Estoy vivo La 1

Estoy vivo

Miércoles a las 22.10 horas

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No recomendado para menores de 12 años Estoy Vivo - Temporada 4 - Capítulo 6 - Ver ahora
Transcripción completa

Uno, dos, tres, ¡dentro!

¡Alto, Policía! -¡Policía!

Tira el arma.

-¡Suéltalo!

-¡Al suelo! ¡Al suelo, joder! ¡Al suelo!

Hemos encontrado unos objetos muy extraños en casa de Silva.

¿Cosas de La Pasarela? ¿Esto qué es?

Una cápsula criogénica, una chaqueta de enlace,

hasta una martirio.

Pues tenemos que recuperarlo como sea.

Esa tecnología no puede estar en manos humanas.

Cuando acabe la misión, me vuelvo a Bermeo, ¿te vienes?

-Todo esto tendrá que ver con el cara guapa.

Estás "pillaíta" hasta las trancas.

De lo que ha pasado, ¿no vas a decir nada?

¿Qué ha pasado? ¡Que te he dado un beso, joder!

Voy a dejar la Policía. ¡Que casi mato a Mikel!

Ese tío me conocía, abuelo.

¿Qué está pasando? ¿Quién cojones soy?

No sabía que ella estaba ahí.

-Estamos muy cerca, no la vuelvas a cagar.

La hostia que no te dio mi hermana, te la doy yo.

Señora Inma... Pero a ti, ¿qué te pasa?

Es que no me lo esperaba.

¿La hostia? El beso.

¿Y Aranda? No he visto su coche ahí fuera.

Se marchó muy temprano.

Hemos cogido al tipo de la gorra que te atacó en el autobús.

Y que en su apartamento hemos encontrado objetos

que lo relacionan con una secta.

¿Una secta? La Hermandad. ¿Te suena?

No, ¿es nueva?

Unos tarados que piensan

que la gente puede volver del más allá.

¡Quietos ahí, joder!

Estas cosas tienen que salir de aquí, pero ya.

Las manos quietas, Márquez. Me cago en mi puta vida.

Espera.

Mi tío me lo ha contado.

-Estaba muerto. -Ya.

-Y ha resucitado. -Ya.

-Iros a la mierda.

-¿No quieres saber la verdad?

Esta es mi familia.

Estos somos nosotros.

¿Lo has conseguido?

Cómo se te ocurre subir aquí todos estos trastos.

Ya, ¿y qué querías que hiciera?

No lo sé, Andrés, pero la casa se nos está descontrolando.

No, la casa es una puta locura.

O sea que esto... Esto lanzaba rayos, ¿en serio?

Intergaláctica...

Tú crees que entonces me dejarán entrar a La Pasarela.

(Pitido)

¡La madre que te parió, Bea! ¿Qué haces?

¡Quieres parar! ¿No ves que aquí todos somos raros?

-Ya, pero es que tampoco sé cómo pararlo, mamá.

-Ya está, se acabó.

Laura...

Pero, mi amor, que esto puede tener 1.500 años luz.

Tu madre estaba en una de estas.

Bueno, y tú también.

Rompió aguas aquí mismo.

-Sí, yo pensaba que se había meado.

Naciste...

Y nos salvaste a todos.

(EL BEBÉ LLORA)

¿Y este trasto para qué sirve sin nadie dentro?

Había algo por ahí abajo para abrirla.

No funciona. -Vale.

(Móvil)

(SEBAS) ¿Eso está sonando dentro de la cápsula?

No, es mi móvil.

Señor comisario...

¿Cómo que han robado los objetos de la nave?

No, no, no.

No, yo no sabía nada.

Pues no tengo ni idea.

No sé por qué la gente quiere unas cosas tan raras.

# Ahora que empiezo de cero,

# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez. #

"Bienvenidos a La Hermandad.

Somos una organización sin ánimo de lucro

que solo busca la verdad.

¿Por qué la muerte debe ser el final?

¿Por qué no puede haber vida más allá?

A lo largo de los siglos,

la Humanidad ha tratado de responder a estas misteriosas cuestiones

sin éxito.

Ritos, religiones, supersticiones carentes de rigor científico.

La Hermandad está en condiciones de contestar a esas cuestiones.

Porque lo que nos habían contado hasta ahora,

simplemente no es cierto.

Porque la muerte no es el fin.

Hay un lugar que nos espera una vez desaparecemos.

Es un lugar amplio y luminoso,

donde unos seres amables

nos ayudan a entender nuestra nueva realidad.

Y allí deciden si vuelves a la Tierra

o sigues tu camino.

Ese lugar existe

y se llama La Pasarela."

Vale.

Están zumbados. ¿Y?

Esto apareció en casa de Silva.

Son raros de cojones, igual robaron ellos los objetos.

¿Seguro? -Seguro.

No. -Ya.

Ningún juez firmará una orden de registro

por un panfleto.

Y no hay nada que los vincule con los desaparecidos.

¿Y Silva? Salía en el vídeo del bus.

Está en libertad bajo fianza y sin pasaporte.

No tenemos nada más contra él.

No hemos encontrado los cuerpos

y solamente los objetos que hallamos en su casa.

Hay que recuperarlos como sea,

bastante ridículo hemos hecho ya.

¿Nos van a quitar el caso?

Este caso es un marronazo que no quiere nadie.

Los de arriba están hartos, quieren resultados.

Y yo voy a encontrar a esas personas vivas o muertas.

¿Estamos?

¡Ah!

Nada de sectas.

¿Dime cómo narices vamos a recuperar las cosas

si ya las tenemos nosotros? Vamos a mantener la calma, María.

¡Que van camino de mi trastero, joder!

¿No las podemos devolver?

Si no sabemos qué hacer con ellas.

Son cosas de La Pasarela.

Estoy de La Pasarela hasta el potorro.

Con lo tranquila que yo vivía.

Bueno, qué, ¿a la secta?

A la secta pero de cabeza.

¡Bea, que no es un baño turco! -¡Voy!

Señor Sebas, en el ascensor no cabe;

además se pueden dañar los sensores.

Sensores ni leches, no pienso volver a cargar con ella.

Es que pesa un huevo.

Adriana, ¿estás preparada?

Pero ¿qué es este desastre? -Que no encuentro mi colgante.

-Qué vas a encontrar aquí, si parece un mercadillo...

-Lo dejé en la mesilla, estoy segura.

-¿Tan importante es? -Es como un amuleto,

lo llevo siempre. -Cariño, date prisa,

si no, no te voy a poder dejar.

¿Seguro de que no cabe? ¿Mediste bien?

Son dos metros y medio, es físicamente imposible.

Mamá, me llevas a la uni, porfa. -Claro, cariño.

¡Adriana! ¡Adri, Adri!

Claro.

¡Oye, eh, vosotros dos!

Cuando vuelva, quiero esto fuera de aquí, ¿entendido?

Yo no sé cómo lo vamos a meter en el trastero,

está lleno de mierda.

Buena faja.

Es usted un profesional, señor Sebas.

Demasiadas cajas de botellines a mis espaldas, gallego.

¿Y no cree usted que nos vendría bien una carretilla?

No me jodas que tienes una carretilla

y no me has dicho nada hasta ahora. No.

Pero creo que puedo conseguirla. Deme un minuto.

¡Joder!

Su puta madre

¡Coño!

Qué mullidito.

Joder...

Qué estrechito está esto.

Tutankamón... (RÍE)

¡No, no, no! ¡No, no!

¡No, no, no! Me cago en la puta.

¡Gallego!

¡Gallego!

Señor Sebas, ya tenemos carretilla.

¿Señor Sebas?

¿Hola?

¿Dónde está este hombre?

Hola...

Señor Seb...

Sin liarla que te conozco. ¿Llevas una foto de Silva?

Sí. Entramos, preguntamos discretamente por él

y vemos el ambiente.

Tranquilitos. Eso.

Perdona.

Dime, Iago.

Señor Márquez, tiene que venir inmediatamente.

Estoy trabajando. ¿Qué pasa?

Prefiero que lo vea usted mismo. ¿Es urgente?

Bueno, digamos que mucho.

Te tengo que dejar, Iago.

No, no, espere, señor Márquez...

Vamos.

¿Qué pasa? Tu sígueme.

Joder, cómo se nota que aquí hay... ¿eh?

Bueno días. Buenos días.

Quiero hablar con Julio Moya. ¿Qué?

¿Perdone?

Julio Moya. Acabo de verle entrar.

Lo siento, pero aquí no ha entrado nadie.

¿Seguro? Seguro.

¿Ni siquiera este señor?

Ni este señor. Ya.

El nueve.

¿Cómo?

Es difícil saber quién entra y quién sale

si estamos más pendiente del sudoku.

El nueve.

Perdone...

¡Perdone!

Oiga, no puede entrar sin una orden de registro.

Tome, vaya leyendo esto.

¿Te has vuelto loco, joder? Confía en mí, le he visto entrar.

O se van o voy a tener que llamar a la Policía.

A otra.

Abra la puerta.

Les ruego que se vayan.

No se preocupe, enseguida nos vamos, pero, por favor...

Muy bien.

Se ha vuelto loco.

Gracias.

(Llanto)

Disculpen...

Sigan con lo suyo.

Mucho ánimo.

Oiga, voy a denunciarles.

Por cierto, devuélvame el ticket del parking.

Gracias.

Óscar. Vete a tomar por culo, Andrés.

(Móvil)

Iago, ¿qué cojones quieres ahora?

¿De limpieza?

-He perdido mi colgante, no lo encuentro.

-¿Y por qué no usas tus poderes de la mente para encontrarlo?

-Gilipollas.

-Anda, que te ayudo.

Un pelín desordenada ¿no? -Quita.

¿Cómo estás?

Bueno, cada vez que cerraba los ojos,

veía a tu abuelo resucitar.

Y luego a tu padre, que casi es más joven que tú.

Así que, bueno, no he pegado ojo en toda noche.

-Bueno, te acostumbrarás. -No me arrepiento, ¿eh?

El colgante ese, ¿cuál es? ¿El relojito de arena?

-Qué observador.

-No, lo que pasa es que te cae en el canalillo.

¿Y te lo regaló tu madre o qué? -No.

Pero le tengo cariño, es mi amuleto.

Me da suerte. -Pues yo también tengo uno.

Me la regaló mi abuelo cuando era pequeño,

para protegerme de los espíritus del bosque.

Cuando dábamos paseos, recuerdo que me contaba leyendas del pueblo.

-Mi madre me contaba historias de aquí:

cuando iban todos juntos a la playa, cuando se iba de compras con Bea.

Lo que para vosotros es normal, para mí era pura fantasía.

-Lo encontrarás.

¿Vale? -Vale.

No puede haber desaparecido así sin más.

¿Recuerda cuando Andrés Vargas estaba en una de estas?

Como para olvidarlo. Desapareció así, por las buenas.

Puede haberle pasado igual. Pero este trasto tendrá GPS o algo.

En algún sitio tiene que estar. Las posibilidades son infinitas.

Pasan de los 300.000 millones de posibles lugares.

Sin contar otras dimensiones. O quizá se haya desintegrado.

No, Sebas no se ha desintegrado.

Abre esto, voy a entrar.

Ya lo hemos intentado.

¿Me decís que ese trasto se abre cuando le sale de las pelotas?

Correcto, señor Márquez.

¡A tomar por culo!

Señor Márquez, ¿qué va a hacer?

¿Tú que crees?

No creo que sea una buena idea. Apartaos, venga.

Se lo dije.

A ver cómo le cuento yo esto a María.

Te mata. Y luego a mí. Ya, ya, ya...

Tengo que encontrar la forma de traerlo de vuelta.

Ahí está.

¿Qué pasa? ¿A qué viene tanta prisa? -Siéntate.

¿Y Sebas? Eh...

Por eso te hemos llamado, María.

Sebas ha desaparecido. -¿Qué?

¿Tú te acuerdas de la cápsula, qué no se abría?

Pues al final se ha abierto.

¿Y?

-Pues parece ser que Sebas se ha metido en ella.

Y ahora no sabemos dónde está. ¿Como que no sabemos dónde está?

Que no sabemos dónde está. No lo sabemos.

(AMBOS) No.

Pero te juro que lo vamos a traer de vuelta.

No, no, no...

¡No, no!

¡Joder!

Me cago en mi puta vida.

No sabes cómo agradezco estas visitas, Óscar.

Estoy del puzle hasta los cojones.

Lo recomendó el médico, es parte de la rehabilitación,

para la memoria.

-Hola, Óscar. ¿Qué hay?

¿Quieres una limonada? Por favor.

¿Has estado esta mañana en La Hermandad?

¿Dónde? ¿Has estado o no has estado?

Sí, he estado.

¿Por qué?

¿Qué está pasando, Julio?

Han rechazado mi reincorporación.

La Policía no averigua nada. Estamos en ello.

¿Quieres hielo?

Sí, por favor.

Solo busco respuestas.

La secta está detrás, estoy seguro.

Ya, pero es que no tenemos ninguna prueba.

Por eso quiero encontrarlas.

Por favor, ponte en mi lugar.

Muy bien, muy bien...

Pero la próxima vez, si quieres ir a algún sitio,

primero me consultas.

Claro.

Perdona. Venga, hombre...

¿Un hielo? ¿Un par?

"¡No jodas, pero si esto es lo mejor que hay!"

Gracias, pero...

Pero tengo que irme.

Sí, para otro día.

No se te han muerto.

Tú también tienes buena mano.

Julio...

He estado pensando y deberíamos hablar del beso.

La verdad es que no, quedó bastante claro.

Carlota... No te pongas condescendiente.

¿Tenemos algo?

Hemos mapeado la cápsula, pero aún no la entendemos del todo.

Joder, Sebastián, pero quién coño te manda meterte ahí dentro.

Venga un momento.

¿Qué pasa?

Creo que puedo abrir la cápsula. ¡Iago, Iago!

Eres el mejor.

¿A qué esperas? Vamos a abrir ese cacharro de una puta vez.

Hay un problema. No me jodas, ¿qué problema?

¿En lenguaje técnico o a la vallecana?

A la vallecana y parrafito corto, por favor.

Creemos que la cápsula tiene energía para hacer un viaje.

Solo uno. ¿Cómo?

No se preocupe,

yo iré a por el señor Sebas. No, voy yo.

Puede ser muy peligroso. ¿Peligroso a qué nivel?

Hay muchas probabilidades de no volver.

(MARÍA) No sé dónde estás, Sebastián.

Si en otra dimensión,

en Cuenca...

O no sé.

Pero como vuelvas y hayan pasado 40 años, te mato.

Todavía nos quedan muchos sitios por conocer

y muchos polvos que echar, ¿me oyes?

Así que tienes que volver ya.

Abre ese puto cacharro.

Voy a ir yo a por mi amigo, ¿vale?

¿Con leche? -Solo.

-¿Dónde está María?

-María se fue hace unas horas, parecía que llevaba prisa.

-Id a la nave y preguntad a todo el mundo.

Id también a las naves colindantes y veis cómo fue.

O si alguien que está intentando vender los objetos por Internet.

-Vale. -Ok.

-Vosotros estáis liados, ¿verdad?

Que estáis enrollados, digo.

-¿Está prohibido? -No.

Si aquí todo el mundo está liado.

Pero en horas de servicio, concentraditos, ¿eh? Profesionales.

(Móvil)

Dime.

Joder.

¿Dónde está tu tío?

-No lo he visto.

Santos,

¿y Márquez? No lo sé.

Pero os habéis ido juntos, ¿no?

¿Y tú de dónde vienes? ¿O tampoco lo sabes? Joder...

Esta comisaría es un sindiós, aquí cada uno hace lo que quiere.

Toma, firma esto. ¿Qué es?

Una falta leve por desobediencia a un superior.

Dile a Márquez que tengo otra para él.

Os voy a echar. A ti y a aquel que no cumpla las normas.

¿Es una amenaza?

Estáis viejos, Santos.

Sois como los putos vaqueros que van haciendo lo que quieren,

Pero esto se va a acabar.

¿Algo más? Acompaña a los novatos.

Ellos te dirán lo que hacer. Y cierra al salir.

Diez años, qué grade.

Tienes pinta de listo tú, ¿eh? -Sí.

Voy con vosotros.

¿Sandra? Hola.

¿Qué pasa, campeón? ¿Cómo estás? Bien.

¿Puedo hablar contigo un momento?

Claro, eh...

¿Quieres un refresco? Vale.

Yo te invito, Que tengo un montón de monedas.

Se me van a caer los pantalones. -Mira, pero si él tiene.

-¡Hala, un euro!

Estoy preocupada por David.

Ayer fue el cumpleaños de Teo y no ha llamado.

Puede que sea por el viaje, no sé, el jet lag, el cambio de hora.

No, David ha sido muy mal marido, pero es muy buen padre.

Nunca se olvidaría el cumpleaños de su hijo.

Vale, ¿qué es lo último que sabes de él?

Me llamó cuando estaba de guardia en casa de Julio

y ya no he vuelto a saber nada más.

Mira, voy a hacer unas averiguaciones, ¿vale?

Pero, no te preocupes. Tú ve a casa y descansa.

Mi amor,

llévate a María un rato.

¿Por qué?

Te vas a ir, ¿verdad?

No hay otra opción.

¿No puede ir Iago?

Sebas es mi amigo, debo ir yo.

Vuelve...

Por favor.

¡María!

¿Me acompañas? Tengo que ir al súper.

Tenemos que hacer la comida. -Sí, claro.

-Gracias.

¿Y ahora qué hacemos?

Quítese los zapatos, por favor.

¿Que me quite los zapatos?

¿Es imprescindible?

Ni idea, pero es lo que ha hecho el señor Sebas.

¿Qué cojones haces? Voy con usted.

¿Cómo? Que voy con el señor Márquez.

No, no, no.

Ni siquiera sabemos si hay energía para los dos.

Bueno, ahora lo veremos. No, ni hablar.

Tú te quedas aquí con Carlota por si pasa algo.

Carlota sabe lo que tiene que hacer y puede que usted necesite ayuda.

No sabemos qué nos vamos a encontrar.

Pero si no cabéis, joder.

Pues nos apretamos, pechito con pechito.

Iago, esto no es un biplaza.

Además, ¿y si se nos cambian los cuerpos?

Bueno...

En ese caso usted saldría ganando.

O no.

No me va a hacer cambiar de opinión, señor Márquez.

A tomar por culo, venga.

Tú primero.

Cuidado con la rodilla que me aplastas un huevo.

Carlota, por favor, dale candela. Le doy candela.

Si cogemos la postura de la cucharita nos va mejor.

La cucharita, mis cojones.

Santos, ¿qué hacemos aquí?

Santos...

Si quieres... ¿Qué pasa?

¿Y Martín? En el colegio, ¿por?

¿Dónde está David? ¿David? De viaje, ¿no?

Te doy la oportunidad de que no me trates de imbécil.

¿Dónde está David? No sé, te juro que no lo sé.

Es la última vez que te lo digo, ¡que dónde coño está Aranda, joder!

¡Que me contestes, hostia!

¡Eh! ¿Qué coño está pasando aquí?

-¡Haced algo, por favor! Fuera.

Ni de coña, baja el arma. Fuera.

Esto no tiene que ver con vosotros.

Estos hijos de puta se han cargado a Aranda.

¿De verdad crees que le hemos hecho algo? Que somos compañeros.

Coge una pala, venga, coge una puta pala.

Siempre está igual...

¿Tú quién eres? -Yo, el Jimmy.

-Son mis primos, el Jimmy y el Alfonso.

Alfonso... Tienen un desguace en Moratalaz.

Todo legal, ¿eh?

¡Saluda, coño! -Buenas tardes.

-Muy buenas.

-Hola. -Hola.

-Oye, niña, y este trasto, ¿para qué sirve?

-Mejor no preguntes, cosas de payos.

-Eh... Es un solárium.

Rayos UVA. -¡Ah!

Está guapo.

-Guapísima, y a ti, ¿quién te ronea?

-¿Qué? -Que si tienes novio.

-¡Ah! Eh... No. -¿No?

-No. -Jimmy...

¿Ya estamos? -Que quería ser caballeroso, prima.

-A trabajar. -No paras.

-Carlota...

¿Qué piensas hacer con todo esto? -Se han ido los dos.

Necesitamos energía de la hostia para meterle chicha a la cápsula.

-Ya, pero, ¿con unas pinzas de arranque,

como si fuera un tractor? -Más o menos.

O eso o dejamos sin luz a todo el barrio.

-Espero que funcione. -¿Dónde coño estarán?

¿Está usted entero, señor Márquez? Iago, venga, tira, coño.

¿Dónde estamos?

Señor Márquez...

¿Esto qué es?

Iago, no seas asqueroso.

Es sangre humana. ¡Ah!

¿Pero tú quién cojones te crees que eres?

¿Frank de la Jungla o...?

El rastro va para allá.

¡Ah! ¡Andrés!

Sebastián, la madre que te parió...

Pero, bueno, ¿tú estás gilipollas?

¿Ves una cápsula abierta y ahí que te metes dentro?

Es tu culpa por haberla llevado a tu casa.

Pero no para que tú te metieras. Me meto si me sale de los cojones.

¿Qué tal si averiguamos cómo salir y luego ya ajustamos cuentas?

Por ahí, no hay salida.

¿Qué te pasa en la mano? Nada.

Que me he hecho daño con la puta cápsula.

¿Cómo está María? Desquiciada, como todos.

Salgamos de aquí.

Tiene usted la sangre muy dulce, debería hacerse un chequeo.

Eh, eh, mirad, mirad, mirad.

¿Qué pasa?

Un puto centollo intergaláctico.

Este lugar es muy inquietante. Venga, vamos.

El jodido museo de los horrores.

¡Joder!

¡Eh, eh, eh, esperadme!

¿Habéis visto?

¡Eh!

Santos, joder, de verdad. Que sigas.

Coño, ya, venga, sal de ahí. Sal de ahí, hostias. ¡Sal!

Uribe, aquí.

¿Esto qué es?

¿Que qué es esto?

¡Que me contestes, hostia! La puse yo, para los tulipanes.

El plástico es bueno para conservar la humedad de la tierra,

por eso no se morían. Yo también sé de flores.

¿Dónde coño lo habéis metido?

Santos, para. -Será mejor que nos vayamos, Santos.

-Óscar...

Santos, ¿qué cojones ha sido todo esto?

¿Te ha dado un golpe de calor o qué coño?

-Si cuentan algo, estamos jodidos.

¿Por qué estamos aquí?

Pues porque nuestro amigo Sebastián se ha metido donde no debía.

No, digo que si estamos aquí es por alguna razón.

Iago, si vas a empezar con esa cantinela

de que todo está conectado, mis pelotas lo están.

¡Esperad! ¿Qué quieres Sebas?

¡Esperad!

¿Qué pasa? ¿No habéis oído?

¿El qué? Pero ¿no lo habéis oído?

Yo lo único que oigo es tu respiración.

¡El centollo, cojones!

Ahí no hay nada.

Señor Sebas, no se preocupe,

lleva muchas horas aquí encerrado, es normal que oiga cosas.

Yo creo que se está sugestionando. Vamos, vamos.

¿Sugestionando?

Madre mía...

Aquí hay voltios para aburrir.

-Esto ni la NASA.

-Ni que lo digas, prima. Con esto, chutamos cinco norias.

-Sí, pero a ver si vamos a salir volando por los aires.

-Eso. -Enseguida lo sabremos.

-Bueno, primos, aire ya de aquí.

-Voy yo.

-¿Qué haces? ¿Qué haces?

-Cógelo, ¡que lo cojas! -Que me enfado.

¿Qué haces?

Vamos, hombre.

Hasta luego. -Adiós, gracias.

-Bueno, preciosa, ya, cuando tú quieras, quedamos,

te llevo a un bufet libre de los buenos.

-Tira. -Vale, vale...

-Vamos al lío.

Joder.

-Trae, déjame a mí.

-¿Por qué no funcionas?

¿Por qué coño no funcionas?

(LAURA GRITA)

No, no, no...

No, no...

-Ahora sí que la hemos jodido.

-Carlota...

-Joder.

Más deprisa. Vamos, vamos... ¿Qué pasa, Sebas?

¡Que no quiero que me coma un centollo, joder!

Me voy a cagar en todos los putos centollos de la ría.

Lo siento.

-Estás haciendo lo que puedes. -No es suficiente.

-Le quieres.

-No sé por qué.

Joder, por él, casi pierdo la vida.

Bueno, casi no.

-Conozco la historia.

-Pero Susana siempre está ahí.

siempre ha estado.

Con tanta luz.

Bueno, todas las Vargas, Adri, Bea, tú tenéis...

Todas tanta luz que... Eclipsáis.

Y ya no queda espacio para nadie.

-Siempre hay espacio para las cosas buenas.

Y tú lo eres.

Nunca te he dado las gracias, pero si no hubiera sido por ti,

ninguna de nosotras habría vuelto.

Y mi nieta nunca habría nacido. Así que... Gracias.

-No sé si esta vez seré capaz.

-Ese es problema que tenéis los enlaces, que pensáis demasiado.

En Vallecas, tenemos otra forma de afrontar las cosas.

Lo intentamos y...

Y no nos rendirnos nunca.

Clase trabajadora.

Venga, llorando en el descansillo, no vamos a conseguir que vuelvan.

Vamos para adentro.

-Uy, ¿qué hacéis aquí?

-No sé por dónde empezar.

Está cerrada.

Apartaos.

Tú siempre tan sutil.

Los hemos encontrado, señor Márquez.

¡Creo que ya sé cómo hacer que vuelvan!

-¿Cómo?

-Esta tecnología es muy avanzada y sensible a la energía humana.

¿Recordáis cuando mudamos de cuerpo? -¿Qué quieres decir?

-Si nos ponemos alrededor de la cápsula

y ponemos las manos en ella, igual le damos la energía que necesita.

-O nos convertimos en arena espacial.

-Pero alguien tendría que hacer de puente

entre la cápsula y las baterías. Nadie puede aguantar tantos voltios.

-Yo sí puedo.

-¿Cómo? No, no, ¿qué dices?

-Abuela, si no arreglamos la cápsula, nunca volverán.

Y yo no pienso perder a mi padre también.

Dale caña, Carlota.

¡Ah!

¡Ah!

¿Sebastián y Laura? ¿Quien?

Los jefes. Ah, llevan todo el día fuera.

Creía que la dueña del bar se llamaba Marta.

Pues sí,

pero he tenido un lapsus.

Buenas noches, comisario.

¿Un mal día? Pues no muy bueno, la verdad.

¿Cómo está Julio?

¿Le ha llamado? No.

Pero sé que has estado en su casa y le has levantado todo el jardín.

¿Qué estás buscando? Eso es algo personal.

Y tan importante como para desobedecer

las órdenes de un superior. Exacto.

¿Por qué crees que no has encontrado nada?

Ni puta idea.

¿Me lo va a decir usted?

No.

Yo tampoco lo sé todo.

No te preocupes, volverás a ver a tu amigo.

Es hora de actuar.

Bruno Varela, el novio de la despedida de soltero.

Javier Olier,

30 años, empleado de banca.

Alba Miranda, su novia. 32 años, contable.

El conductor del autobús, Juan Galbete, 55 años.

Alberto Cruz,

Raúl Veiga y Gorka Larreta, los tres amigos del novio.

Valeriana, 70 años,

iba a pasar unos días en Níjar.

Estos deben ser los franceses. Efectivamente.

Pierre y Nicole,

los dos turistas.

Tenemos que sacarlos de aquí.

No creo que sea una buena idea, señor Márquez.

En este momento, Iago, me la sudan las buenas ideas.

(Alarma)

¿Qué cojones hacemos?

A mí no me mire, es a usted a quien se la suda.

Hay que volver a la cápsula.

¡Sebas, vamos, rápido!

¡Venga, señor Sebas! ¡Vamos, venga! ¡Corra!

Sebas, tú primero.

No, yo no vuelvo a meterme ahí ni de coña.

(Ruido)

¿Qué ha sido eso?

¿Qué va a ser?

¿El centollo?

Aquí tiene su centollo, señor Sebas, de las Rías Baixas.

Me cago en tu puta vida, Sebas.

Señores, he encontrado algo.

(Pitido)

¿Qué pasa? -Nos han descubierto, ¿qué hacemos?

-Nada.

Esperemos que sean ellos, de aquí puede salir cualquier cosa.

-Seguro que son ellos.

-¿Oís eso?

-Sí, sí, sí. ¡Oigo voces!

-¡Son ellos, ya vienen!

¡Hola!

¡Hola!

¿Qué hacéis?

Pero ¿de dónde coño venís?

-¡Sebas!

-¡Papá! -Bueno, bueno...

-¡Papá! Papá, joder, qué susto.

-La madre que te parió, como vuelvas a jugar

con cacharros sobrenaturales, te corto los huevos.

-Bueno, bueno, bueno.

-Pero ¿cómo habéis vuelto?

Sebas, vigila tu espalda, no vaya a aparecer otro centollo.

Centollo los cojones.

Joder.

¿Dónde leches estamos?

Estamos en La Hermandad.

Y, bueno, eso es todo.

Una cosa te digo,

te he perdido tantas veces que ya ni me inmuto.

Adri... (ADRI SUSPIRA)

¿Cómo estás? -Un poco electrocutada, pero bien.

-Ha sido increíble. -Sí.

Eres una crack.

Lo sabes, ¿no? (ASIENTE)

Quería pedirte perdón. No hagas eso.

¿El qué? Compadecerme. No...

No me compadezcas, Iago. Estoy orgullosa del beso que te di.

Hice lo que tenía que hacer. Yo tengo muy claro lo que quiero.

Te van a ver. Me da igual.

Quería pedirte perdón porque cuando me besaste,

sentí algo que hacía mucho tiempo que no sentía.

Me sentí vivo de nuevo.

Y me da mucho miedo.

Yo te digo a ti que la niña va a ser artista.

Si nada más hay que ver la planta que tiene la niña.

La niña va a ser bailaora.

(Puerta)

Hola. -¿Qué haces?

-Hablando con el Pollo, le estoy preguntando unas cositas.

-¿Con las cartas?

-Yo le pregunto cosas y él me contesta con una carta.

Hoy está un poquito "mosqueaíllo".

Mira, Pollo, ya está, hablamos otro día y ya está.

¿Tú qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Han vuelto. -Lo sabía.

Los primos tienen energía para encender una cápsula,

y medio Vallecas. -No. Han vuelto a patita.

-Madre mía, hermana, qué locura de vida llevas.

Ven "pa'ca", anda.

Te voy a echar las cartas. -No.

-Si no te las he echado nunca. Relájate. Baraja.

-No creo en la magia. -Esto no es magia.

Esto es astrología.

Magia es lo de ustedes con la capsulita.

-La capsulita, es ciencia.

-Bueno, lo que tú digas. Corta, anda.

Los enamorados.

Alguien cercano te está rondando.

Pero hay que consumar.

El sol.

Es un amor especial.

Lleno de luz, de vida.

-Iago me ha dicho que sintió algo cuando le besé,

pero que tiene miedo.

-Por eso está al revés,

porque está desorientado, "agilipollao".

¿Esta carta, cuál es?

La primera vez que la veo, el cangrejo.

-¡Ah, el centollo!

Creo que sé por dónde van los tiros.

¿Qué pasa?

-Nada, que luego la cosa se complica.

-Esa es la carta de la muerte.

-Pero no significa que te vayas a morir.

Significa que va a haber un cambio importante en tu vida.

-Buena no es.

-Las cartas no son ni buenas ni malas.

Las cartas son lo que son,

y ya con tu vida, tú haces lo que puedes.

-Vale.

-Tú puedes con todo, mi niña.

Por la mañana de viaje en el espacio tiempo,

y ahora cerrando caja.

Un día de lo más completito.

-Y eso que todavía estamos a lunes.

¿Qué tal tu mano?

-¡Bah!

-Te has dado un buen tajo. -Tu soldado ha venido herido.

-Bueno, al menos mi soldado ha vuelto.

Pero no se va a volver a ir. ¿Me has oído?

-Vamos a ver, no te puedo prometer nada, cariño.

Alguien tendrá que sacar de ahí a los desaparecidos.

-O sea que tenemos Vengadores para rato, ¿no?

-Tenemos una responsabilidad.

-Sí, todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

-Bueno, de momento, solo tenemos la responsabilidad.

-Sí, porque de poderes. andamos escasos.

Al menos tenemos buenos amigos. -Eso es verdad.

Y por eso no podemos dejarles tirados.

Coño, qué tarde. ¿Nos vamos a casa? -Sí. ¿Qué cenamos?

-Centollo no. Durante una temporada, nada de marisco.

Voy a llamar a Irina a ver qué tal va la cosa.

-A ver si llegamos al baño de Sergio.

-Hola, Irina, ¿qué tal? ¿Cómo ha ido la tarde?

Sergio ya está dormido.

Vale, nosotros estamos ahí en... -Hola, Irina.

Estamos ahí en una hora, hora y media.

Hay mucho tráfico, ¿vale?

Vamos a aprovechar el bar, ¿no?

Así a lo mejor... Te cuadran las cuentas.

-¿Aquí? -¿Por qué no?

Sígueme, potro. (SEBAS RELINCHA)

¡Coño!

Joder...

Mierda.

(Puerta)

Adelante.

Iago, que la niña da calambre.

¿Como dice? Que es como una pila de petaca.

¡Ah, sí, si! No se preocupe, lo he comprobado.

Es un poco de electricidad estática.

Una acumulación por exceso de carga.

¿Y eso es normal en La Pasarela?

¿La gente se enchufa a una batería de camión a diario?

Bueno, eh... Adri es muy especial.

O sea que no tienes ni pajolera idea.

Pero ni remotamente. Es la primera vez que veo algo así.

Pues algo habrá que hacer, porque...

A mí esto de los superpoderes de la niña

me tiene muy atacada.

A mí también, señora Laura.

Iago...

Que... Que muchas gracias por...

Por acompañar a Andrés en la cosa esa.

Es que no te lo digo nunca, pero cuando va contigo,

yo estoy mucho más tranquila.

Hacemos buen tándem, ¿verdad? Hacéis un tándem estupendo.

Que desde que bajaste de La Pasarela,

estás siempre con él, ayudándole y...

Como sé que él no te lo va a decir nunca.

Tampoco hace falta.

Yo sé que el señor Márquez me aprecia.

Te apreciamos todos.

Porque tú eres parte de esta familia.

Y lo vas a seguir siendo hagas lo que hagas.

¿Qué quiere decir?

Carlota.

¿Qué te crees?

Cuando la cosa tira...

Tira.

Tú me entiendes.

Creo que sí.

Pues eso, que yo sé perfectamente lo que es quedarse sola, con hijas.

Lo duro que es eso.

Pero cuando la vida te ofrece algo bueno, algo de verdad,

hay que tener ilusión.

Gracias, señora Laura.

No hay nadie como usted. ¡Ay!

Buenas noches.

Buenas noches.

Adiós, Papuchi.

Di adiós.

Pensé que te habías metido en la cama.

No, no he podido.

¿Qué pasa, Andrés?

Pues que los hemos encontrado, Laura.

Hemos encontrado a los desaparecidos.

¿Dónde?

Estaban en ese sitio tan raro en el que estaba Sebas,

en La Hermandad.

Los habían metidos en una especie de...

De cubículos y estaban como catatónicos.

Pero ¿para qué los tienen allí? ¿Qué quieren?

Pues no tengo ni idea.

Solo sé que hay que sacarlos.

Tengo que conseguir una orden, entrar ahí

y arrestar a esos hijos de puta.

Pobre gente.

Cuando pienso cómo deben de estar las familias.

Pues imagínate, hechas mierda.

Si vieran lo que he visto yo,

ese laboratorio tan... Raro.

Quizás hasta estaban experimentando con ellos, yo qué sé.

Y lo peor es que no hemos podido hacer nada.

Sí, has podido hacer algo.

Has hecho lo más importante, que es encontramos.

No.

¡Oh!

Toma.

Todo esto es muy raro, Laura.

Silva, la cápsula,

la secta esa, los desaparecidos, Julio.

Incluso Adri.

Es como si todo estuviera relacionado

y nosotros estuviéramos en todo el centro.

Pero ¿qué quieres decir?

Que no es casualidad que encontráramos ese autobús.

Cariño...

Es tarde...

Y esto no lo vas a solucionar esta noche.

Y ese sándwich tiene una pinta estupenda.

Eres increíble, mi amor.

¿Yo? (ASIENTE)

Gracias, amor, porque sin ti,

todo esto se iría a la mierda.

(Ruido)

¡Coño!

¡Vamos, vamos, acelera!

Tenemos una orden de registro para La Hermandad.

Ah, eso está muy bien.

Lo que hay al otro lado

es algo que ellos llaman La Pasarela.

Un lugar con una tecnología capaz de hacer regresar a los muertos.

Yo conozco a alguno de esos regresados.

Y algunos incluso podrían estar aquí hoy entre nosotros.

Recorriendo todo mi cuerpo.

Qué calor. -Pero, hija mía,

¿a ti te han poseído o te han echado el polvo de tu vida?

Carlota y yo nos besamos.

Estás compadeciéndote, papá.

Estoy... Estás cagado de miedo.

¿Ves esa estrella? Me recuerda a tu madre.

Como algunas estrella, pues ya no está,

pero su luz sigue aquí.

Creo que la hemos encontrado.

(Bocina)

Ha llegado el momento, prepárate.

¡No, Iago, no, no!

¡Que se van a matar!

Los árboles no os dejan ver el bosque.

-¿Qué es eso?

-Esto, ahora mismo, es lo único que importa.

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Estoy Vivo - Temporada 4 - Capítulo 6

14 abr 2021

Landa ordena a su equipo que encuentren los objetos robados de la nave mientras vemos que los nuestros los han llevado a casa de Márquez. Santos y Márquez deciden ir a las oficinas de la Hermandad para investigar por su cuenta cuando el Enlace llama muy preocupado a Márquez. Sebas ha estado manipulando la cápsula de la Pasarela y ha desaparecido misteriosamente. Carlota, Bea, Laura, María, el Enlace, Márquez… Todos se volcarán en localizarle. Mientras, Santos sospecha que algo malo le ha sucedido a David y acude a casa de Julio. Adri y Mikel le acompañan y tendrán que intervenir cuando a Santos, cada vez más nervioso, se le vaya la situación de las manos.

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