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Historia de nuestro cine - Pares y nones - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Continúa música)

Es una empresa constructora, ¿sabes?

Lo que pasa es que los que mandan son los ingenieros,

los arquitectos nos tienen un poco en plan mierdecillas.

Te lo digo para que no te asustes, te lo advierto y vas prevenido.

Fíjate que yo creo que tu padre se fue por eso.

Lo que no entiendo es por qué quiere ahora que te metas en la empresa.

A mí me ha dicho que te meta y yo te meto.

Si luego tú te cansas o te aburres, o lo que sea, pues ya está, ¿eh?

¿Tú dibujas bien?

Yo cuando tenía tu edad me fui a París

a dibujar al Harakiri, pero no pude, no pude.

Lo que sí hice fue echarme novia, una española,

una tía, un temperamento...

Era una actriz recién salida de la escuela de cine, ¿sabes?

Y en fin, chico, era una cosa...

Y vivía con un tío, que también era español de la escuela,

que se pasaba el día en la cinemateca viendo películas

y, claro, pues fue tirado levantarle a la novia.

Nos tiramos dos semanas en la cama, dos semanas.

Al principio iba todo muy bien

hasta que se puso a prepararme desayunos, qué desayunos, chico,

tostadas, café con leche, mantequilla, mermelada,

bueno, la biblia en verso.

Claro, como era la primera tía que me preparaba

unos desayunos completos, pues me ganó por la mano.

Volvimos a España y nos casamos.

Ella hizo una película como actriz e iba a hacer otra también.

Y yo hice una exposición de dibujos en la galería de un amigo

y luego ya, pues nada, en fin,

ella se metió de locutora en televisión

y yo me metí en la empresa esta y ya...

Ahora nos vamos a separar ya.

Oiga, ¿por qué no ha parado? ¿Qué no hemos parado?

¿Hemos parado? -¿Eh?

-Que si hemos parado. -¿Por qué?

-¡Contesta, hombre!

-No me da la gana, tú sabrás. -¿Es que no tienes educación?

No, no, oiga, no se enfade, si parar, sí ha parado.

Pues que lo diga.

No, no, es que se me ha ido a mí el santo al cielo, ¿eh?

(Música)

¿Qué tal? Hola, ¿cómo estás?

Este es Juan, el chico del que te hablé.

Hola, encantado. Pasad.

¿Te importa que haga una llamada? No.

Y no le comas mucho el coco que ya está aleccionado.

Bueno, Paco apenas me ha contado. Dime, ¿dónde has trabajado antes?

-En realidad en ninguna parte.

Es que la carrera la terminé el año pasado.

-Ya. O sea, que este sería tu primer trabajo.

Buenos días. ¿Podría avisar a Montserrat Gutiérrez, por favor?

Hombre, a mi padre le echo una mano...

Pues la busca, hombre.

Trabajar, lo que se dice trabajar, pues...

-Claro, yo me refiero a trabajo, trabajo.

-No, eso no.

-Bueno... Es la hora del recreo,

o sea, que estará en la sala de profesores.

¿Y los estudios?

No querrá que le diga dónde está la sala de profesores, ¿no?

Bueno.

¿No me irás a decir que... que el recreo?

-No. Montse, soy Paco.

¿Me invitas a comer?

¿Y la escuela de Bellas Artes? ¿Va a estar Víctor?

Mejor, porque tengo que hablar contigo.

Sabes que mi padre también es arquitecto.

-Ya.

No, no, Carmen no come al mediodía que está a régimen.

Vale, vale. Bueno, hasta luego.

Este va para director general o consejero delegado, ¿eh?

Carmen.

Espera un segundo, que Barceló es un cielo

y me va a solucionar lo de la pluma.

Señorita, aquí no puede parar.

-Ya sé, que solo es un segundo. Carmen, venga.

¡Ya voy!

Señorita, por favor, que me puede meter en un compromiso,

si ahora llega una autoridad, ¿qué hago yo?

-Hombre, no me asuste.

Es cambiar el depósito.

Si tengo que ir yo, no voy nunca, y a ti como te pilla de paso.

No sabes cómo te lo agradezco, es mi pluma favorita.

Hija, contigo no paso más que bochornos.

(TELEVISIÓN) "A mitad de camino entre el utilitarismo

de la ilustración y el colorismo más abstracto,

la obra de Manolo Bermúdez..."

No os molesta que vea el programa, ¿verdad?

No, qué va, lo que me da rabia es que no comas.

¿Por qué no tomas algo? Estoy a régimen.

Mamá, ven un momento. No como a mediodía.

Qué tontería, si estás en los huesos.

¿Todo eso tengo que leerme? Como mínimo.

Joer, tía, dame solo los que sean imprescindibles, ¿eh?

¿Y qué te crees que estoy haciendo? Es que sois la pera,

elegís los temas a tontas y a locas...

Pues no sé, tía, joer, cualquiera iba a pensar

que tenía que leerme toda esta biblioteca.

¿A ti qué otro tema te parece bueno? Todos los temas son buenos.

¿Y no valdría algo que estuviera en vídeo?

Algo menos carca. Qué tonterías dices, ¿eh?

¿Qué pasa? Que este es un vago.

¿Cuántos cubiertos has puesto? Dos.

A lo mejor tienes que poner otro. ¿Quieres quedarte a comer?

No, déjalo, otro día. Quédate si quieres.

No puedo, además, si tengo que leerme todo eso,

cuanto antes empiece... Venga, venga, no seas gandul.

Puedes hacer un trabajo precioso. ¿Tú crees?

Ya te contaré.

Así da gusto, a mesa puesta...

Me separo de Carmen, Montse.

Tú ya te lo imaginabas, ¿no? No, ¿por qué?

Hombre, porque tú de estas cosas adivinas.

Al contrario, ni las huelo.

(Timbre)

¿Quién será ahora, joder? Y yo qué sé.

No te importa, ¿verdad?

Dame el trabajo que tú quieras, pero no este.

No sé, ahora no nos vamos a poner a buscar.

Siéntate y vamos pensando lo que puedes hacer.

Mira, tengo yo una idea que puede hacer...

Puedo volver otro día, tampoco me corre tanta prisa.

Esa es la idea. No, no, no, quédate a comer.

No, si yo tampoco me quería... Te traigo un cubierto, espera.

¿Y tú cómo te llamas, niño? Antonio.

Bueno, Antonio, bueno...

Pues como no te largues de aquí en cinco minutos, te capo, maricón.

Oye, tío, si tú te tuvieras que leer todo eso...

Yo todo eso me lo he leído sin que nadie me diga

que me lo tengo que leer, imbécil. ¿Y yo qué quieres que le haga?

Tú serás un genio, ¿me meto yo contigo?

Este tío tiene muy mal rollo.

¿Qué tengo yo muy mal rollo, qué tengo muy mal rollo?

¿Qué pasa ahora? Tranqui todo el mundo y a comer.

¡Que tranqui ni que puñetas, este tío es idiota!

Paco, por favor.

Mm... Creo que la tengo.

¿Mi trabajo personal?

Seguro que menos que el que tú me vas a dar a mí.

Alcánzame ese, "El buen soldado".

¿Qué es, de guerra? Sí, de hazañas bélicas.

Anda, que no eres bruto, ¿eh? ¿Te atreves con él?

¿Este nada más?

No creas que es fácil, va de amores.

A mí eso me da igual, por lo menos es uno solo, tía.

Eso era mucha tela. Este te lo hago a tope.

Te lo hago en una casete, mientras lo voy leyendo,

te lo voy comentando... No, no, me lo comentas por escrito.

No, es que yo... Pues te acostumbras a escribir.

O sea, que de amores y de guerra.

¿Te vas a ir sin terminar de comer? Sí, ya he comido.

Y me lleno enseguida, ¿sabes?

Además, aquel tipo dice que me capa si me quedo.

¡Pero que no me llames tipo, idiota, claro que te voy a capar!

¡Lárgate ya, coño! Pero, bueno, ¿qué pasa?

¿Es que os conocíais Antonio y tú? ¿De qué le voy a conocer?

A los tíos de su calaña los conozco divinamente.

Van todos a lo mismo. ¿A qué van?

A ligar. ¿Estos?

Gandules todo lo que quieras, pero de lo otro...

No me fastidies, ¿me vas a decir ahora que son vírgenes

y mártires todos estos críos? No, hombre, no.

Venga, ya está bien, vamos a hablar de cosas serias.

Estábamos con la de la separación, ¿qué te parece?

Pues, ¿qué me va a parecer?

Como no sé muy bien por qué lo hacéis.

Chica, pues no sé... Bueno, no me expliques nada.

Si habéis llegado a esa conclusión, ya sois mayorcitos.

Sí, porque acostarnos, pues nos acostamos.

Tampoco tenemos muchas peleas,

lo que pasa que da todo un poco igual, ¿sabes?

Hombre, tampoco vas a pedir grandes emociones a estas alturas.

Si no es eso, no sé, que...

(Teléfono)

Tengo un cacao mental. Como que no me conformo, ¿sabes?

¿Sí? Ah, hola. Carmen.

Enchufa la tele, enchufa la tele.

¿Sí? Hola. ¿Estáis viendo el programa?

Sí, sí, claro. ¿Te das cuenta?

Ya veo, ya, ya veo. Y te extraña que luego me deprima.

No, no, si tienes toda la razón, una vergüenza.

Pero ¿estás comiendo? ¿Qué quieres que haga?

No, no, haz lo que quieras, haz lo que te dé la gana.

Oye, ¿vamos luego al cine?

Bueno, se lo pregunto a Victoria y a Montse y te llamo.

¿Dónde estás? En casa de Virginia.

Ahora te llamo, ¿eh? Vale. Adiós.

"Permitan a Manolo Bermúdez..." ¿Por qué lo apagas?

Hombre, no nos vamos a poner ahora a ver el programa.

Es que a mí me gusta. Ah, pues te aguantas

porque tenemos otras cosas de que hablar.

¿Y cómo habrá sabido Carmen que estaba aquí?

Pues anda que es difícil adivinar,

si ha llamado a tu casa y no estabas.

Claro, cómo voy a estar en casa, si a la hora de comer,

nunca hay comida cuando se pone Carmen a régimen.

Los adelgazamientos de Carmen, está en los huesos.

Aparte, bien que se estaba empapuzando ahí en casa de Virginia.

Si es que está hecha una histérica que no...

Ah, por cierto, de lo de la separación

a Carmen ni una palabra, ¿eh? Y a Víctor tampoco.

¿Por qué?

Bueno, a Víctor porque no me da la gana

y a Carmen porque no sabe nada. ¿Cómo que no lo sabe?

Bueno, o sea, que no sabe que yo sé que nos vamos a separar.

¿Qué dices? Yo me entiendo, o sea que...

Yo me entiendo.

(Música suave)

Víctor, voy a volver a pintar. ¿Y lo que haces ahora qué es?

No, no, ahora es distinto, ahora pinto cuadritos pequeños,

un poco en plan dominguero, me refiero a pintar de verdad,

o sea, como Dios manda.

Pues me parece muy bien.

Y además voy a cambiar de estilo, radicalmente, o sea...

Y de formato, ahora voy a pintar cuadros, cuadros... enormes,

cuadros...

¿Y la arquitectura? ¿El trabajo? Pff...

Bueno, pero eso no, eso me quita pues unas horas al día,

o sea que no, que no me preocupa eso.

Ah, y además me voy a separar. A mí eso no me lo cuentes.

¿Por qué? Porque no me interesa.

Pero ¿cómo no te va a interesar?

A ti lo que te molesta es que se lo haya contado a Montse.

Yo no sé si se lo has contado a Montse o al moro Muza,

pero a mí no me metas en eso.

No me digas que Montse no te ha dicho nada.

Además, te habrá contado que me lo adivinó.

No me acuerdo. Pues sí, me lo adivinó.

Vamos, que estoy seguro, estoy completamente convencido

de que Montse te lo ha contado,

es que no puede dejar de contártelo, vamos.

Bueno, pues eso, pues me separo.

Y pinto cuadros enormes, cuadros... mucho más grandes que estos,

estos no...

Cuadros de dos metros, ¿sabes?

Enorme, o de tres metros, no sé, pero muy grandes, enormes, vamos.

(Música suave)

¿Os importa que me siente con vosotras?

¿Te acuerdas de mí? Sí, ¿qué tal?

Qué te vas a acordar, claro, no es lo mismo

ser la único médico de la empresa con unos 50 arquitectos.

Paco Hernández, arquitecto. Pero si ya lo sé.

¿Qué vas a saber, hombre?

Se te ha notado muchísimo que no lo sabías.

¿Y tú? No, no, espera, espera.

Anda, tú eres la que me mandó un beso en un autobús,

me mandó un beso en un autobús.

¿Que tú le mandaste a este señor un beso en el autobús?

-¿Cómo voy yo a besar a este señor? Pero ¿cómo que no?

Oiga, joven, usted se confunde,

mi sobrina no anda por ahí besando desconocidos.

-A mí nunca se me ocurriría. ¿Es tu sobrina?

Sí, mi sobrina y mi alumna.

Estudia Medicina y yo le tomo por la noche la lección.

-Pero no todas las noches.

-No, porque la mitad de las noches ni se le ve el pelo.

O sea, que vivís juntas. Sí, mi marido, mi sobrina y yo.

Ella paga el apartamento, yo la comida

y mi marido nos dice cómo hay que hacer las cosas.

En confianza, yo creo que se entienden.

Así que...

Sí, bueno, a mí no me importa

porque yo también meto chicos en casa.

¿Y a ti qué tal te va con la locutora?

¿Cómo sabes tú que yo estoy casado con Carmen?

¿Qué Carmen? -Una locutora de televisión.

Bueno, es actriz presentadora, y tiene un par de cursos de Derecho,

o sea que tiene estudios, ¿sabes? ¿Y tú cómo sabías...?

Si ya te he dicho que te conocía, lo que pasa que no te crees nada.

-¿Y qué programa presenta tu mujer? Un cultural de sobremesa.

Yo lo veo.

-Sí, calentito, en el sofá haciendo manitas.

-Oye, al tío ni me lo mientes que cada vez que me acuerdo

de lo vuestro se me llevan los demonios.

No, hombre, no, evitaros temas conflictivos.

Bueno, ¿cuándo me invitáis a un sarao,

a una fiestecilla en el apartamento? ¿Y te traes a la locutora?

Bueno, Carmen y yo hacemos vidas independientes, ¿sabes?

Ah, mucho mejor, a mi marido le encanta tu mujer.

Pero, bueno, ¿tu marido es un picha brava o qué?

Hombre, Carmen y yo nos vamos a separar

y no está el horno para bollos, o sea que...

Pero si os vais a separar, ¿qué más te da?

Tú le presentas al tito y ya verás, es un señor...

Que no, que no, que no, porque una cosa es la...

Y otra cosa son las situaciones un poco delicadas, o sea que no...

Se ha enfadado, anda, díselo tú que a mí me da la risa.

-Pero, Paco Hernández, arquitecto, no te enfades, hombre.

Si yo no estoy casada,

qué más quisiera yo que me quitaran de trabajar.

Bueno, ya, vamos a dejarlo

porque el único que estoy hablando en serio aquí soy yo,

vamos a dejarlo y ahora no es el momento de...

(Música)

Serás mamarracho...

¿Qué haces, qué haces? ¡Estate quieto!

¡Mi mujer!

¡Espera, espera, espera que te cuente!

Ya me has tirado las gafas. ¿Qué me vas a contar?

Un momento, un momento, espera que te cuente,

espera que te cuente... Espera, mira, acabo de pelearme

con tu mujer por defenderte y encima vienes a sacudirme.

Pero ¿por qué me defiendes a mí? ¿Dónde están mis gafas?

Yo qué sé, de algo que estás contando por ahí.

Pero ¿qué dices de las gafas?

(BALBUCEA) ¿Dónde están mis gafas? Pues ahí están, ahí están las gafas.

Toma las gafas, toma, hombre, toma las gafas.

Inaudito.

¡Cretino, imbécil! Pero ¿qué pasa?

¡Que eres un borde y un retorcido!

Pero, cálmate, mujer, por favor. ¿No te da vergüenza?

Hay que tener mala idea, anda que no he hecho el ridículo yo.

Pero explícate porque yo...

Pero ¿todavía me vas a negar que has ido contando a media España

que nos vamos a separar?

Bueno, pero...

Es que si me descuido, me entero por el telediario, cabrón.

Carmen. (GRITA) ¿Qué pasa?

Cálmate, mujer, por favor.

¿Cómo has sido capaz de ir contándoselo

a todo el mundo menos a mí? ¿Quién te lo ha dicho, Víctor?

Es lo más humillante que...

Dime quién te lo ha dicho, por favor.

Si es que seguro que te lo han contado con mala leche

y si te lo explico yo... ¿Cómo lo van a explicar?

Pues no sé, mujer, explicándolo. Eres un canalla.

No me fastidies, te voy a tener que decir cosas que no te quiero decir.

¿Has pensado que esto a lo mejor lo hago por ti?

¿Cómo?

No es fácil explicar y menos estando tú así, hecha una histérica.

Mira, estoy harta de oír gilipolleces.

Por favor, serénate. Tampoco es una decisión definitiva,

lo tenemos que hablar tú y yo tranquilamente,

y estarás de acuerdo en que este no es el mejor momento.

Contigo no tengo por qué estar de acuerdo en nada.

¿Ves como no se puede hablar? No se puede hablar, no, señor.

¿A dónde vas? A hacer la maleta.

¿Para qué?

Para perderte de vista una temporada.

Que te lo has creído, tú no vas a ningún sitio.

¡Déjame! No seas tonta, Carmen, por favor.

Vamos a hablarlo. No me toques...

Carmen, quiero pintar.

Puede parecer una tontería, pero pintar no es hacer

esos cuadros domingueros que hago yo.

O sea, que te ha dado otra vez. ¿Que me ha dado el qué?

La manía esa de los cuadros enormes y el cambio de estilo.

No, no me ha dado otra vez, lo que pasa

es que no pude hacerlo nunca, que es distinto.

Ya. Ya, ya, ¿qué?

Que si me vas a decir que tienes que romper

con tu vida actual, etc., etc., te puedes ahorrar el rollo

porque ya me lo sé. ¿A dónde vas?

¡Déjame, que me dejes! Pero ¿estás loca o qué?

¡Ya estoy harta!

¡Vete a la mierda, coño!

Como te marches ahora, terminarás dándome la razón, ¿eh?

Sí, sí, la razón, que a mí no me engañas.

Tú tampoco me has dicho que te querías separar,

pero yo las cosas las adivino.

No, si te vas ahora es porque tarde o temprano pensabas hacerlo,

porque nadie se separa de su marido por un cabreo.

Lo que pasa que a ti te molesta que yo me haya adelantado.

Pues, ánimo, mujer, si quieres apuntarte el tanto, apúntatelo.

Puedes ir diciendo por ahí que me has dejado,

me importa un pito. Hala, hala, vete.

No, voy a hacer algo mejor que irme.

(Música)

(Bullicio)

(Timbre)

(RÍEN)

Qué chorrada.

Paco se queda a dormir aquí esta noche.

¿Y por qué? No preguntes y ocúpate de él

que yo tengo cosas que hacer.

La historieta que le has contado a Carmen y me ha echado de casa.

¿Yo? Pero ¿qué historieta?

Mira, no te hagas ahora el loco, Víctor.

Bueno, bueno, ya hablaremos. Anda, siéntate.

¿Qué quieres tomar?

No, no, no tengo cuerpo yo de alcohol, no.

¿Puedes venir un momento?

Tómate algo.

No, de verdad, no puedo, no tengo cuerpo yo.

Es que si te acuestas ahora con este follón,

no vas a pegar ojo. Sí, eso sí que es verdad.

Ahora vuelvo, ¿eh?

Aquí estaba yo sentado, ¿eh? Perdone, ¿eh?

No, no te levantes, no, era una broma.

Esta fiesta no es en honor nuestro, ¿verdad?

¿Cómo?

Hombre, lo digo porque nos han dejado aquí más solos que la puñeta.

Yo he venido un poco por las buenas, no me han invitado.

(RÍE) Supongo que así venimos todos a este mundo.

Y así nos vamos también. No, hombre, no, calla, hombre,

no fastidies, hombre.

Voy a por la silla.

Me llamo Riquelme, José Manuel Riquelme,

de Ceuta, separado.

Tengo una pequeña galería de arte aquí en Madrid.

Paco Hernández, arquitecto. Encantado.

Una buena galería, no crea,

me la lleva un muchacho filipino que de esto...

De esto sabe un rato largo.

¿Y me has dicho que estabas separado?

Sí, desde hace un año y tres meses. ¿Desavenencias o...?

No, no, no, los cuernos.

Mi mujer es una chavala imponente, un bombón, pues ya sabes,

en fin, un asunto bastante penoso, ¿no?

Yo la he dejado en Ceuta y me he venido aquí a Madrid

a hacerme un ambiente.

Si quieres hacerte un ambiente,

tienes que ir siempre a los mismos sitios, dejarte ver,

por ejemplo, esta fiesta a mí, pff...

Pero hay que estar en el ajo, si no no vendes una escoba.

No sé si me explico. Sí.

Yo es que me he separado esta noche, entonces...

Pues pon un negocio, hombre, claro, es lo mejor,

algo para la gente joven, y si no sabes llevarlo,

buscas a uno que te lo lleve y en paz.

Sale un poco más caro, ¿no?

(RÍE) Porque todo el mundo roba, hasta el filipino.

Además, como nadie es perfecto.

¿Me das un sorbo? No, ya no queda.

Sí, hombre, sí, te queda un culín. Gracias.

Pues ya te digo, nadie es perfecto, y esto donde más se nota

es cuando uno se casa.

Claro, porque el matrimonio es que no tiene

ninguna solidez científica.

No se casa uno con quien quiere, sino con quien puede.

Porque vamos a ver,

¿cuántas mujeres conoce uno antes de casarse?

Pues, hombre, no lo sé, pero ni el mayor don Juan

sería capaz de hacer un sondeo científico

medianamente respetable.

Y quién te dice a ti que de haber conocido a tiempo,

no sé, a una hawaiana, por ejemplo, no te hubieras casado con ella, ¿no?

Mira Marlon Brando, ¿eh?

Ah, esto del enamoramiento es... posibilismo vulgar,

autoengaño.

¿Qué son, pasteles? ¿Esto?

No, no, el pijama.

(RÍE) Hombre, no me digas...

Jamás se me habría ocurrido pensar que aquí...

Pues yo no me lo he traído.

Bueno, cuando llegue el momento, si es que llega,

supongo que dará igual quedarse en porretas.

No, si yo lo he traído...

No, no me expliques nada, hombre, no me expliques nada.

¿Por qué crees que me he venido de Ceuta?

(Estruendo)

Venga, acuéstate.

Qué pedo más majo tienes, ¿eh? Estoy bien, estupenda.

Ten cuidado, hombre, que se... ¡Hola, amigo!

Hola, Montse, ¿qué tal? Estás un poco mareada, ¿eh?

¿Te quieres ir?

¿Quieres que traiga una manta o algo para...?

Oye, no, por favor, haz el favor de no incordiar,

lárgate ya de una vez.

¿Quieres dejar la sartén? Pero ¿qué ibas a cenar?

Manzanilla. No irías a freírla, ¿verdad?

Oye, a ver si se va a enfriar, Víctor. ¿Aviso a alguien o...?

Me cago en la puta, ¿te quieres ir?

Es que al final se destapó con que era yo

la que quería separarme, y como él se había adelantado,

yo me había cabreado, o algo así. Una cosa muy rara,

una especie de carrera de galgos detrás de la separación.

¿Entiendes? Qué vas a entender,

como no te lo haya explicado él mejor.

No, no nos ha contado nada. Nos explicó lo de la bronca...

Montse, ya somos mayorcitos,

no nos vamos a separar por un simple cabreo.

Y lo de que quiere pintar. Pues que pinte, no pinta.

Ya, Carmen, pero...

Eso de las vocaciones la que lo tiene cuesta arriba soy yo,

ni teatro ni cine que valga, pero pintar, que pinte lo que quiera.

No sé si lo has entendido, yo creo que al decir que quiere pintar...

Ah, no...

Pero, Carmen, ¿tú sabes lo que iba a decir?

No. ¿Entonces?

Bueno, sí, me lo imagino, lo mismo que él, supongo,

los cuadros enormes, el cambio de estilo.

Eso quiere decir en boca de Paco que no es lo mismo.

Te lo habrá explicado a ti porque lo que es a mí...

Que eso no se explica, se entiende o no se entiende.

Ya, ¿y él qué es lo que entiende?

¿De mí que entiende, por ejemplo? No sé.

No sabes. Oye, pregúntaselo a él.

No, es que a lo mejor te lo había explicado a ti

y así me evitaba un rollo. Pues no te lo evites,

no te evites tantas cosas y mójate un poquito el culo.

Llama a Paco y habla con él.

Al fin y al cabo, tú fuiste la que lo echaste.

Y él el que no ha vuelto. ¿Querrías que volviese?

Que lo intente.

Esta fuera.

Hay que agrandar, pues fuera la pared.

Y aquí te voy a explicar lo que voy a hacer.

Detrás de esto está el cuarto de baño, entonces,

voy a hacer un acceso para poder tener ahí los pinceles,

el aguarrás, los botes, ¿eh?

O sea, que esta también fuera.

Entonces, esto iría con las dos paredes quitadas,

pues me queda una habitación grande, bonita,

muy grande para tener mis cuadros, cuadros enormes,

que es lo que yo quiero pintar. ¿Qué te parece?

Yo estoy muy contento con la habitación esta.

¿Tú crees que va a quedar bien? Carmen quiere que vuelvas.

Que no, hombre, no, que no puede ser lo mismo

vivir juntos que estar casados. El resultado, el mismo,

los mismos rollos, las mismas obligaciones.

Te aseguro que por ahí hay algún resquicio.

Claro, que todo depende también de las personas.

Hombre, pues mucho más a mi favor, en teoría un poeta como tú

y una tía como Montse. ¿Como Montse qué?

Oye, ¿es lo mismo estar casados que vivir juntos?

Lo mismo, ¿por qué?

Oye, venga, sigue con lo que estabas.

¿Y por qué no ponéis el mantel?

No, que le decía yo a Víctor... Ponlo bien, coño.

Ah, sí, que le decía a Víctor que no es lo mismo

lo de estar casados que vivir juntos,

pero ya veo que opináis lo mismo. Es que es evidente.

Oye, no, no, sigue con eso de una tía como Montse

y un poeta como yo, anda.

¿Qué? No te entiendo, perdona, Víctor.

No me digas... Yo no os entiendo a ninguno.

Yo lo digo porque eso de las bodas...

No cambies de tema, sigue donde estabas.

No seas pesado, coño. Venga, hombre, ya.

Espero que no estéis así todo el mes.

¿Qué mes?

Ah, no te lo habíamos dicho, Paco ha alquilado un piso.

Sí, y como tengo que tirar los tabiques, y eso, pues...

¿Así que te separas en serio?

No sé, yo creo que sí.

De todas formas, me separe o no me separe,

como quiero pintar cuadros enormes...

Ya.

¡Coño, cuadros!

Hoy hemos invitado al poeta y crítico de arte Víctor Martí,

para que nos comente la exposición

del pintor ilicitano Marcial Cifuentes,

que se ha inaugurado recientemente en la sala Adelanto.

No es la primera vez que los aparejos,

como excrecencias de un oficio que quiere fingir libertad...

Ya estamos toda la familia al completo, ¿eh?

La única posibilidad sincera de un artista como Marcial Cifuentes.

Reconocer la absoluta necesidad de ser fiel a su aprendizaje,

y vehicularla...

(RESOPLA)

Con que vehiculando, ¿eh? Venga ya.

Me parto.

...En la galería Adelanto.

De esta exp...

De esta exp...

De esta...

De esta exposición...

Estoy fatal, me puse como un flan.

No, hombre, no, si estás muy bien, poeta,

y vehiculas estupendamente. Venga, deja, deja.

Lo que es más triste, y si hubiera llegado a ser,

tampoco tendría ningún interés.

De todas formas, tendrás que buscarte algo,

porque aquí un mes, estarías muy incómodo.

Mira, mira, mira, mira,

esa es la que yo te decía, mira, mírala.

¿Qué te parece, no está mal, eh?

Bien...

Normal.

¿Cómo que normal?

Y la sobrina, ¿qué tal es?

Muy joven, es muy joven.

Pero la tía está muy bien, ¿no?

Sí, normal.

Entonces, ¿qué, lo arreglo y quedamos?

No, ya sabes que esas cosas, me dan pereza.

No fastidies, ¿cómo te van a dar pereza?

Además, tú lo tienes chupado,

les puedes hablar de pintura, dices que eres poeta, en vez de crítico,

además, yo sé que esta tía ve los programas culturales.

Espera, espera. Y además, una cosa,

si vamos a su casa... No es seguro que yo vaya a ir.

De eso ya hablaremos, si vamos a su casa,

no les pidas una copa, ¿eh? ¿Ah, no?

No, no, ni se te ocurra,

hay que pedirles algo que tengan que preparar.

Una cosa hogareña, algo del estilo de un té, una infusión,

algo que hagan normalmente ellas. Eso las desconcierta.

¿Tú qué quieres, desconcertarlas, o tirártelas?

Hazme caso, lo primero es romper el hielo,

y para eso lo mejor es el desconcierto.

Se trata de pedir algo insólito en el terreno del ligue,

un café con leche.

Es que nos instalamos en sus vidas, vamos.

(RÍE) Exagerado. ¿Exagerado?

No sabes lo importante que es la naturalidad en esto.

A partir del café con leche, todo lo que venga les parece normal.

Para ti lo normal es pedir un café con leche,

y que vengan a servírtelo al catre.

Bueno, sí, algo así, algo así.

Una cosa, de música, nada, ¿eh? La música es una horterada.

De todas maneras, yo no creo que vaya.

¿Por qué tienes tanto interés en que yo ligue?

Porque estás hecho un muermo, poeta.

Es una calle ni muy ancha, ni muy estrecha,

ella lo mira a él, y él la mira a ella.

El semáforo se pone verde, y ella cruza,

él, que iba a cruzar en sentido contrario, la espera.

Cuando la chica llega donde él está, la saluda. "Hola", le dice.

La chica sonríe, continúa andando sin contestarle.

El chico la sigue: "He visto cómo me mirabas, sé que te gusto",

dice el chico.

Ella se pone seria, parece enfadada, pero el chico insiste.

"Te advierto que tú a mí no me gustas,

pero como sé que yo te gusto a ti,

estoy dispuesto a acompañarte toda la tarde".

Ella acelera su paso,

el chico la sigue, y le dice: "Aunque para que no pienses

que soy mejor de lo que soy, te diré que tampoco

tengo otra cosa mejor que hacer". La chica echa a correr,

el chico echa a correr tras ella, y al cabo de un rato se detiene,

y jadeante le grita: "Tú no necesitas una buena persona,

sino un santo, y yo no soy un santo".

La chica sale corriendo, corriendo...

¿Tú te sabes muchas historias como estas?

Que nos puedes hundir la cena, vamos.

¿Qué pasa, no te ha gustado?

No, sí, sí, no es eso,

me extraña la facilidad que tiene hoy Víctor,

como normalmente es un tío pesado, muermo...

Es normal que se anime, con una compañía como nosotras.

Bueno, en realidad la historia es...

Esa historia, ¿a quién le ha pasado?

-Pero mira que eres pava.

Esa historia no es un sucedido, es una parábola, como las del Evangelio.

¿Entiendes, borrica?

En realidad, la historia es...

¿Has visto cómo se mete tu tía contigo?

Yo creo que es por lo de su marido. No empecemos, no empecemos.

¿Estás casada?

En realidad, tiene dos maridos,

lo peor es que está embarazada de seis meses,

y no sabe de cuál es. -Ya, pero como voy a tener gemelos,

le doy uno a cada uno, y asunto concluido.

-A mí, desde luego, me habéis hecho polvo, vamos.

Las comidas de trabajo no me gustan nada, pero las cenas me...

-¿Qué le vamos a hacer? Hay trabajos con estas servidumbres.

Aparte de que ninguno de nosotros fijó la hora, fue él.

Él y tú, que hiciste el contacto.

-No me digas que Carmen y tú no os bastabais

para hablar del proyecto. -No, oye, guapa,

soy el director del programa, y Carmen la presentadora.

Estoy aquí porque siempre estoy en mi puesto,

Carmen es amiga, compañera o lo que sea,

del director general este, la coordinadora eres tú,

si alguien tenía que estar aquí, me contarás quién debía ser.

-Lo que tú quieras, no voy a discutir contigo...

Encima este tío va a venir a las mil y monas.

¿Tú crees que se acordará de mí?

¿Tú te acuerdas de la gente de tu curso?

Sí.

Me acuerdo de...

De seis.

¿Te acuerdas de un número exacto?

Sí,

porque el 7 es un número muy mágico, y todo lo que tú quieras,

pero fue tan penoso, que prefiero no acordarme.

-De todas formas, si este no se acuerda, tampoco pasa nada,

nosotros hablamos de nuestro proyecto...

-Bueno, yo le doy 10 minutos más, y si no viene, me largo,

a vosotros os da igual, pero a ver qué hace Manolo

si se le despierta el niño. Mira que eres tonta,

si se le despierta el niño, que lo duerma otra vez, y en paz.

Qué lista. Tú, como no tienes hijos...

Ya está ahí. Jo, qué rabia,

10 minutos más, y no me pilla ese tío.

(CARRASPEA)

¿Qué, ya no te acuerdas de los compañeros?

Claro que me acuerdo. ¿Cómo estás?

Hola, contigo hablé el otro día, ¿verdad?

-¿Cómo estás? Este es Faustino, el director del programa, López Perea.

-Encantado. -Encantado.

-Perdonadme, esto es un follón,

sé que es un incordio vernos a estas horas,

y encima llego tarde. En fin, perdonadme.

-Nada. -¿Y tú, qué es de tu vida?

Ya sé que te casaste.

Te he visto de vez en cuando en la televisión, has hecho películas,

eres famosa... Películas solo he hecho una.

Pero sería estupenda, valdría por muchas.

(RÍEN)

-Yo al cine voy poco, ¿sabes?

Aparte de que prefiero el teatro, es que no tengo tiempo, ni con quién ir,

y solo, da un poco de pereza, ¿verdad?

-¿Estás soltero?

-A ver, a los políticos no les quiere nadie...

-Venga, venga, ya habrás llegado tú tarde a alguna boda.

Tienes toda la pinta de haber dejado colgadas a más de cinco en el altar.

-¿Qué dices, yo? -Sí.

-Si no os importa, pedimos la cena,

para hablar del trabajo. -Perdonad otra vez,

es que con tanto despacho...

-No te preocupes, lo dice para fastidiarme a mí.

-¿No tenías prisa?

-El que tiene siempre mucha prisa, y además muy poca educación,

eres tú, Faustino. Oye, no estamos en la tele,

estamos de visita.

Me hablaste de algo así como las obras públicas innecesarias,

o algo parecido, ¿no es eso?

-Sí, exacto. -Sí,

un tipo de obras públicas que se olviden un poco

del pragmatismo inmediato, que vayan a una rentabilidad de otro tipo,

más a largo plazo, incluso, si quieres, más imprevisible.

-Ya te entiendo, ya, ya.

Bueno, de eso hay muy poco, no es que no haya nada,

pero hay poquísimo, por razones funcionales, si quieres,

la verdad es que no hay casi nada.

Hombre, a lo mejor esto nos viene al pelo a todos,

os voy a contar una historia.

Es una historia muy bonita, y muy original,

incluso, si queréis, un poquito surrealista. Vamos a ver.

Hemos empezado a mandar a Latinoamérica,

me refiero a pequeños núcleos de población,

áreas en la selva, poblados, misiones...

Libros muy ilustrados, aquí la imagen es fundamental,

sobre obras de grandes arquitectos: Van der Rohe, Alvar Aalto,

Frank Lloyd Wright, etc.

A cambio, solicitamos que nos envíen fotos de los poblados,

y de sus gentes.

Nosotros las archivamos, con una ficha en la que el misionero,

o la persona que les ha enseñado las fotos, nos cuenta su reacción.

¿A que es bonito?

Precioso.

¿Tomo nota de lo que quieren? -En un ratito, por favor.

-Gracias.

-El ministro está encantado, el hombre.

-Es curioso, interesante, hasta bastante inaudito.

-Esas fotos que os mandan de los indios,

¿es con la cara que ponen ellos cuando ven esos edificios, o qué?

No lo entiendo, sinceramente.

-Este es el tipo de experiencia que tiene difícil explicación,

o se entiende, o no se entiende,

yo había pensado que podía encajar en vuestro programa.

-Sí, pero habría que ir a América, y a mí me parece que Producción...

Y allí el Ministerio se dejará una pasta, ¿no?

En estas cosas no se mira el dinero, mujer, o se hacen, o no se hacen,

pero si se hacen, se hacen bien,

por eso nos lo han encargado a Obras Públicas.

¿Por qué? Porque interesa hacerlo bien.

¿Cómo se puede hacer mal eso?

Pues... Tú se lo encargas a Sanidad, por ejemplo,

y lo hace fatal. Eso, sí.

(Música suave)

Oye, Víctor y Marta se van, ¿quieres que nos vayamos?

No, no, no, no.

Déjalo, no nos vamos a pasar la noche persiguiéndonos unos a otros.

(Música suave)

(Música)

Fíjate, recuerdo que alguien me habló también de lo de tu separación.

No me extraña, lo sabe todo el mundo.

Comprenderás que tengo que aprovechar la ocasión.

Puedes llevarme al cine alguna noche, ¿por qué no me llamas?

Además, seguro que no tienes sueño todavía, ¿me invitas a una copa?

¿Estás loco, a estas horas? Guapa estaría mañana para la grabación.

Pero del cine me parece buena idea.

Nos llamamos.

¿Te vas ya? Sí, sí, que es muy tarde.

Nos llamamos. De acuerdo.

(Música)

Esto... ¿estás muy cansada?

Te lo digo porque si no estás muy cansada,

te agradecería un café con leche,

unas magdalenas, unos sobaos, en fin, lo que sea,

porque tengo un vacío aquí...

¿Estás loco, a estas horas me voy a poner a preparar un café?

Bueno, pues una copa. No me gusta tomar copas, no me gusta, pero...

pero si lo del café no... ¿Me invitas a una copa?

Que no, que no, que es muy tarde. Otro día.

¿Nos llamamos? Venga.

Podía haber esperado a que entrase en el portal, ¿no?

Si me lo hubiese dicho...

Esas cosas no se dicen, se suponen. No tengo ganas de discutir.

Si a usted las cosas le han salido mal, perdone que le diga,

que lo ha hecho fatal, yo no tengo por qué pagar el pato.

¿Nunca le han dicho que se meta el retrovisor en el culo?

Sí, y me lo he metido varias veces, pero luego me lo saco,

y lo pongo ahí otra vez.

(Gemidos, jadeos)

¿Víctor?

¿Paco?

Hola. ¿Qué pasa, vienes solo?

Sí. ¿Y Víctor?

¿Víctor?

Sí. ¿Qué pasa, no estaba contigo?

Ah, bueno, sí, bueno, ha estado un rato, pero luego ya no... no...

Qué tonto. ¿Tú creías que no sabía nada?

Ven, siéntate. No, me voy, que tengo sueño.

¡Siéntate! No, que quiero ir a dormir, hombre.

¡Siéntate, hombre!

Bueno.

Habéis sido a cenar con dos compañeras tuyas de trabajo,

me lo ha dicho Víctor.

Ah.

¿Qué pasa, se ha quedado con alguna?

Ah, ¿eso no te lo ha dicho?

Bueno, pues ya te lo contará mañana, o ya lo hablaréis.

Yo me voy, que estoy muy cansado.

A ti te ha fallado, ¿eh?

¿El qué? Que si te ha fallado el plan.

Pero si no había ningún plan.

Paco, ¿no creerás que estoy celosa?

No, no.

A mí no me importa que Víctor haga de vez en cuando el tonto.

Pero, vamos a ver, vamos a ver...

¿Por qué tiene Víctor que hacer el tonto?

Porque en cueros es difícil hacerse el listo.

(Música)

Ven.

No seas tonta, Montse, por favor, no bromees, joder.

Bueno, ¿qué sabe exactamente? ¿Sabe que me quedé con Marta?

Sí. Joder, pues eres un bocazas.

Le dices que cenamos con dos tías,

vuelvo a las 4 de la mañana, no apareces en toda la noche,

¿qué quieres que piense? Pero lo piensa, ¿o se lo dijiste tú?

No me acuerdo, ¿qué más da?

Aparte, que estas cosas para vosotros,

parece que no tienen importancia.

Bueno, no la tienen cuando no la tienen.

Desde luego, si lo de anoche se queda así, sin más, no la tiene.

Pero...

¿Tú sabes cómo es Marta en la cama, tú sabes cómo es?

Yo qué voy a saber, hombre, yo qué voy a saber.

No, bueno, además... Ya hablaremos luego.

Quería saber lo que habías hablado con Montse, para no meter la pata.

Como ya sé que tengo que decir la verdad, pues... no hay más narices,

pero es que Marta en la cama es... tremenda. Va a ser difícil.

Bueno, Víctor, yo te llamo luego, que ahora tengo que hacer cosas.

Sí, es un lío, pero... En fin...

Habrá que dejarlo, antes de que me encoñe más.

Vale, vale, ya hablaremos, ¿eh? Vale, vale, hasta luego.

Estas revistas cada vez son más divertidas.

Bueno, cambiando de tema...

¿Notaste algo ayer en Patricia? ¿Algo raro?

No. ¿Por qué? ¿Le propusiste acostarte con ella?

No, qué va. ¿Te ha dicho ella...? No, no me ha dicho nada.

Si se lo habías propuesto, y te había dicho que no,

yo quería explicarte por qué había sido.

No se lo propuse directamente, le dije que si me invitaba

a un café con leche. Ah. ¿Tú también tomas café con leche?

Ah, no. "También", no. El que toma café con leche, soy yo.

Si hay más gente que toma café con leche, bueno...

A mí eso, ya, me da igual, ¿no?

Pero decías que... ¿Y no quiso invitarte a café?

Hombre... Exactamente, dijo que otro día.

Yo entendí que lo aplazaba, pero que no se negaba, ¿no? ¿Entiendes?

Ya.

(Teléfono)

Macho, ¿tú a qué juegas?

Pero... ¿Qué pasa ahora? Hombre, que eres un borde,

acaban de traer una planta para Montse de tu parte.

¡Anda, la planta! Se me había olvidado decírtelo.

Se la mando por agradecimiento, como os estoy dando la tabarra

comiendo, y durmiendo, y esto de la separación...

Me parecía lo menos que podía hacer, ¿no?

Me reconocerás que no has elegido el mejor día,

sabe que he pasado la noche con otra, apareces tú...

No sé. Sí, sí, ahora que lo dices, puede ser una torpeza, sí.

A cualquier cosa le llamas torpeza, menos mal que yo tengo reflejos.

Se me ha ocurrido una cosa:

¿te importa si cambio tu tarjeta por la mía?

No te importa, ¿verdad? Vale, pues lo hago.

Tienes muchos días para ser agradecido, yo tengo que hacer esto.

Te parece bien, ¿no?

Por cierto, he aprovechado al transportista

para encargar que le manden otra planta a Marta,

así me despido un buen plan, ¿entiendes?

Sí, sí, Víctor, déjalo, ya hablaremos.

Coño, pareces don Atareado.

Sí, hombre, claro. Como no he tenido la suerte de dar un braguetazo...

Además, una cosa, soy de Ciencias, y los de Ciencias, trabajamos.

Ya lo sabes, los de Ciencias, trabajamos.

Adiós, majadero.

¿Decías que Patricia cuando no quiere....?

No, no, no cuando no quiere.

Lo que quería explicarte es que quizá notes algo raro,

que tarda en decidirse... Es todo inseguridad.

Ya. ¿No me irás a decir que es virgen?

Pues casi, solo se ha acostado con un tío.

O sea, ¿que se ha acostado una vez con un tío?

No, peor que eso, se ha acostado muchas veces con un tío,

pero para mí, que no ha tenido ni un solo orgasmo.

No fastidies. Te creerás que es tan raro.

Pero es una canallada, ¿no? Pues por eso te digo.

Vale, pues ya lo sabes.

Oye, ¿Por qué no venís el viernes a cenar a casa Víctor y tú?

No sé, ¿eh? Víctor no sé si...

Pues llámalo.

Me da no sé qué, no...

Igual no lo coge.

¡Esto me parece una horterada!

Montse, pues no sé... Es que los tíos sois bobos.

Si piensas que me enfadé anoche, es que me conoces muy poco,

y si además piensas que ibas a contentarme con esto,

me conoces todavía peor.

(Teléfono)

Deja, yo lo cojo.

(Teléfono)

¿Sí? Víctor.

No ha sido idea mía, sino de Marta,

así que no me eches broncas.

¿Te vienes el viernes a cenar con ella y con Patricia a su casa?

Nos invitan. No me jodas, no, hombre, no.

(Música)

¡Eh, eh! Las piernas.

¿Cómo que las piernas, qué ha pasado con las piernas?

Que me estorban.

¿Cómo que te estorban, te estorban mis piernas?

No, las mías.

¿Que te estorban tus piernas? Sí, ¿qué pasa?

Chica...

Pues no sé, si...

Si te estorban las piernas, la hemos fastidiado, ¿no?

Venga, ven aquí mujer.

¿Para qué voy a ir?

Venga, ven aquí, no seas tonta, Patricia.

Venga, vamos a probar otra vez, ¿eh?

¿Vale? Tú no te preocupes, si termino antes, tú no te preocupes,

de verdad, si es normal esto, la primera vez siempre pasa.

Pero ya, luego, irá saliendo mejor, ¿de acuerdo?

Carmen, vaya a durar lo que vaya a durar la separación,

tiene que ser confortable, que no le falten a uno cosas,

y que sea eso lo que le haga volver, ¿no?

¿Me entiendes?

Perfectamente, pero la "Nation du Mexique" va a gananciales.

¿Cómo que va a gananciales la "Nation du Mexique"?

Lo que hemos comprado después de casados, va a gananciales.

¿Cómo sabes tú si lo has comprado con tu sueldo, o con el mío?

Ese lo compré yo porque me apetecía.

Tú, comprar, compras muchos libros, pero la única que los lee soy yo.

Vale, déjalo en gananciales, que ya hablaremos luego.

Oye, y volviendo a lo de antes...

¿Nos vamos a separar definitivamente, o no?

Esa pregunta es una chorrada, Paco.

Aunque sea una chorrada, contéstamela,

me interesa saberlo cuanto antes.

Y ya no me llevo más libros.

(RESOPLA)

La hamaca, me la llevo.

Que te lo has creído.

Carmen, con la hamaca no me jodas, que la hamaca es mía.

El mobiliario, ni se toca.

Pero si la hamaca no es mobiliario. ¿Ah, no?

No, señora,

la hamaca está colgada. ¿Y qué?

La hamaca, me la llevo. Pues trabajo te va a costar.

Mira, que te doy la vuelta, ¿eh? Como me tires, te acuerdas, Paco.

Está visto que contigo no se puede discutir.

Mira, ¿ves? Con esas no te voy a poner pegas,

las rancheras te las puede llevar todas, aunque sean gananciales.

¿Las rancheras, las rancheras? ¿Qué pasa con las rancheras?

¿Qué pasa con las rancheras?, a ver.

¿No son bonitas las rancheras?

¿No son bonitas las rancheras, o qué?

Anda, bájate de ahí, y ayúdame a hacer la maleta.

Tampoco conozco yo todas las razones

por las que Paco hace todas las cosas.

Mejor que yo, sí, estoy segura.

Primero, porque tú eres mucho más racional que yo,

y segundo, porque Paco siempre ha tenido en ti una fe ciega,

incluso cuando estábamos casados, te contaba a ti cosas

que a mí no me contaba. No creo.

Te lo juro.

Pero serían esas cosas que dos personas que viven juntas

no se cuentan la una a la otra, pensando que ya se las han contado.

Llámalo como quieras.

Mujer, Carmen, a ver si te has pasado la vida celosa de mí,

y me voy a enterar ahora. No, celosa, no,

pero reconocerás que un poco humillante sí que es.

Me dejas de piedra, resulta que tienes una retranca

de mil pares de narices, ¿eh?

Si la tuviese, Montse, no estaría aquí contándote las penas.

Pero es que después de esta conversación,

se te pasa, o se convierte en una retranca salomónica.

¿Ha traído aquí Paco sus cosas?

Los libros, los discos... No.

No las ha traído. ¿Qué te pasa a ti también?

Paco tiene un piso.

Me voy a ir, porque aquí nos estorbamos,

yo os jorobo con el tecleteo, y vosotras no me dejáis concentrarme.

¿Vive Paco con alguna chica?

No sé si vive con alguna chica.

Espera, por favor.

Dime la verdad. ¿Por qué no hablas con Paco?

A lo mejor así empezáis a hablar, que falta os hace.

Perdonad, siento haberos dado la nata.

Siéntate, Carmen.

Vamos a ver,

Paco y yo conocimos a dos chicas. ¿Crees que...?

Dos tías estupendas,

muy jóvenes, muy guapas, y con ganas de juerga, y nos liamos, ¿entiendes?

No sabía.

Pues ya lo sabes.

No pasa nada, no creo que nadie se espante por una historia tan vulgar:

a dos tíos bastante apagados, por lo menos uno de ellos, que soy yo,

les empiezan a reír las gracias dos tías que están muy bien.

Lo lógico es que los dos tíos caigan como pardillos, ¿o no?

Dicho más bonito: la atracción del abismo, la ley de la gravedad

como única regla de la pasión,

la caída libre, sin compromiso, sin hipotecas.

Follar por follar, vamos.

(Timbre)

Qué guapas estáis, ¿eh?

Esperad un momento, por favor.

Voy a acabar esta mancha para que seque para mañana,

y hacemos lo que queráis, ¿vale?

No entiendo mucho, pero esto tiene buen aspecto, ¿eh?

¿Tú crees, te gusta?

A mí, sí.

-¿Tú entiendes algo de lo que pinta este?

Perfectamente, ¿tú no? -No.

-Espera, te lo voy a explicar.

Hazme sitio, anda. Que me tiras.

(RESOPLA)

¿Ves esta mancha?

Pues es una mancha.

Esta línea, que se difumina a la derecha, es una línea.

Debajo de esta mancha,

hay otra mancha, pero eso sí, es de otro color.

Y esto, que parece un churretón, es un churretón.

¿Por qué no llamas a Víctor?

Ah no, no, no, no. Yo a Víctor no le llamo, no.

Pero, Marta, por Dios, ¿cómo se te ha ocurrido venir aquí?

¿Estás loca? Sí.

¿Por qué no te has creído que tenía que terminar eso?

Me están esperando en el periódico. Si te he creído,

es que quería estar contigo, aunque sea viéndote trabajar.

De verdad que soy buenecita, me estoy aquí en el sofá, y te miro.

Sí... Venga, vámonos, pesada, lo terminaré en cualquier cafetería.

¿Me quieres?

Ni siquiera me he fijado en cómo es tu casa,

así solo te recordaré en los sitios donde has estado conmigo.

Venga, vámonos, pesada.

La verdad es que es estupenda. Es de mis suegros.

La postura no puede ser, hemos probado ya más de mil,

así que no me fastidies. Pero si yo no digo nada, Paco.

No, no, no lo dices, pero lo piensas, Patricia, y eso se nota.

Lo que me joroba es que siempre tenga yo que tener tan mala suerte.

Chica, será algo psicológico, algún trauma, ¿yo qué sé?

Si vas a mordisquear el filtro, prefiero fumarme uno yo sola.

¿A qué viene eso? ¿Por qué me pegas ese corte ahora?

¿Qué pasa, quieres fumarte uno tú sola?

Eso no es problema, eso de verdad que no es ningún problema.

Anda, abróchame. Sí.

Vamos a llegar tardísimo hoy.

Oye, no es que seas muy mañoso, ¿eh?

Como no aceleres, no llegamos nunca. Mujer, es que no te estás quieta.

Ya.

Oye, ¿no estás un poco harta?, es el cuarto día que vamos al cine.

Te propongo una cosa. ¿Qué?

Que cenemos aquí,

que me invites a cenar. Pero si no hay nada, hombre.

Pues que ayunemos aquí. ¿Me invitas a ayunar?

Anda, vámonos.

No, por favor, que es un suplicio. ¿Me das una copa?

Hacemos un pacto: me das un cubata,

y luego te invito a cenar donde quieras, ¿vale?

No vale, vamos al cine.

¿Qué, no te animas al pacto del cubata?

(RESIGNADA) Bueno.

¿Beefeater o Gordons? No, no, Beefeater, por Dios,

la Gordons me da un ardor de estómago terrible.

¡Ponme mucho hielo!

Carmen,

¿tú te acuerdas de haber bailado conmigo alguna vez?

En la fiesta fin de carrera estuvimos bailando como peonzas.

¿Te acuerdas que bailamos como peonzas?

¿Qué dices?

Que en la fiesta de fin de carrera

estuvimos bailando como peonzas, ¿te acuerdas?

Yo, no. ¿Cómo, que no te acuerdas?

Si me acordase de todo el mundo con el que he bailado...

Ah, no, yo soy más pretencioso,

solo tienes que acordarte de haber bailado conmigo.

Es que yo era una bailona,

sin embargo, tú... ¿Qué?

Yo no recuerdo haberte visto bailar nunca.

Coño, ¿no te he dicho que bailamos toda la tarde como locos?

Lo que sí recuerdo es que ya estabas metido en política.

(ASIENTE)

Tirando panfletitos, en asambleas...

Por cierto, ¿de qué eran los panfletos?

¿A ti que te importa, curiosa?

Lo que es seguro es que no eras del SEU.

No, no, ni tampoco soy ministro, como verás.

Pero ahí estás, metido en UCD, ¿eh? Porque me han llamado.

¿Y vas siempre donde te llaman?

Compruébalo.

¿Qué?

¿Adónde vas?

¿Qué pasa?

¡Carmen!

¿Qué pasa?

(Agua)

¡Carmen!

(Música)

Perdona.

No, no importa, no te preocupes.

No puedo hacer nada.

No debíamos habernos acostado, la culpa es mía.

No seas tonta.

Si es verdad,

yo sabía que iba a pasar esto desde el principio.

Te he hecho una faena. Que no, mujer,

en último caso, la culpa es de los dos, quizá no fuese el momento.

Anda, dame un cigarrillo.

Me lo había tomado como una apuesta.

Me había dicho:

"Nos acostamos, y ya está, sin más complicaciones".

Y ahora, ya ves:

un fracaso.

Deja de hacer dramas, mujer, esto, cualquier otro día funciona, seguro.

Hoy estarás cansada, o... bueno, no te apetecería hacerlo conmigo.

No es eso, qué va.

Carmen, dime la verdad.

¿A que no te merezco demasiado respeto?

¿Qué dices?

El otro día, cuando hablamos del envío de los libros a los indios,

me di cuenta que te estabas coñeando.

no te dije nada, primero porque te estimo,

y segundo, porque estaba vendiendo el artículo.

Aunque creas que soy gilipollas,

te diré que desde el día que el ministro me contó el proyecto,

pensé que era una majadería, pero el hombre estaba ilusionado,

y la verdad es que esa chorrada, no hace mal a nadie.

Espera.

Ni soy tan imbécil, ni me importa todo un carajo,

pero me reservo la inteligencia para compartirla con gente como tú,

y los escrúpulos, para ejercerlos en otras ocasiones,

ocasiones, que por si te interesa el dato,

se presentan con más frecuencia de lo que fuera deseable.

¿Cómo lo haces? ¿El qué?

Decir frases tan largas, tan complicadas. Respirar.

¿Respirar? Si, respirar.

¿Respiras como los demás o utilizas una técnica especial,

como los cantantes? Bueno, Carmen.

Ay, López Perea, López Perea.

(CARRASPEA)

Sí, claro. O sea que estás de acuerdo.

¿Cómo?

Que eres el primer alumno que se me duerme.

¿Me he dormido? Perdóname, estoy agotado.

No, si no tengo nada que perdonarte. Al fin y al cabo,

hablaba de tu pintura, ¿no me has llamado

para que hablásemos de tu pintura? Sí, sí.

Quería saber qué opinabas, porque estoy un poco confuso, ¿no?

¿No sería mejor que llamases a Víctor?

No, no, todavía no. No, porque...

Víctor me daría una opinión profesional

y tengo más fe en ti, o sea, en una intuición tuya

que de todas las teorías de Víctor.

No has tirado ninguna pared.

No, no, es que no tenía tiempo. Pero ¿pienses hacerlo?

Pues no sé, la verdad es que es una cosa

que la he dejado completamente.

Ves cómo te da igual que hablemos de tu pintura

que no hablemos de tu pintura.

¿Cómo? Que estamos hablando de las paredes.

No te entiendo. Ni falta que hace.

¿Ves mucho a Víctor?

¿Viene mucho por aquí o tiene piso su novia?

Montse, mujer. Si ya sabes que este asunto

no me preocupa.

Lo está pasando mucho peor Víctor que yo.

No es la primera vez que pasa. Pero tampoco será lo habitual, ¿no?

No, por supuesto.

Aunque claro al no estar casados...

Eso da igual, no empieces otra vez con tus tonterías.

Pero cómo va a dar igual, si diese igual os hubieseis casado.

Si no os habéis casado será para que estas cosas importen menos.

Yo que sé. ¿Cómo va a ser igual una cosa que su contraria?

Mira, no pienso discutir contigo esas tonterías.

Vosotras arregláis todo diciendo que no digo más que tonterías.

¿Y cuántas veces llevamos razón?

Vete a la... Grosero.

Es que me estáis llamando imbécil sin parar, y ahora resulta

que el grosero soy yo. Bueno, déjalo.

Te decía, que la historia de Víctor no me preocupa.

Lo que me preocupa es él, que me diga mentiras.

Después lo pasa fatal.

Tampoco creo que sea para tanto.

La verdad es que sois bastante bobos.

Yo no digo que uno no pueda hacer una tontería de vez en cuando,

pero después hay que tomar decisiones.

La nueva historia sustituye a la anterior o se termina

con el experimento. La caída libre, la ley de la gravedad,

la atracción del abismo y la biblia en verso, ¿entiendes?

(Timbre)

Voy a abrir.

¿No te irás ahora? No, iba a la cocina a por más vino.

Pero si tienes la botella ahí detrás.

¡Qué tonta! Hola, soy Montse.

Hola.

Carmen, llevamos mucho tiempo trabajando juntos.

Al principio, cuando empezamos tú eras una mujer casada.

Después, una mujer con su matrimonio en crisis

y ahora una mujer separada.

Yo soy monógamo, soltero, pero con tendencia monógama.

De tal manera, que si los demás lo son,

observo un escrupuloso respeto por las situaciones monógamas.

Cuando estabas casada, renuncié pues, a expresarte mis sentimientos.

Luego, cuando tu matrimonio entró en crisis, que por cierto,

te ruego que recuerdes que no solo fui el primero en saber el desenlace,

sino el único que casi vierte su sangre en tal asunto.

No quise intervenir porque no soy un jugador de ventaja.

Y por último, desde que supe que te separabas hasta hoy,

he dejado pasar un plazo prudencial,

por si encontrabas algún pretendiente.

Creo que no lo has encontrado, desmiénteme si me equivoco.

Y por lo tanto, te hago mi oferta.

Que es,

Carmen, vente a vivir conmigo.

El plazo de está agotado.

Tú eres una mujer conocida y tu separación publica.

Las ofertas que no hayas tenido hasta hoy, ya no las vas a tener.

Yo he jugado limpio.

Te parecerá una oferta inaudita, pero no lo es en absoluto.

Yo tardo mucho, mucho, en dar un paso así,

pero cuando lo doy, lo doy completamente en serio.

Por supuesto, no te pido que me des una respuesta inmediata.

Piénsalo, medítalo, y el día que quieras, cuando quieras

vienes y me dices:

"Faustino, bien. Aquí estoy".

Sí, al principio nos costó mucho compenetrarnos en la cama y...

Qué interesante.

Pero qué...

¿Qué pasa? ¿Te molesta que hable de estas cosas o...?

No, no, sigue. Teníais problemas.

Sí, bueno, yo no. Ella.

Sí, ella. ¿Te vas a cachondear?

Que no, mira que eres suspicaz. Si te vas a cachondear

de que Patricia no tenga ningún orgasmo, tampoco sé...

Tampoco sabía yo la gravedad del problema, ahora que lo dices...

¿Estás hablando en serio o en broma?

¿De qué vamos a hablar, de los orgasmos de esa chica

o del tono de mi voz? No, no vamos hablar de nada.

Venga, hombre, no seas tonto. No te enfades. ¿Sois ya felices?

¿Se ha resuelto el problema? Que no pienso decirte nada.

¿Tiene orgasmos o no tiene orgasmos esa chica?

No te voy a decir nada. Exijo que me lo digas,

tengo derecho a saberlo. Sí, tiene, ¿qué pasa?

Enhorabuena, Paco.

No esperaba menos de ti. Déjame en paz.

Eres la tía más inaguantable... Pues para que te enteres,

estas tías son mucho menos enrevesadas que otras.

Son más listas, más intuitivas. Les entran las cosas por los poros

de la piel, y no como otras, a base de libros y discusiones, ¿sabes?

No sé. Pues porque no querrás saber.

O que me importa un pito tu Patricia y la novia de Víctor.

No la liemos, ¿eh? Estamos hablando de Patricia,

no de la novia de Víctor. Si tanto te molesta,

¿para qué la invitas a cenar? Para ver si se le nota

la felicidad en la cara. Vete a la mierda.

Pero bueno... ¿Qué modales son esos? Tiene una noche que...

¿Qué le pasa? Pues no sé.

¿Quién viene a cenar? Patricia.

Pero bueno, ¿tú eres tonto o qué? Pero si ha sido ella

la que le ha invitado, coño. ¿Y qué?

Tú tenías que haber dicho que no.

¿Esta chica es puntual o lo de los orgasmos

le ha trastocado el horario? Joder, qué noche.

Por favor, madre mía, la madre que me parió.

(Música animada)

(Música lenta)

¿Quieres que vayamos a ese hotel?

¿No quieres?

¿Vamos?

Tía que no te estoy proponiendo que nos casemos ni que vayamos

a vivir juntos. Si no quieres, tampoco tenemos

que pasar toda la noche ahí.

¿Vamos o qué?

No, llévame a casa.

Eres una calientapollas.

Y cada vez que hay que decidir si se hace o no una cosa,

todos los conocimientos y todos los sentimientos

que se han tenido a lo largo de toda la vida

y que tienen algo que ver con esa decisión,

se agolpan en el cerebro en décimas de segundo.

Todo eso es tan rápido, que la mayoría de las veces

ni nos damos cuenta de que ha pasado,

pero no os quepa duda de que las decisiones se toman.

La experiencia llega a través de este proceso.

No sé si alguien os ha contado algo qué pasa anoche entre un alumno

de este curso y yo.

(TODOS MURMURAN)

Ni me importa saberlo.

Soy yo la que lo tiene que contar.

Yo noto que a veces, los chicos de este curso,

os fijáis en mí.

Como supongo que también habréis notado que yo me fijo en vosotros.

Esto es normal y no necesita comentarios.

Nos gustamos.

Pues bien, si la maldita experiencia

se hubiera quedado quietecita anoche,

la historia entre este alumno y yo, habría terminado como todos pensáis,

en la cama. Pero lamentablemente,

y quiero que sepáis que lo lamento, porque creo que fui injusta,

no fue así. Y más lamentablemente todavía,

creo que no lo será nunca.

Los adultos, somos gente complicada, mezquina y memoriuda.

Nos encantan las pasiones, nos encanta el abismo,

pero jamás nos tiramos a él.

Nos aferran las pasiones... Esta se ha tirado a Antonio, seguro.

¿No te acuestas? ¿Qué?

¿Te pasa algo? No, nada, nada.

¿Qué te pasa?

Esta mañana he montado un número en clase.

¿Qué número? Y todavía no sé por qué lo he hecho.

Cuéntame el número.

Yo creo que lo he hecho por miedo a que los alumnos

se enterasen por alguien que no fuese yo.

¿De qué tenían que enterarse los alumnos?

Ellos habrán pensado que lo hacía por honradez.

¿Quieres explicarte? Anoche, en la fiesta,

me enrollé con un alumno. No pasó nada.

Nos dimos cuatro besos, me pidió que nos acostásemos

y le dije que no. Espera, Montse.

Si te hubieses acostado con él, ¿me lo estarías contando ahora?

Hace tiempo desde luego que sí, hoy por hoy puede que no.

Estoy nervioso, no sé qué me pasa. No sé si es el calor,

o la exposición o... Te advierto que yo estoy igual.

Pues no se te nota. Yo sí me lo noto.

Te lo parecerá. Me lo parecerá no, estoy nerviosa.

¿Es que no puedo o qué? Bueno, cálmate, chica.

Venga, ¿acabo esto y nos vamos al cine?

Sí, y que estudie el gato, ¿no? No hay quien te entienda.

¿Ahora resulta que quieres estudiar? Pues si puedes estudiar,

no estarás tan nerviosa, ¿no? Pues no estoy nerviosa.

¿Y a ti qué tal te va? Muy bien.

¿Tienes muchos pretendientes? Que va.

Ni tiempo para buscarlos.

Yo veo tu programa todos los días, ¿eh?

No creo. De verdad, sí.

Ahora pinto mucho, cuadros enormes. Tienes que venir un día

por el estudio y verás que estoy haciendo cosas serias.

Me alegro, me alegro. Sigo con Patricia, claro.

Ya, sí. ¿Va todo bien?

Estupendamente. No va mal, vamos. De verdad que tú no...

Bueno, alguna tontería. Pero nada. Cuéntame, no seas modesta.

Si es una tontería. ¿Pero algo fijo?

Que no, déjalo. ¿Está casado?

Oye, Paco, no te voy a contar nada. Pero, Carmen, yo te cuento todo.

Es que tú siempre has sido muy locuaz, Paco.

Todavía no me has perdonado, ¿eh? Estás totalmente perdonado.

Creo que nuestra separación es un acierto y me alegro

de que seamos tan felices. Te va todo bien, ¿no?

Sí, muy bien. Y no nos echamos de menos ni...

Claro, como somos gente consecuente, no vamos a ir por ahí lamentándonos

de cosas que hacemos ni...

(Música)

¿Carmen?

Bueno, yo creo que...

Sí, lo he leído, sí.

Pero ¿por qué no comemos juntos?

No seas tonta.

Que sí, que lo entiendo.

Bueno, ¿por qué no comemos juntos y lo hablamos con más tranquilidad?

¿O cenamos?

Pero no te enfades, mujer.

Te recojo en... Vale, vale.

No insisto, no insisto. Eso es, no insisto.

Oye, Carmen.

Ni se te ocurra. Porque me parece una horterada.

¿Te mando yo a ti flores? Pues eso, te ahorras la plantita.

No, no estoy enfadada, no. Adiós.

Carmen, me gustaría que un día hablásemos lo nuestro.

Pero hoy no.

Comprenderás que hoy no.

(Música)

Hace días que quería decirte una cosa.

Pues tú dirás.

Creo que tenemos que dejarlo.

Creo que es mejor acabar ahora,

antes de que todo se vaya a la mierda.

Ya. Morir de gripe antes de que llegue la pulmonía.

¿Qué? Que sí, que vale, lo que tú quieras.

Así nos acordaremos solo de los momentos buenos.

Porque lo que está claro, es que todo va a ser una mierda, ¿no?

Eso es seguro.

Tarde o temprano todas las historias terminan por irse al carajo.

O alguien las manda al carajo. Lo que es lo mismo.

Bueno, pues adiós. Pero...

Sí, ya somos mayorcitos, ¿no?

No, mujer, no. Que sí, que adiós.

Vámonos. Venga, mujer, no seas tonta.

Por favor.

(Continúa música)

Por favor, vámonos. Déjame. La última vez, Marta.

Una mierda, Paco, te lo digo yo.

Eres un poco, un poco... Egoísta, ¿no?

A mí me va mejor que nunca.

Patricia ha sido un hallazgo. Pinto cuadros enormes.

¿Qué más quiero? Pues yo sí quiero más, Paquito.

Estoy jodida, ¿sabes? No sé, es que os paséis la vida

diciendo unas cosas y luego haciendo...

Eso no, Paco.

No seas mezquino, sigue siendo de los buenos.

Si crees que no llevo razón... No te digo que no lleves razón,

te digo que no seas mezquino.

¿Sabes que en otro tiempo yo me hubiese acostado contigo?

No fastidies. ¿De verdad? ¿Te acuerdas la primera noche

que Víctor pasó con Marta? Sí.

Supongo que no te habrás olvidado que yo te invité a que te metieses

en mi cama. De verdad hubieses querido que...

No lo sé. Esas cosas solo se averiguan

cuando se dice sí en su momento.

Ahora ya sé que no podré nunca. ¿Por qué?

Pues porque las historias se han complicado.

Imagino que también porque te quiero y no podría soportar

el ridículo espantoso de los primeros encuentros.

No sé, quizás solo sea porque a estas alturas no sabría

cómo decírselo a Víctor, y para bien o para mal,

yo le cuento todo.

Hombre, le estaba diciendo a Paco que no podía acostarme con él.

Pero hombre, no me fastidies. No digas estas cosas,

explícaselo mejor. ¿Qué iba a pensar Víctor?

He roto con Marta. Me imagino que te gustará saberlo.

Que conste que ha sido idea de Montse, ¿eh?

A mí no me importa. Prefiero esto que saberlo

tres días antes y tener que estar pensando qué hago de cenar.

A mí ya sabes que me gusta el picoteo. Además, esto me recuerda

viejos tiempos. Que tampoco vamos a venir

con exigencias si nos presentamos al asalto.

¿Qué tal el trabajo? Flojito.

Por estas fechas el programa da un bajón tremendo.

Y es normal, ¿quién expone en verano?

Anda, yo mismo sin ir más lejos. En la buena temporada.

Hombre, no fastidies, no compares. Septiembre no es verano.

Aunque de todos modos habrá que pensar algo

para que la gente se entere.

Hablaré con Faustino.

¿De qué te ríes? Que pesado eres.

De todo te quieres enterar. Mujer, si es algo divertido,

cuéntanoslo, que tal y como está la noche...

¿Sabéis que Faustino me ha propuesto que me vaya

a vivir con él? ¿Y de eso te ríes?

¿Qué quieres que haga? ¿Llorar? Ya sabía yo cuando le partí

la cara a ese... Además, el tío me lo ha propuesto

como si fuera la solución de mi vida.

Es que a lo mejor lo es. Faustino y tú, ¿eh?

O la de tu madre, guapo. ¿Y ahora qué hago yo?

Menudo corte. Tú ten cuidado, Carmen,

que eres capaz de ceder con tal de no pasar mal rato

al decirle que no. ¿Quieres que le diga yo algo?

Oye, Paco, como te metas en esto, no vuelvo a hablarte en mi vida.

O sea que te gusta, ¿eh? Si queréis, hablo yo con él.

No, de verdad, si os puedo hacer algún favor.

(Música)

Me voy, ¿eh? ¿No te importa?

Es que no sé si Patricia se ha quedado en casa

o se ha ido a la suya. A veces se queda a dormir y...

Mejor me voy, ¿sabes?

Lo que pasa es que no conocía la faceta de pintor.

¿Qué te parece? No me gusta.

¿No? No, no me gusta nada.

(Música)

Lo malo de estos colores que luego no pegan con ninguna tapicería.

No, hombre, no. Si pegan, ¿eh? Si te pones a ello, pegan,

no es tan complicado.

Perdonad un momento, que me llaman. Dice que pegan, pero no pegan

luego con nada.

Os voy a presentar. Paco Hernández. Alberto, Fernando.

-Encantado. -Son dos críticos, de los duros.

A ver cómo te los ventilas. Perdonadme un momento.

-Enhorabuena, está muy bien esto. Mucho mejor que los dibujos

de la primera exposición. ¿Te gustan?

Muy bonitos. -Yo a quien conozco es a tu mujer.

¿Cómo estáis? -Yo agotada.

-No me extraña, vosotras con el traslado

y yo con el montaje de esto. -Es que nos hemos levantado a las 7.

Mira, ahí está Paco.

Pero Paco, ¿tú me juras de verdad que esto es bueno?

Hombre... Según decía Carmen en el catalogo,

es el no va más.

-Pero Carmen lo que quiere es que le compremos.

Hombre, ¿qué tal? ¿Qué tal, Montse? Os voy a presentar.

Carlos Alfonso. Hola, ¿qué hay? Encantada.

Montse, Víctor, Charo, Iñaki y Esperanza, unos amigos de Bilbao.

Si Carmen no va a dar un duro con lo de la separación.

Tú no sabes cómo se maneja con lo ganancial.

Tú también estudiaste arquitectura, ¿no?

Has tardado mucho, ¿eh? Lo bien que has organizado esto.

Está maravilloso, ya verás.

Te voy a presentar al Director General de Bellas Artes.

Estévez, es el Director General de Bellas Artes, Carmen.

¿Qué ahí? ¿Cómo estás? Carmen, Mercedes.

Os agradezco muchísimo que hayáis venido, de verdad.

El Director General de Bellas Artes está aquí porque es su obligación,

así que no tienes nada que agradecer. Déjate, déjate.

Ojalá todo mi trabajo consistiese solamente en exposiciones, sobre todo

si son tan interesantes como está. -¿Sabes que Mercedes

es una admiradora de tu marido? ¿Ah, sí?

A lo mejor le compra un cuadro. -¿Yo? No tengo dinero.

¿Por qué no te lo compras tú y así lo veo en tu casa?

Hola, Carmen.

Oye, creo que aquí estamos pintando la mona. ¿Nos vamos?

Esperadme un minuto.

Hola. Hola.

Marta.

¿Qué tal? Hola, soy Montse.

No te había visto. Estábamos allí, con un amigo.

No quería marcharme sin saludarte. Me acuerdo mucho de ti.

Adiós.

Te advierto que te llevas uno de las mejores.

Hombre, claro, no me vas a decir que me llevo uno de los peores.

No, en serio, que es muy bueno. ¿Sí?

Sí. Pues hay que agradecérselo a ellas.

Ellas tienen la culpa.

Te gusta, ¿verdad? -A mí, mucho.

Te va bien con las chicas, ¿eh?

Enhorabuena, Paco. Ya nos vemos otro día.

Lo que tenéis que hacer es pasaros por aquí algún día

con más tranquilidad a ver si os gusta algún cuadro.

No seas negocianta, que no vas a ver un duro con la separación.

¿Ah, no? ¿Y quién te dice a ti que no voy a volver con este

si se hace rico? Nos vamos a cenar.

-Sí, muy bien. Yo estoy agotada.

Además estoy a régimen. ¿A régimen?

Venga, vámonos todos. Miguel, ven un momento,

que te voy a decir una cosa. ¿Pasa algo?

¿Por qué no vas tú con estos y nos quedamos Carmen y yo a cerrar?

Es que si nos vamos ahora nos van a liar y...

Bien, perfecto.

Carmen, ¿me echas una mano, por favor?

¿Qué? La he montado bien, ¿eh?

Cinco cuadros vendidos, toda la crítica,

dos directores generales... Bueno, apaga la luz del fondo.

(Música romántica)

¿Nos vamos? ¿Me dejas que te lo agradezca?

Si no hace falta, hombre. Lo hago muy a gusto.

Pero ¿qué pasa? Nada.

¿Qué quieres? Nada, cenar contigo.

Que cenemos los dos solos. Estoy a régimen.

Eso es una tontería, Carmen. Ya lo sé.

¿Cómo? Que ya lo sé, ¿y qué?

Pero, no sé, ¿qué quieres? ¿Amargarme la noche?

No.

Bueno, déjalo.

Patricia se ha ido cabreada. ¿La llamo, le cuento un pretexto

y vamos a cenar o le digo que venga y cenamos

con los de la exposición? Haz lo que quieras.

Lo que quiero es tener contigo. Y yo lo que no quiero

es acostarme contigo. Estoy harta de los esporádicos

de aquí te pillo, aquí te mato. Esto no va seguir así.

Pero bueno, Carmen. Adiós.

Para el día 22 tengo previsto primero,

exposición de Manolo Pereira, segundo, entrevista a Adela Torrijo,

tercero reportaje sobre la retrospectiva Ouvert,

y cuarto, fotomontaje de Pepe Isbert para acabar, ¿qué te parece?

-No, cambia lo de Pepe Isbert a segundo lugar y la entrevista

con Adela, al final. -¿Entrevista con Adela al final?

-A mí me parece mejor acabar con Pepe Isbert.

-Provisionalmente. Si no nos gusta al final, lo cambiamos y en paz.

-Vale, tú mandas. -Mejor.

Oye, te voy a hablar de usted, es que sino Faustino se cabrea

porque dice que esto parece un programa de amiguetes.

Vamos a ver. Empezamos hablando de tu carrera como dibujante,

tu colaboración en Harakiri... Si no me publicaron nada.

Ya lo sé, pero hay que meter algo del currículum.

Tampoco te publicaron nada en La Codorniz,

por lo que puestos a mentir, mejor usar el Harakiri,

que queda más cosmopolita. Además, no te publicaron nada,

pero tú enviaste montón de dibujos, o sea que, eso es colaborar.

Si ellos los tiraban a ti no te importa.

Pero me va a dar vergüenza, ya verás.

Boli de Barceló, me han tomado el pelo como siempre.

Es que no le han mirado ni el depósito, vamos.

Bueno, luego seguimos con Provincias, Premio Barakaldo...

No, Carmen, déjalo, de verdad, es que si lo preparamos

voy a estar prevenido y va a quedar fatal.

La hacemos como salga.

¿Podemos? Sí, podemos.

Carmen, cinco y acción.

Buenas noches. En nuestro programa de hoy,

tres pintores que inauguran temporada en Madrid.

El primero de los artistas que vamos a entrevistar es Paco Hernández,

pintor, arquitecto, dibujante. Buenas noches, Paco.

Hola, buenas noches. Usted empezó su carrera artística

como dibujante al tiempo que estudió arquitectura.

¿Puede explicarnos algo de esta etapa?

Yo siempre he tenido un cierto espíritu de contradicción,

a mí me aburría el dibujo lineal en la escuela y cuando salí de allí

tomaba apuntes de todo lo que veía. Después de su etapa en París,

al terminar la carrera se marcha a París y colabora

en la revista satírica Harakiri. Su estancia en París dura poco.

Vuelve a España, se casa, y entra a trabajar

en una empresa constructora. En sus ratos libres prepara

una gran exposición de dibujos. ¿Qué tal fue?

Muy bien, vendí prácticamente todo y gustó mucho.

Sorprendentemente, después de aquella exposición,

una exposición de gran éxito viene una etapa de prolongado silencio,

silencio que rompe a ahora, también por sorpresa

con esta exposición de óleos de enorme formato

en los que el dibujo se pierde ante la avalancha de colores

que por sí mismos construyen y destruyan el cuadro en una pelea

de la que quizás solo sea visible en dramatismo del resultado,

pero no los contendientes. Comencemos por el principio.

¿Por qué tanto tiempo sin pintar, sin dibujar?

¿Sin dibujar o sin pintar? Sin exponer.

Porque no tenía obras,

yo me dedicaba a hacer cuadritos diminutos, ridículos,

y esto ya es otra cosa, esto ya...

Estos son enormes, ¿verdad? Sí.

Un cambiazo entre aquellos pequeñitos y estos, ¿no?

Sí, ha habido un cambio, sí. Eso será porque usted ha cambiado,

¿o no? ¿Quién? ¿Yo?

Si cambia la obra, cambia el autor.

Bueno, será al revés, ¿no? Bueno, y a usted, ¿qué le ha pasado?

¿Qué? ¿Ha estado enfermo? ¿Se le ha aparecido la virgen?

¿No piensa contestarme?

No sé, ¿qué quieres que te diga?

¿Cómo que qué he cambiado? Pues muchas cosas.

Pero ¿por qué me preguntas eso? Pero tú...

¿Tú eres imbécil? ¿Se ha vuelto loca o qué?

Corta, corta. Pero, oye, ¿has cortado?

Como eres idiota te iba a dar una primicia y ahora no te la doy.

¿Ah, sí? ¿Sabes que iba a dejar de pintar?

Esta etapa ya la he quemado, así son las cosas, ya ves.

¿Has cortado? No, nadie me ha dicho que corte.

Corta, Mariano, que esto es un cachondeo.

Oye, habrá que repetir. ¿Repetir? Te voy a dar ya ti...

(Música créditos)

Historia de nuestro cine - Pares y nones

06 feb 2021

Comedia sobre los efectos de los afectos y las relaciones impersonales en parejas de hecho, parejas que dejan de serlo, las que deberían ser y las que nunca debían haber sido.

Contenido disponible hasta el 14 de enero de 2022.

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