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5590205
Para todos los públicos El escarabajo verde - Volver a conectar - ver ahora
Transcripción completa

"Muchos piensan que del coronavirus,

a estas alturas, poco más se puede añadir.

Hemos seguido al minuto su impacto,

hemos compartido la tristeza por los fallecimientos,

sentido preocupación por los contagios.

Se ha hablado de vacunas, medicamentos y, sin embargo,

las causas medioambientales que lo originan

están poco presentes en el debate público,

a pesar de que incluso la Organización Mundial de la Salud

admite que el patógeno tiene origen animal.

¿Existe relación entre esta pandemia

y la degradación de los ecosistemas?

¿Hasta qué punto la desconexión del ser humano con su entorno

está relacionada con la llegada de este virus?"

(Música)

No hay nada que ejerza mejor control de un virus

que un ecosistema con las especies

que solían estar en contacto con ese virus.

El origen del virus

se cree que es animal, en murciélagos,

es decir que es un virus zoonótico, que pasa de animales a personas.

El origen de la enfermedad es animal

y se ha expandido debido a la actividad humana.

"El 70% de las nuevas enfermedades humanas,

surgidas en los últimos años

tiene origen animal.

Se señala al murciélago

como posible especie transmisora del COVID-19, pero,

¿cómo saltó a los humanos?, ¿cuál es el origen del virus?"

El origen es un virus de murciélagos,

seguro, ¿eh?,

que luego ha pasado,

seguramente a través de un intermediario,

a la especie humana.

Esto sucedió antes

de lo que luego fue el mercado de Wuhan,

o sea, se ha producido antes

y luego el mercado de Wuhan ha sido el amplificador del virus.

O sea que, a tu entender,

¿ha sucedido en algún lugar de una selva

antes de llegar al mercado?

No tiene por qué ser una selva.

Puede ser, precisamente, el consumo de fauna salvaje

por parte de algunas personas,

sean del mismo Wuhan o de alguna población cercana,

o puede ser que se haya infectado

algún tipo de animal de granja

y que su consumo, pues,

haya dado lugar a esta infección de los humanos.

De hecho, el coronavirus,

se habla de que, más o menos cada década,

tendremos un tipo de coronavirus nuevo,

lo que llamamos altamente patógeno.

De hecho, ha sido así porque el SARS-CoV uno,

por así decirlo, se originó en 2002-2003.

Luego, en 2012 tuvimos el MERS-CoV, que sigue activo,

aunque con muy poquitos casos y muy localizados en Arabia Saudí.

Y ahora, en menos de diez años,

pues este gran coronavirus.

"Para continuar, nos indican que, posiblemente,

necesitemos unas mínimas nociones de virología y epidemiología.

El doctor Jordi Serra explica:

Existen cuatro tipos de coronavirus,

los alpha, los beta, los delta y los gamma.

A la especie humana le afectan solo los alpha y beta.

Alpha y beta son virus esencialmente de murciélagos

y, en menor parte, de roedores.

Los alpha son los que producen

algunos de los resfriados más comunes.

Pero los más peligrosos son las beta.

En este grupo se encuentra el SARS-CoV uno,

MERS-CoV y ahora también el COVID-19.

Aun así, en la opinión pública circula la teoría

de que es una enfermedad diseñada en un laboratorio."

¿Esta teoría que circula de que el virus

está hecho por el hombre?

El virus es de origen animal, seguro.

Ya sé que hay muchas teorías, pero no son ciertas.

Es un virus en murciélago que ha pasado a la especie humana

y que no tenía que haber pasado.

Por lo tanto, el problema, insisto, el problema somos nosotros.

No es el pobre murciélago que ha tenido siempre virus

y aquí no ha pasado nada.

"Jordi Serra es ecoepidemiólogo

y dedica su vida a adentrarse en zonas salvajes

de buena parte del mundo

en las que hay especies de reservorios de virus.

Allí estudia los patógenos

para conseguir que estos no lleguen a los seres humanos.

Todos estos años estudiando a los animales y a sus patógenos,

le han permitido tener una visión amplia del asunto."

Hay la tradición en muchos países del sudeste asiático

de que uno tiene que comprar los animales vivos

porque así tienen más nutrientes,

son más alimenticios.

Entonces, claro, se puede haber producido

incluso tocándolo, no lo sé, depende,

depende cómo haya sido, pero la probabilidad es mayor.

Esa transmisión no ha sido puntual,

sino que tiene que haber sido

cosa de varias veces

de que, en fin, se haya estado en contacto

con estos animales intermedios.

De virus hay y, posiblemente,

muchos que no llegan tampoco a tener éxito, por así decirlo,

que intentan saltar de especia, pero no lo logran.

Pero como estamos viendo, pues hay algunos que sí.

Cuando más facilitemos ese acercamiento

o el movimiento de las personas de un lado a otro,

la multitud tanto de personas como de animales,

las altas densidades,

todo esto favorece

que los virus

se adapten a un huésped

y a otro, puedan saltar más fácilmente de especie.

Pero si damos un paso más atrás,

vemos que lo que causa esta degradación de los sistemas

en el fondo es el sistema de consumo y económico actual.

Por ejemplo, una fuente importante de hábitats

y destrucción de la biodiversidad

es la tala de bosques vírgenes

para generar tierras de agricultura

o para ampliar la ganadería

para dar respuesta a la demanda creciente

de productos de origen animal.

Pero, el que se convirtiera en una pandemia,

en una zoonosis de la escala que ha tenido,

tiene que ver con más cosas.

Y el origen, por tanto,

es una combinación de factores ambientales

que han hecho que eso que podría haber sido un virus más,

un patógeno más que estuviera en esas especies,

pasar a la especie humana.

Y tiene mucho que ver la degradación ambiental.

Fernando Valladares dice que la naturaleza

tiene sus propios mecanismos

a la hora de regular el salto de virus entre especies,

pero que la extracción de recursos de forma masiva en los últimos años

no ha hecho más que modificar ecosistemas

y también los virus que vivían en ellos.

"Uno de los científicos que más está divulgando

la relación entre enfermedades zoonóticas

y pérdida de ecosistemas

es el ecólogo e investigador Fernando Valladares,

que trabaja para el CSIC

en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Para que entendamos algunos de los mecanismos

en que la naturaleza nos protege de enfermedades,

nos habla del efecto de dilución."

De los mecanismos que vamos conociendo

con los que la biodiversidad nos protege ante zoonosis,

hay uno que es especialmente bien identificado,

que es el llamado efecto dilución,

por el cual varias especies similares

por ejemplo, varias especies de roedores

o de pequeños mamíferos

que pueden todos hospedar al patógeno

y no todos lo hacen de la misma manera,

no todos lo hospedan en la misma cantidad,

no son igual de favorables para el patógeno,

contribuyen a reducir la carga vírica del conjunto.

Y esto se vio, por ejemplo, en el caso de la enfermedad de Lyme,

que en este caso no es un virus,

sino una bacteria que la transmiten las garrapatas.

"La enfermedad de Lyme se parece a la gripe,

pero si no se trata correctamente

puede afectar gravemente el cerebro,

el sistema nervioso y el corazón.

Esta enfermedad transmitida por las garrapatas

está presente en la costa este de Estados Unidos.

Hay que entender que quien tiene

la bacteria de la enfermedad de Lyme

son los animales del bosque.

Unos tienen más carga vírica que otros.

Por ejemplo, si la garrapata pica a una zarigüeya,

es probable que no se infecte con la bacteria

porque la zarigüeya lleva nada

o muy poca carga vírica de la enfermedad.

En cambio, si la garrapata pica a un ratón de pies blancos,

es probable que este transmita la bacteria a la garrapata

porque el ratón la hospeda en mucha cantidad.

Si esta garrapata infectada pica a un humano o a su perro,

podrá transmitir la enfermedad.

En un bosque amplio y rico,

zarigüeyas, ratones y demás especies

equilibran la carga vírica de la enfermedad.

Pero cuando los bosques se ven reducidos

por urbanización o infraestructuras,

las primeras en desaparecer

son las especies con poca carga vírica

y las que aumentan

son las que más transmiten la enfermedad."

(Música)

"Según Global Forest Watch,

tan solo en 2017 desaparecieron

casi 16 millones de hectáreas de superficie arbórea,

o lo que es lo mismo,

40 campos de fútbol cada minuto durante 12 meses.

Las causas de deforestación son diversas.

Nuevos asentamientos humanos, extracciones petrolíferas,

minería, agricultura o ganadería industrial,

siendo estas dos últimas las que más hábitats destruyen,

como indica la FAO y la OMS."

Pero no solo se trata de deforestación.

La OMS también advierte

que este aumento en la producción industrial

de proteína animal también puede ser una de las causas

en la aparición de nuevas enfermedades

transmitidas por animales.

"Estas cuestiones justamente

son las que trabaja desde hace 40 años

la organización no gubernamental e internacional

Grupo de Acción sobre Erosión.

La entidad tiene estatus consultivo en Naciones Unidas

y hoy, desde México, nos atiende su directora general

para América Latina."

La OMS apunta a la producción de proteína animal

y a la agricultura industrial

como principales causas de deforestación global.

¿Hasta qué punto podría relacionarse esto

con la aparición de enfermedades transmitidas por animales?

Básicamente, en realidad,

yo pienso que el tema

de la producción industrial de carne

y el contexto

de la agricultura industrial es el tema más importante.

Son animales no solo hacinados, no solo en montón,

sino que además son genéticamente uniformes.

Eso lo sabemos muy bien

por las corporaciones, que, por ejemplo,

en avícolas hay tres transnacionales,

tres...

que producen toda la genética avícola industrial del mundo.

Entonces son uniformes,

hay una gran cantidad de virus, están hacinados

y, además, en las últimas dos décadas

ha aumentado enormemente la cantidad de los que existen.

Y el otro factor que es complementario con este

es que la FAO tiene un informe sobre bosques del 2017

en donde ellos muestran

que la mayor,

o sea, no es una,

sino la mayor causa de deforestación en el mundo

es la expansión de la agricultura industrial

En América Latina, En Brasil,

el 80% de la deforestación

es la expansión de la frontera agrícola

y en América Latina, en promedio es el 70.

En los otros continentes es un poquito más bajo.

Igual anda cerca el 60.

O sea, es la mayor causa de deforestación.

Y a vuestro entender, entonces,

¿se debería reducir el consumo de ganadería

y agricultura industrial?

Porque, claro, eso implicaría

que miles de personas con pocos recursos

no tuvieran acceso a la alimentación

con precios asequibles.

El 70% de la población del mundo

depende de la producción de comida en pequeña escala.

O sea, de pescadores y cazadores artesanales

y recolectores de huertas urbanas.

Es muchísimo el porcentaje,

es de 15% a 20% de la alimentación

y de la producción campesina descentralizada local.

¿Esto qué quiere decir?

Que la mayor parte de la alimentación

la producen quienes no son los que producen

todos los otros problemas.

O sea, nosotros tendríamos la posibilidad

con bastante facilidad,

dentro de los límites, incluso de lo que tenemos actualmente,

de poder producir alimentos

e incluso carne de forma completamente diferente.

La única razón por la que se produce de esta manera

es porque hay

no más de 20 empresas que tienen el control total

de todos los aspectos de la cadena alimentaria.

Entonces, es tan grande el poder de estas trasnacionales

que la gente va por el mundo pensando

que no podemos vivir sin la agricultura industrial,

que qué mal que los animalitos estén mal,

pero bueno, es que tenemos que comer y todo eso no es verdad.

Cuando los países tienen más dinero,

el Producto Interior Bruto es más alto,

comen más carne y esa carne

tiene trastornos a nivel ambiental, los que estamos mencionando,

pero tiene trastornos a nivel de la salud propia de las personas

y se ve, efectivamente, como al haber más dinero

se come más carne y la salud de las personas es peor.

Así que hay muchas razones para reducir esa cantidad de carne

que, además, dietética y nutricionalmente

no hace falta comer carne.

Es a veces un poco un capricho o un gusto,

o a veces una tradición,

pero que podemos moderar ese uso de carne

y nos afectará en cascada

a muchas cosas, la salud de los ecosistemas

y la salud de las personas.

(Música)

Aunque la ganadería y la agricultura industrial

son causas de peso a la hora de talar selvas

y desequilibrar ecosistemas.

años atrás la aparición de una infección

habría quedado limitada.

Ahora, en cambio, la diferencia es que viajamos mucho

y, por tanto, una infección que aparece en un lugar del mundo

tiene más probabilidades de que se propague

al resto de países.

Aun así, es posible que todavía más de uno se pregunte

por qué se relaciona al coronavirus

con la degradación de los ecosistemas

si cuando la naturaleza era más sana años atrás,

la humanidad se enfrentó igualmente a todo tipo de epidemias.

Los seres humanos hemos luchado contra epidemias de todo tipo,

pero hay que tener en cuenta que muchas surgieron,

como con el COVID-19, por nuevos contactos con animales

y modificación de ecosistemas.

Esto es lo que estudia Ana María Carrillo Farga,

doctora en Historia y profesora del Departamento de Salud Pública

de la Facultad de Medicina

en la Universidad Nacional Autónoma de México."

En el pasado, los eventos climáticos extremos

destruían cosechas

y esto provocaba hambrunas

y hacía a las poblaciones fácil blanco de epidemia.

¿Y suelen estar relacionadas con cambios ambientales,

como, por ejemplo, la domesticación del ganado

o conquistas...?

Definitivamente.

Toda enfermedad infecciosa es consecuencia

de una pérdida del equilibrio microbiano

entre el individuo y su entorno.

La mutación de microbios de animales en agentes patógenos humanos

comenzó con la más grande revolución

que ha habido en la historia de la humanidad,

la que Gordon Childe denominó Revolución Neolítica,

que implicó el paso de una vida nómada

a la vida sedentaria

y el inicio de una actividad económica

basada en la agricultura y la minería.

"La última emergencia sanitaria global

fue la gripe española de 1918,

que infectó a la mitad de la población mundial,

mató a 40 millones de personas

y fue producida por el virus de la gripe A.

A partir de la recombinación de virus animales y humanos.

Así que, como con el coronavirus,

también tuvo un origen animal,

recordándonos que las alteraciones ambientales

tienen consecuencias en la salud humana."

¿Crees que puede existir alguna relación

entre el uso y abuso que hemos hecho de la naturaleza

con el coronavirus?

¿Se repetiría alguno de estos factores anteriores

o estaríamos en una etapa nueva?

Bueno, encuentro que en la actual pandemia de COVID-19,

si se repiten factores de pasadas pandemia,

quizá no en todo el mundo, pero sí hay un empobrecimiento

de una parte importante de la población,

crisis sanitaria, migraciones...

Pero los expertos han mostrado que la causa profunda

de la actual pandemia

es la manipulación y destrucción sistemática

de la naturaleza.

Destruyendo a la naturaleza,

los seres humanos se destruyen a sí mismos.

"En el momento más agudo de una crisis sanitaria

como la que hemos vivido,

el esfuerzo se focaliza en encontrar medicamentos efectivos

y trabajar en vacunas.

Julia Vergara es experta en coronavirus

y trabaja en el Centro de Investigación

de Sanidad Animal CReSA-IRTA,

donde preparan una vacuna que funcione en animales

para luego ser probada en personas.

La idea es que la vacuna haga frente al COVID-19

y a otros coronavirus."

Estaríamos hablando, si realmente es eficaz,

en un año, aproximadamente.

Un año, si todo funciona, porque no es tan rápido.

De hecho, ya es un tiempo supercorto

cuando hablamos de vacunas.

Lo tradicional, cuando se pensaba...

Bueno, empezar de cero,

diseñar una vacuna nueva y para que esta se comercialice,

hablamos de entre cinco y diez años.

"Aunque los científicos trabajan a contrarreloj

para acortar tiempos,

hay fases difíciles de reducir.

Se puede ir más o menos rápido en el diseño

y en el testaje del laboratorio,

pero lo que no se puede acortar son los períodos de testaje

de seguridad de la vacuna y los de su eficacia."

La ventaja del coronavirus, por ejemplo,

si pensamos en comparación a la gripe,

es que, aunque sea un virus también RNA

y que tenga una cierta capacidad de mutación,

no tiene tanta capacidad de recombinación.

De mutación, ¿no?

Sí, de que se encuentren distintas cepas, digamos,

de coronavirus, y recombinan entre ello.

El virus de la gripe tiene el genoma,

su material genético, segmentado.

Cuando se encuentran dos virus de la gripe

es muy fácil que recombinen.

Por eso hablamos siempre, no es tan difícil encontrar una vacuna

de la gripe universal que sirva para...

Y cada año se van reformulando estas vacunas.

Con el coronavirus sí que estamos intentando

buscar una vacuna,

encontrar una región muy conservada

y que nos sirva para proteger

frente a muchos coronavirus distintos.

"Encontrar una vacuna será un gran éxito para la civilización,

pero los expertos aseguran que debería ser igual de importante

frenar las causas primarias

que favorecen la aparición de estos virus."

¿Esto se va a solucionar con una vacuna?

Pensemos que las vacunas, igual que los tratamientos médicos

ante este virus son una barrera de contención

ante una emergencia, una emergencia que nos afecta

directa y rápidamente.

Pero el éxito no será encontrar esa vacuna,

que ya en sí va a ser un gran logro,

el éxito va a ser reducir el riesgo de futuras pandemias,

porque no vamos a poder tener vacunas a tiempo para todas,

que volvamos a una situación como podía ser hace 30, 40 o 50 años

donde la frecuencia de las pandemias era más baja

y donde el riesgo de que una zoonosis

se hiciera global eran muy bajas.

Y una de las claves muy importantes de esa situación

era una naturaleza mejor conservada.

-Tendríamos que cambiar, de entrada,

el consumo masivo

de especies silvestres

y, sobre todo, en estas zonas, digamos, no solo de China,

sino del sudeste asiático,

de centro África y de lo que es Centroamérica,

incluyendo el Amazonas,

son zonas que potencialmente tienen mucho riesgo

porque hay muchos, muchos patógenos.

Entonces, tendríamos que limitar el consumo de especies.

Aparte, ahí están las especies de fauna protegidas

que se deben, evidentemente, se deben proteger.

Por lo tanto, esa es una primera cosa a realizar.

Por otra parte, tendríamos que ser conscientes

de que el consumo, por nuestra parte,

tendría que ser mucho más próximo a nosotros.

Claro, todos queremos tener productos de todo el mundo

que nos lleguen a casa y eso tiene un precio también.

Tiene un precio evidentemente económico,

tiene un precio de contaminación

y tiene un precio también de propagación de patógenos.

Desde hace unos años se habla de salud planetaria,

un concepto que relaciona la actividad humana

con los sistemas naturales como el agua,

la tierra o la biodiversidad y su impacto en la salud humana.

A su vez, la OMS ha acuñado el término "One Health",

"Una salud", que significa que la salud humana,

animal y ambiental están relacionadas.

Y si hasta ahora a alguien se le había pasado por alto

esta idea, la pandemia nos obliga a entender

que en el planeta todo está relacionado.

No solo medicina veterinaria y humana,

sino también a la ecología, la epidemiología...

Todas estas disciplinas están muy relacionadas

y, de hecho, lo que estamos intentando

a raíz de esta pandemia

es trabajar juntamente todos los expertos

en los distintos campos

para avanzar muy rápidamente.

Nuestra respuesta a la pandemia

no se tienen que centrar solo en la salud de los humanos,

sino que también tiene que ser correcta

para los ecosistemas.

Solo si la respuesta tiene en cuenta

el mantenimiento de los ecosistemas

en un buen estado de salud

lograremos evitar una situación como la actual en el futuro.

-Actualmente nos hemos centrado mucho

en el cambio climático,

y el cambio climático es realmente importante,

pero tan importante o más

es todo lo que nos está sucediendo a nivel epidemiológico global

y que se potencia en algunos casos con el cambio climático,

está muy relacionado

y, además, hay otro factor que es el demográfico.

Por lo tanto, nos encontramos en una encrucijada

con tres problemas a resolver muy importantes.

¿Cómo veis el futuro?

El futuro siempre lo veo interesante,

pero veo que el reto es realmente muy importante.

Lo ves difícil entonces.

Es difícil porque en estos tres factores,

en estos tres fenómenos que he comentado,

muchas veces se potencian unos a otros,

están muy relacionados y, además, hay muchos intereses,

como es normal, muchos intereses por medio.

-No tenemos que tener miedo a los virus.

Por ejemplo, el miedo de los virus es cuando se salen de control

y hay quien ejerce ese control.

No hay nada que ejerza mejor control de un virus que un ecosistema

con las especies que normalmente estaban en contacto con ese virus.

Hay que recomponer esa estructura

y no tener miedo a que haya especies.

No podremos nunca controlar a todas las especies,

como en el caso de la rabia, que se decía:

"Muerto el perro, se acabó la rabia".

Hemos visto que matas al perro y sigue habiendo rabia.

"No podremos luchar una a una contra todas las fuentes de estrés,

preocupación y amenaza contra nuestra salud.

Tenemos muchos retos ante nosotros como sociedad.

Es hora de reinventarnos."

La humanidad siempre tuvo capacidad de reinventarse a sí misma

y reinventar a su sociedad después,

y siempre hubo avances en salud pública y en la sociedad

a partir de pandemia.

Por las pandemias de cólera, surgió la epidemiología,

surgió la salud pública moderna, por las pandemias de peste...

Por ejemplo, la pandemia de peste del siglo XIV

es la antesala del Renacimiento.

La pandemia Justiniana del siglo sexto

contribuye a la caída del Imperio Romano,

al nacimiento de una nueva sociedad.

"La salud humana mejora

si los ecosistemas son ricos y biodiversos.

Tenemos que confiar en eso

y hay evidencia científica para demostrarlo.

No es solo una cuestión de sentimientos,

porque nosotros también somos naturaleza

y hemos desconectado de la idea

de que rodearnos de un entorno degradado

también nos afecta.

Quizá sea hora de volver a conectar."

(Música)

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El escarabajo verde - Volver a conectar

05 jun 2020

El Escarabajo Verde' estrena el documental 'Volver a conectar', enmarcado en la programación especial de RTVE por el Día Mundial del Medio Ambiente. Producido durante el confinamiento y las primeras fases de desescalada, el programa se puso en contacto con ecoepidemiólogos, veterinarios y expertos en salud planetaria para analizar cómo se originó el coronavirus.

¿Existe relación entre esta pandemia y la degradación de los ecosistemas? ¿Hasta qué punto la desconexión del ser humano con su entorno se relaciona con la aparición del virus?

A estas preguntas darán respuesta el ecoepidemiólogo 
Jordi Serra, investigador del IRbio; la veterinaria investigadora del IRTA-CRESA y miembro del grupo de trabajo de coronavirus en animales de la OMS, Júlia Vergara; la investigadora de ISGlobal y profesora de la UOC, Cristina O'Callaghan; el ecólogo e investigador del CSIC-MNCN, Fernando Valladares; la directora general del Grupo ETC en América Latina, Silvia Ribeiro; y la historiadora y profesora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de México (UNAM), Ana María Carrillo Farga.

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