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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 3: Cómo se reescribe el tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

(NARRA) "Soy Amelia Folch.

Tengo 23 años y sin embargo he salvado la vida del Empecinado.

(Disparo)

He conocido a Lope de Vega.

Y he visto la Armada Invencible.

Viajo por el tiempo como quien se sube a un tranvía.

Pero no puedo contar mi secreto.

Ni siquiera a quienes más quiero, mis padres".

Señorita, ¿puede dejar de moverse?

Hija, últimamente no sé qué te pasa,

pero siempre tienes la cabeza en las nubes.

"Aquel día, después de disimular en casa,

viajé hasta el Ministerio.

Julián se entrenaba en el arte de la guerra.

Alonso por su parte se afanaba en ponerse al día

con las costumbres del siglo XXI".

Yo salvo vidas, no las quito.

Hay misiones en las que todo puede torcerse

y pocas vidas salvará si no salva primero la suya.

Pues esperamos que no se tuerzan.

Madre del amor hermoso, qué bellezas.

"A veces incluso teníamos tiempo para celebraciones".

¡Una vela! Quien quiera saber

la edad de Velázquez, a la Wikipedia.

Para ser del siglo XVII estás estupendo.

Uno que sabe cuidarse. Pues sí.

Venga, va. Uno, dos y... tres.

(VARIOS) ¡Bien!

"De haber sabido lo que se nos venía encima,

no nos hubiéramos reído tanto".

(Ladridos)

¡Vamos!

¡Ah!

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

(HOMBRE) (HABLA EN ALEMÁN)

¡Ah!

(HABLA EN ALEMÁN) ...Heil Hitler!

(Repiqueo de campanas)

¿Dónde estabais? -Salimos fuera

por si venían los compañeros.

Si no han vuelto de Francia es que están muertos.

Como vosotros si no salís ya.

Aquí tenéis la documentación

y los billetes de avión a Brasil. Allí nadie os buscará.

Y unos euros para gastos.

¿Euros? ¿Y qué ha pasado con las pesetas?

Una larga historia.

¿Preparados?

Suerte.

Así que esto es el futuro.

Vamos. La pensión está a dos calles de aquí.

Escúcheme atentamente porque no se lo voy a volver a repetir.

Le prohíbo tajantemente que escriba cartas al director

en ningún diario. -¿Ni en revistas especializadas?

Tampoco. -Están restaurando mal mis obras.

Están demasiado iluminadas.

Parecen... una serie española de televisión.

Bueno, pues se aguanta.

Yo descubrí la perspectiva aérea, me anticipé al impresionismo.

Soy el gran Diego Velázquez. -Y yo el gran jefe del Ministerio.

Pero... Mire, seré claro.

Le pasé que se pintara la Cruz de Santiago en "Las Meninas",

pero ni una más. -Me dieron la Cruz de Santiago.

Tres años después de pintar el cuadro,

cuando no tenía fuerza ni para sostener los pinceles, hombre.

¿Qué se cree,

que no sé que usó una de las puertas para pintarse la dichosa crucecita?

(INTERFONO) "Llamada urgente desde Madrid. Año 1940".

Está bien.

Puede retirarse.

Ni una más.

(Teléfono)

Sí.

¿Está seguro?

Bien.

Sí, mándeme la documentación a mi despacho cuanto antes.

Gracias.

¿Malas noticias?

Las peores.

-Traigo comida de la China.

Hoy hay restaurantes de todas las partes del mundo,

pero el chino era el único abierto. Además era barato.

Mejor. No andamos para muchos gastos.

Mira, arroz, fideos con gambas...

y de regalo una galleta de la suerte.

No, no te la metas entera en la boca.

Me han dicho que dentro lleva un mensaje.

¿Un mensaje de quién? -Del papa de Roma, no te jode.

"Un viaje de miles de kilómetros empieza por el primer paso".

Coño, ni que fueran adivinos estos chinos.

¿Qué? ¿No vas a abrir la tuya?

"El amor y la tos no se pueden ocultar".

Mira, eso sí que es irrebatible.

Juan.

¿Qué te pasa? ¿Qué estás ocultando ahí?

Lola nos prohibió traer nada del pasado.

Es solo una foto de mi familia.

Es la única forma de recordarlos el resto de mi vida.

Juan, nos vamos para volver. -Volver, ¿adónde?

¿Quién nos esperará?

¿Quién nos recordará?

Estamos vivos, ¿no? ¿Qué más se puede pedir?

Venga, vamos a comer.

¿No es un horror, Alonso? Dímelo.

Pues a mí me gusta. Muestra la grandeza del ejército español.

¿Español? Pero si la mayoría eran mercenarios.

Lo vi en un documental. Os aseguro

que los españoles somos el alma de los Tercios.

Bueno, Espínola era genovés.

Él ganó la Guerra y lo nombraron Grande de España.

Hubiera sido un honor luchar junto a ese Espínola,

estar pintado en ese cuadro.

Yo me fui de Flandes con una derrota.

(Buscapersonas)

El jefe.

Es que esto...

Yo... Yo no he pintado esto.

(SALVADOR) En 1940 Hitler se entrevistó con Franco en Hendaya

para negociar la entrada de España en la II Guerra Mundial,

guerra en la que nuestro país al final no participó.

¿Y por qué no?

España estaba en la más absoluta miseria.

Solo había pasado un año desde el final de la Guerra Civil.

Otros dicen que fue porque Franco pidió a Hitler

demasiado a cambio: Gibraltar, Marruecos, Guinea y Orán.

Un poco más y le pide Berlín.

Todo eso ya lo sabemos.

¿Cuál es el problema?

Hemos recibido una alarma de 1940.

Alemania ha enviado 5.000 toneladas de trigo a España

y se rumorea que hay una carta de Hitler

aceptando parte de esas condiciones de las que hablaba Irene.

(ERNESTO) Pero ¿qué le podía ofrecer Franco a Hitler?

No tenía armas ni un ejército potente.

Eso es lo que quiero averiguar.

Como ustedes saben bien,

Hitler visitó Madrid para hablar de esas condiciones

antes del encuentro en Hendaya.

Luego viajó a Montserrat.

¿Montserrat? ¿La Abadía de Montserrat?

La misma. Estaba convencido de que allí estaba el Santo Grial.

Por los clavos de Cristo.

Sí, esos también los buscaba, no crea.

-Los nazis creían en el poder de las reliquias,

la lanza con la que Longinos hirió a Cristo o el Arca de la Alianza.

Eso me suena.

Alguien quiere reescribir la historia y no lo consentiremos.

Ernesto, usted habla alemán.

Debe viajar con Irene inmediatamente al Madrid de los años 40

y averiguar lo que quiere Himmler.

Supongo que se hospedará en el Ritz.

Sí, eso no ha cambiado.

De momento.

(HOMBRE) Bienvenido a España.

"Willkommen in Spanien". -Danke.

-Para que se sientan como en casa,

les hemos preparado unas especialidades bávaras.

(HIMMLER) (HABLA EN ALEMÁN) -Tiene un aspecto espléndido.

Ah, dígale que me alegro.

"Nein", eso lo he dicho yo.

El... (NOMBRA EN ALEMÁN) ...es este gran albondigón.

Ah.

El menú se completa con... (NOMBRA EN ALEMÁN)

(CONTINÚA HABLANDO EN ALEMÁN)

Habla usted en un alemán impecable.

-En España se estudia alemán en todas las escuelas.

Saber alemán es esencial para el futuro de nuestra juventud.

(HABLAN EN ALEMÁN)

¿Puedo servir?

Sirva, sirva, que yo tengo que hablar con estos señores.

Estas son las últimas peticiones del Generalísimo Franco.

(OFICIAL TRADUCE AL ALEMÁN)

Las estudiaremos con mucho gusto. (ANFITRIÓN) Perfecto.

Mañana pasaré a las 16:00.

Hemos preparado en su honor una corrida.

¿Corrida? -Sí, sí,

pero con los mejores toreros.

Ah.

Marcial Lalanda, Pepe Luis Vázquez

y Rafael Ortega "el Gran Gallito".

¿Gallito?

Venga usted.

Ayúdeme a explicar esto.

Corrida de toros.

Fiesta nacional.

(HABLA EN ALEMÁN)

Hombres luchando contra toros.

Sí, sí, sí.

¿Qué ha dicho? -Que irán encantados.

Yo no lo hubiera traducido mejor.

(HOMBRE) (TOSE)

La galleta china tenía razón.

El amor y la tos no se pueden ocultar.

Lárgate, Luis.

¿Y dejarte aquí solo?

No, ni lo pienses.

Como sea, pero te vienes conmigo. -No seas imbécil.

No me dejarían embarcar en este estado.

No puedo dejarte solo con esta fiebre.

Estás ardiendo.

Cuando salgas,

dile al tipo de la pensión que llame a un médico.

Pero vete ya, que vas a perder el avión.

Te dejo esto para que te apañes cuando te pongas mejor.

Aguanta.

(Puerta cerrándose)

¿Es muy importante lo que tiene que decirme?

Podría serlo.

Cuénteme.

Siéntese, mujer.

Ha llamado uno de nuestros agentes de interior.

Hace una hora ingresaron a uno en un hospital.

Deliraba y hablaba de una puerta del tiempo.

¿Y no será un loco o un fan de la ciencia ficción?

Mire.

Esta es su foto en el hospital, hecha esta misma mañana.

Y esta, una foto que llevaba encima.

Es de 1940.

1940.

Todo nos conduce al mismo año.

Bien.

Que Amelia y su gente vayan a verlo, inmediatamente.

Viajar por el tiempo siendo alérgico a las gambas,

eso sí que es una temeridad.

No sé de qué me está hablando.

De esto.

Tenemos prisa, así que ya podéis confesarlo todo.

Tranquilo, Alonso.

Cuéntenos cómo ha llegado aquí desde 1940.

Estaré enfermo, pero no loco.

No se puede viajar en el tiempo. Sí, sí que se puede.

Nosotros lo hacemos, sin ir más lejos.

Así que estoy seguro de que no está loco.

Pero si no colabora,

podemos encerrarlo en un manicomio de por vida.

¿Seguro que funcionará?

He sintonizado la frecuencia con mi móvil.

Oiremos todo lo que Himmler diga desde su habitación.

No se oye nada. No habrán vuelto de la corrida.

Aquí están.

(HIMMLER) (HABLA EN ALEMÁN)

¿Qué ha dicho? -"Qué asqueroso espectáculo".

"Gallito es un cabrón asesino".

Donde esté Auschwitz... Ese sí es un espectáculo para toda la familia.

Heil Hitler. -Heil Hitler.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Le traen un telegrama.

(HABLA EN ALEMÁN)

"Todo va como queríamos".

(HABLA EN ALEMÁN)

Así que aceptarán las condiciones de Franco.

Mierda.

(HABLA EN ALEMÁN)

"Iremos a Montserrat a por el grial de los griales".

Heil Hitler. -Heil Hitler.

(TARAREA)

(TARAREA)

(CARRASPEA)

(TARAREA) (CON GALLO)

Qué horror.

Chiquetete cantaría a Wagner con más solemnidad. Apague eso.

¿Por qué los nazis aceptarán lo que pide Franco?

¿Qué han averiguado?

No sabemos si en Montserrat está el Santo Grial,

pero sí hay una puerta del tiempo. Claro.

El grial de los griales.

Aceptan las condiciones porque quieren esa puerta.

¿Y por qué saben de una puerta que nosotros desconocíamos?

Por Lola Mendieta.

Hola.

¿Vienes solo? ¿Dónde está tu compañero?

Vi cómo lo mataban escondido entre los matorrales

y huí sin hacer nada, como un cobarde.

Lo importante ahora es que está vivo y que vas a salir de este infierno.

Démonos prisa. Himmler ya está en Madrid y pronto irá a Montserrat.

Él no sabe nada, ¿no? -Desconoce la puerta del tiempo.

Él va en busca del Santo Grial.

O por lo menos eso es lo que cuenta la historia.

La historia.

Me encantaría poder viajar en el tiempo y cambiarla, te lo juro.

Es lo que estamos haciendo.

Sí, es lo que estamos haciendo. -Vamos.

Madrid está lleno de espías.

¿Y Juan y Luis? -Están a salvo.

Salgan de inmediato para Montserrat.

Destruyan esa puerta antes de que la encuentren los nazis.

Ustedes viajarán a Hendaya.

Si no consiguen destruir la puerta,

deben impedir que España entre en la II Guerra Mundial.

Como sea.

Parezco un fantoche.

Sin quejas, que no quiero pensar cuando vayamos a conocer a Viriato.

Sabía que tenía que llegar algún día,

pero viajar a mi propio futuro me aterroriza.

En 1940 tendré más de 80 años.

Eso son solo 60 años después de vuestra época.

Imaginaos cómo me siento en cada viaje.

Casi es mejor viajar lejos que cerca.

Los recuerdos son los que matan. Tienes suerte

de que no se pueda viajar al futuro.

Así nunca sabrás qué será de tu vida.

El futuro no me importa tanto como mi pasado.

Y a veces demasiado, sí.

Además, pasado, futuro... ¿Qué más da?

Un buen soldado debe olvidar su pasado

y saber que quizá no tenga futuro,

porque lucha por su vida como si cada día fuese el último.

Desde luego, Alonso, para animar a la gente eres único, macho.

Venga.

No entiendo. El sitio donde nos esperan está...

Está a dos calles de aquí.

También es casualidad que nos vengan a buscar a mi barrio.

Por favor, ¿me da algo?

Es para comer. Sí.

Aquí tiene. Gracias.

Nunca había visto tanta pobreza.

Acaba de terminar la Guerra.

La gente tenía hambre y había poca comida.

La que les daban con la cartilla de racionamiento.

Me lo contó mi abuelo.

Cómo ha cambiado todo. Oye.

Juraría que eres tú.

Cuando ayer salí de casa estaba a medio pintar.

Iba a presidir el salón.

¿Entramos a preguntar?

No.

Tenemos una misión que cumplir.

(SUSURRA) Llega tarde al Ángelus.

Aquí.

Vamos.

Lo siento.

-¿Lola cómplice de los nazis?

Imposible. Ella está salvando vidas y se está jugando la suya.

La suya y la de media humanidad.

Si los nazis localizan esa puerta vendrán al presente

y conseguirán armas y tecnología moderna.

¿Sabe lo que eso significaría?

Que ganarían la II Guerra Mundial

y eliminarían a quienes no comulgamos con sus ideas.

No me lo cuente. Tengo experiencia en ese tema, se lo aseguro.

¿Qué harán conmigo?

Lo estudiaremos. Ahora retírese.

¿Puedo llevarme la foto?

(ANGUSTIAS) ¿Permiso? -Como si lo necesitara.

¿Sabemos qué le pasaría si volviese a su tiempo?

No.

¿Quiere localizarme a Espínola? Lo llamo

y o comunica o salta el contestador. -¿Espínola?

Pues sí que están mal las cosas...

Siento la espera. No los esperábamos ya.

Normal. El que nos ha traído debía de tener una cita después.

Es que ese es un loco. Fangeo lo llamamos.

¿Y qué? ¿Qué tal por el 2015? Bueno...

Espero que mejor que ahora, que no hay ni qué comer.

Camino de eso vamos, no se crea.

Para que luego digan que la humanidad evoluciona.

Por los cojones evoluciona. (RÍE)

(Ramas crujiendo)

Alto ahí.

Tirad las armas.

La cagamos. Maquis. ¿Y estos quiénes son?

Estos son unos cabrones.

Repíteme eso si tienes huevos.

Sois unos cabrones.

Muy bien.

Tú lo has querido.

(Disparo sin bala)

Cabrón tú, que haces trampas jugando al mus.

Tú a mí no me ganas al mus ni con capucha, Mariano.

¿Se conocen?

Sí, también son del Ministerio.

O sea, que todo esto era una broma.

Sí, se la hacemos a los que llegan nuevos como vosotros.

Curioso sentido del humor el vuestro.

Si no nos divertimos de vez en cuando, esto sería la muerte pelona.

Anda, vamos.

Ni puta gracia.

Ya estamos llegando.

¿Segura que el traductor no aparecerá por Hendaya?

Me encargué de él. Pasará unas semanas pegado al retrete,

te lo aseguro.

¿Por qué nunca me toca seducir a una mujer,

en vez de a salidos grasientos?

Por lo mismo que vamos a ver a Hitler, y no a Ava Gardner.

Mira, a esa sí la conocí,

pero debo de ser la única que no presume de ello.

Hitler.

Ha habido demasiados cabrones en este mundo

y he conocido a muchos de ellos.

No sabía que fumaras.

Y yo tampoco.

Cuántas veces jugándonos la vida juntos

y aún no sé... De qué época soy.

Sí.

Es tan lejana que ni siquiera la recuerdo.

¿Es usted el capitán Pascual? -A la orden, mi comandante.

Acompáñeme.

(Silbato de tren)

A la orden, Su Excelencia.

¿Dónde está Álvarez Estrada?

Indispuesto, Su Excelencia.

¿Y usted es...?

Capitán Pascual a sus órdenes, Su Excelencia.

¿Dónde sirvió en la Guerra? -Con el general Gil y Yuste,

servicios de información en Álava, Su Excelencia.

Buena referencia.

¿Sabe de la importancia de estas negociaciones?

Sí, Su Excelencia.

Pues en sus manos estoy,

porque yo con el inglés me apaño,

pero con el alemán...

Vaya idioma del demonio.

Puede estar tranquilo, Su Excelencia.

¿Tranquilo?

¿Con Hitler?

Imposible.

Es un estirado.

¿Cómo un cabo puede haber llegado tan lejos?

¿20 de las SS?

Pues la cosa está jodida,

porque nosotros aquí solo tenemos cuatro hombres más.

¿Solo sois ocho?

¿Y guardias civiles cuántos? Los que ve.

Con los recortes del Ministerio,

cuando jubilan a uno no meten a nadie más.

Y las armas son de la guerra con Marruecos.

¿Y cuál es el plan?

¿Tienen lo que les pedimos?

Ahí está la ropa.

Ahí va.

Dos trajes de la Benemérita y para usted uno de monje.

Y los explosivos para volar la puerta.

Ya la llevo yo. No vamos a discutir por eso.

Ah, una cosa más.

En caso de urgencia, tocad las campanas de la Abadía.

¿Y para qué tenemos los móviles? Aquí no valen,

en estos montes andamos fatal de cobertura.

Lo del infierno español viene de lejos.

¿Qué es el infierno español? Nada, un chiste.

Ya se lo cuentas por el camino. Vamos al monasterio.

(Truenos)

(CONTESTADOR) "Aparato hablador de Ambrosio Espínola Doria,

Grande de España.

Si quiere dejar un mensaje, hágalo después de oír la señal".

(Pitido de contestador)

Mensaje para Espínola. Llamada urgente del Ministerio.

Repito: llamada urgente del Ministerio.

(Truenos)

¿Estás preocupada? ¿Y tú no?

Tenemos una misión muy complicada por delante.

No te preocupa solo eso.

Le estás dando vueltas al cuadro de tu familia.

No se me quita de la cabeza.

Ayer mismo estaba posando con mi familia.

Mi madre me regañaba porque no me estaba quieta.

Cuando acabemos la misión, nos enteramos

de qué pasó con tu familia. No sé si quiero saberlo, Julián.

Ahí está.

Una nueva misión nos espera.

Victoria o muerte.

Prefiero lo primero. Y yo.

Vosotros id a ver al prior. ¿Y vos?

Empezaré a buscar.

Con este hábito no sospechará nadie.

Ten cuidado.

¿Y a qué se debe su visita?

Existe la amenaza de atentado por parte de los maquis.

Lo dudo. Nosotros somos gente de paz

y como tal siempre hemos sido respetados.

Un pez gordo del ejército alemán va a visitar este monasterio.

Necesitamos asegurarnos de que no le pase nada.

Hagan lo que quieran, pero no molesten a los hermanos.

Han venido ustedes a la hora del almuerzo.

(Cerrojo de puerta abriéndose)

(Dos disparos)

¡Tiren las armas!

Mira, qué detalle. Este no necesita subtítulos.

He dicho que tiren las armas.

(HOMBRE) (HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

Ella viene con nosotros.

¡Eh! ¡Eh!

Hay que hacer algo. Sí,

pero a su debido tiempo.

¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

Si sois tan amable, contadme el chiste del infierno español.

¿Qué haces tú aquí?

Pensar cómo salir.

¡Esperen!

Esperen. Sáquenme de aquí.

Conozco un secreto aún más importante para Himmler.

Aquí dentro hay una puerta del tiempo,

una sola.

Yo puedo enseñarles cientos.

Traidora.

(SUSURRA) No tienes ni idea.

Siento decepcionarlo, pero el Santo Grial no está en Montserrat.

Nuestro único grial es La Moreneta y la costumbre, besarla.

(HOMBRE) (HABLA EN ALEMÁN)

Dígale de mi parte que buen provecho con el cianuro.

Sabe usted alemán. -Estudié en Tubinga.

Mire, sé que no puedo prohibir que pisen esta tierra sagrada,

pero sí puedo encerrarme en mi celda hasta que se vayan de aquí.

Procuren no romper nada.

¿Tenemos que temer a la ira de Dios? -No.

Han de temer a la mía.

Heil Hitler.

Fräulein Lola Mendieta.

No sabe lo contentos que estamos de conocerla.

Sin usted jamás habríamos llegado hasta aquí.

Estarán mucho más contentos cuando sepan del Ministerio del Tiempo.

Allí hay cientos de puertas

que conducen a todos los momentos del pasado.

(HABLA EN ALEMÁN)

Y el tipo del infierno alemán, de mierda hasta las orejas,

le pregunta al tipo del infierno español cómo lo lleva...

No sé qué hago contando un chiste.

A saber qué hacen los nazis con Amelia.

Seguid con el chiste, os lo ruego.

El español le dice que se vive muy bien en el infierno español.

El alemán, a cuadros, le pregunta: "¿No te echan cubos de mierda?".

El español: "En el infierno español si hay cubo, no hay mierda

y si hay mierda, no hay cubo".

Pues no lo entiendo.

Bueno. Igual España ha cambiado mucho desde el siglo XVI.

A peor, por lo que veo.

Parece que ya están aquí.

Vamos.

¿Queréis callaros de una vez?

¡Me tenéis harto con tanta palabrería!

¿Qué haces? ¿Estás loco o qué? (HABLA EN ALEMÁN)

Deberíais luchar mejor. Yo salvo vidas, no las quito.

La primera vida que hay que salvar es la de uno mismo.

Y ahora, vamos a por Amelia.

Como si te tiraras a la piscina.

Heil Hitler. -Heil Hitler.

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

Otra peli de guerra. Qué aburrimiento.

¿Cómo has podido hacer esto?

¿Y tú?

Eres peor que un traidor.

Eres un asesino que va a matar a toda la gente

que ya no podrá salir por esa puerta.

Prometieron dejarme ir al futuro.

La tenemos a usted, fräulein.

No lo necesitábamos.

Pero ¿cómo que no puede venir ahora mismo?

Oiga, que los que están viniendo no son la tuna, ¿eh?

Lo quiero en mi despacho ya.

Espínola. Espínola.

Espínola.

Se ha cortado, Dios.

Orden de evacuación.

Que los funcionarios vuelvan a su época y a sus casas.

Solo servicios básicos y seguridad.

Sí, señor. ¿Y qué hacemos con Juan? -Si no le importa llévelo a su casa.

Yo me quedo con usted. -No, Angustias, usted a su casa.

(Disparos de ametralladora)

Pues creo que me voy a tener que quedar.

(Disparos de ametralladora)

Ay, gracias a Dios.

A Dios y a este artefacto prodigioso.

Hay que darse prisa. Lola les ha hablado del Ministerio.

Pagará por ello, lo juro. El móvil.

Hay que avisar al Ministerio.

(Móvil)

Hallo?

Demasiado tarde. Ya están allí.

Hay que avisar a los "paquis".

Maquis. Bueno, como se llamen.

(NARRADOR DOCUMENTAL) (EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

¿Ha dicho "guirlache"?

"Fantástico". -Ah.

(HABLA EN ALEMÁN) -"Maravilloso".

Qué barbaridad. Ni que le hubiera tocado la lotería.

(HABLA EN ALEMÁN) -¿Y ahora qué ha dicho?

"Ajá".

Mira, como en español.

Dank, liebe Heinrich. -"Gracias, querido Heinrich.

Danke, mein füher.

¿Y de lo que pedimos, qué?

(HABLA EN ALEMÁN)

Sí a todo.

Pronto llegarán dos batallones de Francia

y viajarán al futuro.

Eso será la victoria definitiva.

(Campanadas)

Qué raro.

Son y 20.

Es que en España no somos tan puntuales como ustedes.

Pero ¿estás seguro de lo que dices?

Sí.

Hablaba con Himmler, estoy seguro.

Ha dicho: "Dank, Heinrich" y ha colgado.

Y ha aceptado todo.

Hablemos con el Ministerio. Ellos sabrán cómo va por Montserrat.

No, estamos fuera de territorio español.

Nuestros móviles no funcionan aquí.

Habría que volver a Irún y no hay tiempo.

Pero Amelia y los suyos están en esta época.

Podemos bajar y llamar desde la estación.

Tienes razón.

Voy a bajar. No.

Podrían llamarte en cualquier momento.

Sería sospechoso que no estuvieras. Yo me encargo.

Pero ¿qué se creen que es esto, las Ramblas?

Montserrat es un lugar de recogimiento espiritual.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Perdón.

(Móvil)

Sí. Irene.

Pues no muy bien, la verdad.

Bueno, si te soy sincero, las cosas van como el culo.

Los nazis han tomado el Ministerio.

¿Y los de seguridad? -Delos por muertos.

¡Silencio!

Hay que reconocer que tiene usted cojones,

ponerse a dibujar ahora. -Si no dibujo, me cago aquí mismo.

Ah, no, entonces mejor siga dibujando.

La de cuadros sin pintar si muero ahora...

Los museos no serán lo mismo.

¿Te he dicho alguna vez que eres un ególatra?

¡He dicho que silencio!

No la toques.

Gracias, Juan. Le debo una.

¿Dónde estará Espínola?

¿Qué vamos a hacer ahora?

Pasar al plan B.

Pero ¿alguien ha calculado lo que puede cambiar la historia...

si matamos a Hitler? Ya.

Pero sabiendo lo que hizo igual la mejoramos.

¿Seguro de lo que vamos a hacer? Sí.

Si los alemanes están en el Ministerio, aquí habrá pocos.

Son buenos soldados. Nosotros no somos mancos, tranquilo.

(HABLA EN ALEMÁN)

Se pregunta cómo irá la cosa ahí fuera.

(Disparos de ametralladora)

Creo que debería preocuparse más de lo que pasa aquí dentro.

(Disparos de ametralladora)

¡Quieto!

Que no se mueva nadie. Soltad las armas.

¡Al suelo! Tirad las armas. Quietos.

(LOLA) Vamos, no hay tiempo que perder.

¿Cómo os atrevéis a hablar, arpía?

El Ministerio ha caído y ha sido por culpa vuestra.

Os estoy ayudando.

El Ministerio tiene sus mecanismos, sus propias fuerzas.

Y yo he enviado a los nazis a una trampa de la que no podrán escapar.

(HABLA EN ALEMÁN)

¿Y tú de qué te ríes, "tontolaba"?

De que piensen en ganar a nuestro glorioso ejército.

Eso ya lo veremos.

¿Adónde? Al Ministerio.

Solo así sabremos qué está pasando.

Estos serán nuestros escudos.

Espero que los alemanes sean buenos soldados.

¿Para qué, para que nos maten? No,

porque un buen ejército jamás deja morir a su general.

Quedaos con ella. No, ya me quedo yo.

Cuantos más seáis allí, mejor.

¿Estás segura? Sí.

Lo importante es el Ministerio.

Vamos.

(HITLER) Oh. (GRITA EN ALEMÁN) -Perdón.

Perdón, perdón, eh...

(HABLA EN ALEMÁN)

¿Por qué sonríes?

Me preguntaba si alguna vez has matado a alguien.

¿Lo has hecho?

No, no lo has hecho.

Además voy a decirte una cosa. No te conviene matarme,

Amelia Folch.

¿Me conoces? (RÍE) Sí.

¿Qué sabes de mí?

Todo.

Tu padre se llama Enric, tu madre Carma,

y tú eres hija única porque tu madre casi se muere cuando te dio a luz.

Por hoy es suficiente.

Tengo negocios que atender. Con lo que has hecho,

¿crees que te dejaría ir así? No he hecho nada. Me traicionaron.

Yo he salvado vidas,

gente que acabaría ante un pelotón de fusilamiento

de no sacarlos de aquí y que ya no podrán huir.

Cuando los de Napoleón quisieron matar al Empecinado,

¿los ayudaste por el bien de la humanidad?

Los ayudaba con la esperanza de que la guerra terminara antes,

para que España cambiara para bien.

(SUSPIRA) Cuando supe que iban a matarlo,

quise avisarlo, pero ya fue tarde.

El Ministerio os tiene engañados, Amelia.

¿Preservar el pasado? Pero es la historia.

Ajá, y a veces es una mierda de historia.

¿Te imaginas la cantidad de errores que podrían corregirse?

Claro que España ganó a Napoleón.

¿Y para qué?

Para que Fernando VII anulara una constitución que tantas vidas costó,

mientras él estaba de vacaciones en Bayona;

para que volviera y matara héroes, como El Empecinado;

para que nuestros mejores hombres, Goya, Jovellanos...

tuvieran que exiliarse.

No te muevas. No me vas a disparar.

Cuéntame algo más de mí.

Te juro que lo haré,

pero no ahora.

(Disparos de metralleta, gritos)

-¡Quietos! Contra la pared.

(SALVADOR) Por fin, Espínola. -Tranquilo. Fuera está solucionado

y esto lo arreglo en un pispas.

A ver, ¿alguno habla español? -Sí, este.

Pues escucha con atención, porque es la última vez que te lo digo.

Tengo 100 hombres más en los pasillos

y tus compañeros están muertos,

así que rendíos y se os tratará con honor.

¿Entiendes? -¿Y tú entender esto?

No, si hasta el rabo todo es toro.

Diego, despierta.

Diego. -¡Silencio!

Nosotros no rendimos nunca. Solo obedecer órdenes Führer.

Eso se puede arreglar.

O dejáis de apuntar a mi jefe o le rebano el pescuezo.

(ANGUSTIAS) Despierte.

Hay que avisar a Ernesto rápido. Bien.

Que alguien traduzca.

Lo haré yo. -Perfecto.

Dígale que vuelvan a Montserrat. (VA TRADUCIENDO)

Que de camino llame a su jefe para que le diga a Hitler

que todo ha sido un sueño

o lo que le dé la gana,

pero que no quiero volver a verlos ni en fotografía.

¿Y si me jefe no quiere?

Entonces solo le diré dos cosas.

Exacto.

Sus padres.

Mandaré un comando para que los eliminen antes de que se conozcan.

(TRADUCE) -Y el señor Himmler no nacerá.

(TRADUCE)

Vayan con ellos inmediatamente.

Usted, Espínola, puede regresar a Flandes.

Y esté atento al teléfono. -Descuide.

¿Vos sois Espínola,

el que rindió Breda? El mismo.

Un honor luchar junto a un Grande de España.

Vos también sois grande,

aunque no tengáis título.

(Teléfono)

(CONTESTA EN ALEMÁN)

(EN ALEMÁN) Himmler al teléfono.

"Ja".

(HABLA EN ALEMÁN)

No acepta los acuerdos.

¿Qué ha dicho? -Mejor no se lo traduzco.

Vámonos de aquí.

Qué desperdicio de cianuro.

Vamos, dime lo que me quieres decir.

Si lo decís por Lola, estad tranquila.

No os haré ningún reproche.

No me puedo creer lo que estoy oyendo.

Seguro que Lola fue una buena agente del Ministerio.

Hizo que los alemanes cayeran en la trampa.

Pues sí. Hemos salvado al Ministerio,

la puerta y la puta historia.

Esto ya está. Pues explotadla.

Llevaremos a los prisioneros hasta su coche.

No, esperad. Hay que inmortalizar este momento.

Tú, al suelo. Toma.

Anda que no voy a presumir cuando tenga hijos de foto con Himmler.

Ver la cara de un alemán perdiendo... qué placer.

Que se acostumbren, que con Luis Aragonés se van a enterar.

¿Luis Aragonés es otro Grande de España, como Espínola?

Eso es, otro grande. (CHISTA)

Silencio y estaros quietos.

Patata.

(Disparo de cámara de fotos)

(NARRA) "Soy Amelia Folch.

Viajo por el tiempo y acabo de luchar

contra el ejército de Hitler.

Una gran victoria, aunque no hay victoria sin víctimas".

(Puerta cerrándose)

Tengo los datos que me pidió. -Gracias.

¿Seguro que no le traerá problemas? -Me da lo mismo.

Ya le dije que le debía una

y los Vázquez siempre pagamos nuestras deudas.

Iván.

Hijo mío.

¿Padre?

Sí, soy yo,

Juan.

"Juan había descubierto el futuro...

y no pudo soportarlo".

¿De verdad no quiere trabajar con nosotros?

Agradezco su oferta, pero prefiero volver a mi tiempo.

Si tiene algo que decirme,

dígamelo.

Le advierto que si vuelve...

no le espera nada bueno.

Voy a morir, ¿verdad?

No importa.

Quiero ver a mi niño crecer aunque sea un solo día más,

eso vale más que lo que me pueda pasar.

Gracias por todo. -Suerte.

"Yo, como Juan, también quise saber de mi futuro.

En la tienda me dijeron que mi casa estaba abandonada

y que no se sabía nada de mi familia.

Así que solo me quedaba una manera de saber algo.

Nunca debí hacerlo".

¿Sí?

Hay un tipo ahí con una citación judicial a mi nombre,

como responsable máximo del Ministerio.

Eso no es posible.

Este ministerio es secreto de estado.

-Vengo a defender los intereses

de los descendientes directos del rabino Abraham Levi,

autor del "Libro de las puertas".

Erais vos. -¿Protegeréis a mi familia?

-Cinco días, ni uno más.

Al día siguiente, este Ministerio dejará de ser un secreto.

¿Y qué vamos a hacer? Deben viajar a 1491

y salvar al rabino de la hoguera.

¿Y a qué esperamos? No es tan fácil.

(ERNESTO) La puerta 148 está en un permanente bucle temporal.

O sea, como el Día de la Marmota, pero en medieval.

En pie.

Entra su excelencia el inquisidor general don Tomás de Torquemada.

Debo enviarla a una misión a la que jamás la habría enviado.

(SUSURRA) Fijaos. No puede ser.

¿Usted quiere a mi hija Amelia? Claro que la quiero.

Estoy aquí, cenando con ustedes.

(ISABEL DE CASTILLA) ¿Esto qué es?

Abraham Levi está bajo mi protección.

Creo que solo nos queda una posibilidad,

y usted sabe a lo que me refiero.

¡Huid! ¡Guardias!

Obedece.

Ningún hombre se queda atrás. (SALVADOR) ¿Qué se cree,

que no me gustaría que estuviera aquí en vez de en la hoguera?

(SUSURRA) Destruye el diario esta misma noche.

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El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 3: Cómo se reescribe el tiempo

09 mar 2015

El objetivo esencial del Ministerio es evitar que alguien utilice las puertas temporales para, desde el pasado cambiar el presente… Pero ese objetivo se convierte en algo esencial cuando quien quiere cambiar la Historia es nada menos que el regimen nazi. Himmler, informado de la existencia de una puerta en el Monasterio de Montserrat viaja allí para hacer uso de ella, aprovechando la cita de Hendaya entre Hitler y Franco. Su objetivo ya no es sólo dominar el mundo, sino reescribir la Historia.

Amelia, Julián y Alonso deben evitarlo viajando a Montserrat, mientras Ernesto e Irene se presentan en el mismo Hendaya, lugar de encuentro entre Hitler y Franco para negociar la participación de España en la segunda guerra mundial. Algo que deben evitar a toda costa.

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  1. Ana Mexicana

    No puedo ver a la carta la temporada 1 de Ministerio del tiempo, cómo puedo hacer para verla??

    09 jun 2020