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Para todos los públicos En Portada - Pandemia en la gran ciudad - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"El coronavirus no afecta a todos por igual."

El COVID está atacando más a unos que a otros.

No es el virus que ha elegido a los pobres,

es que los pobres son más accesibles.

"Golpea, sobre todo, en zonas urbanas y pobres.

'En portada' lo ha comprobado en Ciudad de México,

Leganés y el Bronx."

Entrabas al hospital vivo y salías muerto.

-Los metros iban llenos en la hora punta.

"Disparan los casos el transporte público masificado,

una dieta desequilibrada

y el hacinamiento en pequeñas viviendas."

El cuarto donde nosotros le rentábamos

ahí teníamos que estar los cinco:

mis tres niños, mi pareja y yo.

"Hoy 'En portada' pandemia en la gran ciudad."

Estoy aquí, estoy aquí de pie y luchando contra el COVID,

luchando contra todo.

(Música)

(MEGAFONÍA) "Debido a la situación de emergencia

ocasionada por el COVID-19,

respeten las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

Mantenga la distancia de seguridad entre otras personas

en vestíbulos, andenes y trenes."

Soy David, vecino de Leganés

y me desplazo todos los días en transporte

para realizar mi trabajo,

que es en el centro de Madrid.

En el metro, hasta que prácticamente cerramos por el estado de alarma,

la frecuencia que había era la misma

y los metros iban llenos en la hora punta.

Los espacios cerrados son muy peligrosos

y el metro lleno de gente es un sitio donde todo el mundo

está respirando en un espacio cerrado.

En mi vínculo de gente de alrededor, no solamente mi padre,

ha habido más fallecidos, más vecinos fallecidos

y gente que conoce a otros que han fallecido.

No han tenido una despedida.

La enfermedad ha deshumanizado totalmente

las posibilidades de dar la despedida

y de consolarnos nosotros como hubiéramos merecido.

-Soy uno de los muchos que tiene que coger el transporte a diario

para hacer un desplazamiento largo

en una de las grandes ciudades del mundo, como es Madrid,

con una periferia que no para de crecer

y que ahora se encuentra con el gran problema

que es afrontar esta pandemia.

(Música)

-El desafío que confrontamos

es que no podemos seguir aumentando

los espacios de las grandes ciudades.

Tenemos que generar nuevas ciudades.

Y lo más importante es que nosotros les hemos robado el espacio

y las fuentes de vida, digamos, a muchos animales,

a árboles y plantas y también a ciertos virus.

Y es bien interesante ver que a medida que crecen

también las grandes ciudades, hay más y más gente en el planeta.

Vamos a tener más y más encuentros con estos virus.

En la actualidad, yo creo que las ciudades globales

se caracterizan por algo que llamamos la segregación

y la desigualdad social.

Y eso es lo que a nivel de esa luz urbana se refleja

en las desigualdades en salud tremendas.

El COVID está atacando más a unos que a otros,

tiene más gravedad en unos barrios que en otros

y está falleciendo más gente de una clase social que otra

y por lo tanto de un barrio o de otro.

No es el virus que ha elegido a los pobres,

es que los pobres son más accesibles.

Ian, Ian, ven.

Apúrate, prepárate, mijo.

¿Quieres ir a Nueva York?

¿Quieres volver a vivir allá? -Sí.

¿Quieres desayunar algo? un pan con leche, cereales.

-No.

-(GRITA)

-Échale una muda de ropa a Kevin.

¿Las máscaras las llevan?

Yo más o menos creo que fue como por diciembre que escuché

que había estado un virus en China

y que se estaba muriendo bastante gente.

Miles de personas fallecieron.

De ahí, no pensé que fuera a llegar aquí.

Ha cambiado la vida porque primero que falleció mi pareja,

segundo, ahorita no tengo un lugar fijo donde vivir.

(Música)

Mi Jorge, él trabajaba en un restaurante.

Lo que hacía era meter el agua, vino, todo eso.

Entonces yo no sé si alguno de ellos estaban infectados

o en el tren se contagió,

como todos los días él viajaba en tren.

¿Qué quieres comer?

El papá.

Dale besito a papi.

Yo tenía como 28-29 años cuando llegué a este país.

Ahora tengo 44.

Yo no estoy trabajando,

no tengo ni un ingreso que me está entrando

y tengo gastos con mis niños.

He vivido 14 años en el Bronx.

De ahí me fui...

Hacía dos meses que no había venido al Bronx.

Lo que más me interesa conseguir

es un apartamento para los niños.

(Música)

(Música)

Yo vivía aquí, en el Bronx, en el 342, de la 148.

Vivíamos con una sobrina de él.

Ella, en el cuarto donde nosotros le rentábamos,

teníamos que estar nosotros, los cinco;

mis tres niños, mi pareja y yo.

Él se enfermó primero.

Pero casi en la misma semana nos enfermamos todos.

(Sirena)

Estuvo con tos, fiebre,

después yo lo llevé al Lincoln, no lo quisieron atender.

Nadie lo cuidó, solo yo lo estoy cuidando,

yo lo estuve atendiendo, arriesgándome a mí,

a los niños.

¿A dónde teníamos que ir?

No teníamos dónde ir.

Teníamos que estar ahí.

-Yo creo que desde la Guerra Civil no ha habido una situación global

en España más preocupante

y que haya afectado a todo el mundo tanto como esta.

(Sirenas)

Mi padre ingresó el viernes 13 de marzo y, bueno,

esa semana ya se encontraba mal.

Pero es verdad que no pensábamos

que si tuviera el virus, fuera a ser algo tan letal.

Ni que no íbamos a poder verle más.

Cuando yo llegué a mi casa, bueno,

ya me habían llamado diciendo que iba la ambulancia a por él

y no pude verle.

Vino la ambulancia, se lo llevó y falleció tres días después.

(Música)

Mi padre era una persona, el típico estereotipo de residente en Leganés

con un trabajo humilde.

Ha trabajado toda su vida en diferentes sitios de Madrid,

haciendo su oficio al cual amaba, que es la peluquería de caballeros,

que yo también aprendí de él.

Y bueno, pues eso evidentemente lo llevo,

vamos a decir, dentro,

el haber aprendido un oficio con él y haber pasado muchos ratos con él.

¿Cuántos años hace que nos conocemos?

-Veintitantos, seguro.

-¿Por qué crees que ha habido tantos casos de coronavirus

en concreto en Leganés?

-Yo creo que por lo que estamos estudiando ahora mismo

Leganés es un barrio dentro de una gran ciudad

donde vivís un montón de gente trabajadora

que ha tenido que seguir trabajando,

que sois lo que se ha llamado trabajadores esenciales,

que ha habido poca posibilidad de teletrabajar

y que tenéis que desplazaros al centro de Madrid

o a otros lugares de Madrid donde estáis trabajando.

Luego también es verdad que Leganés, como todo Madrid

o toda España en general, somos poblaciones envejecidas,

con lo cual el COVID ahí ha hecho mucho, mucho daño.

El otro día estábamos estudiando datos,

digamos del tercio que más gana en España,

ahí puede teletrabajar entre el 60 y 70 %

y el tercio que menos gana puede teletrabajar

entre el 8 y el 10 %.

Entonces, claro, eso quiere decir que la gente

que tiene la necesidad de trabajar está mucho más expuesta

o ha estado mucho más expuesta desde un primer momento.

Porque además tenemos que pensar que aquí nos hemos expuesto,

nunca mejor dicho,

cuando todavía no sabíamos ni lo que estaba ocurriendo.

-El transporte, lo que ha pasado ha sido que se ha extendido mucho

y han quitado también servicio o frecuencia de metros

y eso sí se nota, sí se nota,

porque se te escapa un metro y el siguiente te viene lleno,

eso lo sabemos todos los vamos a trabajar.

-Pensar que vamos a tener que vivir con pandemias como esta,

el transporte público en las ciudades es fundamental

por muchas razones,

por razones económicas, de sostenibilidad,

y lo que tenemos que hacer es mejorarlo

y entenderlo y dar el mejor servicio.

Pero servicio seguro, claro.

Mi nombre es Rubén Sánchez,

tengo este 5 hijos

y cinco nietos.

Me levanto a las 03:00 de la mañana,

despierto a mi nuera para que prepare sus cosas,

mientras yo pues voy acomodando mi triciclo.

Antes de emprender el camino hacia mi trabajo,

yo soy muy creyente,

creo mucho en mi "Morenica", en la Virgen María,

la Virgen de Guadalupe.

Ya nos encaminamos,

hago prácticamente de 40 a 50 minutos

de aquí a allá donde trabajo.

Sí, nosotros vivimos prácticamente del comercio informal.

Vivimos pues ya en la raya de lo que nos da el día,

lo que nos bendice Dios, bendito Dios.

No venimos con los bolsillos vacíos.

No tenemos servicio médico.

No contamos con ninguna ayuda.

Tenemos que salir, salir adelante a trabajar a diario.

Muy difícil, muy difícil la vida,

pero bendito Dios.

Estoy aquí, estoy aquí de pie

y luchando contra el COVID,

luchando contra todo

para que mi familia salga adelante.

(Ladridos)

Cada que voy a la central, nos vamos un poquito más temprano.

Pues más que respeto es temor, porque todos van a la central.

Hay conductores que sí limpian sus tubos, los lavan bien,

pero hay muchos que no, ni siquiera los barren.

Entonces hay muchas manos que van agarrando ahí,

de arriba a abajo.

Mucha gente igual sin...

Ahora porque ya no los dejan entrar sin tapabocas.

Sí.

Pero antes era más temor

porque ni uno traía ni una protección.

(Claxon)

Hola, Alejandra.

¿Qué tal?

¿Cómo está?

Ahora por lo menos traen el tapabocas.

Pero sí, al principio fue un temor grande

porque era el mayor punto de contacto aquí.

La central de Abastos.

Y ahí adentro igual, estaba contaminado.

-La central de Abastos es el mercado de mayoreo, medio mayoreo

y menudeo más grande al menos de Latinoamérica.

Sus volúmenes de venta son cercanos a 9000 millones de dólares,

lo cual equivale a ser como la segunda gran fuente financiera

del país después de la Bolsa Mexicana de Valores.

Desde el inicio estuvo claro que esto no podía cerrar.

Pararlo significaría parar el estómago, no solo de la ciudad

y de la zona metropolitana,

sino una parte del país.

-Y dos alfalfas.

Por ejemplo, le pregunto a los amigos que tengo ahí,

que me atienden:

"Oye, ¿y ese valedor, qué onda? -No ha venido.

-No han venido, ¿están malos o qué onda?

-No, ya dejaron de venir".

¡Caray!

Y son gente que ha tenido muchos años ahí.

Yo digo que pues no lo divulgan

o les dijeron que no lo divulgaran

para que no tuviéramos temor de ir a comprar ahí.

Ayer me sentí muy deprimida,

pero como digo, tengo que hacer las cosas,

aunque no tenga ganas de hacerlo

por mis hijos, siempre por mis hijos.

-¿Visitó algún médico en estos últimos meses?

Porque usted emocionalmente no se sentía bien.

-Ninguno.

-¿Me río de la situación? -No.

-¿Mucho, poco, bastante, nada? -Mucho.

(LLORA)

Y siempre andábamos juntos, donde andaba uno, andaba el otro.

Si íbamos a comprar cualquier cosa, íbamos los dos.

Pero yo lo veía que tosía demasiado.

De ahí el 4 de abril, veía que ya no podía respirar bien.

Yo llamé de nuevo a la ambulancia, vino, le pusieron el oxígeno

y se lo llevaron,

pero yo tenía esperanzas que él iba a regresar.

Después me dijeron que el 7 a la noche me empezaron a llamar.

Me decía: No, porque su esposo...

Su corazón y el riñón ya no le están trabajando bien

y los pulmones.

Y de ahí como a las 2:00 de la mañana me llaman

del 8, que ya había fallecido.

Nunca, no me pueden despedir de él.

(Sirenas)

(Música)

-Entrabas al hospital vivo y salías muerto.

Y morías solo.

Muchas de nuestras familias que dicen que fueron al hospital

y les dijeron que se regresen a casa

porque no estaban lo suficientemente graves.

Fueron a casa a morir.

Y la pregunta que muchos de ellos hacen es:

"¿Le hicieron lo mismo a una persona que era de otro color?"

(Sirenas)

Haló.

-¡Hola! -¿Cómo está?

-Muy bien. -Hace tiempo.

-Jairo, un placer.

Muy bien, muy bien.

Estoy haciendo mi investigación

de toda parte de New York por la situación de COVID,

pero estamos enfocando en lo que está pasando en el Bronx,

y también en Queens

porque estamos viendo que hay disparidades muy grandes.

-Hoy se esperan 80 personas,

faltan unas 32 personas más, familias que llegan

para que les podamos dar su despensa a la pandemia.

-Ya sabemos que la inseguridad de comida,

de alimentación es un gran problema en el Bronx.

En el Bronx se encuentran más McDonald, más Burger King,

más "chicken", más comida,

que no son sanas, no es comida sana y cuesta más.

Es mucho más económico para mí ir a McDonald

y comprarme una hamburguesa, que ir al supermercado

y comprar una lechuga.

Yo no conozco un mexicano que haya venido a la oficina,

que nos diga que no tiene un familiar o un conocido cercano

con diabetes y diabetes es una de las cosas

que ha puesto más en peligro a las personas al COVID-19.

-Dos hermanas de él fallecieron de la diabetes.

Entonces tal vez él era propenso a la diabetes.

Pero él casi no iba al médico tampoco.

Más que nada, él nunca se iba a chequear.

Él tenía el "Medicaid" de emergencia que se les dice aquí,

pero cuando él llevaba a chequearse y todo eso,

no se lo cubría.

Entonces, cuando él iba al doctor, él salía pagando,

pues no le servía de nada ese seguro.

Porque como dice uno: "Yo no voy a ir

porque luego no tengo dinero para pagar el seguro,

o los medicamentos son caros y no hay dinero

y porque ya viene la renta, hay que pagar la renta,

los 'biles', todo.

Mejor me espero o después voy,

porque primero urge pagar los 'biles'".

El último número que sale es el 9406.

-Okay, está bien, está bien. Gracias.

Porque sabe de un apartamento.

Por si acaso ella sabe de algo, que me llame,

como la conozco a ella.

Todos me dicen: "No, pues no hay".

Sí hay, hay tres cuartos que cuestan 2000 dólares,

es demasiado dinero para pagar un apartamento de 2000 dólares.

(Música)

-Este es el corazón de San Nicasio, mi barrio de toda la vida,

un barrio de gente humilde, trabajadora, de buena gente.

Donde podéis ver que es un sitio que no es fácil

de hacer un confinamiento,

ya que las viviendas, precisamente,

la mayoría son viviendas pequeñas.

-¡Hombre, Pedro! ¿Dónde vas?

-Espérate ahí que no se puede entrar hasta que no te llamen.

-Toda esa gente es gente que vienen de nacer en una posguerra

y de trabajar mucho y de estar rodeados

por gente de una gran humildad

y de un gran sacrificio,

que es el que destaco como grandes valores de la mayoría

de los habitantes de este barrio,

que es uno de los más viejos de Leganés.

(Música)

Allí casi todo el mundo conoce a gente,

más que que les haya tocado vivirlo,

conoce a gente que quiere,

que aprecia, que han sido víctimas del coronavirus.

-Hola Juan. Buenos días. -Machote, ¿qué te cuentas?

-Bueno, pues... -A saludarte.

-Efectivamente. -Fenómeno.

-Pues nada, ¿cómo lo llevas? -Está muy mal,

empezamos a principio abriendo nada más que dos horas

porque no venía nadie.

Hubo dos semanas que empezaron como novedad,

como que le faltaba algo,

les faltaba los churros, que parecía se iban a comer...

Y luego al final, todo el mundo,

entre que no hay dinero y la falta de costumbre

que se ha perdido. -Claro.

¿Tú sabes si han habido muchos vecinos

que han perdido el trabajo? -Sí,

bastante de los ERTE, sobre todo,

y perder el trabajo fijo hoy no, pero mañana.

Y no saben cuándo recuperarlo.

-Bueno, ponme las patatas. -Vamos a ponerte unas patatas.

Y nos damos una alegría, aunque sea al estómago.

(Música)

Cuando empezó esto de la pandemia,

prácticamente quedamos todos inactivos,

pero nos las ingeniamos.

Quiero decirles que al principio no lo creía

o no lo quería creer o la verdad no creía,

pero sí daba un poco de miedo.

Pues está difícil,

¿Y a cuánto se elevó?

Uy, no, pues bastante.

-¡Ayúdenme!

Yo también soy diabético.

Soy consciente del riesgo que tengo con este virus y mi enfermedad.

Pero sí soy consciente de que tengo que tratarme.

Bueno, las medicinas son carísimas.

-México lleva ya muchos años

con una epidemia de enfermedad cardiometabólica muy seria,

mucho más alta, digamos, que la enorme mayoría

de los países en el mundo.

O sea, tenemos dos terceras partes de nuestra población con obesidad,

tenemos 14 % de la población con diabetes,

tenemos 25 % de la población con hipertensión.

-Estas enfermedades no solo se presentan en adultos mayores,

sino también en jóvenes, y estos son factores de riesgo

para que presenten formas graves de COVID.

¿Qué pasa aquí? ¿Ya hay vuelta? -Ya.

-Okay, ya, ¿prepararon todo?

¿Qué hay? ¿Hay jamón y todo?

-¿Cómo te fue, "pa"? -Ahí, más o menos.

Salió para los frijolitos siquiera.

-Siéntate, vamos a ver qué comemos. -Vale, vale.

Somos ocho, aquí vivimos tres de mis hijos,

uno vive aparte y tengo a mis nietos y mi nuera.

¿Qué estás viendo? -Recargados de risa.

-Bueno.

Estoy muy cansado.

Dile que me ponga agua para bañarme, hija.

¿No hay agua? Creo que hay ahorita, ¿sí?

-No. -Ya no cae, pero es el verde.

-A ver si cae. No, no hay.

-Tiene un horario, por ejemplo, ahorita ya se fue.

Me parece que dan en dos o tres horas

y la cuarta, entonces por eso tenemos llenos los botecitos

para almacenarla.

Me dejan descansar tantito, por favor.

Le hemos echado ganas todos,

sabiendo que estamos de alguna manera

arriesgando la vida,

pero es una de dos;

nos morimos de hambre o nos morimos del COVID.

(Música)

Tenemos que manejar la cuestión de la pobreza, de la desigualdad,

de los extremos.

Tenemos que aprender a manejarlo mejor.

Yo creo que es fundamental tener en cuenta estas desigualdades

y qué podemos hacer o qué debemos hacer para mejorar las ciudades,

para que sean más justas, más habitables, más sostenibles.

-Para mí, la ciudad ideal

sería una ciudad en la que probablemente la distancia

para ir de casa al trabajo y viceversa fueran más cortas.

Y bueno, quizá no estuviera tan masificada

y con esa sensación de estrés continuo

que tienen las grandes ciudades también hoy en día.

-Yo me llevé casi los tres meses buscando apartamentos,

estaban demasiado caros.

Lo único más económico que pude encontrar es ese.

Mi niño me dice: "Mami, vamos a salir adelante.

Si yo pudiera trabajar,

yo te ayudaría a trabajar".

Me siento sola y pues sí, estoy sola.

-Una de las cosas que más me dolía y me ha dolido

cuando empezó la pandemia y todavía

porque no hay ingresos buenos,

están acostumbradas a que siempre les doy para gastar diario

y que me piden eso.

Yo se lo daba cuando me iba muy bien,

pero es triste verlas y es triste decirles:

"No tengo, no tengo, hija".

Es algo...

Muy profundo, muy muy doloroso.

(Música)

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En Portada - Pandemia en la gran ciudad

16 sep 2020

‘En Portada’ viaja a Iztapalapa (México), Leganés (Madrid) y el Bronx (Nueva York). Ciudades que crecen sin parar, robando espacio a la naturaleza; con medios de transporte públicos atestados y extrarradios donde la clase trabajadora se hacina en pisos pequeños sin posibilidad de teletrabajar; ciudades globales interconectadas con todo el mundo a un par de horas de avión, facilitando la movilidad de millones de viajeros… y los casos importados de cualquier virus.
‘Pandemia en la gran ciudad’ sigue los pasos de Rubén, un vendedor ambulante de Iztapalapa, durante su interminable jornada de trabajo; acompaña a David en su viaje diario en metro desde Leganés a Chamberí. Y se une a María, una inmigrante mexicana del Bronx, en su lucha diaria por sobrevivir junto a su familia.

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