Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Cochinillo asado y turrón de chocolate con arroz - ver ahora
Transcripción completa

Ya he probado con todo, ¿eh?

Detergente, quitamanchas,

clareo, bicarbonato, pasta de dientes.

Y nada, ¿eh?

Que no hay manera de quitar esta maldita mancha.

Y justo es la camisa que quería ponerme esta noche

para celebrar el fin de año, qué rabia.

Pero bueno, de momento lo dejo

y ya encontraré algún recambio para esta noche,

porque ahora es el momento de hacer de comer.

Muy buenos días a todos. El menú de hoy es muy especial,

porque poner fin a un año

es algo que no se hace todos los días.

Así que primero haremos un cochinillo asado.

Y para cerrar os enseñaré cómo hacer turrón casero,

que en estas fechas el turrón

tiene que estar siempre presente.

Y si además podemos hacerlo en casa, muchísimo mejor.

Así que vamos a ponernos

manos a la obra con el cochinillo.

Estos son los ingredientes que vamos a utilizar:

cochinillo lechal, zanahoria,

cebolla, ajo, tomillo fresco, puerro,

laurel, patata, aceite de oliva,

pimienta y sal.

A ver, las patatas son para acompañar el cochinillo.

Y yo quiero que todo esté tierno

y tenga sabor a cochinillo.

Así que por eso voy a hacer como una especie de caldito

o jugo por un lado.

Ya sabéis que a mí me encanta sumar,

que me encanta multiplicar sabores.

Así que voy a coger la cebollita, el puerro

y la zanahoria además de esta cabeza de cochinillo.

Vaya receta tradicional que os he traído hoy, ¿eh?

Porque es un día especial y que probablemente

siempre hayáis pensado que jamás

lo podríais hacer en casa.

Pues hoy os lo vamos a poner

fácil para poder hacerlo en casa.

Bueno, empezamos como digo con esta salsita o semijugo

que vamos a hacer para aprovechar

la cabeza del cochinillo.

Hay mucha gente que se la come

frita directamente y que le encanta.

Nosotros hoy la vamos freír también, pero una vez frita

vamos a hacer esta salsita.

O sea, aquí.

Por cierto, hablando de recetas tradicionales,

¿sabéis dónde podéis encontrarlas?

Aquí, en el libro

"Hacer de comer. Las mejores recetas".

Aquí hay muchas de las recetas que hemos hecho en el programa.

Muchas son muy tradicionales. Así que ya sabéis,

"Hacer de comer. Las mejores recetas".

Bueno, seguimos. Tenemos ya la cebollita

que ya empieza a burbujear.

Por aquí tenemos el puerro

que se lo vamos a echar a la vez.

Mirad si es tradicional esta receta

que dicen que en el Antiguo Imperio Romano

ya se hacía cochinillo asado, ¿eh?

Bueno, ahí vamos, ya estoy con el sofrito.

Es fin de año, ¿eh?

Ay, recuerdo la canción de Mecano siempre, ¿no?

(CANTA) #En la Puerta del Sol como el año que fue.#

Me encanta. Bueno, no canto que si no va a llover.

Bueno, fin de año. Otro fin de año más.

Yo la verdad que me he tirado

media vida trabajando en fin de año.

O sea, han sido muy poquitos desde que ten...

Bueno, desde que empecé en las cocina con 18 años

muy poquitos fin de año sin trabajar.

Así que hoy también quiero aprovechar

a toda esa gente que trabaja hoy,

no solo cocineros aunque este sea un programa de cocina,

sino a toda la gente, hospitales,

medios de comunicación, servicios de vigilancia,

emergencias, policía...

De verdad una abrazo a todos los que tenéis que trabajar hoy

para que el resto de la gente pueda divertirse.

Bueno, la cabeza del cochinillo.

Tengo por aquí aceite de oliva calentándose,

que ya está prácticamente.

Voy a darle un poquito más de candela.

Tenéis que tener cuidadito, porque el aceite sube,

burbujea caliente y nos podemos quemar.

Así que, por favor, precaución.

Hoy precaución en todos los sentidos, ¿eh?

Pero también al cocinar. Lo digo por la noche, ¿eh?

Cada vez que digo precaución me acuerdo de aquel anuncio de:

"precaución, amigo conductor".

Así que tened cuidado después de las uvas.

Pasároslo bien, pasadlo muy bien,

pero sin excesos, por favor.

Aceite caliente. Voy a meter la cabeza.

Con muchísimo cuidadito, ¿eh?

Prefiero que no esté humeante, a 180”.

Con 160” nos viene bien y ahora podemos ir subiendo

si queremos la temperatura.

Los tendremos aproximadamente unos 3 minutos.

Lo que quiero es que dore bien. Porque es dorado es importante,

porque eso es lo que va a hacer que el caldo sepa a asado.

Y como digo estará aproximadamente 3 minutos.

Pero sobre todo lo que quiero es que quede doradito.

Bueno, vámonos al cochinillo.

Primero, debajo tenemos este laurel.

Laurel puesto por aquí.

Tomillito fresco por aquí.

Ajito. Ya sabéis que me gusta pegarle un golpecito.

Es decir, chafarlo.

Este chafado, este golpecito, es primordial

para que suelte todo su aroma.

Bueno, cuidadito con el cochinillo friéndose.

De hecho voy a darle una vueltecita.

Lo voy a coger por aquí, que quiero que se tueste bien

por todos los laditos.

Y cuidado que hay muchas veces que se nos pega abajo,

como es el caso.

Me cojo otra, que me va a ser muchísimo más sencillo.

Ahí.

Tened en cuenta que la piel contiene mucha gelatina,

mucho colágeno, que es lo que hace muy grande

al cochinillo, pero también hace que se nos pegue

y sea un poco más complejo todo.

Ya la verdura prácticamente está.

Así que voy a bajar la temperatura

mientras se termina de freír nuestra cabeza.

Un poquito de agua, ¿vale?

Ya sabéis que esto se utiliza sobre todo para dar

un poco de humedad, un poco de vapor.

Y además es un vapor que como veis está aromatizado.

Tenemos el ajito, tenemos el laurel

y tenemos también el tomillito fresco.

Aceitito de oliva.

Encima de esta bandeja colocamos la rejilla,

que es donde vamos a cocinar el cochinillo.

Colocamos el cochinillo hacia arriba, ¿vale?

A ver, una cosita que me acabo de acordar,

que es el rabito, que no quiero que se queme.

Solo lo abriré en el último momento.

Hay a mucha gente que le encanta, ¿eh?

Bueno, ahí vamos, salpimentarlo.

Ahí un poquito de sal. Voy a echar en el agua, ¿eh?

Os parecerá una tontería pero no lo es tanto.

O sea, que aquí abajo también voy a echar un poquito de sal.

Y aquí sin miedo, ¿eh?

Necesitamos que vaya bien bien de sal.

Bueno, y pimienta...

ya aquí al gusto, ¿eh?

Bueno, yo creo que esto ya va cogiendo forma.

Voy a ponerlo aquí en el medio.

Voy a echarlo un pelín para arriba,

porque me tiene que caber bien en el horno.

Bueno, siguiente paso.

Voy a ver cómo va nuestra cabeza.

La he dejado en 7,5.

No quiero problemas a la hora de freírse.

Voy a darle ahora la vuelta completa, así.

Quiero que coja un tono dorado por todos lados.

Al final ha estado un pelín más de 3 minutitos.

Cochinillo al horno.

Importante, vamos a hacerlo en dos tiempos.

Una parte por este lado

y luego evidentemente le daremos la vuelta

y lo terminaremos por el otro lado.

Hora y cuarto a 160” es la primera cocción, ¿vale?

Voy a ver cómo soy capaz de meterle esta patita

así para arriba y a ver cómo lo metemos en el horno.

Con muchísimo cuidado porque va lleno de agüita.

Bueno, la bandeja en la que hemos echado

el agua y las hierbas va a ir abajo.

Voy a poner esto por aquí.

Nos va a servir para dar, como he dicho antes,

va a generar vapor; y un vapor con sabor.

¿Qué más ganamos? Que toda la grasa

que vaya soltando el cochinillo va cayendo ahí,

que es donde luego vamos a hacer nuestras patatitas.

Y aquí... me apoyo aquí. Así, vamos a ver.

Como he dicho levantamos una patita.

La dejamos aquí y ahora levantamos la otra.

Ahora lo vuelvo a recolocar.

A ver, yo estoy haciendo como se hace en casa, ¿eh?

Que nos pasan estas cosas porque el horno

no es tan grande como yo tengo en mi restaurante.

Así que cochinillo acomodado, tumbadito y en posición

para cocinarse.

Hora y cuarto, 160”,

por arriba, por abajo y con ventilador.

El caldo que no se nos olvide. Ya tengo aquí la cabeza frita

y tengo las verduritas. Voy a apagar...

A ver, lo primer el aceite y voy a sacar...

De verdad, hacedme caso,

mucho cuidado con estos movimientos,

que el cochinillo contiene mucha gelatina

y eso puede hacer que salte.

Aquí. Bueno, cabecita por aquí frita.

Y ahora tenemos que cubrirlo de agua.

Así. Lo vamos a tener unos 40 minutitos.

Y después lo que haremos será básicamente colarlo

y utilizar ese juguito y ese caldito

que nos va a soltar esta cabeza para echárselo a las patatas

y tenerlo para el cochinillo, evidentemente.

Me lo llevo al fuego donde va a estar

aproximadamente 40 minutitos.

Así aprovecho y corto las patatitas.

Como veis tengo el caldo colado

y la patata cortada y escurrida.

Este es el grosor, ¿vale? Que haya cuerpo.

Me vengo al horno porque es básicamente

donde voy a trabajar.

Lo primero que voy a hacer es sacar...

Mirad ya este juguito que se está creando aquí,

donde además del aceitito ya hay aquí juguito, aromas,

y la patata va a quedar genial.

Intentad extenderla.

Vaya, que no haya una encima de otra.

Eso es importantísimo.

¿Y para qué hemos hecho el jugo?

Pues, precisamente, para añadirle ahora un poquito.

Aquí...

Vamos a ver cómo este jugo va a ir reduciendo.

Tened en cuenta que también tiene mucha gelatina

y va a ir reduciendo, cogiendo color...

Se va a ir quedando como una patata

muy cochinilla... Así...

¿Sabéis? De cuando se os pega un poco ahí

el saborcito en la boca, ¿no? Bueno, ahora viene un proceso...

De ingeniería gastronómica, como digo yo.

Si sois unos valientes como yo, que lleváis media vida

en la cocina, probablemente, tengáis

menos de sensibilidad en los dedos.

Quema. Está a 160 grados.

Pero en un movimiento rápido, voy a intentar darle la vuelta

con las manos. Si no, cogéis un par de trapitos

y lo podéis hacer.

Otra opción más... Ponéis una rejilla aquí

y dais la vuelta como si estuvierais dándole

la vuelta a una tortilla de patatas.

¡Ahí voy! A la una, dos... ¡Y tres!

¡Ahí! ¡Ahí! No se me escapa la bandeja.

Ingeniería gastronómica.

Y mira qué pintita está cogiendo.

Esto tiene que quedar ahora dorado a la perfección, eh.

Así que aquí tenemos nuestro cochinillo,

que va otra vez hacia adentro.

Pero, en esta ocasión, vamos a subir el horno

a 180 grados.

Y lo vamos a dejar unos 40-50 minutos,

hasta que dore perfectamente.

(Música)

¡Ojo a esta...! Mirad. ¿Escucháis?

Piel crujiente. Os digo una cosa, eh.

Cada minuto que pasa el cochinillo fuera,

se va arrugando y humedeciendo la piel.

Así que voy a ser rápido. Mirad estas patatas,

que no tienen nada que envidiar al cochinillo.

Me he sacado una fuentecita...

maravillosa de barro.

Porque parece como que es lo típico para emplatar.

Bueno... En Segovia... Ya sabéis, ¿no? Cándido...

Que es el auténtico rey del cochinillo.

Fue el que empezó a cortar el cochinillo con un plato.

Ya eso lo habéis visto, seguro,

en alguna que otra ocasión. La leyenda cuenta

que fue porque tenía que cortar el cochinillo

delante de unos comensales y no tenía un cuchillo a mano.

Estas cosas pasan, eh.

Y, bueno, con el plato, mismamente...

Pues cogió un plato que había a su lado

y empezó a cortarlo, además, demostrando así...

Pues... lo tiernecito que estaba.

A ver. Nosotros... Eso no lo vamos a hacer.

Lo que sí que vamos a hacer, es desglasar

esta auténtica maravilla.

Todo este juguito, esta gelatina, que es lo maravilloso

que tiene el cochinillo.

Así... Mirad. Mirad.

Estos movimientos son importantísimos para integrar

toda esta gelatina en la salsita, ¿vale?

Así que yo voy a meter todo este juguito aquí debajo.

¡Perfecto!

¡Qué pintaza! Pero bueno... A ver cómo somos capaces

de poner el cochinillo ahí encima sin dañarlo

Lo primero, ser consciente de que es muy probable

que esté pegado ligeramente.

Así que, con mucho cuidado, intentar despegarlo,

siempre siguiendo el alambre de la rejilla.

Ahora ya sí que parece estar en perfectas condiciones.

Y lo que voy a hacer, es, pues, echarlo aquí.

¡Oh! Vaya auténtico manjar

para celebrar el fin de año.

Me traigo mi bandejita por aquí... El rabo...

Le voy a quitar el papelito de aluminio.

Se ha cocinado pero bien, eh. ¡Mirad qué rabito crujiente!

Al que le toque, pues le tocó.

Y voy a meter las patitas así, para adentro.

Así que no sé si es para acabar el año

o para empezarlo...

Pero aquí os dejo este cochinillo asado

para que lo hagáis en casa.

Quitaos los miedos y poneos a cocinar.

(Canción "Un año más" de Mecano)

Y llega el momento de hacer el turrón de chocolate

con arroz inflado casero, eh.

Que es facilito, eh. No tengáis miedo.

Ya sé que, por otro lado, podrías comprar

el arroz inflado, incluso, chocolateado.

Pero nosotros hoy os vamos a enseñar cómo se hace,

porque es mucho más fácil de lo que parece.

Estos son los ingredientes que vamos a necesitar.

Mantequilla, chocolate con leche,

sal, aceite de oliva y arroz

que, previamente, hemos cocinado durante diez minutos.

Lo hemos dejado diez minutitos de reposo

y tenemos esto que está aquí.

¿Cómo se...? ¿Cómo vamos a conseguir

que se infle? Pues de esta manera.

Es lo primero que vamos a hacer para empezar

nuestra receta de turrón.

Bandejita y papel sulfurizado.

Aquí... Mirad con qué poquitas cosas

y un poquito de tiempo, ganas e ilusión,

vamos a hacer este turroncito con arroz.

Lo primero que vamos a hacer, como digo,

será poner el arroz en una bandejita

y estirarlo de la manera que yo estoy haciendo.

Necesitamos que haya aire para que se seque bien, eh.

Porque, posteriormente, al secado, lo vamos a freír.

Entonces, al freírlo, aquello suflará.

Arroz bien estirado. Momento horno.

Lo vamos a tener 120 grados durante dos horas.

Por arriba, por abajo y con ventilador.

Es el tiempo que necesitamos

para secar el arroz y que podamos freírlo y suflarlo.

Siguiente paso, que va a ser clarificar la mantequilla.

Probablemente, en casa nunca lo habréis hecho así.

Pero vamos a hacer una mantequilla tostada.

Además, vamos a aprovechar ese tostado

para que el agua, el suero vaya evaporándose poco a poco.

Mirad. Os lo cuento. Primero, lo que vamos a hacer,

es poner la mantequilla en un cazo.

Así.

La mantequilla se compone, básicamente, de tres partes.

Tiene una parte láctica.

Por otro lado, grasa. Y por otro lado, agua.

Lo que vamos a hacer ahora, es ponerla a cocinarse ligeramente.

En este caso, lo que es la parte agua se irá evaporando.

Y la parte láctica vamos a dejar que se tueste un poquito.

Y, luego, lo pasaremos por una estameña

para que se nos quede impoluta.

Bueno, vamos a ver cómo se va a ir derritiendo.

Y ahora os enseño cómo queda.

(Música)

¿Veis? Esto lo voy a apagar ya. Necesito este colorcito

porque esto le dará ese típico...

Huele a lenguado a la "meunière".

Tengo que confesarlo. Pero porque estoy acostumbrado

a hacer esta mantequilla solo para hacer

el lenguado a la "meunière", aunque vale para muchas cosas.

Lo voy a pasar por esta estameña para evitar ya

cualquier tipo de impurezas.

Y veréis... ahí abajo, cómo va quedando...

Pues ya lo que es la parte que nos interesa,

que es solo la mantequilla ya limpia de impurezas y de...

No voy a presionarlo, eh. Porque si lo presiono,

puede caer alguna mota que no me apetece.

La puedo retirar antes y es lo que se llama

mantequilla clarificada, por si queréis hacer en casa.

¡Ahí! ¡Perfecto! Bueno, mantequilla...

clarificada y ligeramente tostada, ya la tenemos.

Así que, para continuar, ya voy a tener que esperar

a que el arroz salga bien seco del horno.

(Música)

Tengo el arroz por aquí ya seco.

Así. He puesto el aceite a calentar.

Y me he puesto también por ahí un bañito maría.

Un poquito de agua, donde voy a ir echando ya

el chocolate para que, poco a poco, vaya derritiéndose.

Voy a aguantar por vosotros, eh.

Pero es un auténtico infierno cocinar esto

y no coger una tableta y tirarla para adentro.

Voy a ser buen chico y me voy a portar bien.

Y el aceite, que lo tengo por aquí ya caliente,

vamos a comprobar si está listo para freír.

Y esto se hace de esta manera.

Echo unos granitos y si veo, como estoy viendo ya,

que sube rápidamente, como estáis bien,

es la... es el punto al que tiene que estar.

Y este punto es absolutamente vital,

porque si no lo echáis con el aceite muy caliente

y tarda en subir, se nos va a quedar duro.

Y cuando nos vayamos a comer el turrón,

en vez de un turrón con arroz suflado,

va a ser un turrón con el arroz durito

y eso tampoco nos apetece. ¿Vale?

Es importante que quede así.

Crujientito, suflado y blanquito.

Bueno, ¡ahí está! Voy a freír absolutamente todo.

Yo creo que lo voy a hacer en un par de veces.

Mirad... Y, de verdad, no me quito de la cabeza

la canción de Mecano.

Lo voy a meter aquí y lo echo todo.

A vosotros seguro que os pasa. Sois de mi generación muchos.

Y esta canción, seas de la generación que seas,

la habéis cantado, seguro. Mirad cómo sufla.

Mirad qué bonito. ¡Así! ¡Mirad!

Bueno, cada 31 de diciembre

estoy en la Puerta del Sol, eh.

(CANTA) # En la Puerta del Sol

# como el año que fue, # otra vez el champán

# y el arroz que se me va a quemar. #

(Música)

A ver, arroz listo por aquí, mira, importantísimo,

quiero esa pinta, quiero ese suflado

y quiero ese color, ¿vale? Aroma tostado,

ya tenemos la mantequilla.

Bueno, me voy a echar por aquí el chocolatito

para poder ir trabajándolo bien.

Ya sabéis que aunque sea al baño María,

aquello no se derrite solo, hay que ayudarlo un poquito

con una lengua. ¡Qué día más especial hoy!

¡Qué tradición! Es tradicional el comer turrón en Navidad,

pero la noche de Fin de Año que en cada país se hace

de una manera diferente. O sea, hay tradiciones diferentes

en todos los sitios. Ya sabéis que en España

nos tomamos las uvas, pero en Italia, parece ser

que comen lentejas que quien no quiere, las deja,

como decía mi madre también. Esto ya está, prácticamente.

Es el momento de juntar nuestro turrón.

Aquí, mira, yo me he currado aquí, y tengo un moldecito,

por ejemplo, en casa, si no tenéis un molde así,

tenéis que ser un pelín más creativos y me refiero

a que, bueno, algún taper, alguna cosa así,

un poco más rectangular, lo echáis y luego,

ya cuando enfríe, lo sacáis. Bueno, voy a quitar ya

el papelito y no voy a hacer lo que hacemos muchas veces

que es echar estos granitos

hacia abajo porque están muy empapados en grasa.

No me hace falta. Bueno, tenemos por aquí ya

el chocolatito, me lo pongo aquí.

Es el momento de mezclarlo todo, pero me voy a guardar

un poquito de chocolate

porque os quiero enseñar a hacer luego, una cosita

muy graciosa y muy sencillita, ¿vale? Lo que viene siendo,

bueno, en la alta cocina se llama una roca.

Así, con esto yo creo que tendré suficiente,

eso lo haremos luego. Ahora, mantequilla,

así, poquito a poco vamos a añadirla al chocolate.

Así, ¿por qué echo la mantequilla sobre el chocolate?

No lo hago al revés porque se nos puede cortar

y prefiero integrar, poco a poco y porque el cacharro

era pequeño también, pero, sobre todo, quiero integrar,

poquito a poco, cuando metes una grasa

sobre otra grasa, siempre hay cierto peligro.

Así que, mantequilla tostada ya, ahí, qué pintaza y qué olor

y qué aroma, eh. Bueno, momento de añadir

el arrocito dentro del chocolatito.

Ahí vamos. ¡Buah! Qué hambre,

estáis viendo que no es tan difícil hacer

un turroncito de arroz suflado.

Este, seguro que no llega al verano que muchas veces

nos pasa... bueno, nos regalan, a mí me regalan tantos mantecados

y me los quiero comer todos, pero aún así,

me regalan tanto que se me quedan de un año para otro.

Llega el verano y como que se te hace raro comerte

un turrón de, no sé, de Jijona, pero que a mí no,

a mí no se me hace nada raro, me lo puedo comer en la playa,

tranquilamente, que me gusta mucho.

¿Qué hacemos con el turrón de Jijona al llegar el verano?

Lo metéis en un congelador, lo trituráis con un poquito

de nata, lo metéis en el congelador y os hacéis un helado, así.

Bueno, bien mezclado, mirad, mirad qué pinta y cómo suena.

¿Oís? Cómo suena, eso es que está muy bien suflado el arroz.

Ahí vamos, vamos allá, turroncito casero.

Turrón artesano con lo que se valora eso.

¡Qué pinta! Necesitamos que esto se convierta

en algo sólido, ahora está, prácticamente, caliente,

voy a asegurarme de que está bien lleno

por todos los lados, todavía me queda un poquito más.

Es normal que se os salga un poquito por abajo.

Probablemente, sea exceso de chocolate.

Pues, nada, momento de llevarlo al congelador.

Lo vamos a tener que dejar, tranquilamente, un par de horitas

para que aquello cuaje y vaya cogiendo forma de turrón

Pero como tengo un poquito de chocolate por aquí

y os he prometido enseñaros a hacer una roquita,

voy primero, a calentarlo un pelín más, porque se me enfrió.

Mirad, tengo por aquí frutos secos variados.

Aquí, avellanas, nueces, pistachos, almendras y pasas

Así que, para hacer estas rocas vamos a necesitar,

solamente, frutos secos y un poquito de chocolate.

Esto, por si os apetece un día en casa y os sobra un poco,

podéis hacer estas roquitas de chocolate estupendas

con el fruto seco que queráis. Yo voy a elegir,

por ejemplo, las nueces. Lo que haré será romperlas,

¿vale? Así, las rompo un poquito y, mirad, las echo aquí

en el ladito, voy a bañarla en chocolatito

y con una cucharita la voy a sacar.

Sí, tranquilamente, luego, os digo una cosa,

si os queréis poner como muy de mucho nivel

un poquito de polvo de frambuesa, un poco de polvo seco de yogurt

pues le viene, absolutamente, genial, mirad, así.

La siguiente, la voy a hacer, venga, de pistachitos.

Venga, el pistacho ni siquiera lo voy a romper.

Lo voy a echar aquí, en un ladito también.

Como veis he puesto, aún me queda un poco

de calor residual del baño María, no la tengo encendida,

pero sí que me queda ese calorcito residual.

Y aquí tenemos mi segunda roquita,

en este caso, de pistacho para hacer en casa.

Esto en cinco minutos, aproximadamente, en la nevera

se queda solidificado y tenéis unas rocas de chocolate caseras.

Así que, esto me llevo a la nevera, el turrón

me lo llevo al congelador y veréis

qué auténtica maravilla nos quedará.

(Música)

Mirad el turrón, lo saco de aquí, ya está frío

y ahora solo queda, bueno, primero, voy a despegar

un poquito de aquí. Bueno, seguro que los ratoncitos,

que seguro que son mis hijas, estos bordecitos

se los van a comer rápido y luego, por dentro

voy a meter también, despegándolo aquí, ¿veis?

un poquito, no quiero pasar el cuchillo

solo aquí un poquito para abrirlo y sacarlo.

Y así, os aconsejo guardar este turrón en la nevera,

es un turrón casero donde el chocolate

no lo hemos templado al igual que las rocas.

Mirad qué preciosidad, yo lo pondría de este lado.

porque así, realmente, uno no sabe qué se va a encontrar

por dentro. Esto lo dejo por aquí, para que mis hijas vengan rápido

y se coman porque como no vengan rápido,

el que se lo va a comer soy yo.

Bueno, roquitas, vamos a ponerlas por aquí

y mismo objetivo, tenerlo en la nevera, como digo,

hemos hecho algo muy casero

y muy rápido para que podáis hacerlo en casa,

pero mirad qué auténtica maravilla, qué placa de turrón de chocolate

con arroz inflado y de regalito estas rocas de frutos secos.

(Música)

Para ocasiones especiales como la de hoy, me gusta arreglarme

un poquito y cuidar todos los detalles en la mesa.

Por eso estoy dejando ya todo preparado.

Creo que con este cochinillo y este turrón le hemos dado

a la mesa el toque final que necesitaba.

En un rato aparecerá por aquí ya toda mi familia

para poder poner fin a este año que, para mí,

ha sido muy especial. Este año he arrancado

proyectos nuevos que me han hecho muy feliz

como, por ejemplo, "Hacer de comer",

gracias al cual he podido llevar mis recetas de toda la vida

a vuestros hogares día a día. Pero también he dejado atrás

lo que para mí, fue un sueño y una meta. Espero que vosotros

podáis cumplir este año todos vuestros sueños

y que tengáis muy buena salida y entrada de Año Nuevo.

Y que no se me olvida, haz la comida y mejora tu vida.

Nos vemos el año que viene. Qué raro que todavía

no hayan venido por aquí las niñas ni mi familia ni nadie.

(GOLPEA LA VENTANA) Daniel, ya huele a comida.

Ya huele, huele a cochinillo, ¿no? Huele muy bien.

Muy bien, pues para dentro, corre. Venga.

No corras, con tranquilidad. No corro.

Tírale, bueno, digo que no corra

porque, al final, está todo hecho, o sea que...

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Hacer de comer - Cochinillo asado y turrón de chocolate con arroz

31 dic 2019

Hoy, en Hacer de Comer, Dani García nos trae dos recetas estupendas para celebrar la llegada del 2020. El plato fuerte es un cochinillo, que acompaña con patatas. Después, para el postre, el chef nos enseña a elaborar turrón casero de chocolate con arroz inflado.

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  1. Raulls

    lollll esta la quiero:. Cochinillo Asado y turrón de chocolate y además arroz. ni se me pasa por la cabeza como puede estar de rico este plato. Ahora una pregunta: si yo quisiera hacer este plato y meterlo al frigorífico lo querría que quedara bien sano. Las fiambreras ecológicas que están tan de moda dicen que tienen resinas tóxicas y al final no son tan sanas. Saben si las que están fabricadas en fibra de arroz como las de esta web tambien tienen resinas o estas sí son realmente saludables y libre de tóxicos ?? La verdad por ningún lugar veo información de eso. Al final metemos nuestras comidas en recipientes que ni sabemos de que están fabricados. Quizás lo más seguro sea el vidrio o el acero de toda la vida :-/

    27 ene 2020