Historias de Alcafrán La 1

Historias de Alcafrán

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No recomendado para menores de 7 años Historias de Alcafrán - Capítulo 2: 'Santo Milagrero, San Dinero'  - ver ahora
Transcripción completa

Hola, vecinos, ¿qué tal? Soy vuestra alcaldesa, Marina.

A partir de ahora, desde el ayuntamiento

podremos escuchar vuestras quejas, peticiones, preguntas...

¡Basta ya!

¡Estas son las normas y hay que respetarlas! ¿Vale?

-Represora.

-Coño, Margarita.

(PIENSA) -"Sí, soy una vaca.

Y encima huérfana, porque mi dueño, Sebastián, se ha muerto".

...gracias a la perseverancia de vecinos como tú

Alcafrán volverá a tener un maestro y unos estudiantes.

El Ministerio me ha mandado a este pueblo.

¿Y qué hago yo en un pueblo que no aparece en el mapa?

Sí viene en el mapa, se llama Alcafrán.

¡Matías Ibáñez ha vuelto!

¡El que faltaba!

Hombre, Matías. Ya has salido de la cárcel, ¿eh?

Tengo que coger el dinero del altillo y los recibís.

Álex, ¿verdad? Sí.

Marina. Encantado.

Igualmente. ¿Qué os ha pasado?

Que nos hemos perdido. Y luego hemos pinchado la rueda.

Soy Pilar, su novia.

Encantada.

¡Que no está! ¿Cómo que no está?

Que me han robado.

Pero ¿quién?

Aquí no hay más que gentuza, ladrones y sinvergüenzas.

Ahora, yo no me voy a quedar de brazos cruzados.

¡Te hundo!

¡Delincuente!

Pero ¿qué os pasa?

"Caminarán a dos patas,

pero estos humanos están como cabras".

Ya está bien, señora alcaldesa,

ya está bien de explotar a la gente.

Lo que yo digo es que a la vaca Margarita

la tienen que ordeñar entre todos.

Alcafrán está lleno de ladrones.

Y si la alcaldesa no hace algo para encontrarlos

ya los encontraré yo.

¡Esto está lleno de chorizos, comepipas y paletos!

(SUSURRA) Venga, vamos.

Matías, no te comprendo, de verdad.

Pero ¿por qué no lo enterramos en el jardín y santas pascuas?

Ya lo dice el refrán: "Cuidado con el jardín,

es donde mira la Guardia Civil".

¿Qué dices? Venga, que no son horas.

Dame el dinero, venga.

(Mugido)

¡Cállate, vaca! Solo falta que la vaca nos delate

y me quiten este dinero también.

Venga, va. ¡Que voy, que voy!

Pero ya pillaré al que cogió el dinero del altillo,

se va a enterar. No le des más vueltas.

Es que a mí me ha costado Dios y ayuda hacerme rico

para que venga un comepipas a quitarme...

...lo que es mío. Eso.

Venga, ya está.

Pero ¿qué haces?

Pues voy a meter la caja en la tinaja.

Ah, ¿y quién va a recogerla luego?

Yo, Carmen. La recojo y luego salgo.

¿Cómo, Matías? ¿Cómo?

Por las cuerdas, Carmen, las cuerdas.

¿Para qué están aquí?

Para que yo haga aquí un...

Mira, así. Ya está.

(RÍE CON SATISFACCIÓN)

Ya está. Todo atado y queda ahí la cuerda.

Es que lo que me preocupa

son esos papeles firmados que también han cogido.

¡Carmen, por favor!

Calla. ¿Qué?

¿Has oído?

Mira, ha pasado alguien hacia la iglesia.

¿A que es el cura el que me ha quitado el dinero?

Anda, no inventes.

Ese dinero no está seguro ahí, no está seguro.

No, Matías. ¡Matías!

¡Que me voy a casa!

¿Cómo que te vas?

¿Qué quieres, que me quiten mis ahorros?

Pero ¿no teníamos dinero en Suiza?

¡Ah, en Suiza!

Pero, Carmen,

dile tú al juez que me desbloquee las cuentas.

Parezco un delincuente.

Aquí está.

Venga, vamos.

Para esconderlo lo llevo yo. El rey escondite eres tú.

(Música animada)

(Alarma, canto del gallo)

(Música animada)

(Cesa la música)

(SUSPIRA)

¿Y esto?

(Música de misterio)

La virgen santa.

(Música dinámica)

-Nos vamos, mamá.

¿Todavía estáis aquí?

¿Habéis desayunado? Se va el bus.

Sí, y hemos fregado.

Ah, perfecto.

Corred, que el instituto no espera. ¡Adiós!

(Música muy alta)

Hola, chicas.

Marina, soy Lucas. ¿Puedo pasar?

¿Lucas? ¡Sube! ¿Dónde estás?

¡Arriba!

(Cesa la música)

¿Qué te pasa? ¿Qué me pasa?

¿Qué me pasa?

Esto me pasa. ¿Y eso qué es?

Billetes de 500 euros.

Pero, espera, espera, que tengo más.

Entro en la iglesia,

veo un sobre en el altar, lo abro y salen montones.

Casi me da un infarto. ¿Cuánto hay?

No sé, pero mucho, mucho.

A lo mejor es una donación.

¿Tú crees?

No sé. Pero con esto podemos arreglar la iglesia,

o ayudar a mucha gente.

Hasta podemos hacer la piscina municipal.

Hoy tenemos pleno, podemos discutirlo.

Pero habrá que declararlo a Hacienda.

Bueno, sin prisa. Habrá que ver si son falsos.

Y, si son buenos, ya veremos qué hacemos.

No parece esto... ¡Oye!

Abelino tiene una máquina para detectar billetes falsos.

Es verdad, que una vez le dieron 20 euros de palo.

Pues voy a verle.

Vale. Te espero en el ayuntamiento.

¡No tardes!

Madre mía, Dios de mi vida.

¿Y qué me dices de la cara que llevaba Lucas?

Yo creo que está loquísimo.

Para ser cura ya hay que estar fatal.

-Pues a mí cada día me cae mejor.

Yo creo que a mamá le pone.

-¿Cómo le va a poner a mamá?

-Están todo el día juntos, hacen deporte juntos.

-A ver, Laura, que es cura.

Son amigos, ¿no? Como Salva y tú.

Pero es que Salva y tú...

-Qué pesada. Salva y yo, nada. -Te mola, admítelo.

-No. Calla, que viene.

-Hola. -Hola.

-¡Hola, Salva!

Laura te estaba esperando. -¿Qué pasa?

-Tonterías de mi hermana.

-Mírale.

-Hola, chicas. Hola, Salva.

¿Cómo estás? -¿Qué haces, imbécil?

-Que ha sido sin querer.

-¿Qué tal el cole, Ramón?

-Bien. Yo creo que apruebo,

pero no sé muy bien para que me saco el graduado.

-"Pa" seguir gustándome. -Si ya te gusto.

Y soy el mejor de la clase.

-Sí, bueno, el mejor de cinco, cabrón.

Mira Antonio.

Bueno, Ramón, luego nos vemos.

-Hasta luego. -Chao, guapa.

¿Me llamas esta tarde? -Cien por cien.

Hoy vamos a hablar de biología. ¿Qué es la biología?

Los yogures bio.

No exactamente.

La palabra se forma con las raíces griegas:

"bio", que significa "vida"

y "logia", que significa "ciencia" o "estudio".

La biología es la ciencia que estudia el origen,

y características de los seres vivos.

Hoy hablaremos de la reproducción.

Ay, este tema me encanta.

-Calla, mujer, qué vergüenza.

-Perdona, profe. Estaba poniendo gasolina.

Adelante, estamos con biología. Como ya sabéis,

todos los seres vivos nos reproducimos.

Bueno, algunos más que otros, porque yo...

-Pues anda que yo...

-Porque los hombres estáis "acarajotaos".

-Yo no estoy "encarajotao",

es que, como trabajo en el cementerio,

ninguna quiere reproducirse conmigo.

-Es que en este pueblo es imposible.

-¡Pero ni siquiera lo intentáis!

Ya hablaremos de relaciones sociales,

pero vamos a volver al origen.

Biología... Dime, Vicente.

¿Usted cree que está mal que un ser vivo

de treinta y cinco años

y unos noventa kilos...

use la foto de otro más guapo

para ligar en internet?

-No lo hagas, tío.

En cuanto te vean, se van a dar cuenta de la trampa.

-¿Tú crees? -¡Hombre...!

-¿Cómo se puede ligar mintiendo? ¡Eso nunca, Vicente!

Tienes que creer en ti mismo.

-Ya.

(Móvil)

Esta llamada tengo que atenderla.

Tardo dos minutos.

Claro que estoy enfadado, Pilar. ¡Estoy que trino!

"Pero ¿por qué?" ¿Por qué va a ser?

porque me has puesto cuernos con el del banco.

¿Qué está diciendo?

-Chist, es un tema de cuernos.

-"Te echo de menos, Jesús". ¿Cómo que "Jesús"?

¡A mí no me llames Jesús! Ya no sabes ni cómo me llamo.

"Cariño, perdona".

De "cariño", nada.

Se nota que no eres tú la cornuda.

Pobrecito, tan joven y ya con el corazón roto.

-"¿Sabes qué?, que te echo de menos

y que ahora mismo voy y te como a besos".

Ni se te ocurra venir aquí.

¡Uy! ¿Qué?

Cartas.

Banco. Fuera.

Banco. Ojo, "cuidao" ahí.

¿De quién es?

No tiene remite. Bueno, pues léela.

A ver...

"Hola, Matías. Me alegra que hayas salido de la cárcel

y te escribo para darte las gracias

por el dinero que tenías en el altillo del ayuntamiento

y que me he quedado.

Te escribo para decirte que, además del dinero,

tengo unos papeles que le van a gustar al juez.

En fin, querido Matías,

si quieres recuperarlos y no pasar los próximos años en la cárcel,

preséntate hoy mismo a las 12:00 en La Plaza".

Lo mato.

Aquí no está.

No lo usamos desde un día que nos colaron 20 euros falsos.

Vaya por Dios.

Estaréis contentos, ¿eh?

Vosotros ahí muy a gusto

mientras tu padre se rompe la espalda ordeñando.

-¿Sabes dónde está la máquina de detectar billetes falsos?

-A mí eso no me hace falta, yo los veo al trasluz.

¿Ah, sí? Hombre, padre.

¿Usted también haciéndose el sueco con lo de la vaca?

¿Yo? Sí, todos.

-Ah, aquí está. ¿La tienes?

Sí. Espere, que la enchufo.

-¿Y tú para qué la quieres?

Para ver si este billete es falso.

¿500 euros? -¿Perdona?

La primera vez que veo uno. -¡Qué bonitos!

Sobre todo los dos ceros.

-Sí, muy bonito, pero falso.

Si se ve al trasluz.

¿Es falso?

Oiga, ¿y usted por qué lo tiene?

Porque...

alguien lo ha metido en el cepillo de los pobres.

¿En el cepillo de los pobres? ¿500 euros?

Sí.

A ver si es una broma. -No, hombre. Vamos a verlo.

De falso nada, es estupendo.

Pásalo otra vez.

Pero esta vez sin plumita.

-Bueno, bueno.

¿Bueno?

Conque falso, ¿no?

-Pues yo me voy a ver a la alcaldesa,

que me va a oír con lo de Margarita.

Espera, que voy contigo.

¡Eh! Apúntame el té.

Ese sinvergüenza no viene. Todavía no son las 12:00.

Ya. El que sea se va a enterar de lo que es jugar conmigo.

Hola, Abelino. -Hola. ¿Qué tomáis?

-Yo un quinto. Y una clara.

¡Chist! ¿Ese reloj va bien?

Como un clavo.

Ese rata, el que sea, se ha acojonado y no aparece.

Pero es que faltan cinco minutos.

Aquí tenéis. -Gracias.

-"Qué mala cara tiene Matías.

Cualquiera llama al toro desde la barrera.

Pero ¿lo cogerá por los cuernos?".

-Ya está bien, señora alcaldesa,

¡ya está bien de explotar a la gente!

Lo que yo digo es que a la vaca Margarita

la tienen que ordeñar entre todos.

Ignacio, qué perra has cogido con el ordeñe.

¿Y por qué sabes que ese Drácula soy yo?

Se te nota a la legua.

Pero ¿qué voy a ser yo ese?

Bueno, aprovechando que estamos reunidos,

lo que quiero es que hablemos de Margarita,

de quién la va a ordeñar.

-Perdón, estábamos en clase.

No pasa nada, pasad. ¿Qué tal la clase?

¡Muy bien!

¿Y sabéis qué? A Alejandro le ha llamado su ex.

-La que le engañó

y le puso los cuernos con el del banco.

Esto es una junta municipal.

Por eso, padre.

El pobre está destrozado.

Es como una novela de amor, ¡que me encantan!

¿Seguimos?

¡Alcafrán está lleno de ladrones!

Y si la alcaldesa no hace nada, ya los encontraré yo.

"Esto está lleno de chorizos, comepipas y paletos".

Qué poca vergüenza. ¡Pero si es Matías!

-Sí, sí, claro que Matías.

Ladrones y más cosas que me callo.

Porque ¿quiénes están en el despacho de la alcaldesa

todo el día dale que te pego?

(RÍE)

¿Qué quiere decir? No lo sé.

(CON SORNA) "Servir y proteger", ya, ya.

Bueno, continuemos.

Esta mañana alguien, no sabemos quién,

ha dejado cien mil euros en la iglesia.

¿Qué dices? -¿Cuánto?

Cien mil euros.

Hay que decidir qué hacer con ese dinero.

No sabemos si es una donación o qué.

Si es una donación, habrá que declararlo.

Y esto lo sé porque me tenéis explotada,

Porque aparte de policía local soy secretaria en el ayuntamiento.

-¡Ay, ay! Nos vamos por los cerros de Úbeda.

Un momento.

No es una donación.

¿Ah, no? No.

Es un milagro o una limosna, que no es lo mismo.

¿Eh? Ya está.

¿Y dónde está la diferencia?

Pues eso, Salvador,

¿dónde está el epígrafe en la renta que diga "milagro"?

¿Está o no está? No.

Pues no es lo mismo. No es lo mismo, Salvador.

Si es un milagro, ese dinero no paga a Hacienda.

¡Eso lo sabe todo el mundo!

Bien dicho.

Yo me niego a declarar nada.

Pero nada de nada, ¡cero!

-Yo si queréis os explico cómo se declaran las retenciones.

-¡Qué pesadita con las retenciones!

¡Que es un milagro!

¡Bueno, ya está bien!

No paráis de habla y hablar de milagros.

Lo que es un milagro es decidir quién va a ordeñar a Margarita.

Yo no puedo más, que tengo lumbalgia.

-¡Siempre lo hacemos los mismos!

¡Claro! ¿Vas empezar otra vez con la vaca?

¡Pues sí! Porque la señorita Paloma y la señorita Inés

y un servidor no paramos de ordeñarla.

Ordeñarla.

Ya, ya.

¡Que conste en acta quién se encarga de Margarita!

¡Ya está bien! -Sí.

-Y del establo, que está en muy malas condiciones.

También necesitamos un presupuesto para la avena y el veterinario.

-Sí, apunta, Paquita, que conste en acta.

Bueno, me tengo que ir a la iglesia.

Ya me contáis lo que decidís.

¡Padre Lucas!

¿Qué pasa? ¿Por qué no deja el dinero?

Ya... lo guardo yo.

Adiós. Anda.

-¿Qué ha dicho? -Se lleva el dinero.

-Buenos días. -Buenos días, Mario.

(Portón cerrándose)

¿Oiga?

(Golpe del portón)

¿Otra vez?

(RESPIRA ANGUSTIADO)

Buscaremos a alguien que ordeñe como Dios manda.

Bueno, bueno.

(Sucesión de campanadas)

¿Y ahora qué pasa?

(Sucesión de campanadas)

De repente, se puso a sonar la campana.

¡Como si no hubiera un mañana!

-Es que este cura está muy mal. ¡Un susto!

-Y, mientras tanto, lo de Margarita, sin resolverse.

(Sucesión de campanadas)

¿Qué ha sido eso?

Es la campana de la iglesia.

¿A estas horas?

Eso es el cura que se ha vuelto loco.

Se le va.

-Ha pasado algo.

-Igual se está quemando la iglesia o algo.

¡Si no hay humo ni nada!

Vamos a la iglesia.

-Igual se ha caído el techo y le ha dado al padre.

-Si está tocando las campanas. ¡Un momento!

Ha parado.

Vamos.

Qué harto estoy del pueblo.

En cuanto nos devuelvan el dinero y los papeles, nos largamos.

No empieces, por favor.

Esto está lleno de sinvergüenzas. ¡Sois una panda de ladrones!

Que te calles.

-Vamos a ver qué pasa.

Venga, no seas tozuda.

"Estos humanos ven billetes y van como cabestros.

Y a mí sin ordeñarme.

Pero espera, que hasta el rabo todo es toro".

3500, 4000,

4500, 5000.

5500, 6000...

7000, 7500,

8000, 8500...

Salvador, que nos pillan.

-¿Qué quieres que haga? No puedo remediarlo.

-Es que estamos en una iglesia.

Ha sido el cura, o la alcaldesa.

O la Paqui, que está metiéndose mano con Salvador,

¡que se cree que no los vemos! Cállate.

Estás, de verdad... No quiero callarme.

13.000, 13.500.

(Sintonía de móvil, "La cucaracha")

Te están llamando.

A ver ese móvil.

Sí, perdón, perdón.

Gracias.

¿Sí? (HOMBRE) "Hola, Matías".

¿Quién es?

"Soy yo, el que te ha requisado el dinero

y los papeles".

¡La madre que te parió! ¡Devuélvemelo!

(CHISTAN)

¡Te mato...! ¡Te juro...! Te mato.

¿Quién eres? ¿Quién eres?

"Solo te lo voy a decir una vez:

si no quieres que aparezcan, ahora en la mesa del juez,

los papeles que te van a llevar al trullo,

esta noche a la 1:00 te espero en el pilón.

Ya lo has oído:

esta noche a la 1:00".

Escúchame tú. Te voy...

(Tono fin llamada)

Que me ha "colgao". ¡Carmen!

Que me ha "colgao" el sinvergüenza este.

¿Quién se cree que...? ¡Ay!

Matías, ¿puedo seguir contando?

Perdón.

22.000, 22.500.

23.000, 24.500...

25.000, 25.500...

27.000, 27.500, 28.000.

¿Vamos a la iglesia?

-Tengo que cerrar la verja del cementerio.

-Venga, que no se van a escapar.

(TARTAMUDEA) -También es verdad.

Adiós, señor profesor. ¡Hasta mañana!

Ramón.

Dime.

Quería decirte que vas muy bien y que estoy muy contento.

Gracias. Me están gustando bastante las clases.

Se nota.

Por eso pienso que podrías hacer algo más que sacarte el graduado.

Podrías seguir estudiando, incluso sacarte una carrera.

Pero si yo trabajo en la gasolinera.

Ya lo sé.

Es que solo quiero el graduado porque Ana se ha empeñado.

Ya. Yo quiero decirte que, si quieres estudiar,

tienes todas las condiciones. Pero si ya tengo 20 años.

Por eso, 20 años no es nada. Estás a tiempo de todo.

Bueno, me tengo que marchar.

Hasta mañana, profe.

Buenas. Hola.

Dice que ya tiene 20 años. Ya ves tú, 20 años.

¿Qué tal?

Bien. ¿qué tal tú? Muy contento.

Perdona que no haya venido, pero tengo mucho lío.

¿Qué ha pasado en la iglesia? Hemos oído las campanas.

Bueno, esta mañana el cura ha venido...

Es muy largo de contar.

¿Qué haces para comer?

Pensaba comer un bocadillo ahí dentro.

Yo me voy a tomar un menú en el bar. ¿Vienes?

Venga, claro.

Pues... Cierra.

¿Entonces me las quedo? Tuyas son.

Es tu casa.

Ese sinvergüenza no va a ver ni un duro.

¡No negocio con terroristas!

Sea quien sea, lo que quiere es dinero.

Y, si no se lo das, irás a la cárcel.

Pues claro que quiere dinero, ¡mi dinero, que lo he ganado yo!

Que negociar comisiones es agotador.

Sí, me lo has dicho mil veces.

¡Y va y se lo regala al cura!

¡Joder con el voto de pobreza!

¿Cuánto te ha pedido?

350.000.

¿Cuánto?

Si no se lo doy, envía los papeles y me meten en el trullo.

¿Ves? Lo más inteligente es darle el dinero.

Que no, no me da la gana. Es cuestión de principios.

Y seguro que es alguien del pueblo riéndose de mí.

Pues de Matías Ibáñez no se ríe de su madre.

¿Se puede saber qué vas a hacer?

¿Quieres dinero? Te voy a dar yo dinero.

¿Qué haces?

¿Ahora vas a jugar al tenis?

De verdad que estás loco.

¡Mujer!

Mira.

Un bocata, ¿y qué?

He metido dentro 5000 euros.

¿Para qué has metido dinero en un bocadillo?

Porque la Guardia Civil nunca mira en los bocadillos.

Pero qué lince eres, cariño.

Oye, ¿y cuántos bocadillos vas a preparar?

Pero ¿cómo pude casarme con este hombre?

¿Fuiste campeona de Europa de boxeo?

¡No, de España! Y no perdí ni un solo combate.

Después de eso, ¿cómo te hiciste alcaldesa?

Me lesioné, tenía que dejar el boxeo

y lo mejor que podía hacer para encontrarme a mí misma

era volver al pueblo.

Y una cosa llevó a la otra.

Intentaré no tocarte las narices.

¡Más te vale!

Siento mucho lo que te pasó con...

He olvidado su nombre.

Pilar.

Cuando llegasteis no quise entrometerme.

Y se fue tan rápido...

Menuda manera de empezar aquí.

Madre mía. El maestro cornudo. No digas eso.

A quien no le haya pasado que levante la mano.

En los últimos años he estado entre papeles, estudiando,

preparando la oposición...

¿Cómo no se iba a ir con otro? Podemos hablar de otra cosa.

Además,

entre un muermo como yo y un director de banca personal...

A mí no me pareces un muermo.

Gracias.

Quizá podrías enseñarme unas clases de boxeo

por si vuelvo a toparme con ese mequetrefe.

Claro, pero no lo hiciste nada mal.

¿Todo bien? Muy bien.

Gracias.

(RÍE)

¡Mira!

Al desatarlos se le va a quedar cara de idiota.

¿Se quería reír de mí?, pues toma.

No sé... ¿Y si se pone a contarlos?

Qué va. Déjame esto a mí, que he hecho miles de intercambios.

Verás...

Yo le miro así fijamente a los ojos.

La mirada firme, dominante, hace que el pavo se acojone.

En ese momento le enseño la bolsa, pero muy rápido, así.

Así se le hace la boca agua porque ha visto billete,

y mientras me da los recibís le doy la bolsa de deporte.

Y se la hemos dado con queso.

¡Bien!

Pero...

¿Y si es alguien peligroso?

¿Y si te pegan un tiro, Matías?

¡Pero, bueno, tranquila, tranquila, que no pasa nada!

Es un chorizo "amateur", ya me los conozco.

¡Claro, hombre!

No sabe con quién se juega los cuartos.

Vamos a retomar donde lo dejamos esta mañana.

Ahora el dinero es el doble, a ver qué hacemos con él.

Hombre, el dinero debe ser para arreglar la iglesia.

Digo yo.

Pero, Lucas,

con esos euros da "pa" eso y "pa" mucho más.

Yo digo que pongamos almendros japoneses en la plaza.

Hay que arreglar las aceras que están que dan asco

y poner farolas led que reducen el consumo.

Pero qué aburridos sois.

¡Para una vez que tenemos dinero!

Yo pondría una piscina, con solárium...

y con socorrista brasileiro,

samba "pa" ti, samba "pa" mí.

Un momento.

Por lo menos la mitad del dinero debe ser para la iglesia.

¡El tejado se cae a cachos!

(SE INTERRUMPEN) -La mitad es muchísimo.

Sí, la mitad. Un poco de concentración.

Empecemos por el principio, hay que resolver lo de Margarita.

Eso es.

Podemos repartirnos el ordeñe entre todos.

Podríamos hacer un calendario

y que cada día se ocupe alguien distinto.

¡Le habría encantado a Sebastián!

-Le gustaría que todos cuidásemos de Margarita.

Sería como una vaca municipal. ¡Ay, qué bonito! ¡Me encanta!

¡Una vaca municipal!

Paqui.

¿Sí? ¿Qué?

¿Puedes hacer un calendario donde ponga cuándo nos toca?

Puedo hacer muchísimas cosas. Pues venga.

Venga. -Ya lo creo.

Pues, si nadie está en contra,

Margarita será de propiedad municipal

y la ordeñaremos por turnos.

(CELEBRAN)

Hombre, Álex. Pero ¿y esto?

¿Qué tal, padre? ¡Has hecho croquetas!

Sí, qué menos.

Ya que me tienes de okupa... Anda, ponte cómodo.

No tenías que molestarte.

Si es mejor que vivas aquí, esa habitación estaba vacía.

Y yo te lo agradezco mucho,

pero voy a buscar algo en el pueblo.

De momento te quedas aquí.

Yo sé que lo haces de buena fe...

De verdad, si te sientes mejor, me pagas un alquiler

y de vez en cuando, mira, haces croquetas.

Vale, no se hable más, me quedo.

Venga. Pues eso hay que celebrarlo.

Espero que no sea vino misal.

No, este es un vino bueno.

Me lo regaló Salvador las Navidades pasadas.

Venga, vamos a probarlo.

Por cierto, ¿sabes quién está soltando la pasta?

Yo qué voy a saber.

En este pueblo nadie gana tanto.

Bueno, sí, Matías, el exalcalde.

Ha estado en la cárcel, ¿no? Sí.

Quizá ha cambiado.

¿Te puedo hacer una pregunta a ti? Claro.

¿Qué tal con Marina? Has comido con ella, ¿no?

Sí.

Es muy simpática. ¿Verdad?

No es la típica alcaldesa.

Aunque no conozco a muchas. ¿Alcaldesas?

De pueblo.

Es una mujer genial.

Y muy guapa, ¿eh? Sí.

¿Brindamos?

(Timbre)

Pues no sé quién puede ser.

Marina, ¿qué tal? ¿Estáis cenando?

Sí, pasa. Pues os traigo un flan de postre.

No te levantes, sigue comiendo. Yo me marcho.

No, quédate y te tomas un vinito con nosotros.

Claro.

Uno rápido, que las niñas me esperan.

Un vasito.

Toma. Gracias.

Y vamos a brindar.

Venga. Por nosotros.

(Timbre)

Coño, ¿y ahora?

No sé quién será. Voy a ver.

A lo mejor es una de ellas, así que yo me marcho.

Bueno, ya verás como al final te acabará gustando vivir aquí.

Y el pueblo en primavera se pone precioso.

Y la gente es muy maja, ya lo verás.

Álex, cariño. Ay, Dios.

Ya estoy aquí.

Ya estoy aquí, mi amor.

Ya estoy aquí, ya, ya.

Ya está.

Hola. Hola.

¿María? Marina.

Marina, eso, sí. Marina.

Me tenéis que disculpar, el otro día la lie un poquito.

Es que estaba un poquito nerviosa.

Pero por mi parte... Pilar, ¿qué estás haciendo aquí?

He venido porque te echo de menos. Eso son falacias.

Ah, que lo sepáis, ya no estoy con Jesús.

Fue una tontería, ¿eh?

Escucha, no quiero hablar de esto.

No quiero hablar de este incidente ni de Jesús. No lo entiendo.

¡Cariño, que fue por probar, pero se ha terminado!

Cómo se pone por una tontería. ¿La estáis oyendo?

Yo me marcho, que tengo a las niñas esperando.

Gracias por el vino, buenas noches.

Álex. Espera, te acompaño.

Pilar, no soy yo el que ha ido poniendo cuernos.

Hala, cualquiera que te oiga pensará que soy una...

¿Eh? Y no. Está chalada.

Oye, no es por meterme en vuestra vida,

pero creo que no es hora de meterse en carretera.

Si te quieres quedar, aquí tenemos un sofá.

Gracias. No, Lucas, se tiene que marchar.

Tengamos la fiesta en paz. Es un egoísta.

Me hago 80 km para venir y ya me estás echando.

¿Qué hago con ella? ¿Sabéis qué os digo?

No hay nada como el celibato.

Probad.

¿No os habéis acostado todavía?

(AMBAS) Sí.

¿Habéis cenado?

(AMBAS) Sí.

No habéis cenado.

(AMBAS) Sí.

"Sí, mamá. Sí, mamá".

Mamá.

¿Qué tal con Álex?

¿Por qué me preguntas eso, Laura?

Nada, es que te he visto comer con él.

Claro, soy alcaldesa, como con mucha gente.

Ya.

No soy tonta, mamá.

¡Bueno!

Anda, no tardéis en acostaros.

¡Buenas noches! (AMBAS) ¡Buenas noches!

-"Como con mucha gente".

-Sí, come.

Oye. -¿Qué?

-¿Crees que papá le puso los cuernos a mamá?

-No sé, supongo. Casi seguro que sí.

-Ya.

(Música juguetona)

Aquí no hay ni Dios.

Y encima, con el frío que hace, me va a dar una neumonía.

Todavía no es la 1:00.

Tranquilízate, que al final te va a dar algo.

¡Estoy muy tranquilo! Sí, ya te veo.

Solo quiero que aparezca ese cabrón y me de los recibís.

¿Para qué firmaría yo nada?

Pues, mira, sí. Cuando tienes razón...

La 1:00, y este no aparece.

¿Por qué? Porque se ha rajado.

A lo mejor tienes que bajar del coche para que te vea.

Me bajo, ¿no?

Sí.

¿Cómo estoy?

Como siempre.

Pero no se trata de una cita, Matías.

La mirada impone respeto.

Bájate del coche.

¿Está la mirada segura? ¿Se nota quién manda?

¡Matías!

Me bajo, me bajo.

¿Qué hago? Espera un poco.

(Ladrido lejano)

(LE BESA)

(GRITA ASUSTADO)

(ELLA GRITA AL CAER)

¿Qué haces aquí? Pues mira, ya ves.

No, no, no, ni hablar. Aléjate.

"O te quitas el pijama, o te lo arranco yo".

"No me voy a quitar el pijama". "Va, tonto".

"(PILAR RÍE) ¡Va, no seas tonto!"

¿Esa no es la casa del cura? Sí.

¿Y esa que se ríe quién es?

(SUSURRA) No sé, calla, déjame escuchar.

¡Que me olvides!

Pero si te mueres de ganas.

¿Yo? Mentira.

¡Ah!

"No, no te metas en la cama".

No quiero negociar, mañana... y te vuelves.

(Conversación ininteligible)

(Conversación sube de tono)

¿Te has vuelto loca? Quiero dormir, mañana tengo clase.

Ya vale, no vamos a estar aquí toda la vida.

Hijo, no seas impaciente, espera cinco minutos.

¡La puntualidad! ¡Es que esta gente no tiene respeto!

(PILAR) "Va, tonto".

¡No seas tonto!

Vamos, cobarde. ¿Cobarde yo?

Lo que quiero es que te vayas. ¿Y lo dices con la boca pequeña?

Baja la voz, que se entera el cura. ¡Que se enteren todos! ¡Te quiero!

Tú no me quieres. ¡Te quiero, Jesús!

Me llamo Alejandro. Perdón.

El que tiene boca, se equivoca.

¿Te vas a marchar?

A mí no me vengas con prisitas. Pilar, por favor.

¿Podéis hablar más flojo, por favor?

Es esta, que está loca.

¡Vale, ya me voy!

Y loco, tú. ¡Loco, tú!

Adiós, Jesús.

¡Alejandro!

Bueno, ya está bien. ¡La una y media de la mañana!

No, no, me voy a la cama...

Pero ¿qué leches...?

"Deja el dinero atado en el cuello de Margarita.

Cuando lo haya contado te diré dónde están los papeles".

¡La madre que lo parió!

¿Dónde está?

¡Malnacido! ¡Mangante!

(SUSURRA) ¿Qué pasa?

Que me ha enviado a la vaca.

(GRITA) ¿Dónde estás? ¡Sal, cobarde!

¡Ya te pillaré, soplapollas! Matías, es muy tarde.

¡Que me oigan!

¡Sois todos unos muertos de hambre!

(HOMBRE) ¡Silencio, que no son horas!

-Sí. Venga, Matías, vámonos.

Al final te va a dar un ictus. ¡Desagradecidos!

¡Gentuza! (SUSURRA) Venga.

¡La bolsa! ¡Ah, la bolsa, la bolsa!

Sí, la bolsa.

¿Tú qué miras?

"¿Que, qué miro? A un cabestro, Matías".

-Bueno, pues vaya nochecita.

Me parece una temeridad que te vayas ahora.

No, hombre, no.

No pasa nada. ¿Te ayudo?

Pero, bueno, esto es el vicio de Castilla la Mancha.

Un placer. Igualmente.

Fíjate el curita... Pero...

Anda, vámonos. No, espera un segundo.

Sujétame esto. ¿Dónde vas?

Espérate, espérate.

¿Qué haces?

Aquí ni los curas se salvan, que lo he visto yo.

Sí, el cura, que se trae la novia a su casa

y no paran ahí de hacerlo.

¿Qué está pasando en este pueblo?

¡La alcaldesa, que ha traído el desenfreno a Alcafrán!

¡Que se está rompiendo España!

Esto no puede ser, basta de escondernos.

Se lo tienes que contar a tu hijo. -Dame un poco de tiempo.

Si se lo digo de sopetón igual le parece mal.

-Llevas cinco años viudo, es muchísimo tiempo, Salvador.

No creo que le importe que rehagas tu vida, sinceramente.

-¿Sabes qué? (ENFADADA) -¿Qué?

-Sinceramente...

Lo clandestino me pone.

-¡Aquí no, que nos van a pillar!

Es que te dan unos arrebatos...

-¿Y eso? -¿Qué?

-El sobre.

-Uy.

A ver.

"Para Salvador y Paqui:

os merecéis un viaje romántico".

(EXCLAMA) ¡Joder!

¡Aquí hay muchísimo dinero! -¡Qué fajo!

(TRANQUILA) Vale.

Vale.

Hay muchísimo dinero. Me voy a trabajar.

Venga.

Ay, que me he "equivocao".

Guarda el dinero y actúa con normalidad.

Que no se te note, Salvador.

Venga, voy a trabajar. (GIME SIN DECIR PALABRA)

-¿Hay alguien ahí?

¿Abelino?

(Música de misterio)

Pero ¿quién ha estado bebiendo aquí?

¿Y esto?

¡Coño!

Pero si es dinero.

-Ignacio, ¿qué haces a estas horas? -¡Mira, mira!

-Pero... No. ¿A nosotros también?

¡Abelino! ¡Abelino, Nicolai, bajad!

(HABLAN ATROPELLADAMENTE)

Dame.

Lo han dejado aquí. ¡Abelino!

(Campanadas)

¡Carmen, Carmen!

¡La Guardia Civil!

Que vienen. Pero ¿qué dices, Matías?

Es la campana de la iglesia.

La madre que los parió.

Aquí no hay Dios que duerma.

¡Ay! Ha pasado algo.

Ha pasado algo, Matías.

Igual es un incendio.

Pues venga, que se queme todo el pueblo...

No, levántate.

Levántate, Matías, venga.

¡Levántate!

¡Qué cruz, de verdad! Levántate, Matías.

(Campanadas)

¡Voy, voy, voy!

(Música alta de orquesta)

(Sintonía "La cucaracha")

¿Quién es?

(VOZ DISTORSIONADA DE HOMBRE) "Hola. ¿Estás en la plaza?

Bonita fiesta en tu honor, ¿eh?

Es por los cien mil euros que les han caído

de lo que te cogí.

Por cierto,

si no quieres que lo próximo que te caigan sean 6 u 8 años,

tienes una semana para darle a Margarita medio millón de euros.

Hala, venga, a disfrutar de la fiesta.

Y recuerda que la pagas tú".

(Pasodoble)

¡No, no, no!

¡Mi dinero, mi dinero!

¡No!

¡Es mi dinero!

¡El dinero!

¡Chicos!

(CELEBRAN)

¿Quiere, Martín?

Chinchín.

Y a partir de ahora todos los domingos a misa,

¡porque los milagros existen!

¡Existen los milagros!

(CELEBRAN)

¿Un poquito?

(EXCLAMA ALGO ININTELIGIBLE)

¡Dinero, padre!

Y a partir de ahora los domingos a misa.

¡Gracias a Dios! ¡Gracias a Dios!

(Continúa el pasodoble)

¡Mi dinero!

¡Tachán! Pero, bueno, bueno! ¿Y esto?

¿Qué te parece?

Esto te habrá costado una pasta.

No todos los días caen del cielo 20.000 euros.

Tú vas a arreglar la iglesia,

y yo en este pedazo de furgoneta.

-¿Dónde estás?

"No quiero volver a la cárcel.

Ahora voy a hacer autoestop, que me lleven a Ciudad Real,

allí cojo un tren a Portugal y luego un barco".

¡Esta furgo es tuya! -No es mía, no es mía.

-¡Si te he visto aparcarla!

-¡Vale, vale! -¡Coño!

¡Joder!

-Joder, que es nueva.

(Pitido del localizador)

¡Chist, calla!

Le toca ordeñar a Margarita.

(TITUBEA) No puede ser.

Yo se lo agradezco, pero...

Salió así en el sorteo.

Pero, oiga, es que yo no sé hacer eso.

Ahora, sin el peso de la responsabilidad,

tendré tiempo de hacer

todas las locuras que siempre quise hacer.

-¡Que ha salido positivo!

-¿Estás segura? -Segurísima.

Además, voy a tener que contarlo.

-No hay prisa.

-¿Espero a romper aguas?

No has comido nada. Es que he comido con Marina.

Hemos comido y ordeñado juntos a Margarita.

"¿Ah, sí? ¿Qué tal?

Estoy deseando volver a ordeñar".

¿Hacemos una porra?

Yo digo que para las fiestas se hacen novios.

-Yo digo que antes de fiestas.

Vamos, que de esta semana no pasa.

Historias de Alcafrán - Capítulo 2: 'Santo Milagrero, San Dinero'

18 sep 2020

Parece que las cosas se han sosegado en Alcafrán, y los días transcurren sin que nada rompa la tranquilidad: el restaurante continúa aumentando sus números rojos, el colegio para personas mayores va viento en popa, y la alcaldesa y el profesor empiezan a simpatizar, tanto que ya empieza a murmurarse que se gustan.
Pero, de pronto, al cura, sentado en el confesionario, le parece ver sobre el altar algo que no debería estar allí. Entonces descubre cómo, junto al sagrario, hay un voluminoso sobre lleno de montones de fajos de billetes de 50 euros. Ante la alegría, va hasta el campanario y se pone a tocar la campana.
Sin embargo, el exalcalde corrupto no está tan contento como el cura.

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Añadir comentario ↓

  1. Jorge

    ¿Por que no hay más capitulos en la tele?

    01 nov 2020
  2. antonio

    Han suprimido la serie?

    20 oct 2020