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Para todos los públicos El cazador de cerebros - Humanos híbridos: La conquista del cerebro - ver ahora
Transcripción completa

"Yo veo el cerebro como una máquina de procesar datos.

Y procesa lo que tiene.

-Actualmente, existen técnicas disponibles que pueden conservar

todas las conexiones sinápticas del cerebro de un mamífero grande

en un estado estático de forma indefinida.

-Conectan el cerebro a la red.

Te permite aumentar las capacidades, no solo físicas, sino cognitivas.

Esto es el comienzo de un ser humano híbrido."

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Se dice que la transformación más radical de los próximos años

son los humanos híbridos, la conexión directa

de nuestro cerebro con el mundo digital.

Hay avances espectaculares, sin duda.

Y en series como "Black Mirror" o pelis de ciencia ficción

vemos memorias extendidas,

una realidad virtual indistinguible de la física, neuronas manipuladas,

volcar nuestros pensamientos al ordenador...

Y, claro, nos cuesta distinguir si esto es pura ficción,

una locura, un imposible o es solo cuestión de tiempo.

Bueno, preguntemos a los mejores neurotecnólogos.

"En filosofía hay un experimento mental

que plantea mantener un cerebro en vida dentro de una cubeta

sumergido en un líquido conectado a una supercomputadora

y recibiendo información digital sin poderla distinguir

de la del mundo físico.

Parece pura ficción,

pero, a menor escala,

¿es imposible enviar datos e impulsos eléctricos al cerebro

y que los interprete?

¿Y a la inversa?

En lugar de escribir en el cerebro,

podemos leer con precisión lo que procesa.

Por ejemplo, como en 'Black Mirror', con implantes neuronales

que registren lo que ven los ojos y lo guarden en el ordenador.

¿Es eso factible o ciencia ficción?"

Es factible y no es ciencia ficción. Esto se está haciendo ya.

"Si hablamos de cerebros, hay uno que no podemos dejar de visitar.

Neurobiólogo, profesor en la Columbia University,

impulsor del proyecto Brain Iniciative

presentado por Obama en 2013.

Cazamos a Rafael Yuste en Donosti.

Y me pregunto: ¿qué hace en un instituto de física?

Pues desarrollar un proyecto de nanoneuro,

la intersección de la nanofísica con la neurociencia

para crear nuevas herramientas con las que conocer mejor

cómo funciona nuestro cerebro.

Pero volviendo a 'Black Mirror'..."

Esto que me enseñas es lo que llaman en inglés el BCI,

Brain Computer Interface,

interfaz cerebro-computadora.

Interfaz cerebro-máquina.

Te ponen esto en la corteza visual

y, a pesar de que no te funcione la visión,

que no tengas vista periférica de los ojos,

tienes una cámara que de una manera inalámbrica

te mete la información en el cerebro a través de estos 100 000 electrodos,

con lo cual ves el mundo

como si fuese una pantalla de 100 000 píxeles,

que para un ciego no está mal.

Esto es el comienzo de un ser humano híbrido, los BCI,

que conectan el cerebro a la red.

O sea, ¿el cerebro puede interpretar cualquier señal que le llega?

Bueno, si me hubieses preguntado hace diez años,

te hubiese dicho que es una locura.

Como no metas estos electrodos en la neurona correspondiente

de una manera superprecisa, no sirve de nada.

Pues no, parece que el cerebro, y, sobre todo, la corteza del cerebro

es plástica y aprende de la información que llega

y lo interpreta.

Esta tecnología requiere neurocirugía.

Pero hay otra que es no invasiva.

Esta no requiere neurocirugía.

Te ponen una diadema o un gorro... Sí.

...y desde fuera, sin tocarte el cerebro,

te leen la actividad de las neuronas

y te las estimulan.

Claro. Esta no invasiva...

Ahí es cuando creo

que estamos en un momento en la historia

donde pueden cambiar las reglas del juego

porque te va a permitir, como dices tú bien,

aumentar las capacidades no solo físicas,

porque podrás conectarte a un sistema robótico mentalmente,

sino cognitivas, porque cuando estás conectado a la red,

tendrás acceso

a bases de datos, algoritmos

que pueden mejorar el funcionamiento de tu propio cerebro.

De hecho, esto lo estamos haciendo ya en animales.

Cuando al ratón le enseñamos una imagen,

desciframos qué está viendo a base de leerle las neuronas.

Y ahora viene la parte más impresionante,

que es que con otro láser distinto,

le volvemos a activar las neuronas

de un estímulo visual que ha visto...

Ajá. ...y el ratón se cree

que lo ha visto y se comporta como si lo hubiera visto.

Qué pasada.

En ratones ya estáis, no solo leyendo lo que está viendo,

sino implantándole imágenes.

Implantando imágenes.

Con lo cual, a esta gente que lleve interfaz cerebro-computadora,

tanto invasiva como no invasiva,

no van a distinguir si es real o no.

O sea, para ellos va a ser igual.

Hola, Pere Estupinyà. Bienvenido.

Vamos a realizar un breve experimento.

Comenzamos.

"Robots haciendo experimentos

no es lo más ciencia ficción de este viaje.

Veremos cómo la realidad virtual se mete en el cerebro

hasta hacerle dudar sobre cuál es el mundo real.

¿Seguro que 'Matrix' es tan locura como parece?

De hecho, hay neurocientíficos convencidos

de que podremos leer y manipular pensamientos.

O incluso algún día copiar nuestro cerebro

y vivir fuera de nuestro cuerpo.

¿Ciencia ficción o ciencia futura?

Rafa Yuste anticipa dilemas neuroéticos

y nos explica cosas alucinantes

como devolver la vista a una persona ciega.

¿Hasta qué punto esto lo veremos?

Hoy mismo.

Viajamos hasta Elche,

donde más que un instituto de bioingeniería,

nos encontramos con un campo de pruebas neuronales

capitaneado por el neurocientífico Eduardo Fernández Jover.

Y, nada más llegar, ya pusieron las mías bajo observación.

Sensores cardíacos, de sudoración,

expresiones faciales y actividad neuronal.

Registro de datos que enseñará al pequeño robot Pepper

a interpretar cuándo estoy triste o contento

y así poder ayudar a niños autistas

o a entes digitales que quieran aprender

a reconocer emociones humanas.

Pero aún hay más."

Cuatro.

Seis.

Cuatro.

"Mientras Roberto valora del uno al nueve las imágenes que ve,

nosotros observamos qué emociones le provocan

registrando su actividad neuronal."

Y fijaos que la información llega del cerebro

y se va difuminando, va apareciendo por todo.

Entonces, simplemente viendo cuál es el hemisferio

que está procesando fundamentalmente esa información,

ya sabemos antes de que él lo diga si es positivo,

si es una emoción positiva, si es agradable o desagradable.

"Impresionante.

Aunque nada comparado con lo que experimentó Berna:

que su cerebro percibiera imágenes aunque sus ojos no pudieran ver."

¿Has percibido algo?

Este ha sido uno saltarín.

Ha aparecido también en el cuadrante izquierdo superior

uno muy chiquitín

también en tono sepia, tamaño uno sobre cinco,

y ha pegado un salto

y se ha hecho más grande.

"Berna se quedó ciega de un día para otro

hace ya más de diez años.

Y acabamos de observar cómo describe lo que ve.

¿Cómo es posible?

Pues gracias a la neuroprótesis creada por el equipo de Eduardo

y que Berna experimentó por primera vez en el mundo."

Bueno, en el momento en el que fui consciente de lo que era,

que era el nervio óptico, sabía que no había nada que hacer.

Entonces, lo primero que hice fue intentar aprender lo máximo posible

para... Y, además, saber cómo vivían los ciegos.

En un principio fue mucha rabia

porque además cuando me desperté, era el día de Reyes

y yo pensaba en mis hijos y tal y...

Y, bueno, decía: "Menudo regalo".

Eran dos opciones, o quedarme sentada allí

o tirar hacia adelante.

Y evidentemente... Tiraste hacia adelante.

Sí, por todos. Claro.

Es la primera persona a la que le implantasteis, ¿no?

Sí, es la primera persona a la que le implantamos nosotros

y la primera persona en el mundo con este tipo de tecnología.

Lo que intentamos es proporcionar

algún tipo de información sobre el exterior,

sobre la calle, para orientación, movilidad,

de una forma todavía muy rudimentaria.

Y en nuestro caso es implantando una matriz de electrodos,

que básicamente ahora es... Sí.

Es este electrodo. Como ves, es muy pequeñito.

Esto lo implantáis en el cerebro. Sí.

En la corteza visual. Sí.

Tienes que tener en cuenta que no vemos con el ojo.

Vemos con el cerebro. Claro.

Lo que hacemos es codificar la información del contexto,

del exterior, con una retina artificial,

¿y cómo le mandamos esa información al cerebro?

Con estos electrodos que ves aquí.

Me acuerdo que me pusieron en el monitor y decía:

"Estoy viendo un punto".

Era como una O mayúscula muy luminosa.

Y todo el mundo callado.

Y yo: "Os estoy diciendo que estoy viendo un punto".

Luego ya la gente explotó

y fue un momento...

Emocionante, ¿no? Muy emotivo.

Sí, sí, sí.

Llegué a aprender a distinguir ciertos patrones.

Recuerdo que uno de ellos era distinguir entre personas y perros.

Yo la figura no la veía ni mucho menos. Nada.

Lo que pasa es que a base de aprender,

dices: "Este patrón es de humano. Este se lo vamos a poner al perro".

Es ir aprendiendo patrones, patrones, patrones.

-Es como un lenguaje nuevo. -Sí, totalmente.

Tenemos que diseñar el lenguaje y que la persona lo aprenda.

A lo mejor hay que cambiar un poco el lenguaje de cada persona,

pero es el periodo de aprendizaje de una lengua.

Yo desde el primer momento, sabía que cuando me lo quitaran yo no vería.

Eso lo tenía clarísimo.

Y yo sé que a mí no me va a llegar.

Por edad, no me va a llegar.

Pero a alguien le llegará.

"Berna tiene claro que queda mucho por delante,

pero también que no quiere perderse ni un episodio de estos avances.

Así que Eduardo ya tiene voluntaria

para las nuevas versiones de neuroprótesis."

¿Cuán lejos estamos de que un ciego pueda ver?

Creo que todavía nos queda muchísimo. Sí.

Hemos roto un paradigma,

lo que estamos demostrando es que no violamos ninguna ley física.

O sea, es posible inducir ciertas percepciones

pero muy rudimentarias.

¿Es solo desarrollo tecnológico más sofisticado?

No es solo desarrollo tecnológico.

Porque tenemos que comprender mucho mejor qué está pasando

y tenemos que aprender

a estimular de manera adecuada el cerebro.

Ajá. Y es probable, por ejemplo,

que la estimulación en cada persona deba ser diferente.

Hay que desarrollar tecnología o dispositivos inteligentes,

que se puedan adaptar a las personas.

Y a la vez ya sabemos que el propio cerebro de la persona

sabe adaptarse, es plástico,

es capaz de adaptarse a circunstancias que...

Sí. A mí es lo que más me sorprende.

Que al cerebro le tiras información

con ondas, visual, como sea,

y él con el tiempo va...

Por la plasticidad, también, va decodificándolo.

Yo veo el cerebro como una máquina de procesar datos.

Y procesa lo que tiene.

Lo de Eduardo y Berna es potentísimo en un aspecto.

Hemos visto cascos que registran la actividad cerebral desde fuera,

incluso la estimulan, y Rafa Yuste nos habló de ellos

y está muy bien, pero hay un cráneo en medio

y no pueden ser tan precisos como lo que le hicieron a Berna.

Un agujero en el cráneo

y colocar un chip de unos 100 microelectrodos

directamente encima del cerebro.

Y lo más fuerte es que cuando le dije a Eduardo

que debía ser una operación complicada o de riesgo,

dijo que no, que en realidad es bastante sencillo.

"Sin duda, estamos a las puertas de un nuevo paradigma.

Pero las operaciones, las estimulaciones neuronales,

no son la única manera de manipular nuestro cerebro.

Engañarlo con realidad virtual es cada vez más fácil.

Por ejemplo, como en la peli 'Ready Player One',

hoy en día es posible andar por un universo virtual

sin movernos del sitio.

O vestir ropa inteligente que nos permite sentir

lo que vive nuestro avatar como se imaginan en 'Black Mirror'.

Todo esto podría provocar que aumentaran los 'hikikomori',

personas que deciden encerrarse en su habitación

porque prefieren vivir en un entorno virtual

mucho más acorde a sus gustos.

Lo vimos en 'Matrix'.

¿Qué pastilla tomaremos entonces? ¿La roja o la azul?

He querido probar un encuentro virtual con Mavi Sánchez,

una de las investigadoras principales

en el Human Brain Project,

un ambicioso proyecto europeo que, entre otros,

busca cómo simular el cerebro artificialmente.

De momento, creo que no cambiaría el mundo real por el virtual."

Hola, Mavi. ¿Cómo estás?

(RÍE)

Hola. Te veo bien. Como en la foto.

(RÍE)

Yo te veo sonriente todo el rato. (RÍE)

En series de ficción como "Black Mirror",

plantean una realidad virtual que es casi indistinguible

de la realidad.

¿Estamos lejos de esto?

Como puedes ver, en este entorno virtual,

estamos a la vez cerca y un poco lejos.

Tenemos todavía algunos pequeños problemas técnicos.

El avance en los últimos años ha sido enorme

en el desarrollo del hardware.

Y, por lo tanto, que estemos cerca de esa reproducción,

digamos, perfecta,

esa calidad indistinguible de la realidad

es algo que avanzará en los próximos años.

Claro. Y el tema de los avatares,

no sé si unidos a inteligencia artificial,

lo vi en el capítulo de Miley Cyrus,

de alguna forma es como

copiar la identidad de alguien

en un soporte informático.

¿Esto cómo lo percibes?

Yo esto lo percibo como posible.

Es factible adquirir mucha información de una persona,

los movimientos, los gestos, cómo reacciona,

cómo responde, qué le gusta, es decir,

es posible integrar mucho de este conocimiento sobre nosotros

y se puede integrar en un avatar.

Y ese avatar eventualmente podría dar respuestas

muy similares a las que daríamos nosotros.

Una desarrolladora rusa, Eugenia Kuyda,

recopiló miles de mensajes de su amigo fallecido

y los procesó con inteligencia artificial

y ahora pueden conversar de nuevo y le contesta como si fuera él.

Con lo de los avatares el tema es lo rápido que nuestro cerebro

se cree lo que quiere creer.

Me refiero a que ya hay software que puede leer todos mis e-mails,

mensajes, textos escritos en público y en privado,

procesarlos con una inteligencia artificial

y los puede colocar en un avatar con mi mismo aspecto,

mi misma voz y forma de hablar

y, como en "Black Mirror", conversar con alguien como si fuera yo.

Incluso recordará cosas que yo he olvidado.

Y aunque no llegue a ser exacto, porque yo tampoco lo soy,

¿un buen amigo o una expareja lo distinguiría?

La sugestión de querer hablar con él nos puede servir.

Y un punto importante: cuando se habla de copiar humanos,

ya no se habla tanto de copiar circuitos neuronales,

sino las reacciones.

En ciencia ficción se ve como un salto,

a veces sí que ves dispositivos... Por ejemplo, en "Matrix".

Sí que ves dispositivos de guantes o interfaces muy sofisticadas,

pero otras, que no es un guante que te da tacto,

sino una conexión directa con el cerebro.

Y en "Matrix", por ejemplo, está la idea de decir:

"Ostras, es que estás dentro de una caja".

No digo que sea imposible,

pero eso está ahora mismo mucho más lejos.

Yo creo que es muy probable que durante nuestra vida

veamos unos sistemas mucho más avanzados de los que tenemos ahora,

pero el tipo de dispositivos que vemos en las series

de realidad virtual

actuando directamente sobre nuestro cerebro

eso lo veo más lejano.

Pere se ha volatilizado.

Se ha ido Pere. Sí, me ha apagado.

Se ha acabado la batería.

"Así son las cosas por el momento.

Supongo que un implante cerebral cargaría las pilas igual que yo,

con un buen desayuno.

Pero pasemos al reto más bestia que nos plantea la ciencia ficción.

¿Podríamos volcar nuestro cerebro a un ordenador?

Alucinaré si Yuste responde que sí."

Ese principio de copiar actividad del cerebro

y traspasarlo al ordenador

hay gente que se lo plantea a gran escala

y, en películas como "Transcendence" o series como "Black Mirror",

copiar toda la conciencia, toda la actividad del cerebro

y revivirlo en un superordenador o en otro cuerpo.

¿Eso es viable?

Mira, yo de esto discrepo con los de "Black Mirror".

Menos mal. (RÍE) Porque yo creo que no se sabe.

Ah, ¿no es un imposible?

Ahora mismo no te puedo decir que es posible o imposible.

Mi intuición es que no van por ahí los tiros.

Esto es un sistema orgánico

y si quieres replicarlo,

vas a tener que hacerlo de una manera orgánica con biología.

Si quieres copiar el cerebro,

tendrías que fabricar otro cerebro igual,

con las mismas neuronas, las mismas conexiones,

el mismo follón que tenemos dentro

y eso sería una especie de clonaje biológico,

eso es biología sintética.

El cerebro humano tiene tres veces más nodos

que todo el Internet de la Tierra.

¿En serio? Imagínate todo el Internet,

pues tenemos tres veces más dentro de cada cráneo

y lo mantenemos con una bombilla de 20 watios.

¡Guau!

¿Una bombilla pequeñita? Sí.

Es lo mismo.

Y hablando de todo esto, te voy a enseñar

el superordenador que tienen aquí porque te dará una idea física...

Sí. ...de no solo el tamaño,

sino, sobre todo, la energía que cuesta.

(Motores)

(GRITANDO) Entonces, ¿lo de volcar nuestra conciencia

a un superordenador ruidoso como este o vivir en Matrix?

No. (GRITANDO) Esto no lo compro todavía.

Este superordenador, que hoy no está funcionando al 100 %,

está gastando 100 000 kW.

Sí.

5000 veces más de gasto

que lo que gastamos nosotros. 5000 veces más.

O sea, que este superordenador es nada comparado con el cerebro.

Entonces, podrías pensar:

hacer un ordenador más grande, más grande, más grande

para llegar al cerebro,

igual necesitas el tamaño del sistema solar.

Ajá. No es factible.

Hay otra película de ciencia ficción, "Blade Runner"... Ahí sí.

Porque los replicantes

es ingeniaría biológica.

Claro. Tienen cerebros como el nuestro

escrito en el mismo hardware.

Eso sí me lo creo. Lo de "Blade Runner".

Hay gente, como los de la Singularity University,

que plantean copiar todas nuestras conexiones neuronales,

en teoría nuestro yo, a un ordenador como en la peli "Transcendence".

Yo no me los creo y dudo si son unos flipados

o unos tramposos, pero quizá me equivoco.

"Dicen que uno de los más serios es Kenneth Hayworth,

investigador del prestigioso Howard Hughes Medical Institute

y presidente de la Brain Preservation Foundation,

que dice: volcar ahora nuestra mente a un ordenador, no,

pero preservar la estructura intacta de un cerebro antes de morir

y volcarlo cuando sea posible y revivir, quizá.

Conectemos con él a ver qué nos explica."

Esta idea de copiar un cerebro entero

y reproducir en un ordenador todos los pensamientos, emociones,

e identidad de una persona

nos parece imposible, como si fuera pura ficción.

Y a ti no te lo parece.

Creo que debería ponerse en la piel

de alguien de hace 200 años, por ejemplo,

y decirle que en algún momento enviaríamos a gente a la Luna.

Eso les sonaría totalmente a ciencia ficción.

Pero incluso hace 200 años,

sabíamos exactamente que eso era posible.

Las leyes de Newton ya estaban establecidas.

Y solo hacía falta fe

en los avances tecnológicos y científicos de la humanidad.

Nuestra mente es un reflejo de una serie de cómputos.

Cómputos neuronales en el cerebro.

Así que si somos computacionales,

en ese caso, puedes copiar un programa informático,

y es el mismo programa informático.

Pero si copias todos los detalles del cerebro

en un programa informático,

estás haciendo una copia, no eres tú.

Sí, yo lanzaría la pregunta: "¿Qué es lo que falta?".

¿Tiene los mismos recuerdos que tengo yo?

¿Reaccionaría del mismo modo en el que reaccionaría yo

en una determinada situación?

¿Cree que soy yo?

Y si formulamos todas estas preguntas materialistas

y la respuesta es sí, sí y sí,

entonces, afirmar que ese no eres tú no tiene sentido.

He entrevistado a muchos neurocientíficos

y no sé si estarían de acuerdo con que la criopreservación

conservara todas las proteínas intactas,

todas las estructuras.

Actualmente existen técnicas disponibles para la neurociencia

que pueden conservar todas las conexiones sinápticas

del cerebro de un mamífero grande.

Podría ser un cerebro humano.

Alterar detalles ultraestructurales de cada sinapsis,

permiten conservar los detalles moleculares

y puede conservar todo esto en un estado estático

de forma indefinida.

Lo que eso significa es que, aunque tardemos 200,

300 o mil años

en desarrollar una tecnología de transferencia mental,

la gente de hoy en día podría tener acceso a esa tecnología.

Y mi afirmación radical es que esto les da a los enfermos terminales

una posibilidad que de otro modo no tendrían

de reanimación en el futuro.

Guau, muy interesante.

"Ken Hayworth lo tiene muy claro,

si la tecnología ya permite copiar un poco de nuestra mente,

acabará pudiéndose copiar entera.

Yo sigo escéptico,

pero planteamos este programa para descubrir

cuán lejos nos queda la ciencia ficción

y le estamos pisando los talones."

(RAFAEL YUSTE) El ser humano entra en un territorio desconocido

donde podemos alterar la definición de lo que es un ser humano.

"Si vamos tan rápidos y el cambio puede ser tan radical,

¿no deberíamos ser más cautos?

Rafa Yuste dice que ha llegado el momento

de redefinir las reglas de algo tan esencial

como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos."

No sé si podrías resumir estos neuroderechos

o principios éticos fundamentales a tener en cuenta.

Hemos propuesto cinco nuevos derechos humanos

que sean añadidos a la Declaración Universal.

Y yo sinceramente creo que se tienen que poner al comienzo

de la Declaración Universal, porque el primer derecho humano

es el derecho a la identidad personal.

Yo creo que es un derecho humano básico

el que tengas tu propia identidad...

Que no la manipulen desde fuera. Que no te la toquen.

El segundo, el derecho a la agencia, al libre albedrío.

La capacidad de decisión.

Que cuando tú tomas una decisión,

la tomas porque quieres tú,

no porque desde fuera alguien te está manipulando el cerebro.

Y el tercero, la privacidad mental.

A mí es lo que más me preocupa de una manera urgente.

¿Por qué lo digo?

Porque las tecnologías de interfaz cerebro-computadora

se están desarrollando tan rápidamente

que estamos en las puertas

de que esto sea comercializado, sobre todo las no invasivas,

y que puedas empezar a ponerte diademas o cascos,

de manera que, para comunicarte con la red, en vez de usar el iPhone,

lo haga directamente el cerebro. De hecho, las compañías tecnológicas

piensan que el nuevo salto tecnológico

viene de ahí a aquí. Uf.

A la diadema. Lo que llaman el iPhone cerebral.

Entonces, si esto sale al mercado mañana,

no estamos preparados desde el punto de vista ético y legal

para cómo regulamos esta información.

Esto tiene que ver con el cuarto derecho humano, neuroderecho.

Derecho al acceso equitativo

a las tecnologías de aumentación cognitiva y sensorial.

Estas tecnologías no van a ser baratas.

Entonces corremos el riesgo de una humanidad de dos velocidades.

Los aumentados y los sapiens antiguos.

(RÍE) Sí.

Y ya para acabar, el último derecho humano

tiene que ver con la protección de sesgos

de los algoritmos de inteligencia artificial.

Estos algoritmos, desafortunadamente,

a pesar de la buena intención de los ingenieros que lo hacen,

atrapan sesgos de la base de datos y te los aumentan.

Con lo cual, imagínate que pongamos algoritmos de inteligencia artificial

en los humanos. Sí.

Y que vengan con sesgo, con lo cual... Bueno.

En vez de ir adelante en el progreso, iremos hacia atrás.

Yo creo que estamos en un momento histórico.

Parecido al momento en que se inventa el fuego, la rueda, la escritura,...

Guau. ...las computadoras digitales.

Esto cambia las reglas del juego.

"Uf, cuesta de imaginar,

pero ¿quién hubiera creído en Internet hace 50 años?

¿O en ir a la Luna hace 100?

El caso de Berna o la realidad virtual que hemos visto hoy

distan mucho de 'Black Mirror', muchísimo.

Pero nos demuestran que los principios de conectar cerebros

y el mundo digital son válidos y factibles.

Y que la duda quizá está

en si este nuevo renacimiento que anticipa Rafa

lo veremos nosotros, nuestros hijos,

o los nietos de nuestros nietos".

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El cazador de cerebros - Humanos híbridos: La conquista del cerebro

03 may 2021

Exploramos el órgano más misterioso para poner a prueba sus límites. ¿Podemos ampliar las capacidades del cerebro? ¿Es posible enviarle información directamente y extraer la que está procesando? ¿Cuán lejos estamos de podernos conectar a un ordenador o al móvil sin tener que usar nuestros sentidos?

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