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Historia de nuestro cine - Coloquio: El mundo rural - ver ahora
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¿Qué tal? Buenas noches, de nuevo.

Bienvenidos a esta sesión doble de Historia de nuestro cine

en el Día Mundial del Medio Ambiente,

dedicamos el programa al mundo rural.

En "Las huellas borradas" asistíamos a la agonía de un pueblo

a punto de desaparecer bajo las aguas de un pantano.

Y para hablar de cómo el cine ha mostrado el mundo rural,

hemos invitado a Enrique Gabriel es director y coguionista

de la película que acabamos de ver.

¿Cómo estás?

Bueno, hacía poquito te veíamos aquí en el programa y has vuelto.

-Sí, ya es una costumbre... ¿Sí?que debemos continuar, sí.

Pues, nada, "encantaos" de que estés de nuevo aquí con nosotros,

con una película que me ha gustado especialmente.

Hablaremos, claro, de ella.

También saludamos a María Sánchez.

Es escritora, cordobesa, veterinaria,

autora del poemario "Cuaderno de campo"

y del ensayo "Tierra de mujeres".

¿Cómo estás? -Encantada de estar con vosotros.

Es la primera vez que nos acompañas. -Así es.

¿Imagino que te encanta el cine, por supuesto?

-Sí, y sigo el programa, así que muy ilusionada, la verdad.

Nosotros también de que nos acompañes.

Y por último damos la bienvenida

a una de nuestras colaboradoras habituales.

Crítica de cine, redactora jefa de la revista Cinemanía,

una enamorada del cine, en general, y del español, en particular,

sobre todo desde que estás en Historia de nuestro cine,

ya que nos hemos metido ahí en vena.

-Ha sido un máster estos últimos cinco años.

Claro, sí, un máster total.

Hablemos de...del campo,

de cómo la historia de nuestro cine ha retratado el mundo rural,

desde sus comienzos, ¿no? está en nuestra cinematografía.

-Totalmente. Está en el cine mudo ya.

Claro, es que forma parte de nuestra identidad colectiva como país, ¿no?

Hemos sido un país eminentemente rural

y cuando hemos dejado de serlo lo hemos hecho

de una manera muy brusca y muy traumática, ¿no?

Yo creo que el cine ha contado eso desde los orígenes ha contado eso

desde los orígenes hasta hoy.

Desde títulos como "La dolorosa" de Fructuós Gelabert de 1908,

pasando por "La aldea maldita" de los años 30,

por "Tierra sin pan", ¿no?

ese retrato tan tremendista que hace Buñuel de Las Hurdes,

que, por cierto, no gustó nada a Gregorio Marañón, ¿no?

porque, bueno, yo creo que tenía un poco de razón en mostrar

de esa manera tan cruda y tan engañosa Las Hurdes.

Pero, digamos, que, a lo largo de la historia,

ha ido cambiando la mirada sobre lo rural.

Por ejemplo, en la posguerra está "Surcos", ¿no?

Este título maravilloso, que cuenta un poco la inmigración.

En el desarrollismo, están las películas de Paco Martínez Soria,

que llega a la ciudad con la boina.

Luego el posfranquismo muestra lo rural

desde una mirada muy metafórica, ¿no?

Es un retrato de la historia reciente de España.

Películas como "El espíritu de la colmena"

o "La prima Angélica", por ejemplo,

y todo eso llegando hasta hoy.

O sea, que, sí, es que sería absurdo, ¿no?

que no estuviera presente en nuestro cine,

porque está presente en nuestra historia.

¿María, de dónde viene tu atracción por el mundo rural?

y que has plasmado en dos de tus libros.

-Bueno, mi atracción viene de que vengo del mundo rural,

tanto mi familia paterna como materna somos todos del mismo pueblo,

de la Sierra Norte de Sevilla.

Por un lado, mi familia materna son pequeños agricultores, aceituneros,

y mi familia paterna era el veterinario del pueblo, ¿no?

y yo soy veterinaria de campo y es mi trabajo.

En tonces, yo lo llamo

-como lo diría la escritora portuguesa Gabriela LLansol-

"mi narrativa invisible".

O sea, no estoy escribiendo

pero trabajando en el campo y viviendo allí

es donde sucede para mi también la literatura.

¿Crees que el cine español ha sabido retratar bien esa vida de campo?

Yo también soy de pueblo, de un pueblo pequeño de mil habitantes.

-A mi me da un poco de rabia esos retratos tan extremos

que nos llevamos a los medios rurales,

donde solo es posible la nostalgia, el recuerdo por una vida mejor

o "Las Hurdes," "Los santos inocentes", ¿no?

donde solo es posible el asesinato, la traición, el hambre, la miseria.

Creo que hay que salirse un poco también de esa postal...

tan simple y plana, ¿no?

porque hay multitud de vida y de historias,

y todos, a fin de cuentas, venimos de ahí.

-Creo que todos los dramas y las pasiones

y las contradicciones que pueden confluir en una gran metrópoli,

se deben, seguramente, también dar en las pequeñas ciudades

y en los pequeños pueblos de campo.

Yo te oí hablar hace un momento que decías que tú y tus padres,

tus abuelos todos son del mismo pueblo.

Yo recuerdo eso con muchísima envidia,

porque en mi caso es totalmente lo contrario,

donde seis o siete generaciones nadie ha nacido y muerto

y vivido en el mismo sitio.

Entonces, siempre he tenido mucha atracción por esa cosa

que, aparentemente, es tan veraz, tan de pertenencia,

que es lo que me falta a mi.

En los últimos años,

¿crees que se ha vuelto a hablar en el cine de lo rural?

En los últimos años, yo he notado que hay muchas películas

dirigidas por.... además primeras películas, ¿no?

dirigidas por directores noveles, casi todas de mujeres,

en las que hay una vuelta al pueblo, que es una búsqueda de la raíz,

es una búsqueda de la identidad.

Estoy pensando, por ejemplo, en "Con el viento" de Meritxell Colell.

En proyectos de la Pompeu Fabra de final de Grado,

que han tenido cierta transcendencia; por ejemplo, "Ojos negros",

o "Les Perseides",

y, bueno, por su puesto, también "Lo que arde", ¿no?

que ha sido un ejemplo reciente de este tipo de cine,

que, además, ha tenido muy buena acogida en esos entornos rurales,

sobre todo en Galicia.

Esa vuelta a las raíces, al origen

es lo que vive el protagonista de la película que acabamos de ver,

"Las huellas borradas".

La estrenaste en 1999.

¿Por qué querías contar esta historia?

Esta historia que habla de la identidad, del exilio, también,

y de esa búsqueda de los orígenes, de las raíces

de reencontrarse con uno mismo, ¿no?

-Me inspiró mucho un cuento corto que había escrito mi madre,

la escritora Lucie Lipschutz.

Y ese cuento le había sido inspirado a ella por una amigo muy querido,

que era de un pueblo de la cuenca de Riaño,

de un pequeño pueblito, de Pedrosa del Rey, creo recordar.

Había contado cómo en las vísperas de la inundación,

de la anegación de todos esos pueblos,

una vez digerido el dolor de la ruptura,

de la injusticia de perder todo,

lo que primaba eran los roces, las ambiciones

y las pequeñas rencillas entre la gente, ¿no?

y cómo que el alma del pueblo pues había sido anegada

antes mismo de que existiera el pantano, ¿no?

Esa historia que le contaba aquél amigo a mi madre

le inspiró ese cuento.

Y ese cuento cuando lo leí,

le dije a mi madre aquí hay una película.

-Sabéis a cómo les tasaron en "Bozullo"

una parcela igual que la mía, a más del doble.

-¡Que nos han "timao"!

Y a ti, ¿cuánto te han dado por la chopera?

-Lo mismo que a ti por tu monte, una mierda.

-Le di el guion a mi madre y le dije: mira la película

que quiero hacer de tu cuento.

Mi madre poco menos que me lo tiró a la cara

y dice has masacrado mi cuento, esto es una....

un terrible acto de falta de respeto hacia tu madre,

yo voy a escribir el guion.

Entonces, ella escribió la segunda versión del guion,

y yo le dije: tu no tienes ni idea de escribir un guion,

no sabes absoluta.... esto es infilmable.

Entonces, así, peleándonos y amigándonos un poquitito

empezamos a escribir a cuatro manos,

y la verdad es que nos entendimos muy muy bien.

La prueba está que repetimos en dos o tres ocasiones más.

¿Cómo ves el retrato que hace Enrique

de esos sentimientos de los que habla

y también de ese entorno rural,

que tiene un gran protagonismo en esta historia?

-A mi me parece muy acertado lo que hace Enrique

de que el agua alcanza a todos por igual.

Da igual que tengas dinero, que sea el campesino,

que sean las hermanas, que siempre han vivido juntas y solas,

que tenga una casa grande, ¿no?

o el tema también del regadío de las hectáreas.

El agua los va a alcanzar a todos por igual

y va a ser un peso enorme para esos muertecitos que se quedan,

que la familias deciden que se queden en los cementerios.

Porque, recordemos, que esta es la historia de nuestro país,

de muchísimos pueblos que tuvieron...

tuvo la gente que irse de su pueblo, a la fuerza.

Y el peso del agua, para mi, en la película

con todas las imágenes es fundamental.

El poso también que deja esta película, ¿no?

Trata temas de mucho calado.

Habla del amor, de la felicidad, del futuro, del pasado, de la muerte.

-Sí. Yo creo que eso es

lo que a mi más me ha gustado de la película, los diálogos, ¿no?

Y yo creo que el drama ya que el personaje sea un poeta,

y, claro, ahí yo me imagino que eso os dio vía libre

para introducir de reflexiones de calado filosófico,

incluso poético, ¿no?

-Escribías unos versos muy bonitos.

-Todos escribimos versos muy bonitos alguna vez.

Hay muchos lugares a los que mirar en esta película, ¿no?

porque son muchas historias cada una tiene su interés.

¿Cuál es la que a ti te llega especialmente de todas?

-A mi me llega, especialmente, cuando están plantando los abedules,

ese diálogo.

-Los antiguos lo plantaban delante de sus casas,

para alejar la desgracia y tener larga vida.

-Y la relación de las dos hermanas,

que representa muy bien dos épocas en dos mujeres,

y cómo la llegada del agua hace que todos se replanten la vida

y estén todos al mismo nivel.

Tu decías, en su momento,

que Federico Luppi y Héctor Alterio eran el alma del proyecto,

que ellos incluso te dieron todavía más de lo que podías imaginar, ¿no?

-Federico no era...

No habíamos pensado en él al principio,

surgió la idea porque los productores Luca Vaquero y Tomás Cimadevilla,

lo propusieron y a mi me gustó la idea,

pero me chocaba un poquito porque yo había pensado más en un...

que lo interpretara un actor español, ¿no?

y le mandaron el guion a Federico

y a la semana me acuerdo que entró un fax en la oficina,

maravillado porque le había fascinado en guion

y que, por favor, contáramos con él.

Con Héctor, sí, hay una muy antigua amistad entre nuestras familias;

mi padre y Héctor y mi madre tienen una amistad desde los años 50

en el teatro en Argentina,

y se incorporó como algo, curiosamente,

muy natural y muy adaptado a una España profunda,

protagonizada por dos argentinos.

Asunción Balaguer cómo está.

-Estaba maravillosa y el dúo ese con Mariví Bilbao,

que es otra actriz que me encanta, es que no puede funcionar mejor, ¿no?

- Es que estoy muy solita. -Hay que nos da frío.

-Nos mueve mi mamá y mi Tano.

-Fue todo muy divertido.

Con Mariví Bilbao era todo muy divertido,

porque era un personaje....

encendía, ahí, su Ducado,

en fin, se quejaba de todo lo que se movía y todo

y Asunción que era...

que era un caramelo de dulzura y de bondad y de... de gracia.

Y hablemos también de la fotografía,

de cómo está retratado ese mundo rural en la película.

-La fotografía excelente de mi maestro Raúl Pérez Cubero.

Esta creo que fue la tercera película que yo hice con Raúl Pérez Cubero,

mis tres primeras películas las iluminó Raúl,

Quería lograr algo que no era material, ¿no?

es como cuando....

Me inspiraba los cuentos de Chéjov por ejemplo,

recordar esas historias que pasan en el campo ruso, ¿no?

Ese fue el alma que entre todos intentamos bordar.

Hablemos del alma de la película que veremos a continuación "Brumal",

estrenada en 1988

y es la primera y única película de Cristina Andreu.

¿Por qué? ¿Qué paso ahí?

¿Por qué no volvió a rodar? ¿Cómo nace también esta historia?

-Pues veníamos hablando

que es otro ejemplo más de otra película maravillosa,

que no tiene continuidad luego en la carrera del director,¿no?

que cuantas llevamos así en Historias de nuestro cine,

que descubrimos

y decimos: cómo puede ser que no la hayamos conocido antes, ¿no?

Cristina Andreu es la presidenta CIMA, hoy en día,

de la asociación de mujeres cineastas.

Lo que pasó es que no se estrenó comercialmente;

se estrenó en España en muchos sitios en proyecciones en festivales,

pero no en salas comerciales.

A pesar de lo cual, Cristina Andreu fue nominada mejor dirección Novel,

una cosa extraña porque tienes que haber pasado por salas,

Pero, bueno.

Yo creo que muy merecida.

-Los distribuidores han decidido que mi película no se pueda ver, ¿no?

porque no les ha gustado, les parece que es poco comercial.

Los derechos los tiene televisión,

la pasarán por televisión

y la verá, aunque la pongan a las tres de la mañana,

supongo que la verá mucha gente.

-Es uno de los pocos ejemplos de película de género,

dirigida por una mujer en España

y que, además, tiene muchos elementos cinematográficamente hablando,

muchos elementos a destacar, ¿no?

No quiero extenderme.

Pero, por ejemplo, el uso que hace de las elipsis

o el uso de la corriente de pensamiento del personaje,

de Paola Dominguín, ¿no?

yo creo que tiene muchos, muchos elementos

como para que hubiese pasado de película maldita como fue

a película de culto, por lo menos.

-El altillo se había convertido en un arcón de recuerdos.

El desván en el que se amontonan objeto mágicos y entrañables.

Hablemos, porque esta película está basada en un cuento,

que tu has leído, bueno, que habéis leído,

¿hay mucha diferencia entre el cuento y la película?

porque es verdad que "Brumal" te deja incógnitas.

-Te deja vislumbrar un poco más el cuento...

¿Leíste primero el cuento y luego viste la película?

-Vi primero la película.

Porque a mi me ha pasado como Andrea, o sea, aluciné cuando vi "Brumal,

porque tengo la misma edad que la película,

y me parece....

O sea, dirigida por una directora, súperactual.

El comienzo, ya lo verán los espectadores,

el comienzo de la película de esa niña que va del pueblo a la ciudad

y dice: la diferencia estaba en mi.

Ese ya borrado de la identidad de los orígenes, de las palabras,

de los juegos, de tus señas, ¿no? de tus raíces,

que tanto hablamos ahora, con el tema de la despoblación.

La verdad es que me sorprendió muchísimo.

-La diferencia estaba en mi.

Y si quería librarme de futuras afrentas,

debería esforzarme por aprender el código de aquel mundo.

-Creo que fue una película que está repartida...

Tiene dos tercios, diría, más convencionales en el relato,

muy hermoso, muy bucólico,

muy profundo en el cuestionamiento del individuo,

de la mujer en esa situación,

pero que nos lleva, obviamente, que tiene un aurea de misterio,

que nos lleva hasta ese tercer tercio que es....Otra película.

sí, prácticamente otra película.

Yo ceo que la película, ahí, crece, crece mucho

y tiene... un encanto muy particular,

Es un cine de autor.

Es realmente lamentable que Cristina no haya seguido rodando,

sus razones tendrá, pero nunca es tarde.

Creo que debería seguir.

-Es una lectura para mi muy psicoanalítica de "Brumal".

Digamos que es la historia de una niña a la que la madre la...

le dibuja un camino, ¿no? una vida.

Cuando la madre muere esta niña, Adriana, tiene que reconstruirse,

y para hacer eso tiene que pasar por Brumal, ¿no? por sus orígenes,

por el pueblo del que la madre la ha arrancado

y la ha llevado a la ciudad

y la ha obligado a estudiar hasta una carrera determinada, ¿no?

Hablamos de que es una película de género,

de que es una película que tiene esa lectura,

o sea hay un montón de capas, ¿no?

Yo creo que eso también la hace muy especial.

-A mi hay una imagen superpoética de la película que me encanta que es

Paola, volviendo a la tierra del macetero.

Estoy en la ciudad pero sigo aferrada a la tierra,

aunque sea la tierra del tiesto de la maceta, ¿no?

y sintiéndose parte de la tierra,

que lo hace desde pequeñita en la película, ¿no?

¿Y cómo es la atmósfera que transmite "Brumal"?

Ese pueblo misterioso, con esos vecinos,

que imitan de una manera ese frío

que nos trasmite también la película, ¿no?

Un lugar un poco inhóspito.

-Sin duda. No es un lugar al cual a priori, uno quisiera regresar.

A pesar de eso, sí, creo que es una película sobre algo,

que a mi me interesa muchísimo

y que creo que está muy bien retratado,

y es el tema de la pertenencia, del deseo de pertenencia,

de la necesidad de pertenecer a algo, a lo que fuera.

-Aunque pueda parecer extraño,

tengo la sensación de que yo fui feliz aquí.

-Estoy totalmente de acuerdo contigo Enrique,

con lo que dices de la película de lapertenencia.

Ella tiene, como se verá, éxito en su carrera,

tiene un piso precioso, es una chica afortunada

y decide volver a... Brumal.

A ese lugar que como entorno rural ¿qué te parece?

-Me pare un pueblo vacío.

Lo que a mi me gusta mucho de esta película es

el toque fantástico que le mete al pueblo, ¿no?

Con esos habitantes que no hablan,

y que, de repente, mira la protagonista a la ventana

y pasan de dos o tres a la multitud, ¿no?

Un pueblo que aparece una pelota, que no hay ningún niño,

parece que no hay vida,

y cuando está en la ventana está todo el pueblo en la plaza, ¿no?

pendiente de ella, ¿no?

Ya por último, hablemos del reparto, con Lucía Bosé.

- Lucia Bosé era la primera opción que tenía Cristina Andreu,

y, de hecho, Lucia Bosé fue la que le dijo: oye,

porque no citas a mi hija, de mi hija en la ficción, ¿no?

-Yo creo que a nivel relación a mi me ayuda,

es decir, que yo a mi madre la veo como mi madre, eso está muy bien.

Entonces, hay reacciones sobre todo en una escena

que es bastante fuerte que tenemos en la que...

en la que me da.

-Deja ese anillo. No quiero ni verlo.

-Curiosamente, el papel de Coronado...

Uno de sus primeros papeles. Exactamente.

Y era pareja de Dominguín en ese momento,

o sea que todo era muy familiar.

Ese papel lo iba a hacer Antonio Banderas,

que era muy amigo de Cristina Andreu en ese momento,

pero se cruzó el rodaje de

"Mujeres al borde de un ataque de nervios",

entonces en la última semana tuvieron que cambiar;

Coronado iba a hacer el papel del editor,

lo metieron a hacer de cura, y metieron a otro actor,

o sea una carambola total.

A mi la verdad es que me encanta Coronado en ese papel de cura,

me parece que le da ya otro toque más bizarro, ¿no?

a ese último tercio de la película.

Lo vamos a dejar aquí.

Es verdad, que "Brumal" ya

si seguimos hablando de esta película,

vamos a desvelar demasiado

y creo que a los espectadores con lo que les hemos contado,

seguro que tienen ganas de disfrutarla.

Muchísimas gracias por haber estado con nosotros.

Nos dirigimos ahora a Brumal,

una aldea remota, extraña y prácticamente deshabitada,

y con un tiempo infernal.

Un lugar misterioso

en el que transcurre parte del retrato intimista

que Cristina Andreu rodó a finales de los 80.

Nos vemos la semana que viene. Adiós.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: El mundo rural

05 jun 2020

Elena S. Sánchez charla, sobre las películas que emitimos "Las huellas borradas" (1999) y "Brumal" (1988), con Enrique Gabriel, María Sánchez y nuestra colaboradora Andrea Gutiérrez. 

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