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Historia de nuestro cine - Tigres de papel - ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

Perdón, perdón, perdón.

Aquí cogimos el barquito, ¿no te acuerdas?

¿No te gusta la foto o qué? -Pues mira...

Ay, mira...

El Nacho con la barba imagínate.

Era mejor que usara gafas.

Creo que está mejor con barba.

A Conchi le gustaba su león.

Sin comentarios. ¿Y aquí?

¿Qué? -Cristóbal...

Bueno, bueno. -Os movisteis todos.

Concha... -Estos se escaquearon este día.

Concha, Pepe y ¿quién más?

Se han perdido. Es que nos perdimos.

Oh... Haciendo así con los dedos...

Es comprometida. Es comprometida, pero...

(RÍE)

Esta fue la de la comida de la autopista.

Uy, qué boquita.

Hala, Carmen.

Y aquí la Gabriela amando al león.

Intensamente.

Eso se avisa. (RÍE)

Somos la madre superiora. ¿Dais la luz, por favor?

Si sois buenos otro día os pongo más.

¿Hay más? Las mías no las he revelado.

Me gustaría sacar una copia de estas.

De diapositivas no se puede.

¿Cómo que no se puede? Poderse sí se puede...

Hay que sacar un positivo de un negativo y volver a positivar.

Generalmente nunca se suelen quedar bien.

Bueno, yo lo decía por si, pero si es tan complicado.

Vale. Ahora te veo. Oye, ¿dónde vais?

¿No hay nadie aquí? No.

¿Qué hacemos?

(CHISTA) ¿Has cerrado la puerta?

Con pestillo, ¿eh?

Y de esto nada a nadie que luego Teresa...

¿Qué es? -Solo tengo uno.

Me cago en la leche.

¿Cenicero?

Aquí.

No manchéis, tened cuidado. No, no.

Ay, me estaba apeteciendo muchísimo.

(Música dramática)

No tira bien.

Ay... Relájate, ¿eh?

Déjale al cuerpo que sienta.

(TOSE)

Lo has dejado fuerte, ¿no? Ya te lo he dicho.

Ya me contarás. Yo no lo noto mucho.

Como no me trago el humo. ¿Cómo que no te tragas el humo?

Trágatelo. No sé tragármelo.

Pero tú fumas, ¿no?

Sí, pero nunca he aprendido.

Pues nos vas a salir carísimo.

Qué pesetera eres.

Mira... Entra para dentro,

y todo se te... como llena de humo. Luego ya, lo puedes soltar.

Vaya si me enrollo.

Joder. Muy bien, Cristobalito, muy bien.

Sí, señor. Muy bien.

(TOSE) Ay...

Parece un globo. (RÍE)

Ten cuidado.

Uy, que chicharrita queda ahí.

Mira, ¿ves? ¿Ves?

Aprende. Si verlo ya lo estoy viendo.

Apúrate lo último que es lo bueno.

Mmmm... Me quemo, hay que apagarlo.

¿Ves? Es poco.

Ay, que os he engañado. Idiota.

Siempre está con lo mismo el tío. Es el último, os lo juro.

Ay.

No jures que es pecado.

¿Ya? Uy, sí.

¿Tú no sientes nada?

De momento nada. Te tienes que tragar el humo

porque no sabes lo bien que se pasa. Claro.

Hay que retenerlo aquí.

Hay que retenerlo aquí. Así es como pega.

Qué divertidos estáis.

Mira que el gordito decía que pegaba un rubio en ayunas

por las mañanas...

Eso ha tenido gracia.

Si pesca esto...

Yo eso lo llevo fatal.

Ay...

No, pero mañana podemos probar lo del rubio.

Venga... Venga.

No.

Estoy empezando a salir volando.

Cálmate, eso no es nada.

¿No quieres más? -No.

¿A ti qué tal te va? ¿Te ha pegado?

Sí.

Pasa.

Se pone ansioso porque como no le entra.

Joder, alguna vez entrará.

Déjale, déjale. ¿Tú crees?

Es mejor.

Que se le dé importancia... Hay gente que no tiene ni idea.

Me parece que va a vomitar. ¿Qué te pasa?

(Puerta) ¡Oye, abrid!

¿Qué queréis? -¿Aquí hay mantas?

¿Mantas? ¿Cómo mantas?

Sí, mantas que no encontramos. -Ahora miramos.

¡Oye, pesado!

¡Que me habéis pillado la falda, abrid!

¡Oye!

Abre.

Me habéis pillado la falda. Habrá sido sin querer.

¿Qué pasa aquí?

Nada. ¿Y a este qué le ha pasado?

Nada.

¿Cómo le tenéis así? Es mejor que le dé el aire.

¿Cómo ha sido?

Nada, es que nos hemos fumado un porrete y le ha sentado mal.

Podríais avisar, me hubiera gustado. Ya, pero sin ti no salimos.

Para mí sí. Y yo qué sé.

No es nada. Posiblemente se haya cortado la digestión.

Nada. Vamos al cuarto de baño.

Oye, Alberto, ayúdale.

Venga.

Venga.

(TOSE)

Venga.

Métete los dedos.

Venga, hombre.

Que así se las ponían a Felipe II.

El saco azul no lo cojáis que es mío.

Madre, la que se hay montada. Oye, ¿has traído manta?

He traído algo mejor, un saco. ¿Dónde está, Alberto?

Lo he dejado por aquí. ¿Este rojo, Alberto?

Este es. Ahora lo que necesitamos son colchones.

Es fenomenal, ¿no? Allí a la derecha tienes.

¿En esa de ahí? En la de la derecha.

Voy a buscarlo.

Es un chico muy amable y muy educado, ¿te das cuenta?

¿No habéis visto mi manta?

A ver que voy. Cuidado. Pasa por aquí.

Este es para mí, ¿no?

Corred el culo más para allá.

Concha, Teresa, correos para allá. Para ti y para mí.

Cuidado que va.

Quito los abrigos. Ay, qué gusto, zapatos fuera.

Muy bien.

Venga. Ven aquí. Los dos juntitos.

Mucho mejor. No me eches esto que hace calor.

¡Ay!

Qué sed, ¿no? Sí.

¿No había por ahí un botijo? ¿Un botijo?

No he visto ningún botijo. Sí, había un botijo.

Yo no lo he visto. ¿Sabes dónde estaba?

En una puerta cerca de donde hemos estado

que atravesaba... En la cocina.

¿Seguro? ¿Vamos a por el botijo?

No, deja, voy yo a por él.

Vale.

¡Javi!

¿Qué tal? -Bien.

Hola, ¿has visto el botijo?

¿Qué pasa? Yo digo Javi, ¿qué tal?

Y el tío dice bien. Verás.

Javi, ¿qué tal?

Bien.

Otra vez.

Javi, ¿qué tal?

Bien.

Javi, ¿qué tal?

Bien.

Javi, ¿qué tal?

Javi, ¿bien?

Bien.

Venga prueba tú. Ya verás. Anda...

Javi, ¿qué tal? ¿Bien?

No, hombre, no. Javi, ¿qué tal?

¿Solo? Solo.

Javi, ¿qué tal?

¿Javi?

¿Qué tal?

¿Javi?

Este se ha ido por la taza abajo, vamos a ver.

Sí, sí.

¿Has hecho algo?

Venga, anímate, no te vas a quedar ahí toda la noche.

Venga, sí, hombre, anímate.

Haz un esfuerzo, hombre.

Bueno, pues vale. Oye, el papel está ahí.

¿Cómo?

El papel que lo cojas, que se limpie.

Ah, sí, claro.

Toma.

Tócalo. Joder, venga.

Venga.

Venga, fuerte.

A fondo.

¿Otro?

Cuidado que se va. Sí, sí.

Toma.

Dóblalo.

¿Ya?

Venga.

Arriba.

Ahí.

¿Le tapamos? Sí, luego va a tener frío.

(Música dramática)

¡Venga! Que ya es tarde.

Esto está cargadísimo, ¿no?

Vamos, Teresa...

Qué desagradable es esto de despertarse.

Hemos dormido mucho. Ya lo creo.

Creo que va a hacer un buen día hoy.

Toma, oxígeno matutino.

Buenos días. Buenos días.

Hola. ¿Qué tal?

¿Qué tal anoche? Normal.

Bien, ¿no? Muy bien.

Pues yo de madre.

¿No fastidies? Toda la nochecita con Javi.

Para atrás, para adelante.

Ya sabéis. ¿Pero no había echado todo?

Parece que le quedaba un poquito. Qué encanto.

Buen fin de semana. Y sin mantas, ¿eh?

Una organización... ¿Y la barba?

Oye, ¿qué plan tenemos para hoy?

Comer pronto, el café y a las 15 en la carretera.

Tengo que regresar pronto, ya os lo dije.

"Tengo que estar pronto en casa, os lo dije". Qué pesada.

Sí, son unos aburridos.

No se puede contar con ellos, joder. Ay,

vamos a pasar por casa de un amigo a tomar una copa.

¿Y no convendría llamar antes? Qué va.

Juan siempre está.

Los domingos se queda en casa. ¿Seguro?

Sí. Bueno, bueno.

El portero tiene que estar alucinado,

esta era mi casa de casada.

(AMBOS) ¿Casada? Sí.

Bueno, separada, claro.

Y tengo un hijo.

De cuatro años.

Y voy y vengo.

Y Juan tiene sus amigas.

Un lío.

Entonces, Juan es tu marido.

Bueno, mi ex.

No, pero es un tío muy normal, ya veréis.

¿Podemos pasar?

(ASIENTE) ¿Estás solo?

Sí, estoy solo.

Entonces podemos pasar.

Alberto, Nacho.

Pasad, estáis en vuestra casa.

Hola. Hola.

Hola, ¿qué hay? Hola.

Habéis conocido a Carmen en el viaje a Italia.

Sí. Sí, fue allí.

¿Y vosotros os conocíais ya?

No, fue también en el viaje.

Es que venimos del chalé de Lola, ¿sabes?

Pero habréis ido más gente, ¿no?

Sí, hemos ido más, pero al final acaba despistándose todo el mundo.

Y hemos quedado los más locos. (RÍE)

Es curioso,

no sé quien escribió

que no hay nadie que le preocupe más la existencia de Dios que los ateos.

Pues es posible.

Entonces tú serás ateo, ¿no?

Sí, ¿por qué?

No, por nada, estaba pensando.

Yo también soy ateo. ¿Tú también?

Sí.

No sé por qué os da ahora por hablar de esas cosas.

Entonces pensáis que después de esto no hay nada.

Claro, ¿qué va a haber? Nada.

Nada.

¿Y tú? Bueno...

Yo creo que tiene que existir algo.

No sé cómo explicaros.

Algo como... Espiritual.

Podríamos llamarlo espiritual.

Un cierto tipo de valores que van en...

Sí, lo que quiere decir es... No lo digas tú, déjale a él.

Ya estamos.

¿Es que no puedo hablar? Sí, pero no por él.

¿Y por qué no, joder?

Siempre me reprimes.

Siempre me estás reprimiendo.

Pero si es lógica. Por favor, no te excites.

No te reprimo, no sabes dialogar. Porque tú no me dejas.

Siempre haces lo mismo. Me cortas para demostrar superioridad.

Vale, yo soy el que reprime. Tú, tú.

Siempre llegamos a este punto.

No sé por qué entro en este juego.

Bueno, si no tiene ninguna importancia.

¿Os dais cuenta de por qué nos hemos separado?

Por dónde íbamos que no sé ni de qué hablábamos.

Sí. Y a propósito quería hacerte... Perdón.

Quería haceros una pregunta.

¿Qué es para vosotros la libertad? (HABLAN A LA VEZ)

¿La libertad? Poder elegir.

No sé, respetar a los demás.

¿Y para ti? La igualdad de oportunidades.

Ah, la igualdad... O sea, todos iguales.

No sé si fue el jueves.

Es igual el día que fuera. El otro día,

por la Gran Vía unos 100 tipos habían cortado el tráfico.

Gritaban: "¡Amnistía, libertad!".

Todos iguales. Parecían como borregos.

Creo que los borregos serían los otros.

Porque estos al menos se manifiestan.

Aparte de que Alberto tiene razón, se puede hablar con análisis.

Llevarlo a sus últimas consecuencias. Para mí la cosa es

hay una mayoría que explota a una minoría.

La minoría es la clase dominante

que tiene el control de los medios de producción, arte, cultura, etc.

Los medios controlados por ella

segrega una ideología... No, no, no.

No, claro, mientras no se meta en la vida de los demás

creo que hay que respetar todas las ideas.

Es más, se debe hacer respetar.

¿Queréis otra copa?

Sí. Vale.

Ponme a mí también, anda.

Atiza. Qué tarde es.

Te lías a hablar y se te olvida el tiempo.

Había quedado para estudiar.

Vale, yo te acompaño.

Bueno, ya sabes donde estoy.

A ver si quedamos otro día. Yo te llamo.

Vale. Tú le llamas, ¿eh?

Adiós. Adiós.

Joder, ¿de dónde ha salido este tío? ¿Quién? ¿Nacho?

Es que me ha dejado acojonado. Hablaba como un facha, ¿no?

Bueno...

Mira que si viene con sus amigos y nos inflan.

No, hombre, tampoco es eso.

En el fondo es un tío muy normal.

Sí, en el viaje era de los tías más majos.

Eso no quiere decir nada, hay que diferenciar

en que un tío te caiga bien y las ideas que tenga.

Nacho por lo que ha dicho es fascistón.

Ya estás colocando etiquetas a todo el mundo.

Coño, no son etiquetas.

Analiza lo que ha dicho.

Primero lo de la manifestación... Por eso sí, por lo de más no veo.

¿Cómo por lo demás? Hace unas preguntas rarísimas.

Que si somos ateos, qué pensamos nosotros...

Que qué era la libertad, ¿te das cuenta?

No, lleva razón Juan. Yo no me había dado cuenta.

Era un tío que me caía bien, pero

la verdad tenía algo raro, ese aire de superioridad.

¿Ves? Él no lo dice por eso.

Le gusta cargarse intelectualmente a todo tío con el que salgo.

Va a por él siempre.

No es verdad, con Alberto no he hecho eso.

Anda, claro.

No te lo imaginaste conmigo, te pegaba más Nacho.

No, señora, no me imagino nada de nada.

¿Sabes lo que pasa?

Que siente curiosidad por conocer a la gente con la que salgo.

¿Qué dice esta tía?

Si eres tú quien me los presenta. Qué gracioso.

¿Por qué has traído aquí a Nacho? ¿Y a Alberto?

Porque veníamos del chalé de Lola.

Menuda respuesta. Analiza.

¿Por qué luego los has traído aquí?

Vale.

Me caigo de sueño. Yo también.

Yo me voy a acostar antes que tú, chínchate.

Sí, en eso tienes razón.

Bueno. Hasta mañana.

Hasta mañana. Adiós.

(Música dramática)

Hola.

Pasa.

¿Y cómo que has venido?

Hoy es lunes, ¿te enteras?

Son las 3:15.

Es lunes.

Tampoco hace falta que grites tanto.

¿Qué quieres que se entere todo el mundo?

Además, pensé que la noche del domingo era domingo.

Tú pensaste...

Pensaste... ¿Desde cuándo piensas?

Bueno, ¿y ahora qué hacemos?

Pues no sé.

Quédate ahí.

Te traeré una manta.

Está bien. No hace falta que me arropes.

Vaya, hombre, encima.

(Música dramática)

Bueno, ¿y tú qué enanito eres?

¿Sabio o el mudito?

Soy un enano. Eres el enano, muy bien.

¿Y este camión?

Gracias.

¿Y este camión tan bonito? ¿Quieres jugar conmigo?

¿Jugar contigo? Sí. Sigue jugando con el camioncito

y no le des la paliza.

Claro, como tú no juegas con él, mira qué gracioso.

Bueno, anda, ¿qué te cuentas?

He venido más bien a que me contéis vosotros.

Sí porque sabes que conocí a Carmen en el viaje a Italia.

Pero el sábado pasado me quedé como muy sorprendido.

No sabía que estabas casada y además tenías aquí al enanito.

Bueno, eso es muy normal, no tiene nada de extraño.

No, si no es que tenga nada de extraño, lo que pasa es que

estando separados me sorprende que os veáis.

De vez en cuando.

Prácticamente los fines de semana. Y nos llamamos.

No solo eso. En verano

Carmen y yo agarramos a Iván y los tres de vacaciones juntos.

(Teléfono) Jo, es curiosísimo, ¿no?

Cógelo tú.

Antes los cogí yo y colgaron, debe ser una tía.

¿Sí?

Hola. Sí. Ven, Iván.

A este le llama Juan porque me oye a mí.

A mi madre le llama mamá y a mí me llama Mari.

Porque mi madre me llama Mari.

¿Vives con tus padres? Sí, vivo con mis padres.

Y tengo un hermano más pequeño. Es muy guapo.

Eres muy guapo, Iván. El camión.

Trae el camión.

Nada, estamos aquí en casa.

Sí, sí, baja cuando quieras.

Vale, vale.

Es la ácrata del piso de arriba.

No me ha entendido porque tenían un follón enorme.

Más o menos que necesita una cacerola y baja a por ella.

Juan tiene una amiga, ¿sabes? Ah, ¿sí?

No es exactamente una amiga. Una tía que es ácrata,

vive al lado y es muy cachonda.

Es cachonda como son cachondos todos los anarcos.

Lo que pasa es que son tan viva la virgen que no se aclaran.

¿Cómo que no se aclaran?

Políticamente, que como no analizan la situación van dando tumbos.

Cachondos y divertidos como los que más.

(Timbre) Ahí la tenemos ya.

Ven aquí, Iván.

Venga, corre.

Estate quieto, Iván.

Hola, puta. Hola, puta.

(RÍE) Vaya señor bajito.

Qué pronto me ha calado.

Eres muy intuitivo. Anda.

Pasa, pasa.

Vamos, ven. Y tú, ven aquí, Iván.

Pasa, no te quedes ahí. Vengo a pedirte una cacerola.

Sí, la cacerola, yo te la dejo. Pasa, siéntate.

No te quedes ahí.

Hola. Hola.

Hola. ¿Qué hay?

No, es que han venido... ¿La cacerola cómo la quieres?

¿Qué?

¿Grande o pequeña?

Normal, no sé. Normal.

¿Normal? (ASIENTE)

Vale.

Toma. ¿Te vale esta?

Sí, me vale. Es que han venido...

Bueno, no te vas a ir ya. Siéntate.

Me voy. He quedado abajo con mamá para que se lleven a este.

Ven, Iván. Bueno. Iván, ven.

Dame un beso. Adiós.

Y dale un besito a Alberto, anda.

Adiós, Iván.

Y a esta chica tan guapa, ¿no le das un beso?

Mira.

Qué niño tan rico. Dile adiós, anda.

¿No le dices adiós?

Vamos. Bueno...

Adiós, puta. Enseguida vuelvo.

Se pasa de rico a veces.

Se llama Carmen. Bueno, es igual.

Bueno. Es que han venido...

Quien haya venido que espere. ¿No quieres un coñac?

Sí. Coge de ahí, anda.

¿Te da igual que haya bebido? Claro.

Cuéntanos, ¿quién ha venido? Cuenta.

Unos amigos y tenemos invitados.

Es uno que conocí el otro día en la manifestación del barrio.

Dice que es libertario.

¿Cómo libertario? Eso es lo que dice.

Fue muy divertido, porque veréis,

los grises nos estaban acorralando.

Nos metimos en un bar muy pequeño que estaba por ahí.

Y estábamos acojonados

porque pensábamos que entraban y nos hinchaban a hostias.

Y entonces ese tío se puso a cantar flamenco.

Joder, lo que hace el miedo.

Sí, se puso a cantar.

Es cantante. Compone y tal, pero en flamenco.

Y entonces la gente se empezó a animar,

a dar palmas, tomar una copa, seguimos cantando.

Y fíjate cómo sería la cosa,

que se asoma un gris.

Pero al vernos pensó

que no teníamos que ver con la manifestación.

Bueno, y luego empezamos a hablar y eso

y nos hicimos amigos.

Vaya, hombre, así que amigos, ¿eh?

Bueno, creo que anda un poco enamoradillo de mí.

Vamos, que es de los de flechazo.

Luego empezó con lo de tenemos que cenar.

Que le conté que vivía con Carmen.

Todo el mundo se llama Carmen. Es verdad.

Y entonces que por qué no cenamos en tu casa.

Que la cocina, que me llevo a un amigo.

El amigo... ¿Qué le pasa al amigo?

Que es un poco paliza.

"Porque los que llevamos 10 años en la lucha...".

"Los que llevamos 10 años en esta causa tan seria...".

Bueno, en fin, que han venido,

que hemos puesto la colcha de mantel y la vajilla de plata.

Me voy a ir. El último copazo.

¿También quieres? Si queda sí.

Voy a por más a la cocina.

Bueno, ¿y tú en qué trabajas?

¿Yo? Sí.

De chacha.

¿De chacha? Sí.

Qué curioso. ¿Y cómo te va?

Bueno, no me va mal.

Pero es que he estado bastante tiempo sin trabajar.

Es que verás, estaba con una señora y estaba muy bien.

Era una tía, tenía sus cosas, pero al fin y al cabo era maja.

Tienes suerte porque con lo que hay por ahí.

Para lo que hay por ahí, desde luego. Pero es que

se empeñó en que trabajara de interna.

Y a mí eso no me interesaba.

Me pagaba muy bien, pero no me interesaba

porque me interesa vivir mi vida y estar en mi casa.

Claro.

Bueno. Sirve.

El último. (ASIENTE)

Hip.

¿De qué hablabais?

Me estaba contando cosas de su trabajo.

Ah, si es que no os he presentado.

Carmen es licenciada en Filosofía.

Alberto licenciado en Económicas.

Ya lo ha soltado, todo el mundo diciéndome lo de licenciada...

Es que todo el mundo me da la paliza cuando se entera que soy licenciada.

"¿Como que eres licenciada?".

"¿Has acabado los cinco años?". Y no se enteran que no hay trabajo.

Y antes que al paro...

Hola. Bueno... ¿Sí?

Sí, aquí está.

Es para ti. ¿Para mí?

Para la otra Carmen. Serán esos.

¿Qué? No, si ya iba.

Vale, vale. Nada, son estos.

Bueno, me voy. -(AMBOS) Vale.

Luego te las devuelvo. No, hombre,

quédatelas el tiempo que quieras.

Cualquier cosa que necesites... Ah, adiós, ¿eh?

Adiós. Adiós.

Joder, qué tía más cachonda.

Me ha dejado absolutamente acojonado.

Primer ácrata. Le pregunto en qué trabaja y dice que chacha.

Y luego llegas tú y está licenciada en Filosofía.

Bueno, bueno. Ella trabaja de chacha,

pero no es una chacha. ¿Cómo que no?

Si trabaja de chacha es una chacha.

No tiene que ver que tenga un título.

El trabajo de chacha es algo que hace por mera subsistencia.

Al margen de su vida y rollo que es distinto al de una chacha.

Ella llega el verano y se pega tres meses de vacaciones en Oriente.

Su mentalidad es muy distinta a la que puede tener un obrero.

Tiene toda la razón Juan, está clarísimo.

Anda, coño, mañana tenemos el mitin.

¿Qué eso del mitin?

Un mitin en Villaverde por la campaña electoral.

Vendréis, ¿no?

No sé si podré, mañana tengo un día...

bastante apretado. Va a estar cojonudo.

Va a haber fiesta y cachondeo hasta muy tarde.

Montado en plan verbena. ¿En plan verbena?

¿Con baile y todo? Quiero ir. Sí.

Vamos, ¿eh?

No, no puedo, mañana tengo... Pero, hombre,...

No, no. ¿Y si te lo pido yo?

No puedo, en serio. Me gustaría, pero

imposible, no puedo.

(MEGAFONÍA) "Esta tarde a las 19 en Villaverde Alto.

Gran festival de la candidatura Popular Q.

En el campo de fútbol.

Comisiones Obreras en el estadio José Torres.

Esta tarde a las 19".

¡Los colores del futuro español: rojo, amarillo y morado!

¡Por la tercera república española!

¿Cómo se pega?

¡El que no lleve el ramo no baila!

Mira, mira.

¿Cuál? Este.

Ese me encanta. Me parece excesivamente elemental.

Lo quiero para mí. ¿Para ti?

¿Para ti elemental? Digo yo, ¿no?

Es la revolución china. No te lo compres.

¿Para ti es elemental? Lo quiero que me gusta mucho.

Cuando hablan de unidad de la patria

cuando vivía Franco entendíamos muy bien lo que era.

Era la cruzada, era la guerra, era la muerte del pueblo.

Entonces la rechazábamos de plano.

No estábamos con esa patria que él hizo

con mercenarios alemanes, italianos y moros.

¡No estábamos con esa patria!

Estábamos y estamos

con lo que es de verdad la patria.

Con lo que es de verdad que reúne y une

a lo que tiene vida en un país.

A lo que sostiene una nación.

Pensamos que la patria son

los trabajadores,

asturianos, vascos, extremeños o de Madrid.

¡Esa sí es la patria!

Y estamos por la unidad de esa patria.

Estamos por la unidad de intereses de los trabajadores,

del campo o de la fábrica.

Trabajador de la cultura o de la enseñanza.

Pero no negamos con nuestra unidad

los legítimos derechos de los Estados del pueblo español.

¿Desde cuándo los trabajadores para unirnos

hemos tenido necesidad de gritarnos

o de apalear o de disparar a nadie?

¡Nunca!

¡El pueblo no necesita la violencia para unirse!

El pueblo trabajador,

los pueblos del mundo entero no solo de nuestra querida España,

se unen luchando por las libertades

de cada pueblo y de cada trabajador.

Para poderse unir,

para unir lo que el franquismo ha separado.

(VARIOS) ¡Bien!

Criminales no solo porque mataban gente,

nos enseñaban

a los gallegos que eran malos los andaluces,

a los de Madrid que eran malos los catalanes.

Han enfrentado a los pueblos del Estado.

¡Vosotros los fascistas habéis dividido al pueblo!

¡Sois los que habéis dividido la patria!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(GRITAN) ¡Unidad Popular!

(CANTAN)

¡La lucha continúa!

¡La lucha continúa!

¡La lucha continúa!

¡La lucha continúa!

¡La lucha continúa!

¡La lucha continúa!

(GRITAN)

(GRITAN)

(TODOS) ¡Portugal, España, la misma lucha!

Esta que viene ahora...

Con tu puedo y mi quiero

vamos juntos compañeros.

Vamos juntos compañeros.

Con tu puedo y mi quiero

vamos juntos compañeros.

Vamos juntos compañeros.

Compañero te espera la misma suerte que a mí...

(GRITAN)

Yo no puedo más.

(TV) "Se trataba de intentar un ordenado, un tranquilo

un racional proceso de democratización

para pasar sin sobresaltos ni sorpresas

de un régimen a un régimen...".

He estado pensando bastante.

Me han entrado ganas de leer.

De enterarme de cosas. De pronto te das cuenta que no sabes nada.

Te entiendo muy bien. Pero no creas que eres tú solo.

Que eso nos ha pasado a todos.

Si sé que es por la sequía cultural que nos ha mantenido.

Ha sido acojonante. Qué pesado el enano.

Que me quedara con él, que le contara cuentos.

¿Qué dice ese tío?

Lo de siempre, tonterías.

Sí, pero después de repetirlas 40 años

se lo han acabado creyendo. Quítalo.

¿De qué hablabais?

De ti. Qué interesante.

¿Y qué decíais? Te poníamos fatal.

Juan me hablaba de tus amantes. ¿De Eduardo?

Ha funcionado...

Me estabas tomando el pelo. Pues sí.

Anda, deja.

Anda, si te encanta hablar de esto.

¿Que me encanta?

Claro, es una forma de satisfacer tu ego.

Esta leche ya está.

Apágalo.

Si no queréis no hablamos. Por mí vamos a hablar.

¿De quién preferís que hablemos, de Eduardo o de Fernando?

De Eduardo por ejemplo. Será si yo quiero.

Si lo estás deseando.

Fue cuando entré a trabajar en Colilla.

Eduardo era el jefe de la sección de publicidad.

No me acuerdo si se llamaba así, era el sobrino del director general

y a mí ni me miraba. Lo que tú te crees.

Porque yo era la secretaria.

Pero un día tuvimos que ir a visitar una obra

y ya nos empezamos a tratar.

¿A tratar? Ay, ¿ahora se llama así?

Eduardo fue un tío que se portó muy bien conmigo.

Toma, y tan bien, como que le puso piso.

Eso fue después.

Es que lo cuenta como si fuera una puta.

Sí, más bien.

Y antes de separarnos éramos amigos.

Fíjate qué amigo.

Era un tío que conocía. Y un verano que pasamos en Santander

fuimos a saludarle y el tío estuvo muy fino,

nos enseñó aquello, que nos quedásemos unos días allí...

Era agradable todo. Déjame seguir.

El tío en plan fino, muy amiguito y tal.

Resulta que a finales de verano terminamos.

Y al mes estaba liado con ella. Estaba al acecho, joder.

Fue un tío dispuesto a dejar a su mujer y a su hijo

para venirse conmigo.

¿Pero qué dices?

Nunca hubiera dejado a su mujer porque es el típico burgués

que necesita a su mujer y a su amante para exhibirse.

Eso no es verdad.

En la oficina nadie lo sabía, lo llevábamos en secreto.

Si no los dejó fue porque no quise. No digas tonterías.

Hubiera seguido con su mujer y seguirá siempre.

En el fondo del matrimonio subyace una relación económica.

Es un tío de pasta y tiene que tener a una mujer de pasta.

Está picado con Eduardo porque en el fondo es un tío muy celoso.

A ver cuando te das cuenta

que si tienes alguna clara me lo debes a mí.

A mí qué me importa que te líes pues con este.

Si me lío con este te cabreas. No, señora.

Lo que me importa es mantener contigo una relación personal sana.

Al margen de que tengamos un hijo en común.

Creo que lo mejor es hacer la prueba.

La de liarnos tú y yo.

A este paso vamos a formar el club de los divorciados.

Yo me apunto a ese club.

No puedes porque es solamente para divorciados.

Es que yo estoy separado.

¿Pero estás casado?

Separado. Anda.

Y no nos había dicho nada. Esto sí que es nuevo.

Si a todos nos pasa lo mismo.

Bueno, cuenta, te toca a ti.

Tampoco hay mucho que contar, ¿sabes?

Las desavenencias con mi mujer han seguido el curso normal.

Primero decidimos dormir separados.

Luego ella se marchó se casa y cuando volvió me marché yo

porque no me compensaba.

Era cada día una bronca y...

Ahora estamos en una situación bastante divertida.

Y es que cada semana dormimos uno en el apartamento.

Y esta semana te ha tocado a ti. No, a ella.

Así que esta semana no tienes donde dormir.

Así es, a no ser que Juan se apiade de mí.

Sí, si quieres te quedas toda la semana.

No, a partir de la que viene me toca, si acaso otra.

La siguiente, es igual.

Te lo dices todo tú, por qué no le dices en qué cama va a dormir.

¿En qué cama vas a dormir? Donde Carmen.

Y parecía tonto. Y yo también.

A mi me dejáis sola. Vosotros si queréis juntitos.

Yo sola.

Todavía no estoy tan liberado. Yo tampoco.

Además, esta noche hemos quedado a una pegada de carteles, así que.

Conmigo no cuentes que no quiero líos.

Bueno, como quieras.

Luego no digas que te discriminamos. No me apetece.

Vale, tía, vale.

¿Y tú? No he pegado nunca, así que no sé.

No hace falta experiencia. Es muy fácil. Se hace en cadena.

Primero uno embadurna la pared, luego llega otro y pone el cartel.

Vuelve otro con la brocha y le da para alisarlo.

No, si ya sé, es que no me encuentro lo suficientemente mentalizado.

Quizá más adelante. Creo que es necesario que vengas.

No te creas que con un ir a un mitin está todo.

Actuando así te conviertes en teórico y te distancias

de la práctica cotidiana, de las masas.

La práctica y la teoría deben ser

una cosa que se desarrolle conjuntamente, deben ir unidas.

Si no... La represión ¿qué pasa?

Nunca la comprenderás

hasta que no lo sientas, vivas.

Qué jodío.

Es una cosa que está ahí... ¿Qué es esto?

Coño, dale al manubrio.

(Melodía clásica)

Ay... Qué invento. Yo no lo conocía.

Está muy bien, ¿no?

Aquí mismo vale, ¿no?

¿Los vamos a pegar aquí encima? Pues claro.

¿No empezaron ellos a poner sus carteles encima los de todos?

Mira, vamos.

Tú vete a la esquina de arriba.

Voy a la de abajo. Si ves algo sospechoso avisas.

Vale. Yo igual.

¿Aquí está bien?

¿Pegando cartelitos rojos, eh?

¿Qué pasa?

Los vais a limpiar con la lengua ahora mismo.

Araulfo, Jorge, venga.

¡Dale! ¡Dale!

Venga, vamos, vamos.

Vamos.

(Timbre)

¿Pero qué pasa?

Perdona, no te quiero molestar. Joder...

¿Puedo pasar?

Claro que puedes pasar.

¿Pero qué has hecho? ¿Yo hacer?

Nada. Lo han hecho todo ellos.

Tienes sangre.

Espera un poco, voy a buscar algo.

Hijos de puta. No te toques, ¿eh?

Fascistas de mierda.

Hacen lo que les da la gana porque tenían pistola.

Pero esto no va a quedar así. Me acuerdo de sus caras.

Ahora no te muevas. Te va a escocer un poco.

¿Qué me vas a poner? Pues alcohol.

Vale.

No sabes cómo fue.

Ay. Estate quieto, hombre.

Aquí tienes un hematoma, ¿ves?

Más suave. Tienes sangre aquí.

Ahora está sucio.

María, ten cuidado. Cállate, hombre.

Ya está.

¿Qué haces ahora? Ponerte la tirita.

Jo... ¿Qué estabas haciendo?

Nada, estábamos pegando carteles. ¿Quién?

¿Tú?

Sí, ¿qué pasa? ¿No puedo pegar carteles?

No me pega nada. ¿No te pega que yo pegue?

No me pega que pegues, ni que te peguen.

La próxima vez pegaré yo. Ten cuidado.

Ya está.

¿Habrá próxima vez? Pues no lo sé.

Oye, por cierto, ¿no te importa? Es que verás,

había quedado que iba a casa de Juan, que es un amigo a dormir,

pero ha desaparecido y no sé si habrá escapado.

Es que no lo sé, entonces...

Si te parece podría dormir en el sofá aquel.

No, hombre, en el sofá no. Te quedas aquí pero en la cama.

Me arreglo ahí. Que no.

Mañana te vas a levantar y no te vas a poder mover.

Además, mejor que te levantes ya porque si no...

Puedo yo solo. Que te ayudo.

Espera.

Vale. Me han puesto morado.

No te tires encima de la cama, métete dentro.

¿Este libro es tuyo? Sí, lo compré el otro día.

Está muy bien, por cierto.

Como no tengo sueño me voy a leer un rato.

Vale. Hasta ahora.

Hasta luego.

¿Has visto el champú?

¿El linimento? Sí.

Sí, debe estar en la mesilla.

Sí, estoy buscando, pero no lo encuentro.

Seguro que está.

Pues no lo encuentro.

Bueno, ahora voy.

Déjame, lo busco yo.

Ay...

Jo, Alberto, lo tienes delante de tus narices y ni te das cuenta.

No lo había visto. ¿Dónde te duele?

Ahí.

¿Aquí? Sí.

¿Quieres que te dé yo un poco?

Sí, por favor, algo me aliviará.

Date la vuelta, date la vuelta.

Espera.

A ver...

Pero suave. Vuélvete un poquito par allá.

Que si no luego pica.

Por ahí, por ahí.

Cuidado, más suave.

Vale.

Jo, Alberto, qué paliza te han pegado.

Me han puesto morado.

Cuidado. Más suave, más suave.

Un poco más para abajo.

¿A dónde? ¿Aquí?

Por ahí. Sí, sí.

Está sonando el teléfono. Ni caso.

Más no. ¿Qué pretendes?

Sigue. Esto ya está.

No, más para acá.

Mira por aquí, todo esto. ¿Dónde?

Te pongo un poco.

Alberto, ¿qué haces? Va, estate quieto.

¿Tienes cosquillas? Estate quieto, hombre.

Te voy a hacer daño.

¿No estabas tan dolorido?

Oye que me tiras. Tú, que me estás pringando.

Oye, quítame las gafas. Sí, quítate las gafas.

¿Y quién te mira? Es igual, qué importa.

¿Eh? No.

Tienes cosquillas.

Oye, Alberto,...

Te estoy llenando todo. Es igual.

Te voy a escocer por todas partes. No te importa, ¿no?

Este vestido se engancha.

Así.

(Música dramática)

¿Qué hora es? Como las 8:45.

Son las... Joder.

Ya llego tarde a la oficina.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

¿Con qué demonios sueñas? He tenido un sueño...

¿Pero qué haces?

Con la maleta. Esta semana te toca a ti.

Sí, ya lo sé, pero...

Después de lo de anoche...

Hombre, el hecho de que ayer hiciéramos el amor

no significa que todo va a continuar igual.

Sí, pero no tiene por qué ser tan brusco, ¿no?

Creo que hemos hablado de este tema y lo tenemos claro.

Nuestra relación ha sido basada en una dependencia horrorosa.

No quiero que se estreche el círculo y encontrarme igual.

¿Lo entiendes? Ya.

Es por él, ¿no? ¿Por quién?

Por Miguel. ¿Por Miguel?

No, no.

Eso es otra historia, hombre. Pues no lo entiendo.

Miguel me sirve muy bien en este momento.

Le utilizo. ¿Que le utilizas?

En la misma forma que me utiliza, ¿lo entiendes?

¿Y por qué no me utilizas a mí?

No, hombre, no te enrolles.

Sabes perfectamente que no puede ser.

Es mejor que me vaya, lo tenemos muy claro.

Sí, sí.

Además, sería absurdo quedarse después de todo.

¿Comprendes? Me marcho.

Vale. Adiós.

Adiós.

(Internacional)

(Timbre) Alcémonos todos...

en la lucha final.

Hola.

Hola. Qué sorpresa.

Pasa.

Me pillaba de paso.

Y he dicho voy a verle.

Pues ya ves.

¿Cómo estás?

Bueno, hoy mejor, pero ayer no podía dar ni un solo paso.

Te despistaste y te cascaron.

¿Que me despisté? ¿Pero qué dices?

Fueron a por mí tres tíos como tres osos

que casi me machacan. A ver, enséñame.

Mira.

Fíjate. Y aquí en la cara. Joder.

Y los riñones no sabes cómo fue.

Mira. Qué color.

Sí, ayer estaba morado, hoy está amarillento.

Van cambiando de color, supongo que será por el cambio dialéctico.

Oye, querrás una copa, ¿no?

Sí, pero yo la preparo. ¿Me alcanzas la mía que está ahí?

Toma. Gracias.

Mira, ahí tienes las botellas y todo lo que te apetezca.

Esta semana te toca a ti el apartamento.

Así podré descansar afortunadamente.

Y aprovechar la semana que eres propietario.

Pues sí.

Ay...

Pues mira, está bien esto.

No está mal.

¿Sabes qué? (NIEGA)

La otra noche tuve un sueño divertido.

Ah, ¿sí? Sí.

¿Y salía yo? Salía tu mujer.

Y también tú.

¿Sí? ¿Y qué pasaba?

Estabais en casa de Juan y llegaba yo

y ya no me acuerdo.

Y luego llegaba yo y hacíamos una cama redonda, ¿a que sí?

¿Cómo lo sabes?

¿Es verdad que hacíamos una cama redonda?

Lo he dicho a voleo, te lo juro.

Ah, ya.

Pero no me lo querías contar. No.

Ya.

Ha sido una sorpresa que vinieras a verme, ¿no?

No le veo nada de particular.

Como siempre me llevas a Juan. ¿Cómo que te llevo a Juan?

Siempre dices: "¿Por qué no vamos a casa de Juan?".

Qué tontería. Yo hago siempre lo que me sale.

Si me apetece que nos reunamos voy y lo digo.

Hoy me apetecía venir aquí pues he venido.

Todo eso está muy bien, pero analicemos la situación

hasta sus últimas consecuencias.

Porque puede haber cosas en tu subconsciente

que quizá tú misma ignoras.

Tal vez como autodefensa. No.

No tengo que autodefenderme de nada.

Está bien, no te lo tomes como nada personal.

Lo que quiero decir es que nos movemos por impulsos, no sé.

Hay cosas que parece ser que tenemos superadas, pues no.

En el fondo siguen pesando sobre nosotros mismos.

Bueno, en principio no.

No creo que haya que darle importancia.

¿Pero cómo que no?

Bien, analicemos nuestro caso por ejemplo, ¿eh?

Vamos a ver, ¿por qué estamos ahora aquí tú y yo?

Anda, tú porque te toca el apartamento.

Y yo porque he venido a verte. ¿Te gusta mi pelo liso?

Está bien.

Está claro que hablamos distintos idiomas.

Estoy tratando de profundizar, de ir más allá.

Te encierras en una postura completamente hermética.

No sé si me explico.

Será para ti.

Está bien, voy a ir directamente al grano.

Creo que entre Juan, tú y yo mantenemos una relación ficticia.

¿Una qué?

Una relación ficticia.

Sí, porque somos como amigos, pero hay algo raro, algo...

como por debajo.

Algo que no está aclarado.

Algo que puede pasar, pero

tenemos miedo de que pase.

¿Cómo que pase qué?

Ya está bien, te lo voy a decir más claro.

Que tú y yo nos enrollemos.

¿Qué? Sí, que tengamos un lío.

¿Un lío?

¿Tú y yo?

¿Por qué no?

No quiere decir que primero nos enamoremos y esas cosas.

Como una fotonovela. No, no, no, no.

Bueno, solamente estoy transmitiéndote mis pensamientos.

Verás, Carmen, tú a mí me gustas.

En cierta medida. Y pienso que a ti te puede pasar lo mismo.

De todas formas, es algo que habría que descubrir.

Y que está claro que está ahí,

en las reuniones de los fines de semana.

La verdad es que no lo había pensado.

Pero es algo que surgiría solo. ¿Lo ves?

No, no tiene por qué surgir.

Simplemente es un cambio cualitativo, nada más.

¿Y eso qué es? Vamos a ver, cómo te lo...

Vamos a ver cómo te lo explico.

Verás. A ver.

Si calientas el agua la temperatura va subiendo poco a poco.

Estamos ante un cambio cualitativo.

Pero al llegar a los 100 grados centígrados

el agua pasa de líquido a vapor.

Eso se da en el cole.

Claro, mujer.

Es un cambio brusco.

Un cambio cualitativo.

Pues hoy podríamos tener ese cambio.

¿Hoy?

¿Cómo que hoy? Sí.

Aquí. Ahora.

Bueno, a mí

si existe algo entre nosotros me parece muy bien.

Pero acostarnos ahora así porque sí.

Para luego si te he visto no me acuerdo.

Qué tontería. No tiene por qué ser así.

Qué sabemos. No tiene nada que ver.

Tengo muy claro que aunque me acueste contigo no voy a saber

si estoy enamorado. No sé es...

unir la teoría con la práctica y llegar hasta el final.

Es lo que dice el marxismo leninismo.

El marxismo leninismo sí...

Sí, vale. No sé...

Para mí es como si nos tomamos una copa.

Vamos que no tiene ninguna importancia.

Pero...

No sé.

No me importa, pero...

Me parece una tontería, ¿eh?

Ahora, si tú quieres...

Sí. Yo quiero.

Bueno. Vale.

Bueno, pues...

Voy a hacer un pis, ¿eh? Vale.

(Música dramática)

¿Qué? Oye...

Que he pensado que mejor que no.

¿Cómo que no?

Sí.

Déjame un pañuelo que se me ha metido una pestaña.

Sí, toma. Es que...

Es que ¿sabes? No tengo ganas.

Bueno, no te lo tomes así.

No tengo ningunas ganas.

Bueno, cálmate, no tiene ninguna importancia.

Es que... Verás, yo...

tengo muchos problemas.

Pero problemas ¿cómo? Cuéntame.

Tengo problemas con el sexo.

Cuando al principio me separé de Juan estaba genial.

Me lo pasaba bomba.

Joder, era capaz de enamorarme de un tío en 24 horas y luego

pasaba una temporada divina y se me pasaba.

Pero de repente...

No sé, ha ido todo a peor.

Me he empezado a sentir mal.

Y en cuanto un tío me empieza a meter mano me corta.

Me da la impresión de que me utilizan.

De que solo van a acostarse conmigo.

Y de que nadie me quiere.

Eso es un postura muy negativa, no debe afectarte así.

Ahora vienes tú y pasa lo mismo. ¿Lo ves?

No, alto, mucho cuidadito.

Es que siempre igual. No es así.

Yo te he jugado limpio.

Además, yo aquí tengo mis riesgos.

Puedo encoñarme contigo. Te digo que paso una mala racha

y se acabó. Además no me apetece nada.

Cálmate. ¿Por qué te pones así?

¿Tú sabes qué?

Veo a todos los tíos como tigres

dispuestos a lanzarse sobre la pierna.

Anda, serán tigres de papel.

¿Qué?

Ah, ¿no saber lo que son los tigres de papel?

No. Mira,

el imperialismo y las fuerzas reaccionarias

son tigres de papel.

¿Y eso qué es? ¿No lo sabes?

No. Es una frase de Mao.

Ay, Mao.

(TV) "Hola, ¿van de camino? -Sí, ¿también ustedes?

Desde anteayer andamos a la caza de un puma,

pero aún no lo hemos encontrado. -¿Un puma?

Sí, es un animal muy feroz".

Anda, sigue con tu cochecito.

Hombre, hazle caso al niño.

¿Cómo que le haga caso? ¿Le haces caso tú?

Yo lo tengo todos los días.

Si lo traigo es para que le veas tú.

Te pones a leer.

Me pongo a leer porque te pones a hacer punto y a ver la televisión.

Le hago un chaleco al niño. ¡Cojonudo!

Resulta que el sábado es el único día para vernos

y se te ocurre hacer punto.

Lo podías hacer en tu casa. Vale.

Si es que es verdad.

Nos pasamos toda la tarde sin decirnos nada, es ridículo.

Cuando llegas te plantas enfrente de ese cacharro de fabricar idiotas

y no hay quien te aparte.

Ya está.

¿De qué hablamos?

(Timbre) ¿Ya empezamos?

El que faltaba.

Si éramos poco parió la abuela.

Hola. Hola.

Vaya, con equipaje y todo.

Bueno, lo necesario para una semana.

Pasa.

Hola. Este viene a instalarse.

Hola, Alberto. ¡Hombre!, ¿qué hay enanillo?

¿Qué? Todos reunidos, ¿no?

Sí, todos juntitos viendo la televisión.

¿La televisión? Está apagada, ¿no?

Sí, ahora.

Por mí puedes ponerla si quieres.

No, si a mí no me interesa.

¿La quieres ver? No, yo no.

¿Y tú? ¿Qué?

¿Quieres ver la televisión? ¿Hay algo especial?

No, lo de todos los días.

Era un programa infantil, a lo mejor a Iván le distraía.

Precisamente eso necesita nuestro hijo.

Va a ser mejor que lo dejemos.

Bueno, ¿y tú qué te cuentas?

Pues nada, aquí he venido con mi maleta, ¿ya lo ves?

Esta semana le toca a ella.

Esta me ha tocado a mí, la próxima le toca a ella.

Vamos a estar una semana juntos.

¿Qué tal se te da la cocina?

Bueno, me voy acostumbrando.

¿Este? Ni idea.

¿Pero tú qué sabes?

No sé, no me pega.

Vale, lo que tú digas.

Bueno, ¿y aprovechaste el piso esta semana?

Ah, pero ¿no le has contado nada?

¿El qué? Ah...

Creí que os lo decíais todo.

Bueno, pero ¿qué pasa?

Bueno, es que si lo cuento...

a lo mejor Carmen se cabrea. Ah, no.

Por mí... Me da igual.

Verás, el jueves estaba en mi apartamento.

Y de repente apareció Carmen. ¡No fue así!

Se pasó toda la semana llamando diciendo que estaba malito

por los golpes. ¿Que yo te llamé?

Eras tú la que me llamabas. No vengas a marcarte el rollo.

De verdad que es así. Seguid.

Me encanta veros discutir. Me veo así con Carmen.

Te lo voy a contar porque tiene incluso su gracia.

Estaba en el apartamento y aparece Carmen.

"Nada pasaba casualmente por aquí". ¡No fue así!

Bueno, pues cuéntalo tú.

Claro que lo cuento.

Yo estaba realmente preocupada y fui a preocuparme por su salud.

Creí que estaba muy mal.

Le estaba echando cuento.

Joder... ¿Qué es lo que pasó?

No, si pasar no pasó nada.

Porque tú no quisiste, claro.

Bueno, empezó muy timidito que si quieres una copa,

que si siento no sé qué... ¡No fue así!

Te dije simplemente que quería acostarme contigo y tú

te acojonaste. ¿Que yo me acojoné?

Tú.

Mucho hablar de comportamientos machistas

pero cuando dices las cosas de cara a cara

no sabéis qué responder.

Bueno, mira,

no voy a discutir porque me parece una chorrada.

Estáis los dos en plan borde y no os aguanto.

Iván, hijo,

despídete de estos anormales y vámonos.

Aquí no hacemos nada. Vete con tu madre, un besito.

Adiós, Iván.

¡Adiós!

Creo que se ha enfadado. ¿Carmen? No, qué va.

Ella es así, tiene un carácter un poco difícil.

Se le pasa enseguida, ya verás.

No tiene importancia.

Sin embargo, a mí me sorprende mucho vuestra relación, no sé...

Pienso que sois muy distintos, ¿no?

¿Ella y yo? Sí.

Pues claro. Totalmente distintos.

Pero cuando hablas de relación ¿a qué te refieres?

¿Una relación de pareja? Sí, eso.

Eso no existe.

Es algo que ha existido, pero que ya no existe.

Vamos, desde que nos separamos ese tipo de relación se ha dado

en momentos muy determinados. Muy circunstancialmente.

Además, aunque a Carmen le cueste reconocerlo,

el tío que le va son tíos como el Eduardo ese,

tíos como muy...

Muy burgueses, con pasta, bien relacionados.

Ya, pero ella está constantemente hablando de ti, ¿sabes?

Ah, me tiene un poco mitificado, porque ella...

siente una extraña admiración por mí, digamos intelectual.

Por ejemplo, piensa

que desarrollo una labor política muy importante y cuando

tan solo soy simpatizante, ni siquiera milito en un partido.

Creo que el verdadero problema de Carmen reside en que...

nunca ha tenido una relación verdadera.

Ha estado con muchos tíos y tal, pero

la única relación válida que ha tenido ha sido la mía.

Y en el fondo cuando necesita recurrir a algo o alguien

el único que le queda soy yo.

Te cojo una toalla. Sí, la que tú quieras.

¿Sabes que es probable que tengamos que operar a Iván?

¿Qué le pasa? Nada importante.

De vegetaciones.

Ah, sí, de anginas.

No, de vegetaciones.

Bueno, eso los niños ni se enteran.

Mira, me operaron cuando era mayor y las pasé canutas.

Es que Iván es un niño muy delicado.

¿Delicado? ¿Pero físicamente?

Sí. Bueno, y de lo otro también.

Necesita cosas que sola no puedo darle y Juan no se preocupa.

¿En qué sentido?

En general.

Fíjate por ejemplo, el colegio lo pago yo.

Bueno, es algo que le puedes pedir.

Ah, no.

Yo no le pido nada.

Es algo que tiene que salir de él.

Si no sería rebajarme a depender y no...

No estoy de acuerdo, son cosas

que tenéis que hablarlas entre los dos.

No es solo eso.

Es muy dejado y no le da importancia.

El niño necesita cariño.

Fíjate, el otro día dijo: "Vamos a casa de papá".

Ah, ¿sí? ¿Dijo eso?

Sí.

Dijo: "Vamos a casa de papá". Y le tuve que llevar a casa de papá.

Le compra chucherías, juguetes y queda muy bien.

Yo le compro lo necesario.

Además, es que no está con él.

¿Cómo que no está con él? No le hace ni caso.

Si estás tú porque estás tú y habla contigo.

Y el niños se vuelve a casa con frustración.

¿Tienes un pitillo? Toma.

Creo que lo que tienes que hacer es independizarte.

No sé cómo te llevas con tus padres, pero por muy que te lleves

debe ser un poco frustrante.

Anda, claro, ya lo sé.

Estoy esperando para irme a vivir sola.

Lo que pasa es que con mis padres me llevo bien.

Entiéndeme bien.

Entienden mi situación y no se dedican a controlarme.

De todas formas es un coñazo.

Sí, tienes que vivir tu vida, desde luego.

Sí, me voy a ir a vivir sola.

Lo que no quiero es irme a vivir con un tío.

Si tengo un rollo bien, pero vivir juntos no.

No.

Primero porque estoy harta de dependencias y luego por el niño.

¿Por qué por el niño?

Si llevo con un tío tres meses y luego se va a la mierda,

el niño le toma cariño y muy mal.

Yo lo puedo superar y él no.

Cuando conocí a Eduardo y Fernando pues...

bien en que me insistían en que se lo presentase y yo me negaba.

Pero conmigo no ha sido así.

Anda, porque tú le conociste antes.

Ya.

Y además nunca pensé que tendría un rollo contigo, la verdad.

¿Y estás arrepentida de ello? No está mal.

Hombre, ya sé que se puede mejorar. ¿Tú crees?

Es posible que os resulte sorprendente.

Y que incluso hayáis tenido vuestros reparos en venir.

Me refiero a esta semana, ya que me toca a mí. Pero es que veréis,

he meditado bastante sobre esta situación...

Bueno, supongo que vosotros también, claro.

Creo que es conveniente darle otro planteamiento, no sé, distinto.

Quiero decir, ver las cosas de otra forma.

Creo que el hecho de que María y yo hayamos estado casados,

aunque actualmente lo estemos todavía,

pero eso es lo de menos.

Lo que quiero decir es que... Esto...

¿Cómo me dijiste que te llamabas? Miguel.

Ah, sí. ¿Quieres fumar?

No, es negro. Fumo rubio.

Ya. Dicen que es más suave pero que hace más daño.

Yo tengo.

Bueno, esto que estábamos hablando.

La cosa de nuestra relación. Me refiero a la de María conmigo.

Creo que existe... Veréis, yo pienso

que las cosas no tienen que durar siempre.

Que todos evolucionamos.

Esto es una ley de la naturaleza.

Entonces entre nosotros ha existido una relación

y no tiene que terminar mal.

No tiene por qué terminar.

Aunque ahora sea de otra forma.

Entonces creo que debe existir una relación

a nivel de personas.

A nivel humano.

Una amistad naturalmente.

Y lo que a ella le concierne en cierta medida me concierne a mí.

Y esa es la razón por la que he querido conocerte a ti.

Ah, pero ¿no era por lo del piso?

¿Cómo por este piso? Hombre, por la situación con el piso.

Ah, sí la cosa del piso, sí.

Sí. No es muy normal esto que

una semana esté tú y otra yo, pero en fin.

Habría que buscar una fórmula, no sé.

Este apartamento es tan pequeño, si fuera un pelín más grande

si tuviera una habitación más sería suficiente.

Pero en fin, ya lo veremos.

Vamos a ver, yo mañana... Mañana es sábado, ¿no?

Sí, sí. Mañana dejo el piso libre.

Es que me acabo de acordar ahora...

Esto no tiene nada que ver, es otra cosa.

Esto es otra cosa, sí.

Todo esto del piso es muy burocrático.

Tampoco estamos para esto, sino para conocernos mejor.

Sí, yo creo que sí. Bien.

Oye, y no ¿tenéis hierba?

No, no tenemos. -¿Hierba?

Sí, hierba quiero decir.

Tampoco tiene tanta importancia.

Podía haberla conseguido. Conozco a un tío...

pero resulta que tenía que haberle llamado, no le llamé...

Es que yo casi siempre suelo fumar de gorra.

(Música animada)

Estoy muerta.

Yo seco y agotado.

Gracias.

Lo hacéis muy bien. Ya...

Hombre, ¿por qué no os presentáis a un concurso de esos de ahora?

Es lo que necesito de verdad. Venga...

Te estás haciendo viejecita. Anda, corta.

Mira qué michelines. No son michelines, tío.

Ah, ¿no? No.

¿Y esto? Ay, me ha tocado una teta.

Yo creí que son michelines.

Bueno, me voy a roncar.

¿Quieres tú? Sí, ponme.

Gracias.

¿Sabes que he vuelto a escribir? Ah, ¿sí?

Te voy a enseñar. Vale.

A ver qué te parece.

Oye,

esto tiene bastante buena pinta, ¿no?

¿Por qué no me lo dejas y me lo leo tranquilamente en casa?

No tengo copias. Déjalo porque lo voy a perder.

Saco fotocopias y te lo dejo otro día.

Vale.

Todavía me acuerdo del que me mandaste por Navidad.

¿De verdad? Sí.

"Todo parece herir.

Y...". ¿Y?

"Y sombrío...". Ah, sí.

"Todo parece gris y sombrío como cuando la penumbra de la tarde

amortaja la tierra".

Así era. Fantástico.

Es fantástico.

¿De quién es? De Juan.

No sabía que tú escribías.

Que calladito te lo tenías, ¿eh?

Escribo de vez en cuando.

¿Y has publicado algo?

No, ni lo intento.

¿Por qué?

No merece la pena, la poesía es muy difícil.

Cuando se consigue editor son ediciones restringidas.

Ha escrito muchas cosas, lo que pasa es que no se las enseña a nadie.

Es que no me gusta enseñarlo por ahí.

Pero lo que he escrito para ti lo has leído tú.

Oye, ¿y por qué no nos echas algo?

¿Sabes lo que tengo?

¿Has traído? ¿Y por qué no lo has dicho antes?

Prepara un par... ¿Ya están hechos?

Yo como no me trago el humo. Enciéndelo tú.

¿Dónde está el mechero?

Aquí. Venga.

No, hombre, al revés. Joder.

Como tenía la costumbre de quitar los de mi tío el ferroviario.

No, hombre, así no. Trae.

Me ha pegado un poquillo. No has aprendido a tragarte el humo.

Se me olvida.

Aguanta lo que puedas aguantando la tos.

Y luego lo echas.

No, si la teoría me la sé muy bien, la praxis ya...

Era como cuando niño que te lo tragabas, hablabas y lo echabas.

Esto hay que ambientarlo.

Os voy a poner un disco que ya veréis.

Y velitas. Y una vela.

Eso da mucho clima. Mira.

Otro más.

Oye, Juan, ¿no te parece que las cosas están como tipo pesadorras?

A mí me encanta.

Es el hermano tonto de Robinson.

Qué imbécil.

Anda... ¿Qué?

Mira. ¿Qué?

Detrás de Alberto.

¿Qué pasa? Sí, sí, sí, sí.

Qué miedo. Una sombra.

Es un fantasma que quiere algo de ti.

Dejaros de coñas, a mí estas cosas me dan miedo.

El fantasma de la Coca-Cola.

Quiero que le devuelvas las burbujas.

Soy muy impresionable. Decía que no le hacía efecto fumar.

Mira, mira, mira.

Bueno, yo aquí no me quedo.

Tiene miedo, tiene miedo.

Juntitos aquí, apretaditos.

Apretaditos.

Estoy rodeada de tigres.

De papel.

Sí, eres de papel.

Tigres de papel...

¿Y a qué viene ese ahora?

Me lo dijo el otro día Alberto en su casa.

Que es un tigre de papel.

Alberto es un tigre de papel.

¿Quién yo? ¿Yo soy un tigre de papel?

Así que soy un tigre de papel.

¿Y esta semana qué ha pasado?

¿Eh? ¿También he sido de papel?

¿No se lo has contado?

Entre nosotros no va a haber secretos, ¿no?

Fue fantástico.

Fantástico, fantástico.

Verás, primero me llevó a ver una película de miedo.

Y aprovechó para meterme mano y todas esas cosas.

Luego se ofreció a cocinar en mi casa.

Hicimos unos espagueti al ajo

que al escurrirlos no sujeté bien la tapa y...

Se cayeron a la pila.

Los tuvimos que sacar, los escurrimos,

aún así nos los comimos. Sí, sí, si.

Tenían un ligero sabor a vino.

Pero estaban bien. Y luego pues todo vino rodado.

Ella se quedó en casa hasta la mañana siguiente. Incluso

me llevó a la oficina en su coche.

Imbécil.

Pero ¿por qué?

Pero ¿qué pasa?

Nada.

Es mejor que te vayas.

Yo es que había pensado quedarme aquí esta noche.

No.

Me quedo yo.

¿Está mal?

Se le pasará.

No entiendo nada.

Adiós.

Movamos todas las trabas

que oprimen al proletario.

Cambiemos de base

del imperio burgués.

Agrupémonos todos

en la luz...

Y se alzan los pueblos

por la Internacional.

(Música dramática)

Hay luz dentro. -¿Hay alguien o qué?

No creo.

A lo mejor lo ha dejado Alberto.

No sé.

Anda, está Alberto.

Jo.

¿Qué hacemos entonces? -Entramos muy despacito.

No sea que se despierte.

Y nos dé un mal rollo.

Oye, este tío está frito.

¿Quién está ahí? -Somos nosotros.

¿Vosotros? ¿Y quiénes sois vosotros?

Esta semana me toca a mí, ¿no? Hombre,

habías dicho que no venías este sábado.

¿Que yo dije qué?

Esta semana me toca a mí.

Además, estoy harto. Joder.

Estoy harto.

Esta es mi casa, qué cojones.

El contrato está a mi nombre.

Estoy harto de hacer el gilipollas por ahí.

Y si no te gusta te vas.

Si te vas te denuncio por abandono del hogar conyugal.

Eso. Hombre, tranquilízate.

¿Te encuentras bien?

Sí, esto perfectamente. Eso es.

¿Y ahora qué hacemos? -Voy a prepararle algo.

Tiene una borrachera espantosa y mañana se va a encontrar mal.

Pero este tío no era tan progre.

El otro día venga a decir...

Mañana se le pasa. -Pero hoy se le ve el plumero.

Le voy a dar esto y se le va a pasar.

Te espero en el dormitorio.

Alberto.

Alberto.

Anda, tómate esto. No te duermas sin tomarlo.

Si no mañana vas a tener una resaca espantosa.

¿Qué guarrada es esto? Una que sé.

Venga, tómatelo. Yo te ayudo.

Tómate un poco más. Sabe a rayos.

Ahora puedes dormirte un poco y luego hablamos.

¿Eh?

Estuve leyendo un libro donde abunda la hipótesis

de que el evolucionismo no tuviera como meta el hombre.

¿Cómo? Sí, verás,

explica cómo se extinguieron los grandes reptiles

porque tenían un cuerpo enorme lleno de músculos

y un cerebro muy pequeñito.

Y cómo existen ahora seres en evolución

con posibilidades superiores a las del hombre.

¿Y cuáles?

Algunos mamíferos adaptados al agua como las ballenas o los delfines.

Fíjate que los delfines tienen una inteligencia extraordinaria.

Tienen facultades que no existen en el hombre, sino

en grado menos desarrollado como la telepatía.

Y las ballenas tienen un cerebro de grandes dimensiones.

Eso explicaría la historia de Moby Dick y el capitán Akab.

Exactamente.

Y también que la evolución final de la naturaleza

quizá no pasa por nosotros. Sí.

Y que a lo mejor las ballenas o los delfines

no tendrán tantos conflictos morales.

¡Juan! ¡Alberto!

¡Vamos a ver a los monos que Iván está muy pesado!

Vamos. Vamos.

(Música dramática)

Historia de nuestro cine - Tigres de papel

30 ene 2021

1977. La democracia en España da sus primeros pasos. Carmen y Juan, separados y con un niño, y Alberto, también separado, comienzan una amistad que les lleva a iniciarse en nuevas relaciones de pareja y a vivir nuevos conflictos en el ambiente progre del momento.

Contenido disponible hasta el 14 de enero de 2022.

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