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El bosque protector

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El bosque protector - Líneas eléctricas y bosque - ver ahora
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La energía hidroeléctrica

es una de las más extendidas a nivel mundial.

A pesar de que no produce emisiones y es completamente renovable,

las estructuras necesarias para su producción

pueden dar lugar a un enorme impacto ambiental.

En este capítulo mostraremos sus características,

y el impacto de las infraestructuras de producción y transporte

en los ríos, en el bosque y en su fauna asociada.

La energía cinética de ríos y arroyos

se ha empleado desde hace siglos

para mover todo tipo de ingenios mecánicos.

Sin embargo,

no es hasta finales del siglo XIX

cuando los avances técnicos

permiten que comience a ser utilizada

para producir energía.

Básicamente,

el aprovechamiento hidroeléctrico

consiste en emplear la energía de una corriente,

o del agua almacenada en una presa,

para mover un turbina capaz de producir electricidad.

Hoy la energía hidráulica

cubre alrededor del 17% de la demanda mundial.

Es una energía inagotable

y una vez hecha la inversión inicial,

relativamente barata.

Estas características

propiciaron su expansión por todo el mundo

en la segunda mitad del siglo XX.

Las centrales más grandes del planeta,

como la de las Tres Gargantas en China,

o Itaipú en la frontera entre Brasil y Uruguay,

son impresionantes construcciones

que producen una enorme cantidad de energía.

En España,

la proliferación de centrales hidroeléctricas

fue un remedio

contra la endémica falta de recursos energéticos.

A pesar de carecer de grandes ríos,

el relieve español favorece el uso de los saltos de agua.

Tras la Guerra Civil,

el país sufrió una escasez generalizada

y el suministro eléctrico era insuficiente.

Bajo el amparo del Instituo Nacional de Industria,

el gobierno diseñó un ambicioso plan

de construcción de centrales hidroeléctricas

que permitiesen asegurar el abastecimiento.

De las 1200 centrales hidráulicas que existen en España,

más de 800 se construyeron durante la dictadura.

Ante la falta de maquinaria,

se empleó muchísima mano de obra a muy bajo coste,

recurriendo incluso a brigadas de presos.

Hoy España sigue siendo energéticamente dependiente

ya que sólo produce aproximadamente el 25% de la energía que consume.

Pese a su gran peso en el pasado,

con el tiempo

ha disminuido mucho

la importancia relativa de la energía hidráulica

frente a la térmica,

la nuclear

y más recientemente la eólica.

Aun así,

las centrales hidroeléctricas

aportan aproximadamente

entre el 8 y el 15% de la energía producida en nuestro país

Su capacidad de producción es variable

y depende del agua transportada por el río,

que a su vez

es consecuencia del complejo número de factores

que inciden en el ciclo hidrológico.

Los bosques que cubren la cuenca hidrográfica

juegan un importante papel

en la regulación de la relación entre precipitaciones y caudal.

Al caer,

parte de las gotas son detenidas por las hojas y las ramas.

Otras van a parar al suelo,

donde poco a poco se van infiltrando en la tierra.

Parte del agua del suelo

es tomada por las raíces de las plantas

para elaborar materia orgánica y crecer.

La que no es consumida por la vegetación,

o bien vuelve a la atmosfera por transpiración

o se infiltra más profundamente,

pudiendo contribuir a rellenar los acuíferos existentes.

Cuando el suelo se satura de humedad,

el agua empieza a deslizarse por la superficie.

La escorrentía arrastra los materiales del suelo

y constituye una de las principales causas de erosión.

Si existe suficiente cubierta vegetal,

los efectos de la erosión son mucho menores.

Las raíces abrazan la tierra sujetándola con firmeza

y la parte aérea de las plantas frena la fuerza del agua.

Parte de esa escorrentía se evapora,

se infiltra o acaba en el caudal del río.

Así mismo,

el agua de los acuíferos

también puede aflorar y alimentar los caudales.

El bosque actúa como una gigantesca esponja

que recoge el agua de lluvia y la va soltando poco a poco,

contribuyendo a modular la regularidad del caudal

y por tanto

jugando un papel nada desdeñable

en el proceso de producción de energía.

El río sigue su curso serpenteando por el intrincado valle.

Finalmente -y a pesar de su fuerza-

las grandes paredes de hormigón lo contienen

y consiguen almacenar su energía potencial.

Cuando la masa de agua se libera,

se deja caer sobre las enormes turbinas

que son empujadas

por la fuerza de miles de toneladas en caída libre.

Las turbinas mueven los generadores,

que conectados a los transformadores generan la energía eléctrica.

Algunas centrales, conocidas como reversibles,

pueden bombear de vuelta el agua que se deja caer,

para ajustar mejor la producción a la demanda.

Aunque la energía producida por este sistema

no genera ninguna emisión,

el embalse del agua del río

produce una severa alteración en el ecosistema fluvial.

La regulación de caudales mediante presas

para producir hidroeléctrica,

es la peor regulación,

o la que tiene los efectos peores,

en los ríos.

Esto se debe a que la energía hidroeléctrica

se utiliza para absorber las puntas

de la demanda de la energía eléctrica.

Cuando la producción hidroeléctrica se produce en grandes embalses,

tenemos un efecto adicional

porque los grandes embalses se estratifican en verano

y las zonas del fondo,

que es por donde suelta el agua las turbinas,

están en condiciones ...

y las aguas que sueltan turbinadas,

son unas aguas, que además de no tener oxígeno,

están en condiciones reducidas los minerales disueltos.

Por ejemplo,

surfídrico, metano y el amonio,

por lo tanto son sistemas tóxicos.

Y finalmente,

el problema de las presas hidroeléctricas

es que fragmentan el río

en tramos separados y poblaciones separadas.

Esto es una amenaza para las especies fluviales

y sobre todo,

para aquellas que son migradoras,

que necesitan subir

en los tramos medios y altos de los ríos.

Algunos de los efectos de las presas de los ríos

pueden ser paliados.

Los salmónidos

necesitan remontar la corriente para ir a desovar.

Al ser interrumpidas sua rutas naturales,

se dificulta o impide que completen su ciclo reproductivo.

Mediante las escalas salmoneras

se ofrecen rutas

que posibilitan a los peces salvar los obstáculos.

A pesar de estos esfuerzos

es difícil reducir el impacto de estas grandes obras.

La legislación española

solo considera como energía renovable

a aquellas centrales hidroeléctricas

que tengan 10 MW o menos de potencia instalada.

A estas centrales más pequeñas se las conoce como minihidraúlicas.

Según los expertos,

es mejor para el medio

construir varias centrales pequeñas que pocas de gran tamaño.

Además de estas pequeñas centrales

existe otro tipo de producción hidráulica

aun más pequeña y asociada al uso domestico.

Es la denominada microhidráulica,

que consiste en la utilización de pequeñas turbinas individuales.

Este tipo de energía

se esta expandiendo por los países en desarrollo

ya que permite proporcionar energía a comunidades aisladas.

Normalmente se usa junto con placas solares

que compensan el descenso del nivel del agua

en los meses más cálidos.

La energía va directamente al usuario

sin pasar por la red eléctrica.

En el caso de las centrales más grandes,

el transporte de energía es mucho más complicado.

Al situarse generalmente en sitios escarpados

y alejados de los centros de consumo,

el tendido de las líneas de producción de electricidad

tiene que atravesar una orografía complicada

y grandes masas forestales.

Miles de kilómetros de cableado recorren el país

para proporcionarnos la energía que necesitamos.

Su instalación y mantenimiento también tiene un coste ambiental,

que afortunadamente se puede minimizar.

El tendido más tradicional es el aéreo

sustentado por grandes torres.

Para hacerlas sitio,

es necesario talar grandes franjas de bosque

y abrir caminos entre los árboles

para que los obreros puedan llegar hasta el lugar de trabajo.

Existe la posibilidad de utilizar cableado subterráneo

pero su mantenimiento es muchísimo más caro.

Aunque también es más costoso,

en algunos casos

es posible ejecutar el ensamblaje de la torres

mediante helicóptero

para evitar la construcción de caminos de acceso.

Al estar rodeados de bosques y vegetación

los tendidos pueden ser

un vector de incendios forestales en los meses más cálidos.

Su adecuado mantenimiento

está asociado a un buen número de trabajos selvícolas.

Anualmente se debe registrar la distancia

entre la línea y el posible combustible forestal.

Si no se cumplen las medidas de seguridad correspondientes,

se ha de proceder al desbroce de la vegetación

o incluso

a la creación de fajas laterales.

Por otro lado,

el transporte de la electricidad

tiene también una seria incidencia sobre la avifauna.

Miles de aves mueren cada año

en accidentes relacionados con los tendidos eléctricos.

De hecho,

para algunas especies como las avutardas

es la primera causa de mortalidad no natural.

Las cifras para algunas aves son verdaderamente significativas.

En los últimos quince años han muerto 120 águilas imperiales

por accidentes relacionados con los tendidos eléctricos.

Si tenemos en cuenta que actualmente existen unas 550 parejas

podemos entender la magnitud de la cifra.

No sabemos en la totalidad del país,

pero se han hecho estudios en el entorno de Doñana,

donde prácticamente

todos los pollos que volaban se electrocutaban,

en las zonas próximas al parque.

Ahora mismo eso no ocurre

porque los tendidos se han modificado.

Tenemos indicios indirectos,

es decir,

que si sabemos que el 50% de la mortalidad

no natural de las imperiales

se debía a electrocución

y viendo la progresión de la población,

que está creciendo de una manera sostenida,

pues sabemos que están siendo efectivas.

Hicimos un trabajo en el ministerio nuestro

y se determinó

que haría falta unos cuatrocientos millones de euros

para acabar con todos los problemas de los tendidos,

es decir,

que sin la intervención de las compañías eléctricas,

va a ser muy complicado,

o por lo menos,

muy largo,

el hacer la modificación total.

Lo más importante desde luego

es que no se construyan ya tendidos,

ahora que hay

una nueva generación de energías renovables,

que van a necesitar muchas líneas de evacuación,

que todas esas líneas que se hagan

no sean peligrosas para las aves.

Otra de las cuestiones en el ámbito internacional

es que algunas de nuestras aves

se van a África a pasar una temporada.

Estamos colaborando con Marruecos

donde también se está produciendo ese problema

y no eran demasiado conscientes de que lo tenían,

están empezando a colaborar,

a través de sus compañías de distribución,

arreglar tendido

donde morían algunas de nuestras águilas.

Las aves suelen morir al chocar contra los cables

o al electrocutarse al usar las torres como posaderos.

Los distintos tipos de torretas

y el diferente comportamiento de las diversas especies

generan problemáticas distintas.

Por lo general

los grandes tendidos

están más asociados al choque contra los cables.

Las victimas suelen ser especies de vuelo rápido

como las palomas,

o pájaros gregarios de vuelo poco ágil o crepuscular,

como las grullas o las avutardas.

Los tendidos de baja tensión también causan bajas por choques,

pero su principal peligro es la electrocución.

A muchas especies, pero en especial, a las rapaces,

les gusta usar los postes como posaderos

desde los que descansar y vigilar el territorio.

El escaso espacio existente en estos tendidos

hace que sea más fácil

que el pájaro toque dos cables o un cable y la torreta,

produciéndose la fatal descarga que acabe con su vida.

Gracias al trabajo de técnicos, científicos y ambientalistas,

que comenzaron a estudiar el problema en la década de los 80,

y a la colaboración de las empresas hidroeléctricas

se ha conseguido identificar

aquellas situaciones o modelos de postes

más peligrosos para la fauna.

Las administraciones

porque hay que hablar en plural,

porque tanto la administración general del Estado

como las comunidades autónomas,

desde 2008

han hecho muchísimos esfuerzos para evitar electrocuciones

que es uno de los factores

que se sabe

que es más importante,

para la mortalidad de las grandes aves,

de nuestras rapaces,

hasta el 50% en el águila imperial,

por ejemplo,

y eso se empieza a ver

porque se empiezan a radiomarcar muchos animales

y es cuando se empiezan a encontrar muertos,

porque antes

no se era consciente de que era un problema tan grave.

El punto de inflexión más importante

ocurrió en 2008,

cuando se aprueba un Real Decreto

que lo que dice es que

los nuevos tendidos en las zonas de protección,

es decir,

las zonas más importantes para este tipo de aves,

tienen que construirse con un diseño seguro para las aves.

A partir de ahí,

las administraciones de las comunidades autónomas

lo que hicieron fue

determinar las zonas de protección

y también notificaron a los titulares de los tendidos,

que tenían tendidos peligrosos para las aves.

A partir de ahí,

todos los tendidos nuevos sí que son seguros,

pero queda el gran problema

de ver qué hacemos con los tendidos antiguos,

los anteriores a 2008,

que se construyeron

de acuerdo a normativa en ese momento,

pero que son peligrosos para las aves.

Primero las administraciones,

a través de fondos ...

programas de la comunidad europea,

o bien con fondos propios,

han arreglado muchos tendidos.

Desde la administración general del Estado,

también hemos venido colaborando

con titulares de tendidos,

como Patrimonio Nacional, Defensa, Confederaciones,

para ir arreglando tendidos.

Calculamos que en este momento

se han invertido unos 30 millones de euros

entre todos,

lo más relevante en el último año

es que las compañías eléctricas, las distribuidoras,

están empezando a tomar parte

en este ejercicio de modificación de los tendidos antiguos,

bien a través de convenios con las comunidades autónomas,

con un porcentaje variable de cofianciación,

o bien,

a través de programas propios de modificación de tendidos.

Finalmente,

lo que queríamos hacer también,

pero no ha salido del todo bien,

es lanzar una línea de subvenciones

-tanto a particulares como a compañías eléctricas-

pero el RD que se aprobó en 2017

fue recurrido

y el Constitucional declaró

que no era acorde a las competencias de las CC.AA.

Ese dinero

no lo hemos podido invertir todavía,

pero este año, en principio,

lo que vamos a hacer es

transferirlo a las CC.AA.

para que sean ellas

las que utilicen en sus programas de subvenciones

para modificar los tendidos.

Mediante la corrección de tendidos

se pueden disminuir las bajas causadas por los accidentes

con las líneas de conducción de la electricidad.

El primer paso para que las acciones sean eficaces,

es detectar los puntos negros donde la mortalidad es más acusada.

Para evitar el choque con los tendidos,

la medida más eficaz es

la colocación de balizas salva-pájaros

que hagan visible el obstáculo.

Como todos los trabajos en las torres,

se trata de operaciones delicadas y de alto riesgo.

Para facilitar el trabajo

se han diseñado diferentes tipos de máquinas

que pueden colocar las balizas de forma automatizada.

En el caso de las electrocuciones,

las medidas deben adaptarse al tipo de tendido

y a la especie que las frecuenta.

En algunos casos

se han instalado sistemas

para evitar que las aves

se posen en los brazos más peligrosos de la torre

y se vean obligadas a usar solo los seguros.

En otros,

se han llevado a cabo variaciones de diseño

para eliminar los aspectos peligrosos.

Cuando esto no se ha podido realizar,

se colocan materiales aislantes que eviten las descargas.

La correcta corrección de los tendidos

supone un enorme descenso de la mortalidad.

La energía hidroeléctrica

tiene una elevada incidencia en el medio,

sin embargo al estar libre de emisiones

puede ser una herramienta muy importante

de lucha contra el cambio climático

y un medio para paliar

la fuerte dependencia energética española.

Para que sea una alternativa sostenible,

es necesario que se sigan realizando cambios

que la hagan más respetuosa con el medio ambiente.

Los logros conseguidos con la modificación de tendidos

son un buen ejemplo del camino a seguir.

Tras un largo viaje

que se inició en el río, a cientos de kilómetros,

y ha atravesado montes, valles y bosques,

la electricidad de la central hidroeléctrica,

llega a su destino,

contribuyendo a mover el mundo de los hombres.

Subtitulado por: María Victoria CEREZO OLIVARES.

El bosque protector - Líneas eléctricas y bosque

07 sep 2019

A pesar de que no produce emisiones y es renovable, las estructuras necesarias para la producción hidroeléctrica pueden tener un enorme impacto ambiental. En este capítulo mostramos sus características y su impacto en el bosque y en su fauna asociada.

Contenido disponible hasta el 10 de julio de 2024.

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