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Para todos los públicos El paisano - Covarrubias (Burgos) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, ¿qué tal? Soy Edu Soto.

De pequeño soñaba con llegar lejos, muy lejos.

Por eso, quería ser jugador de baloncesto.

Nací en Mataró, vivo en Madrid y a la que puedo...

me voy para Águilas, el pueblo de mis padres.

Allí me siento un explorador.

A mí, los pueblos me llaman.

De hecho, yo lo que quiero es "pueblear".

Vale, la palabra no existe, pero molaría, ¿verdad?

Así que, paisanos y paisanas, me pongo en marcha.

(Música cabecera)

"Hoy mi destino es Covarrubias.

Este pueblo está situado en la comarca del Arlanza,

a 40 km de Burgos.

Aquí viven 575 paisanos y con ellos voy a pasar 48 horas".

(Aplausos, vítores)

¡Buenas noches, paisanos y paisanas de Covarrubias.

(Aplausos)

(Continúa la música)

(Música)

Arde la calle al sol de poniente.

Hay tribus ocultas cerca del río,

esperando que caiga la noche.

Hace falta valor, hace falta valor.

Ven a la escuela de calor.

Hola, buenos días. Hombre, señor.

¿Qué tal? ¿Cómo está? Yo me llamo Edu.

Ah, ¿sí? Pues yo Fernando. Bueno, me llaman Chumi.

¿Chumi? Sí.

Oye, qué gorra más cachonda lleva usted, ¿no?

(RÍE) Un "jalandra" como yo.

O sea, que usted es de aquí, de Covarrubias.

Sí, señor, de pura cepa.

Pues quiero decirle que tienen un pueblo maravilloso.

De puta madre, es bueno, es bueno. Muy bonito. Me ha encantado.

A la gente le gusta. Pero ¿sabes a quién le gustó más el pueblo?

¿A quién? Al "Climbrun".

¿A quién? El americano, al "Climbrun".

¿"Climbrun"? Sí.

¿Quién es "Climbrun"?

Un actor muy bueno,

que hizo la película de "El feo y el malo".

¿"El bueno, el feo y el malo"? Sí.

¿Clint Eastwood? Sí.

¿Clint Eastwood ha estado aquí? Sí, señor, ha estado aquí.

Joder, y ha dormido aquí, y ha vivido,

y ha jugado al billar con mi tío Paco,

que le llaman el Pacucha, un tío mío. Pero me está tomando el pelo.

Que no, que es cierto, hombre.

¿Aquí se ha rodado "El bueno, el feo y el malo"?

Sí, señor.

Chumi, buenas noches. Muy buenas.

A ver, Chumi, eh...

Aquí vino "Cribun", ¿verdad?

(Risas)

¿Lo he dicho bien, "Cribun"? Cri...

"Cribun". "Clinclun". "Clinbrun".

(Risas)

Si lo digo mal, me lo dices, ¿eh?

O sea, si digo Clint Eastwood, me lo dices.

Es "Crimbru". Eso está bien.

Eso está bien, ahí está bien.

El que hizo la película del "Feo y el malo".

Sí, señor.

Me dijiste "El feo y el malo".

Dijo: "Joder, al bueno ya se lo ha cargado".

(RÍEN)

Y si quieres, te cuento otra historia más cojonuda.

¿Sí? Sí.

Que no se me olvidara nada en la vida.

Tenía de 14 a 16 años, con mi primo Javi.

Estoy una tarde jugando al billar con mi tío Pacucha,

el Paco Borrenes. Sí.

Tenía una sariana muy bonita colgada en la percha.

¿Quién? El "Crisbru".

¿El Clint Eastwood? Sí.

Coño, mi primo, Javi y yo metimos la mano al bolso,

y digo: "Una cajita, una cajita. Joder, ¿qué será esta cajita?"

Abrimos la caja, y digo: "Coño, son globos".

Y salimos a la calle y nos pusimos a hincharles.

Pero un primo, un hermano de Javi, que era mayor:

"Que no son globos, que son preservativos".

No me jodas...

(RÍEN)

¿No te pareció sospechoso que todos eran transparentes

y con forma de salchicha?

(Risas)

Y muy fuertes. No costaban de hinchar, ¿eh?

"Coño, estos globos de América.

Han venido y se han quedado tiesos en el avión".

(Risas)

O sea, usted ha hinchado los condones de Clint Eastwood.

¡Claro, joder! (RÍE) O sea, macho.

Pero sin usar, ¿eh? No me jodas, ¿eh? ¡No, sin usar, coño!

La madre que lo parió. Hombre, cómo vas...

Qué ilusión te hizo, ¿eh?

Pensaste: "Joer, qué majete el 'Crisbru',

que viene de Estados Unidos con sus globitos y todo

para hacernos jugar aquí a los chavales, ¿eh?"

(Risas)

Oye, cómo te acordabas de esa visita, ¿no?, de "Crimbru",

que hasta me enseñaste dónde durmió el tío y todo, macho.

Mira, te voy a decir dónde durmió. Ah, ¿que durmió por aquí?

Sí, verás.

¿Dónde dormía este pajarraco? Te lo digo. Mira, en esa ventana.

En esa ventana de ahí. ¿En esa de ahí?

En esa ha dormido, sí, señor. Joder.

Y luego, mira, en el hotel también, ¿eh?

Aquí también ha dormido. Sí, señor, también.

Han sido 14 o 15 días, tío, pues dormía.

Claro, que dormir, durmió seguro,

porque no le dejaste otra opción, Chumi.

Le quitaste los globos, y en cuanto se dio cuenta, dijo:

"Pues hala, a dormir".

(Risas)

Pobre Clint, descubrir en el fragor de la batalla

que no tiene munición ni nada con que enfundar su pistola.

Y ponerse a buscar ahí...

Y: "Me cago en..." Bueno...

(IMITA INGLÉS)

(Risas)

Oye, en aquella época, que no habría ni coches aquí.

Que no, no había nada más que un coche.

Cuando llegarían los americanos

esto sería la atracción más grande...

Eso llamaba la atención a todo el mundo.

Un coche de esos, y la gente esta...

Porque no venía él solo, venía más gente, ¿eh?

Gente muy bien preparada en todo y todo.

Mira, venían dos chicas de Madrid. Buah, guapas, guapas.

(RÍE) Joder, que nos llamaban la atención.

Cómo te acuerdas tú de las chicas de Madrid.

Con 16 años, macho. Las viste y: "Joder".

(RÍE) Joder. Es cuando... Ya me entiendes.

¿Me queda algo más por saber de Clint Eastwood?

De despedida, se rodó en el cementerio,

al final del cementerio. ¿Te lo digo? ¿El final de la peli?

De la peli, del cementerio.

Ah, ¿la escena donde se están retando?

Sí, sí, sí.

Oye, ¿y cómo puedo llegar yo allí? Pues en coche.

¿En coche? ¿Me voy en coche? Perfectamente puedes ir.

Chumi, una pregunta, cuando "Climbrun" rodó la escena,

¿ya se había dado cuenta

que tú le habías hinchado los globos?

Yo creo que no, ¿eh?

Porque si no, el duelo final, no estarían ahí los tres,

sino que estaríais los cuatro.

(Risas)

¿Y sabes cómo se llamaría la película?

"El bueno, el feo, el malo y el hincha-globos".

(RÍEN)

Chumi, tengo una cosa para ti.

(Risas)

(Aplausos)

(RÍE) Chumi.

Hínchale estos mejor, que yo creo que te lo agradecerá.

Estos son de verdad. Estos son de verdad.

Esto es para ti, Chumi.

¡Aúpa ahí!

¡Gracias!

(Aplausos)

(Música)

"Vaya, vaya, así que he venido a parar al pueblo

al que también vino Clint Eastwood

a rodar 'El bueno, el feo y el malo'.

Vamos, que estoy en un pueblo de película.

Cómo mola, ¿no?

Pues, Clint, prepárate.

Si tú estuviste por aquí, yo no me voy sin encontrarte".

(Continúa la música)

Más adelante, voy andando por la parte de atrás del pueblo,

y me encuentro regando las plantas a Mari Cruz.

¿Dónde estás, Mari Cruz?

Uy... Ya está sonriendo. Es que... Qué maravilla.

Hola, buenos días. Buenos días.

¡Hombre! ¿Qué tal? ¿Cómo está usted?

¡Hola! Bien, ¿y tú? Yo me llamo Edu.

¿Y cómo te llamas tú? Mari Cruz.

Estás ahí dándole a las plantas. Porque tiene pulgón.

Ah, le estás poniendo ahí un...

Las estás ahí asesinando un poquillo, ¿no?

Sí, sí, los bichos.

¿Has nacido aquí tú? Sí, yo soy de aquí.

Mi marido también.

Mi marido ha sido botero. ¿Botero qué es?

Botero, el que hace las botas. Botas de vestir...

No, del vino. Ah, del vino. Ah.

(RÍE)

¿Y ya está jubilado?

Está jubilado y ahora está en la huerta.

Mira, si cojo y me voy a la huerta, que está mi marido allí,

él es feliz y yo también. Yo quiero ser feliz también.

Tú también eres feliz. Pero yo te veo muy feliz a ti.

¡Tú también eres feliz! Yo un poco, pero a ti te veo mucho.

A ti te veo exageradamente feliz.

Yo sí, muy feliz soy. De verdad te lo digo.

Pero mucho. Muchísimo.

¿Y eso por qué? Pues porque estoy a gusto.

¿Qué quieres que te diga?

¿Qué has hecho para ser tan feliz? Pues trabajar.

Ahora ya no trabajas.

Ya no trabajo porque estoy jubilada, mira tú.

Y, entonces, ¿eres feliz porque ya no trabajas?

Por todo. A ti te hace todo feliz.

Que sí, que sí.

Que trabajas, eres feliz, que no trabajas, también.

También, de todas formas.

Que vives en Covarrubias, eres feliz.

Hombre.

¿Y si te ponen ahora en otro pueblo, serías feliz?

Creo que no. Ah.

Yo de aquí no me voy.

(Risas)

Que no te cambien de pueblo, ¿eh? No, no.

Que no te cambien de pueblo,

porque aquí lo que te hace feliz es vivir aquí.

Mira, al contrario que Clint Eastwood,

que cada vez que recuerda Covarrubias

se le hinchan los globos, ¿verdad, Chumi?

(RÍEN)

Dime cuál es el secreto de la felicidad. Anda, dímelo.

El saberse conformar. Y no hay más, ¿sabes?

Yo me conformo con todo. ¿Sí?

Sí.

Oye, ¿y no ha habido alguna vez algo que tú hayas dicho:

"No me conformo con esto"?

Pues yo no me acuerdo. Yo no me recuerdo que...

Yo ya te digo. Y me dicen: "¿Y no vas de vacaciones?"

"Pues no. No voy de vacaciones". "¿Por qué?" "Porque no me gusta".

(Risas)

Que no le apetece, no le gusta.

Y como no le gusta, pues no lo hace,

y eso te da felicidad.

Hombre, pues claro que sí.

Si es que tú no necesitas irte de vacaciones

ni viajar a ninguna parte, que tú vives en Covarrubias

y has encontrado la felicidad plena aquí.

Es el mejor pueblo del mundo.

Toma ya. Dice que es el mejor pueblo del mundo. Claro que sí.

(Aplausos)

(Música)

"Mari Cruz me ha enseñado que no hay que mirar

o irse muy lejos para poder ser feliz.

Su secreto está en valorar

y apreciar lo cotidiano con otros ojos.

Y tiene razón.

A partir de ahora voy a encarar la vida

con una mirada atenta y una sonrisa de oreja a oreja".

Oye, mira qué torreón hay ahí.

Un poquito rollo medieval, ¿no?

Voy a ver si hay alguien. Sígueme.

Armas de asedio en la Edad Media, un buen tema de conversación.

Vamos a descubrir... ¿Hay alguien aquí?

¡Ha del castillo!

Esto está cerrado.

Vamos a ver... si hay alguna otra puerta.

(Música intriga)

Epa.

(SUSURRA) Las puertas traseras son muy interesantes. Por aquí.

Cómo mola.

Hola.

Hola.

Muy buenas. Pasa por aquí.

Me he colado un poco por la puerta de atrás.

No sé si estáis abiertos ahora, está cerrado esto...

Estamos de reparaciones.

Estamos arreglando las armas.

¿Estáis reparando armas? Sí, sí.

Bueno, perdona, me llamo Edu. Espera, ven por aquí.

¿Cómo te llamas? Millán.

¿Millán? Sí.

Nada, por Dios, perdóname tú a mí, que te he pillado aquí trabajando.

Pues soy el dueño de todo esto. Ah, ¿no me digas?

Sí.

Pues vas muy poco medieval, ¿no? De momento.

Bueno, no... Es que de medieval me pongo cuando toca.

Ah, ¿sí? ¿Te disfrazas y eso también?

Claro. Para arreglar estas cosas me pongo un poquito más...

Y me has pillado justo aquí con el ebanista.

Y... O sea, ¿esto es privado? ¿Esto es tuyo?

Sí.

O sea, ¿el castillo es comprado o es heredado?

Heredado. Heredado.

Pero ¿y te viene de generaciones? Sí, sí. Es del siglo XVIII.

¿Esto es de tu familia desde el siglo XVIII?

Sí.

Pero ¿vives aquí? Sí. Sí, sí.

Mi habitación está detrás de ese árbol.

No me digas.

Buenas noches, caballero.

Tú vives en un castillo, macho.

¿No? O sea...

Pero no eres rey, ¿no?

No.

Ni príncipe.

Ni Drácula tampoco.

¿Qué eres entonces?

¿Un fantasma?

(RÍEN)

No, es broma, es broma.

Tú vives en un castillo por herencia.

Vamos, que en un cumpleaños le pediste

a tus padres un castillo, y te lo trajeron,

pero tamaño real.

Menos mal que no les pediste un futbolín,

porque si no, te traen el Santiago Bernabéu.

(RÍEN)

O sea, ¿esto funciona? ¿Todo esto funciona?

Sí, sí.

Lo que pasa es que tengo que quitar la piedra,

no vaya a ser que le peguemos a alguien.

Ah... ¿Tú quieres probar o no?

¿Y en serio se pueden probar las armas estas?

Sí, sí. Esto funciona de verdad.

Y me dices: "¿Probamos una?" Y digo: "Venga, vale".

Me puse como un niño pequeño: "Sí, sí, vamos a probar".

Empezamos por la ballesta.

Un poquito más para acá... Cuidado.

Hostia, me da miedo esto. ¿No te da miedo a ti?

Hombre. Hostia, esto va tensando ahora.

Sí.

Y ahora tú, que eres el que dispara, le quitamos el seguro.

Que no estaba pensado para disparar ahora.

Lo tengo asegurado a tope.

(Risas)

Madre mía, quitar el seguro... Parecía fácil, ¿eh?

Pero no, se ve que no.

Tú estabas ahí...

Ah, ya está a punto ahí, está a punto.

Sí.

(SE ESFUERZA)

Eso no lo quitaba ni el de "Bricomanía", macho.

(Risas)

Bueno, venga.

Vale. Entonces, ahora tienes que recoger.

Joer, no veas.

Como para tener prisa los de la Edad Media, ¿eh?

Los que ganaban la guerra se lo curraban, ¿eh?

Hombre.

Que teniendo en cuenta

lo que se tarda en cargar una ballesta,

la Guerra de los 100 años a mí me parece corta, ¿eh?

(Risas)

A ver, ¿preparado? Sí.

¿Listo? ¡Dispara, Millán!

No puedo. (RÍE) No puedo...

No puedo.

Digo, mira, lo mismo le pasó a Clint Eastwood,

que cuando vio que Chumi le había quitado los globos, dijo:

"¡Que no puedo, que no puedo!"

(Risas, aplausos)

Vamos, que en la historia de Covarrubias

ha habido dos grandes gatillazos, el de "Climbrun"

y el nuestro con la ballesta.

(Risas)

Esta es mi guerra. Y ahora...

Hostia. ¡Hostia!

Joder, qué susto...

(Risas)

Millán, que la ballesta está para matar al enemigo,

no para matarme a mí de un susto, macho.

Creo que tú y yo estamos, más que para esto,

para tirar con catapulta, que es más fácil.

Y yo pensé: "Pues como tenga seguro, paso".

(Risas)

Agachado mejor. Joder, me estás acojonando, ¿eh?

Ahí, venga. Preparado.

O sea, que yo tiro de esto... Sí.

Y esto funciona. Sí.

Venga. ¡Vamos ya!

Toma ya.

Oye, Millán, muchas gracias por enseñarme tu castillo, tus armas

y la próxima vez que venga te aviso un mes antes

y así le vas quitando el seguro a la ballesta,

para que cuando yo llegue disparamos ya.

(Aplausos)

(Música)

Y bajando una de las calles del pueblo,

me cruzo de repente con Pablo. ¿Dónde está Pablo?

Aquí estamos.

Buenas noches. Buenas noches.

Muy buenas. Hola.

¿Cómo está usted? Bien. ¿Y usted?

¿Cómo se llama? Pablo Ibáñez.

¿Qué lleva ahí? ¿Una garrafita de ...?

Una garrafita porque vengo a la bodega.

Pero ¿de qué? ¿Qué lleva dentro la garrafa?

Pues vino para echar en unas cubas que se van quedando secas.

¿No sabes que la madera absorbe? Absorbe lo que es el vino

y por la parte de arriba, por la misma tapa hay que echar vino.

Y luego, debajo... O sea, de arriba lo bajo

a lo que es a la cuba para rellenarla, que se llama.

Echar el vino por encima.

O sea, de arriba...

lo bajo a lo que es la cuba, pero para rellenarla.

¿No sabes que la madera absorbe?

Pues absorbe lo que es el vino por la parte de arriba...

Aún no había probado el vino y estaba yo ya mareado.

(Risas)

Si no, se queda vacía y luego el vino se estropea.

Para que no se quede vacía. Ah, ¿sí?

Tengo arriba... Tengo arriba dos garrafones o tres,

los voy vaciando y luego lo echo a las cubas.

Hostia, no me entero mucho, ¿eh?

¡Vaya lío! Tú lo de "al pan, pan, y al vino, vino" no...

No lo tienes muy claro, ¿no? O sea, había que bajar el vino...

Había que bajar el vino de arriba, que estaba...

No, no me lo expliques otra vez.

No te vengas arriba, no te vengas arriba como...

Como la cuba. No, no. Venga, ya, ya.

¿Va usted a la bodega? Sí, ahora mismo voy.

¿Le puedo acompañar y me lo cuenta? Oye, lo que haga falta.

Es que no sé si es que me falta la práctica.

Bien, pues sobre el terreno lo vemos, ¿eh?

Vamos a ver sobre el terreno si entiendo mejor.

Sí, sí. Así es.

¿Esto es la bodega? Esto es la bodega.

Vamos, aquí, aquí... Vamos, o sea, entra usted justo, imagínese yo.

Sí. Tú no tendrías problemas, tengo motosierra

y se corta abajo un cacho y puedes entrar tranquilamente.

Pues todo arreglado. Esto se arregla fácil.

Me corta por aquí y... Venga, vamos para adentro.

La puerta de tu bodega no es muy grande, ¿no?

(Risas)

Parecía que me estaba intentando colar

por la puerta del Imaginarium.

(Chirrido)

Hace un ruido como el "Thriller" de Michael Jackson, ¿eh?

No... Yo creo que lo grabaron aquí. Mira.

(Chirrido)

(IMITA EL CHIRRIDO)

(CANTA EN INGLÉS)

No, pero ¿sabes por qué la dejo así?

Porque hay veces que estoy abajo y no me entero si entran o no.

Sin embargo, con las bisagras, que están desengrasadas,

se oye si entran o no. O sea, es un avisador, ¿no?

Un avisador, sí. Como si tocan al timbre.

Fíjate cómo hacían antes las cosas, que la casa es estrecha

y la bodega es anchísima. ¡Ah, esto era la casa!

La casa, sí. ¿Aquí vivía gente?

Joder que si vivían... (TITUBEA) ¿Y qué hacían aquí?

¿Dónde...? Pues mira,

igual tiene 300 años esta casa... Sí.

Y, claro, el que tenía una casa es como tener ahora un chalé.

Oye, aquí no hay luz, ¿no?

Siempre ha habido, lo que pasa es que ya nos dimos de baja

y, total, para venir de vez en cuando,

pues aunque sea con una vela o un candil...

¿Y cómo vamos a bajar a la bodega? ¿A oscuras o qué?

Pues mira, tengo aquí lo de siempre.

Mis abuelos y mis padres tenían una vela.

La encendemos y bajamos con ella. Ah, claro.

Ahí, ahí.

Mantener lo que es la luz y se hacía con velas.

Yo pensaba que ponerse ciego en una bodega

era por culpa del vino, pero no,

en tu bodega es porque no tienes luz, directamente.

(Risas)

Pues venga, vamos, a la antigua usanza.

Vale. Sí, vamos para el ascensor. (RÍE) Sí.

Bajamos por el ascensor y enseguida bajamos.

No tienes cuento tú ni nada.

Joder, Pablo, esto está complicado, ¿eh?

Sí, sí.

Ten cuidado con la cabeza.

Ese es único, ¿eh? Tengo que hacer uno nuevo.

Joder, Pablo... Esta es la bodega.

Pues le diría que es muy bonita, pero no veo mucha cosa, la verdad.

Y allí estábamos en mitad de la bodega

los dos con una vela...

Mira, al revés que Clint Eastwood,

que vino aquí y se quedó a dos velas.

De todas maneras, una...

Una bodega con luz de velas... Está complicado el tema, ¿no?

Sí. Bueno, complicado...

Pero es la costumbre que tenemos ya de siempre,

porque de la otra forma incluso...

Oye, que la bombilla se ha fundido, ¡ahí va!

Y por no ir a comprar, se pasa la semana

y no tenía ni siquiera luz. Pues al final, siempre a lo antiguo.

O sea, usted ve más práctico lo de la vela

que lo de la bombilla, ¿no? Pues sí, en la bodega sí.

Y te acostumbras a las velas

y luego vas a casa con las luces esas y te deslumbran.

Pablo, ¿hay mucha luz? ¿Te molesta o...?

No, bien, ¿no? Si no, apagamos un poquito...

No, bien, ¿no? Bien.

Y la vela también te da una luz que es más bonita, ¿no?

Se nos ve más guapos con la vela. ¿No ves que sí? ¡Buah!

Ahora usted y yo encendemos la luz

y estamos feísimos.

Que no, que es mejor la vela. Ya te digo yo que es mejor la vela.

¿Ha terminado ya? Sí, sí, ya he terminado.

Pues venga, que me está cogiendo un agobio aquí,

a la luz de la vela...

Pablo, qué buen rato pasamos allí.

Y piense una cosa, para mí ha sido la primera vez

de ir de aguantavelas y ha sido todo un placer.

Muchas gracias.

(Aplausos)

(Música)

"A la luz de la vela parece que todo se ve con más claridad.

Aunque, a decir verdad,

no me imagino a Clint Eastwood yendo con una vela por Covarrubias.

Pablo y su bodega me han enseñado cómo se vivía siglos atrás

y me han hecho ver que el pasado siempre perdura.

No hay duda de que el tiempo nos reinventa constantemente".

(Continúa la música)

Mirad, ahora mismo estamos en pleno valle del Arlanza.

Aquí escondido tras esos árboles está el río, el río Arlanza,

que da vida a todo este enclave.

Si miramos hacia el oeste está Palencia,

hacia el norte, Burgos,

y, acompañadme,

a mis pies, Covarrubias.

(Continúa la música)

Bueno, bueno, bueno, bueno, esto no me lo puedo creer.

Mira lo que hay aquí, en medio del campo.

Mira, mira, mira.

Vamos a ver qué es esta cosa rara, por Dios.

(Música suspense)

¿Esto es una iglesia?

Oye, qué iglesia más moderna, ¿no?

(Continúa la música)

Allí hay un coche.

Vamos a ver si vemos a alguien. A ver...

(LEE) "Capilla San Olav Kapell".

Hay que encontrar... Alguien tiene que haber.

¡Ah, mira! Pues mira, ahí lo tenemos.

¡Hola, buenas tardes! Hola.

¿Qué tal? ¿Puedo subir? Claro.

Mi nombre es Edu. ¿Cómo te llamas?

Hola, Edu. Oyvind Fossan me llamo.

Oyvind. Oyvind.

Oyvind... Tú no eres de aquí. No, yo soy noruego.

Vaya...

Oyvind, buenas noches. Buenas noches.

¿Tú te llamas así o el nombre te lo puso Chumi?

(Risas)

¿Qué hace un noruego en Covarrubias, en este lugar?

Vamos a ver, sí...

No soy el primer noruego que está aquí.

Hubo una princesa aquí en el siglo XIII,

que está enterrada aquí, en Covarrubias.

Llegó a pronunciar el deseo

de que se hiciera una iglesia en honor a san Olav

y ese es el motivo por el que estamos aquí

con esta curiosa iglesia moderna en tierras de Castilla.

La iglesia es muy flipante, ¿eh?

O sea, ¿la querías así o alguien se lio con las obras?

Cuando la ve, se piensa que es una explotación de petróleo

o una nave espacial.

De hecho, yo creo que aquí se podría hacer perfectamente

la segunda parte de "E.T.", dirigida por Steven Spielberg

o, como diría Chumi, "Tepebe".

(Risas)

Oye, no tiene que ser fácil construir una iglesia tan atípica.

No, ha costado.

Yo me acuerdo que cuando tuvimos que buscar un altar,

que no es una cosa que se encuentra en cualquier lado.

Yo me había traído de Noruega a finales de los 80

una mesa de salón que nunca llegué a poner.

Pensé: "Bueno, voy a intentar recuperarlo".

Me fui a Madrid, lo busqué y lo pusimos aquí,

con unas patas un poco más largas y así...

¿El altar de la iglesia es la mesa que tenías en Noruega?

Eso es, eso es.

Oye, ¿me dejas ver el altar? Vamos.

Aquí está.

¡Guau! Aquí... Oye, pues vaya pedazo de mesa.

Es como es un altar normal, pero si vas quitando esto...

Ves como es una mesa de salón. (RÍE)

La mesa no ha pecado, ¿eh? No ha pecado, ¿no?

No.

Lo que ha estado encima de la mesa, yo no te digo nada, porque tampoco...

Pero vamos, que la mesa es impecable.

Venía limpia de Noruega. Venía limpia, sí.

Bien, bien.

Oye, ¿el cura sabe la historia de esta mesa?

Pues yo creo que no se lo he contado.

Espero que no... ¿No se lo has contado?

Pues al cura actual no. No le digas a nadie.

No, yo no se lo digo a nadie, pero...

(Risas)

Oyvind, tú a mí me pediste

que lo de la mesa no se enterara nadie

porque ni el cura lo sabe, ¿no?

¿Y Dios lo sabe?

Que no hay ningún problema, no te preocupes,

yo sé guardar un secreto.

Lástima que ahora ya lo haya visto todo el pueblo.

(Risas)

Y, además, Oyvind dice que la mesa está libre de pecado

y ya lo dice el dicho:

"El que esté libre de pecado. que recicle la primera mesa".

(Risas y aplausos)

(Música)

Muy buenas tardes-noches, caballero. Hola, buenas tardes.

Que le veo paseando por aquí... Perdona, ¿cómo te llamas?

Jesús. ¿Te puedo tutear?

Jesús González. Yo soy Edu.

Mucho gusto.

¿Te importa que nos sentemos aquí un rato?

Sí, sí, estupendo, hombre. ¿Eres de aquí?

Sí, sí, nací aquí, aunque vivo en Madrid,

y me he casado aquí con una paisana. Ajá.

Cuando uno viene de la capital y viene a un pueblo,

el tiempo se para.

Podéis pasear y os dais cuenta de que el tiempo perdura.

Se masca el silencio, ¿no?

Buenas noches. Hola.

¿Qué tal? Hola.

Tú tienes un pico de oro, ¿eh, macho?

Nada más empezar, me dice:

"Cuando uno viene al pueblo el tiempo se para.

Podéis pasear y os dais cuenta de que el tiempo perdura.

Se masca el silencio".

(Risas)

¿Tú eres de esta época o eres el trovador

que se ha escapado del castillo de Millán?

¿Tú siempre hablas así o te hacías el interesante conmigo?

Tienes una labia tú... Yo ya sé cómo enamoraste a tu mujer.

Bueno... Un poquito de tal...

Sí, bueno. Un poemita, una canción...

Tomar nota para el futuro. Sí, sí, voy a tomar nota.

Joer, voy a tomar nota, oye.

Es un maestro, pero vamos, te veo aquí...

Yo tenía ganas de hacer una canción a mi mujer,

que llevo 43 años con ella,

y un día como Luther King tuve un sueño.

Guau.

Y me desperté a las cuatro de la mañana

con una melodía en la mente.

Me levanté, me fui a la habitación, me fui a la cocina,

cogí la armónica y lo grabé.

Que la inspiración te despierte en plena noche

está bien, ¿eh?, no pasa nada, pero que despiertes tú

a los vecinos con la armónica esto ya es otro cantar, ¿eh, macho?

Que son ganas de hincharle los globos a tus vecinos,

¿eh, Chumi?

Oye, ¿me puedes hacer un poquito ahí...?

Tararearla un poco a ver cómo hace.

Hombre, tenía que tener la armónica, pero bueno... Joder.

(SUSURRA) Sin la armónica, a ver si sale.

(CANTA) "Cuando sueño con tu presencia,

mi balada se vuelve canto.

Tu mirada es pura inocencia.

A tu lado todo es encanto".

¡Guau! Tú tienes a tu mujer un poco encandilada, ¿no?

Es que hay que estar enamorados todos los días.

¿Y cuál es el objetivo de saber estar enamorados

todos los días? Crear fantasías.

¿Ese es el truco para mantener la llama encendida?

Toma nota, toma nota, Edu. Bueno...

Yo quiero tomar mucha nota, ¿eh?

Mira, te lo voy a sintetizar con una frase:

"Vivir, vivimos todos, vegetar, casi todos,

y saber vivir es privilegio de unos pocos".

La fantasía con la mujer es saber vivir todos los días.

(Música)

Me voy con esa idea: saber vivir todos los días.

A fondo. Vivir, vivimos todos.

(AMBOS) Vegetar, casi todos.

Y saber vivir es privilegio de unos pocos.

Quiero saber vivir, quiero. Hay que conseguirlo.

Gracias por esos consejos tan sabios.

Hasta luego. Hasta luego.

(Continúa la música)

"Ay, la fantasía, qué mágica puede llegar a ser.

Aquí he descubierto que a veces la fantasía se hace realidad,

como cuando la fantasía de Hollywood

convirtió a Covarrubias en el Lejano Oeste

y a Clint Eastwood en el bueno de la película.

Ya lo dice Jesús,

la fantasía a menudo es el más real de todos nuestros sueños".

(Continúa la música)

(Música)

"Empieza mi segundo día en Covarrubias

y yo no me voy de aquí sin descubrir

el cementerio de 'El bueno, el feo y el malo'.

Si Hollywood estuvo en Covarrubias, yo también".

(Continúa la música)

Ven, ven, ven. ¡Alto ahí!

¡Joder!

Hola. Apaga, apaga, apaga, que, si no, no te...

¿Dónde vas tú con esto? ¿Cómo? A dar una vuelta.

Yo me llamo Edu. ¿Cómo te llamas?

Javi. ¿Javi?

Sí. Oye, guapísimo, macho.

Pero ¿esto es normal aquí, en este pueblo?

Pues, hombre, normal no es.

¿Y esto qué es? Una cruz así...

La hoz y el martillo, ¿no? Sí, sí, esta moto es rusa

y hemos hecho los papeles españoles para poder andar con ella.

¿Y cuántas marchas tiene esta moto? Cinco.

Cinco marchas. Cinco y marcha atrás.

¡No jodas! (RÍE) Sí, sí, sí.

¿La moto va marcha atrás? Sí, claro.

¿Marcha atrás? Tu sidecar tiene marcha atrás.

Mira, como "Climbru" el día que Chumi le hinchó los globos.

Que tuvo que echar la marcha atrás.

(Risas)

Voy a soñar contigo.

La que te estoy dando, macho.

(Risas)

¿Tú me dejarías arrancarla? Sí, hombre.

Me mola a mí el rollo este.

A ver, vamos a probar.

A ver, aguántame esto. Dale caña ahí.

¡Toma ya!

(Motor)

Hostia, está guapísimo.

Ahora sí que te puedes sentir motero.

¡Cómo ruge, cómo ruge!

Oye, ¿me darías una vuelta por el pueblo?

Claro. ¿Tienes otro casco?

Sí.

Yo te aguanto el freno.

Hostia.

¡Vamos ahí!

(Música)

Hostia, ¿qué ha pasado?

Pues que no ha podido con los dos.

¿Cómo que no puede con los dos?

Pero si es un sidecar, joder. Está pensado para eso.

Para llevar a dos.

Si fuéramos tres o cuatro lo entiendo.

Bueno, da igual.

Venga, no te me pongas delicado. No te me pongas delicado.

(Fallo de arranque)

Me cachis en la mar los rusos estos.

Y ya nos veis ahí, en medio de la calle...

"Trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo".

A ver qué le pasa a esto.

Al final voy yo con la pata larga que tengo.

¡Vamos ahí!

Dale, dale, dale. ¡Viva Rusia!

(Música)

Y de repente me veo así, con la moto que se levanta.

Pasó toda mi vida por delante.

La mía, la de "Clisbur".

Como una película, era como una película.

Hasta aquí hemos llegado.

Joder, Javier.

Qué susto me he dado. Pensaba que volcábamos.

¡Y yo!

Es que el pueblecito tiene tela. ¿Tiene tela? Más que tela.

De todas formas,

el copiloto le dice al piloto: "¡Piedra! ¡Bache!".

Algo. Hostia, perdona.

Vale, que ha sido culpa mía. Venga.

Y digo, coño, si ahora la culpa va a ser mía. No me jodas.

Vaya unos globos que tienes, Javi.

(Aplausos)

Por suerte solo fue un susto.

Ahora, una cosa te digo.

Si sigues conduciendo así, tú sidecar necesita un seguro

como el de Millán por lo menos.

(Aplausos)

(Música)

Muy buenas, caballero. Muy buenas.

¿Me puedo sentar aquí con usted? Sí. ¿Por qué no?

Ay, yo me llamo Edu. ¿Cómo se llama usted?

Yo me llamo Fermín, pero me llaman el "Barbo" de apodo.

¿El Barbo? El Barbo.

Nos conocemos más por el apodo que por el nombre.

¿Y eso cómo es, el Barbo? ¿Qué significa?

El barbo es un pez que hay en el río.

¿Usted nada como un pez en el agua? No sé nadar.

No me digas. (RÍE)

Me llaman el Barbo y no sé nadar.

Buenas noches, Fermín.

¿Cómo estás, bonico?

Aquí estamos. Aquí estamos.

El Barbo.

Fermín, el Barbo.

A mí me suena a medieval.

Pero es un pez.

Pero no sabes nadar.

Lo que es la vida, ¿no?

Es como si al calvo de la lotería le llamaran el peines.

(Risas)

¿Quiere que le cuente algo de mi vida?

Venga.

Pues yo le voy a decir que he sido barbero-peluquero.

He tenido cuatro hijos. Muy bien.

Y lo más feliz de mi vida es que encontré una mujer.

Se marchó con 14 años a Madrid.

Me la eché de novia, estuvimos siete años de novios

y nunca fui a verla.

Después todo por carta.

Joder, una relación a distancia pero pura y dura.

A distancia total. Sí, señor.

¿Y cómo se lleva eso?

Pues escribiendo y el amor trae el cariño.

Sí, señor.

¿Y cuánto tiempo estuvisteis separados?

Siete años. Siete años por carta.

Y viéndoos una o dos veces al año. Nada más.

¿Qué le escribía?

Aquellas cartas eran todas cartas de amor.

¿Todas? Hombre, positivamente.

Aquello era una relación buenísima.

Como debe de ser el amor.

Así ha durado.

Hemos durado 54 años juntos hasta ahora.

Fermín, le voy a confesar que a mí me emocionó

cómo se le iluminaban los ojos al hablarme de las cartas de amor

que se escribía con su mujer.

Gracias por compartir conmigo su amor.

Yo deseo que usted y su mujer celebren cada día su felicidad

que es correspondida.

Mira, la tiene al lado, ¿verdad?

Mira qué pareja más guapa.

(Aplausos)

(Música)

"Hablar con Fermín me ha hecho recordar aquellos amores históricos

como el de Romeo y Julieta.

Pero claro también están los amores con historia como la suya.

Sus palabras me han mostrado

que los grandes amores no están en los libros,

sino que el verdadero amor está en la historia

que escribe cada uno".

(Música)

Y por fin había llegado mi hora.

(Risas)

Antes de marcharme de Covarrubias,

tenía que seguir el rastro de Clint,

más conocido en estas tierras como "Crimbu".

("El Bueno, el feo y el malo")

(TARAREA "EL BUENO, EL FEO Y EL MALO")

(CANTA) "Clint Eastwood".

(Risas)

(TARAREA "EL BUENO, EL FEO Y EL MALO")

¡Clint!

¡Clint!

(CANTA) "¡Clint Eastwood!".

Míralo. ¿Será ese?

¡Clint!

¿Está por aquí Clint!

(Risas)

Por ahí está, dice.

¡Gracias!

Me ha dicho que está por aquella montaña.

No me lo puedo creer.

¡Voy a conocer a Clint!

("El Bueno, el feo y el malo")

Y tras un buen rato cabalgando en solitario,

buscando a Clint en mitad de la nada,

con la única compañía del sol de poniente,

por fin divisé Sad Hill.

Mira, creo que ya hemos llegado.

Vamos a ver.

(LEE) "Cementerio de Sad Hill.

'El bueno, el feo y el malo'. Clint Eastwood".

Te he encontrado, vaquero.

(Continúa la música)

(SUSURRA) Es él.

Clint.

Por fin te he encontrado.

Qué ilusión me hace.

No sé si darte un abrazo o no.

También me ha acojonado un poco, no sé.

Tengo una mezcla de sensaciones.

(Risas)

Chumi, tranquilo que de los globos no le dije nada, ¿vale?

Y de la mesa del altar tampoco.

De verdad, yo fui una tumba. Nunca mejor dicho.

No he visto yo pelis tuyas ni nada, macho.

Qué tío, qué...

Coño.

Un momentito, Clint.

Hay ahí gente. Ven, ven, ven.

¡Hola!

Hola, ¿qué pasa?

Vengo en son de paz. (RÍE)

Oye, ¿qué hacéis, tíos? Estoy un poco acojonado.

Nos has pillado ensayando la secuencia final

de "El bueno, el feo y el malo",

cuando Tuco está a punto de descubrir que yo le he engañado

y que aquí no están los dólares.

Y ya nos vamos a la plazoleta a hacer el "trielo", el duelo final.

Conoces la película. Dime que sí.

Sí, la he visto, la he visto. No la tengo superfresca, pero...

(RÍEN)

O sea, aquí representáis el final de la peli porque se rodó aquí.

Aquí, aquí. Esto lo reconozco perfectamente.

Hace 52 años se rodó la película. 52 años que se rodó aquí.

¿Y viene gente para veros hacer la última escena?

Sí, hemos hecho excursiones guiadas con colegios, con colectivos.

Se ha creado una demanda

y nosotros estamos mejorando poquito a poco la oferta

y hay que ensayar para hacerlo bien.

Oye, y en la vida real,

¿os lleváis un poquito el personaje...?

Yo soy totalmente la antítesis del malo.

No soy malo. Soy un buen chico. ¿Eres bueno?

Soy una buena persona.

¿Y tú de qué haces? Yo hago del feo.

De Tuco, alias el Puerco.

¿Y en la vida real...? ¿Te has quedado con algo?

En la vida real soy bastante limpio, bastante curioso.

Pero yo te quería decir una cosa.

Yo te animaría a que hicieses algo con nosotros.

Algo, no sé...

Pero ¿cuándo? ¿Ahora? Ahora mismo.

-Cógete el personaje que más te guste.

Yo creo que el tío de Clint.

De hecho, vengo por el camino gritando a los cuatro vientos:

"¿Dónde estás, Clint?".

(Risas)

Sergio, Robles y Sergio.

Buenas noches a los tres.

Vaqueros, ¿cómo estáis?

Yo os digo una cosa.

Creo que a mí me iba mejor el papel de feo,

pero ese, Sergio, veo que lo llevas muy adentro.

Me pongo, cédeme... Hazme el honor.

Pero tú me vas diciendo, porque... Te sujeto el micro, con permiso.

Porque voy un poco perdido. Quítame el poncho.

Aquí está el poncho de Clint. Te sujeto ahora yo el gorro.

Ahí te he visto. Con mañas. Joder, chaval.

Y la pistola, pues por no estarte quitándote...

La enganchas aquí.

Tiene balas de fogueo, de verdad.

¿No jodas? Sí.

Haré una demostración de cómo se dispara.

Ah, que tengo que disparar de verdad.

Amartillas.

¡No jodas!

Anda que tardó en dispararlo el tío. ¡Pum!

Millán, en el tiempo que sacas el seguro de la ballesta,

los de Sad Hill ya te han vaciado el cargador 35 veces.

¿Dónde estaba Clint?

Clint está aquí, con esos dos montículos de fondo.

¡Buah!

Si quieres te sujeto el micro. Vale.

Y te lo voy contando yo. Cuéntame la escena.

No se puede fumar,

pero aunque sea un palito, que ya sabes que Clint

era inseparable...

Mira, tío, voy a hacer de Clint pero a lo grande.

Eso es un habano, pero, bueno. Joder.

Ya sabes que en esta secuencia

es fundamental la música de Morricone.

Te la voy a intentar tararear un poquito, ¿vale?

Empieza el duelo.

Sergio arranca a cantar.

(TARAREA)

(TARAREA)

Sergio como pistolero, no sé, pero como cantante...

(Risas)

(TARAREA)

(Música)

(TARAREA)

Oye, ¿cuánto se alarga esto?

Ya sabes que son 10 minutos de secuencia.

No jodas.

Templanza, ¿de acuerdo?

¿Y cuánto llevamos, más o menos?

No llevamos ni la tercera parte, venga.

Vale, vale. Un poquito más, aguanta.

(TARAREA)

(Música)

"Por fin te he encontrado, Clint Eastwood

y ponerme en tu piel me ha encantado.

Seguir tus pasos durante 48 horas

ha sido toda una experiencia de película

y conocer a los paisanos de este pueblo también.

Tanto, que para mí Covarrubias

ya es el escenario de una nueva película titulada

'El bueno, el feo, el malo y el paisano'".

Ahora que he pasado 48 horas con vosotros

yo os puedo decir

que me siento vuestro paisano.

Paisanos de Covarrubias, sois muy buena gente.

(Aplausos)

(Música)

Mira, como me digas que ahora no eres feliz,

me voy desanimado. Todos los días soy feliz.

Hoy también, ¿no? Hoy también. Mucho más.

Nos lo hemos pasado bien. De maravilla.

Venga, dime el nombre por última vez.

¿Mi nombre? No, el de este...

¡Otra vez ya no!

Le has nombrado ya tantas veces que ya no me acuerdo, joder.

"Climbur".

(GRITA) ¡Venga, ahí, campeón!

Espera, vente para acá, vente para acá.

Mira, mira, mira.

Es que así aluza más la bombilla. (RÍE)

Estoy encantadísimo de "El paisano" de Covarrubias.

Pues aquí tienes a un amigo para cuando quieras.

(Música)

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El paisano - Covarrubias (Burgos)

27 dic 2019

Edu Soto viaja a Covarrubias, también llamada, la cuna de Castilla. Allí nada más llegar conoce a Chumy, un paisano entrañable de 73 años, que vive y cuenta como si fuera ayer cómo conoció a Clint Eastwood.
Además de esta gran historia hollywoodiense, Edu conoce la historia medieval de Covarrubias de la mano de Millán, dueño del Torreón y del castillo del pueblo.
Edu conoce también muchas historias humanas como la de Mª Cruz, una mujer feliz, de hecho se considera la mujer más feliz del mundo por cómo vive y por el lugar en el que vive, Covarrubias, su pueblo. O la historia de amor de Fermín que estuvo siete años escribiéndose por carta con su novia, sin apenas verse, pero la distancia no fue impedimento para forjar un amor que dura ya toda una vida.
Edu no podía marcharse de Covarrubias sin conocer Sad Hill, el cementerio creado en 1966 donde Sergio Leone rodó la mítica escena del duelo a tres entre "El bueno, el feo y el malo".

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2023.

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