Historias de Alcafrán La 1

Historias de Alcafrán

Viernes a las 22.10 horas

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No recomendado para menores de 7 años Historias de Alcafrán - Capítulo 3: Una huida complicada - ver ahora
Transcripción completa

Soy vuestra alcaldesa, Marina.

A partir de ahora, desde el ayuntamiento

podremos escuchar vuestras quejas, peticiones, preguntas...

El Ministerio me ha mandado aquí.

¿Y qué hago yo en un pueblo que no aparece en el mapa?

Sí viene en el mapa, se llama Alcafrán.

Álex, ¿verdad? Sí.

Marina. Encantado.

Igualmente. ¿Qué os ha pasado?

Que nos hemos perdido.

¡Bueno, bueno, Matías Ibáñez ha vuelto!

Ya has salido de la cárcel, ¿eh?

Tengo que coger el dinero del altillo y los recibís.

¿Eres campeona de Europa de boxeo? No, de España.

Intentaré no tocarte las narices.

Más te vale.

Que no está. ¿Cómo que no está?

Que me han robado.

¿Y eso qué es? Billetes de 500 euros.

Pero, espera, que tengo más.

Entro en la iglesia,

veo un sobre, lo abro y salen montones.

"Tengo unos papeles que le van a gustar al juez.

si quieres recuperarlos y no pasar los próximos años en la cárcel,

preséntate hoy mismo a las 12:00 en La Plaza".

¿Te lo has tirado o no? ¡No!

Bueno, sí, un poco.

Creo que le han puesto los cuernos.

A Álex, el profesor, se le ve buena persona.

Y a ella también.

¿No?

"Si no quieres que te caigan 7 u 8 años de cárcel,

tienes una semana para darle a Margarita medio millón de euros.

A disfrutar de la fiesta. Y recuerda que la pagas tú".

A ver, que en este pueblo sois muy de cotilleos.

A mí Álex me cae bien, ¡claro!

Él es el profesor y yo, la alcaldesa y ya está.

¿Podemos ser amigos, o no?

(RESOPLA)

(Llaman a la puerta)

Adelante, está abierto.

Señor maestro, aquí tiene.

Le toca.

¿Cómo dice?

Le toca ordeñar a Margarita.

¿Ordeñar...?

(TITUBEA) No, no puede ser.

Yo se lo agradezco mucho, pero...

Es que salió así en el sorteo.

Y no hay otro remedio.

Si tiene algún problema, háblelo con la alcaldesa.

Pero, oiga, es que yo no sé hacer eso.

Además, tengo que dar clase.

Muy bien, pero, en cuanto termine, a ordeñar.

Ah... Y cuidado con la ubre, que la tiene muy delicada.

(Música animada)

Por fin se ha hecho justicia,

y, ahora, a Margarita que la cuide al que le toque.

Y yo, pues a vivir la vida, a disfrutar.

Ahora, sin el peso de la responsabilidad,

tendré tiempo de hacer

todas las locuras que siempre quise hacer.

(PIENSA) "Mira, ahí va el muy cobarde.

Yo le doy lo mejor de mí y así me lo paga,

metiéndose en el callejón y, si te he visto, no me acuerdo.

Esto me pasa por fiarme de los humanos.

El que no la palma, te deja tirada para que te ordeñe cualquiera.

Pero, ojo, que si huyes del toro, caes en el arroyo".

(Claxon)

¡Anda, mira! ¡Mira el Abelino lo que se ha comprao"!

¡Venga, chavales, con alegría!

¡Tachán!

¡Pero bueno, bueno! ¿Y esto? ¿Qué te parece?

Esto te habrá costado una pasta.

No todos los días caen del cielo 20.000 euros.

Tú los has gastado en la iglesia... Falta hace.

y yo en este pedazo de furgoneta.

¡Ya veo, ya!

Aparte de lo básico,

tiene sensores de cercanía... ¡esto es una inversión!

¿Y seguimos sin saber quién es el alma caritativa?

Si el que lo ha hecho no quiere que se sepa, no pasa nada.

Yo no me voy a quejar.

Aunque hay que ser raro para regalar tanto dinero.

Sí.

Te la voy a enseñar por detrás.

(Golpea el cristal)

A ver, ¿tú qué quieres? Ah, volver a la cárcel, ¿no?

¡Me las quito, no aguanto más!

Me voy de este pueblo, que no hace más que robarme.

Que te estés quieto, Matías.

Se pondrá a sonar y se va a presentar la policía.

Pues que se presente. ¡Sí, que se presente!

(Timbre de entrada)

Coño, qué rápida es esta gente.

¿Lo ves? Ha sonado la pulsera.

(GIME INDISPUESTA)

¿Quién es?

¿Matías Ibáñez?

Depende para qué.

Quita. Abro. Abre.

Buenos días, Paqui.

-Buenos días.

Ha llegado al ayuntamiento una carta certificada. Firme.

Pero yo no firmo cualquier cosa.

Matías, haz el favor de firmar.

¿Y si no quiero? Desobediencia civil.

A que tiro de porra.

-Firma.

Firmo, firmo.

Qué prisas.

Que tengáis un buen día. Adiós, Paqui. Igualmente.

-Adiós, Carmen.

Mierda, mierda, ¡mierda!

¿Qué pasa? ¿Que qué pasa?

¡Que no tendría que haber firmado nada!

(APORREA LAS TECLAS)

Benito Pérez Galdós, nacido en Canarias.

Uno de los mejores escritores de nuestra literatura.

Para muchos, el mejor novelista después de Cervantes.

¿Os suena? "Marianela", "Fortunata y Jacinta".

Sí, en la tele. Lo he visto. Exactamente.

Para el próximo día quiero que cada uno traiga dos o tres autores

o dos o tres libros que os gusten.

Si desconocéis el autor o autora,

pero tenéis curiosidad... Yo leo mucho.

Pues esta clase te gustará.

Tomad nota:

mis propuestas son: Galdós, Federico García Lorca,

Emilia Pardo Bazán y Blasco Ibáñez.

Entre lo que vosotros proponéis y lo mío haremos un recorrido.

(Móvil)

¿Sí?

¿Ahora? Estoy dando clase.

¿Cómo que me toca? Yo no tengo ni idea de cómo hacer eso.

Pero... Vale.

Sí, está bien. Ahora voy y hablamos.

De acuerdo. Esto es increíble.

Disculpad, tengo que salir.

Espero regresar antes de que termine la clase.

Tomad nota y pensad en los escritores para la clase.

De acuerdo.

¿Adónde va con el cubo?

-A ordeñar. Será que ya le han llamado del ayuntamiento.

Que ya era hora, leñe. -Pero ¿sabe hacerlo?

-¡Pobre Margarita, la van a desgraciar!

-Que no, mujer, eso es como todo.

A la que coges práctica, como coser y cantar.

-¿Sabéis qué haré yo cuando me saque el graduado?

Poner una funeraria hasta con crematorio,

peluquería y maquillaje... De todo.

Lo he visto en una película americana.

-Vamos a ver, Vicente, ¿de dónde vas a sacar la pasta?

-Yo hago bonolotos todas las semanas.

Con una funeraria sí va a dar mucho gusto morirse.

Buenos días, Paqui.

Buenos días.

Verás, debe de haber un error.

Me han metido en una lista para ordeñar a la vaca.

La que anda suelta por todos lados.

Margarita. Eso es, Margarita.

Es imposible, yo no he ordeñado en mi vida.

Pero aquí lo dice bien clarito: "Le toca ordeñar al maestro".

¿Y quién es el maestro?

Yo, soy yo. Por eso debería estar en la escuela, ¿no?

He tenido que salir y tengo prisa.

Pero aquí lo dice bien clarito:

"Alejandro ordeña los miércoles". ¿Lo ves?

Veo un papel, pero ni miércoles ni jueves.

Que sí, pero es que hoy le toca ordeñar a Margarita

y te he llamado hace un rato.

Paqui, yo no puedo hacer una cosa que no sé hacer.

Ah, y soy intolerante a la lactosa. ¿Y qué quieres que haga?

Además, no me encuentro muy bien.

Lo siento, pero ¿qué podemos hacer? ¡Álex!

Marina, menos mal.

¿Ha pasado algo?

Primero ha venido Ignacio a mi casa y me ha traído un cubo.

Después me decís que me toca ordeñar a una vaca.

Sí, te lo tenía que decir yo. ¿Le has llamado tú?

Sí, claro. Genial.

Es que ayer sorteamos el ordeño y te ha tocado empezar.

Vengo de Leganés. Allí no tenemos relación con las vacas.

Por eso me he ofrecido a enseñarte.

¿Ah, sí, tú? ¿Me vas a enseñar a ordeñar?

Claro.

¿Qué mejor forma de integrarte que ordeñando a Margarita?

¿Verdad? Pues sí.

Así que voy a buscarte después de clase y nos vamos juntos.

Y de paso nos comemos un bocata en el prado.

¿Te hace? Sí... Eso está muy bien.

Te va a gustar, ya verás. Anda, vete.

Oye... No morderá, ¿no?

¡Qué va a morder!

Muerde esta, ¿pero la vaca...?

Es muy relajante, verás. No te olvides.

A las 13:45 en el establo.

Oye, cariño,

¿sabes de qué es este recibo del banco?

-¿Cuál?

-"Equipamiento de cocina, 2000 euros".

-He comprado un criogenizador. -Ah, vale.

¿Que has comprado un qué?

-Un criogenizador para cocinar a baja temperatura.

-Vamos a ver, Pere, no me quiero enfadar.

¿Te has gastado 2000 euros en un aparato?

-Sí, pero es muy práctico.

-¿Y no se te ocurrido decírmelo?

Vamos, que aparte de ser tu marido, soy tu socio.

-Sí, tienes razón, pero estaba de oferta

y pensé que era una buena inversión.

-Pero ¿has visto las cuentas?

Este mes no llegamos a cubrir gastos.

¡Nos vamos a la ruina de cabeza!

-¡En este pueblo no saben comer! -La culpa es del pueblo.

-Ni aun teniendo dinero piden comida decente.

Solo torreznos y croquetas, ¡bueno, y judiones con chorizo!

-¿Podéis hablar más bajo?

Se os oye desde la plaza y no me puedo concentrar.

-Se lo dices a tu yerno.

-Que hables más bajo, Abelino.

-Solo sabe pegar gritos. -¿Os calláis los dos, coño?

-Lo que hay que hacer es dejarse de criogenizar hostias.

¡Estamos en un pueblo, Pere!

Aquí a nadie le interesan esas gilipolleces.

-¡Pues que les den! Yo soy un chef con estudios

y seguiré cocinando así, les guste o no.

-Puedes poner más de tu parte, Abelino.

-Pero...

Con lo lenta que es la justicia, y mi juicio se adelanta.

Déjame ver la citación. Toma, lee: el mes que viene.

Y no sé si ese cabrón ha enviado esos papeles,

porque si lo ha hecho me como 7 u 8 años.

Lo mejor es hablar con él. ¿Con el juez?

No, hombre, ¿cómo va a ser con el juez?

Con el que los ha robado, no paro de repetírtelo.

No sé quién es esa rata.

¿No has hablado con él muchas veces por teléfono?

Sí, pero me llama con teléfono oculto.

¡Oh! Pues, hijo, no sé,

como no pongas un anuncio en un periódico...

"Se busca chantajista" Pero ¿cómo voy a poner un anuncio?

Ya está, lo que tengo que hacer es desaparecer.

Pero no puedo con la puñetera pulsera esta.

¡Me la quito y que sea lo que Dios quiera!

¡Eh, no hagas el idiota!

Como se te ocurra salir del pueblo

y ese trasto dé aviso a la Guardia Civil,

te vas a la cárcel otra vez.

Pero ¿del lado de quién estás? Escúchame.

Lo mejor es ir a hablar con el abogado.

Igual se puede llegar a un acuerdo con el fiscal.

(FARFULLA)

Yo no vuelvo a la cárcel, que hace frío.

Y todos los presos me preguntan el "modus operandi".

¿Soy el "coach" de Soto del Real? Pues tú me dirás.

¡Ya está!

Me encadeno a una farola. ¿Qué?

Huelga de hambre.

¿Vas a dejar de decir tonterías?

Pues, mira, me mato. ¡Ahora te vas a morir!

¡Pues me corto la pierna y me quito la pulsera!

Mira, Matías...

Voy a subir a ducharme

y luego vamos a hablar con el abogado.

¿Podrás estar diez minutos sin hacer una locura?

¡Diez minutos!

-Abelino, no sé cómo tu marido te aguanta.

Y no tires el café donde lo pones, hombre.

-¿Te pones de su parte?

-Como él te deje, conmigo no cuentes.

Yo tengo mi vida solucionada. -¡Hola!

-¡Uh! ¡Qué mala cara traes!

-Es que me encuentro fatal.

-He hecho croquetas, ¿quieres una ración?

(LE DA UNA ARCADA)

-¿Y a esta qué le pasa?

(Música pop agradable)

(SE RELAME)

-Lo reconozco, te han salido muy ricas.

-Qué raro, últimamente no te gusta nada de lo que hago.

-Qué bobo eres.

Sabes que me gusta casi todo.

-No haces más que meterte conmigo.

-¡Tonto!

(CARRASPEA HACIÉNDOSE NOTAR)

-"Dime".

-Salvador, escucha: en una hora te recojo en la puerta de tu casa.

Tenemos que hablar.

-"¿Qué pasa?".

-Ahora no puedo contártelo. En una hora en la puerta de tu casa.

Y si me retraso, me esperas. -"Vale, adiós".

-Venga... Un beso.

(RESOPLA)

(Música de misterio)

(Ducha, grifo abierto)

-"Las autoridades siguen buscando a la peligrosa banda de atracadores

que está sembrando el pánico en la provincia".

-Hola, padre. Hola.

¿Ha visto cómo está el patio?

Los delincuentes campan a sus anchas.

-"Lo único que se sabe es que nos encontramos

frente a una banda organizada,

muy peligrosa,

que no duda en utilizar armas de fuego

si se ve en riesgo de detención".

-Como los bancos, no hay día que no nos atraquen.

-"El problema es que esta banda parece estar integrada

por ciudadanos de algún país del este de Europa,

delincuentes con formación militar,

bien armados y entrenados".

-Oye, a nosotros nos ha sobrado dinero de la furgoneta.

A ver si nos roban. -Ya tardas en ingresarlo.

A ver si nos roban aquí.

-¿Cómo va la obra del tejado?

Muy bien, muy bien.

Estamos dando muy buen uso al dinero, gracias a Dios.

Está bueno, ¿verdad, hija?

Pero ¿no estabas mala?

-Pero de repente me ha apetecido muchísimo.

Oye, están buenísimos, ¿eh?

-Gracias.

-"Pero los agentes de la autoridad advierten a los ciudadanos..."

-Cóbrame.

Están diciendo que los atracadores van con pistola.

Sí, sí, claro.

-No se preocupe, padre. Bueno, lleva cuidado.

Yo me voy a San Orero a ingresar el dinero.

¡Qué harto estoy de que no haya cajero en el pueblo!

-Es verdad, sí.

-Yo me voy a coger uno para el camino

y quedaos con el cambio. Llévate varios.

¡Ve con cuidado!

-Voy y vuelvo.

-"Seguida de un robo violento

en un concesionario de ocasión de Montiel".

(Tono móvil de "La Cucaracha")

¡No!

¿Qué pasa?

¿Se puede saber dónde estás?

¿Has leído lo del espejo?

Pero ¿qué es eso de que te vas?

¿Adónde, si puede saberse?

"A Lisboa... Lo más lejos posible".

¿Y cómo te has ido? Los coches están en el garaje.

Andando. Estoy andando.

¿Cómo que andando?

¿Por dónde?

Tranquila, que llevo los bastones de caminar

y con esto llego lejísimos.

Cada día estás peor.

Carmen, ¡no quiero volver al talego! ¿Entiendes?

Yo lo que quiero es que vuelvas aquí y dejes de hacer el memo.

Matías, para cobrar comisiones y hacer chanchullos serás el mejor,

pero, para lo demás, tonto perdido.

"¿No ves que en cuanto salgas del pueblo

se pondrá a sonar la pulsera?".

Pues que suene, ¿sabes? ¡No quiero volver a la cárcel!

Tranquila, ahora me pongo a hacer autoestop

para ir a Ciudad Real, de allí voy a Portugal

y luego a Brasil.

Así que adiós muy buenas. Carmen, te llamaré.

¿Quién te crees que eres, el Fugitivo?

Matías, si no te presentas en el juzgado,

te van a pillar.

Y va a ser peor, ¿lo entiendes?

"Espera, que viene alguien.

Cállate. "Matías".

¡Calla!

¿Matías?

(Para el motor)

Que está meando.

¿Quién?

Luego te llamo.

¡Matías!

(SUSPIRA ALIVIADO)

(GIME)

¿Ves? Coges con suavidad y tiras.

¿Ves?

Sí, pero yo no voy a saber.

Que sí, hombre que sí.

Esto es un pezón. Pero un pezón de vaca.

Claro.

Tú lo haces muy bien, yo te apoyo.

No, no. Va, inténtalo. No.

A ver, al principio cuesta, pero con la práctica espabilas.

Va, tu turno.

¿Qué hago, aprieto? Aprietas.

A ver. Está saliendo. ¿Lo ves?

A ver, dame la mano.

¡Así! Así, así, muy bien.

Sigue.

(RÍE) ¿Lo ves?

Tú solo.

Ya eres alcafreño.

(RÍE)

(Música pop animada)

(Pitido del localizador)

¡Calla! ¡Calla!

Me cago en...

¡Que te calles!

¡Ja, ja!

(Rechinar de ruedas)

¿Qué ocurre?

¡Paqui!

¿Se puede saber qué te pasa?

-¿Quieres que te diga? -¡Sí, claro!

-Que tengo antojos.

-¿Antojos? Todo el mundo tiene antojos.

-Es que no me ha bajado la regla.

-Ya.

¿Y?

-¿Eres tonto o qué te pasa?

-Estás nerviosa porque no te viene.

Cuando te venga, te sentirás mejor. Ya está, Paqui.

-¡No me toques ahora!

-Antes te gustaba.

-¡Pues ahora no me gusta! ¡Fíjate tú por dónde!

-Es que no te entiendo nada.

-A ver si hago que lo entiendas:

que tengo arcadas, vómitos, no me baja la regla.

¿Te hago un dibujo?

-Que no puede ser, no puede ser.

Sí puede ser.

Bueno, todavía no estamos seguros, ¿no?

-Pero ¿qué hago?

No somos novios formales ni nada.

Porque ¿qué somos? ¿Eh? ¿Qué somos? ¿Qué somos?

-Somos, no sé.

Tú y yo...

(RADIO POLICIAL) "Comandancia de la Guardia Civil

a policía de Alcafrán. ¿Me reciben?".

-Aquí Alcafrán, cambio.

-"Tenemos un aviso de una pulsera de control.

Un vecino ha quebrantado la libertad condicional".

-Matías.

-"Es un imputado a la espera de juicio de Alcafrán,

Matías Ibáñez".

-¡Lo que yo decía!

-"Tenemos a todas las patrullas en alerta por los robos.

¿Puedes acercarte a su casa?".

-Recibido. Lo conozco. Voy para allí. Corto.

(GRITOS Y CONFUSIÓN)

-¡Eh! ¡Tú, al suelo!

¿Dónde coño está Rafita?

-¡Tendría que estar aquí con el coche!

-¡Pues no está, joder! ¿Y ahora qué hacemos?

-¡La furgo es tuya! ¡Las llaves! -No es mía.

-¡Te he visto aparcarla!

-¡Vale, vale, vale!

-¡Joder, dale, dale!

-¡Joder, que es nueva!

¡Me cago en la puta!

¡Mi furgoneta, cabrones!

(INDISPUESTA) -¡Joder!

(ARCADAS Y VÓMITOS)

(SUSPIRA) Jo...

Como esté embarazada, te mato. Te mato, joder.

-Pero ¿qué culpa tengo yo? -¿Tú?

¡Pues toda!

-"Los sospechosos del atraco

han huido en una furgoneta blanca

que han robado a punta de pistola,

matrícula 0013LIJ.

Tomen precauciones, porque van armados".

-Son los atracadores.

-Coche de Alcafrán en camino. Cambio y corto.

Vamos.

Vale.

(Sirena policial)

¿Has vuelto a saber de tu mujer?

Ex.

No estábamos casados.

Da igual estar casados o no.

Todas las rupturas son dolorosas.

Sí, lo sé.

Desde que se fue la última vez del pueblo,

no he vuelto a saber nada.

Y creo que es lo mejor.

¿Y tú?

¿Yo qué?

¿El padre de tus hijas?

Ah. "Gabriel" se llama.

Hace mucho que no sé de él.

¿Y eso?

Bueno, si no quieres... Perdona.

No, no.

Las cosas no iban bien desde hacía tiempo.

Él era...

muy violento.

Pero yo le quería.

Hasta que me enteré de que estaba con otra.

Lo sabía todo el mundo menos yo. Vaya.

Lo siento.

Ayer no durmió en casa.

-¿Tu padre? -Sí.

-Estaba sin tocar su cama.

Y esta mañana tenía esa sonrisa de tonto que se le pone.

-Vamos, ha dormido con Paqui. -Claro, ¿dónde si no?

-Pero ¿te cabrea? -Que va.

Lo que me enfada es que me trate como a un niño.

Cree que no me entero de nada.

Si quiere estar con Paqui, bien, pero no a escondidas.

-Los padres hacen cosas raras.

Y mienten todo el tiempo.

-Sí, bueno... -¡Chist! ¡Mi madre!

-¿Qué pasa?

Está con el profe.

Mi historia es tan antigua como muchas.

¿Y no os habéis vuelto a ver? No.

El año pasado recibí carta de su abogado para el divorcio.

¿Una carta?

(ASIENTE)

Me pareció bien.

Firmé los papeles y se acabó.

-¿Qué hacen? -Qué fuerte, están ligando.

-¿Tú crees?

-Mira cómo se miran.

-Yo solo les veo comer un bocata, ¿no?

-Pero un chico y una chica no comen en el campo así porque sí.

-¿Ah, no?

Lo peor es haber sido engañada durante tanto tiempo.

Cuando supe que Gabriel e Irene... Se llama Irene.

Era amiga mía. De hecho, ella me lo contó.

Cuando me enteré llevaban juntos mucho tiempo.

Me sentí como una idiota absoluta.

Pero, bueno,

tampoco sería fácil mantener una mentira día tras día, ¿no?

Y menos con dos hijas pequeñas.

A lo mejor se besan.

Ana va a flipar.

-Oye, Laura...

¿Crees que algún día podríamos tú y yo

comer un bocadillo?

-¿Eh? ¿Qué dices ahora de comida?

-No, una tontería.

-Bueno, vamos, que mi hermana nos espera.

-Espera, ¡Laura!

El caso es que dejé mi casa,

dejé el boxeo, cogí a mis hijas

y vine al pueblo a empezar de nuevo.

Y aquí estoy.

Tu turno.

Ya.

A ver, bueno...

Pilar es una buena tipa.

Pero es absolutamente imprevisible.

Y, cuando tiene crisis existenciales,

que suele ser a menudo,

no sabes por dónde viene el viento.

Un día quiere vender jabones artesanales,

otro día aparece con una camada de ocho gatos

porque su ilusión frustrada es ser veterinaria

y quiere montar una protectora.

Y al día siguiente está en París para inspirarse para pintar.

Pero la verdad es que no...

no me esperaba que me engañase.

Aunque quizá era lo más previsible

y no lo supe ver.

Yo acababa de llegar porque iba a ingresar mi dinero.

-Sí, pero ¿qué más pasó?

-Que iba a entrar y aparecen dos tipos

con medias en la cabeza.

No, con leotardos, de marca blanca. -Continúe.

-Pues eso, yo estaba en el suelo, ¡me arrebataron las llaves...!

¡Joder, me acabo de comprar la furgoneta!

-¿Y qué más?

-Yo estaba tirado en el suelo,

pero di un salto felino y me puse a luchar con ellos.

Porque yo por las buenas, todo, ¡pero por las malas no paso una!

-¿Y qué más pasó?

-Pues eso: le di un puñetazo a uno,

y al otro, y ellos me dieron un empujón a traición,

se subieron a la furgoneta y salieron pitando.

-Venga, continúa.

-¿Y mi furgoneta? Porque la necesito para trabajar.

-Tranquilo, la operación jaula está en marcha.

-Sí, ¿y?

-La furgoneta aparecerá.

-Sí, pero ¿cuándo?, ¿y cómo?

Porque si empiezo a dar partes me van a subir la póliza.

-¿Cómo tenías el depósito? -Lleno.

-Pues cuando se gaste.

-¿Y ahora cómo vuelvo yo al pueblo?

-Tranquilo, ya te acerco yo.

-Voy con ella.

-¡Venga, va, circulen!

¿Algún testigo para declarar?

Pues hagan una cola.

-¿Puedes ir a comprarme un milhojas? Tengo una bajada de azúcar.

-Voy. -No, no.

Mejor cómprame dos.

Y pasa por la farmacia y compra un...

¡Un predictor! Es que estoy ansiosa.

-¿Cuánto habremos pillado?

-No sé, tronco, pero una pasta gansa.

-Tío, voy a mirar.

¡La madre que me parió!

-¡Tenemos que darnos el piro ya!

-Espera, la pasma nos estará buscando.

Aquí estamos bien, tío. -¡Hostia!

(RADIO )"Los dos atracadores salieron de la entidad

subiéndose a una furgoneta y dándose a la fuga

con un botín estimado en más de 300.000 euros".

(GRITAN DE ALEGRÍA)

-¡Joder, colega, nos hemos puesto las botas!

-Venga, vamos a echarnos un canuto y nos largamos.

(GRITAN ALEGRES)

-Oye, ¿la maría?

-Joder, tronco, ¿no la tienes tú?

¡Aquí está, aquí está!

-Vas a perder la cabeza.

-Hazlo tú que a mí me tiemblan las manos.

-¡300.000, colega!

-¡Guau, tío, flipa!

-Lo primero que voy a hacer es comprarme una moto

de esas de los Ángeles del Infierno.

-Pues yo un chalé con piscinaca

y luego me voy al Caribe,

que me han contado que se está de puta madre.

-Como el Dioni, ¿no?

¿Sabes quién es?

-¡Ah!

De la peli "Dioni camina o revienta".

¿Por qué me miras así raro?

(RÍEN)

(Motor arrancando)

-¡La madre que lo parió!

¡Cabrón!

(RÍE)

Al final no ha sido difícil, ¿no?

Bueno, al principio no lo veía nada claro.

Pero ahora que ya he tocado ubre, estoy por presentarme

al concurso de ordeñe.

(RÍE)

Ha sido divertido, ¿verdad?

Sí.

Me lo he pasado muy bien, Marina.

Gracias. No hay de qué.

Pues me tengo que ir, mis hijas me esperan.

Yo tengo trabajos que corregir para mañana.

Adiós. Adiós.

Marina.

Dime.

Nada, que...

Me ha gustado comer contigo. Eso.

Que cuando quieras podemos repetir.

Claro.

¡Aquí va a haber tomate!

-¡Seguro!

-Ay, qué tiempos aquellos, ¿te acuerdas?

-Eso tú, yo aún me apaño.

Mira, la piel de gallina.

-¡Ay, mira, yo más! ¡Yo más!

-¡Tú siempre más! -¡Ay!

(Móvil)

-Voy, voy.

Por fin.

¿Se puede saber dónde estás?

Coge guantes de fregar grandes, paños de cocina

y al menos diez botellas de lejía. "¿Qué?"

¡Diez botellas! Y dos pares de guantes de fregar.

A ver, ¿me puedes explicar qué es lo que está pasando?

"Luego te lo explico".

Coge tu coche, metes todo eso y vienes pitando a la iglesia.

"Dios mío, ¿qué has hecho?"

Dime qué pasa, dime qué pasa.

Ahora no puedo. Date prisa.

¡Matías!

(ABELINO RESUELLA)

¡Pere!

-¡Mi amor, me tenías muy preocupado!

-Me han robado la furgoneta. -¿La furgoneta?

-Unos atracadores, pero a Abelino no le ha pasado nada.

-Que me he quedado sin furgoneta, si te parece poco.

-Podría haber sido peor. -¿Cómo?

-Seguro que has dejado las llaves puestas.

-¡Que no! Que tenía un escopetón así de grande.

-Que eres muy cortito, hijo, desde pequeño.

Tendrías que haber ido tú, Pere.

-Eso es, tú encima métete conmigo.

(TARTAMUDEA) -Pere, ponle una tila a Abelino,

y una ración de torreznos para mí.

-Bueno, yo me voy al baño.

-Dame un vasito de agua. -Y un coñac para el susto.

-La Guardia Civil ha desplegado un operativo especial

y se espera que en pocas horas

"dé resultado. Aunque existe la preocupación

de que esos atracadores tengan un alta preparación militar"...

¿No crees que hay más atracos que nunca?

¿Más que nunca? Sí.

No lo sé.

Y luego están los corruptos, que no paran de robar.

Pues, ya que lo dices,

¿alguna vez has confesado a algún corrupto?

Ya no se confiesa casi nadie, Álex,

por lo menos en este pueblo. Estamos perdidos.

Oye, no has comido nada. Es que he comido con Marina.

Hemos comido y ordeñado juntos a Margarita.

¡Ah! ¿Y qué tal? Me ha encantado.

Estoy deseando volver a ordeñar. Qué bien, ¿no?

"Afortunadamente no hay que lamentar..."

¿Tú conociste a Gabriel? ¿Quién es Gabriel?

Su exmarido. No, no lo conocí.

"...la colaboración ciudadana para localizar..."

¿Por qué quieres saberlo?

No, por nada.

"...una furgoneta blanca

de matrícula 3498-HFW.

Han rogado a los habitantes de la comarca

que, si dan con ella,

se pongan en contacto con la Guardia Civil".

-¡Ha salido positivo! -¿Estás segura?

-Sí. -¿Has mirado bien?

-Que sí, que sí.

-¿Segura, segura? -Estoy segurísima.

Y voy a tener que contarlo. -¿A quién?

-A Marina. No puedo patrullar así.

-No, no, para, para. No hay prisa.

-¿Quieres que espere a que rompa aguas?

-Joder...

Una cosa. -¿Qué?

-Pues que... -¿Que qué?

-Es mío, ¿verdad?

-¿Qué quieres decir?

-Pues eso, que... -¿"Pues eso" qué?

-Que si...

-¿Te doy una torta y te espabilo? -Joder.

-Es que no entiendo cómo ha podido pasar.

-¿Te lo explico con pelos y señales?

(RADIO) "Alcafrán, ¿me recibe?

Comandancia de la Guardia Civil".

-Alcafrán, cambio.

-"La pulsera de vigilancia que se salió del límite

vuelve a dar señal. ¿Puede acudir al domicilio del sujeto?"

-Recibido.

-No puedo respirar con tanta peste a lejía.

Si lo sé, me compro una mascarilla.

Dale, que ya terminamos. Sí, dale.

Una cosa, mañana vas al psiquiatra.

Pides hora, quieras o no quieras.

¿Me vas a decir de una vez qué es lo que pasa?

Luego te explico. Va, vamos.

¿Adónde vas?

¿Qué llevas ahí? Te lo explico luego.

No, ¿qué llevas ahí? Vamos.

Y esto de la limpieza es culpa de la policía científica,

que están siempre con cien ojos con el tema del ADN

y con las huellas dactilares.

Pero ¿qué dices, Matías? ¿Qué has hecho?

Al psiquiatra, ¿eh?

Quieras o no quieras.

-A ver qué hacemos con esto.

Ahora lo tiramos a un punto limpio.

(Arranca motor)

Cuando venga, déjame hablar. Y dale,

qué pesado eres. No va a venir la policía, tranquilo.

(Timbre)

Qué plasta eres, Matías.

¡Anda, Paqui! ¿Qué pasa? ¿Otra vez por aquí?

-Buenas noches, Carmen. -Pasa.

-¿Está tu marido en casa? -Sí, claro.

¡Matías!

¡Paqui quiere hablar contigo!

¡En la cocina!

En la cocina está. (SORPRENDIDA) Ah.

-Aquí está.

Hola, Paqui, ¿qué tal?

Muy bien. Enséñame la pulsera que llevas en el tobillo.

Claro. ¿Ocurre algo?

Es una comprobación rutinaria.

Pues vamos con la rutina. Aquí la tengo.

Al principio me hacía roce, pero ahora me hace cariño.

¡Matías! ¿Dónde has ido hoy?

¿Hoy? A ningún sitio. Carmen.

Sí, no hemos salido. Estoy un poco acatarrada.

Y por eso estoy haciendo... (AMBOS) ...un caldo.

-Un caldo. -Sí.

-Me voy a marchar.

-Te acompaño. -Buenas noches.

Ea, pues nada, ¿eh? Vuelve cuando quieras.

-Sí, sí.

(Radio, vals)

Pues nada, Carmen...

-¿Algo más? -No.

Que vaya bien. Buenas noches.

-Bueno, pues...

-Descansa. -Igualmente, descansa.

Se te ve cansada, Paqui.

Muy cansada, descansa.

¿Cómo he estado?

¿Qué cómo has estado? ¿Qué cómo...?

(RÍE) ¡Estupenda!

¿Y cómo he estado yo? Fantástico, como siempre.

Bueno, un momento.

¿Ahora me vas a explicar lo que es esto?

¡No, no, no! ¡Ay!

Ay.

Uf.

Cariño, es una historia muy larga y muy aburrida.

Tengo todo el tiempo del mundo, cariño.

(RADIO) "Interrumpimos el programa para darles una noticia.

La furgoneta en la que huyeron los atracadores

de la caja de ahorros de San Orero

ha sido hallada cerca del cementerio de Alcafrán.

Allí se dirigen la Guardia Civil y la Policía Científica.

Les mantendremos informados".

-Estás loco.

(Vals)

Carmen...

Te he echado mucho de menos.

Eres un sinvergüenza, cariño.

¿Qué me has dicho? (CARIÑOSA) Sinvergüenza.

Más.

Golfo. ¿Cómo?

Ladrón. Más.

Cabronazo. ¡Sí!

¡Sí, sí!

(RÍE DE SATISFACCIÓN)

(Vals "in crescendo")

Pues el de ciudad ha podido con la vaca.

Y Margarita encantada. No se ha quedo ni una vez.

Aunque, francamente, todo ha sido gracias a Marina.

Ella pilotaba los mandos. Qué fácil lo hace todo.

Marina, digo.

Es empática, comprensiva...

y muy atractiva.

Quiero decir...

que es una mujer muy capaz y una alcaldesa estupenda.

Llevo poco tiempo aquí para decirlo,

pero se nota que es una mujer entregada

y muy válida.

Y tiene una boca muy bonita.

No, esto no hacía falta decirlo.

Esto lo puedo corregir, ¿no? ¿Esto se puede borrar?

Creo que ya se me nota.

-¿Sí? ¡Qué va!

-¿Cómo que no? Se me nota, ¿no lo ves?

-Que no, no se nota nada.

-¿Y qué quieres, que nos pasemos la vida escondiéndonos?

-No me quiero casar otra vez. ¡Tú no sabes lo que es!

(Orquesta)

¡No, mal, muy mal! ¡Peor imposible!

¡Vamos a hacer el ridículo más espantoso!

¿Cómo van los ensayos?

¿Siendo realista?

Un desastre.

Van a ser las peores fiestas de Alcafrán.

Mira, papá:

suflé de almejas con lluvia fina de compota de manzana.

Mira la de clientes que hay pidiendo.

¡Ni uno, Pere!

¡Por tu cabezonería vamos a tener que cerrar!

¿Os suena "Cocinero al habla"?

¿El de la tele? Me encanta.

-¡Ese tan famoso!

-¿Y qué tiene que ver con nosotros?

Que hoy viene a cenar al restaurante.

¡La mano! -¿Qué mano?

(GRITA) ¿Cómo te has hecho esto?

-Lo primero es desinfectar la herida.

-Doctora, ¿cree que le entrará el tétanos?

Si alguien de este pueblo conoce el sutil arte del engaño

ese soy yo.

Matías Ibáñez, alcalde de Alcafrán.

Es una alegría tenerte aquí. ¡Te vemos mucho!

Historias de Alcafrán - Capítulo 3: Una huida complicada

25 sep 2020

En ‘Historias de Alcafrán’ están encantados con los euros que les han caído como llovidos del cielo. Salvo Matías, que teme el juicio y decide huir. El pueblo conoce días de alegría, exceptuando el restaurante vacío de clientes. Además, la amistad de Marina y Alex se consolida, aunque muchos ven algo más.
Tras el dinero que encontró el cura en la iglesia, el pueblo no puede estar más contento. En el Ayuntamiento, la discusión se centra en decidir si el dinero hay que declararlo a Hacienda o no. Todos, sin excepción, se inclinan por defender que, como les ha llegado en forma milagrosa, los milagros están exentos de tributar. El único que ve el futuro con gran incertidumbre es Matías, que teme que el juicio que le espera en breve le lleve nuevamente a la cárcel.
El dinero que ha entrado en el pueblo se nota mucho: unos han decidido emplearlo en hacer mejoras en su casa, y otros lo han guardado en el banco por si llegan malos tiempos, pero Avelino y Pere han preferido comprar una flamante furgoneta.
Solo hay algo que ensombrece el panorama: el restaurante vacío permanentemente de clientes y la ola de atracos que asola la comarca donde no hay día en el que un comercio o una entidad bancaria no sea asaltada.
Matías decide huir y se mete sin ser visto en la furgoneta que estrena Avelino. Se oculta en la parte de atrás con tan mala suerte que, al llegar a San Orero, tropieza con unos atracadores que acaban de asaltar el banco llevándose un saco de dinero. Obligan a Avelino a salir de su furgoneta y huyen en ella, ignorando que Matías está en su interior.
Mientras tanto, la amistad de Marina y Alex se consolida.

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