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Para todos los públicos Hacer de comer - Pollo relleno y cordero asado - ver ahora
Transcripción completa

No os lo podéis perder, e ir a comprar su disco.

(Música)

¿No? ¿Cómo lo ves?

¿Entonces tú lo invitarías a tu restaurante?

Si quieres currártelo invítalo a mi restaurante.

A tu restaurante. Eso es un grandísimo regalo.

Pero invitarlo significa que pago yo.

Podemos hacer un apaño. Venga.

Depende cómo te portes hoy.

¿Y qué tenemos para hoy? Hoy no es fácil, ¿eh?

Buenos días a todos. Día del padre. Día especial.

Y haremos un pollo relleno muy diferente.

Y para hacer un menú tan especial tendremos

a Pepe Rodríguez, un gran padre y un gran chef.

Tenemos tres pollos para enseñaros la diferencia.

En casa podéis elegir.

Tenemos un pollo industrial al uso que encontramos

en cualquier lineal de supermercado.

Ha sido alimentado con pienso y de manera intensiva.

Tenemos el pollo de corral que lo vais a diferenciar

fácilmente porque se alimenta de maíz.

Y veis un poco el color amarillento.

Y tenemos el pollo ecológico.

Ha sido alimentado con productos no químicos

y vive en libertad.

Pero nosotros, porque es mucho más sencillo encontrarlo,

vamos a hacerlo con un pollo mucho más estándar.

Ese te lo llevas ya y vamos a explicar un poco

qué vamos a hacer con él.

Bueno, marinada. Súper importante la marinada.

Buscamos jugosidad. Pero...

¡Pero bueno! ¿Pero este también está aquí?

Está aquí.

Estoy ayudando a Dani. Necesita mi ayuda.

Creía que esta era una cocina seria.

¿Cómo estás? Oye, estáis empanados.

¿Quién se ha dejado las llaves puestas?

Yo creo que ha sido Daniel. ¿Daniel?

Un abrazo, Pepe. Antonio.

¿Cómo estamos, hombre?

Me alegra verte. Gracias por invitarme.

Os traigo una joyita de estas que nos gustan.

Para que tomemos un vinito.

Pero vas a currar también. ¿Currar también?

Sí. ¿No te vale con este pinche?

¿Necesitas otro más?

Ese pinche es regularcito, ¿eh?

Yo encantado, de verdad. Os echo una mano, venga.

¿Qué hacéis con la botella? La pongo aquí.

Y ahora te paso yo, Dani...

En la nevera, que esté fresquita.

Nadie se libra. Aquí todos curran.

No tengo yo bastante contigo y con Dani.

¿Y qué vais a hacer? Primero lavarnos la manos.

Eso es lo primero. Te gusta, ¿eh?

Ojo, vamos a hacer un pollo industrial.

Pero tenemos también el ecológico,

que es el que bien come.

O sea, manitas de cerdo, callos.

Como soy yo, ecológico. Claro.

¿Me lavo las manos también?

Venga, tírale. Ya está.

Bueno, Pepe, ¿cómo estamos? ¿Un pollo asado vamos a hacer?

Estaba contando, y yo creo que es súper interesante,

que ese tipo de pollo muchas veces tenemos

el problema de la pechuga,

siempre se nos queda seca. Claro.

¿Qué hacer para que no se nos quede seca?

Marinarlo 12 horas antes

con un poquito de agua, sal, miel,

perejil, pimienta, laurel,

ralladura de limón y zumo de limón.

Y romero y tomillo que nos va a ir Antonio

a la huerta a por él. Ahora mismo.

¿Eso qué es, como si fuese una salmuera?

Es una salmuera, totalmente una salmuera líquida

donde lo que buscamos es que el pollo se hidrate.

Claro. ¿Quieres que te acerque las cositas?

Sí, tírale. ¿Vas a meter todo ahí?

Sí, todo, todo. No toda la sal.

Sí, sí.

Y la miel, aquí todo. Ralladura de limón.

Qué bien. Diferentes tipos de pimienta.

Y valdría para cualquier carne. Valdría.

Yo meto las perdices de Toledo y también se me pondrían...

Sí, y le vendrían muy bien

porque tienen ese punto de sequedad, ¿no?

¿Y esto coge el punto de sal? Coge el punto de sal,

lo marina y luego le mete agua.

Ah, claro. Entonces eso es lo que hace

que al meterle el agua vuelva a deshidratarse

con ese mismo agua y se quede mucho más jugoso.

Antoñito, escucha, agua en el cuerpo.

Si me tienen de pinche. Vaya ayudante bueno.

Sí. Estoy intentando encauzarlo.

Te va a costar, Dani, pero bueno.

Podemos meter un poco la miel al microondas.

Como le diría al maestro: "¡Sí, chef!"

Venga, dale. No ha empezado y ya está sudando.

(RÍE)

La metemos en el microondas para poder trabajar mejor

la miel y no tener que estar ahí que se queda pegajosa.

Qué bueno.

Entonces esa salmuera lo que hacemos es hervirla.

¿Tienes la miel ya o no?

Por favor. Antonio es lento, ¿eh?

"María la Cochina" aquí...

La "Mari la Cochina", la de mi pueblo.

Trabajó con ella, ¿sabes? Estuvo muchos años con ella.

Es lento, pero el tío va funcionando.

¿Sí? Poquito a poco.

Pues ya es mérito tuyo eso, Dani,

que le metas en vereda. Yo no pude.

Aquí cuando no está él nada.

Pero ahora como está él cañita, ¿no?

Menos hablar y más trabajar. Sécate el sudor,

que ya me estás sudando. Pepe, perdón.

Si no has empezado y ya estás sudando.

No, es que es la presión.

Tengo que trabajar con Dani y después contigo.

No tengo bastante con verte en "MasterChef"

que tengo que verte aquí.

Ahora esperamos que hierva. Es como una infusión.

Y una vez que hierva enfriamos,

metemos el pollo y lo dejamos 12 horas,

Hay que hacerlo un día antes.

Pero tenemos uno preparado y Antonio se lo va a traer.

Vale, perfecto. Te saco la tablita.

Mientras con Pepe vamos a ir preparando el relleno.

Venga. Me llevo...

Me voy a poner este papelito que me pone nervioso

que se muevan las tablas. ¿No te importa?

Vamos a hacer un relleno de setas, que te gusta a ti.

Me encanta. Le vamos a meter un poquito

de ajo, de oporto, de nata, de aceite.

¿Quieres que te corte algo? Sí, vamos picando las setas.

Voy picando setas. ¿Muy picaditas?

No, porque lo vamos a triturar.

Pues nada, me pongo con ello. Voy picando.

Tú me dices, ¿eh? Nada, picar a groso modo.

Hace mucho que no cocino.

Aquí traemos el pollito ya marinado.

Señor Dani. Perfecto.

Pepe, qué bien te veo.

Así me gusta, movimiento. Te voy a traer un bol.

Aquí vemos el pollo después de pasar 12 horas

y el pollo se ha inflado de esa salmuera,

que además tiene ese punto gustoso de lo que es la miel,

la sal evidentemente y las hierbas, ¿no?

Buscamos aroma y buscamos sabor.

Antoñito, tú en tu línea. Veo fino a Pepe.

Te voy a enseñar una cosa, que lo vea todo el mundo.

Mira, Pepe.

¿Tú conoces a mi novia?

Bueno, no quiero decirlo delante de todo el público...

Mira lo que llevo yo. Ya no me cuentes más.

Fijarse lo que tengo yo en mi carterita.

El ídolo.

ABaC... Cocina minimalista. ¿Vale?

Basta ya de salvajes.

Ay, qué bueno.

Ay, qué bueno.

Dale un besito a Jordi. Dale un beso a Jordi.

Quítame eso de ahí. Dale un beso.

Eso es lo que tenemos que lograr.

Lo mismo me trae una estampita de la Virgen de su pueblo.

Mira lo que me trae. Ay, Pepe...

Qué sinvergüenza eres, Antonio.

Oye, Dani, ¿voy bien así? Va, perfecto.

¿Te pico algo más? Los ajitos, ¿vale?

Vamos a hacer un repaso rápido del relleno del pollo.

Necesitamos que sea tipo pasta en el fondo, ¿no?

Y ponemos un poco de aceite, de ajo, que ya Pepe

me está preparando por aquí. Voy con ello.

Y luego le vamos a meter un poco de oporto,

vamos a reducir a seco. Y luego la nata

y vamos a reducir a seco también.

Y ya trituramos y nos va a quedar una pasta.

Lo que vas a aprender aquí, Antonio.

Huy, Pepe. Aparte dándome caña.

Lo que vas a aprender aquí. Qué bien te va a venir esto.

Es el Día del Padre, Pepe. A mí me lo vas a decir.

¿Y tú qué esperas que te regalen o qué regalas?

Yo ya sólo recibo regalos de mis hijos.

Qué día más bonito para cocinar.

Total. Y para que te inviten.

Es más bonito para que te cocinen.

Sí. Exactamente.

Pero no entiendo qué hago aquí. Pero cocíname algo.

No, es que aparte... Échalo aquí.

Te lo echo aquí. Me está cuidando Dani García.

Me está poniendo a línea.

A línea, sí. Ponemos el ajo.

Y mientras lo que sí hacemos es felicitar, ¿no?

Sin duda. ¿No, Pepe, Antonio? Hombre.

A todos los padres, a todos los Pepes, Pepas.

Claro, felicidades a todos. José, M Josefa.

Absolutamente a todos felicidades de nuestra parte.

Antonios.

Antonios. Bueno, pues... Un saludo a mi padre.

Antonio también.

Bueno, el ajito. Cuando ya empieza a bailar

vamos a ir añadiendo lo que es la seta.

La seta es fundamental que no vea el agua.

Como habéis visto, Pepe la ha cogido ahí.

Ver si tiene alguna arenilla y repasarla con un trapo.

Pero lo mínimo posible.

Añadimos aquí lo que es la seta.

Vámonos. Y le damos fuerza, ¿eh?

Ojo, ¿eh? Qué pinta, niño.

Ya sabes que la seta embebe mucho.

Sí, eso es verdad. Y coge mucha grasa, ¿no?

Lo mejor es poquita grasa ahora y cuando haya cerrado

un poco más de poro... Echas y ya está.

Perfectamente. Maravilloso.

Pues muy bien. ¿Qué más puedo hacer?

No me tengáis aquí aburrido.

Ahora esperamos a que fondee.

Vamos a echar el oporto, vamos a reducir a seco.

Y luego echamos la nata

y reducimos a seco. Y ya lo tendremos.

Bueno, relleno. Qué buena pinta tiene.

Eso es reducir a seco.

Hemos metido el oporto reducido, la nata reducida.

Huele de muerte, ¿eh? Está riquísimo.

Antonio va a ir triturando para hacer el relleno.

Porque esto se tritura. Esto se tritura.

Vamos a hacer una pasta. Claro.

Una pastita para meter aquí dentro.

Antonio lo va triturando

y nosotros vamos haciendo la guarnición.

Voy haciendo. ¿Qué necesitas? Puerro, patata y cebolla.

Pues cojo de aquí, ¿no? Puerro, patata, cebolla, ajo.

Dos cebollitas. Y un par de limones.

¿Y un par de limones? Y un par de limones.

Ojo a eso, ¿eh? Porque tiene muchísima gracia.

Aquí es donde está el quid de la cuestión.

Porque no lo rellenas por aquí. Exacto.

Con la ayuda de una cuchara vamos a ir despegando la piel

de manera...

que el relleno lo vamos a meter entre la carne...

Guau. De la pechuga y la piel.

Con cuidadito para que no se rompa la piel.

¿Por qué hacemos eso?

Básicamente por proteger la pechuga.

Siempre hemos tenido ese problema, ¿no?

Yo cuando compro un pollo asado en casa lo que pasa

es que nadie quiere la pechuga. Sí.

Tiene ese punto seco.

Pero la diferencia es que esta pechuga

ese relleno y esa humedad que le hemos metido

con la salmuera va a hacer que sea el triple de jugoso.

Qué bueno. ¿Cómo vamos, Antonio?

Dani, listo, todo triturado. ¿Te lo meto en una manga?

En una manga y vamos metiéndolo.

Funcionando.

Aquí venga, el ajo roto.

Como nos gusta, con piel y todo.

Sí, a mí me gusta. Roto ahí.

Para una guarnición de un pollo le va perfecto.

¿Esto lo quieres en cuartos? En cuartos vale.

¿Te lo tiro aquí? Ahí está, tiramos ahí.

Una pregunta, ustedes que sois unos chefs experimentados.

Dime. ¿Qué truco tenéis para el tema

de no llorar con la cebolla?

Porque yo me pongo las gafas de agua y poco más.

Hay mucha leyenda urbana, ¿no? Pues el otro día estoy

en mi pueblo en la frutería y digo: "Dame dos cebollas."

Que necesitaba para casa.

Y dice: "¿De las de llorar o de las de no llorar?"

No, te lo juro. Yo me quedé alucinado.

¿En serio? Se ve que ya hay algún tipo

de cebolla que partes y no lloras.

Bueno, yo me he enterado que hay gafas ya

que vienen preparadas para la cebolla.

Están las de buzo... Las que lleva Ona Carbonell.

Exactamente. No sé si hay un truco o no

a la hora de cortar la cebolla.

Yo siempre lo he hecho y lloro lo que haga falta y más.

Pero sí que cuenta la leyenda que lavando la cebolla

o cogiendo la hoja de la cuchilla y metiéndola

en el agua quitamos esos gases y no lloramos.

Mira, vamos a rellenar ahora el pollo.

Ojito, lo tenemos en la manga.

Esto tengo yo ganas de verlo que no lo había visto nunca.

Lo tenemos aquí y empezamos a expulsar.

Qué bueno. Madre mía.

Entre esto y lo de la cebolla la próxima vez está claro

que la cebolla... aprenderé el plan.

Con la manita. Una camisa, claro.

Ahí está. Maravilloso, Dani.

Protección, sabor.

Y ahora con las dos manitas le damos la forma total.

Y ahora viene un punto importante

que no es nada fácil que es bridar.

Qué mal se me da a mí eso. Oye, ¿sabéis una cosa, Pepe?

¿Qué? Cuéntame.

Él la sabrá, pero te la cuento a ti.

¿Sabes que los pollos son inteligentes?

¿Los pollos inteligentes? Sí, se ha demostrado

que es capaz de hacer incluso cuentas matemáticas.

Antonio, te lo juro, me tienes sorprendido.

Perdóname, señor chef. ¿Y quién va a bridar?

Señor chef. Lo importante para bridar.

Yo quería hacerle pasar el examen a Pepe

pero no voy a hacerlo. No.

No voy a hacer de malo hoy. Es que se me da fatal.

Te juro que yo no sé bridar.

Y yo os prometo que no brido porque no quieren.

¿Por qué bridamos? Básicamente bridamos

para cerrar el pollo y no se nos abra

y no se nos quede feo y el relleno no se vaya

ahí al quinto carajo.

Vamos a cerrarlo. ¿Quieres que te ayude?

Venga, te ayudo. Antonio, venga.

Vamos a hacerlo fácil.

Como si estuviéramos atando unos zapatos.

Parece que estás operando a corazón abierto.

Que estás atando un pollo.

¿Tú te acuerdas en "MasterChef" cuando me tocó el capón?

El capón era el que te daba Jordi todos los días.

Vamos. Ahí, ahí.

Bueno, patitas listas.

Patitas listas. Vamos a cortar aquí

para que no nos sobre. ¿Te Salpimiento?

¿Te voy adelantando algo? Sí, salpimienta.

A mí me gusta mucho la pimienta.

¿Por qué somos un país donde no hay pimienta?

No se utiliza tanto la pimienta.

A mí me gusta mucho.

Pepe, eso ya es más americano. Yo sé que no es tan tuyo.

Perdona, mi madre siempre cuando asaba un pollo

le metía medio limoncito dentro.

Ahí, nosotros más. Mi madre lo hacía en Illescas.

Tiramos aquí el...

¿Y un chorretón de aceite? Más de un chorretón.

Ahí, generoso. Que haya grasa.

OK. ¿Te pongo el horno?

Me pones el horno a 180 C. 180 grados... OK.

¿Está bien así entonces? Ponemos el pollito.

Tiene buena pinta, ¿eh? Oh...

Mejor pinta va a tener.

Yo tengo un hambre que no puedo con ello.

Es bonito, ¿eh?

¿Horno? Horno, fenomenal.

Venga, nos vamos y...

Venga. 180 grados.

Yo recojo aquí, ¿vale?

Ya que Antonio no lo hace lo hago yo.

Pepe, no he parado de recoger.

Un pollo de dos kilos, aproximadamente, a 180 grados,

con cincuenta minutos estará listo.

(Melodía)

(Melodía)

(Timbre del horno)

(Timbre del horno)

Uh... (PEPE) Madre mía...

Uh... (PEPE) Madre mía...

Cómo nos vamos a poner hoy.

Cómo nos vamos a poner hoy.

Yo no he venido a verte, he venido a comer.

Yo no he venido a verte, he venido a comer.

Ojito, ¿eh?

Ojito, ¿eh?

Doradito... mira qué pechuga. Cómo huele esto, ¿no?

Doradito... mira qué pechuga. Cómo huele esto, ¿no?

La guarnición está perfecta, las patatas...

La guarnición está perfecta, las patatas...

Los limones no nos los comeremos, bueno, Pepe que coma lo que quiera.

Los limones no nos los comeremos, bueno, Pepe que coma lo que quiera.

Los dejo para el gin-tonic. Vamos a abrirlo.

Los dejo para el gin-tonic. Vamos a abrirlo.

A ver.

A ver.

Quiero que pruebes la pechuguita con su relleno.

Quiero que pruebes la pechuguita con su relleno.

Pepe, prueba con delicadeza. Como hago normalmente, ¿no?

Pepe, prueba con delicadeza. Como hago normalmente, ¿no?

Sí, porque, después se pone... Ojito, ¿eh?

Sí, porque, después se pone... Ojito, ¿eh?

¿Cómo lo ves?

¿Cómo lo ves?

No te pases que no estamos en "MasterChef".

No te pases que no estamos en "MasterChef".

Lo veo escaso, dame más. (RÍEN)

Lo veo escaso, dame más. (RÍEN)

No te cueles. Te quedas a comer, ¿no?

No te cueles. Te quedas a comer, ¿no?

No, qué pena, me da mucha pena, pero tengo que grabar.

No, qué pena, me da mucha pena, pero tengo que grabar.

Estamos grabando "MasterChef".

Estamos grabando "MasterChef".

¿Nos cambias por Jordi y Samantha? Quédate.

¿Nos cambias por Jordi y Samantha? Quédate.

A estos dos patanes no los puedo dejar solos porque me la lían.

A estos dos patanes no los puedo dejar solos porque me la lían.

Me quedaría porque está... ¡jolín! Está rico, ¿eh?

Me quedaría porque está... ¡jolín! Está rico, ¿eh?

Ha sido un placer cocinar a tu lado.

Ha sido un placer cocinar a tu lado.

Mil millones de gracias. Gracias.

Mil millones de gracias. Gracias.

Me alegro de verte. Y yo, ya coincidiremos.

Me alegro de verte. Y yo, ya coincidiremos.

¡Antoñito! Pepe, yo me quedo con Dani.

¡Antoñito! Pepe, yo me quedo con Dani.

Cuídame el vino, que te conozco.

Cuídame el vino, que te conozco.

Claro, lo cato el primero.

Claro, lo cato el primero.

Dani, que vaya muy bien. Vamos, Pepe.

Dani, que vaya muy bien. Vamos, Pepe.

Bueno, a cuidarse. Bien. Antonio, que vaya muy bien.

Bueno, a cuidarse. Bien. Antonio, que vaya muy bien.

Gracias por todo. Con Dios.

Gracias por todo. Con Dios.

Hasta luego. Adiós.

Hasta luego. Adiós.

Dani, listo, ya estamos nosotros.

Dani, listo, ya estamos nosotros.

Presentación. OK.

Presentación. OK.

Superimportante a la hora de presentar,

Superimportante a la hora de presentar,

lo presentaría en la bandeja de horno, es mejor.

lo presentaría en la bandeja de horno, es mejor.

Vamos a tapar ese pequeño vacío que ha dejado Pepe aquí.

Vamos a tapar ese pequeño vacío que ha dejado Pepe aquí.

Hemos preparado un ramillete. Ojito.

Hemos preparado un ramillete. Ojito.

De salvia, orégano, tomillo y romero fresco.

De salvia, orégano, tomillo y romero fresco.

Lo vamos a poner así, de manera disimulada,

Lo vamos a poner así, de manera disimulada,

le dará mucho aroma y mucho volumen,

le dará mucho aroma y mucho volumen,

y quedará, realmente, precioso.

y quedará, realmente, precioso.

Recogemos esto y continuamos con otra recetita, ¿no?

Perfecto. Ahí vamos.

("Let's Groove", de Olly Murs)

("Let's Groove", de Olly Murs)

Aprovechando que seguimos con el Día del Padre

y, también, que el horno sigue caliente,

vamos a hacer un corderito asado con miel de romero.

¡Madre mía! ¿Temperatura del horno?

El horno lo ponemos a 220 grados y ojo a lo que necesitaremos;

para un gran asado de cordero necesitamos, a priori, dos cositas:

agua y el cuarto lechazo, haremos el delantero, que es mejor.

Vale, perfecto. Al menos, para mí.

Un poquito de laurel, miel, romero y un poco de pimienta;

con esto nos basta para empezar a asar el cordero.

No tengáis miedo a la temperatura del horno;

en este caso, lo pondremos a 220 grados,

que estamos acostumbrados a solos a usar 180 grados.

Yo tengo una receta de cordero, si me permite el chef.

Sí. Que es a 160 grados.

Pongo en la bandeja el cordero, lo tapo con papel de aluminio

y lo meto durante cuatro horas. No os preocupéis,

que el horno está tranquilo, funciona y gasta lo mismo.

Y sale supermeloso. Tierno, ¿no?

Un rollo a baja temperatura.

Yo lo hago durante 24 horas envasado al vacío, la paletilla.

Yo ahí no entro, familia.

Vamos a ello. Cuéntame.

Le quitamos la crepineta, la veréis en muchos corderos

y es algo que en el mundo de la alta cocina

usamos para cerrar las manitas de cerdo;

el rollo de manitas de cerdo se cierra con la crepineta,

pero aquí no vale. Se quita fácil.

Así que la quitamos y la tiramos a la basura.

Echamos agua y debajo ponemos el laurel, el tomillo...

Un poquito de laurel. Sí.

Un poquito aquí. Ahí está.

¿OK? Con el agua conseguimos que el cordero tenga humedad, ¿no?

Hidratación, básicamente. Vale.

Hidratarlo, pero no solo con agua, sino que sea de forma aromática,

como es el caso. El cordero suelta...

Echamos el vaso y cada diez minutos lo hidratamos.

Lo metemos en el horno. OK.

Y vamos a echarle la sal, venga, échasela tú.

Voy a quitar esto de aquí.

Yo soy un tío que sala de una manera normalita.

Pero... Dime.

Para salar una superficie grande hay que hacerlo así.

Te voy a enseñar a tirar, a pulverizar la sal.

¿Qué se consigue así?

Que se queden pegotes de sal por un lado y por otros no,

de esta manera espolvoreamos la sal por todos los sitios.

OK. ¿Vamos al horno?

A 220 grados. ¿La factura de la luz?

No nos preocupemos; familia, no os preocupéis.

Vámonos. Vamos.

Bueno, lo ponemos a 220 grados.

Lo dejamos una hora, pero cada diez minutos lo regamos

o hidratamos para que quede jugoso y perfecto.

Llevamos media hora y cada diez o quince minutos, aproximadamente,

hemos hecho esto.

Cuando hablábamos de regar esto es lo que quería decir.

Lo que buscamos es rehidratar la carne para que no se seque.

Os voy a explicar algo con un dibujo de un cordero,

las partes del cordero a la hora de ir a comprarlo,

¿cómo tenéis que elegirlas?

Cortamos por el cuello y el cuerpo lo dividimos en dos:

tenemos los cuartos delanteros, el que está en el horno,

y los cuartos traseros. Para asar es mejor la zona delantera

por una cuestión sencilla, está la paletilla y es más jugosa.

Las costillas están aquí y en el mundo de la alta cocina

he utilizado, también, las patitas; igual que se usan las manitas

de cerdo, se usan las patitas e, incluso, la lengua.

El problema es que yo me he enterado este año

de que el cordero y la oveja es lo mismo.

Esto pasa mucho, yo me enteré hace poco,

relativamente, poco. Cuéntame.

Hasta que llega el año, todos son corderos;

pasado el año se separan por hembra o por macho:

ovejas hembras. Machos corderos.

Carneros. Hay que ver lo que aprendemos.

(Melodía)

Hemos derretido la miel para poder pintar el cordero

y poder glasearlo, ligeramente. Mientras yo pinto,

Antonio os va a explicar los ingredientes de la ensalada.

Para la guarnición hemos decidido hacer una ensaladita,

vamos a necesitar una lechuga romana, muy típica;

unas endibias; unos rabanitos; un poco de limón; aceite de oliva;

pimienta; sal y un poco de frescor con el perejil.

Me voy a poner con la lechuga, vamos a empezar dándole un lavado

y nos vamos a quedar con la parte central, y con la endibia.

Yo voy a coger unos rabanitos

y los vamos a laminar en una mandolina.

Voy a por un bol.

¿Sabes que los rábanos tiene propiedades relajantes?

Sí, ya me está pasando, mientras estás con la receta

me está entrando un sueñecito... Me está entrando un "gustirrinín".

Es mejor que una manzanilla por la noche, ¿eh?

¡Hombre! O una tila.

Pero ¿con alcohol o sin alcohol?

Las tuyas son, siempre... Con un poquito de alcohol.

Solo un poco, pero... Las mías son infusiones, ¿eh?

Daos cuenta que Daniel, durante todo este proyecto que tenemos,

me va a poner a dieta; esto desaparece.

Endibia, lechuguita, perejil, limón... todo.

Dani, esto ya lo tenemos.

Todo queda grabado, ¿eh?

¿Tú crees que soy el adecuado para ponerte a dieta?

¿Crees que no soy capaz de perder mis diez kilitos?

Vamos a hacer una cosa. Hagamos una apuesta.

Ponemos un peso y por cada diez kilos que pierda...

¿Qué? Me das una Estrella Michelín.

Habrá que hablar con la Michelín. Que yo te la vendo, también.

(RÍE) Listo, familia.

Hojitas de lechuga. Sí.

Vamos a emplatar ya mismo. Las endibias de forma fácil.

Ahí hay más endibias, por si necesitas más.

Perfecto. Zumo de limón, lo echaremos para aliñarlo.

Perejil y pimienta. Si quieres, hay más endibias.

Voy a ver el cordero. OK.

(Melodía)

Vamos a emplatar y, para ello, hay que tener imaginación.

Hoy vamos a emplatar en una tabla, aunque tendréis más recursos

para emplatar podemos usar una tabla.

Antes vamos a aliñar la ensalada, le echamos zumo de limón.

Perfecto. Nos ayudamos del colador.

Voy a ir echando el perejil. OK.

El colador nos ayudará a que no caigan ni las pepitas

ni la pulpa, que quede solo lo esencial: el zumo.

Le ponemos pimienta, sé que suena raro;

sé que os sonará raro, pero, de verdad, probadlo.

Merece la pena.

¿Un poquito de sal? Un poquito.

¿Sin estilo, no? A tope. Ahí está.

Un poquito de sal. Hay que aliñar bien, ¿eh?

¿Qué más? Aceite de oliva.

Un poco de aceite. Y el rabanito.

Mientras les explicas por qué está en el hielo, saco el cordero.

Perfecto. Hemos mantenido el rabanito en hielo,

simplemente, para que coja esa dureza. ¿Qué queremos?

Que haga un poco de "crunch" en la boca,

le damos una textura diferente a la ensalada.

Dani, tenemos el aceite listo. Guau, mira...

Mira, mira, mira, mira. Madre mía, madre mía, madre mía.

¿Eh? Vaya el color dorado que ha cogido.

Es lo bonito de la cocina. Y la esencia que ha soltado.

Mira los jugos. ¿Vamos emplatando? OK.

Ve poniendo la mesa. Vale.

Día del Padre, mesita guapa. Hombre, por favor.

Te espero en la mesa, Dani. Ahí nos vemos.

Bueno, aquí está el corderito.

Mirad qué pinta, qué pinta que tiene.

Vamos a ponerlo así.

("Interviews", Theodore Shapiro)

Veis que tiene un tono diferente, eso se lo ha hecho la miel;

la miel es azúcar y el azúcar se carameliza,

esos jugos caramelizados quedan aquí y aquí, también.

Este juguito que veis se lo ponemos por encima, sin miedo;

la hierba queda bonita, queda aromática.

("Interviews", Theodore Shapiro)

La ensalada la tenemos aquí semialiñada,

la vamos poniendo por aquí.

Ponemos las hojas enteras, cada uno que las corte como quiera.

Este tipo de lechuga es superfresca y me encanta,

es una lechuga que merece la pena. Para darle color y sabor

ponemos el rábano, que Antonio ha hecho bien en meter en hielo,

porque queda terso, queda con una pinta bestial.

("Can't Go Back Now", The Weepies)

("Can't Go Back Now", The Weepies)

Dani, tengo la mesita lista. ¡Vaya pinta, ¿no?!

Pintón, pintón. Bueno, bueno.

¿Con el vinito de Pepe? Claro.

Está bien, ¿no? Hombre, claro.

Dani, vaya ganas de hincarle el diente al cordero, niño.

Pintaza, ¿eh? Yo me voy a sentar ya.

Bueno, vaya mesa, ¿eh? Con el vino servido y todo.

¿Te das cuenta cómo lo hago? Vaya platazo hoy.

Hoy tenemos dos recetas que... Ojito, ojito.

Se merecía en el Día del Padre. Claro, es un día importante.

Mi padre me metió ese venazo y esas ganas de cocinar,

tengo un recuerdo lejano de él pero este día con mi hija es genial.

En mi casa nunca se comen gambitas ni cosas así,

pero en este día siempre había gambitas,

mi padre es más de pescado que de carne.

Vamos a hincarle el diente. Por supuesto, dale candela.

Tenéis que animaros a hacer estos platos y, sobre todo,

a hacerles una fotito y subirla a vuestras redes sociales

para que la veamos con el "hashtag" #hacerdecomer.

Así, vuestras recetas saldrán en la televisión.

Ay, dale ahí, Dani, vamos a ver. Ay, por favor, por favor...

Mira, yo voy a coger una patatita de estas.

Con tu permiso, Dani, voy a darle candelita.

¿Cómo está eso?

Guau... Está brutal.

¿Lo ves? (SE RELAME)

¿Ves lo que es la salmuera? Lo veo, lo veo.

¿La jugosidad? Lo veo, lo veo.

El sabor, el relleno.

Lo veo. El crujiente de la piel.

Lo veo... lo veo.

Ya sabéis: Haz la comida y mejora tu vida.

¿Vámonos? Escucha, te estás poniendo hasta arriba.

Dani, es que esto está exquisito, tío.

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Hacer de comer - Pollo relleno y cordero asado

19 mar 2019

Con motivo del día del padre, Pepe Rodríguez viene a Hacer de comer para cocinar un pollo relleno de hierbas y setas. Después, Dani García y Antonio realizarán un cordero asado a la miel de romero aprovechando el horno utilizado en la receta anterior.

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