistad teatral, porque la admiración siempre existió.

#Yo lo encontré, quiero gritar,

#que al fin estoy en mi lugar

Después de las temporadas en el Condal,

vino la mayor producción de Pavlovsky,

Esto no es Broadway, en el teatro Arnau.

#Burbuja que baila entre el bien y el mal

#Son altas y bajitas...

#My beautiful...

(Aplausos)

Y las largas temporadas en teatros de Barcelona, Madrid y París.

Para algunos pocos, una extraña que quiso ser mediterránea.

Dicen que rusa, argentina o catalana.

Vuestra hermana,

que llegó un día en pos de una quimera

y aquí se aposentó

y la loca se quedó y ya nadie la movió.

#Algunos me han dicho más de una vez

#Oh, qué distinta que es

Pavlovsky empieza a recibir todo tipo de premios y distinciones:

premios del público,

premios de la crítica,

incluso la Medalla de Oro al Mérito de les Bellas Artes.

No están todos los que son,

pero esto es lo único que se me conserva.

Esta es de Colita y me gusta mucho mucho mucho.

‘Pavlovsky en concierto, recital’,

‘Pavlovsky y su Orquesta de Señoritas’...

Hasta que, con 72 años, decidió que ya tenía bastante.

¿Cuesta tanto entender

que una persona se dedique a lo que ama,

pero hasta que un día te cambia el chip

y dices 'esto ya no me haciendo feliz'.

No.

No quiero más.

Y me sorprende que tanta gente venga a ver qué pasó conmigo y cómo estoy.

Y algunos esperaban encontrarme peor de lo que estoy...

Y... ¿qué sentido tiene?

Yo, por ejemplo, hoy estoy actuando,

pero es muy rara la cosa,

porque no estoy interpretándoles a La Pavlovsky, no.

Hoy estoy actuando

haciendo el papel que me tocó en la vida en el reparto.

Estoy haciendo de yo mismo.

Y ¿qué sentido tiene?

¿Y qué sentido tiene lo vuestro, de estar aquí,

anotándose en listas de espera,

para luego estar calladitos, esperando a que yo termine?

¿Qué sentido tiene?

#Algunos me han dicho más de una vez,

#¡Ay, qué estirada que es!

#O si no, por favor, Pavlovsky,

#dígame, ¿usted mea sentada o de pie?

#Vi pasar inviernos y dictadores morir, aquí.

#De Juan Pablo I la bendición recibí

#y sigo aquí.

#Autógrafos, chismes, entrevistas serias,

#Envidia rosas y miserias,

#De la vida lo bueno y lo malo aprendí.

#De mi analista huí, huí, huí

#y estoy aquí.

¡Ah, era esa la que quería hacer antes!

Si la habría acertado, usted.

#Algunos respetables del show business

#dijeron y esto qué es

#Si no canta ni baila ni es mujer, ¿qué es?

#Aquí estoy hoy, mírenme.

#Tiempos mejores tiempos peores viví.

#Y estoy aquí.

#Champán a veces, nunca cerveza ni anís

#y estoy 'aquís'.

#En Londres, París, Cornellá o Chamberí.

#Sóc la que sóc des que sóc aquí.

#Aguanté como pude a Rajoy

#y aquí estoy

#Sólo Dios sabe lo que viví ayer y hoy

#Pero aquí estoy.

#Tal cual soy

#Aquí estoy.

(Aplausos)

Yo quiero agradecer y agradecer y agradecer y agradecer.

No me ido tan mal en la vida,

agradeciendo siempre

los buenos momentos que me tocan vivir

y hoy ha sido uno de ellos.

Gracias por haber venido a esta salita,

el único sitio en donde reír, jugar, emocionarse

y sentir...

es... es lo común.

No lo especialísimo.

Si en el teatro no se produce eso, no sirvió para nada.

Visita.

No lo olviden.

Nunca abandonen esta sana costumbre de buscar la felicidad en un teatro.

Y si la encuentran, que siempre, siempre, siempre,

tengan con quien compartir. Buenas noches.

(Aplausos)

Esto ya se habría terminado,

pero quien conoce a Pavlovsky sabe que para él nunca es suficiente.

Por eso pidió una secuencia más.

Después de haber visto el documental,

no pude evitar pensar

que puede haber mucha gente

que cree que la vida del artista es lo que se muestra.

Son fiestas y premios y reconocimientos

y éxitos y aplausos y...

He notado que aquí falta algo:

hablar de los malos momentos

que a veces nos toca vivir a los artistas.

Y caí en una depresión,

no quería salir de la cama

y no tenía trabajo

y no podía producir trabajo

y el dinero no entraba, nadie me llamaba

y dije... 'hay que pedir ayuda'.

Y creo que ha llegado el momento de expresar mi agradecimiento,

porque estas personas

que me ayudaron,

yo diría que me salvaron,

siento que ya se han engarzado en mi vida.

Reciban mi más fraternal abrazo

y mi agradecimiento.

Hasta dónde sea,

porque quién te dice que no nos vamos a encontrar allá

#y estaremos todo juntos algún día

#cuando el mundo ya no sea una porquería

...y puede ser. Yo creo que sí.

#Ahora piense que no debe hacerle daño

#el saber que sólo faltan dos mil años

#Lo que se ha de conseguir

#hoy se debe construir

#Acabemos con el hambre

#Acabemos con la guerra, la mentira, la miseria,

#llegaremos a buen puerto

#Aunque estemos ese día todos muertos.

(Aplausos)

Está muy bien, está muy bien.

Imprescindibles - Ángel Pavlovsky

56:01 28 jun 2020

Descubrimos al fascinante Ángel Pavlovsky. Con 78 años, y tras siete retirado de los escenarios, el actor argentino repasa su carrera y algunas de sus vivencias personales. Para la ocasión, prepara un espectáculo que es la despedida de su personaje, “La Pavlovsky”, una estrella de la escena convertida en icono homosexual.
El documental hace un homenaje a toda esta carrera escénica. Después de más de 50 años sobre los escenarios, este trabajo explica los orígenes y la creación de “La Pavlovsky”, un personaje que varias generaciones conocen, admiran y reconocen por la forma de trabajar y vivir el mundo del espectáculo.
La base del documental gira alrededor de una conversación entre el artista y Albert de la Torre. Pavlovsky aparece en situaciones y conversaciones robadas, fruto de muchas horas de grabación y, a menudo, sin que el protagonista fuera consciente de que se le estaba grabando. De esta manera, el argentino reaparece de nuevo siete años después de su retiro y de una total ausencia de la vida pública.

Contenido disponible hasta el 13 de julio de 2020.

Descubrimos al fascinante Ángel Pavlovsky. Con 78 años, y tras siete retirado de los escenarios, el actor argentino repasa su carrera y algunas de sus vivencias personales. Para la ocasión, prepara un espectáculo que es la despedida de su personaje, “La Pavlovsky”, una estrella de la escena convertida en icono homosexual.
El documental hace un homenaje a toda esta carrera escénica. Después de más de 50 años sobre los escenarios, este trabajo explica los orígenes y la creación de “La Pavlovsky”, un personaje que varias generaciones conocen, admiran y reconocen por la forma de trabajar y vivir el mundo del espectáculo.
La base del documental gira alrededor de una conversación entre el artista y Albert de la Torre. Pavlovsky aparece en situaciones y conversaciones robadas, fruto de muchas horas de grabación y, a menudo, sin que el protagonista fuera consciente de que se le estaba grabando. De esta manera, el argentino reaparece de nuevo siete años después de su retiro y de una total ausencia de la vida pública.

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    Ángel Pavlovsky

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    56:01 pasado domingo Descubrimos al fascinante Ángel Pavlovsky. Con 78 años, y tras siete retirado de los escenarios, el actor argentino repasa su carrera y algunas de sus vivencias personales. Para la ocasión, prepara un espectáculo que es la despedida de su personaje, “La Pavlovsky”, una estrella de la escena convertida en icono homosexual. El documental hace un homenaje a toda esta carrera escénica. Después de más de 50 años sobre los escenarios, este trabajo explica los orígenes y la creación de “La Pavlovsky”, un personaje que varias generaciones conocen, admiran y reconocen por la forma de trabajar y vivir el mundo del espectáculo. La base del documental gira alrededor de una conversación entre el artista y Albert de la Torre. Pavlovsky aparece en situaciones y conversaciones robadas, fruto de muchas horas de grabación y, a menudo, sin que el protagonista fuera consciente de que se le estaba grabando. De esta manera, el argentino reaparece de nuevo siete años después de su retiro y de una total ausencia de la vida pública. Contenido disponible hasta el 13 de julio de 2020.

  • 00:56 26 jun 2020 Después de más de 50 años sobre el escenario, Imprescindibles homenajea a Ángel Pavlovsky con un documental en el que el artista argentino repasa su carrera escénica, sus vivencias personales y explica cómo creaba sus obras. Además, el audiovisual hace un seguimiento del espectáculo que preparó a finales del 2018 en La Gleva Teatre de Barcelona, después de 5 años de su retiro y de una ausencia total en la vida pública.

  • Trailer de

    Trailer de "Pavlovsky"

    00:36 25 jun 2020

    00:36 25 jun 2020 Ángel Pavlovsky repasa su carrera y algunas de sus peripecias personales en Imprescindibles. Para la ocasión, prepara un espectáculo que es la despedida de su personaje "La Pavlovsky". ¡Aquí tienes un avance del documental que se estrena el 28 de junio, el Día Internacional del Orgullo LGBTI!

  • 1:10 25 jun 2020 En Imprescindibles Ángel Pavlovsky habla sobre la primera vez que se subió a un escenario como figurante de ópera y supo lo que era sentir el apoyo del público. Los aplausos le han acompañado toda su carrera. 

  • 54:58 21 jun 2020 Recreación biográfica relatada en primera persona de la figura artística de Mary Santpere. Contenido disponible hasta el 6 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 10/04/2015

  • Octavio Paz, 100 Años

    Octavio Paz, 100 Años

    57:45 14 jun 2020

    57:45 14 jun 2020 El documental aborda la figura del humanista Octavio Paz en todas sus facetas biográficas, el poeta rebelde que aspiraba a valores esenciales como los que afronta una sociedad moderna, la democracia y la paz. Histórico de emisiones: 02/01/2015

  • Avance Manuel Alejandro

    Avance Manuel Alejandro

    1:06 20 may 2020

    1:06 20 may 2020 Imprescindibles estrena el documental ‘La fuerza de los mares. Manuel Alejandro: Un escribidor de canciones’ que presenta a uno de los mejores compositores de la historia de nuestro país. Escribió canciones para artistas de la talla de Raphael, Rocío Jurado, Julio Iglesias, Isabel Pantoja, Marisol o Nino Bravo.

  • 57:38 18 may 2020 En este documental entramos en el espacio íntimo del pintor Juan Genovés (Valencia, 1930), su estudio en Aravaca (Madrid). Nos acercamos a su obra reciente, a su momento vital para recorrer de su mano la convulsa historia reciente de nuestro país y su compromiso político y social con el tiempo histórico que le ha tocado vivir. Un artista imprescindible con un gran éxito internacional que se levanta cada madrugada a pintar en soledad y que a sus más de ochenta años, es un ejemplo de vitalidad, disciplina y buen humor. Ha sido galardonado, entre otros, con la Mención de Honor (XXXIII Biennale di Venezia, 1966), la Medalla de Oro (VI Biennale Internazionale de San Marino, 1967), el Premio Marzotto Internazionale (1968), el Premio Nacional de Artes Plásticas de España (1984), el Premio de las Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana (2002) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Ministerio de Cultura (2005). Histórico de emisiones: 31/10/2014 24/02/2019

  • 2:26 07 may 2020 Avance de Imprescindibles sobre Emilio Herrera, el brillante ingeniero español que la Guerra Civil hizo olvidar. El documental  presenta a un personaje desconocido pero clave en los grandes hitos de la aviación, comunicaciones y astronáutica mundial. Además, fue presidente del Gobierno de la II República en el exilio.

  • El Brujo

    El Brujo

    56:11 26 abr 2020

    56:11 26 abr 2020 El documental Rafael Álvarez "El Brujo" ha sido testigo del proceso creativo de su última obra "La luz oscura de la fe", una buena ocasión para hablar de su vida y de su trayectoria como actor, donde nos ha dado a conocer ese otro teatro invisible en el que se representan las obras del Brujo. Histórico de emisiones: 12/12/2014

  • 2:26 15 abr 2020 Avance del documental de Imprescindibles 'La historia oculta en las palabras' que recupera la vida y obra de Ramón Menéndez Pidal, centrándose en la historia del Archivo del Romancero.

  • 57:36 12 abr 2020 Este documental ofrece una mirada sobre Camilo José Cela desde una perspectiva completamente novedosa, en la que el premio Nobel comparte protagonismo con Rosario Conde, su primera mujer. Grabado con motivo del centenario de su nacimiento y dirigida por Pedro Barbadillo, reconstruye la etapa mallorquina de la pareja y analiza cómo el paso por la isla fue definitivo en la trayectoria del autor. 'La danza de Formentor' explica a Cela desde una perspectiva diferente a través de su nieta: Camila Cela tiene en el documental 26 años, los mismos que su abuelo cuando escribió 'La familia de Pascual Duarte', la novela que lo lanzó a la máxima popularidad literaria. Ella nunca ha querido aparecer en ningún medio de comunicación para hablar del escritor, pero coincidiendo con el centenario, decidió hacer balance de la historia familiar y lanzarse a una búsqueda de la persona tras el personaje. Histórico de emisiones: 09/10/2017

  • 1:57 03 abr 2020 Imprescindibles estrena 'Rudolf Häsler - Un pintor de Interlaken en el mundo', un retrato de un personaje fascinante, polifacético e inconformista. El documental rescata la agitada vida y la obra de este artista suizo atípico, injustamente olvidado, que pasó gran parte de su vida en España para que vuelva a ser parte de nuestra memoria colectiva.

  • 59:11 29 mar 2020 Documental sobre el filólogo y filósofo Emilio LLedó, una de las figuras más destacadas de la cultura española. Lledó se formó en la Universidad de Heidelberg, donde también fue profesor, así como en las universidades de La Laguna, Barcelona y Berlín

  • 5:14 26 mar 2020 Quizás Emilio Lledó no es un personaje popularmente conocido pero es un pensador muy admirado y respetado en los círculos intelectuales, de la alta cultura e internacionales, aunque él se define así mismo como un simple profesor de filosofía. Contra lo que se pueda suponer, su trabajo siempre ha estado conectado con el mundo real, por mucho que su punto de partida sea el estudio y la interpretación de los textos filosóficos originales, sobre todo los griegos. Desde esta estrecha relación con la realidad, el documental 'Emilio Lledó. Mirar con palabras' intenta acercarse a su figura describiendo su biografía y su pensamiento. Imprescindibles estrena este documental de producción propia el próximo domingo a las 21:30h por La 2.

  • 00:47 25 mar 2020 En el documental 'Emilio Lledó. Mirar con palabras' se aprecia que el tono habitual del pensador es el de ecuanimidad y equilibrio pero ante algunos temas concretos, especialmente en los relacionados con el desprecio a los otros o la desigualdad, se deja llevar por una encendida pasión que le incita a expresarse con la máxima contundencia. En palabras de Lledó, no puede haber libertad de expresión si no existe libertad de pensamiento.

  • 1:02:39 22 mar 2020 El documental "Gregorio Marañón. Médico, humanista y liberal" está producido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales con motivo del 50 aniversario de su muerte. Una ocasión para acercarnos a un hombre clave de nuestro tiempo. Eminente médico, escritor brillante e intelectual ilustre, llegó a ser miembro de las Academias españolas de Historia, Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Para contar quién es volveremos al lugar donde se inspiró para cumplir su gran obra: Toledo. En el despacho de su Cigarral toledano, presidido por la maqueta de Galdós, el doctor Marañón escribió lo mejor de su ingente producción. Allí leía, reflexionaba, recibía a sus amigos y por las tardes paseaba por callejones y rincones de su adorada ciudad. Don Gregorio resumió su sentimiento en la frase "Toledo, luz de mi vida". Histórico de emisiones: 22/04/2012 16/01/2015

  • 57:07 15 mar 2020 El documental retrocede en el tiempo y llega a los recuerdos infantiles de espectadores que se pegaban al televisor para ver y escuchar al carismático divulgador y naturalista Félix Rodríguez de la Fuente en unos programas que cambiaron la mentalidad de los españoles en relación con la naturaleza. 'El animal humano' cuenta con testimonios de su hija menor, Odile, su viuda Marcelle Parmentier, compañeros de trabajo y reconocidos científicos y naturalistas como Luis Miguel Domínguez o Carlos Tabernero, profesor de la historia de la ciencia. Además, ha profundizado en el archivo personal del naturalista donde se encuentran miles de documentos entre los que destaca la correspondencia que mantuvo con su público. Histórico de emisiones: 12/03/2018 04/11/2018

  • 1:33 27 feb 2020 Jorge Herralde es fiel a sus autores y libros. La editora Eugènia Broggi explica que defendía a sus autores y que contestaba miniculosamente los artículos de prensa que hacían referencia a Anagrama.

  • 1:43 27 feb 2020 Jorge Herralde explica que montar la editorial Anagrama fue una forma de limpiar su mala consciencia: “Descubrí ‘¿Qué es la literatura?’ de Sartre. Bajo este título inofensivo, descubrí el malestar que tenía con la sociedad burguesa del franquismo. Ahí está la base de mi conciencia social.”, apunta en el documental que estrena Imprescindibles.

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