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No recomendado para menores de 7 años El condensador de fluzo - Programa 13: ¡Se acabó! o las últimas veces - Ver ahora
Transcripción completa

En el primer programa de esta temporada

hablamos de esa sensación extraordinaria que tenemos

cuando nos enfrentamos a algo por primera vez.

Quizá esas emociones solo sean comparables en intensidad

a lo que sintieron las personas que se enfrentaron a algo

por última vez.

Cosas que ya no volverán.

Una de las lecciones más dolorosas que aprende el ser humano

es que la pérdida forma parte de la vida.

Y el pasado, por definición,

es un tiempo que no se puede recuperar.

La historia es una disciplina que trata de reparar esa carencia.

Nos trae al presente grandes y pequeños acontecimientos

ya vividos y nos ayuda a imaginar que los hemos vivido nosotros.

Nos enseña que todo se acaba, pero que de todo se puede aprender.

Hoy, en "El condensador de fluzo", "Se acabó o las últimas veces".

(Música cabecera)

Buenas noches. Bienvenidos y bienvenidas

a "El condensador de fluzo". El 5 de diciembre de 1791

fue el último día de vida de Wolfgang Amadeus Mozart.

Tenía 35 años y estaba trabajando la "Misa de Réquiem",

una composición que le obsesionó hasta tal punto

que incluso tenía la sensación de estar componiéndola

para su propia muerte, y, efectivamente, así fue.

El "Réquiem" fue su última obra y la dejó inacabada.

Muchos años después, la película "Amadeus"

resucitó para el gran público a este genio de la música.

El Mozart de Milos Forman se convirtió en un icono pop,

y si hay alguien que sabe muchísimo de cultura popular

es la historiadora del arte Sara Rubayo, la Gata Verde.

(Música)

Gata. Juan.

Última vez. Un poco de pena, ¿eh?

Un poquito de pena, la verdad. Hoy vienes con "Últimas veces".

Exacto. En la cultura popular.

Eso es. ¿Por dónde quieres empezar?

Me apetecía mucho empezar con una gran obra maestra

como es "La última cena" de Leonardo da Vinci.

¿Qué tiene de especial el cuadro? Tiene miles de cosas especiales.

Básicamente, que la empezó a pintar entre 1495 y 1498,

o sea, una pintura bastante rápida para lo que solía ser Leonardo.

Fue un compendio de emociones, todas mezcladas,

en un momento en que el humanismo estaba a tope

buscando la psique humana.

Esto hizo que, cuando la estrenaron, iba un montón de gente a estudiarla

porque era la gran obra del maestro con 13 emociones diferentes.

La cuestión es que esta obra en su momento fue un icono,

fue lo más, y, obviamente, se ha extendido.

De hecho, la puedes encontrar en Santa Maria delle Grazie,

en el convento dominico de Milán.

Y el caso es que se ha convertido en un icono pop

que, hoy en día, hay un montón de pósters

en los que personajes de series o películas, o muchos videojuegos,

se colocan igual que los apóstoles para hacer el spot publicitario.

Es casi un lugar común. De repente tienes "Los soprano"

y salen todos en "La última cena". Exacto.

"Los Simpson", "La última cena". Exacto.

La película de la izquierda la reconozco.

Claro, nuestro amigo Luis Buñuel utilizó la misma imagen

para hacer una escena en "Viridiana". Peliculón, por cierto.

No reconozco lo de en medio. Es un cómic ruso.

Para que veas lo lejos que llegó la obra de Leonardo.

Porque, de alguna forma, esta obra, no solo por las emociones,

lo que era muy interesante era la perspectiva,

esa disposición de los personajes en un rectángulo

en el que solo vemos una parte.

Se llama colocar los personajes en friso, y era muy innovadora,

porque normalmente la mesa era en "U", como las de las escuelas,

o se ponía a Judas al otro lado, en plan: "Ese es el malo".

Seguimos con "Últimas veces".

Si te comento qué son los últimos de Filipinas,

¿te viene algo a la mente? Bueno, sí.

Es uno de los últimos hitos de la España colonial.

Estamos a finales del siglo XIX, si no recuerdo mal.

Efectivamente. Cerca de 50 soldados españoles

se meten dentro de una iglesia y hacen resistencia

a más de 100 soldados filipinos durante más de 300 días.

Esto fue en el sitio de Baler,

en la última batalla colonial del siglo XIX, un hito apoteósico

que se ha llevado al cine hace cuatro días.

Me has traído un cuadro y una película.

¿Qué más me traes hoy? Seguimos en cine.

Al cine le encanta esto de las últimas veces.

Porque si te digo "El último samurái"...

¿Tom Cruise? Efectivamente.

Una vez más, el cine toma un hecho histórico real

para argumentar una película.

La cuestión es que se basó en la Rebelión Satsuma de 1877,

donde el último samurái, que se llamaba Saigo Takamori,

resulta que lideró una rebelión contra el gobierno Meiji,

que intentaba modernizar el país, y él dijo que nanay.

Lo que pasa es que katanas contra rifles, mal asunto.

Terminaron muriendo todos. Este es el personaje histórico real.

Efectivamente. Ken Watanabe era más guapo que él,

estas cosas siempre pasan. Perdona, pero este tenía más valor.

Eso también es verdad. Al final, los actores son actores.

Eso es. El caso es que Takamori está considerado

como el último samurái.

La historia cuenta que se hizo el "seppuku",

que es el nombre oficial del famoso harakiri.

El suicidio ritual, que te clavas una espada en el estómago

mientras alguien por detrás te corta la cabeza.

Efectivamente. Pero parece ser que fue un adorno

que le hicieron sus colegas antes de acabar como él

para que él tuviese una muerte más digna,

o al menos eso se transmitiese a la historia.

La cuestión es que no fue real.

Por lo visto, solo le cortaron la cabeza y ya estaría.

Por ahora, un cuadro, dos películas. ¿Qué más me traes?

Vámonos a los sepulcros, porque, ¿qué hay más final que eso?

O sea, sepulcros, epitafios... Sí, últimas veces, despedidas...

Hay que tener en cuenta cuál será esa última frase de nuestra vida

porque va a ser cómo te van a recordar.

Por ejemplo, hay un par de bulos que se cuentan de Groucho Marx

y de Sebastian Bach.

De Groucho Marx se dice que dijo: "Perdonen que no me levante",

pero es falso.

En su tumba solo está puesta su fecha de nacimiento y muerte,

una estrella de David y su nombre.

Y de Sebastian Bach se dice algo así como:

"Desde aquí no me sale ninguna fuga". (RÍE)

O "no se me ocurre ninguna fuga". Estaría bien.

Son falsas. Pero me está dando una idea.

¿Cuál sería la frase que a ti te gustaría que pusiera

en tu epitafio? Yo la tengo clara

y quiero saber la tuya, pero la mía es:

"Aquí yace la Gata Verde. Majos, cuidadme el planeta,

que es el único que tiene bebidas espirituosas y chocolate".

Me gusta lo del chocolate. Me gusta lo de cuidar el planeta.

Yo no voy a poner nada porque quiero que me incineren

y que esparzan mis cenizas al viento,

a ser posible, en una tienda de cómics.

Menos mal que llevan plástico los cómics.

También es verdad. Pero esto me da otra idea

para poder despedirte por última vez en esta primera temporada

de "El condensador de fluzo".

Hasta aquí la última sección de la Gata Verde.

(Música)

Jugamos ya a "Verdadero o fluzo". ¿Os apuntáis en casa?

Venga, vamos a ver cuatro datos históricos durante el programa.

Ya sabéis que uno es falso. Es decir, un fluzo,

y vosotros tenéis que acertar cuál es.

Antes de irnos, lo desvelamos. Vamos con el primero.

El silfio fue una planta mediterránea

muy apreciada en la antigüedad.

Era, como diríamos hoy, un superalimento.

Pero murió de éxito.

Se consumió tanto que acabó extinguiéndose

en el siglo I después de Cristo.

El silfio se empleaba como condimento gastronómico

y como medicamento.

El último ejemplar del que se tiene constancia

se regaló al emperador romano Nerón. ¿Verdadero o fluzo?

El 10 de junio de 1898

no solo fallecía un barbero llamado Tuone Udaina,

sino que con él moría un idioma.

Era el último hablante nativo de dálmata, una lengua romance

que se hablaba en las costas de la actual Croacia.

El dálmata fue desplazado durante siglos por otros idiomas

como el veneciano o el propio croata.

Hasta que, a finales del siglo XIX, ya solo se hablaba dálmata

en un par de pequeñas islas.

Tuone fue, al parecer, el último en hablar dálmata,

y, al morir él, desapareció,

incorporándose al panteón de las lenguas muertas.

Menos mal que nosotros, con "El condensador de fluzo",

podemos viajar hasta lugares donde esas lenguas aún están vivas.

O a lo mejor no, porque siempre es una sorpresa.

Vamos a ver dónde nos lleva esta vez.

(Corriente eléctrica)

(Pitidos)

Bienvenidos al 33.000 a. C.

Estamos en pleno Paleolítico superior.

Pero esto no significa que nos creamos superiores,

sino que estamos en el tramo final de una época.

Si notáis frío es porque estamos atravesando

el último periodo glacial. No quiero ni pensar

lo que estarán pasando los que se acaban de asentar

en Siberia, que también son ganas de ir al norte en una glaciación.

A estas alturas tenemos bastante dominada la industria lítica,

es decir, tallar piedras en forma de diferentes herramientas.

Vale, puede que no suene demasiado espectacular,

pero, chicos, el Paleolítico, ¿qué esperabais, móviles?

¿Sabéis esos dibujos que hacíamos en las paredes? Vais a flipar.

A alguien se le ha ocurrido pintar humanos por primera vez.

No solo eso, también hacemos figuras antropomórficas

como la Venus de Hohle Fels, que algún día encontraréis

en lo que será vuestra Alemania. Es mejor que pintar bisontes,

sobre todo porque no intenta matarte cuando te acercas.

No sé si será por el frío, pero algunos lobos han empezado

a acercarse en son de paz y les estamos dejando quedarse.

Cuando no intentan morderte el cuello, son bastante majos.

Ahora bien, tenéis que explicarme qué les habéis hecho

para que acabe habiendo carlinos.

Ah, si veis por ahí un neandertal, dadle un abrazo.

Luego os explico por qué.

Mientras tanto, bienvenidos al 33.000 a. C.

La historia guarda misterios apasionantes,

pero uno de mis favoritos es el de la desaparición

de uno de nuestros antepasados.

Pero que nos lo explique mejor nuestro doctor en prehistoria,

Ignacio Martín Lerma.

(Música)

Ignacio. Muy buenas, Juan.

Qué alegría que estés en este último programa

y que nos vayamos a remontar tan atrás.

Te traigo un tema interesante interesante. Verás como te gusta.

Seguro que te suena lo de los últimos neandertales.

Me suena. ¿Es verdad o no es verdad?

Es verdad, hubo unos últimos y hubo neandertales.

Te los presento. Así son los neandertales,

o así eran. Como nosotros.

Pues ahí está la cuestión.

Cada vez pensamos que son más parecidos a nosotros.

Esto son reconstrucciones que hemos podido llevar a cabo

gracias a los esqueletos y cráneos que hemos descubierto

en los diferentes yacimientos de esta cronología.

Vale. Vamos a ver, los neandertales,

para situar a todo el mundo en casa.

¿Cuándo es la primera vez que aparecen en tu especialidad?

Mira, los neandertales llegan a Eurasia hace 350 000 años

y se extinguen hace unos 30 000 años,

que es donde nos llevaba el condensador de fluzo.

¿Qué ocurre? Que en Europa, en torno a 40 000 años,

llegan los humanos modernos,

y esos humanos modernos somos nosotros,

con lo cual, hay 10 000 años en los que compartimos territorio,

y eso genera bastante vidilla en esta zona,

como te contaré después.

Esta es una concepción que nos acabas de enseñar

que quizá no es la que tenía yo en la cabeza

cuando pienso en un neandertal. Exactamente.

La palabra "neandertal" se asocia más bien a un insulto.

Siempre que pensamos en neandertales,

son seres como estamos viendo en la imagen,

rudos, feos, salvajes...

Nada que ver con nosotros, con los humanos modernos.

En los neandertales hay algún momento

en que un arqueólogo se enfrenta por primera vez a un neandertal.

¿Eso cuándo sucede? Sucedió a mitad del siglo XIX

en Alemania, en el valle de Neander.

De pronto aparecen unos restos que no son los comunes,

no se había encontrado anteriormente nada parecido.

No se identificó como un antepasado nuestro.

Un antepasado nuestro no. Claro, eran huesos más gruesos,

más densos, ¿no? Exactamente.

Se pensó que eran osos. Se pensó que eran cosacos rusos,

que tenían grandes cuerpos. Vale.

Pero los descubrimientos siguieron llegando.

Y, por desgracia, la leyenda negra siguió,

porque nos tenemos que ir hasta Francia,

hasta el yacimiento de La Chapelle-aux-Saint,

en el que se encontró un individuo de bastante edad,

que tenía artritis, como podemos ver en la realidad aumentada.

Tenía joroba, tenía las piernas arqueadas,

y de ahí se pensó que todos estos individuos eran iguales,

cuando eran unas peculiaridades concretas de ese ser.

Claro, es el problema del método científico,

que tiene que ser replicado una y otra vez

y un solo espécimen no vale para hacernos a la idea

de cómo eran los neandertales.

Es lo que está pasando ahora, que cada vez tenemos más datos,

cada vez sabemos que son más parecidos a nosotros.

De hecho, sabemos que existen híbridos

entre humanos modernos y neandertales.

Vale, esos híbridos, ¿cómo eran? Tienen características mixtas.

Características que son propias de los neandertales

y características que son propias del humano moderno.

Hay una decena, más o menos, de casos por Europa,

y ha supuesto una revolución en la ciencia.

Era algo que en las películas, por ejemplo, en "En busca del fuego",

ocurría, pero aquí la realidad ha superado a la ficción.

Vamos a hacer una cosa. Me interesa esto que me has contado,

pero me gustaría que lo acercaras más para casa.

Pues mira, en la península ibérica hay un montón de yacimientos

de esta cronología que nos ofrecen datos muy interesantes,

y para eso te he preparado un vídeo, que creo que te gustará mucho.

Pónmelo. Dentro vídeo.

Los neandertales, qué buena gente. Tenían pensamiento complejo,

se unían por lazos emocionales y podían ser altruistas.

Pero, ojo, seguro que hay una cosa que les habría sentado fatal,

que pronunciemos mal su nombre.

Recordad, no es "neardental", ni "neandental",

es neandertal.

La palabra proviene del alemán "Neanderthal", con "H",

aunque la Real Academia prefiere el vocablo hispanizado sin la "H".

Los neandertales se merecen que digamos bien su nombre.

Les debemos mucho, como, por ejemplo,

las primeras pinturas rupestres.

Sabemos que ellos fueron los responsables

gracias a muestras encontradas en tres cuevas españolas.

La Pasiega, en Cantabria; Maltravieso, en Cáceres;

y Ardales, en Málaga.

En la cueva de La Pasiega se analizó "La escalera",

un par de líneas verticales atravesadas por tres horizontales.

"La escalera" forma parte del conjunto conocido

como "La trampa". Se pensó que era una trampa

porque hay dos animales en su interior,

los cuales seguramente se pintaron posteriormente.

En la cueva de Maltravieso, en Cáceres,

los elementos analizados son imágenes de manos en negativo,

de las que se han encontrado más de 70.

Se ha comprobado que algunas de ellas

pertenecen a los neandertales.

Y en la cueva de Ardales, en Málaga,

los neandertales pintaron estalagmitas con pigmento rojo.

Pero ¿cómo tenemos la certeza de que estas representaciones

pertenecen a estos homínidos?

Gracias al sistema de datación uranio-torio,

por el cual se ha podido determinar que estas pinturas

tienen una antigüedad de unos 64 000 años,

por lo que es imposible que sean obra del Homo sapiens,

ya que este llegó a Europa unos 20 000 años después.

Así que los neandertales, que sí habitaban estas zonas,

son los primeros artistas de la historia.

O no. Algunos expertos dudan de la fiabilidad de la datación.

Además, se desconoce el motivo por el que realizaron las imágenes.

Tal vez no había una intención artística.

Pero lo que sí sabemos gracias a ese simbolismo

es que poseían una capacidad cognitiva

igual a la del Homo sapiens.

Muchos yacimientos de la península ibérica

nos han ayudado a llegar a esta conclusión.

Uno de ellos es el de la cueva de El Sidrón, en Asturias.

Este yacimiento está considerado como el más rico del mundo

para estudiar el ADN de los neandertales.

Desde 1994, se han extraído más de 2500 fósiles

de 13 individuos de una misma familia.

El análisis genético nos ha dado muchos datos sobre los neandertales.

Se han encontrado evidencias que demuestran, por ejemplo,

que se medicaban ingiriendo plantas de propiedades únicamente curativas.

También se sabe, por el análisis del ADN mitocondrial,

que las mujeres en edad de reproducción

abandonaban el grupo. E incluso hay quien ha propuesto

que tenían una variante de un gen que indica que tendrían

la piel clara y que serían pelirrojos.

En definitiva, todo esto demuestra que el neander...,

perdón, los neander...

Perdón, que el neandertal poseía un comportamiento simbólico

mucho más rico de lo que se creía,

porque, además, también podían hablar.

Neandertal. Que sí, que sí.

Madre mía, qué fino hila esta gente.

Como hemos visto, los neandertales no se diferencian tanto de nosotros.

No. Tienen una capacidad cognitiva,

tienen una importante capacidad simbólica

y, además, eran buenos tecnólogos con las piedras.

De eso quiero hablarte, de arqueología experimental,

que sé que te llama mucho la atención.

Me gusta mucho. ¿Qué es esto de aquí?

En realidad es un trozo de piedra,

pero es un trozo de piedra especial porque tiene una configuración,

se han dado una serie de golpes que estos neandertales daban

para poder obtener una pieza como esta de aquí.

Esto se desecharía y nos quedaríamos con este fragmento,

que es un fragmento que tiene un filo muy agudo

y que serviría para cortar madera o pieles.

Esto, si cogemos una piedra de menor tamaño y de más dureza,

podemos retocarla,

y de esa manera convertiríamos este trozo de piedra,

algo que puede parecer que no sirve para nada,

en una herramienta.

Una herramienta muy común en este periodo,

que es la raedera.

Como ves, tiene un filo menos agudo, pero hemos ganado en durabilidad

y en efectividad.

Si volvemos a retocar, y para eso traigo esta otra,

lo convertiríamos en lo que tú y yo llamaríamos un cuchillo de sierra.

Una serie de denticulados que nos permitirían realizar

otras acciones como, por ejemplo, serrar.

Y la forma en la que van sacando esas piezas,

vamos a comprobar los arqueólogos si son más antiguas o menos antiguas.

Por ejemplo, si son del neandertal o son del humano moderno.

Ah, vale, porque la propia forma está indicando también la cronología

a la que pertenece esa piedra. Exactamente.

No siempre se talla de la misma manera.

Esto, por ejemplo, es un "levallois", que es como se conoce,

que es un sistema diferente al que haría un humano moderno.

Lo que sí que empiezo a intuir, por lo que me has estado contando,

es que los neandertales no desaparecieron.

Sí desaparecen, pero no desaparecen de la manera

que nos lo cuentan las películas o los cómics.

No hay un ataque final en un acantilado

en el que un sapiens tira a un neandertal al vacío.

No es así. Es como pasa en biología, ¿no?

Hay especies, como el rinoceronte lanudo o el dientes de sable,

que desaparecen por presión demográfica,

por enfermedades, porque cambia su hábitat,

y los humanos modernos influimos quitándoles recursos

para su subsistencia.

Tenemos que ser muy conscientes del legado que nos han dejado

los neandertales y no pensar que son algo diferente a nosotros,

sino que somos nosotros.

Y eso creo que lo tenemos que llevar todos a fuego grabado en las cabezas.

Vale. Como legado, te voy a pedir, ¿me puedes regalar esta herramienta?

Por supuesto. Me la quedo para mí

como recuerdo del programa. Por supuesto.

De esta primera temporada de "El condensador de fluzo".

Ahora que me has dicho que sí, te despido cuanto antes,

no sea que te arrepientas. Muchas gracias,

Ignacio Martín Lerma. Muchas gracias. Hasta luego.

(Música)

Sacrilegio contra la Santa Cruz, simonía, idolatría y herejía.

Esos fueron los cargos que llevaron a la hoguera a Jacques de Molay,

el último gran maestre de la Orden del Temple.

Fue en 1314, cerca de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Su muerte significó el fin de los templarios,

esa poderosa orden militar que todos conocéis y que nació

para defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa.

La Orden del Temple desapareció, aunque la imagen de los templarios,

mitad monjes, mitad guerreros,

ha permanecido en la memoria de todos.

Como siempre permanecerá en nuestra memoria

el último de los herejes, Javier Cansado.

(Música)

Juan, último programa de la serie. ¿Estamos de acuerdo?

Sí. Hoy me he sobrado.

Vengo con un dolor de cabeza espectacular.

Llevo una semana pensando sobre esto, sobre la semana pasada.

Digo: "Voy a hacer una última ucronía brillantísima".

Vale. Eso es lo que yo pensaba.

Luego, la realidad... (RÍE)

La realidad me ha golpeado y quizás no sea brillantísima.

Bueno, ¿y si...? ¿Y si...?

¿Y si no se muriera? ¿Y si no hubiera muerte?

¿Y si los seres humanos no muriéramos?

¿Dónde está la binariedad de esto? Hombre, es obvia la binariedad.

Dices: "Muerte o vida". No.

No ha muerto nunca nadie desde que somos Homo sapiens,

o no muere nadie desde hoy. ¿Sabes lo que te digo?

Ah, vale. Premisa uno.

Supongamos que el ser humano, desde que es Homo sapiens,

no ha muerto nadie.

La primera pregunta que se te ocurre: ¿cuántos seríamos en estos momentos?

Mogollón. Bien.

Ahora somos casi 8000 millones. Sí.

Según esa premisa, ese algoritmo, habría 108 000 millones

desde que somos Homo sapiens a hoy.

Por ejemplo, cosas icónicas de la historia.

¿Por dónde cruzó Aníbal los Alpes? Sabes que Aníbal cruzó los Alpes.

Está en discusión si por un sitio, por otro y tal.

En tu ucronía, no hay dudas.

Aníbal, ¿por dónde cruzaste los Alpes?

"Burros, por aquí". ¿Sabes lo que te digo?

O puede ocurrir que te diga: "Pues no me acuerdo".

Bueno, claro.

No lo habías valorado. Es que es binario.

Es una ucronía binaria. Claro.

Todo se abre a la binariedad.

O, por ejemplo, dices: "¿Y todos vivimos eternamente cumpliendo años,

o nos paramos en un momento determinado?".

Ostras. ¿Qué te parece?

Claro. Es binario.

Hay que buscar una edad de referencia.

Por ejemplo, 60 años. Es la edad fenomenal.

En 60 años nos paramos. Esa es la premisa.

Todos tenemos 60 años o menos. Vale.

Esa es la idea. A lo mejor, lo que habría...

Tendríamos un problema de sitio. Poco a poco. Correcto.

Ese es el grave problema de esta ucronía.

Vale. Llegaría un momento

en que ya no cabríamos en el continente.

Pensemos en lo concreto: España. Sí.

La península ibérica, para que incluya Portugal.

Entonces, tú vas creciendo, cada vez más millones,

doscientos, cuatrocientos...

Llega un momento en que todos los que están en el borde:

"¡No tengáis más hijos!". (RÍE)

El siguiente, ¡paf! Y si te caes por Alicante,

por la playa, vale; pero si estás en el cabo de Roca, en Portugal...

O en la costa de la Muerte. Eso es, te caes por el acantilado.

"¡No, por favor! ¡Parad ya! ¡Dios!".

"¡Dios!". Bien, me gusta hasta aquí lo que me has contado.

Correcto. Pero necesito un resumen,

Javier Cansado, de esta ucronía. Vale.

¿Qué sería lo bueno y lo malo? Vamos a ver...

Obviamente, lo bueno... Es que va implícito.

Lo bueno y lo malo van unidos. Es lo mismo.

Vamos a ver, todo ocurriría igual.

Por ejemplo, Hitler invadiría Polonia,

pero de buen rollo. Es el cambio radical.

Saludando, ¿no? Al no poder matar...

"¡Hola, aquí estamos!". Y los polacos: "¡Bienvenidos!".

O al revés, a lo mejor Polonia invadiría Alemania.

Cambiaría todo. Vale, vale.

Hitler hubiera invadido Polonia, o al revés...

Eso es. ¿Y es bueno y malo al mismo tiempo?

Es ambivalente, contradictorio. Pero tienes que decir una cosa mala.

Hay una cosa malísima. Si no existieran los ataúdes,

no existirían los sarcófagos. Y a nada que analices,

un sarcófago, vas a Egipto. Sí.

Entonces, no existiría la tumba de Tutankamón, o "Tutankamon",

o "Tutánkamon", depende cómo lo digas.

No existiría. Ni las pirámides.

Ni las pirámides, ni la esfinge de Giza, ni nada.

La máscara funeraria. Todo eso se acabó.

Todo... (SILBA)

¿Sabes lo que va a hacer ahora también por la puerta...?

(SILBA)

¡Javier Cansado! Muchas gracias. Adiós.

(Música)

La última ejecución pública en España

se produjo en Murcia en 1893.

Miles de personas se juntaron en las calles de la ciudad

para ver cómo ajusticiaban a Josefa Gómez,

más conocida como La Perla.

La condenaron por matar con veneno a su marido

y, por accidente, también a una niña de 13 años

que trabajaba para ella.

De nada sirvió que gran parte de la sociedad pidiera el indulto.

¿Verdadero o fluzo?

Es una pena, pero a veces la verdad estropea un buen titular.

Lo siento mucho, siento romperos la ilusión,

pero Walt Disney no está congelado esperando renacer en un futuro.

Es algo que todavía hoy mucha gente cree.

Y son varios los factores que alentaron este bulo.

El primero es que, cuando murió en 1966, nacían los primeros centros

que investigaban la criogenización.

A eso se unió la discreción de la familia sobre su funeral

y que le sobraba dinero para poder hacer algo así.

Lo cierto es que Disney fue incinerado

y sus restos depositados en un cementerio de California.

Sin duda, este tipo de bulos,

o de finales en extrañas circunstancias, mejor dicho,

están sujetos a que se disparen las noticias falsas sobre ellos.

Lo sabe bien nuestra doctora en historia contemporánea,

Carmen Guillén.

(Música)

Hola, Juan. Carmen, ¿cómo estás?

Bueno, un poco triste porque acabamos temporada,

pero estoy en "Fake News",

eso significa que vengo a desmentir un bulo histórico.

Lo que Walt Disney ya lo hice yo.

Yo tengo otro. ¿Tienes otro?

Tengo otro que tiene nombres y apellidos.

Dímelos. Franziska Schanzkowska.

No sé si te sonará este nombre. Nada de nada, ¿no?

No. Y viendo la foto, tampoco. Tampoco. Vale, normal.

¿Franziska cómo? Schanzkowska. Es polaco.

Polaco, bien. Bueno, es normal que no la conozcas.

¿Pero si te digo Anastasia de la dinastía Romanov?

Ahora sí, Anastasia sí, porque vi la película de Don Bluth

y el musical, que no recomiendo. Vale, me lo apunto.

Bueno, pues está Franziska fue una de las muchas mujeres

que dijo ser la última de los Romanov, o la supuesta última.

Vamos a contar la historia desde el principio

para que se entienda bien. A inicios del siglo XX,

en Rusia reinaba el zar Nicolás II, de la dinastía Romanov.

Como sabes, esto fue así hasta 1917, cuando estalla la Revolución rusa.

Los bolcheviques toman el poder y mandan a la familia imperial rusa

a Ekaterimburgo, que está perdido en medio de Siberia.

Ekaterimburgo. Sí.

El nombre no acompaña. No acompaña mucho.

No acompaña demasiado.

Encima, si me dices que está perdido en Siberia,

todavía menos. Pues estuvieron ahí hasta 1918,

cuando, en julio de ese año, el zar, la zarina,

sus cinco hijos y sus cuatro sirvientes

fueron brutalmente asesinados en el bajo de la casa

donde estaban viviendo. Fíjate cómo se quedó.

Aquello era un cuadro. ¿Sabemos cómo murieron?

Murieron fusilados, pero en aquel momento no se sabía.

Se envolvió todo el asesinato en un halo de misterio

y de polémica porque no aparecían los cuerpos.

Y si no hay cuerpos, pues enseguida empezó a generarse la leyenda

de que podía haber un último superviviente, un último Romanov,

y todos los rumores se concentraron en torno a la pequeña Anastasia.

Enseguida aparecieron un montón de mujeres que decían ser ella.

Hoy te voy a contar la historia de la más mediática,

Franziska Schanzkowska, cuya historia empieza en 1920,

en Berlín, cuando intenta suicidarse en un río.

Por ahora me has traído un fusilamiento...,

Sí. ...un internamiento en Siberia,

y ahora un suicidio en un río. Va calentita hoy la sección.

¿Le puedes dar un poco más de alegría?

Es la última sección en el último programa de la temporada.

Llevas razón, Juan. La internaron en un psiquiátrico

cuando la rescataron de aquel intento de suicidio,

y allí, como nadie la conocía, nadie la reclamaba,

ella iba sin identificar,

pues la anotaron como Fräulein Unbekannt,

que en alemán significa "muchacha desconocida".

Esta muchacha desconocida, al poco tiempo de estar ingresada,

empezó a decir que era la mismísima Anastasia.

Más o menos, se parecía un poco, eso decía la gente.

Había cierto parecido, podía ser un poco similar.

Aquí tenemos las imágenes. Juzga tú mismo.

Yo creo que no. Que juzguen en casa.

Pues no solo estas cosas, que son argumentos bastante flojos,

sino que ella construyó toda una historia

para argumentar que su identidad era la de Anastasia.

Dijo que había conseguido escapar de esa masacre

ayudada por un soldado, del que se había enamorado,

y que juntos habían llegado a Bucarest, se habían casado,

y ella había adoptado el apellido del soldado.

Se hacía llamar Anastasia Tchaikovsky.

Esto era una idea un poco loca porque suponía enamorarte y casarte

con un soldado que había fusilado a toda tu familia.

Bueno, el roce hace el cariño, dicen.

Sí. En cualquier caso,

algo más tuvo que haber en esta historia.

Alguien se lo tuvo que creer. Sí.

Todo esto venía un poco alimentado también porque la Unión Soviética

seguía manteniendo absoluto silencio respecto a este fusilamiento

y respecto a dónde estaban los cuerpos de los Romanov.

Entonces, el bulo fue cogiendo cada vez más fuerza

y la repercusión mediática fue enorme.

Tanto que hubo un momento en que nuestra protagonista

se tuvo que ir a EE. UU. sobrepasada por las circunstancias,

y allí llegó con otra identidad: Anna Anderson.

Y cuando llegó a Estados Unidos, la prensa enseguida se hizo eco

de que había llegado, y muchos quisieron acercarse a ella,

unos para corroborar que era Anastasia,

aunque la mayoría coincidían en afirmar que esta mujer

lo único que tenía eran delirios de grandeza

y problemas psicológicos bastante graves.

Pero la familia Romanov tenía que pronunciarse de alguna forma.

Pues fíjate que hubo algunos pocos que quisieron creer esta versión.

Porque que hubiese estado viva Anastasia

suponía que había cierta esperanza para restaurar la monarquía en Rusia.

Pero la mayoría coincidió en negarle esa identidad.

Nadie creía que era Anastasia.

Incluso empezaron a hacer una investigación privada,

que concluyó que ni Anastasia Romanov,

ni Anastasia Tchaikovsky, ni Anna Anderson.

Esta mujer era Franziska Schanzkowska,

que no era otra que una obrera polaca que tenía un larguísimo historial

de enfermedades mentales y de encierros psiquiátricos.

O sea que un bulo como una catedral, Juan.

Supongo que la única manera de resolver este dilema,

que al fin y al cabo es su palabra contra la de los Romanov,

no tenemos la cosa muy clara, es que apareciera el cadáver

de la auténtica niña que había sido fusilada.

Efectivamente. El tiempo acabó dando la razón a todas aquellas personas

que no creyeron a esta Anastasia ni a las otras muchas

que fueron apareciendo a lo largo del tiempo,

porque en 1979 se encontró la fosa donde descansaban los restos

de los Romanov, aunque no fue hasta 1991,

ya con la caída del bloque soviético, cuando pudieron hacerse

las pruebas científicas, que confirmaron, en 2009,

que todos los Romanov habían fallecido

aquella fatal noche de julio de 1918.

Aunque nuestra protagonista, Anna, Anastasia, Franziska,

siguió diciendo, hasta el día que falleció en 1984,

que ella era la última ultimísima Romanov.

Bueno, un bulo alimentado por la ausencia del ADN,

los registros fotográficos tenues, documentales aún más tenues,

la ausencia de los cadáveres,

o al menos que no los hubieran encontrado,

pero que desaparece en cuanto los historiadores

os pongáis de verdad a la tarea y nos estropeáis todo.

Vaya. Ni Walt Disney...

Nada. Ni la película de Anastasia...

¿Qué será lo siguiente?

Lo siento, Juan. Yo te cuento lo que pasó.

Lo que hubiera podido pasar te lo cuenta Javier.

Eso es verdad. Pero ¿la Bella Durmiente

no se pinchó con una rueca? Eso te lo cuento

en la próxima temporada, ¿te parece?

Me parece muy bien. Muchísimas gracias, Carmen Guillén.

(Música)

Santa Teresa murió el 4 de octubre de 1582,

pero hasta el 15 no recibió sepultura.

¿Qué ocurrió para que estuviera 11 días sin ser enterrada?

La razón hay que buscarla en el calendario.

Justo el día de su fallecimiento, también moría el calendario juliano

y comenzaba el gregoriano,

por el que nos regimos en la actualidad.

Este último calendario corrige el desfase de 10 días

con respecto al sol que había ido provocando el anterior.

Así que pasaron directamente del 4 de octubre al 15 de octubre,

y Santa Teresa en realidad fue enterrada

al día siguiente de su muerte.

Como os decía al comienzo, todo tiene una explicación.

Puede ser lógica, o puede ser como la que nos trae

nuestro siguiente colaborador. Adelante, Miguel Iríbar.

(Música)

Hola, Miguel. ¿Qué tal?

¿Te gustaría estar 11 días sin ser enterrado?

¿Sin ser enterrado? Sí.

Sí. (RÍE)

Bueno, te daría un poco igual, ¿no?

Prefiero estar toda la vida sin ser enterrado.

Dices que estando muerto. Yo digo así en general.

Sí, claro, también es verdad. La culpa es mía.

Me traes la cabeza loca.

Miguel Iríbar, ¿de qué nos vienes a hablar?

Voy a hablarte de Amadeo de Saboya,

un rey que tiene cosas muy particulares.

Lo eligieron en unas Cortes Constituyentes

y a la vez fue un rey que a los casi tres años dijo:

"Chicos, me piro, me voy. No soporto más vuestro rollo.

Me estáis quitando años de vida". Es casi una pena,

porque era un tío educado, era un tío culto,

era un tío amable. Vino cargado de buenas intenciones.

Vino de Italia avalado por el general Prim.

Poco después de empezar el reinado, al general Prim se lo cargaron

de un trabucazo. Después atentaron también contra él.

Le pegaron también un tiro, no sé si con un trabuco,

pero le mataron al caballo. Lo pasó mal el señor.

De hecho, el tipo escribió:

"Si en España el peligro de verdad viniera del exterior, del extranjero,

yo me quedaba aquí para combatirlo, pero es que el problema

lo tenéis los españoles con vosotros mismos, desde dentro".

El tío dijo: "Hasta luego", se hizo un "moon walk".

Dijo: "Hasta siempre". ¿Me has traído un vídeo?,

que es lo que se supone que tenías que hacer hoy.

Te he traído un vídeo sobre el final de una dinastía

y el principio de otra que dejó mucha más huella en España

y todavía hoy sigue con nosotros. ¿Quieres verlo?

Sí, por favor. Por favor, adelante último vídeo.

"Mi nombre es Miguel Iríbar, y es la última vez

que digo mi nombre en voz alta, que la gente que me oiga

pensará que estoy loco.

Nunca he vivido una última vez memorable, apoteósica,

de las que cambian la historia por completo.

Mis últimas veces han sido de andar por casa.

El último capítulo de una serie, el último día de curso...".

Quiero revivir los últimos días de los Austrias

después de 200 años en el poder.

Un fin de fiesta con peleas de herederos, traiciones

y hasta una guerra internacional. Una última vez como Dios manda.

"Todo empieza, o mejor dicho, termina, con Carlos II,

el último de la dinastía de los Austrias,

un rey aquejado de mil dolencias que no conseguía dejar descendencia".

Aquí, en el Salón de Reinos,

en el antiguo palacio del Buen Retiro de Madrid,

es donde probablemente se tejieron las intrigas palaciegas

para elegir a los dos candidatos a sucederle.

Por un lado, el francés Felipe de Anjou.

Por otro, Carlos de Austria.

Uno de los dos llegaría al poder de un imperio mermado,

pero aún una potencia internacional. "En el Museo de Historia de Madrid

me espera José Antonio López Anguita, doctor en Historia Moderna.

Me contará cómo fueron los últimos días de los Austrias".

¿Cómo se elige a los candidatos para ser rey

ante la ausencia de un hijo de Carlos II?

-No es que se elijan, es que vienen determinados

por quién tiene un mayor parentesco o un parentesco más estrecho

con Carlos II.

Hay tres candidatos en un primer momento.

José Fernando de Baviera, Felipe de Borbón

y el archiduque Carlos de Austria.

Cada uno de ellos contaba con el apoyo de distintas figuras:

la madre, la segunda mujer de Carlos...

Y, finalmente, Carlos,

después de que muera José Fernando de Baviera,

lo que hace es tomar la decisión que él cree que será mejor

para la monarquía española, que es nombrar como heredero

a Felipe de Borbón.

-¿Por qué se elige a Felipe de Anjou en vez de a Carlos de Austria?

-Porque Carlos entiende que Felipe de Borbón,

nieto de Luis XIV, será capaz de defender

la integridad territorial de la monarquía hispánica,

que no solo comprendía lo que hoy conocemos como España,

sino también territorios en Italia, en la actual Bélgica, en América,

las dependencias africanas, enclaves en Asia...

-¿Qué consecuencias tuvo todo esto?

-El estallido de una guerra de sucesión.

Fue una guerra internacional en la que distintas potencias

europeas como Gran Bretaña, Holanda, apoyaron los derechos sucesorios

del archiduque Carlos de Austria frente a Felipe de Borbón,

ya convertido en Felipe V.

Esta coalición internacional contra Felipe V

no solo se mueve por intereses de carácter político,

sino también intereses de carácter económico.

La América española era un espacio muy atractivo.

Si en España reina un Borbón, ese mercado americano

va a poder ser ocupado por la Francia de Luis XIV.

-Al final, la guerra de sucesión sirvió para ratificar

que Felipe V sería el primer Borbón coronado como rey de España.

Y, tras los últimos Austrias, el primero de los Borbones

traería muchísimos cambios y no solo dinásticos.

"Los Borbones traen una renovación en muchos aspectos.

Es lo que me va a explicar Carmen Sanz Ayán,

miembro de la Real Academia de la Historia".

Además de todos estos cambios políticos,

¿se notaron cambios en la vestimenta o en la arquitectura?

-En la vestimenta, sobre todo después de la guerra de sucesión.

Al principio, Felipe V se hace retratar

con un traje de corte típico de los Austrias,

con golilla y vestido de negro, con traje de corte,

pero después se introducen los usos y las vestimentas francesas,

con casacas muy vistosas frente a las golillas tradicionales

de los Austrias. Con respecto a la arquitectura,

hasta 1730 el barroco sigue muy presente.

Y es sobre todo el incendio del Alcázar, a partir de 1734,

pues llegan los influjos del barroco clasicista.

-Aquí estaba el Alcázar de Madrid, que se perdió en un enorme incendio.

Pero luego construimos el Palacio Real, mucho más moderno.

Palacio de Santa Cruz, que los Austrias usaron

como Cárcel de Corte. Qué ordinariez tan cerca del centro.

Palacio de los Duques de Uceda, que con los Borbones se convirtió

en el Palacio de Consejos, pero consejos de reunirse,

no de "ponte una rebequita".

¿Cómo afectó la llegada de los Borbones

en los usos y costumbres de los españoles?

-Se van matizando costumbres que eran importantes en la época.

Por ejemplo, el teatro barroco sigue teniendo una gran influencia,

una gran importancia, en los primeros años,

primeras décadas, del reinado de Felipe V,

pero, poco a poco, ciertos gustos, ciertas operetas italianas,

empiezan a tener presencia en los escenarios

de las grandes ciudades.

-¿Qué conclusión sacarías de este periodo de transición?

-Pues que no es un cambio abrupto, sino que hay una evolución,

que se necesitan una serie de años, décadas,

para ir canalizando los cambios de un periodo al siguiente.

-La casa de Austria no volvería a reinar nunca más en España.

Terminaba un ciclo y empezaba la hegemonía de los Borbones,

que también tuvo interrupciones, pero eso es para otro día.

-Eso, para otro día, que vivir el final

de una dinastía de casi 200 años agota.

-Te recuerdo que es el último vídeo de la temporada.

Ya tienes tu propio final. -Es verdad.

A tu salud. -Que también es la tuya.

La última vez que el ser humano dejó su huella sobre la Luna

fue el 30 de julio de 1971.

El honor lo ostenta el comandante del Apolo 15 David Scott.

Era la cuarta misión que la NASA enviaba a nuestro satélite

y la primera en la que se utilizó el Rover lunar

para que los astronautas se dieran un garbeo por la zona.

Aunque, desde entonces, nadie más ha pisado la Luna.

¿Verdadero o fluzo?

Dejadme contaros la apasionante y azarosa historia de Puyi,

el último emperador chino.

En 1908, con solo tres años, subió al trono, supongo que a gatas,

y lo encerraron en la Ciudad Prohibida

hasta que tuviera edad para reinar. Pero ¿qué paso?

Llegó la revolución de 1911 y fue derrocado el sistema imperial

que había gobernado China durante más de 2000 años.

Aun así, a Puyi le permitieron vivir en la Ciudad Prohibida,

aunque era un emperador sin imperio.

En 1924 decidieron expulsarlo definitivamente de China.

Japón lo colocó como monarca títere en Manchukuo,

el territorio chino que acababa de conquistar,

y en 1945, al acabar la Segunda Guerra Mundial,

el Partido Comunista chino lo juzgó y lo encarceló.

Pasó Puyi 11 años en prisión.

Al salir, trabajó como jardinero y como archivero.

Y quizás, supongo que por la reeducación que había recibido,

Puyi se volvió un fervoroso maoísta.

Nació como emperador y murió como archivero comunista.

Años después, Bernardo Bertolucci nos regaló esa obra maestra del cine

titulada "El último emperador".

Una vida llena de idas y venidas,

como las de nuestro condensador de fluzo,

nuestro incansable navegador por el espacio y el tiempo,

que esta vez nos va a llevar a un sitio muy particular.

Vamos allá.

(Corriente eléctrica)

(Pitidos)

1601, allá vamos.

Europa se encuentra en plena revolución científica

con genios como Francis Bacon,

Kepler o Galileo desarrollando sus teorías

y preparándose para transformar el mundo.

Tanto estudiar para que aún tengáis gente

que siga dudando de que la Tierra gira alrededor del Sol.

De verdad, qué desperdicio.

En Rusia están pasando tanta hambre que vais a conocer este periodo

como la gran hambruna rusa. Porque las que van a venir después

no serán para tanto, por lo que se ve.

El jesuita Matteo Ricci se ha convertido

en el primer europeo en penetrar en la Ciudad Prohibida

en Beijing, China. ¿Burló a los guardias?

¿Evitó trampas mortales y finalmente huyó con un tesoro?

Pues no, le invitaron.

Así que más bien fue a la zona VIP de la Ciudad Prohibida.

El valido de Felipe III, el duque de Lerma,

ha trasladado la capital de Madrid a Valladolid

aprovechando que en España nos encontramos en un periodo

de relativa paz, la Pax Hispanica.

Y digo relativa porque habrá más de 160 batallas.

Así que paz, lo que se dice paz, bueno, paz con tropezones.

William Shakespeare sigue escribiendo la que será

su obra más extensa y recordada, "Hamlet".

Bueno, recordada, nos acordamos de dos frases, William,

tampoco te flipes, y la mayoría te cambia la calavera de escena.

Y para colmo de males, se está extinguiendo

uno de los animales más encantadores del planeta.

Pero eso os lo cuentan ahora.

Yo os digo hasta más ver,

pero no sin daros la bienvenida a 1601.

La extinción de una especie nunca es una buena noticia.

Lo que es una buena noticia es que hoy tengamos

como colaboradores a tres personas

que normalmente están al otro lado de las cámaras

asegurándose de que no metamos la pata.

Sus nombres son Juan Jesús Botí, Isaac Alcántara y David Omar Sáez,

que además de ser nuestros coordinadores de contenido histórico

hacen divulgación bajo el nombre de Ad Absurdum.

(Música)

David. Algo aquí no va bien.

Os he nombrado a los tres y vienes tú solo.

Porque hemos decidido que, como es nuestra primera y nuestra última vez,

tengamos un minuto de gloria cada uno.

¿Qué me quieres contar hoy?

Yo estoy muy contento porque te traigo una historia

que te va a parecer imposible.

Una historia que arranca, precisamente,

en el momento en que nos ha dejado el condensador de fluzo,

que es a principios del siglo XVII.

Una historia que tiene como protagonista

a un pájaro que tiene muchos nombres.

Pájaro hinchado, pájaro vago de culo gordo,

Raphus cucullatus... Tiene muchísimos nombres.

Todos coinciden en el dodo.

Como sabrás, el dodo es el animal extinto por excelencia,

junto con el mamut.

Lo que pasa que al dodo lo tenemos más reciente.

De hecho, fue retratado en vida, que mucha gente no lo sabe.

El caso es que la historia del dodo está llena de últimas veces.

Pero para llegar a entenderlo tenemos que ubicarnos geográficamente.

Nos trasladamos a Mauricio, a la isla de Mauricio,

que forma parte de las islas Mascareñas.

Las islas Mascareñas están en el océano Índico

y están a unos 900 km, más o menos, de Madagascar.

Como ves, un sitio muy recóndito.

A ningún ser humano se le había ocurrido,

hasta mediados del siglo XVI, poner allí un chiringuito.

Pero todo eso cambia de la mano de los portugueses.

Los portugueses estaban buscando rutas a lo largo del siglo XVI

para avanzar hacia Asia, rutas comerciales,

y lo que hicieron fue circunnavegar toda África,

poniendo una serie de bases que sirviesen para repostar y demás,

y así, en 1513, llegaron a Mauricio y allí se establecieron.

El caso es que yo he venido un poco a estafarte.

Porque yo de geografía y de dodos entiendo mucho,

pero de las relaciones diplomáticas entre dodos y portugueses

no entiendo nada.

Así que lo que voy a hacer es dejarte con una persona

que de verdad sabe del tema, que es Isaac Alcántara.

Vale, venga. Pues nada.

(Música)

Hola, Juan. ¿Qué tal? Isaac, pero vamos a ver,

¿qué es este teatrillo que me estáis haciendo?

¿No podéis salir los tres a la vez? No se puede, Juan, esto es la tele.

Y no cabíais los tres, ¿no? Qué va, apenas quepo yo.

Vale. Me parece bien.

Vale, no tenemos espacio para los tres.

Hasta ahora, David me ha contado la historia del dodo.

Yo le he introducido que quizás los portugueses

lo que hicieron fue comerse al dodo. David te ha comentado

que yo soy el experto en relaciones diplomáticas con...

Dodo portugués. Dodos portugueses.

Bien.

Pasaron dos cosas nada más llegar los portugueses.

Los portugueses dieron noticia de que habían encontrado ese ave,

un pájaro gordo, feo, idiota y no volador.

De hecho, se pasaban con él, porque lo llamaron "pássaro dodo",

que en español quiere decir "pájaro loco".

Pero nuestra palabra "dodo" viene de "loco" en portugués.

Pero imagínate una isla como Mauricio,

en la que la fauna y la flora han evolucionado de aquella manera,

pues el pobre no tenía depredadores naturales.

Es decir, no tenía miedo ni instinto de autodefensa.

El pobre no era idiota, era bonachón.

Pero lo segundo que hicieron los portugueses

y que afectó al ecosistema de la isla

fue dejar a otros cuantos exploradores.

¿Qué exploradores? Monos y cabras. Lo del mono lo entiendo,

se puede comer al dodo, pero ¿la cabra?

¿Entiendes seguro lo del mono? Es un animal omnívoro.

Y cazador, por cierto. Pero tanto el mono como la cabra

se dejaban en la isla, tú dejabas parejas de esos animales,

para, una especie de arca de Noé, que se reprodujesen con naturalidad

y, al volver a la isla, disponer de alimento

gracias a lo que habían procreado esos animales.

Los portugueses querían comerse a los monos,

no les bastaba con los dodos. No era para pelearse con los dodos,

sino para tener alimento. Pero la expansión del mono

supuso un problema para el dodo. Ese y el de otros animales.

Aparte, en los barcos, solían venir otros animales indeseados

para la flora y la fauna de un sitio como una isla,

que son las ratas. Justo en este momento

empieza a gestarse el final, la última vez, de los dodos.

¿Pero se extinguieron definitivamente aquí?

¿O pasó algo? Me están faltando datos.

No, Juan, porque tuvieron que llegar unos segundos visitantes

a la isla de Mauricio. En este caso, los neerlandeses,

que en 1598 llegaron a la isla de Mauricio,

esta vez con la intención de asentarse.

Claro, al quedarte, tienes que disponer de los recursos,

empezaron a cazarlo,

y, efectivamente, cazaron de forma masiva al dodo.

El portugués no es el que se carga al dodo,

solo pone la primera piedra en la muerte del dodo.

¿Es el neerlandés el que se carga al dodo?

Todos ponen su granito de arena para cargarse al dodo.

Es cierto que los neerlandeses son los principales artífices

de su desaparición, pero algo bueno hicieron los holandeses,

y es que al menos lo preservaron en nuestra memoria.

¿Cómo? Pintándolo.

Juan, yo de pintura, de arte, no entiendo mucho,

así que eso te lo contará Juan Jesús Botí,

que es experto en pinturas de dodos.

(Música)

¿Me habéis hecho un "pague dos y llévese tres"?

¿Y qué mejor que eso? Madre mía, menudo chollo.

Hombre, me podrías haber traído un dodo asado, por ejemplo.

No nos quedaban. Un cucullatus al horno.

(RÍE) Un cucullatus. De todas formas, no nos quedaban,

pero sí podemos verlos, que es muy importante.

Mi compañero te ha dicho que los podemos ver hoy en día.

Gracias a la pintura.

Pero para pintarlos tuvieron que hacer un viaje a Europa.

Y ese viaje a Europa pasó primero por Ámsterdam.

Y uno de esos dodos que vino a Europa terminó en Praga.

Pero en Praga tenemos en ese momento

al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico

Rodolfo II, que era un gran coleccionista,

uno de los mayores coleccionistas de la época.

Pero se colecciona no solo arte, sino también animales exóticos.

En este momento llegan de todo el mundo animales exóticos

y el dodo está entre ellos.

En realidad, también llega un pintor a la corte de Rodolfo II,

que es Roelant Savery.

Roelant Savery es un pintor al que impactó mucho ver ese dodo,

porque era muy llamativo, y decidió pintarlo muchas veces.

De hecho, el cuadro del principio era precisamente de este pintor.

Pero hay una cosa importante.

Hay un momento que se marcha de la corte y termina en su pueblo,

y sigue pintando.

Y sigue pintando al dodo. Terminó con una serie de pinturas

en las que, de memoria, pintaba a este dodo.

Gracias a eso, Juan, tenemos tantas pinturas de dodo hoy

y tenemos tantas maneras de mirar al dodo.

Por lo que estoy viendo, lo pinta de varias formas.

Porque el primer dodo no es el segundo dodo de aquí.

Eso es cierto. Digamos que su memoria no siempre...

Sabes que la memoria a veces juega malas pasadas.

Pero también hay una cosa muy importante,

no es el único que pinta al dodo.

Tenemos una imagen muy interesante de 1638,

que es de Cornelis Saftleven, que es, nada más y nada menos,

que la última representación de un dodo vivo.

Al menos hasta donde sabemos.

Te dije que es la última, ¿y en qué año te dije? 1638.

1638, me acuerdo perfectamente. Ha pasado muy poco tiempo.

También ha pasado muy poco tiempo desde que llegaron estos portugueses

y neerlandeses. Entonces, ¿qué está pasando?

El hábitat de Mauricio está siendo devastada

por esta agricultura, tala de árboles, etc.

Y muy importante, tenemos todos esos animales

que se están expandiendo por la isla y arrasando con todo.

Que si cabras, que si monos...

Pero uno de los más importantes era la rata.

¿Qué hacían estos animales? No solo se comían a los polluelos,

sino que también devoraban los huevos que iban encontrando

y estos animales no pudieron adaptarse tan rápido a este problema.

¿Qué ocurre? En 1703, que tenemos el abandono de la isla,

de manera momentánea, pero sabemos, a principios del siglo XVIII,

que el dodo está extinto.

Pero no es la última vez del dodo. Sí en vida.

Pero tenemos otra última vez. Uno de esos dodos que llegó a Europa

terminó en un museo de la Universidad de Oxford.

El problema es que, muy poco después, a mitad del siglo XVIII,

en el museo dijeron: "Este dodo no está en buen estado

de conservación", y no eran conscientes

de la pérdida de la especie todavía, eso será posterior al siglo XIX.

¿Dónde terminó? A la basura. ¿Tiran el esqueleto del dodo?

El último esqueleto de un dodo que teníamos.

Y nos queda la fotografía del esqueleto del dodo

porque alguien decidió que había que hacer limpieza.

Hubo un poco de suerte y quedó una pata y un cráneo.

Y se han ido encontrando más en excavaciones posteriores

en la isla de Mauricio. ¿Podemos hacer un "Parque Jurásico"

y resucitar al dodo utilizando las técnicas del ADN?

¿La clonación? Creo que se podría intentar,

y creo que sería el mejor "Parque Jurásico"

porque sería más divertido. Me quedo con esa idea.

Muchas gracias, Juan Jesús, a ti y a tus compañeros

de Ad Absurdum, que nos habéis acompañado en el programa

y habéis evitado que metamos la pata con esos gritos que nos dais

desde detrás de las cámaras. Un abrazo y hasta muy pronto.

(Música)

Se cree que la última vez que Jean-Michel Basquiat

cogió sus pinceles fue para realizar una obra premonitoria.

El artista estadounidense realizó el cuadro titulado

"Cabalgando con la muerte".

Pocas semanas después, el 12 de agosto de 1988,

el creador más famoso de la historia del arte afroamericano

moría de sobredosis de heroína y se unía al club de los 27.

¿Verdadero o fluzo?

Visto el último de los cuatro vídeos de anécdotas históricas,

toca conocer cuál de ellos es el erróneo, el fluzo.

Hago un breve recuento de los cuatro.

Tenemos el silfio, la planta que se extinguió en el siglo I.

Tenemos la última ejecución pública en España.

Tenemos también a David Scott como el último hombre en pisar la Luna.

Y para acabar, la última obra de Basquiat,

"Cabalgando con la muerte".

¿Sabéis en casa cuál es el fluzo? Vamos a descubrirlo.

El fluzo es...

David Scott como el último hombre en pisar la Luna.

Es cierto que Scott ha sido una de las 11 personas

que han caminado sobre nuestro satélite,

pero no fue el último en hacerlo.

Este honor recae en el estadounidense Eugene Cernan,

y no lo hizo el 30 de julio de 1971, sino algo después,

el 14 de diciembre de 1972.

Era la misión Apolo 17, y, desde entonces,

ningún ser humano ha pisado la superficie lunar.

Bueno, de momento.

Ya veis, el fluzo era sobre el último hombre en pisar la Luna.

Decía Borges que en todo ser humano

hay un laberinto con un minotauro aguardando.

Bueno, no es de Borges, es mío,

pero era para darle categoría a la cita

y porque me sirve para presentar a Pedro Pérez, de El Cubil de Peter,

historiador y hoy nuestro hilo de Ariadna del que vamos a tirar.

Adelante.

Finales definitivos han existido miles.

# El final... #

Como la forma en que Da Vinci inmortalizó en su cuadro

la última cena de Jesucristo con sus discípulos

antes de ser crucificado,

o la manera en la que Saigo Takamori se acabó convirtiendo

por méritos propios en el verdadero último samurái

de la historia de Japón.

# Convertido en samurái... #

Y es que esta sensación, la de hacer o ver algo por última vez,

es algo que nos acompañará siempre como especie,

un pensamiento que ha sido inevitable

al acordarnos del último de los neandertales.

Una especie sobre la que se construyeron innumerables mitos

e ideas falaces sobre su supuesto atraso tecnológico y mental,

sin olvidarnos de recordar el llamativo episodio

protagonizado por Franziska Schanzkowska,

la mujer que se hizo pasar durante años por Anastasia.

# Anastasia. #

Como las contundentes y amargas palabras finales

del rey Amadeo de Saboya antes de largarse de España.

# ¡Adiós! #

Aunque si hay algo que nos ha conmovido,

al menos a mí sí lo ha hecho,

han sido las peripecias que vivieron los dodos.

Qué animalicos más majos y simpáticos.

(Graznidos)

Y qué pena que se hayan extinguido y no los hayamos podido conocer,

porque estoy seguro de que hoy en día serían los reyes del mambo.

# ¡Mambo! #

Tras la caída del muro de Berlín,

el politólogo estadounidense Francis Fukuyama

expuso una polémica idea.

Según él, la historia, entendida como la lucha de ideologías,

había terminado.

Así que, según Francis, ya no habría ni guerras

ni revoluciones.

Ni que decir tiene que o era muy buena persona

o se flipó un poquito de más,

porque solo hay que ver cuántas cosas han pasado

desde el fin de la Guerra Fría y cómo ha cambiado el mundo.

Lo que sí que llega al final es este programa,

"El condensador de fluzo".

Ha sido maravilloso poder compartir con vosotros

todas estas horas de amor por la historia

y hacerlo en el sitio más apropiado posible,

en la televisión pública,

y con las mejores personas posibles, los expertos en historia.

Para aliviar la tristeza de la despedida,

me voy a quedar con la frase de Hannah Arendt:

"Cada final contiene necesariamente un nuevo comienzo".

Que así sea. Nosotros nos vamos, pero la historia continúa.

Muchas gracias por todo. Juan, ven. Mira.

¿Qué pasa? ¿Conoces a Arturo? Salúdale.

¿Y este pavo? Oye, escucha una cosa.

Tenemos un problema, Polonia ha invadido Alemania.

¡No me fastidies! Llevamos programas y programas...

Polonia, que eres tú, has invadido Alemania, chaval.

Ay, mira, se ha caído la caseta. ¡Terminamos con un ucronía!

(Música créditos)

¡Vete así, vete así! ¡Olé, olé, olé!

A lo mejor no vuelves. ¡Qué feliz era en el programa!

¡Era! Del verbo "erer".

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El condensador de fluzo - Programa 13: ¡Se acabó! o las últimas veces

01 abr 2021

La última cena, el último samurái, el último concierto de The Beatles… Vemos cómo la cultura pop se ha interesado por las últimas veces. Viajamos hasta la prehistoria para conocer a nuestros primos, los neandertales. Seguimos la pista de la mujer que se hizo pasar por Anastasia Romanov, hija del último zar. Nos trasladamos hasta el Palacio Real para descubrir a sus últimos huéspedes. Y averiguamos cómo era el dodo, un sorprendente animal que se extinguió hace siglos. Además, Javier Cansado nos crea sentimientos contrastados con una idea: ¿y si no nos muriéramos nunca? Acompáñanos en la última aventura de El condensador de Fluzo, Las últimas veces están llenas de grandes emociones.

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