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Para todos los públicos El paisano - Es Migjorn Gran (Menorca) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Hola, soy Edu Soto,

y de pequeño soñaba con llegar lejos, muy lejos.

Por eso, quería ser jugador de baloncesto.

Nací en Mataró, vivo en Madrid y a la que puedo...

me voy para Águilas, el pueblo de mis padres.

Allí me siento un explorador, como cuando iba de pequeño.

A mí, los pueblos me llaman.

De hecho, yo lo que quiero es 'pueblear'.

Vale, la palabra no existe, pero molaría, ¿verdad?

Así que, paisanos y paisanas, me pongo en marcha".

(Música cabecera)

"Voy rumbo a las islas Baleares, mi destino es Es Migjorn Gran,

un pueblo del interior de Menorca que llega hasta la playa.

En este pueblo, viven 1400 paisanos y con ellos voy a pasar 48 horas".

(Vítores)

¡Buenas noches, paisanos de Es Migjorn Gran!

(Continúa la música)

(Música: "Mira cómo vuelo", Miss Caffeina)

Para los cuerpos...

Bueno, qué recuerdos me trae esto. Me acuerdo, de pequeñito,

enganchado a estos aparatejos. Es porque estamos en un mirador.

El Toro es el mirador de Es Migjorn, que es el punto más alto de Menorca.

Fijaos... En aquella dirección, que es noreste, está Barcelona.

En aquella dirección, este, están Ciudadela y Mallorca.

Si surcáramos los mares hacia el sur,

encontraríamos África. Y... entre aquellas dos montañas,

aquel punto blanquito y chiquito es un pueblo, que es Es Migjorn Gran.

Y sigue el juego...

Mira cómo floto, mira cómo vuelo...

Mira cómo floto, mira cómo vuelo...

Mira cómo floto, mira cómo vuelo...

Mira cómo avanzo, valiente, dejándolo todo atrás...

Hay que ver lo artistas que sois en este pueblo.

Aquí tenéis más arte que en el Museo del Prado,

"Operación Triunfo" y el Cirque du Soleil juntos.

(RÍEN)

Pero de artistas con un arte, digamos, que...

Un arte...

Un arte sorprendente, ¿eh?

Buenos días, caballeros. ¿Qué tal?

¡Hola! Yo me llamo Edu.

Hola, yo Pere. Pere.

Yo Miguel, ¿qué tal? Mucho gusto.

Igualmente. Venía caminando, aquí paseando

y digo: "Hay dos que están ahí... la mar de a gusto".

Sí, sí. -Medio jubilados, aquí sentados.

¿Estáis jubilados los dos? Bueno, no, no...

Con vuestro permiso, me voy a poner en el medio.

Sí, por supuesto. -Jubilado no, yo soy inútil.

(RÍEN)

Qué presentación... Soy un inútil útil.

Yo te veo bien, pero ¿qué te pasa?

Falta un año para ser jubilado, falta un año.

Ahora soy inútil. ¿Por qué eres inútil?

Coño, porque... ¡Perdón!

(RÍE) Porque me han puesto una rodilla de...

no sé de qué, de plástico o de hierro, vamos a decir.

(RÍEN)

Miquel, Pere, buenas noches...

Pere, ¿te acuerdas ya de qué está hecha la rodilla

que te han puesto nueva? Porque...

Eso hay que saberlo, ¿eh? Porque no es lo mismo

ser un Iron Man que ser un Madelman.

Yo era cantante y constructor.

(RÍE) Este es una caja de sorpresas. Sí, sí.

-Hice 42 años de Huracán, de una orquesta...

Tú estabas en la orquesta Huracán. ¿Y cuál era tu "hit"?

La canción que dices... "ahora ahora voy a cantar esta

y se va a caer el estadio". Uh, Stevie Wonder.

Pero no la cantaba... ¿Stevie Wonder?

Sí. Aquella que a la gente le gustaba mucho.

Cantabas en inglés y todo.

(TARAREA "I JUST CALLED TO SAY I LOVE YOU")

A ver, va. Oh, no... En inglés, no.

¿Cómo que no? Que no puedo cantar...

Stevie Wonder cantaba en inglés. Pero es un inglés raro,

no lo entiende nadie. No te entendía nadie.

Yo tampoco me entendía.

(Risas)

¡Inglés inventado!

Ya te imagino en el escenario...

(CANTA) "Love me tender, 'guachis láin'...".

(RÍEN)

(CANTA) "Yesterday, all my 'trabes como lais tusuí'...".

"Strangers in the night, 'güesclaver proflers'...".

Yo me imagino a todos los guiris de la isla diciendo:

"¿'Escamis proflers'? 'What's that?'".

(RÍEN)

¿Y la canción más moderna que te sabes en inglés?

¿Estás actualizando o no? En inglés, estoy...

No, soy muy de Engelbert Humperdinck. ¿De qué?

De Engelbert Humperdinck. ¿Y eso qué es?

Este es un cantante... El mejor cantante del mundo.

Me acuerdo de la canción de Engelbert Humperdinck

de "Please release me".

(RÍE)

Yo decía... "plis bilifme". Y una mujer:

"Señor, usted, en esta canción, dice cosas muy malas".

Digo: "No, yo no...".

"Yo no sé, pero diga: 'Please release me'".

"Ah, pues vale".

Yo decía la expresión en inglés y ellos entendían que yo decía:

"Por favor, hágame usted una... una paja".

Ah...

(Risas)

Tú querías cantar "please release me"...,

que significa "por favor, libérame";

y, en lugar de esto, cantabas "please, relieve me",

que significa "por favor, alíviame".

O sea, que tú, cantando, pedías que te hicieran un...

¡Y en público además! ¡Y él tan pancho!

¡Por favor, aliviadme! Y él sin saberlo, oye.

Pere, tú eres cantante, te has inventado un idioma...

Tú no eres inútil, tú eres el tío más útil

que he conocido. Tú eres más útil que MacGyver, macho.

Menos andar bien, haces de todo.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

"Empezamos bien, menudo arte tiene Pere...

y morro también.

Porque cantar toda una vida sin entender las letras

es una virtud reservada solo para artistas... pero de verdad".

(Continúa la canción)

A ver, a ver...

Un momento.

Otras, me estoy dando cuenta de que paseaba por aquí

y pensaba que esto era una casa entera, pero son dos.

De ancho, la casa mide 2,5 metros.

Voy a ver si... si puedo chafardear porque...

(Timbre)

(Pestillo)

Ay. Hola.

Hola, buenas tardes. Buenas tardes.

Me llamo Edu. Andrés.

Es que yo venía por aquí, por la calle,

y he visto que su casa, de ancho, mide 2 metros...

Y medio. Y medio.

¿Y cómo se lo han montado en la casa para... para...?

Hemos hecho para arriba y... Ah, habéis tirado la casa...

Para arriba... porque de ancho nada. Y tenemos un ascensor.

¿Un ascensor? Sí.

¿Y puedo verlo? Claro. Puede pasar.

Ah, ¿sí? Vamos, vamos.

¿Hola? Buenas tardes... Buenas tardes.

Esta es su señora, me imagino. Mi señora, sí.

¿Cómo se llama usted? Águeda.

(Besos)

Y este es vuestro ascensor... Sí...

Lo habéis colocado aquí, en mitad de la casa...

Pero vaya ascensor, ¿eh? Andrés, Águeda,

¿seguro que sois de aquí?

(RÍEN)

Yo vi el ascensor y pensé...

a ver si son marcianos y van y vienen de otro planeta por el tubo.

¿Me lo abrís? Es que yo no sé si quepo aquí, ¿eh?

Sí... No estás gordo, eres alto... Soy como tú un poquito, ¿eh?

Voy a probar a subirme, pero no le deis a ningún botón.

No, no... Si no lo das tú... ¿Aquí cabéis dos?

(Música misterio)

Y dije: "Oh, Dios mío...".

Pero esto da un poco de claustrofobia, ¿eh?

Si tiran para arriba y aparezco en Marte y...

(RÍEN)

(Continúa la música)

Es tan estrechito que yo pensé: "Si yo me hago tres viajes

en este ascensor, salgo y me han envasado al vacío".

(RÍEN)

(BROMEA) Hola, terrícolas, vengo del más allá.

Ostras, qué divertido... Oye, ¿aquí cabéis dos?

Sí. Nosotros dos subimos. Ah, ¿sí?

Bien agarraditos... Ah... ¿Os tenéis que agarrar

para subir? Claro, si no...

Si no os agarráis, ¿no cabéis? No podemos.

¿Me podríais enseñar cómo subís? Sí...

Porque esto es un Tetris, ¿eh? Vamos allá...

Primero, entra Andrés. Ahora, entra Águeda.

Y fíjate cómo se encajan ahí... ¡Que vaya bien!

Hala... ¡Buen viaje!

Y en el ascensor, se meten ellos dos así,

bien agarraditos, era un perfecto Tetris...

Vamos, lo vuestro es amor pero por un tubo, ¿eh?

(Aplausos)

(Canción en francés)

Mirad...

Uhm... Mar, mar... Mucho mar.

Es más, me voy a parar aquí para disfrutar...

de estas vistas maravillosas.

(Continúa la canción)

Pues hace un día estupendo aquí, en la playa de Santo Tomás.

Esta es la playa de Es Migjorn Gran. Hace un poquito de viento

y de oleaje, pero es que me encanta esta sensación

de estar frente al mar.

Oye, sígueme, sígueme, que hay un chico aquí...

Sígueme, sígueme.

Vamos a conocer a alguien. Ven, ven.

Muy buenas, caballero. Hola, buenas.

Me llamo Edu. ¿Cómo te llamas?

Pedro, me llaman Kempes, me conocen por Kempes.

¡Kempes! ¿No será por Mario Kempes? Ah..., sí.

Me llaman por eso, por el jugador de fútbol...

Pero no por ser buen jugador. No, ¿eh?

Me llamaban el Matador y Mario Alberto Kempes era el Matador.

El jugador no pasaba. Jugabas a fútbol.

Fútbol, pero de verdad, ¿eh? ¿Y cómo es...?

Intenso. "De verdad" es que eras duro.

Duro. Duro, duro. (RÍE)

¿Es tuyo el chiringuito este?

No. No, no es mío. Yo estoy aquí trabajando.

Soy uno de los encargados.

Otro compañero que es encargado conmigo.

¿Tú también eres...

Kempes...?

Sí. ¿Encargado Kempes?

"¡Venga, hostia, no te duermas!". Sí. Cuando hay trabajo, a trabajar.

Ahora, cuando tenemos un momento... Sí.

Pues este momento, pues lo aprovechamos...

para hacer unas risas o para hacer alguna bromilla

o alguna putadita entre compañeros mismos.

¿Haces putadas?

Sí. Alguna sí. Alguna...

Como, yo que sé, a lo mejor, les pones algo en el zapato.

Poner un poco de papel dentro de la punta del zapato.

Se los ponen, no se dan cuenta y tienen los dedos luego...

Y dicen: "¡Ah! Los zapatos estos no me van bien". ¿Sabes?

(RÍEN)

Kempes, buenas noches. (RÍEN)

¿Qué tal?

Kempes, mira, más que bromas, ya son putadillas, ¿no?

(RÍEN)

Poner papel dentro del zapato...

Bueno, vale. Vale, eso es una broma.

Pero lo del eclipse...

(RÍEN)

Había un eclipse y la gente venía por la mañana a tomarse el café.

Tenías que usar unas gafas a propósito,

porque si no, no se podía ver bien, te hacía...

Daño en los ojos. Daño en los ojos.

Entré en cocina y dije: "Chicos...".

Había como unos cuatro o cinco cocineros.

Dije: "Chicos, me han comentado aquí afuera,

que no tienen las gafas adecuadas,

con una bolsa de plástico para la cabeza, de estas así,

cruzadita, y con unas gafas de sol, simplemente las de coche,

que podéis salir aquí detrás mismo, y el eclipse lo vais a ver".

Y a mí me decían: "¿Va en serio?".

"Yo lo he probado, y la verdad que sí, que no se ve mal,

se ve bastante bien".

(RÍEN)

¿De verdad que tú le hiciste creer a unos pobres diablillos...

que podían ver el eclipse de sol...?".

(RÍEN)

(RÍEN)

¡O sea, macho! Pero ¿esto qué es?

(APLAUDEN Y VITOREAN)

Y los pobres diablos diciendo:

"¡Que no se ve!".

(RÍEN)

¡Kempes!

Bueno, ahora no te veo. (RÍEN)

Pero te intuyo ahí. (RÍEN)

O sea, los clientes que llegaron al chiringuito pensarían:

"¿Esto es un chiringuito de playa o es una reunión de fantasmas?".

(RÍEN)

Ahora, que hace dos o tres años, me parece que era,

una chica que trabajó aquí, que se marchó,

se tenía que ir al día siguiente con el barco...

Y yo pensé: "¿Sabes qué podíamos hacerle a esta?

Meterle azafrán de arroz con un poco de agua tibia, bien removido.

Que aquello coja un buen color. Dejarlo ahí que repose aquello...

un tiempo, y se lo tiramos cuando salga".

Además, me lo imagino. "No, échale un poco más".

(RÍEN)

Aún no había removido, estaba el azafrán llegando abajo,

y el cocinero diciendo: "He echado dos bolsas ya".

"¡No, no! Es que eso no tinta". (RÍEN)

Y entonces, cuando removió y empezó a subir todo, dijo:

"Hostia, igual sí tinta, ¿eh?".

(RÍEN)

Se lo tiran a la chavala...

"¡Shumba!".

Claro, la pillamos, pero superbién, ¿no?

Claro, lo que pasó es que de azafrán habíamos metido bastante.

(RÍE) Y...

Se fue a duchar, y la tía salió así y dice:

"No se me quita".

¿Qué dices? Yo digo: "No puede ser".

¿Y se quedó amarilla? Bueno, todo lo que son cejas, el...

Llevaba los rasgos de... El pelo... Dentro del pelo, todo amarillo.

Se fue al día siguiente en barco, y me mandó una foto

cuando había llegado a casa,

y aún seguía llevando las marcas... (RÍEN)

Las marcas amarillas aún. (RÍEN)

¿Ya sabes se ha vuelto a su color original?

(RÍEN)

¿O la han cogido para trabajar en "Los Simpson"?

(RÍEN)

Kempes, tengo clarísimo que para trabajar contigo

se necesitan tres cosas:

Don de gentes,

experiencia

y un chubasquero. (RÍEN)

(APLAUDEN)

(Canción en inglés)

Hola, buenos días. Hola, buenos días.

Yo me llamo Edu. ¿Cómo te llamas? Marga.

Hola, ¿qué tal? Encantada.

¿Dónde te pillo que te vas? ¿Al trabajo?

No, no, no. Ahora estoy en el paro.

¡Uy! Estás en el paro. Sí, porque tenía un pequeño negocio,

tenía una tienda, y, desgraciadamente,

la he tenido que cerrar.

Y me ha costado mucho, lo pensé mucho...

¿Por qué te ha costado tanto tomar esa decisión?

Porque... Si un negocio no funciona...

Porque yo nací en esta tienda. ¿Qué dices?

Bueno, "yo nací en esta tienda"... O sea, esta tienda era de mis padres,

que mis padres ya tenían el negocio...

¡Ah! Claro, yo nací aquí.

Yo esto lo he mamando.

¿Podemos ver la tienda?

Sí. Si os apetece. Si te apetece, sí.

Venga. Vamos. Sí, sí, sí.

(Ladridos)

Veo que mi perrita ya me ha oído.

Yo voy a encender las luces para que lo veas un poquito mejor.

¿Cuánto tiempo hace que cerraste?

Pues hace... Mira, el 4 de septiembre.

¿Y qué dicen tus hijos? ¿Qué dice tu marido de...?

No. Eh... Me imagino que ellos verán que...

Pues que hay algo que te falta, ¿no?

Sí. Bueno...

Mi marido es el padre de mis hijos.

Simplemente es el padre de mis hijos.

Porque, bueno, yo tengo cuatro hijos.

Tengo una hija y tengo tres hijos.

Y, bueno, lo conocí porque vino a hacer de yesero y...

Bueno, aquello que empiezan y...

Bueno, me casé... Todo muy bien...

Pero él empezó a irse a Palma a hacer obras.

Parecía que todo iba bien.

Pero, de la noche a la mañana, me dice: "Bueno, me voy".

Pero yo creía que iba a trabajar a Palma.

Y al tercer día, yo lo llamaba y lo llamaba,

y no me contesta.

Yo no sabía nada, su familia no sabía nada...

Y estuve un mes sin saber si estaba vivo o si estaba muerto.

Y yo con una angustia... porque veía...

Era como una gallina con cuatro pollitos,

que no sabía qué hacer con ellos.

Fui a la escuela, fui a la guardería...

No tengo dinero, no puedo pagar.

Me puse a trabajar en casas, limpiando casas...

Gracias a Dios, vivir en un pueblo es una ventaja.

Muy grande. Ya.

Gente que me llevaba comida a casa.

(EMOCIONADA) Que es duro, pero lo agradezco.

Perdón. No, mujer.

Hombre, se agradece el gesto de la gente, claro.

Sí. Es que hay que ayudar a los demás.

O sea, si tienes a un vecino que no está bien, es bonito ayudar.

Sí, sí, sí. No, no, el pueblo se volcó todo, ¿no?

Pero ¿y tu marido no aparecía? Mi marido no aparecía.

Un día me llama: "Marga, soy yo".

Y yo le digo: "¿Como que Marga que soy yo?".

Se había ido a Colombia.

Y que no tenía dinero para regresar.

Y digo: "Pues pídeselo a tu madre,

que yo no tengo dinero".

Sus amigos le hicieron venir,

vino una semana aquí, volvió a casa...

Yo tengo que reconocer que intenté una semana...

Porque duró una semana.

Intenté vivir con él porque era el padre de mis hijos,

y a mí me parecía que por los niños...

Pero yo quiero decir a todas las mujeres del mundo

que por los niños no.

Por los niños no aguanten a un hombre.

La verdad es que yo he vivido para ellos.

No me arrepiento de nada, ¿ah?

No me arrepiento de nada, de nada, de nada.

Superorgullosa.

Superorgullosa de mis hijos.

¿Y ellos? Yo creo que de ti también lo deben estar

un rato largo, ¿no? Sí.

(EMOCIONADA) Lo siento.

Pero sí.

Son muy buenos. Me quieren mucho.

(Música emotiva)

Así que me despido de ti... Te quiero, te quiero.

Marga, la historia que me contaste me dejó... tocadito.

Lo que has vivido, yo no se lo deseo a nadie

y no debería pasar en ninguna familia.

Tú has vivido para tus hijos y estás muy orgullosa de ellos,

pero ya te digo que estoy convencido de que ellos están muy orgullosos

de tener una madre... tan grande.

(INAUDIBLE)

¡Ay, los tiene ahí! ¿Los tienes aquí?

Los tengo aquí, a mi alrededor. ¿Todos...?

¿Estás rodeada de tus polluelos? (RÍEN)

Pues, chicos, que el día de la madre tenéis que estar más anchos...

que estrechos, porque vaya pedazo de madre que tenéis.

Un aplauso para ella.

(APLAUDEN)

(Música emotiva)

"A veces, la vida nos lleva a caminos no deseados.

Marga, con su fuerza y coraje,

me ha hecho ver que el amor no se debería imponer nunca,

y que hay ocasiones en que lo más valiente

es darse cuenta que es muchísimo mejor

esta solos que mal acompañados".

(Continúa la música)

Hola, buenas. Hola, buenas.

¿Qué tal? Bien.

Yo me llamo Edu. Yo soy Sito.

¿Sito? Sí, soy Sito.

¿Dónde vas? ¿Para casa? Ahora voy a un bar aquí, sí,

donde he estado trabajando toda mi vida.

¿Este bar es tuyo? Sí, de la familia.

Estoy jubilado y ahora lo lleva mi hermano y mis hijos le ayudan.

Ah, muy bien. ¿Te acompaño al bar? Sí, muy bien.

Pasa, pasa.

Así que este es tu bar, ¿no? Sí, es el bar de la familia.

Oye, y ahora, desde que estás jubilado, vienes aquí,

¿pero curras un poco? No, no, vengo a tomar el café

y la costumbre de entrar aquí dentro, después de toda la vida

de estar currando, pues...

Dicen que en los bares pasan muchas cosas.

Aquí han pasado. ¿Sí?

Dicen que pasan muchas cosas cuando el bar está abierto

de cara al público, y también, cuando se cierra, ¿no?

Sí, a veces, cuando se cierra, lo que no se cuenta.

Alguna burradilla habrás hecho por aquí.

He hecho alguna burradilla, no me importa hacer

algún numerito como he hecho a veces en alguna fiesta aquí dentro.

¿Montas tú aquí el show o qué? Sí, hemos montado.

Empezamos en broma, el baile del elefante rojo,

que le llamaban. ¿Qué es eso?

Salía yo con un tanga y una trompa de elefante,

un elefante dibujado que me llegaba hasta la rodilla,

y poníamos música y bailaba encima de la barra.

Mira, estos son dos años seguidos que rompimos la barra, ¿ves?

¿Rompiste la barra haciendo el baile del elefante?

Sí, sí.

(Risas)

Con que la rompiste.

¿De un trompazo?

Sito, ¿lo haces por gusto o es una novatada de Kempes?

Porque menos mal que no era el día del eclipse,

que si no, te veo en tanga con una bolsa de plástico

en la cabeza y unas gafas.

¿No tienes ninguna foto del elefante rojo?

Del elefante, no, tengo una del Año Nuevo,

que serví un banquete de cumpleaños aquí dentro,

y como es una vecina que es cachonda, la Silvia,

le preparé una sorpresa y en vez de ir vestido de camarero,

le serví el pastel de Papá Noel. ¿De Papá Noel?

Sí, un poco exótico, un poco erótico...

¿Papá Noel exótico y erótico? Sí, las dos cosas.

¿De eso hay fotos? Sí, tengo una por ahí.

Si la quieres ver... Yo la quiero ver, sí, joder.

No te imagino a ti de Papá Noel,

ha dicho Papá Noel exótico erótico.

Toma ya.

Casi me contratan para eventos.

Menuda foto. Vamos a ver la foto, me interesa mucho...

Ahí lo tenemos.

Atención ahí, portada de "Interviú"...

"Descubierto en Es Migjorn Gran, el elefante rojo era Papá Noel".

Sito, me dijiste una cosa que me ha tenido entristecido

varios minutos, me dijiste que ahora ya no haces

el elefante rojo, yo creo que esto es una pérdida para la humanidad,

yo creo que esta tradición no debe morir,

así que tengo un regalo para ti.

¿Qué será, un reloj de oro y brillantes? No, Sito, no.

(Música, aplausos)

Que no se pierda nunca la tradición, chicos.

(Canción en inglés)

Buenas tardes, señor, ¿cómo está usted?

Muy bien, ¿y usted? Pues bien, aquí,

me he cruzado una calle preciosa, ¿no?

¿Esto es típico de aquí? Esto es típico.

¿Cómo se llama usted? Yo me llamo Juan.

Me dicen Rinus. ¿Cómo?

Me dicen Rinus. Buenas noches, Rinus.

Buenas noches. Curioso nombre, ¿eh?

Que parece el nombre de un medicamento para el resfriado.

¿Usted es de aquí? Sí, yo soy de aquí,

y ahora me iba ya para casa, porque toco el "fobiol".

Lo voy a hacer un ratito. ¿Qué es "fobiol"?

De las fiestas. ¿De las fiestas?

De las fiestas patronales de aquí, de San Cristóbal.

Lo que pasa es que ahora yo ya estoy jubilado,

y hay otra chica que toca la flauta. Ah, es una flauta.

Bueno, es "fobiol". La flauta es otra cosa.

¿Yo me puedo colar en su casa, y así me enseña usted cómo...?

Entonces, si vienes en casa, escuchas el "fobiol",

y si quieres cenar, cenas conmigo. ¿Ah, sí? Joer, qué tío, el Rinus,

qué tío, qué confianza. Rinus, que tú vas muy rápido, ¿no?

Que se empieza por la cena

y terminamos con el tanga rojo de Sito.

Ladrón,

que yo iba por el "fobiol", no por la trompa.

Aquí estamos. Nada más llegar, ahí te tengo.

El "flabiol" es esto de aquí.

Es como una flauta más pequeña. Exactamente.

Y aquí tengo dos "flabiol". Ahí está. A ver...

Esto está hecho con una caña, ¿no? Esto es caña. Sí, señor.

¿Y cuánto tiempo ha estado tocando? Yo, pues mira, yo salí...

Pues unos 48 años. 48 años tocando el "flabiol".

Por las fiestas, ¿eh? Ya.

¿Cuántas canciones se sabe? Esta, solo toco dos.

Se sabe dos canciones. Sí, no toco más.

48 años tocando el "flabiol" y te sabes dos canciones.

Dice: "Y gracias a Dios".

Vas a canción cada 24 años.

Si sigues a este ritmo, dentro de 200 años,

ya podrás sacar tu primer disco,

"Rinus y el flabiol, grandes éxitos".

Y entonces me dijiste: "¿Quieres que te toque una?".

Venga, vale, y empieza...

(Música)

(SILBA)

Entonces, me apunto, soy un tío valiente...

Espérate, no corras.

Casi, casi.

Tú, bien, pero yo sonaba un poco a canario asmático.

De hecho, ya lo dice el dicho: "El que tiene boca, se equivoca,

y el que toca el "flabiol", siempre falla algún Bemol".

(Canción en inglés)

Hola, buenas tardes, bueno, tardes noches.

Buenas tardes, ¿qué tal? ¿Qué tal? Me llamo Edu.

Joe. Hostia, es que te he visto

con la funda de guitarra, ¿y te dedicas profesionalmente

a la música? Sí, de momento, sí.

Qué suerte, qué suerte. La verdad es que sí.

Hola, Joe, ¿cómo estás? Buenas noches.

A ti, la pasión por la música te viene de familia.

Mi padre ya cantaba, bueno, no era profesional,

pero sí que le gustaba cantar flamenco, y estuvo

en algún teatro... Flamenco, guau.

Luego, mis hermanos, somos cuatro hermanos,

los cuatro, cantamos.

En verano, por ejemplo, con mi hermana,

teníamos hasta ahora un espectáculo que hacíamos blues, swing,

hacíamos lírico, hacíamos rock, soul...

¿Y en qué momento das el salto?

Porque es difícil coordinarlo, ¿no?

Sí, sí, la verdad es que yo tenía mis grupillos,

en plan como aficionado, de ir a tocar, pues eso,

algún sábado nos juntamos para ensayar y tal,

y realmente, en poco tiempo, porque para hacer...

O sea, como trabajo,

porque trabajando de camarero y eso pues era más difícil.

Y nada, pues a través de una enfermedad,

que estuve como seis meses,

bueno, tuve un tumor, un cáncer.

No me digas. Sí.

Y después de seis meses de quimioterapia,

pues en vez de volver al trabajo que estaba,

que me lo propusieron,

pues decidí cambiar, porque realmente,

la música era lo que más me gustaba, lo que más me llenaba,

y era como hostias, son dos días la vida esta,

y hay que aprovecharla.

Y estuviste seis meses con la enfermedad.

Estuve casi un año, pero de quimioterapia, seis meses.

¿Qué te pasaba por la cabeza en ese momento?

Por la cabeza me llegó a pasar

que estaba haciendo la lista de los CDs para mi hermano menor,

los instrumentos para mi hermano mayor, en plan...

Guau. Yo, la última quimio,

yo me pensaba que me iba. Ostras.

Porque no podía coger un lápiz y escribir.

No podía abrir una lata de Coca-Cola,

no podía abrir una cinta de vídeo,

perdías la fuerza, perdías...

Pero al final, fue por el día de Reyes, me parece,

que entró el médico y me dijo que se había terminado la quimioterapia.

Y a los dos meses, en febrero... Qué momento, qué regalazo de Reyes.

Sí, brutal. Es el mejor regalo de Reyes

de tu vida, ¿no? Sí, desde luego,

es que ese doctor, era escucharlo por los pasillos,

y me cambiaba el ánimo,

porque de pensar: "Qué jodido estoy aquí",

pero era escuchar su voz y ya...

Me inspiraba a luchar, ¿no?

Porque además, él me lo decía,

que el querer, la actitud, era un 50 % de la curación.

¿De verdad, tanto? Sí, sí.

O sea, las ganas de vivir son curativas.

Sí, sí, así me lo... ¿Tú lo sentías así?

Así me lo dio a entender, y yo luché por ello,

aposté por ello, porque además, es que es verdad,

era escucharlo y me motivaba. Me motivaba.

¿Qué mensaje le darías a la gente que está pasando por eso?

Tú, que lo has vivido.

Pues que no pierda la esperanza,

que se puede salvar uno,

que tengan ganas de salvarse,

que se aferre a su familia y a sus seres más queridos,

y que haga, sobre todo, caso a los médicos.

Tu historia, Joe, me hizo ver

que hay que luchar siempre por la vida, concretamente,

por la vida que uno quiere vivir,

y nunca hay que tirar la toalla,

nunca hay que perder la esperanza, y de corazón te digo

que espero que la vida te siga sonriendo,

que no tengo ninguna duda,

porque mientras tú le sonríes a la vida,

la vida lo único que te puede devolver es otra sonrisa.

Gracias, Joe.

(Canción en inglés)

La historia de Joe me ha encogido el corazón,

y mira que tiene un final feliz.

Superar una enfermedad como la suya te hace ver la vida de otra forma,

y él apostó por vivirla a su manera.

De verdad que yo no lo sé, pero gracias a Joe,

estoy un poco más seguro de que ahí se esconde

el auténtico secreto de la felicidad.

(Continúa la música)

Hola. Hola.

Buenos días. Buenos días.

Yo me llamo Edu. Ah, yo, Juana.

Juana, mucho gusto. ¿Me puedo sentar contigo?

Sí, sí. Mira, estaba aquí un ratito, esperando a unos amigos,

a ver si pasaban por aquí. A ver si pasa la gente, ¿no?

Sí, sí pasa.

¿Tú ya no trabajas o sí trabajas?

No, yo ya soy jubilada. Estás jubilada.

Claro, yo ya tengo 66 años cumplidos en septiembre.

Es que no lo parece.

Hola, buenas noches. ¿Dónde estás? Hola, Juana.

Tú tienes la agenda más llena que el mánager de Rosalía, ¿eh?

Los lunes hago yoga,

los miércoles voy a costura de esta, de pachtwork.

El viernes, bueno, limpiar la casa,

y por la noche, una hora y media de informática e internet.

Toma ya. Pero vamos a ver, porque yo, a mucha gente

le escucho decir "hago yoga", ¿y eso qué es?

Mira, puedes mover los brazos,

te hace mover las piernas,

después te enseñan a respirar,

la respiración solo por la nariz...

Y antes del yoga, si no respirabas y no movías las extremidades,

¿qué eras, un ficus o qué?

Entre saber respirar y no saber, pues mejor saber, oye.

Al menos, para mí, es uno de los hábitos más saludables

que hay, a mí me encanta respirar, es una manía que tengo.

A veces he dicho: "Ya no quiero".

A ver, un momento, voy a hacer yoga por primera vez en mi vida

con Juana.

Tú tienes que estar así sentado,

y tenemos que hacer así, para adentro, y para afuera...

(Música)

Barriga para adentro, barriga para afuera, y digo:

¿Seguro que esto es yoga o es la letra de un reggaeton?

Barriga para adentro, barriga para afuera,

barriga para adentro...

(Música)

Hostia...

Ya me has jodido, hostia, ya no llego.

(Continúa la música)

¿Seguro que esto es yoga

o te estabas inventando todas las posturas,

así, como el Pere se inventa el inglés?

Juana, tú eres una artista del yoga y de la vida,

deseo que sigas tan divertida y activa como hasta ahora,

y que sigas muchos años moviendo las piernas, los brazos,

y sobre todo, que sigas muchos años respirando. No te olvides, ¿eh?

(Canción en inglés)

Buenos días. Buenos días.

¿Qué tal? Me llamo Edu. Luisma, encantado.

Hostia, llevas... ¿Esto qué qué es? Un halcón.

¿Lo puedo tocar? Sí, sí.

¿No me hace nada? No, no te ve.

Hostias, qué guapo.

¿Dónde vas con el halcón? Vamos a que vuele un poquito.

¿Ahora vas a hacerlo volar? Sí, sí, en un ratito.

¿Y dónde lo haces volar? Aquí, a 10 minutos de aquí.

¿Es peligroso? No, buen manejo y no pasa nada.

¿Qué, te animas a acompañarme?

Ostras, sí, me gustaría verlo volar, sí, nunca he visto...

Pues mano izquierda... ¿Y tienes uno o tienes más?

Tengo otro aquí, y así, aprovechamos el viaje.

Ah, que yo me ponga este. Mano izquierda y nos vamos.

Mete los dedos hasta el final.

Qué ganas tenía de soltarme el halcón, ¿eh?

Anda que tardó el tío. Estoy allí, qué tal, toma, toma.

Toma el halcón, toma el halcón.

Como el que dice aguántame el móvil, ¿sabes? Toma, toma, toma.

¿No me va a picar este? No, no te hará nada, tranquilo.

¿Qué comen, carne? Sí, son carnívoros.

Ah, son carnívoros... Ah, muy bien, muchas gracias.

Si lo que querías era tranquilizarme,

pues ese no era un buen plan, ¿eh?

Esto es como que me dejaras en la puerta del chiringuito

y me dices: "Entra tranquilo, que hoy está Kempes".

Oye, ¿cómo se llama? Ahí lo tienes escrito,

míralo, aquí, en esta parte de aquí, ahí lo pone.

Se llama... ¿Annette?

Donete. ¿Donete?

¿Y este cómo se llama, Pantera Rosa? No, Luisma le hemos puesto.

¿Luisma? Claro, como yo,

llevamos más tiempo de relación juntos.

Menudo pájaro estás hecho tú, ¿eh?

Que hasta le has puesto tu nombre a uno de los halcones, ¿eh?

Luisma. Ya me imagino cuando llaman por teléfono a tu casa:

"Oye, ¿está Luisma? Y tú, ¿cuál, el halcón o el pájaro?

Y entonces, nos subimos a tu coche,

guardamos a los halcones en el maletero

dentro de sus cajitas, y me voy al campo con los tres,

con Donete, con Luisma halcón, y con Luisma pájaro.

(Canción en inglés)

Pues aquí estamos. Vamos al lío.

Aquí estarán más a gusto que un arbusto, ¿no?

Sí, aquí vamos, un poquito. ¿Qué te pones tú?

Un chalequito. Vamos a ir sacando el primero, ¿vale?

Oye, ¿tenéis una relación de apego?

Quiero decir, ¿él te reconoce como un animal de compañía?

No, él solo te reconoce...

Él solo responde a estímulos por hambre.

¿Tú lo llamas y vienes? Si tiene hambre, sí. Si no, no.

Qué bonito tener animales que solo te quieran por la comida, ¿eh?

¿Seguro que son halcones o son adolescentes camuflados?

Vamos a llamar a Joan. ¿Joan quién es?

Joan es el hombre que cuida de todo esto.

¿Es el hombre que viene por aquí? ¡Joan!

Buenos días, yo soy Edu. Juan.

¿Qué tal, Juan, tú eres el ayudante? Sí.

¿Serías un poco el escudero?

Sí, Sancho Panza y Don Quijote somos.

Y llega el momento de volar.

Ahí lo tienes suelto ya.

Yo me quedo aquí.

(Música)

Ya no tiene caperuza y ya sabe dónde está.

Ya está mirando, no nos movemos nada.

Y él, empieza a mirar inquieto...

Algo ve allí, a lo lejos...

Ve algún animal o algo...

Sito, ¿no estarías tú por allí, con el elefante rojo?

Va.

Va, va. ¡Hop, hop, hop!

¡Hop, hop, hop!

Cuando oí eso yo no sabía

si Donete iba a levantar el vuelo

o es que estaba llegando Sito haciendo de Papá Noel.

¡Hop, hop, hop!

(Música)

¿Hasta qué altura llega?

Puede subir 200, 300...

Vamos, Donete, sube, vuela alto.

(Música)

Venga, va, va.

-¡Va, va, va! ¡Va, va, va, va!

¡Va, va, va, va! -¡Buah!

Si algo me advirtió Luisma es que yo iba a alucinar

cuando bajara el halcón a 200 km/h.

Mira que había visto yo donetes volar muy rápido,

sobre todo, cuando los compro yo,

pero es que el tuyo es una flecha, macho.

Míralo, ahí está. ¿Dónde? Ahora no lo veo.

Ah, mira, mira. Ahí está el tío.

Que le pones la caperuza ya... Le pongo la caperuza,

él quiere comer más. ¿Él quiere comer más?

Él comería hasta mañana.

¿Sí? Sí. Tranquilo, tranquilo.

Ahí te está pegando bronca, de que no quiero, no quiero.

El tándem no funciona. Bueno, Luisma,

ha sido un placer enorme, gracias por dejarme...

Disfrutar de esta maravilla tan de cerca.

Adiós. Adiós, adiós, Joan.

Hasta la próxima.

(Música)

Hostia, qué casa más bonita.

Espérate, porque es que

allí hay como una cosa de hierro que es que me tiene despistado.

Vamos a ver.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Perdone, que me he colado sin avisar.

Bueno, en su casa estáis. Me llamo Edu, ¿cómo te llamas?

Yo soy Jaime. Jaime, mucho gusto.

Y tanto gusto. Es que iba por el caminito,

y me ha encantado la casa, he dicho qué casa más bonita,

pero lo que me ha llamado la atención de verdad

es esta cosa que hay aquí, que no sé lo que es,

porque parece una cosa de hierro... Ah, no es hierro.

No, no. No, son tubos.

Son tubos de plástico, de hacer desagües.

Eso, pues como yo estuve 40 años de fontanero,

y cuando me jubilé, pues lo que me sobró de material,

pues me dediqué a hacer cositas de estas,

y bueno, como un poco de escultura, por lo que lo pueden llamar.

Ah, esto es una escultura. Buena, hecha mía, ¿eh?

Jaime, buenas noches. ¿Qué tal, cómo está usted?

Vaya artista estás hecho, ¿eh?

Tú con los tubos haces maravillas, macho.

Oye, el ascensor de Andrés y Águeda lo hiciste tú,

¿es una escultura tuya o qué?

¿Le has puesto nombre a esta escultura?

No, no, no tiene nombre.

Se puede decir unos cuantos tubos aprovechando...

No, pero eso no vende, macho. No, ya, pero...

Venga, vamos a sacarle un nombre. Venga, vamos a poner...

Mira, no sé, le podemos poner

que es una escultura mirando al viento, ¿eh?

Vale, mirando al viento, me gusta. ¿Algo más?

No, yo no le pondría nada más, ahí está.

Mirando al viento.

Jaime, tú eres un gran artista con los tubos,

pero con los nombres...

Y además, ¿cómo vas a mirar el viento

si es transparente, Jaime?

Es imposible, a no ser que uses el método Kempes,

bolsa de plástico en la cabeza y gafas de sol.

Ya que estamos aquí, tengo la escultura también de plástico,

pero esta está dedicada a las cabras.

¿Está dedicada a las cabras? Está dedicada a las cabras

esta escultura, porque le colgué el cencerro...

Ostras. Antes de hacer eso,

la tuvo en el pueblo hace dos años,

y la puso en la calle, en mi casa, y era el árbol de Navidad.

¿Esto era el árbol de Navidad? Hostia, buenísimo.

¿Tiene nombre? El monumento de las cabras.

No, Jaime, vamos a afinar. El árbol de Navidad.

Árbol de Navidad. Claro, porque fue la primero

que hizo. Vale. ¿Y no habría que ponerle

algo sobre las cabras? También, ¿eh? Árbol...

Y cabras.

Árbol de cabras...

¿Seguro que son nombres para tus esculturas?

¿O son posturas de yoga de Juana?

Mirada al viento...

Árbol y cabras.

(Aplausos)

Pero espera, que aún nos falta su obra magna,

vamos, lo que vendría a ser tu "Cañería Sixtina".

Y este tiene más historia. ¿Esto tiene más historia aún?

Porque en Migjorn pues hacemos cada dos años

el "Migjornale". ¿Esto?

Sí, y tuvimos...

Este ha estado en un acontecimiento cultural.

En una calle pusimos una bañera de plástico

llena de agua con su motorcito, y echaba agua.

Todo esto está comunicado y es una fuente.

Es una fuente, es una fuente. Tampoco tiene nombre, ¿no?

No, no.

Le podemos poner que es un monumento de agua,

hecho de cobre, y que, mira, tira hasta 14...

¿Cómo se lo tenemos que llamar? Hasta 14 sitios que tira el agua.

Cuando está encendida y hace sol, ves el agua que brilla, y yo...

Mira, te voy a ayudar, venga. Venga, que tú tendrás más cositas.

14 chorros que brillan...

Cara al sol. ¡No, no!

Mira que había información ahí, ¿eh?

Qué mareo me dio el tío,

que si 14 chorros, que si el agua cristalina,

el viento y el tal, cara al sol, no, hombre, no.

Mira, Jaime, para ser franco, ese nombre no lo veo.

No lo veo.

Vamos a empezar otra vez. (RÍE)

Dos conceptos para este.

Cara a los vecinos, que la gente lo vea.

Cara a los vecinos... Yo qué sé.

Fuente y vecinos. Esa, bien, venga.

Fuente y vecinos, porque está con los vecinos.

Fuente y vecinos, toma ya.

Jaime, te lo voy a decir en dos palabras, "im-presionante".

(Canción en inglés)

Viendo las esculturas de Jaime me he dado cuenta

que lo espléndido del arte no está en los nombres,

ni en las tuberías, está en hacer lo que uno ama,

y aquí los paisanos lo saben muy bien.

Con ellos he visto cómo los auténticos artistas

son en verdad quienes en lugar de perseguir la felicidad,

se la crean a su medida.

Porque en el fondo, la vida es el arte de vivir

como cada uno quiera.

(Continúa la música)

Migjorneros y migjorneras,

ahora que he pasado 48 horas con vosotros,

ya puedo decir que me siento vuestro paisano,

paisanos de Es Migjorn Gran, sois muy buena gente.

(Vítores)

Estoy como muy consciente de la respiración.

Que sí, te vas mucho mejor. Me va mucho mejor la vida.

Claro.

¿Te aprenderías una nueva? Intentaremos a ver,

si cogemos algo, y si no, pues sentadito,

y ya veremos qué pasa.

A mí, el titulo este de paisano no me acaba de cuadrar.

Es que son diferentes.

Si yo me voy a Cáceres y digo hola...

Uy, esos no lo van a conocer. Por eso, no me sirve.

El elefante rojo ha vuelto, está más vivo que nunca, míralo.

Más vivo, y este último año de reposo ha crecido.

(RÍEN)

(Música)

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El paisano - Es Migjorn Gran (Menorca)

29 nov 2019

El Paisano viaja a las Islas Baleares. Concretamente a Es Migjorn Gran, un pueblo del interior de Menorca que llega hasta la playa. Es este pueblo viven 1.400 paisanos y con ellos Edu descubrirá que el arte tiene formas muy sorprendentes y que ser artista en verdad es vivir cada uno a su manera.

Nada más llegar, Edu conocerá a Pere, el cantante de la orquesta Huracán, la más famosa de la isla. Pere le contará cómo cantaba en inglés sin tener ni idea del idioma y sin ni siquiera entender lo que decía.

También conocerá a Andrés y a Águeda, un matrimonio muy bien avenido que vive en una casa muy estrecha, pero con ascensor. Edu viajará en el ascensor en una experiencia la mar de curiosa.

Después cerca del mar, Edu conocerá a Pedro alias 'Kempes', el encargado de un chiringuito de playa al que le gusta gastar bromas sin parar. Kempes le contará a Edu sus últimas ocurrencias y juntos se reirán un buen rato.

Pero no todo serán momentos tan divertidos. Con Marga conoceremos la historia de su tienda de zapatos que ha tenido que cerrar últimamente porque no funcionaba. Marga le confesará a Edu cómo pudo tirar para adelante con sus cuatro hijos después de que su marido desapareciera de la noche a la mañana.

Y en uno de los bares del pueblo, Edu conocerá a Sito que le explicará los bailes y el show que montaba en el bar por las fiestas o navidades. Y con Rinus, Edu aprenderá a tocar el flabiol, una especie de flauta que se toca en las fiestas de Es Migjorn Gran.

De buena mañana, con Juana, Edu hará yoga por primera vez y entenderá la importancia de respirar. Y finalmente Edu conocerá el arte de Jaime, un fontanero que al jubilarse le dio por hacer esculturas con sus tubos para desagüe.

Es Migjorn Gran es un pueblo de artistas, pero de artistas… a su manera.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

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