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El condensador de fluzo - ¡Adelante! O aquellas revoluciones - ver ahora
Transcripción completa

El tiempo parece hecho de goma.

A veces se ralentiza y no pasa nada

y otras por el contrario los acontecimientos se aceleran

y todo cambia de golpe.

En la historia vemos cómo lo que siempre había existido

y parecía inmutable, de repente, se ve devorado por algo nuevo.

Es lo que conocemos como revoluciones,

cambios súbitos profundos y muchas veces violentos.

El término revolución proviene de la astronomía

y hace referencia al movimiento cíclico

de los cuerpos celestes.

En mecánica hablamos de revoluciones para señalar las vueltas

que da el cigüeñal de un motor.

Pero en historia las revoluciones, ya sean políticas, económicas

o culturales, no surgen para volver al punto de partida

sino para cambiarlo todo.

Lo que servía hasta ese momento ya no es útil

al menos para una parte de la sociedad.

Pero ¿qué provoca una revolución?

¿Es una persona? ¿Es una idea? ¿Una ambición?

Los motivos que las provocan siempre son grandes,

pero combustionan siempre por pequeñas chispas.

Chispas como las que empujan máquinas como esta.

Súbete al tren que esta noche

vamos a conocer revoluciones extraordinarias,

sangrientas, imprevistas,

revoluciones que cambiaron el mundo.

Próxima parada en "El condensador de fluzo:

¡Adelante! O aquellas revoluciones".

Buenas noches.

Bienvenidos y bienvenidas a "El condensador de fluzo".

El mundo de hoy es fascinante,

en los pocos segundos que voy a tardar en presentar

a nuestra primera colaboradora, daría tiempo más que de sobra

para pedir que nos sirvieran

un menú completo en un restaurante de comida rápida.

Esto que hoy en día nos parece tan normal,

significó una auténtica revolución en los hábitos alimentarios.

Comenzó con la industrialización cuando interesaba que los obreros

comieran lo más rápido posible y volviesen al trabajo enseguida.

Todos recordamos esa máquina de alimentar obreros

de tiempos modernos de Charles Chaplin.

El boom definitivo llegaría en Estados Unidos durante los años

digamos 20 y 30.

Hoy el consumo de comida rápida ha pasado de invento revolucionario

a algo cotidiano en todos los continentes.

Y para hablarnos del impacto de esta y otras revoluciones

en la cultura popular

recibimos una semana más a nuestra colaboradora

Sara Rubayo, la Gata Verde.

Gata. Hola, Juan.

Buenos días, tardes, noches, noches para todo el mundo,

pero buenos días y tardes

para la gente que nos ve a lo mejor en la página web

de rtve.es que también nos pueden ver a cualquier hora.

Viva Internet. Verdad.

Eso sí que es una revolución. Totalmente.

Pero tú hoy nos traes otras, ¿no?

Sí, yo hoy vengo a hablaros de cómo la cultura pop se obsesiona

con los líderes revolucionarios.

Los coge, los trasforma en iconos,

los mete por la industria en la mercadotecnia

y después los transforma en todo tipo de objetos,

como camisetas, tazas, gorras,

y todo tipo pues efectivamente de merchan que te puedas imaginar.

Yo he estado en Londres, en el palacio de Buckingham,

y es muy divertido ver todo el merchan de Isabel II

que tienen allí.

Ya, pero la pena es que la gente se acuerda de sus imágenes

y se olvida del valor histórico que tienen estos personajes.

Como el mercado lo absorbe y lo trabaja todo

para que se convierta en un objeto de consumo,

al final la gente reconoce las caras,

pero se olvida del pasado que tienen detrás.

La cuestión es que esa imagen de Che Guevara por ejemplo,

es una de las imágenes más icónicas y más pop al final

de todo el siglo XX y la cuestión.

¿Quién hizo la foto de Che Guevara?

Pues la hizo un fotógrafo cubano llamado Alberto Korda en 1960

cuando Ernesto estaba asistiendo a un funeral por un atentado.

La cuestión es que se publicó al año siguiente,

en 1961,

y la fotografía cayó un poco al olvido sin pena ni gloria.

La guardaron en un cajón

y se aprovechó la oportunidad de volverla a sacar,

de volverla a republicar,

en 1967 después de que le asesinaran.

Lo que es muy interesante también es que todas las revoluciones

independientemente de su causa, siempre eligen una imagen

para poderla vender y efectivamente hagan como imagen de bandera

y que unifique ese grupo.

¿Tienes un ejemplo?

Maravilloso además, un ejemplo muy bonito porque me encanta

ese cartel y es el cartel que unifica a todo el movimiento feminista

hoy en día, pero la cuestión es que este cartel

no se hizo con esa primera intención.

A ver si adivino yo, esto puede ser las mujeres que se quedaron solas

en Estados Unidos que tenían un poco que llevar el rol de los hombres

en las fábricas. Efectivamente.

En la Segunda Guerra Mundial, en 1943, toda la población masculina

se tuvo que ir al frente a luchar y la producción de fábricas

no se podía parar

y entonces la empresa de electricidad Westinghouse

le pidió a Howard Miller

que diseñase este precioso cartel, en 1943,

para animar a esas esposas

a suplantar un poco la posición de sus maridos.

Pero se escondió la imagen una vez más y se volvió a utilizar

o reutilizar cuando realmente hizo falta,

que fue con los movimientos feministas

de los años 80. Oye, ¿qué más cosas nos traes hoy?

Quería contaros que la máxima revolución pop

y del "merchandising"

ocurre en el siglo XX, pero no es el principio de las cosas.

En el siglo XIX ya se mercantilizaba con la imagen de personas famosas.

Y es el caso, por ejemplo, os traigo una fabulosa revolucionaria

pintora de animales del siglo XIX que se llama Rosa Bonheur,

que decidieron hacerle unas muñecas de porcelana a su imagen y semejanza

y venderlas y la verdad es que era como la Barbie cultureta

del momento y todas las niñas se morían de ganas de tener

la imagen de Rosa en muñeca.

Me vuelve loco esto que me estás contado porque creo que

puede ser la primera vez en la historia

que un pintor, una pintora en este caso,

tenga un coleccionable, un muñequito.

Como estos que me gustan de Superman, Batman,

¿hay algún ejemplo más en la historia

de un pintor que haya tenido? Por supuesto,

pero ella fue la primera y esto me lleva a 1960

con el boom pop con nuestro grandísimo Andy Warhol

que es el rey del Pop-art.

La cuestión era muy sencilla,

puso en valor absolutamente todo por igual,

daba igual que fueras una lata de sopa de un supermercado

o que fueses Mao Tse Tung.

O sea lo que importa en este caso es que la imagen sea la correcta

de forma que estemos colocando todo al mismo nivel.

Lo he entendido bien, ¿no? Efectivamente.

Además no solamente la cultura pop poperiza todos los objetos,

sino que tú te puedes sumergir dentro de la cultura pop

en un hecho histórico, pues eso, poperizado,

como por ejemplo es un musical,

el musical famosísimo de "Los Miserables".

Creo que no es muy preciso históricamente

el musical de "Los miserables".

Bueno, normalmente todas las adaptaciones artísticas

se toman sus licencias.

Tú hoy no te has tomado ninguna licencia con nosotros

porque siempre nos cuentas la historia como es,

pero en el musical decían: "'Do you hear the people sing?'".

¿Te acuerdas? Sí.

Pues lo que yo quiero escuchar la próxima vez

no es que nos cantes cosas sino que nos cuentes cosas.

Muchísimas gracias, Sara Rubayo, la Gata Verde.

A lo largo del programa conoceremos cuatro datos históricos

muy curiosos, seguro que os van a sorprender.

Solo que tres de ellos son verdad, pero uno no.

Uno es erróneo, es el fluzo de la semana.

¿Vais a ser capaces de descubrirlo en casa?

Al final del programa sabremos de cuál se trata.

Vamos con el primero.

("Marcha Radetzky")

¿Os suena verdad?

Fue compuesta por el bueno de Johann Strauss

en 1848.

Es tan popular que se toca cada año, entre aplausos,

durante el Concierto de Año Nuevo en Viena.

Un clásico para ver con resaca junto a los saltos de ski.

Pero además, esta pieza se convirtió

en un himno contrarrevolucionario en Austria.

Supongo que habréis visto "Terminator".

Pero por si acaso no, es un pecado capital, pero bueno,

os voy a adelantar que se trata de una máquina

que viaja al pasado con el objetivo de matar a una mujer

y con ello destruir la raza humana.

Pero ahora os quiero hablar de una revolución

que buscaba exactamente lo contrario que el "Terminator".

Eran los humanos los que querían acabar con las máquinas.

Estoy hablando de lo que se conoce como la revolución ludita.

A principios del siglo XIX cuando las ciudades crecieron,

las poblaciones se amontonaron

y las fábricas surgían por todas partes.

Nacieron los luditas que empezaron a denunciar

la invasión de la maquinaria en el trabajo

y que venía unida también esa especie de revolución

a jornadas de trabajo mucho más largas,

con salarios más bajos.

¿Qué es lo que hicieron los luditas?

Destrozar las máquinas.

Lo sorprendente es que los luditas no odiaban a las máquinas,

ni al progreso, ni a la tecnología,

sino al abuso que de ellas hacían los empresarios con los obreros.

Nosotros también tenemos una máquina que si nos dejan los luditas

nos va a permitir llevaros a un sitio bastante espectacular.

Es nuestro condensador de fluzo y esta semana nos va a llevar a...

1789.

Poneos los pañuelos en la cabeza si no os gusta la revolución,

ya os podéis ir marchando, porque de marchas va la cosa.

Éste es el año revolucionario por excelencia.

Emmanuel-Joseph Sieyès ha publicado en enero una obra titulada:

"¿Qué es el tercer estado?"

En su libro bautiza a los que no gozan de los mismos privilegios

que el clero o la nobleza, o sea, los de abajo.

Es un tipo con olfato Emmanuel.

Ya se lo ve venir.

En marzo, Estados Unidos ha culminado su propia revolución,

ha firmado su primera constitución y un señor llamado George Washington

tiene el honor de ser el primer presidente

de los Estados Unidos.

Es cosa mía,

pero su cara quedaría perfecta en los billetes de un dólar.

Por cierto, en España, Carlos IV tiene un nuevo pintor de cámara

que dicen que va a revolucionar la pintura.

Se llama Paco. Bueno, Francisco de Goya.

Por lo visto tiene malos humos y una cabeza prominente.

Yo creo que su cabeza quedaría perfecta en unos premios de cine.

Y mientras os cuento todo esto, se están produciendo revoluciones

en Países Bajos, la Brabanzona, en Portugal,

por la independencia de Brasil y también en París.

El pueblo ha tomado la Bastilla.

Dicen que se avecina la revolución de revoluciones.

Ya veremos. En fin, bienvenidos a 1789.

Durante este año, si algo está prohibido, es aburrirse.

Y para hablarnos de esa revolución de revoluciones

que se estaba gestando en París,

tenemos con nosotros a la revolución de la universidad de Deusto,

la catedrática de Historia Contemporánea,

María Jesús Cava.

¿Qué te parece, María Jesús, que te presente

como la revolución de la Universidad?

Debe de ser por este pañuelo conmemorativo.

Oye, este pañuelo que traes hoy me vuelve loco.

Bueno, con gorro frigio incluido.

Este es el gorro frigio que llevaban en el cuadro famoso.

Gorro frigio o gorro píleo, una de las dos cosas.

El famoso cuadro de la Revolución guiando al pueblo, etcétera.

Bueno, te vengo a hablar de democracia fundamentalmente.

Lo que pasa que la democracia, que por una definición básica

es aquel régimen político que se basa en la soberanía del pueblo.

Pero todo arranca de la Revolución francesa,

arranca del primer gran ciclo revolucionario francés.

No vamos a hablar de toda la Revolución,

pero sí de la marcha de las mujeres.

Quiero hablarte fundamentalmente de lo que significa

el liderazgo de la mujer, porque las mujeres

no fueron meras figurantes.

En realidad, como ves ahí en el famosísimo cuadro

de Eugène Delacroix,

por cierto, no caigamos en el error tan frecuente de pensar

que es la Revolución francesa. Es exactamente la Revolución de 1830.

Son las Jornadas Revolucionarias de París.

Pero vamos por partes. Verás, la marcha de las mujeres

hacia Versalles es un momento fundamentalísimo

que subraya igual que la toma de la Bastilla,

la desaparición del Antiguo Régimen en Francia.

Sucede lo siguiente:

carestía de pan, falta de cereales.

Entonces las mujeres del arrabal de Saint-Antoine

y de los mercados parisinos, sobre todo de Les Halles,

deciden ir a protestar conjuntamente con más gente,

entre los cuales también hay hombres

y protestan delante del Ayuntamiento.

El grito es a Versalles. ¿Por qué?

Porque todavía confían en la intermediación del rey

para conseguir que las vituallas en París se regularicen

y que el precio del pan baje, porque es el alimento básico.

Cuando llegan, en las verjas del Palacio de Versalles,

la multitud está arremolinada.

Una pequeña comisión de esas mujeres

entra a entrevistarse con el rey.

El rey les recibe.

Y entonces, en esa recepción, el rey seguramente amilanado

por la fuerza de la multitud,

decide decirle sí a prácticamente todo.

Sin embargo, las comisionadas cuando vuelven a decir que el rey

ha resuelto favorablemente en su favor,

piden por escrito que esa respuesta se haga, se materialice.

La gente empieza a perder la calma.

Vuelve otra vez a invadir el patio de Versalles.

Llega a invadir las estancias de la reina,

María Antonieta es reo de todas las culpas.

Y entonces, en ese momento,

el rey tiene que condescender a lo que le están demandando.

Sale a una balconada.

Piden y exigen que salga también María Antonieta con sus hijos.

Lafayette se arrodilla

y en un momento determinado le besa la mano a María Antonieta

y calma a la multitud.

Pero el grito en este momento es ahora a París.

Y efectivamente, la marcha que había ido hasta Versalles

ahora ya no son 6000 ni 7000, sino son 60 000 personas.

Se van uniendo por la geografía hasta París.

Es un momento en donde el grito de:

"Hemos traído a París al panadero, a la panadera

y al mocito de la panadería"

resume prácticamente toda esa demanda que la mujer reivindica.

Lo cierto es que la reivindicación igualitaria

es efímera,

porque en realidad la revolución no tiene en consideración

a las mujeres nada más que para ser igualada

en el derecho a la guillotina.

Creo que estoy entendiendo que las mujeres inician

de alguna forma o favorecen el inicio de esta revolución,

pero ¿luego van a poder ellas tomar parte en la decisión

de hacia dónde va a caminar esta nueva sociedad civil?

A partir de un momento dado,

la revolución va caminando velozmente,

lo quiere cambiar absolutamente todo.

Bueno, en cierto modo atiende también la consideración de la mujer,

pero nunca se le concedió el derecho a voto,

nunca tuvieron el derecho al sufragio.

No obstante, en esa transformación veloz y drástica

hay incluso la implantación de un nuevo culto.

Y hay un nuevo calendario que en cierta manera

obedece a un criterio de descristianización

porque se eliminan todas las fiestas religiosas.

Mira, vamos a ver

un vídeo concretamente sobre el nuevo calendario revolucionario.

A lo largo de la historia

han existido muchos tipos de calendarios:

el calendario romano, el calendario maya

o por el que nos regimos desde el siglo XVI,

el calendario gregoriano,

aunque no lo inventó ningún Gregorio,

sino un grupo de intelectuales de la universidad de Salamanca.

En la Revolución francesa pensaron que una sociedad nueva,

basada en la razón, estaba obligada a tener su propio calendario,

también nuevo y basado en la razón, por supuesto.

Así que en 1793,

la Convención Nacional guillotinó el calendario gregoriano

y en su lugar instauró el calendario republicano francés.

Fue obra del matemático Gilbert Romme,

quien lo diseñó con la ayuda de varios astrónomos.

Aunque el encargado de dar nombre

a los días y los meses fue el poeta Fabre d'Églantine,

cualquiera se fía de un astrónomo.

Este nuevo calendario marcó su inicio el 22 de septiembre

de 1792, la fecha en que se proclamó la República.

Así que, ese día comenzaba el año uno de la Revolución.

Para dividir el año se usaba el sistema decimal.

Así que en lugar de 12 meses había diez

y tomaban su nombre del ciclo anual de la naturaleza.

El mes en que tenía lugar la vendimia se llamó vendimiario.

El mes en el que llovía más se llamó pluvioso

y la época en la que se recogía la mayoría de frutas fue fructidor.

Se nota la mano de un poeta.

Los días, en lugar de asociarse a un santo, se asociaron a plantas,

animales, minerales y herramientas.

Las festividades también se modificaron.

Las fiestas religiosas se sustituyeron por fiestas

en honor a la razón o la naturaleza.

Por ejemplo, estaban el día de la virtud, el día del talento,

el día del trabajo o el día de la opinión.

Lo que no sabemos es cómo se organizaban los puentes.

Este calendario estuvo en vigencia hasta 1806,

cuando Napoleón volvió a instaurar el calendario gregoriano.

Y así, de golpe y porrazo, acabó con algunos símbolos

de la República y se reconcilió un poquito con la Iglesia.

Como habrás visto en el vídeo, es la sacralización

de los valores revolucionarios.

Pero la verdad nunca fue un calendario demasiado popular,

entre otras cosas porque a diferencia de "el séptimo descansó",

en el calendario republicano fue "el décimo descansó".

Vamos para atrás como los cangrejos. Eso.

Bueno, aparte de eso, evidentemente la Revolución

nos ha dejado otras cosas que han pasado incluso

al lenguaje político de nuestros días,

como el calificar a las izquierdas y a las derechas.

¿De dónde viene esto?

Pues viene literalmente de que en las primeras asambleas

los partidarios de que mantuviera el rey las prorrogativas

a la hora del diseño constitucional se sentaron a la derecha

mientras que los que negaban absolutamente toda prorrogativa

se sentaron a la izquierda.

No obstante, y aquí lo podemos ver, por cierto, izquierda y derecha,

hay que esperar medio siglo hasta la Revolución de 1848

para que todo lo que se establece, se ensaya y a veces se anula

de la Revolución va a ir tomando carta de naturaleza

hasta llegar a unos modelos democráticos

que son los que nos corresponden a nosotros pero en el siglo XX.

Es en esencia la eliminación del privilegio

y de la igualdad.

Exacto.

En cualquier caso, los privilegiados hemos sido nosotros

por tenerte una vez más en el programa.

Muchísimas gracias, María Jesús Cava.

"Merci beaucoup, au revoir".

La primera revolución de la historia llegó hace unos 10.500 años

en Oriente Próximo y fue seguramente la más determinante de todas.

La llamamos la revolución neolítica y hasta entonces el ser humano

conseguía alimentos de dos formas: la caza y la recolección.

Cazadores recolectores.

Eran sociedades pequeñitas y, por supuesto, nómadas.

Pero llega el Neolítico y todo cambia.

Aparece la agricultura,

aparece la ganadería, se produce el gran cambio.

Dejamos de ser nómadas y echamos raíces.

Comenzamos a sembrar, comenzamos a recoger,

comenzamos a almacenar

y a partir de ahí las sociedades crecen

y se hacen mucho más complejas.

Vienen las primeras ciudades y hasta aquí hemos llegado.

¿Qué os voy a contar?

Claro que esto es solo la verdad oficial,

la otra cara de la historia, la que revoluciona nuestras cabezas,

nos la va a contar como siempre, Javier Cansado.

Me encanta de ti que llegas siempre bailando.

Sí, tengo esa energía. Fíjate, la conservo.

Interior.

Te preguntarás que cuál es la premisa de hoy.

¿A que sí? ¿A que te lo preguntas? Pues la premisa de hoy es,

¿y si no hubiera habido Neolítico?

¿Y si nos hubiéramos quedado en el Paleolítico?

Yo te advierto que soy muy fan del Paleolítico.

Vamos a ver, imagínate por un momento,

planteémonos cómo sería el mundo hoy,

cómo viviríamos tú y yo, tú y yo y todo el mundo,

cómo viviríamos si viviéramos en el Paleolítico.

Vamos a ver, es verdad que había menos esperanza de vida,

eso es cierto, a lo mejor la esperanza de vida eran 20 años,

pero qué 20 años.

Era 20 años a tope.

Era 20 años que estabas en una rave todo el día.

A tope de paleo. Es que eran como muy deterministas.

Lo que pasa, pasa. Ya está.

Entonces, estamos en el Paleolítico,

pero somos muchas más ahora, quiero decir que tienes

que ofrecernos cosas. Por ejemplo,

¿dónde quedaría la gente para pasárselo bien?

Había barrios, barrios de marcha.

O sea, barrios paleolíticos.

Claro. De marcha.

¿Cómo es un barrio paleolítico de marcha?

Pues igual, si es que es lo mismo, no cambia nada.

De verdad que estamos muy envalentonados

porque vivimos en el Neolítico, somos muy creídos.

Por ejemplo, la familia, una familia numerosa,

mínimo dos dígitos, mínimo diez hijos,

o sea, mínimo diez, 12. O sea, familia numerosa de tercera,

15 hijos, porque claro los hijos van desapareciendo,

es así.

No habría enfermedades, estarías o vivo o muerto.

(RÍE)

"Es que me he resfriado". Si te has resfriado,

es que te vas a morir, o sea que nada.

Lo entiendo. A ti no te gustan los términos medios.

Sí, sí. Quieres decir a tope de "power".

Vamos a ver, la esperanza de vida hoy día

en España, ¿qué son, 85 años?

Sí, por ahí, 83, 84, no sé.

83, 84 los hombres y las mujeres 87, un poquitín más, ¿vale?

Entonces, esos 87 años,

¿cuánto puede destacar de esos 87 años? ¿15?

O sea, ¿has vivido a tope 15 años? Fíjate lo que estoy diciendo.

15 años, ¿vale?

Sin embargo, un Paleolítico de esos 20 que ha vivido,

los 20 están a tope.

Por ejemplo, en el Paleolítico dices: "¿Qué haces este puente?"

"Me quedo en la cueva". "Estoy harto".

"Estoy harto".

"¿Hacemos una mudanza?" y dice: "No".

(RÍE)

"Estoy harto de mudarme ya". Bueno, no, cuidado, cambio.

Vale. Sería estupendo

porque las mudanzas, que es lo peor del capitalismo,

la mudanza... La mudanza es lo peor.

Ahí se demuestra las malas personas que somos.

Qué cantidad de cosas acumulas, para nada.

(RÍE) Estás haciendo el panoli, tío.

No te hace falta ni la tercera parte de lo que tienes.

En el Paleolítico no acumularíamos tanto, ¿no?

Pues cosas pequeñas, bifaces. Claro.

Con un par de bifaces te hace... ¿Qué es un bifaz?

Pues es el doble de un faz.

(RÍE) O sea, el faz es así.

Son cosas del Paleolítico, Juan.

Te voy a concretar qué es para mí lo mejor...

lo mejor de que... fíjate la premisa,

y si no existiera el Neolítico y solo existiera el Paleolítico.

¿Qué sería lo mejor de esa premisa? Lo mejor.

No habría enfermedades mentales.

Sí. No habría ninguna enfermedad.

"Estoy depre". "¿Estás depre? Vete de aquí, idiota".

"¿Cómo vas a estar depre aquí?". No te da tiempo.

Si no hubiera existido el Neolítico, Hitler no invade Polonia.

Eso es... (RÍE) Ni Stalin tampoco la invade,

no puede ser, no se les ocurre.

Eso sería, digamos, lo mejor.

Y lo peor, si no existiera el Neolítico,

lo peor sería que no existiría este programa.

Vale, ¿te puedo hacer una pregunta desde tu ucronía?

Desde tu "y si..." Venga.

Si sales ahora, en este Paleolítico, y te encuentras un mamut,

¿me puedes traer un par de colmillos?

Cuenta con ello. ¿Cuánto vas a tardar?

Una semana. ¿Una semana?

Pues hasta la semana que viene, Javier Cansado.

Los habanos son uno de los símbolos de Cuba.

Y la imagen de Fidel Castro se asoció a estos puros

casi tanto como al uniforme verde y la barba.

Aunque seguro que lo flipas si te digo

que el líder revolucionario dejó de fumar y promovió

campañas antitabaco en su país.

Os pongo en situación: 1782, Revolución de Estados Unidos.

13 colonias quieren independizarse de los ingleses.

Y ese mismo año, Benjamin Franklin escribe un polémico artículo

en un periódico de Boston.

En él contaba algo absolutamente aterrador:

los británicos habían utilizado a nativos americanos para asesinar

a cientos de pacíficos colonos

a los que habían arrancado las cabelleras.

La noticia corre como la pólvora, llega hasta Europa y esto provoca

una especie de opinión generalizada

a favor de los nacientes Estados Unidos.

Lo curioso es que esa masacre nunca se produjo. Era falsa.

Las noticias falsas, a lo largo de la historia,

han apagado o inflamado sublevaciones.

Incluso han servido para hacer creer que la revolución

la había hecho un solo hombre.

Nos lo contará nuestro historiador del arte, Miguel Ángel Cajigal,

alias, "el Barroquista".

Miguel Ángel. Hola, Juan.

Barroquista. Caballero.

Te voy a saludar dos veces a partir de ahora.

En el Barroco todo era muy exagerado,

Sí, hay que ser ceremoniosos, hay que poner enmascaramiento.

Como tal. ¿Sabes qué pasa? Como soy el presentador del programa

y estoy representando a esta santa casa,

no puedo exagerarlo mucho.

Pero esto sí que fue una exageración, ¿no?

Y no solo exageraciones, sino directamente mentiras.

Hoy te explicaré cómo se cuentan mentiras históricas para que duren,

para que queden muchos años asentadas en la mente de las personas.

Ah, muy bien, está guay. Nos vas a dar un curso

de "Fake news" históricas. Curso acelerado

de "Fake news" históricas. Adelante.

Seguro que te suena esa frase hecha de:

"Si no lo veo, no lo creo". Sí.

Dale la vuelta.

Si lo veo, si lo veo, me lo creo.

Tú ves una foto, la foto es estupenda porque te permite conocer cosas

que tú no has visto en tu vida, personalmente.

Piensa, por ejemplo, en las vacaciones de tu primo.

Piensa en cosas mucho más serias.

El bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki.

¿Tú estabas allí?

Yo no estaba, afortunadamente.

No estábamos, pero sabemos lo que pasó.

Nos hacemos una idea de lo que pasó en Hiroshima

y Nagasaki porque hemos visto montones de películas

de detonaciones atómicas sin estar allí,

y hemos visto fotografías de cómo quedaron

después de los bombardeos, pero no estábamos allí.

La imagen nos transmite una sensación de veracidad.

Por eso, en prensa, cada noticia lleva una imagen.

La sensación de "esto sucedió así".

Pero yo te pregunto: la foto es reciente,

¿qué pasaba antes de que hubiese foto?

¿Dibujos?

Dibujos, cuadros, esculturas...

Lo que hacían los artistas era, precisamente, crear esa idea.

El concepto no se hacía a través de una foto,

sino con una escultura. Un ejemplo, a ver si conoces

al señor que va a salir ahí.

Emperador romano...

Vas bien, vas bien.

El primero.

¿Augusto? Augusto.

Este señor no tenía que ser emperador.

Este señor llega a emperador por circunstancias.

Se dedica a asesinar, básicamente, según él,

a vengar la muerte de su padre adoptivo, que era César,

y a todos los que estaban implicados los pasa a cuchillo.

Pero fíjate, está ahí representando el principio absoluto

de la ciudadanía romana, alguien que cumple

con las tradiciones religiosas.

La toga, la cabeza cubierta, que marca una diferencia.

Exacto, y fíjate en la edad. No es ni muy joven, ni muy mayor.

Cuando hicieron esta escultura, Augusto tenía una pila de años,

pero ahí no se nota. Al final lo que consigue

es convencer a todos de que él ha traído la paz a Roma.

Pero si se acaba de cargar a la mitad de los órdenes importantes

de la ciudad, ¿cómo ha traído la paz?

Hasta hará un monumento que es el Ara Pacis,

el Altar de la Paz y ese monumento, ahí solo salen los partidarios

y familiares de Augusto. Es como decir:

"Yo llegué a Roma y traje la paz".

Hombre, nos estás engañando un poquito.

Además, estás diciendo que lo hiciste solo.

Esto de "revoluciones de un solo hombre".

Vamos a pensar y saltar hacia delante,

hacia la revolución más famosa, la Revolución francesa.

Sí. Fíjate en este cuadro.

Seguro que lo has visto.

Este señor que se suicida en la bañera...

No se suicida, lo matan.

Espérate, lo matan, es el Asesinato de Danton o Marat.

Marat, un tío peligrosísimo.

Pero fíjate, que a este tío lo asesinan en la bañera,

Charlotte Corday, precisamente porque era un radical.

Era uno de los defensores del terror,

del asesinato político literalmente, y ahí no lo parece tampoco.

Ahí parece un mártir, ¿no? Sí, ¿no?

¿Sabes por qué parece un mártir?

Porque el pintor que crea ese cuadro es muy listo.

Louis David es uno de los mejores artistas.

En las dos obras de la izquierda, fíjate en el brazo.

Amigo... "Estaba yo aquí indefenso..."

Tenemos aquí un "Descendimiento de la Cruz",

Tenemos aquí "La Piedad". "Santo Entierro",

pero bueno después... Ahí ya lo van a meter en el hoyo.

Es un "Santo Entierro" y ahí tenemos una "Piedad".

Está entre que lo desclavan y que lo van a enterrar.

Lo que está haciendo es imitar la postura, digamos...

De una persona que ha muerto por el bien común.

Fíjate lo fácil que es manipularnos. Además, jugando con nuestra mente

y nuestros recuerdos.

Tú dirías: "La foto esto lo soluciona".

Sí. No.

Tenemos muy pensado en nuestra cabeza

que lo que sale en una foto es verdad.

Pero en la Revolución Soviética se hicieron auténticos expertos

en manipular las fotos sin necesidad de Photoshop.

Vamos a ver una de las fotos más conocidas del siglo XX.

Fíjate en el señor que está debajo, el que sostiene al que está colocando

la bandera comunista, la bandera soviética

en el Parlamento alemán.

¿Te parece que tiene algo raro en las muñecas?

Un reloj. ¿Uno solo?

¿Tiene más de un reloj?

Tiene uno de cada lado. Esta foto llega a Moscú

y dicen: "Quietos, a ver si este soldado

ha estado rapiñando, robando ese reloj..."

"El reloj se tiene que ir". Y dijeron: "Nos cargamos el reloj".

Vamos a meterle más humo para que parezca más épico,

el señor que ayuda que no se vea

y vamos a borrar directamente sobre el negativo

el reloj para que no se pueda ver.

Claro, no vaya a ser que piensen

que este señor que estaba liberando Berlín,

además, había robado.

Oye, esto es curioso porque esto está ocurriendo

en el 45, quiero decir, los ordenadores no existían.

No, se hacía de manera analógica, directamente sobre los negativos.

Y a una persona que le dio el picorcito

de hacer esto mucho fue a Stalin.

A Stalin esto de que las fotos cambiasen,

le encantaba. Fíjate en esta sucesión.

1925 a la izquierda. Sí.

La Revolución Soviética fue cosa de mucha gente.

Pero entre esa gente hubo gente que cayó en desgracia

o gente que le quitaba protagonismo a Stalin.

El primero, Antipov, el de la izquierda,

¿cómo lo quitamos de la foto? Es fácil, está en la orilla.

Rompemos el encuadre. Estamos en la tele,

de encuadre sabemos. Entonces, reencuadramos.

Los otros dos ya son un poco más complicados,

pero ya ves que a base de manipular el negativo

y de que la foto acabe pareciendo un cómic de Heraclio Fournier,

pues, oye, mira qué majo sale ahí Stalin, ¿eh?

Una revolución de un solo hombre.

Vamos quitando gente, nos quedamos con...

Te quedas solo. El gran padre Stalin, ¿no?

Absolutamente solo.

Estoy pensando que en las fotos promocionales

del programa tú sales muy solo.

Nada, nada. Hasta luego, Juan.

En 1971, seis jóvenes españoles

se embarcaron en una aventura imposible:

decidieron atravesar África de norte a sur en coche.

Tras dos meses y 15 países, y más de 25 000 km

por carreteras prácticamente intransitables,

nuestros protagonistas llegaron a Ciudad del Cabo.

Esto, que ya de por sí es admirable, se convierte en toda una gesta

cuando descubren que lo hicieron en un 600.

Y precisamente para hablarnos de esos años llega,

como cada semana, un hombre de mundo

que se centra en España, Miguel Iríbar.

Hoy camiseta de Batman y Batgirl.

Ahora mismo...

Pues nada, estoy a tus pies.

Hoy el tema es revoluciones, yo hablo de cosas de España.

Voy a hablar de una revolución que fue superpacífica en España,

pero no por eso fue menos revolución, cambió muchas cosas, ¿vale?

Fue el momento en el que de repente, España no es que se hiciera moderna,

sino que se hizo yeyé.

De repente, el pasodoble, el bolero, estaban menos de moda.

De pronto empieza a petarlo el rock,

el rocanrol empieza a entrar fuerte.

Dejamos de ser un país con una estética

como de niño pequeño de cine neorrealista italiano

que ha perdido su bicicleta, con su pantalón corto,

su camisa por dentro, su rayita peinada al lado,

que daba un poco de bajona, y nos quedamos más...

Avanzamos hacia esa especie de melenita, más de cine quinqui,

que también daba bajona, con esa camisetita estrechita

con el ombligo fuera, no sé si esto tú lo has practicado.

No he tenido el gusto, entre otras cosas,

para que los demás no sufrieran.

Exacto, exacto.

Y luego, por supuesto aparte de la estética,

está la parte económica.

Claro, con la subida económica aparece la clase media.

Con la clase media aparece, poco a poco, el dominguero, ¿no?

(RÍE)

Ese animal mitológico que era un señor como de 22 años,

pero ya era un poco señor con tres niños, con su mujer,

siempre en coche, iban siete personas en los coches, en un cuatro latas

a la playa con sus táperes, con su tortilla de patatas,

una sandía enterrada en la orilla, que se ve que se perdía

porque subía la marea, "¿Dónde está la sandía?".

Este tipo de problemas, ¿no?

La cuestión es que todo esto culmina en una cosa

que es el turismo.

Es la época dorada del turismo y, como siempre, en este programa

te traigo un vídeo. Un vídeo muy elaborado

de este equipo estupendo. Me he ido a la cuna del turismo,

para hablarte del turismo.

Vale, pues pon el vídeo.

¿Quieres verlo? Pues, chicos, chicas, dentro vídeo.

"Mi nombre es Miguel Iríbar y si algo me gusta es trabajar.

Trabajo por pasión.

Las vacaciones no las quiero pagadas, ni sin pagar.

Por eso, hoy he venido donde todo el mundo

va de vacaciones, pero yo he venido a trabajar.

Estoy en Benidorm.

Un pueblo pesquero para el que la llegada del siglo XX

trajo muchísimos cambios."

A principios del siglo pasado, el auge de la navegación a motor

empezó a cambiar las costumbres migratorias del atún.

Además, Benidorm perdía gran parte de su trágico naval.

La cosa se empezó a poner muy fea y hubo que buscar alguna alternativa

que trajera beneficios y la alternativa más segura

que se les ocurrió a todos fue, efectivamente, el turismo.

"De hecho, Benidorm empezó a ponerse de moda a mitad del siglo XIX.

Los presidentes de gobierno, Emilio Castelar o José Canalejas,

pasaban aquí sus veranos.

Pero en 1923, se comienza a hablar de orientar

toda la actividad económica de la ciudad al turismo,

tomando como referencia, San Sebastián o Biarritz.

Y solo tres años después, en 1926, se construye este lugar,

el primer hotel de Benidorm."

Después, llegó la revolución, y hoy Benidorm

es la segunda ciudad del mundo con más densidad de rascacielos,

solo por detrás de Nueva York. Y ese primer hotel sigue aquí.

Este es Francisco Amillo, historiador y uno de los expertos

en la evolución de Benidorm.

Francisco, ¿qué hizo de Benidorm la ciudad turística que es hoy?

En primer lugar, la crisis en la agricultura

y la pesca tradicionales,

que obligaron a emigrar a mucha gente.

En segundo lugar, en Europa,

acabada la Segunda Guerra Mundial,

hubo un desarrollo y una necesidad de viajar.

En tercer lugar, aquí en Benidorm

había una experiencia previa de 100 años de turismo.

Y, en cuarto lugar, hubo un personaje con iniciativa,

que fue el alcalde Pedro Zaragoza Orts,

que convenció a sus vecinos de que abandonases

las antiguas actividades y se lanzasen de lleno al turismo

como actividad única para la población.

A priori, uno preguntaría: ¿por qué Benidorm

y no otras localidades y no otros pueblos cercanos?

Benidorm tenía unas playas distintas.

Eran ideales para el baño familiar.

¿Por qué rascacielos?

Hubo un momento en que alguien lanzó la teoría de Courvoisier,

del paquete de tabaco.

El arquitecto que lo explicaba puso un paquete de tabaco tumbado

en la mesa de su lado mayor y dijo: "Mirad la superficie que ocupa".

Luego lo puso en vertical y dijo:

"Mirad ahora, siendo el mismo volumen,

la cantidad de superficie que liberamos".

Y siendo de Benidorm, le gustará a usted la música, ¿no?

"En 1959, se celebró el primer Festival Español

de la Canción de Benidorm.

Un certamen mítico donde brillaron jóvenes promesas patrias

de la canción, como Raphael, Víctor Manuel o Julio Iglesias."

El Festival de Benidorm era el enésimo atractivo de una ciudad

que abrazaba la revolución del turismo.

Los turistas llegaban a una España

que necesitaba una inyección económica,

pero también relajación en las costumbres.

Y así fue como aquí el bikini se hizo legal.

Esta es María José Moncho, aunque aquí la conocen como Pepita.

Es hostelera y vecina de Benidorm desde 1937.

Y vivió en sus carnes la revolución del turismo.

Pepita, ¿cómo vivió usted el cambio de un pueblo pesquero

que, de repente, se convierte en una ciudad para el turista?

Nosotros teníamos La Mayora, el otro hotel.

Entró tantísima gente en Benidorm,

que tuvimos que alquilar hasta las mantas

a la gente del pueblo.

Ibas por la calle: "Dame dos mantas, dame dos mantas",

de tanta gente que llegó.

¿Cómo fue ver de repente los primeros bikinis?

Sin importancia de ninguna clase.

Y los bikinis empezaban pocos, pero había bañadores, había bikinis,

pero no nos extrañamos tampoco de nada.

¿Es verdad que el alcalde de Benidorm se fue al Pardo

a pedirle a Franco que, por favor, legalizara el bikini en Benidorm?

El bikini y a hacer propaganda de Benidorm.

Y desde... Y se fue en moto.

En una Vespa.

70 000 habitantes, 400 000 en temporada alta,

discotecas, "pubs", minigolf, centros comerciales, cines,

bingos, parques temáticos, hasta Javier Bardem soñaba

con construir un rascacielos en la mítica película

"Huevos de oro", de Bigas Luna.

¿Qué tiene Benidorm para que usted lleve

toda la vida aquí y no se haya querido mover?

Ay, yo es que soy hija de Benidorm, yo he nacido en Benidorm,

mi padre nació en Benidorm, mi abuela también.

Yo aquí siempre, siempre.

Para algunos, esta ciudad es sinónimo de relax, de diversión.

Para otros, es sinónimo de un turismo económico,

pero muy ruidoso.

Lo que es seguro es que esta ciudad supuso la puerta

a un mundo que nos era desconocido: la modernidad de Europa

y de sus gentes.

Así que, como dijo Julio Iglesias: "Al final, las obras quedan,

las gentes se van, otros que vienen las continuarán.

La vida sigue igual".

La Marsellesa, el himno nacional de Francia.

Qué ritmazo, qué épica.

Casi todo el mundo cree que está relacionado

con la Revolución francesa, pero en realidad,

se creó durante los años de ocupación nazi.

En 1942, un pequeño grupo de la resistencia

fue masacrado por los alemanes en Marsella.

En su homenaje, el músico Georges Brassens

compuso este himno.

Estamos en la Rusia zarista en un momento muy convulso.

Había gran malestar entre campesinos y obreros,

motines, revueltas por todo el país y, hasta los tipógrafos de Moscú

iniciaron su propia huelga.

Demandaban algo que puede parecer insignificante,

pero justo: cobrar, además de por las letras impresas,

por los signos de puntuación.

En pocos días, se sumaron más imprentas,

otras profesiones, las revueltas crecieron tanto

que llegaron a paralizar las comunicaciones ferroviarias

y hasta el telégrafo de todo el país.

Al final, el zar Nicolás II se vio obligado a firmar

el Manifiesto de Octubre y, gracias a él, Rusia

pasaría a ser una monarquía constitucional limitada.

Y eso fue, por tanto, el principio del fin del zarismo.

El propio Ostrovski dijo.

Y de la Rusia de principios del siglo XX,

vamos a viajar de nuevo en el tiempo,

esta vez con esta máquina tan especial que tenemos,

que se llama el condensador de fluzo.

A ver dónde nos lleva esta vez.

1974 es uno de esos años que empiezan con un poco de mochila.

Estamos atravesando la Guerra Fría

y arrastramos la crisis del petróleo.

Pero seamos positivos, la vida se sigue abriendo paso

y ya hemos superado el umbral de los 4000 millones de personas

sobre la faz de la Tierra.

Por eso, la ONU lo ha declarado como el Año de la Población.

Algunos de esos nuevos seres humanos en incorporarse

a nuestra especie han sido: Leonardo DiCaprio, Christian Bale

y Jesulín de Ubrique.

Pero también se nos ha incorporado Lucy o bueno, sus restos

porque tiene unos tres millones de años.

Es una australopithecus

y la hemos encontrado en Afar, Etiopía.

En España, bueno, a unos cuantos kilómetros de España,

en Suresnes, se ha nombrado a un chico sevillano de 34 años,

llamado Felipe, secretario general del PSOE.

India ha desarrollado su primera bomba atómica

pero para compensar, han caído unas cuantas dictaduras:

en Argentina ha muerto Perón;

la de Grecia acaba de caer;

y en Europa Occidental, solo quedan las dictaduras

de España y Portugal.

Me podéis creer o no, pero yo no les doy más de un año.

Bienvenidos a 1974.

Hay una revolución que comenzó tras una contraseña.

Y esa contraseña fue una canción que sonó de madrugada en la radio.

Para contárnosla, recibimos en "El condensador de fluzo",

a nuestra doctora en Historia contemporánea,

Carmen Guillén.

¿Qué tal, Juan? ¿Qué tal? Buenas noches, Carmen.

Pues te traigo un regalo.

¿Para mí? Hombre, para ti.

¿Qué me traes? Hombre, un clavel.

¿Por qué me traes un clavel?

Es una pista para el tema que vamos a hablar hoy.

Es una revolución que tiene nombre de flor

y que empezó con una canción. ¿Qué te parece?

Es la Revolución de los Claveles. Muy fácil.

¿Me vas a contar por qué se llamó la Revolución de los Claveles?

Te lo voy a contar, pero no ahora. Vale.

Primero tenemos que hablar un poquito del contexto, ¿no?

Pues mira, 1974, Portugal, efectivamente,

Revolución de los Claveles.

Esto es un golpe militar apoyado por el pueblo

que acaba con una dictadura larguísima sin apenas derramar

una gota de sangre.

Pero bueno, para entender un poco esto

te tengo que contar algo de más atrás.

¿Qué estaba derribando esa revolución o por qué era?

Pues mira, hacia 1928 se va a gestar de manos de Salazar

un régimen que se va a parecer a otros regímenes

que se han formado ya, o que se van a formar

en la Europa del momento.

Piensa, por ejemplo en Alemania, en Italia,

incluso en España o Grecia.

Pues Salazar va a formar lo que conocemos hoy como

"Estado Nuovo" y que funcionó más o menos bien

hasta finales de los años 60.

Ahí ya la cosa empieza a ponerse un poquito tensa

porque piensa que Portugal tenía un imperio colonial

muy grande. El último imperio colonial, ¿no?

Exactamente, el último imperio colonial.

Tenemos Angola y Mozambique

que están hechos un polvorín.

Entonces, dentro del ejército se va a formar un grupo que se llama

Movimiento de las Fuerzas Armadas.

Están bastante descontentos con esas guerras coloniales

que resultan incluso un poco anacrónicas para la época.

Entonces son una serie de militares de baja graduación

y más bien de tendencia de izquierdas.

Para conformar ese movimiento y tienen dos objetivos.

Uno: que vuelva la democracia a Portugal.

Y dos: acabar con el imperio colonial.

Y todo esto lo van a conseguir

con la Revolución de los Claveles.

Vale, entonces, que yo lo entienda también.

Este movimiento de militares de baja graduación

son los que inician de alguna forma este movimiento, esta revolución.

Sí. Inician la Revolución de los Claveles

y la organizan acordando una doble contraseña,

que van a ser dos canciones.

Entonces, primero sonó en la radio una canción que no tenía

connotación política, "E Depois do Adeus"

y pasadas las 00:00 del 25 de abril

ya suena la segunda canción.

Esta sí, con una gran carga política,

"Grândola, Vila Morena" de José Afonso

que estaba prohibida para el régimen militar.

Bueno, pues suena la canción, todo el mundo está ya preparado.

Los tanques salen de los cuarteles y se dirigen hacia Lisboa.

Ahora sí, empieza la Revolución de los Claveles.

("Grândola, Vila Morena")

Estamos viendo las imágenes de esos militares

que salen a la calle, y que, de hecho, le piden

al pueblo que se quede en casa, que esté tranquilo.

Lo piden por la radio, lo piden por los altavoces

de sus vehículos militares, pero la gente no hace caso.

La gente se lanza a la calle.

Sí, pero tranquilamente, ¿no? Tranquilamente.

Iban siguiendo, supongo, esa marcha hacia Lisboa.

Sí, se mezclan con los militares porque aquella canción

fue una verdadera llamada a la democracia, que esa noche

salió a las calles de Lisboa

vestida con el traje militar, con las botas puestas

y, ahora sí, con el clavel puesto en el fusil.

("Grândola, Vila Morena")

O sea, que era también como una manera de simbolizar

al mismo tiempo que se pertenecía a un determinado movimiento

y también, yo creo, tal y como lo estoy entendiendo yo,

corrígeme si me equivoco,

una manera de intentar demostrar que era una revolución no violenta.

Exactamente. Fue un símbolo de una revolución pacífica.

Ahora sí te lo cuento. Hay varias teorías

que nos explican por qué se llama la Revolución de los Claveles.

La primera de ellas dice que un militar le pidió fuego

a una señora que pasaba por allí.

Ella no tenía ni tabaco ni fuego, pero tenía un ramo de claveles.

Entonces, le dio uno y él lo colocó en la boca de su fusil

como símbolo de que era una revolución pacífica.

Fíjate ahí, qué bonito, tenemos un ejemplo.

Sí, todos los compañeros lo siguieron.

Esa es la primera teoría, pero luego hay otras dos más.

Nos dicen que había una boda que no se pudo celebrar,

lógicamente por ese contexto de revolución.

Y los claveles se quedaron en la puerta de la iglesia

y los soldados fueron cogiéndolos y colocándolos.

Y la última, nos dice que había un camión que iba a exportar flores

y que no pudo salir porque las fronteras estaban cerradas

y ahí cogieron los militares y se las pusieron.

Pero en realidad, nos da un poco igual el origen de los claveles.

Lo que importa es que al final se ha convertido en un símbolo,

es una imagen icónica del siglo XX, ¿no?

¿Qué resultado produce esta Revolución de los Claveles?

Pues mira, en primer lugar, acaba la dictadura de Caetano

que es el líder que sustituye a Salazar cuando muere,

cuando se cae de una silla, que es una muerte...

(RÍE) Perdón.

Es muy poco épica, ¿no?, para un dictador, pero el pobre

pues se murió así y lo sustituyó Caetano.

Acaba esa dictadura, lo exilian.

Y los presos políticos salen de la cárcel,

vuelven los exiliados,

las colonias por fin consiguen esa independencia.

Pero no todo va a ser tan bonito.

¿No? No. Porque piensa que hablamos

de la dictadura más larga del siglo XX.

Sí, quiero decir, que ahí tenía que haber gente enquistada

que estaba obteniendo gran provecho de esa dictadura.

Sí. Hubo como dos sectores que se disputaron el poder.

Uno de una tendencia más de izquierdas y otro más moderado.

Y al final, en la Constitución del 76 pues triunfó ese movimiento

más moderado que se apartaba del modelo comunista prosoviético

por el que abogaban los otros.

Porque piensa que estamos en plena Guerra Fría.

Tenemos a la URSS, tenemos a Estados Unidos y a la sombra

se van a disputar un poco el control de un país como Portugal,

que si piensas, es muy importante a nivel estratégico.

Sí, claro. Es el frente del Atlántico...

Azores, Madeira también. Entonces, eso fue importante.

Pero claro, donde causó una repercusión mayor,

fíjate, es en España.

En España, claro. Quiero decir, son nuestros vecinos,

es nuestra frontera... es nuestra frontera mayor, ¿no?

Sí, es nuestra frontera mayor. Claro, es nuestra frontera mayor

y algo tuvo que ir calando también, ¿no?

Y que nosotros estábamos en el franquismo.

Entonces bueno, generó bastante inquietud

y se optó, sobre todo, por vigilar estrechamente las fronteras

y también a algunos sectores militares

que estaban intentando imitar

aquel movimiento de las Fuerzas Armadas.

En concreto uno, que se llamó Unión Militar Democrática,

cuyos líderes, al final, fueron encarcelados.

Pero no se les ocurrió lo de los claveles, ¿no?

No se les ocurrió. Porque a lo mejor esto

era la clave, ¿eh? Bromita. (RÍE) La clave.

A lo mejor esto era la clave, fuera de bromas.

Porque, quiero decir, también los símbolos son importantes.

Por supuesto.

Y los símbolos nos enseñan cosas y también

son declaraciones de intenciones, ¿no?

Exactamente. Y a pesar de los años convulsos que vinieron

después en Portugal, esto ha quedado como un símbolo.

La Revolución de los Claveles se sigue pensando hoy

como un ejemplo de lucha pacífica

y de reivindicación de los valores democráticos.

Me está encantando esta historia, de verdad.

Te va a encantar más lo que te voy a decir.

Porque además de traerte un regalo te he traído un invitado.

O sea, estás que lo tiras hoy, ¿eh?

Verás, él es catedrático de Historia contemporánea

en la universidad Rovira i Virgili

y especialista en historia de Portugal.

Es Josep Sánchez Cervelló.

Venga, vamos con él.

Josep, buenas noches, bienvenido.

Muchísimas gracias.

Carmen, tu invitado.

Bueno, Josep, buenas noches. Hemos estado hablando un poquito

sobre esa Revolución de los Claveles. Yo he mencionado

muy por encima, un poquito, ese contexto internacional,

pero me gustaría que nos hablases

qué repercusión real tuvo a nivel internacional

la Revolución de los Claveles.

La Revolución de los Claveles fue importantísima

porque tenemos que pensar

que había todavía el bloque soviético.

Y por lo tanto, hay una interferencia

bastante clara de la diferencia soviética

en los asuntos portugueses.

Y, por lo tanto,

se veía esta tensión de bloques

que estaba conforme con la Guerra Fría.

Y bueno, los ingleses... Yo entrevisté a Mario Soares

y me dijo que MI5 le había dado

la posibilidad de intervenir si era necesario en Portugal.

Y, por otro lado,

estaban las potencias social demócratas

que esperaban que en Portugal hubiese

una democracia consolidada.

Josep, antes Carmen nos ha avanzado un poco

cuáles fueron las repercusiones en nuestro país,

sobre todo por la especial cercanía

y la especial importancia

que tenía Portugal para el contexto internacional,

pero también Portugal para nosotros, en la península ibérica.

¿Qué es lo que pasa en España?

Pues hay un grupo de militares de la Unión Militar Democrática

que se entrevistan con los militares portugueses

y tratan de hacer la revolución.

Tratan de hacer otra revolución, hacer caer la dictadura en España.

Otro aspecto fundamental que tendrá en España la revolución portuguesa

será que los periódicos,

como "Triunfo", "Cuadernos para el Diálogo",

etcétera, etcétera.

Entonces estos sufrieron la represión de la censura.

Y, por último, Franco mantuvo una conversación con López Rodó,

en la cual le dijo que la frontera entre España y Portugal

era una frontera de papel. Si se quemaba en Portugal

el fuego pasaba para España.

Y también le dijo que España y Portugal

eran como dos hermanos siameses.

Si uno se muere, el otro carga con el muerto.

Por lo tanto, esto es clave para entender

cómo las repercusiones en España fueron muy grandes

con la Revolución de los Claveles.

Pues muchísimas gracias y hasta la semana que viene.

En 1916, el revolucionario mexicano Pancho Villa

llevó a cabo la que se considera la única invasión

de un ejército latinoamericano a Estados Unidos.

Aunque la invasión solo duró unas horas,

la gesta quedó para la historia.

¿Va a ser este el fluzo de la semana?

¿O quizá va a ser el dato erróneo el origen de la Marsellesa?

¿O tal vez sea la reaccionaria Marcha Radetzky?

¿O Fidel Castro, tal vez, y su campaña antitabaco?

¿Lo sabéis en casa? El fluzo de esta semana es...

En realidad, la compuso el militar francés

Claude Joseph Rouget de Lisle en 1792.

Y aunque la concibió como una canción revolucionaria,

acabó convirtiéndose en el himno nacional

de Francia en 1795.

Como las tropas que entraban en París venían de Marsella

se llama Marsellesa.

Hay cosas muy pequeñas que han revolucionado nuestras vidas.

Cosas como esta: la píldora anticonceptiva.

Su origen hay que buscarlo en la selva mexicana en los años 30.

Allí el científico Russell Marker descubrió el proceso químico

para interferir en el ciclo de ovulación y fecundación.

Pero fue tres décadas después, en 1960,

cuando Estados Unidos comenzó a permitir la venta de la píldora.

Y eso cambió el curso de la historia.

Modificó la manera de relacionarnos, de reproducirnos y de tener pareja.

En el siguiente vídeo, revisamos todas las revoluciones

que hemos descubierto en el programa hoy.

Nos lo trae la historiadora Ángela Vicario.

Bueno, pequeños saltamontes revolucionarios,

vamos a hacer un repasillo por lo que hemos visto hoy

en "El condensador de fluzo".

Hemos visto que al sistema se le da muy bien

convertir un movimiento revolucionario

en bienes de consumo.

Otras máquinas que estaban bien engrasadas

eran las de la Revolución Industrial. Funcionaban tan bien que la gente

empezó a sufrir jornadas más largas cobrando sueldos más bajos,

así que decidieron destrozarlas.

Los luditas, que así se llamaban estos líderes revolucionarios...

# Somos la revolución. #

...no odiaban a las propias máquinas, sino a las condiciones tan terribles

de trabajo que llegaron con ellas.

Una revolución que todos conocemos es la francesa,

pero hoy hemos aprendido que uno de sus episodios más relevantes

fue la marcha de las mujeres hacia Versalles.

Pero aunque estas escribieron los cuadernos de quejas

de las mujeres, nunca fueron tomados en cuenta.

Más pacíficas que la Revolución francesa

fueron la revolución Yeyé

de los 60 en España y la Revolución de los Claveles en Portugal,

donde el pueblo y el ejército unidos acabaron con la dictadura al ritmo

de "Grândola, Vila Morena".

Pero creo que en revoluciones curiosas,

el principio del fin del zarismo

por culpa de unos señores tipógrafos

que no cobraban el punto y coma, se lleva la Palma.

Las revoluciones suponen un cambio del paradigma en la historia

y concentran en un tiempo concreto

a personas apasionadas que persiguen sus ideas.

Concentran giro inesperados,

injusticias contra las que rebelarse,

traiciones y luchas a vida o muerte que

personalmente, son las que a mí más me gustan.

En las revoluciones siempre surge lo mejor y lo peor del ser humano.

Pero eso hace que sea mejor y más interesante conocerlas,

para saber cómo hemos llegado hasta aquí

y también, para conocernos a nosotros mismos.

A Emma Goldman, una pensadora rusa de finales del siglo XIX,

se le atribuye una frase que dice:

"Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa".

Nosotros hoy no hemos bailado, pero a lo mejor nos revolucionamos

y lo hacemos en el próximo programa.

Hasta la semana que viene.

Muchísimas gracias por estar aquí con nosotros

en "El condensador de fluzo"... ¿Qué quieres, Javier Cansado?

Escúchame, la revolución por antonomasia,

la Revolución francesa, ¿sí o no?

Sí, venga, vamos a ver. Ven, te voy a preparar una partida.

Vamos a jugar con Chaco, ¿vale?

Chaco, venga.

Y, vamos a jugar... Ya no es Napoleón,

ya no es la república, pero bueno.

Napoleón con los franceses.

Te he preparado un fluzo. Te he hecho un fluzo.

(Canción en inglés)

Has vuelto a ganar, o sea, con una simple, pero...

¿Tú sabes el trabajo que ha costado hacer esto?

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El condensador de fluzo - ¡Adelante! O aquellas revoluciones

04 feb 2021

Recuerdo a las revoluciones que han ocupado un papel destacado en la Historia porque marcaron un cambio de paradigma. Pero también porque concentraron en un espacio muy pequeño de tiempo, elementos que nunca nos dejan indiferentes.

En este recorrido se da a conocer cómo la cultura de masas es capaz de convertir en productos de consumo a revolucionarios como el Che Guevara o Mao Tse-Tung. De la mano de Juan Gómez-Jurado y sus colaboradores el espectador viaja al París de 1789, al Portugal de 1974 y al Benidorm de los 60. Y descubre las técnicas para patrimonializar los logros de las revoluciones.

Además, Javier Cansado habla de un mundo en el que jamás sucedió la Revolución Neolítica. Será un apasionante recorrido por las revoluciones extraordinarias, sangrientas, imprevistas... Los movimientos que cambiaron el mundo.

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  1. Maria Suarez-Barcena

    Jo que mal funciona. Yo quiero ver el condensador de fluzo sin que me de fallos

    08 feb 2021