www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5721037
Para todos los públicos El escarabajo verde - Suelos con memoria - ver ahora
Transcripción completa

Probablemente, si preguntáramos

a cualquiera de nuestros familiares o amigos

sobre la contaminación del aire o del agua,

recibiríamos una enérgica condena.

Cada año se publican centenares de estudios

sobre la calidad del aire que respiramos.

Y se lanzan campañas para mantener los mares y los océanos limpios.

¿Pero y la contaminación del suelo?

La primera vez que escuché hablar sobre la contaminación del suelo

me vino a la mente el agente naranja

que después de 50 años

sigue pudriendo los suelos de Vietnam.

Este tipo de herbicida que usó Estados Unidos

durante la guerra, aún sigue llegando a los humanos

a través de los sedimentos en los ríos y en los lagos.

Aunque muchas veces asociamos la contaminación del suelo

a desastres, terremotos o guerras, va mucho más allá.

Demos algunos datos. Solamente en Europa,

hay confirmados 340.000 terrenos contaminados.

Y se estima que más de 2 millones los están

de manera potencial.

¿A qué se debe esta contaminación?

¿Qué la origina?

Pero retrocedamos un poco. Antes de hablar de contaminación,

debemos preguntarnos qué es el suelo.

Decidimos desplazarnos hasta Santa Cruz de Tenerife

para hablar con Natalia, una de las científicas autoras

del informe de la FAO

"La contaminación del suelo: una realidad oculta".

El suelo es una capa muy finita

que cubre la superficie terrestre de la Tierra.

Pero que sustenta prácticamente toda la vida

de este planeta y cumple muchísimas funciones.

Desde filtrar el agua, regular el clima,

proveer de nutrientes a las plantas y a los organismos.

Aparte, también tiene una función de filtrado.

El suelo es capaz de filtrar, retener y degradar

los contaminantes.

¿Por qué hablamos de una realidad oculta?

Es una realidad oculta también porque el suelo tiene,

digamos, un cuerpo, igual que nosotros.

Y ese cuerpo está formado por capas.

Normalmente, no vemos ese cuerpo del suelo.

No entendemos qué pasa ahí dentro,

porque cosas que no están al alcance de nuestra vista

nos cuesta más comprenderlas o apreciarlas.

¿Cómo definirías la contaminación del suelo?

La presencia de elementos o moléculas ajenas

a la naturaleza intrínseca del suelo

y que se encuentran, o bien en concentraciones,

o en una forma o en un estado que hace

que se pueda originar un daño

para el medioambiente o para la salud humana.

Algunos contaminantes del suelo

existen ya en la naturaleza, como el arsénico,

presente en las erupciones volcánicas.

Las fuentes que más repercusión tienen en el suelo

son las que provienen de la actividad humana.

Como la industria y la minería, las infraestructuras urbanas

y los transportes, la eliminación de residuos,

las operaciones militares

y las actividades agrícolas y ganaderas.

En este reportaje, hemos decidido centrarnos

en la contaminación industrial histórica,

que sigue permaneciendo en suelo urbano.

Todo tipo de industrias, o bien utilizan,

o producen sustancias, compuestos químicos,

que pueden convertirse en contaminantes

si durante procesos industriales los residuos

y los productos no se tratan de forma adecuada.

¿Qué implica que este tipo de contaminación pueda

permanecer en el suelo durante años,

incluso décadas y hasta siglos?

Nuestra sociedad está creciendo muy rápido.

Sobre todo la población en las zonas urbanas.

Y tendemos a expandir las ciudades

hacia lo que era siempre el anillo externo,

que estaba ocupado por industrias.

Si esa expansión urbana se hace sin un control,

sin un análisis, sin una vigilancia de ese suelo

para ver qué tipo de contaminantes hay,

podemos encontrarnos con problemas muy graves

"a posteriori".

Bien, que a mitad de que se esté construyendo

esa urbanización se descubra que hay contaminación y se tenga que parar,

o bien que no se detecte durante el periodo de construcción

y que una vez que las personas se hayan mudado

a esas nuevas zonas residenciales, empiecen a haber casos

de salud importantes.

La expansión urbanística hacia terrenos

que habían sido industriales, me hace reflexionar

sobre cómo los humanos podemos estar expuestos

a la contaminación del suelo.

Y qué impacto tiene esta exposición en nuestra salud.

Para contestar estas cuestiones, nos desplazamos hasta Tarragona

para reunirnos con José Luis Domingo,

catedrático de Toxicología.

¿Cómo estamos los seres humanos expuestos

a los contaminantes del suelo?

En principio, una parte,

la que está en la capa superior, esta puede ser movida por el aire,

puede ser transportada en forma de polvo.

Entonces, o inhalaremos una parte o lo ingeriremos.

Y después, otra forma es con las lluvias,

algunos de estos contaminantes pueden ser arrastrados

por las aguas y acabarán en ríos, riachuelos,

y finalmente en el mar, que es el sumidero

de todos los contaminantes.

Aunque el suelo parezca un inerte, realmente no lo es en ese sentido.

¿Cuáles son los contaminantes del suelo más nocivos

para la salud humana?

Los efectos adversos sobre la salud de las personas

no dependen única y exclusivamente de toxicidad

de la sustancia, sino la cantidad, como es lógico,

incluso del tiempo.

De la temporalidad a la que resultamos expuestos.

Por tanto, cualquier sustancia tóxica

a la que resultemos expuestos de forma crónica,

puede llegar a producir efectos nocivos para la salud.

Y esto se produciría siempre que un suelo no se detecte

que esté contaminado, se esté utilizando

para los usos que sea, desde un parque infantil de juegos,

hasta actividades agrícolas.

Y, en consecuencia, podríamos ser sujetos

las personas que estamos expuestas,

a intoxicaciones crónicas por determinados contaminantes.

Me preguntaba usted cuáles son los más peligrosos.

Bueno, en primer lugar, no por su toxicidad exclusivamente

los metales pesados, por su gran persistencia.

El metal, una vez pasa al suelo, de allí no se va.

Nosotros hacemos lo que se llama remediación del suelo,

lo removemos, lo eliminamos, o allí queda de forma permanente.

Hablamos de metales tan tóxicos

como plomo, mercurio, cadmio, arsénico, etc.

Luego, estarían todo un grupo de sustancias orgánicas.

Algunas de toxicidad muy elevada.

Como son, por ejemplo, los dióxidos de furano, PCB.

Bueno, se degradan mucho más rápidamente

que con los metales que hemos dicho, son absolutamente persistentes.

Según datos de la Unión Europea,

los contaminantes con más presencia en los suelos son,

precisamente, los metales pesados,

seguidos de hidrocarburos totales del petróleo,

más conocidos como TPH.

Aunque se han hecho estudios sobre impacto de la contaminación

del suelo en la salud,

es muy difícil poder trazar una relación directa

con ciertas enfermedades o afectaciones concretas,

ya que los efectos de la exposición a estos contaminantes

suelen ser muy diversos.

¿Cómo podemos reducir la exposición a este tipo de contaminación?

Individualmente, poco podemos hacer.

Porque desconocemos, cada uno de nosotros

desconoce lo que hay en el suelo, es una responsabilidad

donde autoridades correspondientes,

municipales, autonómicas, estatales,

deciden qué niveles de contaminantes máximos

puede contener un suelo para uso urbano,

uso industrial o uso agrícola, por ejemplo.

Mientras investigo, me encuentro con una noticia

que me llama la atención.

En el año 2018, la Generalitat de Cataluña

redactó un plano urbanístico

en el municipio de Sant Adrià de Besòs,

conocido como PDU, que permitía edificar

en la zona de una antigua térmica,

popularmente conocida como "Las tres chimeneas".

No obstante, la contaminación que permanece en el subsuelo

como herencia de las fábricas que se habían instalado

en parte de los terrenos, interfirió en el proyecto.

Decido conocer un poco más

sobre esta pequeña localidad de la costa.

Sant Adrià de Besòs es un pequeño municipio

situado en el área metropolitana de Barcelona.

Como en muchas otras localidades,

la industrialización trastocó la vida tranquila del municipio.

"Las obras de nivelación que se realizan en terrenos..."

Vivió un proceso de auge demográfico

con la llegada de personas emigrantes

de otros puntos del Estado y la creación de nuevos barrios.

"El Grupo Juan Antonio Parera, con 400 viviendas.

El generalísimo llega para presidir la ceremonia..."

Llegó casi a triplicar su población

durante la segunda mitad del siglo XX.

"Oscila entre las 300 y las 400 pesetas mensuales."

Sant Adrià pasó de ser una población agrícola

a convertirse en un referente industrial

de la zona.

Me reúno con dos de los miembros

de la asociación vecinal Marea Verde,

que llevan casi dos años denunciando la presencia

de contaminación en los suelos de Sant Adrià.

Sant Adrià es un municipio milenario.

Tiene más de mil años.

Ha crecido alrededor del agua del río,

de la proximidad a Barcelona,

de la línea de ferrocarril, que fue la primera en España.

Y bueno, que los terrenos eran baratos para poder construir

aquí industria, y todo ese conjunto,

hizo que Sant Adrià se volviera una ciudad industrial

cuando empezó siendo de campos de cultivo.

¿Qué queda de esta industria?

Pues queda lo peor, que es la herencia tóxica

que nos ha dejado en el subsuelo.

En concreto, empezando por Badalona,

la antigua fábrica Ercros, que era una química.

Si seguimos hacia aquí, englobando toda la parte del PDU,

encontramos la térmica,

la central térmica de las Tres Chimeneas,

y en todo este solar de aquí, hubo industrias químicas,

como Procolor, Nicole Whitman,

y bueno, han fabricado, básicamente,

todo tipo de productos químicos tóxicos

con mucha permanencia en el suelo y que han quedado aquí.

Si bien es cierto que los terrenos que ocupan

el nuevo plano urbanístico

están en proceso de descontaminación,

lo que preocupa a vecinos y vecinas

es aquello que queda fuera del muro.

El problema viene de la línea del muro hacia afuera,

que nadie se hace responsable, pero está igualmente contaminado,

incluyendo los acuíferos que hay aquí debajo.

Y precisamente porque esta zona

se considera zona marítimo-terrestre.

Y queda un poco en el limbo. Competencia estatal.

Y ni el Ayuntamiento, ni la vía metropolitana,

nadie se quiere hacer cargo, y en el PDU,

se confirma que las playas están contaminadas.

Como podéis ver, la gente sigue haciendo uso normal

porque nadie nos priva de ello.

Mucha gente no sabe

que estos terrenos están contaminados.

Laura y Alex nos llevan a hacer un pequeño recorrido

por algunos de los puntos donde se ha confirmado

la presencia de contaminación en el suelo.

La primera parada es la Rambleta.

Todo comenzó con la defensa de 140 árboles

que hacía años que estaban aquí.

Esto nos llevó a que nosotros nos estudiásemos el proyecto

y en este estudio del proyecto encontramos una ficha técnica

que hablaba de cómo mover tierras contaminadas.

Y hemos preguntado, si hay una ficha técnica,

¿qué quiere decir? ¿Que el suelo está contaminado?

El sector contaminado es una franja

que va entre la reja del río y la mitad de este sector,

que son 9.000 metros cuadrados que implicarían un cajón

de una profundidad de tres metros y medio

para descontaminar.

Había una práctica habitual en las empresas de la costa,

que era que los residuos de todo lo que quemaban,

lo utilizaban para rellenar diferentes obras.

Los vecinos empezaron a decir que sí que ellos

aquí venían a revolver para encontrar cosas

que todavía se podían usar de las escorias de cremación.

Y que sí que algunos recordaban que venían camiones y echaban esto.

El área metropolitana de Barcelona sí que cogió

nuestros reclamos e hicieron unas catas.

Y en las catas, sí que salieron resultados

de materiales de metales pesados,

como plomo, cobre, dioxinas.

Y también restos de DDT, que es un insecticida

de fábricas que estaban por la zona.

La siguiente parada es el barrio de la Cataluña.

En este barrio se encontraron tres ámbitos, tres sectores.

Uno es el que está detrás tuyo,

que era una industria química, donde encontramos cromo hexavalente,

que es muy cancerígeno.

Otro ámbito es el que está detrás mío,

que es el ámbito que se llama ámbito uno.

Y era donde había un taller de grúas hidráulicas.

Ahí encontramos hidrocarburos, PCB.

El otro ámbito es en aquella zona.

Pegada a la vía de la Renfe. Es un terreno del Ayuntamiento.

Y había un taller de lavado de bidones industriales.

En este momento también está vallado

y no sabemos qué se hace ahí adentro.

A raíz de la confirmación de contaminación

en diferentes puntos, los vecinos y vecinas

han elaborado un documento con todas las fábricas e industrias

que ocupaban anteriormente el suelo de Sant Adriá de Besós.

Nos dirigimos hacia donde se situaba

una antigua industria química,

cerrada por petición popular a finales de los años 80

y donde los herederos fueron obligados a pagar

la descontaminación.

Pues nuestra reivindicación es, básicamente,

que empiecen a sanear los suelos de Sant Adriá.

Y que realmente nos aseguren que no hay contaminación

en los acuíferos, porque con ese agua

se riegan las calles, los jardines, los parques,

y donde convivimos cada día.

Es verdad que sí que a nivel municipal

siempre ha habido mucha laxitud con esto.

Han dado permisos como para explotar la ciudad,

pero sin tener en cuenta que aquí vivimos personas.

Y que toda la contaminación,

al final, nos puede acabar perjudicando.

Después de la charla con los dos activistas, pregunto:

¿son las urbes lugares para hacer negocio?

¿Las ciudades no deberían estar al servicio de las personas?

¿Pero qué margen de maniobra tiene el consistorio

en una materia tan delicada como son los suelos contaminados?

Joan Callao, alcalde de Sant Adriá de Besós,

nos habla sobre los nuevos retos y las dificultades

heredadas del pasado.

Nosotros hemos hecho un plano de Sant Adriá,

yendo al archivo municipal, viendo dónde había industrias.

Entonces, cuando alguien pide hacer una obra,

que se les ha obligado a hacer análisis,

y luego, si ha salido contaminado, a descontaminar.

Pero los emplazamientos que ya fueron construidos,

es decir, las viviendas, las casas, las zonas de uso público

que hay riesgo que haya contaminación debajo,

¿cuál es el protocolo? Si es de uso público

y detectamos que ahí había,

haremos catas, pero claro, ahora ponerse

a levantar, a investigar

espacios que ya están construidos, es aquello complicado.

La industrialización en Cataluña y en todas partes,

pues se hizo como se hizo y teniendo las sensibilidades

que se tenían en todos los ámbitos.

Si bien es cierto que actualmente

hay una mayor concienciación y que se está trabajando

para regular la contaminación y las emisiones,

nos siguen surgiendo dudas respecto a cómo podemos detectar

y reparar esa contaminación

que sigue debajo de la alfombra, o más bien dicho,

debajo de pisos y plazas ya construidos.

En Cataluña, el organismo encargado de la gestión

y el seguimiento de los suelos contaminados

es la Agència de Residus de Cataluña.

Decimos hablar con su director, Josep Maria Tost.

El tema de suelos contaminados históricamente me ha preocupado

porque somos un país industrial y hay antecedentes,

en zona metropolitana.

Desde los años 90, vamos controlando estos aspectos,

evidentemente, garantizando que haya un correcto tratamiento.

Desde entonces, tenemos identificados 2.000 emplazamientos.

¿Cuáles son las principales leyes que regulan suelos contaminados?

Tanto a nivel catalán, como a nivel estatal.

Básicamente dos elementos, la ley catalana de residuos

y la ley española de residuos del 2011,

una serie de decretos legislativos, que el primero

es del 2005, hace muy poco tiempo.

El tema de los suelos contaminados es de legislación compleja,

a nivel europeo muy sensible.

Por eso la legislación es relativamente muy reciente.

Desde el año 2005, en Cataluña ha habido un aumento

de 1.300 emplazamientos potencialmente contaminados.

No es que antes no existiera contaminación,

sino que a partir de esa fecha,

fue cuando empezó a identificarse y a controlarse.

Los suelos donde se ha detectado más presencia de contaminación,

se encuentran precisamente en zonas más industrializadas.

En espacios que habéis detectado que están contaminados,

pero no hay un uso futuro, ni residencial, ni industrial,

¿hay la obligación de descontaminar?

En su momento, si hay afectación a la salud, evidentemente.

Pero hay solares donde había una antigua gasolinera,

que hubo en su momento pérdida de combustible,

o de aceites, y mancharon y contaminaron el suelo.

Mientras no haya actividad,

de momento está detectado y controlado.

Antes de que se transforme este solar en una edificación,

requerirá descontaminación efectiva del suelo.

¿Quien contamina paga? Siempre es así,

en este caso, aún más.

Y es muy clara la normativa.

¿Quién paga la contaminación del suelo?

Primero, el causante, si se identifica al causante.

El causante ya no existe, porque es histórico.

Y por otro lado, el poseedor o titular del espacio del terreno.

Y claro, la dedicación es importante.

Decía antes, la normativa es perfecta.

Pero requiere realmente un grado de cumplimiento y de control.

Si no, las leyes no sirven para nada. Es complejo.

Requiere una estructura y una voluntad institucional

y política de hacerlo.

Las leyes sin voluntad política y recursos no son leyes.

¿Cuánto cuesta todo el proceso de gestión

y de posterior descontaminación?

Es complejo, depende de la casuística.

No es lo mismo hidrocarburo que metal pesado.

Por desgracia, la experiencia que tenemos,

es un proceso realmente a veces largo.

De meses y algún caso de años.

Y realmente, puede ser caro, porque limpiar aguas,

limpiar suelos, requiere diferentes tecnologías

que hay en el mercado, normalmente caras.

La mejor recomendación es no contaminar,

es la mejor recomendación.

Y hablando de procesos caros, uno de los casos de contaminación

más costosos del Estado fue el de la química Ercros, en Flix,

que estuvo durante un siglo contaminando el suelo,

el pantano y el río Ebro.

Lejos de aplicar el principio de quien contamina paga,

fue la Administración pública quien asumió la mayor parte

de los costes de descontaminación.

¿Es legítimo que sean las instituciones quienes asuman

tal responsabilidad?

¿Se trata realmente de una excepción?

Llegados a este punto del reportaje,

solo nos queda ver con nuestros propios ojos

en qué consiste un proceso de descontaminación.

Un proceso de suelos tiene una serie de pasos

que es importante seguir.

El primero de ellos es hacer evaluación de un emplazamiento,

una evaluación histórica, se recavan una serie de antecedentes,

antecedentes medioambientales, para ver potenciales contaminantes

o la potencial contaminación que puede tener ese suelo.

Es muy importante tener claro el uso actual del emplazamiento

y un potencial uso futuro que pueda haber.

A partir de ahí, hay que evaluar si este emplazamiento

está en uso urbano, en un uso industrial,

u otros usos; por ejemplo, campo, cultivo.

Aquí lo que estamos haciendo es tomar una muestra de suelo.

Tomando las medidas adecuadas, la conservamos adecuadamente.

Ahora nos la llevamos al laboratorio

y hacemos un pequeño análisis "in situ".

Y de esto, tenemos una idea de los valores de contaminación

que nos pueden dar, en este caso, de hidrocarburos.

Una vez que hemos evaluado la contaminación del terreno,

lo que tenemos que hacer es una evaluación del riesgo

que esas concentraciones o esa contaminación

puede suponer para el ser humano o para los ecosistemas.

Y a partir de ahí, si hay potencial riesgo, esperan de mucho

o muy ampliamente los valores de referencia,

deberíamos proceder a la descontaminación del terreno.

Hay que pensar siempre, para cada emplazamiento,

qué metodología o metodologías hay que aplicar.

Entonces, existen remediaciones "ex situ",

extraemos lo que es la contaminación,

y luego ya la tratamos o la gestionamos de otra forma,

que puede ser llevar los suelos a un vertedero.

Después están los tipos de remediación "in situ".

Es decir, muchas veces la actividad industrial no permite

que tú excaves ese suelo y te lo lleves.

Estos tipos de remediación se aplican en el mismo subsuelo

mediante extracción física; puede ser un bombeo

y un tratamiento de aguas subterráneas,

una extracción de vapores del subsuelo

que tiene estos contaminantes volátiles.

Lo que se está intentando es proceder a unas remediaciones

más verdes o más sostenibles.

Sobre todo, la biorremediación, es una remediación verde

o sostenible, que es muy puntera ahora mismo.

Es utilizar las bacterias para degradar los contaminantes.

Entonces, bueno, es importante poder ver si hay bacterias

en el propio emplazamiento, que son capaces de degradar

este contaminante.

O si no existen, si se pueden inocular,

o poner algunas bacterias en el mismo subsuelo,

para poder degradar esos contaminantes.

También hay otras como la fitorremediación

o la micorremediación. ¿En qué consiste? Cuéntame un poco.

La fitorremediación consiste en aplicar o tratar

con plantas de tallo o árboles,

para extraer contaminantes, después, cuando estas plantas

han absorbido el contaminante,

pues cortarlas y gestionarlas debidamente.

Lo que estamos haciendo es distintos microcosmos

o distintos escenarios en los que podríamos trabajar.

El escenario que tenga más éxito

es que aplicaríamos luego en el ensayo piloto en campo.

Y si de ahí tenemos el éxito rotundo,

o tenemos la confirmación de que este sistema funciona,

haríamos el "full scale", o aplicación de la biorremediación

a escala de emplazamiento ya para una descontaminación general

del sitio.

Miremos al suelo.

Conozcamos qué hay debajo de nuestros pies.

Ese sitio donde dejamos nuestra huella.

Poner en valor este recurso tan importante

no es tarea fácil.

Fuente de sustento y de vida,

el suelo ha sido ignorado y maltratado constantemente.

Conservando en su memoria el peso de una industrialización

con una regulación que dejó mucho que desear.

Revertir la situación no es trabajo sencillo.

Pero con la acción colectiva,

podemos empezar a construir el nuevo paradigma.

Y hacer que esta realidad, de una vez por todas,

deje de estar oculta.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Suelos con memoria

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

El escarabajo verde - Suelos con memoria

20 nov 2020

La contaminación es una preocupación muy extendida en nuestra sociedad. Cada año se lanzan campañas para mantener los mares y los océanos limpios, y se publican centenares de estudios sobre la calidad del aire que respiramos. No obstante, hay una contaminación que sigue oculta: la contaminación del suelo. Con “El Escarabajo Verde” nos hemos propuesto mirar al suelo y conocer un poco más sobre este recurso que ha sido y sigue siendo maltratado constantemente. En este reportaje nos centraremos en la contaminación histórica fruto de una industrialización pasada que marcó el siglo XX, y que dejó una huella que sigue permaneciendo en el suelo de pueblos y ciudades.

ver más sobre "El escarabajo verde - Suelos con memoria" ver menos sobre "El escarabajo verde - Suelos con memoria"
Clips

Los últimos 622 programas de El escarabajo verde

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios