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Para todos los públicos El escarabajo verde - Custodia verde - ver ahora
Transcripción completa

"Hoy os voy a hablar de la Terreta,

ni paisaje de agua ni costa levantisca de cañaverales,

de cabos y bahías inundados por cactus y adelfas.

Y, ahora, por coches, caravanas y turistas accidentales.

Mi tierra, Valencia.

Y al sur, la efigie geológica Montgó.

Hoy vamos a hablar de custodia verde.

Nuestro relato empieza en un jardín

en el municipio alicantino de Pedreguer,

el Jardín de l'Albarda.

Pero no es un jardín solo de uso y disfrute individual

aunque su propiedad está en manos privadas.

Son 50 000 metros cuadrados criados hace 30 años

a imagen de antiguos jardines valencianos

y pertenecen a una fundación, Fundem.

Su 'leitmotiv' es la jardinería sostenible

y la conservación de la flora y fauna mediterráneas.

Pero, sobre todo, su disfrute comunitario.

Las fuentes y elementos acuáticos de inspiración árabe

arropan a más de 700 especies de plantas autóctonas

cuyo consumo de agua es mucho menor."

Entonces, tú también eres jardinero, ¿no?

Por supuesto que sí.

Porque después de 30 años trabajando en el jardín

y habiendo viajado por todo el mundo viendo jardines

la verdad es que creo que soy un veterano paisajista

y jardinero de vocación.

Montgó es una montaña mágica que, además, te atrapa.

A mí me atrapó.

Yo vivo en Valencia,

pero todo el tiempo que puedo lo paso aquí.

Un jardín cerca del Montgó es un factor de protección, ¿no?

Por supuesto.

Tenemos unas 600 especies autóctonas en el jardín.

Esas especies las vamos...

La naturaleza las va colonizando en el parque,

que es su sitio ideal.

Y dicho por los directores del parque,

la parte que da al jardín es la que mejor se está repoblando

y la que mejor está aumentando la biodiversidad.

¿Y no tenéis problemas de agua?

Por ahora, no.

Toco madera,

pero, por ahora, no tenemos problemas de agua,

porque, aquí, en el subsuelo, a bastante profundidad,

a 160 metros creo que está el pozo.

Hay bastante agua buena.

En cambio, un poquito más allá, el agua se saliniza.

"Un jardín renacentista

incorpora en su paisajismo la belleza natural de sus lindes;

y, en este caso, es el Parque Natural del Montgó.

La Generalitat valenciana gestiona la conservación

de este macizo de 573 metros

entre los municipios de Dénia y Xàbia.

Entramos de lleno

en el ámbito de gestión medioambiental pública."

En la zona del Parque Natural del Montgó,

que es donde estamos ahora, estamos...

Es una zona de montaña.

Es una montaña relativamente pequeña

envuelta de una presión demográfica bastante fuerte.

A la vista está. A la vista está.

Estamos en el norte de Alicante, zona de veraneo de mucha gente,

y los retos en el Parque Natural del Montgó

son preservar los valores naturales del parque natural,

que, sobre todo, están centrados en la flora,

de esa presión que hay.

Y, sobre todo, anteriormente, fue urbanística.

Ahora, más que urbanística...

Eso más o menos está controlado,

pero, en verano, sobre todo, hay una presión de ocio muy fuerte.

Excursionistas, ciclistas, etcétera.

Pero lo que es más problemático es el Marjal de Pego-Oliva.

Es una zona llana.

Está separada dos kilómetros del mar,

y la altitud que tiene esta zona húmeda

es prácticamente 0.

Cuando tenemos temporales del mar, las gotas frías y tal,

el nivel del mar sube,

y tenemos que cerrar las compuertas del Marjal

para que no nos entre el agua del mar.

Por eso es tan importante

la colaboración de entidades públicas y privadas

en la conservación.

Vosotros trabajáis y colaboráis con Fundem.

Sí, con Fundem.

El Parque Natural del Montgó tiene un convenio con Fundem,

y nosotros vamos allí

y hacemos visitas guiadas con gente que viene aquí.

Hacemos colaboración con ellos en ese sentido,

y ellos también tienen allí...

Como uno de los valores principales del Parque Natural del Montgó

es la flora endémica,

ellos allí salvaguardan parte

de algunas de las especies que tenemos aquí

y también del Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva.

Un tema también muy importante en ambos parques

es el tema de las especies exóticas invasoras.

En el caso del Parque Natural del Montgó,

está rodeado prácticamente de urbanizaciones.

A la gente de las urbanizaciones les gusta tener jardines vistosos

e introducen flora exótica

que, a veces, no siempre, invade las zonas naturales.

El caso del Marjal de Pego-Oliva es bastante más problemático

porque allí hay un medio acuático.

Y allí problemas serios

con muchas especies que van por el agua.

El cangrejo azul.

Tenemos flora acuática invasora que a veces tapona los canales,

y los canales tienen que tener movimiento hídrico

para regular las subidas y bajadas para el cultivo del arroz.

"Un poco de historia.

En los años 80,

un ingeniero químico y empresario adquiere un bancal de limoneros

y lo transforma en un jardín mediterráneo

como los que había visto en Carcaixent, Alcira o Náquera.

Enrique Montoliu, auténtico mecenas natural,

decide entonces recibir asesoria de botánicos y paisajistas

como Juanjo Todolí.

Invierte su patrimonio personal en este proyecto

y abre su casa al público.

Realiza talleres de educación ambiental

y crea un vivero y reservorio botánico

en la parte silvestre del Jardín de l'Albarda."

¿Tú buscabas tanta geometría cuando hiciste este jardín?

Este jardín

tiene una geometría totalmente armónica con el Montgó.

Por supuesto, porque esto es una montaña.

Entonces, en las montañas, el ser humano va creando bancales.

Va creando espacios que luego comunicamos con paseos,

comunicamos con pérgolas y con "folies".

Lo vamos haciendo humano.

Pero la naturaleza siempre es la que impone el ritmo.

Es la que impone la estética.

Aquí tenemos unas 600 especies diferentes,

y no podrías poner...

Nosotros tenemos, por ejemplo, el almez.

Es un árbol que mucha gente no conoce.

En el sur de Francia, estuve hace poco en la Provence,

el almez está por todas partes.

En cambio, aquí, en España,

el almez no es un árbol que esté muy valorado

ni es un árbol que la gente conozca.

Es un árbol maravilloso porque es de hoja caduca,

con lo cual en verano te da sombra y en invierno te da sol.

¿Y por qué creaste Fundem?

Fundem, por una cuestión de responsabilidad.

Esto no me lo podía guardar para mí solo, ¿no?

Es que me emociono.

"Cuando yo era pequeña...

Recuerdo las visitas a los jardines del barrio de Kensington,

vecinas de mi abuela inglesa,

engalanados

para escuchar conciertos de música culta.

Pagábamos cinco libras

por un concierto privado de un grupo de cuerda,

y a cambio podían restaurar

y comprar nuevas especies botánicas.

Este mecenazgo verde de barrio

que los ciudadanos de Reino Unido llevan a gala

se empieza a prodigar aquí.

En el Jardín de l'Albarda

se organizan actuaciones de música clásica

para financiar los proyectos ambientales.

En esta ocasión fuimos testigos

de un concierto de música valenciana

de la mano

de dos grandes intérpretes de la tierra,

el trompetista Ernesto Chuliá y el pianista Josep Vicent Giner.

Si en la nebulosa de mi infancia

mi abuela y yo pagábamos cinco libras

por ser aceptados en un jardín privado

en el centro de Londres,

ahora son cinco euros,

un precio equivalente

la entrada a este jardín secreto del corazón de la Marina Alta.

Pasear entre sus pérgolas, parterres,

templetes y esculturas de mármol y terracota

o entrar en el Umbracle,

un edificio singular

que protege un microclima tropical entre palmeras,

es un privilegio a muy buen precio.

Somos testigos de una visita guiada de vecinos del lugar,

paisanos y algún turista despistado

que ha preferido una excursión botánica

que el convencional 'pack' turístico

de sol y toalla,

tan cerca de Xàbia y Dénia

y un paisaje verde absolutamente desconocido."

Esto era un campo abandonado de limoneros,

y Enrique empezó a desarrollar en él un jardín renacentista.

Tuvo la gran idea de hacerlo con plantas autóctonas,

con nuestras plantas,

y así ha crecido el Jardín de l'Albarda.

Tenemos, por ejemplo, la silene de ifach,

que es una especie en peligro de extinción

que hemos conseguido reproducir en la zona de la rocalla.

Y, además,

es muy difícil que vaya, y lo hemos conseguido.

Tenemos una gran población en el jardín.

Otra son los robles valencianos,

que también es una especie que está en retroceso,

y a la que ponemos valor monumental en el jardín.

El Jardín de l'Albarda es un jardín formal en su centro,

y alrededor lo recorre un bosque.

Este bosque crea un efecto.

En él vive mucha fauna asociada,

porque no hay el efecto barrera que crean los humanos,

y a esta fauna asociada

le cuesta mucho menos comer en el jardín

que en el propio bosque,

por lo que viene a comer al jardín nuestras plagas

y el jardín queda totalmente limpio.

Lo que nos hace reducir hasta eliminar los plaguicidas.

La zona de la Marina Alta y la Safor

son dos zonas con una pluviometría más grande

que el resto de la comunidad

y que provee de una diversidad muy grande.

De hecho, en el último estudio que se hizo,

en la Marina Alta, por ejemplo, por poner un ejemplo,

hay 1297 especies autóctonas de las cuales 102 son endémicas,

que me parece una auténtica barbaridad.

"Si hubiera un espejo en el que mirarse

con referencia

a las iniciativas privadas de protección,

sería la National Trust en el Reino Unido,

una organización conservacionista

que preserva y revaloriza los monumentos

y lugares de interés colectivo.

Posee 2500 hectáreas de tierra

y 1200 kilómetros de cosas adquiridas en el proyecto Nation."

En Gales somos muy verdes.

Tenemos muchas ovejas, muchas vacas, mucha lluvia

y los colores que tenemos son básicamente el gris del cielo.

Lo que vosotros tenéis aquí son los colores rojos,

púrpuras, naranjas, cielo azul

y, sobre todo, el olor,

la fragancia de los naranjos y limoneros.

En Gales tenemos olores,

casi siempre los que desprenden las ovejas.

Bueno, hablando en serio,

¿tú crees que la National Trust tiene consejos que dar a Enrique

para conservar este lugar?

Tengo la suerte

de dirigir la National Trust en Gales,

así como la red internacional.

Yo creo

que Enrique tiene mucho que enseñarme

sobre el cuidado de los jardines.

Tiene mucho que mostrarme

sobre por qué los jardines son tan valiosos

para el planeta y la humanidad.

En lo que yo podría ayudar a Enrique es en cómo hacer un lugar como este,

más accesible y más conocido para la gente.

Eso es tan especial...

Es casi como un pequeño secreto,

pero es tan maravilloso e importante que no debiera ser un lugar secreto.

Todo el mundo debería venir y experimentar este espacio mágico.

¿Cómo os las arregláis en Gales y en Reino Unido

para gestionar a tanta gente en vuestra organización?

Seis millones de personas son mucha gente.

Tenemos seis millones de socios, miembros que pagan cuotas.

La mayoría de ellas de unos 60 o 70 euros al año.

Ellos lo hacen por distintos motivos.

Algunos se asocian y pagan esas cuotas

para proteger los lugares que aman,

algunos simplemente para aparcar gratis

en algunos sitios.

En este momento de crisis climática,

una de las cosas con las que la mayoría coincidimos

es que tenemos que enfrentarnos a una crisis climática global.

O como quieran llamarlo.

Proyectos como el Fundem,

este jardín o lo que está haciendo Enrique

son como reservorios de paisaje para el futuro.

Si lo que haces es contarle a la gente

acerca de este lugar;

no como propiedad de un hombre rico,

sino como un lugar donde se disfruta y se contempla un espacio

que de otro modo se perdería

tanto para el planeta como para España,

así es como la gente vendría.

"Recuperar espacios naturales baldíos

y cederlos en custodia de territorio

para su restauración

es un empeño personal de Enrique y de Fundem.

Casi siempre son espacios sin protección estatal."

Hemos comprado, en Almenara, por ejemplo,

unos campos de arroz.

El arroz además es rentable

por las subvenciones que recibe de Europa.

Y cuesta dinero,

pero estamos con otras asociaciones

consiguiendo que se cree un marjal,

como la albufera de Valencia, pero en Almenara.

En Villacañas, por ejemplo, en Toledo,

hemos comprado lo mismo.

Allí son marjales que se secan en verano

y en invierno están con agua.

Lo que son las famosas Lagunas de Ruidera

y toda la zona esa

es una maravilla.

¿No es demasiada tarea para ti solo todo lo que te estás proponiendo?

Por supuesto que sí.

Soy consciente

de que solo no se puede hacer nada prácticamente.

Por eso, hice Fundem.

Para admitir socios

que ponen una cantidad muy pequeña al año.

Con ese dinero vamos comprando territorio

y lo vamos dando a custodios

y grupos ecologistas de cada zona donde vamos comprando.

De esta manera,

el pueblo donde nosotros compramos y la gente interviene

cambia.

"La restauración del marjal de Almenara, en Castellón,

es un ejemplo poderoso

de cómo es posible salvaguardar una albufera litoral.

Acció Ecologista-Agró

lleva décadas defendiendo este territorio.

El resultado,

la inclusión del marjal en la Red Natura 2000,

zona Zepa,

y, desde 2018, zona prioritaria Ramsar."

Una de las cosas que tiene Fundem

es que tiene territorios de alta montaña valenciana, ¿no?

La tiene en Benifasar.

De montaña media mediterránea, ¿no?

Benimantelle, en el Vall de Gallinera.

Y, también, en el marjal de Almenara,

una zona muy rica.

Acció Ecologista ha tenido siempre un grupo muy activo en esos temas

encabezado por otro viejo compañero.

¿No se molestará? Seguro que no.

Con mi edad.

Enric Amer está haciendo una tarea yo creo que estupenda.

Quizás hay que poner en valor la figura del voluntario ambiental,

sobre todo relacionado con grupos ecologistas.

De qué sirve comprar territorios si luego no se mantienen.

Sí.

La figura de custodia de territorio que recoge la ley estatal

está aún por desarrollar

en el sentido de que tiene mucha potencialidad.

Sería importante

hacer entrar en la fórmula de custodia

toda una serie de terrenos

que son de titularidad de las administraciones públicas.

Para empezar, de la administración local.

Si miramos este paisaje,

vemos que han calado desde los años 50 o 60

hasta la cumbre de la montaña, ¿no?

Todos esos cultivos

abandonados aceleradamente a partir de los años 60

con la migración,

con el abandono de ese tipo de agricultura y campo.

Todos esos bancales han sido colonizados

por vegetación forestal.

Que no toca.

Con dominio de pinos, de pino carrasco magnífico,

pero no en la extensión que tiene.

Una propuesta es volver a hacer

lo que hicieron nuestros abuelos agricultores

cuidando sus bancales

o lo que hacían los rebaños de ovejas y cabras.

Cuando hacíamos desbroces selectivos

o clareo de pinares y tal,

estamos haciendo lo que hacían las ovejas y cabras

hasta los años 60

o nuestros magníficos agricultores de secano

constructores de un paisaje maravilloso,

como podéis ver en toda la Marina.

"La figura del custodio del territorio

también puede ser responsabilidad de un geógrafo.

Fundem ha confiado

en el departamento de Geografía Humana

de la Universidad de Alicante

para hacer un verdadero trabajo de investigación

y recuperación del territorio y de sus habitantes.

En concreto, en la media montaña alicantina,

la sierra de Bernia y la Vall de la Gallinera

en Benimantell.

Los estudiantes universitarios

y varios colectivos de biólogos y profesores de secundaria

realizan un complejo trabajo de campo

en la rehabilitación del mosaico mediterráneo.

Repoblar con bosques de carrasca,

bosques mixtos de caducifolios, matorrales,

recuperar las formaciones naturales

y conservar las terrazas y sus cultivos tradicionales.

Y en esta finca incluso sacar basura industrial a toneladas

de lo que parecía a todas luces un vertedero ilegal."

La verdad es que era un desastre

porque creo que sacamos alrededor de tres camiones

de enseres y de basura.

Y una vez ya limpio de basura, ¿cuál fue el paso siguiente?

Bueno, realmente,

nuestro proyecto era un proyecto de gestión del territorio

que tenía una vocación claramente de proyecto colectivo

y educativo, por nuestra formación.

Entonces,

nuestra idea era que las tareas de gestión del territorio

estuvieran vinculadas a nuestras áreas de conocimiento.

Por un lado, la biología

en el ámbito de la enseñanza secundaria

con actividades de educación ambiental;

y, por otra parte,

la Universidad de Alicante

en el ámbito de la geografía y ordenación del territorio

y nuestros másteres de geografía

que son de desarrollo local y riesgos naturales.

Hacemos un agujero

y vamos a poner la bellota de forma vertical, ¿vale?

La ponemos en vertical

para que a partir de este momento poco a poco vaya germinando

cuando le llegue su momento, ¿vale?

Nos dimos cuenta

de que aunque aparentemente era un terreno agrícola abandonado,

tenía un interés enorme

no solo por el enclave paisajístico en el que está,

sino porque al estar situado en este valle tan pequeñito

encontrábamos terrazas de solana, un bosque de umbría,

teníamos un fondo de valle con un suelo muy profundo y húmedo

donde podíamos reconstruir esas formaciones de bosque mixto

con caducifolios.

Además, nos servía también de base para conocer iniciativas locales,

que es de nuestros puntos de vista como geógrafos.

También contar con la población local,

ver iniciativas de la población local,

buenas formas de gestión, cultura...

Vamos a plantar un quejigo.

El quejigo lo tenemos preparado

y, ahora, poquito a poco, le vamos a echar tierra

para que se mantenga, ¿vale?

Fundem, desde el principio, me dijo:

"No te preocupes si no es parque natural".

Yo tenía la idea de que igual no era valioso

en el sentido de que no es una finca

con grandes masas boscosas bien conservadas y demás.

Pero pensamos desde el principio que podría ser un valor positivo

recuperar territorio en un ámbito que es espectacular

y, de alguna manera, presionar a la Administración

para que esto se proteja.

¿Os parece?

Vamos a empezar por los más rojitos.

Vamos a intentarlo con los que son más oscuros.

Como esté, ¿vale?

Más rojo.

En nuestro caso es más una rentabilidad social,

y, encima, claro, el grupo...

El colectivo que se encarga de gestionar esto

somos fundamentalmente profesores.

Entonces,

aunque hay un cierto aprovechamiento más agrícola

para cuestiones más domésticas, almendra, aceite de oliva, etcétera,

la finalidad es fundamentalmente educativa

y con esa proyección social.

Nosotros nos damos por satisfechos

con que sirva de aula al aire libre para nuestros alumnos

y que vean este tipo de dinámicas de transformaciones del paisaje.

La National Trust va a ayudar a Enrique

porque tenemos una colección de espacios de nuestra organización

por todo el mundo.

Sitios pequeños como el de Enrique y otros a mayor escala.

Todos se ayudan con la creación de nuevos socios,

con el flujo de varias personas que interactúan en red

o compartiendo aspectos ambientales,

por lo que más que dejar que Enrique se las apañe solo

él dispondrá de la ayuda de cientos de expertos

y, además, contará con nuestra difusión.

"Vuelo descalza en verdes laberintos,

acaricio jazmines perfumados,

abrazo esculturas de terracota.

Fiera belleza.

Furia y magia, silueta escarpada,

preñada de 1000 semillas

que danzan en caracolas del viento poniente.

Siembra de vida.

Navego en aguas de salitre y ámbar,

susurro a cormoranes y delfines,

beso a la cárdena luz,

sol que llora, sangre del día."

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El escarabajo verde - Custodia verde

20 dic 2019

En España la gestión de la conservación es básicamente pública pero cada vez surgen más entidades privadas que custodian la conservación del territorio. La Fundación "Fundem" compra territorios en distintos hábitats y los entrega en custodia de territorio a agrupaciones ecologistas y colaboradoras.

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