Presentado por: Félix Rodríguez de la Fuente Dirigido por: Félix Rodríguez de la Fuente

Recuperamos a uno de los más importantes protagonistas de la historia de la televisión en nuestro país: Félix Rodríguez de la Fuente, legendario naturalista que falleció hace 32 años en Alaska, el 14 de marzo de 1980, mientras realizaba uno de sus documentales sobre fauna y naturaleza.

Más información en nuestro especial "30 años sin Félix".

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El hombre y la Tierra (Fauna ibérica) - El buitre sabio - ver ahora
Transcripción completa

Queridos amigos, me imagino su cara de sorpresa...

...al vernos manipulando huevos de avestruz...

...en una película de la fauna ibérica.

No son huevos de avestruz.

Son huevos de cera recubiertos de escayola fabricados por nosotros.

Y les diré también...

...que uno de los más interesantes capítulos de la fauna ibérica...

...tiene que ver con los huevos de avestruz.

Hay un ave llamada alimoche, que nidifica en la Península,...

...y que es capaz de utilizar instrumentos...

...para hacer cosas.

Concretamente, guijarros de piedra...

...que toma del suelo con el pico...

...y que utiliza para romper huevos de avestruz.

Permitan que entregue mi huevo falso a nuestro colaborador...

...para que selle con cera la apertura...

...y pueda mantener su contenido.

Ni más ni menos que 20 huevos de gallina.

Después, en mi cuaderno de notas de campo,...

...les voy a enseñar unas fotografías.

Este buen señor que aparece aquí...

...es el famoso barón...

...Hugo Van Lawick, famoso naturalista de campo.

Descubrió que los alimoches pueden utilizar piedras...

...para romper huevos de avestruz.

Poco después de descubrirlo, me hizo un desafío.

"¿Por qué no averigua si en España, los alimoches,...

...que han podido pasar el invierno en África,...

...rompen huevos de avestruz que coloque en sus campos?".

"¿Por qué no prueban con alimoches jóvenes...

...que no hayan estado en África?".

"Así podremos saber si ese comportamiento...

...es aprendido de sus mayores por imitación o es congénito".

"Bastará el estímulo del huevo...

...para que el joven alimoche actúe".

Nos tomamos la molestia de fabricar huevos de avestruz...

...de cera, como pueden ver perfectamente.

Los hemos recubierto de escayola.

Luego, han sido pintados.

Hasta que tengan un grosor semejante al del huevo de avestruz.

Luego, los hemos rellenado con 20 huevos de gallina...

...para depositarlos en los campos donde pudieran verlos...

...los alimoches que venían de África o los alimoches jóvenes...

...que no habían salido de España.

¿Qué pasará?

¿Serán capaces de romper los falsos huevos de avestruz...

...en los campos ibéricos?

Se van a enterar al mismo tiempo que nosotros.

Pero estoy convencido de que la aventura es apasionante.

El experimento, en realidad, empezó medio año antes.

Una mañana del mes de mayo,...

...cuando me acerqué a una roca arenisca...

...donde, año tras año, sabía que anidaban los alimoches.

Tienen la costumbre de utilizar...

...las mismas plataformas...

...para hacer los nidos y depositar...

...las puestas.

No es difícil localizar el nido.

Algo más complicada puede resultar la cordada.

Sobre todo, si se realiza en solitario.

Pero no conviene acercarse en grupo a los nidos de las rapaces.

Este comportamiento podría ahuyentarlas...

...y peligrar los polluelos.

No dejan los alimoches,...

...la pareja que regenta el nido, con su plumaje llamativo,...

...de volar sobre mí.

Hemos visitado muchas veces nidos de alimoches.

Normalmente, la puesta es de dos huevos.

Suelen nacer dos polluelos.

Con frecuencia, uno de ellos no llega al desarrollo total.

Muere porque nace tardíamente...

...y porque es dominado por su hermano...

...en la utilización de los alimentos.

En los nidos de los alimoches,...

...uno encuentra lana, algunos palitos,...

...restos de comida y muchas suciedades...

...que ponen de manifiesto...

...la amplitud de su espectro alimentario.

Estas aves comen prácticamente de todo.

Desde heces fecales a carroña.

Incluso son capaces de cazar pequeños animalillos...

...y hasta peces y cangrejos.

Pero cuando uno va a retirar un polluelo del nido,...

...conviene ser lo más rápido posible.

No deja uno de sentir cierta pena...

...por la pareja de alimoches adultos que están en el cielo...

...con el temor de que sus polluelos...

...puedan seer robados de su nido.

En esta circunstancia, quizá salvamos la vida del más pequeño.

Porque nuestro nido tenía dos polluelos.

Uno, poco desarrollado.

El otro, grande.

Concretamente, el que está dentro de la mochila.

Los alimoches, conocidos en toda la Península Ibérica,...

...reciben nombres diferentes en las distintas regiones.

Aparte del científico,...

...pocas personas los conocen por su denominación de alimoches.

Se les llama abantos.

Se les llama, equivocadamente, quebrantahuesos.

Hay multitud de denominaciones...

...en cada una de las regiones donde nidifica...

...el pequeño buitre africano.

Con todo cuidado, observado por la pareja,...

...deposito la mochila donde va nuestro tesoro.

La cría de alimoche, que nos va a permitir...

...llegar a la conclusión...

...de si son capaces de romper huevos de avestruz con piedras...

...mediante una simple actitud del comportamiento...

...de tipo genético.

No aprendida por imitación de sus mayores.

Ya me esperaba, a la puerta del habitáculo especial...

...que habíamos construido para el polluelo, mi colaborador Javier.

Íbamos, por primera vez con detenimiento,...

...a ver a nuestro pupilo.

Y ustedes también.

Nuestro polluelo, el que iba a vivir con nosotros durante meses,...

...debía tener unos 30 días, aproximadamente.

He de confesarles que, para el hombre de la calle,...

...no resultaba nada agraciado.

Quizá sí para un naturalista, que se habría fijado...

...en el aspecto de su pico, de su plumaje incipiente,...

...de sus extremidades.

Pero lo que sí que resulto extraordinariamente llamativo...

...fue la inteligencia del pequeño alimoche...

...a quien acabábamos de dar el nombre de Gaspar.

Y digo inteligencia porque, normalmente,...

...los pollos de las rapaces son capaces de ayunar...

...durante tres o cuatro días antes de comer...

...por miedo al hombre.

El pequeño Gaspar engulló...

...300 gramos de carne de pollo...

...con tanta tranquilidad...

...como si se lo estuviera dando su madre.

Estábamos contentos...

...y pensábamos que quizá todo saldría bien.

Confesaré que al alimoche...

...le pusimos el nombre de Gaspar...

...porque a las crías que se desarrollan...

...separadas de las de su especie se las llama así...

...porque en Alemania, apareció un famoso muchacho...

...que no sabía hablar...

...y que había sido criado separado del resto de los hombres...

...en un oscuro habitáculo.

Pero mientras nuestro Gaspar...

...se va desarrollando en su luminosa...

...y pequeña tienda de campaña,...

...conviene que les cuente algunas cosas acerca del alimoche.

Quizá recuerden algunos seguidores de "El hombre y la tierra",...

...en la película "El buitre leonado, decíamos que el alimoche...

...es el primero que suele llegar a los cadáveres de los animales.

Efectivamente, es muy móvil.

Explora el terreno desde primera hora de la mañana.

No necesita tanto de las térmicas como los buitres.

Uno de sus platos favoritos es, precisamente,...

...lo primero que encuentra en los cadáveres de los animales.

Las partes blandas, los ojos...

...y, perdonen las personas sensibles...

...ante estas elocuentes imágenes, las partes...

...inguinales, la lengua y poco más.

Deben esperar a que lleguen los buitres, con sus fuertes picos,...

...para obtener las migajas del festín.

Sitúan sus nidos los alimoches,...

...a veces, en minúsculas cortaduras.

Hace unos años, no había cárcava, no había colina rocosa,...

...no había montaña que no tuviera su pareja de alimoches.

Hoy, esa silueta llamativa, blanca y negra...

...del llamado quebrantahuesos,...

...empieza a faltar de nuestros cielos.

Y no resultaba raro que en la Península,...

...los alimoches sacaran adelante dos polluelos.

En este caso, parece que beben del pico materno.

Pero llega el consorte con un despojo en el pico.

Y, como hacen los machos...

...en las especies de aves rapaces,...

...se va pronto del nido...

...y deja a la madre la obligación de repartir la presa.

En el caso de los carroñeros,...

...la presa es siempre el resto del festín...

...de un carnívoro mayor,...

...el cadáver de un animal o parte de ese cadáver.

Para nosotros, mientras los alimoches nidificaban en España,...

...no lejos de nuestro campamento,...

...había llegado el momento de comprobar si los alimoches...

...recién llegados del África de las avestruces...

...eran capaces...

...de romper en nuestros campos...

...el falso huevo de avestruz.

Habíamos colocado un "hide",...

...o tienda de campaña para filmar,...

...para habituar a estos pájaros a la presencia del habitáculo.

Tomamos todos los datos fotográficos.

Y nos dispusimos una buena mañana...

...a averiguar lo que pasaba.

Llegaron, efectivamente, dos preciosos alimoches adultos.

Yo tenía miedo de que se oyera el latido de mi corazón...

...desde los 30 metros en que se encontraban los pájaros.

Cerca, el huevo de avestruz.

Repercutiendo en mis oídos,...

...el desafío del barón Van Lawick.

"Compruebe usted si en España,...

...los alimoches son capaces de romper huevos de avestruz".

Íbamos a rodar por primera vez en la historia del cine científico...

...a una pareja de alimoches...

...con un huevo de avestruz...

...para saber si en Europa se comportan igual que en África.

Como distraídamente,...

...empezaron a jugar con piedras.

Y uno se acercó resueltamente a nuestro huevo de avestruz.

Contemplado por el otro.

¿Qué pretendía aquel ave con sus garras...

...tratando de abrir el huevo de avestruz?

Acertó el alimoche a meter una uña...

...por el orificio que estaba tapado con cera.

Teníamos terror a que sacara el huevo del tiro de la cámara.

Que aquel huevo...

...se ocultara tras un arbusto y no pudiéramos ver lo que pasaba.

Y, efectivamente,...

...como sospechábamos, el falso huevo de avestruz...

...comenzó a ser apedreado por el alimoche...

...detrás de un reseco espino...

...que dejaba ver...

...veladamente el resultado de nuestras ansias...

...y nuestros desvelos.

Pero, ciertamente, cuando sacó...

...el huevo de detrás del espino,...

...pudimos comprobar que lo había roto y que comía su contenido.

La primera parte del experimento había resultado positiva.

Y cuando los árboles se tiñeron de amarillo,...

...cuando llegó octubre,...

...cuando los alimoches adultos estaban en África,...

...penetramos en la tienda de campaña de Gaspar...

...para darle también a él la libertad.

Entretanto, nuestro amigo se había hecho un buen mozo.

Ostentaba el bonito plumaje de los alimoches inmaduros.

Totalmente diferente al de los adultos.

Libre del fondo blanco y las bandas negras de las alas.

Integrado, sobre todo, por tonos ocráceos y cremas.

Tomamos las últimas fotografías de Gaspar...

...en el habitáculo que lo había mantenido aislado del mundo.

Observamos con detenimiento...

...hasta las minúsculas plumas cobertoras.

Las rémiges secundarias.

Las bellas y largas rémiges primarias.

Las caudales, que dan a la cola el aspecto de una cuña.

Todo lo fuimos anotando detenidamente.

Era el momento verdaderamente cumbre.

No se trataba de presentar...

...el estímulo del huevo de avestruz a un alimoche adulto...

...que podría haber muchos huevos en África en sus 15 años de vida.

Se trataba de soltar a nuestro alimoche.

Había vivido de mayo a octubre separado del mundo.

Si realmente el comportamiento era genético,...

...iba a romper el huevo...

...como nadie había podido comprobarlo hasta el momento.

Estaba acostumbrado Gaspar a comer de nuestra mano.

Nos valimos de su apetito para sacarlo del habitáculo.

En este habitáculo de plástico transparente,...

...había visto el mundo...

...aunque no había tenido contacto con sus mayores.

Nada le habían podido enseñar.

Era un verdadero Gaspar Hauser...

...en el sentido etológico de la palabra.

Poco a poco, llevamos a Gaspar hasta una roquilla alta...

...desde la que le resultaría fácil emprender el vuelo.

Estaban bellísimos los chopos de la cárcava.

Todos nosotros éramos presa de un sentimiento de temor.

¿Y si nuestro Gaspar se pierde?

¿Y si, llevado por un impulso migrador, se va del valle...

...y nunca somos capaces de saber...

...cuáles habrían sido sus reacciones genéticas?

Con todo detenimiento, miramos a nuestro Gaspar...

...en el último día de su contacto con nosotros.

Y Gaspar, amigos míos,...

...llevado por el vigor de sus jóvenes alas,...

...capaz de volar perfectamente,...

...fue ganando, poco a poco, el cielo del valle.

Sus primeros planeos fueron torpes.

Temíamos que fuera a estrellarse contra los árboles.

Pero le bastaron unos aletazos...

...para ir dominando su medio, el aire.

Comprobamos que, contrariamente a lo que se creía,...

...la maduración de la capacidad para volar...

...no precisa un entrenamiento previo.

Un ave encerrada durante mucho tiempo,...

...si sus músculos son fuertes,...

...puede evolucionar a la perfección tras un pequeño ensayo.

Este sí que era también un comportamiento genético.

Nadie tenía que enseñar a Gaspar cómo tenía que colocar las alas...

...para planear, para progresar en el aire.

Yo sospechaba que nadie tendría que enseñar a Gaspar...

...lo que tendría que hacer...

...cuando encontrara el primer huevo de avestruz de su vida.

Grazna

Y al fin llegó el día, amigos míos.

Gaspar llevaba ya un par de semanas...

...volando por las rocas del valle.

Habíamos ido habituándole a comer pedacitos de carne...

...en puntos determinados.

Concretamente, en los lugares donde íbamos a colocar...

...el falso huevo de avestruz.

En el sitio donde iba a tener lugar el gran experimento.

Era una pequeña meseta que se dominaba...

...desde cualquier punto del espacio.

Un rincón donde Gaspar gustaba de pasar largos ratos.

Queríamos facilitarle las cosas.

Entre los miembros de mi equipo...

...abundaban los escépticos.

Si un pájaro no aprende algo como coger una piedra apropiada...

...y dar con ella en un huevo de avestruz para romperlo,...

...parece difícil que lo pueda saber de memoria...

...de una manera genética, como usted dice, doctor.

Sí, de la misma manera que un niño no aprende a llorar o a sonreír.

De la misma manera que no aprendemos a cerrar los ojos...

...cuando nos tiran tierra.

Esto nos viene dado...

...por nuestro propio código genético.

Pero no tardó Gaspar en aparecer, planeando en lo alto del cielo.

Se había hecho ya un alimoche prospector.

Seguía las costumbres de su especie.

Mirar y remirar todos los rincones donde tenía la costumbre...

...de encontrar comida.

Yo creo que nunca un alimoche...

...ha sido observado con tanta ansiedad,...

...con tanta angustia como Gaspar...

...el día que empezó a volar sobre el huevo de avestruz.

Ya no nos llamaba la atención...

...la elegancia de su vuelo.

Solamente, la gran incógnita.

¿Qué haría Gaspar...

...ante la presencia de nuestro huevo de avestruz?

Gaspar se dejó caer como un paracaidista, suavemente.

Sin prisas.

Gaspar se posó en una cómoda roca cerca del estímulo.

E igual...

...que ustedes lo ven, porque no hubo filmaciones previas,...

...Gaspar empezó a tocar el huevo,...

...a palparlo, a coger piedras y a lanzarlas contra el suelo.

Evidentemente, estaba madurando...

...el comportamiento genético...

...del joven alimoche.

Nunca jamás en su vida había visto un huevo de avestruz,...

...puesto que no había salido de su tienda de campaña.

Nunca jamás había comido el contenido de un huevo de avestruz.

Todo lo que estábamos viendo sucedía por primera vez...

...como un milagro en la vida de un animal.

La cámara de alta velocidad...

...nos relata con más elocuencia el experimento.

Las primeras prácticas de Gaspar con el huevo de avestruz.

Se dedicó primero a buscar piedras.

Generalmente, mucho más grandes...

...de las que nosotros le habíamos colocado...

...en las inmediaciones del huevo.

Como olvidado del estímulo, se dedicó a golpear el suelo...

...con aquellas enormes piedras para su tamaño.

Aparentemente, Gaspar no iba a acertar nunca.

Pasó una larga media hora.

Nosotros estábamos estupefactos.

Y Gaspar fue reuniendo piedras de distintos tamaños...

...en torno al huevo de avestruz.

Por fin dio una pedrada...

...al huevo de avestruz.

Aquel primer acierto parece que puso en marcha...

...los resortes profundos del comportamiento innato.

Fue eligiendo las piedras con mucho más cuidado.

Piedras compactas.

Nos dejó asombrados cuando por primera vez, tomó la medida...

...y calculó la distancia con la pata,...

...exactamente igual que hicieron los alimoches adultos.

Una extraordinaria tensión parecía presidir ahora...

...el comportamiento de Gaspar.

Había como una decisión total...

...de llevar a cabo su propósito.

Ya no se alejaba del huevo...

...y los aciertos eran más numerosos.

El primer golpe que hizo una mella...

...en la cáscara artificial del huevo de avestruz,...

...fue para nosotros una liberación.

Sin embargo, Gaspar debió considerar que aquello no era suficiente...

...para llegar al interior.

Ahora íbamos a obtener un primer plano.

Un primer plano...

...que permanecerá en los anales del cine científico.

Pero tampoco esta vez se dio Gaspar por satisfecho.

Debió calcular que necesitaba más peso,...

...debió calcular que necesitaba un impacto mayor...

...para acceder al contenido del huevo.

Y ustedes lo han visto con nosotros.

El viejo desafío de Hugo Van Lawick...

...había sido aceptado.

Gaspar había salvado nuestra reputación.

Pero había un montón de preguntas agolpadas en nuestras mentes.

Y también en las suyas.

¿Cómo ha evolucionado un comportamiento tan elaborado?

¿Una conducta tan sofisticada?

Vimos que cuando poníamos al alcance de Gaspar huevos normales,...

...del tamaño de huevos de gallina,...

...hacía lo mismo que antes, pero al revés.

Dejaba caer el huevo normal...

...contra el suelo o contra una piedra determinada.

Esto debieron hacerlo los alimoches mucho antes...

...que la fractura de huevos de avestruz.

Esta primitiva conducta, común en ciertas aves,...

...debió ser la que indujo...

...el prodigioso desarrollo filogenético...

...de la elaborada conducta de romper huevos de avestruz...

...empleando, como el mismo hombre, útiles pétreos.

En días sucesivos,...

...que sintetizaremos aquí para no cansarles,...

...Gaspar rompió muchos huevos de avestruz.

Le hicimos muchas fotografías, se hicieron muchos comentarios,...

...se rodaron metros y metros de película...

...porque la cosa merecía la pena.

Conseguimos demostrar cinematográficamente,...

...que una de las conductas más elaboradas de los animales,...

...usar piedras para romper huevos,...

...era un mecanismo genético.

No precisaba aprendizaje alguno.

Los alimoches, amigos míos, viven en España.

Cada día menos,...

...porque se mueren precisamente víctimas de esta conducta.

Porque comen huevos envenenados...

...dispersos por los campos españoles...

...cada primavera.

Si este documento sirve al menos...

...para que no se coloque un solo huevo envenenado más...

...en los campos de España, el esfuerzo habrá merecido la pena.

El hombre y la Tierra (Fauna ibérica) - El buitre sabio

37:18 17 oct 2020

En este capítulo conoceremos en primera persona cómo el alimoche es capaz de utilizar instrumentos para realizar tareas que le permiten la supervivencia, concretamente guijarros de piedra que toma del suelo con el pico y usa como herramientas para romper los huevos de avestruz para alimentarse.

En este capítulo conoceremos en primera persona cómo el alimoche es capaz de utilizar instrumentos para realizar tareas que le permiten la supervivencia, concretamente guijarros de piedra que toma del suelo con el pico y usa como herramientas para romper los huevos de avestruz para alimentarse.

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