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Historia de nuestro cine - Solas - ver ahora
Transcripción completa

Hasta luego. Buenos días.

Me alegra que haya venido.

Últimamente me preocupa más su madre que su padre.

¿Sabe que anoche se volvió a desmayar?

¿Tiene un cigarro? Pero aquí no se puede fumar.

Lo voy a fumar fuera. Hoy la he visto muy triste.

Imagino que será por el cansancio y los días que lleva aquí sin salir.

Perdón por meterme donde no me llaman pero su madreya es mayor...

..para quedarse aquí todas las noches.

Es porque quiere.

No quiere dejar solo a su padre. ¿Usted no...?No puedo.

¿No puede o...? No puedo.

¿Es hija única? Somos cuatro.

¿Cuatro, y entonces?Una está en Barcelona y las otras en el norte.

Pues sí que están lejos.

Lo más lejos que han podido.

Vámonos, madre.

Muchas gracias, doctor.

No se preocupe, la operación ha ido bien.

Si quiere, llame a la noche y le dirán cómo se encuentra.

Y otra cosa. Le prohíbo que se quede ni una noche más.

A ver si va a caer usted enferma. Vámonos, por favor.

Con Dios.

Madre.

Vamos a entrar en el bar a pedir el número de teléfono.

Luego lo damos al hospital por si necesitan localizarnos.

Entra tú sola. ¿Y usted por qué no entra?

Hay muchos hombres. Esto, por suerte, no es el pueblo.

Gordo, ponme un coñac, rápido, luego te lo pago.

¿No crees que ya es hora de cerrar la cuenta?

¿Puedo pedirte un favor? Deja la botella.

Tengo a mi madre en casa unos días porque mi padre está en el hospital.

¿Me puedas dar tu número de teléfono por si pasa algo?

Claro, mujer, lo que haga falta.

¿Cómo está tu padre? Gracias.

Espera, te invito a una copa.

Este el número que tiene que dar al hospital, no lo pierda.

Aquí está el cuarto de baño.

¿Café?Me lo ha quitado el médico. ¿Cuándo?Hace tiempo.

No mire mucho cómo está esto. Me he mudado hace poco...

..y no he tenido tiempo de arreglarlo.

Voy a cambiar las sábanas, usted puede dormir aquí.

¿Y tú dónde vas a dormir?

En el sofá-cama de la entrada.

A mí no me importa dormir en el sofá-cama, ¿eh?

Pero a mí sí me importa.

Deje, yo lo hago a mi manera.

El médico no quería que me quedara en el hospital.

Me dijo que me buscara la casa de algún familiar.

Esta también es su casa, puede quedarse cuanto quiera.

Esto es muy cerrado, ¿no?, huele a humedad.

¿Por qué no abres las ventanas? ¿Para qué?

La humedad está en las paredes.

Mira, es para ti.

A la Isabelita le gustaría mucho que fueras la madrina de su niña.

¿Aún no la ha bautizado? Están esperando un mes.

Como la muerte de la madre está tan reciente...

Intentó hablar contigo, hasta te envió un telegrama.

Pero se lo devolvieron porque tú ya no vivías allí.

¿Cuándo murió? El día 18 de febrero, de madrugada.

Justo dos semanas después de que la Isabelita diera a luz.

Yo me mudé aquí a finales de enero.

La pobre mujer aguantó hasta que vio a su nieta.

La Isabelita me pregunta mucho por ti cada vez que me ve.

Le haría tanta ilusión que fueras la madrina de su niña...

Mañana, ¿a qué hora tiene que estar en el hospital?

A la una y media.

No he tenido tiempo de recogerlo. Eso tenías que haberlo hecho antes.

La caliente es la de la derecha.

Voy a salir, he quedado para lo del trabajo de mañana.

He preparado una tortilla y tiene un poco de sopa en el hornillo.

No hay ni leche ni fruta, como casi nunca como aquí, no tengo nada.

No creo que tarde mucho en volver. ¿Tú no vas a comer?

No, tomaré algo fuera.

Estás muy delgada, hija. Un poco.

¿Va a llamar al hospital? No, un poco más tarde,

Llame desde el bar, no esté mucho tiempo en la calle.

Ya le dije que este barrio de noche es muy peligroso.

¿Está bien, necesita algo? ¿Donde están las pinzas de la ropa?

Si llaman no conteste, y no le abra la puerta a nadie.

Oye cómo gritan en el bar.

Retransmiten fútbol por televisión.

Vámonos, madre. ¿Podrá volver sola?

¿No vas a ver a tu padre ni cinco minutos?

No voy a entrar, ni cinco ni uno. A la vuelta coja el mismo autobús.

Está hecho un toro después de la puntilla que le dimos ayer.

Ahí está, tan tranquilo. Y usted qué tal.

Yo bien, gracias.

Su marido preguntó por usted.

Cuando le dije que estaba en casa de su hija, se asombró.

¿Algún problema? No, cosas que pasan.Entiendo.

Le voy a dejar pasar un momento, no es bueno que esté con ese ánimo.

Va a entrar un momento a ver al marido.

Gracias.

El médico dijo que era mejor que me fuera, que no hacía falta.

Y como María quería que me quedara en su casa a descansar...

Pero si quieres, ya no voy más, me quedo aquí.

¡Bah!, vieja tonta.

¡Mierda!

¡Mierda!

Te dije que no comieras eso.

Encima, sales sin permiso y lo haces aquí.

¡Vaya!, será posible... Disculpe, señora.

No es nada, no es nada.

Pase un momentín y se lo seco. No hace falta.

Lo siento, de verdad. Es igual.

A mí también me pasa algunas veces, buenas tardes.

Buenas tardes y disculpe.

Mira cómo lo has puesto, la próxima vez lo limpias tú.

Los vecinos dirán que somos dos viejos guarros.

Llega muy tarde, ¿tuvo problemas para volver?

Me equivoqué de autobús. ¿Por qué ha comprado nada?

Hija, pasé por el mercado y como hacían falta algunas cosas...

Luego se lo pago. No, hija, por Dios, eso no importa.

A mí sí me importa.

No quiero que digan que la tengo aquí para sacarle dinero.

¿Te dieron el trabajo? Sí, me lo dieron.

¿Y en qué vas a trabajas? Pues en lo único que sé.

Quitar la mierda de otros.

No tienes por qué avergonzarte. Yo serví desde los doce años.

No me ponga su vida como ejemplo.

Es lo único que tengo.Pues para usted, yo con la mía tengo bastante.

-¿Y qué hago con el ajuar? - Lo vendes.-Ni eso puedo.

Buenas noches, pasad, a las 7 tiene que estar todo terminado.

Hay un desayuno a las 9, si hay algún problema, me llamas.

Por aquí.

Podéis empezar por esta sala.

¿Nos podemos llevar las sobras?

De la mesa podéis llevar lo que queráis, pero de la cocina nada.

¿Y tú no coges nada? No hay mucho qué llevarse.

Pues esto es lo que hay.

Toma, coge lo que quieras, lo que reste me lo quedo yo.

¡Eh, tú!, la bebida ni tocarla. No quiero borrachas en el trabajo.

¿Qué pasa, hoy no quiere una copita?

¿Tiene malaje hoy?, venga, que vamos a brindar por su salud.

Como ha sobrado...

Venga, bebe.

Un coñac.

Hombre, cinco mil pesetas, marchando el coñac, rápido.

¿Qué, me cobro viejas deudas? Déjame algo para el autobús.

Y dame uno de esos, a ver si me toca algo.

Te cobro sólo la copa y el cupón, esperaré a que te hagas rica.

¿Qué te ha pasado?

Anoche, que estuve en una fiesta. Y bebí tanto que me salieron ampollas.

Ven que te eche algo antes de que se te infecte, mujer.

Anda, ven a que te eche algo.

Pasa, menuda tienes la mano. Pero, ¿a qué tipo de fiestas vas?

Ponte ahí, te voy a echar agua oxigenada y se te va curar.

¿Y tu mujer? Sin poder moverse.

No es fácil parir mellizos. Y menos será criarlos.

¿Quién se está quedando con ella?

Mi suegra que para estos casos es la mejor.

Le llaman del bar para que atienda.

En el bar discuten por el precio de unas cervezas.

Si quisiera robar, iría a la casa de un rico o a un banco.

Porque si robo es para hacerme rico de una puta vez.

No para quedarme con los cochinos duros de un desgraciado.

Es que eso hijos de puta me han calentado la sangre.

Me tengo que ir. Espera un poco.

Te invito a una copa. Otro día, ahora tengo que irme.

María, ¿sabes lo que es peor de tener hijos?

El tiempo que tu mujer tiene que estar de descanso.

Eso está bien, así guardas fuerzas para cuando ella pueda.

¿Se ha decidido ya?Aún no. Avíseme cuando lo tenga claro. Vale.

Ese magro es más fresco y cuesta lo mismo.¿Para un guiso?

¿Cuántas personas? No, una sólo.

Llévese cuarto y mitad.

Son 1785.¿Y si quita el queso? No se puede quitar, está cortado.

Claro, pues quite el rodillo.

No quite nada, ¿cuánto falta? Después me lo devuelve, señora.

¿Cuánto falta, Julia? ¿Cuánto lleva usted?

1430 pesetas. Pues faltan 355.

Añádelo en mi cuenta.

En cuanto llegue a casa de mi hija le llevo el dinero.

Cuando usted quiera.

Gracias, y a usted también. Enseguida le llevo el dinero.

La señora no es del barrio, llegó hace poco y...

¿Qué se lleva usted hoy? El vino, magro y unas verduras.

¿Otra maceta?, ¿qué va a hacer con las plantas cuando se vaya?

Pensaba dejártelas, hacen mucha compañía.

No quiero flores, no tengo tiempo de cuidarlas.

Con un poco de agua es suficiente. Ya las tuve y se secaron.

Bueno, pues ya buscaré un lugar donde dejarlas cuando me vaya.

El médico dice que tu padre está mejor.

Mañana le pasan a otra planta.

Ese médico es muy buena persona, se preocupa mucho de tu padre.

Para eso le pagan. Tiene muy buen corazón.

Cuando se gana un buen sueldo es fácil tener buen corazón.

Hay mucha gente rica que no tiene buen corazón.

Y mucha gente pobre que tampoco lo tiene.

Nadie tiene buen corazón y en esta ciudad menos aún.

Aquí cada uno va a lo suyo, a los demás que les den por culo.

Hay gente buena y mala en todas partes.

Vale, pues otro día me lo cuentas.

Soy tu madre, respétame, por favor.

Es que dice cosas que me sacan de quicio.

Eres como tu padre, todos los problemas los pagas conmigo.

Haberlo dejado. ¿Quieres que me vaya?

No he dicho eso. Yo te lo pregunto.

La he dicho que puede quedarse el tiempo que quiera.

Me tengo que ir.

No te mojes las manos, y véndatelas, si no, no se te curarán.

¿Estás loca, o qué coño te pasa?

Me hice la prueba.¿Y? Estoy embarazada.¡Me cago en...!

Te dije que no dejaras las pastillas.

¿Y tú por qué no te pusiste los condones?

Porque me gusta follar sin ellos. Claro, como tú no te preñas.

Eres mi desgracia, tía.

Yo no quiero complicaciones, ¿eh?

Si te hace falta dinero para abortar, yo te ayudo.

Pero no quierotener un hijo.

Ni muerta quiero un hijo tuyo. ¡De puta madre!

Paco, tu novia abortó, ¿no? Sí. ¿Qué hizo?

Fue a un centro de esos para mujeres y allí se lo arreglaron.

¿Cuánto le costó? -Nada.

¿Ves?, además, gratis. Pero si hace falta "pasta", yo te ayudo.

¿Es o no es?

Volveré en un par de días, luego lo veremos tranquilamente, ¿vale?

¿Quieres dinero para un café? ¿No?, bueno, nos veremos.

Buenas, su dinero y muchas gracias. No hacía falta tanta prisa.

¿Quiere pasar? ¿Tiene usted algo en la candela?

Sí, un guiso muy rico. Se le está quemando.

¡Me cago en la leche!

¡Me cago en la mar! Su dinero.

¿Se ha quemado? Un poquitín.

Se lo ha dejado encendido. Pero, ¿esto qué es?

Un guiso de patatas con carne.

Será para el perro, ay, usted perdone.

Bueno, no creo que ni Aquiles pueda comérselo.

Todo el día cocinando para nada.

¿Quiere que le haga algo de comer? No, muchas gracias.

¿Un poquito de arroz?

No se moleste. ¿Arroz?, creo que hay un poco.

Unos tomates, un filetito, ¿quiere? No, no, gracias.

No sé si hay en la nevera.

¿Pero va a ponerse a cocinar ahora?

Antes este barrio era muy importante pero los jóvenes se fueron...

..y nos fuimos quedando los viejos. ¿Quiere queso?, está muy rico.

No, ya he comido, ¿y la sal?

Los propietarios hicieron pisos más pequeños.

Los alquilaron a gente que venía del pueblo y a cualquiera.

El barrio se llenó de gente pobre, vagabundos, drogadictos...

Bueno, lo peor de la ciudad. Salvando las diferencias, claro.

Yo no digo que su hija no sea una buena chica, ¿eh?

Por cierto, ¿en qué trabaja?

Viejo chismoso.

Usted dirá que a mí qué me importa y tiene razón.

Es lo que yo llamo defecto profesional.

Como los jubilados no tenemos nada que hacer,...

..pues espiamos a los demás.

Mi hija fue ayer a una empresa de limpieza.

Ella es muy lista. De pequeña quería estudiar.

Pero el padre no quería, ya sabe como son los hombres antiguos.

Claro, ya entiendo. ¿Usted no tiene familia?

No, yo no soy de aquí, soy de La Felguera, de Asturias.

Vinimos hace muchos años.

Pero desde que murió mi mujer ya no me queda nadie aquí.

Ni allí tampoco.

Ladra el perro. Quieto, Aquiles.

Se llama Aquiles, como un emperador romano.

Es un viejo amigo, el único que me queda en el barrio.

Y mi guardaespaldas, ya verá. Tóqueme.

Quieto.

Ahora le voy a tocar yo.

Él comprende ahora que usted es mi amiga.

Acaríciele y dígale algo bonito, le gusta que le mimen.

Eres un perro muy guapo.

Y muy listo también, verá lo que hace, venga.

Ven, Aquiles.

Verá, Aquiles, vamos, puerta.

Es un viejo sinvergüenza.

Dame un cigarrillo que he olvidado los míos.

-¿Has terminado arriba? -Sí.

Pues no te muevas de aquí, estoy harta de estar sola.

-¿Qué le pasa a esa? -No sé, no habla.

-¿Sigue igual? -No abre la boca.

Lleva toda la noche sin hablar.

Hijos de puta. Son todos unos hijos de puta.

¡Hijos de uta!

Pero oye, tranquila. ¡Dejadme, dejadme!

-Te queda uno. -Pues pon el 38.

Toma, mujer, come que estás como un esqueleto.

-María, ¿rellenas una? -Déjala que coma.

Qué tiene que ver que coma con los números.

¿Qué te pasa?, estás pálida.

Ay, me he quedado dormida. ¿Y esa mecedora?

Estaba abajo para tirar pero está bien todavía.

Váyase a la cama, es muy tarde. ¿Te preparo algo de comer?

No, me voy a acostar. ¿Caliento un poco de leche?No.

Hija, tienes que alimentarte. No sea pesada.

¿Para quién es? Para la niña del médico.

¿Se lo va a pagar? Es un regalo.

Por lo bien que se porta, ¿no?

No me cuesta trabajo, me entretiene. Qué ingenua es usted.

Si tú lo dices...

Me voy a la cama.

Te traigo pomada. ¿Con agua de rosas o de romero?

De rosa, anda, acuéstate.

Tengo manos de niña rica, enseguida se me estropean.

Sí, eso siempre lo decías cuando te untaba esto.

Es que yo tenía que haber nacido rica.

Tú lo que no querías es trabajar. ¿Y quién quiere?

Deberíamos nacer dos veces, una rica y otra pobre.

Para que los ricos sepan lo que es ser pobre.

Y los pobres podamos disfrutar de la vida.

Si volviera a nacer ¿qué cambiaría?

Yo sólo cambiaría una cosa.

Deme un número.

Buenos días.

Mire, no sé comprar carne pero con el pescado no hay quien me gane.

Parece fresca. Cómo que parece fresca.

Esta lubina vino nadando del mar hasta la pescadería.

Pero este buen ejemplar merecería una buena cocinera.

Si vuelvo pronto del hospital, si quierr se la cocino.

¿A qué hora viene?, bueno no importa, yo la espero.

Pero puede ser muy tarde.Da igual para la comida o para la cena.

Vamos, hay mucho que hacer.

No se asuste, le hemos llevado a planta, venga conmigo.

Ana, acompáñela a planta.

Buenos días.

Estás mejor, ¿verdad? ¿Dónde estabas?

Pues en casa de tu hija.

Hueles a macho.

Centro de salud, dígame.

A la derecha. Oye, no se puede fumar aquí.

¿Para cuándo quiere la cita?

¿María Martínez Jiménez? Soy yo.

Ánimo.

¿María?, vamos.

Eso no corta nada. ¿Has traído mi navaja?

Ya voy, no seas pesado.

¿Madre?

Lo miré. Pues míralo otra vez.

¿Has dejado agua caliente? Sí, y el jacuzzi preparado.

Juan. ¿Cómo sabía que llegábamos hoy?

Tú se lo dijiste.

¿Qué cuentas? Quiero hablar contigo un momento.

Claro, pero primero dame un beso, ¿no?

Estás muy delgada, no tengo donde agarrarme. Vamos.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Le traigo una sopa de verduras y unas paparrillas.

Muchas gracias, no tenía que haberse molestado.

Ayer tuve que quedarme en el hospital.Eso pensé.

Pase, pase. No, gracias, tengo cosas que hacer.

Claro, claro, es lógico. Que le aproveche.

Gracias, Adiós.Buenas tardes.

Tú qué miras, chismoso.

Bueno, qué me dices.

Me han citado para la semana que viene. Lo del aborto.

De puta madre. ¿Vale dinero? No.

Qué más quieres, rápido y gratis.

Si las mujeres de hoy no os podéis quejar.

Mi vieja, de joven, casi muere por el aborto que le hizo una partera.

Encima le pagó mil duros de entonces.

Quiero que me acompañes. ¿Para qué?

Tengo miedo.

¿Miedo, tú?

¿De qué? Miedo antes.

Si pudiera te acompañaría. Me voy el lunes.

¿Por qué no te acompaña tu vieja? No sabe nada.

Coño, pues díselo.

Ni muerta le cuento esto.

¿Por qué? Porque no.

Ella no tiene por qué acompañarme, ella no me preñó.

Se sabe quién es la madre, pero el padre puede ser cualquiera.

¡No me digas que...!No me montes numeritos que te parto la cara.

¿Vas a acompañarme o no?

Ya te he dicho que no puedo. Tengo que trabajar.

Yo también tengo que trabajar.

No te preocupes por eso que yo hablo con tu madre.

¿Qué más quieres que haga?

Venga, deja la mala hostia.

Esto te va a salir bien.

Chúpamela como a mí me gusta.

Venga, no seas mala.

Quiero tener el niño, Juan.

¿Eh?, ¿pero tú estás loca?

¿Sabes lo que estás diciendo?

Entre los dos.

No, ¿te enteras? Te lo dije desde el principio.

Podíamos intentarlo.

¿Qué podíamos intentar?

Habla y no pongas esa cara de idiota.

¿No dices nada?

Pues voy a hablar yo.

Si lo que necesitas es una polla, te presto la mía.

Hasta ahí llega nuestra relación.

Y te diré otra cosa, para ser madre hace falta ser una mujer de una vez.

Y tú sólo eres media mujer.

Porque la otra media está alcoholizada.

Entre nosotros están las cosas muy claras desde el principio.

Yo nunca te prometí nada.

Si quieres un tío para casarte, búscate otro, porque yo paso.

Piénsalo bien.

Un hijo no es capricho de un día.

No cometas el error de tenerlo.

Un hijo no es ningún error.

El error es que tenga una madre como tú. Piénsalo bien.

Hijo de puta.

Buenas noches. Buenas noches.

Si quiere, puede llamar desde mi teléfono.

No hace falta, ya se fue el médico, pero muchas gracias.

Buenas noches. Buenas noches.

La comida estaba muy rica, nos la comimos toda Aquiles y yo.

Espere un momento, voy a devolverle los cacharros.

Qué muchacha tan triste, Aquiles, vamos adentro.

Llaman con golpes en la puerta.

¿Quién es? Abra, señora, que vengo con su hija.

Ves las llaves, ¿las ves? Sí, las veo.

Has despertado a mi vieja. ¿Qué pensará de mí?

Grita. Que piense lo que le dé la gana.

Calla, no hace falta que grites.

Grito como quiero, para eso estoy en mi casa.

Venga, vamos a la cama. No quiero acostarme.

¿Por qué no le da órdenes al viejo? Ese tiene muchos cojones.

Ese levanta un dedo y usted se caga de miedo.

Todos tienen muchos cojones. Al próximo se los corto.

Bueno, ya basta. Deje, yo me encargo.

¿Se queda sola con ella?, mire que yo estoy acostumbrado a los borrachos.

Yo también, no se preocupe.

Tiene mucho genio pero es muy buena chica.

Suena un golpe. Madre.

Hija, ¿qué te pasa?

Le dije que no bebiera tanto.

Yo sabía que te iba a ocurrir algo.

Vamos a llevarla a mi cama.

Acércate.

Acércate más, carajo.

¿Tienes miedo que te huela?

¿No te cansas de tejer? Me entretiene.

¿Y para quién es? Para la niña del médico.

Ese es un cabrón. No digas eso.

Todos los médicos son unos cabrones.

Hacen con uno lo que les da la gana.

¿Estamos solos? Sí.

Pensaba en cosas de antes.

¿Yo he sido un buen hombre? Sí.

Me pegaste algunas veces.

¿Pero me porté como un hombre? En casa nunca faltó comida.

Un hombre, ¿he sido un buen hombre?

No entiendo lo que me quieres decir.

Bah, déjalo, vieja tonta..., tú nunca entiendes nada.

Un poco tarde para preguntarle eso, ¿no?

No tendrá la conciencia tranquila. Yo sí la tengo.

¿Te duele mucho?No. ¿Quieres que te vea el médico?

No, no. Usted sí que tiene que estar agotada.

Me voy a quedar para que descanse. ¿No tienes que trabajar?

No tengo trabajo, descanso obligado y sin sueldo

No va a querer. Pregúntele.

No se preocupe, sabía que tarde o temprano esto pasaría.

El toro con los años pierde la bravura.

No te confíes. Que no se confíe él.

Oye ladrar al perro.

Le ladra.

¿Se puede?

¿Está usted ahí?

Al baño, lléveme al baño.

¿Qué le pasa?

Estoy bien, quiero lavarme.

Comí algo que me sentó mal y tuve vómitos y diarrea.

¿Quiere que llame al médico?

Lo que quiero es quitarme este maldito pijama y lavarme.

No me toque que estoy sucio.

Pero usted solo no puede. Sí puedo.

Quítese, hombre de Dios.

Que ya soy muy vieja para andarme con tantas tonterías.

No me moriré por ver en cueros a un viejo arrugado.

Estoy cagado y apesto a meado.

Peor huelen los cerdos y los limpio y les doy de comer.

Qué bien, agua calentita. Venga, a la ducha.

Al niño que no se lava se le pone cara de rana.

Ahora usted tiene que decir, croa, croa, croa.

Vamos, diga croa.

Croa. Más fuerte.Croa.

Ay, quema. Usted perdone.

No tengo hambre.

¿Quieren? ¿Usted no tiene hambre? No.

Gracias.

¿Me deja su revista? Sí, claro, cójala.

Lo que hizo esta noche, es porque le dio pena este pobre viejo, ¿verdad?

Yo no veo ningún pobre viejo. Entonces, ¿por qué lo hizo?

Usted es mi vecino y los vecinos se ayudan, ¿no?

Sí, claro. Entonces, ¿por qué me lo pregunta?

Dentro de unos días le dan el alta a mi marido y volvemos al pueblo.

Yo creo que no debe estar solo, ¿por qué no se va a una residencia?

¿A vivir con otros viejos?, ni pensarlo.

Mientras pueda, me quedo en mi casa.

Esto no ha sido nada, algo que comí y me sentó mal.

Pero aún estoy fuerte, se lo demostraré.

No hace falta que lo demuestre, ya sé que es usted fuerte y cabezón.

Venga, ya se puede acostar.

No me gusta el olor a viejo. Cada edad tiene su olor.

Sí, pero los viejos apestan a meado.

Huélame, ¿a qué apesto yo?, ¿apesto a meado?

Es tarde y tengo muchas cosas que hacer. Buenas noches.

¿La espera alguien? No..., sí, mi hija.

Además usted tiene que descansar. Buenas noches.

Si hay algún problema, ladra fuerte. Eres muy buen perro.

Buenas noches a los dos.

Buenas noches.

Mañana no deje de venir a verme.

Seguro que todavía estoy un poco enfermo.

Y la lubina está todavía en el congelador.

Bueno, si puedo, se la prepararé.

Pero si no vengo no es por mi culpa.

Si no es mañana será otro día. Adiós.

Uno no está derrotado cuando le vence el enemigo,...

..sino cuando uno admite la derrota. ¿Eh?, qué opinas de eso.

¿Quiere usted algo?

Buenos días.

¿Esto para qué es? Me van a hacer un reconocimiento.

¿Y tu hija? Le dije que se fuera.

¿Cómo te encuentras?

Hueles a macho.

Es que en el autobús había muchos hombres.

Pero siempre apestas al mismo.

Bueno, vamos a ver si le podemos dejar escapar mañana.

Esto va a ser un momentito. ¿Le molesta?

-No. -¿Y esto?

Bueno, pues sólo hace falta saber si pueden tener visita domiciliaria.

Abuela.¿Eh? Que le estoy hablando.Ay, perdone.

Le decía si cerca de su casa hay algún centro médico.

Sí, un ambulatorio.

Bueno, pues si quiere le doy el alta mañana o dentro de unos días.

¿Usted piensa que no hay problemas?, por mí cuanto antes salga, mejor.

Tengo mucho que hacer en el pueblo.

Pero usted no puede trabajar, tiene que guardar reposo.

No pienso trabajar pero tengo que cuidar de lo mío.

Este perro es tonto, se puso nervioso nada más oírla.

¿Le pasa algo? No, sólo estoy un poco cansada.

¿Le preparo una tila? No, gracias.

Lo mismo se le bajó la tensión, ¿se la tomo?, tengo un aparato.

No, no hace falta, en cuanto descanse un poco se me pasa.

Mañana le dan el alta a mi marido y nos volvemos al pueblo.

Me alegro por él y por usted.

Ya llamaré para despedirme si a usted no le importa.

Al contrario, se lo pido por favor.

No quisiera que se fuese sin decirme adiós.

Vamos para casa.

¿Con qué punto lo ha hecho? Con el del derecho y del revés.

Y los filos con ganchillo. Claro, con aguja del tres.

¿Otro regalito? No, este es para ti.

Es una rebeca sin mangas, ¿por qué no te la pruebas?

Mañana le dan el alta a tu padre.

A mediodía nos iremos al pueblo.

Yo te la veo muy bien, ¿tú cómo te la ves?

Muy bien, es muy bonita.

Sólo me faltan los bolsillos y los botones.

Mañana te los pongo en un momento.

Seguro que Isabelita me preguntará si quieres ser madrina de su niña.

¿Qué le digo? ¿Para cuándo es?

Dentro de un mes. Dígale que iré.

Se va a poner muy contenta. Está deseando verte.

Venga, cómete la tortilla. No tengo hambre.

Anda, cómetela.

Espera un momento.

Quieto aquí.

Buenos días. Buenos días.

Esta es mi hija, si le hace falta algo, no dude en llamarle.

Gracias, lo mismo digo, para cualquier cosa, aquí me tiene.

Bueno, le espero abajo.

Señora, ha sido un placer haberla conocido.

En los pocos días que me queden de vida y las muchas horas...

..que me queden de soledad, usted será un recuerdo muy grato para mí.

Sus palabras me llegan muy adentro. Adiós.

¿Puedo acompañarla hasta el portal? No se moleste.No, no es molestia.

Después de haberme visto desnudo, ¿le va a dar miedo de mi brazo?

Es usted un hombre bueno. Su mujer tuvo mucha suerte.

No crea, la hice sufrir mucho. Pero usted la quería.

Sí, pero muchas veces... ¿Le pegó alguna vez?

No, por Dios, eso nunca.

Tengo yo razón, es usted un buen hombre.

¿Le puedo escribir alguna carta? No sé leer.

¿Puedo llamarla por teléfono? No, no tengo.

¿Y alguna vecina? Tampoco.

¿Volverá a la ciudad? No sé.

Si vuelve, ¿pasará a verme? Sí, claro que sí.

Que tenga usted mucha salud.

¿Y si yo fuera? Déjelo, parecemos dos niños.

Cuídese.

Eres un perro muy bueno.

¿De verdad que vendrá a verme?

Sí, hombre, sí, pasaré a verle. Pórtese usted bien. Adiós.

Hasta pronto.

-Dos cafés. -Pon dos coñás.

-Bien llenas. -Claro, siempre te despacho bien.

Gordo, ¿cuánto vale una botella güisqui?

Depende de la marca. Dyc, por ejemplo.

Pues por ser tú, mil pesetas.

¿Quieres seis botellas? No.

El otro día no sé lo que me pasó. Mira, déjalo.

Si te arrepientes de todo corazón, yo te perdono.

Pero que no se repita, ¿eh?

Te voy a invitar a una copita, ¿qué te parece?

Por tu regreso al buen camino. Vete a tomar por culo, Gordo.

¿Qué número tiene el cupón? El 23.567.

La desilusión de todos los días, otros 40 duros perdidos.

Venga, más se perdió en Cuba. No te preocupes por eso. Venga, otra copa.

Un brindis por Cuba. Por cierto, ¿cómo va tu mano?

Mejor. Si es que tú eres dura.

Se va para el pueblo, ¿no, señora? Sí, señor.Buen viaje.

Gracias. Adiós, Gordo.

Deme usted dos. El siete, que me gusta más.

Da lo mismo, la suerte viene sin llamarla.

Hasta luego, Manuel. Tenga. No, quédate con él.Coja uno.

No, que te hace más falta a ti la suerte que a mí.

Entra un momento a despedirte de él.

No insistas, yo no quiero verle ni él quiere verme a mí.

Si me ve, se le calienta la mala sangre y lo paga con usted.

Ya nos despedimos una vez y no creo que haga falta repetirlo, ¿no?

No me voy tranquila, me gustaría haberme quedado un tiempo contigo.

¿Conmigo? No seas mal pensada.

Tú eres la que me preocupa.

Además, a la cocina le hace falta una mano de pintura.

Déjese de cocina y váyase tranquila. ¿No entras?

Me gusta mucho cómo huele, madre.

Eso también lo has heredado de tu padre.¿El qué?

Lo de oler a la gente. ¿Y qué otra cosa he heredado de él?

El mal genio.

Cuídate mucho, hija.

-Doctor, una señora que le busca. -Que pase.

¿Qué pasa, abuela? Le traigo un regalo, doctor.

No, lo siento pero no puedo. Acéptelo.

No puedo, va contra mis principios. Al menos, mire lo que es.

Qué cosa más linda, esto sí que es arte, a mi mujer le encantará.

Muchas gracias y perdone, ¿cómo se llama usted?

Rosa Jiménez Peña. Muchas gracias, Rosa.

¿Lo tienen ya todo preparado? Sí.Ahora me paso a despedirme.

Hasta luego. Hasta ahora.

Llaman a la puerta.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Su madre iba a ayudarme a cocinarla porque yo no sé.

Pero como se fue, no sé qué hacer con ella.

Además, ya no tengo ganas de comer lubina y como no voy a tirarla...

Haga usted lo que quiera con ella.

¿Está haciendo café?Sí. Pues se le va a recalentar.

¡Me cago en la leche!

¿Quiere usted café?

Esta vieja está cada día más chocha, ahora se ríe sola.

Es mejor reírse sola que pasarse el día gruñendo.

-¿Eso por quién lo dice? -Por nadie.

Pero decía mi abuela que es mejor reír que gruñir.

En la puerta hay una ambulancia para llevarles al pueblo.

Y ya saben dónde estoy.

¿Por qué se queja tanto de la vida?, qué sabe usted de sufrimiento.

No me venga porque yo no sé nada y usted sí por ser más viejo.

No le vengo con nada y sí, soy más viejo.

Si junto todo lo malo que me ha pasado, a lo mejor que le gano.

O a lo mejor, no.

No vamos a discutir por quién es el que más sufrió, no tiene sentido.

De lo que estoy seguro es de que el que peor está soy yo.

Porque a mí el tiempo se me acabó y a usted, niña, le queda mucho aún.

En eso estaremos de acuerdo, ¿o no?

Yo todas las mañanas voy al supermercado, porque no quiero...

..comprar para toda la semana.

Hacer planes para dos días ya son planes para muchos días.

No se me ponga trágico, vecino. Usted es la trágica.

Bueno, vamos a dejarnos de palique y vamos a jugar al parchís.

Nada de apostar cigarrillos, que para eso jugamos al parchís.

A 20 duros la partida.

Quinientas. ¿Tanto quiere perder?

Hoy estoy generosa y no me hable de usted.Pues lo mismo digo.

En esta ciudad he trabajado en más de seis casas.

Y en todas he oído lo mismo, todas las señoras dicen lo mismo.

"Qué difícil es encontrar una buena chica".

Pero a la hora de pagar, una mierda para la chica.

Pagan mal y quieren que esté una todo el día dándole a la fregona.

Tampoco exageres. No exagero.

Si quieren una buena empleada, tienen que pagar.

Bueno, no te sofoques.

Sólo quería explicarte que si yo no tengo una muchacha...

..es porque no tengo dinero para ello.

Bien, si no puede pagar, contrate una chica por horas.

Eso ya no me gusta. ¿Porqué?

Pues eso, vienen están un rato, limpian y se van.

Eso es....Muy frío. Más o menos.

¿Y qué quiere que hagan, que bailen y canten por mil pesetas?

No es eso, simplemente, no me gusta.

Tú lo que quieres no es una criada, sino alguien que te acompañe.

Sí, es posible. Pero eso tiene otro precio.

Mira, no te cachondees, ¿eh?

Hablo de la amistad y la amistad no se compra ni se vende.

Hoy día todo se compra y todo se vende.

¿Sigue contando? No hace falta.

Lo único que me enseñó mi viejo es a jugar a las cartas.

Me debes tres mil quinientas.

Qué buena pinta tiene. Eso que es la primera que hago.

Mi padre se jugaba a las cartas...

..todo lo que ganábamos trabajando en el campo.

Cobraba y se iba derechito a jugárselo. Y encima, a callar.

Si rechistabas te molía a correazos.

Mis hermanos se fueron en cuanto pudieron.

Mi hermana se casó con el primero que se lo pidió. Así le va.

Y yo me quedé hasta que me cansé.

Y tú, ¿por qué no te casaste? Por exigente.

No quería caer en la misma mierda que mi madre.

O porque no tuve suerte. Los hombres buenos no me gustaban.

Y el que me gustó, se casó con mi mejor amiga.

Pero aquí en la ciudad hay muchos hombres, ¿no encontraste ninguno?

Es usted muy chismoso, ¿eh? Perdona, lo siento.Da igual.

Como los jubilados no tenemos nada que hacer, pues chismorreamos.

No se preocupe, chismorrear de vez den cuando es sano.

En el pueblo lo odiaba y aquí lo echo de menos.

Una no tiene con quién desahogarse. Se guarda una todo.

Al final, se le hace a una un callo en el estómago.

¿Sabe una cosa?, vamos a brindar por el chismorreo.

¿Qué me preguntaba?

Ah, sí, que si no encontraba aquí ningún hombre.

Unos pocos y me fui a enamorar del más cabrón.

Siempre intentando no cometer el error de mi madre...

..y voy a caer en uno más grande.

El hijo de puta me ha dejado preñada.

Y encima,... vete y que te den por culo.

Si estás embarazada no deberías fumar.

Ni beber tanto.

¿Lo sabe tu madre? No lo sabe nadie.

Ahora lo sé yo.

Pero tú no importas, tú sólo eres un vecino.

Un vecino no es cualquier cosa, estamos para ayudarnos.

Ayudarnos, ¿a qué? No sé, a oírte.

¿Eso de qué me sirve?

Para lo que decías antes, para que no te salga un callo.

¿Qué piensas hacer?

La semana que viene tengo cita en una clínica.

Me van a hacer un aborto.

Yo estoy en contra del aborto. Tú no eres quien va a abortar.

De todas formas estoy en contra.

Me importa un pito si estás en contra o a favor.

El problema es mío y yo decido.

¿De qué tienes miedo?

De todo.

De que me duela, estoy sola...

Y no estoy segura de lo que voy a hacer.

Pues ten al crío. Eso es muy fácil de decir.

Pero un niño no es cualquier cosa, no es un perro.

Oye, que Aquiles no es cualquier cosa.

Pero un perro no es un niño.

No soporto a los que tratan a los perros como si fueran personas.

Mucha gente se muere de hambre y muchos perros comen mejor que uno.

También hay perros que son más nobles y amigables que las personas.

¿Eso lo dice por mí? Sí.

Vete al carajo. ¿Tú qué coño sabes de mí?

¿Tú qué sabes de estar embarazada?

Los hombres nos dejáis preñadas y quien se jode somos nosotras.

Mira, yo me crié en una casa sin baño, con cuatro hermanos.

Con un padre borracho que le pegaba a mi madre cada día.

Y cuando no tenía razones, qué coño razones.

Mi madre nunca le dio a ese hijo de puta razón alguna.

Y cuando no le daba a ella nos daba a nosotros.

¿Y por qué le cuento yo esto?

Tú no eres como tu padre.

¿Y si lo fuera?

¿Y si me dedicara a beber y a jugar a las cartas y a pegarle?

¿Para qué voy a traer a un niño al mundo?

¿Para criarlo en la misma miseria que me he criado yo?

No tengo nada quew darle.

Ni siquiera tengo un padre.

Si crees que es lo mejor, puedo acompañarte.

Si tú me lo permites, para que no vayas sola.

Creo que hay momentos en que uno debe olvidarse de sus convicciones.

Pero yo no quiero que me acompañe.

Ni que me diga que está de acuerdo conmigo.

Lo que quiero es que me diga que mi vida va a cambiar.

Tengo 35 años. Quiero tener a ese niño.

Yo no tengo una varita mágica.

Pero si quieres, puedo ser un abuelo adoptivo.

No tengo mucho dinero pero con mi pensión no te faltará de nada.

Me voy a casa. Hemos dicho demasiadas tonterías.

¿Pero tú estás chalado o es que chocheas?

¿Un abuelo adoptivo?, ¿qué coño es eso?

No me falte al respeto que yo no la he faltado.

¿No ves que lo que dices es la mayor tontería que se puede decir?

Señorita, le juro por Dios, por mi palabra de hombre,...

..y por la tumba de mi difunta esposa, que nada de lo que dije...

..suponía burlarme o tomar a la ligera,...

..algo ten serio como es traer un niño al mundo.

Sepa que todo lo que dije iba en serio.

Yo sólo tuve un hijo, se murió de pequeñín.

Como es de comprender, nunca pude tener nietos, ser abuelo.

Con esto quiero decirle que me haría mucha ilusión ser abuelo.

Estaría dispuesto a aceptar la responsabilidad que eso conlleva.

No tengo más que decir.

Mira que he visto cosas raras en mi vida, pero esto lo supera todo.

Hija, ya te he dicho que con tu edad, no has visto nada todavía.

Lo tengo que pensar.

No tienes mucho tiempo.

Pero si no te conozco de nada. ¿Estás borracho o qué?

¿Me ves borracho?

¿Y si luego se arrepiente? O no me gusta como abuelo.

No hay que complicar tanto el asunto.

Tú quieres tener un bebé y yo quiero ser abuelo.

Yo haría lo que hacen todos los abuelos.

Le llevaría al parque, le compraría juguetes, le haría comer.

¿Qué problema te puedo causar?

Y si no te gusto como abuelo, pues me mandas al carajo.

Tranquilo, viejo, ya se me pasa.

¿Hago un poco de café?

Manzanilla, si no te importa.

Esta tarde me ha caído mal el café.

Está bien, abuelo, haré manzanilla.,

Está amaneciendo, otro día más, viejo.

Dios nos regala otro día más.

Querida madre, allá donde se encuentre.

Le he puesto a la niña Rosa, como usted.

Nació con tres kilos y me tiene los pechos rotos de lo que traga.

Sigo trabajando en el mismo lugar. Qué le vamos a hacer.

Las manos ya las tengo acostumbradas y no me duelen tanto.

Lo que se me ha quitado es ese dolor que tenía por dentro.

Y además, ya no tengo pesadillas. Eso ha sido gracias a usted.

A usted y a esta muñequita que tengo en mis brazos.

El abuelo adoptivo se puso muy triste cuando supimos de su muerte.

Bueno, todos nos pusimos muy tristes.

Aunque no lo dijo, sé que tenía mucha ilusión por volver a verla.

Pero ya se le va pasando, la culpable es su nieta.

La de los dos.

Y no sólo es abuelo, además, es un padre para mí.

Aunque discutimos mucho, los dos somos igual de cabezones.

Pero al final acabamos por entendernos.

Por cierto, quiere que nos vengamos a vivir al campo.

Dice que sería mejor para la niña.

Está dispuesto a vender su piso y arreglar nuestra vieja casa.

Este viejo está como una cabra, pero es maravilloso.

Lástima que no sea un poco más joven.

Hablando de hombres, por ahora no salgo con nadie.

Hay uno por ahí que no está mal, pero no tengo prisa.

No quiero volver a equivocarme.

Por el momento estoy bien así.

La echo de menos, madre.

Los dos la echamos de menos.

Subtitulación realizada por Fe Izquierdo.

Historia de nuestro cine - Solas

13 mar 2021

María vive sola. Trabaja eventualmente en una empresa de la limpieza y tiene una relación con un hombre que no aporta nada bueno a su vida. Sus padres vienen porque su padre tiene que ingresar en el hospital. Mientras, su madre se queda con ella. Hace tiempo que no se ven.

Contenido disponible hasta el 9 de febrero de 2022.

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