Lunes a las 20.00 horas
# Hacia Belén va una burra, rin, rin. # Yo me remendaba, yo me remendé.
# Yo me eché un remiendo... #
"segundo", "tercero"... Aquí se venden más papeletas.
Se supone que tienes más probabilidades de que te toque.
Muchas veces ha tocado aquí.
que las matemáticas.
Sí, pero no ese número.
Yo soy supersticioso y veo ese número y me lanzo a por él.
Y si tengo que estar aquí cuatro horas, me estoy cuatro horas.
Bueno, yo antes creía en muchas cosas paranormales.
(RÍE) Para mucha gente es una sorpresa,
pero de joven tenía muchas creencias paranormales.
Lo que me hizo cambiar el chip fue leer un libro llamado
"Parapsicología: ¿ciencia o magia?", que escribió James Alcock.
El libro me demostró que estos temas se podían abordar
con una perspectiva escéptica que me pareció muy convincente.
Me interesa todo lo que yo denomino pensamiento mágico,
incluidas las creencias paranormales,
las supersticiones tradicionales,
las teorías sobre conspiraciones infundadas
y mucho más.
La mayoría de sesgos cognitivos son comunes a todos estos ámbitos.
Porque se nos da muy bien convencernos de que es cierto
algo en lo que ya creemos o que queremos que sea verdad.
Se llama sesgo de confirmación.
A todos nos afecta en mayor o menor medida.
Y básicamente lo que significa es que aceptamos como concluyentes
las pruebas que corroboran lo que ya creemos
o lo que querríamos que fuera cierto,
mientras que si las pruebas parecen refutarlo,
seremos mucho más críticos,
intentaremos buscar motivos para rechazarlo
o no tenerlo en cuenta.
Lo que decíamos en nuestra terapia
era que la caca mezclada con imanes es capaz de curar enfermedades.
Y no sospechábamos que llegaríamos tan lejos.
Nos llamó la atención la reacción de los otros pseudoterapeutas,
que de forma acrítica
y como parte de una estrategia general
de no poner en duda nada,
aceptaban como si fuera cierta esta pseudoterapia.
Es más, nos preguntaban y querían incluir esta pseudoterapia
en sus centros de pseudoterapia.
Es decir, curar enfermedades con caca y con imanes.
-Tan fácil fue engañarles a ellos.
¿Las otras cosas que promocionan en su página web
tuvieron el mismo filtro, es decir, ninguno?
-Tuvimos una respuesta de una portavoz
de un grupo parlamentario de Sanidad
que decía que este tipo de terapias alternativas
no solamente eran muy importantes, sino que deberían estar incluidas
en el Sistema Nacional de Salud Pública.
Recurrimos a inventarnos nombres de médicos que parecían extranjeros.
La gente tiende a creer mucho más si un médico viene de Alemania
y te dice algo.
También usando testimonios falsos.
Es una de las estrategias más comunes
usadas por este tipo de pseudoterapias.
Recurríamos a lo natural, la falacia naturalista.
Como es natural...
La caca es natural, ¿no?
Pues tiene que ser bueno y te tiene que curar.
Usamos una serie de falacias,
ampliamente usadas en este tipo de pseudoterapias,
para lograr venderse y lograr llegar a las personas.
Lo mejor que te puede pasar con estas pseudoterapias
es que te estafen y te quiten tu dinero.
Lo peor, que te quiten la vida.
-Hay varios motivos por los que se recurre a estas terapias.
Uno de ellos es el miedo.
Cuando te dicen que puedes morir, quieres intentar
todo lo que esté a tu alcance, aunque no funcione.
Otro motivo puede ser que te engañen muy convincentemente,
quizás porque el propio engañador está convencido también.
La batalla científica contra estas terapias
está ganada hace mucho tiempo.
El problema es la batalla social, digamos.
Voy a pedirte, por favor, que pienses
en una persona significativa en tu vida.
Lo que yo procuro compartir de alguna forma son experiencias.
Efectivamente, es una combinación de disciplinas.
Desde la psicología, neurociencia, comunicación, sugestión...
También técnicas del mundo del ámbito de la ilusión.
Pero todas ellas enfocadas a ese resultado maravilloso, ¿no?
Desde percepción de pensamientos
y de otros sentidos.
Eh... No. No lo es. No lo es.
Utilizamos la percepción,
utilizamos la emoción,
utilizamos el poder de comunicación, tanto verbal como no verbal,
utilizamos las correlaciones,
utilizamos la memoria para convertirla en una supermemoria
o de alguna forma reconstruir
el recuerdo de una experiencia...
Y eso es aplicable no solo al ámbito del arte
o del mentalismo,
sino también a otros ámbitos,
al culinario, al educativo, al deportivo, al empresarial...
No hay más que usar los ojos, la Tierra parece plana.
La mayoría de nosotros, aunque reconocemos que parece plana,
también aceptamos que en realidad no lo es,
porque solo vemos una parte muy limitada
de la superficie terrestre
y hemos visto las fotografías de los astronautas.
Aceptamos que la Tierra es redonda y gira alrededor del Sol.
En cambio, estas personas parten de la intuición
de que parece plana
y luego se ponen en contacto con otras personas
que piensan lo mismo.
La culpa es de Internet.
Celebran conferencias,
tienen sus autodenominados expertos,
que esgrimen argumentos para demostrar de un modo satisfactorio,
por lo menos para ellos y para sus seguidores,
que la Tierra es plana.
Y también traman estrategias
para ignorar las pruebas refutatorias que contravienen sus ideas.
Aducen motivos para rechazarlas.
Todos lo hacemos.
Todos creemos que nuestras creencias son correctas.
Y creo que uno de los atractivos de las teorías conspirativas
es la noción de que no solo tenemos razón,
todos los demás están equivocados
y no se dan cuenta de que nosotros no.
Eso nos hace sentir especiales, ¿sabes?
Creo que quienes albergan teorías conspirativas
en cierto modo son escépticos,
dudan de la versión oficial de los acontecimientos.
El problema es que aunque sean escépticos,
carecen de las habilidades de pensamiento crítico necesarias
para evaluar bien los hechos empíricos
a los que se enfrentan.
Por eso caen fácilmente en trampas.
Otra característica de las teorías conspirativas
es que por supuesto son inmunes a la refutación
porque ante cualquier prueba que parezca contradecir la teoría,
la respuesta será que la han amañado los conspiradores.
(Llamada por Skype)
Hay indicios de que, por ejemplo,
el yoga y las técnicas basadas en la meditación y el "mindfulness"
pueden ayudar a los pacientes a lidiar con el estrés.
Por ejemplo, en los casos de enfermedades que cursan con dolor.
Pero necesitamos más estudios para entender los mecanismos,
cómo funcionan exactamente estos tratamientos.
Sí, de acuerdo.
La acupuntura es una técnica muy interesante.
Tiene muchos componentes.
Algunos son periféricos.
Por ejemplo, las agujas de acupuntura
interactúan con los tejidos periféricos.
Cuando se manipulan las agujas, se produce una interacción mecánica
entre las agujas y los tejidos conjuntivos.
Lo hemos demostrado.
Pero lo importante es que en los tejidos hay nervios.
Nervios sensoriales que mandan una señal aferente
al sistema nervioso central
y entonces ocurren cosas interesantes.
En función de la frecuencia y la duración de la estimulación,
se pueden producir cambios medibles en el cerebro
como respuesta a la acupuntura,
que, además, son duraderos y que pueden provocar
una remodelación cerebral con efectos en varias enfermedades
relacionadas con el dolor, por ejemplo.
Hay muchos estudios sobre la acupuntura.
Se ha investigado durante varias décadas.
Hay campos como la homeopatía donde es más difícil
diseñar experimentos que entiendan los mecanismos que intervienen.
Así que nuestra prioridad son más bien los tratamientos
como la fisioterapia manual o el "mindfulness",
donde por lo menos existe un mecanismo fisiológico
sobre el que podemos lanzar hipótesis y luego comprobarlas.
Una dosis saludable de escepticismo es fundamental.
En ciencia, hay que mirar los datos objetivamente por lo que son,
con independencia de si nos gusta o no el resultado.
Los resultados son los resultados.
Pero también hay que tener curiosidad científica.
Nos tienen que intrigar las nuevas ideas,
las nuevas hipótesis que se pueden poner a prueba
con el método científico riguroso.
Y me parece que lo importante es entender que hay tratamientos
fuera del sistema médico convencional
que pueden ser una fuente de innovación.
Nos ayudan a ver el cuerpo y la mente bajo otro prisma.
Y deberíamos abrirnos a este tipo de perspectivas,
porque pueden ampliar nuestra comprensión
del cuerpo y de la mente y sernos de ayuda.
Y creo que sí, tenemos que ser escépticos,
pero también ilusionarnos y mantener la mente abierta.
Supongo que me lo pregunta porque la homeopatía
no tiene eficacia demostrada científicamente.
Bueno, las farmacias venden gafas de sol,
repelentes para mosquitos que no son repelentes para mosquitos,
homeopatía
y medicamentos convencionales que tampoco sirven para nada,
que también existen.
Es decir, las farmacias venden todo lo que dé negocio.
Además, me parece que sacan un margen de beneficio superior
con la homeopatía que con los medicamentos convencionales.
El incentivo económico siempre cuenta,
pero yo creo que hay otras cosas.
Me puedo aventurar a decir que el médico homeópata,
probablemente, quizá ya solo por la palabra,
pero también quizá por la actitud durante la visita,
te permite abrirte más y contarle más cosas.
Todos sabemos que uno de los grandes problemas
de nuestra sanidad pública es la falta de tiempo
a dedicar a cada paciente.
Y es mucho más fácil, por ejemplo,
prescribir un medicamento para el colesterol
que dedicar diez minutos a explicarle al paciente
que para prevenir el infarto debe hacer este ejercicio cada día
o esta otra cosa o debe procurar no hacer otras cosas.
Estas cosas requieren tiempo y hacer una receta es muy fácil.
En las escuelas de Medicina no se planteaba
la perspectiva de que alguien rechazara la vacunación,
porque la vacunación es, probablemente,
uno de los mayores hitos de la medicina.
Ha salvado millones de vidas, y sigue salvándolas.
Si tú aportas datos,
te sacan otros datos que han encontrado en otro sitio.
Hombre, se equivocan, claramente.
De hecho, incluso algunos piensan que contraer la enfermedad
en ocasiones es más beneficioso
que estar expuesto a la vacuna.
Entonces, el riesgo de estar expuesto a una enfermedad
y padecer sus consecuencias
es infinitamente más elevado que el potencial riesgo
que ellos aducen a que puedan tener la complicación en la vacunación.
También tenemos que pensar que las vacunas,
los sistemas de vacunación, han sido...
Han sufrido las consecuencias de su propio éxito,
porque antes, cuando había sarampión, cuando había enfermedades,
cuando había polio,
cuando veíamos gente con las secuelas de polio,
no nos planteábamos que era un efecto beneficioso
el que esa vacunación nos estaba ofertando.
La contundencia en las personas que rechazan la vacunación
puede ser contraproducente,
porque puede ser que haga el efecto contrario
de no abrirse al sistema público.
Hay que tratar de escuchar y no culpabilizar.
Y tenemos que tratar de empatizar.
Creo que hay que buscar puntos y nexos de unión.
(SUSPIRA)
Es muy muy difícil.
Como hay dos maneras de plantearse las cosas,
una impulsada por las emociones
y otra más calmada, más sosegada y reflexiva,
y uno de los grandes problemas que tenemos
es que nos regimos mucho más por las emociones
de lo que la mayoría de nosotros queremos admitir.
Por ejemplo, pensemos en el movimiento antivacunas.
Los hallazgos epidemiológicos demuestran sin lugar a dudas
que los antivacunas no tienen razón.
Pero al principio la prensa cubrió el tema del tal forma,
que en pro de un supuesto "equilibrio",
por un lado, se aportaban pruebas estadísticas,
frías y nada emocionales,
y, por otro, a una madre llorando.
Y para la mayoría de los lectores el mensaje de una madre llorando
tiene mucha más fuerza que los datos epidemiológicos
puros y duros.
Sabemos que fomentar el pensamiento analítico
hace que la gente acepte con menos facilidad
las teorías de la conspiración.
Son reales y graves.
Tendemos a pensar que estas cosas son graciosas
y hasta interesantes,
pero que carecen de importancia.
Y en muchos casos es así.
¿Te afectará en algo que tu vecino piense
que la llegada del hombre a la Luna fue un montaje?
Claro que no.
El problema es que, con las teorías conspirativas,
la mejor manera de predecir si uno cree en la conspiración X,
es si cree en la conspiración Y, aunque no tenga nada que ver.
Y es más probable creer que nunca ha habido alunizajes
si uno también cree que hubo una enorme conspiración
en el asesinato de JFK,
aunque las dos cosas no estén relacionadas.
Lo que explica esta correlación
es el rechazo a la versión oficial de los hechos.
Por un lado, para que la democracia funcione bien,
tiene que haber personas que se cuestionen a los líderes.
Es necesario.
Pero la idea de absolutamente todo lo que digan será una mentira
probablemente sea llevarlo demasiado lejos.
Así que aunque aparentemente no te afecte en nada
que tu vecino crea que el ser humano nunca pisó la Luna,
el problema es que eso hace que sea más posible
que crea que no es necesario vacunar a los niños,
y eso sí que puede ser perjudicial.
Hay que exigir pruebas, pedirlas siempre.
Si un político afirma algo, que lo justifique con pruebas.
Y, de nuevo, todo se reduce al pensamiento crítico.
A decir: "¿En qué pruebas se basa esta afirmación?".
Incluso si es una declaración que nos gusta,
que queremos que sea verdad.
¿Lo es realmente?
No creo que ayude, en ninguno de estos contextos,
tratar a los que sostienen el argumento contrario de idiotas.
Tanto si hablamos de creencias paranormales
como si hablamos de posturas políticas,
en cualquiera de estas tesituras,
es mejor entender primero de dónde vienen las creencias,
qué las motiva,
cuáles son los factores emocionales y cognitivos
que instan a las personas a pensar de esa forma.
Y entonces quizás podamos combatirlo con eficacia.
Sin entenderlo, no lo vamos a conseguir.
¿Por qué podemos llegar a ser tan crédulos? En este programa exploramos las trampas que a menudo nos pone el cerebro para ignorar las evidencias y caer en creencias erróneas o no contrastadas. ¿Qué nos mueve a confiar en terapias, teorías o informaciones que no tienen ninguna base científica?