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El condensador de fluzo - Programa 12: ¡No tienes corazón! O Los villanos de la historia - ver ahora
Transcripción completa

"Si aquel que realiza un robo nocturno

es muerto en el lugar,

su muerte será tenida por legal".

Así reza la Tabla VIII, artículo XII,

de la Ley de las XII Tablas,

un texto legal que contenía una agrupación de normas

para regular la convivencia del pueblo romano.

No es el único.

Desde que el ser humano empieza a vivir en sociedad,

existen códigos para castigar los delitos.

Pero ¿quién determina qué es el bien y qué es el mal?

¿La ley?

Entonces debemos aceptar

que si las leyes cambian, también lo hacen los malvados.

Actitudes que hace años nos parecían horribles,

hoy las vivimos con normalidad,

y viceversa,

gente aceptada siglos atrás,

en la actualidad podría estar encerrada en esta cárcel.

Lo ideal sería acercarnos a ellos sin reducirlos a buenos o malos.

Hoy intentaremos conocer las historias

de algunos de los personajes,

presuntamente, más malvados de nuestra historia.

Hoy, en "El condensador de fluzo",

"No tienes corazón o los villanos de la historia".

(Música de cabecera)

Buenas noches.

Bienvenidos y bienvenidas a "El condensador de fluzo".

Hoy vamos a empezar mezclando

un famoso cóctel

con una reina sanguinaria.

Vamos a conocer a la malvada por excelencia

para los ingleses, la reina María Tudor.

A diferencia de su padre, Enrique VIII,

ella se inclinó por la fe católica

y, tras una serie de carambolas, llegó al trono en 1553.

Enseguida emprendió una feroz represión

contra los disidentes religiosos

y condenó a la hoguera a cientos de personas.

La tradición protestante

bautizó a María Tudor como "la reina sanguinaria"

y así fue como acabó dando nombre a una bebida, el famoso Bloody Mary.

Los grandes villanos han sido los reyes de la cultura popular,

que se lo digan a Thanos,

y esta noche viene a contárnoslo

nuestra propia gema del infinito de color verde,

nuestra historiadora del arte Sara Rubayo, La Gata Verde.

(Música)

Gata. Juan.

Tenemos un problema. ¿Por qué?

Tenemos un problema, porque yo acabo de decir

que eras nuestra gema del infinito de color verde

y me vienes todo de rosa.

Pero no, siempre te quedarán las botas de recurso.

Es verdad, es verdad, puedo tirar por ahí,

tienes toda la razón.

Y siempre soy Gata Verde, o sea que eso no hay problema.

Vale, hoy te metes un poco en mi terreno, ¿verdad?

Bueno, pues oye, ¿qué me dices?

(RÍEN)

Me han dicho que vienes a hablar de psicópatas.

Hoy vienes de ese palo, ¿no?

A ver, es que el programa de hoy va de malvados

y claro, tenemos una historia larguísima, judeocristiana,

plagada de malos malísimos,

como Caín, que lo tenemos aquí,

como Judas o como Herodes, entre muchos otros.

Es verdad que la Biblia, que es

uno de los principales pilares de nuestra civilización occidental,

está repleta de gente muy mala.

Vale, pero vamos a matizar esto un poco, ¿vale?

Porque resulta que son malos malísimos

y nuestra realidad histórica está ahí

y la cultura pop los coge

y nos los presenta en distintos formatos.

Hasta ahí todo bien, pero ojo, cuidado,

que no todos los malos son tan malos como parecen.

Muchas veces se adornan para que parezcan más malos

o para que contrarresten mucho más con los buenos

y que estos buenos parezcan más buenos.

Empezamos por una gran villana, supuesta villana, en Roma.

Tenemos a Livia Drusila,

la mujer del primer emperador de Roma,

Augusto,

y juntos hacían una pareja imperial de leyenda.

La cuestión es que, efectivamente, Livia ha pasado a la historia

como esa malvada, fría y calculadora

que le limpió el camino con veneno a su hijo Tiberio

para que llegase a ser emperador,

y el caso es que Robert Graves

tuvo bastante culpa con su novela "Yo, Claudio",

más tarde con la adaptación

de la miniserie británica de los años 70,

en el que el personaje de Livia era la mala perfecta.

Pero claro, es que Graves se basó un poco también

en historiadores como Tácito,

que era un historiador del momento que no se llevaba muy bien con Livia

y claro, al final quien escribe la historia

pues la termina escribiendo a su manera.

Claro, también es un poquito lo que más le conviene a cada uno

porque le encaje más, ¿no? Efectivamente.

Por lo menos en aquella época, que no tenían

el rigor científico al que estáis obligados hoy en día.

Claro, si te conviertes en historiador o investigador,

tienes que tener, bueno, pues eso, un cierto rigor,

y en aquel momento pues oye, al final,

quien hace la ley hace la trampa, ¿no?

Como quien dice.

Vamos a saltar ahora al siglo XVI,

a conocer a Erzsébet Báthory o Elizabeth Báthory,

la famosa condesa sangrienta, ¿vale?

Esta dama húngara resulta que ha pasado a la historia

como una de las grandísimas asesinas en serie

porque, por lo visto,

cogía muchas doncellas, se las llevaba a su castillo

para exprimirlas y darse baños con su sangre,

incluso beberlas,

porque estaba totalmente obsesionada con la belleza

y creía que ingiriendo sangre o bañándose en ella

pues recuperaría la belleza perdida.

Empezaron a sospechar de ella y el caso es que la llevaron a juicio

y no sabemos a ciencia cierta

cuánto hay de verdad y cuánto no de esta historia.

No es cierto que llegase a matar

esas 600 muertes que se le atribuyen a la espalda.

Y luego, por otro lado, es que se la conoce

como la mujer con más asesinatos a su espalda

de toda la humanidad.

O sea, es que es como un término grandísimo, ¿no?

Claro, o sea, que alguna cayó, pero tampoco 600, ¿no?

Como le ha atribuido la historia. Efectivamente.

¿Tienes más malas hoy?

Tengo un malo que este de adornos, ninguno, ¿vale?

O sea, en este caso la realidad supera a la ficción.

Vámonos al siglo XX, a Estados Unidos,

a conocer a Ed Gein, el carnicero de Plainfield.

Este tío, que era un campesino que se dedicaba a secuestrar a gente,

a abrir tumbas para coger los cadáveres,

y por las tardes hacía manualidades y bricolaje con sus cuerpos

para tapizar su casa.

Bueno, además ha sido inspiración, también, de muchas películas,

de muchas historias de muchos novelistas, ¿no?

Como estos que nos estás enseñando aquí.

Efectivamente, o sea, tenemos a Norman Bates de "Psicosis",

o tenemos a Leatherface de "La matanza de Texas",

dos pelis que a mí me han dado bastante miedo,

pero conociendo la historia real de este ser,

la verdad es que son dos gatitos a su lado.

Por favor, la semana que viene vente un poquito menos sangrienta,

¿no te importa?

Lo voy a intentar.

¡Muchísimas gracias, Sara Rubayo, La Gata Verde!

(Música)

Llega el momento del primer "Verdadero o fluzo".

Ya sabéis, veremos cuatro datos históricos curiosos,

aunque uno de ellos es un fluzo como una casa,

es decir, no es cierto, es falso, erróneo e inexacto.

En casa tenéis que adivinarlo.

Muy atentos,

porque al final del programa lo desvelaremos.

Vamos con el primero.

John Williams, un médico vinculado a la Casa Real británica

durante la época victoriana,

fue acusado de ser Jack el Destripador.

Un descendiente suyo publicó un libro en 2005

titulado "Tío Jack", en el que acusaba a su familiar

de estar detrás de los terribles asesinatos.

Williams solía frecuentar el barrio de Whitechapel

y era un habilidoso cirujano.

Al parecer, no siempre habría utilizado el bisturí

para curar apendicitis.

¿Verdadero o fluzo?

Dicen que hay que tener cuidado con los ídolos a quienes veneras

porque podrías acabar como ellos.

Eso fue justo lo que le pasó a Salvatore Maranzano,

el último "capo di tutti capi",

el jefe de jefes de la mafia,

que era un hombre, Maranzano, un poco peculiar.

Era culto, tenía modales muy refinados

y, además, como nosotros en este programa,

estaba obsesionado con la historia,

muy particularmente con la Antigua Roma

y con el emperador Julio César.

Y, curiosamente, "il capo di tutti capi"

murió como el militar romano, acuchillado,

aunque también se llevó unos cuantos balazos de regalo,

porque la mafia no escatima en gastos.

Imaginaos todo lo que hubiera sido capaz de hacer

un mafioso aficionado a la historia

para conseguir un artilugio como el condensador de fluzo.

Da miedo pensarlo, ¿verdad?

Lo que es seguro es que nuestro aparato

para lo que sirve es para hacer el bien,

para llevarnos cada semana a un sitio distinto de la historia,

y esta vez nos toca aquí.

1735, un año estupendo.

A no ser que seas ruso, claro.

Han empezado una guerra con Turquía,

siguen metidos en la de sucesión polaca

y se han tenido que retirar del Cáucaso

por orden del Sha de Persia.

En 1735,

te cruzas por la calle con un ruso

y ni le miras a los ojos, por si acaso.

En Reino Unido,

ha entrado en vigor la Witchcraft Act, una nueva ley

que considera la brujería como un fraude.

No es que deje de perseguirse,

pero entre que te quemen en la plaza del pueblo

y que te multen, yo creo que salimos ganando.

El primer ministro británico, Robert Walpole,

se ha mudado a una casita bien maja y muy céntrica

en el número 10 de Downing Street,

donde, a partir de ahora, van a vivir todos sus sucesores.

Debe de ser de renta antigua.

Y hablando de casoplones,

en Norteamérica ha nacido John Adams.

Algún día será el segundo presidente de Estados Unidos

y el primero en vivir en un lugar llamado la Casa Blanca,

aunque solo durante cuatro meses.

Después, perderá las elecciones.

Al pobre no le va a dar tiempo ni a que deje de oler a pintura.

¡Ah, por cierto!

Se ha realizado la primera apendicectomía exitosa,

y muy atentos al matiz, exitosa,

porque apendicectomías ya habíamos intentado unas cuantas,

solo que, bueno,

no os queréis ni imaginar cómo acababa la cosa.

En España se ha creado el germen de la Real Academia de la Historia,

aunque por ahora solo se reúnen en casa de uno de sus fundadores

para tratar temas históricos, desterrar mitos

y supongo que también para merendar.

En Italia, la mafia está dando sus primeros pasitos.

Y digo primeros pasitos porque están empezando,

no os imaginéis nada inocente.

¡Bienvenidos a 1735!

Efectivamente, en Sicilia se estaba complicando la cosa

con la mafia.

Que nos lo cuente el historiador y escritor

Javier Traité.

(Música)

Muy buenas. Javier.

Hoy vienes muy Cosa Nostra.

Hoy vengo con un montón de argumentos,

porque te voy a hacer una oferta que no vas a poder rechazar, Juan.

Y haciéndome así también, ¿no?

Sí, para que quede claro por dónde van los tiros.

Pero no me has traído ninguna cabeza de caballo.

Si con todo este despliegue necesitas una cabeza de caballo,

es que te cuesta entender las cosas.

No me hace falta ninguna.

Hoy la sección es "Esto me suena".

Pues un tema que suena a todo el mundo,

que es, pues eso, la mafia, ¿no?

Esos malvados arquetípicos

que han sido tan inmortalizados en el mundo del cine.

Pero te voy a hacer una pregunta:

¿qué es exactamente para ti un mafioso?

Hombre, para mí es la banda sonora de Nino Rota

en "El Padrino",

es esa interpretación magistral,

esa obra cumbre de la interpretación que es Marlon Brando

haciendo de Don Corleone.

Correcto, y es por lo que nos suena a todos

ese término de la mafia,

pero bueno, es una cosa más compleja

que ese simple crimen organizado

que mucha gente interpreta normalmente.

Tiene un origen histórico, ¿no?

Correcto, que lo podemos, más o menos, encuadrar

hacia el siglo XVIII.

Por ejemplo, la palabra "camorra", que seguro que te suena...

Sí, es la mafia napolitana. Napolitana, correcto.

Aparece por primera vez escrita en un documento del Reino de Nápoles

en 1735

referida a la tasa que había que pagar

en los locales de juego pues para que las cosas fueran bien

y no hubiera un pequeño accidente misterioso ahí.

Sería una pena que este vaso se cayera al suelo.

Exacto, y tuviera que pegarte con un palo.

Más o menos es este siglo cuando empiezan a surgir,

pero no solo en Italia, sino por todo el mundo.

Lo vemos aquí, en la realidad aumentada.

Pues tienes, por ejemplo, las mafias asiáticas,

que estas se pueden remontar incluso al siglo XVII.

Pues tenemos la yakuza en Japón,

así, generalizando mucho, derivados de esos samuráis ronin

que derivan en mercenarios;

tenemos las tríadas chinas, que provienen de sociedades secretas;

tenemos la mafia rusa, a principios del siglo...

A medio camino entre Europa y Asia,

esos ladrones en la ley,

los vory que yo he usado en mis novelas.

Antiguos ladrones de caballos, correcto.

Y luego pues tenemos Italia, ¿no?

La cuna de las mafias más clásicas,

como serían, por ejemplo, pues la camorra en Nápoles,

la 'Ndrangheta en Calabria

y la mafia siciliana,

que posteriormente sería conocida como la Cosa Nostra.

La más famosa del mundo, al final. Exactamente, la más famosa.

Todas estas italianas se consolidan, sobre todo,

a mediados del siglo XIX,

en estos turbulentos años de la unificación italiana,

a pesar de que hay una teoría muy interesante

que remonta la mafia siciliana a un siglo anterior, al siglo XVIII,

y a un producto muy concreto, este de aquí.

¿Los limones? Los limones.

Un momento, ¿me estás diciendo

que la mafia empieza con los limones?

Bueno, es una de las teorías que se manejan últimamente,

¿y en qué se basa?

Bueno, pues que en el siglo XVIII por fin se divulgó la idea

de que los cítricos pues van muy bien contra el escorbuto

y entonces las marinas de occidente

empezaron a hacer pedidos enormes de limones,

que se cultivaban en Sicilia.

Entonces, tanto agricultores como terratenientes

necesitaban dar salida a un producto,

había necesidad de proteger, de protección,

de vigilancia de las granjas,

y estas organizaciones, familiares de entrada,

serían los que mediante el uso de la violencia

pues ejercerían esa protección y esa administración,

esa salida comercial del producto

pues mediante la extorsión o incluso el asesinato.

Todo esto gira en torno a un eje,

otra palabra que seguro que te suena, que es omertá.

La omertá, claro, es esa ley del silencio,

no vamos a colaborar con los...

No vamos a ser soplones.

Exactamente, se trata de no colaborar con las autoridades,

aquí entre nosotros nos lo apañamos todo muy bien.

Es un poco en torno a lo que gira todo este sistema mafioso.

Y luego, pues ya a mediados del siglo XIX,

a finales del siglo XIX,

tenemos una emigración de las mafias europeas

hacia Estados Unidos, ¿no?

Primero las mafias irlandesas

y luego una primera oleada

de inmigrantes italianos y mafiosos.

Por ejemplo, aquí tenemos la organización Mano Negra,

pero sobre todo será

con el ascenso del fascismo en Italia,

con Mussolini, cuando haya

una auténtica desbandada de mafiosos sicilianos

que pasan todos a Estados Unidos.

Es ahí cuando ya se crea

esta rama italoamericana de la mafia siciliana,

que es la que conocemos como la Cosa Nostra,

con personajes tan icónicos

como este, Lucky Luciano o Frank Costello,

que además se enmarcan en ese periodo de la ley seca,

que fue el que causó, precisamente, el auge de esta mafia en concreto,

con la venta y la distribución de alcohol.

"Los intocables de Eliot Ness", las grandes películas,

probablemente todo muy pop,

todo muy popero, todo muy trastocado.

Sí, que realmente es ficción,

pero incluso luego los mafiosos, posteriormente,

acabaron adoptando estas estéticas.

La verdad es que estas películas a veces han liado un poco.

Por ejemplo, el tema de "padrino", no se llamaban así.

Lo podemos ver aquí, en la realidad aumentada,

cómo, por ejemplo, sería esa estructura

de la mafia siciliana.

Es una estructura jerárquica, piramidal,

son diversas familias,

entonces el jefe de la familia es el Don;

por debajo tenemos pues los cargos intermedios,

por ejemplo, como el Consigliere, que viene a ser

una especie de mediador entre las distintas familias;

tenemos el Soto Capo, el Capo Regime,

y luego ya, digamos, en la base, pues los sicarios, ¿no?

Los Soldati, Associati, que son los que hacen el trabajo sucio,

por así decirlo.

En esta realidad aumentada nos has explicado perfectamente

cómo funciona la mafia siciliana, italiana, la Cosa Nostra.

¿Es el sistema de todas las mafias?

No, esto es muy interesante,

porque cada una funciona de forma distinta.

Por ejemplo, las tríadas chinas no tienen nada que ver.

Se trata de tres...

Funcionan en grupos de tres personas sin relación entre ellas

y de las cuales solo una de ellas tiene contacto con un superior,

con lo cual es muy difícil meterse ahí en medio.

Claro, un poco como las células terroristas,

que solo hay una persona que tiene contacto con los jefes,

los demás son un poco como los machacas, los soldados.

Exacto, es complicado penetrar en la organización.

Bueno, en fin, sin movernos de Asia,

otra cosa muy interesante sobre las mafias

es cómo utilizan el aspecto visual, los tatuajes,

que son un elemento que puede mostrar pertenencia

o incluso rango dentro de la organización,

y esto es algo que es muy característico

de la yakuza, la mafia japonesa.

Pero ya que es un tema tan visual,

en vez de explicártelo,

mejor lo vemos en un vídeo que te he traído.

Pónmelo, por favor.

No te tengo que coaccionar.

Venga, dentro vídeo.

El País del Sol Naciente también tiene su mafia,

la archiconocida yakuza.

Su nacimiento se remonta al siglo XVII.

Durante el periodo Edo, se puso fin

a los constantes enfrentamientos entre clanes

que se venían produciendo por todo Japón.

Esto provocó que un gran número de samuráis

se quedase sin trabajo,

sin derecho a indemnización y sin paro.

Algunos se reconvirtieron en funcionarios;

otros, en comerciantes;

pero muchos otros deambularon por los caminos del país

cometiendo actos de pillaje.

El término "yakuza"

proviene de un juego de naipes tradicional japonés

y representa los números 8, 9 y 3.

Estos números son la mano con menos valor.

Así, en un principio, que te dijeran yakuza

era como si te llamaran inútil, inhábil, inservible, vano, incapaz,

inane, irrelevante... En fin, ya lo pilláis.

Pero, con el tiempo,

las bandas hicieron suyo este sobrenombre.

Aunque presumen de orígenes caballerescos,

lo cierto es que estos

hay que buscarlos en las bandas de tahúres

y vendedores ambulantes de técnicas engañosas.

A finales del siglo XIX y principios del XX,

surgió una yakuza de élite

que dejó el menudeo y se acercó al poder.

Desde entonces, comenzaron a influir en política,

sobre todo relacionados con grupos ultranacionalistas.

En la actualidad, se calcula que alrededor de 30 000 personas

forman parte de la yakuza.

La mayoría se agrupa en tres grandes sindicatos:

la Yamaguchi-gumi,

la Sumiyoshi-kai

y la Inagawa-kai.

La Yamaguchi-gumi cuenta con 5000 miembros activos,

lo que la convierte en la mayor banda mafiosa del mundo,

pero hace inviable las cenas de empresa.

Su estructura es piramidal

y se organizan en familias con un jefe al frente

y niveles de hermanos mayores y hermanos menores.

Es un sistema de relaciones conocido como Oyabun-Kobun.

"Oyabun" significa el papel del padre

y "Kobun", el papel del hijo.

El primero ofrece consejo y ayuda

a cambio de la lealtad absoluta del segundo.

El rito iniciático se establece con copas de sake

uno enfrente del otro.

Beben de su copa y luego la intercambian.

La del padre siempre está más llena

para marcar la jerarquía.

Uno de los signos más característicos de la yakuza

son los tatuajes.

Los lucen con orgullo

y sirven para mostrar su estatus dentro de la organización.

Aunque la técnica tradicional es dolorosa,

para los miembros de la yakuza es una prueba de fuerza y coraje.

A veces, los dibujos sobre la piel son auténticas obras de arte.

Sin embargo, en muchos lugares, como baños públicos,

no permiten entrar a personas con el cuerpo tatuado.

La yakuza está presente en actividades como el juego,

la prostitución, la extorsión, el cobro de deudas,

el chantaje empresarial, los desahucios y la usura.

Otra de sus peculiaridades es la amputación de dedos,

y no precisamente porque sea de mala educación señalar.

Es una forma de castigo y expiación de los errores.

En muchas ocasiones, sirve para resolver disputas internas

y atajar posibles divisiones.

Pese a todo esto, es una de las organizaciones criminales

con mayor aceptación en su propio país

y, para algunos sectores, canaliza y controla la delincuencia.

En cualquier caso, recordad la lección:

nunca os riais de vuestro adversario

si lleva una mala mano en la partida.

Nunca sabes cómo puede acabar.

¡Yakuza!

Bueno, pues lo hemos visto en el vídeo,

cómo Yamaguchi-gumi

es actualmente el clan más poderoso de la yakuza

y claro, surgen...

¿En qué momento surgen y crecen y se consolidan?

A partir de la Segunda Guerra Mundial,

con ese contexto que conocemos,

claro, con la derrota japonesa,

una población deprimida, ocupada por Estados Unidos,

con una gran falta de servicios y productos básicos,

que es la yakuza la que se encarga de proporcionarlos.

¿Quién es este señor de aquí, por cierto?

Este es Taoka,

es el tercer líder histórico del clan Yamaguchi-gumi,

que es el que consiguió esta expansión brutal

y que llega hasta hoy por ese arraigo

que es lógico que tenga la sociedad japonesa,

pues fíjate, hasta el punto

de que la organización como tal es perfectamente legal

y tienen sus sedes, sus oficinas,

su página web, su tarjeta de visita...

En fin, es otro mundo.

Después de la Segunda Guerra Mundial,

hay otro contexto radicalmente distinto,

entonces surgen pues las nuevas mafias.

Pues tenemos a los mungiki, en Kenia, en los años 80,

dedicados a la extorsión;

tenemos las nuevas mafias rusas que aparecen

a partir de la caída de la URSS

y con esas privatizaciones loquísimas que hubo.

El gas, el petróleo... Exactamente.

Tenemos, por ejemplo, la mafia turca,

que es la principal proveedora de heroína de Europa actualmente,

o la mafia israelí,

que funciona con un rollo parecido a la siciliana,

en plan familiar.

Luego tenemos los conocidísimos cárteles mexicanos.

Luego es que también, ahora, últimamente,

se han mostrado mucho en series y en cine.

Si te fijas, cuando miras todo el panorama,

ves que las mafias, ¿cuándo surgen?

Pues hay dos grandes condicionantes: uno, que hay una gran demanda

de un producto o servicio determinado,

sea el que sea,

y, por otro lado,

cuando el poder político o no puede o no quiere

gestionarlo, organizarlo, regularlo,

entonces pues en esa zona gris, en esa zona oscura,

pues es donde surgen estos malvados, la mafia.

Me han gustado mucho

estas conclusiones que has traído hoy, Javier Traité,

pero hay una conclusión más, y ten mucho ojito.

¿Vienes a mi programa el día de la boda de mi hija

y ni siquiera me llamas padrino?

Pero a ver,

¿tengo que coger la katana o cómo va esto exactamente?

Lo que tienes que coger es la puerta y marcharte.

¡Muchísimas gracias, Javier Traité!

(Música)

Muchas veces decimos

que mientras perdure el recuerdo de una persona querida,

siempre seguirá viva.

Lo malo es

que con los villanos y las villanas pasa lo mismo.

En el Senado de la Antigua Roma, por ejemplo,

tenían un método para borrarlos de la historia.

Se llamaba "damnatio memoriae",

es decir, condenar al olvido.

Además de castigar al enemigo del Estado,

también ordenaban acabar

con estatuas, con inscripciones, con imágenes,

o con cualquier otra cosa que permitiera recordarle.

Esta práctica se aplicó a emperadores como Calígula,

aunque, como podéis comprobar, no tuvo demasiado éxito.

Y todavía sería mucho más complicado borrar el bello legado

de nuestro siguiente colaborador,

que se merece su propia calle y su propia estatua,

¡Javier Cansado!

(Música)

Yo intento replicar tus movimientos de danza,

pero es imposible.

Son años, chaval.

Juan, vas a flipar.

Te traigo un "¿Y si...?",

te traigo un "¿Y si...?" espectacular.

Te traigo el "¿Y si...?", no un "¿Y si...?", el "¿Y si...?".

Hoy el programa va de villanos, ¿vale?

Bueno, pues ¿y si...?

Fíjate qué bonito.

¿Y si el villano por antonomasia, Hitler,

y si Hitler no hubiera existido?

¿Qué te parece?

Tengo corolarios, tengo muchos corolarios,

porque eso es muy fácil, ¿y si Hitler no hubiera existido?

¿Y si Hitler, aun existiendo, fuera bondadoso?

¿Por dónde quieres empezar?

Hitler existe, ¿vale?

Pero es bondadoso.

Es muy buena persona.

Es bondadoso, de modo que tú ahora mismo

te puedes llamar en Alemania, perfectamente,

o en Austria, te puedes llamar Adolf Hitler,

y no pasaría nada, ¿vale?

O sea, tú te puedes llamar Adolf Hitler

y dirían: "Hola. Por favor, ¿Adolf Hitler?"

y pasaría y nadie le miraría.

No como ahora, porque ahora hay gente...

El apellido Hitler sigue existiendo, por supuesto,

y Adolf es raro, pero también se da,

hay gente que se llama Adolf Hitler.

Y luego, por ejemplo, toda la caterva que estaba con él,

que es que, claro, Goebbels, Goering,

von Ribbentrop, Hess, Mengele...

Todos estos ahí están.

O sea, el malo es Hitler.

¿Y los otros? Y los otros no.

¿Los otros no eran malos? Sí, eran...

¿Me estás diciendo que Goebbels era mejor persona que Hitler?

¿Me estás diciendo eso?

No quiero, por favor,

no se malinterprete, no estoy defendiendo a Hitler,

pero ¿tú me estás diciendo

que Goebbels te dejaba a lo mejor 20 marcos

y Hitler no? ¡Por favor!

Bueno, digamos el planteamiento ese, como Hitler es bondadoso,

no hay sección, mi "¿Y si...?" no vale.

No vale, no hay nada. No hay nada.

¿Pero y si Hitler existe, es bondadoso,

pero existen los nazis?

No existen los nazis. Sí, sí, sí.

Sí existen.

Sabes que Hitler manda al ejército a observar

al Partido de los Trabajadores se llamaba, creo,

pero le mola aquello y se hace el jefe de todos,

se hace el líder porque habla muy bien.

Bueno, es verdad,

"putsch" de Múnich, Hitler acaba en la cárcel,

después va un poco

a ver cómo están las cosas por el Partido Nazi

y acaba quedándose con todo.

De jefazo, ¿vale?

Entonces, imagínate que el Partido Nazi

sigue, o sea, todo sería igual:

se invade Polonia,

pero no sería Hitler, sería a lo mejor Goering,

lo mismo, no cambia.

Pero ahora necesito que me hagas tu resumen habitual,

lo mejor y lo peor

de las ucronías hitlerianas que nos has traído hoy.

Lo mejor, obviamente,

es que, al no existir Hitler, no podría invadir Polonia,

es prácticamente imposible.

Esa me la he visto venir, ¿vale?

Pero a lo mejor, por el mismo precio, Polonia invade a...

Dice: "Ya que estoy en la frontera y estos no vienen, vamos nosotros".

Eso puede ser. "Blitzkrieg", pero a la polaca.

No sé cómo se dice en polaco "Blitzkrieg".

Parecido.

Vale, eso está claro.

¿Y lo peor? Lo peor.

¿Qué sería lo peor si Hitler no existiera?

Pues que realmente las ucronías...

No habría ucronías,

porque la ucronía empezó con eso,

empezó con Hitler.

Antes de Hitler no había ucronías.

¡Ostras! Yo no tendría sección.

Claro, tienes toda la razón.

Pero vamos a ver, si es que está ahí, si es que está ahí.

Yo tengo una sensibilidad especial.

Pues eso hubiera sido terrible.

Efectivamente, hubiera sido lo peor,

porque si no hay ucronías,

Hitler no invade Polonia, eso hemos dicho que es bueno,

pero tú no estarías haciendo esta sección.

Yo no estaría aquí, estaría en mi casa,

sin hacer nada, mirando por la ventana hacia fuera,

imagínate.

Eso no lo queremos en absoluto.

¡Muchísimas gracias, Javier Cansado!

(Música)

Escuadrón 731.

Quedaos con este nombre.

Fue uno de los grupos de investigación militar

que Japón puso en marcha en China durante la Segunda Guerra Mundial.

El batallón llevó a cabo experimentos abominables.

La lista es larga y cruel:

vivisecciones sin anestesia,

amputaciones para estudiar la pérdida de sangre,

extirpaciones de órganos,

resistencia al frío, inoculación de enfermedades

y un largo etcétera de actos terribles.

¡Vaya pájaros!

¿Verdadero o fluzo?

Esta señora con cara de tía segunda de la familia

se llama Helen Duncan

y, aquí donde la veis, fue apodada "la última bruja".

En los años 30, Helen era una médium

de cierta fama entre la clase media británica,

pero en 1941 se le ocurrió decirle a una clienta

que su hijo había muerto

y eso le trajo graves problemas.

Y no fue precisamente por fallar, sino por lo contrario,

porque acertó.

El hijo formaba parte de la tripulación de un acorazado

que fue hundido por los alemanes

y las autoridades británicas lo habían ocultado

por razones propagandísticas.

No querían que se supiera,

fue una médium y ¡pum!

La acusaron de espionaje, la detuvieron

y la condenaron a nueve meses de cárcel

aplicando, precisamente, la Witchcraft Act,

el Acta de Brujería de 1735

por el que las brujas, de repente, pasaban a ser estafadoras.

Y este fue el último caso contra una supuesta bruja

que, además, demostró

que a veces el mal puede residir en el que condena

en el lugar de en el condenado.

De una supuesta gran malvada de la historia,

precisamente, viene a hablarnos

la historiadora y divulgadora Laia San José.

(Música)

¿Qué te parece esto que acabo de contar?

Buenas noches, Laia, perdóname.

Hoy vienes con "fake news" históricas.

Vengo con bulazos. Con bulazos.

Con bulazos históricos. Pero no sé quién es.

Pues te voy a hablar de Lucrecia de Borgia,

porque, bueno,

es la malvada malvadísima de su época

por excelencia, pero bulazo.

Gran envenenadora es lo que yo sé.

Entre otras cosas, ¿vale?

Y es que, a veces, las noticias falsas,

lo que acaban es convirtiendo

a ciertos personajes históricos

en auténticos villanos, ¿vale?

Pero es eso,

¿qué te viene a la cabeza si te digo Lucrecia de Borgia?

Veneno, y que eran de Valencia,

porque la gente no sabe que los Borgia eran valencianos.

Efectivamente.

Se la ha llamado malvada, viciosa, promiscua...

Un sinfín de cosas, ¿vale?

Y a ver,

pues igual una santa no era, ¿vale?

Pero bueno, ni falta que le hacía.

Pero todo este machaque histórico pues no es otra cosa

que una de tantas y tantas y tantas leyendas negras

que tenemos a lo largo de la historia.

La nuestra empieza en el siglo XV y llega hasta el día de hoy.

En el siglo XV, porque como bien decías,

en 1480, Lucrecia de Borgia nace en el seno de la familia Borgia,

que fue una familia muy poderosa valenciana

que acabó siendo también una familia muy poderosa

en la Italia del Renacimiento.

Porque les pillaba cerca, ¿no?

Cruzaban el Mediterráneo,

que para los Borgia era como un charquito.

Correcto.

Y ya estaban al otro lado

y, bueno, eran grandes comerciantes,

eran patrocinadores de las artes también

y manipulaban mucho en la política,

y a lo mejor por ahí vienen...

Por aquí vienen los tiros, por aquí vienen los tiros.

Italia, en ese momento,

está constituida pues por pequeños estados

gobernados pues cada uno por familias a cada cual más poderosa,

y en medio de todo esto tenemos a los Borgia

intentando hacerse un hueco en medio de todo este sarao.

Pero claro, para todo esto necesitan poder y posición,

y aquí es donde entra en juego

la figura de nuestra protagonista de hoy,

que es Lucrecia Borgia.

El padre de Lucrecia es Rodrigo, que es un obispo,

un obispo que quiere ser papa,

y lo acabará consiguiendo con el nombre de Alejandro VI.

Para eso, lo que necesitaba precisamente era poder,

así que tanto su padre

como su hermano, César Borgia,

le concertaron a Lucrecia una serie de matrimonios estratégicos

con los hombres más poderosos del momento.

Me has dejado un poco descolocado

con que el padre de Lucrecia Borgia acabara siendo papa.

Sí.

No todo el mundo puede decir: "Mi padre es el papa".

Pero lo que importa de esta historia es los matrimonios, ¿no?

Efectivamente.

A Lucrecia la casaron tres veces.

La primera, con Giovanni Sforza,

que era de una de las familias pues más top del momento.

Todos estos matrimonios eran para conseguir poder,

así que una vez casados, al poco tiempo

lo que necesitaban ya lo habían conseguido,

así que había que darle boleto.

Intentaron asesinarlo, pero la cosa no salió

y se acabaron divorciando, ¿vale?

El segundo matrimonio fue con Alfonso de Aragón,

del que sí se enamoró,

pero tuvo que ser un matrimonio aparte de estrategia, rapidito,

porque la leyenda negra de Lucrecia iba creciendo e iba creciendo, ¿vale?

Alfonso de Aragón pues también acabó muerto

y Lucrecia pues, en medio de todo esto,

como una posible de las hacedoras de todo este asunto.

Entonces, el tercer matrimonio fue con el duque de Ferrara.

Este matrimonio no les hacía mucha gracia

porque la fama de Lucrecia iba creciendo cada vez más.

Pero pasó una cosa curiosa, y es que mandaron espiarla

y lo que se llevaron fue un giro de guion en toda regla,

toda una serie de piropos

que la ponían, bueno, pues bastante bien.

¿Qué me dices? O sea, mandas a un señor

para que espíe, para que te saque digamos que todos los trapos sucios

y el espía llega y dice: "No, no, pero si esta mujer es maravillosa,

ha envenenado superpoco".

Y entonces se casa por tercera vez.

Se casa Lucrecia por tercera vez,

y este matrimonio es interesante para ella

porque aquí es donde empezamos a ver

digamos que la cara real de Lucrecia, ¿no?

Hasta ahora todo era la leyenda negra,

pero ahora aquí es cuando empezamos a ver

que Lucrecia era una mujer

bastante más interesante de lo que nos la pintaban.

Fue mecenas de arte,

se ganó el afecto de sus súbditos

y la verdad es que la vida en la corte de Ferrara

fue un soplo de aire fresco,

porque la imagen que tenemos de ella de esta época

ya no es la de una persona frívola y malvada,

sino probablemente su imagen real de todo este asunto, ¿no?

La imagen verdadera de Lucrecia.

¿Y por qué todo esto entonces?

Pues a ver, Lucrecia en el fondo fue un peón

dentro de las estrategias maquiavélicas

de su familia por conseguir poder.

Lucrecia probablemente fue una mujer con muy, muy, muy poquita autonomía,

que tomó muy, muy, muy poquitas decisiones

en todo este asunto.

O sea que a lo mejor lo que estaba pasando en realidad

es que sí que se morían los maridos ayudados,

pero quienes eran los malos eran los que estaban detrás de ella.

Efectivamente, muchas posibilidades

es que todos asesinatos y estas misteriosas muertes

fuesen obras tramadas o amañadas

por su padre o por su hermano, César Borgia.

¿Pero hay algo de verdad, aunque sea un poco,

en toda esta leyenda negra de Lucrecia?

Pues no lo sabemos, Juan.

La mayoría de las fuentes son muy poco concluyentes.

De hecho, para que te hagas una idea,

tenemos problemas hasta con su imagen.

Tenemos un montón de cuadros de Lucrecia

y no sabemos realmente si alguno de ellos

realmente es ella.

No se parecen en nada, la verdad, entre sí.

Lo que sí sabemos es

que probablemente Lucrecia fue una mujer bastante desgraciada,

por lo menos la mayor parte de su vida,

hasta que se fue a la otra corte.

Sabemos que murió en 1519 con tan solo 39 años

pues de las consecuencias de su último parto.

¿Y tú qué crees?

¿Que una vez muerta se acabó la leyenda?

Hombre, me imagino que no,

porque hemos visto decenas de películas.

Todo lo contrario, tuvo que ir aumentando y creciendo.

Efectivamente, una vez muerta, la leyenda ha continuado,

sobre todo hasta que llegaron los románticos

y empezaron a pintarnos a Lucrecia

como la mismísima imagen de la inmoralidad.

De hecho, uno de los mayores contribuyentes

a este "boom" otra vez de su figura

es el mismísimo Víctor Hugo.

¡Ay, Víctor Hugo!

Bueno, lo que tú has hecho hoy es también contribuir un poco

a limpiar un poco la imagen de Lucrecia, ¿no?

Efectivamente.

Si me permites, lo que me gustaría hoy,

desde "El condensador de fluzo",

es que pongamos nuestro granito de arena

para acabar de una vez por todas

con el bulazo de toda la historia de Lucrecia de Borgia.

De acuerdo.

Ya tenemos claro que Lucrecia de Borgia

no fue una envenenadora, o por lo menos podemos dejarlo

en inocente hasta que se demuestre lo contrario.

La que sí es culpable es Laia San José.

Tú eres la culpable

de que hoy hayamos descubierto

un poquito más sobre Lucrecia Borgia,

así que por eso te doy las gracias.

¡Muchas gracias, Laia San José!

(Música)

Acompañadme hasta Valaquia,

un principado rumano formado en la Edad Media.

Allí gobernó en el siglo XV un príncipe llamado Vlad Tepes III,

más conocido como Vlad el Empalador.

Las crónicas cuentan que Vlad tenía la insana costumbre

de ensartar a sus enemigos.

Se habla de 100 000 ejecutados en apenas siete años.

Tras su muerte,

se escribieron muchos relatos, quizás algo exagerados,

describiendo su enorme crueldad

y su gusto por las torturas y por las brochetas.

A finales del siglo XIX, Bram Stoker se inspiró en este príncipe

para crear un personaje llamado Drácula,

el príncipe de las tinieblas,

la auténtica encarnación del mal,

que se alimenta de la sangre de sus víctimas.

Pero las historias de vampiros

también han pasado por el filtro del Romanticismo,

como los piratas, como los gánsters o nuestros bandoleros.

De estos últimos lo sabe todo Miguel Iríbar.

(Música)

Miguel. Juan.

Vengo a hablar, justamente, de lo que acabas de comentar,

de gente malvada, como los bandoleros,

que fueron bastante idealizados.

En realidad, los bandoleros eran criminales.

Siglo XIX, por ahí, ¿no?

Exacto, exacto.

Tenían, me gusta mucho de los bandoleros

los apodos que tenían.

Había gente de todo tipo.

Estaba pues La Tuerta,

que era una señora que estaba en el Alto del León, en Madrid,

que se disfrazaba siempre de hombre, pero era una buena "personaja";

El Tragabuches, que el nombre ya,

El Tragabuches ya denota que tuvo una infancia complicada,

el sistema digamos que lo dejó desplazado,

el hombre acabó bebiendo buches, no se sabe.

Este señor se decía de él que había matado a tanta gente

que él solo podía llenar un cementerio.

Yo creo que básicamente el tío

se sentiría una especie de "rockstar".

Diría: "Bueno, hay gente que llena estadios,

yo lleno cementerios".

Me gusta mucho.

De todas formas, ¿todos tenían motes?

Todos tenían motes, todos tenían motes,

y de hecho algunos motes son increíbles.

Uno de mis favoritos

es Antonio Sánchez, en Torrejón de Ardoz,

al que apodaban "el Chorra al Aire".

¿Cuántas veces ese señor atracaba con su miembro al aire

para que acabe recibiendo ese apodo?

Y un último, que es Jaime el Barbudo.

Te lo traigo a colación porque está relacionado

con el vídeo que te he preparado esta semana,

porque Jaime el Barbudo

era un defensor acérrimo de Fernando VII, el rey absolutista,

que he preparado un vídeo

y que realmente era más malo que el demonio, Juan.

No quiero hacer "spoiler", pero era malísimo.

Muy malo, muy malo.

Pero ¿quién? ¿Fernando o el Barbudo?

Yo creo que Fernando VII podría ser más malo que el Barbudo,

pero te lo explico en un vídeo.

¡Dentro vídeo!

"Mi nombre es Miguel Iríbar y siempre me ha fascinado el mal".

"Pero solo como espectador, porque hacer el mal se me da fatal".

"Con la maldad me pasa como con el fútbol,

que me encanta ver los partidos, pero jugando soy un paquete".

Y precisamente mi fascinación por el mal

me ha traído hasta Madrid,

a un lugar que, según cuenta la leyenda,

fue construido sobre una puerta al infierno.

Y no, no estoy hablando del Palacio de la Bolsa,

sino del Monasterio de El Escorial.

"Según algunas teorías, Felipe II eligió esta ubicación

precisamente para sellar esa entrada con un enorme edificio consagrado,

y todas esas leyendas llevaron al rey a traer hasta aquí

toda su colección de más de 7000 reliquias de santos".

Por cierto, que si las reliquias

realmente hubiesen tenido el poder de frenar el mal,

aquí hay tantas

que no se podría haber dicho ni una palabrota.

Pero no es ese el tipo de maldad que busco.

Estoy buscando un villano de verdad, de carne y hueso.

Y no porque fuera un malhablado, precisamente, que también.

"200 años después de que finalizará su construcción,

aquí mismo nació un niño que estaba destinado a convertirse

en uno de los personajes más malvados de la historia de España,

Fernando VII,

algo que conoce muy bien Emilio La Parra López,

catedrático de Historia Contemporánea y biógrafo del monarca".

-Fernando VII tuvo

eso que se suele decir

un carácter difícil

caracterizado por su hipocresía, su cobardía,

y yo creo que, fundamentalmente, la doblez.

Fue un rey que practicó dos golpes de Estado,

uno para hacerse con el trono

y otro para consolidarse en él,

que además persiguió

a todo el que se opusiera a su política,

es decir, que prácticamente no tuvo nada bueno.

-Tuvo también fama de ser un hijo nada ejemplar, ¿no?

-Su relación con su madre siempre fue una relación más de amor-odio,

entre otros motivos, porque siempre Fernando estuvo muy celoso

de la excelente relación que mantenía su madre,

la reina María Luisa, con Godoy.

Tampoco podíamos hablar

de una relación excelente entre padre e hijo.

Hay que tener en cuenta que le montó un golpe de Estado

en el Motín de Aranjuez.

No se puede decir que el comportamiento del hijo

correspondiera con los deseos de sus padres.

-"Vale, un momento, pongamos un poco de perspectiva".

"Finales del siglo XVIII,

España estaba regida por Carlos IV,

pero también por su valido, Manuel Godoy".

"Fernando VII, que era para echarle de comer aparte,

quería destronar a su propio padre y hacerse con el poder,

así que inició un complot

que erosionaría la estrecha relación entre el rey y Godoy".

Hablemos un poco de esa trama que se origina aquí, en El Escorial,

y que los reyes descubren.

¿Cómo fue todo?

-Es un complejo dispositivo

destinado, por una parte, a acabar con Godoy,

y por otra, fortalecer el poder del príncipe Fernando.

El 27 de octubre de 1807,

el rey Carlos IV registra los bolsillos del príncipe Fernando

y descubre una serie de papeles.

Se constata que, efectivamente, Fernando VII estaba preparando,

junto con un grupo de nobles,

una operación para acabar con Godoy.

En principio, al descubrirse los papeles,

se frustra esa operación,

pero solamente unos meses después se da ya el golpe definitivo,

el Motín de Aranjuez,

y ahí consigue Fernando VII

que abdique la corona Carlos IV, su padre,

consigue poner en prisión a Godoy

y convertirse él en rey de España.

-En 1808, Fernando VII por fin consigue su objetivo:

acceder al trono.

Por poco tiempo,

porque las tropas de Napoleón se lo arrebataron.

Pasada la guerra, en 1814, regresó,

aclamado por el pueblo

y recibiendo el sobrenombre de "el Deseado".

Años más tarde, "el rey Deseado" se convertiría en "el rey Felón".

-Llega la Guerra de la Independencia

y entonces se convierte en "el rey Deseado",

porque en el momento trágico de una guerra,

en un momento acusadamente crítico,

la población necesita un referente,

y el referente en ese momento es el rey.

A partir de 1814, cuando empieza la represión,

cuando empieza a practicar su habitual crueldad, etcétera,

entonces es cuando comienza a deteriorarse su imagen

hasta convertirse en "el rey Cruel" y en "el rey Felón".

-Las crónicas de la época lo reflejan

como una persona con un humor cruel, cobarde, falaz.

¿Realmente podemos decir que Fernando VII

fue un verdadero villano?

-Yo creo que una de las personas que lo definió,

que definió su carácter de mejor manera,

fue su madre.

Decía que su hijo era un marrajo cobarde.

-Fernando VII,

un rey que apenas se ocupó de los asuntos de Estado,

que restauró la Inquisición,

que abolió las Cortes de Cádiz,

que persiguió a los liberales,

y aun así estuvo reinando en España durante casi 20 años.

Yo no sé si de esta boca del infierno salen demonios,

pero por si acaso me marcho,

porque prefiero encontrarme con un demonio

antes que encontrarme con Fernando VII.

La doncella de hierro fue un artefacto monstruoso.

Se utilizó durante la Edad Media como máquina de tortura y ejecución

por el Tribunal del Santo Oficio, es decir, la Inquisición.

No hay que dejarse engañar por su apariencia.

Aunque en el exterior era un sarcófago con forma de mujer,

en el interior escondía enormes y afilados pinchos de metal.

Pasar un rato dentro de este aparato del mal

no sería muy agradable.

¿Verdadero o fluzo?

Si el mal se puede encerrar, los muros de esta prisión

contuvieron uno de los males más famosos de la historia.

Os hablo de la cárcel de Spandau.

Esta construcción neomedieval se levantó en 1876

en el Berlín occidental

y estaba pensada para albergar hasta 500 presos,

aunque después de la Segunda Guerra Mundial,

solo la habitaron siete, pero vaya siete.

Allí fue donde enviaron a los altos cargos nazis

tras los juicios de Núremberg.

Siete presos custodiados

por nada más y nada menos que 600 soldados.

En el control y vigilancia de estos presos

se turnaban las cuatro potencias vencedoras.

El último y más famoso inquilino fue Rudolf Hess,

gran jerarca del Partido Nazi y lugarteniente de Hitler.

Este hombre pasó en la cárcel 41 años,

los últimos 20 completamente solo,

hasta que se suicidó en 1987.

Tras su muerte, la prisión se derribó

y en su lugar se construyó un centro comercial,

o sea que hoy puedes estar comprándote unos pantalones

en el mismo lugar donde antes estaban encerrados

los peores villanos.

Pero nosotros os vamos a llevar a un sitio

que no es un centro comercial, sino un lugar realmente especial.

Adelante el condensador de fluzo.

1885 y yo os damos la bienvenida.

Émile Roux y Louis Pasteur han probado con éxito

la primera vacuna contra la rabia.

Aunque Pasteur siempre será más conocido

por inventar la pasteurización

y por ponerle su nombre, no ya a un invento,

sino a un verbo directamente.

La Estatua de la Libertad

ha llegado a Estados Unidos desde Francia

empaquetada y en perfecto estado.

Y menos mal,

imagínate que llega con un golpe y hay que devolverla.

En España, ha fallecido el rey Alfonso XII por tuberculosis

y su sucesor, el futuro Alfonso XIII,

será coronado nada más nacer,

lo que nos convierte en el único país del mundo

con un rey al que hay que cambiarle los pañales.

Se ha publicado la primera novela de Leopoldo Alas "Clarín",

"La Regenta".

Los críticos literarios se pasarán décadas aplaudiéndola

y los estudiantes de secundaria, intentando comprenderla.

El ingeniero alemán Karl Benz ha terminado de construir

el primer automóvil con motor de combustión interna,

el Benz Motorwagen.

Su mujer, Bertha Ringer,

ha sido fundamental en su desarrollo,

pero ahora mismo las mujeres casadas no pueden registrar patentes.

El canciller Otto von Bismarck ha comenzado la expulsión

de todos los polacos y judíos de Prusia.

Y en Sudán se produce el levantamiento

del líder religioso Muhammad Ahmad,

que se había autoproclamado mesías del islam.

Y aun así, el premio a mayor villano del año

se lo damos a un monarca belga

que hará y deshará a su antojo en El Congo.

¡Bienvenidos a 1885!

Yo sé de alguien que conoce a la perfección

la historia de uno de los reyes más crueles:

nuestra propia doctora en Historia Contemporánea,

Carmen Guillén.

(Música)

Hola, Juan.

La doctora Guillén, supongo.

Supones bien, Juan.

Hoy vienes con "Lo imposible".

Hoy vengo con "Lo imposible"

y además el programa va de villanos,

así que eso solo puede significar una cosa, Juan.

Pues no sé cuál.

Pues te la voy a decir yo: que te voy a contar la historia

de un malo tan malo

que cuando acabe, ni te lo vas a creer.

Vas a decir: "Esto es imposible".

Lo primero que vamos a hacer es presentártelo.

Es este señor de aquí,

que se llama Leopoldo II de Bélgica.

Como ves, es un malo con galones

y un malo que tenía muy buena prensa internacional,

que esos son los peores, los que van de buenos.

Los que nos creemos que "¡Ay, qué buenecito es Leopoldo!",

pues no.

Sí, sí, pero bueno, para contarte

por qué este señor tiene un lugar reservado

en el panteón de los malvados malvadísimos de la historia,

te tengo que hablar un poquito antes

del año donde nos ha dejado nuestro condensador de fluzo, 1885.

¿Qué estaba pasando ahí?

Siglo XIX, África es un inmenso territorio

que tiene muchísimas materias primas

que interesan a Europa para abastecer a sus mercados.

Entonces, las potencias europeas inician como una especie de carrera

a ver quién coge la mejor parte de África.

En ese contexto surge la Conferencia de Berlín,

que organiza el canciller Otto von Bismarck.

Aquí, en realidad aumentada, veis un poquito en el mapa

cómo cada potencia se llevó un pedazo de ese pastel que era África.

Aquí el amigo Leopoldo,

que ya he dicho que tenía buena prensa internacional

y además dijo que tenía intenciones filantrópicas y antiesclavistas...

Eso está muy bien, o sea, cuando tú dices:

"No, no, yo voy a invadir este país...".

"Pero de buenas".

"Voy a invadir este país, pero bien".

"Te invado bien, de buen rollito".

Y luego no era filántropo, ¿no?

No, no, no.

Consiguió un buen pedazo de pastel gracias a ir de ese buen rollo.

Se llevó, en el corazón de África, el Estado Libre del Congo.

Pero bueno, es importante que te explique, Juan,

que el Estado Libre del Congo no fue para Bélgica,

sino que fue para Leopoldo.

O sea, era una posesión personal, como el que tiene un cortijo.

O sea, te invado con los recursos de mi nación,

pero me lo quedo para mí,

o sea, le ponemos mi nombre a las escrituras.

Estupendo, ¿no? Todo un filántropo.

Entre 1885 y 1905,

el Estado Libre del Congo

fue propiedad privada de Leopoldo II de Bélgica

y todas esas intenciones filantrópicas y antiesclavistas

se quedaron en intenciones,

porque su objetivo siempre fue

exprimir todas las materias primas que había,

de manera sistemática,

en ese Estado Libre del Congo.

Y para hacerlo, ¿cómo lo organizó?

Pues mira, verás, formó un grupo paramilitar,

que se llamaba Fuerza Pública.

Estaba formado, aproximadamente, por 16 000 hombres

a sueldo,

cuyo único objetivo fue someter y amenazar a la población,

convirtiendo el Estado Libre del Congo

en un inmenso campo de trabajos

en condiciones absolutamente infrahumanas.

O sea, todo el país

está de repente al servicio de Leopoldo,

por recapitular,

y él tiene sus propios comandos paramilitares.

Para atosigar a la población

y, sobre todo, para conseguir dos materias primas.

Primero fue el marfil,

pero lo peor ocurrió cuando empezaron a explotar el caucho,

porque a partir de 1888,

empezaron a hacerse neumáticos de ese material,

y claro, imagínate la demanda tan grande que había

de ese material en occidente.

Reclamábamos mucho caucho

y el Estado Libre del Congo estaba llenito de caucho.

¿Y cómo lo va a reclamar esa Fuerza Pública,

ese ejército paramilitar que tiene Leopoldo?

Pues a través de muchos medios.

El primero va a ser el chicote.

El chicote era un látigo,

aquí tenemos esa imagen,

hecho con fibras de piel de hipopótamo,

con el que se azotaba a la población

para conseguir esas cuotas tan altas de caucho

que se reclamaban.

Pero no solamente eso, sino que se organizaban

asesinatos públicos, masacres, incendios de aldeas completas,

violaciones, raptos,

pero lo más común fue esto que ves aquí, amputaciones.

Las mutilaciones.

Sí, amputación de la mano derecha, sobre todo, era lo más común.

Terrible.

Lo que había que hacer era, en realidad,

implantar un régimen del terror para que nadie discutiera, digamos,

las órdenes ni las necesidades que estaba planteando Leopoldo, ¿no?

Exactamente, pero todo esto no es lo peor, Juan.

O sea, mientras que aquí

se estaban naturalizando este tipo de prácticas,

se habían convertido en algo pues tristemente cotidiano,

en Europa seguíamos admirando la labor filantrópica de Leopoldo.

O sea, llegó a ser anfitrión dentro de la Conferencia Antiesclavista

en 1889

y fue presidente honorífico

de la Sociedad para la Protección de los Aborígenes.

Ah, pues muy bien, muy bien. Muy bonito, ¿no?

Claro, en realidad esto en algún momento tenía que saltar,

¿no? Supongo.

Porque la prensa, alguien tenía que denunciar

todo lo que estaba sucediendo en El Congo.

Afortunadamente, en los albores del siglo XX,

empezaron a surgir las primeras voces

para denunciar este infierno auténtico

en el que se había convertido El Congo.

El primero fue Roger Casement,

que era el cónsul británico

en el Estado Libre de El Congo.

Escribió un informe que, bueno,

hizo saltar todas las alertas en la opinión pública

y a él le siguieron otros personajes muy conocidos,

como Mark Twain,

Arthur Conan Doyle, que escribió "Crimen en El Congo"

y, por supuesto, Joseph Conrad, "Corazón de las tinieblas".

Supongo que esto tuvo que dar lugar

a algún tipo de conclusión o de desenlace, ¿no?

Afortunadamente, después de que todas estas voces se alzasen,

hubo un revuelo internacional

y Leopoldo tuvo que legar su propiedad más preciada a Bélgica.

O sea, no es que se independizase El Congo,

sino que se quedó para Bélgica.

Y ahora viene el giro final de la historia,

que vas a decir: "Esto es imposible".

No solo no se castigó a Leopoldo

por todos estos crímenes que había hecho durante años,

sino que se le indemnizó con una cuantiosa cifra de dinero

por pérdida de beneficios.

Claro, porque lo que él había robado,

ahora trasladándoselo a su pueblo, reclamaba...

¡Dios mío!

O sea, es que es verdad que esto es imposible.

O sea, no soy capaz ni de articular la barbaridad que es esto,

tienes toda la razón.

Efectivamente, Juan, ¿has visto? No te engañaba.

Vale, pero, en algún momento,

Bélgica habrá tenido que reconocer todo lo que sucedió aquí, ¿no?

Pues mira, Juan, lo ha reconocido recientemente,

y cuando digo recientemente es julio de 2020, o sea, hace nada.

El rey Felipe de Bélgica ha sido el primer soberano de su país

en reconocer los crímenes que había hecho Leopoldo II,

y lo hizo por dos circunstancias muy concretas.

La primera, porque el 60 aniversario de la independencia de El Congo;

y la segunda, por esto que ves aquí,

que son los ataques a algunas estatuas

que ha habido este verano

dentro del movimiento Black Lives Matter.

Me estás dejando de piedra, honestamente, Carmen,

porque no me imaginaba

que después de un siglo de estas atrocidades

hayamos necesitado, pues eso, que pasase todo hace unos meses

y que haya ocurrido de alguna forma

no solo por el aniversario, sino por una acción indirecta.

¿Tenemos algún dato...?

Sé que es muy difícil, pero ¿tenemos algún dato

de cuántas personas murieron o sufrieron

por el reinado del terror de este hombre?

Pues mira, Juan, es complicado saberlo

porque las cifras bailan

entre los cinco millones de muertos las más optimistas

y los 15 millones de muertos las más pesimistas,

dentro de un país

que en ese momento tenía como 30 millones de habitantes,

o sea, imagínate, un porcentaje altísimo.

Además, es difícil saberlo porque no había un censo

y porque, bueno,

había muertes directas y también muertes indirectas:

inanición, enfermedades como sífilis y viruela,

disminución del número de natalidad...

Así que no lo tenemos muy claro.

Lo que sí tenemos claro es que Leopoldo II

perpetró un auténtico genocidio

durante los 20 años que fue el dueño y señor

del Estado Libre del Congo,

que eso lo consiguió aupar

como uno de los hombres más ricos de Europa

y como uno de los grandes villanos de la historia.

Y, sin embargo, muy considerado en su época,

por desgracia.

Has dicho 15 millones de muertos,

se quedaría a solo dos millones de Hitler,

que fueron 17 millones.

Es terrible y está muy bien

que recordemos y que pongamos a la historia en su contexto

y para eso precisamente venís los historiadores

a este programa.

¿El próximo día que vengas

me puedes traer algo con un poquito más de alegría?

Lo voy a intentar, ¿vale?

Pues con esa promesa me quedo.

¡Muchísimas gracias, Carmen Guillén!

(Música)

Heinrich Himmler, uno de los mayores artífices

de los campos de concentración y de exterminio nazis,

tuvo una peculiar afición.

El genocida alemán dedicó mucho tiempo de su vida

a buscar objetos místicos,

como la lanza de Longino o el Santo Grial.

Al acabar la guerra,

Himmler cayó en manos de los aliados.

Se suicidó el 23 de mayo de 1945,

por lo que suponemos

que nunca encontró los tesoros sagrados.

¿Verdadero o fluzo?

Ya conocéis los cuatro datos históricos en casa.

Es el momento de desvelar cuál es el falso,

el fluzo de la semana.

Pero vamos a hacer antes un repaso rápido.

Primero, tenemos al médico John Williams

como el posible Jack el Destripador;

tenemos al sanguinario escuadrón japonés 731;

tenemos también la máquina de tortura

conocida como la doncella de hierro;

y, por último, la afición por los objetos místicos

del dirigente nazi Heinrich Himmler.

¿Queréis saber el fluzo?

Vamos a salir de dudas.

El fluzo es...

la doncella de hierro.

En realidad, no se tiene constancia

de la existencia de esta máquina de tortura,

pero se ha usado para exagerar el oscurantismo medieval.

Se cree que, en realidad,

tal artefacto pudo ser una errónea interpretación

de otros instrumentos usados en la Edad Media,

como un barril que inmovilizaba al reo,

pero dejaba a la vista cabeza y piernas.

Más que un método de tortura, era una forma de escarnio público.

No mataba, pero humillaba.

Os juro que me acaba de dejar descolocado

el equipo de historiadores del programa,

porque después de ver tantas pelis con Indiana Jones y los nazis,

resulta que al final lo de Himmler tenía algo de verdad.

Bueno, hablar durante tantos minutos de villanos y villanas

puede que nos genere cierta inquietud

y creo que es el momento perfecto para detenernos unos instantes,

reflexionar

y poner a punto nuestra brújula moral.

Tomad aire, porque nos ilumina con su tonificante sabiduría

Andoni Garrido, autor del canal "Pero eso es otra historia".

Hoy, "El condensador de fluzo"

ha estado cargado de personajes crueles y malvados.

(Canción "Malo")

¿Cuál podríamos decir que fue el primer villano de la historia?

Según la Biblia, fue Caín, pero es imposible saberlo.

Sí conocemos la vileza de personajes históricos

como María Tudor.

(Canción "Maria")

La hija de Enrique VIII,

quien no se quedó atrás respecto a su padre

en lo que a maldad se refiere,

y es que la apodada "Bloody Mary"

se dedicó a hacer barbacoa con los disidentes religiosos.

Otro personaje fue la noble húngara Elizabeth Báthory,

llamada la Condesa Sangrienta.

Obsesionada con la belleza...

(Canción "Antes muerta que sencilla")

Pasó a la historia por secuestrar campesinas,

exprimirlas como una naranja y bañarse con su sangre.

Se le atribuyen hasta 650 muertes.

Un vecino de esta muchacha fue el rey de Valaquia Vlad Tepes,

mejor conocido como Vlad el Empalador,

llamado así porque lo suyo era hacer brochetas con sus enemigos.

El personaje de Drácula está inspirado en él,

y no es para menos,

aunque bueno, Vlad no era un vampiro ni bebía la sangre de sus víctimas.

Desde el Renacimiento italiano

se habla de lo malvada que era Lucrecia Borgia.

Pues hoy hemos aprendido que no era una santa,

pero tampoco una pérfida envenenadora,

como nos han hecho creer.

También podemos encontrar grandes villanos

en las mafias históricas que fueron surgiendo en muchos países

ya desde el siglo XVIII:

tríadas chinas, mafia rusa,

la yakuza japonesa

y las mafias italianas,

con la Cosa Nostra siciliana como la primera mafia moderna.

Dicen que nació alrededor del comercio de limones.

(Canción "El rap de los 40 limones")

El rey Leopoldo II de Bélgica

se pasó tres pueblos con la colonización de El Congo

y cometió todo un genocidio a espaldas de Europa

mientras presidía conferencias antiesclavistas.

En general, cada época tiene su villano propio.

¿Cuál diríais que es el villano de la actualidad?

Supongo que para eso hace falta perspectiva,

así que solo el tiempo lo dirá.

Odiamos a los malvados

y a la vez nos producen una extraña atracción,

porque siempre esconden personalidades complejas.

En el cine y en la literatura,

cuanto mejor sea el antagonista, mejor será la historia.

El mal es seductor de por sí,

y por eso la elección entre el bien y el mal

es uno de los aspectos fundamentales

de todas las filosofías y de todas las religiones.

El bien no podría existir sin el mal

y poder elegir entre uno y otro es lo que nos hace humanos.

En palabras del escritor inglés Anthony Burgess,

"mejor ser malvado por decisión propia

que bueno por lavado de cerebro".

Igual que yo sé ahora mismo

que Javier Cansado está detrás de mí en este momento

y no me va a dejar presentar ni de coña.

¡Javi! Presentar no, despedir.

Despedir, eso. ¡No te voy a dejar despedir!

Es que hasta me equivocas.

Nos vemos la semana que viene.

Mira, resárcete, resárcete un poquito.

Venga, la maldad hoy. Tanta maldad.

Resárcete con esta batalla de la guerra de las Dos Rosas.

(Música)

Hay un camerino con diván que a lo mejor es el tuyo,

pues a lo mejor te quedas sin camerino.

O sin diván, también.

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El condensador de fluzo - Programa 12: ¡No tienes corazón! O Los villanos de la historia

25 mar 2021

El condensador de fluzo se fija en los villanos y sus desmanes. A lo largo de la Historia se han elaborado discursos maniqueos pensados para forjar grandes héroes. Pero también para crear grandes villanos. Tal vez, lo ideal sería aceptar que las personas estamos llenas de matices. Aunque también hay quien defiende que existe un mal universal. Personalidades complejas, que nos repelen y atraen, y que nos descubren Juan Gómez-Jurado y su equipo de expertos.
Personajes de la Antigüedad como Nerón; iconos pop como Dath Vader; el origen de mafia; la leyenda negra de Lucrecia Borgia; bandoleros; Leopoldo II de Bélgica y la puerta del infierno que se abre en el monasterio de El Escorial… Estas son algunas de las historias que conocemos en este programa. Además, Javier Cansado nos esboza un mundo en el que jamás hubiese existido el malo de todos los malos: Hitler.
Odiamos a los personajes perversos y, a la vez, nos producen una extraña atracción. Siempre esconden personalidades complejas. Pero, en este caso, lo mejor es decantarse por el bien y seguir ‘El condensador de fluzo’ para descubrir a los villanos con menos corazón de la Historia.

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