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Para todos los públicos El paisano - Cuacos de Yuste (Extremadura) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Soy Edu Soto,

y de pequeño soñaba con llegar lejos, muy lejos.

Por eso, quería ser jugador de baloncesto.

Nací en Mataró, vivo en Madrid y a la que puedo...

me voy para Águilas, el pueblo de mis padres.

Allí me siento un explorador, como cuando iba de pequeño.

A mí, los pueblos me llaman.

De hecho, yo lo que quiero es 'pueblear'.

Vale, la palabra no existe, pero molaría, ¿verdad?

Así que, paisanos y paisanas, me pongo en marcha".

(Música cabecera)

"Hoy mi destino es Cuacos de Yuste,

situado en la comarca de la Vera, a 114 km de Cáceres.

En este pueblo extremeño viven 850 paisanos

y con ellos voy a pasar 48 horas".

(Aplausos)

¡Buenas noches, paisanos de Cuacos de Yuste!

(Aplausos)

(Continúa la música)

(Música)

Hoy no pretendo cuestionar tu voluntad

ni lo que quieras demostrar a los demás,

a ti mismo.

Vaya panorama.

Oh, oh, oh, oh.

Si vieras este panorama,

cómo invita a salir, qué puede pasar,

mañana vas sin dormir.

Vaya panorama.

Na, na, na, na, na.

Na, na, na, na, na.

Na, na, na, na, na.

Na, na, na, na, na.

Esta calle está un poquillo...

La estarán arreglando, digo yo.

Hola, buenos días. Hola, buenos días.

¿Que le están arreglando la calle aquí o qué?

Pues sí, aquí están arreglando la calle.

Hola, yo me llamo Edu. ¿Cómo se llama usted?

Yo Fermín. Fermín, un placer.

Igualmente.

De buena mañana dándole al...

Pues sí, aquí por la mañana

estoy aquí raspando un poco la hierba esta.

Oiga, pero ¿qué tiene usted aquí? ¿Qué tiene usted aquí, un huerto?

Sí, ahí tenemos un huerto. ¿Me enseña usted el huerto?

Que me gustan a mí mucho las plantas.

Pues sí, señor, ahora mismo le enseño el huerto.

Venga, vamos a verlo. Vale, vamos a verlo.

Jo, qué pedazo de higuera, ¿no? Sí, una higuera muy buena.

¿Se pueden comer los higos? Sí, sí. Es de pezón largo.

¿De pezón largo? ¿Eso qué quiere decir?

Sí, sí, pezón largo, de pezón largo.

(Risas)

Buenas noches, Fermín. ¿Cómo está usted?

Higos de pezón largo.

Pero ese es el nombre de fruta más sexy

que yo he escuchado en mi vida.

Eso sí que es la fruta de la pasión, Fermín,

y lo demás son tonterías.

(RÍEN)

Pezón largo... Pero ¿cuánto de largo?

¿Qué son...? ¿De pezón largo así o así?

¿Más? ¿Así? ¿Pezón largo?

Rollo antena ya parabólica, ¿no?

Con los pezones esos tú podías ver el fútbol todo el año gratis, ¿eh?

(Risas)

Venga, ¿qué más tiene por aquí?

Por aquí...

¿Esto qué son?

Los regueros, los regueros.

Esto son pimientos. Son pimientos.

Todo aquí pimiento.

¿Estos son los famosos pimientos de la Vera?

Toma, claro. Te iba a sacar más pimientos por aquí ahora.

No, espera, espérate, si yo con esto ya hago, mira.

Que no, que no. ¿Cómo vas a hacer? Tienes que llevarte una bolsa.

Mira, allí tengo una bolsa para que os lo llevéis.

¿Me vas a dar una bolsa de pimientos?

Sí, y allí hay otra.

Este hombre... Este hombre tiene mucho nervio.

Ha sido coger un pimiento, él ya me ha cogido cuatro.

Venga, ya traigo la bolsa. Toma ya.

Vamos a por unos pimientos. Venga, unos pimientos.

Venga. Mételo aquí. Aquí están los pimientos.

Sí. Ahora los cogeré yo a ver. Pero ¿cuántos me vas a dar?

No hace falta que te vacíes todos los pimientos ahora.

Si hay muchos. Hay muchos, ¿no?

Hay muchos pimientos aquí. Oye, tú tienes mucho nervio, ¿no?

Hombre, claro. Jo, macho.

Hombre, yo soy más recio... Yo soy más recio que...

¿Qué edad tiene usted? Aquí se coge... 67.

Está fuerte, ¿eh? Estoy fuerte, como un roble.

Mira qué pimientos, bah.

Jo, macho, usted es un manojo de nervios, ¿eh?

Hay que ver el nervio que tienes, ¿eh?

Empezó: "Mira, mira, mira. Mira, pimientos, mira, aquí están.

Pimientos, pimientos. Mira, mira, mira.

Pimientos, toma, toma". Y yo digo: "Hostia, hostia".

Pero, Fermín, no para usted. Jo, macho, ya está, ya está.

Venga, ya está, Fermín. Bueno, vale.

Pues, hala, ya está. Cálmese usted, cálmese usted.

A ver, a ver, que voy a coger aquí, a ver si...

No, hombre no, coño, Fermín. Pero ¿qué le pasa ahora?

Ay, qué berenjena, mira.

La hostia, guapísima, pero para ya.

"LLévate, llévate. Y mira, berenjenas también.

Berenjena, venga, toma".

Madre mía, yo no sabía si estaba en un huerto

o estaba en una eliminatoria del "Un, dos, tres".

(Risas)

Mira, un racimo de uvas, un racimo de uva.

¿Qué? Uva.

¿Para comer? Uva. Allí hay uva.

¿Hay uva? Sí. Espérate. Vamos.

Me cachis la mar, Fermín, pero, macho...

Voy a por los racimos de uva, ¿eh? Pero, macho, pero, Fermín, pero...

Es que no puedo ni seguirlo.

(Risas)

Madre mía, qué estrés.

Oye, Fermín.

Déjate ya la uva, macho. Espérate, espérate.

Oye, guapísima la uva también. Hala.

Mira, menos mal que ya no cabe nada más en la bolsa, ¿eh?

Hombre, claro. A ver, a ver allí... No, pero, Fermín, macho, pero...

Pero es que este hombre me tiene loco perdido.

Pero, macho, que no puedo yo con tantas cosas.

Hala, venga. Pero esto es un melón.

(Risas)

Me llevé medio huerto, macho.

Yo luego pensé, digo:

"¿Será el huerto suyo o será del vecino?"

(Risas)

Es tuyo, ¿no?

Ah, ¿no? Porque si no, como fuera del vecino...

¿Eh?

Si quieres unos pimientos... ¡Que no quiero más pimientos!

(Risas)

Mira, cuando se me acabe toda la fruta y la verdura

que me regalaste, yo vuelvo.

Yo calculo que hacia el 2035, verdura arriba, verdura abajo.

(Risas)

(Música)

Me ha encantado conocerte, Fermín. Gracias.

Adiós. Me voy, vamos, me voy, pero...

Me voy lleno. Madre mía, hasta luego.

(Música)

Hola. Hola.

¿Qué tal? Muy bien.

Yo soy Edu. ¿Cómo te llamas? Mari Carmen.

¿Qué tal? Encantada.

Igualmente. Que te veo aquí con las plantitas.

Estoy regando porque recojo el agua de la lluvia

y tengo una gotera dentro, y es la que aprovecho para regar,

que me viene de maravilla.

¿Tienes una gotera en tu casa? Sí...

No en casa, en un patio que tengo atrás.

Y entonces pones el cubo, cae el agua...

Exactamente. Y lo aprovechas para las plantas.

Jo, qué bien, ¿no? Qué bien aprovechado todo.

Hay que aprovecharlo todo.

¿El cubo lo llevas a juego con el peinado?

Ah, pues mira, no me había dado yo cuenta de ese detalle.

Y a juego también con tu camisa. Sí, también.

Oye, qué moderna, ¿no? Sí, muy moderna. Toda la vida.

¿Sí? (RÍE) Toda la vida he sido así.

Hola, Mari Carmen. Buenas noches.

Al verte con ese pelo azul, pensé:

"O se ha liado a cabezazos con un pitufo

o es la moderna del pueblo".

(Risas)

Oye, a mí me gustan mucho las plantas.

¿Sí? ¿Te gustan mucho a ti?

Me encantan. ¿Sí?

Tengo atrás un patio que tiene bastantes.

¿Paso contigo entonces? Sí, pasa, por favor.

Con permiso. No me he dado cuenta...

Qué bonita casa tienes, Mari Carmen. Sí, y muy cómoda.

Esto está muy apañado. Muchas plantitas.

Aquí te tienes que hacer unas barbacoas tú...

Sí. De vez en cuando, para los amigos.

Con tus colegas.

Porque somos muchos amigos, somos veintitantos amigos.

Entonces, cada dos por tres tenemos jaleo.

¿Y pareja tienes? No, gracias a Dios no.

Gracias a Dios dices, ¿por qué?

Hombre, porque soy la mar de feliz así.

Pero has tenido pareja alguna vez. Sí.

Sí. Un alemán.

¿Un alemán? Sí.

(RÍE)

¿Y qué pasa, que no te va el rollo de la pareja?

No. Y tenerme que ir a Alemania. Fíjate que fue lo que me cortó.

Ah... Ahí sí que ya...

(RÍE) Me cortó un poquito.

O sea, sí que tuviste una oportunidad de oro.

(RÍE) Sí.

¿Y el tipo te gustó? O sea, ¿te gustaba como pareja?

Oh... Es que era de los que estaban para "acarrearlos".

¿Qué es "acarrearlos"? (RÍE) Mira...

Esto me interesa mucho. Sí.

Un viejito que estaba al lado de una columna,

cada vez que pasaba una chica bien, en condiciones...

(CHISTA)

Volvía a pasar otra. (CHISTA)

Y un chico joven que estaba allí, pues se fue:

"Abuelo, ¿y qué es lo que está haciendo

cada vez que pasan las mujeres que son de bandera?

Que hace usted, que las dice..."

"Hijo, ya que no las puedo montar, las 'carreo'". Pues eso.

(Risas)

(CHISTA)

(Risas)

¿Esto es para decir que alguien está para mojar pan

o es para despertarlo si ronca?

Porque a mí me suena más a lo segundo, ¿no?

(Risas)

No me parece romántico, ¿eh?

Yo no me imagino a Romeo llegando allí, debajo del balcón,

y diciéndole a Julieta:

"Julieta, no sabes las ganas que tenía de decirte..."

(CHISTA)

(Risas)

Y, Mari Carmen, ¿tú siempre...?

¿Has sido rebelde desde que naciste?

¿Has tenido siempre la...? No, es probable que no.

Tú de pequeña, por ejemplo, ¿tú qué querías ser?

No recuerdo de haber querido ser nunca nada. Monja.

¿Qué dices ahora?

Me faltaban 20 días para tomar hábitos, ¿eh?

¿Qué dices? ¿Y cómo...? ¿Y cómo fue eso?

¿Por qué te echaste para atrás?

Yo me eché para atrás porque dije:

"¿Toda la vida levantarme yo a las 6:00 de la mañana

y comerme todo lo que me pongan en el plato?"

Fue lo que me obsesionó. Es lo que me obsesionó.

Me sigue obsesionando el levantarme temprano.

Hasta que no desayuno tengo muy mala leche.

No me pueden decir nada.

Ahora entiendo por qué no te hiciste monja,

porque es que...

Antes de desayunar a ti no te aguanta ni Dios.

(Risas)

Que te quedaste a 20 días, 20 días de ser monja.

Seguro que pensaste:

"Mira, para lo que me queda en el convento, me duermo dentro".

(Risas)

(Música)

Oye, Mari Carmen, ¿tú te arrepientes de no haber sido monja?

No, nunca. ¿No?

No, no, no. Yo soy feliz así.

Es que, además, es que soy muy... No feliz, muy, muy feliz.

Mientras no te levantes muy temprano.

Exactamente. Seguirás siendo feliz, ¿no?

Perfectamente. Lo has cogido perfectamente.

(RÍE)

Mari Carmen, ha sido un placer conocerte.

Muchas gracias por ser tan estupenda, tan moderna.

Eres un encanto.

(Aplausos)

(Música)

"Conversar con Mari Carmen me ha hecho ver

que nuestro destino lo creamos nosotros

con las decisiones que tomamos.

Y también me ha dejado claro que estar feliz

y bien con uno mismo no depende de nadie,

es una decisión de vida que elegimos cada día".

(Continúa la música)

Buenos días. Buenos días. ¿Qué tal?

¿Qué tal? ¿Cómo está? Yo me llamo Edu.

Y yo Benito.

Te veo muy pintoresco con el burro, ¿eh?

¿A que sí? Es que esto ya no se lleva.

¿Esto qué es? ¿Un burro, un caballo? Esto es una burra, una burra.

Una burra. Pero es muy grande, ¿no? Una burra preciosa.

Y, además, muy mansita. Con esta aro... y hago de todo.

¿Cómo se llama la burra? Esta se llama Bienvenida.

Bienvenida.

Esta burra la compré, la vendí y la volví otra vez a comprar.

¿Y eso por qué? ¿Porque es muy buena?

Es muy buena.

Se la pusieron los cascos malos y yo pensé que no iba a sanársela,

y me dio miedo y la vendí, y luego después la sanó los cascos,

y volví otra vez donde estaba la burra y me la vendió.

Me sacó las perras, me sacó las perras.

O sea, la compraste por más de lo que la vendiste.

Mucho más.

Menudo negociante que estás hecho, ¿eh, Benito?

(Risas)

Entre tú, que negocias mal, y Fermín, que lo regala todo,

tenéis menos futuro como empresarios que Mari Carmen como monja.

(Risas)

Oye, pues ya te mola esta burra, ¿no?

Ya te la has peleado, ¿eh? Sí, sí, me ha sacado muchas perras.

Y con eso voy arando. Yo ya no me hacía sin animales.

Los pueblos son muy aburridos como no tengas alguna cosa

que entretenerte.

Y luego estoy metido también en un grupo de esos de folclore,

ahí, en... en este pueblo de más para allá,

en Aldeanueva de la Vera. Ah, que tú...

Pero ¿qué haces tú en el grupo? Sí, cantamos allí.

Canciones aquí de la tierra, jotas que llaman aquí.

¿Aquí es típica la jota también? Aquí es muy típica la jota.

Mira yo qué cazurro soy,

que me pensaba que solo era de Zaragoza eso de la jota.

Qué va, no, no.

¿Cómo es la jota de aquí? Cántame un poquillo de jota.

(CANTA) "Venimos de la Vera, ramito de laurel.

No le digas a nadie que te he venido a ver.

Que te he venido a ver, que te he venido a ver,

no le digas a nadie, que yo se lo diré".

(CANTA) "Venimos de la Vera, ramito de laurel.

No le digas a nadie que te he venido a...".

¡Anda! Y daba unos saltos así...

(Aplausos)

Vaya saltos que me daba el tío.

Te lo has aprendido, ¿eh? Te lo has aprendido.

Benito, parecía que estábamos los dos allí

en mitad del pueblo en un musical, ¿no?

Ahora, eso sí, de los malos.

"Cantando bajo la burra". (RÍEN)

Próximamente en los peores cines.

Y luego nos montamos en la burra...

Eh, y... Bueno, vamos a ver, Benito, eh...

¿Qué manera es esa de montar a la burra?

A ver, Bienvenida, vente pa acá, vente pa acá.

Hostia, macho, a ver si nos vamos a pegar una hostia los dos.

Espérate, que monto. ¿Tienes que dar un salto ahí?

Cógeme un poquito. Venga, te cojo el palo.

Yo estoy aquí por si te caes.

¡Me cago en la leche! Pero ¿qué?

Qué manera más rara de subirse, ¿no? Parecías un rodillo.

(TITUBEA) Yo... (RÍEN)

Por un momento te vi a cámara lenta saltando encima de la burra...

¡Ah!

Y digo: "A ver cómo remonta esto este hombre".

Yo brinco muy poco ya. (TITUBEA) Esto es...

Está escalando, macho.

Uy, qué miedo me da.

La burra llega a tener el nervio que tiene Fermín y la liamos parda.

¿Pero yo cómo me subo aquí? ¿Tengo que dar un salto o qué?

Aguántame... Aguántame el micro. ¡Venga! Venga.

Nunca has montado por el pueblo, ¿eh?

¡Ay, que me da un tirón en la pierna! ¡Ahí va!

¡Vamos ya! Toma, coge el...

Una cosa te digo, Benito,

tú y yo montados en la burra éramos don Quijote y Sancho Panza.

De vacaciones con el Imserso, ¿eh?

(Risas)

Ole la burra, la burra buena.

(Música)

Y después, andando por el porche,

en la plaza, veo que hay una puerta abierta.

(LEE) "Se venden higos secos, gordos y pequeños".

Pero pequeños está borrado.

Digo: "¿Higos? ¿Serán de pezón largo?".

(Risas)

Hola. Hola, buenos días.

Buenos días. Buenos días.

¿Cómo te llamas? Jacinta Martín Mendo.

Jacinta, yo soy Edu. Un placer.

Y los higos son secos, ¿no?

Sí, estos ya están hasta el año que viene.

Oye, ¿y dónde coges los higos?

Aquí, en las higueras de la huerta que tenemos.

Tenemos higueras aquí, en la huerta. Pero ¿aquí tienes una huerta?

Sí, sí, sí. Pero si estás en mitad del pueblo.

Yo, si paseo por aquí,

nunca diría que dentro de esta casa hay un huerto.

Sí, y es grande. ¿Tú me lo enseñarías?

Ay, yo sí. Le enseño lo que haya en la huerta encantada.

¿Sí? Sí, sí, sí.

Venga, vamos a ver. Me tienes con una curiosidad...

Jacinta, buenas noches. Buenas noches.

Me invitas a entrar en tu huerta ahí, dentro de tu casa,

y conozco a tu marido... Mira.

¡Ahí va! Te presento a mi marido.

Escogiendo uvas, ¿eh? Hola.

¿Qué tal? ¿Qué tal, hombre?

Oye, pero muy meticuloso te veo ahí con el racimo de uva.

¿Cómo te llamas tú? Gregorio.

Gregorio. Pues mira, me voy a comer...

Pero con una no se hace nada. ¡Mmm!

Y vienen a comer las migas y las uvas...

-Así nos pasamos la vida. Está dulce.

Y me dices que pasáis la vida aquí, ¿no?

¿Dónde vamos a ir? Pues si estáis aquí como... Vamos.

Mejor que estamos aquí, no estamos en ningún sitio.

¿Desde cuándo están ustedes casados?

¡Uy! Desde el año 67.

67... Tú habrás echado la cuenta ya, ¿no?

Que yo soy muy malo. 51 años.

51 años.

Eso es mucho tiempo... de convivencia, ¿no?

Pues sí. ¿Cómo...?

A mí se me hace muy corto. Se te ha hecho...

¿Se te ha hecho corto 51 años? Sí.

¿Qué pasa, que cuentas los años a la velocidad de Fermín o qué?

Mira, un año. Mira, otro, otro, otro más.

Venga, otro. Venga, va. Abre la bolsa, venga.

¡10 años para ti! ¡Venga! ¡11, 12, 13, 14, venga!

¿Y este? ¡Bisiesto! ¡Venga, pa ti también!

¿Y este? ¡De pezón largo! ¡Venga, pa ti también!

¡Venga, cógelo! (RÍEN)

Ay, cada vez que te imito, me agoto, macho.

(Risas)

Si fuera tú, estaría muerto.

Oye, ¿cómo os conocisteis? Ay, eso es muy bonito.

Yo... Él es montador de grúas

y estaba en la calle Velázquez, detrás, haciendo un edificio.

¿Él hacía un edificio? Sí, de esas casas que estaban,

montador de grúas. Ah, él estaba montado en una grúa.

Sí. -Sí, estaba montando una grúa.

Porque la grúa estaba en un patio de luces...

Sí. Y ella estaba...

Ella estaba en la otra fachada.

Yo dije: "Pues esta es buena moza".

Porque llevaba ella una melena que le colgaba hasta la cintura.

Digo: "Esta es buena moza". Eras un poquillo descarado, ¿no?

Sí, sí, sí. -Bueno...

¿No? Eso no es ser descarado.

¿No? Que yo le dijera eso...

-Decía: "¡Morena, asómate!".

Cuando me entraba para adentro, yo lo sentía decir:

"¡Asómate un poco más, que te vea bien!".

Y yo decía: "¡Anda, me voy a asomar ya más!

¡Venga ya, tío tonto!". Siempre le digo...

Tú estabas entregadita, ¿no? Bueno...

Bueno... (DUDA)

No, por entonces no.

Pero luego, la verdad es que la bondad me ganó.

Te ganó. Sí.

¿El momento más feliz que recordáis?

Porque habrá habido muchos, ¿no? De tanto tiempo...

Cuando nos quedamos... O sea, me quedé en estado de mi hija.

Eso sí fue muy bonito. ¿Y para ti?

Pues yo tengo muchos momentos bonitos.

Desde que estoy con ella, pues momentos preciosos.

Es... No sé cómo explicarlo.

Me ha hecho... Me ha hecho feliz.

No sé si he sido bueno o he sido malo para ella, pero...

-Bien, porque yo no me hago sentida en ningún sitio.

Para mí ha sido la mejor persona de este mundo,

lo quiero, lo he querido y lo respeto.

Amor mío, te quiero mucho. ¡Ole!

Le voy a decir un piropo. Venga.

¿Tus padres eran confiteros?

(RÍE) -Porque por la pinta que tienes,

parece que te han hecho en una confitería.

(AMBOS) ¡Toma ya!

Gregorio, no sé si a Jacinta la han hecho en una confitería o no,

pero de verdad os digo que vuestro amor es tan grande

que a vuestro lado el universo parece pequeño.

(Aplausos)

(Música)

"Jacinta y Gregorio son el ejemplo de que,

más allá del amor a primera vista o el flechazo,

está el amor que va floreciendo con los años,

con la confianza y el respeto.

Gracias a ellos he aprendido que lo que se siembra bien

se cosecha mejor y ellos lo han sabido hacer

con su huerto y, sobre todo, con su historia de amor".

(Continúa la música)

Después voy con el coche y, en mitad de la calle,

aparcada me encuentro una moto...

¡Eh! Quieto parado.

¡Pero mira qué motaza! (RÍE)

Qué colorida, ¿no?

Voy a ver, voy a ver. Me encantan estas motillos.

Hostia, qué moto más guapa, ¿no?

Al verla yo pensé que era del payaso del Micolor.

¿De quién será la motillo esta?

¡Hola, buenas tardes! Muy buenas.

¿La moto esa es tuya o qué? Sí, de la familia.

Está en venta, ¿eh? ¿Está en venta la moto?

Mari Carmen, ¿no te interesa la moto?

Tiene así muchos "colorinchis".

Yo me llamo Edu. Yo, Álvaro. Encantado.

¿La motillo la tienes en venta? No me extraña, tú irás con caballo

antes que con la motillo esa, ¿no? Hombre... La moto vale menos dinero

que el caballo. ¿Sí?

Álvaro, ¿seguro que quieres venderla?

A ver si luego te arrepientes y la recompras más cara,

que en Cuacos sería "hacerse un Benito".

(Risas)

¿Cómo se llama este caballo? Tango.

¿Tango? Hola, Tango. ¿Qué pasa?

¿Y qué haces tú con el caballo? ¿Te dedicas a esto?

No, es hobby, simplemente.

Ah, ¿sí? Claro.

Le estoy enseñando algunas cosillas de doma clásica y eso, y bueno...

¿Qué es la doma clásica? Tiene muchos ejercicios,

como el paso español, "passage"... ¿Esto que se ve por la tele

que hacen así, cosillas de estas raras?

Exacto. ¡No jodas! ¿Tú haces eso?

Se pone de manos, se sienta... Hace varias cosillas de esas.

¿Se sienta el caballo? Sí.

¿Y eso se lo enseñas tú? Sí.

¿A ti quién te lo ha enseñado? ¿A mí? Nadie.

Hombre, algún vídeo en YouTube, algún tutorial sí he visto,

pero, vamos, poco.

En los años de estar con los caballos todos los días,

pues al final... ¿Has aprendido esto en un tutorial?

Oye, Álvaro, ¿tú sabes si hay algún tutorial

para que Mari Carmen aprenda a despertarse antes?

¿O algún tutorial para domar a Fermín?

(Risas)

Lo de sentarse lo aprendí por internet, por ejemplo.

Al suelo. ¿Cómo...?

(CHASCA LA LENGUA) Venga, al suelo. Suelo. Suelo. Suelo. Suelo.

Suelo. Suelo. Vamos, todo.

Suelo, vamos. Todo. Bien.

Mucho misterio tampoco tiene, porque básicamente es darle así,

un poquillo en la pierna, e insistir mucho, ¿no?

"Sienta, sienta, sienta. Venga, eh, venga, al suelo.

Suelo, suelo. Tango, suelo, suelo, suelo".

Es que al final el caballo lo hace para que te calles ya.

¿Y tú eres capaz de hacer esto de ponerlo así

con los pies para arriba? En este no.

Ponerle de manos, dices. En aquel sí.

¿En aquel sí lo puedes hacer? En aquel sí.

No te pongas celoso, ¿eh?, que nos vamos con el otro, Tango.

¿Este cómo se llama? Tribet.

Sabe quién monta y quién no.

Venga, Tribet. Ahí, venga, una demostración.

Venga. Espérate, voy para allá.

¡Joder!

¿Y qué le haces?

¿Le das un golpe o algo? Con el pie izquierdo atrás.

¡Ah! ¿Te atreves a hacerlo tú?

Yo no me atrevo, no. Venga, coño.

(Música)

Y me dices: "Venga, ahora hazlo tú". Álvaro, macho, ¿era necesario?

Qué alto que es el jodido. De un empujón.

(RÍE)

(RESOPLA) Tú le tiras más tenso.

Un poquito más tenso.

Venga. Que no te va a mover de sitio,

de un tironcito y le das atrás. Venga.

Todo lo que puedas de atrás. Ahí. Pórtate bien, ¿eh?

(CHASCA LA LENGUA) ¡Ay!

(RÍE) Hostia, que me asustas.

Que me acojono, tío. Ahora otra vez.

Venga, otra vez. Ahí.

Venga. (CHASCA LA LENGUA) ¡Eh!

Ay... ¡Eh!

¡Ay! ¡Que se va para atrás, coño, que tiene marcha atrás!

Mira que lo intenté, ¿eh?, pero el caballo iba marcha atrás.

No había manera.

Vamos, que yo quería ponerlo de manos,

pero él iba de culo.

Y luego nos subimos los dos al caballo y tú empiezas:

"Venga, suelo, suelo".

Al suelo. Suelo. Suelo.

Suelo. Suelo. Suelo.

Suelo. Suelo.

¡Bien! Oye, mira, Benito...

¿Por qué no te miras un par de tutoriales de internet?

Pones a la burra sentada en el suelo y no tienes que dar barrigazos.

Ahora hazlo tú. ¿Yo? Espérate, espérate...

Suelo. Suelo. Dale, venga, en suelo.

Venga, al suelo, vete al suelo.

Que empecé a decirle: "Caballo, suelo, suelo, suelo.

Suelo, caballo".

Suelo, suelo, suelo. Con cariño. Suelo, suelo.

Vete para el suelo.

"Suelo, suelo, caballo. Venga, suelo, suelo".

Y ni caso. Toma, dale con esto.

Ah, ¿que me falta esto? Espérate. Suelo.

Espérate. Pero no le doy muy fuerte, ¿no?

¿Suelo? Suelo. (CHASCA LA LENGUA)

Al suelo. Al suelo.

Suelo, suelo, suelo, suelo... Soy un domador de mierda.

No lo conseguí.

Es que no lo conseguí y mira que lo intenté más veces

que Leticia Sabater con la canción del verano,

pero no hubo manera.

Mira, déjalo. No, no... No me voy a ganar yo la vida...

Es que me faltan un par de tutoriales de YouTube,

¿sabes lo que te digo? ¡Ah, ahí está!

¡Ah! Que tú llevas ventaja, jodido. (RÍE)

Venga.

He quedado como un campeón. Gracias, Álvaro.

A ti.

Hasta luego, un placer. Gracias.

(Música)

Muy buenas, señor. Muy buenas.

¿Me puedo sentar con usted un ratito?

¿Por qué no? Yo me llamo Edu.

¿Cómo se llama? Domingo Pacheco.

¿Domingo Pacheco? Sí.

Qué plaza más buena para estar aquí un ratito...

Pues sí, mira, es una plaza agradable,

se toma muy bien el fresco, como verás,

y, bueno, pasando el tiempo. ¿Eres de aquí?

Sí, nacido aquí. ¿Y qué haces aquí?

Pues mira, tengo un cachito huerto,

le pongo, me cojo todos los días, me distraigo...

Y, de vez en cuando, pues hago un viejecillo por ahí,

pero bueno, la verdad, poco.

¿Qué es lo que cambiaría usted, si pudiera, ahora mismo de su vida?

Los años.

¿Qué le pasa con los años? Que me gustaría ser más joven.

¿Sí? ¡Hombre, claro!

¿Y cuántos querrías tener si pudieras elegir?

¡Ay! De 18, si puede ser.

¿18? Sí.

Te vas a la juventud juventud, ¿eh? Sí, sí, sí.

Para empezar a vivir otra vez. Para tener toda la vida por delante.

Hombre, normalmente.

¿Usted llevaría las pintas que llevamos nosotros

de tatuajes y estas cosas? ¿Por qué no?

Voy a la moda. ¿A la moda?

Claro. Oye, ¿y qué te tatuarías?

¿"Amor de madre" aquí o no? Eso... Bueno, pues a lo mejor sí.

¿Sí? Sí.

¿Te pondrías "Amor de madre" aquí? Sí.

Hostia. Sí.

Hombre, mira,

nosotros nos quedamos sin padre,

el mayor con 17 años.

¿Tu hermano mayor? El hermano mayor, 17 años.

Así que nos tocó trabajar a todos.

Y entonces, tu madre sería una campeona,

que tiró con todos para adelante. Mucho luchó.

Mucho luchó.

Pues mira, vendía hasta pan de estraperlo...

O sea, tu madre hizo de madre y de padre casi.

Claro. Claro.

Una luchadora hasta la última hora.

Luchó siempre por los hijos, sí.

¿Y tú qué edad tenías cuando sucedió?

Pues fíjate, yo soy el más pequeño y no conocí a mi padre,

pues año y medio, más o menos. Hostia.

No recuerdo nada de mi padre.

Pacheco, tu padre murió cuando tú tenías un año y medio

y tu madre luchó por ti y por todos tus hermanos.

Tu madre, sin duda, tenía muchísimo muchísimo amor,

amor de madre, y tú, al contarme esta historia,

me demostraste que tú sientes un auténtico amor de hijo.

(Música)

"Pacheco me ha hecho recordar lo importante que es

tener siempre presente el amor de una madre,

el de esas mujeres fuertes y luchadoras

que marcan nuestras vidas

y dejan en nuestra piel una huella imborrable.

La historia de Pacheco sirve de homenaje

para todas aquellas madres que, como la suya,

saben hacer cada día posible lo imposible".

(Continúa la música)

Y de buena mañana voy con el coche por los alrededores del pueblo

y en mitad de un camino de tierra veo venir un coche a toda pastilla,

que parecía un juguete.

¡Ostra! Mira, mira, mira.

Mira qué coche más raro. ¿Eso qué es, un quad?

¡Para, para, para! ¡Para!

¿Qué tal? Bien.

Oye, esto es un coche rarete, ¿no?

Un buggy. ¿Un qué?

Un buggy. ¿Un buggy?

¿Puedo echar un vistacillo? Sí, sí, sí.

Oye, macho, pero ¿esto...?

¿Esto se puede conducir legalmente por la ciudad y tal?

Claro, claro. Con el carné del coche puedes llevarlo.

¿Puedes apagar el motor? Sí.

Buenas noches, José. Buenas noches.

¿Qué tal? Buenas noches. Bien.

¿Tu coche está así o es que está por terminar?

Te lo llevaste como a media cadena de montaje, ¿no?

Que le falta carrocería, macho.

¿Querías un coche descapotable y se te ha ido de las manos o qué?

(Risas)

¿Me puedo sentar contigo ahí? Siéntate y te doy una vuelta.

Creo que estaremos... No, para hablar incluso, ¿eh? Mira.

Hostia, pero aquí... Aquí Pau Gasol no te cabe, ¿eh?

Puedes echar para atrás el sillón, es muy largo.

Ah, que se echa para atrás. Por ahí tienes una palanca.

Menos mal, tío, porque... En algún sitio.

No sé dónde... Hostia.

¿Dónde tiene la palanca esto, tío? No sé.

Digo: "Oye, macho, ¿cómo puedo tirar esto para atrás?".

Y me dice: "La palanca, dale a la palanca".

¿Esto tiene palanca? Tiene una palanca por aquí, sí.

Mira, aquí.

Al copiloto lo habéis timado, macho, que no tiene palanca, tío.

Ahí no había manera de encontrar ninguna palanca.

La tuya sí que la tenías muy a mano, sí sabías dónde estaba tu palanca,

pero la de los demás no sabías dónde estaba la palanca.

Hostia, ahora.

Mucho mejor, coño. Claro.

Oye, ¿qué pasa, que te mola a ti conducir este cacharro?

Sí. ¿Sabes por qué va ese sillón para adelante?

¿Por qué? Porque aquí no pueden montar...

Es el sitio de las churris.

Ah. Entonces...

¿De las churris en plural? En plural.

Entonces no puedes montar con el pelo largo.

Porque se te avería.

¿Pero esto qué es?

Es el radiador, pero bueno, puede enganchar ahí detrás, ¿sabes?

¿Si se engancha el pelo, se quema? Claro, está prohibido.

Hay una pegatina que lo pone, que te lo tienes que atar.

¿Prohibido llevar el pelo suelto?

¿Has tenido alguna movida con esto? No, nunca.

Estoy un poco acojonado con esto de...

No puedes llevar el pelo suelto porque se engancha en el radiador.

¿Y dónde está el radiador del coche? Pues justo detrás de las cabezas.

¿Pero quién diseñó ese coche? Está todo como desordenado.

Tu buggy es como un Mr Potato de los coches, ¿no?

¿Cuánto corre el coche este? 60, 70... Por ahí pilla.

Ah, bueno, sí, pero por un camino de estos...

Claro, eso... En un camino, en 40 ya va...

Claro. Pero ¿este te sube cualquier cosa?

Sí, sí. ¿Un bicharraco de estos?

Si quieres, te asomas por ahí. Hostia.

Pero ¿en serio se mete por ahí? ¿Así, de lado?

Sí, saltaría, podría pasar.

José, estás chalado.

Yo temí desmontarme y terminar igual que el coche.

Me das más miedo, macho...

Eso es seguro, ¿no?

Ahí estás bien. Bien.

Entonces, nos vamos a dar una vuelta,

nos ponemos las gafas y arrancamos.

(ARRANCA)

Bueno, ¿nos vamos? Vamos.

(Música)

Ya controlas esto, ¿no?

(Continúa la música)

¡Buah! Qué pasada, qué... Qué sensación de libertad,

de estar en contacto con la naturaleza.

Me sentía como si estuviéramos haciendo el París Dakar.

(Continúa la música)

¡Cuidado, que hay una zanja ahí!

Todo muy guapo, guapísimo,

hasta que decidiste salirte por fuera del camino,

monte a través a toda leche.

(Continúa la música)

¡Qué cabrón! (GRITA)

(Continúa la música)

Aquello parecía una montaña rusa sin frenos.

(Continúa la música)

Yo iba para un lado, para otro...

Y venga, venga. Yo: "¡Párate ya, por favor!"

(Continúa la música)

Del acojone, un poco más

y se me pone el pelo azul como a Mari Carmen.

(RÍEN)

(Continúa la música)

José, gracias por darme una vuelta con tu buggy.

Ahora, eso sí, todavía tengo agujetas.

Concretamente aquí. (APLAUDEN)

(Música)

Estamos situados en el noroeste de Extremadura.

Si quisiéramos ir hacia Cáceres o Plasencia, iríamos hacia el sur.

Si fuéramos en aquella dirección,

nos encontraríamos con la Sierra de Gredos o Ávila.

Y, sin embargo, venid por aquí, si fuéramos hacia el norte,

nos encontraríamos con Salamanca.

Y aquí, en pleno corazón de la comarca de La Vera,

Cuacos de Yuste.

(Música)

Muy buenas. Muy buenas.

Joe, macho, vaya dos que me encuentro. Yo me llamo Edu.

Y yo Pepe a secas. ¿Pepe?

Yo Miguel Postrero. ¿Miguel?

Miguel Postrero. Miguel y Pepe.

¿Tenéis algún parentesco? ¿Hermanos, primos?

No, no, no. -Nada de nada.

Lo único vecinos como 40 m, de toda la vida.

Sois vecinos.

A veces nos llevamos bien, a veces mal.

-Nos lo llevamos a bien, pero estamos a tiros siempre.

¿Siempre discutiendo? Sí, sí.

-Hemos llevado muchas temporadas sin hablarnos.

¡No me diga! Miente.

Pepe, Miguel, buenas noches.

De vecinos, ¿en qué calle vivís?

¿En la calle del eterno mal rollo? (RÍEN)

¿Qué sois? ¿Cómo Corea del Norte y Corea del Sur o qué?

Si necesitáis mediación, aquí tenéis a Mari Carmen,

que es lo más cercano que vais a tener a un casco azul.

(RÍEN)

Discutimos porque es un liante y punto.

-¿Yo qué te he liado a ti?

-Bueno, que lo hemos arreglado. -Que te gané una apuesta

que todavía me la tienes que pagar,

porque te gané cabrito y pagaste pollo por lo miseria que eres.

¿O qué pasa aquí? -Escucha, escucha.

Estamos entrando en otro tema. Escucha, escucha.

Esto hace más de 30 años.

Entonces, me entero que discutís por una apuesta,

pero no por una apuesta cualquiera, no,

por una apuesta no saldada de hace más de 30 años.

Lleváis más de 30 años discutiendo.

En lugar de pagar un cabrito, no había en aquellos tiempos,

compré 8 o 10 conejos y en el bar de la piscina,

que ahí está el... No digas que es mentira, que es cierto.

-Valían muchas perras los cabritos y los conejos muy baratos.

-Compré unos conejos, nos los preparó el del bar.

Cenó y la apuesta la pagué. -¿Has terminado? Ahora hablo yo.

¿El cabrito lo has pagado? ¿Sí o no?

-En lugar de cabrito, que no había, pagué conejo.

-Ya estamos tergiversando el cuento...

(HABLAN A LA VEZ)

¿Y tú...?

Hola, buenos días.

Tranquilo, si estamos aquí hablando como amigos.

Entonces, perdiste la apuesta, eso sí que está claro.

Me ganó la apuesta.

Él te la ganó a ti. Sí.

Me ganó un cabrito. Hasta ahí estamos de acuerdo.

Sí, sí. Ahora llegan los problemas.

No, problema no llega ninguno.

"¿Cuándo te vas a pagar el cabrito?" "Mañana mismo".

Vamos al cabrero para pagar y no hay cabrito.

-Que no hay cabrito... -Pues cuatro o cinco conejos.

¿De verdad lleváis 30 años discutiendo de cabritos y conejos?

Macho, como nos estén mirando desde lejos,

dirán: "Se están peleando". Poco más o menos.

-Todos los días. ¿Todos los días así?

No. -Cuando nos juntamos.

Solo cuando nos juntamos. (RÍEN)

¡Ah! Claro, cuando estáis separados no discutís.

Hombre, esto no puede ser.

Vosotros tenéis que poder discutir las 24 horas al día a vuestro gusto.

Entonces, yo tengo una solución. Tengo una solución.

Aquí tenéis unos walkie talkies... (RÍEN)

Con esto vais a poder discutir desde casa sin juntaros.

(APLAUDEN)

Voy a bajar y os voy a dar este regalo fantástico.

Oye, macho, ¿hoy qué? Hoy de puta madre.

Hoy de puta madre, ¿no? Pero mucho frío.

Sí, pero hoy no discutís porque estoy hablando, pero...

Porque hace mucho frío.

Como me calle más de 10 segundos, ya os liáis.

No me extraña. -Es que lo lógico es que pague.

Que pague el cabrito. Después ya somos amigos.

Hay que cumplir las palabras. A ti no se te va de la cabeza.

Pero dile que cenó. Que cenó bien cenado.

¿Otra vez vais a empezar? Se comió cuatro o cinco.

Y me costó más caro los conejos que el cabrito.

¿Cómo vas a comparar un conejo...? -Compré cuatro o cinco conejos.

Que nos juntamos 14 o 15 a cenar.

Es que no tienen remedio. (RÍEN)

(Música)

(SUSURRA) Ven, ven, ven.

Hola, perdone. ¿Sí?

Que le veo muy enfrascado en sus labores,

pero es que me ha llamado la atención un poco...

¿Puedo pasar? Sí, por supuesto.

Es que no sabía si esto era una tienda, un estudio...

¿Cómo se llama? O una pinacoteca. Santiago García.

Santiago. Yo me llamo Edu. ¿Qué está haciendo usted?

Pues, mira, con el pirógrafo.

¡Un pirógrafo! Sí.

Pero eso parece una máquina de tatuajes.

Exactamente. ¿Está usted está tatuando calabazas?

Pues, mire, exactamente. Grabando calabazas.

Me traen la gente las calabazas

y se las hago.

"¿Qué quiere que le haga?"

"Pues a mí hazme un monumento del pueblo".

Pues me cojo la fuente de los chorros,

que es lo más característico de aquí y lo más bonito para mí,

y le hago la fuente.

O sea, que dibuja monumentos en calabazas.

Exactamente.

Pero, a ver, estoy viendo que parece hecho como punto a punto.

¿Puede ser o me equivoco? Bueno...

Tiene un aspecto como de puntitos, ¿no?

Vamos a ver... A mí me dio un ictus.

¿A ti te ha dado un ictus? Sí. Gordo, además.

Estoy tomando una medicación fuerte,

que se llama Depakine.

Y eso me hace que tenga este movimiento en la mano.

Que me tiemble un poco la mano. Que me tiemble un poco la mano.

Entonces, esto le ayuda... Me viene muy bien para la mente

y me viene bien para el pulso.

¿Se lo ha recomendado el médico o lo ha...?

No, no, no. Esto lo he hecho yo por mi cuenta.

El médico me da medicina y nada más.

Buenas noches, Santi.

Superar lo que sufriste imagino que no es nada fácil.

Y, para mí, tú y tus calabazas

sois todo un ejemplo a seguir.

Sí, señor, a ti la vida te ha querido dar calabazas

y tú las has cogido

y les has puesto una obra de arte encima.

(APLAUDEN)

La única consecuencia grande que yo he tenido,

es que, en todas las carpetas del disco duro,

hay algunas que se me han borrado totalmente.

Yo, por ejemplo, no recuerdo nada de las pirámides de Egipto.

Y tú has estado allí. Sí, claro.

Y no recuerdas haber estado. Nada.

No recuerdo nada de Petra.

Solo se te han borrado esas carpetas.

Sí, sí, sí.

Yo, sobre amigos y eso, nada.

Y sobre anécdotas anteriores, tampoco.

No me he olvidado de este mago

que, a lo mejor, habéis oído hablar, Jorge Luengo.

Porque, hasta en el libro, me nombra.

(LEE) "Ahora me doy cuenta de que mi profesor de historia

en el instituto, don Santiago, empleaba, sin él saberlo,

la técnica del "sketchnoting".

¿Y qué es esto de la técnica del "sketchnoting"?

Pues, mira, eso es...

Explicar un tema con dibujos. Ajá.

Y a base de muñequitos, ellos se iban quedando.

No solamente de la memoria verbal, auditiva,

sino también la visual.

¿Tú me enseñarías a mí

algún pasaje de la historia con dibujos?

Porque a mí me hubiese encantado que me hubiesen enseñado así.

Sí, hombre. ¿Sí?

¿Qué me vas a enseñar? Te voy a enseñar...

Decíamos: "La prehistoria". Venga, una clase de prehistoria.

El paleolítico. Bien, el paleolítico era...

Los hombres

se dedican a la caza.

Mira, Santi, se te han olvidado muchas cosas,

pero a mí hay una cosa que no se me va a olvidar,

y es haberte conocido,

porque tú eres el mejor ejemplo de superación

y, seguramente, eras un maestro maravilloso.

Así que este aplauso para alguien que supera día a día.

(APLAUDEN)

(Música)

"Santi, contigo he aprendido

que, ante cualquier adversidad de la vida,

más allá de mostrarnos frágiles,

podemos superarnos y plantar cara, como tú,

a un duro golpe,

y hacerlo, no desde la rabia o del por qué a mí,

sino desde el ingenio y la sabiduría.

Toda una lección de vida que me llevo para siempre".

(Música)

Y como estamos en plena comarca de La Vera,

aquí lo típico es ir a por pimientos.

Así que cojo el coche

y me convierto en un auténtico buscador de oro,

de oro rojo.

¡Huy! Pues esto tiene que ser aquí porque ya veo ahí

unas matas con los pimientitos rojos.

Y allí veo gente. Pues mira, esto tiene que ser aquí.

Vamos allá.

Mira los pimientillos ahí.

Vamos a ver...

¡Hola! ¿Qué tal? (TODOS) Hola.

Buenas tardes.

¡Huy! Todo chicas. Bueno, no, hay un chico también.

Vale, vale.

¿Cómo va la tarde? Bien.

Recolectando el pimiento de La Vera, que es superconocido, además.

Aquí lo recogéis, ¿y qué hacéis con él?

Luego se lleva a los secaderos, se seca

y se muele para el pimentón. Va al molino y se muele.

El pimentón molido, que es como polvito.

Polvito rojo, sí. Yo, cuando trabajo,

el momento del bocata es el mejor momento.

El mejor.

El vuestro también, ¿no? Hombre...

¿Qué hacéis en la hora del bocadillo?

Tenemos media hora, nos comemos un bocadillo.

¿Habláis de cosas de mujeres delante de él?

Sí. (RÍEN)

Hostia, esto me interesa. ¿De qué hablan cuando se juntan?

Te puedes imaginar. ¿Sí? A ver, dime.

"Quedamos para cenar esta noche y el postre también..."

Suelen hablar. ¿Qué postre tenéis hoy?

¡Buf! Hoy no sé. Se lo tienes que preguntar a ellas.

Ellas son las del postre. (RÍEN)

¿Hoy qué es? Hoy es miércoles.

¿Qué postre tenéis? ¡Huy! Mira, mira cómo se están poniendo.

Así que las mujeres hablan de cena y luego del postre, ¿eh?

Ay, el postre... Ay, el postre...

¿Qué es el postre? Cuéntame. Huy, huy...

Eso es prohibido. (RÍE)

¿No se puede hablar de postre? No se puede, no se puede.

Es un postre prohibido. (RÍEN)

Ay, los pimentones...

Que os gusta más el postre que los piropos a Gregorio.

(RÍEN)

Ya sé de qué estás hablando. Ay, no.

¿No? Aquel de amarillo.

¿El de amarillo es tu pareja? Sí, sí.

¡Que hoy tienes postre, macho!

Espérate, que voy a hablar con tu... Espérate.

¿Cómo te llamas? Álvaro.

Yo soy Edu.

¿Cómo es esto de trabajar aquí...? Sois pareja, ¿no?

Sí, somos pareja.

¿Cómo se lleva esto de trabajar aquí?

(AMBOS) Bien. -Se lleva bien.

Sonia me ha apuntado una cosa del tema postre.

Cosas de ellas. Se lo sacan y ya está.

¿Qué quiere decir esto del postre?

¿Que los martes no hay postre?

Pregúntaselo a ella, que lo sacó ella.

-Es una tontería. Tontería y ya está.

Hay veces que dicen cosas de cosas de cosas.

O sea, es un poco rollo... Tonterías.

Sábado, sabadete, pero los miércoles.

Exacto. Venga, muchas gracias.

(RÍEN)

¿Han venido Álvaro y Sonia?

Sí, ahí están.

Sonia está: "Calla, calla, qué vergüenza".

A ver, Álvaro, que cuando te pregunté por lo del postre,

me dijiste que eran cosas de ella.

De ella... Hombre, algo harás tú también, ¿no?

(RÍEN)

A ver si ella va a estar como una tartaleta a punto de caramelo

y tú no tendrás lista la manga pastelera.

(RÍEN)

Mira, Gregorio, para ti Jacinta salió de una confitería,

pero aquí Sonia y Álvaro viven dentro de ella.

¡Ay, golosos, golosos!

Que no podéis esperar ni al sábado, que es lo que hace todo el mundo,

el sábado, sabadete.

Pues no, vosotros, llega el miércoles y decís:

"Miércoles, miercolitos, toma pastelitos".

(RÍEN)

A ver si tanto ir a la pastelería

a comer bombones, van a salir bomboncitos, ¿eh?

Porque... ¿Sí?

(RÍEN)

Pues muchas felicidades. Que tienen un bomboncito.

(APLAUDEN)

Con los golosos que sois,

vuestro bombón será lo más dulce que habéis hecho nunca.

(APLAUDEN)

Bueno, me voy a ver si por allí tienen postre

y ya me pongo yo a recoger también un poco

porque estoy haciendo el ganso. Venga, va, enséñame.

Esa para ti, venga. ¿Está para mí?

Sí. Pero ponme un gorro de estos, anda.

Ahí le tienes. Ah, mira.

Mira, que parezco la Olivia de... Qué guapo.

Ay... Venga, venga.

¿Y no cantáis? A mí me da por cantar.

(CANTAN) "Somos pimentoneras,

Todas sabemos coger pimientos.

Lo mejor de La Vera, niña hechicera,

es nuestro acento".

(CANTA) "Somos pimentoneras..." Venga, me pongo un poquito aquí.

"Somos pimentoneras, somos pimentoneras,

y lo mejor es..." "De La Vera, niña hechicera..."

"Es su acento". ¡Ay....!

(Música)

"Aquí en Cuacos está muy presente la agricultura,

y mi sorpresa ha sido llevarme la mejor cosecha de todas,

la noticia de que, fruto del amor,

van hacer un retoño del que ya me siento paisano padrino.

Todos, con vuestra fuerza, generosidad y entusiasmo,

me habéis mostrado que el mejor viaje es vivir.

Pero eso sí, cosechando lo mejor de lo mejor,

vuestra alegría".

(Música)

Cuacareños y cuacareñas,

ahora que he pasado 48 horas con vosotros,

ya puedo decir que me siento vuestro paisano.

Paisanos de Cuacos de Yuste,

sois muy buena gente.

(Aplausos, música)

Te voy a echar de menos. Y yo también, mucho.

¿Sí? Vamos, te "querrería" todo el día.

(RÍEN)

Hombre, Fermín. ¡Me cachis la mar! ¿Qué pasa contigo, tío?

¿Qué pasa contigo? Eso digo yo, ¿qué pasa?

Macho, te he tenido que tener sentado ahí.

Un poco más y te tengo que amarrar a la silla.

El último piropo antes de irnos.

Ten cuidado cuando salgas por la calle, morena,

que el sol derrite los bombones. ¡Olé, ahí!

Esta noche vamos a hacer las paces. Con tranquilidad.

Daros la mano, hombre. Ya somos amigos.

¿Sí? Ya... No mucho, pero bueno.

(Música)

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El paisano - Cuacos de Yuste (Extremadura)

20 dic 2019

Edu Soto se dirige a Cuacos de Yuste, municipio situado en la comarca de la Vera, en la provincia de Cáceres. En este pueblo extremeño nuestro paisano conocerá la autenticidad y generosidad de los cuacareños y cuacareñas, paisanos que abrirán su corazón y su hogar a Edu.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2023.

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