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Para todos los públicos El cazador de cerebros - Pedos, caca y microbiota - ver ahora
Transcripción completa

Cuando uno come una comida,

se produce una serie de eventos metabólicos

en el organismo.

-La cantidad de gas que se produce en el intestino

depende de dos factores: de lo que entra y de lo que se quema.

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Parte del equipo del programa quiere que hagamos

un programa de caca.

Que está muy bien.

Y me da un poco de cosa, no por hablar de caca,

sino porque parece poco científico.

Pero hay mucha ciencia relevante alrededor de las heces.

¿La caca? -Hostia. ¿La caca?

Pero ¿después de salir, digamos?

-Yo sé que abono, sí, porque lo hemos hecho en el pueblo.

Y es algo que nos interesa a todos.

Yo lo que le digo al equipo es que más interesante aún

es el gas intestinal.

Los tipos de gases que hay en el intestino delgado,

en el colon... No son todos los mismos.

Pero más interesante aún que la caca y los pedos

es quién los produce, que es el microbioma,

la cantidad de bacterias que tenemos en los intestinos

y que los científicos están viendo que tienen una gran relevancia

para la salud, pero, bueno, que si queréis que hablemos de caca,

hablamos de caca.

Hola.

Al Hospital Vall d'Hebron. Vale.

Aquí, en el taxi, ¿la gente se tira ventosidades, a veces, o...?

¿Ah, sí? (RÍEN)

(RÍE)

Lo que quizás no sabe nuestro amigo taxista

es que esos olores no son de los pasajeros,

sino de las bacterias de sus intestinos.

Vamos a conocer al Dr. Azpiroz en el Hospital Vall d'Hebron,

un reconocido experto en gas intestinal.

Fisiológicamente, el gas se debe evacuar, a demanda.

Algo fantástico de los científicos es que lo investigan todo.

Por ejemplo, el gas intestinal.

Hay personas que tienen

problemas asociados a la excesiva producción de gas

o el olor,

y, claro, hay gastroenterólogos estudiándolos.

Y luego descubren cosas inesperadas, como que el colon,

que se pensaba que la única función del intestino grueso

era producir heces, ahora ven que tiene

unas implicaciones brutales sobre nuestra salud y bienestar.

Esta es la sonda que usamos para recoger el gas intestinal.

Entonces, esta sonda la introducimos a través del ano

y, una vez que está dentro del recto, llenamos,

inyectamos aire y llenamos este baloncito.

Y, de esta forma, la sonda se mantiene en su sitio,

el aire se recoge por esta ventana y sale por el extremo de la sonda

y este extremo se conecta a un aparato

que es el que nos va a recoger todo el gas

que es el que se va eliminando continuamente.

"Os presento a Pol.

Hoy se somete a una prueba

para comprobar el estado de sus intestinos.

Ni se imagina lo que está pasando ahí dentro,

en su pequeña fábrica de gas."

El gas que se produce depende de cada individuo,

de la microbiota, del tipo de bacterias que tenga,

pero también del tipo de comida, de los residuos que se le den.

¿Y hay problemas asociados...?

En el hospital investigarán también

con personas con algún tipo de problema asociado.

Lo que tienen son problemas de tipo distensión abdominal,

pesadez, mucha evacuación de gas, evacuación de gas olorosa...

Distintos tipos de problemas que el mismo paciente relaciona

con el gas intestinal.

Entonces, lo que hacemos es ver, dependiendo de los casos,

ver si realmente está dentro de la normalidad o no.

¿Y cuál es esta normalidad?

Es decir, ¿cuántas evacuaciones de gas...?

Veinte.

¿Esta es la media? ¿Veinte al día? Sí.

Gas intestinal, imagino que habrá diferentes tipos de gases.

¿Se sabe...? Sí.

La mayor parte del gas intestinal es hidrógeno y Co2,

anhídrido carbónico,

que es lo que se produce en la fermentación.

Es lo mismo que se produce al fermentar las uvas.

Otras personas producen también metano.

Y estos son los tres gases mayoritarios.

¿Y el olor quién lo produce?

El olor se produce por unas cantidades mínimas

de gases que contienen azufre,

que eso es un tipo de bacterias que,

al fermentar los residuos de la dieta,

deriva el proceso fermentativo hacia residuos que contienen azufre.

Claro, y entonces el olor depende de lo que comas,

pero también del tipo de bacterias. Exacto.

¿Y es negativo contenerse?

Sí. Sí.

Fisiológicamente, el gas se debe evacuar, a demanda.

Claro, no conviene... Exacto.

Le dejamos al Dr. Monroy. Pol, nos vemos luego.

Tú vas produciendo, ¿no? (RÍE)

Es que esto está cogiendo mucha fuerza, en salud,

esto de la microbiota, ¿no? Sí.

"Nuestro objetivo de hoy es acercarnos a la complejidad

del mundo microbiano que habita nuestro cuerpo.

Me gustaría que, al final de todo, seas consciente

de la relación tan íntima que tienes con tus bacterias.

Dentro de un rato observaremos cómo estas bacterias pueden influir

en nuestra salud y emociones.

E iremos al Celler de Can Roca,

uno de los mejores restaurantes del mundo

para analizar las respuestas biológicas

a la experiencia gastronómica.

Pero sigamos con los gases intestinales."

¿De qué depende que una persona produzca más o menos gas?

La cantidad de gas que se produce en el intestino

depende de dos factores: de lo que entra y de lo que se quema.

Es decir, de los residuos de la dieta y del tipo de microbiota,

de bacterias, que hay en el intestino.

Luego hay una serie de alimentos que producen mucho gas

y que generalmente pasan desapercibidos,

como son la cebolla, el ajo, el plátano,

que están en todos los sofritos en nuestra cocina,

en muchas ensaladas,

y a la gente que tiene susceptibilidad para producir gas

pequeñas cantidades es suficiente para que les produzca

una cantidad de gas molesta. Ya.

¿Y esta susceptibilidad individual es por la microbiota?

Exacto. Porque hay la paradoja, a veces,

de parejas que comen lo mismo, quizás cantidades algo diferentes,

pero el mismo tipo de alimento,

y uno produce quizás más olor que otro.

Exacto.

O sea, con una misma dieta, dos personas distintas

producirán el gas en función de la microbiota que tengan.

Es decir, una misma persona, dependiendo de la dieta,

producirá más o menos gas.

Y dos personas distintas en la misma dieta

dependerá el gas de la actividad de su microbiota.

Incluso el olor, también.

Incluso el olor, tanto la cantidad como la composición.

"Como ya habéis visto, la palabra clave es: microbiota.

En el Hospital de Bellvitge,

tienen una especie de museo muy singular,

conservado a baja temperatura.

Aunque no lo parezca, lo que vais a ver es oro en paño."

Esto es... caca.

Sí, esto son heces de personas que usamos para investigación.

Algunas son de donante, algunas son de receptor

y otras son de algunas enfermedades en las que estudiamos la microbiota.

Esto es una donación preparada para realizar un trasplante.

Ah, vale. Esto ya es como un concentrado de microbiota.

Exactamente. Lo que le da el aspecto de heces a las heces

lo hemos desechado.

Intentamos que haya un concentrado de bacterias.

También hay virus, también hay hongos,

pero básicamente son bacterias concentradas

que forman aquello que llaman la microbiota.

Algo sorprendente es que hay muchas bacterias.

De hecho, el peso de la microbiota es casi el mismo

que el peso del cerebro.

"No son cientos, ni miles, ni millones,

son 39 billones de bacterias las que forman parte de tu cuerpo.

Y, entiéndeme, no son bacterias que se quiten lavándote.

Están integradas en tu organismo, entre tus células,

y tienen funciones específicas sin las que no podrías sobrevivir.

Las necesitas.

Mírate las uñas.

Es probable que, debajo de una sola uña,

tengas más microorganismos que mamíferos en África.

Y una curiosidad.

¿Por qué crees que los caballos pueden digerir alfalfa y tú no?

¿Porque sus estómagos son muy diferentes?

No. Porque en sus sistema digestivo tienen, y tú no,

bacterias que rompen las fibras de alfalfa."

Es más, los microbiólogos están considerando la microbiota

como un órgano humano, un órgano de nuestro cuerpo.

No podemos vivir sin estos microorganismos

como no podemos vivir sin otros órganos.

Ortega y Gasset decía que somos... "Soy yo y mis circunstancias".

Si supiera esto, diría:

"Soy yo, mis circunstancias y mis bacterias".

Y es totalmente cierto, porque si mis bacterias están sanas

y están funcionando correctamente, yo estoy bien.

Y si no, estaré mal.

¿Y estas bacterias de las heces para qué las utilizáis?

Las personas debilitadas que tienen la inmunidad alterada

y tienen su microbiota alterada también por antibióticos

pueden tener una infección que se coge en los hospitales

que se llama infección por Clostridium difficile.

Normalmente la tratamos con antibióticos,

pero cuando no podemos eliminarla,

la tratamos con un trasplante de microbiota fecal.

Vale, vale, vale. Con unas tasas de éxito enormes.

¿Yo podría ser donante, por ejemplo? Podrías ser donante,

pero habría que hacerte muchas preguntas,

análisis de sangre y análisis de heces.

Ah.

Tienes un 25 % de probabilidades de ser donante.

Es que, en realidad, el objetivo no es trasplantar heces,

sino trasplantar unos microorganismos

que son buenos que pueden restablecer

el comportamiento normal de la microbiota del paciente.

Me dices dos cosas:

se está trabajando en empezar a manipular la microbiota,

y con el Clostridium lo hemos visto,

y que hay microbiotas mejores que otras.

Parece un campo que, sí, será prematuro,

pero que tiene un potencial enorme.

Tiene un potencial enorme.

Y tal vez muchos aspectos de esta investigación

no acaben en trasplantes de microbiota

ni en trasplantes de microbiota artificial.

Ahora hay diversos grupos trabajando en intentar constituir

consorcios de bacterias que favorezcan

una determinada situación u otra, ¿no?

"La importancia es tal, que algunos estudios intentan usar

el poder de la microbiota para disminuir el uso de antibióticos."

Hay una interacción continua entre nuestras bacterias y nosotros,

y esto se ha vinculado a muchísimas enfermedades.

De hecho, tanto enfermedades neurológicas,

incluso pulmonares, al asma,

y, evidentemente, enfermedades digestivas.

En todas encuentras alteraciones de la microbiota.

Esto no significa que haya una relación causal.

En algunos casos, sí que puede ser así,

y eso se está estudiando, por ejemplo,

en la diabetes o en el síndrome metabólico.

Es concebible que manipulaciones de la microbiota

mejoren la tolerancia a los azúcares.

Piensa que paralelamente a la disminución

de las enfermedades infecciosas,

han aumentado las enfermedades que se llaman inmunomediadas.

Se sospecha que hay una relación entre ambas cosas.

Los antibióticos han salvado muchísimas vidas

y las continuarán salvando. Sí.

Pero quizá, en los primeros años de vida,

que es cuando nuestra microbiota enseña al sistema inmunitario

cómo ha de funcionar, a qué ha de responder y a qué no,

esos primeros años de vida seguramente son muy importantes.

"En este sentido,

científicos holandeses están intentando establecer una conexión

entre la alimentación de los bebés

y la calidad de su microbiota en edad escolar.

Y un factor importante podría ser la lactancia materna.

De hecho, sabemos que en la leche materna

hay un tipo de carbohidrato complejo

que el sistema digestivo del bebé no puede descomponer.

Entonces, ¿por qué la madre produce este carbohidrato?

Pues porque no es para el bebé,

sino para alimentar a ciertas bacterias beneficiosas."

Que las bacterias intestinales tenían funciones importantes

para la digestión, los científicos lo sabían desde hace décadas,

Que tiene otras funciones que no se esperaban,

como la regulación del sistema inmune

o incluso efectos en nuestro estado emocional,

lo están investigando ahora científicos como Yolanda.

"Yolanda Sanz coordina el proyecto europeo My New Gut,

'mis nuevos intestinos',

y dirige en Valencia un centro puntero

en el estudio de la microbiota.

Está comprobado que la importancia de la microbiota es enorme

para la salud e incluso para nuestro estado anímico.

Hay bacterias intestinales

cuya falta está asociada a la depresión.

O al estrés.

O a enfermedades como la diabetes o a un sistema inmune debilitado."

Sistema inmune, con todo lo que implica...

¿También está regulado, en parte, por el microbioma?

El sistema inmune es uno de los principales sistemas

de nuestro organismo que regula la microbiota.

De hecho, al principio, el proceso de colonización

del intestino del recién nacido, que es casi estéril,

es la principal exposición del recién nacido

a los agentes externos, a los agentes microbianos.

Y es un estímulo fundamental para que el sistema inmune

se desarrolle correctamente

y para educarlo de forma que sepa reconocer

lo que es un patógeno de lo que no lo es,

lo que es un alérgeno de lo que es un antígeno inocuo,

y que desarrollemos, cuando somos adultos,

respuestas inmunológicas adecuadas.

Cáncer. He leído, creo que en ratones, todavía,

pero que algunos fármacos contra el cáncer

funcionan mejor o peor en función también

de bacterias intestinales.

Sí, ese es uno de los hallazgos también.

Todavía la experimentación está a nivel preclínico,

se han hecho los estudios en animales de experimentación,

pero sí que se demuestra que los fármacos

que tienen como diana el sistema inmunológico,

las inmunoterapias,

que son una de las más prometedoras en el caso de algunos cánceres,

su eficacia puede variar en función de la microbiota del individuo.

Pero si vamos por partes...

Obesidad. Eso es conceptualmente interesante.

Con la misma comida, se asumía que en función de tu ADN

retenías más grasa o no, pero ahora también,

depende de qué bacterias tengas en el intestino,

puedes engordar más o menos. Se ha demostrado

que dependiendo de tu microbiota puedes, por ejemplo,

extraer más energía de la dieta.

Por tanto, dependiendo de tu microbiota,

con una misma dieta con un valor energético teórico

ese valor energético teórico puede verse modificado después

tras el tránsito por el tracto intestinal

y en función del uso que las bacterias hacen

de esos nutrientes. Qué fuerte.

Y eso es magnífico por la posibilidad que nos da

de regularlo en las situaciones en las que se puede dar

una patología relacionada con el metabolismo.

"Es sorprendente y, al mismo tiempo, esperanzador.

Cáncer, obesidad, alergias...

Pero ¿cómo es el proceso de investigación

y de conocer las bacterias de un individuo?"

¿Yo puedo saber cuál es el estado de mi microbioma?

Porque en temas de análisis de sangre

me pueden decir si tengo colesterol o no,

pero ¿cómo sé si tengo un buen o un mal microbiota?

Si quieres participar en alguno de nuestros estudios,

danos una muestra de heces.

Ahora mismo, no. Y te la analizaremos.

"Si lo hubiera hecho, lo siento, no lo hice,

mis heces pasarían a manos de este señor, Alfonso,

que separaría las bacterias, virus y hongos

para secuenciar y analizar todo el ADN

del microbioma de mis intestinos con un aparatito

que, lo estáis viendo, cabe en un bolsillo."

¿Cómo? ¿Esto es un secuenciador? Sí.

Sí, esto es la última tecnología en secuenciación de ADN,

que está siendo desarrollada e implementada

en muchos laboratorios a nivel del mundo.

Este aparatito secuencia genomas y recuerdo, hace tres años,

en este programa, en la primera temporada,

cuando me secuenciaron a mí el genoma,

que se hacía en un secuenciador, costaba casi 3.000 euros

y tardaba alrededor de una semana.

A partir de la información genética que se recupera

a partir de este tipo de dispositivo genómico,

pues ya el segundo paso en este tipo de análisis

es procesar toda la información genómica

que puede transmitirnos este tipo de dispositivos.

Estamos hablando de miles de especies bacterianas

que podemos estar estudiando al mismo tiempo.

El concepto "metagenómica" deriva

no solo del conocimiento del genoma humano,

sino de todo aquel genoma que subyace en las especies

con las cuales cohabitamos,

en este caso, las bacterias intestinales,

que son el caso concreto que nos ocupa.

"Siguiendo con la investigación,

cuando descubren una bacteria sospechosa de algún efecto concreto,

entonces la aíslan y la hacen crecer en el laboratorio."

Eso es tremendamente difícil,

más aún que obtener sus secuencias

y analizar en el ordenador todas ellas.

"Así tienen grandes cantidades de esa bacteria específica

para ponerla en el intestino de ratones

y ver qué ocurre.

Por ejemplo, el grupo de Yolanda está realizando

un experimento muy peculiar con una bacteria

que se supone asociada al estrés."

Lo que más me sorprende es el diseño del experimento.

Es muy inteligente.

Lo que se pretende es ver si tener unas bacterias u otras

en el intestino,

hace que unos ratones se estresen más o se estresen menos.

Entonces, lo que se hace en el experimento es

primero inducir estrés a los ratones.

¿Cómo?

Poniéndoles con otro macho que es un cabrón,

que les estresa.

Y entonces viendo cómo reaccionan ellos.

Una manera que tienen de verlo es cuánto tiempo pasan

en una zona oscura o en una zona clara.

Y comparan los ratones que han sido estresados

igual por el mismo macho cabrón,

que tienen unas bacterias y otras,

para ver si hay diferencia entre sus niveles de estrés.

El ratón se pone en el compartimento oscuro

y se miden distintos parámetros.

Ambos compartimentos están comunicados por una puertecita.

Una vez que el ratón está en el compartimento oscuro,

se mide el tiempo que tarda en salir al compartimento claro,

el número de visitas,

porque se puede meter también en el compartimento oscuro,

y el tiempo que pasa en este compartimento.

Cuanto menos tiempo esté aquí,

sería indicativo de un comportamiento de tipo ansioso.

Qué fuerte. ¿Que pase más tiempo en una cámara u otra

depende de las bacterias que tenga en el intestino?

Sí. En cierta medida, sí.

Digamos que hay bacterias ansiolíticas o ansiogénicas.

Aún os estaréis preguntando lo mismo que yo:

¿podemos saber cómo es nuestro microbioma o no?

En casos médicos como los que vimos en el banco de heces,

sí que se puede caracterizar.

En laboratorios con sofisticadas técnicas de secuenciación, también.

Pero a nivel de usuario,

conocer específicamente cómo es nuestro propio microbioma,

la verdad es que todavía no.

"El mundo de nuestras bacterias es sorprendente.

Enseguida hablaremos de cómo podemos modificarlas,

para mejorar nuestra salud.

Pero antes voy al Celler de Can Roca a reunirme con el Dr. Azpiroz,

que ya conocéis, y con la Dra. Teodora Pribic.

Allí colaboran en un proyecto de biogastronomía,

la investigación de cómo factores no puramente nutricionales,

como la educación o el aspecto y orden de los platos,

afecta a sensaciones físicas como la saciedad o la satisfacción."

Cuando uno come una comida,

se produce una serie de eventos metabólicos en el organismo.

Pero, asimismo, el organismo también hace un efecto a la ingesta.

Claro. Si podemos medir

diferencias a nivel hormonal a nivel metabólico diferente...

Y eso es como finalmente ve la respuesta.

"La experiencia gastronómica es muy subjetiva.

Pero la sugestión y lo subjetivo

pueden modular la respuesta física.

Yo mismo me someto a un experimento."

Para nosotros lo importante es que podemos establecer,

a partir de idear algo con la medicina,

la justificación fisiológica de nuestro acto que,

desde un punto de vista subjetivo, podemos intuir,

pero que sienta mejor, desde un punto de vista fisiológico,

a nosotros nos parece fascinante.

Y sin la colaboración con ellos sería imposible de demostrar.

-Cómo sienta la comida depende de dos factores:

de la comida y del que la come.

Vamos a hacer un experimento para que lo veas.

-El experimento es muy simple.

Consiste en probar dos hummus

preparados por uno de los mejores chefs del mundo.

Intuyo que son diferentes en algo, ¿no?

Eso nos dirás tú.

-Mira, Pere, esto son dos hummus que son distintos.

Tienen una composición distinta,

pero, gracias a Josep, hemos conseguido,

o él ha conseguido, que sepan igual.

Ahora nos vas a decir tú cómo te saben y si notas diferencia.

Ah, no. De sabor parecen...

Parecen el mismo.

-Es un puré de garbanzos aliñado con especias tajín y alguna cosa más,

pero con la intención de que podamos jugar con la misma textura,

con la misma sensación de densidad,

con la misma sensación de matices aromáticos,

en el que hay una pequeña diferencia que tiene que ver

con cómo sienta, quizás.

-Hemos hecho un hummus con un contenido de grasa normal

y otro sobrecargado de grasa.

Y el hummus sobrecargado de grasa, después de comer,

saben igual, están igual de ricos,

pero después de comer sienta más pesado

y produce menos satisfacción.

-Tras media hora, una hora,

notarás menos sensación de bienestar digestivo

comiendo el hummus alto en grasa

comparado con el bajo en grasa,

que es más ligero,

te da más sensación de bienestar digestivo,

te sientes mejor. Qué interesante.

Hasta ahora hemos visto la parte teórica.

Los científicos generan conocimiento,

hacen su investigación básica,

pero en algún momento,

en todo este campo de la microbiótica,

está llegando a ese momento tan apasionante

que es que ya empiezan a buscar aplicaciones concretas.

"Os presento a Alex Mira,

que está estudiando una bacteria concreta,

la Streptococcus dentisani.

Como indica su nombre, a la dentisani la encontramos

en la boca de personas que no tienen caries,

y con ella acaba de desarrollar un producto nuevo.

Esto representa lo que nos puede esperar

en los próximos años.

Tratamientos microbianos para aplicaciones concretas."

Todo esto comenzó hace ya ocho o diez años,

cuando una persona que nunca había tenido caries

nos dijo: "Nunca he tenido caries, pero es curioso

porque mi novio, antes de salir conmigo,

sí que tenía muchas,

y desde que sale conmigo, ha dejado de tener".

Eso es lo que nos dio la idea de que ella quizá, con los besos,

la saliva, le estaba pasando alguna bacteria.

De hecho, fue nuestra paciente cero, le tomamos muestras,

y luego lo repetimos en 120 personas que nunca habían tenido caries

y casi todas tienen esta bacteria. Qué bueno.

Pero ¿estáis en proyectos ya de crear algún producto comercial

con esta bacteria?

Sí, lo ideal sería un producto con el que no tengamos que cambiar

los hábitos de las personas.

Lo más lógico es en una pasta de dientes.

Esto que tengo aquí es la única pasta de dientes que hay en el mercado,

es japonesa, con una bacteria dentro.

No es la nuestra, pero nuestra idea es poderlo colocar así.

¡Qué bueno! En una pasta normal, se nos muere,

pero los japoneses han inventado este sistema

que con unos liposomas encapsulan las bacterias dentro

para que no les afecte la humedad y sobrevivan.

Cuando te cepillas, se abren las cápsulas

y se libera la bacteria que ya coloniza el diente.

Son bacterias vivas, claro. Bacterias vivas, sí.

Y están en esta pasta.

Exacto. ¡Vivan las bacterias!

(RÍE) Exacto.

"Y, para terminar, vamos de compras al Mercado Central de Valencia.

Nos acompaña de nuevo Yolanda.

Entre verduras, pescados y carne, aparece un concepto muy interesante:

los psicobióticos."

Sí, la idea era utilizar el término "probiótico",

que son las bacterias beneficiosas para nuestra salud,

y añadirle el término "psico"

para referirse a aquellas que ejercen un efecto sobre nuestra mente.

Por ejemplo, que mejoran nuestro estado de ánimo.

¿Cuál es la relación entre el intestino y el cerebro?

Bueno, en estos últimos años ya sabemos que hay una conexión

entre el intestino y el cerebro a través de la cual

nuestras bacterias se comunican con nuestra mente.

Y esta comunicación está mediada por señales muy complejas.

Hablamos de la evidencia que hay que una mayor ingesta de fibra...

Sí.

...puede reducir los síntomas depresivos

y reducir nuestro riesgo a desarrollar una depresión,

a estar bajo de ánimo.

Estás diciendo algo que es contraintuitivo.

Alguien que esté un poco "bajoneado",

la solución inmediata es tomarse un chocolate.

Lo que dices es que a las dos horas o a largo plazo

le iría mejor algo con fibra, una manzana.

Entonces, hay microbiomas más sanos que otros, ¿no?

Creemos que sí.

La diversidad del microbioma

es un buen indicador de su estado de salud

y se relaciona también con nuestro estado de salud.

La diversidad.

Si uno cree que la diversidad como individuos

nos hace mejores como sociedad,

quizás sea fácil entender que la diversidad del microbioma

también lo convierte en una comunidad más competente.

Vale. Con más capacidades funcionales,

más estable y también más versátil para adaptarse

a circunstancias que sean adversas,

como, por ejemplo, podría ser la ingesta de antibióticos.

Vale. Que un patógeno tratara de invadir

el ecosistema intestinal... Claro, es que es como un ecosistema.

"Y otra cosa más.

La misma comida puede sentarte de manera diferente

en función de tu genoma,

pero también del genoma de tus microorganismos intestinales.

Esto, en el futuro, se podrá analizar

para tomar decisiones personalizadas."

Esperamos que en el futuro tengamos métodos sencillos,

microchips, que nos permitan controlar nuestra microbiota

y que esto pase a formar parte de la clínica también,

para informar al paciente sobre lo que debe comer o no.

Y lo mismo ocurre con los fármacos.

Hay estudios en estos últimos dos años

muy interesantes que indican que la microbiota

puede influir en el metabolismo de los fármacos,

los puede degradar y reducir su efectividad,

o puede incrementarla.

Esto es un campo tremendamente importante,

porque un fármaco puede ser efectivo para un individuo y no para otro.

"Hemos evolucionado junto a nuestras bacterias.

Llevamos unidos a ellas desde antes incluso de ser humanos.

Y nos siguen cuidando, a pesar de lo que las maltratamos

con antibióticos y dietas poco variadas.

Cuidémoslas nosotros también y no hagamos que se enfaden,

porque cuando alguna nos abandona,

nuestro cuerpo y nuestra mente la echan de menos."

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El cazador de cerebros - Pedos, caca y microbiota

02 dic 2019

¿Por qué nos incomoda hablar de caca? ¿Conocemos los millones de bacterias que habitan en nuestros intestinos? Las heces y los gases son una gran fuente de conocimiento para entender, prevenir e incluso curar enfermedades. Somos lo que comemos; pero, sobre todo, somos lo que come nuestra microbiota.

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  1. jose manuel

    Como se llama esa pasta de dientes japonesa?? jjaj adiós al dentista, por fin

    10 ene 2020