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Para todos los públicos El escarabajo verde - El Olmo, muerte y resurrección - ver ahora
Transcripción completa

Estos son olmos y son un milagro.

Aunque parezca algo común, estos cuatro brotes

albergan el trabajo, la inversión y la esperanza

de cientos de profesionales, personas y pueblos.

Porque los olmos murieron,

a la vez que muchos municipios en España.

Y ahora, están resucitando.

Pero no nos precipitemos.

Todo esto empezó hace cinco días.

Testigo de cortejos y uniones matrimoniales.

Espectador de juicios, y en ocasiones,

codiciado tablón de anuncios.

Asistente en primera fila a fiestas y debates.

Su amplia sombra sirvió de cobijo

durante aquellos largos y calurosos veranos

en tantos y tantos pueblos.

E incluso, bajo su copa, se celebraron responsos

tras más de un último adiós.

Árbol de referencia en la España de la posguerra

y elemento de unión en múltiples territorios.

Así ha sido la figura del olmo en nuestro país.

Y así fue en Yela, en la Alcarria.

Al menos, hasta principios de los 90.

Estamos empadronados 23 personas.

Ahora bien, en verano somos más de 200.

Ahora estamos en la plaza de la Olma.

Teníais una olma, con más de 200 años,

que murió por la grafiosis, ¿cómo fue esta historia?

Para el pueblo, era mucho más que un árbol.

La olma era donde era el lugar de reunión.

Por ejemplo, tenía un poyete similar a este en el que estamos.

La gente quedaba en la olma. Las fiestas, el baile,

se hacía debajo de la olma, las comidas comunales.

De hecho, en esta misma plaza, se puede ver

el suelo tapado con cemento,

con la anterior ubicación de la olma.

Y en 2016, decidís acogeros

al Programa de Conservación del Olmo Ibérico,

puesto en marcha por el Ministerio.

¿Cómo fue esa decisión? Tenéis este ejemplar aquí,

que tiene cuatro años, ¿cómo fue?

La idea, en principio, era hacerle un homenaje a la olma,

de fotografías, y tal, porque la recordábamos en el pueblo.

Y uno de los vecinos nos dijo

que había una posibilidad de conseguir un olmo resistente

a la grafiosis, que los demás no lo conocíamos.

Y nos pusimos en contacto con el Ministerio y le solicitamos,

a través del Ayuntamiento,

hay que cumplir una serie de requisitos,

estar en terreno público, que se la vaya a cuidar, etc.

Pero conseguimos, siendo un pueblo pequeñito,

conseguimos uno, en esta provincia, desde luego,

de los primeros ejemplares que existieron.

Fernando, ¿qué media de edad tenéis en el pueblo?

Bueno, pues no lo he calculado exactamente,

pero seguro que estamos por los 60 o más.

¿Qué va a pasar con el futuro de estos pueblos?

Mira, ahora todo el mundo habla de la España vaciada.

Estamos de moda, pero claro,

está muy bien que se hable de nosotros,

pero hay que hacer políticas activas.

Para recuperar estos pueblos,

que es un patrimonio que no se puede perder,

es necesario que sus habitantes tengan cubiertas los servicios.

La sanidad, el transporte, que se cubra la brecha digital.

Eso posibilitará que, por ejemplo,

se pueda hacer teletrabajo en los pueblos y tal.

Apenas diez centímetros de su metro y medio de diámetro.

Esa es mi vida en comparación con la de este gigante

que murió a los 165 años.

Por suerte, un grupo de biólogos, genetistas y científicos,

se puso en marcha hace más de tres décadas

para llevar a cabo la resurrección de esta especie.

Luis, hace 30 años empezó

el Programa Nacional de Conservación del Olmo Ibérico.

¿Por qué empezó esto? ¿Cuáles son los antecedentes?

Exclusivamente, la ilusión.

La ilusión cuando yo vi cómo se morían

millones de ejemplares por causa de la actuación humana.

Árboles monumentales que se encontraban

en las plazas de los pueblos,

que se encontraban en las calles de Madrid,

que se encontraban por todas partes y yo asistí

a cómo poco a poco iban cayendo.

Entonces, por "hobby", tuve la ilusión

y la confianza, y como profesor que era de Genética,

de que era posible conseguir encontrar

genotipos resistentes, aunque sabíamos

que el periodo de tiempo implicado iba a ser muy largo.

Una muerte, la de esta especie,

que se produjo por un agente muy concreto.

La grafiosis.

Esta enfermedad fúngica funciona

de manera relativamente simple, pero sus efectos son devastadores.

La patología la trasmite un escarabajo

que se introduce en el árbol cavando

una serie de galerías en su capa intermedia,

entre la corteza y el tronco.

Este escarabajo, o vector, libera a la esporas del hongo,

y este obstruye los vasos conductores del árbol

hasta causarle la muerte.

La pandemia golpeó en dos oleadas.

Una, a principios del siglo XX, procedente de China, y una segunda,

en los años 70, procedente de Estados Unidos.

Ambas, por la importación de madera.

El Programa Nacional de Conservación del Olmo Ibérico

se puso en marcha en 1986,

después que la grafiosis destruyera más de 2 millones de ejemplares

en toda la península.

El objetivo era conseguir individuos resistentes

a esta enfermedad para después clonarlos.

El proceso es coger un trozo de yema,

seleccionarla para que de la yema, en un medio de cultivo,

crezcan brotes, entonces, salen muchos brotes

de una misma yema, y en un momento dado,

lo que tenemos que hacer es coger esas yemas,

individualizarlas y colocarlas

para que crezcan individualmente y alcancen

mayores desarrollos.

Aquí, lo que hacemos es, los olmos que ya hemos repicado,

pues los cogemos y los mantenemos durante un cierto tiempo

en el medio de cultivo, y a los individuos

para conseguir que echen raíces.

Tú dices que simplemente aceleráis el proceso

que se llevaría a cabo en la naturaleza,

y no manipuláis. ¿Por qué esto?

Pues, no manipulamos, fundamentalmente,

porque como esto lo vamos a difundir en la naturaleza,

para recuperar lo que fueran antes antiguas olmedas,

el ecologismo, que es muy radical en la concepción,

no admitiría que fueran transgénicos.

En los siguientes procesos, los olmos van pasando

progresivamente, de una situación de completa esterilidad,

a una situación de más vulnerabilidad.

Y paulatinamente toman contacto con el exterior.

Empiezan a fotosintetizar

y a desarrollar su sistema radicular.

Como si de una película se tratara, la criatura coge forma y sigue

adelante con su crecimiento.

Un árbol no puede correr, esconderse, mimetizarse o morder.

Enraizado como queda, desde el nacimiento,

ante un depredador o plaga, no tiene más defensa

que la química que genera o su propia morfología.

La ciencia busca ejemplares

en los que se expresan estas características

para potenciarlas a base de cruces y buscar

la supervivencia de la especie.

El olmo estaba amenazado por la enfermedad.

Y había que hacer algo para intentar salvar su genética,

sus recursos genéticos, en este caso.

Entonces, se fueron recopilando todos los ejemplares

que se veía que sobrevivían en la naturaleza

para hacer una colección como base

para trabajar sobre ella y buscar resistencia en la especie.

¿Qué proceso se lleva a cabo desde que el olmo entra aquí

hasta que sale por petición de un ayuntamiento

para ser donado o para otras funciones?

Lo primero es la propagación. Tienes que coger los esquejes

o las semillas del árbol en la naturaleza,

propagarlo aquí, llevamos unas cuantas réplicas

a este banco de conservación para asegurar la conservación.

Y luego, con otras réplicas, hacemos las parcelas de ensayo.

Y ahí es donde se inocula la enfermedad artificialmente

para ver su resistencia.

Si pasa el test y se considera como un ejemplar consistente,

empieza otro proceso de propagación

para obtener las réplicas que ya van a la naturaleza.

El programa del olmo es un claro ejemplo de éxito.

El programa del olmo, tú piensa que empezó hace 34 años.

Se inició en el año 86.

Estamos iniciando otros programas ahora parecidos,

como es el de la encina y el alcornoque,

frente al síndrome de la seca de las quercíneas.

Y queremos obtener resultados similares

a lo que hemos hecho con el olmo para solucionar

el problema de las mortandades de las encinas

y alcornoques en redes y monte Mediterráneo.

Luis, para acabar, cuando tú te jubiles,

¿qué va a pasar con este programa?

Pues que lo mismo que quedan los olmos,

quedan un grupo de personas muy interesadas

que se han ido formando a lo largo de estos años

y que indudablemente seguirán el camino.

Con lo cual, ¿tiene la vida garantizada?

Totalmente.

Lo que le falta es la expansión.

La vida está garantizada, ahora es su expansión,

porque el olmo era un árbol que estaba presente en toda España.

Estos árboles más grandes serían para actuaciones en pueblos.

O en plazas de pueblos, paseos y ese tipo de cosas.

Tenemos estas dos tipologías.

Aquí están los ejemplares que nos llevamos, ¿no?

Pues mira, aquí los tenéis. Estos son nuestros bebés de olmos.

Y bueno, os los entregamos para que los plantéis en olmedas.

Muy bien. ¿Alguna precaución cuando los plantemos?

Bueno, pues nada, hacer un hoyo profundo.

La tierra mullida.

Y, sobre todo, el primer verano,

prontito, a finales de mayo, empezar a regar.

Porque ese primer verano es básico para el establecimiento de raíces.

Luego ya, en los pueblos ya saben cómo cuidarlos.

Vamos a ello, vamos a contribuir a esto.

Muy bien. Muchas gracias.

¿Recordáis aquellos pequeños olmos en el coche al inicio del programa?

Pues bien, nos hemos propuesto colaborar con el proyecto

para entender todo el proceso que se está llevando a cabo

sobre la restauración de este árbol tan singular.

Vamos en dirección a Olmeda de la Cuesta.

Este pequeño pueblo tiene un alcalde atípico

que desde que ostenta el cargo no ha parado

de intentar colocar al municipio en el mapa.

Preocupado por su gente y porque el pueblo avance,

ha llevado a cabo acciones un tanto peculiares.

Buenas. José Luis, ¿qué tal?

¿Qué tal el viaje? Muy bien, encantado.

Hola.

Cuéntame cuantos olmos teníais en el pueblo

hasta que llegó la grafiosis.

Bueno, era incontable, había miles.

En el pueblo de alrededor había olmedas,

se llaman olmedas la zona donde hay olmos,

y llevan 200, 300 años,

están plantados, y esto se va reproduciendo

por la propia raíz, abarcaba extensiones grandísimas.

Pero es que la grafiosis liquidó todo.

-No tires para arriba. -Vale, abajo.

Abajo, abajo.

Sin cesar en su empeño de otorgar notoriedad a Olmeda,

y como apasionado de los olmos que es,

José Luis contactó hace 15 años

con la Universidad Politécnica de Madrid

para tratar de conseguir olmos resistentes.

Pero por aquel entonces, los avances en el programa

aún no eran suficientes.

-Ya está. -¿Te ayudo, Paco?

Lo mejor es...

-Es simplemente... -Escucha.

Y hace unos 10 o 12 años, hablé con el personal del Ministerio,

bueno, de la universidad,

dijeron que ya habían conseguido clones resistentes.

Estos pueblos tienen una atmósfera diferente.

Aquí, cada detalle de sus casas,

cada maceta de flores de sus balcones,

o cada una de las piedras de las fachadas de sus casas,

respiran tradición y arraigo cultural.

En 1940, pasó de 400 habitantes, pero ahora son bastantes menos.

Sí, 450, 500, que ha sido su máxima población

en los años 40, 50, la inmigración de los años 60, 70.

Y ahora está en 20, pero viviendo, habitualmente,

en invierno, los puntos mínimos, cinco o seis personas.

Estos pueblos están en peligro de extinción.

Aunque algunos ya dispongan de conexión wifi,

continúa su batalla particular por sobrevivir.

Habéis hecho cosas peculiares. Decías que tenéis

un árbol de Guernica, un olivo de Jerusalén,

¿de dónde salen estas ideas?

Cuando hay cosas que tenemos un rato libre,

imagino cosas novedosas que puedo hacer en el pueblo.

Y me puse en contacto con todas las comunidades autónomas

de España para que cedieran ejemplares típicos de su zona

para plantarlas en el pueblo, un paseo etnobotánico.

Pero es que como todo es una suma; olmos, casas, solares, esculturas,

todo es un laboratorio de pequeñas ideas,

haciendo un todo suman que sea un pueblo original,

y algunas han sido ejemplo de la lucha contra la explotación.

Luego, los resultados son distintos, lógicamente,

el trabajo llama a gente para instalarse en el municipio.

José Luis ha buscado durante años llamar la atención,

en la connotación más positiva del término.

Atraer habitantes, recursos e infraestraucturas.

Prueba de ello, es la subasta de solares del pueblo

que hicieron hace varios años.

Suelos prácticamente regalados

a cambio de construir en el municipio.

Como Olmeda, hoy cientos de pueblos en España

también esperan su repoblación.

Vamos a centrarlo.

Pues ya hemos puesto el tutor.

Y ahora podemos empezar a echar la tierra.

Y luego, ya le pasas a Mónica.

Echas todo allí.

Corta bien.

Sois un poco la ejecución final de todo el camino.

Sí, es la mano de obra que termina

el proceso del proyecto que está diseñado desde hace tiempo.

Nosotros, al fin y al cabo, somos los que lo ejecutamos

y terminamos de darle forma a la idea.

-Que le tire el agua. -Qué mareo.

Es una desagradable coincidencia

el que esta enfermedad, llamada grafiosis,

diezmase práticamente el 90 % de la población de los olmos,

coincidiendo con la paulatina y también salvaje despoblación

de los cascos rurales de los pueblos,

y formándose esto que llamamos ahora todos

"la España vaciada"; coincidencia, pero es así.

Y ahora, casi 40 años más tarde, vuelven los olmos a los pueblos,

¿volverá también la población?

Es una idea bonita que también se intentara

hacer coincidir el despegue de esa población

que tenía ese origen rural,

que volviese otra vez a sus orígenes,

coincidiendo con este proyecto en el que hay mucho interés

y mucho esfuerzo detrás.

Estamos aquí en un escenario estupendo,

que es al lado del río Tajo, y al lado del jardín del Príncipe.

Estos olmos que tenemos aquí fueron los primeros

que se plantaron del Proyecto Life,

en este caso, en el año 2015, 2016.

Son árboles ya, como ves, que miden casi cuatro metros y están

en un estado sanitario estupendo.

Esta es una de las actuaciones más grandes

que se han llevado a cabo dentro del proyecto.

Sí, en Aranjuez, el proyecto estaba previsto

para plantar 9.562 ejemplares.

Al final, se han puesto alrededor de unos 10.000 y algo pies

de olmos ibéricos.

Si hemos venido a Aranjuez, no es casual.

Aquí la atmósfera es completamente diferente

a lo que hemos visto hasta ahora en los pueblos

de la Alcarria.

Más urbano, con más infraestructuras,

y con mucha más población.

Todo tiene un sentido, una planificación y un objetivo.

Los árboles, ubicados en la ribera del Tajo,

parecen estar encajados de forma geométrica

y en perfecta sintonía con sus parcelas de regadío

tan famosas por sus fresas.

Esta ciudad, reconocida patrimonio cultural de la humanidad

por la Unesco en 2001, fue la ubicación elegida

por el Proyecto Life Olmos Vivos

para albergar la mayor plantación de olmos.

Esta calle, que tiene más de dos kilómetros y medio,

sería la mayor alineación de olmos vivos

que se ha recuperado de España y Europa, seguramente.

Era muy importante el hecho de recuperar

las alineaciones anuladas que, en principio,

Felipe II plantó aquí.

Estamos hablando que Aranjuez es

paisaje patrimonio cultural de la humanidad.

Nuestro rodaje coincide con la cumbre de Naciones Unidas

por la biodiversidad.

64 líderes de Estado de ámbito mundial

se comprometen a revertir la pérdida de naturaleza

para 2030.

Contribuir a la conservación y repoblación de especies

es más crucial para el bienestar de las personas

de lo que se puede creer a simple vista.

¿Pero por qué conservar el olmo y no otra especie

que crezca en un arcén de carretera?

¿Cuál es el criterio aplicado?

Como en el mundo animal,

¿existen unas especies más famosas o con más protagonismo que otras?

¿Qué importancia tiene recuperar y conservar las especies?

Sobre todo, ninguna especie animal o vegetal

tiene derecho a desaparecer.

Tenemos un compromiso con generaciones futuras,

no solo con nuestros hijos, nietos,

sino con las nuevas generaciones que vengan.

Y ellos tienen todo el derecho a disfrutar de todas las especies

que nosotros hemos disfrutado.

¿Pero por qué el olmo? La gente desde casa puede pensar:

"Bueno, se extingue, otra especie conservaremos".

¿Qué importancia tiene?

El olmo es fundamental porque estás hablando

de un árbol grande, un árbol que puede llegar

a más de 30 metros y tener

un diámetro de fuste de más de tres y cuatro metros.

La cuestión es que una especie arbórea

de esta magnitud, no podemos dejar que desaparezca.

Cuando está en nuestra mano la investigación

y sobre todo, ponerla otra vez en valor,

y sobre todo, salvarla de una extinción segura

si no actuamos.

En el mundo hay más de 60.000 especies de árboles.

Si podemos sacar alguna conclusión,

es que todas las especies, no solamente las vegetales,

tienen una intensa relación con el ser humano.

El ser humano está en todas partes.

Las puede hacer morir, las puede conservar,

o las puede hacer resucitar.

En esta ocasión, el olmo ha tenido la suerte de contar

a su alrededor con cientos de profesionales,

que con todo su esfuerzo y dedicación,

trabajan a diario en pro de la preservación de esta especie.

¿Pero qué le deparará el futuro?

¿Cómo ves el futuro? ¿Hay esperanza?

El futuro lo vemos aquí, estamos sentados aquí

con ejemplares que miden ahora cuatro metros,

os invitaría que vinieseis dentro de diez años,

seguramente tendríamos árboles con copa

que nos darían sombra y seguramente estaríamos

bajo cubierta ahora mismo.

Y no teniendo que soportar el sol de cara.

¿Vale la pena poner en marcha esta inversión?

Eso depende todo de la sensibilidad de cada persona.

Si los olmos, una vez muertos, nadie los recuerda,

solamente queda en las poesías, o en "no le pidas peras al olmo".

En un olmo seco, y ahí se había quedado.

O en la cantidad de pueblos, como Olmedo.

O en los cultos que se hacían a la Virgen de los Olmos.

En fin, era un árbol que estaba muy arraigado

en la cultura popular, todas las plazas de los pueblos

tenían olmos.

Vuelvo a Barcelona.

A 300 kilómetros por hora, puedes conectar

con Madrid en dos horas y media.

Pero esa velocidad hace aún más manifiesta la sensación

de que entre estas dos ciudades no hay apenas nada.

Si queremos que exista algo más,

nos toca afrontar ahora multitud de retos.

Despoblación, recursos e infraestructuras,

reparto equitativo de oportunidades.

Todo eso si lo que queremos es ver de nuevo

estos pueblos llenos de gente.

Y de olmos.

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El escarabajo verde - El Olmo, muerte y resurrección

27 nov 2020

Durante siglos el olmo ha sido mucho más que un árbol en España. Estos gigantes que llegaron a contabilizarse en más de dos millones de ejemplares, sufrieron la grafiosis, una enfermedad que acabó con casi toda la población de olmos de la península en los años 80. Esa destrucción motivó que en 1986 se pusiera en marcha el Programa para la Conservación de los Recursos Genéticos de los Olmos. El Escarabajo Verde analiza todo este proceso y se ha adentra en el proyecto de conservación de esta especie.

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