www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5763278
Historia de nuestro cine - Coloquio: Sagas (Los Forqué) - ver ahora
Transcripción completa

(Ruido de rollo de película en el proyector)

Hola, buenas noches. Bienvenidos a Historia de nuestro cine.

Mañana se celebrará en Madrid

la XXVI edición de los Premios Forqué,

que conceden los productores españoles.

Esta noche dedicamos el programa a José María Forqué,

el cineasta que da nombre a estos galardones

y a su sucesora artística,

una de las grandes actrices del cine español

de las últimas décadas, Verónica Forqué.

Ella es la protagonista de Amor propio,

que acabamos de ver.

Tras el coloquio, recuperaremos La noche y el alba,

un interesante título dirigido por su padre,

que no se encuentra entre sus obras más conocidas.

Saludamos a Verónica Forqué. Bienvenida, ¿cómo estás?

Muy bien, Elena.

Muy contenta de estar con estos chicos tan guapos y contigo

hablando de mi papá... ¡Qué más quiero!

¡Y de ti! Y de tu trabajo.

Gracias por acompañarnos.

También está con nosotros

otro de los protagonistas de Amor propio, Antonio Valero.

¿Cómo estás? Estupendamente, y, además,

muy contento de volver a ver a Verónica,

que hacía muchísimo que no la veía.

Es una persona a la que conozco de hace muchos años

y que aprecio profundamente desde hace mucho tiempo.

-Gracias, Antonio.

Pues muchas gracias también por acompañarnos

y, por último, damos la bienvenida a Carlos Heredero,

director de la revista Caimán, Cuadernos de Cine,

crítico cinematográfico y colaborador habitual nuestro.

¿Cómo estás? Buenas noches, Elena.

Muy bien, muy feliz.

Hemos hablado mucho de los Forqué en el programa.

Muy feliz de estar aquí tan bien acompañado.

-Carlos, es la primera vez que te veo en persona, ¿no?

-No es la primera vez, pero no mucho.

-Los críticos y los actores no hacen mucha vida.

Me hace mucha gracia verte tan guapo, tan elegante...

tan intelectual.

Vamos a empezar por el principio. ¿Cómo comienza tu vocación?

¿Cómo decides que lo tuyo es la interpretación?

Tengo entendido que tú querías ser sevillana y enfermera.

Era muy coherente. Tenía sentido. Enfermera, por la cosa vocacional,

que sigo teniendo, de ayudar a los demás,

pero también quería ser actriz; de ahí, sevillana,

y eso ganó el faralae.

Cuéntame... Mi padre no quería,

de ninguna manera, que fuera actriz.

Como cualquier padre normal.

'Mi hija tan mona... de actriz, en los 70... un poco putanga...'

O sea... y además la hija le salió rebelde.

En la Escuela de Arte Dramático, donde conocí a Antonio,

con Elvira Sanz,

nuestra querida profesora de expresión corporal,

hicimos un show de fin de curso,

y salíamos los alumnos, muy jovencitos,

con 17 o 18 años,

a expresarnos corporalmente...

y yo me quitaba la camiseta, con el pecho al aire,

y mi padre estaba ahí con mi madre y se quedó horrorizado.

Y ya me cogió y me dijo:

"¿Tú qué quieres, ser actriz o un putón verbenero?"

Y todavía no se había muerto Franco, estaba a punto.

Y ¿cómo le convenciste? No tuve que convencerle,

yo ya estaba en la Escuela.

Yo dije: "Quiero ser actriz".

Cuando vio que sí, y me vio en el escenario,

yo creo que dijo: "Mi hija se puede ganar la vida con esto".

Como vemos los que somos de esto, en cuanto sale alguien,

aunque no hable, dices 'sí, este se puede ganar la vida'.

Desde entonces,

todos los personajes de mujer me los encasquetaba.

¿Cómo era trabajar con tu padre?

Yo daría algo...

siempre lo digo en las entrevistas, cuando sale mi papi,

por poder hacer ahora algo con él.

Y decirle: "Papi, ¿te ha gustado? ¿Hacemos otra?

¿De verdad te ha gustado?"

Porque yo era muy rebelde, lo sigo siendo,

pero era muy...

y, encima, trabajar con tu padre, con 21 o 22 años,...

Me decía: "Muy bien, Verito, ven para acá, Verito".

Y, claro, me jodía que me llamase Verito.

"Y ahora te sientas". Y yo le decía: "Pues ahora no me viene bien".

Era muy pesada. Muy pesada.

Siempre le pido perdón, papá, perdóname por haber sido tan pesada.

Y daría algo por ser tan buena y tan cariñosa y animarlo y...

no ser tan crítica con él.

Era muy crítica, como mi madre.

-Verónica es mi hija y, pues, la conozco desde hace bastante tiempo.

Y juntos hemos hecho... y hemos jugado muchas veces.

Y hemos tenido grandes fricciones haciendo sus personajes,

pero me siento muy cómodo con ella,

porque creo que tiene un gran talento de actriz.

Carlos, hablemos de José María Forqué.

¿Qué ha supuesto en el cine español?

Bueno... es uno de los nombres importantísimos,

al menos, de los años 50, 60 y 70.

Y todavía siguió rodando en los 80.

Es una de las figuras importantes,

que, además, no provienen de la Escuela de Cine,

porque él no pasó por ella.

Llega al cine a través del escalafón, de buscarse la vida,

en el mejor sentido de la palabra.

-Hacía documentales sobre las tierras devastadas...

de la guerra.

-Efectivamente; y su primer gran éxito,

ganando el Oso de Plata en el Festival de Berlín,

supuso un importante aldabonazo para la historia del cine español,

con Amanecer en puerta oscura.

Luego, en los años 50, 60 y 70,

Forqué es una de las primerísimas figuras

de la industria del cine español

y uno de los directores más sólidos y más interesantes,

que, además, ha trabajado con una gran parte

de la nómina más destacada del cine español.

Vamos a hablar de la película que acabamos de ver.

Amor propio, estrenada en 1994, dirigida por Mario Camus.

Es la primera y única vez que trabajaste con Mario Camus.

¿Cómo recuerdas el trabajo con Camus y esta película,

en la que estás en cada plano, porque eres la protagonista?

Fíjate, esto fue todo en el norte, por su tierra,

Él no te saca de allí.

Unos cocidos montañeses... que nos preparaba.

¡Tiene una casa tan bonita!

Y rodamos mucho en su casa.

Lo adoro a Mario.

¡Qué persona más elegante, más dulce, más listo...!

¡Cómo le gusta lo que hace!

¡Qué claro lo tiene! Pum, pum; como mi padre.

'La cámara allí, ponte ahí, ...!

A las cinco de la tarde se había acabado de rodar.

Tú tienes una buena experiencia con Mario Camus.

Yo con Mario he trabajado...

Es el director con el que más he trabajado.

Empecé con La forja de un rebelde,

y habré hecho cinco o seis películas y...

-¡Qué bonita La forja de un rebelde!

-Somos amigos, somos amigos,... -¿Cómo está él ahora?

-Pues está muy bien. Suelo hablar...

Sí, está arriba, en el norte. En Santander.

¿Cómo lo recuerdas como director?

Ya ha hecho un esbozo absolutamente extraordinario

sobre lo claro, conciso, ... cómo domina el espacio,

tiene claro a los actores...

Es el...

Yo todavía nunca le he visto al lado de un combo,

creo que en sus películas no existe el combo.

Él se pone al lado de la cámara, y dice 'acción' y 'corten'.

Eso es algo absolutamente inaudito.

-Decía 'rodar' y se rodaba, Carlos.

-Además, es escritor.

Es amigo de grandes escritores.

No lo sé; yo le... creo que es uno de los grandes del cine español.

-Sin duda. -Sin duda.

-Nunca pienso en mí como un sociólogo,

ni como alguien que tiene que hacer una declaración de principios

antes de hacer cualquier película.

Me limito a contar historias y eso es todo.

¿En qué momento de su carrera llega esta película?

Porque es verdad que tampoco es de sus títulos más conocidos.

Es una película del 94

y es una época muy curiosa en la etapa de Mario Camus.

Es una época muy social.

Es una de esas películas, a partir de La forja de un rebelde,

Adosados, Sombras en una batalla, bueno...

Todo ese tipo de películas es un Mario Camus muy norteño

con temas donde está muy presente su reflexión moral,

su reflexión ética sobre los valores de esta sociedad.

En Amor propio habla, evidentemente, de eso también.

Es esa época de madurez y de independencia de él,

cuando ya solo realmente hacía lo que a él le interesaba

y las historias que él piensa que merece la pena contar.

Un poco a espaldas, por fortuna,

de muchas otras cosas que se hacían en el cine español.

Siguió su camino en solitario.

En esa época, Mario Camus es casi un francotirador,

haciendo películas muy poco habituales

para el cine español de los años 90.

Antes, en la presentación,

Javier Ocaña hablaba del momento en que haces esta película, Verónica.

La rodáis en el 93. ¿Cómo recuerdas aquellos años?

Porque eran unos años de muchísimo trabajo.

Sí, bueno, bien. Eso. Muy poco tiempo para mí.

Lo contrario de ahora.

Lo opuesto. Momentos de la vida.

Un momento muy precioso.

Con el padre de mi hija, con mi niña chiquitina,

estábamos en Santander, me llevé a mi niña...

Fueron los Goya y yo estaba nominada por Kika, pero no podía venir,

porque teníamos rodaje.

Mario decía: "Vamos a hacer una comedia".

Y yo le preguntaba si estaba seguro, porque yo no lo veía...

'Verónica, créeme, es una comedia, estilo inglés,...'

Digo: "Hombre, no es un dramón, no es una tragedia..."

Y, como él hacía cosas tan diferentes,

esto le parecía muy comedia.

Y era muy gracioso; y, al final no es una comedia.

Antonio dijo en su momento que era una comedia estilo Camus.

-Es una buena definición. -Me encanta.

-Bueno, son temas de personalidad.

También el humor de Cantabria no es el mismo que tenemos los valencianos.

Por ejemplo. -No es el mismo.

-Muy escatológico y aaahhh...

Y ellos, no. Es una cosa que tienes que estar concentrado

para pillar por dónde está el chiste, pero está.

-¿Por qué ha venido a verme?

-Porque lo mismo que Simón le engañaba a usted conmigo,

podía engañarme a mí con otra.

-Y yo, que no sabía lo suyo, iba a saber lo de esa otra.

Hablemos del caso en que está inspirada esta película.

Es un caso real, la historia del mayor desfalco de la banca.

Está inspirada en un caso real, pero ficcionada libremente

y llevada al territorio al que le interesaba llevarlo.

-Yo creo que es verdad lo que contaba ahora Antonio.

No es... Es una comedia seca.

Es circunspecta.

Pero es verdad que con un soterrado sentido del humor

en algunas situaciones que funcionan muy bien.

Creo que ellos dos le pillan muy bien el truco.

-Me parece que no estás dispuesto a decir dónde tienes guardado el dinero.

-Tengo un aspecto horrible, ¿verdad?

En este reparto están dos actores

con los que has compartido grandes momentos,

que son Tito Valverde y Antonio Resines.

Antonio hacía de mi hermano, un hermano vago que tengo,

que sale con el abrigo por los hombros.

-Bastante crápula. -Muy crápula.

Y Tito Valverde, que es un sol, que yo le quiero muchísimo.

Y a Antonio, ¡para qué te voy a contar!

Vamos a hablar de la película que veremos a continuación.

La noche y el alba, de José María Forqué.

Estrenada en 1958.

Usted la maltrataba. Ella le tenía miedo.

-No, no, no. -Mi nombre no puede aparecer

envuelto en este asunto.

-Aparecerá.

Este es uno de esos títulos

que no es conocido para el gran público,

pero que es interesante de recuperar;

para eso está Historia de nuestro cine.

Ha pasado con más títulos de Forqué.

A mí me parece extraordinariamente interesante.

En particular, es la película que más me gusta,

de José María Forqué.

La tengo... -¿Y quién sale?

-Tengo un enorme interés por esa película.

Que tiene una gestación peculiar.

Parte de un argumento de Alfonso Paso y de Mariano Ozores,

pero el guion es de Alfonso Sastre y de José María Forqué.

Es, en principio, una mezcla explosiva.

Nunca ha quedado del todo claro qué era lo que venía del argumento,

sobre el que trabajan Sastre y Forqué.

-Me encanta esta historia.

Tiene toda la pinta

de que Sastre y Forqué se llevaron esa historia

a un terreno muy particular.

Es una historia extraordinariamente interesante,

con ribetes de cine negro,

con un trasfondo político,

con una cierta impregnación existencialista...

-Era un intento... no sé si aquel era el primer intento en España

de estudiar la incomprensión,

la falta de comunicación de los seres humanos.

-Sobre todo, con una apuesta muy particular por algo que, en 1958,

era bastante incómodo para el régimen.

Era la reconciliación nacional.

Esa reconciliación entre el personaje que viene del franquismo

y el personaje republicano,

que ha pasado por los campos de concentración,

en Francia,

el personaje que interpreta Paco Rabal.

Él decía que era su primera película política.

Claro, por el trasfondo político que tiene.

Hay una circunstancia maravillosa de esos azares que pasan en el cine

y es que, cuando se estaba rodando una secuencia,

en la fábrica, explotó una bomba de la Guerra Civil.

-Me dijeron que en el mismo sitio donde habíamos rodado,

cuando fuimos a rodar, que había explotado una granada.

De la guerra. Que había allí.

Se había hecho un fuego y explotó,

y no sé si mató a alguien.

Además de todos esos temas, ¿qué presenta Forqué en este título?

Está de una manera muy acusada la lucha de clases.

Vienen de dos mundos completamente distintos.

Uno es un empresario,

en una posición social muy poderosa,

y el otro es un fotógrafo de bodas y bautizos,

muy humilde,

que se tiene que ganar la vida como puede,

y que es víctima de una determinada circunstancia.

Y está la injusticia, está esa diferente posición social,

y está esa relación entre los poderosos y los humildes.

Es muy interesante que el personaje de Paco Rabal,

un actor de militancia comunista,

interpretara ese personaje.

Y es muy curioso que su antagonista fuera Antonio, un galán,

que era portugués

y que había interpretado a Cristóbal Colón

en Alba de América.

¿Tu padre te contaba muchas cosas? ¡Qué va!

Me encanta hablar con Carlos, porque estas historias...

Tenemos que quedar tú y yo.

Que me gusta. No hablaba mucho.

En casa no se habla...

¿Tú hablas del teatro con tu niña?

-No, no. Es que no me sigue.

A mí no me sigue. -De la tele, el 1, 2, 3...

De cosas. Tampoco de política. No se hablaba en esa España.

Cuando éramos pequeños, ¿en tu casa se hablaba de política?

Si no eras rojo, no se hablaba.

De Franco... no sé.

Venía mi padre cabreado: "Jo, la censura;

me han quitado dos frases. Tontería; no puedo más".

Mi madre: "José, bueno, qué vas a hacer. No pasa nada"

"¿Cómo que no pasa nada? ¡Qué estupidez! ¡Son unos cretinos!"

Se indignaba.

Pero ya está.

Esa era toda la política que había a la hora de comer.

Carlos decía

que su película preferida de Forqué es La noche y el alba,

que vamos a ver ahora.

¿Con cuál os quedaríais vosotros?

Atraco a las tres.

Me parece una película absolutamente extraordinaria.

-Yo me quedo con una parte más perversa

que tuvo mi padre en los 70, cuando ya no era tan joven,

pero era muy guapo. Mi padre era muy guapo.

Llevaba sus patillas en los 70...

Se fue a Venezuela e hizo varias películas

no con mucha fortuna, porque le engañaban mucho,

porque él era muy bueno y le engañaban.

Los socios capitalistas le engañaban.

Al final, tenía que hacerlas él solo con bancos de aquí, con deudas,...

la vida del productor de antes.

-¿Y la película? -No es nada, mamá, solo un juego.

Recuperamos La noche y el alba,

que en su momento no fue bien recibida...

Las críticas no fueron malas. Tampoco entusiastas.

Pero fue un fracaso comercial,

quizá porque la gente no esperaba ese trasfondo

entre existencialista, político y muy dramático

de lo que, en principio, prometía ser simplemente una intriga criminal.

-En aquel momento no se entendió la película,

creo que afortunadamente para nosotros.

Aunque tuvo bastantes cortes de censura.

No tuvo absolutamente ningún éxito.

Con lo cual, me reafirmo en que no se entendió.

Y creo que se ha entendido muchos años después.

¿Qué sientes que el mundo del cine ha sabido reconocer a tu padre?

Y tanto. Más de muerto, como pasa siempre, más de muerto.

De vivo, tuvo una época muy de luchador de los éxitos,

hasta que llegaron los 70 y ya dejaron de llamarlo.

Creó su productora, Orfeo, que, con dos cojones,

para poder hacer películas.

Ahí fue cuando comenzó la etapa de los créditos.

Pero el tío salió adelante.

Era aragonés, y, cuando se murió, dejó a mi madre muy bien,

porque vendió un montón de películas a unos franceses,

durante veinte años, al kilo.

De hecho, se murió con 73 años, el pobre,...

no tenía que haberse muerto tan joven,

porque ya vio que lo del cine se había acabado.

Se murió. Se puso malito y en un año se nos fue.

Lo vamos a dejar aquí,

para que los espectadores la descubran

y no sé si quieres decir algo más.

Gracias. Gracias. Gracias, Carlos; gracias, Antonio.

Tenemos que hacer teatro. -Tenemos.

-Me haría mucha ilusión. Gracias, de verdad.

Ha sido un gustazo teneros a los tres hoy aquí.

Gracias, Elena.

Tiempo ya para descubrir La noche y el alba,

una película dirigida por José María Forqué,

incomprendida en su momento, finales de los 50,

y cuya historia ofrece una mezcla interesante

de intriga policial y documento social.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Coloquio: Sagas (Los Forqué)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Historia de nuestro cine - Coloquio: Sagas (Los Forqué)

15 ene 2021

Elena S. Sánchez charla con Verónica Forqué , Antonio Valero y Carlos F. Heredero sobre las películas "Amor propio" (1994) y "La Noche y el alba" (1958).

ver más sobre "Historia de nuestro cine - Coloquio: Sagas (Los Forqué)" ver menos sobre "Historia de nuestro cine - Coloquio: Sagas (Los Forqué)"
Programas completos (15)
Clips

Los últimos 1.255 programas de Historia de nuestro cine

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos